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La Reescritura de La Historia en La Novela
¿De qué manera se configuran respuestas en América Latina a los cambios históricos globales? Nuestras novelas históricas no solo son maneras de escribir sino también de leer otros horizontes y modos de organizar significados (como en Homero Aridjis, Carmen Boullosa, Carlos Fuentes y Jorge Ibargüengoitia).
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La Reescritura de La Historia en La Novela
¿De qué manera se configuran respuestas en América Latina a los cambios históricos globales? Nuestras novelas históricas no solo son maneras de escribir sino también de leer otros horizontes y modos de organizar significados (como en Homero Aridjis, Carmen Boullosa, Carlos Fuentes y Jorge Ibargüengoitia).
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SERINE nen
(Ee raz cue.
FRA ap ete
eel[LA REESCRITURA DE LA HISTORIA EN LA NOVELA
‘MEXICANA CONTEMPORANEA
Samuel Arriarén Cuéllar
Universidad Pedagégica Nacional
Como se plantea la ficcion en las novelas historicas? Se advierte cierta magnitud
de la produccién de novelas histéricas en los iltimos decenios en México. Esta
itifieadora del pasado. Hay
joriogréficas y con las interpretaciones
ficialistas. Se trataria de ver los lados ocultos de la historia presentando el lado
pproduecién se caracteriza por la relectura critica y de
un claro contraste con las leeturas
antiheroieo y antiépico. Lo que importa ya no es el pasado glorioso de los
vencedores, sino de las derrotas y fracasos. Hay un desencanto no sélo con los
movimientos liberadores o revolucionarios sino con la idea misma de progreso
subyacente en los proyectos de siglos pasados en tomo de la “ciudad letrada'
Esto significa una desconfianza 0 rechazo al ideal ilustrado de la burguesia y las
clases sociales que ven en el desarrollo de la ciudad urbana una manera de aleanzar
niveles de bienestar comparables a las ciudades europeas. Esto tiene que ver con el
debate mexicano de la teoria literaria en torno de la posmodernidad. No se trata de
ver si las ficciones locales son posmodemistas o no. De lo que se trata es de ver
como responde a un discurso (el de la posmodernidad) que se origina en las
"ean ance, Rug ydecadenda Le cde letode‘metropolis europeas éde qué manera se configuran respuestas a los cambios
hist6ricos globales?#
'No se trata de ver eudles son novelas histéricas y eusles no. Esto depende de
iertas convenciones genéricas. El problema es que estas convenciones varian
segin las circunstancias sociales, No son las mismas las eonvenciones del siglo XIX
(que las de XX. Hay riesgo de juzgar con criterios viejo lo nuevo. Bajtin sefiala que
los géneros tienen sus métodos de pereibir y conceptualizar una realidad. Por eso
‘es una forma de evaluacién social. La novela historiea como género no sélo es una
manera de escribir sino también de leer el texto y la historia, un horizonte y un
modo de organizar significados. Y lo més importante, que debemos entender la
novela como un género inacabado, siempre abierto, y que por tanto constituye un
testimonio de que la historia no ha terminados
El pasado en la novela histériea no es un mero recurso, El pasado
recuperado cumple una alta funcién social al ayudar a reconstruir la historia. Delo
{que se trata es de ver como las novelas actuales mantienen una dialogo erftico con
aquellas formas discursivas que narraron la historia latinoamericana como es el
‘aso de las Cartas de Relaci6n y las Cronieas de Indias. La novela hist6rica tiene un
aspecto cognoscitivo. Bs una forma de conocimiento y un modo de afectar la
‘memoria hist6rica colectiva
En esta ponencia examinaré algunas novelas de autores como Homero
Aridiis, 1942,Vida y tiempos de Juan Cabezén de Castilla, Memorias del nuevo
mundo; Carmen Boullosa, Llanto; Carlos Fuentes, El naranjo y Jorge
Ibargiiengoitia, Los pasos de Lopez.
