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Medidas Urgentes en Casos de Violencia

Este documento resume y analiza las leyes provinciales de diferentes provincias de Argentina sobre medidas de protección para víctimas de violencia familiar. Explica que las medidas autosatisfactivas son medidas urgentes dictadas por un juez para proteger a la víctima sin necesidad de iniciar un proceso judicial. Las medidas más importantes son la prohibición de acercamiento para mantener al agresor alejado de la víctima. Finalmente, compara las medidas autosatisfactivas con las medidas cautelares previstas en la ley nacional sobre violencia contra la mujer.

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Medidas Urgentes en Casos de Violencia

Este documento resume y analiza las leyes provinciales de diferentes provincias de Argentina sobre medidas de protección para víctimas de violencia familiar. Explica que las medidas autosatisfactivas son medidas urgentes dictadas por un juez para proteger a la víctima sin necesidad de iniciar un proceso judicial. Las medidas más importantes son la prohibición de acercamiento para mantener al agresor alejado de la víctima. Finalmente, compara las medidas autosatisfactivas con las medidas cautelares previstas en la ley nacional sobre violencia contra la mujer.

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Medidas urgentes en casos de violencia

por VALERIO EMANUEL CONTINI


21 de Septiembre de 2018
www.saij.gob.ar
Id SAIJ: DACF180207

Reconociendo el fuerte impacto que tienen las distintas formas de violencia ejercidas en el ámbito familiar,
problema latente en la sociedad en la que vivimos, así como la incorporación de esta problemática en las
agendas gubernamentales como objeto de la política, el presente estudio tiene por objeto describir, analizar y
comparar las distintas leyes provinciales referidas a medidas que protegen a la víctima en casos de violencia
familiar, haciendo especial referencia a la ley 11.529 de la Provincia de Santa Fe y la ley Nacional 24.417,
aplicable en la ciudad autónoma de Buenos Aires, esta última es el tronco neurálgico del cual se desprenden las
restantes leyes provinciales.

A su vez, se hace hincapié en la medida de prohibición de acercamiento, medida de suma importancia para
impedir la repetición de hechos violentos, con la finalidad de mantener alejado al agresor de la víctima. A tal fin,
se realiza un análisis de un fallo jurisprudencial, poniendo en consideración los aspectos más relevantes de los
votos de los jueces que integran la Cámara en mención. Asimismo, se realiza un estudio de las medidas
urgentes previstas en la ley 26.485 de "Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia
contra las Mujeres en los ámbitos que se desarrollen sus relaciones interpersonales", que realizan un aporte
considerable a la temática, si bien dependen como toda ley para su efectiva aplicación principalmente de la
asignación de recursos económicos suficientes por parte del Estado, para garantizar el cumplimiento de las
políticas públicas dispuestas.

I. INTRODUCCIÓN.

La violencia familiar es una problemática en la que víctima y victimario forman parte de un mismo grupo familiar,
por ende, existe una relación íntima entre ellos perpetuada por una convivencia estable. En la mayoría de los
casos, existe una inconveniencia respecto de la aplicación de una sanción penal severa al autor del hecho de
violencia puesto que ello, generalmente, perjudica la economía del grupo familiar por ser éste el proveedor
principal del hogar, o sea, al imponérsele la pena de prisión al violento, ya no podrá contribuir de la misma
manera al mantenimiento de la familia. Asimismo, en la práctica quedó demostrada la imposibilidad de eliminar
las conductas disvaliosas mediante sanciones.

Debemos tener presente que en los casos de violencia familiar no se concede a otro integrante del grupo
familiar la posición igualitaria y de respeto debido ocasionándole un daño en lo físico o perturbación psicológica
que tornan imposible la vida en común. Son hechos que ocurren en la intimidad del hogar y de ahí estriba la
dificultad probatoria en demostrar la conducta prevista en el tipo penal y en el nexo causal. Los fallos publicados
no demuestran la gravedad del fenómeno, puesto que existe una cifra negra que lo integran los hechos que no
son denunciados o inclusive encubiertos por otro familiar por miedo o desidia, o por los perjuicios económicos
que tal hecho pueda acarrearle, a los cuales ya he hecho referencia en el párrafo anterior.

Muchas personas ven naturalizados estos hechos en su familia nuclear, puesto que ya sufrían las
consecuencias de este mal en su familia biológica, e incluso, algunas víctimas se culpan como si fueran
responsables de aquello que les está sucediendo. Las personas más expuestas a esta clase de violencia son
mujeres, niños, niñas y también, en cierta medida, los ancianos pertenezcan a uno u otro sexo. O sea, hay
notoria incidencia en el género y edad de las víctimas, como sujetos pasivos del hecho violento. Respecto a las
mujeres, la violencia familiar compromete su salud y entorpece su capacidad de participar en la vida familiar y
en la vida pública en condiciones de igualdad; aunque también la víctima de violencia puede pertenecer al sexo
masculino, estos son casos menos frecuentes. En este trabajo me avocaré, en especial, a las medidas urgentes
que puede dictar el juez, que tienen la finalidad de salvaguardar la integridad física y psicológica de la víctima
ante los casos de violencia familiar.

II. MEDIDAS AUTOSATISFACTIVAS: CONCEPTO Y PETICIÓN.

Acorde a lo dicho por el decreto 1745/01, reglamentario de la ley 11.529 de violencia familiar en el ámbito
provincial, en su art. 2: "Entiéndese por presentación, poner en conocimiento de un juez, cualquiera sea su
competencia, o del Ministerio Público, el hecho o situación de violencia". Por ende, la "presentación" es el
trámite esencial para que la víctima pueda poner en conocimiento de un juez o del Ministerio Público de la
situación de violencia, a fin de que pueda requerir y obtener despacho judicial inmediato sin que haya sanción
para el violento. La misma es una demanda en que el actor no está obligado a señalar cuál es la medida que el
juez debe tomar solamente pide protección, las formas en que pueden hacerse son en forma: escrita o verbal.
La finalidad esencial de la presentación es la petición de medidas autosatisfactivas.

