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TFG Texto Definitivo Agosto 2022

El documento describe los aspectos generales de las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812 en España. Se produjo un vacío de poder tras la renuncia de los Borbones a favor de Napoleón y la aparición de una nueva dinastía bajo José I Bonaparte. Las Cortes redactaron la Constitución en Cádiz en el contexto de una guerra civil, ocupación francesa e inglesa, e influencias ideológicas contradictorias entre liberales, absolutistas y otros grupos. La Constitución estuvo influenciada por
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El documento describe los aspectos generales de las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812 en España. Se produjo un vacío de poder tras la renuncia de los Borbones a favor de Napoleón y la aparición de una nueva dinastía bajo José I Bonaparte. Las Cortes redactaron la Constitución en Cádiz en el contexto de una guerra civil, ocupación francesa e inglesa, e influencias ideológicas contradictorias entre liberales, absolutistas y otros grupos. La Constitución estuvo influenciada por
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La Religión en la

Constitución de
1812

GRADO de GEOGRAFÍA e HISTORIA

Curso 2021-22

Autor: Jesús Benito Pellicer [email protected] 688 898 155

Tutora: María Ángeles Lario González [email protected] 913 989 337


TFG: La Religión en la Constitución de 1812 Jesús Benito Pellicer

Contenido

Resumen ............................................................................................................... 2

Abstract ................................................................................................................. 2

Palabras clave ........................................................................................................ 2

Introducción .......................................................................................................... 3

Aspectos generales de las Cortes de Cádiz y de la Constitución de 1812 ................ 4

Relación Monarquía-Iglesia en el siglo XVIII ........................................................... 7

Papel de la Iglesia en la Guerra de la independencia ............................................ 10

Sociología de los diputados a Cortes y el peso de los clérigos .............................. 12

Artículos de la Constitución con temática religiosa .............................................. 13

Relación Directa ............................................................................................... 13

Otros aspectos religiosos que aparecen ........................................................... 15

Discusiones en las Cortes que afectaron a la Iglesia ............................................. 16

Estructura de la Iglesia ..................................................................................... 16

Episcopalismo .................................................................................................. 17

Medidas fiscales............................................................................................... 17

Libertad de imprenta ....................................................................................... 18

Supresión de la Inquisición ............................................................................... 18

Conclusiones........................................................................................................ 20

Bibliografía y webgrafía ....................................................................................... 24

1
TFG: La Religión en la Constitución de 1812 Jesús Benito Pellicer

RESUMEN

En el inicio del constitucionalismo español se produce un enfrentamiento dialéctico


entre la tradición confesional que caracteriza a España en el Antiguo Régimen y la
irrupción de las nuevas ideas de la mano del liberalismo; es la tensión entre clericalismo
y secularización que impregnará todo el siglo XIX. En esta Constitución de 1812
contemporizarán artículos que alcanzan un nivel altísimo de liberalismo y modernidad
herederos de la Ilustración; con otros de alto grado de confesionalidad católica e
intolerancia con el resto de religiones, propios del Antiguo Régimen. La elaboración de
dicha Carta Magna corrió a cargo de las Cortes. Los diputados que las integraban se
dividían, de manera muy simple, en liberales y reaccionarios. Los antecedentes,
circunstancias, protagonistas y condiciones que se dieron mientras se redactaba la
Constitución de Cádiz es lo que se intenta explicar en este ensayo.

ABSTRACT

At the beginning of Spanish constitutionalism, there was a dialectical confrontation


between the confessional tradition that characterized Spain in the Old Regime and the
irruption of new ideas from the hand of liberalism; the tension between clericalism and
secularization permeated the entire nineteenth century. In this Constitution of 1812
they will temporize articles that reach a very high level of liberalism and modernity, heirs
of the Enlightenment, with others of a high level of Catholic confessionalism and
intolerance with other religions, typical of the Old Regime. The elaboration of Magna
Carta was carried out by the Courts. The deputies who comprised them were divided
into liberals and reactionaries. Along this essay, the background, circumstances,
protagonists and conditions that occurred while the Constitution of Cadiz will be
exposed and explained.

PALABRAS CLAVE

Regalismo, situación 1808, manos muertas, jansenistas, tramontanos,

2
TFG: La Religión en la Constitución de 1812 Jesús Benito Pellicer

episcopalismo

INTRODUCCIÓN

Debido a mi escaso y oxidado conocimiento antes de escoger el tema dentro de la


línea de trabajo sobre la Constitución de 1812 opté por leer un libro introductorio al
tema en general. Este ha sido el de Juan Sisinio Pérez Garzón - Cortes y constitución en
Cádiz: la revolución española (1808-1814)- A continuación, leí sendos libros de dos
padres de la actual constitución: el de Jordi Solé Tura y el de Herrero de Miñón, para así
contrastar dos posturas políticas antagónicas. Previo a estas lecturas la primera faena
fue hacer un acopio del máximo de libros de la temática por las bibliotecas populares de
la Diputación de Barcelona. Que, sin hacer una plena lectura, a excepción de los libros
citados anteriormente, sí que he ido hojeando y/o ojeando.

Ninguna de estas tres lecturas me determinó para concretar el Trabajo Final de


Grado (a partir de ahora TFG). Aun así, y sin saber por qué me decidí por el tema religioso
o eclesiástico en dicha constitución. En este momento la búsqueda bibliográfica fue más
selectiva. Encargué el libro, en formato papel de Manuel Morán Orti: Revolución liberal
y reforma religiosa en las Cortes de Cádiz; y el de María Teresa Regueiro García, en
formato digital: Relaciones Iglesia-Estado: afrancesados y doceañistas. A estos dos libros
más específicos con los que trabajar añadí El primer liberalismo y la Iglesia de Emilio La
Parra López por recomendación de la tutora y Dra. María Ángeles Lario González.
También he trabajado con abundantes monografías y ensayos hallados en internet.

La lectura de la Constitución de 1808 era necesaria pero no suficiente. Y la lectura


de las actas de dicha constitución sin una referencia previa en bibliografía consultada
habría sido inviable. Las referencias y comparativas que hago, sobre todo, a las
constituciones de Bayona por un lado y a la francesa de 1791 no son propias, sino que
son extraídas de la bibliografía consultada, ya que de la primera sólo he hecho una
lectura en diagonal y de la francesa directamente ni la he mirado.

No encuentro mejor manera de empezar este TFG que honrando las dificultades
que debieron superar las Cortes que desarrollaron y aprobaron dicha Constitución en

3
TFG: La Religión en la Constitución de 1812 Jesús Benito Pellicer

unas circunstancias de guerra – de independencia, civil o contra el francés, según la


designación de diferentes autores o historiografías – y con una representación de tres
continentes (cuatro si hubiera habido representación oficial de Ceuta y Melilla).

