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Ballard James G - Teatro de Guerra

El documento presenta un posible escenario de guerra civil futura en el Reino Unido, dividido entre fuerzas del gobierno y un Frente de Liberación. Luego de cuatro años de conflicto, hay un millón de muertos civiles británicos y 30,000 bajas estadounidenses. A pesar de la creciente oposición doméstica, Estados Unidos continúa enviando tropas. Londres se ha convertido en una ciudad sitiada, controlada por el mercado negro. La paz parece lejana mientras ambos lados planean

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Ballard James G - Teatro de Guerra

El documento presenta un posible escenario de guerra civil futura en el Reino Unido, dividido entre fuerzas del gobierno y un Frente de Liberación. Luego de cuatro años de conflicto, hay un millón de muertos civiles británicos y 30,000 bajas estadounidenses. A pesar de la creciente oposición doméstica, Estados Unidos continúa enviando tropas. Londres se ha convertido en una ciudad sitiada, controlada por el mercado negro. La paz parece lejana mientras ambos lados planean

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Teatro De Guerra

Prefacio del autor

Luego de trescientos años ¿podría una guerra civil volver a


dividir el Reino Unido? Con el creciente nivel de desempleo y
de estancamiento industrial, un sistema de clases cada día
con más trincheras y una monarquía débil, alejada de todo lo
que no sea su papel ceremonial, ¿es posible ver a la derecha
y a la izquierda extremas resolviendo sus inmensos
antagonismos mediante un abierto conflicto civil? Doy por
supuesto que, a pesar de su experiencia desdichada en el
sudeste de Asia, la intervención de Estados Unidos para
defender sus inversiones económicas y militares sería todavía
más segura que en Vietnam. También imagino que la
cobertura televisiva sería ininterrumpida y minuciosa, y
presentaría el hecho bajo la forma de un documental de TV no
distinto del que popularizó Mundo en Acción.

Primera Parte

LONDRES SITIADA
Combate callejero

Centro de Londres, calle apartada en Lambeth, donde tiene


lugar una confusa lucha en la vía pública. Sobre un fondo
continuo de ruido de motores de tanques se oyen nutridos
disparos de ametralladora y el parloteo de los
intercomunicadores. Veinte soldados, cinco norteamericanos y
los demás ingleses, avanzan de puerta en puerta disparando
hacia el otro extremo de la calle, donde se ve el Big Ben por
encima de los techos en ruinas. Allá arriba giran helicópteros
artillados. Un tanque se detiene delante de una casa en la que
entran velozmente unos soldados. Un instante más tarde
aparece una mujer, seguida por tres niños exhaustos y un
viejo que lleva su colchoneta en el hombro. Pasan corriendo
por delante con caras aturdidas. Hay cuerpos tendidos por
todas partes. Dos soldados negros norteamericanos arrastran
a un soldado enemigo con el pelo hasta los hombros. En la
chaqueta de camuflaje el soldado lleva cosida la Union Jack.
Se congela la imagen, y la cámara se acerca hasta que la
Union Jack llena la pantalla, empapada en la sangre del
soldado.

Títulos de Mundo en Acción

Sobreimpresa en la ensangrentada Union Jack: "Guerra Civil".

Comentarista

Ha terminado un combate callejero, pero la guerra civil


continúa. Después de cuatro años no hay ninguna solución a
la vista. Las bajas norteamericanas ascienden a 30.000
muertos y cien mil heridos y desaparecidos. Ha muerto un
millón de civiles británicos. A pesar de críticas domésticas
cada vez más fuertes, Norteamérica arroja día a día más
tropas en lo que es ahora el Vietnam europeo. Pero la lucha
no cesa. Esta semana el Frente de Liberación lanzó una
ofensiva en gran escala contra una docena de ciudades. Aquí
en Lambeth un pelotón suicida se abre paso hasta llegar a
ochocientos metros del Parlamento. ¿Cuánto tiempo podrá
sobrevivir el gobierno británico? ¿Llegará algún día la paz?
Mundo en Acción está aquí para averiguarlo.

Combate callejero

La lucha ha terminado, y las fuerzas gubernamentales


emprenden una limpieza final. Sacan a asustados civiles de
los sótanos y los hacen desfilar por delante de los cuerpos de
soldados enemigos. Detrás del empalme con la calle principal
se ve el cartel de un aviso de British Airways acribillado a tiros.
Las tropas británicas registran con rudeza a una joven inglesa
de cara hosca, mientras otros arrancan las Union Jacks de los
soldados enemigos muertos. El tanque arrastra una maraña
de cuerpos atados unos a otros por las muñecas. En un jeep
cargado de cámaras, radios y tocadiscos robados, resuena
música pop saliendo del intercomunicador.

Plano del Soho nocturno

Fondo de luces estridentes, galerías de juegos electrónicos,


clubes de desnudistas. Bajan soldados norteamericanos de
unos autos y entran en un bar.

Comentarista

Soldados norteamericanos descansan durante un fin de


semana de licencia. Hace dos días luchaban contra una
ofensiva del Frente de Liberación en los suburbios de
Manchester. Mientras las Naciones Unidas promueven
conversaciones para buscar un arreglo, y ambas partes de la
guerra civil planean nuevas ofensivas, ¿qué piensan los
soldados rasos de las perspectivas de paz?

