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Neufeld Introduccion A La Antropología Social y Política

Antropología Social

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Ligros DE CATEDRA [I Introduccién a la Antropologia Social y Politica Relaciones sociales. Desigualdad y poder ‘Maria Rosa Neufeld y Gabriela Novaro (compiladoras) Cite dra: Antropologia Sisemitical(ctedra A) Procesos sociales contemporaneos y el desarrollo de la Antropologia Social y Politica ‘Maria Rosa Neufeld 1. Las caracteristicas de la Antropologia Social y Politica en|aactualidad Para comenzar este capitulo, que a su vez inicia el libro, nos preguntaremos cules son las caracteristicas de la Antro- pologfa en sus formulaciones contempordneas, Propondre- mos que hubo y hay una articulacién importante entre los procesos politicos y los cambios de las sociedades en las que se desarrolla la Antropologia y las transformaciones que hart ido sucediendo en la disciplina misma, Podemos sefialar, por ejemplo, que las problematicas estudiadas por kz Antropolo- gia briténica estuvieron estrechamente vinculadas con sus caracteristicas de potencia colonial. Que otro tanto sucedia con Alemania y Francia, hasta que perdieron sus espacios coloniales como parte de la guerra intercuropea conocida como Primera Guerra Mundial. Para pasar a ejemplos que nos son més prOximos, pode- ‘mos ver la forma en que las tematicas abordadas por los an- tropélogos de nuestro pafs sufricron el impacto (de las con- secuencias) de décadas de hegemonia neoliberal: revisando : los titulos de las investigaciones en curso en Ja Facultad de Filosofia y Letras de Ja UBA (como ejemplo), los antropélo- gos abordan problematicas de género cn su vinculacién con el VIH sida, problematicas educativas, como las vinculadas con la reciente sancién de la obligaioriedad de la escuela media, las luchas de los pueblos originarios por la tierra, las politicas policiales de “gatillo fécil”, Hay entre su producci6n aandlisis que destacan las consecuencias de la desindustriali zacién, de los procesos de privatizacién y analizan las pol ticas focalizadas pero también las respuestas sociales, sean estas la aparicién de los cartoneros, las fabricas recuperadas, los prigueteros, etc. ya sean brit ‘08, latinoamericanos 0 norteamericanos, Jos antropélogos actuales comparten algunas caracteristicas que, a su vee, los diferencian de los “antropélogos clésicos”, Antes que abordar cuestiones como “el parentesco’, “el po- dex o “la politica” (modalidad que caracterizaba a la Antro- pologia cn sus orgenes y hasta meciiados del siglo XX), los investigadores actuales analizan relaciones de poder, nelaciones dle desiguatdad, conflictos y resistencias en distintos ambitos en los que han elegido trabajar, y si bien no han desaparecido las problemiiticas iniciales, vinculadas con el parentesco, los grue pos domésticos, las familias, las comunidades, sise han trans- formado los abordajes. John Gledhill (2008), refiriéndose a las tenniticas abordadas por los antropdlogos britanicos, se- ialaba 1a revitalizacién de las Areas “clasicas”, notablemente los estuulins de parentesco, en los que se abordan cuestiones ucvas, como las implicaciones sociales de las nuevas tecno- logfas reproductivas, género y sexualidad. Destacaba, como otros temas cle actualidad, “estudios de la ley, derechos hu- manos, resohicién de conflictos y sistemas y procesos politi- cos, la etnografia cle organizaciones complejas a gran escalay de politicas pablicas, estudios de la cultura material, cuestio- nes comparativas de estética, arte y actuaciGn, antropologta visual, la antropologia de museos, la antropologia médica, la 8 atoms antropologfa del desarrollo y estudios de la relacién de los seres humanos con su medio ambiente”. Yatin sigue siendo vilida la sintesis que realizara, hace dos décadas Teresa Pires do Rio Caldeira (1989), cuando decia “Resumiendo (...) los antropélogos parecen estar menos in- teresados en el estudio antropol6gico de la politica, y mas in- clinados por las diversas dimensiones politicas de sociedades yeulturas; menos preocupados por los tipos de organizaci6n politica que con los temas de la dominacién, resistencia, Iu- cha y conflicto (...) Io que estd en juego es la dindmica de las prdcticas culturales complejizadas por relaciones de poder, en las diversas formas en que estas se manifiestan, y en los diferentes contextos de la vida social (en movimientos reli- giosos, en la familia, en las relaciones sexuales, en la produc- cin de conocimiento, en relaciones de clase, etc.)” Actualmente, las sociedades o grupos en los que traba- jan no cumplen con los requisitos de “exoticidad” y distancia que parecfan ser caracteristicas del quehacer antropolégi- co: si bien hay antropélogos que regularmente trabajan le- jos de sus lugares de origen, en comunidades campesinas 0 ndigenas, en general lo hacen en su propio medio (o bien resaltando la pertenencia de esas comunidades a contextos nacionales y politicos que los engloban).' 2. El contexto de surgimiento de la Antropologia, como parte de las Ciencias Sociales Dado que no estamos escribiendo una “historia de la An- tropologia’, nos permitimos realizar una periodizacién muy amplia y, en algtin punto, a medida de este texto: cuando 1 ste peceptn ules tega ms quevercon um vines ful qutaspmecaswesignoes agian as en 190, "ase stzamn nada ‘extias sno en cere tessa ards ch, 20001 Paeasnscrmgmines seldom telenopiga od hablamos de “la Antropologia contempornea", abarcam 5 cuatro décadas (desde los aitos 70), que diferenciamos del siglo anterior (1870-1970), que englobamos a su vez con una expresién amplia y difusa: “Antropologia clasica’ En el momento en que se organizan las Ciencias Socia les, también lo hace la Antropologfa, proceso que ocurre en el curso del siglo XIX y las primeras décadas del sigio XX. Si bien las pretensiones de sistematicidad y la busqueda de “leyes sociales” de los primeros cientificos sociales eran no- vedosas -enmarcadas como Io estaban en el ev hegeménico-, no eran estas las primeras reflexiones sobre Ia sociedad. Los hombres, decia Durkheim, no esperaron la creacién de las disciplinas sociales para pensar acerca de los problemas de sus sociedades que les resultaban acuciantes: re no puede vivir en medio de las cosas sin formular idcas sobre ellas y de acuerdo a las cuales arregla su con- 1 (..) Los hombres no han esperado a la ciencia social ra forjar sus ideas respecto del derecho, la moral, ka fami- ia y la misma sociedad, pues estos hombres las necesitaban para vivir" ([1895] 1964: 41-42) Xs s teorfas acerca de la sociedad incluidas las formula: por la Antropologia -son el producto cambiante de un Proceso colectivo~ siempre inacabado, de construccién. Sus Conceptos son el resultado, siempre provisorio, de reflexio- nes centradas principaimente en la problematica de las ciedades de los propios investigadores (aunque contradic- toriamente se esperaba que la Antropologia fuera la ciencia de bos primitivos); siempre hubo una importante vinculacién centre las preocupaciones y propuestas de los cientificos so- Giales y la problematica de las épocas en que vivieron. La misma Antropologia, que debia especializarse en el estudio de sociedades “exoticas’, se preguntaba cuestiones acerca de estas sociedades que en realidad buseaban respuestas a sus 20 wo oareatis propias problemsticas. Invitamos a los lectores a que por ejemplo, el capitulo de Adolescencia 9 cultura en Samoa, de Margaret Mead, titulado “Nuestros problemas educativos considerados a la luz de la experiencia samoana’: las pre- guotas que Hevan a la antropéloga a cuestionarse