1. Homero Aridjis
11492 Vida y tiempos de Juan Cabezin de Castilla es la primera parte de la
novela de Homero Aridjis dedicada a reelaborar la historia de la conquista de
® ara critina Pons, Merona: dl ovo. Lo rovelaMstca defnsde siglo X, ilo 00, Meo, 3996
Mt. Botn, Teoria yetéio dea novel, Tau, Madi, 1889,México.« Mientras en esta primera parte se dedica a narrar la vida de Juan en
Espafta, la segunda parte (Memorias del Nuevo Mundo), trata de su legada a
México en 1492 en compafiia de Cristobal Col6n y sus aventuras como Capitin de
Herd Cortés. Bl resultado es una obra de casi mil piginas donde a través de la
ficcin se nos revela lados oscuros de la historia como la persecucién de los judios o
€l punto de vista de los vencidos que
iterpretan la conquista, no como final, sino
‘como comienzo del verdadero mundo (comienzo para el cual era indispensable que
algunos espafioles pasaran por el cuchillo ceremonial para revivir a
Huitzilopochtli).
La primera parte esta narrada en primera persona. Juan narra su historia
desde su nacimiento en Madrid en 1435 como hijo de judios conversos. Luego su
Infancia después de la muerte de sus padres como nifio vagabundo hasta que se
encuentran con Pero Mefique, un judio ciego que lo adopta como en El Lazarillo
de Tormes (ésta cita parece un referencia intertextual). Ya adulto Juan Cabezin se
enamora de Isabel de la Vega con quien tiene un hijo. Un dia su mujer lo abandona
y Juan se dedica a buscarla vigjando a través de Zaragoza, Calatayud, Teruel,
Toledo (donde se cruza con Cristébal Colén preparindose para su viaje @ Las
Indias)). Finalmente encuentra a su mujer y a su hijo en el Puerto de Santa Maria
donde Colén esti a punto de iniciar su viaje. Acuerda con Isabel volverse a
encontrar en Flandes, mientras él se decide viajar al Nuevo Mundo en busca de
fortuna.
Elcontexto histérico de la novela lo marca el inicio del reinado de Fernando
€ Isabel. Epoca de persecuciones contra moros y judios. Lo interesante es que
Aridjis se concentra més en los judios contra los cuales los reyes parecfan
empefiados en imponerles una politica de exterminio sistemético. Asf, con Fray
‘Tomas de Torquemada establecieron en 1849 la Inquisicién. Ademés de deseribir
con abundancia de detalles las torturas y matanzas de los judios, Aridjis muestra
que esa Espafia sanguinaria no hubo otra alternativa que escapar. Es interesante la
presentacién de anuncios apocalipticos del fin del mundo como el eclipse de sol de
* homer hijis1452 Via y tempos de un Coberin de Castilo, Dana, Mico, 9911845. Lo curioso es que esta estructura de la novela se repite en la segunda donde el
final es también un apocalipsis.
En la segunda parte (Memorias del Nuevo Mundo) se eventa como Juan
leg a México en 1492. Acompafia a Colin y es testigo de las primerasrepresiones
contra los indios. Después es nombrado capitin de Hernén Cortés y participa de las
masaeres en Cholula y en México Tenochtitlan. Lo que lama nuestra atencién de
lectores es ver cémo (después de haber condenado todo acto de represién contra
Jos udios en Espafia), Juan parece imperturbable ante To que los espafioles hacen
a Jos indios. No hay indicio alguno de remordimiento de conciencis. Le parece
natural torturar y masaerar. Obviamente aqui Homero Aridjs quiere mostrar a su
personaje quitindole toda huella de heroismo. Junto a los otros capitanes de
Hemén Cortés como Gonzalo Dévila, es otro més que nunca tiene dudas en
exterminar alos paganos. Por eso es que no se extrafia cuando en 1530 se instituye
lang
jon con la consiguiente quema de los hechiceros natives. Al igual que en
Espafia hay sefiales de fin de mundo como la epidemia de 1540 que inici6 el
proceso de despoblamiento de la Nueva Espana
Junto a esta historia de un ex perseguido que se converte en perseguidor,
Homero Aridjis nos relata otras historias como la de Péntilo Meique, hijo de su
amigo Pero Mefique. Panfilo no lleg6 a México como conquistador sino como
“estudioso de las plantas y animales". Se enamora de Mariana Pizarro pero esta
relaci6n tiene el rasgo del amor maldite. Hey signo sobrenaturales como el bho,
los enanos y las ealaveras, como presagios del vineulo con ultratumba. Ambos
mueren abrazados como esiliados por la nueva sociedad en la que no hay lugar
para ellos.
