La normatividad ambiental colombiana en la
minería vista desde otra perspectiva
La normatividad ambiental colombiana
en la minerí�a vista desde otra perspectiva
Esperanza Dí�az Restrepo
Marlon José Bastida Barranco
Yelenis Marí�a Ladeuth Ospino
Grupo de investigación Destacar
La normatividad ambiental colombiana
en la minerí�a vista desde otra perspectiva
© Esperanza Dí�az Restrepo
Marlon José Bastida Barranco
Yelenis Marí�a Ladeuth Ospino
© Universidad de La Guajira
Primera edición, 2018
ISBN: 978-958-8942-64-3
Carlos Arturo Robles Julio
Rector
Hilda Choles
Vicerrectora Académica
Víctor Pinedo Guerra
Vicerrector de Investigación y Extensión
Sulmira Patricia Medina
Directora Centro de Investigaciones
Diseño / diagramación
Luz Mery Avendaño
Impresión:
Editorial Gente Nueva
Depósito legal
Impreso en Colombia
Printed in Colombia
Dedicatoria
Llegar hasta este punto es un triunfo muy grande para
nosotros, es por ello, que este libro lo dedicamos primera-
mente a Dios, quien nos ha iluminado con su sabiduría para
cumplir esta gran meta.
A nuestra familia, que siempre hemos contado con su apoyo
incondicional y que nos han brindado su cariño y palabras
motivadoras que nos han impulsado a vencer gigantes y es-
tar en pie para hacer sueños realidad.
A todos nuestros amigos, compañeros y estudiantes, que he-
mos visto sus buenos deseos y quienes con una buena ener-
gía siempre han creído en nosotros.
Por último dedicamos este libro a redactores, impresores
y publicistas que han trabajado sin cesar. A todos ustedes
agradecemos y dedicamos este logro.
Prólogo
Este libro titulado “La normatividad ambiental co-
lombiana en la minerí�a vista desde otra perspectiva”, es
un trabajo que hace un análisis crí�tico y muy profundo de
la normatividad colombiana aplicada a la minerí�a, cono-
ciendo que este tipo de actividad se ha convertido en un
motor importante para el desarrollo del paí�s, fomentando
el bienestar social en cierta parte de la población colom-
biana.
La legislación ambiental que hace énfasis en el desa-
rrollo de la actividad minera se encarga de regular, contro-
lar y mitigar los impactos que la minerí�a deja al entorno
por medio de ciertas exigencias a las empresas mineras
que buscan el cumplimiento de requisitos para el logro de
una minería responsable.
A lo largo de todo este libro se encontrarán con las di-
ferentes leyes que se aplican a este generador de progreso
llamado minerí�a, mencionando las diferentes normas que
rigen en el desarrollo de esta actividad de acuerdo con el
componente ambiental (suelo, aire, flora, fauna) involu-
crado antes, durante y después de la ejecución de la mi-
nerí�a.
Además, cabe destacar que este libro fue producto
de las disertaciones y discusiones iniciadas por los estu-
diantes Alfonso Alejandro Puerta Olivera y Liceth Carolina
Costa Redondo en las clases de legislación ambiental del
programa Ingenierí�a Ambiental impartido por la Univer-
sidad de La Guajira a ellos nuestro más sincero agradeci-
miento por propiciar las bases que motivaron este trabajo.
Una vez discutido entre los autores los aspectos señalados
por los estudiantes mencionados se llegó a la conclusión
que los estudiantes de ingenierí�a de las universidades del
paí�s requerí�an de un documento que les facilite desarro-
llar actividades académicas de la legislación ambiental
minera resumidas en un solo trabajo, este el fruto final de
nuestro pensamiento.
La normatividad ambiental colombiana en la minerí�a vista desde otra perspectiva
Contenido
Prólogo.........................................................................................................................................7
Introducción .......................................................................................................................... 11
Capítulo I
Marco referencial................................................................................................. 13
1.1. Tipos de minerí�a. ......................................................................................................... 13
1.2. Tipos de mineral........................................................................................................... 14
Capítulo II
Minería en Colombia........................................................................................... 21
2.1. Aspecto social ............................................................................................................... 28
2.2. Aspecto económico . ................................................................................................... 29
2.3. Aspecto ambiental....................................................................................................... 30
Capítulo III
La minería............................................................................................................... 31
3.1. Importancia de las normativas en la minerí�a ................................................. 32
3.2. Consecuencias por la inadecuada utilización de las normativas............. 33
Capítulo IV
Normativa ambiental aplicada a la minería................................................ 37
4.1. La fauna............................................................................................................................ 38
4.2. La flora.............................................................................................................................. 38
4.3. Agua.................................................................................................................................... 42
4.4. Suelo ................................................................................................................................. 48
4.5. Aire .................................................................................................................................... 49
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Capítulo V
Análisis crítico de la normatividad
ambiental aplicada a la minería...................................................................... 55
1. En el sector hidrocarburos:......................................................................................... 63
2. En el sector minero, la explotación minera de:................................................... 64
Conclusiones........................................................................................................................... 67
Bibliografí�a ............................................................................................................................. 69
La normatividad ambiental colombiana en la minerí�a vista desde otra perspectiva
Introducción
La minerí�a se ha convertido en un motor de desarrollo económico de
gran importancia en los paí�ses por la sostenibilidad socioeconómica repre-
sentada en la generación de empleos, las inversiones en infraestructura, ser-
vicios públicos, gestión social y ambiental recibida por el estado en forma
de regalí�as, el cual a su vez contribuyen con el bienestar social, económico e
incluso polí�tico de la nación. La minerí�a, al convertirse en una de las activi-
dades que mayores ingresos genera, requiere establecer un control y organi-
zación en su modo y lí�mites de operación. La legislación minera y ambiental
se encarga entonces del uso adecuado de los recursos naturales, su soste-
nimiento y las pautas de explotación que pueden adquirir dichos recursos
renovables y no renovables.
La legislación minera, a medida que pasan los años, toma mayor influen-
cia debido a las exigencias de cumplimiento de la normatividad vigente por
parte de los entes de control, en tanto que se hace necesario tener un reco-
nocimiento del actuar de las empresas encargadas de la extracción de los
minerales, su zona de influencia y sus modificaciones al medio; todo esto
con el objeto de que se realicen los compromisos adquiridos dentro de las
licencias ambientales, permisos y demás documentos jurí�dicos necesarios
para la explotación del mineral, de manera responsable y se mitigue el dete-
rioro en el ambiente a gran escala. Estas normativas, a lo lago de la historia,
han tenido variaciones en cuanto producción, extracción, regalí�as, zonas de
minerí�a, entre otros.
En el caso especí�fico de la explotación de los minerales de una región
mediante mega minerí�a, se generan grandes daños ambientales que defini-
tivamente son una señal de alerta en el futuro para proyectos extractivos
de minerales de alta envergadura. Se destacan factores de la minerí�a a cielo
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Esperanza Dí�az Restrepo l Marlon José Bastida Barranco l Yelenis Marí�a Ladeuth Ospino
abierto que impactan el entorno tales como emanación de material particu-
lado en la atmósfera por la remoción de estériles, gases de efecto invernade-
ro debido al parque vehicular y especialmente la contaminación de acuiferos
por drenaje de las minas. Entendiendo la minerí�a como una actividad gene-
radora de desarrollo económico, es importante establecer los lí�mites para
que se pueda ejercer en armoní�a con la naturaleza y de esta manera evitar
consecuencias irreparables en el futuro.
Dentro del marco minero es destacable la importancia que estas nor-
mativas poseen con el accionar ambiental, debido a los grandes efectos y
deterioros ambientales que conlleva el actuar de esta actividad de extrac-
ción mineral, por las consecuencias que produce en el medio natural como
la contaminación del suelo, agua y aire, y que a la vez contribuyen a los efec-
tos globales como el deterioro de la capa de ozono, el efecto invernadero y
el cambio climático. Por lo anterior, se quiere evitar el manejo insostenible
de los recursos naturales con la legislación ambiental aplicada a la minerí�a
donde se tienen presentes las licencias ambientales para las exploraciones,
explotaciones y cierre de mina, además de los convenios, tratados y regla-
mentos para las minas.
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La normatividad ambiental colombiana en la minerí�a vista desde otra perspectiva
I
Capítulo
Marco referencial
Colombia es un paí�s rico en recursos naturales, cuenta con una diversi-
dad que la hace única en el mundo. La geologí�a de la nación facilita la pro-
ducción y desarrollo de la minerí�a, contando con una variedad de productos
mineros de gran y menor escala como lo son el carbón, el ní�quel, el oro, el
platino, entre otros. A continuación se presenta un catálogo de conceptos
que hacen parte de la temática central y que ayudará a una mayor compren-
sión del tema:
Minería: es la actividad artesanal o industrial que consiste en la extrac-
ción selectiva de diferentes minerales de la corteza terrestre con fines eco-
nómicos debido a que se generan condiciones de mercado por la transfor-
mación de estos minerales en materiales básicos empleados por la sociedad
moderna y para el diario vivir (Ministerio de Minas y Energí�as, 2009).
1.1. Tipos de minería
• Minería Subterránea: Este tipo de minerí�a se despliega dentro de
la tierra mediante la formación de túneles de tipo horizontal y ver-
tical, dotados de un sistema de ventilación que cumple dos funcio-
nes importantes; la primera es llevar aire fresco a los trabajadores
internados en la mina, y la segunda es evitar la acumulación de ga-
ses peligrosos (Córdoba y Molina, 2011). Por los túneles entran las
personas y maquinaria que en conjunto realizan los trabajos en la
mina para que al excavar, se puedan sacar en vagones los productos
a la superficie.
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• Minería de superficies: Contrario a la minerí�a subterránea, esta se
realiza sobre la superficie de la tierra y se desarrolla en forma pro-
gresiva por capas o terrazas, en terrenos previamente delimitados.
Se emplea en lugares donde los minerales están a poca profundidad.
Existen varias formas de hacer una explotación en superficie tales
como: canteras, minerí�a a cielo abierto, explotaciones al descubierto
y minas de placer.
• Minería de pozos de perforación: Es el método utilizado para aque-
llos minerales que no requieren ser extraí�dos mediante el proceso de
excavación de túneles, tales como el gas y el petróleo.
• Minería submarina o dragado: Con la minerí�a submarina o dragado
se extraen los materiales mediante una draga en una barca especial-
mente preparada para remover el lecho del rio o del mar.
• Mina: Una mina es una excavación que tiene como propósito la ex-
plotación económica de un yacimiento mineral, que puede ser a cielo
abierto o subterránea.
• Mineral: Los minerales son sustancias cristalinas naturales, por lo
general inorgánicas, con caracterí�sticas fí�sicas y quí�micas determina-
das, formados como resultado de los procesos geológicos.
1.2. Tipos de mineral
• Metálicos: Incluyen los metales preciosos (el oro, la plata y los me-
tales del grupo del platino), los metales siderúrgicos (hierro, ní�quel,
cobalto, titanio, vanadio y cromo), los metales básicos (cobre, plomo,
estaño y cinc), los metales ligeros (magnesio y aluminio), los metales
nucleares (uranio, radio y torio) y los metales especiales (litio, el ger-
manio, el galio o el arsénico).
• Minerales industriales: Incluyen los de potasio y azufre, el cuarzo,
la trona, la sal común, el amianto, el talco, el feldespato y los fosfatos.
• Materiales de construcción: Incluyen la arena, la grava, los áridos,
las arcillas para ladrillos, la caliza y los esquistos para la fabricación
de cemento. En este grupo también se incluyen la pizarra para tejados
y las piedras pulidas, como el granito, el travertino o el mármol.
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La normatividad ambiental colombiana en la minerí�a vista desde otra perspectiva
• Gemas: Incluyen los diamantes, los rubí�es, los zafiros y las esmeral-
das.
• Combustibles: incluyen el carbón, el lignito y la turba. El uranio se
incluye con frecuencia entre los combustibles. De acuerdo al Código
de Minas, en Colombia no se incluyen dentro de los minerales el pe-
tróleo y el gas.
Concesión de yacimientos mineros
La concesión minera, de acuerdo a la Ley 685 de 2001, es un contrato
constituido entre un particular (persona jurí�dica o natural) y el Estado, con
la finalidad de realizar estudios y obras de infraestructura para extraer mi-
nerales con base en las condiciones señaladas en el Código Minero.
Entre las etapas del contrato de Concesión, las cuales asume económica-
mente el particular, están la exploración técnica en la que se puede estable-
cer tipos y cantidades aproximada de minerales, explotación que es la etapa
de extracción de minerales del subsuelo, el beneficio correspondiente a la
purificación de los minerales y la etapa de cierre en la que se procura reesta-
blecer el sitio explotado.
Título minero
En el Código de Minas se define el tí�tulo minero como el documento en el
cual se otorga el derecho a explorar y explotar el suelo y el subsuelo.
Los tí�tulos mineros se clasifican en:
• Licencias de exploración y explotación.
• Aportes mineros.
• Contratos mineros.
Requerimientos que se exigen para otorgar una concesión
• Tí�tulo minero o contrato de concesión del estado.
• Estar registrado en el Registro Minero Nacional.
• Tener al dí�a el pago del canon de arrendamiento exigido por el go-
bierno.
• Tener al dí�a la Póliza Minero Ambiental.
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• Tener actualizado y aprobado el plan de trabajos y obras por parte de
la autoridad minera.
• Tener actualizado, aprobado y ejecutado el Estudio de Impacto Am-
biental.
• Tener aprobada la licencia ambiental.
• Cumplir con los lineamientos de las guí�as minero ambientales.
• Tener al dí�a el pago de las obligaciones contractuales y parafiscales
de sus trabajadores.
• Tener comité paritario de salud ocupacional según la ley.
• Tener constituido el Departamento de Gestión Ambiental.
• Pagar las regalí�as (si la mina está en perí�odo de explotación).
Prospección minera: Cada yacimiento de minerales tiene sus propias
caracterí�sticas que lo distingue de otros yacimientos. En este sentido, la
prospección inicia con precisar el tipo de mineral requerido o de interés,
estableciendo aspectos especiales y particulares que definen el mineral,
de tal manera que se va acotando las áreas sobre las que se focalizan los
trabajos para desarrollar sobre dichas áreas, la actividad exploratoria y ex-
tractiva.
La prospección minera es libre, salvo en lugares señalados como zonas
mineras propias de grupos étnicos; según lo establecido en la Ley 685 de
2001. Al momento de intervenir un terreno de particulares por actividad mi-
nera, es preciso comunicar a los propietarios o enterar al alcalde quien debe
trasmite el mensaje a los interesados. En caso de que se requiera hacer mine-
rí�a en zonas bajo la custodia de la Dirección General Marí�tima, es preciso que
se emita por parte de los custodios un concepto técnico favorable.
Los principales métodos de prospección son:
• Geológica: Implica el levantamiento o mapeo de la superficie, la iden-
tificación de las rocas aflorantes, así� como los fenómenos de altera-
ción en las rocas.