por lo que caracteriza el dejar de ser nifia en Samoa y otras sociedades muy diferentes a a norteamericana surgicron en el terreno de la propia sociedad a la que ella pertenecia. La otra, enorme dificultad, era dejar, como lo enuncia Gledhill “no utilizar a Occidente como punto de partic como sefala este autor (2000: 29), habia dos preocupacio- icamente europeas, que se ocultaban en la defi- jén aparentemente universal de qué es una sociedad: la preocupacién por el “orden social’, y la conceptualizacién del Estado, fa, en sus términos, “un exceso de equipaje etnocéntrico”. Por eso, él conclufa que “(...) ala hora de configurar el punto de partida desde el que elaborar Jo que tenja de diferente el mundo no curopeo, se dieron por sentadas demasiadas de las afirmaciones formuladas pot la sociologia clasica sobre las sociedades occidentales, incli+ yendo la manera en que la sociologia definia a una so en términos generales e identificaba a las sociedades de! tadas en unidades territoriale Coincidian el quiebre del vigjo orden mondirquico y esta- mental (emblemdticamente derrocado por Ia Revolucién Francesa de 1789) con el desarrollo cel industrialismo y la al de Europa (y luego de EE.UU.) sobre el expansién co resto del mundo, Como sefiaka Eduardo Menénder (2002: 84): “las concep- ciones respecto de su objeto de estudio inicial ~el ‘primiti- vo'— como las primeras problematicas onganizadas en tor no al mismo, y que reficren centralmente a la evolucién y/o 2 _Estefamso br pubikacpprimeavezen 94% a tend numersns edits. res stocerpnsy ds caddémi cos sino concepciones ideolégicas respecto de un sujeto de estudio cuyas caracteristicas posibilitan y justifican tanto la prioridad de la cultura occidental, como la fundamentacién de su expansién y dominacién a través de presupuestos ideo logicos utilizados como si fueran criterios cientificos (..)”. Lo que sugiere Menéndez es una suerte de “division del trabajo académico” que deslindé aguas, en el momento de la organizacién de las Ciencias Sociales, principalmente entre Sociologfa y Antropologia: "Por un lado, la divisi6 ‘én técnica € ideoldgica del trabajo intelectual remite a sociedades con- Pilejas, civilizadas, desarvolladas (..) y por otro, alas sociedades prinitivas, dgrajas, no complejas, etnogréficas (...) Se consti yen casi simultneamente un grupo de disciplinas para el estudio de “nosotros” (.) y una disciplina para el estudio de ‘los otros’ (...) Desde el principio, los antropélogos se arroga- on la capacidad de estudiar todos los aspectos de la cultura Gel otro, lo cual favorecié el mantenimiento de una perspec- tla actualidad, al menos como referente imaginario", El objetivo de la Antropologia era entender las estructuras sociales de las areas dependientes que se habian tuido por la expansin colonial e imperialista de las poteneias enropeas.> Mientras que la Sociologia se especializaria en las pro- lematicas urbanas, la Antropologia (0 Etnologia, segdn Jos dmbitos nacionales en los que se desarrollara), se dedi- 6 a los usos y costumbres de los pueblos de Asia, Africa y Oceania que fueron incluidos en los imperios les de Gran Bretaia, Francia, Alemania ¢ Italia, a fines del siglo XIX. Més adelante, Latinoamérica ~especialmente las dreas dens sas ris de A rue urd mesoamericana y andina~ fue objeto del trabajo de los an- tropélogos estadounidenses, Fue, justamente, la hegemonia norteamericana en términos globales la que sirvis (o sive) de contexto posibilitador del trabajo de Clifford Geertz en Indo- nesiay Marruecos, Anette Weiner en las Trobriand (siguiendo los pasos de Malinowski y Sharon Hutchinson entre los Nuer, estudiados por el britinico E. E, Evans-Pritchard en los 40). 3, Antropologia y situacién colonial No debemos, en el intento de ser sintéticos, olvidar la pro- fundidad de los procesos a los que estamos haciendo refe- rencia: en realidad, la expansién de *Occidente” se haba iniciado antes de 1492 y a partir de ese momento se acele- raron los acontecimientos. Los autores que han estudiado estas problematicas, entre otros Gledhill, destacan la nece- sidad y el interés que habia en los Estadosnacién que pro- tagonizaban esta expansién, de conocer en profundidad las caracterfsticas, los modos de vida, la cultura (concepto que adquiere rapido auge), de los pueblos que habitaban tanto los continentes sobre los que sucedfa esta expansién como también a de aquellos sobre los cuales se habjan expandido estos flamantes Estados dentro del propio ce Esta expansién colonial genera lo que Georges Balandier (1978: 11) definis como situacién colonial: ~ “por por una minoria extranjera racial y — que acula en nombre de una superioridad racial 0 étni cultural, afirmada dogmacicamente, Dicha minorfa se impone a una poblacién autéctona que constituye una mayoria numérica, = pero que ¢s inferior al grupo domi vista material tuacidn colonial entendemos la dominacién impucsta uralmente diferente, ode nte desde un pu rue crn en alguna forma la relacién entre icalmente diferentes: una sociedad indus- \dustrializada, de radici6n religiosa no es ~ Esta relacién presenta un caréeter antagés sico, que es resuelto por la sociedad desarrollada mediante el ejercicio de Ja fuerza, un sistema de seudojustificaciones yun patrén de comportamientos estereotipados operand en Ia relaci = Lasituacisn colonial es una situaeién tot El examen de las principales obras producidas por la An- tropologia britanica en la primera mitad del siglo XX nos confronta con a referencia casi nula a la situacién de st- n en la que se hallaban los pueblos sojuzgados. Salvo unas pocas menciones, como los pérrafos célebres de Ja Introduccién de Eyans-Pritchard a Los Nuer (1977: 24) *(...) me habria quedado en Muot dit, sila situacién politica hubiera sido mas favorable. Fuerzas del gobierno rodearo: nuestro campamento una mafiana al amanecer, hicieron re- gistros en busca de dos profetas que habian sido dirigentes en una rebelién reciente, y amenazaron con coger mis si no les entregaban a los profetas, Me senti en una posicién equi voca, pues aquellos incidentes podrian repetirse (...)". en términos generales, la situacidn colonial se daba no se analizaba, se ignoraba. mamiento de los antropélogos no fue homogé- Joan Vincent (1998) es hist6ricamente inadecua- do considera la d simplemente como uma forma de ideologia colonial, Retoma, seguramente, lo que decfa Lévi Strauss (1967; 51-52, citado por Kuper, 1973): "A veces se de nuestras investigaciones que sor mo’. Ciertamente, ambas cosas estan ligadas, pero nada serfa mis err6neo que considerar la Antropologia como residuo de balternizac ec la mentalidad colonial, una vergonzosa ideologia que ofrece al colonialisimo una posibilidad de supervivencia (...)”