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Resumen Unidad 1, Sexologia, Jailin Flores

Este documento presenta resúmenes de varias unidades de la asignatura de Sexología Médica impartida en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. El primer resumen cubre el Capítulo 1 y define la sexualidad humana como las diferentes maneras en que las personas experimentan y expresan su sexualidad. El segundo resumen cubre el Capítulo 4 y describe los factores que contribuyen a la excitación y respuesta sexual como las imágenes, el tacto, los sonidos y sustancias. El tercer resumen cubre el Capítulo 5 y explica cómo se determina la identidad

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Jailin Flores
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Resumen Unidad 1, Sexologia, Jailin Flores

Este documento presenta resúmenes de varias unidades de la asignatura de Sexología Médica impartida en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. El primer resumen cubre el Capítulo 1 y define la sexualidad humana como las diferentes maneras en que las personas experimentan y expresan su sexualidad. El segundo resumen cubre el Capítulo 4 y describe los factores que contribuyen a la excitación y respuesta sexual como las imágenes, el tacto, los sonidos y sustancias. El tercer resumen cubre el Capítulo 5 y explica cómo se determina la identidad

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Universidad Autónoma de Santo Domingo

Facultad de Ciencias de la Salud


Escuela de Medicina

Asignatura: Sexología Médica (MED 1360)

Resumen Unidad 1

Estudiante: Jailin M. Flores Antigua

Matricula: 100362509

Profesor: Larry Gómez Moreno

Sección: 07
Capítulo 1
¿Qué es la sexualidad humana?

Su origen está en las raíces latinas que significan «cortar o dividir», lo que hace referencia a
la división de los organismos en los géneros masculino y femenino. Una acepción del
término «sexo», por tanto, se refiere a nuestro género, a ser macho o hembra. Podemos
definir la sexualidad humana como las diferentes maneras en que experimentamos y nos
expresamos como seres sexuales. El conocimiento de nosotros mismos como mujeres u
hombres es parte de nuestra sexualidad, como lo es la capacidad que tenemos para las
experiencias y respuestas eróticas.
El estudio de la sexualidad humana es un objetivo común de antropólogos, biólogos,
investigadores médicos, sociólogos y psicólogos, por nombrar algunos de los profesionales
implicados en este campo.
Vivimos en una sociedad plural, que comprende una amplia gama de actitudes y valores
sexuales. Algunos de vosotros podéis ser liberales en vuestros puntos de vista y conducta
sexual. Otros podéis ser conservadores o tradicionales.
Las actitudes sexuales de las personas, sus experiencias y sus conductas están
condicionadas en gran medida por sus tradiciones culturales y creencias. Aunque el sexo es
una función natural, las maneras en que expresamos nuestra sexualidad son una elección
personal. Elegimos cómo, dónde y con quién nos relacionamos sexualmente.
Nuestros sistemas de valores —nuestros estándares sexuales— tienen varias fuentes:
padres, compañeros, comunidad religiosa, pertenencia étnica, y nuestra valoración de todas
estas influencias.
El núcleo del pensamiento crítico es el escepticismo —no dar las cosas por sentadas—.
Pensamiento crítico significa ser escéptico ante lo que aparece en la prensa, lo dicho por las
autoridades o los personajes célebres, o lo comentado por los amigos. Otro aspecto del
pensamiento crítico es el análisis reflexivo y la investigación de afirmaciones y
argumentos.
Aquí presentamos algunos principios del pensamiento crítico:
 Sé escéptico.
 Analiza las definiciones de los términos.
 Examina a las asunciones o premisas de los argumentos.
 Sé cauto en la deducción de conclusiones a partir de las evidencias.
 Considera interpretaciones alternativas de las evidencias de la investigación
 Considera los tipos de evidencias sobre los que se han basado las conclusiones.
 No simplifiques en exceso.
La conducta sexual no solo está determinada por factores biológicos y psicológicos, sino
también por factores sociales. Los factores sociales contribuyen a formar nuestras actitudes
sexuales, nuestras creencias y nuestra conducta. Los antropólogos contribuyen a nuestra
comprensión de la diversidad transcultural en la sexualidad.
Dada la complejidad y el rango de la conducta sexual humana, necesitamos considerar
múltiples puntos de vista en la manera de entender la sexualidad. Cada punto de vista —
histórico, biológico, entre-especies, transcultural, psicológico y sociocultural— tiene algo
que enseñarnos.
Primero, la sexualidad humana parece reflejar una combinación de factores biológicos,
sociales, culturales, socioculturales y psicosociales. Segundo, hay unos pocos patrones
universales de conducta sexual, y el panorama de lo que está bien y lo que está mal muestra
una gran diversidad. Tercero, aunque nuestros propios valores culturales y creencias
pueden ser profundamente significativos para nosotros, no necesariamente tienen que
indicar lo que es normal, natural o moral en términos de conducta sexual. La complejidad
de la sexualidad humana —complejidad que sigue confundiendo un poco a los científicos—
se añade a nuestra maravillosa y rica experiencia sexual.

