Introduccion:
el campo de la psicologia social
POR SERGE MOSCOVICI
A. {Qué es psicologia social?
Todo resultarla muy sencillo si pudiésemos decit sin dudar: existe el
viduo y existe la sociedad. Evidentemente esto se nos repite innumers?
bles weses y-Uno parece comprender e incluso ver lo que indican estas pals-
‘bras. Todos aceptamos como algo indiscutible que estos dos rérminos estén
separados, que cada uno sea auténomo y posea una realidad propia. Esto
signet que podemos cqnocer uno $ifiZonocer el otro, como si se tratasen
de dos nyindos extrafios entre sf, La fuerza de esta visign resulta incontests-
ble, al igual que Ta divisién que mantiene: el individuo reducido a su orga:
nisme y Ia sociedad petrficads en sus instivuciones ¥ aparatos. O mejor atin:
por una parte el uno, lo Gnico, por Ia otra lo miltiple o lo colectivo. Y esta
visién tiene un efecto al que nos hemos scostumbrado desde hace largo
tiempo: el tratado de particién que concede el individuo a la psicologia y la
sociedad 2 Ie economia o a la sociologia. Este resultado se expresa eteade
Pier Seer agen ar = hr NT Tae
marxismo de la sociedad. Semejante convencién clarifica las ideas y contri-
buye de manera eficaz a la coexistencia pectfica entre las diversas ciencias
y entre las diversas teorfas.
La particién que acabo de describir y sobre Ia que no hace falta insistir
por su familiarided, obedece a una légica determinada. Corresponde a la
realidad en los casos extremos, Pero resulta banal reconocer que el individuo
slo existe dentro de la red social y que toda sociedad se’ compone de unt
‘Wuleud de individuos diversos, aI igual que el mis minimo pedazo de ma
tar en ‘esta compuesto por una multizud de atomos, Ademis, tenemos derecho18 | Paleclogta socis! Introduccién | 19
RON PN
cién entre un lider y su grupo, las desviaciones con respecto a la ortodoxia,
las discusiones dentro de un grupo a fin de llegar @ una decisién, la capte-
cién de un individuo por la masa, y otros muchos casos. Hasta aqui hemos
considerado el espectro en toda su extensi6n. Ahora debemos acotatlo para
captar mejor y con mayor precisién el campo de a psicologia social. En pocas
palabras, tras haber visto el problema al que responde, consideremos los
fenmenos de los que se ocups. O mejor dicho, los fendmenos de los que se
‘ocupan los psicosdciélogos al salir al terreno o al encerrarse en sus laborato-
rios, En una palabra, gcudl es su objeto?
‘Como es facil imaginar, no existe unanimidad en este punto. Pero creo
que en la actualidad, tras el sbandono del conductismo, el mimero de aque-
lios que estarfan de'acuerdo con la definicién que establect en 1970 seria
mucho mis elevado: «Y yo formolatia, escribfa entonces, como objeto cen Vi,
tral, exclusivo de la psicosociologia, todos los fendmenos relacionados con ‘\#™
a objervar gue en cade individuo babita una sociedad: la de sus personajes
imaginarios 0 reales, de los hétoes que admire, de los amigos y enemigos,
de los hermanos y pedres con quienes ute un diélogo interior permanente.
Y con los cuales incluso Iega a sostener relaciones sin saberlo. Ast pues,
euatide decimos: existe el individuo y existe la sociedad, dejamos a un lado
4a expetiencia compartida por casi todo el mundo,
Se diré con justicia que esto no es demasiado grave. Todo aniliis y toda
explicacién exigen una abstraccin. Abstracciones como las que hacemos
‘onstantemente ent economia al hablar del mercado separado del poder, 0 en
4 psicologia al describir el pensamiento separado de las emociones. Sf, n0 cabe
Ta menor duda. Pero dicha particién tiene un sentido. Qculta una realidad
primera, la invariante de existencia cuyos rastros encontramos en todas partes.
TS. Ex decir, la oposicién entre individuo y sociedad, la feroz batalla que libran
2 desde tiempos inmemoriales lo personal y lo colectivo. Este (conflicto io
cexcluye, evidentemente, las armonias momenténess ni les pacifcaciones du-
raderas.
Si la psicologia social tiene una razin de ser en tanto que ciencia y un
leitmotio que le sea propio, es ah{ donde lo encontraremos. |Toda ciencia,
aemayor intenta responder, a través de investigaciones efectuadas en campos
‘TREES, a alguna de las lancinantes preguntas que se plantean los hombres.
La fisica, a la pregunta: equé es la materia o el movimiento? La biologfa, a
Ja pregunta: gqué es Ia herencia? o bien gpor qué existe Ia vida? La cosmo-
logia, a le pregunta: gcudl es el origen del universo? Y as{ suéesivamente
De manera similar, la psicologia social —en mi opinién al menos— se ha
sigue haciéndolo de un solo y tinico problema: gpor qué se produce
3€ a conlsto eave individgo y soredad? Ninguna otta cene aberda este
problems 2o"Tortie tn dicot cinguna siente une ataccion tan profunde
por ese conflicto, Y aquellas ciencias que lo hacen se aproximan a la psicolo-
fa social, como sucedié con el psicoanilisis al interesarse éste por los fe-
‘ndmenos de masa. También es el caso de la historia cuando estudia Jos fend-
menos de la mentalidad, Y la recfproca también es cierta. Siempre que la
psicologia social olvida este problema para estudiar en paralelo y con inde-
pendencia uno de otro, ya sea lo social o lo individual, como sucede actual-
mente en los Estados Unidos, pierde su personalidad, convirtiéndose incluso
‘un apéndice, indtil, de otra ciencia.
He aguf una primera {rmula: la psicologta social es la ciencia del con-
flico entre el individuo y la sociedad. Pods\amos afiadir: de la sociedad ex-
F terna y de la sociedad que Ieva dentro. No escasean los ejemplos de dicho
conflicio: la tésistencia a Tas presiones conformistas de Ia mayoria, Ia oposi-
a ideologia y la comunicacién, ordenados segén su génesis, su estructura y
su funcién».' Por lo que respecta a los primeros, sabemos que consisten en
sistemas de representaciones y de actitudes. A ellos se refieren todos los fe- 4
gmenos familiares de pigjuicios sociales o raciales, de estereotipos, de creen-
cias, etc. Su rasgo comin es que expresan_una ‘tepresenitecién social que
Tm@iividuos y grupos se forman para actuar y comunicar. Es evidente que son
stag réprésentacionés Tas que dan forma a esta realidad mitad fisica y mitad
imaginaria que es la realidad social.