• Geoquímica: Consiste en el análisis quí�mico de las rocas para buscar
evidencias de los elementos buscados o de otros que sean indicado-
res (vectores) de la mineralización.
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La normatividad ambiental colombiana en la minerí�a vista desde otra perspectiva
• Geofísica: Busca caracterizar las condiciones fí�sicas de las rocas,
pues estas pueden ser afectadas o cambiar por efectos de la altera-
ción hidrotermal o la mineralización.
Yacimiento mineral: Se refiere a una acumulación natural de al menos
una sustancia mineral o fósil, que está confinada dentro de materiales esté-
riles o no aprovechables. Las sustancias aprovechables como materia prima
o energético, están alojados en el subsuelo de manera que para ser extraí�dos
debe haber un volumen tal que garantice utilidades económicas.
Exploración
El desarrollo de esta etapa depende en gran medida de la información
obtenida en la prospección, siendo definitiva para confirmar los supuestos
realizados previamente.
Aunque adopta métodos parecidos a los aplicados en la prospección, es-
tos de detallan con mayor rigor mediante la evaluación geoquí�mica de mues-
tras y estudio geofí�sico de los terrenos definidos en la prospección.
En esta etapa se hace una observación directa del subsuelo median-
te perforaciones puntuales cuyos costos son muy inferiores a los requeri-
dos en los túneles para minerí�a. La información obtenida de este proceso
exploratorio es importante para establecer cantidades de minerales en la
zona y estimar los costos asociados en las etapas posteriores de explota-
ción y cierre.
Beneficio del mineral
Esta etapa busca, por distintos medios, lograr que el mineral pueda ser
comercializable. Para esto se recurren a distintos métodos de beneficio de
minerales, los cuales no sólo dependen del tipo de mineral, sino también del
yacimiento, ya que cada yacimiento tiene caracterí�sticas propias.
Para el caso de los minerales metalí�feros, normalmente es necesario
concentrarlo. Esto consiste en una primera etapa, en liberar el mineral de la
roca en donde está inserto, valiéndose de medios mecánicos como la tritura-
ción, la molienda y la clasificación.
Luego de la liberación, posiblemente el mineral deba ser concentrado.
Para ello se aprovechan distintas técnicas como la lixiviación (para el caso
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del oro, por ejemplo), la flotación (para el caso de ciertos yacimientos de co-
bre, zinc u otros) o la electro obtención (para el caso de algunos yacimientos
de cobre).
En el caso de los minerales no metalí�feros, el proceso de beneficio resul-
ta ser mucho más sencillo. Para la bentonita, por ejemplo, sólo se requiere
triturar el mineral a los tamaños adecuados, clasificarlos y secar el mineral
para disminuir el contenido de humedad, proceso que se realiza en hornos
giratorios que funcionan a unos 70°C.
Cierre de mina
Es la ejecución de un programa que garantice que el cierre de la mina se
llevará a cabo en armoní�a con el medio ambiente, asegurando la sustenta-
bilidad de las comunidades cercanas. Esto se debe enmarcar en un Plan de
Cierre que contempla el desarrollo de estudios y análisis geológicos, hidroló-
gicos, geotécnicos y ambientales a cargo de especialistas y el establecimiento
de los procesos y acciones a desarrollar.
Además, se requiere del trabajo estrecho con la autoridad ambiental y
con representantes de las comunidades de la zona. El concepto es dejar el
área impactada por las operaciones mineras en condiciones similares a las
naturales, para lo cual el cierre se centra básicamente en tres iniciativas:
• Restituir las geoformas de la zona.
• Asegurar la estabilidad fí�sica y quí�mica de las instalaciones, posterior
al cierre.
• Asegurar la calidad y cantidad de agua de rí�o que cruza por la zona.
Todas estas definiciones fueron extraí�das de la cartilla minera titulada:
Así� es la minerí�a escrita por el Ministerio de Minas y Energí�a en el año 2009.
Extracción ocasional: Este tipo de extracción de minerales ocurre
cuando los propietarios del predio desarrollan la minerí�a de manera autó-
noma, con la finalidad de adquirir recursos que contribuyen al sustento y
mejoramiento de condiciones para vivir. En este sentido, los minerales son
extraí�dos en cantidades pequeñas y de lugares casi superficiales; de tal ma-
nera que no hay necesidad de obtener tí�tulo minero, aunque se está en la
obligación de resarcir los daños ambientales ocasionados y reestablecer el
terreno intervenido.
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La normatividad ambiental colombiana en la minerí�a vista desde otra perspectiva
Autoridad ambiental: La entidad estatal encargada de administrar los
recursos minerales se conoce como Agencia Nacional Minera (ANM). A tra-
vés de la ANM se realizan los trámites necesarios que conducen a la licencia
que dan ví�a libre para la exploración y explotación del subsuelo en todo te-
rritorio nacional, exceptuando algunas áreas de reserva y/o protegidas.
Derecho de prelación: Hay preferencia para el otorgamiento de con-
tratos de concesión para las comunidades étnicas asentadas en zonas de mi-
nerales. En caso que las comunidades indí�genas o negritudes no utilicen el
derecho de prelación por tener acceso a zonas de minerales, serí�a la única
manera que particulares accedan a la explotación de estos territorios.
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La normatividad ambiental colombiana en la minerí�a vista desde otra perspectiva
II
Capítulo
Minería en Colombia
El territorio colombiano cuenta con una variedad de recursos naturales
debido a su diversidad topográfica. Todos estos recursos son aprovechados
por el hombre, puesto que sirven para satisfacer sus necesidades básicas,
pero toda actividad humana ocasiona un impacto en el medio ambiente y es
por ello que se debe hacer una explotación racional de estos para mitigar los
efectos producidos en la naturaleza.
De lo mencionado anteriormente, surge el concepto de desarrollo soste-
nible, establecido por la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desa-
rrollo de las Naciones Unidas también conocido como Informe Brundtland,
que ha evolucionado el mundo y que busca satisfacer las necesidades de la
generación presente pero sin comprometer la capacidad de las generaciones
futuras para satisfacer sus propias necesidades (Comisión Mundial sobre
Medio Ambiente, 1987).
Colombia tiene un gran potencial de recursos energéticos, entre los cua-
les sobresale el carbón, principalmente en La Guajira. La actividad minera
representa un aporte significativo para el desarrollo económico y social de
los territorios, generando un aumento en la fuente de ingresos, fortalecien-
do el desempeño empresarial e impulsando el crecimiento de las regiones.
Dado a todo esto se fusionan el objetivo primordial de la minerí�a con el prin-
cipio de la sostenibilidad dando lugar a la minerí�a responsable.
De acuerdo con lo mencionado con anterioridad, Colombia es un paí�s
privilegiado por la naturaleza, pero el uso inapropiado de los recursos dados
por el entorno a la nación está causando disgusto en la sociedad hasta el punto de
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Esperanza Dí�az Restrepo l Marlon José Bastida Barranco l Yelenis Marí�a Ladeuth Ospino
generarse conflictos. A continuación se relacionan distintas opiniones que se
consideran relevantes para evidenciar las opiniones de la población respecto
al gran sector generador económico, como lo considera el gobierno:
¿Qué pasa con la minería en Colombia? (Censat, 2014)
La minerí�a en Colombia se ha consolidado como una especie de paraí�so
de las multinacionales mineras que operan bajo restricciones mí�nimas y sin
guardar alguna consideración por la minerí�a ancestral y artesanal de la cual
derivan el sustento miles de compatriotas. Los efectos de la incursión de las
multinacionales, considerando el poder económico que tienen, se reflejan
en las concesiones de orden en el uso de la tierra y de exención arancelario
por decisiones de gobierno (Velasco, 2013), en detrimento de las actividades
agrí�colas y del ejercicio de la minerí�a artesanal afectando directamente el
bolsillo de los campesinos y de los pequeños mineros, respectivamente.
Es perfectamente entendible que hay que cumplir con las normas medio
ambientales para ejercerla. Sin embargo, de la norma legal a la criminalidad
con graves señalamientos de delincuencia organizada hay una lí�nea delgada
en que se pueden apreciar hechos de omisión de la autoridad para intervenir
con los controles necesarios y evitar la ilegalidad en proyectos mineros (ver
Figura 1).
Figura 1. Extracción minera ilegal en Colombia (Okoro, 2014)
Además de la ilegalidad por omisión de la autoridad, también se nota
el manejo polí�tico y el poder económico mediante el uso de la autoridad
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La normatividad ambiental colombiana en la minerí�a vista desde otra perspectiva
para que en algunos casos cumpla la ley, por encima del bienestar de las po-
blaciones (ver Figura 2). Un caso relevante es el apreciado en el Páramo de
Santurbán, en la localidad de Unión Matoso, que siendo uno de los pueblos
con mayor miseria en Colombia, existe la “majestad” de la mina de ní�quel de
Cerro Matoso, con un potencial económico que a pesar que han contribuido
con algunas obras de infraestructura en la región, no se compadece con la
situación precaria de sus habitantes desviando los apreciables recursos eco-
nómicos por regalí�as a que tienen derecho.
Figura 2. Fuerza Pública en Control de Minerí�a Ilegal (Correa, 2015)
Uno de los casos de abuso de autoridad por encima del bienestar de la
población y de los ecosistemas está por ocurrir en la Guajira, cuando existen
presiones polí�ticas para desviar el cauce del rí�o Rancherí�a, cuya finalidad
es paso a la explotación minera a cielo abierto, sin tener en cuenta posibles
consecuencias como restringir el acceso de agua muchas poblaciones, ofre-
ciendo a cambio obras de infraestructura deportiva que en nada resolverí�an
la problemática que se puede generar (Botero, 2016).
Por otra parte, en las minas de oro de Marmato en el departamento de
Caldas, ocurre algo parecido en Unión Matoso, en el que sus moradores con-
tinúan viviendo en la más absoluta miseria, siendo la explotación del precia-
do mineral causante de todo tipo de problemas sociales y de orden público.
No es desde ningún punto de vista justificable que mientras el gobierno
dicta medidas extremas para criminalizar el ejercicio de la minerí�a en fa-
vorecimiento de las multinacionales, los nativos de los diferentes recursos
mineros del paí�s, que por lo regular son gentes de muy limitados recursos
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Esperanza Dí�az Restrepo l Marlon José Bastida Barranco l Yelenis Marí�a Ladeuth Ospino
económicos, vivan en medio de la pobreza extrema y la frustración al ver
que sus recursos naturales adyacentes están afectados de manera sistemáti-
ca por grandes estructuras organizadas que sin ninguna consideración por
el medio ambiente y el más mí�nimo respeto por la dignidad y la salud de sus
moradores cometen los más denigrantes atropellos.
Según estudios recientemente realizados por investigadores expertos en
el tema, las multinacionales que en los últimos dos años se han dedicado a la
explotación de yacimientos aurí�feros y mineros en Colombia, han triplicado
sus capitales, gracias a la medida de contención dictada por el gobierno para
criminalizar el ejercicio de la minerí�a artesanal (Batlle y Duncan, 2013). Re-
sulta preocupante que las normas que regulan la minerí�a no discrimine con
tratamientos diferenciados por las circunstancias particulares a los más hu-
mildes mineros artesanales de las poderosas multinacionales, considerando
que estas últimas tiene posibilidades de obtienen sus licencias rápidamente
con mí�nimos problemas; mientras que son cientos las solicitudes de los mi-
neros artesanales que se encuentran represadas, puesto que la ley está dise-
ñada con ciertos requisitos que favorece ampliamente a los grandes Mine-
ros; por lo que merece la pena que el Ministerio de Minas y Energí�a, revisara
los casos de injusticia social y de violación a los más elementales derechos
humanos, que se están cometiendo con los pequeños y medianos mineros
del paí�s desde el enfoque legislativo.
Los tipos de minerí�a en los que se presentan mayores desatinos por la
normatividad son del carbón, el ní�quel y el oro, los que a su vez aportan ma-
yores regalí�as; sin embargo, lamentablemente este tipo de actividad minera
están fomentando el rezago cultural, desmejoramiento de la calidad de vida
y la reubicación de miles de familias, en sitios donde no cuentan con una
actividad económica para su sustento. En este sentido, la minerí�a en Colom-
bia que reporta el 2.4% del total de nuestra economí�a se encuentra en una
encrucijada: por su desorganización y la continua persecución del gobierno
a los artesanales, ha dado pie para que sector tan importante de nuestra eco-
nomí�a esté camino a convertirse en un paraí�so de lavado de activos, esto po-
drí�a suceder ya que una buena parte del capital de este delito es proveniente
de la minerí�a, según investigaciones reveladas por fuentes oficiales (Prieto,
2013).
Finalmente es prioritario tomar medidas efectivas para reorganizar la
minerí�a en Colombia; de lo contrario se acrecentarí�an problemas evidencia-
24
La normatividad ambiental colombiana en la minerí�a vista desde otra perspectiva
dos de pobreza extrema de los habitantes en zonas de influencia a los yaci-
mientos, destrucción medio ambiental y consolidación del crimen organiza-
do dando la oportunidad de quitarle al estado y por ende a las poblaciones
afectadas, cuantiosos recursos económicos por el lavado de activos.
En conclusión es importante señalar que la participación y posición del
gobierno es decisiva para encontrar puntos de equidad entre las multinacio-
nales y los pequeños mineros, permitiendo el accionar efectivo de los orga-
nismos de control para que realicen una tarea efectiva de mantener el orden
social, vigilar los recursos y proteger la vida en los ecosistemas interveni-
dos; en este caso, la posición del gobierno debe ser totalmente neutral con
el accionar de todo el aparato polí�tico a disposición de la población, dejando
de lado intereses particulares. Otro aspecto de interés en el que el gobierno
debe tomar partido, es en garantizar que los propios moradores de las zonas
concedidas para explotación minera, sean los que tengan espacios de trabajo
e intervengan en las decisiones que de alguna manera estén encaminadas a
señalar el futuro del territorio. Con respecto a las situaciones mencionadas
anteriormente, surge la discusión sobre el desvió del arroyo Bruno a tra-
vés de estudiantes de Ingenierí�a Ambiental de la Universidad de La Guajira,
quienes hicieron las siguientes reflexiones:
La problemática ambiental que actualmente se presenta en el departa-
mento de La Guajira es preocupante debido a que esta zona es conocida por
tener condiciones de estrés hí�drico que lo lleva a vivir fuertes sequí�as, esto
está dado por las altas temperaturas que oscilan entre 27ºC y 30ºC con bajas
precipitaciones, estos factores hacen que la vegetación sea escasa y con altas
especificidades morfo fisiológicas, razón por la que el recurso hí�drico debe
tener un uso adecuado y distribuido para toda la sociedad.