El realizar un trabajo de época contemporánea y más en concreto sobre la


Constitución tiene la ventaja de que se trabaja, prácticamente, con fuentes primarias
como son los artículos de dicho documento junto con otros Decretos de las Cortes y las
Actas diarias del periodo Constituyente (todos ellos transcritos literalmente, aunque
también se pueden hallar imágenes de los originales). Todo esto da una objetividad
inalcanzable en otros temas históricos. Aun así, las interpretaciones (no de los artículos
en sí) de las motivaciones de llegar a una Constitución más liberal o más tradicional, o
de que constituciones influyeron y que otras fueron influenciadas por la de Cádiz, las
contraprestaciones para llegar a un documento tan confesional (e intolerante con otras
religiones), o si ésta fue la primera de España (en detrimento del Estatuto o Constitución
de Bayona); sean distintas según la bibliografía. Cuando he llegado a esta tesitura he
resuelto enunciar las diferentes posturas de los diferentes autores y no entrar en
valoraciones personales, y mucho menos en afirmaciones categóricas.

ASPECTOS GENERALES DE LAS CORTES DE CÁDIZ Y


DE LA CONSTITUCIÓN DE 1812

La Constitución de 1812 se gesta en una situación muy particular: existe un enorme


vacío de poder debido a la renuncia de los Borbones, Carlos IV y Fernando VII, en favor
de Napoleón Bonaparte y la aparición de una nueva dinastía, la de José I Bonaparte; una
circulación autorizada de tropas francesas que se convertirá en invasión y conquista;
una presencia inglesa en la Península con lo que se puede considerar un país
doblemente ocupado1; una guerra civil fratricida entre españoles patriotas) y
afrancesados; y un batiburrillo ideológico, en donde posturas antagónicas (liberales y
absolutistas o tramontanos) son aliados, y otras más cercanas (liberales e ilustrados o

1
MORODO, Raúl. Las Constituciones de Bayona (1808) y Cádiz (1812): dos ocasiones frustradas.
Editorial Biblioteca Nueva, 2011. Pág. 16

4
TFG: La Religión en la Constitución de 1812 Jesús Benito Pellicer

josefinos) son enemigos.

La Constitución de Cádiz estuvo influenciada de menor a mayor grado por el


Parlamentarismo inglés, por la Constitución de Estados Unidos de 1787, y sobre todo
por La Constitución francesa de 1791 promulgada por la Asamblea Nacional
Constituyente2. Aun así, autores como Fernández Sarasola, Solé Tura o Sisinio Pérez
(entre otros) consideran esta Carta Magna como bastante original, que además fue
proclamada como Constitución del Reino de las dos Sicilias (1820-21) previa traducción
al italiano y algo parecido ocurre en el reino de Piamonte-Cerdeña que tras una
insurrección los militares declaran la constitución española de 1812. En cambio, Miguel
Herrero de Miñón3, siempre más crítico con la constitución gaditana y con intención de
desmitificarla, la tilda como un simple remedo de la francesa de 1791.

Otras investigaciones, como la realizada por Ángeles Lario 4, indican que la influencia
inglesa fue mucho mayor de lo usualmente admitido. Jovellanos, símbolo de la
Ilustración española de finales del s. XVIII, creía que la solución política española pasaba
por seguir el modelo inglés con unas Cortes con Rey.

En Cádiz fue la primera vez en la historia de España en que se intentaron definir los
límites ente los poderes legislativo, ejecutivo y judicial.

Las Cortes Generales y extraordinarias celebran su primera sesión el 24 de


septiembre de 1810 en el Teatro Cómico de la Real Isla de León (actual ciudad de San
Fernando, Cádiz). A partir del 24 de febrero de 1811 y hasta el 25 de septiembre de 1813
se reúnen en el Oratorio de San Felipe Neri, en la ciudad de Cádiz. 5

El 24 de septiembre de 1810, se expidió el Decreto I, en el que se proclamaba la

2
FERNÁNDEZ SARASOLA, Ignacio. La Constitución española de 1812 y su proyección europea e
iberoamericana. Revista Fundamentos. Nº 2. 2000. [Consulta: 4 de julio de 2022]. Disponible en web:
< https://atlanticempires.files.wordpress.com/2010/07/fernandez-sarasola-ignacio-la-constitucion-de-
1812.pdf >
3
HERRERO de MIÑÓN, Miguel. Cádiz a contrapelo: 1812-1978: dos constituciones en entredicho.
Editorial Galaxia. 2013. Pág. 19
4
LARIO, Ángeles. El modelo liberal español. Revista de Estudios Políticos (Nueva Época). Núm. 122.
Oct.-dic. 2003. Pág. 182 y 186
5
Congreso de los Diputados. Historia del Congreso (s.f.). Cortes de Cádiz 1810-1814.
< https://www.congreso.es/cem/cortescadiz >

5
TFG: La Religión en la Constitución de 1812 Jesús Benito Pellicer

soberanía de las Cortes y la división de poderes. La convocatoria de estas Cortes vino


dada por una Regencia de cinco personas que sustituyó a la Junta Central, por tal de
llenar el vacío de poder existente y presentar una alternativa política coherente a la
propaganda reformista de José I 6. La bibliografía de Sisinio7 señala que fue la Junta
Central quien decretó el 1 de enero de 1810 la convocatoria a Cortes para el 1 de marzo
en Cádiz; y que la Regencia fue la máxima institución estatal desde el 31 de enero de
1810 hasta que cesó el 28 de octubre de 1810 por estar ya reunidas las Cortes.

Estas cortes se reunieron cuando casi todo el territorio estaba ocupado por los
franceses; lo cual dificultó la asistencia tanto de los representantes de la Península como
de los de ultramar (América y Filipinas). Ante la eventualidad continuada de no poder
reunir a todos los diputados titulares se dio paso a la fórmula del diputado suplente.

El texto aprobado por las Cortes en marzo de 1812 fue resultado de un compromiso
entre liberales y absolutistas (o serviles). La organización liberal del Estado fue un logro
de los primeros y el reconocimiento total a los derechos de la religión católica fue el
punto central de los absolutistas.8

Las Cortes (poder legislativo) aparecen como la institución central del nuevo
régimen con una Monarquía (poder ejecutivo) con una autoridad limitada y supeditada
al control de las primeras ya que representan a la voluntad nacional. La administración
de justicia es competencia exclusiva de los tribunales.