Capítulo 4
La excitación y la respuesta sexual

Cada uno de los sentidos juega un papel en nuestra sexualidad, pero algunos son más
importantes que otros. Las señales visuales pueden excitar sexualmente. Podemos
excitarnos por la visión de nuestra pareja desnuda, desnudándose o vestida informalmente.
Algunas parejas encuentran excitante observarse haciendo el amor en un espejo en el techo
o en vídeo. Otros se excitan con las películas de sexo explícito, mientras que otros se
aburren o las encuentran ofensivas. Aunque ambos, hombres y mujeres, se pueden excitar
con imágenes eróticas (término técnico para «películas porno»), los hombres muestran más
interés por ellas.
Las zonas erógenas son partes del cuerpo especialmente sensibles a la estimulación sexual
táctil —a las caricias y otras atenciones—. Las zonas erógenas primarias son sensibles
eróticamente porque a ellas llegan gran cantidad de terminaciones nerviosas. Las zonas
erógenas secundarias son zonas del cuerpo que se vuelven eróticamente sensibles a través
de la experiencia.
Las zonas erógenas primarias incluyen los genitales; la parte interior de los muslos, el
perineo, las nalgas y el ano; los senos (especialmente los pezones); las orejas
(particularmente los lóbulos); la boca, los labios y la lengua; el cuello; el ombligo, y, sí, las
axilas.
El gusto parece jugar un papel menor en la excitación y la respuesta sexual, a menos que
divaguemos un poco y consideremos que una comida exquisita o un excelente vino pueden
contribuir a la excitación sexual. En todo caso, algunas personas se excitan sexualmente por
el gusto de las secreciones genitales, como las secreciones vaginales o el fluido seminal.
El sentido del oído también es un importante medio para la excitación y la respuesta sexual.
Como las señales visuales y olfativas, los sonidos pueden ser excitantes o inhibidores de la
respuesta sexual. Los sonidos de un amante, ya sean susurros, indicaciones de placer o
sonidos apasionados que acompañan al orgasmo, pueden ser excitantes en el contexto del
calor de la pasión.
Un afrodisíaco es una sustancia que despierta o aumenta la capacidad para el placer o la
respuesta sexual. La creencia de que una sustancia tiene efectos estimulantes sexuales
puede por sí sola inspirar la excitación sexual. Los alimentos que de alguna manera
recuerdan a los genitales han sido considerados afrodisíacos.
El alcohol en pequeñas cantidades es un estimulante, pero en grandes cantidades frena la
respuesta sexual. Este hecho no debería sorprendernos, pues el alcohol es un depresivo. El
alcohol reduce la actividad del sistema nervioso central. Grandes cantidades de alcohol
pueden afectar seriamente al comportamiento sexual en hombres y mujeres.
No existe ninguna evidencia de que la marihuana y otras drogas alucinógenas estimulen
directamente la respuesta sexual. Sin embargo, los adictos a la marihuana declaran sentir
más empatía hacia los demás, ser más conscientes de las sensaciones sexuales y
experimentar que el tiempo transcurre más lentamente.
Los estimulantes como las anfetaminas tienen reputación de elevar la excitación y las
sensaciones del orgasmo. Altas dosis pueden elevar el riesgo de irritabilidad, inquietud,
alucinaciones, ilusiones paranoides, insomnio y pérdida de apetito.
Aunque las hormonas sexuales claramente determinan las «orientaciones» y los impulsos
sexuales de muchos animales inferiores, su papel en la conducta sexual humana puede estar
en un relativo segundo plano; de hecho, no es tan bien conocida su influencia.