Primer soldado norteamericano (apoyándose en la barra)

Aquí la situación es muy delicada. Cuesta mucho analizar y


hacerse una idea completa de la historia, porque al menos
desde mi posición no se puede llegar a tener una imagen
completa del asunto. Es decir, uno no sabe qué es lo que
motiva a esa gente. La paz parece estar muy lejos, eso por lo
menos es lo que me parece a mí.

Comentarista

Dime, ¿te parece que vale la pena todo esto?

Segundo soldado norteamericano

Es difícil saberlo. Como veo la cosa, pienso que estamos


perdiendo el tiempo. Eso es todo. Pienso que debemos estar
aquí.

Comentarista

¿Qué podrían hacer que no fuese perder el tiempo?

Tercer soldado norteamericano

Bueno, la llaman guerra civil. Si es una guerra, que sea una


guerra. Ellos nos empujan, nosotros los empujamos, en este
momento yo veo la cosa como un empate. Pienso que
deberíamos mostrarles quién es el que manda aquí. Porque el
enemigo, según lo que he visto hasta el momento, va a pelear,
a pelear, ¿sabes?, y a no dejar de pelear.

Segundo soldado norteamericano

Si lo que estamos librando es una guerra, más vale que lo


hagamos como si fuese una guerra, con todo el montón de
potencia que tenemos. Potencia en reserva, potencia terrestre,
potencia aérea y potencia marítima. Cerca de la costa
tenemos barcos de guerra que pueden moler este lugar hasta
deshacerlo.
Comentarista

Palabras duras de los soldados norteamericanos mientras


descansan, pero a la clara luz del día, mientras Londres
recoge los pedazos después de la última ofensiva del FLN,
¿cuál es exactamente la situación militar actual? ¿Puede
alguna de las partes ganar esta guerra? Hoy, en Nueva York,
le preguntaron al presidente Reagan a qué clase de acuerdo
tenía esperanzas de llegar. El presidente contestó: "No creo
que a esta altura podamos hablar de acuerdos. Pienso que sí
podemos hablar de nuestra disposición a aceptar un gobierno
de coalición o de fusión. Al menos se podría discutir
abiertamente el tema antes de empezar a hablar de
negociaciones." El presidente Reagan pasó el día en Nueva
York, donde habló en un almuerzo y negó que la guerra fuese
indefendible, criterio que decididamente no comparten los
líderes del Congreso de ambos partidos. Pero ¿hasta qué
punto es exacta la imagen que tiene de la guerra civil el
público norteamericano?

Noticiario

Miscelánea de imágenes: Civiles que corren mientras


soldados norteamericanos y tropas del gobierno británico
avanzan sobre el patio de una vivienda disparándole a un
francotirador que está en la azotea; helicópteros que giran
sobre un fortificado Estadio de Wembley; ejecución callejera,
cerca de Picadilly Circus, de tres soldados del FNL vestidos de
civil, las manos atadas con alambre, ante una multitud reunida
al lado de un cine protegido por sacos de arena; cadáveres de
niños exhibidos en una escuela; combate con armas de fuego
delante de una sala de bingo Top-Rank; una muchedumbre en
Bellevue, Manchester, haciendo girar al revés el tiovivo de un
parque de diversiones para mostrar un cuerpo echado sobre
un unicornio de madera, que sube y baja al compás de la
música de la Wurlitzer; hileras de clubes de desnudistas en
Oxford, con las entradas custodiadas por la policía militar que
no deja entrar a los civiles; billetes de una libra sobreimpresos
con la leyenda "One Dollar"; tanques rodeando Parliament
Square; tiendas repletas de mercaderías; una enorme fogata
de Union Jacks; refugiados de edad avanzada acampando en
los pisos inclinados de un edificio para aparcamiento de autos
en Dover, vigilados por soldados norteamericanos de aspecto
indeciso directamente traídos de un buque de transporte de
tropas; tropas gubernamentales demoliendo un bunker
subterráneo bordeado de retratos cuidadosamente
enmarcados de Jorge VI visitando durante la segunda guerra
mundial fábricas de municiones y bombardeados pobladores
del este de Londres.

Comentarista

A medida que pasan los días la vida se vuelve cada vez más
intolerable en las zonas controladas por el gobierno. Londres
es una ciudad sitiada. Manchester, Liverpool y Birmingham
son los últimos bastiones de resistencia gubernamental,
defendidos por una presencia masiva de fuerzas
norteamericanas. El campo pertenece al FLN. La continua
infiltración de los suburbios de Londres por batallones de la
guerrilla que se mezcla con la población local ha llevado el
frente de combate a la puerta de cada vecino. Atentados con
bombas, secuestros, batallas callejeras contra francotiradores,
asesinato de jefes políticos: todo eso forma parte de la vida
diaria. Durante los cinco años de exilio en Riyadh, la
monarquía, huésped incómoda de la casa real saudita, y poco
dispuesta a comprometer su menguante prestigio con
cualquiera de las partes, ha perdido toda credibilidad. Mientras
tanto, en la Londres donde en otra época imperó la Reina,
florece el mercado negro. Millones de dólares en mercaderías
norteamericanas entran en la capital, apuntalando una
economía bulliciosa de redes de TV piratas, miles de bares y
burdeles. En muchos pueblos y suburbios, la principal unidad
monetaria es la ilegal libra esterlina del FLN. Se desprecia el
dólar británico que respalda el gobierno. Se puede comprar
cualquier cosa, pero todo carece de valor. Cada vez son más
los jóvenes que van a incorporarse al Frente de Liberación.
Doctores, ingenieros, mecánicos calificados desertan para
unirse a las fuerzas enemigas. Abandonan una población
compuesta ante todo por la vieja clase media y un ejército de
cantineros, croupiers y prostitutas. Londres es ahora una
gigantesca Las Vegas, la lámpara incandescente más grande
del mundo, lista para estallar en una llamarada de fuego de
ametralladora rebelde.