Las Cortes de Cádiz aprobaron, aparte de la Constitución, una serie de leyes y


decretos destinados a eliminar las trabas del Antiguo Régimen: supresión de señoríos,
libertad de trabajo y anulación de los gremios, abolición de la Inquisición (que se
abordará con más detalle en este trabajo), tímido inicio de desamortización y reforma

6
SOLÉ TURA, Jordi y AJA, Eliseo. Constituciones y periodos constituyentes en España (1808-1936).
Ed. Siglo XXI, 2009. Pág. 16
7
PÉREZ GARZÓN, Juan Sisinio. Cortes y constitución en Cádiz: la revolución española (1808-1814).
Ed. Anaya. 2012. Pág. 41
8
SOLÉ TURA, Jordi y AJA, Eliseo. Constituciones y periodos constituyentes en España (1808-1936).
Pág. 18

6
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agraria.9

La Constitución no sólo pretendía regular el ejercicio del poder, sino conseguir un


reordenamiento de la sociedad de manera más ética y justa tal como lo indica el art. 13:
“el objeto del gobierno es la felicidad de la nación”

El 20 de septiembre de 1813 se clausuraron las Cortes Generales y Extraordinarias


para dar paso ya a unas Cortes ordinarias, elegida ya con la Constitución en vigor y con
el primer sufragio universal masculino celebrado en la historia de la Península.

La Constitución de 1812 estuvo en vigor desde su promulgación el 19 de marzo


hasta su derogación en Valencia el 4 de mayo de 1814, tras el regreso a España de
Fernando VII; fue una vigencia más teórica que práctica debido al estado de guerra y de
invasión. Posteriormente se volvió a aplicar desde el 8 de marzo de 1820, cuando en
Madrid, Fernando VII es obligado a jurar la Constitución española de 1812, estando
vigente durante el Trienio Liberal (1820-1823), así como durante un breve período en
1836-1837, bajo el gobierno progresista que preparaba la Constitución de 1837. Lo que
suma un total de 6 años de manera interrumpida.

RELACIÓN MONARQUÍA-IGLESIA EN EL SIGLO XVIII

El regalismo es la teoría basada en una determinada forma de entender las


relaciones Iglesia-Estado, entendiendo que el Estado ejerce un poder indirecto sobre lo
espiritual, lo que se traduce en la atribución al Estado de un poder absoluto sobre sus
súbditos, también en materia religiosa, frente a la tesis que considera que la Iglesia
ejercía un poder indirecto sobre el Estado. 10 Política desarrollada en la Edad Moderna y
principalmente en la Ilustración, consistente en recuperar para el monarca facultades,
potestades o prerrogativas reconocidas a la nobleza y el clero. La política regalista
permitirá desde la expulsión de los jesuitas hasta el control efectivo de los tribunales de

9
SOLÉ TURA, Jordi y AJA, Eliseo. Constituciones y periodos constituyentes en España (1808-1936).
Pág. 22

10
Diccionario panhispánico del español jurídico (s.f.). < https://dpej.rae.es/lema/regalismo >

7
TFG: La Religión en la Constitución de 1812 Jesús Benito Pellicer

la Inquisición. Igualmente está vinculada a la política desamortizadora y a la eliminación


de vinculaciones y privilegios.

La interferencia entre los poderes civil y eclesiástico que ya había sido


perfectamente visible con los Austrias, continúa, incluso acentuado, con los Borbones,
que especialmente tiene que hacer frente a dos problemas: uno, el del dinero que salía
para Roma en concepto de bulas de obispos, dispensas matrimoniales y otras tasas; el
otro, las disputas jurisdiccionales y los fraudes fiscales. Sin embargo, el nuevo regalismo
de la nueva dinastía potencia unas características que lo diferencian del de épocas
anteriores, al convertirse la defensa de las regalías propias de la Monarquía en un ataque
frontal a Roma.11

Las relaciones entre Roma y Felipe V no fueron buenas. El primer conflicto surge
tras el reconocimiento por Clemente XI del archiduque Carlos como rey de España en
1709. Otro conflicto se da con la negativa papal a admitir a Alberoni como obispo de
Sevilla. Roma llega a amenazar con suspender las tres gracias (la cruzada, el subsidio y
el excusado, tradicionales concesiones económicas de la Iglesia a la Monarquía
Española). Se firman los Concordatos de 1717 (no entra en vigor) y 1737 (con muy poca
vigencia)

Con Fernando VI y el Concordato de 1753 se consigue el mayor triunfo del regalismo


español. El poder del monarca sobre la Iglesia española era absoluto y completo:
nombramiento de obispos, canónigos o beneficios eclesiásticos, que pasaba a depender
de la voluntad del monarca. La postura episcopalista y conciliarista defendida por el
obispo Francisco Solís quedaba a medio camino entre el absolutismo del Papa y el del
monarca (ahora también en asuntos religiosos).

Desde el inicio de su reinado Carlos III mostró claramente su intención de controlar


la Iglesia española. Las relaciones entre Estado e Iglesia no estuvieron exentas de
polémicas, aunque puede decirse que se mantuvieron dentro de un cierto espacio de

11
LOZANO NAVARRO, Julián José. Los inicios del regalismo borbónico en España: un manuscrito de
1714 de Melchor de Macanaz en el archivo de la provincia bética de la Compañía de Jesús. Chronica Nova.
Nº 26. 1999. [Consulta: 6 de julio de 2022]. Disponible en web:
< https://digibug.ugr.es/handle/10481/24434 >

8
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respeto mutuo y estabilidad institucional. Aunque en varias ocasiones el monarca


implantó el exequatur regio, lo que significaba que la legislación papal no tenía validez
en los dominios de la Monarquía si no contaba con el refrendo del rey.12 Anuló el
derecho de asilo eclesiástico. No permitió la convocatoria a concilios por parte de los
obispos, era derecho exclusivo del monarca. Pero de todas, la medida regalista más
radical aprobada por Carlos III fue la expulsión de los jesuitas de España de 1767,
acusados de ser los instigadores del Motín de Esquilache del año anterior, ya que se
trataba de la orden religiosa más vinculada al papa debido a su "cuarto voto" de
obediencia absoluta al mismo. Según Fernández de la Cigoña este hecho tan relevante
no conmovió a la Iglesia Hispánica 13

El reinado de Carlos IV se vio influenciado por el estallido de la Revolución francesa.


