Marx: el
determinismo
económico y la
reflexión crítica
Sociología
Económica
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Marx: el determinismo
económico y la reflexión crítica
Para esta lectura analizaremos dos textos de Marx, por un lado, el Prefacio
a la Introducción a la crítica de la economía política y algunos fragmentos
del Manifiesto del Partido Comunista.
Está claro que en estos dos textos no están totalmente expuestas todas las
nociones del pensamiento de Marx, sino solamente algunas de ellas. En tal
sentido, nociones tales como trabajo alienado, valor de uso y valor de
cambio, fetichismo de la mercancía, modo de producción y trabajo
asalariado pueden ser ampliados con otros textos.
En la Introducción a la crítica de la economía política, Marx nos presenta de
alguna manera el enfoque general del materialismo histórico, que contiene
dos ideas esenciales:
En primer lugar, Marx destaca cuál es, a su juicio, la dimensión analítica
fundamental para comprender una sociedad;
En segundo lugar, presenta, muy esquemáticamente, por cierto, su
teoría de la revolución o de lo que en otras tradiciones intelectuales ha
sido denominado como cambio social.
Citamos un pasaje del texto a continuación:
En la producción social de sus vidas los hombres entran en
determinadas relaciones necesarias e independientes de su
voluntad, relaciones de producción que corresponden a una
determinada fase de desarrollo de sus fuerzas productivas
materiales. El conjunto de estas relaciones de producción
forma la estructura económica de la sociedad, la base real
sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política
y a la que corresponden determinadas formas de la
conciencia social. (Marx, 1986)
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Figura 1: Ubicación del Marxismo en las teorías sociológicas centrales
Cambios
SOCIEDAD
CAPITALISMO
Interpretación sociológica Conceptos
MARXISMO ALIENACION
SISTEMA ESTRUCTURA Y
CAPITALISTA SUPERESTRUCTURA
Estudian
ESTRUCTURAS
COHESIÓN
DURKHEIM
RACIONALIDAD INTEGRACIÓN
INSTITUCIONES
MODELO
SOCIEDAD METODOLOGIA
WEBER COMPRENSIVA
ORIGENES
Socioeconómicas CAPITALISMO
Parámetros
sociopolíticas
Fuente: Elaboración propia.
El pasaje resume de alguna manera las ideas esenciales de la perspectiva
marxista. En primer lugar, define la estructura económica como constituida
por determinado grado de desarrollo de las fuerzas productivas y las
relaciones de producción, es decir, el modo en que los hombres se asocian
para producir los bienes necesarios para la subsistencia.
Pero, además, afirma algo más. Afirma que dicha dimensión es la
dimensión constitutiva de toda sociedad en el sentido de que es
determinante de la otra esfera que Marx denomina como superestructura
y que comprende el Estado, las relaciones jurídicas, la ideología, etcétera,
en fin, lo que Marx llama las formas de la conciencia social. Estamos aquí,
entonces, ante un enunciado sociológico que es constitutivo de la teoría
del materialismo histórico: la estructura económica determina la
superestructura, o, dicho de otra manera, la esfera económica es
determinante de las formas de la conciencia social.
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No hay que pasar por alto que dicha estructura económica no es una mera
esfera material en el sentido banal del término (Marx no puede ser
confundido con el materialismo vulgar), sino un conjunto de relaciones
sociales (el capital mismo, como entidad física, es una relación social) o lo
que Marx (1985) denomina aquí como relaciones de producción. Es cierto
que, por lo apretado de la exposición, el argumento de Marx puede
efectivamente conducir a una visión simplificada. Pero no hay que olvidar
que la estructura económica es una esfera dinámica que comprende la
interacción entre los actores.
No hay que ver entonces en la teoría marxista un determinismo de tipo
económico o tecnológico en el sentido de que de su análisis se podría
derivar explicaciones sobre la política, la cultura, lo jurídico, etcétera.
Así, por ejemplo, cuando Marx se refiere a las fuerzas productivas debemos
tener presente que estas no aluden simplemente a las técnicas productivas
(aunque las incluyen), sino que se refieren a un complejo dinámico de
fuerzas materiales, humanas y sociales que van desde las formas de
organización del trabajo hasta la cultura profesional.
El otro concepto central de dicho prefacio es el relativo al fenómeno de la
revolución social. ¿Cuándo se producen las revoluciones? Al respecto, Marx
(1985) afirma que surgen como consecuencia de una contradicción entre
cierto grado de desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones de
producción existentes en ese momento, que Marx explicita como
relaciones de propiedad. Dicha contradicción aparece desde el momento
en que las relaciones de producción se convierten en un obstáculo para la
expansión y desarrollo de las fuerzas productivas.
Esta ley estructural del cambio puede apreciarse mejor si nos volvemos
hacia el Manifiesto del partido comunista. En efecto, allí Marx afirma que,
en el caso del capitalismo, la contradicción y la inminencia de una época de
revolución social se explica porque el mecanismo de funcionamiento del
régimen económico capitalista contiene una tendencia que conspira contra
la posibilidad de la reproducción de la sociedad. Por un lado, la tendencia a
la concentración del capital en muy pocas manos y por el otro, a la
pauperización creciente de la mayoría de la población.
Esta tendencia origina crisis de superproducción cuya consecuencia
inmediata es la destrucción de porciones significativas de los bienes
producidos por la sencilla razón de que no encuentran, debido a la
pauperización, la posibilidad de ser consumidos.
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Es en este sentido que el régimen de propiedad del sistema capitalista (las
relaciones de producción) constituye un obstáculo a las posibilidades de
expansión de las fuerzas productivas.
El Manifiesto del partido comunista avanza igualmente sobre una noción
que es clave en el pensamiento marxista: la de la lucha de clases. Como
podrás apreciar, la primera frase de dicho texto comienza precisamente
con este enunciado: “la historia de todas las sociedades que han existido
hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases” (Marx y Engels,
1985).
En este texto la lucha de clases cumple precisamente el papel de motor de
la historia en el sentido de que el movimiento histórico se origina en dicha
lucha. Aquí también una teoría del cambio revolucionario, pero el énfasis
está colocado no ya en una ley estructural (contradicción entre fuerzas
productivas y relaciones de producción), sino en el plano de la interacción
de los actores (o, mejor dicho, en la lucha entre las clases).
Algunos comentaristas han creído encontrar aquí una contradicción en el
pensamiento de Marx relativo al problema de la revolución o el cambio
social, en el sentido de que, por un lado, se afirma que el cambio obedece
a una contradicción que escapa a la voluntad de los actores, mientras que,
por el otro, es la misma voluntad de los actores (la lucha de clases) la que
impulsaría el cambio o la revolución.
En defensa de Marx podríamos decir que, en rigor, y como tendrás
oportunidad de comprobarlo a través de la lectura, no hay contradicción
entre ambas tesituras, por cuanto esa lucha de clases tiene su origen
precisamente en esa contradicción estructural entre relaciones de
producción y fuerzas productivas. Pero, a su vez, esta misma contradicción
no provoca por sí sola la transformación de una sociedad; para ello es
necesaria la intervención de la voluntad política de una clase.
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Referencia
Marx, K. (1986), Prologo. En Marx Karl, Introducción a la crítica de la economía
política, (pp. 339-343) Buenos Aires: editorial El progreso.
Karl, M., y Engels, F. (1985). El manifiesto del partido comunista. Buenos Aires:
editorial Anteo.