Por lo que hace a los fenémenos de comunicacién social, éstos designan 2.
los intercambios de mensajes lingiifsticos y_ no lingifsticos (imégenes, ges-
.) entre individuos y grupos. Se trata de médios empleados’ para
ir una informacién determinada e influir sobre los demas. Empleo
intercionadamente Ja nocién global de «comunicacién social» para indicar
ue incluye tanto los fendmenos de comunicacién de masas de influencia co-
lectiva (propaganda, publicidad, etc.) como los’ protesos puramente lingtis-
ticos y los hechos semanticos. También se relaciona con los signos que cizcu-
Ian en Ia sociedad, con la semiologia que, segin el propio Saussure, forma
parte de Ia psicologia social y, por consiguiente, de Ia psicologia generals?
Este acercamiento se impone, ya que como hacia notar juiciosamente Mounin
‘dla intencién de comunicar» es «el criterio del mensaje semiolégicon? — +
‘Ahora ya disponemot de una segunda f6rmula: la psicologla social es la \
ciencia de los fendmenos de la ideologia (cogniciones y representaciones so- y
ciales) y de los fendmenos de comunicacién. A los diversos niveles (Doise,
1982) de las relaciones humanas: relaciones efite Tndividuos, entre indivi
D. Jodelet, J. Viet, P. Besnard, La psycbologie sociale, ParisLa Hays, Mouton,
, pig. 62.
'F, Saussure, Cours de linguistique générale, Paris, Payot, 1916, pég. 33.
G, Mounin, Clef pour le linguistique, Pati, Seghers, 1968, pée. 37He Porslen 8 pie getin , 7, BO
20 | Psicologia social
duos y grupos, y entre grupos. Para cede uno de estos fenémenos dispone-
mos dé un conjunto mis 0 menos desarrollado de conocimientos, teorias 0
expetiencias, que aunades nos permiten comprender las actividades mentales
superiores y ciertos aspectos psfquicos de la vida social de los grupos.
B. La vision psicosocial —-¥ pol wha cael
Una ves comprendido el contenido de una ciencia también bay qve re
conocer su , saber lo que Ia distingue de las otras ciencias, Esto
esvuna pregunta muy aE ala que jamés a puede der una respusta tor
mente satisfactoria. Y toda respuesta tiene, ademés, un carécter ligeramente
actificial. Una cosa es cierta: ningdn limite preciso separa a la psicologia
social de otros campos de la psicoiog{s, como la psicologia infantil, la psico-
Jogia cl incluso fo que se da en denominar psicologia general. Tampoco
hay frontesa precisa entre la psicologia social y la antropologia, Todas estas
dlisciplinas comparten en gran medida un mismo interés por las i
hhumanas y os grupos humanos. Ademés, tienen’ en comin un buen ndmero
de conceptos como la representacién, Ia influencia, el aprendiz
63," Zebmo se distingue la psicologi« social de estas disciplinas? Para res-
ponder a esta pregunta podsfa hacer una setie de andlisishistSricos y I6gicos.
Todos ellos resultarfan de gran interés pero nos Hevarfan a adentrarnos de-
masiado en el ciclo de la teorfa de la ciencia. No obstante, yo creo que, una
vez acotada la parte de la teorfa, nos damos cuenta de que en realidad nuestra
disciplina no se distingue tanto por su ter
2 ee propio. Ente Glo que practeant
cbt (milo blot, atin)
En sociologia encontramos un esquema muy similar. Le diferencia redica
en que el sujeto ya no es un individuo sino una colectividad (el grupo, la
clase social, el Estado, etc.). O bien, podemos tomar ef i
rmultitud de sujetos que cambian, negocian, comparten una misma visién del
mundo, etc. Por lo que se refiere al objeto, éste también posee un valor social,
Fepretentando un interés o une inssivgelGa. Por ota parte, el objec a veces
‘sth constituido ‘por otras personas, por otros grupos, que forman lo que de-
nominamos un entorno humano. Evidentemente, en todos estos casos nos
fencontramos ante un sijeto y aun, bito dierencados seg. creo cong
micos 0 politicos, éticos 9 histéricos, Independientemente del tipo de dife-
Fenciacidn, lo que deseamos saber es cdmo se comportan las diversas cate-
gorfas de individuos en la sociedad, Smo reproducen Ia jerarqufa existente,
cc6mo distribuyen las riquezas o ejetcen sus poderes. O bien, c6mo Ia accién
de cada individuo, provisto de sus propios intereses y metas, se transforma
fen une accién colectiva. Pero en el fondo de la mayoria de las explicaciones
yy andlisis presentimos una manera de observar que se guia por el siguiente
esquema:
attains — pensar oo
Sin duda, simplifico mucho. Me haria falta un libro entero pera justificar
cada una de'mis afirmaciones y mostrar hasta qué punto corresponden a la
realidad. Me apresuro agregar que un gran mimeto de psicélogos sociales
recurren # esquemas anélogos, lo que conduce wna serie de errotes y ma
Ientendidos (Moscovici, 1983). A pesar de su interés y de la importancia de
los trabajos que inspiraron, siempre han estado marcados por un carécter
parcial. Ms grave atin: han reducido los fenémenos psicosociales a fendme-
hos psicolégicos y los fenémenos sociales a fensmenos individuales. Y no
obstante existe una visién psicosocial que se traduce por una lectura ternaria
de los hechos y las relaciones Sa’ particularidad consiste en sustituir la rele-
dion a dos términos, entre sujeto y objeto, heredada de la filosoffa clésica,
por una relacién en clave de tres términos: Sujeto individual — Sujeto s0-
dal — Objeto. Pata exprésarme de otra manera: Ego — Alter — Objéto,22 | Psicologia social
obviamente diferenciado. Y esto presupone una mediscién_constante, una
de aterciedad>, para utilizar el término del filésofo norteamericano Peirce.
eto
(ence tai
mover ral
LN
Pero esta relacién de sujeto a sujeto en su relacién con el objeto puede
ge concebirse de_manere estética o dindmica, es decir, puede corresponder a
vune simple «o-presencian o a una einteraccién» que se traduce en modif-
tsa Gas tietan ot Seininliy 7 oa up
A-Sie Fespecto podemos iF dos mecenismos que ilustran perfecta-
mente esta distinciGn: 1a facilitacién social de una parte y la infuencia social,
por la otra. La primera consiste en que Is simple presencia de un indlviguo
© de un grupo haga que un individuo prefiera o aprenda con mayor facilidad
las respaestas més familiares y las menos originales. Como si se inkibiese,
el individuo expresa o retiene Jas respuestas dominantes, comunes a todos.