A pesar de todo, las tradicionales relaciones entre trono y altar no se vieron
sustancialmente afectadas por los acontecimientos revolucionarios en Francia. La
“cruzada” contra la Convención francesa asentó, aún más, las buenas relaciones entre
el Estado y la Iglesia. La evolución del regalismo español durante el reinado de Carlos IV
vino marcada por dos acontecimientos europeos: el llamado Sínodo de Pistoya de 1786
y la Constitución Civil del Clero aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente nacida
de la Revolución Francesa de 1789. El Sínodo (condenado por el Papa Pío VI en 1796)
supuso la plasmación de las ideas jansenistas dentro de la Iglesia Católica, donde se
proclamó la independencia de los obispos respecto a Roma 14. Durante el periodo de
guerra entre España y a Convención (1793-1795), la Iglesia española llevó a cabo una
decidida propaganda antirrevolucionaria. El clero afirmó la legitimidad de la cruzada
contra todo lo antirreligioso francés solicitando la actuación política y militar. Se llegó a
identificar Iglesia y religión con Estado y patria. Todo ello constituye un claro precedente
de la actuación que mezclaba religión y política durante la Guerra de la Independencia.

12
Wikipedia. El Regalismo en España (s.f.)
< https://es.wikipedia.org/wiki/Regalismo_en_Espa%C3%B1a >
13
FERNÁNDEZ de la CIGOÑA, Francisco José. La Guerra de la Independencia y la Iglesia. Verbo, núm.
465-466. 2008. [Consulta: 7 de julio de 2022]. Disponible en web:
< https://fundacioneliasdetejada.org/wp-content/uploads/2014/04/V-465-466-P-375-381.pdf > Pág. 375
14
REGUEIRO GARCÍA, María Teresa. Relaciones Iglesia-Estado: afrancesados y doceañistas. Editorial
Tirant lo Blanch, 2011. Pág. 16 y 18

9
TFG: La Religión en la Constitución de 1812 Jesús Benito Pellicer

La iglesia española a finales del siglo XVIII se encontraba dividida en dos sectores:
el primero seguidor de las ideas de las Luces y denominado incorrectamente jansenista;
y el de ultramontanos, partidarios de la obediencia a ultranza al Sumo Pontífice e
ideológicamente contrarios a la Ilustración. Además, estas dos tendencias tenían
también su expresión en el papel que se asignaba a los obispos: los primeros eran
seguidores de las ideas episcopalistas, los segundos los situaban como simples
delegados pontificios. Hasta el año 1800, predominó en la corte de Carlos IV la corriente
jansenista, que apoyada por los ilustrados, pretendía una mayor independencia de los
obispos españoles frente a Roma, una disminución de los envíos económicos a la misma
y un mayor control estatal sobre la Inquisición y órdenes religiosas. 15

En 1798 se llevó a cabo la Desamortización de Godoy, mal llamada así porque quien
la llevó a término fue Urquijo. El objetivo fue hacer frente al enorme déficit y al asfixiante
endeudamiento que padecía la Hacienda Real como consecuencia del gran incremento
del gasto que supuso la guerra de la Convención (1793-1795) que mantuvo España con
la República Francesa y el aún mayor de la guerra con Gran Bretaña iniciada en 1796. 16

PAPEL DE LA IGLESIA EN LA GUERRA DE LA


INDEPENDENCIA

Según el artículo de Javier Navascués17 la Guerra de la Independencia tuvo dos


vertientes: una en nombre de la “Independencia de la nación española” y otra “en
defensa de la Santa Religión”. Esta lucha fue en España, eminentemente popular y en
ella tuvo una extraordinaria importancia el fenómeno de “la guerrilla”. En cuanto a las
bajas producidas en el ejército de Napoleón en España fueron mucho más cuantiosas las

15
REGUEIRO GARCÍA, María Teresa. Relaciones Iglesia-Estado: afrancesados y doceañistas. Pág. 19
y 20.
16
Wikipedia. La Desamortización de Godoy. (s.f.)
< https://es.wikipedia.org/wiki/Desamortizaci%C3%B3n_de_Godoy >
17
NAVASCUÉS PÉREZ, Javier. 1808. Curas guerrilleros españoles en legítima defensa contra Napoleón
y la Revolución. Febrero 2020. [Consulta: 24 de junio de 2022]. Disponible en web:
< https://elcorreodeespana.com/historia/996891296/1808-Curas-guerrilleros-espanoles-en-legitima-
defensa-contra-Napoleon-y-la-Revolucion-Por-Javier-Navascues-Perez.html >

10
TFG: La Religión en la Constitución de 1812 Jesús Benito Pellicer

debidas a la guerrilla que a las causadas por los ejércitos regulares españoles y
británicos. Fueron muchos los sacerdotes que participaron en la lucha al frente de las
partidas guerrilleras. Entre tantos destacan Jerónimo Merino -conocido como “el cura
Merino”- en Castilla, Mosén Rovira en Cataluña, y muchos sacerdotes en Aragón y
Galicia que capitanearon la mayoría de grupos guerrilleros en sus zonas de acción.

María Teresa Regueiro 18 además de coincidir en la faceta religiosa y en la incipiente


revuelta popular que adquirió la Guerra de la Independencia añade que el púlpito, las
pastorales de las autoridades eclesiásticas y los múltiples Catecismos antinapoleónicos
que se elaboraron se convirtieron en plataformas de adoctrinamiento político del
pueblo frente a la invasión francesa.

En un principio la mayoría de obispos se mantuvieran en expectativa de los


acontecimientos. Aunque lo habitual en ellos era la sumisión al poder. Con la derrota
francesa en Bailén la mayoría se decantaron por el bando “patriótico”. Cuando La
sublevación popular se extendió por la mayoría del territorio español peninsular y
muchas adhesiones a José I se vinieron abajo. Con el pueblo estuvieron el bajo clero y
buena parte del alto y la gran mayoría del Episcopado. La mayoría de ellos formaron
parte de las Juntas locales y algunos las presidieron.19 La Iglesia, en su inmensa mayoría,
fue patriota. En la zona ocupada por Napoleón muchos obispos abandonaron sus
palacios y sus diócesis por no prestar juramento al rey intruso. En Mallorca se refugiaron
ocho. Otros llegaron a Cádiz, unos como diputados, y otros como simples refugiados.
Los hubo que aguantaron en sus diócesis, como en Galicia. Y los hubo que pensaron que
su obligación era permanecer en sus diócesis y en ellas hubieron de prestar el obligado
juramento a José sin fervor alguno. Incluso dos obispos, el que después fue el cardenal
Quevedo y el cardenal Borbón presidieron la Regencia.

20
Sin ser escritos contradictorios, por otro lado, Leandro Higueruela nos dice que

18
REGUEIRO GARCÍA, María Teresa. Relaciones Iglesia-Estado: afrancesados y doceañistas. Pág. 32
19
FERNÁNDEZ de la CIGOÑA, Francisco José. La Guerra de la Independencia y la Iglesia. Pág. 376
20
HIGUERUELA DEL PINO, Leandro. La Iglesia y las Cortes de Cádiz. Cuadernos de Historia
Contemporánea. Vol. 24 (2002). ISSN 0214-400-X. [Consulta: 24 de junio de 2022]. Disponible en web:
< https://revistas.ucm.es/index.php/CHCO/article/view/CHCO0202110061A/6918 >

11
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no faltaron tampoco eclesiásticos, afectos al nuevo rey, que propugnaban una campaña
popular a favor de la nueva dinastía. Uno de ellos, de forma anónima, defendió el
carácter meramente civil y no religioso de la guerra, a la vez que salía al paso de tantas
mentiras como se decían sobre el pretendido ateísmo de los franceses. Otro declarado
afrancesado fue el propio Inquisidor General Ramón José de Arce.