Comentarista en Grosvenor Square

En el fondo, la embajada norteamericana, rodeada por


tanques. Patrullan tropas norteamericanas y británicas. Se
oye, amortiguado, el cercano fuego de artillería, pero los
civiles continúan ocupándose de sus cosas sin preocuparse.

Comentarista

Estoy en Grosvenor Square, la vieja Eisenhowerplatz de la


segunda guerra mundial, de nuevo cuartel general de las
fuerzas gubernamentales norteamericanas y británicas. Esta
vez no combaten una Wehrmacht alemana excelentemente
equipada, con sus divisiones de panzers, sino un ejército de
campesinos británicos. Sin embargo, ¿podrán triunfar las
fuerzas gubernamentales y sus aliadas norteamericanas?
¿Terminará la guerra alguna vez?

Entrevista con el supremo comandante británico

En una época heredero del trono inglés, el comandante de las


fuerzas gubernamentales, de treinta y seis años, es un
oportunista agresivo, aficionado a los medios de difusión; lleva
revólver de cachas de nácar blanco, traje negro de aviador y
bufanda blanca de seda. Se lo muestra desfilando en una
sucesión de uniformes militares, disparando una metralleta en
un campo de tiro, pasando revista a un desanimado pelotón
de tropas gubernamentales, subiendo en la azotea a su
helicóptero, que él mismo pilotea para inspeccionar los
ataques que se producen en toda la ciudad (aunque el
televidente no sabe muy bien si ese hombre no estará a punto
de protagonizar una farsa), y por lo general tratando de
levantar el ánimo de su séquito. Transmite un aire de
confianza y al mismo tiempo de amargura; sabe que ha
perdido su trono a causa de sus compromisos con el régimen
títere. Odia al FNL, pero más a los norteamericanos. Su héroe
es Rommel, pero su estilo es el de James Bond.

Comandante británico

Como comandante de las fuerzas leales británicas, mi tarea es


ganar la guerra y unificar de nuevo el país. El enemigo cada
vez lucha más por desesperación. Nuestros servicios de
inteligencia nos dicen que se está quedando sin hombres, sin
fuerzas y sin materiales. Sencillamente carece de la
potencialidad económica para sostener una guerra. La gente
de Europa y Estados Unidos que critica la guerra, no sabe
verdaderamente qué es lo que está ocurriendo. Es muy
evidente que la gente de este país no quiere tener nada que
ver con el pueblo del norte, ni con el estilo de vida comunista.

Comentarista

¿No siente usted, general, que tanto ustedes como los


norteamericanos imponen una forma de gobierno al pueblo de
este país?

Comandante británico
No, no le imponemos nada. Estados Unidos considera que
éste es un buen sitio para detener la agresión comunista, y si
vencen las fuerzas gubernamentales, como sé que ocurrirá,
tendremos ante todo un buen aliado, y habremos impedido
que la agresión comunista se apoderarse del Reino Unido y
finalmente de Francia y de todo lo demás. (Señala un mapa
que muestra zonas oscurecidas de las Islas Británicas.)
Nuestras fuerzas están ahora avanzando en una serie de
importantes enfrentamientos con el otro bando, así que creo
que puedo esperar con confianza el momento en que el mapa
vuelva a ser blanco. Sé que entonces los norteamericanos
estarán encantados de irse a su casa.

Comentarista de nuevo en Grosvenor Square

Mapas en la mano, se dirige a la cámara.

Comentarista

Mientras tanto, sin embargo, se informa que el comandante


británico le ha pedido más tropas al presidente de los Estados
Unidos. ¿Cuántos soldados harán falta para contener al FLN?
A pesar del optimismo fácil del general, el mapa que mira la
mayoría de la gente no es el suyo, sino éste proporcionado
por el FLN. (Levanta otro mapa. Unas zonas negras rodean
las ciudades principales, y toda la campiña.) Es éste el que
consultan si quieren visitar a sus parientes del campo o
mudarse a otro pueblo. Es éste el que usan si quieren desertar
al FLN.

Explosión en la plaza

La cámara oscila, se balancea violentamente. Pánico, gente


que corre. El comentarista se agacha, luego comienza a
hablar de manera confusa.
Comentarista

...ha ocurrido una... parece, parece que hubiera un


francotirador. Lo que aparentemente ocurre es que a un...

La gente forma un agitado circulo alrededor de un jeep.


Soldados norteamericanos se abren paso y miran el cuerpo de
un oficial de su país caído en el asiento delantero,
desangrándose por una herida. A pocos centímetros de la
cara del oficial brota del intercomunicador una estruendosa
música pop.

Locutor de radio

Tenemos una lista de las últimas ordenanzas del toque de


queda. En el centro de la capital, el toque de queda regirá de
este modo: entre la medianoche y las seis de la mañana,
Kensington, Knightsbridge y Battersea, y entre las diez y las
siete de la mañana, la Tercera Brigada Aérea y unidades de
apoyo en...

