LA IMPORTANCIA DE LA ÉTICA EN LOS
NEGOCIOS
La ética en los negocios se basa en una serie de reglas escritas y tácitas sobre los
principios que rigen las acciones y la toma de decisiones de una empresa. La
ética viene de una rama de la filosofía que ve los valores humanos en relación
con su conducta a lo bueno o malo, lo correcto e incorrecto. En el mundo de los
negocios, esta ideología, tal y como vamos a ver a lo largo de este artículo,
asegura mejores empleados y más inversiones.
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seducción del talento
La consideración de la ética en los negocios hunde sus raíces en los orígenes de
la lógica económica del capitalismo moderno. Las concepciones modernas del
comportamiento económico nacen de la mano de la ética protestante calvinista,
como bien describe Max Weber en su obra clásica «La ética protestante y el
espíritu del capitalismo».
Junto a la amplia penetración de la ética del esfuerzo y la mejora en las
sociedades calvinistas, estas ideas serán recogidas en la obra de los primeros
teóricos de la economía política y especialmente, en los planteamientos de su
principal exponente, Adam Smith, primero en su libro «La teoría de los
sentimientos morales» y a continuación, en su gran clásico, «La riqueza de las
naciones».
Según Daniel Prieto, docente de nuestro MBA online, la ética es un valor que
debe estar presente en nuestro día a día y, por supuesto, también en los negocios.
«Marcar las directrices de nuestro comportamiento es un principio básico que las
empresas tienen que asumir y deben impulsar un comportamiento ético entre sus
empleados que favorezca la interrelación entre personas, compañía y sociedad».
La ética es un principio moral totalmente transversal a cualquier actividad
humana. Casi se podría decir que sin ética no se podría vivir, aunque la
realidad, por desgracia, nos está indicando todo lo contrario.
No hay más que leer los periódicos o ver las noticias en la televisión para
constatar que el ser humano se ha olvidado de la ética como principal eje de
actuación. El negocio, entendido como la negación del ocio, consiste en
cualquier tipo de transacción económica entre un cliente o empleado con
cualquier proveedor, y según indica José Vera, docente del área de RRHH de
la Escuela de Negocios y Dirección, “cuando hay dinero de por medio, muchos
aplican el principio del todo vale, una actitud que va en contra de cualquier
principio moral”.
Vivimos en tiempos de incertidumbre y ahora, más que nunca, se hace muy
necesaria la ética en profesionales, ejecutivos y emprendedores. Muchas de las
grandes empresas mundiales ya no discuten la importancia de la ética en sus
organizaciones; más bien, buscan la forma de aplicarla. Claramente, la ética es
una disciplina de Management y una habilidad clave para la próxima generación
de líderes.
Definimos la ética empresarial como el conjunto de valores, normas y
principios reflejados en la cultura de la empresa, cuyo objetivo es alcanzar
una mayor armonía con la sociedad y permitir una mejor adaptación de los
trabajadores en el entorno laboral, respetando los derechos de los mismos en su
doble papel de empresarios y de personas.
Para el docente de ENyD, la ética en los negocios nace en el mismo instante en el
que surge la primera transacción comercial, el primer trueque. Lo que ocurre es
que en estos tiempos se está hablando mucho del tema; por desgracia demasiado.
Cuando en el primer trueque, una de las dos partes de la transacción intenta (y
consigue) engañar a la otra, aparece la primera contravención del principio moral
de la ética y, en lugar de buscar la forma de aplicar principios morales (éticos)
para corregir la situación, el docente indica que optaron por el refranero de
«Arrieros somos y en el camino nos encontraremos«, esperando el momento de
la revancha, en vez de aplicar aquello de: «Haz bien, y no mires a quién». Con la
revancha (o venganza) no se solucionan los problemas morales.
Según Rafael Tomás Cardoso, docente del Máster Oficial Online en
Dirección y Gestión de Personas de ENyD, “el principio moral de esta
economía política y de la ideología liberal, basada en la idea de que la búsqueda
del bien privado conduce a la generación del bien público (o bienestar social) a
través de los mecanismos de la mano invisible del mercado, sirvió durante mucho
tiempo de fundamento a la legitimación ética de los negocios”.
En este sentido, añade que “los cuestionamientos críticos del capitalismo, desde
el keynesianismo y el neoliberalismo contemporáneo, a través de la aceptación
de la intervención y regulación social de las economías de mercado, se ha
convertido en la demanda social actual de una economía socialmente responsable
y de unos negocios éticos”.
“Son demasiados los casos que nos muestran hasta qué punto nos hemos
olvidado de la ética, en su sentido más amplio. Gilles Lipovetsky (conocido
filósofo francés), a finales del pasado siglo, acuñó su famosa frase que tanto me
gusta repetir a mis alumnos: El Siglo XXI tendrá que ser el Siglo de la Ética, o
no habrá Siglo XXI».
Vera indica a continuación que esta frase “puede parecer demasiado dramática,
casi truculenta”, pero el día a día le demuestra que el ser humano, en general, no
ha leído a dicho autor.
Por todo lo expuesto, la ética empresarial no sólo tendría que ser necesaria
sino, incluso, obligatoria. Por suerte, buena parte de las nuevas generaciones se
han concienciado en la necesidad de ejercer «buenas prácticas», no sólo desde el
punto de vista medioambiental, sino también desde el comportamiento humano
en la forma de llevar adelante los negocios.
“La exigencia, por parte de estas nuevas generaciones, de unos estándares
mínimos de responsabilidad empresarial, reputación, cumplimiento
(«compliance»), prestigio, etc. hacen que las empresas se estén tomando muy en
serio la aplicación de principios éticos en sus acciones, sean del tipo que sean”,
matiza José Vera.