Por ello, el propósito desarrollar un foro sobre la problemática ambien-
tal en torno al desví�o del arroyo Bruno, fue el escenario propicio para co-
nocer los impactos ambientales más relevantes que afectarí�an el equilibrio
ecológico de la zona perteneciente al bosque seco tropical, siendo uno de
los ecosistemas más intervenidos y degradados en Colombia. Bajo estas pre-
misas, las graves consecuencias que se desencadenarí�an si se lleva a cabo
la desviación del arroyo Bruno, siendo considerado el principal afluente del
rí�o Rancherí�a son variadas: i) procesos acelerados de evapotranspiración,
erosión y sedimentación en los cauces, ii) pérdida de biodiversidad, cam-
bios en los parámetros fí�sico-quí�micos y microbiológicos y, iii) cambios en
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Esperanza Dí�az Restrepo l Marlon José Bastida Barranco l Yelenis Marí�a Ladeuth Ospino
la composición y abundancia de las especies de agua dulce por alteración
de las condiciones hidrológicas (Wolanski y Spagnol, 2000), dejando como
consecuencia la perdida de cobertura vegetal, desertificación pronunciando
los efectos del cambio climático, y, más grave aún, la probable desaparición
de esta fuente de agua incluyendo los acuí�feros que son zonas abastecedoras
para la población.
Por otra parte, habrí�a un detrimento ecológico importante debido a que
el área circundante del arroyo Bruno corresponde a una zona de bosque seco
tropical (BST), que ayuda a la generación hí�drica y regulación climática ha-
ciendo de este lugar un corredor biológico, propiciando la oportunidad para
el desarrollo de la comunidad sobre una actividad agrí�cola sostenible por los
variados usos del suelo, pero que la intervención minera a cielo abierto, ge-
nerarí�a un caos ecológico puesto sus efectos recaerí�an en un cambio sustan-
cial del recurso hí�drico pero a la postre afectarí�a otros recursos (flora, fauna,
suelo, aire). En las explotaciones mineras se debe hacer un levantamiento de
la cobertura vegetal en donde obligatoriamente cambian las propiedades fí�-
sicas, quí�micas y microbiológicas del suelo; por otro lado las especies nativas
del lugar, que protegen la cubierta vegetal de la cuenca, siendo el caso del rí�o
Rancherí�a, para mantener un equilibrio en el suelo desaparecerí�an; la fauna
nativa es desplazada a otro ecosistema lo que hace que sus condiciones de
vida cambien y pueda extinguirse.
Adicionalmente la desviación del arroyo Bruno puede producir la deser-
tificación, pronunciando los efectos del cambio climático, debido a la desa-
parición de la cobertura vegetal y la deficiencia de agua haciendo que este
fenómeno afecte los suelos con caracterí�sticas no aptas para su uso, conside-
rando que la notoriedad de la desbastación estarí�a estimada para intervenir
cerca de 700 km2 de bosque seco tropical que no podrán ser devueltas a su
estado inicial terminada la explotación; puesto que en pocos años no podrán
rehabilitarse extensiones de tierra que se formaron en décadas.
La desviación del arroyo Bruno impactaría directamente el río ran-
chería. Obviamente al hacer la desviación del arroyo Bruno, el rí�o Ranche-
rí�a se verí�a afectado directamente puesto que como se dijo con anterioridad
este el principal afluente del mencionado rí�o lo que ocasionarí�a que dismi-
nuyera el aporte al flujo del agua. Por un estudio realizado, el rí�o Rancherí�a
dejará de recibir 4.4 litros de agua diarios, alrededor de 11 millones de litros
mensuales, las especies que en él habitan en su mayorí�a podrí�an desapare-
cer y el ciclo ecológico que se da en el lugar ya no serí�a viable (Censat, 2014).
26
La normatividad ambiental colombiana en la minerí�a vista desde otra perspectiva
Problemática Social
En lo concerniente a lo social, según la Ley 21 de 1991 (mediante la cual
se aprueba el Convenio 169 sobre Pueblos Indí�genas y Tribales en Paí�ses
Independientes), no deberán ser trasladados los pueblos indí�genas que ocu-
pen tierras, de las cuales pertenezca al Estado los recursos del subsuelo, o
tenga derechos sobre otros recursos existentes en dichas tierras, cuando ex-
cepcionalmente el traslado y la reubicación de esos pueblos se consideren
necesarios, sólo deberán efectuarse con su consentimiento, dado libremente
y con pleno conocimiento de causa. Cuando no pueda obtenerse su consen-
timiento, el traslado y la reubicación sólo deberán tener lugar al término de
procedimientos adecuados establecidos por la legislación nacional, incluidas
encuestas públicas, cuando haya lugar, en las que los pueblos interesados
tengan la posibilidad de estar efectivamente representados.
Lo anterior representarí�a el instrumento para la oposición, quizás, por
parte de la comunidad indí�gena Campo Herrera, la única que fue certificada
por el Ministerio del Interior, por su ubicación en la zona de influencia del
proyecto. Pero dadas las circunstancias, El Cerrejón ya realizó el proceso de
Consulta Previa y según la normativa ambiental vigente, este proceso no es
vinculante, es decir, basta con que la comunidad asista a la reunión para que
la empresa cumpla con el requisito de consultarles.
Lo censurable de esta situación, es que las comunidades manejan defi-
cientemente la información sobre las repercusiones a largo plazo que impli-
can este tipo de proyectos y que, ante sus evidentes necesidades, les resultan
balsámicos los incentivos o utilidades que pueda generar la ejecución del
mencionado proyecto. Por esto es necesario hacer un llamado de atención
a las administraciones públicas y a quienes competa, para que su gestión
social sea incluyente y brinden más oportunidades laborales a las comuni-
dades indí�genas, así� como un proceso educativo previo a la consulta previa,
para que no aprueben decisiones trascendentales sólo con la información de
la empresa y con la presión de su subsistencia económica, y en este sentido
su participación sea más acertada y autónoma.
En virtud a lo anterior, cabe agregar que la normatividad, de cierta ma-
nera, está siendo vulnerada, como es el caso del POMCA del rí�o Rancherí�a
donde se incluye al arroyo Bruno como un afluente que no se debe interve-
nir de ninguna manera, aunque, como se sabe, este documento fue realizado
mucho después de la declaración de la compañí�a minera pero se deben res-
27
Esperanza Dí�az Restrepo l Marlon José Bastida Barranco l Yelenis Marí�a Ladeuth Ospino
petar los recursos naturales del departamento ya que se tienen soportes de
que los impactos serí�an, en su mayorí�a, negativos para los habitantes de la
zona, por lo tanto los estudiantes de Ingenierí�a Ambiental de la Universidad
de La Guajira aportan su disposición, experiencia y conocimiento para que
se conozcan los problemas de orden ambiental que afectan el departamento
de La Guajira. A continuación se hace una descripción de los aspectos socia-
les, económicos y ambientales que se derivan de la explotación minera en
Colombia.
2.1. Aspecto social
El desarrollo minero es un escenario de avance para las comunidades,
siempre que las instituciones del estado fortalezcan con claridad las reglas
para el ejercicio de la actividad, lo que permite rescatar aspectos positivos
como el progresivo impacto macroeconómico, con un aumento en la partici-
pación del PIB, un acelerado aumento de inversión extranjera y las exporta-
ciones; además de propiciar las condiciones, en la gran minerí�a, para el au-
mento de infraestructura vial para el fomento del desarrollo, considerando
que se hagan inversiones que sean fiel reflejo de beneficios para las regiones
afectadas por la explotación minera. Es importante considerar que según el
tipo de minerí�a se definen los patrones de seguridad, el nivel de tecnificación
y el capital de trabajo; lo que conlleva a realizar un abordaje diferente entre
la pequeña y gran minerí�a, considerando que los problemas que se derivan
de una u otra, son diferentes. Los problemas de la pequeña minerí�a no deben
atribuir a la minerí�a de gran escala y mucho menos relacionar a toda la pe-
queña minerí�a como ilegal o informal (Martí�nez, 2012).
Esta diferenciación del tipo de minerí�a de acuerdo a la escala surge con
el grado de influencia que tiene la sociedad durante la ejecución de la activi-
dad, porque si se hace referencia al nacimiento de la minerí�a ilegal o artesa-
nal, es decir, su permanencia en el transcurrir del tiempo, es por el nivel de
desempleo existente, la competitividad y gran demanda a nivel social.
Por tal motivo esta actividad productiva genera un impacto muy signifi-
cativo en la sociedad dado que esta, es la organización natural de las comuni-
dades en la que se presentan los puntos de acuerdo frente a las necesidades,
ideales diversos y expectativas de la humanidad.
28
La normatividad ambiental colombiana en la minerí�a vista desde otra perspectiva
2.2. Aspecto económico
Desde hace varios años, se reconoce a Colombia por su notable estabili-
dad macroeconómica en contraste a la debilidad que padecen sus institucio-
nes, evidenciada con una baja presencia del Estado en muchas zonas del paí�s
y los desbordados niveles de corrupción reflejados en estudios internacio-
nales que muestran la fragilidad institucional. Sin embargo, en estos años ha
habido un impacto económico favorable por la minerí�a debido a la dinámica
generada por las exportaciones y el ingreso de capital extranjero, siendo el
primer renglón de la economí�a frente a otros sectores como la energí�a, agro-
pecuario, manufactura, entre otros (Cárdenas y Reina, 2008).
Adicionalmente, el sector minero en Colombia ha aumentado considera-
blemente su contribución a la actividad remuneradora, siendo actualmente
uno de los más dinámicos de la economí�a del paí�s. A pesar que es evidente el
movimiento intensivo de capital en el sector minero, se debe resaltar las po-
sibilidades de empleo que se abren orientados al mejoramiento de la calidad
de vida de la población vulnerable en zonas remotas, lo que lo convierte en
motor de desarrollo y activación de la economí�a en algunas regiones.
Se presentan algunos retos en cuanto a la administración de los recursos
generados, pese a las ventajas por la abundancia de estos recursos naturales
en algunos paí�ses como Colombia, los cuales implican tomar decisiones de
polí�tica pública el paí�s, con la finalidad de evitar fenómenos contraprodu-
centes denominados por algunos autores como “maldición de los recursos
naturales” y “enfermedad holandesa”.
En cuanto a la maldición de los recursos naturales, se presenta en paí�ses
de abundantes recursos naturales pero con mí�nimo crecimiento económico,
presentándose por lo general en paí�ses petroleros y mineros con institucio-
nes polí�ticas o económicas de mala calidad; mientras que la enfermedad ho-
landesa se presenta por el aumento de divisas que ingresan al paí�s por las
exportaciones del recurso natural, como producto de una bonanza, pero que
son un espejismo del desarrollo económico de las regiones, haciendo que la
moneda local pierda valor adquisitivo como consecuencia una disminución
de la competitividad de los bienes y servicios domésticos en el exterior. Por
otra parte, se evidencia un desplazamiento de recursos productivos, como
capital y mano de obra, desde otras actividades hacia el sector en bonanza.
29
Esperanza Dí�az Restrepo l Marlon José Bastida Barranco l Yelenis Marí�a Ladeuth Ospino
2.3. Aspecto ambiental
Colombia tiene la oportunidad de alcanzar un mayor desarrollo para sus
habitantes mediante la modernización del sector minero. Sin embargo, es
prioritario mantener la alerta sobre los efectos que pueden generar al medio
ambiente por la extracción de minerales, por un lado, para asegurarse de un
desarrollo sostenible del sector minero sin impactos medioambientales nega-
tivos que recaiga en las futuras generaciones; y por otro, para conocimiento
de las acciones que oportunamente conduzcan a las buenas prácticas en las
empresas mineras, especialmente las de gran escala, mediante un diálogo flui-
do con las comunidades y la sociedad sobre cómo enfrentar los riesgos de la
extracción minera; considerando que si no se toman los recaudos adecuados
por malas prácticas mineras, se pueden propiciar impactos ambientales irre-
versibles como destrucción de ecosistemas, contaminación y afectación de la
disponibilidad del agua y perjuicio de áreas protegidas ambientalmente.
Hace algunos años, las afectaciones ocasionadas en el medio ambiente
no se divisaban como un factor de peligro para el futuro de la humanidad,
hoy en dí�a es de gran preocupación en el mundo entero, el cual afronta una
problemática ambiental que cada dí�a se nota con mayor acentuación dados
los efectos climáticos globales. No hay justificación para la modificación del
entorno natural, pues por las actividades antrópicas se altera el medio am-
biente y como respuesta a todo el daño causado la naturaleza se manifiesta
a través de fenómenos climáticos globales, que de alguna manera han des-
pertado la conciencia de la humanidad y la preocupación por regular estos
impactos, aunque se requiera de los recursos mineros para el futuro.
Actualmente existen muchas normativas muy estrictas que regulan los
impactos que se pueden producir por una explotación minera, que incluyen
una reglamentación de la composición de los vertidos lí�quidos, de las emi-
siones de polvo, de ruidos, de restitución del paisaje, entre otros. Cumplir
con todos estos requisitos representa un alto costo económico, pero es nece-
sario para reducir la variación en el ambiente.
30
La normatividad ambiental colombiana en la minerí�a vista desde otra perspectiva
III
Capítulo
La minería
La minerí�a es una actividad de explotación de materiales minerales u
otros situados en la corteza terrestre de los que se puede adjudicar un bene-
ficio económico, asimismo, el lugar donde se realiza esta extracción minera
se conoce como mina, la cual puede estar sujeta a los indistintos métodos de
explotación existentes (a cielo abierto, subterráneo o mixto) y a las caracte-
rí�sticas geológicas, geométricas y geomorfológicas del suelo; sin embargo,
para realizar una explotación minera es necesario realizar un estudio de pre
factibilidad y con este observar la viabilidad o no del proyecto minero. En la
Figura 3, se muestra las consideraciones que se deben tener para un proyec-
to minero.
Asimismo, la Ley 685 del 2001, en su artí�culo 10, establece la definición
de mina y mineral: “Para los efectos de este Código se entenderá por mina,
el yacimiento, formación o criadero de minerales o de materias fósiles, útiles
y aprovechables económicamente, ya se encuentre en el suelo o el subsue-
lo. También para los mismos efectos, se entenderá por mineral la sustancia
cristalina, por lo general inorgánica, con caracterí�sticas fí�sicas y quí�micas
propias debido a un agrupamiento atómico especí�fico” (Ley 685, 2001).
De igual forma, la Agencia Nacional de Minerí�a (2009) en Colombia es-
tablece que: “La minerí�a es la actividad económica mediante la cual se ex-
traen selectivamente de la corteza terrestre, diferentes tipos de minerales
que son básicos para la producción de materiales empleados por la sociedad
moderna y que son básicos en el diario vivir. La minerí�a reúne un conjunto
de actividades que relacionan el descubrimiento, exploración y explotación
de yacimientos. Se conocen más de 7.000 tipos de minerales” (Cartilla Mine-
rí�a, 2009).
31
Esperanza Dí�az Restrepo l Marlon José Bastida Barranco l Yelenis Marí�a Ladeuth Ospino
Investigación del yacimiento Diseño inicial de Estudio del medio
la explotación ísico, ecológico y
Evaluación de los recursos socioeconómico
Deinición del proyecto
e identiicación de las alteraciones
Participación ciudadana
Análisis de las interacciones
para identiicar y evaluar los impactos
Deinición de las medidas preventivas y correctoras.
Ordenación del espacio minero.