. joan Vincent sefiala que los antropélogos fueron con fre cuencia ferozmente criticos con las consecuencias de la do- minaci6n europea: en Estados Unidos los investigadores del Smithsonian Institute (sede de la investigacién de la época) no solo docurnentaban, sino que se enfrentaron politicamen te con ta burocracia federal. En Gran Bretaia, inglesas, debido a la preocupacién por la urbanizacién y la industrializacién masivas. Por demas, los primeros antropé- logos profesionales no pertenecian al establishment y fueron ‘08 de las administraciones coloniales, que sospechaban de ellos. Sin embargo, diré Vincent, después de 1940, no son sectores eriticos los que hegemonizan la disciplina. Como se- a autora, la Antropologia Politica como subdisciplina -desde esa fecha y hasta 1960~ estuvo a cargo del ahistérico enfoque de los funcionalistas, En el caso de los briténicos, es interesante ahondar un poco en esta cuestién. Segtin Adam Kuper (1975: 123-148), ‘que ha historizado estas cuestiones, desde el principio, a la Antropologia britanica le gusté presentarse como una ciencia que podia ser itil a la administracién colonial, No fue, seg Kuper, mucho el interés que desperté en el gobierno o el pri blico inglés, por lo menos hasta 1930. A partir de esa décadla, comenz6 a cambiar la politica colonial briténica en Africa, y los antropélogos comenzaron a recibir financiamiento, Esto sucedi6 a través del Internacional Institute of African Lan- uages and Cultures, creado en 1926, En Rhodesia del Norte se creé el Rhodes-Livingstone Institute, en 1938, Kuper hace un minucioso informe acerca de los distintos antropslogos que circularon por esos insticutos, y detalla el tipo de partici paci6n que tuvo cada uno de ellos. Es una historia, en gene- |, de fugaces participaciones por parte de los antropélogos ner y muchas sospechas por parte de los administradores respecto dela utilidad de los conocimientos que pudieran aportar; Las conchisiones a las que lega Kuper en este capitulo destacan, “que los antropélogos no se ocuparon de la sitwacién total de las colonias, Pocos estudiaron a los colonos y a los administra dores (.,.) quizés sea esta la razén de que los grandes estudios del periodo colonial traten del parentesco, de las constitucio- nes politicas de las tribusyy de los sistemas cosmolégicos". Pero, schala también que hubo numerosas excepciones: “en Africa del Sur, Gluckman e Hilda Kuper examinaron la organizacién racial en términos dindmicos y radicales, y Hellman fue una pionera en el estudio de los trabajadores urbanos africanos. En cuanto a grupo, con pocas excepciones, los miembros del Rhodes-Livingstone Institute eran politicamente de izquiercia y no negligentes en demostrarlo (...)". 4, Descolonializacién del mundo. ydela Antropologia La aceleracién de la expansién colonial de Occidente se habia dado a partir de 1870. Ya la guerra de 1914-18 habfa obligado a Alemania, gran perdedora, a desprenderse de sus colonias y nuevos movimientos se habian iniciado antes de Ja segunda guerra, Pero estos dinamicos procesos se accle- raron después de 1945, En 1954, en Indochina, se libraba Ja batalla de Dién Bién Phu, en Ia que el Viet Minh derto- t6 ala Legion Extranjera Francesa En 1955 se realizaba la conferencia de Bandung (Indonesia). Alli se reunieron por primera vez. representantes de paises asiaiticos y afticanos, en 4 Conese, Fans ceri su presencia de ger ect en inci Rcderoscue las sue lads en Corer de Gera dion Vet am on stead Not tase Heidt Nam dt Suz EEUU, ya presen ea eg, ro fms losaueds nel contents dela Gera a, sedesaralentonces ite Sb 975—laGuerade eoram Sb aque comunst apy ate y ELL Sx, 16 titrated general ex colonias, sin el patrocinio ni la presencia de Euro- pa, Ia URSS 0 los EE.UU. Poco después comenzaria la Gue- rrade Vietnam, en la que EE,UU., disputando su hegemonia mundial con la URSS, fue derrotado después de una larga y sangrienta guerra de guerrillas librada por los vietnamitas contra una de las mayores potencias mundiales. Estos hechos tendrfan importantes consecuencias en el desarrollo de la Antropologia, tanto en los paises en los que se habja desarrollado vinculada a la expansidn colonial como ‘en aquellos otros a los que habia llegado como parte de un movimiento general de expansién de la disciplina, y cuyos cultores fueron europcos inmigrados temporal o definitiva- mente y luego nacionales (cl caso de Brasil y la Argentina). Un ntimero significativo de antropélogos norteamerica- nos se comprometié abierta o subrepticiamente con su go- hierno, mientras que otros tantos participaban puiblicamen- te de Ia denuncia y de los actos y acciones multitudinarias «que se oponan a Ta guerra. En esos tiempos, también en América Latina habia antropélogos denunciando, junto con ‘otros cientificos sociales, el Plan Camelot (urdido como bur: ‘lo espionaje a realizarse con el encubrimiento de investiga- viones sociolégicas), y generado por el temor a la eferves- concia generada por el triunfo de la Revolucién Cubana y la posibilidad de la vuelta del peronismo en la Argentina, Este era el clima politico en 1970, momento en el que se- aka Eduardo Menéndez (2002: 38) que se dan simulténea- mente, un proceso de profesionalizacién y de malestar “vin- culado con asumir que dicho conocimiento era inseparable e las condiciones sociales e hist6ricas dentro de las cuales se sstituyé (...) un perfodo en el cual Ix Antropologia aparece ‘«omo una diseiplina reconocida por sus aportes diferenciales lespecto del conjunto de las Ciencias Sociales ¢ histéricas, slaclo que algunas de sus caracteristicas mas distintivas, como 1 énfasis en lo holistico, en To cualitativo, en la Emografia, en a simbdtico, emergen en los afios 60 y 70 como posibilidades Faesauonsetegaesye ance n tops a tedrico-metodolégicas para la descripcién ¢ interpretacién de los procesos sociales, en un momento en que son cuestio- nadas las tendencias teéricasy metodolégicas predon anivel de la generalidad de las ciencias sociales ¢ hist6ricas”, Después de los 70, la Antropologia se habia vuelto muy sensible al hecho de la situacién colonial y esta se convirtio en si misma en uno de sus objetos de estudio y trabajo cen- wales, Ademés, el peso del ferninismo hizo visible la acti dad de las mujeres, hasta ese entonces pasadas por alto en is etnograffas més reconocidas, Entre tanto, también habfan ido cambiando los “objetos” de estudio de los antropélogos. En el nuevo contexto de desco- lonizacién y tambien de grandes mig: que dicron lugar a Ia formacién de enormes conglomerados urbanos (en América Latina: San Pablo y Rio de Janeiro en Brasil, Li y etc.) los antropélogos siguieron trabajando con poblaciones reconocidas ahora como parte de los nuevos Estados-nacién, yasea como “pueblos originarios” o en calidad de campesinos © de habitantes de las nuevas y extensas barriadas populares urbanas, hasta incluir el estudio de los grupos sociales de los que formaba parte el mismo antropélogo, Al mismo tiempo, se produciréan redefiniciones en el pro- pio estatus socioprofesional de los antropélogos ~en términos de Menéndez “no es to mismo estudiar a Ia cnrandera herbola- ria que a médicos que trabajan en atenci6n primaria” (2002). 5, Anette Weiner y Sharon Hutchinson: dos reestudios de los “clasicos” Consideramos muy interesantes, para visualizar las cuestio- nes que estamos tratando de exponer, dos reestudios que es tuvieron a cargo de antrop6logas (a estas autoras se hace refe- rencia en la guia para la lectura de A. Weiner (pp. 107-117), en testa capi para la lectura de S. Hutchinson (p. 197). Una de ellas, Anette y M. Woods (pp. 119-145) y en la gufa do Malinowski), que ya formaban parte de Paps nea independiente, entre 1970 y 1981. La otra, Sharon Hut. chinson, después de los 80 comenz6 a trabajar con los nuer del Sudan Sudoriental, et pueblo que hizo célebre a E. E. Evans- Pritchard, Estos re-estuidios permiten percibir los nuevos con- textos politicos, incluida la conflictividad que dejaron en los tertitorios descolonizados las relaciones econémicas y politicas neocoloniales. Pero también nos acercan a una Antropologia que ya se habfa dlstaneiado del estructural-funcionalismo y el culturalismo, y discutia con el posmodernismo, o bien rec ie], Marx y la Antropologia feminista. ‘Veamos el caso de Anne Weiner teamericai (1933-1997), efectus trabajo de campo para real de doctorado entre 1971 y 1972 en las Islas Trobriand, N va Guinea-Paptia, islas a las que retorné en los afios 1976, 1980 y 1981, Gomo ella seiiala en la introduccién de