La otra historia narrada por Aridjs es la del hijo de Juan Cabez6n. EI hijo es
Juan de Flandes (el lugar donde huyé y muri6 su madre). Lleg6 a México en 1545
Duseando a su padre. Cuando lo encuentra sabe que es 4 pero no quiere
9: “tenfa la certeza de que Juan Cabezon era el padre que habia venido a
buscar al Nuevo Mundo pero por una extrafia indecision posponia siempre elmomento de deseubrir su verdadera identidad"s Como Pénfilo tampoco logra
‘establecer una pareja feliz. Se enamora de Fernanda Ferndndez, amante de
Gonzalo Divila. El padre le recomienda alejarse de ella pero el hijo parece
obsesionado. Vive con ella una relacién oscura, tandtica y canibal: “en suefios habia
entrevisto los deshonores de la muerte, presentido el euerpo en la mortaja, el olor a
flores y a tierra, se dijo ~no obstante amo a esta ramera de ojos enjoyados y cara de
nif y me gusta comer de su carronia-."*
‘Asi pues, lz novela de Homero Aridjis al mismo tiempo que describe a sus
personajes sin huellas de herofsmo (tal como aparecen en las historias oficiales de
Ja conquista), muestra a individuos frigiles, frustrados y desengafiados, sin
siquiera haber tenido la posibilidad de descendencia como en el caso de Juan de
Flandes o Panfilo Mefiique. EI propio Juan Cabez6n, sin haber obtenido riqueza ni
nada en su vida, coneluye sus memorias con el relato del sacrificio de su amigo
Gonzalo Davila y no comprende como este sacrificio puede significar dos hechos
‘opuestos: el fin del mundo y el nacimiento de otro en 1559:
“EL afio ha empezado, Los tzitzimimes no vendrén a devorarnos. El copal
blanco es ofrecido hacia las cuatro regiones del mundo. Las mujeres
prefiadas salen de su encierro, se quitan las méscaras de pencas de maguey.
‘Todos renuevan sus ropas, sus ollas, sus petates y los idolos en las casas, en
las cuevas y los enterrados debajo de las eruces. Tocan la hierba, se inicia Ia
‘cuenta de otros cineuenta y dos alos, asegurados por los dioses. Los
caracoles y los tambores éuenan en Ia oscuridad de la Nueva Espafia
anuncian una mafiana de sol."”
2, Moctezuma aprende hermenéutica. Llanto, de Carmen Boullosa.
* Homero Adis, Memorias del Nuevo Mundo, Diana, Mésco,1988 . 252
“p27.
pes.En Llanto, Carmen Boullosa toma como personaje a Moctezuma haciéndole
renacer en el México contemporéneo. Un dia tres mujeres (Laura, Margarita y
Luisa) lo encuentran en un parque piblico. Primero tratan de conversar con él
indagando su origen pero al no tener respuesta se lo llevan a recorrer por la ciudad
como si de esa manera Moctezuma pudiera recordar la ciudad que goberné.