Limitación espacio/temporal
Plan de explotación Rediseño y deinición Revisión de viabilidad
del proyecto
Proyecto con medidas correctoras
Seguimiento a lo largo
del proceso { Autoridades y
Entidades afectadas Plan de Restuaración
Figura 3. Consideraciones de un Proyecto Minero (Martí�nez-Conde, 2004)
Dentro de este ideal, la minerí�a es un pilar fundamental para el avance, el
crecimiento poblacional, económico y tecnológico de una nación; al estable-
cer a la minerí�a como una de las actividades más antiguas de la humanidad,
esta se ha consolidado en ser uno de los indicadores básicos del desarrollo
económico de un paí�s.
3.1. Importancia de las normativas en la minería
El desarrollo de la industria minera es de gran importancia para el de-
sarrollo del ser humano en cuanto tecnologí�a, ciencia, economí�a y bienestar,
al ser los productos extraí�dos de esta actividad necesarios para el que hacer
rutinario del hombre. Por esto se requieren unas pautas, instrumentos lega-
les y/u otras normativas, con el objeto de regular la actividad de explotación
y extracción del mineral, para que no agudicen los problemas, ambientales
y socioeconómicos que trae consigo el modo de operación de esta actividad.
Las normativas mineras fomentan la mejora en el desempeño de las ac-
tividades de extracción del mineral y consigo buscan el manejo adecuado
32
La normatividad ambiental colombiana en la minerí�a vista desde otra perspectiva
del mismo, teniendo en cuenta aspectos geológicos, geofí�sicos, geoquí�micos,
demográficos, culturales, etc., dentro de la zona de influencia donde se situé
el mineral y se proceda, según estudios realizados, con la mejor forma de
socavación y extracción del mismo. Se resalta que al momento de realizar
dichos estudios previos se deben tener en cuenta la protección de la diver-
sidad de flora y fauna junto con el recurso hí�drico, suelo y entre otros, que
sean endémicos o no de la región o zona a explotar.
La importancia de tener normativas que se fundamenten en principios
de preservación y conservación del medio natural es un beneficio colectivo,
donde no solo los aspectos ambientales sino los económicos, culturales y so-
ciales se ven influenciados al tener un uso racional de los recursos naturales
y promover un desarrollo sostenible dentro del accionar minero, sin alterar
el equilibrio ecológico del planeta con la extracción de minerales del suelo o
subsuelo.
Por tanto se puede inferir que la importancia de la legislación minera
radica en el manejo adecuado del mineral y las zonas donde se puede rea-
lizar las explotaciones debido a esto las normativas han estado cambiando
constantemente por las necesidades presentes y promoviendo un enfoque
hacia el bien futuro; para ello es necesario que constantemente se realicen
estudios sobre los impactos que este accionar genera a los múltiples ecosis-
temas y biota existentes en sus zonas de influencia, y qué programas pueden
implementar estas industrias para poder mitigar lo producido.
Por lo anterior, es necesario poder excluir zonas para conservar la diver-
sidad de flora y fauna, incluir los aspectos ambiental, económico, cultural y
social en las minas, aumentar o disminuir los porcentajes de regalí�as, entre
otros; pero la real importancia de estas normativas es velar por el bienestar
de los recursos y promover formas de mitigación a las grandes consecuen-
cias generadas por este accionar antropogénico.
3.2. Consecuencias por la inadecuada utilización de las
normativas
La inadecuada utilización y en algunos casos evasión de las normativas
mineras se ha convertido en un estrategia comercial, en la cual el único ob-
jeto es poder extraer mayores unidades de mineral, sin tener en cuenta las
restricciones o normas a seguir en la explotación y uso del mismo; además,
33
Esperanza Dí�az Restrepo l Marlon José Bastida Barranco l Yelenis Marí�a Ladeuth Ospino
al incumplir con la reglamentación establecida, pueden utilizar las zonas es-
peciales de protección ambiental (parques naturales, paramos y zonas de
reserva), donde hay ciertas prohibiciones para la explotación de la riquezas
minerales, al estar protegidas por su gran interés y valor ambiental.
Uno de los ejemplos más claros sobre la inadecuada utilización de las
normas existentes, se evidencia en la minerí�a ilegal que no tiene presente las
normativas y leyes establecidas para cada uno de los procesos mineros, ni
las medidas ambientales pertinentes para las áreas afectadas en el proceso
de extracción del mineral. En esto se ven afectados el sector ambiental y el
económico debido a que no se le cancelan al estado las cargas tributarias por
la explotación minera (regalí�as), las cuales son para beneficio de toda la na-
ción y en particular del departamento de influencia. Igualmente, se presenta
un inadecuado control de los recursos naturales, donde no se evalúan los
impactos generados por realizar una actividad minera sin ningún registro
legal que en ocasiones cuenta con el apoyo de grupos armados en las zonas
donde se realiza la explotación del mineral, dando litigios en la forma en
cómo mitigar los efectos causados al suelo, aire y el agua.
En Colombia, el impacto sobre los recursos hí�dricos es causado por la
contaminación con el mercurio y cianuro usados en la extracción del mineral
de oro. Se estima que aproximadamente 200 toneladas de mercurio se vier-
ten al año a los rí�os de los departamentos de Chocó, Nariño y Antioquia, zo-
nas que históricamente han sufrido los estragos del conflicto armado interno
y la acción de las bandas criminales (Semana, 2015).
Por ello, se hace necesario establecer una rigidez en el contexto de la
normatividad minera, debido a que en los paí�ses en proceso de desarrollo,
se sitúan en un stand donde están sometidos a situaciones de opresión de
parte de bandas criminales y al accionar de grandes industrias que por dar
grandes prestaciones al paí�s donde se establecen, pasan a ser un eslabón de
la economí�a, polí�tica y organización de dicha nación.
En este contexto, la minerí�a ilegal refleja que la gran ineficacia de parte
de los altos entes gubernamentales genera en la nación un gran impacto en
términos de la gran presión sobre la biodiversidad y la mayor amenaza en los
ecosistemas del paí�s por sus prácticas inadecuadas y destructivas ambien-
talmente. Lo anterior se expone en tanto que no se tiene un órgano de regu-
lación y control ambiental, el cual ejerza una presión sobre la minerí�a ilegal,
y al carecer esta de un estatus de conformación legal, la evasión de impues-
34
La normatividad ambiental colombiana en la minerí�a vista desde otra perspectiva
tos, medidas de preservación, conservación, mitigación y/o compensación,
maximizan la afectación ambiental por la realización de esta práctica ilegal.
Las consecuencias por la inadecuada utilización de las normativas mi-
neras van dirigidas directamente al ambiente, con estragos que conllevan
la afectación del suelo, subsuelo, aire, fuentes hí�dricas, seres vivos e incluso
a los seres humanos que se encuentran en cercaní�as de la región o zona de
extracción ilegal o esquiva de las normas vigentes.
35
La normatividad ambiental colombiana en la minerí�a vista desde otra perspectiva
IV
Capítulo
Normativa ambiental aplicada a la minería
Las polí�ticas de desarrollo del sector minero colombiano tienen como
objetivo principal definir el camino que debe seguir el sector para su óptimo
desarrollo y poder aprovechar las ventajas que le brinda al paí�s desarrollar
la industria de los recursos minerales. Las polí�ticas reflejan el accionar del
gobierno en tres aspectos fundamentales:
1. La necesidad de posicionar a Colombia como destino prioritario
de las inversiones mineras, a través de la Polí�tica de Promoción
de Colombia como paí�s minero.
2. Fortalecer la institucionalidad minera para darle un adecuado
servicio al usuario, por medio de la Polí�tica de Administración
del Recurso Minero.
3. Reconocer la existencia en el paí�s de una minerí�a local de peque-
ña escala que requiere de un mayor apoyo del gobierno para in-
corporar todo lo necesario a nivel empresarial y económico con
el fin de lograr adecuados niveles de seguridad industrial, y con
la Polí�tica de Mejoramiento de la Productividad y la Competitivi-
dad del sector minero darle la legalidad y sostenibilidad que este
sector requiere (Cartilla Minerí�a, 2009).
A continuación se mencionarán las normas que regulan la actividad mi-
nera frente al componente ambiental que puede llegar a ser afectado si no se
da el cumplimiento pertinente a lo que en ellas está establecido.
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4.1. La fauna
• Decreto 1608 de 1978
En este decreto se reglamenta el Código Nacional de los Recursos Natu-
rales Renovables y de Protección al Medio Ambiente y la Ley 23 de 1973 en
materia de fauna silvestre donde se expone que la preservación y manejo de
la fauna son de utilidad pública e interés social, buscando la conservación,
restauración y fomento de la misma.
• Ley 84 de 1989
Con esta ley se adopta el Estatuto Nacional de Protección de los Ani-
males, se crean unas contravenciones y se regula lo referente a su procedi-
miento y competencia. En su artí�culo primero establece que, a partir de la
promulgación de la presente Ley, los animales tendrán en todo el territorio
nacional especial protección contra el sufrimiento y el dolor, causados direc-
ta o indirectamente por el hombre.
• Ley 611 del 2000
En la ley se dictan normas para el manejo sostenible de especies de fauna
silvestre y acuática y en su artí�culo primero establece que la fauna silvestre y
acuática es el conjunto de organismos vivos de especies animales terrestres
y acuáticas que no han sido objeto de domesticación, mejoramiento genéti-
co, crí�a regular o que han regresado a su estado salvaje.
4.2. La flora
• Ley 2 de 1959
En la ley se dictan normas sobre economí�a forestal de la Nación y con-
servación de recursos naturales renovables. Dentro de la cual en el artí�culo
primero establece:
Para el desarrollo de la economí�a forestal y protección de los suelos, las
aguas y la vida silvestre, se establecen con carácter de “Zonas Forestales Pro-
tectoras” y “Bosques de Interés General”, según la clasificación de que trata
el [Decreto legislativo número 2278 de 1953, las siguientes zonas de reserva
forestal, comprendidas dentro de los lí�mites que para cada bosque nacional
se fijan a continuación”:
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La normatividad ambiental colombiana en la minerí�a vista desde otra perspectiva
a) Zona de Reserva Forestal del Pací�fico.
b) Zona de Reserva Forestal Central.
c) Zona de Reserva Forestal del Rí�o Magdalena.
d) Zona de Reserva Forestal de la Sierra Nevada de Santa Marta.
e) Zona de Reserva Forestal de la Serraní�a de los Motilones.
f) Zona de Reserva Forestal del Cocuy.
g) Zona de Reserva Forestal de la Amazoní�a.
• Decreto 877 de 1976.
En el decreto 877 de 1976 se señalan prioridades referentes a los di-
versos usos del recurso forestal, a su aprovechamiento y al otorgamiento de
permisos y concesiones y se dictan otras disposiciones. Este, en su artí�culo
primero, decreta “El recurso forestal se destinará en principio a satisfacer las
siguientes necesidades”:
a) Las vitales de uso doméstico.
b) Las de conservación y protección del recurso forestal y de otros re-
cursos relacionados con aquel, mediante la creación de las reservas a
que se refiere el artí�culo 47 del Decreto – Ley número 2811 de 1974;
c) Las de atención a los requerimientos de la industria, de acuerdo con
los planes de desarrollo nacionales y regionales.
• Decreto 622 de 1977
Por el cual se reglamentan parcialmente el capí�tulo V, tí�tulo II, parte XIII,
libro II del Decreto- Ley número 2811 de 1974 sobre «sistema de parques
nacionales»; la Ley 23 de 1973 y la Ley 2 de 1959. El decreto contiene los
reglamentos generales aplicables al conjunto de áreas con valores excepcio-
nales para el patrimonio nacional, que debido a sus caracterí�sticas naturales
y en beneficio de los habitantes de la nación, se reserva y declara dentro de
alguno de los tipos de áreas definidas y en el artí�culo 329 del Decreto - Ley
número 2811 de 1974.
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• Ley 299 de 1996
La Ley 299 de 1996 es por la cual se protege la flora colombiana, se re-
glamentan los jardines botánicos y se dictan otras disposiciones; en el pri-
mer artí�culo establece la importancia de la flora colombiana consagrando lo
siguiente:
a) La conservación, la protección, la propagación, la investigación, el co-
nocimiento y el uso sostenible de los recursos de la flora colombiana
son estratégicos para el paí�s y constituyen prioridad dentro de la po-
lí�tica ambiental.
b) Son de interés público y beneficio social y tendrán prelación en la
asignación de recursos en los planes y programas de desarrollo y en
el presupuesto general de la Nación y en los presupuestos de las en-
tidades territoriales y de las corporaciones autónomas regionales.
• Decreto 1791 de 1996
En el mencionado decreto se establece el régimen de aprovechamiento
forestal. En su segundo artí�culo describe que “el presente Decreto tiene por
objeto regular las actividades de la administración pública y de los particula-
res respecto al uso, manejo, aprovechamiento y conservación de los bosques
y la flora silvestre con el fin de lograr un desarrollo sostenible”.
• Documento Conpes 2834 de 1996
El cual establece en el primer párrafo de su presentación lo siguiente:
“con la promulgación de la Constitución de 1991 y de la Ley 99 de 1993 se
inicia una nueva etapa en la gestión ambiental del paí�s ya que estas normas
otorgan al tema la más alta jerarquí�a jurí�dica e institucional. Este avance
normativo se complementa con la formulación de polí�ticas ambientales que
trascienden y permean todos los demás sectores de la vida nacional, confi-
riendo a los aspectos ambientales el mismo nivel que tradicionalmente se
han reconocido a los temas económicos y sociales”.
• Resolución 0316 de 1974
En la resolución se establecen vedas para algunas especies forestales
maderables. Y en su Artí�culo primero describe lo siguiente:
Establecer en todo el territorio nacional y por tiempo indefinido, la
veda para el aprovechamiento de las especies maderables: pino colombia-
40
La normatividad ambiental colombiana en la minerí�a vista desde otra perspectiva
no (Podocarpus rospigliosii, Podocarpus montanus y Podocarpus oleifolius),
nogal (Juglans spp.), hojarasco (Talauma caricifragans), molinillo (Talauma
hernandezii), caparrapí� (Ocotea caparrapí�) y comino de la macarena (Ori-
throxylon sp).
• Resolución 213 de 1977
Por la cual se establece veda para algunas especies y productos de la
flora silvestre y en su artí�culo primero establece que para los efectos de los
[Artí�culos 3. y 53 del acuerdo 38 de 1973], declárense plantas y productos
protegidos, todas las especies conocidas en el artí�culo nacional con los nom-
bres de musgos, lí�quenes, lamas, parásitas quiches orquí�deas así� como lama
capote y broza y demás especies y productos herbáceos y leñosos como ar-
boles cortezas y ramajes que contribuyen parte de los habitantes de tales es-
pecies que explotan comúnmente como ornamentales o con fines generales.
• Resolución 0801 de 1977 (INDERENA)
Se establece una veda de manera permanente en todo el territorio nacio-
nal, para el aprovechamiento, comercialización y movilización del Helecho
macho, Palma boba o Palma de helecho y sus productos, y la declara como
planta protegida.