su libro (Weiner, 1988) a la dificultad de cualquier trabajo de campo se sum6 el "seguir las pisadas de un célebre antecesor antro- pélogo, Bronislaw Kasper Malinowski. Y sigue diciendo, “Jas islas Trobriand son uno de los lugares mas sagrados de la Antropologfa y alcanzaron renombre a través de la influyen- investigacién de campo de Malinowski”. Weiner recuerda fa interevado en las ‘Trobriand por la cca de la organizacion politica de torno de jefes de alto estatus, lo cual los inea. En Ia introduceién, la autora se preguntaba acerca de las diferencias entre la etnografia de Malinowski y sus propios hallazgos, y comenzaba destacan- » su propio punto de partida, interesada cn los efectos que fa en la economia y la cotidiancidad de los trobriandeses incorporacién a la economia monetaria occidental, con- ‘ada en la venta de artesanfas. De aqui deriv6 a atender al ees ctmprnasy dear slbkegplgsecty ta 19 trabajo productivo de las mujeres, lo cual no solo hizo que es tas salieran de su lugar de “la mitad dejada de lado de la so- cicdad” sino que también Ia oblig6 a reconsiderar el lugar de Jos hombres (.,.) “en algunas culturas, tales como el cercano Oriente o los aborigenes australianos es muy dificil para los etndgrafos atravesar los mundos rituales, condicionados cultu- ralmente, que separan a los hombres y las mujeres. En el pasae do, sin embargo, tanto los etndgrafos varones como las mujeres generalmente analizaban las sociedacies que estudiaban desde era generalmente ignorado en el estudio de los roles de géne- +0; se percibja a las mujeres como viviendo a la sombra de Ios homibres, ocupando los sectores més vale privados que puibl cos de la sociedad, criando nifios antes que comprometiéndose en actividades econémicas o politicas” (Weiner, 1988: 7). La presencia europea en las ‘Trobriand no tenia gran pro- fundidad temporal: las islas debian su nombre a Denis de Tro- briand, teniente primero que acompafié al explorador francés D’Entrecasteaux. Pero el primer asentamiento alli fue la Mi si6n Metodista establecida en 1894, seguida diez aiios después por una estacién gubernamental colonial de Australia. Weiner recuerda que, desde 1975, las Trobriand son parte del Estado-nacién de Nueva Guinea-Paptia. Como antece- dentes, destaca que Paptia fue colonizado primero por Gran Bretaiia y cedido a Australia en 1904. Con anterioridad, Ale abja reclamado la posesién de la mitad norte, pero, después de la derrota alemana, este territorio pas6 también a ser gobernado por Autralia. Después del final de la Segun- da Guerra Mundial, las Naciones Unidas propiciaron que Australia diera la independencia a ambos territorios (Gui- nea y Paptia) conformando una nacién independiente. En 1964, se hicieron las primeras elecciones para el parlamento yen 1971 se aprobé la bandera y el nombre oficial se cambié a Papua-New Guinea, El gobierno auténomo comenz6 dos afios después, aunque Australia mantenfa control sobre la defensa y la politica exteriors, y en 1975 se proclamé Ia inde- pendencia plena. A.comienzos de 1970 los trobriandeses, ig: Papua-Nueva guiineanos de toda el pais, esperaban con gran entusiasmo la llegada de la indepencencia, después de seten ta afios de gobierno colonial australiano. Cuando se dectaré €1 Dia Nacional de la Independencia, en 1975, los trobrian- deses celebraron, pero su propia caética, y el poder de Vanoi como jefe Tabale di pidamente (...)." (Weiner, 1983: 19) Diferencidndose de ta Antropologia que Ia precedia (y de la Antropologia posmodernista contemporanea a ella), Anette Weiner eseribié sin perder de vista la inclusién de los trobriandeses en relaciones de subalternidad respecto de la presencia colonial, que desapareeia como tal pero dejaba tras de si una socieciad completamente distinta (por mis que Jos trobriandeses sostuvieran muchos de los aspectos crucia- les de su organizacién social y cultural), ‘También es significativo el caso de Sharon Hutchinson, (uno de los capitulos de este libro le pertenece). Mientras que estudio ya cldsico de F. Evans-Pritchard estd centrado en la in etnografica del mundo nuer, Sharon Hutchin- ia su obra con una re del mismo reconstruc son formes de los administra- ores coloniales) por las distintas estrategias que el gobierno \directo britanico ensayaba para controlar el territorio nuer, elias Jos intentos por hacerlos trabajar en plantaciones, igarlosa utilizar el dinero britanico, a vendersu ganado en s ferias establecicas por los ocupantes coloniales, a cambio « novedosos billetes: el “dinero”, y la recepcién que hacian ws nuer del mismo. De auf en més, la antropéloga norte- \eticana seguir trabajando los complejos cambios que la migracién, principalmente masculina, del medio ciudades en busca de trabajos de albaiiileria, irdn ciendo en esta sociedad, onganizada en linajes pat asi como la recepcién creativa, no mecinica ni forzosa, que nostraba principalmente la “agencia” de los j6venes y las mur 1a introducirse en el modo en que los nuer terminan ble e insidiosa guerra civil que se desa- la independ de Gran Bretaita. refiere a Hutchinson: Hutchinson habla con suavidad, pero apasi recta, pero nunca brutal, Es una lider fuerte, que b elcora: ‘an fuerte, de hecho, que muchos de los es la Universidad de Chicagi Eyans-Pritchard acerea de \do grupo en im- portancia del sur de Sudan. Los trabajos de Evans-Pritchard entre los nuer de 1930 cran elisicos y pioneros. “Nadie habfa vuelto a esa zona, or mucho tiempo, en parte porque creo que tenfan miedo de seguir las pisadas antropélogo de Oxford”, dice Hutel bajar tas gentes veian los cambios en su propio ve buscan activamente moverse en él. Es ie En 1998 escribi6 el articulo incluido en este libro, y en 1999 “Nuer Dilemmas: Coping with Money, War and the State”. “Sey ice Hutchinson- tanto porque entfa que era una de las pocas voces que trafa novedades del rca y también, a medida que fue pasando el tiempo surgis alguna ayud: Hutchinson colaboré con el Sudan Civilian Protection Monitoring Team, que trabaja para proteger a los civiles no combatientes de los ataques militares, Un amplio acuerdo de paz entre el gobierno de Sudan y el Movimiento Sudanés de Liberacién del Pueblo dio por terminada la guerra en enero dle 2008. 6. La Antropologia, un ejercicio de “descentramiento’. La desnaturalizacién de las relaciones sociales La Antropologia se caracterizé desde el vamos por ativismo, por la aceptacién de la validez de todas las ma- hifestaciones humanas, pero partiendo de una relacién at nétrica con las sociedades que fueron su objeto. Dentro de estos limites, esta disciplina ha discutido la “naturalidad” de las formas organizativas de las sociedades (también las propias). De esta manera, objeté las posturas etnocéntricas segtin Jas cuales la propia sociedad es vista no solo como “la }o como aquella que tiene formas légicas, obvias, de izaci6n social y politica. Podriamos decir que este in- tento de “desnaturalizar” las formas de la propia sociedad es a de sus caracteristicas mis originales y duraderas, Como (2000) %(..) esta vis del proceso ist6rico de la expansin de Occidente y de la occidentaliza- Gn del mundo proporciona el marco en el cual encuentra y toma sentido el nacimiento y el desarrollo de la An- ledhill muestra, en la obra de Morgan n glob: “cémo la Antropologia profesional, producida en Occidente, no se establecié como disciplina cientifica mas que operan- do una descentralizacin fundamen calegorias del pensamiento occidental. De préctica activa de a observacién participante levada a cabo por toda clase de usuarios, la Antropologia no se vuelve una disciplina cient sino cuando, con Morgan y otros, se