Soldado norteamericano tiende la mano y apaga la radio

Comentarista

Hace cinco minutos asesinaron a un oficial jefe


norteamericano que estaba sentado dentro de su jeep delante
del club de oficiales norteamericanos aquí en Grosvenor
Square. Un asesino del FLN vestido de civil se metió entre la
gente que sale a almorzar e hizo un solo disparo, luego
desapareció de nuevo entre esa gente. El oficial, coronel
Wilson J. Tucker, asesor militar de la misión "corazones y
mentes", que según se sospecha oficiaría como pantalla de un
escuadrón de la muerte organizado por la CIA, murió en unos
pocos segundos. Todo lo que se sabe acerca del asesino es
que era "joven", tal vez de poco más de veinte años, hipótesis
prudente en una época en que la mayoría de los hombres y
las mujeres jóvenes se han ido para alistarse en el Frente de
Liberación, en una época en que ser joven invita
automáticamente la atención de la policía militar y la hostilidad
de la gente vieja y madura que proporciona el último apoyo al
régimen títere. Como me dijo un periodista canadiense...

Periodista canadiense en el bar de un hotel

Periodista canadiense

Todo lo que tiene que hacer el FLN para ganar esta guerra es
esperar diez años. Para esa época toda la gente que está del
lado del gobierno habrá muerto o andará en silla de ruedas.

Tomas de jóvenes en un campamento

La policía los saca a empellones. Los viejos miran cómo les


afeitan la cabeza a las muchachas y a los muchachos

Comentarista

Sin duda, una de las divisiones más impresionantes en la vida


británica es la brecha ya irremediable que separa a jóvenes y
viejos. Aunque se inicien conversaciones de paz, y se alcance
finalmente un acuerdo, ¿podrán ambos convivir en una
sociedad? Años de violencia y de guerra declarada han
alimentado una herencia de resentimiento, intolerancia y
envidia sexual. En una época en que la vida en las zonas
gubernamentales se asienta en los pilares gemelos del club
desnudista y el dólar norteamericano, ¿sigue Gran Bretaña
contando con las instituciones políticas y sociales necesarias
para hacer posible una sociedad verdadera?

Periodista canadiense
No veo que el Parlamento funcione ahora como entidad en
ningún sentido. Es el trasero de los viejos Miembros del
Parlamento y de los extremistas de derecha, una vía de
escape para todo tipo de desagradables gases fascistas.
Como poder legislativo no existe. Enfrentemos los hechos, el
gobierno británico es un régimen títere, y quiere mantener este
estado de cosas. La economía cuenta, por primera vez en
treinta años, y gracias a los gastos de guerra norteamericanos
y a los dólares de los soldados, con un verdadero superávit en
la balanza de pagos. Vamos, si de este lado nadie dice
"Yanqui, vete a casa". Es más probable que te ofrezcan la
hermana... o la madre. La hermana está en el otro bando.

Comentarista

El patriotismo adopta muchas formas. Pero resulta significativo


que la bandera del Frente de Liberación sea la Union Jack,
durante muchos años símbolo de la unión de las principales
zonas provinciales... ¿símbolo odiado y temido ahora por los
partidarios del gobierno? ¿Hasta qué punto puede el propio
gobierno ofrecer perspectivas de unidad?

Entrevista con el primer ministro británico

Antiguo Primer Ministro laborista llamado de nuevo a


desempeñar el cargo, a conducir la coalición multipartidaria,
no oculta su incomodidad en la oficina de Downing Street
protegida por sacos de arena, literalmente agachando la
cabeza cada vez que se oye un disparo. Está rodeado de
guardias armados, pero parece desanimado y evasivo.
Evidentemente está a merced de los norteamericanos, y
carece de ideas para ponerle fin a la guerra.

Comentarista

¿Puedo empezar preguntándole, Primer Ministro, si ve hoy


con esperanzas un futuro de paz?

Primer Ministro

Bueno, depende mucho de lo que quiera hacer la otra parte.


Las últimas ofensivas -ataques contra la gente común de este
país- no la muestran demasiado sincera cuando dice que
quiere llegar a un acuerdo.

Comentarista

¿Considera usted que la partida de las tropas


norteamericanas creará problemas? Si uno anda por Londres,
ve que gran parte de la economía local está ideada para servir
a los soldados norteamericanos. Cuando se vayan esos
soldados, ¿no se verán en dificultades las personas que
hoy...?

Primer Ministro

Bueno, aquí aparece el mismo problema que se presentó en


todos los otros países que han tenido una gran cantidad de
tropas nortamericanas en su suelo: Alemania, Japón, Vietnam.
Creo que será bueno porque volveremos a la normalidad y
mucha gente tendrá que ganarse la vida por sus propios
medios. Deberá renunciar a muchos beneficios fáciles que le
da la guerra y que crean problemas sociales. Tenemos ahora
en este país una clase gente creada por la guerra, y pienso
que es bueno que eso se acabe.

Comentarista

La infancia, para la mayoría de los niños de Londres, ha


estado marcada por una extraña convivencia con el dólar
norteamericano, ¿no es así? El dólar ha modelado la infancia
de esos niños. Y cuando todo eso desaparezca, encarnado en
el soldado norteamericano, ¿no tendrán un montón de
problemas?

