TEMA II: REALIDAD POLÍTICA Y JURÍDICA EN EL
MUNDO ANTIGUO Y EN EL TIEMPO PRESENTE
3. LA JUSTICIA EN EL ÁMBITO DEL DERECHO
Se define Justicia como:
Derecho: Es la razón escrita que trata de expresar la justicia, que es su fin y
fundamento
Razón: Como significado de Justicia, vinculado al propio concepto de Derecho.
Equidad: Es la auténtica regla de oro de la jurisprudencia clásica, que trata de
acomodar sus respuestas a la justicia en el caso concreto, más allá de una
aplicación rigurosa de la norma que podría llevar a una situación injusta.
Las respuestas jurisprudenciales, responsas, son meras opiniones dotadas de
auctoritas, pero carente de potestas, por lo que no eran vinculantes ni preceptivas.
Otra acepción de justicia es poder judicial, lo que, a juicio del autor, es muy acertado,
ya que equipara la virtud de la justicia, que es meta y fin del Derecho, con el propio
órgano de poder del Estado que tiene consagrada la misión de aplicación de la norma
jurídica.
La justicia es principio y fin del Derecho.
Para abordar las relaciones entre justicia y Derecho es preciso acudir al Digesto de
Justiniano. El Digesto es una obra de recopilación de todo el Derecho romano clásico,
que ordena por materias fragmentos de obras de importantes juristas romanos de la
etapa clásica, desde el s. I a.C. hasta el s. III d.C.
Se inicia con el Título I del Libro I. El primer fragmento es un texto de evidente
finalidad didáctica que está tomado de una obra llamada Las Instituciones de Ulpiano.
Ulpiano afirma que el término ius deriva de justicia y, según Celso, “el derecho es el
arte de lo bueno y de lo justo”.
El rasgo esencial que define el ius es que se trata de un medio para alcanzar la
justicia en las relaciones sociales entre los hombres.
En referencia a la definición de Derecho de Celso, el autor señala que el Derecho es
arte, también ciencia y es, asimismo, práctica, por lo que lo define como la ciencia que,
aplicada a la práctica, persigue discernir lo que es justo y que, en la búsqueda de la
bueno, reviste cánones de arte.
En la tarea de discernir lo justo de lo injusto se centra la labor del jurista, que por ser
tal, también es llamado prudente o jurisprudente.
La prudencia es una virtud, según la cual, se discierne lo que se debe hacer de lo que
se debe evitar, por lo que si se le aplica el ius, surge la iurisprudentia, que tiene por
objeto discernir lo justo de lo injusto.
Ulpiano definía la jurisprudencia como “el conocimiento de las cosas divinas y
humanas, la ciencia de lo justo y de lo injusto”.
Los griegos definían la justicia como la virtud por la cual “se debe dar a cada uno lo
suyo”, transformando Ulpiano esta noción y definiendo justicia como “la constante y
perpetua voluntad de dar a cada uno su derecho”.
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4. APROXIMACIÓN AL CONCEPTO DE DERECHO
La voz Derecho proviene del latín directum, que significa lo recto.
Como consecuencia de ello, se introduce en el mundo jurídico la idea que el actuar
conforme a Derecho coincide con actuar con rectitud.
El Derecho surge como una necesidad de organizar la vida social. Este concepto se
corresponde con el Derecho objetivo. Como una derivación de este concepto surge el
Derecho subjetivo, que es la facultad de la que es titular un particular, que puede
recaer sobre una cosa o ejercitarse frente a otra persona.
El Derecho objetivo presenta las siguientes características:
1) Es un conjunto orgánico, sistemático y concatenado que trata de evitar la
antinomia de las normas que lo componen.
2) Dichas normas tienen por objeto la regulación de la vida social del hombre
3) Estas normas sociales deben formularse con arreglo a unos valores y principios
que serán referentes para la correcta organización de la sociedad
4) Estas normas son imperativas, entendiendo que son coercitivas o de obligado
cumplimiento.
5. EL ÁRBOL JURÍDICO Y SU PARTICIÓN
La principal clasificación que se puede realizar del Derecho es la que lo diferencia
entre Derecho público y Derecho privado. Esta bipartición lleva vigente más de veinte
siglos y es una creación jurisprudencial romana. La división se encuentra formulada en
un texto de Ulpiano, aunque se considera probable que la distinción formase parte de
la obra común de los juristas clásicos.
El texto de Ulpiano dice así: “el Derecho abarca dos ramas: una es el Derecho
público, que tiene por objeto el gobierno de la República, otro es el Derecho privado,
que se refiere al provecho de cada individuo en particular”
En las relaciones jurídicas reguladas por el Derecho público, el ente público
interviene desde una posición de superioridad sobre el particular. Esto se justifica
porque el ente público representa el interés general.
Por el contrario, en el Derecho privado todas las partes intervienen desde la igualdad,
actuando de mutua acuerdo.
Ello implica que son normas de Derecho público aquellas de Derecho impositivo,
coercitivas o coactivas. Las normas de Derecho privado son dispositivas y suele ser
frecuente que tengan, además, carácter subsidiario.
6. NOCIÓN DE LEY EN RELACIÓN CON EL CONCEPTO DE DERECHO
El término Ley es uno de los conceptos nucleares de toda parcela del saber jurídico.
La voz latina Lex presenta un diverso origen etimológico, pero nos quedamos con la
raíz leeg, que se identificaba en Roma con el dictado de un magistrado con imperio
que la Asamblea comicial ratificaba. Gayo, en sus Instituta, afirma que “Ley es lo que
el Pueblo manda y establece”.
En idioma español, la primera acepción que de Ley que ofrece el diccionario es:
“Norma constante e invariable de las cosas, nacida de la causa primera o de las
cualidades y condiciones de las mismas”. Constante significa que se aplica a toda
circunstancia, mientras que invariable hace referencia a su carácter atemporal.
La tercera acepción de la palabra Ley se refiere ya al ámbito jurídico. Ley es
“Precepto dictado por la autoridad competente, en que se manda o prohíbe algo en
consonancia con la justicia y para el bien de los gobernados”. Precepto implica el
carácter normativo de lo legal. “Dictado por la autoridad competente” pretende
referir cuál es el marco del poder legislativo.
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La cuarta acepción de Ley expresa el concepto más frecuente de Ley en el uso
actual. Afirma que “Se dice en el régimen constitucional, respecto de la disposición
votada por las Cortes”. Se refiere esta acepción a la norma votada por el Parlamento.
La sola fuente de producción de la Ley confiere a ésta su condición de fuente de
producción del Derecho.
Es Ley, la Ley positiva, la Ley votada en la Cámara representativa. La Ley, como acto
de potestad, la Ley como expresión de la voluntad del pueblo elector.
7. DELIMITACIÓN CONSTITUCIONAL DE LA LEY Y CARACTERES
BÁSICOS
La CE establece que el principio de legalidad es el más destacado y relevante de los
principios constitucionales.
Uno de los principios básicos es que el contenido de la Constitución debe respetar el
principio de igualdad. Este principio debe entenderse con un doble contenido:
Principio de igualdad ante la Ley, según el cual, la Ley debe ser aplicada a
todos por igual.
Principio de igualdad en la Ley, por el que la Ley debe contener un
tratamiento paritario para todos los ciudadanos.
La Ley es la fuente fundamental en la que se concreta el Derecho. Existen dos
acepciones del término Ley:
1) Ley en sentido formal: Normas o preceptos que emanan del poder legislativo
del Estado.
2) Ley en sentido material: Norma jurídica positiva que forma parte del
Ordenamiento jurídico con independencia de la fuente que proceda.
Los caracteres principales de la Ley son:
1. Normatividad: La Ley, por su propia naturaleza, se dicta con carácter general.
2. Sociabilidad: Las Leyes se promulgan a fin de regular la convivencia social.
3. Obligatoriedad: El contenido de las Leyes es obligatorio. Se promulgan para ser
cumplidas.
4. Coactividad o coercibilidad: La aplicación de la Ley está basado en razones de
fuerza física, por lo que se dice que es coercitiva.
8. EL ORDENAMIENTO JURÍDICO
8.1 Concepto
La unidad del Derecho es la noción unitaria de ordenamiento jurídico conformado por
una pluralidad de normas.
Esto puede provocar dos problemas:
La presencia de antinomias, cuando existen diversas normas que regulan un
mismo supuesto de hecho y existe contradicción entre ellas.
Las lagunas legales, que se dan cuando delante de un supuesto de hecho, no
hay ninguna norma que lo regule.
Para resolver los problemas de aplicabilidad de las normas, hay que entender que el
Derecho responde a una estructura jerárquica. La norma suprema es la Constitución,
que se sitúa en el vértice de la pirámide normativa. Después, en orden jerárquico
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descendente, se situarían las Leyes Orgánicas, las Leyes ordinarias, los Reales
Decretos y las Órdenes Ministeriales.
De la unidad del ordenamiento jurídico derivan dos rasgos definitorios del mismo:
Coherencia: Existen principios por los cuales, en caso de antinomias, se puede
determinar que norma en contradicción es aplicable en cada caso concreto.
Plenitud: Ante una laguna normativa efectiva, siempre existe en el
ordenamiento jurídico una norma aplicable al caso a tratar, bien sea por
analogía o bien por razón de aplicación extensiva.
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TEMA III: POLIS GRIEGAS Y REPÚBLICA ROMANA,
MODELOS CLÁSICOS
3. LA CONSTITUCIÓN REPUBLICANA ROMANA, CONSOLIDACIÓN DE
LA DEMOCRACIA ATENIENSE
3.1 Etapas históricas de Roma y el Derecho romano
El Derecho romano por el que se rigió el pueblo romano comprende desde el s. VIII
a.C. hasta el s. XV d.C.
Durante este tiempo, la organización política de Roma pasó por distintas y sucesivas
formas de gobierno que condicionaron el sistema de fuentes del Derecho.
Desde el punto de vista cronológico, pueden distinguirse las siguientes etapas
históricas:
Etapa monárquica
Etapa republicana
Etapa del Principado
Etapa del Dominado en Occidente
Etapa del Dominado en Oriente.
La concepción y el modelo político imperante en cada momento histórico han
condicionado el sistema de fuentes del Derecho. Así, desde un punto de vista jurídico,
se pueden distinguir los siguientes períodos históricos:
Período de Derecho antiguo o quiritario. Época arcaica (753 a.C.- 450 a.C.)
Coincide con la Monarquía y con la fase inicial de la República
Es poco conocida y no está bien determinada
La Monarquía es la forma política imperante
La vida social se regulaba por normas religiosas
Período de Derecho preclásico. Época preclásica o republicana (450 a.C. – 130 a.C.)
Se inicia con la promulgación de las XII Tablas y se extiende hasta bien
entrada la República. La idea fundamental de las XII Tablas es el
reconocimiento de la igualdad entre patricios y plebeyos. Las XII Tablas
constituye un conjunto de normas de organización política y convivencia
ciudadana en el que se recoge algunos principios fundamentales como la
publicidad del Derecho, la garantía de los ciudadanos, la objetividad, la
certeza de la norma y la seguridad jurídica.
La República es la forma de gobierno imperante
Comienza la sistematización del ius civile (Dº Civil)
Aparece la figura del Pretor como magistrado jurisdiccional, dotado de
iurisdictio. Las facultades del Pretor son dirigir el procedimiento,
interpretar la Ley, proteger nuevas situaciones que no están reguladas
por el ius civile, capacidad de promulgar edictos, en virtud del ius
edicendi, que completan o corrigen el Dº Civil, lo que produce un
Derecho pretorio.
Se configuran muchos de los conceptos jurídicos fundamentales del
Derecho Romano.
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Período de Derecho clásico. Época clásica (130 a.C. – 230 d.C.)
Corresponde al final y crisis de la República y Principado y expansión del
Imperio Romano.
Es la época de esplendor del Derecho Romano.
Ingente producción jurídica que se contiene en las obras de los
jurisconsultos.
Los juristas suelen organizarse y reunirse en escuelas para el estudio del
Derecho. Las dos más importantes son la proculeyana y la sabiniana.
Período de Derecho postclásico. Época postclásica (230 d.C. – 527 d.C.)
Coincide con el Dominado
El Derecho pierde calidad al burocratizarse
Los juristas dejan de actuar con libertad y se convierten en funcionarios
al servicio del Emperador.
El Emperador decide qué debe legislarse.
Se produce un proceso de vulgarización del Derecho debido a la
influencia de normas, usos e instituciones de otras culturas.
Período de Derecho justinianeo. Época bizantina o compiladora (527 d.C. – 565 d.C.)
Coincide con el período de gobierno del emperador Justiniano
Justiniano realiza la tarea de recopilar el Derecho Romano clásico, con el
objetivo de restaurar la grandeza de la Roma clásica.
A Justiniano se le debe que haya llegado a nuestra época el Derecho Romano. La
recopilación concluida en el año 534 d.C. pasó a llamarse, desde el s. XV,
Compilación justinianea y se recogen sus cuatro partes:
Instituciones
Digesto
Código
Novelas
3.3 Constitución republicana romana. Rasgos fundamentales
En Roma no puede hablarse de Constitución como si se tratase de un texto escrito en
el que se organiza el poder político y los órganos que lo encarnan. No existió un texto.
Hay que distinguir entre Constituciones escritas y no escritas:
Constituciones escritas: Responden a un texto normativo en el que se
recogen por escrito la organización del Estado y el conjunto de deberes y
derechos que se reconocen. Su característica básica es la certeza jurídica que
proporciona.
Constituciones no escritas: Se refieren a organizaciones políticas que no se
sustentan en un texto específico, sino en costumbres o usos políticos,
mantenidos en tiempo.
La República romana se organizó como un sistema de Constitución no escrita, que se
apoyaba en tres pilares fundamentales:
Los Comicios o Asambleas populares, que encarnan el poder legislativo.
El Senado, que representa una función consultiva, de auctoritas, carente de
poder político efectivo.