SOCIOLOGÍA DE LOS DIPUTADOS A CORTES Y EL


PESO DE LOS CLÉRIGOS

Del total de 305 diputados que, sumando titulares y suplentes, llegaron a tomar
asiento durante los tres años de legislatura, hubo una mayoría de 174 que pertenecían
a lo que hoy catalogamos como profesiones liberales y funcionarios estatales: 60
abogados, 55 funcionarios, 37 militares, 16 profesores universitarios, 4 escritores y 2
médicos. Les seguía un grupo de 94 eclesiásticos. Además, hubo 8 aristócratas y 9
marinos de arraigo nobiliario; y 15 propietarios y 5 comerciantes. 21

Las cifras anteriores revelan que la participación eclesiástica en las Cortes de Cádiz
fue muy relevante, y formaban parte del clero medio y alto: canónigos, dignidades y
obispos. Destacaron en este grupo Muñoz Torrero, Espiga, Mejía, Villanueva y Oliveros
por los liberales y jansenistas, así como Ostolaza e Inguanzo por los reaccionarios; es
decir formaron parte de todos los grupos que se constituyeron. Esta abundancia clerical
motivó que en múltiples ocasiones las discusiones pareciesen más la de una reunión de
teólogos que las de unas Cortes legislativas. Además, ya en el Antiguo Régimen, el nivel
de instrucción del clero era de los más altos de España. 22

La representatividad geográfica no fue nada proporcional. De los 208 diputados


titulares 178 representaban a la Península (incluidas las islas Baleares y Canarias), 28 a

21
PÉREZ GARZÓN, Juan Sisinio. Cortes y constitución en Cádiz: la revolución española (1808-1814).
Pág. 60

22
REGUEIRO GARCÍA, María Teresa. Relaciones Iglesia-Estado: afrancesados y doceañistas. Pág. 104.

12
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América y 2 a Filipinas. 23

ARTÍCULOS DE LA CONSTITUCIÓN CON TEMÁTICA


RELIGIOSA

RELACIÓN DIRECTA

Resulta chocante que se considere a la Constitución de 1812 como muy liberal y


atrevida (en eso coincide prácticamente toda la bibliografía consultada) por sancionarse
principios indiscutiblemente revolucionarios como el de soberanía nacional, división de
poderes o ciudadanía participativa; y que los diputados se distanciaran de esta tónica
liberal cuando se nombraba a la Iglesia o a la religión. El artículo 12 con su declaración
de confesionalidad es el más significativo:

Art. 12 – La religión de la Nación española es y será perpetuamente la católica,


apostólica, romana, única verdadera. La Nación la protege por leyes sabias y justas y
prohíbe el ejercicio de cualquiera otra.

Es acertadísima la apreciación que aparece en el artículo de Rodríguez López-


Brea24: si la nación constitucional sólo reconocía la validez del culto católico como único
verdadero, los no bautizados no podrían ser españoles ni gozar de los derechos
reconocidos en la carta magna, y los que hubieran perdido la fe católica serían
sospechosos. Entre los diputados liberales más concienciados: el conde de Toreno
presionó sin éxito para que el artículo se modificara, mientras Argüelles, que votó a
favor, reconocería algunos años más tarde que aprobarlo fue un error nefasto. Algunos
diputados conservadores, como el canónigo Pedro Inguanzo, vieron en cambio en este
artículo 12 un caramelo envenenado, pues no dejaron de evidenciar que la religión
católica era la de España por derecho divino, y no porque la nación, entendida como «la

23
PÉREZ GARZÓN, Juan Sisinio. Cortes y constitución en Cádiz: la revolución española (1808-1814).
Pág. 49.

24
RODRÍGUEZ LÓPEZ-BREA, Carlos. La Iglesia española y la Guerra de la Independencia.
Desmontando algunos tópicos. Historia Contemporánea. Nº 35, 2007. Pág.757

13
TFG: La Religión en la Constitución de 1812 Jesús Benito Pellicer

reunión de todos los españoles», así lo hubiera acordado mediante un «pacto».

Pero no es el único. En las siguientes líneas se presentan una relación de artículos


de la Constitución de 1812 que hacen una mayor o menor referencia a la religión o al
clero:

Art. 117 – En todos los años el día 25 de febrero se celebrará la última junta
preparatoria, en la que se hará por todos los diputados, poniendo la mano sobre los
santos Evangelios, el juramento siguiente: ¿Juráis defender y conservar la religión
católica, apostólica, romana, sin admitir otra alguna en el reino? - R. Sí juro. ¿Juráis
guardar y hacer guardar religiosamente la Constitución política de la Monarquía
española, sancionada por las Cortes generales y extraordinarias de la Nación en el año
de mil ochocientos y doce? -R. Sí juro. ¿Juráis haberos bien y fielmente en el encargo
que la Nación os ha encomendado, mirando en todo por el bien y prosperidad de la
misma Nación? - R. Sí juro. Si así lo hiciereis, Dios os lo premie; y si no, os lo demande

Art. 173 – El Rey en su advenimiento al trono, y si fuere menor, cuando entre a


gobernar el reino, prestará juramento ante las Cortes bajo la fórmula siguiente: "N. (aquí
su nombre) por la gracia de Dios y la Constitución de la Monarquía española, Rey' de las
Españas; juro por Dios y por los santos Evangelios que defenderé y conservaré la religión
católica, apostólica, romana, sin permitir otra alguna en el reino: que guardaré y haré
guardar la Constitución política y leyes de la Monarquía española, no mirando en cuanto
hiciere sino al bien y provecho de ella: que no enajenaré, cederé ni desmembraré parte
alguna del reino: que no exigiré jamás cantidad alguna de frutos, dinero ni otra cosa,
sino las que hubieren decretado las Cortes: que no tomaré jamás a nadie su propiedad
y que respetaré sobre todo la libertad política de la Nación, y la personal de cada
individuo: y si en lo que he jurado, o parte de ello, lo contrario hiciere, no debo ser
obedecido; antes aquello en que contraviniere, sea nulo y de ningún valor. Así Dios me
ayude, y sea en mi defensa; y si no, me lo demande.