opera la ruptura con ta emografia de los misioneros, los viajeros y los militares. La Tuptura comienza con el descubrimiento que Morgan hace en relacién a los indios Séneca cuyas relaciones de parentes- co manifestaban una lgica propia muy diferente a la de los sistemas existentes en Europa. Ah{ donde los europeos dis- tinguian con términos diferentes el padre de los hermanos del padre, a los que Hamaban “tios’, [os indigenas no hacfan esta distineién y designaban a todos estos hombres con un mismo término que Morgan traduce como “padre”, “(...) se ve que Ia ruptura con la etnografia de los misioneros fue cl resultado de una descentralizacién del andlisis ctnolégi en relacién con las categorias del pensamiento y las realida- des de Occidente. Después de Morgan, los sistemas occiden- tales de parentesco, de tipo cognatico, aparecen como casos particulares del ejercicio humano del parentesco, como for- mas dotadas de una légica que se les oponia ciertamente a otras mas exéticas pero a las cuales se les reconocia también original. Entonces, después de Morgan el camino quedaba abierto para preguntarse qué es un padre? (...) yendo mas lejos, Ia pregunta era (...) sila idea de que un in. dividuo comparte la sangre de su padre y de su madre tenia tun sentido universal Ampliemos un poco més esta cuestién: gcuintas veces he- mos considerado como obvio, légico, natural, que la familia sea monégama, que la propiedad de la vivicnda familiar sea del nticleo conyugal, etc.? En estas cuestiones se hace visible la posibilidad de intervencién tedrica de la Antropologfa 2 partir de los conocimientos reunicos por los antropélogos 24 wabisaret dads. Como destaca acerca de una gran variedad de so« Lins Ribeiro (1989: 66) La perspectiva antropol existente entre el antropélogo como miembro aunque es. pecial—de un sistemna social y cognitive, que se encuentra en ea se basaria, asf, en una tension la nosotros/ellos, donde nosotros signifiea el an- tropélogo y todo lo que le es familiar coma miembro de una sociedad, y ellos los a Al estudiar "su" propia sociedad, el antro lizar la operacién inversa, convertir lo familiar en ex6u usando ~por principio y por racionalizacién metodol tuna posicién de extraflamiento. iales que estudia, lo exético. logo busca rea- “Desnaturaliza:” aspectos de nuestra vida cotidiana que pensamos (mas bien vivimos) sin reflexionar demasiado acer- ca de el fica también *historizar” su proceden a constatar que no nos encontramos fren- iversales sino a formas locales, relativamen- te a patrones u te recientes. Podrfamos, por ejemplo, indagar acerca de si es natural” la forma en que se aprende Antropologia en nues- 20 contexto, en las universidades de acceso yr sidades de masas) de la Argentina, En este caso, podriamos astrear Ia historia de la gratuidad y el cardcter abicrto en +has estudiantiles de comienzos del siglo XX. Analizando stas modalidades de ensefianza en América Latina, encon- famos parecidos con las grandes universidades piiblicas sxicanas, pero nos sorprenderiamos descubriendo que las ferencias con Jo que sucede en un pais vecino como Brasil nportantes: salvo alguna excepcidn, en Brasil la Antro- 1 los posgrados y no en el grado, ¥si deci- yexploréramos la forma en rrauss Hegaron a fa se ensefia unos retroceder en el tie antropslogos erssxsameeyainnyaaningls troops Saciyhova 28 definir sus identidades profesionales, encontrarfamos que no siguieron “carreras” o “licenciaturas, sino que fueron trazan. articulo publi- (Bloch, 2009) Lévi-Strauss nacié en Bruselas, en una f ccoses, y siguié una carrera bastante ti exitoso, francés, de Humanidades. Asistié al Lycée Janso Sailly en Paris, y luego a la Sorbonne. En 1928, a una excepcionalmente temprana y con mucho éxito, ppasé el fore middable examen de agrégation en filosofia, Después de esto, se convirti6 en algo asi como un profesor de nivel avanzado en Laon, Picardia, un tipo de puesto que generalmente era €l primer paso para llegar a profesor universitario.(...) Sin 0, pronto se desilusioné de la filosotia por lo que vio Ja formas antes y utilitarias de la filo sofia en boga en Francia en ese momento, En wn momento te, parece haber perdido el interés ¢ sorprendentemente sin comprometerse el dramatico periodo de la posguerra en Frat Robert Lowie, en parte porque tomé coneiencia de que la queza de las culturas que en ese momento se rotulaban como, primitivas daba por tierra con el evoluci este relato, contado ahora por el mismo 88 en Thistes trdpicas (1976: 35): telefénica. Era Célest Bouglé, en ese entones rior (...) me pregunts de practicar etmog scamente: “siempre tiene el deseo “Desde luego”, “Entonces presente sidadl de San Pablo, Los suburbios estin llenos de indios, usted les podra consagrar los fines de semana, Pero es nece respuesta definitiva a Georges Dumas antes pe AT: (..) parece ext permanecido sordo a ur el eurso de Filosofia, me trasmitia la obra Ja escuela sociolégica francesa. De hec! solo hacia 1983 6 $4, al leer un comtré por casualidad: Primitive sociology ce Robert H. Low Ocurrié que, en ver de nociones tomadas de los libros ¢ i mediatamente metamorfoseadas en conceptos filosdficos, me enfrenté con una experiencia vivida de las sociedades indigenas, cuya significacién fue preservada por el compro: miso del observador (..). Asicomenzé es icana, trabada a go por ci rante tanto tiempo haya bargo, desde fad con la Etnologia angloame- ymantenida La informacién que habia recibido Lévi-Strauss acerca de San Pablo no era exacta: no habfa indfgenas en los alrededo- 's sino europeos y muchos japoneses. Como scfiala Maurice , en 1939 renuncia, para realizar un trabajo de campo istematico entre los Hambiquara y otros pueblos indige- del Matto Grosso y la Amazonia brasilefia. in sintesis, y d¢jando ahora los ejemplos: capacidad de ntearse al mismo t las formas; as forma s concretas; algunos textos clasicos Antropologia permiten re-crear en nosotros ese doble niento: comprender 0, en su tiempo que sometemos a lo propio, a lo c hi 28 tote ‘un gjercicio de des-cotidianizaci6n, por un lado, de des-naturaliza- cién, por otvo, Esto exige aun un recorrido mas en torno a esta propuesta acerca de la "des-natural Como sefialan Bourdieu-Chamboredon-Passeron, (1975: 167): wente que cuando las propiedades 0 Jas consccuencias de un sistema social son atribuidas a la “nuturaleza” es porque sc ol historicas, es decir, todo aqu tema de relaciones; més exactamente, Marx seftala que el he- cho de que este error de método sea tan free ejemplo, al afirmar el canicter “natural” de las instituciones burguesas y de las relaciones burguesas de produecién, los economistas Clasicos justificaban el orden burgués, al tiempo que inmu- nizaban a la clase domi idea del cardcter his- ‘rico, por tanto transit rio, de su dominacién, En este parrafo, estos autores aluden aun texto de Marx, escrito en 1847 y perteneciente a Miseria de la Filosofia (1983: 81): Los economistas razonan de singular manera. Para ellos no hay mas que dos clases de instituciones: nas son artific ¥ otras son naturales. Aqui los economistas se parecen a los 2gos, quea su vez establecen dos clases de 1 extrafa ccir que las. mes ~las de la produceién burguesa~ son na tas dan @ entender que se trata precisa: s bajo las cuales se crea la riqueza y se Jas fuerzas productivas de acuerdo con las leyes de la naturaleva. Por consiguiente, estas relaciones son en naturales, independientes de la influencia del tiempo. S yeseeternas que deben regir siempre la sociedad. De modo que hasta ahora ha habido historia, pero ya no la hay. Ha habido historia porque jones feudales, y porque en lales nos