Capítulo 5
Identidad sexual y roles de genero

Aristóteles pensaba que las diferencias anatómicas entre hombres y mujeres se debían a la
temperatura del semen durante la relación sexual. El semen más caliente engendraba
mujeres, mientras que el semen menos caliente engendraba hombres. Otros creían que el
esperma del testículo derecho engendraba mujeres, mientras que el esperma del testículo
izquierdo engendraba hombres.
Los cromosomas de cada progenitor se combinan para formar 23 parejas. La vigésimo
tercera pareja son los cromosomas sexuales. Entre la quinta y la sexta semana, cuando el
embrión mide solo entre seis y doce milímetros, se han formado gónadas primitivas,
conductos y genitales externos cuyo sexo no se puede distinguir a simple vista.
Cerca de la séptima semana del desarrollo prenatal, hebras de tejidos comienzan a
organizarse como tubos seminíferos. Las gónadas femeninas empiezan a desarrollarse más
tarde que las gónadas masculinas. Los ovarios se desarrollan en la undécima o duodécima
semana.
Nuestra identidad sexual es nuestra conciencia psicológica o sensación de ser hombre o ser
mujer, que es uno de los más obvios e importantes aspectos de nuestro autoconcepto. La
identidad sexual, como veremos, es normalmente, pero no siempre, la que corresponde a la
anatomía sexual del individuo.
La identidad sexual es casi siempre consistente con el sexo cromosómico. Sin embargo, esa
consistencia no certifica que la identidad sexual esté determinada biológicamente. De
hecho, también tendemos a ser criados como hombres o mujeres de acuerdo con nuestro
sexo anatómico.
El transexualismo es una condición en la cual el individuo desea poseer las características
anatómicas de las personas del otro sexo y vivir como una persona del otro sexo. Muchos
transexuales se someten a tratamientos hormonales y a cirugía para crear la apariencia de
los genitales externos típicos del otro sexo.
Un estereotipo es una idea convencional, fija —a menudo distorsionada— sobre un grupo
de personas. La asignación de sexo —nuestra identificación como mujeres u hombres— no
determina los roles o conductas que son consideradas masculinas o femeninas en nuestra
cultura. Son las culturas las que han generado expectativas referidas a la supuesta
personalidad y conductas propias de hombres y mujeres. Estas expectativas se llaman roles
de género.
El sexismo es el prejuicio de que, por razón de su sexo, una persona tendrá ciertos rasgos
negativos. Estos rasgos negativos, se asume, descalifican a la persona para ciertas
profesiones e impiden a él o a ella desarrollarse adecuadamente en estos trabajos o en
algunas situaciones sociales.
También existen diferencias sexuales en la personalidad. Según un meta-análisis de los
estudios de investigación, las mujeres superan a los hombres en extroversión, ansiedad,
confianza y capacidad educadora (Feingold, 1994). Sin embargo, las diferencias en la
personalidad tienden a ser pequeñas (Bailey, 2003b). Los hombres tienden a superar a las
mujeres en confianza en sí mismos, fuerza de voluntad y autoestima.
Los puntos de vista de la biología sobre la influencia del género tienden a centrarse en el rol
de la genética y las influencias prenatales en la predisposición de los hombres y las mujeres
a tener patrones de conducta ligados al sexo. Los puntos de vista de la biología se han
centrado en el posible papel de las hormonas en la formación del cerebro durante el
desarrollo prenatal.
Muchas personas piensan en la masculinidad y la feminidad como extremos opuestos de un
continuo. Las personas tienden a asumir que cuanto más masculina es una persona, menos
femenina es o debe ser, y viceversa. Así que un hombre que muestra rasgos estereotípicos
femeninos de cuidado, cariño y emociones es a menudo considerado menos masculino que
otros hombres. Las mujeres que compiten con los hombres en los negocios son
consideradas no solo más masculinas, sino también menos femeninas que otras mujeres.
Capítulo 6
Atracción y amor, fuerzas vinculantes