Art. 212 – El Príncipe de Asturias, llegando a la edad de catorce años, prestará


juramento ante las Cortes bajo la fórmula siguiente: "N. (aquí el nombre), Príncipe de
Asturias, juro por Dios y por los santos Evangelios, que defenderé y conservaré la religión
católica, apostólica, romana, sin permitir otra alguna en el reino; que guardaré la
14
TFG: La Religión en la Constitución de 1812 Jesús Benito Pellicer

Constitución política de la Monarquía española, y que seré fiel y obediente al Rey. Así
Dios me ayude.

Art. 249 – Los eclesiásticos continuarán gozando del fuero de su estado, en los
términos que prescriben las leyes o que en adelante prescribieren.

Art. 366 – En todos los pueblos de la Monarquía se establecerán escuelas de


primeras letras, en las que se enseñará a los niños a leer, escribir y contar, y el catecismo
de la religión católica, que comprenderá también una breve exposición de las
obligaciones civiles

OTROS ASPECTOS RELIGIOSOS QUE APARECEN

Otros protocolos y actos religiosos propios de la Iglesia y religión católica siguen


apareciendo en la articulación de la Constitución:

Art. 47 – Llegada la hora de la reunión, que se hará en las casas consistoriales o en


el lugar donde lo tengan de costumbre, hallándose juntos los ciudadanos que hayan
concurrido, pasarán a la parroquia con su presidente, y en ella se celebrará una misa
solemne de Espíritu Santo por el cura párroco, quien hará un discurso correspondiente
a las circunstancias.

Art. 58 – Los ciudadanos que han compuesto la junta se trasladarán a la parroquia,


donde se cantará un solemne "Te Deum", llevando al elector o electores entre el
presidente, los escrutadores y el secretario.

Art. 71 – Concluido este acto, pasarán los electores parroquiales con su presidente
a la iglesia mayor, en donde se cantará una misa solemne de Espíritu Santo por el
eclesiástico de mayor dignidad, el que hará un discurso propio de las circunstancias.

Art. 86 – En seguida se dirigirán los electores de partido con su presidente a la


catedral o iglesia mayor, en donde se cantará una misa solemne de Espíritu Santo, y el
obispo, o en su defecto el eclesiástico de mayor dignidad, hará un discurso propio de las
circunstancias

Art. 87 – Concluido este acto religioso, volverán al lugar de donde salieron; y a


15
TFG: La Religión en la Constitución de 1812 Jesús Benito Pellicer

puerta abierta, ocupando los electores sus asientos, sin preferencia alguna, hará el
presidente la misma pregunta que se contiene en el artículo 49, y se observará todo
cuanto en él se previene.

Las Cortes, aparte de elaborar la Constitución, también sancionaron una serie de


Decretos en la mayoría de los cuales siempre había artículos que afectaban al clero.

DISCUSIONES EN LAS CORTES QUE AFECTARON A LA


IGLESIA

Todas las reformas que plantearon en las Cortes Generales y Ordinarias que hacían
referencia al clero afectaban a la Iglesia como institución. No se trataba de alterar los
dogmas ni de atacar la religión, sino de variar la organización de la Iglesia, y si es
prescindiendo del permiso papal mucho mejor. Para los reformistas era más importante
garantizar el control eclesiástico que facilitar la libertad de cultos.

Aun así, las divergencias entre reformistas o jansenistas y ultramontanos o


reaccionarios fueron notables.

ESTRUCTURA DE LA IGLESIA

La Iglesia estaba formada (y aun lo está) por clero regular (abades y abadesas,
frailes, monjas y monjes, etc.) organizados en órdenes religiosas que le debían
obediencia directa al Papa; y clero secular (obispos, sacerdotes, párrocos, etc.).

La reforma de las órdenes religiosas fue abordada por los reformistas (y también
por los josefinos en decretos posteriores al Tratado de Bayona) indicando la excesiva
cantidad de los mismo, la falta de utilidad social, la desigual distribución geográfica, la
relajación moral de algunos conventos y la enorme cantidad de propiedades, muchas de
ellas mal aprovechadas25. De nuevo toparon con el partido tramontano. En la práctica la
reforma fue mínima. Sí que se aprovechó de la reforma en este sentido que habían

25
REGUEIRO GARCÍA, María Teresa. Relaciones Iglesia-Estado: afrancesados y doceañistas. Pág. 23

16
TFG: La Religión en la Constitución de 1812 Jesús Benito Pellicer

realizado los Bonaparte en el territorio dominados por ellos, una vez recuperado.

EPISCOPALISMO

El episcopalismo, según la RAE, es el sistema o doctrina de los canonistas favorables


a la potestad episcopal y adversarios de la supremacía pontificia. En otras palabras, es
la defensa de los derechos de los obispos frente a la Santa Sede.

El episcopalismo estuvo muy ligado e incluso confundido, en ese periodo


constituyente, con el conciliarismo. Que es la doctrina que considera al Concilio
ecuménico como la suprema autoridad de la Iglesia, elevándolo por encima del Papa.

Liberales y jansenistas, arropados por el regalismo reinante, apostaron por estas


doctrinas para realizar una reforma o renovación de la Iglesia nacional sin la intervención
directa del Papa. También se aprovecharon de la situación de cautiverio de éste en
manos de Napoleón. Solicitaron un Concilio Nacional sin ser convocado por el Pontífice.
Contrarios a esta postura estaban los ultramontanos o reaccionarios.

MEDIDAS FISCALES

Las Cortes debía proveer económicamente la marcha de la guerra y para ello una
de las posibles medidas a adoptar era la utilización de los bienes de la Iglesia. 26 Los
principios de contribución proporcional y universalidad practicado por la política liberal
implicaba considerar a la Iglesia como cualquier otro contribuyente.

María Teresa Regueiro también añade que en este aspecto económico, cabe
diferenciar dos periodos en la actitud de la Iglesia: en el primero que abarca hasta 1810,
la Iglesia fue una activa colaboradora del régimen liberal; a partir de esta fecha se
empezó a manifestar una creciente resistencia en contra de esta colaboración al
percatarse el clero que estas reformas económicas a implantar no eran meramente
coyunturales para auxilio de la guerra, sino estructurales para definir un nuevo modelo
de sociedad. Aun así, la aportación económica de la Iglesia a la guerra nunca faltó. Pero

26
REGUEIRO GARCÍA, María Teresa. Relaciones Iglesia-Estado: afrancesados y doceañistas. Pág. 109

17
TFG: La Religión en la Constitución de 1812 Jesús Benito Pellicer

no era lo mismo hacerlo por decisión propia que por obligación impuesta.