Según Peyrano (2), dichas medidas son "un requerimiento urgente formulado al órgano jurisdiccional por los
justiciables que se agota -de ahí lo de autosatisfactiva- con su despacho favorable, no siendo, entonces,
necesaria la iniciación de una ulterior acción principal para evitar su caducidad o decaimiento, no constituyendo
una medida cautelar, por más que a veces se la haya calificado erróneamente como cautelar autónoma". Tales
medidas se caracterizan por: a) La existencia del peligro en la demora: trata de evitar que el pronunciamiento
judicial, reconociendo su derecho, llegue demasiado tarde y no pueda cumplirse su mandato, teniendo como
consecuencia un daño para la víctima y, b) la fuerte probabilidad de que sean atendibles las pretensiones del
peticionante: se ejecutan en forma inmediata, puesto que la urgencia pura que motiva su dictado hace
inadmisible un incidente que suspenda la efectivización del derecho. Es dable destacar que, a diferencia de las
cautelares, no basta la mera apariencia del derecho alegado, dada la fuerte probabilidad, normalmente no
requiere contracautela, puesto que tales medidas deben tomarse con celeridad porque una decisión a
destiempo puede acarrear serios perjuicios a quien fue al tribunal a pedir ayuda. Resumidamente, las medidas
autosatisfactivas son aquellas que se toman con carácter urgente y que se agotan con una resolución favorable,
no dependiendo para su mantenimiento de un proceso principal ulterior. Según Verdaguer (3), tales procesos
urgentes están destinados a la resolución inmediata de pretensiones con carácter definitivo, haciéndolo con
autonomía propia, es decir, se trata de un proceso independiente, que no es accesorio de otro principal, que se
agota en sí mismo y que finaliza con el cumplimiento de la cautela requerida pues no existe otra pretensión que
ésta última.

A través de las normas en estudio se crea un procedimiento judicial especial cuya finalidad no es sancionar al
que ejerce la violencia, sino intervenir preventivamente con el objeto de evitar los abusos y maltratos del tipo
que fueran éstos. El punto central de estas leyes radica en las medidas de protección a la víctima, las que
pueden ser dictadas innaudita parte por el juez que entiende en la causa a fin de garantizar su seguridad e
integridad física o psicológica.

El juez puede ordenar una medida distinta de la peticionada de acuerdo con la información con que cuente,
puesto que tiene amplias facultades para proteger a la víctima (art. 5, ley 11.529), hacer cesar la situación de
violencia, y evitar la repetición de las agresiones. Estas medidas no requieren una prueba acabada, por proteger
la integridad psicofísica, por ende, basta que surja a simple vista la verosimilitud del derecho y la vigencia de la
medida. La mentada verosimilitud del derecho refiere a la posibilidad que ese derecho exista, genera un proceso
que se vale a sí mismo, ni es su tributario ni accesorio de otro. Surge de la naturaleza de la petición y se refiere
a una clara legitimidad de forma y de fondo, que debe acreditarse para solicitar esta clase de medidas (4). En
caso de violencia familiar, al ser una medida autosatisfactiva, el juez al decidirse sobre la admisión o no de la
medida deberá acudir al cálculo de probabilidades que tiene la persona de sufrir nuevos hechos de violencia.

Morello (5) describe a estos procesos urgentes como los procedimientos que tienen como único objeto la
prevención o cesación de un daño, independientemente de los reclamos que las partes puedan formular en
otros procesos de conocimiento, siendo la nota característica de éstos, la prevalencia en el trámite del principio
de celeridad, el cual obliga a reducir la cognición y a postergar la bilateralidad, con la finalidad de acordar una
tutela eficaz. Las medidas autosatisfactivas en los casos de violencia familiar, presentan las siguientes
particularidades: a) se abastecen con su propio dictado, es decir, son autónomas, se diferencian de la cautelar
clásica que procura garantizar la eficacia de la sentencia del juicio principal; b) es innecesaria la declaración del
derecho, puesto que el interés del postulante se suscribió de manera evidente a obtener la solución de urgencia
no cautelar requerida, no extendiéndose a la declaración de los derechos conexos o afines; c) con su dictado se
concede una tutela definitiva, no obstante los jueces podrán fijar límites temporales a tales medidas que se
despacharen y podrán disponer de prórrogas a solicitud de parte.

III. CLASES DE MEDIDAS AUTOSATISFACTIVAS Y SUS DIFERENCIAS CON LAS MEDIDAS CAUTELARES
DEL ARTÍCULO 4 DE LA LEY 24.417.

Las medidas en común del artículo 5 de la ley 11.529 -autosatisfactivas- y las mencionadas en el artículo 4 de la
ley 24.417 -cautelares-, que puede adoptar el juez interviniente al tomar conocimiento de los hechos
denunciados son:

a) Exclusión del hogar: esta medida tiene como fin excluir al agresor de la vivienda donde habita el grupo
familiar. Se debe tener en cuenta que la ley provincial agrega también el "refugio", que dispone si es necesario
después de aplicar la medida mentada la residencia de la víctima en lugares a los fines de su control;

b) Prohibición de acercamiento: su intención es prohibir el acceso del agresor al lugar donde habita la persona
agredida, desempeña su trabajo y/o en los establecimientos educativos donde ella concurre. La ley provincial
agrega, entre la prohibición, a los lugares donde frecuenta a los familiares;

c) Reintegro al hogar: se dispone el reintegro al domicilio a pedido de quien ha debido salir del mismo, por
razones de seguridad personal. Si bien sólo la ley nacional prohíbe expresamente el reintegro del autor de la
agresión, tal aclaración es sobreabundante puesto que no se podría comprender a éste en el reintegro, puesto
que haría peligrar nuevamente a la víctima;

d) Alimentos, tenencia y derecho de comunicación: el juez puede decretar provisoriamente cuota alimentaria,
tenencia y derecho de comunicación. Este último comprende a los: 1) integrantes del grupo familiar en ley
11.529; 2) hijos en la ley 24.417. Del texto de ambas leyes se demuestra que la ley nacional es más abarcativa.