• Resolución 0463 de 1982
Veda por tiempo indefinido, en las áreas de la Costa Pací�fica (anterior-
mente Regionales Pací�fico Sur, Pací�fico Medio y Zona Pací�fica de la Regional
Chocó del INDERENA), para el aprovechamiento, movilización y comerciali-
zación de cualquier especie con destino a la obtención del producto denomi-
nado “Vara”. Se prohí�be el aprovechamiento y movilización de especies que
tengan diámetro a la altura del pecho inferior a 15 cm.
• Resolución 1602 de 1995
“Por medio de la cual se dictan medidas para garantizar la sostenibilidad
de los manglares en Colombia”.
• Resolución 257 de 1977
Por medio de la cual se establecen controles mí�nimos para contribuir a
garantizar las condiciones básicas de sostenibilidad de los ecosistemas de
manglar y sus zonas circunvecinas. Esta resolución, en su artí�culo prime-
ro decide establecer un sistema de monitoreo y control de la calidad de las
41
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aguas, flora, fauna y suelos de los ecosistemas de manglar presentes en las
ciénagas, deltas y lagunas de las zonas costeras de los litorales colombianos.
• Resolución 769 de 2002
“Por la cual se dictan disposiciones para contribuir a la protección, con-
servación y sostenibilidad de los páramos”. En su primer artí�culo, esta resolu-
ción establece su ámbito de aplicación a los páramos del territorio nacional,
ubicados en la cordillera occidental a partir de aproximadamente los 3.300
m.s.n.m., en la cordillera central desde aproximadamente los 3.700 m.s.n.m.,
en la cordillera oriental desde aproximadamente los 3.000 m.s.n.m. y en las
demás regiones del paí�s aproximadamente a partir de los 3.300 m.s.n.m.
4.3. Agua
• Decreto 1449 de 1977
Por el cual se reglamentan parcialmente el inciso 1 del numeral 5 del
artí�culo 56 de la Ley número 135 de 1961 y el Decreto - Ley número 2811
de 1974.
Artículo 1º: Para los efectos del inciso primero del numeral 5 del
artí�culo 56 de la Ley 135 de 1961, se entenderá que los propietarios de pre-
dios rurales han cumplido en lo esencial con las normas establecidas sobre
la conservación de los recursos naturales renovables, cuando en relación con
ellos se hayan observado las disposiciones previstas el presente Decreto.
• Decreto 1541 de 1978
Por el cual se reglamenta la Parte III del Libro II del Decreto - Ley 2811
de 1974: “De las aguas no marí�timas” y parcialmente la Ley 23 de 1973.
Artículo 1º: Para cumplir los objetivos establecidos por el artí�culo 2 del
Decreto-Ley 2811 de 1974, este Decreto tiene por finalidad reglamentar
las normas relacionadas con el recurso de aguas en todos sus estados, y
comprende los siguientes aspectos:
1) El dominio de las aguas, cauces y riberas, y normas que rigen su
aprovechamiento sujeto a prioridades, en orden a asegurar el de-
sarrollo humano, económico y social, con arreglo al interés gene-
ral de la comunidad.
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La normatividad ambiental colombiana en la minerí�a vista desde otra perspectiva
2) La reglamentación de las aguas, ocupación de los cauces y la de-
claración de reservas de agotamiento, en orden a asegurar su
preservación cuantitativa para garantizar la disponibilidad per-
manente del recurso.
3) Las restricciones y limitaciones al dominio en orden a asegurar
el aprovechamiento de las aguas por todos los usuarios.
4) El régimen a que están sometidas ciertas categorí�as especiales de
agua.
5) Las condiciones para la construcción de obras hidráulicas que
garanticen la correcta y eficiente utilización del recurso, así� como
la protección de los demás recursos relacionados con el agua.
6) La conservación de las aguas y sus cauces, en orden a asegurar
la preservación cualitativa del recurso y a proteger los demás re-
cursos que dependan de ella.
7) Las cargas pecuniarias en razón del uso del recurso y para ase-
gurar su mantenimiento y conservación, así� como el pago de las
obras hidráulicas que se construyan en beneficio de los usuarios.
8) Las sanciones y las causales de caducidad a que haya lugar por la
infracción de las normas o por el incumplimiento de las obliga-
ciones contraí�das por los usuarios.
• Decreto 1681 de 1978
Por el cual se reglamentan la parte X del libro II del Decreto - Ley 2811
de 1974 que trata de los recursos hidrobiológicos, y parcialmente la Ley 23
de 1973 y el Decreto - Ley 376 de 1957.
Artículo 1º: Con el fin de lograr los objetivos establecidos por el artí�culo
2o del Decreto - Ley 2811 de 1974 y especialmente para asegurar la con-
servación, el fomento y el aprovechamiento de los recursos hidrobioló-
gicos y del medio acuático, su disponibilidad permanente y su manejo
racional, según técnicas ecológicas, económicas y sociales, este decreto
reglamenta los siguientes aspectos:
a. El manejo de las especies hidrobiológicas y su aprovechamiento,
comprendidos:
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Esperanza Dí�az Restrepo l Marlon José Bastida Barranco l Yelenis Marí�a Ladeuth Ospino
1. Los modos de otorgar derecho para ejercer actividades de pesca
o relacionadas con la pesca.
2. El régimen de las actividades de pesca, esto es, el aprovecha-
miento de cualquiera de los recursos hidrobiológicos o de sus
productos mediante captura, extracción o recolección.
3. El régimen de las actividades relacionadas con la pesca, esto es, el
cultivo, procesamiento y comercialización de recursos hidrobio-
lógicos.
4. La movilización de ejemplares y productos de recursos hidrobio-
lógicos.
5. La nacionalización de embarcaciones y la renovación de flota.
6. Las tasas y derechos por concepto de aprovechamiento de recur-
sos hidrobiológicos.
7. La organización y creación de empresas comunitarias y de aso-
ciaciones de pescadores artesanales.
8. El registro general de pesca.
9. El fomento de las actividades de pesca, de las relacionadas con
ella y de la asistencia técnica.
10. La flora acuática.
11. Las prohibiciones y el régimen de sanciones incluido el procedi-
miento para su aplicación.
b. La protección y fomento de los recursos hidrobiológicos y de su me-
dio ambiente, que comprende:
1. La creación de áreas de reserva para protección, propagación y
crí�a de especies hidrobiológicas.
2. El desarrollo de la acuicultura y la regulación de la repoblación,
introducción y trasplante de especies hidrobiológicas.
3. La investigación de los recursos hidrobiológicos y de su medio,
desde el punto de vista ecológico, económico y social, entendien-
do los recursos hidrobiológicos como parte de la dieta alimenta-
44
La normatividad ambiental colombiana en la minerí�a vista desde otra perspectiva
ria de los colombianos y como base de actividades económicas,
para que los pescadores encuentren en ellas no solamente una
fuente de subsistencia sino también de desarrollo económico so-
cial.
4. El desarrollo de nuevos y mejores métodos de producción, culti-
vo y procesamiento de los recursos hidrobiológicos y de su me-
dio, con base en la investigación.
c. Las funciones del Instituto Nacional de los Recursos Naturales Reno-
vables y del Ambiente, Inderena, y la coordinación interinstitucional.
• Decreto 2105 de 1983
Por el cual se reglamenta parcialmente el Tí�tulo II de la Ley 09 de 1979
en cuanto a Potabilización del Agua. Este decreto, en su artí�culo segundo
establece lo siguiente:
De conformidad con los artí�culos 594 y 597 de la Ley 09 de 1979, la sa-
lud es un bien de interés público. En consecuencia, son de orden público las
disposiciones del presente Decreto, mediante las cuales se regulan las activi-
dades relacionadas con la potabilización de las aguas para consumo humano.
• Decreto 1594 de 1984
Por este decreto se reglamenta parcialmente el Tí�tulo I de la Ley 09 de
1979, así� como el Capí�tulo II del Tí�tulo VI - Parte III - Libro II y el Tí�tulo III
de la Parte III Libro I del Decreto 2811 de 1974 en cuanto a usos del agua y
residuos lí�quidos.
Artículo 1º: Cuando quiera que el presente Decreto se refiera a recurso,
se entenderá por tal las aguas superficiales, subterráneas, marinas y es-
tuarinas, incluidas las aguas servidas.
• Decreto 79 de 1986
Por la cual se prevé la conservación de agua y se dictan otras disposi-
ciones.
• Ley 79 de 1986
Por la cual se prevé a la conservación de agua y se dictan otras disposi-
ciones. La citada ley, en su primer artí�culo, establece lo siguiente:
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Declárense áreas de reserva forestal protectora, para la conservación y
preservación del agua, las siguientes:
a. Todos los bosques y la vegetación natural que se encuentren en los
nacimientos de agua permanente o no, en una extensión no inferior
a doscientos (200) metros a la redonda, medidos a partir de la peri-
feria.
b. Todos los bosques y la vegetación natural existentes en una franja no
inferior a cien (100) metros de ancho, paralela a las lí�neas de mareas
máximas, a cada lado de los cauces de los rí�os, quebradas y arroyos,
Sena permanentes o no alrededor de los lagos, lagunas, ciénagas o
depósitos de agua que abastezcan represas para servicios hidroeléc-
tricos o de riego, acueducto rurales y urbanos, o estén destinados al
consumo humano, agrí�cola, ganadero, o la acuicultura o para usos de
interés social.
c. Todos los bosques y la vegetación natural, existentes en el territo-
rio nacional, que se encuentren sobre la cota de los tres mil (3.000)
metros sobre el nivel del mar.
• Conpes 1750 de 1995
El documento establece como polí�ticas ambientales:
a) Promover una nueva cultura del desarrollo.
b) Mejorar la calidad de vida.
c) Promover una producción limpia.
d) Desarrollar una gestión Ambiental sostenible.
e) Orientar comportamientos poblacionales.
f) Protección de ecosistemas estratégicos.
g) Mejor agua.
h) Más bosque.
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La normatividad ambiental colombiana en la minerí�a vista desde otra perspectiva
i) Mejores ciudades.
j) Polí�tica poblacional.
• Decreto 901 de 1997
Por medio del cual se reglamentan las tasas retributivas por la utilización
directa o indirecta del agua como receptor de los vertimientos puntuales y se
establecen las tarifas de éstas y en su primer artí�culo declara que el presente
Decreto tiene por objeto reglamentar las tasas retributivas por la utilización
directa o indirecta del agua como receptor de vertimientos puntuales.
• Ley 373 de 1997
Por la cual se establece el programa para el uso eficiente y ahorro del
agua y en su primer artí�culo establece el Programa para el uso eficiente y
ahorro del agua. Todo plan ambiental regional y municipal debe incorporar
obligatoriamente un programa para el uso eficiente y ahorro del agua. Se
entiende por programa para el uso eficiente y ahorro de agua el conjunto de
proyectos y acciones que deben elaborar y adoptar las entidades encargadas
de la prestación de los servicios de acueducto, alcantarillado, riego y drenaje,
producción hidroeléctrica y demás usuarios del recurso hí�drico.
Las Corporaciones Autónomas Regionales y demás autoridades ambien-
tales encargadas del manejo, protección y control del recurso hí�drico en su
respectiva jurisdicción, aprobarán la implantación y ejecución de dichos pro-
gramas en coordinación con otras corporaciones autónomas que compartan
las fuentes que abastecen los diferentes usos.
• Decreto 3102 de 1997
Por el cual se reglamenta el artí�culo 15 de la Ley 373 de 1997 en relación
con la instalación de equipos, sistemas e implementos de bajo consumo de
agua.
• Decreto 475 de 1998
Por el cual se expiden normas técnicas de calidad del agua potable y en
su artí�culo segundo dictamina que las disposiciones son de orden público y
de obligatorio cumplimiento y con ellas se regulan las actividades relaciona-
das con la calidad del agua potable para consumo humano.
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Esperanza Dí�az Restrepo l Marlon José Bastida Barranco l Yelenis Marí�a Ladeuth Ospino
• Decreto 1729 de 2002
“Por el cual se reglamenta la Parte XIII, Tí�tulo 2, Capí�tulo III del Decre-
to-ley 2811 de 1974 sobre cuencas hidrográficas, parcialmente el nu-
meral 12 del Artí�culo 5° de la Ley 99 de 1993 y se dictan otras dispo-
siciones”.
4.4. Suelo
• Decreto 2462 de 1989
Por el cual se reglamenta parcialmente el Código de Minas y el Decreto
507 de 1955 incorporado a la Legislación Ordinaria para la Ley 141 de 1961.
Artículo 1º: Los materiales de construcción a que se refiere el Capí�tulo
XIV del Código de Minas son las rocas y minerales usados como agre-
gados en concreto, morteros, pavimentos y similares. Otros materiales
requeridos por la industria de la Construcción, tales como las rocas y
minerales usados como bloques en muros y columnas y las diversas pie-
dras ornamentales para enchapes de paredes y pisos de edificaciones, se
regirán por las normas generales del mencionado Código. Esas mismas
normas generales se aplicarán a las arcillas y materiales similares, utili-
zadas en la fabricación de ladrillos, tejas, tubos y productos afines.
• Resolución 222 de 1994
Por la cual se determinan zonas compatibles para las explotaciones mi-
neras de materiales de construcción en la Sabana de Bogotá y se dictan otras
disposiciones.
Artículo 1º: Reglamentar parcialmente el Artí�culo 61 de la Ley 99 de
1993, en cuanto a la zonificación de áreas compatibles con las actividades
mineras, relacionadas con los materiales de construcción, en especial cante-
ras, areneras, gravilleras, chircales, receberas y demás actividades mineras
extractivas de dichos materiales. Las actividades mineras a que se refiere
este artí�culo comprenden el conjunto de trabajos de prospección, explora-
ción, explotación, beneficio, y depósito de minerales.
• Resolución 1277 de 1996
“Por la cual se modifica parcialmente la Resolución 222 del 3 de agosto
de 1994 y se dictan otras disposiciones”.
48
La normatividad ambiental colombiana en la minerí�a vista desde otra perspectiva
• Resolución 813 de 2004
Por la cual se redefinen y establecen las zonas compatibles con la mine-
rí�a de materiales de construcción y se definen y establecen las zonas com-
patibles con la minerí�a de arcillas en la Sabana de Bogotá, se sustituyen las
Resoluciones números 0222 de 1994, 249 de 1994, 1277 de 1996 y 0803 de
1999 y se adoptan otras determinaciones.
Artículo 1º: Redefinir y establecer las zonas compatibles con la minerí�a
de materiales de construcción, definir y establecer las zonas compatibles
con la minerí�a de arcillas en la Sabana de Bogotá, que se encuentran en
los siguientes municipios: Bogotá, D. C., Bojacá, Cajicá, Chí�a, Chocontá,
Cogua, Cota, Cucunubá, El Rosal, Facatativá, Funza, Gachancipá, Guasca,
Guatavita, La Calera, Madrid, Mosquera, Nemocón, Sesquilé, Sibaté, Soa-
cha, Sopó, Subachoque, Suesca, Tabio, Tausa, Tenjo, Tocancipá, Villapin-
zón y Zipaquirá.