La influencia social consiste en que un individuo sometido a la presién de
tuna autoridad o de un grupo adopte las opiniones y conductas de dicha auto-
ridad 0 grupo. El caso més extzemo es la obediencia a la autorided estudiado
por Milgram: une persona es capsz de infligir descargas eléctiices dolorosas
4 un desconocido porque le han pedido que lo haga,
Esto nos leva a definir con mayor precisién la manera en_que se
viduo © grupo) para analizar las telaciones con la
social 0 no social, real o simbélico. De hecho, nos en-
contramos ya sea ante up_o1e9 similar, un alter ego, ya sea ante un otro di-
ferente, un alter sin mis. Dependiendo de que se trate del primero o el
segundo, considerames fenémenos distintos. Podsfamos incluso decir que las
corvientes te6ricas y de investigacién se oponen segin su concepcién de este
scaler», Ast, la mayoria de las investigeciones sobre los grupos tienden a
concebit a éste comé ui de cada cual. O retomando el lenguaje asst
de los sujetos sociales que son, en la obra de Proust, Du cdté de chez
Swann, Le cbté de Guermantes, Sodome et Gomorrhe. Ast vemos a cada
personae refractado y observado en un circulo de hombres y mujeres que re-
vvelan las facetas sucesivas de un mismo rostro o las fibtas de un mismo co-
saz6n, Lo seguimos, ademas, de un cfrculo a otto, de la calle al medio mundo,
del medio mundo al mundo y cada uno descompone y recompone al indivi-
duo segin sus convencionalismos. El Narrador lo observa segin sus propios
convencionalismos, pero 1p. ve como lo ven los demés y de la manera que
estos siltimos reaccionan respecto a él, Proust esctibié: «Nuestra personali-
dad social es Ta creiciSi del pensamtiento de los demés», Al final de esta
triangulaci6n del campo social, el ojo vuelve a encontrar los rastros de una
realidad, cayo autor puede narrar la teorfa. Que el hecho de que el enfogue
psicosocial no sea la percepcién inocente de la «comedia humana». que des-
ctibe, explica y denuncia simulifneamente con Ta buena conciencia de ver
las cosas tal como son, resulta evidente. Se trata de Ia persecucién del tiempo
y_de la persecucién dentro del tiempo de una Iniriga entre individuos y
a an la sociedad a medida que la narran. No olvidemos
lad. EI psicdlogo és e! punto ciego de ese enfoque;
uizé no vea, pero sin él es imposible ver.
El estudiante que, durante sus estudios, pasa de la psicologia o Ia socio-
Jogia a la psicologia social debe hacer un esfuerzo para interiorizar esta visi6n.
Me atreveria a decir que esto es atin més importante que aprender esta 0
agvella teoria que, con frecuencia, olvidaré mas tarde, reteniendo tinicamente
lo que le ex més necesatio de ella. ¢Qué puede ser mis necesario y perme-
ne tuna manera de ver las cosas? Esto me Tleva a hablar de Gertos
‘ptejuicios» muy exteAdidos 7 ie, a mis ojos, constituyen verdaderos obs-
Introduceién | 25
téculos epistemolégicos, en la acepcién de Bachelard, para alguien que dese
dedicarse a la investigacién y préctica de la psicologia social, Debido a que
los he encontrado en miiltiples ocasiones en el curso de mi trabajo docente,
me parece vitil precisar Ia naturaleza de dichos obstéculos. Me gustarta deste.
car especialmente dos. El primero consiste en la opinién bastante difundide
segtin la cual hay que agregar un suplemento espiritual
ciales. En términos clatos, esto significa que se debe explorar el aspecto sub-
Fg gee ET cere pee
sbemos comprender la realidad econémica y social. En general, las cosas
se presentan asf, Se comienza por analizar Tos diversos aspectos del sujeto
colectivo»: el poder, las desigualdades econdmicas, la clase social, Jos in-
tereses de los grupos y otros muchos aspectos. Una vez constituido el marco
de esta manera, constatamos las diferencias con respecto a lo que deberse
pensar 0 hacer ese sujeto colectivo si obedeciera a los amplios determinis-
mos econémicos 0 sociales: descuida sus intereses, no vota 2 le izquierda en
perfodos de crisis, no se rebela contra el poder, etc. Para dar cuenta de estas
diferencias s¢ invocan factores de tipo subjetivo: Jos sentimientos, los valo-
tes, el grado de concieacs ocd, Tr etches 3 lot medios de comanicacién,
Ie imagen simbélica y ast sucesivamente, Entonces nos volvemos hacia la
psicologia social y le pedimos que comprenda lo que «la gente piensa y
siente» —de ahi Ia moda de las encuestas— y mida sus efectos.
EI segundo obstéculo guarda una simetria perfecta con el primero. Es sa-
ido que Ie psicologia estudia una suma impresionante de fenémenos: la
percepcién, el razonamiento, la ansiedad, el desarrollo infantil, el aprendize
je... para sélo mencionar unos cuantos. Pero los estudia en el individuo sis-
lado, como si fuese autista, Ast, encargemos @ un nifio que cumpla una tarea
© que rellene un test. Mas tarde, en vista de su diligencia y de sus resultados,
concluimos que su evolucién intelectual sigue efectivemente la teorla de
Piaget o de Bruner. Luego pedimos a un individuo adulto que aprenda una
serie de frases de sentido negativo —Pedro no es hermano de Pablo— 0 en
sentido afirmativo: Pedro es hermano de Pablo. Con ayuda de un cronémetro
‘medimos el tiempo que necesita para aprenderlas. Con lo cusl, siguiendo le
hipétesis, constatamos que, en general, las frases negativas son aprendidas
con mayor Ientitud que las frases afitmativas
Todos estos procedimientos son perfectamente legitimos. Nos propor-
cionan una importante cosecha de hechos, cuya solidez no es puesta en duda
por nadie, Y yo seria el iiltimo en hacerlo, Pero también sabemos y_nos
damos cuenta todos los dias en el laboratorio de que el individu
aislado, no deja de pertenecer al grupo, a una clase social. Y's
‘nds aiodinas son Taffuencfadas por esta perienencia. Haga lo que haga y tome
las precauciones que tome, la sociedad esté ahi. Penetra en las habitaciones
més sisladas del laboratorio y acta sobre Tos aparatos més sofsticados.