Es criticada la inclusión del reclamo de alimentos dentro de las medidas autosatisfactivas, porque si el reclamo
fuera sólo por ello, la petición es extraña a la Ley de Violencia Familiar. En cambio, si está enmarcada como
complemento de la exclusión, el juez debe fijarlos, puesto que si no lo hiciere sería inviable la medida del
apartado a. del artículo 5 (6) de la ley 11.529. Sólo la ley provincial prevé expresamente la posibilidad al juez de
recabar todo tipo de informes que crea pertinente sobre la situación denunciada y requerir la colaboración de las
instituciones que atendieron a la víctima como medida. Respecto a la duración de las medidas, el juez
establecerá de acuerdo a los antecedentes de la causa, según la ley nacional. Podrá fijarlas a su arbitrio y
conforme a las reglas de la sana critica, teniendo en cuenta el peligro que pudiera correr la persona agredida; la
gravedad del hecho o situación denunciada; la continuidad de los mismos; y los demás antecedentes que se
pongan a su consideración, según la ley provincial.

A su vez, el art. 5 in fine, del decreto reglamentario de la Ley 11.529 (1745/2001), establece que: "el juez podrá
ordenar la reparación o restitución al estado anterior de las cosas dañadas por los hechos de violencia" y su art.
10 habla de la posibilidad de: "...proponer acciones tendientes al seguimiento de la evolución y contención de las
personas que fueron objeto de las medidas autosatisfactivas". Mientras que el decreto 235/96 reglamentario de
la ley 24.417 establece en su art.7, que el cuerpo interdisciplinario emitirá un "diagnóstico preliminar para
permitir al Juez evaluar sobre la situación de riesgo y facilitarle la decisión acerca de las medidas cautelares
previstas en el artículo 4º de la Ley 24.417".

IV. OTRAS MEDIDAS NO EXPRESAMENTE PREVISTAS EN LA LEY 11.529.

Existen otras medidas en leyes provinciales que podrían haberse incluido expresamente en la ley santafesina,
que surgen de otras leyes provinciales:

1) Ley 12.569 de Buenos Aires. En su art. 7, se faculta al juez a: a) Ordenar la restitución inmediata de los
efectos personales de la peticionante, si ésta fue privada de los mismos por hechos de violencia familiar,
solicitando el auxilio de la fuerza pública para garantizar la efectiva protección de la persona agredida
-Restitución de efectos personales, ap. e). Dicha ley no distingue si se trata de la entrega de los efectos al
excluido o a la víctima que tuvo que alejarse del domicilio para ponerse a salvo, razón por la cual parece que se
referiría a ambos supuestos. Lo complementa su art. 26 b), punto 4, que reza: "la fuerza pública acompañará a
la víctima que padece violencia en su domicilio para retirar sus efectos personales"; b) Prohibir al presunto
agresor a enajenar, disponer, destruir, ocultar o trasladar bienes gananciales de la sociedad conyugal o los
comunes de la pareja conviviente -protección de bienes, ap. k).

2) La ley 9.283 de Córdoba. En su art. 21 se concede al juez la facultad de: a) disponer que el alojamiento
temporario sea en la residencia de familiares o allegados que voluntariamente acepten lo dispuesto. La lista de
los establecimientos hoteleros o similares, será provista por el Tribunal Superior de Justicia..." -Refugio de
personas afectadas por hechos de violencia familiar, ap. c). Concepto de refugio más amplio que el previsto en
la ley santafesina. b) prohibir al agresor comunicarse, relacionarse, entrevistarse o desarrollar cualquier
conducta similar, en relación con la víctima, demás personas afectadas, testigos o denunciantes del hecho
-Prohibición de comunicación, ap. e); c) incautar las armas que el agresor tuviere en su poder, que
permanecerán en custodia en sede judicial -Incautación de armas, ap. f); d) disponer la "asistencia obligatoria"
del agresor a programas de rehabilitación, ap. j)-. Con ello se busca la rehabilitación del violento y que no
incurra nuevamente en hechos de tal naturaleza. 3) La ley 9.198 de Entre Ríos prevé la "prohibición de actos
molestos". Por el art. 9, ap. b), que el juez podrá..."prohibir que el denunciado realice actos molestos o
perturbadores a algunos de los integrantes del grupo conviviente". Ello ocurre frecuentemente después de
ejecutada la medida dictada por el juez.

V. CARACTERÍSTICAS DE LAS MEDIDAS AUTOSATISFACTIVAS EN VIOLENCIA FAMILIAR.

Estas medidas autosatisfactivas previstas en la legislación santafesina contienen características que les son
propias, las cuáles mencionaré a continuación:

a) Enunciativas: la enumeración dada por la ley de tales medidas es enunciativa, por ende, el Tribunal puede
adoptar otras medidas no enumeradas para la efectiva solución del caso. El tribunal cuenta con un amplio
margen de acción a los fines de adoptar las medidas conducentes para la efectiva solución del caso particular,
tendrá amplias facultades para hacer cesar la situación de violencia y evitar la repetición de hechos de agresión
o malos tratos.

b) No obligatoriedad: el juez interviniente o competente, en su caso, tiene la facultad de despachar o no la


medida, pero no está obligado a ello. Para ello, debe tener en cuenta la gravedad de los hechos y el eventual
daño que pudiere sufrir la víctima, en el momento de elegir una o más medidas que deben aplicarse al caso
concreto. La aplicación de tales medidas es excepcional, pues previamente el tribunal, antes de despachar la
medida debe verificar la urgencia como factor intrínseco. Su finalidad es consagrar un derecho procesal
impostergable de emergencia, de auxilio, de urgencia.