4.5. Aire
• Ley 09 de 1979
Por la cual se dictan Medidas Sanitarias.
Artículo 1º: Para la protección del Medio Ambiente la presente Ley
establece:
a. Las normas generales que servirán de base a las disposiciones y re-
glamentaciones necesarias para preservar, restaurar y mejorar las
condiciones sanitarias en lo que se relaciona a la salud humana.
b. Los procedimientos y las medidas que se deben adoptar para la re-
gulación, legalización y control de los descargos de residuos y ma-
teriales que afectan o pueden afectar las condiciones sanitarias del
Ambiente.
Parágrafo: Para los efectos de aplicación de esta Ley se entenderán por
condiciones sanitarias del Ambiente las necesarias para asegurar el
bienestar y la salud humana.
• Decreto 02 de 1982
Por el cual se reglamentan parcialmente el Tí�tulo I de la Ley 09 de 1979
y el Decreto Ley 2811 de 1974, en cuanto a emisiones atmosféricas.
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Esperanza Dí�az Restrepo l Marlon José Bastida Barranco l Yelenis Marí�a Ladeuth Ospino
Artículo 1º: Derogado por el art. 138, Decreto Nacional 948 de 1995.
Definición de atmósfera. Entiéndase por ATMOSFERA el fluido gaseoso
que envuelve el globo terráqueo.
• Decreto 948 de 1995
Por el cual se reglamentan, parcialmente la Ley 23 de 1973, los artí�culos
33, 73, 74, 75 y 75 del Decreto-Ley 2811 de 1974; los artí�culos 41, 42, 43,
44, 45, 48 y 49 de la Ley 9 de 1979; y la Ley 99 de 1993, en relación con la
prevención y control de la contaminación atmosférica y la protección de la
calidad del aire.
Artículo 1º: Establece el Contenido y Objeto. El presente Decreto con-
tiene el Reglamento de Protección y Control de la Calidad del Aire, de
alcance general y aplicable en todo el territorio nacional, mediante el
cual se establecen las normas y principios generales para la protección
atmosférica, los mecanismos de prevención, control y atención de epi-
sodios por contaminación del aire generada por fuentes contaminantes
fijas y móviles, las directrices y competencias para la fijación de las nor-
mas de calidad del aire o niveles de inmisión, las normas básicas para la
fijación de los estándares de emisión y descarga de contaminantes a la
atmósfera, las de emisión de ruido y olores ofensivos, se regulan el otor-
gamiento de permisos de emisión, los instrumentos y medios de control
y vigilancia, el régimen de sanciones por la comisión de infracciones y la
participación ciudadana en el control de la contaminación atmosférica.
El presente Decreto tiene por objeto definir el marco de las acciones y
los mecanismos administrativos de que disponen las autoridades ambien-
tales para mejorar y preservar la calidad del aire; y evitar y reducir el dete-
rioro del medio ambiente, los recursos naturales renovables y la salud oca-
sionados por la emisión de contaminantes quí�micos y fí�sicos al aire; a fin de
mejorar la calidad de vida de la población y procurar su bienestar bajo el
principio del Desarrollo Sostenible.
• Resolución 1351 de 1995
Por medio de la cual se adopta la declaración denominada Informe de
Estado de Emisiones y en su Artí�culo primero establece “Adóptese la decla-
ración denominada Informe de Estado de Emisiones (IE-1), adjunta a la pre-
sente resolución, para cumplir con los requisitos y fines previstos en el artí�-
culo 97 del Decreto 948 de 1995 que contiene el Reglamento de Protección y
Control de la Calidad del Aire”.
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La normatividad ambiental colombiana en la minerí�a vista desde otra perspectiva
• Resolución 005 de 1996
Por la cual se reglamentan los niveles permisibles de emisión de conta-
minantes producidos por fuentes móviles terrestres a gasolina o diesel, y se
definen los equipos y procedimientos de medición de dichas emisiones y se
adoptan otras disposiciones; en la cual en su artí�culo segundo describe su
campo de aplicación el cual constata lo siguiente: Las normas de emisión de
la presente Resolución se establecen para fuentes móviles terrestres de más
de tres ruedas.
• Resolución 909 de 1996
Por la cual se modifica parcialmente la Resolución 005 de 1996 que re-
glamenta los niveles permisibles de emisión de contaminantes producidos
por fuentes móviles terrestres a gasolina o diesel, y se definen los equipos y
procedimientos de medición de dichas emisiones y se adoptan otras dispo-
siciones
• Resolución 898 de 1995
Por la cual se regulan los criterios ambientales de calidad de los com-
bustibles lí�quidos y sólidos utilizados en hornos y calderas de uso comercial
e industrial y en motores de combustión interna de vehí�culos automotores.
Esta resolución establece en su segundo artí�culo que a partir de la vigencia
de la misma, todas las gasolinas que se distribuyan en el paí�s para el consu-
mo nacional deberán contener aditivos dispersantes, detergentes y controla-
dores de depósitos en el sistema de admisión, incluidas las válvulas.
• Resolución 8321 de 1983
Por la cual se dictan normas sobre protección y conservación de la Au-
dición de la Salud y el bienestar de las personas, por causa de la producción
y emisión de ruidos; en su primer artí�culo establece que se entiende como
contaminación por ruido cualquier emisión de sonido que afecte adversa-
mente la salud o seguridad de los seres humanos, la propiedad o el disfrute
de la misma.
• Resolución 623 de 1998
“Por la cual se modifica parcialmente la Resolución 898 de 1995 que
regula los criterios ambientales de calidad de los combustibles lí�quidos y
sólidos utilizados en hornos y calderas de uso comercial e industrial y en
motores de combustión interna”.
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Esperanza Dí�az Restrepo l Marlon José Bastida Barranco l Yelenis Marí�a Ladeuth Ospino
• Decreto 1552 del 2000.
Por el cual se modifica el artí�culo 38 del Decreto 948 de 1995, modifica-
do por el artí�culo 3o del Decreto 2107 de 1995.
• Resolución 619 de 1997.
Por la cual se establecen parcialmente los factores a partir de los cuales
se requiere permiso de emisión atmosférica para fuentes fijas. En el primer
artí�culo indica que las industrias, obras, actividades o servicios requieren
permiso de emisión atmosférica.
• Resolución 1048 de 1999
Por medio de la cual se fijan los niveles permisibles de emisión de con-
taminantes producidos por fuentes móviles terrestres a gasolina o diesel, en
condición de prueba dinámica, a partir del año modelo 2001.
• Resolución 901 de 2006.
“Por la cual se toman medidas para controlar las importaciones y el uso
de las Sustancias Agotadoras de la Capa de Ozono listadas en el Grupo II del
Anexo A del Protocolo de Montreal”. Y su objeto, consagrado en su primer
artí�culo es el siguiente:
a) La presente resolución tiene por objeto adoptar medidas para con-
trolar la importación y el uso de las sustancias agotadoras de la capa
de ozono listadas en el Grupo II del Anexo A del Protocolo de Mon-
treal de acuerdo con los compromisos adquiridos por Colombia.
• Resolución 458 de 2002
“Por la cual se establecen los requisitos, las condiciones y los lí�mites
máximos permisibles de emisión, bajo los cuales se debe realizar la elimi-
nación de tierras y/o materiales similares contaminados con plaguicidas, en
hornos de producción de clinker”. Esta resolución, en el artí�culo primero,
establece que para los efectos de la misma se entiende como tierras y/o ma-
teriales similares contaminados con plaguicidas, a aquellos que contengan
una concentración de plaguicidas hasta los lí�mites establecidos en el artí�culo
tercero. Se incluyen los residuos asociados con el proceso mismo de reme-
diación de suelos que presentan contaminación con plaguicidas, tales como
material vegetal, estibas, materiales absorbentes, trajes y elementos de pro-
tección personal y los empaques utilizados en el proceso.
52
La normatividad ambiental colombiana en la minerí�a vista desde otra perspectiva
• Resolución 0058 de 2002
Por la cual se establecen normas y lí�mites máximos permisibles de emi-
sión para incineradores y hornos crematorios de residuos sólidos y lí�quidos.
Artículo 1º. Objeto: Establecer los lí�mites máximos permisibles y re-
quisitos de operación para incineradores de residuos sólidos y lí�quidos
con el fin de mitigar y eliminar el impacto de actividades contaminantes
del medio ambiente.
53
La normatividad ambiental colombiana en la minerí�a vista desde otra perspectiva
V
Capítulo
Análisis crítico de la normatividad ambiental aplicada
a la minería
La minerí�a es presentada como una actividad que genera el auge eco-
nómico de una nación y es mostrada como un paradigma de riquezas, for-
tunas, patrimonio, etc. por el gran marketing internacional que tienen los
productos obtenidos de la misma y por el dinamismo industrial. Por lo an-
terior, saber y conocer la realidad de esta práctica es de vital importancia;
este accionar está enmarcado por el ámbito de destrucción, depredación y
aniquilación del ambiente, lo insostenible de sus procesos e inequitativo con
la sociedad y el entorno; por ello es fundamental una regulación normativa,
pero a veces estas regulaciones son insuficientes para mitigar los grandes
impactos ocasionados.
La normativa ambiental busca proteger, conservar y preservar el medio
ambiente y para ello se han originado un gran número de normas enfocadas
a la solución de las problemáticas ocasionadas por la actividad minera debi-
do a que en las zonas de explotación donde se situaran los yacimientos mi-
neros coexisten ecosistemas donde se encuentran suelos, vegetación endé-
mica, fauna silvestre, recurso hí�drico, entre otros, los cuales se ven afectados
por las alteraciones antropogénicas del medio al realizar el asentamiento
(maquinaria y equipos) y la posterior ejecución de la mina (prospección, ex-
ploración ejecución y cierre).
A nivel mundial y en Colombia, las normativas ambientales tienen una
búsqueda constante e incluso cuasi-permanente de mitigar los impactos
asociados a las actividades antropogénicas; en ellos su mayor fundamento
55
Esperanza Dí�az Restrepo l Marlon José Bastida Barranco l Yelenis Marí�a Ladeuth Ospino
se centra en la consecución de normas, leyes, estatutos, resoluciones, decre-
tos, entre otros, que propicien la protección y cuidado de la fauna, flora, agua,
suelo y aire.
Dentro del marco nacional se hace fundamental iniciar con lo implí�cito
en la Ley general ambiental de Colombia (Ley 99 de 1993), con la que se crea
el Ministerio del Medio Ambiente, asimismo se reordena el sector público
encargado de la gestión, conservación del mismo y de los recursos naturales
disponibles, junto con la organización del Sistema Nacional Ambiental, con
el cual se busca lograr un desarrollo sostenible.
Se hace evidente la necesidad del accionar de los siguientes entes: el
Estado, la comunidad, las organizaciones no gubernamentales y el sector
privado para la protección ambiental; quienes teniendo presente el proceso
de desarrollo social y económico del paí�s, deben proponer alternativas com-
pensatorias para los efectos causados al ambiente y los principios universa-
les plasmados en la Declaración de Rio de Janeiro.
En el marco de la Ley 99 de 1993, se presentan contenidos de gran rele-
vancia como los expuestos a continuación:
• Principios generales ambientales que seguirá la polí�tica ambiental
colombiana, en los cuales la biodiversidad del paí�s deberá ser prote-
gida y aprovechada en forma sostenible, la zonas de paramos, sub-pa-
ramos, nacimientos de agua y zonas de descarga serán objeto de pro-
tección especial, la prevención de desastres será de interés colectivo y
será de carácter obligatorio buscar medidas para evitar o mitigar sus
efectos, entre otros.
• Se crea el Ministerio del Medio Ambiente como rector de la gestión
del medio ambiente y de los recursos naturales renovables, regulan-
do las polí�ticas que sujetarán la recuperación, conservación, protec-
ción, ordenamiento, manejo, uso y aprovechamiento de los mismos.
• El Sistema Nacional Ambiental se organiza para asegurar la adopción
y ejecución de las polí�ticas, los planes, los programas y proyectos que
garanticen el cumplimiento de los derechos y deberes en relación con
el medio ambiente
• El Consejo Nacional del Ambiente se crea para asegurar la coordina-
ción intersectorial a nivel público de las polí�ticas, planes y programas
en materia ambiental
56
La normatividad ambiental colombiana en la minerí�a vista desde otra perspectiva
• El Ministerio del Medio Ambiente tendrá entidades cientí�ficas, ade-
más del apoyo cientí�fico y técnico de los centros de investigaciones
ambientales y de las universidades públicas y privada
• Las corporaciones autónomas regionales se encargarán de adminis-
trar, dentro de su área de jurisdicción y tienen la función de otorgar
permisos, autorizaciones y concesiones en el área.
• Licencias ambientales son requeridas para la ejecución de obras, es-
tablecimiento de industrias o el desarrollo de cualquier actividad que
puedan producir deterioro grave a los recursos naturales renovables
o al medio ambiente, estas serán otorgadas por el Ministerio de Me-
dio Ambiente, las corporaciones autónomas y algunos municipios o
distritos.
Según lo enmarcado en la Ley 99 de 1993, es de vital interés e importan-
cia la protección de los recursos naturales renovables y el medio ambiente y
se hace necesario el control de las actividades que derivan un impacto am-
biental, por lo cual la autoridad competente (Ministerio, entre otros) debe
imponer el obligatorio cumplimiento de los derechos y deberes adquiridos
con el medio natural en consecuencia al uso de los recursos del entorno para
el desarrollo de las actividades (entre ellas la minerí�a, sea a cielo abierto o
subterránea); con ello se busca la mitigación del deterioro ambiental y pai-
sají�stico en la zona de influencia.
No obstante, la disposición y utilización de los recursos se otorgan las
licencias y permisos ambientales para la ejecución de múltiples proyectos e
iniciativas de explotación de mineral.
Antes de la ejecución y puesta en marcha de la Ley 99 de 1993, se esta-
bleció, en el año 1994 la Ley 2811 en la cual se dicta el Código Nacional de
Recursos Naturales Renovables y de Protección al Medio Ambiente, donde se
regula el manejo de los recursos naturales renovables, los recursos del pai-
saje y el ruido, considerando los factores que deterioren el ambiente como
la contaminación del aire, de las aguas, del suelo, la degradación, la erosión
junto con el revenimiento de suelos y tierras, las alteraciones nocivas de la
topografí�a, del flujo natural de las aguas, el ruido nocivo, entre otros, es por
ello que se hacen los principios de acuerdo con el uso de elementos ambien-
tales y recursos naturales renovables.