encontramos con unas relacio- nes de produccidn completamente diferentes de las relaciones de produccién de la sociedad burguesa, que tos economistas quieren hacer pasar por naturales, y por tanto, eternas, 7.Etn dean. rafia y construccién de conocimiento, Las categorias is s sefialando, los antropélogos se interesaron pr el estudio de las condiciones que mantenfan estables a sociedades pequefias, que se suponfan como autosuficientes uménicas, En general, privilegiaban la descripcion de rela- ones de reciprocidad y equilibvrio antes que cambios y con- ictos. Este énfasis caracteriz6 en sus inicios la definicién que ls antropdlogos hacian de las pequefias comunidades volca- «lus sobre si mismas, que devinieron su unidad de andtisis, El trabajo en pequelias comunidades vividas como ex6- dio lugar al desarrollo de estrategias cu: paci6n. Mediante ellas debfa lograrse una imagen de « fotatidad de Ia vida social (los antropSlogos se planteaban ic el conocimiento que se obtiene por medio de la Etno- ticnde a ser totalizador, frente a la parcializacién que 1n al conocimiento producido por los historiadores, Slogos, 0 psicdlogos). Totalidad de la wida social tiene que n esa unidad de aniilisis a la que nos estamos refirien- nla medida en que esto se asociaba, o estaba permea- el clima intelectual del fi o, también se idea de toialidad orgénica: la sociedad se pensalxa n sistema integrado por partes interconectadas, Este abordaje, ligado a la percepcién de vineulos organi- cos, seria utilizado luego para pensar las problematicas de Ja propia sociedad. En su desarrollo eran reconocibles las influencias de Comte, Spencer y principalmente Durkheim, en cuya nocién de sociedad se anuncia esta concepcién. Durkheim denominaba sociedad a una entidad ba difusa, caracterizada por el entre! jonamiento de la misma, Ponia énfasis en las relaci de reciprocidad, indispen- sables para el funcionamiento social. Consideraba que la vida en sociedad es la que hace que los hombres procedan de determinada mancra, por ejemplo, siguiendo las reglas de su sociedad. Cuando estas reglas estén cambiando, cuan- do hay un desfasaje entre la dindmica social y las normas, se produce la “anomia’, Introdujo dos conceptos: conciencia colectiva y representaciones colectivas? que tuyieron una lar- ga historia posterior. En la naciente Antropologia, entrelazada con Ia ex sociol6gica de Durkheim, por wn lado, con el rot la filosofia alemanes por otro, se planteaba claramente esta preeminencia de la sociedad. En los comienzos de la discipli- na, los antropélogos utilizaban cultura 0 sociedad con cierta libertad, para referirse aproximadamente a lo mismo. Pero con el tiempo, estos comenzaron a convertirse en conceptos cuyo uso caracterizaba a cada una de las escuclas nacionales (los franceses, y atras los briténicos, utilizarian sociedad; los norteamericanos, siguiendo a los alemanes, cultura), Cultura fue el concepto privilegiado por los antropélogos alemanes y norteamericanos. Es central en el desarrollo de la Antropologia y altamente polisémico. Sus connotaciones han ido cambiando x medida que pasaba de un investigador 2 otro, de un contexto tedrico a otro, y de ser utilizado para “partes” que hacen al fu 55 Snbolas ue tener uo sigecado cam pa tad lis membros den up y Heras nies corn merbrosdeeseapa, abordar pequetias sociedades relativamente aisladas caracte- rizadas por modos de vida (culturas) diferenciables de las de otras unidades sociales, a su utilizacién para la comprensin de problematicas de las sociedades complejas. Los antropélogos briténicos, liderados por E. E. Radcliffe. Brown, utilizaron sociedad, y progresivamente, prefirieron reemplazar este concepto tan genérico por estructura social Este antropélogo briténico de la primera mitad del siglo XX, que realizé trabajo de campo en las islas Andaman, lecia, teorizando sobre las sociedades que ba: “Si estudiamos a los aborigenes de una regién de Australia (..) solo la observaci6n directa nos revela que esto MUMANOS eS Jos por una compileja red de relaciones swciales (y hay retacién. social cuando hay comportamiento intencional, interés mutuo). Empleo el término ‘estructura W para indicar esta red de relaciones reales (..)” (in- , dentro de esta denominacién, todas las relaciones de rsona a persona) Las estructuras sociales son Jan reales ~decia Radcliffe ‘own~ como lo son los organisms individuales. Las institu: ss sociales (entendia por institucién una forma repetitiva comportamiento social, una pauta estandarizada) consti- n, a su entender, el mecanismo por el cual una estruce 1 50 existencia y con continuidad. |, una red de relaciones sociales, se mantiene en. sidades del organismo social considerado como lo. Por ejemplo, podia hablar de la “funcién social del astigo del erimen” como el aporte al buen funcionamiento ma sociedad. vente a estas ideas, Claude Lévi-Strauss planteaba una ipcidn de la estructura que se pretendia totalmente dife- 3 En adécada del 60, el concepto de estructura social (origi- nado en la Lingitistica de Saussure) alcanz6 una gran impor- tancia en las Ciencias Sociales pero también en la Matematica, Ja Biologia, el Arte, Dado que coexistfan acerca de la misma concepciones muy diversas, era preciso definir de qué se ha- blaba. Lévi-Strauss,’ frente a las afirmaciones de Radcliffe- Brown que ya expusimos, se diferenciaba sefialando que “el término estructura social no se refiere a la realidad empirica los modelos que se construyen segiin esta (...)" y dife- de relaciones sociales destacando nes sociales son la materia prima con la que se elaboran los modelos que constituyen la estructura social”, “Estructura’, sistema, totalidad, configuracién, eran con- ‘ceptos intercambiabes para muchos autores (Verén, 1962), De acuerdo con uno de sus senticios fandamentales, es una estruc- tura todo aquello que aparece como resultado de una actividad de construccién (estructura, construccién, struere, construere) Los estudios sobre estructura social, decia Lévi-Strauss, tienen que ver con los aspectos formates de los fensmenas sociales: “el interés principal de los estudios sobre estructura social parece radicar en que permiten al antropélogo abrigar la es- peranza de que, gracias ala formalizacion de sus problemas, pueda utilizar métodos y tipos de soluciones correspondien- tes a disciplinas que han avanzado en esa direccin mucho mis lejos que la suya propia” (Verén, 1962), En este caso, la disciplina tomada como modelo era la Lingiiistica. Para el estructuralfuncionalismo, asi como para Lévi- Strauss, el estudio de las relaciones sociales entre los hotnbres el niicleo de la que forman parte de una sociedad constitu: Antropologia Social o Sociocultural, Secu Tves ey, 5: in By Mies, 5, 32 smoke mee Qué se entiende aqui por relacién social? Segiin Beattie (1972), cuando los antropélogos sociales (clisicos) hablan dle relaciones sociales piensan en las formas en que la gente se comporta cuando otras personas son objeto de esta con- ducta. En este nivel preliminar, siempre hay dos aspectos ba: sicos que deben plantearse respecto de cualquier relacién social: entre quiénes se da (por cjemplo, marido y mujer, madre € hijo, gobernante y sibdito) y acerca de qué se da (por ejemplo, la disposicién de la propiedad, el ejercicio Ja autoridad, la necesidad de mostrar respeto). Las 1 jones sociales, decian antropélogos y socidlogos, ten: a caracteristica central: la reciprocidad, que cra la que esta ropologia destacaba como prioritaria, por ejemplo, en relaciones entre” parientes, miembros de una aldea, ¢ sive, sefiores y stibditos. Y cuando algo fallaba en esta lidad de la reciprocidad, por