c) Substanciación: el juez puede oír al supuesto agresor antes de adoptar alguna medida y no necesariamente
después de despacharlas. Generalmente, hay una postergación de la bilateralidad, puesto que los jueces
podrán despachar directamente tal medida o en forma excepcional someterla a una previa y reducida
substanciación que no excederá del otorgamiento a quien corresponda, de darle la posibilidad de ser oído.

d) In dubio pro víctima: de ahí que la duda del juez se instale pero, no obstante, debe tenerse en cuenta el
balance de probabilidades de que la supuesta víctima sufra nuevos hechos de violencia. Puesto que uno de los
fines que tiene en vista la ley es proteger a la víctima y procurar la recuperación del agresor.

e) Inexistencia de caducidad del trámite: no caducan si no se inicia demanda posterior, aunque el juez debe fijar
la duración de las mismas conforme al art. 5 de la ley 11.529. Se diferencian de las cautelares patrimoniales,
que poseen una caducidad corta, si respecto a ellas no se inicia el proceso principal.

f) Recursos: la ley 11.529 omite disposiciones sobre la apelabilidad o no de las decisiones adoptadas, es una
atribución más que se le confiere al juez, puesto que es su obligación señalar las vías para impugnarla. En la
práctica judicial no se exige contracautela para los casos de violencia familiar, puesto que si ella fuere exigible
iría en perjuicio de la eficacia de las medidas, porque desalentaría de realizar la denuncia debido al eventual
peligro que corre para su integridad física y/o psíquica de la persona que acude al tribunal a pedir ayuda y
sustraerse de los mentados episodios de violencia.

El legitimado para contradecir la medida ordenada, podrá optar por impugnarla entre la interposición directa del
recurso de apelación que será concedido, en su caso, con efecto devolutivo, o iniciar un juicio declarativo
general sumario de oposición, cuya promoción no impedirá el cumplimiento de la decisión judicial impugnada.

Respecto a la existencia y clase de recursos contra las medidas autosatisfactivas, dependerá de lo dispuesto en
la ley especial y, en subsidio, por el ordenamiento procesal local.

La Dra. Aída Kemelmajer de Carlucci (7), comparte la doctrina sentada en este aspecto señalando que, ante la
ausencia legal, "corresponde aplicar analógicamente las normas procesales locales relativas a las cautelares
típicas, resultando por ende apelables las medidas según se prevea o no su apelabilidad." En este sentido,
algunos autores sostienen que en el orden nacional proceden los recursos de reposición, reposición con
apelación subsidiaria y apelación. Esta última siempre en relación y si la medida se concedió corresponde que
no tenga efectos suspensivos caso contrario, la apelación tiene efectos suspensivos "en razón de que nada
debe cumplirse (8)." VI. LA PROHIBICIÓN DE ACERCAMIENTO.

Es de suma importancia referirse a la misma, resumidamente se trata de una medida de carácter proteccional
que tiene autonomía por sí sola, teniendo como fundamento evitar posteriores agresiones del victimario en
función del contacto que pueda buscar con la víctima; habitualmente, en la práctica, se fija un radio
determinado, como por ejemplo, quinientos metros del lugar donde se encuentra el denunciante, o su hogar,
lugares de estudio o de trabajo.
Generalmente esta medida -como otras protectivas- se interpone al inicio del procedimiento, pero no hay
inconveniente que sea peticionada posteriormente al inicio del trámite, ya sea una modificación de la medida,
levantamiento, etc. Pero cabe hacer una diferencia práctica: una cosa son las medidas pedidas inicialmente ante
el nivel de peligrosidad en el que se encuentra expuesta la víctima y otra son las medidas posteriores para
mantener el statu quo, que se ha dado con las medidas anteriores. Como por ejemplo, se suele pedir prohibición
de acercamiento y luego se puede pedir la restitución de algún efecto personal que la víctima ha dejado en su
departamento.

La prohibición de acercamiento, según Ortiz y Bentivegna (9), se divide en cuatro categorías, referidas: a) a la
persona de la víctima (cualquiera fuere la franja etaria a la que pertenezca; corresponda al sexo masculino o al
femenino, también se incluyen aquéllos/as cuya identidad de género (10) autopercibida no se corresponda al
sexo y el género asignados al nacer, o sea, travestis, transexuales, transgénero e intersexuales). b) a personas
determinadas de la familia extensa de la víctima (pueden comprender los parientes consanguíneos en línea
recta: ascendente -padre, madre, abuelo/a-, descendente -hijo/a, nieto/a- o colateral -hermanos/as, primos/as,
tíos/as-). c) al domicilio de la víctima (sea su morada -lugar destinado a habitación- o dependencias de la
misma, a las cuales se accede por su ubicación o función, por ej.: jardín, patio, terraza, escalera, etc., como así
también los lugares que sin ser morada forman parte de la residencia habitual de la víctima: camarote, cuarto de
hotel, etc.). d) a los lugares de estudio de la víctima (comprenda establecimientos educativos públicos o
privados, pertenezcan al nivel primario, secundario, terciario, universitario, o u otro que contribuya al desarrollo
intelectual y/o formativo laboral de la víctima, al cual ésta asista con cierta regularidad). e) a los lugares de
trabajo de la víctima (comprende cualquier lugar donde la víctima ejercite una actividad profesional, comercial,
artística, etc., el cuál desarrolle una actividad que contribuya a su sostenimiento económico propio y/o de su
familia). Tal prohibición se dicta para evitar el contacto con las personas para las cuáles se restringió, lo que no
significa que se le obstruya el normal desempeño de su actividad laboral, aun cuando para ejercerla deba
ingresar al radio vedado. Pero los autores mencionados (11), no comparten este criterio, ya que un juzgado
dispone mediante una resolución, que el denunciado tiene vedado acercarse a un radio determinado, debe
respetar dicha medida. Caso contrario, se pondrá en conocimiento en el expediente dicho incumplimiento,
solicitando la intervención de la justicia penal por comisión del delito de desobediencia. Es dable destacar que
algunas resoluciones judiciales amplían el concepto de prohibición de acercamiento prohibiendo el contacto
telefónico, por celular, por SMS, Whatsapp u otros dispositivos tecnológicos de las redes sociales, como pueden
ser: Messenger, Instangram, Skype, Snapchat, etc.