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Las Magistraturas, que se corresponden con el poder ejecutivo al poseer cada
una de ellas el poder necesario y concreto para el gobierno de los asuntos
públicos.
La Constitución romana se caracteriza por ser:
Sólida, por su permanencia frente a los avatares de las guerras y las
convulsiones sociales.
Dúctil, por su capacidad de adaptación que presenta ante las nuevas
necesidades.
3.4 La cuestión de la preeminencia orgánica
Hay diversas teorías sobre en qué órgano radicaría a soberanía de la República
romana.
Algunos autores piensan que la soberanía recaería en el Populus Romanus, es decir,
en los Comicios o Asambleas populares. Se entiende así que el Populus Romanus
tenía su asentamiento en la urbs.
Otros autores piensan que la verdadera soberanía residía en el Senado. Piensan que
no puede hablarse en la época republicana de un auténtica democracia, dado el poder
limitado que tenían los Comicios. Constatan que las Asambleas debían ser
convocadas por un magistrado, no participaban en la discusión de la propuesta, sólo
votarla, y, además, ante de la reunión comicial, se tomaban los auspicios, por lo que
los sacerdotes podían anular la reunión si el día no era favorable.
Por todo esto, se considera que la soberanía residía en el Senado, ya que era el
órgano director de la vida política, tenía influencia en las propuestas que presentaba el
cónsul a los Comicios y tenía gran ascendencia sobre el pueblo.
Son escasos los que afirmen que la soberanía residía en las magistraturas, ya que el
Senado ejercía gran influjo sobre ellas y eran elegidas por las Asambleas.
La tesis más viable es que se produjese un equilibrio de dos órganos: el Senado y el
Populus Romanus. El binomio Senado-Pueblo es inseparable en el gobierno de la
civitas, tal como lo prueba la inscripción SPQR (Senatus Populusque Romanus) que
aparece en las divisas de las legiones.
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TEMA IV: ANÁLISIS DE LAS ASAMBLEAS POPULARES
EN EL MUNDO ANTIGUO, CON REFERENCIA AL
SISTEMA PARLAMENTARIO ACTUAL
3. LOS COMICIOS EN EL MUNDO ROMANO
Desde el nacimiento de Roma se afirma la existencia de un órgano llamado
Comicios, integrado por un conjunto determinado de personas que se reunía, con
diferentes composiciones y funciones, para adoptar acuerdos que vinculan a toda la
comunidad y organizan la vida ciudadana.
A los Comicios se les suele llamar también Asambleas populares, para referirse a
Asambleas en la que el pueblo se reúne con el objeto de adoptar un acuerdo.
No todas las personas que vivían en Roma eran consideradas pueblo. Pertenecían
al pueblo aquellos individuos de la comunidad que tenían reconocidos derechos de
participación política en los asuntos públicos. Esta condición y reconocimiento fue
variando notablemente.
Aunque no se pueda afirmar que el origen de los Comicios sea coetáneo con la
propia fundación de Roma, sí podemos afirmar que el Comicio romano se extingue en
el s. I d.C., con la llegada del Principado, ya que dejan ser convocados.
3.1 Clases de Comicios
3.1.1 Comicio Curiado
Durante la Monarquía romana, la Asamblea que apareció fue el Comicio Curiado, en
el que los ciudadanos se agrupaban por curias. Las curias serían grupos familiares
que estaban formados por 10 gens, que a su vez estaban formadas por 10 casas cada
gens, lo que equivaldría a que 100 casas formarían una curia.
La civitas se conformaba como una comunidad con fines militares de defensa
común, con fines económicos o con fines religiosos.
En los primeros siglos se diferenciaba entre dos clases sociales, los patricios y los
plebeyos.
La composición de los Comicios Curiados era de 30 curias en las que estaban
representadas las tres tribus de la ciudad primitiva, a razón de 10 curias por tribu. Así
se procedió a distribuir a todos los ciudadanos con derecho a voto, ius sufragii.
Las principales funciones del Comicio Curiado eran:
La inauguratio, que consistía en la toma de posesión del sacerdote principal
(Rex sacrorum)
La cooptatio, que era el pronunciamiento favorable a la admisión de una nueva
gens a la vida ciudadana.
Actuar como testigo cualificado en el momento en que un ciudadano romana
otorgaba testamento. Este testamento se denominaba in calatis comitiis y sólo
podía realizarse los días 24 de marzo y 24 de mayo. Suponía la designación de
un heredero como sucesor en el patrimonio familiar y también en la potestas de
la familia.
La adrogatio, que implicaba el acoger como fillius a alguien que hasta entonces
era paterfamilias, con el propósito que a la muerte del adrogante, el adrogado se
convirtiese en paterfamilias de las dos familias, la adoptiva y la del adrogante.
La votación de la Lex Curiata de imperio, como competencia fundamental. Esta
Ley era la que concedía el poder efectivo a una persona que había sido elegido
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magistrado, para que pudiese comenzar a ejercer las funciones propias de su
cargo.
Cuando se consolidó la República romana, el protagonismo recayó sobre los
Comicios Centuriados, estructurados por centurias, que era una unidad militar básica.
El Comicio Curiado pasó a ser un órgano más simbólico que efectivo, perdiendo todas
las competencias políticas y militares y quedando restringido a los ámbitos religioso y
familiar.
Avanzada la República, el Comicio Curiado se conformó como un órgano depositario
de las costumbres y las tradiciones romanas, y su convocatoria quedó reducida a la
reunión simbólica de 30 lictores en representación de las 30 curias originarias.
3.1.2 Comicios Centuriados
La segunda Asamblea popular que nació en Roma fue el Comicio Centuriado. Su
origen podría remontarse al segundo rey etrusco.
El Comicio Centuriado fue adquiriendo cada vez más presencia y competencias en al
ámbito estrictamente político hasta llegar a convertirse en el órgano más
representativo de participación ciudadana.
Al organizarse Roma como República, se dio el primer paso en la configuración de
ésta como una democracia directa. Todos los individuos que pertenecían a la
comunidad política y eran ciudadanos formaban parte del Comicio.
Se instauró en Roma un sistema de democracia censitaria. La democracia se limitó al
conjunto de individuos que tienen derecho a ser inscritos en el censo, que era la base
organizativa del Comicio.
3.1.3 Asamblea plebeya y Comicio por tribus
El Comicio Centuriado es la Asamblea popular más importante de la historia de la
República romana, pues sus acuerdos se convertían, a propuesta del magistrado
convocante, en Leyes. En la República, la Ley es aquello que el Comicio manda y
establece.
Esta función legislativa se alteró por la promulgación de la Ley Hortensia, por la que
se equipararon los Plebiscitos y las Leyes. El Plebiscito era el acuerdo adoptado en la
Asamblea llamada concilia plebis, en la que se reunían los ciudadanos que
pertenecían a la clase plebeya, y al principio no tenían carácter oficial.
Surgió así la tercera de las Asambleas populares que conoció Roma republicana, la
comitia tributa, o Comicio por tribus. La principal diferencias que se observó respecto a
los dos anteriores fue que ésta tenía un origen civil y no militar. Cada ciudadano
romano con derecho a participación en el Comicio se integraría en una determinada
tribu. Se consideraba que la tribu hacía referencia a la residencia territorial del
miembro del Comicio, por lo que se trataba de una tribu de base territorial y no étnica
como en el Comicio Curiado.
El número final de tribus fue de 35, de las cuales 4 serían urbanas y las 31 restantes,
rústicas, de fuera de la ciudad.
La persona que adquiría la ciudadanía de manera posterior a su nacimiento, se
adscribía a una de las tribus existentes y constituía la prueba más fehaciente de su
ciudadanía.
En estos Comicios, la unidad de voto lo constituía la tribu, que se decidía en base al
voto por mayoría relativa de sus miembros. La votación final se realizaba por el
cómputo total de las tribus y se necesitaba la mayoría de los votos para que se
aprobase la propuesta o para que el magistrado resultase elegido.
El Comicio por tribus era la Asamblea de participación ciudadana más democrática
de las tres que conoció la República. Esto se debió, en primer lugar, a que sus
competencias eran estrictamente políticas, en segundo lugar, que desaparecieron
todos los vestigios de privilegio patricio que aún había en el Comicio Centuriado, y en
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tercer lugar, a que la distribución ciudadana no se realizaba bajo un criterio
timocrático, es decir, según el patrimonio de sus miembros.
El Comicio por tribus fue adquiriendo cada vez más competencias. En un principio
sólo asumían la elección de magistrados menores, Ediles y Cuestores. A finales del
s. II a.C. y principios del s. I a.C., su importancia se incrementó hasta llegar a relevar
en primacía a los Comicios Centuriados.
Así, a finales de la República, el Comicio por tribus eran los que realizaban la
votación de la mayor parte de las Leyes Comiciales.
3.2 Composición del Comicio Centuriado
La distinción entre la clase plebeya y la clase patricia es irrelevante en cuanto a su
participación en la Asamblea.
El Comicio Centuriado se componía de 193 centurias y la distribución de los
ciudadanos en cada centuria correspondía a un criterio timocrático. El modelo
timocrático era el sistema de organización política en el que ostentaban el poder los
individuos que poseían mayor riqueza, básicamente inmobiliaria, siendo ésta la base
para la tributación y para la elaboración del censo.
Este sistema no era cerrado, ya que cada 5 años se renovaba la organización de los
Comicios, cuando el colegio de Censores elaboraba un nuevo censo.
El Comicio Centuriado se distribuía en 193 centurias, las cuáles se repartían de la
siguiente manera:
18 centurias de equites y se reservaban a los individuos descendientes de las
gentes fundadoras de la civitas.
170 centurias que se dividían en cinco clases diferentes, según su riqueza:
Compuesta por 80 centurias, con una riqueza de más de 100000 ases
Compuesta por 20 centurias, con una riqueza entre 75000 y 100000
ases
Compuesta por 20 centurias, con una riqueza entre 50000 y 75000 ases
Compuesta por 20 centurias, con una riqueza entre 25000 y 50000 ases
Compuesta por 30 centurias, con una riqueza de 12500 ases o menos
5 centurias residuales, infra classis, formadas por soldados sin armas. Se
distribuían en 2 centurias de pontoneros, 2 centurias de músicos y 1 centuria de
portadores de bagaje. Estas 5 centurias obedecían al origen castrense de los
Comicios.
3.3 Procedimiento y votación (Comicios Centuriados y Comicios por tribus)
Los primeros Comicios solo podían ser convocados por un magistrado con imperium,
Cónsules y Pretores. A partir del s. IV a.C., la convocatoria sólo la haría uno de los
dos cónsules y excepcionalmente el dictador nombrado en ausencia de los Cónsules.
Los Comicios por tribus también podían ser convocados por el Tribunus plebis, el
Tribuno de la Plebe.
Este poder de convocatoria del Comicio se llamaba ius agendi cum populo, derecho
de reunir al pueblo. La convocatoria se hacía mediante un edicto del magistrado, que
anunciaba el día y la causa de la reunión. Entre la publicación del edicto y la fecha de
la reunión debía transcurrir un determinado tiempo, siendo el plazo más frecuente el
de 30 días.
Los Comicios Centuriados se reunían en el Campo de Marte, debido a su origen
militar, ya que no podía celebrarse ningún acto militar en el interior del recinto
amurallado. Por el contrario, los Comicios por tribus se reunían en el pomerium de la
ciudad, debido a su origen civil.
Los Comicios nunca tuvieron poder de auto convocatoria, siempre fueron convocados
por un magistrado.
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Las proposiciones de ley y la propuesta de candidatos para magistrados debían ser
expuestas al público, como mínimo, tres semanas antes de la celebración de la sesión.
En este período, el magistrado ponente defendía las ventajas de la Ley propuesta, a
modo de campaña electoral. También lo hacían los candidatos a las magistraturas,
exponiendo su programa de gobierno.
El día de la votación debía ser un día comicial, según el calendario elaborado por el
colegio de Pontífices. No solía convocarse un día de mercado y estaba prohibido que
coincidiesen la convocatoria de los Comicios con la del Senado.
Después de la medianoche del día de la reunión, se tomaban los augurios, que eran
interpretados por el colegio de augures.
Si los auspicios eran favorables, se constituía el Comicio. Una vez constituido, el
magistrado leía el texto de la Ley o bien las lista de los candidatos a las magistraturas,
y al finalizar, invitaba a los miembros del Comicio a votar.
La votación era oral, y por tanto, pública, hasta el s. II a.C. Con la aprobación de tres
leyes, llamadas Tabellariae, se implanta para los Comicios electorales, legislativos y
judiciales el voto secreto, el cual se escribía en unas tablillas de madera.
La votación constaba de dos fases:
1ª fase: La centuria se reunía y cada uno de sus miembros votaba. El voto se
decidía por mayoría simple de votos emitidos en la misma. No se permitía votar
a los ausentes, ni por representante ni por escrito. Una vez realizado el recuento
de votos, se obtenía el sentido del voto de la centuria, aprobando o rechazando
la propuesta.
2ª fase: Una vez que concluían las votaciones de las 193 centurias, comenzaba
la segunda fase, donde se trasladaba el voto de cada centuria en una votación
general. Finalizada ésta, se realizaba el escrutinio de los 193 votos centuriados.
Para la aprobación de la propuesta se necesitaban la mayoría absoluta de los
votos.
Al acabar el escrutinio, el magistrado proclamaba la renuntiatio, En caso de ser
aprobada la rogatio, ésta entraba en vigor inmediatamente.
La Ley aprobada se llamaba Lex rogata, en atención a que era solicitada o
presentada al pueblo, el cual si la aprobaba se comprometía a cumplirla.
En la República romana, las leyes aprobadas entraban inmediatamente en vigor, ya
que el contenido de la Ley ya era conocido, a través de la promulgatio, que se había
expuesto con anterioridad, y los Comicios sólo se limitaban a aprobar o rechazar la
propuesta, sin modificarla.