lo menos se destacaban '" mecanismos de que disponian las sociedades para hacer ite a estas disrupciones 0 “fallas” Esta centralidad de la reeiprocidad venfa de lejos. Pode- 'srastrearla en Marcel Mauss (1971), que seiialaba que 4.) sobre estos temas tan complejos y sobre esta multitud de cosas sociales en movimiento, queremos aqui tomar ¢1 voluntario, por asi decitlo, aparentemente libre y gratuito y, sin embargo, obligatorio e interesado de esas prestacio ‘ves; prestaciones que han revestido casi siempre la forma de Ja transacci -a social, y cuando en el fondo lo yelinterés econémico, Incluso, los nos @ fondo uno: ;Cual es la norma de derecho 9 de sempensyeldatso ces ops 2 interés que ha hecho gue en las sociedades de tipo arcaico el regalo recibido haya de ser obligatoriamente devuetio? ; Qué fuerza tiene la asa que se da que obliga al donatario a devolverla? Este es el pro- blema de que nos ocuparemos, aunque indiquemos todos. Bsta cuestiGn es retomada por Lévi-Strauss (1988: 91-92): ones del admirable Essai sur trax, em pris far, que cn las soci ntercambio se presenta como de dowaciones reciprocas; buego, que estas ¢ ciprocas ocupan un lugar mucho mas importante en estas sociedades que en la nuestra; por fin, que esta forma pri tiva de los intercambios no salo tiene esencialmente un caricler econdmico, sino que nos pone en presencia de lo que con asierto ddenomina “un hecho social total’, vale decir, dotado de unc signé- Jfieaciin a la vez social y religiosa, magica y econdmica, utilitaria 9 sentimental, juridica'y moral. Se sabe que en muchas sociedades rimitioas, y en particular en las de las islas det Pacifico y en las de la casta noroeste del Pacifico, en Canada y en Alaska, todas las ceremonias celebradas en orasién de acontecimientos importantes se ‘acompaitan de una distribucién de riquezas. Esta manera de pensar las relaciones sociales, centran- dose cn Ia reciprocidad, tuvo larga vida en la Antropolo- gis. Dentro de esta corriente, pongamos como ¢jemplo al antropélogo norteamericano Georges Foster, que publics en 1967 Tzintzwntzan, wm libro referido a un pueblo cam- pesino mexicano, En el capitulo 11 se refiere al contrato fdico (que tiene lugar entre caciques o terratenientes y ) y; haciendo caso omiso de las relaciones de idad/dominacién que pudieran existir entre estos sujetos sociales, sefiala que la reciprocidad es Ia base de relaciones sociales: brio nos ayuda a en- ibyacente a las relaciones sociales: idico es lo mas importante intvan (..) es un principio de reciprocidad, que da base a todos los la- 208 formales, sirviéndose de p el aglutinante que ‘mantiene unida la sociedad, como el lubricante 41 su funcionamiento (...). Esta verdadera hegemonia de estas variantes del pensa- Ifuncionalista, que priorizaba los andli- sis sincrénicos centrados en nociones como *reciprocidad”, brio”, “homeostasis” (a los que se agregé el estructu. mo), caracterizé no solo a la Antropologia sino también 8 Sociologia hasta fines de la década del 70. El pensamien- marxista habia sido una presencia cotidiana y fuerte en I pensamiento europeo. Pero la pi iazismo y el ascismo hasta el final de la guerra, scguida después por la uerra fria entre EE,UU. y la URSS lo invisibi 'g0, los textos de Marx volverfan a aleanzar gran auge en 's 70, coincidiendo en la Antropologia con la toma de con- de Ia problemdtica vinculacién inicial de la misma la expansién colonial, a la que ya nos referimos, Dentro ropologia, la recuperaci6n del marxismo trajo con- » un nuevo énfasis en la preocupacién por analizar las laciones de poder y desigualdad, cuestionando el cardcter ante de las relaciones de reciprocidiad. Esto se logrs por » del retorno a la lectura de los textos originales de x, apartiindose de las lecturas econo que habia divulgado el estalinismo. cistas y evolucio: meeptualizacion de las relaciones sociales y la socie- podemos visualizar el sentido en que se ejerci est ‘nut ulemana ((1846] 1971: 30) permitia pensar desde otros seid Sy foa 35 ndamentos cémo entender las relaciones sociales, caracte- sticas del mundo humano, que por ello se diferencia de la naturaleza, Decfa Marx: La produccién de Ja vida, tanto de la propia en el trabajo. como de la ajena en Ia procreacién, se manifiesta inmedia- tamente como una doble relacién ~de una parte, como una relaciGn natural, ¥ de otra como wna relacién social sovial en el sentido de que por ella se entiende la cooperaciin de diversos indi- vidues, cualesquiera que sean sus condiciones, de cualquier modo y para cualquier fin, De donde se desprende que un determinado modo de produccién pre lleva aparejado un determinado modo de cooperacién (...) El pensamiento de Marx permitfa quebrar la visién de la sociedad como cimentada en ta reciprocidad. Las relaciones sociales, en el curso de la historia de la divisin del trabajo, pensadas como relaciones de produccién, se caracterizarén pot distintas formas de desigualdad, las inherentes a las relacio- nes dentro de la familia a partir de la divisin del trabajo doméstico y las que, a partir del desarrollo de Ia agricultura, surjan de la divisién entre el trabajo manual e intelectual y permitan que unos se apropien del producto del trabajo del otro, La distribucién desigual, cuantitativa como cualitati- vamente, del trabajo y de sus productos seré, desde tiempos tempranos, la caracteristica dle todas las sociedades (aunque més no fuera en la desigualdad entre hombres y mujeres). Nos explayaremos acerca de esta cuestién en la Introduceién ala problemética de la desigualdad (p. 207). A partir de Marx, las sociedades, en tanto “totalidades” serin pensadas por medio del concepto de modo de produc «cién, es decir, en términos de las correspondientes relaciones de produccién (que son también relaciones de dominio y subordinacién) en las que los hombres nacen o entran invo- luntariamente, En las sociedades modernas, las relaciones «le produccién encuentran su expresién en la formacién de relaciones de clase (y esto a su vez pemitird identificar rela- ‘ones de explotacién, de dominacién, de alienacién), Para la Antropologia, que se caracterizaba por la descrip- + i6n de relaciones cotidianas, se abria la posibilidad de per- tihit la centralidad de las relaciones de poder, entabladas slesile lugares desiguales (de dominio, hegemonia, subordi- widn) y, en medio de conflictos, relaciones de imposicién y iesistencia a la imposicidn. En los modas en que esto sucedia, +1 cada caso, era posible reconocer formas culturales pro- bins de cada contexto. A la recuperacién de Marx se agreg6 el conocimiento tar- i «le los textos de Gramsci (en la Argentina esto habfa sido posible en los 60, antes de la dictadura por la traduccién tcalizada al espaitol por el grupo de Pasado y Presente; en cl ninco angléfono su conocimiento y difusién fueron poste- tiores, en los 80). Gramsci vivi6 y produjo su obra.en la época del surgimien- ty consolidacién del fascismo, por el cual fue encarcelado, y a vibi6 la mayor parte de sus textos en la prisién (Los ewader ty de la Cércel. 