Primer Ministro

Estoy seguro de que los tendrán. Serán ante todo problemas


económicos. Creo que vamos a tener que pasar, como
individuos y como nación, por lo que yo llamaría un proceso
doloroso. Pienso que va a haber un período de readaptación,
quizá de turbulencia, pero será necesario vivir ese proceso.
Tal vez si se lo hubiese vivido hace veinte años no estaríamos
en guerra hoy.

Panoramas generales de gente merodeando cerca de las


entradas a bases norteamericanas

Comentarista

¿Podrá el pueblo británico encontrarse a sí mismo? ¿Podrá


sobrellevar el doloroso proceso que implica restablecerse
como nación individual? Con el setenta por ciento de la
economía ligada a la guerra, con los ingresos del petróleo del
Mar del Norte malvendidos hace tiempo a los alemanes y a los
japoneses, ¿podrá la gente común hacer los ajustes
necesarios para convivir con la otra parte? En suma, ¿quieren
de verdad que la guerra termine? Mundo en Acción visitó un
pueblo en el frente para ver cómo está enfrentando la realidad
de la guerra el grueso de la población.

Panorama general de pueblo pequeño en Buckinghamshire

Alambre de púas, barricadas en los caminos, tropas y


vehículos blindados. Disparos a lo lejos.

Comentarista
Aquí en Cookham, a sólo unos treinta kilómetros del centro de
Londres, los "beneficios fáciles" de la guerra bien pueden
consistir en la bala de un francotirador o en una descarga de
mortero enemiga. Éste es uno de los llamados pueblos
pacificados. De día las fuerzas británicas y norteamericanas
ocupan los bunkers y los nidos de ametralladoras. Al
anochecer se retiran, junto con los administradores locales, a
un enclave fortificado situado cerca de la base norteamericana
de Windsor. De noche se instala el Frente de Liberación. En
este momento las posiciones adelantadas de ellos no están a
más de doscientos metros de nosotros, y sus centinelas nos
miran por los binoculares. Ninguno de esos lugareños quiere
hablar con nosotros. Se supone que son simpatizantes del
Frente de Liberación, pero en realidad son neutrales
profesionales que viven sobre el filo de una navaja gigantesca
que en cualquier momento los puede cortar en dos. Cultivan
los campos, trabajan en los garajes y en las tiendas, y esperan
a que los norteamericanos se vayan. Lo más raro es que aquí
no hay nadie que tenga entre cuatro y cuarenta años.

Aparece tanque, seguido por soldados británicos y


norteamericanos

Comentarista

Llega una fuerza especial de operaciones, parte de una Misión


de Pacificación que se internará quince kilómetros en territorio
recientemente ocupado por el Frente de Liberación. Un
tanque, diez soldados norteamericanos de la Primera División
de Caballería y treinta soldados británicos marchan bajo las
órdenes del capitán Errejota Robinson. Mundo en Acción va
con ellos a ver qué pasa.

Capitán Robinson dando instrucciones a su unidad en el


ayuntamiento del pueblo
Los soldados norteamericanos, muy bien protegidos por
chalecos antimetralla y cascos equipados con radio, están
sentados en primera fila, y detrás de ellos las tropas
británicas, con dos oficiales de edad avanzada.

Capitán Robinson

La principal misión de Compañía Alfa será de reconocimiento


y pacificación. Los círculos indican escondites de víveres
dentro de la zona, también lugares conocidos de
aparcamiento, ante todo de vehículos rodantes y de camiones
grandes. También hay algunos puntitos amarillos, que indican
posiciones conocidas donde hemos visto tanques. No cabe
duda de que hay tanques en la zona. Según veo las cosas en
este momento, nos vamos a encontrar con dos compañías
controlando la base de la artillería. Actuaremos con mucha
soltura, improvisaremos a dónde ir y cuántas veces. Iremos
allá, mataremos al enemigo donde lo encontremos y luego
regresaremos.

Segunda Parte

MISION DE PACIFICACIÓN

Comentarista

Se dispone a partir una Misión de Pacificación. Son las 6:35


de la mañana, y los treinta soldados británicos que cargarán
con la mayor parte de la lucha -y la mayor parte de las
muertes- esperan tranquilamente en segundo plano mientras
la dotación del tanque norteamericano y los especialistas de
radio preparan su equipo. Las armas y los aparatos de
comunicaciones norteamericanos son tan sofisticados que las
tropas británicas casi no los entienden. Muchos de esos
hombres desertarán durante esta misión, muchos más
morirán. ¿Qué es lo que tienen que enfrentar? El mes pasado
un equipo de filmación sueco consiguió atravesar el frente. La
breve película muestra cómo es la vida dentro del Frente de
Liberación.

Noticiario de las zonas del Frente de Liberación

Montañas, bocas de túneles custodiadas por soldados jóvenes


y por mujeres jóvenes armadas. Union Jacks ondeando en el
aire. Gente trabajando en fábricas. Tecnología alternativa,
molinos de viento, hornos de función en pequeña escala,
talleres mecánicos, telares manuales. Niños por todas partes,
delgados pero saludables. Atmósfera de kibbuth, madres
jóvenes con minifaldas caqui llevando bebés y rifles.
Trincheras abrigo, hombres con rifles que atraviesan campos
esquivando tanque norteamericano quemado. Gimnasia en
sala de adiestramiento, canto comunal alrededor de bandera.
Sesiones de adoctrinamiento, comisario político de dieciocho
años dirigiendo la palabra a médicos y a personal de
enfermería en hospital. Niños actuando en teatro popular,
pequeños de cuatro años vestidos con parodias de uniformes
militares norteamericanos representando pantomimas de
bombardeos a robustos lugareños. En todas partes consignas,
altoparlantes, retratos de Jorge VI.