‘A pesat de todos sus esfuerzos, los psicélogos no han logrado inventar une2 | Psicologia social
inila de Faraday para el campo social. Lo mismo que los psicslogos cliaicos
¥ los psiguiatras, quienes no han podido acondicionar hebitacorse safer,
femente acolchadas para amortiguar Jos ruidos del mundo. Al contrario, ken
Apa, Nz Sobve Fo que hay de abstracto y surreal en esta situacién del
a fin de sportar un suplemento de materia, de realidad en suma,
Se cree obligado a volver a estudiar os mismos fenémenos en
a sociedad, después de haberlos estudiado en el
titalmente encarga # le psi
mando. El hecho es que, pars cada uno de ambos casos, vemos en le psiahe,
ia social el medio de satisfacer una carencia: por una parte, lener al sujet
mundo exterior, es decit, social. Ast
para unos y sociolégica peta otros. Ser
Glencia de residuos de cade une de las
sens Sbsticls epistemolégicos estéti ahi e impiden ver Jo que esta ciencia
tien de propio. Pues consideréndolo todo, su presente y su. pasa, estt
imagen de hibrido no es la suya. El cardcter original e incluso subvenivo de
sx fe enfoaue conse @ svestionar ia separacin entre Jo individual fo ox,
tivo, en contestar la particién entre ps{quico y social en los campos eset
files dela vida humana, Resulta absurdo decir que, mientras estamos soley,
cbedecemos a ls leyes de le psiologia, que nos conducimos mouidoe tor
fmociones, valores o represemtaciones. Y que una vez en grupo cambiatos
bruscamente pata comportarns siguiendo las leyes de la economia 9 te ip
Hocologia, movidos por intereses y condicionados por el poder. O viceverse
Desde hace mucho tiempo, Freud ha he icia_y revelado la inanided
de este absurdo: «La oposicisi entre Te ‘vidual y Ta psicologia
Social o psicologia de las muchedumbtes, escribfa, que a primera vista pucie
Perecernos importante, pierde mucho de su acuidad al examinarle « fonder
No abe duda de que Ia psicologie individual tiene por objeto al hombee
ido'y que intenta saber por qué vias éste ttata de satisfacer sus influiee
Pulsionales, pero al hacerlo, raramente esté en condiciones —tan sélo on cae
ayida’de los productos de sus investigaciones, los psicosocidlogos tratan de
faplcar le naturaleza de dichas rlacones y de inventar prictcas para cam-
atlas.
un conjunto de proposiciones ligadas légicamente que clasifican y explican un
‘Conjunto fenémenos. Estas proposicionés también sirven para prever cier-
{08 cofiportamientos 0 efectos hasta entonces inobservados, al igual Gue
fisico predice la existencia de una particula desconocide, Bvidentemente, toda
teorls comports_incuiciones e imégenes que a menudo conservan un card
ter impli Lat tesonocemos, Porque tienden hacia Je coherencia y a la
5
Para empesar veamos Io que es una teoria.)Podemos definite como 3.28 | Pelcologia social
Gp” cotrespondencia con una setie de que luego podemos observa ¢ com-
oe ‘En pocas palabras, podemos ilustrar las teorfas y, hasta cierto punto,
2” —_probarias, Al menos, ésta¢s la linea de conducta que sigue Ia cienciay Ia regla
ue se impone el investigador.
Conrisuemos. Dado que las catacterfsticas son las de cualquier teorla
psicosocilégica, esto no implica que todas las teorias sean de la misma, ne-
turaleza 9 se relacionen de la misma forma con la realidad. Al contratio, lo
fogia social es la divetsidad desde el punto de
vista 16gico, el hecho de que los andliss y las explicaciones no se sitien en el
mismo nivel. Esto significa que ne podemos emplear un mismo criterio pata
“Tornparailas: Este rasgo la distingue de la psicologia infantil o de la psicolopia
del aprendizaje, por ejemplo, cienclas en las que se observa una mayor uni-
formidad l6gica y una homogeneidad de orden empfrico. {Es esto un signo
sy g de carencia 0 de riqueza? No sabrfa decirlo, No obstante, en psicologia so-
GE aly, pot ence, en este manoa, 9 encontrarén. 15 tipos de to
Bk viene dstingui:
e
3 a
Las teorfas paradigméticas cuyo papel esencial consiste en proponer una
i visi6o ‘gobal de Ta iciones y comportamientos inos. Antiguamente se
;' figbifa dicho que proponen una visién de la naturaleza humana. Tomemos
. gomo ejemplo Ia tgorla del campo de Lewin, Esta teorfa parte de la idea,
tomada de la fisica, de que el mundo psicolbgico puede ser considerado como
tua medio en cuyo seno los individués constituyen singularidades, concen-
tradiones de fuerzas que acttian pot proximidad. Neda esté aislado ni separado
&e ravera duradera. De modo que el campo comprende todas las influen-
_cias conexas, afectivas € intelectuales que afectan un comportamiento deter-
‘minado cuando éste’ se produce. El campo se compone de regiones'interde-
pendientes y sus principales componentes son el espacio vivido (L), la persona
(P)y al medio ambiente fisico y social (E). Lewin sostenia que con fa ayuda
de esios camponentes podemos analizar la manera psicoldgica con que las,
‘Petsomas se representan su mundo y actian unos sobre otros. Gracias a esta
‘imagen del campo y de sus nociones, Lewin logra_trasladar la psicologia_de,
a forms, t, a los fenémenos sociales y proporciona un lengusje para
ibirlos. Si bien la teoria de Lewin prevé pocos hechos nuevos y no ex-
pica 10s antiguas, traza una visidn de los individuos y los grupos en tanto
* que fuerzas compactas, iensiones dindmicas que se modifican mediante su
; ¥ como éonsecuencia inspiré Ia mayoria de los modelos de dinémi-
o 5, terapias de comunicacién que se emplean en casi todo el imundo.