Las Leyes solían llevar el nombre del magistrado que las proponía y solía hacer
mención a la materia que regulaba. Más tarde, cuando las leyes eran Plebiscitos-
Leyes se les daba el nombre de uno de los Tribunos. Cuando la Ley llevaba un sólo
nombre, indicaba que la ley había sido rogada por un magistrado y cuando llevaba dos
nombres, solía indicar que fue rogada por ambos magistrados.
3.4 Competencias
Los Comicios Centuriados desempeñan funciones y competencias de naturaleza
electoral, legislativa y judicial.
En materia electoral, corresponde a los Comicios Centuriados:
La elección de los magistrados mayores (Cónsules y Pretores)
La votación de la Lex de potestae censoria, que confiere poder a los Censores
A los Comicios por tribus les corresponde:
Elección de magistrados menores (Ediles y Cuestores)
Elección de los Tribunos, una vez se integran el orden republicano.
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La elección de los Sacerdotes supremos de los distintos Colegios Sacerdotales.
En este caso, el Pontífice Máximo preside el Comicio y no actúa toda la
Asamblea, solo una representación de la misma.
Correspondía a las Asambleas de la plebe la elección de las magistraturas plebeyas
(Tribunos y Ediles de la plebe) hasta que desaparecieron.
3.4.1 Especial referencia a la competencia legislativa
Al igual que el Parlamento tiene hoy la competencia legislativa, en Roma esta función
era realizada por los Comicios. Sólo se llamaba Ley a en la República romana al
acuerdo o Ley Comicial, que derivaba de la votación en la Asamblea.
Este poder legislativo es compartido en Roma con dos órganos estables, que tienen
concedida la facultad de dictar normas. En la Roma republicana se reservaba el
término Ley a la norma aprobada en el órgano que representaba la soberanía popular.
Así, en Roma, los magistrados más importantes tuvieron la facultada de promulgar
edictos y el Senado, la capacidad de aprobar senadoconsultos.
3.4.2 La iniciativa legislativa
En la República romana, la iniciativa legislativa correspondía a las magistraturas
revestidas de imperium. La magistratura que en mayor medida desempeñó la función
legislativa fue el consulado. Los Cónsules ejercían su magistratura de forma colegiada
y ostentaban la más alta y representativa función de gobierno. Ellos ejercían, con
carácter regular y eficacia, la iniciativa legislativa.
Al representar los Cónsules el poder ejecutivo en la República romana, parece lógico
que fuesen ellos quienes realizasen las propuestas y las sometiesen a votación
popular.
Los Comicios jamás tenían la iniciativa legislativa.
3.4.3 El iter legislativo. El proceso de aprobación de la Ley
El llamado iter legislativo, es decir el proceso que debía seguir una iniciativa
legislativa para convertirse en Ley fue cambiando a lo largo de la República. Se
diferenciaron dos etapas:
1ª etapa: El Cónsul procedía a llevar su propuesta a la Asamblea popular,
realizando una convocatoria con fines legislativos.
El magistrado que convocaba la reunión presidía la misma. En el Comicio
legislativo, la sesión se iniciaba con la lectura de la propuesta de ley, rogatio, por
parte del magistrado, mientras la Asamblea se limitaba a escuchar la propuesta.
Una vez formulada la rogatio, el magistrado invitaba al pueblo a votar la
propuesta, para aprobarla o rechazarla.
Existieron dos supuestos en los que se exigía la aprobación por parte de los
Comicios Centuriados:
La votación de la Lex potestae censoria, por la que se nombra a los
Censores.
La aprobación de la Lex de bello indicendo, que suponía la declaración
formal de guerra por parte de Roma.
En este último supuesto, el Comicio Centuriado no se podía convocar si no se
habían realizado dos medidas de carácter preventivo y disuasorio, como requerir
al Colegio Sacerdotal que declarase formalmente la existencia de una causa
que justificase el conflicto y proceder a realizar un intento de paz o propuesta al
pueblo enemigo, para evitar el conflicto.
Si ambas condiciones se habían cumplido, el Cónsul podía llevar la propuesta
de declaración de guerra al Comicio Centuriado, que votaba a favor o en contra.
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En esta primera etapa, el magistrado que había rogado la Ley, una vez
aprobada, la presentaba en el Senado, a fin que este órgano consultivo la
refrendase con su auctoritas.
Esto representaba un problema, ya que la Ley no precisaba de ese refrendo
para su validez y eficacia, pero la ausencia del refrendo debilitaba la eficacia
social de dicha Ley.
Para evitar que el Cónsul se plantease derogar o modificar una ley aprobada por
no tener el apoyo del Senado, el procedimiento se modificó en su tramitación.
2ª etapa: Desde la consolidación de la República, los Cónsules tramitaban su
iniciativa legislativa presentándola en primer lugar en el Senado. Exponía el
contenido de la Ley, la defendía y escuchaba la opinión de los senadores.
Este trámite no era obligatorio, pero la propuesta legislativa considerada
conveniente por el Senado o bien modificada por los senadores, tenía más
posibilidades de ser aprobada por el Comicio y de ser cumplida por el pueblo.
Estas razones fueron las que aconsejaron alterar el orden del proceso
legislativo, quedando de la siguiente manera:
La propuesta de Ley se presentaba al Senado
Se deliberaba, se exponían ventajas e inconvenientes, y el Senado la
refrendaba con su auctoritas, o bien proponía alguna modificación al
Cónsul, que éste incorporaba al texto de la Ley
Con la auctoritas del Senado, el Cónsul presentaba la rogatio en la
Asamblea popular
El Comicio normalmente aprobaba la Ley refrendada por el Senado
3.4.4 Limitaciones al poder legislativo del Comicio
En la República romana se establecían dos limitaciones, de manera consuetudinaria,
al poder y a la actividad legislativa comicial. La primera era de carácter religioso y la
segunda de carácter civil.
En relación a la primera, el Comicio no podía invadir el campo del ius sacrum, el
Derecho sagrado, que era competencia del Colegio Pontificial y el Senado.
En relación a la segunda, el Comicio no podía alterar la estructura política de la
civitas. Existían unos principios que se referían a la naturaleza, composición básica,
funcionamiento y competencias de los principales órganos de la civitas. Estos
principios eran:
La prohibición, no escrita, pero fundamental, de restaurar la Monarquía.
La prohibición de aprobar Leyes particulares, aquellas disposiciones normativas
que pretendían perjudicar o favorecer a una persona o conjunto de personas
con alguna característica común.
El derecho, primero consuetudinario y después legalmente sancionado, del ius
provocationis, el derecho de todo ciudadano romano de provocar al pueblo,
manifestado a través de la apelación a la Asamblea Popular, para que se
pronuncie.
Las reglas relativas a la inviolabilidad del Tribuno de la plebe.
Estas limitaciones constatan que los Comicios republicanos no se configuraban como
un poder legislativo ilimitado.
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3.5 Especial referencia al Iudicium populi
3.5.1 Función judicial del Comicio Centuriado
La función judicial del Comicio Centuriado se limitaba exclusivamente a determinados
supuestos criminales, previstos en la Ley. La asunción de esta función deriva de la
llamada provocatio ad populum, en el sentido de apelación al pueblo.
La consolidación de este práctica consuetudinaria se dio con la aprobación de las tres
Leyes Valerias, la última de las cuáles data de del año 300 a.C. y se conoce como Lex
Valeria de provocatione.
El contenido fundamental de la Ley Valeria es la consagración legal, como un
derecho reconocido al ciudadano romano de apelar al Comicio en caso de ser
condenado a la pena capital. Más tarde, se admitió apelar al Comicio por tribus para
conocer de las penas pecuniarias superiores a 3020 ases.
En un primer momento, sólo podía solicitarse respecto a condenas impuestas por
crímenes cometidos en Roma o en un radio de 1000 pasos de su recinto amurallado.
Posteriormente se extendió a todo el territorio romano, afectando a todas las penas
capitales impuestas por los magistrados provinciales y otorgando ese derecho a los
ciudadanos romanos residentes en ese territorio, que apelaban ante la Asamblea de
ese territorio, que hacía las funciones de Comicio Centuriado.
Al principio sólo se admitía la provocatio respecto de condenas impuestas por
magistrados con imperium domi, es decir, mando sobre la ciudad o su entorno.
Posteriormente se admitió respecto de las condenas impuestas por un jefe militar, con
la excepción de aquellas impuestas por un delito típicamente militar.
3.5.2 Procedimiento y naturaleza jurídica del Iudicium populi
El procedimiento del Iudicium populi se desarrollaba en cuatro sesiones sucesivas del
Comicio en las que intervenía el pueblo con la presencia y presidencia del magistrado.
Las tres primeras sesiones eran sesiones informales e informativas, por lo que no
podían ser consideradas sesiones comiciales.
En estas, el magistrado procedía a la presentación de las pruebas que se hubieran
practicado para probar la culpabilidad del acusado. El reo tenía derecho a defenderse
por sí mismo o mediante un representante.
Al finalizar la tercera sesión, cabía la posibilidad que el magistrado retirase la
condena a muerte o bien la ratificase.
De ratificarse la pena, se celebraba la cuarta sesión, que era la única en la que el
pueblo se reunía solemnemente en Comicios. La convocatoria era por escrito y en ella
se hacía constar el nombre del condenado, el crimen cometido y la pena impuesta. La
Asamblea se pronunciaba mediante votación y la decisión era inapelable.
Durante el tiempo, se fue consolidando la práctica en la que el magistrado, en
determinados casos, proponía al reo una conmutación de la pena por el exilium. El
exilio suponía la expulsión del territorio romano con la prohibición de retornar, la
pérdida de la condición de ciudadano, la confiscación de todo su patrimonio y la
conminación que podía ser matado por cualquiera si volvía a territorio romano.
El iudicium populi decayó con la creación de Tribunales permanentes que, desde
mediados del s. II a.C. se fueron creando para la persecución y castigo de diferentes
delitos públicos. Más tarde, en el s. I d.C., durante el Principado, la provocatio ad
populum presentada ante la Asamblea Popular fue sustituida como derecho ciudadano
por la apellatio al César.
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4. LAS MEDIDAS DE GRACIA EN NUESTRO DERECHO VIGENTE CON
REFERENCIA AL IUS PROVOCATIONIS ROMANO
La actuación del Comicio con la facultad de absolver a un culpable fue el precedente
del derecho de gracia que tenía el Rey en las Monarquías absolutas de la Edad Media
y Moderna.
La primera referencia histórica al derecho de gracia aparece en el Liber Iudiciorum,
en el s. VII.
Existen referencias a las medidas de gracia en nuestra historia legislativa y está
presente tanto en la primera Constitución de 1812 como en la Constitución vigente.
Han existido tradicionalmente dos medidas de gracia:
Amnistía: Es una expresión griega que significa olvido. Como consecuencia de
su aplicación se extingue la condena penal y se borra toda huella del delito
cometido. Se concede mediante una Ley y puede afectar a un particular o a un
conjunto de personas que presenten las condiciones manifestadas en dicha Ley.
Indulto: Solo afecta a la condena penal impuesta, por lo que no desaparece el
delito y al indultado no se le borran los antecedentes penales por esa causa.
Sólo se admita el indulto a un particular y es concedido mediante resolución del
Ministerio de Justicia.
En la Roma republicana, el derecho de gracia se alcanzaba con la votación del
Comicio Centuriado favorable a la absolución al condenado. No obstante, esta medida
sólo la podían alcanzar los ciudadanos romanos, ya que el derecho ius provocationis
solo afectaba a éstos.
En la actualidad no se puede hablar de derecho de gracia, sino de prerrogativas, que
es como lo recoge la CE.
En nuestra Constitución no se menciona la amnistía, por ello, ni está regulada ni está
prohibida. El indulto es una prerrogativa del poder ejecutivo, concretada en el Consejo
de Ministros.
En Roma, el derecho de gracia es un derecho esencialmente renunciable, si bien no
tiene sentido renunciar si antes se ha solicitado ejercer el ius provocationis
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TEMA V: EL IMPERIUM DE LAS MAGISTRATURAS
ROMANAS EN RELACIÓN CON EL PODER DE
GOBIERNO DE LA ACTUALIDAD
1. LAS MAGISTRATURAS EN LA REPÚBLICA ROMANA, CON
REFERENCIA AL PODER EJECUTIVO REPRESENTADO POR EL
GOBIERNO Y LA ADMINISTRACIÓN
1.1 Consideraciones generales
Magistrado era el cargo político en virtud del cual, su titular tenía la facultad y el
deber de ejercer en nombre de la República romana una serie de funciones y de
realizar una serie de actos propios de su cargo.
Las funciones de las magistraturas coincidirían con la función de Gobierno, presente
en los distintos órganos que componen la Administración.
Las Magistraturas romanas eran cargos de elección popular y abiertos a todos los
ciudadanos con plenitud de derechos cívicos.
1.2 Clases
Se acostumbra a clasificar a las magistraturas romanas según diversos criterios.
Una primera diferenciación distingue entre:
Magistraturas ordinarias: Aquellas que regían la República en condiciones
normales y se renovaban cada año o en otros períodos fijos.
Magistraturas extraordinarias: Aquellas magistraturas que eran configuradas
para circunstancias excepcionales, cuando se estimaba que las ordinarias no
eran adecuadas para solucionar la emergencia.
Otra diferenciación es entre:
Magistraturas mayores: Eran los Cónsules, Pretores y Censores. Eran elegidos
por los Comicios Centuriados.
Magistraturas menores: Eran los Ediles y los Cuestores. Eran elegidos por los
Comicios por tribus.
Pero el criterio de clasificación más importante era el que diferenciaba entre:
Magistraturas con imperium
Magistraturas sin imperium
El concepto de imperium era el poder unitario que correspondía al Rey en la primitiva
organización romana y que pasaría, con limitaciones, a los magistrados que en la
República ostentaban el gobierno.
En la estructura de la Roma arcaica, el Rey asumiría poderes religiosos y civiles, por
el concepto de imperium era unitario.