Los investigadores definen los sentimientos de atracción como fuerzas psicológicas que
atraen a las personas. Muchos factores influyen en la atracción personal. El primero que
consideraremos es la apariencia física.
Nos gustaría pensar de nosotros mismos que somos tan reflexivos y profundos que el
atractivo físico no nos condiciona. Nos gustaría afirmar que la sensibilidad, la calidez y la
inteligencia son más importantes para nosotros. Sin embargo, podemos no llegar a conocer
nada de la personalidad de otra persona si no responde a nuestros estándares mínimos de
atractivo físico.
La investigación muestra que el atractivo físico es determinante en la atracción
interpersonal y sexual (Langlois et al., 2000; Sangrador & Yela, 2000; Strassberg & Holty,
2003). Algunos investigadores, de hecho, afirman que la apariencia física es el factor clave
en la elección de las parejas para las citas, el sexo y para una larga relación (Hatfield &
Sprecher, 1986).
Las expectativas de rol de género pueden afectar a la percepción del atractivo. Por ejemplo,
las mujeres se sienten más atraídas por los hombres socialmente influyentes que los
hombres atraídos por mujeres socialmente influyentes. Aunque las cualidades personales
pueden tener un rol más importante en la determinación de las preferencias por una pareja
en las relaciones a largo plazo, el atractivo físico probablemente juega un papel de filtro. A
menos que una eventual cita reúna unos mínimos criterios físicos, no buscaremos bajo la
superficie rasgos «más significativos».
La hipótesis del emparejamiento sostiene que los individuos tienden a desarrollar relaciones
románticas con personas que son similares a ellos en atractivo físico, más que con las
personas de su entorno parecidas a Antonio Banderas o Penélope Cruz, por poner un
ejemplo.
La reciprocidad es un potente determinante de la atracción (Condon & Crano, 1988).
Tendemos a ser mucho más cálidos, solícitos y sinceros cuando estamos con desconocidos
que creemos que son como nosotros. Quizás el poder de la reciprocidad ha permitido a
muchas parejas ser felices el uno con el otro y estar razonablemente bien ajustados. A
través de acciones y palabras positivas recíprocas, quizás se pueden hacer crecer
sentimientos neutrales o leves, convirtiéndolos en robustos, en verdaderos sentimientos de
atracción.
Durante cientos de años, los poetas han buscado capturar el amor en palabras. Un poeta del
siglo XVII escribió que el amor era como «una roja, rosa roja». En la novela de Sinclair
Lewis Elmer Gantry, el amor es «la mañana y la estrella de la tarde». El amor es hermoso y
esquivo; reluce, brillante y celestialmente. La pasión y el amor romántico son también
desinhibidos y sensuales, rebosantes de deseo sexual.
Los griegos distinguían cuatro conceptos relacionados con el moderno significado de amor:
storge, agape, filia y eros. A diferencia de los griegos, nosotros tendemos a utilizar la
palabra amor para describir todo, desde los sentimientos de afecto hacia otro hasta el ardor
romántico de la relación sexual («hacer el amor»). Sin embargo, hay diferentes tipos o
estilos de amor en nuestra propia cultura, como veremos.

Capítulo 7
Relaciones y comunicación

La atracción ocurre cuando dos personas se interesan el uno por el otro y se encuentran
atractivos y seductores. Nos podemos sentir atraídos hacia una persona encantadora en
«una habitación llena de gente», en un despacho cerca del nuestro o en una nueva clase.
Un tipo de charla breve es el saludo. Normalmente anteponemos a los saludos el contacto
visual y decidimos intentar hablar si el contacto visual es recíproco. Evitar el contacto
visual puede significar que la persona es tímida, pero también puede significar ausencia de
interés. Si estás interesado en alguien, intenta una sonrisa y el contacto visual. Si el
contacto visual es recíproco, intenta un saludo.
La autorrevelación, o la actitud de sincerarse con alguien, ocupa un lugar central en la
construcción de relaciones íntimas.
La intimidad consiste en sentimientos de conexión emocional con otra persona y el deseo
de compartir los pensamientos y sentimientos más íntimos. Los miembros de una pareja
que sienten amor romántico normalmente quieren revelarlo todo y conocer todo el uno del
otro.
En una relación, el compromiso y la confianza pueden verse como una evolución de
acuerdo con un modelo de crecimiento cíclico mutuo:
• Sentir que uno necesita a su pareja promueve el compromiso y la dependencia en la
relación.
• El compromiso en la relación anima a los miembros de la pareja a hacer cosas que son
buenas para la relación (es decir, a realizar «actos prorrelación»).
• La pareja de uno percibe los actos prorrelación.
• La percepción de los actos prorrelación aumentan la confianza de uno de los miembros de
la pareja en el otro y en la relación.
• Los sentimientos de confianza incrementan la buena disposición de los miembros de la
pareja para depender de la relación.
La soledad y estar a solas no son sinónimos. La soledad es un estado de aislamiento
doloroso o un sentimiento de estar separado de los demás. Las personas solitarias tienden a
pasar mucho tiempo solas: cenan solas, pasan solas el fin de semana y participan en pocas
actividades sociales. Es improbable que tengan una cita.
Capítulo 8
Técnicas Sexuales y patrones de conducta