Finalmente le levan a casa de Laura se parece a un laberinto: “él no sabia que los,
sillones eran para sentarse, que la mesa era para comer, que los libros que Laura
tenia apilados por aqui y por alld eran libros y que se podfa leer en ellos, que para
abrir una puerta habia que introducir Ia lave en la cerradura, girar el picaporte y
cempujar, Ver para creer: él no sabia nada de lo que era una casa.”®
Esta anéedota minimalista le permite a Boullosa trazar un conjunto de
observaciones muy interesantes para voltear la mirada de la historia, Moctezuma es
visto no como el rey que un dia fue derrotado por el ejéreito de los espafiles sino
como alguien que nunca pudo ver que To que sucedia era algo relacionado con el fin
del imperio mexica. Dicho de otra manera, su tragedia consisti6 en la imposibilidad
de comprender el mundo (es decir, de que no supo interpretar porque no aprendi6
Ja hermenéutica): “lo que Moctezuma no pudo hacer fue mirar de frente lo que
sobreventa, No entendla el alcance de a legada, ain cuando supo que nose trataba
de-una guerra mis”
Lo que llama la atencién en esta novela es cémo Moctezuma puede o quiere
interpretar con sus cédigos antiguos los e6digos de otro mundo (quiere
comprender el significado del muséo de Bellas Artes con el ebdigo de lo que le han
contado en su época) Como fieeién todo es posible. Para Boullosa, lo historico se
confunde de tal modo que nuestro siglo se identifica con aque! siglo lejano:
“Esa época se parece a nuestro siglo XX. A ellos se les murieron los dioses,
Jos nuestros, el nuestro, ha muerto, No tuvimos conquistador: nuestro
Carmen Boullosa, lant, Era, México, 1992.71
ps7.‘mundo ha sido rendido por nosotros mismos. Nuestros dioses han muerto,
sentimos que vamos a perecer, vemos con dolor que se acerca el fin del ser
hhumano a manos del ser humano y que si no se acerca es por lo menos algo
posible, algo que puede ser, algo factible, algo que el hombre puede hacer.
‘Nuestras sombras se burlan de nosotros, nuestras sombras tienen forma de
armas atémicas.""°
Lo que se ve en la estética de Boullosa es que uno de sus principales motivos
para escribir es la comparacion reiterada que establece entre nuestra época con
otras anteriores. Asi, cuando escribié su navela La otra mano de Lepanto ™, quiso
inspirarse en el atentado de las Torres gemelas en Nueva York. Este hecho le lev6 a
«lla examinar y recrear las condiciones hist6ricas del siglo XVII. Esas condiciones
hhistoricas le parecfan similares al fin dela civilizacién y de la cultura. En el caso de
Llanto, la analogia es idéntica. También se trata aqut de mirar el presente con clave
del pasado (0 de mirar en el"espejo del pasado cuando la humanidad se esta
aproximando a su extincién). Por eso los arquedlogos como Lépez Austin aparece
como personajes de la novela y hablan en néhuatl con Moctezuma. Aqui Ia idea de
hhacer conversar a personajes de distintas épocas. Es como si el tiempo y los
‘espacios se fundieran en un eterno presente. Moctezuma quiere vivit en el presente
‘como si éste fuera un tiempo pasado (y los hombres del presente quieren vivir en
aquel pasado como si fuera el presente). Todo es posible gracias al poder de Ta
literatura,
La estructura de la novela se basa en cartas de relacién y eésices. Pareciera
‘que Boullosa se atiene a lo que realmente sucedié por ejemplo cita el Cédice Aubin
donde se describe a un hombre que tiene que llevar a Moctezuma a su tumba pero
nadie quiere hacerse cargo ( “ZQué me voy a pasar la vida cargéndolo en las,
espaldas?") . En la siguiente pagina Boullosa retoma este hecho histérico “En
ningén lugar querian recibirlo. Lo volvi a cargar en hombros lamentindome de que
* p97
" conmen Souls, La ote mane de Leponta, FE, Misco, 2008nadie quisiera recibirlo, creyendo que tendria que pasar la vida cargindolo en las
espaldas.”