Argüelles presentó a las Cortes (noviembre 1810) un Plan en el que se pretendía


racionalizar la aportación de la Iglesia al Estado. Volvió a encenderse la controversia
entre liberales y reaccionarios, y finalmente los primeros lograron que se aprobase el
Decreto de 1 de diciembre de 1810, que impuso la suspensión del nombramiento de
determinadas prebendas eclesiásticas con el fin de destinar sus rentas al sostenimiento
de los ejércitos. A este Decreto le siguieron otros que también afectaban a la fiscalidad
de la Iglesia respecto a la Nación.

LIBERTAD DE IMPRENTA

Durante los años 1809 y 1810 hubo un intenso movimiento a favor de la libertad de
imprenta, que hasta aquellas fechas se encontraba fuertemente limitado. 27 Aunque fue
un avance muy liberal, se reconocía que en lo tocante a la religión debía existir una
limitación a esta libertad.

Todo ello condujo al Decreto referente a la libertad de imprenta publicado el 10 de


noviembre de 1810. En donde el art. 1 señalaba:” Todos los cuerpos y personas
particulares, de cualquiera condición y estado que sea, tienen libertad de escribir,
imprimir y publicar sus ideas políticas sin necesidad de licencia, revisión o aprobación
alguna anteriores a la publicación, bajo las restricciones y responsabilidades que se
expresarán en el presente decreto.” Pero también se incluyó la importante salvedad en
el artículo 6: “Todos los escritos sobre materias de religión quedan sujetos a la previa
censura de los Ordinarios eclesiásticos, según lo establecido en el Concilio de Trento.”

Este artículo no impidió que en 1812 se publicara el Diccionario crítico-burlesco de


Bartolomé José Gallardo fue la sátira anticlerical más dura que se difundió durante las
Cortes de Cádiz.

SUPRESIÓN DE LA INQUISICIÓN

A finales de 1812 se abordó en las Cortes la supresión del Santo Oficio,

27
REGUEIRO GARCÍA, María Teresa. Relaciones Iglesia-Estado: afrancesados y doceañistas. Pág. 112

18
TFG: La Religión en la Constitución de 1812 Jesús Benito Pellicer

desaparecido en la España josefina, pero no así en la España libre, donde el tribunal


estaba «como suspendido», porque no operaba de facto desde el afrancesamiento de
los principales inquisidores en 1808. Fueron los grupos conservadores quienes
solicitaron reactivar el Santo Oficio para frenar los ataques de los escritores que
juzgaban impíos; de paso, pensaban desenmascarar a los liberales obligándoles a
definirse. Partidarios y contrarios del tribunal apelaban a la Constitución durante los
debates de Cortes, los unos incidiendo en la unidad de jurisdicciones consustancial a la
igualdad, los otros, al carácter confesional del Estado de 1812 y a la necesidad de
consultar al Papa, por ser la Inquisición un tribunal con jurisdicción apostólica. Los
obispos no permanecieron ajenos al debate, y hasta 22 de ellos reclamaron por escrito
la continuidad del Santo Oficio. Sin atender esos ruegos, las Cortes votaron finalmente
en contra de la Inquisición. En el Diario de sesiones de las Cortes Generales y
Extraordinarias del 22 de enero de 1813 queda reflejado el resultado de la siguiente
forma: “ […] quedó aprobada por 90 votos contra 60 la segunda de las proposiciones
preliminares es á saber: que el Tribunal de la Inquisición es incompatible con la
Constitución.”28 El fragmento de texto extraído literalmente del Diario de sesiones habla
de una segunda proposición, la primera hacía referencia a la protección de la religión.
Para calmar los ánimos, los diputados aprobaron establecer en las diócesis unos
singulares Tribunales Protectores de la Fe, presididos por los obispos. Estos tribunales
tendrían jurisdicción para perseguir herejías o cualquier ataque al dogma católico, de
palabra o por escrito, por ser ésos delitos públicos cuya calificación el Estado católico
gentilmente cedía a los obispos, los mejores guardianes posibles de la fe nacional.
Conforme a la ley, un juez eclesiástico instruía el expediente, calificaba el posible delito
y podría reprender verbalmente al reo, pero no imponerle penas temporales, ya que esa
parte del proceso era privativa de la autoridad civil. 29

28
ESPAÑA. CORTES de CÁDIZ. Diario de sesiones de las Cortes Generales y Extraordinarias. 1813.
Núm. 735 (01-01-1813) al núm. 978 (20-09-1813). Tomo VII. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
Alicante, 2005. Pág. 4584
<https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/diario-de-sesiones-de-las-cortes-generales-y-
extraordinarias--7/html/0299aa94-82b2-11df-acc7-002185ce6064_44.html >

29
RODRÍGUEZ LÓPEZ-BREA, Carlos. La Iglesia española y la Guerra de la Independencia.
Desmontando algunos tópicos. Historia Contemporánea. Nº 35, 2007. Pág. 760

19
TFG: La Religión en la Constitución de 1812 Jesús Benito Pellicer

Resulta paradójico que el Inquisidor General Ramón José de Arce resultara ser un
afrancesado declarado y que la Inquisición gozara de una gran popularidad en cuanto
que se consideraba una institución inequívocamente de ideología antifrancesa.30

CONCLUSIONES

Como bien se ha citado en la introducción, realizar un trabajo sobre época


contemporánea, y más aún sobre una constitución y unas Cortes, tiene la ventaja que
se trabaja sobre unas fuentes primarias que son los documentos de dicha constitución:
artículos, decretos y actas, todos ellos oficiales (y algunos secretos), y que dan poco
margen de interpretación (al menos histórica, ya que en cuanto a la interpretación
jurídica aún se da en leyes actuales). Hechos lugares y fechas, también quedan bien
definidos. Son las intencionalidades, motivaciones, intereses, temores, creencias, etc.
tanto de personajes históricos de reconocimiento internacional, como Napoleón, de
otros a nivel más cercano, como Argüelles o el cardenal Borbón, o instituciones, hasta
el fraile desconocido o el campesino que vitoreó el regreso de Fernando VII; que
influyeron de mayor o menor manera en el articulado de la Constitución, y que la
presencia de la Iglesia fuera tan patente como se ha señalado a lo largo del ensayo.
Aquello que pasaba alrededor de Cádiz, en la otra punta de la Península, o al otro lado
de los océanos no dejaba indiferente a aquellos que debían decidir sobre la Carta Magna
española. Es ahí, en todo lo que no ha quedado constancia escrita, que por ello no deja
de ser importante, en donde se producen las diferentes matizaciones de la numerosa
bibliografía consultada. La primera, ya comentada, es si la de Cádiz fue la primera
constitución o fue la de Bayona. Es obvio que el primer texto fue el de José Bonaparte,
1808; el problema radica en si dicho código jurídico se le puede elevar a la categoría de
Constitución. Raúl Morodo31 no tiene ninguna objeción en considerarla una

30
MORÁN ORTI, Manuel. Revolución liberal y reforma religiosa en las Cortes de Cádiz. Editorial
ACTAS, 1994. Pág. 75
31
MORODO, Raúl. Las Constituciones de Bayona (1808) y Cádiz (1812): dos ocasiones frustradas.
Editorial Biblioteca Nueva, 2011. Pág. 21

20
TFG: La Religión en la Constitución de 1812 Jesús Benito Pellicer

Constitución. Por el contrario, el jurista Torres del Moral32 niega categóricamente la


naturaleza constitucional del texto de Bayona.