Tamblge ajo Te stencin de Toe peitsacslogos sobre les constrvesiones
Introduccién | 20
‘mentales que dan forma a la accién y a Jas relaciones humenss, construccio-
‘tes txcliides por la visién dominante del conductismo.
Las teories fenomenolégicas generalmente intenten describir y explicar
‘una familia de fendmenos conocidos y muy conocidos. Unes se acupari dé Tos
fenGmienos fundamentales, por ejemplo, Ta influencia; otras se ocupan de fe-
‘Gimenee que no Tosi tanto. Peto independientemeste de le importancia que
esto tenga, cada teoria responde a dos preguntas: geémo? y_¢por
hacerlo, todas elles abtigan la ambicién de revelar la causa de un cierto né-
mero de efectos. Tal es el caso de Ia teoria de Si
det por, qué individuos auténomos, provistos de un juicio propio y_pet
convergen hacia un juicio comin al hallarse en grupo y se conforman.¢
més tarde, He aqui la hipétesis fundamental: 1a mayorfa de los objetos.s
les son ambigaos y es esto lo que Tos aistngiie de los objetos fisicos. Carece-
Bios de crterios claros y precisos para juzgerlos. Ast, no tenemos criterias
para evaluar la verdad 6 el error en materia de opiniones politces 0 religio-
sas, valores y normas culturales, y simbolos en general. Ante tales objetos,
los individuos son presa de Ia incertidumbre y no saben qué juicio preciso
hacer sobre ellos. ¥ sin embargo necesitan uno, A fin de reducir esta incer-
tidumbre, unos se apoyan sobre el juicio de otros y forman
comin que decide, de manera Dora, lo gue es verdadero o fate, Se su:
Bone que ésta norma representa Ia realidad. A resultas de ello,
establecida en comiin adquiere fuerza de ley para cada individuo. Los indi-
Viduos se conforman a ella 3a no ven Tas cosas a través de sus propios ojos,
sino a través de los ojos del grupo.
Las teorfas operatorias tratan de llegar a un mecanismo elemental, desco-
nocido hasta entonces, y que explica un conjunto de hechos. También prevén
hechos nuevos y sorprendentes. La teorla de la disonancia cognitiva consti-
aye sin _duda el ejemplo més brillante. Ahora daremos un tepaso a sus
grandes linens. Segin su autor, Festinger);cvanda una persona dispone res:
Pecto a un objeto de dos cogniciones 0 dos representaciones acordes enité ai,
Fay consonancia y la persona en cucstién siente satisfacién. Pot el Sonitats,
supongamos ahora dos cogniciones o representaciones que no son_acordes_
entre e(-¢ incluso son optiestas entre sf. En este caso hay disonancia y la
a es victima de Ja ansiedad. Festinger sostenta. que, entonces, las per-
tonis sufren una inctacién que los leva a reabsorber el estado de disonancia30 | Psicologia soci!
4que les inquieta y perturba, Esta teorfa queda resumida por completo en esta
réplica de Proust: «¢Pero qué me dice usted? exclamé la duquesa, detenién-
dose un segundo en su marcha hacia el coche y levantando sus hermosos ojos
azules y melancélicos, pero lenos de incertidumbre. Situada por primera vez
fn su vida entre dos deberes tan diferentes como subir a su coche para it @
cenar a la ciudad y dar muesteas de piedad por un hombre que va a morir,
no vela nada en el cédigo de los convencionalismos que le indicase la juris:
prudencia @ seguir y, sin saber a quién dar su preferencia, creyé que deble
aparentar no poder creer que la segunda alternativa pudiera plantearse, a fin
de obedecer a la primera que le exigia en ese momento menores esfuerz0s
pens6 que la mejor manera de resolver el conflicto era negindolo. “No bromee
conmigo —le dice a Suzanne— piense en m{".» (Proust, La Pléiade, vol. II,
Pig. 595). Asi, supongamos que uno tiene un cierto niimero de opiniones
ecolégicas sobre et equilibrio con la naturaleza y, al mismo tiempo, trabaja
‘en una central nuclest. Le disonancia entre estas dos cogniciones puede. ser,
reducida si esa persona cambia de comportemiento, y busca trabajo en una
industria diferente. Pero otra maneta de reducir'la disonancia consiste en
cambiar de cogniciones; ast, esa persona modifica sus ideas sobre la enetala
nuclear. Al reflexionar, se convence de que esta energie puede hacerse menos
peligrosa, que permite que la gente encuentre trabajo o que Francia no puede
renunciar unilateralmente a una industria denominada de punta. Los dos tipos
de cambio tienen por efecto la consonancia, Una ver descubierto, este meca-
“isto elemental ha permitido explicar un gran niimero de fendmenos de
cambio, de actitud y com; aminiGe Adems, aumesoe! experiences hen
Puesto al dia Teniaenos sotprendentes: cuanto’ més dificil es el acceso aun
grupo, mayor es el apego que se siente por él; a las personas Tes gustan més
log alitientos que-comen por obligaciOa que aquellos que eligen ellas misinas,
y eat sucesivamente, Esto explica por qué las gentes no aprecian lo que han
obtenido gratuitamente, pores ae
“Tos tres tipos de teorfas coexisten dentro de la psicologia social. Ninguna
de ellas constituye wn tipo puro y cada una podria incluso ser clasificada en
varias ribricas. Pero, en su conjunto, podemos reconocer ffcilmente su es-
pecifcidad ldgica y su funcién en el estudio de los fenémenos. En este ma-
‘nual las veremos en accién, y no hay que dejarse desalentar por su disparidad.
Cada una de ellas corresponde a un estado de las investigaciones en un
‘campo y posee su propia fecundidad.