La diferencia en los dos relatos es que en el primero el relato est en tervera
persona, mientras que, en el segundo, en primera persona. Lo que hay que hacer
notar es que a través de la narracién, Boullosa se mete dentro del personaje que
carga a Moctezuma. Lo que le interesa no es el rey sino el pobre diablo que como
Sisifo en la tragedia griega se ve condenado a llevar algo por una vida sin sentido,
Otro ejemplo que se puede mencionar para ver como la cita directa a las Carta de
Relacién de Cortés (cuando éste se refiere a una pedrada que un indio le hizo al rey
maténdole), Boullosa reinterpreta este hecho sefialando que ella no cree que
sucedi6 como otros hechos: “el personaje terminé siendo otro. No me parece que
haya sido supersticioso, no me parece que los presagios hayan ocurrido. Deserté del
hombre que murié de una pedrada porque no creo que el pueblo mexica se haya
atrevido a alzar la mano contra su Tlatoani.”"*
3. La hermenéutica como traduccién: “Las dos orillas” de Carlos
Fuentes
En el relato “Las dos oril
, Fuentes realiza no sélo una recreacién de la
historia sino una reinterpretacién de la ficeién como transformadora de lo real.
Esto significa replantear la literatura como capaz de modificar las ereencias sobre
1 pasado, El relato trata de Jeronimo de Aguilar, un soldado espaiiol que en las
primeras expediciones lleg6 y vivi6 largos affos con los indios. Después se unié a
Cortés sirvigndole como intérprete (antes que la Malinche). El relato est narrado
en primera persona y se ubiea cuando Jeronimo est en su tumba y nos narra las
dos conquistas: la de México y la otra ide Espafia! Lo que més nos interesa es por
supuesta esta otra conquista, Gracias al poder de la narracién Fuentes nos
transmite de lo que podria haber sido ese otro mundo donde los vencedores no
p78,
™ ps6.fueron los espafioles sino los vencidos. Pero veamos con un poco de detalle todo
esto,
Jer6nimo nos cuenta que, cuando era intérprete de Cortes, en realidad no le
traducia Io que éste decia a Moctezuma o viceversa. Mas bien le traducfa el
significado contrario. Por ejemplo durante los enfrentamientos en Cholula y
‘Tenochtitlan. Jerénimo queriendo modificar Ia historia (por haber tomado partido
contra los espafioles) inventaba situaciones para precipitar los resultados. Pero su
drama consistié en que Cortés se guiaba por la traduccién de la Malinche. Tenemos
aqui un parecido con el tema borgiano del traidor y el héroe. Jerénimo en realidad
es un antihéroe porque comparte la visién de los indigenas. En este sentido se
proyecta como traidor a Cortés y su empresa. Para hacer més clara esta situacién
Fuentes introduce a otro personaje (Gonzalo Guerrero, amigo de Jerénimo quien
continuard la otra conquista). Jerénimo es también un héroe cuando se proyecta
‘como vencedor de los espafiolés: “Cuantos contribuimos a la conquista india de
Espaiia sentimos de inmediato que un universo a la vez nuevo y recuperado,
permeable, complejo, fecundo, nacié del contacto entre las culturas, frustrando el
fatal designio purificador de los Reyes Cat6licos."
‘Segin Carlos Fuentes la derrota de los espafioles significa la realizacion de
‘otro mundo posible, cuando el desembareo de los indios en tierras de Espatia se
convirtié en la ereacién de una nueva cultura mestiza donde convivieron
pacificamente con los érabes y los judfos (algo impensable segiin la légica de los
Reyes Cat
sobre el papel de la literatura como las Paul Ricoeur, Umberto Eco 0 de Jerome
Brumer que sefialan que toda narracién, en la medida en que es un acto de habla,
3s). En este punto coiviene remitirnos a recientes reinterpretaciones
constituye o puede constituir mundos posibles en la mente de los lectores.s Desde
esta perspectiva podemos comprender que el intento de Carlos Fuentes por
reeseribir la historia de la conquista tiene sentido cuando invierte nuestra
catios Fuentes, "Las dos olsen Enarano Punto de Lectura, Ménic, 1934,
* paul cover, Tempo nara, Umberto eo, Lectorin fibula, Jerome Bune, Reléod mental
‘mundos poses Los actos dea imapracisn que don sents la experiencia, eds, Bardona, 194