Voz de locutor sueco

Las montañas de Escocia y de Gales son las principales


fortalezas del Frente Nacional de Liberación. En los cuatro
años de guerra contra el gobierno central británico se han
construido cientos de escuelas y de fábricas clandestinas. De
aquí van al frente provisiones y equipos. A esta altura todas
las zonas agrícolas de Inglaterra están bajo control del Frente
de Liberación. Los soldados y los campesinos están
organizados en comunidades, las mujeres cultivan la tierra y
cuidan a los niños mientras los hombres combaten. Sus
líderes son jóvenes. Aquí hay pocos viejos. El estado de
ánimo es bueno en todas partes, confían en que han ganado
la guerra y en que los norteamericanos tendrán que irse
pronto. Son escoceses, galeses, habitantes de las provincias
norteñas y occidentales de Inglaterra, antillanos, asiáticos y
africanos. Los han bombardeado durante cuatro años, pero
todavía siguen combatiendo.

Cookham

Plano del capitán Robinson en la torre del tanque. Escudriña


los campos desiertos. Nada se mueve. Allá abajo, en el
campamento, los soldados han terminado de preparar las
armas y el equipo. El comentarista de Mundo en Acción se
pone ropa de combate norteamericana, se coloca una pistola
en la cintura y se prueba unas pesadas botas. Arriba martillea
un helicóptero.

Locutor de radio de AFN

...anoche, en las afueras del sur de Londres un grupo


guerrillero disparó un cohete de 107 milímetros, matando a un
civil e hiriendo a otros cuatro. En la Operación Pegaso,
elementos terrestres de la Primera Brigada Aérea mataron
ayer a 207 enemigos en enfrentamientos aislados, con
escasas bajas leales. Marines de la Primera División mataron
a ciento veinticuatro en dos combates diferentes en la
Provincia del Norte. Los infantes emboscaron a elementos
enemigos, solicitando apoyo de la artillería y de la aviación. No
hubo bajas entre los marines, que mataron a ciento cincuenta
y seis comunistas...

Comentarista

Dentro de media hora los cuarenta hombres de la Compañía


Alfa saldrán de Cookham. Mientras atravesamos esta campiña
infestada de guerrilleros, dos compañías de ingenieros de
combate habrán volado a la zona-objetivo en helicóptero. Se
encargarán de neutralizar la oposición local, si es que se
presenta. La principal función de la Compañía Alfa, de esto
que llaman misión de pacificación, es restablecer la autoridad
gubernamental. Los treinta soldados británicos y el
Administrador de Distrito se quedarán allí después que se
hayan ido los norteamericanos, reclutando milicia local,
levantando un pueblo fortificado, cambiando de rumbo la
agricultura del lugar. La zona-objetivo está en un punto clave
sobre la Ruta M4, hacia el sudeste. Para mantener abierta esa
ruta, las fuerzas gubernamentales están construyendo una
cadena de pueblos fortificados a lo largo de sus trescientos
kilómetros de longitud.

El capitán Robinson inspecciona el equipo de sus hombres

Comentarista

El comandante de la Compañía Alfa, capitán Errejota


Robinson, ya es un veterano de esta guerra. Tiene treinta y
dos años, viene de Denver, Colorado, y se graduó en West
Point. Está casado con la hija de un pastor y tiene tres hijos,
que no ha visto en los dos años que lleva aquí. Soldado de
carrera, ya ha decidido permanecer aquí hasta que se retiren
los norteamericanos.

El sargento Paley inspeccionando las cadenas del tanque

Comentarista
Su subjefe es el sargento Carl W. Paley, un soltero de
veintiséis años de Stockton, California, donde era gerente
general de una emisora de radio propiedad de su padre. Como
el capitán Robinson, él casi no ha tenido contacto con la gente
común de este país. Para él forman un fondo gris de rostros
borrosos: chicas que conoce en los bares delante de los
campamentos de la base, viejos que limpian los cuarteles o
que trabajan como camareros en el rancho de los sargentos.
Aparte de las prostitutas, los únicos jóvenes ingleses que verá
probablemente estarán en la mira de sus armas. El mes
pasado la Compañía Alfa estuvo comprometida en una acción
de envergadura en la que fueron muertos más de doscientos
cincuenta soldados enemigos, un tercio de los cuales eran
mujeres auxiliares. Pero para el sargento Paley son
simplemente "Charley", nombre colectivo arrastrado desde
Vietnam, o "basuras".

Arranca el motor del tanque

Los soldados norteamericanos suben a bordo, los británicos


forman una columna detrás.

Comentarista

En cuanto a las tropas británicas que los acompañarán...


como todos los norteamericanos que están aquí, el sargento
Paley siente hacia ellas poco más que desprecio. Desnutridas
y mal equipadas, tienen que proveerse su propia comida y sus
elementos para dormir. Durante las próximas seis horas los
norteamericanos viajarán al campo de batalla en el tanque.
Los treinta británicos caminarán detrás. En su mayoría
hombres de más de cuarenta años, con algunos más jóvenes
reclutados en las fuerzas penales, representan el residuo de
los ejércitos alistados por el gobierno hace tres años, ejércitos
ahora diezmados por las bajas y las deserciones.
Mayor Cleaver

Un hombre del ejército británico sube al tanque y se sienta al


lado del capitán Robinson. Lleva botas norteamericanas,
pantalones color ciervo, chaqueta de cuero marrón y porta un
revólver del ejército de los Estados Unidos.

