Introducción
a la sociología
económica
Sociología
Económica
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Introducción a la sociología
económica
El estudio de la economía tiene un acelerado desarrollo a partir de los
textos clásicos como los de Adam Smith o David Ricardo. Si la modernidad
fue la partera de la nueva ciencia económica, ¿cuáles fueron los orígenes
de la Sociología?
Analizaremos entonces, como primera aproximación, los orígenes de la
sociología para luego establecer las relaciones con la economía. Para ello
intentaremos reconstruir el contexto social, político e intelectual que
marcó el surgimiento de las teorías sociales y, especialmente, de las teorías
sociológicas.
Para abordar la primera cuestión, hemos considerado oportuno la lectura
del texto de Robert Nisbet titulado Las dos revoluciones. Nisbet
probablemente sea uno de los historiadores contemporáneos más
importantes del pensamiento social.
En su ensayo Nisbet (1969) intenta dar cuenta de los cambios sociales y
políticos que dieron nacimiento a esa nueva forma de pensar la sociedad
que posteriormente recibiría el nombre de sociología. La tesis de Nisbet es
relativamente sencilla. Afirma que el surgimiento de la teoría sociológica
debe ser comprendido en el contexto de las transformaciones provocadas
por la revolución industrial y la revolución francesa y de los problemas
abiertos como consecuencia de ello.
Ambas revoluciones alumbrarían un nuevo mundo caracterizado por el
advenimiento de la sociedad burguesa y la economía capitalista. Sus
efectos se harían sentir en todas las dimensiones de la vida social: política,
economía, cultura.
Por una parte, la revolución industrial provocaría un dislocamiento de las
relaciones feudales y haría emerger nuevos problemas sociales. En forma
paralela a la crisis de las formas familiares de producción y la aparición de
la fábrica como nuevo ámbito de producción, emergía una nueva clase
social, la de los trabajadores, expuestos a condiciones miserables de vida y
que ya no contaban, como consecuencia de la crisis institucional, con los
marcos de protección tradicionales.
Por otra parte, como consecuencia del dinamismo de la producción
industrial, la población comenzó a concentrarse en ciudades que no
estaban en condiciones de recibir dicho flujo inmigratorio, por lo que se
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originaron nuevas formas de comportamiento a la par que se introdujeron
nuevas tecnologías y métodos de trabajo que transformaron radicalmente
la naturaleza del trabajo así como las relaciones mismas de trabajo.
Todos estos cambios pondrían en el centro de la reflexión social un
conjunto de problemas que serían constitutivos de la tradición sociológica:
la situación de la clase trabajadora, la transformación de la propiedad, la
ciudad industrial, la tecnología, el sistema fabril y las organizaciones
emergentes.
El texto de Nisbet muestra igualmente el impacto de los cambios
sobrevenidos como consecuencia de la revolución francesa tanto en el
plano de la vida política como de la vida intelectual.
En el plano político, por ejemplo, la idea de soberanía popular implicó una
profunda transformación en los criterios de legitimidad del poder político.
La fuente de dicha legitimidad ya no provenía de algún fundamento
trascendente a los hombres sino que descansaba en la propia voluntad de
los integrantes de la comunidad política.
La difusión de los ideales del individualismo y del igualitarismo tendió
asimismo a erosionar el poder absoluto de los monarcas y las jerarquías
aristocráticas. En el plano intelectual, la transformación sobrevino por obra
de los movimientos intelectuales del racionalismo y del empirismo que
dirigieron un duro ataque a la idea de la verdad revelada.
El conocimiento pasó a ser concebido de ahora en más como un asunto de
razón y de experiencia.
De todas maneras, debemos tener en cuenta que no ha sido la intención de
Nisbet, como explícitamente lo declara, proporcionarnos una historia de la
revolución industrial y de la revolución francesa como fenómenos sociales.
No ha estado en sus planes pronunciarse sobre lo que fueron en su
realidad histórica ambas revoluciones, sino que más bien trata de analizar
de qué manera los intelectuales de la época experimentaron dichos
procesos y qué significaciones le asignaron.
La sociología surge en ese contexto, con esos problemas y rápidamente da
lugar a estudios localizados en fenómenos determinados. Uno de ellos: sus
relaciones con la economía.
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Figura 1: Industrialización y capitalismo moderno
La Ilustración fue una usina de los
nuevos ideales: La Enciclopedia
pensamientos CAPITALISMO
La revolución Industrial implico INDUSTRIALIZACION
una revolución en las distancias
URBANIZACION
CLASES SOCIALES
La máquina de vapor y la Fábrica
impulsaron la producción en masa
Fuente: elaboración del docente.
La sociología económica no solo da cuenta del análisis sociológico de los hechos
económicos, sino que también aborda la evolución histórica y conceptual de la
disciplina, desde los precursores hasta llegar a la nueva sociología económica.
A partir de la actualización de los conceptos alrededor del capitalismo, podemos
ubicarnos en el pensamiento económico y analizar las contribuciones tanto de la
perspectiva clásica como la neoclásica.
En los clásicos, el interés estaba puesto en entender el capitalismo, mientras que
en los economistas neoclásicos el acento está puesto en el mercado y en la
microeconomía.
Muy importantes en el desarrollo histórico de la sociología económica
propiamente dicha han sido tanto su contexto de surgimiento como los iniciales
aportes teóricos de los padres fundadores: Marx, Weber y Durkheim.
Es partir de ellos que podemos hablar de una mirada sociológica, de una
perspectiva sociológica aplicada a los fenómenos económicos. Tras ese momento
inicial estaremos en condiciones de plantear otras miradas al objeto, definido de
distintas maneras por las diferentes perspectivas:
En la crítica a los neoclásicos: J. Schumpeter.
En el interés por el desarrollo: A. Hirschman.
En la antropología económica: K. Polanyi.
Un tercer momento estará dado por la nueva sociología económica, donde son
importantes los aportes de Granovetter, Bourdieu, Fligstein y Zelizer.
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La NSE ha dirigido sus investigaciones alrededor del mercado como construcción
social, las redes sociales, las teorías de la acción económica, el capital social y la
racionalidad como paradigma crítico del homo economicus.
Figura 2: Esquema: la sociología económica
Fuente: elaboración propia del docente.
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Referencia
Nisbet, R. (1969). Cap. 2, “Las dos revoluciones”. En Nisbet Robert, La formación
del pensamiento sociológico (pp.37-67) Buenos Aires: Amorrortu.