VII. JURISPRUDENCIA: CÁMARA DE APELACIÓN EN LO PENAL DE ROSARIO, SALA II, 11/MAR/2013:


"DENUNCIA DE LUNA, ADA A.(12)".

En un proceso de violencia familiar, la Jueza del Tribunal de Familia, excluyó de la vivienda de la Sra. Ada Luna
al hijo de 20 años de ésta llamado Luis Giménez, prohibiéndole el acceso al domicilio o de acercarse al mismo,
o donde desarrolla actividades el grupo familiar. Pocos meses después, la Sra. Luna concurre a la Seccional
Policial a denunciar que su hijo no cumple el mandato judicial puesto que todas las noches entra
clandestinamente en su casa, la amenaza de muerte y hasta, en ocasiones, la golpea. La Jueza en lo Penal
Correccional de la 10ma. Nominación (Dra. Marcela Canavesio), archiva lo actuado respecto al delito de
desobediencia (Art. 239 CP) porque considera que al haber sanciones especiales, tales descartan la subsunción
en el tipo penal de desobediencia. Pero según la Fiscal de Cámaras, la sanción del Art. 7 de la ley 11.529
(trabajo comunitario) se legisla "sin perjuicio de las restantes medidas a aplicar", por lo que la aplicación
conjunta o sucesiva de ambas no resultan incompatibles.

Resumiendo el voto del Dr. Ríos, destaco los siguientes conceptos:


1) La presunta conducta del imputado en un proceso de violencia familiar, consistente en incumplir la prohibición
de acercamiento al domicilio de la víctima, es pasible de encuadrar en el delito de desobediencia (art. 239, Cód.
Penal), pues lesiona el bien jurídico protegido al comprometer el normal desenvolvimiento de la administración
de justicia, y la imposición de trabajo comunitario prevista como sanción específica en la Ley 11.529 no es
eficiente para neutralizar dicha inobservancia.

2) El normal desenvolvimiento de la administración se vería comprometido si las órdenes impartidas por los
funcionarios pudieran ser desoídas impunemente.

3) La conducta denunciada, más allá de la eventual amenaza y la supuesta agresión física, es una acción que
desoye la orden de la Jueza de Familia, contraviene su prohibición de acercarse al domicilio de la víctima y
lesiona el bien jurídico protegido al comprometer el normal desenvolvimiento de la administración de justicia.

4) Las Convenciones Internacionales de Derechos Humanos y su integración al bloque constitucional (Art. 31 y


75 inc. 22 de la Constitución Nacional) respaldan la legitimación de esta madre que denuncia su maltrato y
persecución.

Destaco del Voto del Dr. Prunotto sus opiniones, que se exponen a continuación:

1) Tratándose del presunto incumplimiento de una orden de exclusión de la vivienda dictada en una causa por
violencia familiar, es prematura la resolución que archivó las actuaciones respecto del delito de desobediencia,
pues debe garantizarse a la víctima el acceso a la justicia, procediendo con la debida diligencia para enjuiciar y
castigar los actos de violencia de género.

2) Este caso trasciende la Ley de Violencia Familiar e ingresa a Violencia de Género, enmarcado en el
compromiso del Estado Argentino, al firmar la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar
la Violencia contra la Mujer.

3) La violencia de género es un problema que afecta a las mujeres en distintos grados en las sociedades que
componen nuestro mundo, perseguir su desaparición; es una tarea que debe llevar la sociedad en su conjunto,
pero fundamentalmente los legisladores, los educadores, y los operadores del Servicio de Justicia. Debe
garantizarse el acceso a justicia de los vulnerables.

4) El art. 75 inciso 23 de nuestra Carta Magna nos impone el deber de "promover medidas de acción positiva
que garanticen la igualdad real de oportunidades y de trato, y el pleno goce y ejercicio de los derechos
reconocidos por esta Constitución y por los tratados internacionales vigentes sobre Derechos Humanos, en
particular respecto de los niños y las mujeres".

5) La desobediencia a la orden judicial, está enmarcada dentro de la violencia familiar y también dentro de la
violencia de género; por las cuales la Sra. Luna recurre a la justicia de familia y en su presentación ante la
justicia penal, también refiere haber sido amenazada, lo que aporta la perspectiva de la violencia de género
psicológica; lo que no fue advertido la magistrada de baja instancia, dándose una concurrencia de delitos de
acción pública. A lo que debe sumarse la posible violación de domicilio.

6) Una obligación fundamental del Estado es ofrecer vías de recurso y acceso a la justicia a las víctimas de
violaciones de los Derechos Humanos, establecido en el art. 4, apartado c) de la Declaración de Eliminación de
la violencia contra la mujer.

7) La práctica tradicional de subestimar la violencia contra la mujer ha conducido a que los organismos del
Estado no hayan registrado casos sino también a que las mujeres no se hayan considerado merecedoras de
protección y reparación. La denuncia de actos de violencia por las instituciones del Estado es fundamental para
garantizar justicia a las víctimas y castigar a los autores.

8) Incumben al sistema médico judicial responsabilidades específicas que a menudo se han descuidado y
desarrollado de manera insuficiente en la prestación de servicios tras hechos de violencia. A nivel nacional, se
debería hacer una evaluación del: Acceso a tratamiento para las lesiones inmediatas; Investigaciones
sistemáticas para detectar la violencia en forma temprana y Capacitación de los examinadores forenses.