Cd
Introducclén | 91
Los métodos de verificacién de las teorias
¥ de observeci6n de las realidades
En Ia discusién precedente hemos explorado el campo de Ia psicologla
social, su forma de ver los fenémenos y el tipo de teorias que produce. Nos
queda 1a tarea de describir los principales métodos de investigacién a los
que podemos recurrir para dar cuerpo @ estas teorfas y ponerlas en préctica,
Dos mérodos retendrén nuestra atencién: el método de observecién sistemé-
tica y el método experimental. Los examinaremos sucesivamente, acordando
luna atencién especial a sus ventajas ¢ inconvenientes. Cada uno plantea pro-
blemes éticos y sociales que interesan de manera especial a nuestra disciplina
EY ‘psicosocistogo francés Jean-Pierre Deconchy tiene perfectamente razén
cuando escribe: «En psicologia social, 1a investigacién levada a cabo por
medio de Ia observacién y la investigacién realizada por medio de la exper
tmentacién sostienen entre ellas relaciones de hecho y de derecho. Sin ember-
0, ambas corresponden de manera evidente a operaciones I6gicas, a espacios
pistemoligicos y quizés incluso # resonancias ideolbgicas diferentes» (De-
ponchy, 1981, pip. 29)
Estos problemas exigen un amplio debate que trasciende el marco de esta
intraduccién. Ast que me limitaré a las cuestiones de técnica
6
El método de observacién. —La mejor manera de aprender algo sobre
la vida “Gel fndividiio” 7" 421" grapo consiste en una investigacién levada a
‘abo sobre el terreno, El psicosocidlogo que trabsja sobre el terreno, un poco
como a eins, inicnta registrar de manera precisa y sistemética las activi-
dades realizadas por las personas dentro de su marco norinal. Toma notas 0
emples el magnetéfono, el video, el cine. Tales investigaciones han sido
evades a cabo durante manifestaciones de masas 0 en Ia vivienda de parti
caulares, en las comunidades rurales ¢ incluso en las aulas. Debido al pequefio
nimero de personas 0 a la escascz de las ocasiones para realizar observaclo=
fie, no_es posible sacar conclusiones fiables, No obstante, las hipétesis 0
Jas ideas sugeridas pueden constituir tina excelente manera de captar certos
mz Toda su complejidad.
La Investigacion sobre el terreno representa el mejor método ps
la vida del individuo y del grupo simulténeamente en vatios cxinpos
zi ealtaral, eT ¥ fis conexiones. Aplicada de roanera
‘plgatose, descubre esquemas de relaciones y acciones que no habfamos notado
facies gtsto, ctor of 1 nce ac. sn thin. an aioe ola32 | Peloologta social
con anterioridad. El inconveniente es que las personas sometidas a estas
investigaciones generalmente saben que son observadas. No hablan ni se
comportan como lo harian normalmente entre ellas. Para obviar esta defor-
macién, los psicosocilogos a veces han aplicado instrumentos invisibles que
les permiten observar las acciones de la gente sin que ésta lo note. Por ejem-
plo, se emplean cémaras ocultas para filmar las reacciones de los nifios mien-
‘tras juegan, las de las muchedumbres © incluso la forma que tiene la gente
de abordarse o saludarse.
‘Una _de las formas de observacién més corti tes es sin duda la encuesta,
En ef marco de una encuesta, Tos psicosociSlogos utilizan el procedimiento
de Ja entrevista para estudiar los sentimientos, las preferencias, las tepresen-
taciones o"Tas acciones de la gente, Se estimula a las personas para que se
expresen con la mayor integridad posible y lo que dicen es registrado en un
magnetéfono. Se trata de encuestas por medio de ent tas. No obstante,
‘a menudo se emplea un cuestionario compuesto de preguntas con una redac-
cién precisa: «Qué pienia usted de la pena de muerte?» «gTiene contacto
con policias?» Preguntas a las que la persona debe dar respuestas no menos
precisas, formuladas con anterioridad 0, més exactamente, elegir de entre
Jas respuestas propuestas aquella que cotresponde a su propia opinién.
Muchos creen que la mejor manera de descubrir los fundamentos de las
opiniones y relaciones consiste en interrogar directamente a las personas de
maneta normalizada, La encuesta mediante entrevista o el sondeo son las
formas dé observacién més ampliamente utilizadas. Gracias a esta técnica
podemos interrogar a amplias muestras representativas de las poblaciones.
‘De esta manera se obtiene una informacién fiable sobre casi todos los temas
que interesan al investigador. Pero la interpretacién de los resultados_de
¢-una_observaciéa const ‘la_parte més delicada, pués depende en gran
SE eee Peasy Bal don de la tose ae een
cabo. Las nociones de una teorfa permiten una interpretacién més 0 menos
fecunda. "Unicamente la reunién de los hechos, un «banco de observacio-
nes» anélogo al de los historiadores y los economistas puede llenar la brecha
que. separa al andlisis de la observs in. Y, sobre todo, permitir la verifica-
cién de las conclusiones generales de una teoria.
EL_método experimental. —La palabra experiencia da escalofrfos. En
muche"Personas suscite fa misma reaccién que la palabra mateméticas. Ve-
‘mos las cifras, sentimos su rigor y sentimos temor de éste. Por esa razén nos
rnegamos incluso a escuchar o leer un relato de experiencias, al igual que nos
rnegamos a leer una pagina de mateméticas. Y es una Idstima, pues no perci-
bbimos que una experiencia es, en, ia, un juego setio, un brico-
Introduccién | 39
de ideas on Ia que sélo cuenta la inventive, Pero independientemente
fe las actitudes de unos y otros, el método experimental existe. Este mé-
‘todo intenta provocer_una serie de reacciones en condiciones determinadas
(aetna. La hipstess del expcimentador deine simulineamente stat
- andiciones y la derle de Teictiones esperadas. As pues, por una parte
i Ciisas y, por la otra, prevé los efectos. De este modo, la teorfa de
sf suponé Gue la influencia del grupo serd tanto més fuerte, mientras
ambiguo sea el objeto sometido a juicio. Por consiguiente, se presen-
‘sujétos una pantalla sobte Ta“ qi se hallan un cierto néimero de
puntos y se les pediré que cada uno diga en voz alta cudntos puntos hay.