57
Esperanza Dí�az Restrepo l Marlon José Bastida Barranco l Yelenis Marí�a Ladeuth Ospino
En el marco de la Ley 2811 de 1994 se da relevancia a temas de fauna
silvestre, flora, agua y aire, los cuales se muestran a continuación:
La parte II “De la atmosfera y el espacio aéreo” indica que corresponde
al Gobierno mantener la atmosfera en condiciones que no causen molestias
o daños, o interfieran el desarrollo normal de la vida humana, animal o ve-
getal y de los recursos renovables; donde se prohibirá, restringirá o condi-
cionara la descarga, en la atmosfera de polvo, vapores, humos, entre otros,
que puedan causar enfermedad, daño o molestias a la comunidad cuando so-
brepasen los grados o niveles fijados y se dictan disposiciones para prevenir
la contaminación atmosférica. Sin embargo, a pesar de estar situadas estas
disposiciones de forma normativa en nuestra nación, la realidad presente ca-
rece de todas estas condiciones, al observar por múltiples medios las proble-
máticas ambientales asociadas a emisiones foráneas de grandes industrias
mineras y con ello elevadas afectaciones al entorno donde están situadas; de
igual forma, grandes afecciones en salud para los empleados que laboran en
estas industrias y la biota existente en el área de influencia de este accionar.
La parte IX “De la fauna Silvestre”, se divide en 4 capí�tulos: Disposicio-
nes generales, de la clasificación y definiciones, de las facultades de la admi-
nistración y prohibiciones, los cuales tienen como objeto asegurar la con-
servación, fomento y aprovechamiento racional de fauna silvestre. De igual
forma, en la Ley 2811 de 1974 en su artí�culo 247 establece que “Asegura la
protección y manejo de la fauna silvestre”. Por ende, en la minerí�a se tiene
presente la fauna al reubicarla en zonas seguras y de protección para evitar
que sufran alteraciones por la explotación del mineral en su zona endémica
o hábitat natural.
A pesar de lo citado anteriormente, la minerí�a trae consigo migración
de especies a causa del ruido generado por los vehí�culos de transporte, con-
taminación del aire que respiran por la polución y la emisión de gases, ele-
vación del nivel de sedimentación de los rí�os por el mal manejo de estériles,
tala de flora por el descapote en el proyecto que sirve de hábitat para los
animales, agentes quí�micos y sus derivados pueden afectar la biodiversidad
y la biomasa activa del ecosistema, creando grandes crisis a nivel de ambien-
tes acuáticos, envenenamiento por reactivos residuales contenidos en aguas
provenientes de la zona de explotación, especies endémicas amenazadas,
extinción de especies por alteración de su hábitat, mutación de generacio-
nes de especies, vectores de enfermedades y disminución de zonas verdes y
pastizales.
58
La normatividad ambiental colombiana en la minerí�a vista desde otra perspectiva
Entonces donde se encuentra el carácter de cuidado al ambiente, o será
reiterativo decir que más vale un beneficio económico que la subsistencia de
las especies en nuestro planeta.
Según lo enmarcado en el Tí�tulo II “De los modos de adquirir derecho al
uso de las aguas”, en su primer capí�tulo establece, en el artí�culo 86, que toda
persona tiene derecho a utilizar las aguas de dominio público para satisfacer
sus necesidades elementales, las de su familia y las de sus animales, siempre
que con ello no cauce perjuicios a terceros.
Este uso deberá hacerse sin establecer derivaciones, ni emplear máqui-
na ni aparato, ni detener o desviar el curso de las aguas, ni deteriorar el cau-
ce o las márgenes de la corriente, ni alterar o contaminar aguas de forma
que se imposibilite su aprovechamiento por terceros. Además, establece que
cuando para el ejercicio de este derecho se requiera transitar por predios
ajenos, se deberá imponer la correspondiente servidumbre. Asimismo, por
ministerio de la ley se podrá hacer uso de aguas de dominio privado, para
consumo doméstico exclusivamente.
En estos aspectos del aprovechamiento hí�drico, para la explotación y
ocupación de los cauces, playas y lechos se requieren permisos de extrac-
ción por particulares, de materiales de arrastre de los cauces o lechos de las
corrientes o depósitos de aguas, como piedras, arena, y cascajo. Así� mismo,
se necesita autorización para la extracción de materiales de cauces, corrien-
tes o depósitos de agua para obras públicas que ejecuten entidades oficiales.
En cuanto autoricen trabajos en cauces o lechos de rí�os o lagos, las con-
cesiones para la exploración o explotación mineral, no podrán ser otorgadas
sin previa autorización de la entidad que debe velar por la conservación del
cauce o lecho. Sin embargo, se ordenará la suspensión provisional o defini-
tiva de las explotaciones de que se derive peligro grave o perjuicio para las
poblaciones y las obras o servicios públicos.
Para la ocupación de cauces se derivan los siguientes artí�culos:
Artículo 102º: Quien pretenda construir obras que ocupen el cauce de
una corriente o depósito de agua, deberá solicitar autorización.
Artículo 103º: Para establecer servicios de turismo, recreación o
deporte en corrientes, lagos y demás depósitos de aguas de dominio
público, se requieren concesión o asociación.
59
Esperanza Dí�az Restrepo l Marlon José Bastida Barranco l Yelenis Marí�a Ladeuth Ospino
Artículo 104º: La ocupación permanente de playas solo se permitirá
para efectos de navegación. La transitoria requerirá permiso exceptuada
la que se verifique para pesca de subsistencia.
Artículo 105º: Serán aplicables a la ocupación de cauces de corrientes y
depósitos de agua las normas del capí�tulo I de este Tí�tulo.
De igual forma, para aquellas personas a las cuales se les haya otorgado
una concesión minera de agua para la explotación de minerales, además de
las previstas en otras normas, deberán sujetarse a las siguientes condicio-
nes:
a) La de mantener limpios los cauces donde se arroje la carga o dese-
chos del laboreo para que las aguas no se represen, no se desborden
o se contaminen.
b) La de no perjudicar la navegación.
c) La de no dañar los recursos hidrobiológicos.
En las actividades de labor en las minas deberá evitarse la contamina-
ción de las aguas necesarias para una población, un establecimiento público
o una o varias empresas agrí�colas o industriales. Sin embargo, a pesar de
estar descritos todos estos dictamines en la legislación colombiana, a nivel
nacional se pueden observar los numerosos problemas asociados al aprove-
chamiento de cauces de agua de parte de estas grandes industrias mineras
legales e ilegales; las cuales han perjudicado enormemente las condiciones
ambientales y sanitarias del paí�s. No obstante la existencia de órganos de
control para el aprovechamiento del régimen hí�drico de la nación, estos no
han sido eficientes para establecer en muchas industrias mineras, en sus in-
formes de calidad, ICAS negativos, lo cual permite inferir la carente acción
gubernamental para estas multinacionales proactivas de nuestra nación.
En la utilización y uso del suelo la Ley 2811 de 1974 en su parte VII
en el Tí�tulo I, artí�culo 178, establece que los suelos del Territorio Nacional
deberán usarse de acuerdo con sus condiciones y factores constitutivos. De
igual forma, se determinará el uso potencial de los suelos según los factores
fí�sicos, ecológicos y socioeconómicos de la región y según dichos factores
también se clasificarán los suelos. Además, el aprovechamiento de los suelos
deberá efectuarse de forma que se mantenga su integridad fí�sica y su capaci-
60
La normatividad ambiental colombiana en la minerí�a vista desde otra perspectiva
dad productora. En la utilización de los suelos se aplicarán normas técnicas
de manejo para evitar su pérdida o degradación, lograr su recuperación y
asegurar su conservación. Y de este modo es deber de todos los habitantes
de la República colaborar con las autoridades en la conservación y en el ma-
nejo adecuado de los suelos.
De ese modo, las personas que realicen actividades agrí�colas, pecuarias,
forestales o de infraestructura que afecten o puedan afectar los suelos, están
obligados a llevar a cabo las prácticas de conservación y recuperación que se
determinen de acuerdo con las caracterí�sticas regionales.
En este contexto, en el Capí�tulo III sobre el uso y conservación de los
suelos dentro del artí�culo 182 consagra que estarán sujetos a adecuación
y restauración los suelos que se encuentren en alguna de las siguientes cir-
cunstancias:
• Inexplotación si, en especiales condiciones de manejo, se pueden po-
ner en utilización económica.
• Aplicación inadecuada que interfiera la estabilidad del ambiente.
• Sujeción a limitaciones fí�sico-quí�micas o biológicas que afecten la
productividad del suelo.
• Explotación inadecuada.
En esa concesión, se consagran los siguientes artí�culos, con el objeto de
establecer usos y métodos adecuados de conservación del suelo, entre los
cuales se estipulan los siguientes:
Artículo 183º: Los proyectos de adecuación o restauración de suelos
deberán fundamentarse en estudios técnicos de los cuales se induzca
que no hay deterioro para los ecosistemas. Dichos proyectos requerirán
aprobación.
Artículo 184º: Los terrenos con pendiente superior a la que se determine
de acuerdo con las caracterí�sticas de la región deberán mantenerse bajo
cobertura vegetal. También según las caracterí�sticas regionales, para
dichos terrenos se fijarán prácticas de cultivo o de conservación.
Artículo 185º: A las actividades mineras, de construcción, ejecución
de obras de ingenierí�a, excavaciones, u otras similares, precederán
61
Esperanza Dí�az Restrepo l Marlon José Bastida Barranco l Yelenis Marí�a Ladeuth Ospino
estudios ecológicos y se adelantarán según las normas, sobre protección
y conservación de suelos.
Artículo 186º: Salvo autorización y siempre con la obligación de
reemplazarla adecuada e inmediatamente, no podrá destruirse la
vegetación natural de los taludes de las ví�as de comunicación o de
canales, ya los dominen o estén situados por debajo de ellos.
No obstante, a pesar de estar consagrados todos estos ideales en la cons-
titución, la realidad existente en el aprovechamiento de los suelos carece del
sentido y orientación establecidos en la normativa existente; al situar el auge
económico por encima de los beneficios y servicios ambientales que traen
consigo cada uno de los componentes y la biota existente en cada centí�metro
de suelo, y si se realizara ese proceso de restauración cual serí�a el verdadero
porcentaje de reparación real y cuánto tiempo gastarí�a en volver a lograr su
estado natural por su propio medio.
De la misma manera, en el Tí�tulo II de la flora silvestre, en el primer
capí�tulo, artí�culo 199, se denomina flora silvestre el conjunto de especies e
individuos vegetales del territorio nacional que no se han plantado o mejo-
rado por el hombre. Dentro de ese término para proteger la flora silvestre se
podrán tomar las medidas tendientes a:
a) Intervenir en el manejo, aprovechamiento, transporte y comerciali-
zación de especies e individuos de la flora silvestre y de sus produc-
tos primarios, de propiedad pública o privada.
b) Fomentar y restaurar la flora silvestre.
c) Controlar las especies o individuos de la flora silvestre mediante
prácticas de orden ecológico.
Pero, estas prácticas, estas intervenciones y estas restauraciones de la
flora silvestre en realidad son un pensamiento utópico con lo cual las gran-
des multinacionales desean aludir sus grandes impactos ocasionados en
cada uno de los entornos en los cuales realizan su actividad de extracción
son su supuesta responsabilidad ambiental.
Ahora bien, es momento de situarse en normatividad más reciente, el
Decreto 2041 del 2014, también llamado como el decreto de las licencias
ambientales exprés; el cual en su Artí�culo 8° describe las Competencias de
62
La normatividad ambiental colombiana en la minerí�a vista desde otra perspectiva
la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA). La ANLA otorgará o
negará de manera privativa la licencia ambiental para los siguientes proyec-
tos, obras o actividades:
1. En el sector hidrocarburos:
a) Las actividades de exploración sí�smica que requieran la construc-
ción de ví�as para el tránsito vehicular y las actividades de explora-
ción sí�smica en las áreas marinas del territorio nacional cuando se
realicen en profundidades inferiores a 200 metros.
b) Los proyectos de perforación exploratoria por fuera de campos de
producción de hidrocarburos existentes, de acuerdo con el área de
interés que declare el peticionario.
c) La explotación de hidrocarburos que incluye, la perforación de los
pozos de cualquier tipo, la construcción de instalaciones propias de
la actividad, las obras complementarias incluidas el transporte inter-
no de fluidos del campo por ductos, el almacenamiento interno, ví�as
internas y demás infraestructuras asociada y conexa.
d) El transporte y conducción de hidrocarburos lí�quidos y gaseosos que
se desarrollen por fuera de los campos de explotación que impliquen
la construcción y montaje de infraestructura de lí�neas de conducción
con diámetros iguales o superiores a seis (6) pulgadas (15.24 centí�-
metros), incluyendo estaciones de bombeo y/o reducción de presión
y la correspondiente infraestructura de almacenamiento y control de
flujo; salvo aquellas actividades relacionadas con la distribución de
gas natural de uso domiciliario, comercial o industrial.
e) Los terminales de entrega y estaciones de transferencia de hidrocar-
buros, entendidos como la infraestructura de almacenamiento aso-
ciada al transporte de hidrocarburos y sus productos y derivados por
ductos.
f) La construcción y operación de refinerí�as y los desarrollos petroquí�-
micos que formen parte de un complejo de refinación.
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Esperanza Dí�az Restrepo l Marlon José Bastida Barranco l Yelenis Marí�a Ladeuth Ospino
2. En el sector minero, la explotación minera de:
a) Carbón: Cuando la explotación proyectada sea mayor o igual a ocho-
cientos mil (800.000) toneladas/año.
b) Materiales de construcción y arcillas o minerales industriales no me-
tálicos: Cuando la producción proyectada sea mayor o igual a seis-
cientos mil (600.000) toneladas/año para las arcillas o mayor o igual
a doscientos cincuenta mil (250.000) metros cúbicos/año para otros
materiales de construcción o para minerales industriales no metáli-
cos.
c) Minerales metálicos y piedras preciosas y semipreciosas: Cuando la
remoción total de material útil y estéril proyectada sea mayor o igual
a dos millones (2.000.000) de toneladas/año.
d) Otros minerales y materiales: Cuando la explotación de mineral pro-
yectada sea mayor o igual a un millón (1.000.000) toneladas/año.
e) La construcción de presas, represas o embalses, cualquiera sea su des-
tinación con capacidad mayor de doscientos millones (200.000.000)
de metros cúbicos de agua.
El Decreto 2041 del 2014, en su parágrafo 10, establece además que para
los proyectos de hidrocarburos, en donde el área de interés de explotación
corresponda al área de interés de exploración previamente licenciada, el in-
teresado podrá solicitar la modificación de la licencia de exploración para
realizar las actividades de explotación. En este caso se aplicará lo dispuesto
en el artí�culo 4 del presente decreto.
De ese mismo modo en el Artí�culo 9° se describen las competencias de
las Corporaciones Autónomas Regionales. Las Corporaciones Autónomas
Regionales, las de Desarrollo Sostenible, los Grandes Centros Urbanos y las
autoridades ambientales creadas mediante la Ley 768 de 2002, otorgarán o
negarán la licencia ambiental para los siguientes proyectos, obras o activida-
des, que se ejecuten en el área de su jurisdicción.
En ese contexto, establece en su artí�culo 24 los siguientes parágrafos:
Parágrafo 1º: Los interesados en ejecución de proyectos mineros debe-
rán allegar copia del tí�tulo minero y/o el contrato de concesión mine-
64
La normatividad ambiental colombiana en la minerí�a vista desde otra perspectiva
ra debidamente otorgado e inscrito en el Registro Minero Nacional. Así�
mismo, los interesados en la ejecución de proyectos de hidrocarburos
deberán allegar copia del contrato respectivo.