Finalmente, al quedar evidenciada una burla a la orden de la justicia, sumiendo en la indefensión a la vulnerable
situación de la mujer, la sala segunda de la Cámara de Apelaciones resuelve: Estimar prematuro el archivo
apelado y tener en cuenta la eventual comisión de los delitos de lesiones y amenazas. Podemos concluir,
respecto del presente fallo, que el dictado de una medida autosatisfactiva prevista en la ley 11.529, como
sanción impuesta al agresor, como en este caso la prohibición de acercamiento, no impide en el caso de que el
agresor no cumpla con la misma, la aplicación en caso de no cumplir con ella, con la aplicación de la pena
prevista para el delito de desobediencia contemplada en el Código Penal. VIII. INCUMPLIMIENTO DE LAS
ÓRDENES PROTECTORAS.

Si las órdenes protectoras fueran incumplidas por el denunciado, el juez podrá establecer condenaciones
conminatorias de carácter pecuniario -astreintes- al que resistiera la disposición, previstas en el art. 804 del
nuevo Código Civil y Comercial, el mismo dice: "Los jueces pueden imponer en beneficio del titular del derecho,
condenaciones conminatorias de carácter pecuniario a quienes no cumplen deberes jurídicos impuestos en una
resolución judicial. Las condenas se deben graduar en proporción al caudal económico de quien debe
satisfacerlas y pueden ser dejadas sin efecto o reajustadas si aquél desiste de su resistencia y justifica total o
parcialmente su proceder. La observancia de los mandatos judiciales impartidos a las autoridades públicas se
rige por las normas propias del derecho administrativo".

Mosset Iturraspe pone de resalto que: "La experiencia demuestra que las sanciones pecuniarias poseen eficacia
pues son fácilmente ejecutables y golpean al remiso en uno de los puntos más sensibles, su "bolsillo", lo que
permite con frecuencia doblegar la actitud de litigantes contumaces" y además que "el incumplimiento es un
presupuesto para el dictado de la condena, sin incumplimiento, no hay astreintes"(13). Por ello, se trata de un
medio sumamente efectivo para doblegar la conducta del incumplidor. Algunas leyes provinciales prevén
sanciones específicas por incumplimiento de las órdenes emitidas o la reiteración de hechos de violencia por
parte del agresor.

1) Trabajos comunitarios: en nuestra provincia lo prevé el art. 7, la resolución que la impone será recurrible
conforme al C.P.C.C. y el recurso que se conceda lo será con efecto suspensivo. Misma sanción le cabe a la ley
12.569 de la Provincia de Buenos Aires (art. 14), art. 24 b) de la ley 3040 (Río Negro), art. 5 c) de la ley 39 de
Tierra del Fuego, ley 2.466 Santa Cruz art. 7 b) ; 2) Apercibimiento o amonestación por el acto cometido: art. 24
a) de la ley 3040 (Río Negro), ley 39 de Tierra del Fuego art. 5 a).; 3) Multas pecuniarias destinadas a
programas de situaciones de maltrato: art. 5 b) de la ley 39 de Tierra del Fuego, art. 7 ley 2466 de Santa Cruz
a); 4) Privación de la libertad: es una coacción directa y consistirá en la privación de la libertad, será fijada por
un término que no podrá exceder los 5 días, pudiendo diferirse su cumplimiento a los días no laborales (Chubut,
Ley XV, 12, art. 12 c); 5) Comunicación de los hechos de violencia denunciados a la asociación profesional,
sindical u organización intermedia a la que pertenezca el agresor (ley 39, d) de Tierra del Fuego), art. 7 c) ley
2466 de Santa Cruz.

Además, siempre se tiene la facultad de decidir el pase a la justicia de instrucción por el delito de desobediencia
a la autoridad prevista en el art. 239 CP: "Será reprimido con prisión de quince días a un año, el que resistiere o
desobedeciere a un funcionario público en el ejercicio legítimo de sus funciones o a la persona que le prestare
asistencia a requerimiento de aquél o en virtud de una obligación legal". El bien jurídico protegido en este delito
es la libertad de acción de la autoridad, lo que dista de ser una puesta de límite al agresor en violencia familiar.

Tampoco corresponde al juez que investiga este delito intervenir en esta materia, su función es eminentemente
represiva y focaliza la mirada en el victimario. El juzgador debe investigar la existencia del hecho, si de ese
hecho es delito y si hay responsables. Cómo están en sus manos bienes jurídicos preciados como la libertad y
la dignidad de las personas, necesita la certeza absoluta de la comisión del delito y de la responsabilidad del
imputado para el dictado de la sentencia condenatoria, lo que se revela en trámites prolongados,
diametralmente opuestos a la celeridad que caracteriza a los de violencia familiar.

Dice Donna (14) respecto a este delito, que puede afirmarse que el acatamiento que se impone es a las órdenes
dadas por la autoridad en función de tales, con repercusiones administrativas y no aquéllas que constituyen
obligaciones de carácter personal, con repercusiones en el Derecho Civil, abrazando la idea de que tampoco
será desobediencia una orden referida a intereses personales de las partes y que, por adición, ni siquiera se
configura el injusto cuando la desatención tiene expresa solución mediante sanciones procesales específicas.
Lo expuesto demuestra la imposibilidad de que el agresor imputado de delito de desobediencia sea condenado
o siquiera procesado, con lo cual aumentará su impunidad y, en consecuencia, será mayor el riesgo para las
víctimas.

IX. LEY 26.485 Y MEDIDAS URGENTES.

La ley 26.485 marca una fuerte diferencia con la Ley 24.417 y, en consonancia, con la ley 11.529, a las que no
deroga sino que completa y modifica en los puntos pertinentes. Adopta un enfoque integral de la violencia contra
las mujeres, con un paradigma de Derechos Humanos, basándose en la Convención de Belém do Pará de
1994. Tiene por objeto promover y garantizar las condiciones aptas para sensibilizar, prevenir, sancionar y
erradicar la discriminación y la violencia contra las mujeres en cualquier ámbito. El resultado deseable de la
sensibilización es que cada persona esté correctamente informada para que entendiendo lo que ocurre, pueda
tomar una postura crítica ante la realidad y actuar para modificarla si lo considera oportuno, en este caso,
violencia contra las mujeres (15).