En este sentido, añade que “es triste constatar que, además de las leyes escritas
por los poderes legislativos de las naciones y del código moral natural del ser
humano, las empresas han tenido que redactar sus propios códigos de
conducta internos para que los empleados tengan que saber qué es lo que se
puede y lo que no se puede hacer en el marco de los negocios”. Inclusive, en
estos últimos años está apareciendo la figura del «Legal Compliance Officer»,
como garante del cumplimiento de dichos códigos de conducta.
BENEFICIOS DE LA ÉTICA EN LOS NEGOCIOS
Ante todo el de la propia sostenibilidad y supervivencia de la compañía. Una
empresa que no mantiene principios éticos en su actividad y comportamiento,
acaba desapareciendo. De hecho, ya lo dijo Abraham Lincoln, “Puedes engañar
a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero
no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”.
Los jóvenes de hoy en día pueden tener muchas dificultades para encontrar
empleo, pero cada vez son más exigentes con la reputación de la empresa
donde les gustaría trabajar; aunque no siempre se pueda elegir.
Para el docente del Máster Online Recursos Humanos, “la creciente atención
de las empresas a la demanda social y de las propias dinámicas del mercado, se
constituye en una parte fundamental de su estrategia de negocio, en un motor de
mejora de su imagen de marca, su prestigio y posicionamiento de mercado”.
CÓMO IMPLEMENTAR LA ÉTICA EN LOS NEGOCIOS
La ética en los negocios es un punto básico que desde el área de gestión del
talento de las empresas, se puede impulsar a través de la trasmisión de valores
dentro de la compañía. Otro aspecto que podemos impulsar, según Daniel Prieto,
es «desarrollar un código ético que de visión de aquellos comportamientos por
los que se deben de regir las personas».
Existen varias acciones para implementar correctamente la ética en los negocios.
Algunas de ellas son:
El establecimiento de unos criterios de «Buen Gobierno» a desarrollar por
y entre el propio Consejo de Administración en las grandes
corporaciones.
La implantación de la figura del «Legal Compliance Officer».
La redacción de un buen Código de Conducta bien comunicado a todos los
empleados y firmado por todos y cada uno de ellos.
Estas tres acciones, sin ninguna duda, facilitarán la implementación de esos
principios éticos en el ámbito de los negocios y de cualquier otro aspecto de la
vida empresarial.
¿POR QUÉ ES IMPORTANTE LLEVARLA A CABO?
Estas son las razones principales:
La imagen empresarial mejorará notablemente entre los clientes. Una gran
parte de asegurar el éxito empresarial es tener una buena imagen entre
nuestros clientes. De hecho, una de las principales razones por la que los
consumidores deciden participar en un negocio o no depende de la ética de
este.
Los clientes tendrán mayor confianza y se verán identificados con los
valores que transmite la compañía.
Aumenta la retención de los empleados. Si se les respeta y existen valores
morales que respeten sus derechos, sus opiniones, y se tengan en cuenta
sus tareas, se comprometerán con sus trabajos.
Atraer a los inversionistas. Un negocio que promueve la ética en su
gestión crea un ambiente favorable a la inversión.
Es la clave para mejorar la productividad. El personal trabajará mejor si
cree que lo que está haciendo es lo correcto y estarán motivados pues
sentirán que están contribuyendo a un mundo mejor.
EL CÓDIGO ÉTICO
En muchos casos, las empresas elaboran un documento denominado código
ético, que es a la ética de los negocios lo que el balance social a la
responsabilidad social de la empresa. Este documento consta de una serie de
principios que guían las actuaciones éticas de la entidad.
Para que el código ético no se convierta en una mera declaración de intenciones,
es muy conveniente realizar un seguimiento sobre la aplicación del mismo a
través de un comité de ética. Este comité se encargará de difundir su contenido
entre todos los miembros de la organización, garantizar su cumplimiento y
realizar reuniones periódicas para coordinar las actividades y revisar y actualizar
su contenido.
Últimamente se están poniendo demasiados adjetivos al concepto ética. Ética
deportiva, ética política, ética periodística, ética en los negocios, etc. pero, según
José Vera, “sólo deberíamos hablar de una única ÉTICA, sin más; escrita con
mayúsculas para que todo el mundo la entendiera”.
De hecho, a sus alumnos les insiste mucho en el concepto de «tolerancia cero»,
que tanto se está utilizando respecto a la violencia de género y que tan poco
resultado está dando. Les suele poner algunos ejemplos para que debatan sobre lo
que les parece que es tolerable (según prácticas comunes) y lo que debería ser
inadmisible y, fácilmente, llegan a entender el concepto de «tolerancia cero».
Siempre con la intención de convencerles de que “la ética acaba triunfando”.
Cientos de escuelas de negocios en todo el planeta preparamos cada año a
miles de futuros líderes listos para afrontar los retos del presente y futuro.
Las áreas de trabajo de estas escuelas y los criterios para medir su excelencia son
muy variados: especialización, salarios, prestigio internacional, etc. Sin embargo,
pocas de estas escuelas nos hemos preocupado de formar bajo un enfoque ético a
líderes capaces de adaptarse a largo plazo en un entorno cada vez más dinámico y
global.
Por lo tanto, aquellas escuelas de negocio que no estén formando líderes capaces
de adaptarse a un entorno cada vez más dinámico dándoles un enfoque ético,
deberían hacerlo.
Tomás Cardoso indica que “es fundamental que los docentes de las Escuelas de
Negocios tengan muy presente dentro de las programaciones de sus materias, la
demanda generalizada en la sociedad y en las tendencias de los mercados, de
unas empresas con propósito social y de su creciente reflejo en la fuerza y
presencia de los nuevos modelos de un Management estratégico con atención a la
ética empresarial, a la responsabilidad, el propósito e impacto social de los
negocios.”