En cuanto al papel que jugó la iglesia en la “guerra de la independencia” las


bibliografías de Rodríguez López-Brea - La Iglesia española y la Guerra de la
Independencia. Desmontando algunos tópicos -, y las de Fernández de la Cigoña - La
Guerra de la Independencia y la Iglesia, y El liberalismo y la Iglesia católica: historia de
una persecución. El reinado de Fernando VII – resultan antagónicas. Mientras López-Brea
es del parecer que la Iglesia influyó en el devenir de la guerra, pero su papel no fue tan
determinante y mucho menos imprescindible. En cambio, Fernández de la Cigoña
sostiene que sin la actuación de la Iglesia el alzamiento contra las tropas napoleónicas y
la siguiente resistencia no hubieran tenido lugar de la forma y con el éxito que se realizó.
También defiende las funciones que tuvo la Inquisición. El mismo autor argumenta en la
primera parte de su artículo - El liberalismo y la Iglesia católica: historia de una
persecución. El reinado de Fernando VII - que el conflicto con los franceses fue una
auténtica Guerra Santa.

Si bien es sabido que los casos de saqueos de iglesias y conventos fueron numerosos
por parte de las tropas francesas, tampoco faltaron los desmanes y violaciones por parte
de las tropas inglesas (en teoría aliadas) en Extremadura y en San Sebastián en donde
también se profanaron edificios sagrados.

Otra dificultad añadida al trabajo ha sido el uso de unos mismos términos con
significados sensiblemente diferentes según la bibliografía consultada. Un ejemplo de
ello es el termino de doceañista. Maria Teresa Regueiro33 utiliza este término para
referirse a todo español que se enfrentó a José I en contraposición a los josefinos o
afrancesados; y Ángeles Lario34 utiliza el mismo término, doceañista, en contraposición
al de veinteañista.

32
TORRES del MORAL, Antonio. El inicio del constitucionalismo español. Corts. Anuario de derecho
parlamentario, núm. 26. 2012. Pág. 181 < https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3927457 >
33
REGUEIRO GARCÍA, María Teresa. Relaciones Iglesia-Estado: afrancesados y doceañistas. Pág. 97
34
LARIO, Ángeles. El modelo liberal español. Pág. 189.

21
TFG: La Religión en la Constitución de 1812 Jesús Benito Pellicer

Aprovecho también la pregunta que se hace Carlos Rodríguez ¿Hubo entonces un


clero constitucional?35 Se entiende como «constitucional» el clero leal a la Constitución,
por eso mismo capaz de armonizar libertades civiles y derechos políticos con la
confesionalidad y el mantenimiento de los viejos derechos del clero. La respuesta es que
sí, aunque se trató de un grupo dúctil e inseguro, supeditado a la naturaleza cambiante
del acuerdo que hizo nacer la Constitución en 1812. Por eso los eclesiásticos
inmovilistas, con principios aparentemente inmutables, resultaban más creíbles que
estos constitucionales, expuestos a ser desmentidos si los liberales desarrollaban su
verdadero proyecto transformador. Un eclesiástico que podríamos llamar
constitucional, como el cardenal Borbón, apoyaba la carta de Cádiz por no ver en ella
nada contrario a la religión católica, aunque esta conformidad no se extendía ni a los
excesos de la prensa libre, ni a la desamortización unilateral de los bienes del clero, ni al
regalismo más radical que pretendía marginar al Papa.

Las grandes tendencias se fueron radicalizando, tanto la de los liberales que cada
vez aspiraban a ideales más revolucionarios como la de los reaccionarios que acabaron
anulando esta Constitución en la que también habían participado con la Declaración de
los Persas.

Sólo al final del trabajo realizado se llega a intuir, en ningún caso a comprender, la
complejidad del tema religioso en las Cortes de Cádiz y en la elaboración de la
Constitución de 1812. Está llena de contradicciones y paradojas, de alianzas
inimaginables y antagónicas, de beligerancias dentro de unas ideologías muy similares,
de dos constituciones enfrentadas a sangre y fuego literalmente, y con muchos puntos
en común. O en la articulación de la Constitución de 1812 a partir de dos tendencias
completamente opuestas. La única explicación que se dieran alianzas tan dispares era la
de expulsar a un enemigo común, el ejército imperial francés. Y la religión también
ayudó a construir el nuevo régimen, aunque fuera, para ganar la guerra. 36 Una vez
conseguido esto, y viéndose los absolutistas con un poder que no habían alcanzado en

35
RODRÍGUEZ LÓPEZ-BREA, Carlos. La Iglesia española y la Guerra de la Independencia.
Desmontando algunos tópicos. Historia Contemporánea. Nº 35, 2007. Pág. 759
36
LARIO, Ángeles. Culturas y modelos políticos en la construcción del estado contemporáneo.
Espacio, Tiempo y Forma, Serie V, Historia Contemporánea, t. 22. 2010. Pág. 33

22
TFG: La Religión en la Constitución de 1812 Jesús Benito Pellicer

las Cortes la Constitución fue derogada el 4 de mayo de 1814 por el recién restaurado
rey Fernando VII decretando la disolución de las Cortes y ordenando la detención de los
diputados liberales. Por eso resultó que dicho texto fuera tan efímero.

Por el resultado final el grupo reformista tuvo una relevancia mucho mayor en la
elaboración de la Constitución alcanzando algunos avances ciertamente revolucionarios
(aunque no fueran los máximos deseados). Y el grupo reaccionario debieron
conformarse con ver salvaguardada la unidad religiosa (católica) en la Constitución.

La última reflexión del trabajo sería señalar que el título del TFG La religión en las
Cortes de Cádiz sería mucho más apropiado que el de La Religión en la Constitución de
1812. Ya que el trabajo abarca algunos decretos que no aparecen en la Constitución; el
ejemplo más trascendental es el de la abolición del Tribunal de la Inquisición, que se
realizó después del 19 de marzo de 1812.

23
TFG: La Religión en la Constitución de 1812 Jesús Benito Pellicer

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