1929-1935). La obra de Gramsci, producida +1) exis condiciones, permitia percibir las wansformaciones + habjan sufrido las formas de dominacién que describie- hat Marx y Engels. Gramsci, una y otra vez, mostraba que la Inert y la coercién no eran él tinico modo en que se ejer- «4a el dominio: también iluminaba en muchas situaciones el consenso y la adhesi6n voluntaria de los dominados, que we jnuiducfan en el seno de espacios de la sociedad civil. Las ‘smueyats manifestaciones del Estado, el papel de los “intelec- t1uiles orgéinicos", los miiltiples procesos de organizacion de Jay clases subalternas, la cuesti6n del sentido comtin y la cul- eran parte de los temas que abord6 y que tuvieron gran lucneit en el desarrollo posterior de la Antropologia, Hunbicn el conocimiento de los trabajos de los britinicos 1. ‘Thompson (1984, 1992) y Raymond Williams (1980) se engines ern dma ea peron fundamentales para repensar eriticamente las nocio- nes de clase social, base, superestructura, determinacién y iegemonia, incorporando a Gramsci en Ia distincién entre dominio que se expresa en formas directamente politicas, y muchas veces a través de la coercién directa, de la hegemonia “un proceso, un complejo efectivo de experiencias, que no se produce de modo pasivo como una forma de dominacién. Debe ser continuamente renovada y recreada, asi como pei ida y limitada” (Williams, 1980), Un concepto de cultura complejizado con estos aportes les permitiria pensar a los antropélogos en términos de re. laciones de hegemonfa, de dominacién y subalternizacién; tepensar de qué modo las relaciones de poder circulan capi. Tarmente en nuestras sociedades. En este tiltimo parrafo alu- a Michel Foucault, otra de las presencias importantes en Ia Antropologia de las tiltimas décadas. Muchas de estas cuestiones se abordaran en los capftulos siguientes. bosgraduacién”; este tipo de estudios que se inicis en ese is en 1968 y que tiene gran importancia en la actualidad Brasil, la influencia de la Antropologia francesa, y luego itiinica y la estadounidense, fue muy grande, ‘Como sefiala Eunice Durham (1998): (2) bajo la hegemonia det fur grados y formas diferentes el cultur nico, se introdujo en Brasil una nueva tradicién jonalismo, que combing en o americano y el socio: trabajo de campo, que revolucions profundamente a Ja An- pologfa brasileha EI centro de todo este movimiento estuv, ustituido, sin duds, por los estudis le comunidad, que inte- ‘ban lo rural y lo urbano en una totalidad que podia ser-con- oyeccién de Ia sociedad en su conjunto. 111 sociedad brasilefia sufri6 (igual que la argentina), duc siglo XX, dictaduras que perturbaron la vida cotidia- ¥ pusieron entre paréntesis los clerechos de los ciudada- Sin embargo, las universidades quedaron relativamente de la politica. Y la Antropologia » en consecuencia, tiene una continuidad de la que ‘argentina, que debid ser refundada en 1984, al fi la tiltima dictadura militar Creemos que por estas ». la Antropologfa brasilefia creci6 mas estrechamente la a los grandes centros europeos primero, y norte- 0s luego, en los que se desarrollé la Antropologia am, en el articulo que mencioniramos anterior refiere a las razones del reciente auge alcanzado en disciplina, serialando que “el trabajo altamente ivo de la Antropologia, su capacidad de detectar pers- ‘gentes ¢ interpretaciones alternativas, presenta provocativo y cstimulante para repensar la reali- e esta manera, aparecié como tna altern: 8, La Antropologia Social y Politica: los problemas ylas tradiciones Las cuestiones abordadas por los “antropélogos cla ~y el modelo de abordaje caracteristico del estructural cionalismo y del culturalismo al que hicimos referencia has taaqui- ejercieron enorme influencia sobre Ia Antropologia Posterior. En América Latina, esta disciplina tuvo un impor- tante desarrollo en México, en Brasil y en la Argentina Museo Nacional de Rio de Janeiro data de 1808 y la Univer- sidad de San Pablo se fundé en 1984; desde ambos centros se desarrollaron las Ciencias Sociales en el pafs vecino. Tal como destaca Mariza Corréia (1993), la Us Pablo establecis fuertes vinculos con antropélogos france- ses, que dictaron cursos alli, tales como Clauce Lévi-Strauss y Roger Bastide. El mismo Radcliffe-Brown fue docente en la “0s 38 Weahnates Frennpnalscanyadneryceartedesdrmsogi oniyhita 39 frente al fracaso de “los esquemas globalizadores con los que la Sociologia y la ciencia politica produjeron, en ei pasado, tuna interpretacién coherente de Ja sociedad nacional” al tiempo que los sujetos caracteristicos de los trabajos antropo- Jogicos se politizaban: los campesinos, as mujeres, os indige- nas, en general los “otros” casi siempre exeluidos. La historia de la Antropologia en la Argentina comparte algunos de estos rasgos, pero hay también importantes dife- rencias. Tal como solia seiialar §; mos parte de ese nente que los antropélogos investigaban para descubrir 1a especificidad y la variabilidad de la otredad, Somos parte de realidades que fueron investigadas por los antropdlogos lésicos"? También, al igual que en Brasil, la investigacién y luego la docencia se organizaron primero en los grandes Mu seos de La Plata y Emogrifico de la Universidad de Buenos Aires (fundado en 1904). En el Museo Etnogrifico trabajaban investigadores, algunos de ellos de origen extranjero y, final- mente, en 1958, se cred la Licenciatura en Ciencias Antropo- logicas con sede en el Musco. Peto a partir de este punto, co. mienzan las diferencias con cl desarrollo de la Antropologia brasilefia (Facultad de Filosofia y Letras y Colegio de Gradua. dos en Antropologia, 1989), En sus inicios, los referentes de la Antroy referimos 2 la Universidad de Buenos Aires) no pertenecfan nia la Antropologia Social inglesa nia la francesa, ni al cultu- ralismo norteamericano, Los primeros profesores -Imbello- ni, Vivante, Bormida, Menghin~* se consideraban adherentes ologia local (nos 7 sofas psa Amica Latin ene asd bs artopeogsnrtametians guiness are fe su aca coma edges, antptiogesolaicsen Ar Lana pe en Méxa yentoane nue mins ce aca de stra bal azn Fi en IaUniedadde Vera ramen, iela hist6rico-cultural” o Escuela de Viena, Su pro- neamental era reconstruir los “patrimonios en es- puro’, no contaminado, de los pueblos americanos. No nmovis el etnocidio: los pueblos a los que pertenecian jetos, los s, no eran mas que pueblos objeto, Juuchlos etnogréficas (Neufeld, 2008) |.ay sucesivas generaciones que estudiaron Antropologia 's primeras carreras universitarias en la Argentina (La y Buenos Aires, principalmente) desarrollaron una Wy precoz critica de las ensefianzas de estos, sus docen- ‘0 las condiciones politicas ~caracterizadas a partir de 5 por breves periods de gobierno civil, electo, interrum- sistemsiticamente por golpes militarcs, generaron con- 's inuy diferentes a las que describimos para la An »gia brasilefta. Los gobiernos mi nente en la vida universitaria, nombrando interven- ». enerando listas de investigadores y leeturas prohibi nzando el exilio y, en Ia iiltima dictadura militar, la icin de profesores y estudiantes. estas razones, que hemos trabajado en otro texto (New ace, 1998) la investigacién y la ensefianza de la Antro. Sociocultural debié scr re-fundada; este es el caso de iversidad de Buenos Aires. Esto ha dado pie a momentos mn a textos en Jos que se analizan los complejos su existencia (Menéndez, 2008; Neufeld, 2008). ictualmente una linea tinica de pensamiento. Cone ‘cenciatura en Ciencias Antropolégicas apropia- ‘is o menos criticas de las diversas teorias hegomé- icas de la Antropologia contempordnea. Los tes, preocupadas por los problemas de la organi- itica, (rabajan cuestiones como las que he- lo en la primera pagina de este capitulo. Y, tal \séramos, también comparten “aunque no haya en los estilos puntuales de investigacién~ el esa tradicion de la investigacién antropolégica, ary eros erp caracterizada por la investigacién prolongada, con participa- Gn, en contextos locales, en la que los antropélogos ponen sus propios saberes con los saberes de sus ocasio- "sujetos" -no objetos- de estudio. Balandier, G. 1973. Teoria de la descolonizacién. 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