Por el contrario, desde las primeras etapas republicanas, debía distinguirse entre
imperium domi e imperium militae, referidos al poder de gobierno que se ejercía dentro
de la vida política de la ciudad y al poder militar desempeñado fuera de los límites de
la ciudad. Se diferenciaba entre competencias civiles y militares, sin que se
consintiese ninguna interferencia entre ellas. Así, el imperium militae cesaba al entrar
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en la ciudad, por lo que el jefe militar debía deponer sus armas y sus poderes al
traspasar las murallas de la ciudad.
1.3 Imperium y potestas
El imperium era el poder global que abarcaba un conjunto de diferentes funciones.
Los magistrados dotados de imperium podían:
Tomar los auspicios en colaboración con los augures
Ejercer el poder de coercitio, que era el poder de reprensión penal por el que
podían perseguir y castigar imponiendo penas a quienes cometiesen crimina, es
decir, delitos públicos. El ejercicio de la coercitio aseguraba la paz ciudadana, el
respeto al derecho ajeno y la propia convivencia.
Suponía una de las máximas expresiones del imperium, ya que los magistrados
podían considerar delito acciones que no estuviesen tipificadas como tal en
ninguna disposición legal. Esta facultad atentaba contra el principio de legalidad
penal.
Las manifestaciones de la coercitio eran diversas, siendo la más severa el
ejercicio del derecho a la vida o muerte, por el que se podía imponer la pena
capital.
El principal límite al ejercicio de la coercitio por parte de los magistrados lo
constituyó el derecho de provocatio ad populum.
Ejercer la iurisdictio, que consistía en la facultad de dirección y control del
proceso civil. A partir del año 367 a.C., la iurisdictio fue ejercida por la figura del
Pretor, que dirigía y conducía el proceso civil desde la fase in iure a la fase apud
iudicem. También tenía la facultad de señalar o decidir el Derecho que se
aplicaba en el conflicto sometido a su jurisdicción.
Los magistrados con imperium tenían un poder normativo llamado ius edicendi,
que les facultaba para dictar normas a través de Edictos, cuyo contenido era
obligatorio para todos los ciudadanos. Su vigencia coincidía con el tiempo de
mandato de su magistratura.
Otro poder del imperium es el ius agendi cum populo, el derecho a convocar a
las Asambleas populares o Comicios. Se trataba de la convocatoria del
magistrado de los Comicios legislativos, para proponer una ley, electoral, para
elegir a candidatos a las magistraturas, o judicial, para que se pronunciase como
consecuencia del ius provocationis.
Los Comicios no tenían poder de autoconvocatoria.
También correspondía a los magistrados con imperium el ius agendi cum
patribus, el derecho a convocar al Senado. El magistrado, normalmente el
Cónsul, reunía el Senado para pedir opinión a sus miembros.
Eran magistrados con imperium el Cónsul y el Pretor, con carácter ordinario, y el
Dictador y algunas magistraturas colegiadas con carácter extraordinario, que se
constituyeron en algunos momentos concretos de la historia política de Roma.
En contraposición a las magistraturas con imperium estaban las magistraturas con
potestas.
La potestas hacía referencia a un pacto determinado y específico que se concedía a
cada magistratura para el desempeño de la concreta función que se le asignaba.
Tenían potestas los Censores, Ediles y Cuestores.
La potestas se ejercía dentro de la ciudad. Cualquier magistrado que formase colegio
con otro en la misma función, podía interponer su veto a los efectos de paralizar la
acción de otro colega.
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2. NOTAS ESENCIALES DE LAS MAGISTRATURAS ROMANAS
Los caracteres principales de las magistraturas romanas eran cinco:
1. Electividad: Los magistrados en la República romana eran elegidos por
votación popular en las Asambleas populares. Su elección era directa. La
representatividad y legitimación democrática la recibían directamente del pueblo
elector, representado en los Comicios. Para presentarse como candidato a
cualquier magistratura se requirió la edad de 27 años.
2. Anualidad: La duración normal en el cargo de las magistraturas era de un año.
Había algunas excepciones, como el Colegio de Censores, que era designado
cada 5 años y presentaba una duración efectiva en el cargo de 18 meses, y el
Dictador, que tenía una duración determinada por razón de la causa de su
nombramiento, si bien no podía otorgársele por un período superior a 6 meses.
La acumulación de cargos en una persona estaba prohibida. En cuanto a la
reelección, en principio se admitió, pero más tarde fue limitada, sobre todo en el
Consulado. Se exigió que pasaran 10 años para volver a optar a la reelección.
Se prohibió la reelección de los Censores.
3. Colegialidad: Era una de las principales características de las magistraturas
romanas. Todos los cargos, excepto el de Dictador, fueron colegiados.
Significaba que varios ciudadanos eran investidos de idénticas funciones por un
mismo período de tiempo y en número par. Cada magistrado podía ser
paralizado en su actuación política como consecuencia del ejercicio de veto,
llamado intercessio, de otro magistrado de igual o mayor potestas que la suya.
La Roma republican trataría de evitar los abusos de poder ejerciendo el control
desde el mismo poder.
4. Gratuidad: Cada magistrado contaba con un cierto número de personas que le
auxiliaban en el ejercicio de su cargo y que eran remunerados por las arcas
públicas. Pero el cargo de magistrado era gratuito, incluso el ejercicio del mismo
resultaba costoso para el patrimonio de quién lo desempeñaba.
5. Responsabilidad: Los magistrados debían jurar que actuarían en sus funciones
públicas con respeto y sometimiento al orden jurídico, dentro de los cinco días
posteriores a su nombramiento. En caso que no lo hiciese, decaería como
magistrado. Al acabar el mandato, el magistrado debía volver a jurar que había
obrado en el ejercicio de su cargo de acuerdo con la Ley. El Tribuno de la plebe
podía pedirle cuenta de su gestión ante los Comicios por tribus.
3. LAS DISTINTAS MAGISTRATURAS
3.1 Cónsules y Pretores
- Cónsul:
La historiografía latina presenta el Consulado como la más alta magistratura de la
República, el símbolo de la autoridad y la organización política.
El cargo de Cónsul fue en su comienzo un cargo militar que, con el paso del
tiempo, irrumpió en la vida política de la civitas como magistrado ordinario.
Podía desempeñar todas las funciones del poder de imperium. Ejercitaba muy
frecuentemente el ius agendi cum populo y el ius agendi cum patribus, a
diferencia de la función jurisdiccional en la que no está muy definida su
competencia y el ejercicio del ius edicendi, que no fue habitual. Ejerció el poder de
coercitio durante bastante tiempo y formaban parte de los Tribunales Senatorio-
Consulares.
Una de las funciones más destacadas y ejercidas era la iniciativa legislativa que le
permitía presentar propuestas legislativas ante los Comicios.
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Eran elegidos por los Comicios Centuriados. El Consulado se llamaba
magistratura epónima, porque los Cónsules daban nombre al respectivo año.
La crisis del Consulado comenzó con el nombramiento de un Cónsul individual,
sin respetar el principio de colegialidad. La crisis se agravó con la práctica
anticonstitucional de prorrogar en el cargo a una persona que había finalizado el
año de su mandato.
Tras el final de la República, el Consulado pasó a ser una magistratura simbólica.
En la actualidad, la figura del Cónsul equivaldría a la figura del Presidente del
Gobierno.
- Pretor:
Parte de la doctrina cree que la Pretura sería la magistratura más antigua de en la
vida de la República, anterior incluso al Consulado. Se entiende que su origen
podría estar a finales de la época monárquica, con la existencia de tres Pretores
que señalan como los jefes de las tres tribus de Roma.
Los datos más ciertos los encontramos en el s. IV a.C., cuando la aprobación de
las Leyes Licinias encargaron al Pretor, en exclusiva, el ejercicio de la iurisdictio.
Se habla de un Pretor urbano que organizaba y dirigía los procesos en la ciudad
de Roma, cuando los litigantes eran ciudadanos romanos.
En el año 242 a.C. se configuró la figura del Pretor peregrino, en paralelo a la
figura del Pretor urbano. El Pretor peregrino tenía la competencia de ejercer la
iurisdictio en la dirección de procesos judiciales cuando uno o los dos litigantes no
era ciudadano romano.
Una facultada muy importante del Pretor era su ius edicendi, la facultad de dictar
edictos. Los Pretores, cuando empezaban a ejercer su cargo, publicaban un
edicto que recibía el nombre de Edictum perpetuum, que tenía validez durante el
año que duraba la magistratura. También dictaban las resoluciones edictales para
resolver un caso concreto, que se llamaban Edicta repentina y sólo tenían
vigencia para ese caso en concreto.
Fue frecuente que las personas que se sucedían en la Pretura recogiesen en su
Edicto los contenidos del Edicto de sus predecesores. Esta parte que se asumía
del anterior Edicto se llamaba Edictum traslaticium, mientras que las nuevas
disposiciones introducidas por el Colegio de Pretores se llamaba Edictum
novumm. Se trataban de dos partes del mismo Edictum perpetuum.
En tiempos del emperador Adriano, el jurista Salvio Juliano realizó la codificación
de los Edictos Perpetuos anteriores. Esta obra, conocida como Edicto Perpetuo,
es esencial para la comprensión del Derecho romano, ya que contenía las normas
jurídicas que forman el Derecho pretorio. Este Derecho era un complemento
perfecto para el ius civile, ya que unas veces suplía sus lagunas y otras veces lo
corregía.
En relación con su carácter supletorio o subsidiario del ius civile, si el Pretor
consideraba que una situación no amparada por éste merecía ser protegida,
podía otorgarle protección pretoria y, por lo tanto, defenderla en un proceso
concreto. En este sentido, se dice que el ius pretorium complementaba al ius
civile.
El Pretor era un magistrado con poder jurisdiccional, por lo que estaba en
contacto con la problemática jurídica en su parte más práctica, dinamizando con
su labor el contenido de las instituciones y de los conceptos jurídicos.
3.2 Ediles y Cuestores
- Ediles:
Esta magistratura tenía su origen en la función de representación de la clase
plebeya, como auxiliar del Tribuno de la plebe. Su primera misión sería custodiar
el archivo en el que se depositaban y conservaban los Plebiscitos. Cuando el
Tribuno de la plebe perdió su carácter de órgano de clase y pasó a formar parte
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del cursus honorum, los Ediles se incorporaron a las estructuras de poder de la
República.
Se debe distinguir entre los primitivos Ediles de la plebe, que eran elegidos por los
Concilia plebis, y los Ediles curules, que eran elegidos por los Comitia tributa. Fue
esta última magistratura la que permaneció en el orden republicano.
Los Ediles curules eran magistrados menores, sin imperium, que en el cursus
honorum estaban delante de los Cuestores y detrás de los Pretores. Sus
funciones eran de orden administrativo:
Vigilancia del orden público
Cuidado de la ciudad
Policía
Salud pública
Construcción
Urbanismo
Tráfico
Juegos
Regulación de los intercambios y ventas en los mercados
Para regular las transacciones comerciales, los Ediles tuvieron que dictar un
Edicto, el Edicto de los Ediles Curules, en el cuál establecían normas que
regulaban las ventas.
Un Edil equivaldría a un Concejal de un Ayuntamiento.
- Cuestor:
La Cuestura era una magistratura menor, sin imperium, elegida por los Comitia
tributa que, según dicen algunos, estaba subordinada en algunas de sus
funciones a los Cónsules. Constituían el primer escalafón en el cursus honorum.
Se distingue entre:
- Cuestores urbanos: Tenían como principal misión la administración del
Erario público. Asumían ciertas competencias financieras y económicas,
siendo una especie de delegado del Senado. Se encargaban de:
El cobro de los deudores del Estado, estando facultados para
vender sus bienes en caso de impago
Gestionar el cobro de los tributos bajo la dirección del
Senado
- Cuestores militares: Estaban subordinados al jefe militar. Acompañaban a
quién ejerciese el mando sobre las legiones, para la administración y el
control de la financiación económica de la campaña bélica.
3.3 Censores y Tribunos
- Censores:
Esta magistratura presenta ciertas diferencias con el resto de magistraturas
ordinarias. No era objeto de elección sino que su nombramiento correspondía a
una propuesta realizada por el Cónsul ante los Comicios Centuriados, mediante la
aprobación de la Lex potestae censoria.
Otra diferencia era que la duración del mandato no era anual, sino que estaba en
funciones durante 18 meses, produciéndose su nombramiento cada 5 años.
No estaban dotados de imperium, pero sí de potestas y debía recurrir a la
coercitio de magistraturas superiores para quién tratara de eludir su inscripción en
el censo.
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La principal función del Colegio de Censores era la elaboración del censo. Las
labores del censo se realizaban en el Campo de Marte. Los principales datos que
figuraban en el censo eran:
- Encuadramiento de cada ciudadano en la centuria y en la tribu que
le correspondía
- Expresión de la riqueza de cada ciudadano
El censo era la causa de organización del Comicio y principal herramienta para el
pago y recaudación de tributos.
Con los datos que proporcionaban los ciudadanos, los Censores elaboraban las
tablas del censo. En ellas, los Censores también podían incluir un juicio personal
sobre la conducta de aquella persona. Este juicio, que se llamaba nota censoria,
podía referirse a su comportamiento militar, el ejercicio de una función pública, su
actitud religiosa, etc… Los Censores eran libres en la emisión de sus juicios,
siendo el único límite su colegialidad, ya que era preciso que estuviesen de
acuerdo ambos.
Esta nota censoria tenía gran importancia cuando afectaba a algún Senador o a
alguien con derecho a ingresar en el Senado.
A partir del año 312 a.C., a través de la Ley Ovinia, se otorgó a los Censores la
función de elegir a los miembros del Senado. Cada 5 años debían elaborar una
lista de exmagistrados que podían acceder al Senado y los Censores tenían la
facultad de excluir de esta lista a quienes no consideraran dignos de ingresar en
el Senado.
Para impedir que la arbitrariedad en esta función, los Censores debían apuntar al
lado del nombre excluido, el motivo de la indignidad.