Se garantiza el acceso gratuito, rápido, transparente y eficaz a la justicia de las mujeres que padecen violencia y
su asistencia integral y oportuna en las áreas estatales y privadas que realicen actividades programáticas
destinadas a las mujeres y/o en los servicios especializados en violencia. Asimismo, gozar de medidas
integrales de asistencia, protección y seguridad (entre las cuáles se encuentran las autosatisfactivas de la Ley
11.529) brindándole un trato respetuoso, evitando toda conducta, acto u omisión que produzca revictimización.
La misma se produce cuando por diversas medidas procedimentales la víctima resulta otra vez victimizada, o
sea, por la respuesta inadecuada de las autoridades encargadas de atenderla no brindándole contención
adecuada.

El art. 26 de esta ley prevé las medidas preventivas urgentes. a) Durante cualquier etapa del proceso el juez
interviniente podrá, de oficio o a petición de parte, ordenar una o más de las siguientes medidas, las cuales
dividiré en dos grupos:

1) Las incluidas expresamente en la ley 11.529, o directamente relacionadas con las mismas, que son: a) La
prohibición de acercamiento; b) La exclusión del hogar; c) El reintegro al hogar; d) La suspensión provisoria del
régimen de visitas; e) Asistencia médica o psicológica, por organizaciones especializadas; f) Si tienen hijos, se
fija una cuota alimentaria provisoria; g) al agresor debe abstenerse de interferir, en la guarda, crianza y
educación de los hijos.
2) Las no incluidas expresamente en tal ley: a) La cesación en los actos intimidatorios hacia la mujer; b) La
restitución inmediata de los efectos personales a la peticionante; c) Prohibir al agresor la compra y tenencia de
armas, y el secuestro de las que tuviere; d) Prohibir al presunto agresor enajenar, disponer, destruir, ocultar o
trasladar bienes gananciales de la sociedad conyugal o los comunes de la pareja; e) El acompañamiento de la
fuerza pública a la mujer violentada, a su domicilio para retirar sus efectos personales; f) Si la víctima fuere
menor, el juez, teniendo en cuenta el derecho a ser oído del niño, puede otorgar la guarda a un miembro de la
familia; g) Disponer el inventario de los bienes gananciales de la sociedad conyugal y de los propios de quien
ejerce y padece violencia; h) Otorgar el uso exclusivo a la mujer que padece violencia, por el período que estime
conveniente, del mobiliario de la casa.

Esta ley proporciona una enumeración muy completa de las medidas urgentes. La ley 26.485, en su art. 27 dice
que "el juez podrá dictar más de una medida a la vez, determinando la duración de las mismas de acuerdo a las
circunstancias del caso, y debiendo establecer un plazo máximo de duración de las mismas...". Respecto a la
ley 11.529, el juez puede optar por dictar cualquiera de las medidas no expresamente contempladas en la ley
11.529 si lo creyera conveniente, puesto que la enumeración del art. 5 es meramente enunciativa.

El objetivo principal a perseguir con cualquiera de las medidas previstas en las leyes precedentes es el
expresado en el inciso a.7 de la ley 26.485: "garantizar la seguridad de la mujer que padece violencia, hacer
cesar la situación de violencia y evitar la repetición" de actos de violencia contra la mujer. Es cierto que las
tareas de concientización, de educación, de cambio de paradigmas en la sociedad y seguimiento del
cumplimiento de las sanciones impuestas, complementan las medidas necesarias para mejorar el panorama que
sobre violencia de género se da en nuestra sociedad.

X. CONCLUSIÓN.

Tanto las medidas urgentes previstas en la ley 11.529 como en la ley 24.417 sirven para combatir las
situaciones de violencia doméstica. A mi criterio, deben complementarse estas leyes con medidas para remediar
esta situación, previéndolas expresamente y, asimismo, asignándole un presupuesto acorde para su efectiva
concreción. Tales leyes tienden a evitar la imposición de sanciones de índole penal al violento, por ello se han
elaborado estas medidas alternativas, dejando la aplicación del Código Penal ante el incumplimiento de las
mismas.

La relación de abuso perpetrada por el violento, en general, por el padre de familia, se ve influenciada, en la
mayoría de los casos, en la precariedad del material y moral que se encuentran inmersos los integrantes del
grupo familiar. La violencia se ejerce, generalmente, por la impotencia del agresor de resolver los conflictos que
se presentan en la intimidad del hogar por medio de fines pacíficos o también por razones culturales que pasan
a través de las distintas generaciones. Por lo general, se utilizan los actos violentos como una forma de
mantener la subordinación de los integrantes más débiles del grupo familiar como son las mujeres y los niños,
no acordándole a éstos el respeto y consideración recíproca.

Es sumamente importante que las autoridades judiciales con la cooperación de las autoridades policiales,
salvaguarden la integridad física de las víctimas por medio del control efectivo de las medidas posteriormente a
su dictado. Con ello, se busca lograr también un efectivo cumplimiento de las leyes para que no sean sólo letra
muerta. En aras de poner fin a la violencia familiar y de cambiar las relaciones existentes entre los hombres y
mujeres y no haya prejuicios basados en el sexo.

La realidad demuestra que en reiterados casos, se detectan importantes problemas de gestión relacionados con
la escasa disposición de personal, la reducida cobertura de las acciones, la duración insuficiente en la
prestación de los servicios y la ausencia de control sobre las variables de desempeño; situaciones que
obstaculizan la consecución de los resultados esperados y la generación de valor público, limitando la
posibilidad de dar respuestas eficaces a las aspiraciones colectivas referentes a la prevención de la violencia
intrafamiliar.