Comentarista

El único británico a quienes los norteamericanos prestan


alguna atención es al mayor Cleaver, el Administrador de
Distrito que quedará a cargo del pueblo pacificado. Exoficial
regular del ejército, el mayor Cleaver es uno de los miles de
AD enviados por el gobierno británico para manejar la
administración civil de las zonas recapturadas. En parte
comisario político, en parte juez y jurado, el mayor Cleaver
tendrá literalmente poder de vida y muerte sobre la gente que
vivirá bajo su autoridad, poder que él y sus pares se han
apresurado a ejercer en el pasado.

Arranca el convoy

La infantería se esparce delante y a los lados del tanque.


Avanzan por un camino que atraviesa un terreno arbolado,
entre prados y granjas abandonadas. De vez en cuando se
detiene el tanque, y entonces hacen un alto.

Capitán Robinson

Los helicópteros son lo más indicado en esta época. Puedes


llegar allí en seguida con un intenso fuego represivo, y si hace
falta que te saquen, puedes salir rápidamente.

Sargento Paley

Es decididamente el mejor instrumento para librar una guerra


terrestre.

Capitán Robinson

Entiendo que habrá dos compañías controlando la base de


fuego, Bravo y Charley, que irán en helicóptero. Cuando
lleguemos allí ya tendrán limpia la zona, con lo que habrá
finalizado el lado táctico de la operación. También conviene
desde el aspecto psicológico que no nos comprometamos
demasiado con el lado táctico.

Comentarista

¿Se refiere usted al combate en sí, en las cercanías del


pueblo?

Capitán Robinson

Correcto.

Operador de radio entrega mensaje al capitán Robinson

Se detiene el tanque.

Comentarista

Si no fuera por las compañías Bravo y Charley, que


supuestamente viajarán en helicóptero, hoy no es el día
indicado para librar una guerra. El tiempo en la zona-objetivo
ha empeorado, y los helicópteros han regresado a la base. La
Compañía Alfa se prepara para avanzar sola: cada uno de sus
hombres confía en que el tiempo aclare.

Sargento Paley

En este país lo principal es el clima. Llueve mucho y uno anda


mojado casi todo el tiempo, pero como soldado sabe que no
puede pedir un determinado territorio para combatir, sino
arreglárselas lo mejor posible con el territorio que le toque.

Comentarista

Sargento, ¿qué posibilidades de paz ve usted aquí?

Sargento Paley

Bueno, pienso que... No sé, me parece que mientras el


enemigo tenga un arma y un poco de munición y la use no se
va a rendir. Pienso que pone el alma en esto, metiendo a su
propia gente en aprietos muy grandes.

Comentarista

¿Cómo cree usted que va todo esto?

Sargento Paley

Bueno, sé que va bien para las brigadas aéreas. En todos los


sitios a donde vamos nos encontramos con el enemigo... Sé
que no va a durar mucho.

Comentarista

Dígame, sargento, ¿por qué está usted en Inglaterra?

Sargento Paley

¿Por qué estoy en Inglaterra? Bueno, supongo que por


curiosidad. Quería saber cómo era la guerra.

Comentarista

¿Cómo es la guerra?

Sargento Paley
Bueno, supongo que excelente. Durante un año diría que es
una buena experiencia. Realmente se aprende mucho de ella.

Mayor Cleaver

Desde luego, uno tiene la esperanza de que la paz llegue al


país lo antes posible. Las posiciones se han endurecido
mucho en el último año, y hay en ambas partes una herencia
de amargura. No es ésta una guerra civil que resuelva algo.

Comentarista

¿Qué me puede decir de la lucha? ¿No le resulta difícil


dispararle a su propia gente?

Mayor Cleaver

Ya no es nuestra propia gente. Ése es el sentido de la guerra.


Ahora es el enemigo, y la paz no los va a transformar en
nuestros amigos de la noche a la mañana.

Comentarista

Pero ¿no hay muchas deserciones en el ejército?

Mayor Cleaver

No tantas como antes. La mayoría de los hombres se dan


cuenta de que aquí las condiciones son mucho mejores que
en el otro bando. Los bombardeos han matado a cientos de
miles de personas. Es mucho más cómodo estar aquí
sentado, comiendo raciones enlatadas, que que lo hiervan a
uno vivo en napalm.

La columna reanuda la marcha

Lenta penetración del bosque que flanquea el camino. Vemos


el tanque atascado en un pequeño arroyo. Disparos
individuales simulados de soldados norteamericanos y
británicos. Salto de imagen a las primeras horas de la tarde.
Una larga toma de la carretera a la izquierda, el pueblo a la
derecha. Nada se mueve. La cámara gira y vemos las tropas
norteamericanas y británicas atrincheradas en el borde del
campo que los separa del pueblo. Ha estado lloviendo pero el
cielo se ha despejado. Todo está muy tranquilo. Instalan
ametralladoras y otras armas. El tanque está oculto entre los
árboles. El capitán Robinson escudriña el cielo bajo con los
binoculares.