Los Censores tenían mucho prestigio gracias a la auctoritas institucional de su
propia misión, por las funciones que desempeñaban.
- Tribunos de la plebe:
Esta figura surgió para intentar eliminar la situación de privilegio de los patricios
frente a la plebe, sin intentar derribar el sistema republicano.
Este cargo, en principio, no formaba parte del cursus honorum. Eran elegidos por
los Concilia plebis. Los Tribunos de la plebe alcanzaron su poder mediante las
leges sacratae, por las que su persona se consideraba sacrosanta y quién
atentase contra ellos era consagrado a los dioses infernales.
En el año 449 a.C., los Tribunos se convirtieron en una magistratura más de la
República. Dejaron de ser elegidos por los Concilia plebis, que acabaron por
desaparecer, y su elección correspondió a los Comitia tributa.
En cuanto a su colegialidad, la doctrina no tiene claro cuantas personas
constituirían el Colegio de Tribunos.
Su función era defender los intereses de la plebe, controlando la actividad política
y la gestión de gobierno del resto de magistrados. Podía interponer su veto frente
a las propuestas de Ley que los Cónsules pretendían presentar a los Comicios.
3.4 Dictador, como magistratura extraordinaria
El Dictador suponía la magistratura suprema extraordinaria. Su nombramiento
aparecía siempre vinculado a una situación de emergencia nacional y por un período
máximo de 6 meses.
No era un cargo electivo, sino que era nombrado por el Cónsul, de acuerdo con la
opinión del Senado.
El Dictador se sustraía de los principios que regían para los demás magistrados y
tenía facultades limitadas a una misión concreta.
El Dictador no se encontraba sometido al veto de ningún magistrado y no le vinculaba
la provocatio ad populum.
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No hubo en Roma dos Dictaduras iguales, pues en cada circunstancia histórica en la
que se recurrió a su nombramiento, se invistió al Dictador con unas facultades y
poderes determinados.
4. EL SENADO EN LA ÉPOCA REPUBLICANA
4.1 Consideraciones generales sobre el Senado y los senadores
El Senado realizaba la función de asesoramiento de las magistraturas, que
actualmente desempeña el Consejo de Estado.
Constituye uno de los tres órganos fundamentales de la Constitución republicana. Su
característica más relevante era su continuidad histórica, ya que sus orígenes se
remontaban a la fundación de la ciudad y permaneció hasta los últimos tiempos del
Imperio.
El Senado era el órgano estable que asesoraba a las magistraturas y se ocupaba de la
alta dirección política. Se llamada auctoritas patrum al influjo y autoridad moral que
tuvo el Senado sobre el devenir político en la ciudad. Su opinión no era preceptiva ni
vinculante, pero fue muy frecuente que los Cónsules pidiesen opinión al Senado y
siguiese sus consejos.
En la República se constituyó como un consejo de exmagistrados. Al principio, sólo los
patricios podían ser senadores, ya que era necesario serlo para ocupar una
magistratura. Posteriormente también pudieron acceder los plebeyos.
En los primeros tiempos de la República, al Senado se accedía por elección de los
propios senadores. Posteriormente, se confía al Colegio de Censores la designación
de los Senadores. La condición de senador era vitalicia y sólo se perdía por renuncia
al cargo, por imposición de una nota censoria o por la pérdida de la condición de
ciudadano romano.
El número de senadores fue en aumento, siendo un centenar en el origen de la ciudad,
de 300 en la etapa central de la República y más de 600 a finales de ésta.
El status de senador suponía gozar de una alta consideración social, ostentaban
signos externos distintivos de su condición y votaban con preferencia en las
Asambleas populares.
También tenían limitaciones, como no ejercer el comercio a gran escala ni dedicarse al
tráfico marítimo. Además, los Censores les exigieron un comportamiento social
superior que al resto, por lo que se les aplicaba un código ético superior cuando se les
imponía una nota censoria desfavorable.
Con esto se buscaba que los senadores fuesen un referente moral de las virtudes
ciudadanas.
4.2 Funciones y competencias
El Senado sólo podía ser convocado por un magistrado con derecho a reunirlo, el ius
agendi cum patribus. Este derecho comprende la facultad de convocarlo, presidirlo,
relatar las propuestas sujetas a discusión, pedir el parecer y provocar el voto. Este
derecho fue ejercitado principalmente por los Cónsules y también por los Tribunos.
El magistrado competente señalaba el día y lugar de la reunión. Se solía indicar el
orden del día y el lugar solía ser la Curia Hostilia.
Se reunía dentro de la ciudad, a diferencia de los Comicios Centuriados. La reunión
era precedida por la toma de auspicios. Iniciaba la sesión el magistrado convocante
con la exposición de la cuestión a debatir. A continuación podía comenzar la discusión
y el debate y se finalizaba con la votación, en la cual sólo se tenía en cuenta los
senadores presentes.
El orden de la votación, primero votaba el prínceps, que era el más antiguo de los ex
Censores, luego el resto de ex Censores, luego los ex Cónsules, ex Pretores, ex
Ediles, ex Tribunos y ex Cuestores.
La opinión del Senado se llamaba senadoconsulto y no tenía carácter normativo en la
época republicana. En el Principado, se equiparaba a la Ley.
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Sus competencias eran en parte heredadas de la monarquía y en parte asumidas en la
República. Las heredadas de la Monarquía eran:
El interregnum: Esto se producía cuando estaban ausentes de la ciudad
los dos Cónsules. Para cubrir ese vacío, el Senado nombraba cada
cinco días un senador como magistrado supremo, empezando por el
Prínceps Senatus.
Ejercicio de la función consultiva: Se instauró la costumbre que los
Cónsules consultasen con el Senado antes de emprender su mandato.
El Senado también participaba en la elaboración de una Ley, a través
de su auctoritas patrum, lo que aseguraba a la Ley una mayor eficacia.
Las facultades asumidas en la República eran:
La dirección de la política exterior del Imperio, concretada en:
- Establecer las relaciones diplomáticas
- Recibir y despedir a los embajadores
- El envío de embajadores de Roma a otras comunidades
- Establecer las bases para las alianzas políticas
La política militar del Imperio, auxiliado por los Cuestores militares
Competencias en materia financiera, supervisando el cobro de los
impuestos mediante los cuestores urbanos. También controlaba el
gasto y acuñaba la moneda de curso legal
Las funciones de administración del patrimonio del Estado, interviniendo
en los depósitos de dinero del erario
En materia religiosa, el Senado intervenía en la aceptación de una
nueva divinidad o en la prohibición de un culto extranjero.
Controlaba la actividad de los gobernadores de las provincias
El Senado podía investir a los Cónsules con poderes extraordinarios o
participar con ellos en la designación del Dictador.
23
TEMA VI: PERSONA Y CIUDADANÍA
2. PERSONA Y PERSONALIDAD. REFLEXIÓN IUSFILOSÓFICA
CONSTITUCIONAL
Los términos persona y personalidad se encuentran relacionados y son
interdependientes. De ambos conceptos existen dos concepciones antagónicas.
Para el iusnaturalismo, persona es un concepto metajurídico que el Derecho no crea,
sino que se limita a constatar. La personalidad emana y es consecuencia inexorable
de la persona y se dice de todo ser humano, por el hecho de serlo.
Para el positivismo, el concepto de persona es creación del Derecho, que otorga
personalidad a quién cumple los requisitos normativos prefijados por la Ley.
Si entendemos que el concepto de persona, respecto del ser humano, es un
concepto metajurídico, queremos decir que el Derecho sólo reconoce la personalidad
que el propio ser humano tiene por sí mismo.
El razonamiento esquematizado seria: todo ser humano es persona per se; el
Derecho reconoce la personalidad del hombre, no pudiendo desconocerla ni
condicionarla; si el hombre es persona en sí mismo, el concepto de persona referido al
hombre es un concepto metajurídico.
Esta concepción deriva de la dignidad humana, que la hace merecedora de un
conjunto de derechos que le corresponden en cuanto ser humano y se le reconocen
en cuanto a persona. El Derecho sólo se debe limitar a afirmarlos o reconocerlos.
En el ámbito del Derecho positivo, el concepto de persona es un concepto jurídico, ya
que el orden jurídico en cada momento histórico ha establecido unos requisitos que
debe cumplir un ser humano para otorgarle la personalidad.
En este sentido, puede decirse que no todo ser humano es persona y que no toda
persona es ser humano, pues el Derecho otorga la personalidad de acuerdo a las
normas legales establecidas. Sólo es persona quién cumple los requisitos legales para
serlo.
En nuestro ordenamiento jurídico, la personalidad debe analizarse desde el marco de
la CE. Para ello, debe partirse del reconocimiento de la dignidad humana como
principio básico del orden constitucional. El Derecho debería reconocer la personalidad
del hombre como expresión genuina de su dignidad como persona.
3. EL CONCEPTO DE PERSONA EN DERECHO ROMANO Y SU
PROYECCIÓN EN DERECHO VIGENTE
3.1 Derecho Romano
Desde la concepción romana clásica, el concepto de persona consiste en la condición
de sujeto de derechos y obligaciones. Las fuentes romanas ofrecen tres términos:
Persona, caput y status.
La palabra persona se utiliza para designar el hombre, sea cual fuere su condición.
Un jurista llamado Gayo, en su obra Instituciones, utiliza el término persona en sentido
amplio, comprendiendo a los libres y a los esclavos, a los romanos y a los que no los
son, y a los que están bajo una potestad familiar y a los que tienen a otros bajo su
potestad.
La palabra caput significa etimológicamente cabeza y concretamente individuo. Se
encuentra en las fuentes antiguas para señalar que un individuo pertenece a un
determinado grupo familiar.
El término status significa posición, y en la esfera del Derecho y referida al apersona,
designa la situación de una persona respecto de la libertad, status libertatis; de la
ciudadanía, status civitatis; de la familia, status familiae.
24
En Roma regía una concepción patriarcal de la familia, pues estaba regida por un
pater, ya que se consideraba que daba continuidad a la familia.
El eje de la familia en Roma era el paterfamilias. Nacer al lado de un pater o bajo su
protección tenía consecuencias jurídicas para el nacido. Así, se habla de adgnatio
para referirse al nacimiento junto a un padre.
3.2 Nacimiento de la persona física
En el Derecho romano clásico no se llegó a formular una teoría general sobre los
requisitos del nacimiento.
Por el contrario, el Derecho justinianeo contenido en la Compilación llegó a una
formulación general de los requisitos que tiene que reunir el nacimiento de un individuo
para que pueda hablarse de existencia humana:
- Nacimiento efectivo: El nuevo ser tiene que quedar enteramente
desprendido del claustro materno. Ello se produce cuando se corta el
cordón umbilical.
- Nacimiento con vida: Sobre esta cuestión discutían los juristas en la
época clásica. Destacan dos escuelas importantes:
- Escuela proculeyana, que recibía su nombre de un maestro de
juristas llamado Próculo. Esta escuela mantenía que el feto había
nacido con vida si había emitido llanto.
- Escuela sabiniana, que recibía su nombre de un jurista llamado
Sabino. Los juristas sabinianos entendían que había vida si el
nacido realizaba alguna función locomotriz, tal como respirar o
moverse.
La postura sabiniana es la que prevaleció en la Compilación justinianea y
es la que pasó a nuestro Derecho histórico.
- Que el nacido tuviese figura humana
- Viabilidad: Se entiende que el recién nacido es viable cuando posee las
condiciones orgánicas necesarias para poder continuar viviendo, es decir,
la aptitud o capacidad fisiológica para vivir después de nacer y de comenzar
a tener vida independiente.
Este requisito se incorporó en el Derecho romano postclásico
3.3 Su proyección en el Derecho vigente
Nuestro Derecho ha seguido en toda época histórica, una concepción positivista de la
noción de persona. Ni todo ser humano es persona, ni toda persona es
necesariamente un ser humano. Sólo es persona aquél que reúna los requisitos que
exige el Derecho vigente.
El art. 29 del Código Civil afirma que “el nacimiento determina la personalidad”.
El Derecho español otorga la personalidad en el efectivo momento del nacimiento
que supone la expulsión del claustro materno. Nacer se conforma como premisa
ineludible para el otorgamiento de la personalidad en el ámbito del Derecho, que
supone el reconocimiento de la capacidad jurídica, entendida como la aptitud de ser
titular de derechos y obligaciones.
El art. 30 del Código Civil establece que “la personalidad se adquiere en el momento
del nacimiento, una vez producido el entero desprendimiento del seno materno”.
En este redactado se han suprimido los requisitos de la figura humana y la viabilidad.
En cuanto a la determinación exacta del nacimiento, el Código Civil establece que el
nacido primero tendrás los derechos que la Ley otorga al primogénito.
25
4. EL TRATAMIENTO JURÍDICO DEL CONCEBIDO
4.1 El nasciturus en Derecho Romano
En el Derecho Romano, al concebido per no nacido se le denomina de diversas
formas: conceptus, nasciturus, que significa el que se espera que nazca, y en algunas
ocasiones, postumus.
También se encuentran referencias al nasciturus utilizando la expresión qui in utero
est. En ocasiones, el nasciturus también es identificado con la expresión qui nasci
speratur.
Las reglas generales del otorgamiento de la condición de la persona impiden al
concebido ser titular de derechos, pues para ello el primer requisito es el nacimiento y
éste aún no se ha producido.
No obstante, el Derecho Romano, desde épocas muy tempranas, tomó en
consideración al nasciturus, consideró digno de protección alguno de sus intereses y
por ello asignó determinados efectos al mero hecho de su existencia intrauterina.
El origen de la máxima que protegía los intereses del concebido equiparándolo al
nacido para todo lo que le fuese favorable, pudiese encontrarse en la defensa de las
expectativas hereditarias del hijo póstumo, el cual nacía con posterioridad a la muerte
del padre y no era de justicia privar a este hijo de los derechos que le pudiesen
corresponder.