Existen varias formas de expresión sexual que no requieren una pareja o se practican, por lo
general, en ausencia de una pareja.
La masturbación implica la estimulación directa de los genitales. Otras formas de
experiencia sexual individual, como las fantasías sexuales, pueden estar acompañadas o no
de estimulación genital. En la tradición judeocristiana, la masturbación ha sido fuertemente
condenada como un pecado. El punto de vista de San Agustín llegó a la medicina en el
siglo XVIII, y los profesionales médicos «tradujeron» pecado por trastorno. Así que, hasta
tiempos recientes, la masturbación se ha considerado física y mentalmente dañina, así como
degradante.
Las personas pueden tener fantasías sexuales cuando están solas o para incrementar la
excitación sexual con una pareja. Existen muchas teorías sobre las fantasías sexuales. Un
punto de vista, que aparentemente tiene poco —si es que tiene alguno— respaldo de la
investigación, es que las personas que fantasean sobre el sexo suelen tener una vida sexual
menos agradable. Es decir, las fantasías podrían ocupar el lugar de la actividad sexual real.
Pero, por otro lado, las fantasías también pueden incrementar la excitación sexual,
proporcionando un placer mayor.
Los sentimientos mutuos de la pareja y la calidad de su relación pueden ser factores
determinantes más importantes de su excitación y respuesta sexual que las técnicas que
emplean. Los miembros de la pareja experimentan relaciones sexuales mutuamente más
agradables cuando son sensibles a las necesidades sexuales del otro e incorporan técnicas
con las cuales ambos se sienten cómodos.
El beso es casi universal en nuestra cultura, pero se produce menos frecuentemente en otras
culturas que la estimulación manual u oral de los genitales. Las parejas pueden besarse por
el propio placer del beso o como preludio de la relación sexual, en cuyo caso forma parte de
los prolegómenos. En el beso simple, los miembros de la pareja mantienen su boca cerrada.
El beso simple puede desembocar en caricias de los labios con la lengua o en mordisqueos
del labio inferior. En lo que Kinsey llamó beso profundo, que también se llama beso
francés o beso apasionado, los miembros de la pareja separan los labios e introducen la
lengua en la boca del otro. Unos prefieren separar los labios ligeramente; otros abren la
boca ampliamente.
Tocarse o acariciarse las zonas erógenas con las manos o con otras partes del cuerpo puede
ser muy excitante. Incluso simplemente cogerse de la mano puede ser sexualmente
estimulante para las parejas que se atraen mutuamente. La piel de las manos contiene una
elevada concentración de terminaciones nerviosas.
Los hombres están más dispuestos a estimular los pechos de las mujeres que a que les
acaricien los suyos, incluso aunque los pechos (y especialmente los pezones) son sensibles
eróticamente en ambos sexos.
Capítulo 9
La orientación sexual

La orientación sexual de una persona consiste en la atracción erótica y el interés por


desarrollar relaciones románticas con personas del propio o del otro sexo.
La orientación heterosexual es la atracción erótica y la preferencia por el desarrollo de
relaciones románticas con personas del otro sexo.
La orientación homosexual es la atracción erótica y el interés por mantener relaciones
románticas con personas del propio sexo. El término «homosexualidad» denota interés
sexual por los miembros del propio sexo anatómico y se aplica tanto a hombres como a
mujeres. En el lenguaje coloquial, a los hombres homosexuales se les llama a menudo
hombres gays, y a las mujeres homosexuales, lesbianas. Los hombres gays y las lesbianas
también se llaman como colectivo «gays». El término bisexualidad describe una orientación
en la cual uno se siente atraído sexualmente e interesado en mantener relaciones románticas
con hombres y mujeres.
Como las personas gays se sienten atraídas hacia las de su propio sexo, algunos creen que
preferirían ser personas del otro sexo. Sin embargo, como los heterosexuales, la gran
mayoría de las personas gays poseen una identidad de género que es coherente con su sexo
anatómico.
Las personas bisexuales se sienten atraídas sexualmente tanto por hombres como por
mujeres. De los bisexuales se dice también que «conducen por los dos carriles». Sin
embargo, muchos sienten una atracción más fuerte por un sexo que por el otro.
La palabra «homofobia» deriva de las raíces que significan «temor hacia los
homosexuales». Aunque la homofobia es más común entre los heterosexuales, los gays
también pueden ser homófobos.
La disconformidad de género consiste en no sentirse conforme con el estereotipo de rol de
género que es coherente con el propio sexo anatómico. Como media, los hombres gays
tienden a ser algo femeninos y las lesbianas algo masculinas, pero existe mucha variación
en cada grupo.
Los hombres gays y las lesbianas normalmente hablan del proceso de aceptar su orientación
sexual como «salir del armario». Este proceso comprende dos vertientes: reconocer la
propia orientación sexual y comunicárselo a los demás. Salir del armario puede crear una
sensación de orgullo por la propia orientación sexual y fomentar la formación de relaciones
emocional y sexualmente satisfactorias con parejas gays masculinas o femeninas.

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