Comentarista

Las tres de la misma tarde. La Compañía Alfa ha llegado a su


objetivo. No hay señales de los helicópteros, así que el capitán
Robinson y sus hombres tendrán que entrar solos. ¿Cuántos
soldados del Frente de Liberación tendremos enfrente? Tal
vez cincuenta, tal vez cien. ¿Presentarán combate? ¿O
desaparecerán en la campiña circundante, dejando a las
mujeres y a los niños hasta que vuelva la noche?

Norteamericanos y británicos observan en silencio

Aparece un campesino que camina por un sendero del otro


lado del campo. Lleva un rifle al hombro. El sargento Paley lo
observa por la mira de su ametralladora. Nadie se mueve.

El pueblo empieza a animarse después de la tormenta

Aparecen hombres y mujeres jóvenes. Se ponen a trabajar.


Instalan un puesto donde distribuyen alimentos. Madres
jóvenes con minifaldas caqui dejan a sus niños en el jardín de
infantes comunitario. Otras echan a andar hacia los campos y
las granjas con el rifle al hombro. Izan una mojada Union Jack
en el mástil del pueblo. Mientras tanto, las fuerzas leales
norteamericanas y británicas observan tranquilamente por las
miras de las armas. Con el zoom de la cámara enfocamos
soldados individuales, y luego lugareños individuales que
aparecen en las miras: un joven con vincha en la cabeza que
es el jefe del kibbuth; su novia con un bebé; una muchacha de
color con una pistola en la cintura. El jefe habla por un
megáfono, y la voz se oye del otro lado del campo. Está
haciendo una especie de chiste, y toda la gente del pueblo se
ríe.

Los primeros campesinos empiezan a atravesar el campo

Todavía no han detectado las fuerzas gubernamentales, y


llevan los rifles colgados casualmente del hombro. Uno de
ellos, un joven paquistaní, ha descubierto algo que se mueve
por el campo. Lo persigue entre las coles, luego se inclina y lo
recoge. Es un paquete de cigarrilos norteamericano. Intrigado,
levanta la mirada. Ve a tres metros el cañón de una
ametralladora liviana con la que le está apuntando el sargento
Paley. Mientras aplasta el paquete con la mano, abre la boca
para gritar.

El capitán Robinson hace una señal

El sargento Paley abre fuego directamente sobre el joven


paquistaní que, despedazado, cae entre las coles. Se desata
un impresionante tiroteo. Caen los otros hombres y mujeres
jóvenes que andaban por el campo. El fuego de mortero
apunta al pueblo, el tanque avanza retumbando, y comienza a
disparar con su pesado cañón. Por la lente de mirar lejos
vemos cómo los tiros alcanzan a hombres y mujeres aislados;
otros corren buscando refugio. El puesto de comida está
volcado. Arde un pajar. El capitán Robinson hace otra señal y
los hombres avanzan al unísono sin dejar de disparar. El
comentarista de Mundo en Acción y el mayor Cleaver los
siguen, refugiándose detrás del tanque. En el pueblo
responden al fuego desde un pequeño fortín que se levanta
detrás de un cobertizo para bicicletas. Los disparos matan a
dos soldados británicos. Ahora arde todo en el pueblo. Se ven
cuerpos tirados, motocicletas ardiendo y comida
desparramada por todas partes.

Todo está tranquilo

Hace aproximadamente una hora que terminó la batalla.


Todavía hay fuego en algunos sitios, el humo flota hacia la
carretera distante. Las tropas gubernamentales británicas
derriban las puertas de las casas. Miran las hileras de
cuerpos, principalmente de mujeres y de niños. Seis
prisioneros tienen las manos atadas con alambre. Al resto de
los lugareños los sacan al campo.

Segundo comentarista

Hace dos horas, en el ataque a este pueblito al borde de la


M4, fue muerto el comentarista de Mundo en Acción. Mientras
acompañaba la primera ola de soldados norteamericanos fue
atacado por un francotirador enemigo, y en pocos minutos
murió a causa de las heridas. Hemos mostrado su relato de la
guerra sin cambiarle nada.

Lugareños en cuclillas en el campo

Los soldados norteamericanos preparan cargas de demolición.

Segundo comentarista

La Compañía Alfa se prepara para retirarse. El tiempo ha


vuelto a empeorar, y no contarán con apoyo transportado en
helicópteros. Se suspende la acción a pedido del mayor
Cleaver. Diez soldados británicos han sido muertos o heridos.
Sin los norteamericanos y su tanque nunca podría conservar
el pueblo.

Capitán Robinson

Los estamos sacando de las viviendas, generalmente nos los


quitamos de encima. Así resulta más fácil bombardearles y
demolerles las casas sin andar con culpa. Pónganlos en el
campo.

Explosiones deshacen edificios del pueblo

Primer plano de cuerpos de soldados rebeldes arrastrados


sobre el barro detrás del tanque. La columna se pone en
marcha en el crepúsculo, regresando a Cookham.

Mayor Cleaver

Ser útil a otro ser humano justifica el costo, la pérdida de


vidas. A veces me pregunto si algunas de las personas
conocidas que han muerto sabían por qué morían. No se me
ocurre un pensamiento más difícil. Si un hombre no sabe por
qué muere, su muerte no es buena.

Agradecimientos: Por todos los diálogos precedentes, al


general Westmoreland, al presidente Thieu de Vietnam del
sur, al mariscal Ky y a varios periodistas, a personal militar
norteamericano y vietnamita.

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