LEGISLACIÓN.

* Leyes de protección contra la violencia familiar:

1) 11.529 -SANTA FE- (B.O. 05/01/1998) y DEC-REGL 1745/2001 (B.O. 27/7/2001).

2) 24.417 -NACIONAL- (B.O. 03/01/1995) y DEC-REGL 235/1996 (B.O. 07/03/1996).

3) 12.569 -BUENOS AIRES- (B.O. 02/01/2001).

4) 9.283 -CÓRDOBA- (B.O. 13/03/2006).

5) 9.198 -ENTRE RÍOS- (BO 05/06/09).

6) 2.466 - SANTA CRUZ- (BO 29/07/97).

7) 3.040 - RIO NEGRO- (BO 03/12/07).

8) XV 12 -CHUBUT- (BO 27/03/09).

9) 39 -TIERRA DEL FUEGO- (BO 14/10/92) * Ley de Prevención, Sanción y Erradicación de la Violencia contra
la Mujer: 26.485 (B.O. 14/04/2009).

* Ley de Identidad de Género: 26.743 (sanc. 09/05/2012 - prom. 23/05/2012). Notas al pie:

1) Abogado, Mediador, Profesor de Derecho y Adscripto en la materia Derechos de las Familias (UNR).

2) PEYRANO, J W: "Medidas Autosatisfactivas", Rubinzal- Culzoni, Buenos Aires, 2004, p. 27.

3) VERDAGUER, A. y RODRIGUEZ PRADA, L.: "La ley 24.417 de protección contra la violencia familiar como
"proceso urgente", en Jurisprudencia Argentina, Buenos Aires, 1997-I, pl. 27 pág. 833.

4) ORTIZ, D.: "Aspectos prácticos de las medidas cautelares en el procedimiento de violencia familiar en la
provincia de Buenos Aires", 2009
https://aldiaargentina.microjuris.com/2013/09/27/aspectos-practicos-de-las-medid
as-cautelares-en-el-procedimiento-de-violencia-familiar-en-la-provincia-de-bueno s-aires/ 5) MORELLO, A M:"
La cautela satisfactiva", en Jurisprudencia Argentina., Buenos Aires, 1995-IV-414.

6) MANGIONE MURO, M.: "Infancia y Violencia Social, Familiar e Institucional", en Revista de la Facultad de
Ciencias Jurídicas y Sociales, Santa Fe, 2009, p. 158.

7) KEMELMEJER DE CARLUCCI, A "La medida autosatisfactiva, instrumento eficaz para mitigar los efectos de
la violencia intrafamiliar", Revista Foro de Córdoba, año IX, nº48-1998, pág. 55 y sgtes.

8) LAMBERTI, S, - SANCHEZ, A. "Régimen Jurídico de la Violencia Familiar" Editorial Universidad, Buenos


Aires 1998., p. 73 9) ORTIZ, D y BENTIVEGNA, S: "Violencia familiar: aspectos prácticos", ed. Hammurabi,
2013, p. 127 10) Dice el art. 2 (ley 26743): Se entiende por identidad de género a la vivencia interna e individual
del género tal como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al momento
del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo. Esto puede involucrar la modificación de la
apariencia o la función corporal a través de medios farmacológicos, quirúrgicos o de otra índole, siempre que
ello sea libremente escogido. También incluye otras expresiones de género, como la vestimenta, el modo de
hablar y los modales.

11) ORTIZ, D y BENTIVEGNA, S: op. Cit, p. 128.

12) http://www.justiciasantafe.gov.ar/ckfinder/userfiles/files/legislacion-y-jurispr
udencia/jurisprudencia/jurisprudencia-destacada/camara-de-apelacion-en-lo-penal-
de-rosario/937-n%C2%B0%2031.pdf 13) MOSSET ITURRASPE, J:"Medios para forzar el cumplimiento",
Rubinzal Culzoni, Santa Fe, 1993, 57 14) DONNA, E A.: "Derecho Penal, Parte especial", Tomo III, Rubinzal
Culzoni, p. 88.

15) BIDART, M - BRUNO, D - DEMONTE, F: "Aportes para la sensibilización sobre la violencia de género a nivel
local y comunitario" en Asociación Civil La Trama - Lazos para el desarrollo: 2009
http://www.entremundos.org/databases/New%20Training%20Manuals/Trama_Sensibilizac
ion%20Violencia%20Genero.pdf

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1) DONNA, Edgardo: Derecho Penal: Parte Especial, Tomo 3, Rubinzal Culzoni, 2001.

2) KEMELMAJER de CARLUCCI, Aída: La medida autosatisfactiva, instrumento eficaz para mitigar los
efectos de la violencia intrafamiliar ", Revista Foro de Córdoba, año IX, nº48-1998.

3) LAMBERTI, Silvio, - SANCHEZ, Aurora: Régimen Jurídico de la Violencia Familiar - Editorial


Universidad, Buenos Aires 1998.

4) MANGIONE MURO, Mirta: Infancia y Violencia Social, Familiar e Institucional, Revista de la Facultad
de Ciencias Jurídicas y Sociales (nro. 7), 2009.

5) MORELLO, Augusto Mario: La cautela satisfactiva, Revista Jurisprudencia Argentina, 1995-IV-414.

6) MOSSET ITURRASPE, Jorge: Medios para forzar el cumplimiento, Rubinzal - Culzoni, Santa Fe, 1993.

7) ORTIZ, Diego y BENTIVEGNA, Silvina: Violencia familiar: aspectos prácticos, Editorial Hammurabi,
2013.

8) PEYRANO, Jorge: Medidas Autosatisfactivas, Rubinzal Culzoni, Buenos Aires, 2004.

9) VERDAGUER, A. y RODRIGUEZ PRADA, L.: La ley 24.417 de protección contra la violencia familiar
como proceso urgente, Rev. Jurisprudencia Argentina, 1997-I, (27) .

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