Parágrafo 2º: El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible con el
apoyo de la ANLA en un plazo máximo de seis (6) meses siguientes a la
publicación del presente decreto, actualizará el Formato Ú� nico Nacio-
nal de Solicitud de Licencia Ambiental y adoptará el formato de revisión
preliminar del Estudio de Impacto Ambiental.
Parágrafo 3º: Cuando se trate de proyectos, obras o actividades de com-
petencia de la ANLA, el solicitante deberá igualmente radicar una copia
del Estudio de Impacto Ambiental ante las respectivas autoridades am-
bientales regionales. De la anterior radicación se deberá allegar cons-
tancia a la ANLA en el momento de la solicitud de licencia ambiental.
Parágrafo 4º: Las solicitudes de licencia ambiental para proyectos de
explotación minera de carbón, deberán incluir los estudios sobre las
condiciones del modo de transporte desde el sitio de explotación de car-
bón hasta el puerto de embarque del mismo, de acuerdo con lo estable-
cido en el Decreto 3083 de 2007 o la norma que lo modifique o sustituya.
Parágrafo 5º: Cuando se trate de proyectos de exploración y/o explo-
tación de hidrocarburos en los cuales se pretenda realizar la actividad
de estimulación hidráulica en los pozos, el solicitante deberá adjuntar
un concepto de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), que haga
constar que dicha actividad se va a ejecutar en un yacimiento convencio-
nal y/o en un yacimiento no convencional.
En este sentido, cuál es la relevancia de la temática ambiental en Colom-
bia, cuando la máxima autoridad ambiental ejerce a su cargo los proyectos
de mayor magnitud y al situar la postura que los estamentos y perfiles de las
corporaciones autónomas regionales carecen de ser vinculantes por las de-
cisiones tomadas por la ANLA, cuál es la actitud a tomar si en nuestra nación
hay una mayor afinación por la gran ganancia neta económica a obtener por
la extracción de los recursos encontrados en cada milí�metro de suelo, que
el cuidado y protección del ambiente, la sociedad y clamor de ser dignos de
nuestra nación.
Cada una de las normativas descritas anteriormente de una u otra ma-
nera influyen directa e indirectamente en las actividades de explotación de
65
Esperanza Dí�az Restrepo l Marlon José Bastida Barranco l Yelenis Marí�a Ladeuth Ospino
un material o mineral, buscando la preservación del medio natural y la prác-
tica de operaciones equilibrada con el ambiente, pero a su vez son flexibles
y permisibles.
Colombia es uno de los paí�ses con más biodiversidad en el mundo y al-
berga a más del 10% de las especies de plantas y animales mundiales. Pero
hoy dí�a, el 40% del territorio colombiano está concesionado o solicitado por
empresas multinacionales para realizar proyectos de extracción de minera-
les e hidrocarburos, lo cual refleja la intención del Gobierno colombiano de
convertir el paí�s en una potencia minera lo cual tiene consecuencias signifi-
cativas para el ecosistema y las comunidades rurales (PBI Colombia, 2011).
La cantidad de tí�tulos mineros otorgados en Colombia hace que su sector
económico cambie y de giros entorno a la industria minerí�a, lo que conlleva
a tener más cuidado en la generación de impactos en el medio natural, los
cuales no podrán de ser mitigables, corregibles y compensables, obteniendo
como consecuencia un paí�s con una disminución en la biodiversidad actual.
Por lo anterior se hace necesario la ejecución de normativas ambientales
más estrictas en sus aplicaciones frente a la minerí�a, para seguir gozando del
derecho a un ambiente sano.
66
La normatividad ambiental colombiana en la minerí�a vista desde otra perspectiva
Conclusiones
Colombia es uno de los paí�ses que posee mayor biodiversidad en el mun-
do, posee diferentes pisos térmicos que le proporcionan mayor variedad en
recursos naturales y gran parte de ellos se utilizan para el desarrollo econó-
mico del paí�s, además por sus condiciones geológicas y geográficas la hacen
única, debido que su subsuelo es muy rico en diferentes minerales e hidro-
carburos con potencial de explotación económica.
La minerí�a es una actividad que desde hace muchos años ha tomado un
auge, convirtiéndose en uno de los motores más importantes del paí�s. En
los últimos años Colombia ha aumentado la explotación de sus minerales
debido al uso de nuevas tecnologí�as y por la inversión de extranjeros, inten-
sificando la producción de diferentes minerales.
En el 2013 la industria de la minerí�a y la energí�a le generó a nuestro paí�s
29.8 billones de pesos. Con este dinero se financia la educación, la salud, las
construcciones y los servicios que presta el Estado colombiano. Los aportes
del sector minero energético en el 2013 representaron el 70% del presu-
puesto de inversión de la nación, y en el 2014 el 60%.
La inversión extranjera en la actividad minera ha sido muy significativa
en los años más recientes, como se ha visto que grandes multinacionales mi-
neras tienen su mirada puesta en Colombia, como un paí�s donde se puede
invertir, y esto a su vez repercute en el crecimiento y desarrollo económico
pues hay generación de empleos y bienestar en la comunidad.
La minerí�a genera una cantidad enorme de empleos directos, también
aumenta la compra de insumos y servicios puesto que las empresas mine-
ras necesitan proveerse de energí�a, combustible, lubricantes, neumáticos, y
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Esperanza Dí�az Restrepo l Marlon José Bastida Barranco l Yelenis Marí�a Ladeuth Ospino
contratar servicios de mantenimiento mecánico, comunicaciones, seguridad,
transporte, asistencia médica, hotelerí�a, limpieza, entre otros, dando lugar a
la generación de empleos indirectos.
Cabe resaltar que las multinacionales dedicadas a este tipo de actividad
se preocupaban por la capacitación del personal a su cargo, debido que casi
cerca del 90% de los empleados y contratistas de las empresas mineras re-
ciben capacitación técnica, en seguridad y medio ambiente mejorando su
perfil profesional.
A las empresas se le imponen impuestos regionales y nacionales, que
son las regalí�as que el gobierno utiliza para mejorar la calidad de vida de la
población a través de servicios de salud, vivienda, educación, entre otros.
Además de los aportes sociales que hacen para el mejoramiento y manteni-
miento de caminos, la extensión de la red de energí�a, la modernización de
los servicios de comunicaciones, los aportes a instituciones comunitarias, la
elaboración de estudios ambientales y su divulgación, la generación y finan-
ciamiento de proyectos productivos comunitarios, son algunos de los benefi-
cios sociales más importantes.
El motor de la minerí�a, es una actividad industrial muy agresiva con el
medio ambiente, pues ocasiona alto impacto en el entorno natural y si no
existe un control adecuado puede repercutir en el aspecto social y cultural.
La explotación minera es una de las actividades humanas que mayor altera-
ción genera en la naturaleza, poniendo en riesgo el bienestar de las futuras
generaciones. La contaminación de cuerpos de agua, la perdida de propieda-
des del recurso suelo y el deterioro de la calidad del aire, colocan en duda la
existencia de la humanidad en un futuro.
La normatividad ambiental para la minerí�a debe ser una herramienta
muy eficaz para mitigar la contaminación de los recursos naturales, en aras
de crear conciencia en la humanidad para promover un desarrollo sosteni-
ble. La legislación ambiental colombiana que regula la minerí�a se caracteriza
por ser completa y rigurosa, pero es débil al momento de la aplicación, dado
que las personas encargadas de vigilar el cumplimiento de las mismas, en su
mayorí�a, no poseen los conocimientos propios de la temática establecida, lo
que ha permitido en que el desarrollo de esta actividad no se ejecute plena-
mente, de forma responsable con la sociedad y el medio ambiente, generan-
do conflictos socioeconómicos a nivel regional, nacional y mundial.
68
La normatividad ambiental colombiana en la minerí�a vista desde otra perspectiva
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recta o indirecta del agua como receptor de los vertimientos puntuales y se
establecen las tarifas de éstas.
Decreto 3102 (1997). En relación con la instalación de equipos, sistemas e
implementos de bajo consumo de agua.
Decreto 1791 (1996). Régimen de aprovechamiento forestal. Regular las ac-
tividades de la administración pública y de los particulares respecto al uso,
manejo, aprovechamiento y conservación de los bosques y la flora silvestre
con el fin de lograr un desarrollo sostenible.
Decreto 948 (1995). En relación con la prevención y control de la contamina-
ción atmosférica y la protección de la calidad del aire.
Decreto 2462 (1989). Reglamenta parcialmente el Código de Minas y el De-
creto 507 de 1955 incorporado a la Legislación Ordinaria para la Ley 141 de
1961.
Decreto 79 (1986). Prevé la conservación de agua y se dictan otras disposi-
ciones.
Decreto 1594 (1984). En cuanto a usos del agua y residuos lí�quidos. Se en-
tenderá por tal las aguas superficiales, subterráneas, marinas y estuarios,
incluidas las aguas servidas.
Decreto 2105 (1983). La salud es un bien de interés público. mediante las
cuales se regulan las actividades relacionadas con la potabilización de las
aguas para consumo humano.
Decreto 02 (1982). En cuanto a emisiones atmosféricas. Definición de at-
mósfera.
Decreto 1541 (1978). Reglamentar las normas relacionadas con el recurso
de aguas en todos sus estados.
Decreto 1608 (1978). Código Nacional de los Recursos Naturales Renovables
y de Protección al Medio Ambiente.
70
La normatividad ambiental colombiana en la minerí�a vista desde otra perspectiva
Decreto 1681 (1978). Asegurar la conservación, el fomento y el aprovecha-
miento de los recursos hidrobiológicos y del medio acuático, su disponibili-
dad permanente y su manejo racional, según técnicas ecológicas, económi-
cas y sociales.
Decreto 1449 (1977). Se entenderá que los propietarios de predios rurales
han cumplido en lo esencial con las normas establecidas sobre la conserva-
ción de los recursos naturales renovables.
Decreto 622 (1977). Sistema de parques nacionales. Reglamentos generales
aplicables al conjunto de áreas con valores excepcionales para el patrimonio
nacional.
Decreto 877 (1976). Prioridades referentes a los diversos usos del recurso
forestal, a su aprovechamiento y al otorgamiento de permisos y concesiones
y se dictan otras disposiciones.
Documento Conpes 2834 de (1996). Formulación de polí�ticas ambientales
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confiriendo a los aspectos ambientales el mismo nivel que tradicionalmente
se han reconocido a los temas económicos y sociales.
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Ley 299 (1996). Protege la flora colombiana, se reglamentan los jardines bo-
tánicos y se dictan otras disposiciones.
Ley 99 (1993). Con la que se crea el Ministerio del Medio Ambiente, asimis-
mo se reordena el sector público encargado de la gestión, conservación del
mismo y de los recursos naturales disponibles, junto con la organización del
Sistema Nacional Ambiental, con el cual se busca lograr un desarrollo soste-
nible.
71
Esperanza Dí�az Restrepo l Marlon José Bastida Barranco l Yelenis Marí�a Ladeuth Ospino
Ley 21 (1991). Se aprueba el Convenio 169 sobre Pueblos Indí�genas y Triba-
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servación y sostenibilidad de los páramos.
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La normatividad ambiental colombiana en la minerí�a vista desde otra perspectiva
Resolución 458 (2002). Por la cual se establecen los requisitos, las condicio-
nes y los lí�mites máximos permisibles de emisión, bajo los cuales se debe
realizar la eliminación de tierras y/o materiales similares contaminados con
plaguicidas, en hornos de producción de Clinker.
Resolución 0058 (2002). Por la cual se establecen normas y lí�mites máximos
permisibles de emisión para incineradores y hornos crematorios de resi-
duos sólidos y lí�quidos.
Resolución 1048 (1999). Por medio de la cual se fijan los niveles permisibles
de emisión de contaminantes producidos por fuentes móviles terrestres a
gasolina o diésel.
Resolución 623 (1998). Por la cual se modifica parcialmente la Resolución
898 de 1995 que regula los criterios ambientales de calidad de los combus-
tibles lí�quidos y sólidos utilizados en hornos y calderas de uso comercial e
industrial y en motores de combustión interna.
Resolución 619 (1997). Por la cual se establecen parcialmente los factores a
partir de los cuales se requiere permiso de emisión atmosférica para fuentes
fijas.
Resolución 1277 de 1996. Por la cual se modifica parcialmente la Resolución
222 del 3 de agosto de 1994 y se dictan otras disposiciones.
Resolución 909 (1996). Por la cual se modifica parcialmente la Resolución
005 de 1996 que reglamenta los niveles permisibles de emisión de contami-
nantes producidos por fuentes móviles terrestres a gasolina o diésel.
Resolución 005 (1996). Se reglamentan los niveles permisibles de emisión
de contaminantes producidos por fuentes móviles terrestres a gasolina o
diésel.
Resolución 898 (1995). Por la cual se regulan los criterios ambientales de
calidad de los combustibles lí�quidos y sólidos utilizados en hornos y calde-
ras de uso comercial e industrial y en motores de combustión interna de
vehí�culos automotores.
Resolución 1602 (1995). Medidas para garantizar la sostenibilidad de los
manglares en Colombia.
Resolución 1351 (1995). Se adopta la declaración denominada Informe de
Estado de Emisiones.
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Esperanza Dí�az Restrepo l Marlon José Bastida Barranco l Yelenis Marí�a Ladeuth Ospino
Resolución 222 (1994). Determinan zonas compatibles para las explotacio-
nes mineras de materiales de construcción en la Sabana de Bogotá y se dic-
tan otras disposiciones.
Resolución 8321 (1983). Por la cual se dictan normas sobre protección y
conservación de la Audición de la Salud y el bienestar de las personas, por
causa de la producción y emisión de ruidos.
Resolución 0463 (1982). Aprovechamiento, movilización y comercializa-
ción de cualquier especie con destino a la obtención del producto denomi-
nado “Vara”.
Resolución 213 (1977). Veda para algunas especies y productos de la flora
silvestre.
Resolución 257 (1977). Controles mí�nimos para contribuir a garantizar las
condiciones básicas de sostenibilidad de los ecosistemas de manglar y sus
zonas circunvecinas.
Resolución 0801”INDERENA” (1977). Veda de manera permanente en todo
el territorio nacional, para el aprovechamiento, comercialización y moviliza-
ción del Helecho macho, Palma boba o Palma de helecho y sus productos, y
la declara como planta protegida.
Resolución 0316 (1974). Vedas para algunas especies forestales maderables.
Semana (2015). Mercurio en fuentes de agua, un problema “complejo” en
Colombia». Publicaciones Semana S.A. 11 de agosto de 2015. Consultado el
12 de agosto de 2015.
Velasco, J. D (2014). Negociando la tierra: empresas extranjeras, minerí�a a
gran escala y derechos humanos en Colombia. Estudios Socio Jurí�dicos, 16
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Wolanski, E. & Spagnol, S. (2000). Environmental degradation by mud in tro-
pical estuaries. Reg. Environ. Change, 1(3-4): 152-162.
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