Se prevé que mientras més numerosos sean Ios puntos, es decir, mientras
més dificil ¢ incierto resulte contarlos, mayor serd la influencia mutua entre
fos individuos en sus respuestas. ake
La investigacién experimental requiere dos factores; el factor, que el ex-
perimentador varla sisteméticamente —en este caso los na te al
nombre de oarlable independiente. El comportamiento resultante me
nipulaci6n experimental —en este caso la convergencia de juicios individua
les— es denominado variable dependiente. Para cominar la relacién entre
dos variables, el investigador se ve obligado a trabyjar en un laboratorio. A
fin de controlar mejor el desarrollo de las experiencias, a ‘ienudo emplea
fun asistente que conduce la experiencia, pero que no esté al tanto de la
hipétesis ni de los resultados ‘esperidas. Debido a su ignorancia de estos
hechos, el asistente corre menos riesgo que cl experimentadot de orientar
1 Tos sujetos en la direccién deseada
Por otra parte, y esto constituye algo particular de la psicologta cc,
se utilizan cémplices. Estos son individuos parecidos a los que part
nla experisils doe deben hacerlo que hecen las oto. Pero en realidad
han recibido instrucciones con anteriorided, El experimentadot les ha. pedi-
do que respondan de cierta manera o que hagan un cierto mémero de cosas.
‘As, en la experiencia de Milgram sobre la obediencia a la autoridad, la per-
sona que recibe la descarga eléttica, que gime y se tuerce de’ dolor, es en
realidad un cémplice del experimentador y finge que sufte.
decir mfs para que se comprenda que una experiencia de
es un espectéculo meticulosamente puesto en escena que permite
efig_mimero de situaciones y fendmenos corrientes. El experimentadot €
el director, la teorfa suministra el escenario de la obra. Y ésta es interpre-
tada por actores a los que se hace representar en realidad papeles diferentes
alos que creen representar.
Supongamos un individuo que es un «sujetor, es decir, que ha decidido
participar en una experiencia de psicologia social. Con los otros participantes
se le hace entrar en un laboratorio amueblado someramente con una mesa
rodeada por cuatro sillas. El experimentador le expone la tarea: debatit
sobre el desarme y ponerse de acuerdo sobre una conclusién comiin. La cues34 | Peloatogta societ
tién interesa al sujet, Ia conversacién se anime, y él saca los mejores argu-
‘mentos para convencer a los demés. Una vez que el pequefio grupo del que
forma parte Lega a una conclusién, el experimentador le pide que prosiga
Ja discusin con otras personas. Y con este fin le invita a pasar a la habit
ign contigua, Pero en éta, las sillas estén alineadas como en la escuela, El
individuo se siente un poco molesto por la posicién, no ve bien a sus inter-
Jocutores y tiene mayores dificultades para expresar sus ideas. Todo es més
frlo, mas formal. No obstante, contintia su discusién con normalidad, ¢Y es
eso una experiencia de psicologia social: decir lo que uno piensa?
més sencillo. pacers ° ae
Una vez finalizada la discusién, el experimentador regresa, toma asiento
y da las gracias al sujeto por su colaboracién. En ese momento le revela
ccudl era la verdadeta finalidad de Ia experiencia: ver si le disposicién de los
asientos, el hecho de estar sentados en I{nea o alrededor de una mesa, nos
lleva a emplear frases més © menos correctas gramaticalmente. El hecho de
haber hablado del desarme 0 de cualquier otra cosa no tiene importancia
alguna. El sujeto se siente engafado, frustrado, desilusionado, 7A qué esta.
mos jugando? piensa. Y no obstante, no hay engafio ni truco, se trata tan
sélo de la necesidad de utilizar un ardid, como se lo explicamos posterior-
mente a nuestros sujetos. Si supieran de antemano la verdadera finalidad,
pondrfan atencién en lo que dicen, Desviarian en un cierto sentido su con,
ducta © su lenguaje que queremos captar en su estado «natural», Los sujetos
epresentan, como Pirandello, una comedia dentro de otra comedia, pero
sin saber exactamente cudl.
Dichas experiencias de doble fondo —propias, creo yo, de la psicologia
ae se verdn relatadas de mil maneras en las paginas de este manual.
La ignorancia, temporal es cierto, es Ia condicién del conccitniento que se
iivenga bene: Sin abera, Ys fel sade ine Be ne
y deshacen reputaciones y abren campos de investigacién. Como la chorus:
girl de las peliculas norteamericanas, el sujeto «ingenuo» es el héroe andni-
mo, el tnico en verdad, de la psicologia social. Evidentemente le informamos
del papel que le hemos hecho representar y de los resultados obtenidos
gracias a él, En ese momento deja de ser el héroe para convertirse en lo
que era en realidad, nuestro colaborador en una investigacién comin: donde,
como siempre, el ego es inseparable del after,
‘Las experiencias de laboratorio pueden completarse mediante experien-
cias sobre el terreno en las que el investigadot intenta manipular la variable
independiente, abinjie trabajando enuo_marco_ normal. Dichas experiencias
obre el terreno son dificiles de organizar y ejecutar. En Francia, J-P. De-
‘conchy ha realizado algunas recientemente. Ha «inyectado» mensajes poco
conformes con la ortodoxia religiosa en un medio formado por creyentes.
Luego ha medido las diferencias en la variable dependiente —el impacto
Introduccién | 35
‘estos mensajes— y ha podido demostrar que este medio los domina me-
-lante la institucién.
La psicologia social es probablemente la tinica ciencia social que recurre
} de_manera predominante a la experimentacidn, Podrfamos decir sin ‘Sombra
fi que actualmente se ha conveitido en una ciencia experimental. Nu-
‘merotos psicosociélogos se sebelan contra esta tendencia y rechazan de ma-
nera radical el espiritu que la anima. Han buscado métodos de recambio a
fin de aflojar Ia tenaza del laboratorio. Por ejemplo, se_ha dicho que la
‘egperiencia sobre el terreno ofrece Ia principal solucién de recambio para
imentacién eldsica, pues permite conciliar ina descripcién rigurosa
de fos fendmenos con la rigueza de lo real, a menudo menospreciada entre
fos cuatro muros de un laboratorio. También se ha propuesto el_ juego. de
roles (role-playing). En un estudio basado en el juego de rol se pide a los
sgfetos que describan su reaccién a una situacién determinada, sin confron-
tarlos directamente con ella, De este modo, en un estudio basado en el juego
EFAI sobre Ia influencia, se podria pedir a los sujetos que describiesen su
teaccién ante el juicio de los demas sobre el nimero de puntos que figuran
en la pantalla. Pero no son expuestos realmente a dicho juicio. Haste chora,
‘ttas soluciones de recambio no se han impuesto, incluso si los resultados
obtenidos gracias a ellas son de gran interés h
sos son, pues, los dos métodos. Han sido concebides y puestos a punto
‘ex la psicologia social. Luego se han deslizado hacia otras ciencias” socials, ~
Siel primer método marcé los inicios de nuestra ciencia, el segundo predo- oly
sila a estado actual. Independientemente de las preferencias que e
puedan tener a este respecto, y yo tengo la mia, hay que reconocer este hecho.