En ese caso, los eventuales derechos hereditarios sólo los adquiría cuando naciese.
Por tanto, hasta ese momento, el Derecho romano establecía algunos mecanismos de
defensa de esa expectativa de derechos, para que fuesen protegidos durante el
tiempo de gestación. El Pretor, hasta que naciese, podía conceder la posesión
hereditarias de los bienes a la madre (bonorum possessio ventris nomine) e incluso a
nombrar un curator ventris, para administrar los bienes hereditarios, a petición de la
madre.
Más tarde, fueron reconociendo nuevos supuestos de `protección de diversas
situaciones, tales como la validez de la institución de heredero o la validez de una
donación a favor del concebido, a nacer libre aun cuando la madre hubiese caído en la
esclavitud en el momento del parto, etc…
De esta abundante casuística se llegó al enunciado de la regla por la que se afirma
que al concebido se le tiene por nacido para todo aquello que le beneficie (conceptus
pro iam natu habetur cum de eius commodo agitur)
4.2 Su recepción en Derecho vigente
La regla que expresa el art. 29 del Código Civil “al concebido se le tiene por nacido
para todo aquello que le sea favorable…” se limita a eso, a todo lo que le sea
favorable. Se excluye su capacidad en relación con eventuales obligaciones y
deberes. Esta capacidad del conceptus es una capacidad jurídica condicionada, ya
que se somete a la exigencia de que llegue a nacer.
La protección de carácter general del art. 29 del Código Civil permite al concebido ser
destinatario de derechos y beneficios que no hubiera podido adquirir de no tenerse en
cuenta su existencia.
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5. PERSONALIDAD Y CAPACIDAD
La condición de persona reconocida por el Derecho positivo se traduce en el
otorgamiento de personalidad que, a su vez, se concreta en la concesión de la
capacidad jurídica. La persona ostenta personalidad y goza de capacidad. Dentro de
este concepto se debe distinguir en:
- Capacidad jurídica: Es persona para el Derecho quién es apto para ser
titular de derechos y obligaciones. La persona está dotada de personalidad,
siendo ésta la cualidad que la capacita para ostentar capacidad jurídica y
ser sujeto de derechos. La capacidad jurídica no se puede graduar, se tiene
o no.
- Capacidad de obrar: La faculta de disposición de aquellos bienes o
derechos de los que se es titular. Esta facultad puede graduarse y
presupone siempre la capacidad jurídica. La capacidad de obrar exige una
madure para ser responsable de sus actos y, por lo tanto, ser consciente de
las consecuencias que puede tener una voluntad de disposición de
cualquiera de sus bienes. La plena capacidad de obrar se obtiene a los 18
años. Hasta alcanzar esa edad, el menor es persona y por tanto tiene
capacidad jurídica para ser titular de derechos, pero no puede disponer de
ellos.
27
TEMA VII: JURISPRUDENCIA ROMANA Y
JURISPRUDENCIA ACTUAL
La Jurisprudencia es el conocimiento del Derecho. La palabra proviene de prudentia
iuris, prudencia del Derecho. La prudencia era para Sócrates la virtud por excelencia y
se definía como la inteligencia del bien. Para Cicerón era la sapientia previsora, que
servía para determinar lo que debemos hacer y lo que debemos evitar, en un
discernimiento del bien y del mal.
Celso definía el derecho como “el arte de lo bueno y de lo justo”. Ulpiano definió la
jurisprudencia como “la ciencia de lo justo y lo injusto”.
El conocimiento del Derecho era función de los jurisconsultos, que daban respuestas
a las cuestiones que les sometían los particulares.
1.1 El jurista romano
Un jurista romano era un ciudadano de clase noble que respondía a las preguntas de
todos los que tenían necesidad de consejo jurídico. La enseñanza la impartía a un
auditorio reducido de pocos discípulos que acudían a las consultas del maestro, así
aprendían un estilo de vida y de prudencia.
El Derecho no era una ciencia que se aprendía en los libros, sino un arte o una
materia que se adquiría directamente. La jurisprudencia era prudentia iuris, el arte de
saber bien elegir en el ámbito jurídico. La jurisprudencia estaba basada en la iustitia,
dar a cada uno lo suyo, y también en la utilitas. El prudente analiza lo justo y lo injusto,
pero también lo útil y lo que no es para satisfacer las necesidades de la vida. En la
concepción romana del officium, o deber moral de ayudar al amigo y al conocido, el
jurista daba consejos. A esta actividad, el jurisprudente dedicaba buena parte de su
jornada.
Las notas distintivas de la jurisprudencia romana eran la continuidad y el
tradicionalismo.
La simplicidad era también una característica constante en la técnica de los juristas.
Constituía uno de los principios básicos del ordenamiento jurídico romano.
En su origen, la jurisprudencia se consideraba labor propia de los Pontífices, los
cuales tenían competencias en cuestiones de Derecho sagrado y de Derecho Civil.
Eran los intérpretes supremos del Derecho sagrado.
La publicación de la Ley de las XII Tablas contribuyó decisivamente en el conocimiento
del Derecho por parte de los ciudadanos.
La jurisprudencia republicana conservaba los caracteres y funciones de los antiguos
Pontífices. A las actividades tradicionales del respondere, agere y cavere, se unen dos
nuevas funciones de carácter didáctico:
- Instituere: Enseñanza elemental a sus auditores de las máximas, reglas y
principios fundamentales.
- Instruere: Enseñanza avanzada de carácter práctico dirigida a comunicar el
arte del responsum.
Se denomina clásica a la etapa de máximo apogeo y esplendor de la jurisprudencia
romana, que se considera modelo. El concepto de lo clásico supone un modelo a
imitar, basado en la fase de plenitud de una cultura. La etapa clásica se correspondió
con el período comprendido entre el año 130 a.C. y el año 230 d.C., coincidiendo con
la crisis de la República y con todo el Principado.
La última etapa de la jurisprudencia clásica se caracterizó por la progresiva
centralización del Derecho en la Cancillería Imperial, formada por los jurisconsultos.
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Con la codificación del Edicto realizado por el jurista Salvio Juliano, concluyó la gran
obra de creación de nuevas acciones y medios procesales. La importancia del
Derecho se centró en los rescriptos y resoluciones imperiales.
Por otra parte, el Derecho estudiado por los juristas se extendió a todas las
cuestiones relacionadas con la administración en general. Se estableció una distinción
entre el Derecho privado y el Derecho público.
En la época de los emperadores Severos destacaron tres grandes juristas:
- Emilio Papiniano, que fue consagrado cómo el más grande de los juristas
romanos, por el ingenio de sus respuestas, basadas en la justicia y en la
equidad.
- Domicio Ulpiano, discípulo de Papiniano. Redactó extensos comentarios
al Derecho Civil, siguiendo el orden de Sabino, y al Edicto del Pretor y de
los Ediles.
- Julio Paulo, que escribió 25 libros de Cuestiones y 23 libros de
Respuestas.
1.2 Sistemas abiertos y cerrados
Los actuales sistemas jurídicos se distinguen en:
- Sistemas abiertos: Consisten en un Derecho vivo y jurisprudencial, en
continua creación y evolución, mediante las sentencias que se dan para
cada caso. Este modelo es el casuístico del Derecho inglés y americano,
llamado case law method.
- Sistemas cerrados: Consisten en Derechos escritos y compilados en un
código. Es el modelo de los Códigos civiles del Derecho europeo
continental.
En una clasificación paralela, los sistemas jurídicos también se distinguen en:
- Problemáticos, si se orientan a decisiones concretas
- Axiomáticos, si se trata de sistemas construidos con reglas generales
aplicables a los nuevos casos.
1.3 Códigos Civiles
La corriente doctrinal, basada en la tradición romanística, desembocó en los Códigos
civiles europeos. En Francia triunfó el movimiento codificador con el Código Civil de
Napoleón, de 1804, que influyó poderosamente en las codificaciones de numerosos
países europeos y americanos. Este código se basa en el antiguo derecho francés, en
el Derecho romano y en los principios del Derecho natural, y proporcionó la verdadera
constitución de la sociedad burguesa postrevolucionaria.
El Código francés tuvo en España una influencia decisiva en el proyecto de García
Goyena de 1851 y en el Código Civil de 1889.
En Alemania, el Código Civil no apareció hasta 1900, por la gran resistencia que
opusieron los autores de la Escuela Histórica, al considerar que el Código cerraría las
fuentes vivas del Derecho como producto genuino del pueblo.
En Italia también hay una indudable influencia francesa. El Código Civil de 1942 es
considerado como el más perfecto de los de su época y se toma como ejemplo en
materia de obligaciones y contratos.
29
1.4 Derecho inglés y americano
Como prototipo de sistema abierto, o en continua evolución, los jueces deciden sobre
los casos concretos, aplicando la técnica del precedente. Se contrapone un Derecho
legal (Statute Law) y un Derecho de juristas (Common Law), siendo éste último el más
importante. En él, se actúa en virtud de los principios inspiradores de la equidad, en un
continuo proceso de elaboración de decisiones casuísticas y precedentes (Case Law).
En la historia del sistema judicial inglés, se considera el precedente como la base y el
impulso evolutivo y creador del Derecho.
Conforme a las reglas del stare decisis se consideran como vinculantes las
decisiones de la Corte o Tribunal superior para las sentencias dictadas por los
tribunales o jueces inferiores, El Common Law se considera como un ordenamiento
jurídico superior.
1.5 La tradición romanística y la codificación española
La recepción de la tradición romanística se produce en la España medieval por las
Siete Partidas, de Alfonso X, el Sabio. Se basaba en la continua cita de los textos
romanos. Su espíritu es distinto, la virtud del Derecho no es sólo sanción o
escarmiento, sino el galardón. Antes deben respetarse las palabras de los Santos que
los dichos de los sabios. Se consideran sentimientos básicos del pueblo: el honor, la
lealtad y la dignidad. Durante siglos se aplicó como Derecho supletorio.
En cuanto a los precedentes codificadores del s. XVIII hay que destacar las
tendencias antiromanistas, los proyectos del Marqués de la Ensenada y los principios
racionales de Jovellanos.
El proyecto de 1851 fue la obra fundamental como antecedente del Código Civil. Se
caracterizó por el afrancesamiento de su doctrina. El espíritu del proyecto del Código
fue moderadamente progresista, decididamente liberal y excesivamente afrancesado,
aunque respeta la organización tradicional de la familia española.
1.7 El Derecho privado europeo
En la UE se han seguidos distintos caminos y procedimientos para la unificación del
Derecho privado.
Una primera vía es la de las Directivas y Reglamentos. Se trata de instrumentos
legislativos para la coordinación de la regulaciones de los Estados miembros de la
Unión sobre importantes materias.
La segunda vía es la de los Principios del Derecho unificado europeo. La tendencia
llamada Soft Law trata de establecer unos principios basados en los elementos
comunes de las instituciones.
La Academia de Pavía ha redactado un proyecto de Código europeo de Contratos.
Se parte de la idea que la codificación es el mejor de los caminos para conseguir la
integración europea. Su elaboración y redacción parte del Código Civil italiano de
1942, que se considera la regulación más perfecta de los contratos.
2. FUENTES DEL DERECHO ESPAÑOL
Las fuentes del ordenamiento jurídico español son la Ley, la costumbre y los
principios generales del Derecho.
La Ley sigue manteniendo su primacía, según al art. 3 del Código Civil, que establece
que la costumbre sólo regirá en defecto de Ley aplicable, siempre que no sea contraria
a la moral y al orden público, y pueda ser probada.
La costumbre se ha considerado fuente subsidiaria de primer grado y los principios
generales del Derecho como fuente subsidiaria de segundo orden.
30
2.1 La Ley
La Ley es una norma estatal y escrita diferenciada por su procedencia del órgano
legislativo y por los especiales requisitos de su formulación. La Ley como Derecho
escrito se contrapone a la costumbre, Derecho no escrito.
Ley y costumbre también se diferencian por su origen, que en la Ley es concreto y
cierto, y en la costumbre es incierto. También se diferencias por la extensión y
eficacia, ya que la Ley es genérica y universal mientras que la costumbre se aplica en
determinado ámbito territorial y a un grupo determinado de personas.
2.2 La costumbre
La costumbre es cualquier uso o hábito de la vida social que es fuente de decisiones
y reglas jurídicas.
Los jurisconsultos romanos consideraban la costumbre como “el consentimiento
tácito del pueblo”.
En el más antiguo Derecho Romano, los ciudadanos se regían por las mores
maiorum, o costumbres de los antepasados, interpretadas por los pontífices. La Ley de
las XII Tablas recopiló en preceptos breves las reglas procesales y jurídicas que
después fueron interpretadas por los juristas y formaron el ius civile.
En el Derecho postclásico, la separación entre el Derecho oficial y la práctica judicial
hace que se dé una mayor importancia a la costumbre.
Las costumbres se clasifican por su relación con la Ley, siguiendo la distinción
romana en:
- Según Ley (secundum legem)
- Fuera de Ley (praeter legem)
- Contra Ley (contra legem)
Se distingue también entre la costumbre como Derecho popular y la costumbre
elaborada por los juristas y los jueces.
2.3 Los principios generales del Derecho
Según De Castro, la expresión principios generales comprende las ideas
fundamentales e informadoras de la organización jurídica de la nación. Hay tres clases
de principios:
1. Los principios del Derecho Natural
2. Los principios tradicionales o nacionales
3. Los principios políticos
La mayoría de los principios aceptados por la jurisprudencia son de origen romano,
procedentes de los Títulos 16 y 17 del libro 50 del Digesto.
Son ejemplos de principios generales del Derecho:
- Nadie puede ir contra sus propios actos
- Nadie puede ser condenado sin ser oído
- Nadie puede invocar el incumplimiento de un pacto que él mismo ha
incumplido
- Nadie está obligado a hacer cosas imposibles
- Es nula la obligación cuyo cumplimiento resulta imposible
- El que usa su derecho no perjudica a nadie
- Así como están las cosas presentes
- El concebido se tiene por nacido para todo aquello que le beneficie
- El poseedor de buena fe hace suyos los frutos
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2.4 La jurisprudencia como elemento interpretativo
Actualmente, la jurisprudencia indica los criterios seguidos en las sentencias de los
jueces o tribunales o, incluso, sentencias dictadas por estos órganos.