Este manual es e! reflejo de la psicologfa social tal como se practica. Por lo
‘ante es necesario reservar un amplio lugar a las investigaciones y las
teorias basadas en experiencias levadas a cabo en ef laboratorio. Debido a
txt hecho Ia psclona ils cable osirs nods de ci
carla, pero no hay otra. Me refiro a que actualmente no existe, una psicologt
foci que sea puramente «lnican o. ade Sbstivadhn. Cuando te tecurre
Te aclinicay 0 a la ade observacidn», y todos Jo hacen, se intenta articu-
laslas en un marco comin con la experimentacién, Y_posiblemente hi «a6
W aiversidad de métodos la que ha permitido a le‘ psicologle social trabajar
4 varios niveles de realidad social v comprender fendmenos diferentes. Esta
diveisidad corresponde a Ia diversidad del tipo de teorfas cuya impoftancia
hemos visto.
7 Tods las cbservaciones preedentes —desde le vsiin picosocil hasta
los métodos de investigacién— han influido en Ja eleccién que hemos reali
zado de los materiales de este libro. Nos hemos esforzado por reunir tra
bajos dignos de interés y dotados tanto de pertinencia como de cualidades
elentifcas. Se ha concedido gran atencién a los campos clésicos de investiga
ue forman el fundamento de la_psicologia social. Sin excluir, més bien
ae
298 | Patcologte oct!
al contratio, los campos. en expansién de la investigacién contempordnea.
Y para aquellos que prosiguen un trabajo de reflexién personal, también
hemos dejado lugar para Ia discusién de nuevas direcciones de pensamiento.
E. EI plan de este manual
Esta obra tiene la intencién de servir como una introduccién a Ia psico-
logia social. Por consiguiente, esta destinada a los estudiantes de psicologla
y sociologia, pero no exclusivamente a ellos. Todo nos lleva a creer que una
fensefianza sblida en ciencias politicas, economia e incluso filosofia, como lo
testimonian ciertos escritos de Merleau-Ponty y La critica de la razén dialéc-
tica de Sartre, implica una parte de psicologfa social. Lo mismo puede decirse
de Ia formaciéri de aquellas personas gue se ocupan de los problemas coti-
dianos de nuestra sociedad: trabsjadores sociales, animadores de asociaciones
© profesionales de los medios de comunicacién. A fin de hacerles accesibles
las nociones ¢ investigaciones de la psicologia social, cada capitulo comienza
teazando las grandes Iiness de un fenémeno capital. A continuacién se expo-
nen las hipétesis o las teorfas imaginadas y los hechos sobre los que se
apoyan. Finalmente se hace un balance de Jas conclusiones a las que se ha
Iegado y Ia direccién que siguen las investigaciones en Ia actualidad. Para
hacer mAs comprensible este rexto se han incluido numescsas figuras y tablas
de resultados. Cada una de cllas leva una leyenda destinada a atraer la
atencién del lector sobre Ja importancia del material y a subrayar las con-
clusiones aportadas por el texto.
E] manual esti dividido en cuatro, partes:
> La primera comprende los capitulos telacionados con la influencia
social y los cambios de actitud. En ellos se abordan fos fenmenos de con-
formidad ¢ innovacién, la manera con que los individuos se apropian y
cexpresan una opinién proveniente del exterior. Cosa que acontece cada vez
que los hombres se retinen, se comunican y forman un grupo.
—> La segunda parte esté consagrada a las interacciones entre personas
fen el interior de un grupo y entre grupos. En esos capftulos encontramos un
anflisis de Ia manera con que las personas soman decisiones en comin 0
crean cosas nuevas conjuntamente. La decisién y la creatividad se encuentran
en el centro de todo trabajo colectivo efectuado en el seno de comités, ase
isciones © grupos de investigacién. Pero también figuran en el derecho ¥
Ja justicia, Se ha reservado un capitulo especial para las aplicaciones de 1a
psicologia social en el campo jurfdico. Y otro a [a evolucién de las relaciones
amistosas y amorosas entre dos personas.
> La tercera parte es sin duda la més extensa. Aborda toda una serie
de cuestiones esenciales: oémo se razona en Ia vida cotidiana, cudl es la natu-
Introduccion | 37
del sentido comtin, de qué manera explica el individuo las cosas que
‘auceden y asi sucesivamente, Esto significa que esta parte intenta poner
dia las leyes del pensamiento social, de la atribucién de las causas, de la
én de las personas y, fnalmente, de las sepresentaciones sociales.
‘alvidar los lazos entre Ja cormunicacién y el lenguaje. Esta parce es la
fads extense debido a que, desde hace unos veinte afios, se trata del campo
$e investigacién més activo y estimulante de la psicologta social
> La cuarta parte se propone esclarecer un cierto niimero de problemas
{gan impottancia, desde el racismo hasta la comunicacién de mases, de la
n a los efectos de Ia densidad y aglomeracién que conocemos en las
. Evidentemente, estos problemas no son los tinicos que importan
tobre los que se trabeje. Pero a través de ellos hemos querido ilustrar el
yamiento de la psicologia social y sus prolongaciones en una realidad
‘nos concierne a todos.
Independientemente de las cuslidades que se puedan a
, n0 podriamos aduefiarnos del mérito, Este libro es, en realidad, el
Itado de un esfuerzo comin, Investigadores y profesores de diversos
‘Palees sceptaron consagrat una parte de su tiempo para prepatar uno 0 dos
tulos exclusivos para este manual. Cada uno de ellos es un especialista
‘tn el campo que trata, Jo que constituye una garantia de su contribucién,
(> Ademés, ruvieron a bien tomar en cuenta les exigencias de la enseKanza en
Francla y, en algunas ocasiones, revisar su texto con esta finelidad. El hecho
da que provengan de palses y horizontes diversos pone al lector en condi-
én de apreciar la variedad de estilo y dle preocupaciones de los psicélogos
‘ocltles. Quiero agradecer a todos los que han participado en esta empresa
f 7 que aceptaron someterse a su plan de conjunto, Al final se encontrard una
gratia detallada, verdadera herramienta de referencis.