En el sistema abierto del Common Law, los jueces deciden los casos creando reglas
y principios jurídicos que vinculan a los jueces posteriores. El juez anglosajón crea
Derecho.
En el Derecho codificado del continente europeo, el juez es un mero intérprete de la
Ley.
El Derecho de elaboración judicial es siempre dinámico y se adapta a las
circunstancias sociales mientras que la Ley es estática.
32
TEMA VIII: FUNDAMENTOS CLÁSICOS DEL PROCESO
1. CONCEPTOS GENERALES
El proceso consiste en una sucesión de actos jurídicos que se inicia con el ejercicio de
la acción y finaliza con el pronunciamiento de la sentencia. Con la acción, el actor o
demandante inicia una serie de trámites con los que se persigue obtener la
satisfacción de su pretensión, mediante el dictado de una sentencia favorable.
El proceso actual tiene su precedente en el sistema procesal romano, del que toma su
terminología o vocabulario, sus fundamentos y sus principales principios rectores.
El proceso clásico tenía algunas características interesantes:
- El principio de oralidad, que se dio en el proceso de legis actiones, o
acciones de ley, y el principio de escritura, que se dio en el posterior
procedimiento formulario, conformaban un modelo perfecto de
procedimiento.
- En el procedimiento cognitorio de la etapa imperial aparecieron los
precedentes de los órganos judiciales.
- En el proceso romano existieron los dos sistemas que más han influido en
la historia posterior:
- El de los juicios privados, en el que los jueces o árbitros son
particulares designados en la segunda fase judicial, llamada apud
iudicem.
- El de los juicios públicos ante los jueces que tienen la condición de
funcionarios.
2. APROXIMACIÓN AL PROCESO ACTUAL EN CONFRONTACIÓN CON
EL ROMANO
En Derecho romano prevalece la consideración de la acción y del proceso hasta el
punto que los juristas romanos planteaban siempre las cuestiones jurídicas desde el
punto de vista de la acción.
El Derecho Romano contiene una ordenación de acciones litigiosas personales,
reconocidas con carácter general por ius civile o concedidas por el Pretor, que sirven
para resolver los litigios de entre particulares. Por el contrario, el Derecho vigente se
conforma en un sistema de normas establecidas por el poder legislativo, que declaran
unos derechos subjetivos que deben ser defendidos por el poder judicial.
El término iurisdictio procede de ius dicere, pronunciar el derecho o actividad de
administrar justicia, que primero ejercían los cónsules y posteriormente fue
encomendada al Pretor urbano. El contenido se basaba en los tres verbos solemnes:
- Do (dare): concesión de un juez o arbitro que decidía el litigio
- Dico (ius dicere): declaración del derecho que debe ser aplicado
- Addico (addicere): atribución de derechos a los litigantes
El Pretor también actuaba mediante la cognitio, el conocimiento de la causa, por la
cual concedía o denegaba la acción, examinaba su competencia, daba o denegaba la
posesión de los bienes o decidía sobre cualquier cosa que le solicitaran.
Diferente de la iurisdictio del Pretor es la iudicatio del Juez. Éste decidía mediante
opinio cuál de las partes tenía razón y pronunciaba el iudicatum o sentencia. En el
procedimiento de juicios privados, se celebraba ante el juez la prueba que proponían
33
las partes, que valoraba los medios, oía las alegaciones y emitía la sentencia. En el
procedimiento extraordinario y en el cognitorio postclásico, el juez funcionario
realizaba todos los actos, ya que el proceso se concentró en una sola fase.
En el proceso romano, la iniciativa procesal correspondía al actor o demandante junto
al demandado, que realizan la litis contestatio, acuerdo o contrato procesal para
someter la decisión a un juez o árbitro.
En el procedimiento más antiguo, por acciones de ley o legis actiones, todas las
reclamaciones y alegaciones se hacían de manera oral ante el Pretor. En el proceso
formulario, las reclamaciones se hacían por escrito, eligiendo las fórmulas creadas por
los juristas y adoptadas por los Pretores para la tutela de los diferentes hechos. El
procedimiento cognitorio tenía una tramitación propia.
En referencia a la apelación, en los procesos de los juicios privados no se admitía la
apelación de las sentencias porque el carácter arbitral del procedimiento hacía que
ambas partes se sometieran a la decisión del juez o árbitro, que era inapelable. En el
procedimiento cognitorio sí que se admitió la apelación.
3. LAS NOCIONES DE ACCIÓN Y EXCEPCIÓN Y LAS CLASES DE
ACCIONES
Según la definición del jurista romano Celso, la actio “es el derecho de perseguir en
juicio lo que se nos debe”
El significado de actio cambia en los distintos períodos del procedimiento romano:
- En el procedimiento de legis actiones, o acciones de ley, era la declaración
formal y ritual de las partes ante el magistrado.
- En el procedimiento formulario, era la petición de una fórmula concreta al
Pretor.
- En el procedimiento cognitorio, era la facultad de demandar y de obtener la
protección del juez o representante del poder público.
En la división de las distintas clases de acciones destacan:
- Acciones in rem, reales acciones, o in personam, personales: Las acciones
reales servían para la reclamación de las cosas. Las segundas servían para
demandar al deudor sobre cualquier deuda.
- Acciones de buena fe y de derecho estricto: En las primeras, el Pretor
ordenaba al juez que juzgase en términos de equidad y le otorgaba una
amplio arbitrio. Justiniano consideraba de derecho estricto las acciones que
no eran de buena fe.
- Acciones penales, reipersecutorias y mixtas:
- Penales: Tenían como finalidad conseguir una pena, que consistía
en una suma de dinero.
- Reipersecutorias: Tenían como finalidad la reintegración o
devolución de la cosa hurtada
- Mixtas: Perseguían conjuntamente la reintegración y la pena.
La exceptio era el medio procesal que tenía el demandado para alegar hechos o
razonamientos jurídicos que dejase sin efecto las reclamaciones del demandante. El
Pretor podía denegar la exceptio, igual que podía hacer con la actio. En el
procedimiento formulario, si la acepta, forma parte de la fórmula.
En el proceso cognitorio se dividen las excepciones en dilatorias y perentorias.
34
4. LAS PARTES
Eran partes en el proceso las personas que litigaban con el fin de conseguir una
sentencia favorable. Se llama demandante, actor o Aulus Agerius (A.A.) al que ejercita
la actio y demandado, reus o Numerius Negidius (N.N), aquél contra el que dirige.
En Roma, para poder ejercitar una acción, era preciso ser ciudadano romano y
paterfamilias. Además debían estar legitimados para poder entablar un determinado
proceso:
- Legitimación activa era haber presentado una acción a su favor el
demandante.
- Legitimación pasiva era haber sido demandado por haber perturbado un
Derecho real o no cumplir con una deuda.
Las partes podían actuar en el proceso representadas por otras personas:
- El cognitor, que sustituía realmente a la persona del demandante
- El procurator, que no era nombrado directamente para sustituir a una
persona en un proceso. Su figura se equipara a un administrador general.
5. EL PROCEDIMIENTO COGNITORIO IMPERIAL, PRECEDENTE DEL
PROCESO ACTUAL
5.1 Introducción
El procedimiento cognitorio instaurado en el Principado presentaba las siguientes
características:
- El antiguo juez o árbitro se transformó en un juez funcionario, que dependía
jerárquicamente del Emperador.
- La bipartición del proceso desaparece y todo el proceso, desde la citación
hasta la sentencia, se tramita ante el juez funcionario en una sola fase.
5.2 Su tramitación
En el proceso formulario, la citación consistía en una invitación al adversario hecha
por escrito o de manera oral para que el demandado compareciese ante el Tribunal.
Con el procedimiento extra ordinem, esa forma de citación cambió, el demandante
debía presentar una demanda por escrito y acompañarla de las pruebas de las que
intente valerse.
Cuando las dos partes habían comparecido ante el juez, el actor reproducía
oralmente las alegaciones contenidas en el escrito de la demanda (narratio), a las que
contestaba el demandado contradiciendo con sus alegaciones (contradictio). En este
procedimiento, las excepciones que pudiera oponer el demandado forman parte de
sus alegaciones.
5.4 La sentencia
La sentencia se dictaba por escrito y era leída a las partes en audiencia pública. En el
procedimiento formulario, la sentencia absolvía o condenaba al demandado. En el
proceso extra ordinem, el actor también puede ser condenado.
En el proceso extra ordinem, la sentencia expresaba la voluntad pública y podía ser
objeto de impugnación o recurso de apelación ante un magistrado de rango superior.
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5.5 La apelación
La apelación se interponía ante el mismo tribunal que dictó la sentencia en el término
de dos o tres días. La sentencia que no se apelaba era firme a partir del término que
hacía posible la apelación y empezaba la ejecución de la misma.
Si la sentencia se apelaba, la ejecución quedaba en suspenso. El juez superior
examinaba de nuevo toda la causa y el apelante podía ser condenado de forma más
grave que en la primera sentencia.
Las partes comparecían ante el juez superior y debían formular de nuevo las
alegaciones que estimasen procedentes. En caso de incomparecencia, la apelación se
consideraba desistida, y la sentencia de primer grado era firme y definitiva.
El apelante que perdía la apelación debía pagar el cuádruplo de las costas
procesales.
Se procedía a la ejecución de la sentencia cuando ésta era definitiva y firme.
6. UN APUNTE SOBRE EL PROCESO EN LAS PROVINCIAS
Leyes epigráficas de diversos lugares de la antigua Hispania nos han dado noticias
que el proceso que se practicaba en los municipios y provincias en la época imperial
aparece como una mezcla de reglas procesales propias del orden de los juicios
privados, tanto de acciones de Ley como de las fórmulas, del proceso cognitorio e,
incluso, de la regulación administrativa y ciertas sanciones propias del derecho
criminal.
36
TEMA X: EL PRINCIPADO Y EL DOMINADO
1. EL SEGUNDO TRIUNVIRATO COMO ORIGEN DEL PRINCIPADO
Para evitar una nueva guerra civil, Octavio pactó con Marco Antonio y Lépido un
triunvirato por un período de 5 años y con poderes ilimitados.
Se distribuyeron el poder territorial. Marco Antonio se quedó el Oriente, Lépido se
encargó de África y Octavio permaneció en Roma para evitar los ataques del Senado.
El triunvirato se amplió 5 años, que no llegaron a completarse porque Lépido murió.
Octavio se consolidó como dominador en Italia, donde el Senado lo admitió entre sus
miembros y le concedió el imperium de propretor para luchar contra Marco Antonio,
que había permanecido en Oriente junto a Cleopatra.
Con la definitiva victoria de Octavia frente a Marco Antonio comenzó en Roma un
nuevo sistema político. El nuevo régimen se insertó en el modelo tradicional
republicano, si bien dio lugar a un nuevo orden renovado.
Se puede hablar que no existió una ruptura con la República sino que se trató de una
lenta y progresiva reforma.
Tanto en la fase de formación del nuevo orden político como en el período de su
consolidación, apareció como principal objetivo de Octavio Augusto la restauración de
la República.
2. LA CONSOLIDACIÓN DEL PRINCIPADO
En el año 27 a.C., Octavio dimitió de todos sus cargos y poderes extraordinarios,
considerando que sus funcione habían terminado y se retiró a la vida privada. El
Senado le aclamó y lo confirmó en todos sus poderes para que continuase al frente del
Imperio, concediéndole el título de Augusto. A partir de entonces ocupa una posición
preminente en el Senado, Prínceps, el primero.
Con ello, se abrió un nuevo período histórico, el Imperio o Principado, caracterizado
por los historiadores como la de la civilización romana universal.
Augusto superó a todos en auctoritas, pero era igual en potestas. Sobre esta
auctoritas, o prestigio personal reconocido, frente a la potestas, o poder de gobierno
de los magistrados, se basó el compromiso entre el nuevo orden y el régimen
aristocrático y popular republicano.
En la nueva fase constitucional, se concedieron al Príncipe el imperium proconsulae
maius et infinitum y la Tribunicia potestas. Con el primero se le atribuyó el mando
supremo sobre el ejército y las provincias imperiales. Con la Tribunicia potestas se le
concedió la facultada de oponer el veto a los actos de los magistrados, así como la
facultad de convocar al Comicio (ius agendi cum populo).
Cuando se le confirmó la Tribunicia potestas vitalicia, se violó el precepto
constitucional de separación entre el poder militar y el poder civil. El Príncipe no
estaba obligado a deponer el mando militar al entrar en la ciudad como lo hacían los
procónsules.
Una vez conseguida la paz interior, Augusto inició un proceso de romanización de
las provincias. Las provincias más ricas son gobernadas directamente por el Príncipe,
con el pretexto de su pacificación, por lo que pasaron a ser provincias imperiales,
mientras que las otras seguían gobernadas por el Senado, las provincias senatoriales.
Los procónsules gobernaban las provincias senatoriales y los legati Augusti pro
praetore, las imperiales.
Con el Principado apareció la burocracia imperial. El Príncipe delegó sus funciones
en unos cargos jerarquizados y retribuidos. Los de mayor poder e importancia eran los
prefectos (praefecti). Junto al prefecto de la ciudad, delegado del Príncipe, tenía un
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mayor poder el que mandaba la guardia pretoriana. La cancillería se ocupaba del as
diversas cuestiones de gobierno.
Con el emperador Adriano se completó el proceso de burocratización de las
funciones públicas.
El Derecho llegó a su apogeo y perfección técnica durante el Principado y se
consideró clásico por la labor desarrollada por la jurisprudencia de ese período.
Augusto propuso numerosas leyes a los concilios y comicios.
3. LAS DISTINTAS ETAPAS DEL PRINCIPADO
El Principado como régimen de transición entre la República y el Imperio o
Dominado romano se organizó y consolidó en relación con las siguientes fases
sucesivas:
a) Fase augustea: De la República universal a la reorganización imperial
b) Fase adrianea: Desde el emperador Adriano hasta el fin del Principado de los
Severos.
c) Fase de la crisis: Con el imperio de Diocleciano se impone el absolutismo
imperial
Ninguno de los sucesores de Augusto supo afrontar la cuestión más grave del nuevo
régimen: la sucesión. En la designación de los sucesores al solio imperial predominó la
designación de miembros de las familias imperiales y tuvieron influencia tres formas:
- La designación o cooptación de su sucesor realizada en vida por el príncipe
- La elección por el Senado
- La aclamación del imperator por las legiones
Los príncipes acudieron al tradicional sistema de la adopción, pero no siempre la
adopción fue refrendada por el Senado y, lo más importante, no fue aclamada por las
legiones.
5. EL DOMINADO
En el nuevo sistema político que se instauró con el Dominado, el prínceps se convirtió
en Dominus y los ciudadanos en súbditos de un poder absoluto y omnímodo.
Con ello se retornó a los modos de la Monarquía primitiva, después del régimen
democrático de la República y de la transición que representaron el Principado. Las
nuevas formas de Gobierno se implantaron en la grave situación de crisis del s. III
d.C., originada por profundos cambios económicos y sociales. Intervinieron
importantes factores políticos. Esa situación de crisis económica se produjo por la
quiebra de la primitiva economía agrícola, y su sustitución por los latifundios, y en
exasperante sistema de los impuestos con contribuciones y requisas extraordinarias.
Desapareció progresivamente la romanidad, la cuál era vencida por civilizaciones
menores y derrotada por las invasiones de los pueblos bárbaros.
Diocleciano consiguió restaurar un orden duradero, animado por el propósito de
restaurar la romanidad y reforzar el poder imperial. Se atribuyó carácter sagrado,
reorganizó el ejército e intentó atajar la inflación con un famoso edicto de tasas y
precios. Estableció precios máximos en los artículos de primera necesidad, servicio y
transportes. También introdujo importantes reformas en la administración imperial.
Para reorganizar el vasto territorio del Imperio, Diocleciano creó la llamada tetrarquía.
Dividió el Imperio en dos partes, Oriente y Occidente, con cuatro prefecturas, que a su
vez se dividieron en diócesis y éstas en provincias. Estableció que cada parte del
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Imperio estuviese gobernado por un Augusto, que debe adoptar un César como su
sucesor.
La victoria de Constantino hizo que se unificase de nuevo el Imperio. Constantino
dictó el Edicto de Milán, que confirmó la tolerancia hacia la religión cristiana, que
después se convirtió en la religión oficial del Imperio, sirviendo de base a la Monarquía
de Derecho divino.
Constantino trasladó su capital a Bizancio, que en adelante se llamó Constantinopla
en su honor.
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TEMA XI: LA DIVISIÓN ADMINISTRATIVA Y DE
GOBIERNO DE REGIONES Y PROVINCIAS
1. ORDENACIÓN TERRITORIAL DEL CÉSAR
César dio un definitivo impulso a la ordenación y unificación legislativa de las
provincias y municipios, superando el modelo de la antigua Ciudad-Estado. Para eso,
era preciso promover y difundir el espíritu de la romanidad entre los provinciales. En
este sentido, se decía que había dos patrias: la de origen y la ciudadanía de Derecho.
Las reformas del César fueron decisivas en la organización y régimen de los
municipios. Las antiguas magistraturas de los Cuestores y Ediles fueron sustituidas
por:
- Quattuorvirii (Cuatorviros): Eran cuatro magistrados, de los cuáles dos eran
iure dicundo, con poderes jurisdiccionales, y dos era aediliciae potestate,
com competencias de policía, vigilancia y ordenación urbanística.
- Duoviri (Duunviros): Fueron creados por César, que quiso unir las
competencias de las magistraturas ciudadanas con la dualidad y
colegialidad de las magistraturas republicanas.
La Lex Iulia municipalis se consideró el gran ordenamiento de César sobre el régimen
municipal. Se ignora mucho de su contenido, pero se sabe que los magistrados
municipales sólo tenían competencias en los procesos ordinarios pero carecían de las
relacionadas con el poder de imperium.
En materia penal tendrían potestad para sancionar los delitos relacionados con la
policía y cuidado del orden público. En materia civil no podían ocuparse de asuntos
que excedieran determinadas cantidades. Como cláusula general, se incluía la ficción
de que los procesos se tramitasen igual que ante el Pretor urbano.
2. LA LEY MUNICIPAL DE URSO EN EL MARCO DE LA LEY JULIA
La colonia de Urso fue fundada por César, aunque fue Marco Antonio el que
promulgó la Ley en el año 44 a.C. Sobre esta Ley pueden señalarse tres estratos:
a) Redacción cesariana
b) Cambios en la publicación por Marco Antonio
c) Inscripción de los bronces en la época Flavia.
Los capítulos que se conservan se refieren a la jurisdicción, a los apparitores de los
magistrados, al sacerdocio, al urbanismo, a los acueductos, a los tributos y a los
ilícitos más importantes. En cuanto al procedimiento, trata de reglas pertenecientes al
antiguo proceso por legis actiones.
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3. EL GOBIERNO DE PROVINCIAS, COLONIAS Y MUNICIPIOS
3.1 Prefecturas
Durante la época republicana y, con más intensidad, durante el Imperio, se crearon
colonias de ciudadanos romanos, en las que los colonos mantenían la ciudadanía
romana. Estaban formadas por pocos centenares de familias, en su mayoría soldados
y veteranos, y se le concedía autonomía administrativa y de gobierno. Tenían
magistrados propios, duunviros o Pretores, senado y asambleas. Por un plebiscito
aprobado por el Senado, se establecía en una Ley:
- El territorio
- El número de colonos
- Las concesiones de tierras
- La elección de los magistrados
Provincia, después de la conquista de Sicilia, adquirió el sentido de gobierno de un
territorio sometido a la dominación romana y, después, el mismo territorio fuera de
Italia perteneciente al Imperio de Roma
Las ciudades se construían en torno a los ejes principales: el cardus maximus, que
iba de norte a sur, y el decumanus maximus, que iba de este a oeste.
Los distritos gobernados por un prefecto, que comprendían colonas, municipios y
aldeas, se llamaban prefecturas. Los poderes judiciales y administrativos de los
prefectos dependían del grado de autonomía concedido a las ciudades y municipios.
3.2 Municipios
Municipium era la comunidad de ciudadanos, con plenos derechos de sufragio o sin
estos derechos, considerada diferente a Roma en su administración y que estaba
dotada de órganos propios de gobierno. La concesión de derechos de gobierno
autónomo a los municipios se fue extendiendo y consolidando en las sucesivas épocas
históricas.
Una legislación general sobre los municipios se le atribuyó a César, la Lex Iulia
municipalis y existen numerosos bronces y mármoles en los que aparecen grabados
numerosas leyes municipales.
Las funciones de los magistrados municipales en materias de sus competencias, eran
las siguientes:
a) Ordenación urbanística y obras públicas
b) El presupuesto municipal
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TEMA XII: LA ACTIVIDAD ECONÓMICA Y FINANCIERA
EN ROMA Y SU RELACION CON LA ACTUALIDAD
1. EL COMERCIO Y LAS FINANZAS EN LA ÉPOCA DE LA EXPANSIÓN
COMERCIAL
Las relaciones comerciales con los griegos del sur de Italia fomentaron los
intercambios y sirvieron para la creación de industrias y manufacturas.
La industria edilicia, con la construcción de grandes obras públicas, fomentó las
industrias relacionadas con ellas. El Imperio tenía cien mil kilómetros de clazadas y
algunos restos se conservan todavía.
Otra industria organizada era la de extracción de minerales: la administración
propietaria del suelo arrendaba a sociedades y particulares la explotación de las
minas.
Las victorias militares y el botín de guerra fueron las que proporcionaron las mayores
fortunas al pueblo romano. Roma sustituía a los pueblos vencidos en la titularidad de
sus bienes: minas, yacimientos, bosques, canteras, etc…
3. LA CONCESIÓN A LOS PARTICULARES DE CONTRATAS Y SERVICIOS
PÚBLICOS
Mediante la concesión administrativa, los órganos de gobierno otorgaban a
particulares y sociedades, la gestión y el aprovechamiento de bienes públicos. La
finalidad era producir capitales y rentas para aliviar las cargas económicas que
provocaban las campañas de conquista.
Las concesiones más importantes eran:
a) Tierras de campo público y solares, que se cedían en arrendamiento a
particulares que se comprometían a pagar una renta anual o vectigal.
b) Construcción de grandes obras públicas
c) Explotaciones mineras, de cantera y de salinas.
d) Arrendamiento de las exacciones y cobros de impuestos, tributos y rentas
públicas, encomendadas a las sociedades de publicanos
e) Agua públicas para servicios de particulares
f) Pesca en el mar o en los ríos
g) Solares para la edificación de villas
h) Servicios de Correos y transportes (cursus publicus)
Según la importancia de las concesiones, se otorgaban por Ley, Decreto del Senado,
Edicto o Decreto de los Príncipes y Decretos de los magistrados. En las provincias, los
propretores y gobernadores, y en las colonias y municipios, el Senado municipal, los
Curatores, los Duunviros y los Cuatorviros.
Las formas jurídicas de estas concesiones eran las siguientes:
a) La publicación de una Ley aprobada por los Censores, por el Senado o por los
municipios con las condiciones de los arrendamientos.
b) La licitación o subasta entre los particulares o empresas interesadas, o también
las concesiones directas
c) La firma de los contratos o compromisos de pago de las fianzas o la
presentación de avales
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4. LAS SOCIEDADES DE PUBLICANOS
La aparición de estas sociedades de capitalistas se explica por las grandes ventajas y
ayudas que, para los gobernadores y otros cargos provinciales, representaba tener un
cuerpo de diligentes administradores especialistas en el cobro de impuestos, pero
también en otros muchos negocios públicos, como el avituallamiento del ejército.
La primera noticia que nos llega sobre la aparición de estas sociedades se remonta a
la guerra contra Aníbal, en el año 215 a.C., para el aprovisionamiento de los ejércitos.
Estas sociedades también se dedicaban entonces a la construcción y sostenimiento
de edificios públicos y sagrados
El régimen jurídico y estructura de estas entidades estaba formado por sus órganos
directivos y socios, con una organización parecida a las sociedades capitalistas o por
acciones de hoy en día.
Los socios, reunidos en asamblea, se distribuían las competencias y los encargos en
Roma y las provincias.
Las funciones directivas eran desempeñadas por los jefes o directores generales en
Roma y por los delegados territoriales en las provincias. Estos directores ejercían el
cargo durante un año.
Existían también en la sociedad otras personas que tenían vínculos con la sociedad
sin ser socios, los adfines, que eran titulares de una parte de la sociedad.
Las sociedades trataban de monopolizar los contratos de una provincia, pero a veces,
ejercían diversas sociedades en el mismo territorio.
Las sociedades a veces se agrupaban para encargarse de los impuestos de las
provincias.
En un fragmento de Ulpiano aparecieron diferenciadas cuatro tipos de sociedades,
que se les contrata:
- Para todos los bienes (sive universorum bonorum)
- Para algún negocio determinado (sive negotiatonis alicuius)
- Para contratas públicas (sive vectigalis)
- Para una sola negociación (sive etiam rei unius)
La sociedad de los publicanos era considerada como una sociedad de ganancias.
Junto a estas empresas comerciales existían otras empresas industriales. Las minas
estaban en manos de los publicanos y eran explotadas por sus grandes sociedades.
Pero junto a las minas también había otras empresas dedicadas a la producción de
cerámica, de vidrio, etc… Estas sociedades podían tener una duración limitada los
cinco años que duraban las contratas.
En conclusión, las sociedades de los publicanos eran lo más parecidas en estructura
y funcionamiento a las que hoy se llaman sociedades capitalistas o por acciones.
5. LAS CRISIS DEL IMPERIO ROMANO EN RELACIÓN CON LA ACTUAL
Las crisis de mayor importancia ocurrieron en los finales de los períodos históricos:
en el tránsito de la República al Imperio, durante el Principado, en la época de
Diocleciano y en la gran crisis del Bajo Imperio al final del mundo romano.
5.5 La crisis económica y social del Bajo Imperio
En los s. III y IV se produjo la gran crisis institucional, económica y social que llevó a
la caída del Imperio romano de Occidente. La progresiva sustitución en el ejército de
los romanos por mercenarios bárbaros ocasionó numerosas derrotas y el derrumbe de
las fronteras.
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El predominio del latifundio, la desaparición de los esclavos y la adscripción forzosa
de los colonos a las tierras, así como el sistema de impuestos y las requisas de las
cosechas, ocasionaron la huida en masa de los campesinos hacia las ciudades.
Las reformas acometidas por Diocleciano proporcionaron una etapa de paz, pero los
problemas económicos se agravaron.
La división del Imperio en dos partes determinó la ruina de la parte occidental. Para
conseguir una mayor estabilidad económica, Diocleciano dictó un edicto en el que
estableció el precio obligatorio de una serie de servicios básicos, pero el resultado fue
una subida de precios y un regreso a la economía de cambios.
La economía de esa época estaba basada en la agricultura, que atravesaba una
crisis muy grave cuyas causas eran:
- El escaso número de esclavos
- Las incursiones de los bárbaros
- El excesivo gravamen de los impuestos
Desapareció la pequeña y mediana propiedad, que fueron sustituidas por los grandes
latifundios pertenecientes a las clases senatoriales, que establecieron gobiernos
autónomos, precedente del régimen del feudalismo,
Mientras que la parte oriental mantuvo sus reservas humanas y económicas, la parte
occidental fue cada vez más difícil de sostener hasta que se produjo su caída en el
año 476.
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