0% encontró este documento útil (0 votos)
223 vistas5 páginas

861584386158438615843RA2-Unidad IV-Principios Del Método Comparativo

Este documento resume los cinco principios fundamentales del Método Comparativo: 1) El principio de la arbitrariedad del signo lingüístico, 2) El principio de la continuidad lingüística, 3) El principio de la regularidad de los cambios fonéticos, 4) El principio de la analogía, y 5) El principio del préstamo. Explica cada principio y proporciona ejemplos para ilustrarlos.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
223 vistas5 páginas

861584386158438615843RA2-Unidad IV-Principios Del Método Comparativo

Este documento resume los cinco principios fundamentales del Método Comparativo: 1) El principio de la arbitrariedad del signo lingüístico, 2) El principio de la continuidad lingüística, 3) El principio de la regularidad de los cambios fonéticos, 4) El principio de la analogía, y 5) El principio del préstamo. Explica cada principio y proporciona ejemplos para ilustrarlos.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
Está en la página 1/ 5

Principios del Método Comparativo

Fuente: http://www.biografíasy vida.com/Biografía/b/bopp.htm


Franz Bopp, lingüista alemán nacido en 1791. Precursor del sitema de conjugación del sánscrito comparado con el
de las lenguas griega, latina, persa y germánica. Inauguró los estudios de la gramática comparada del indoeuropeo.

Este recurso trata los principios del Método Comparativo. Fue tomado por la Prof.
Nilsa Alt. Garabitos T. de las fuentes:

González, C. y Benavides, C. (2009). Introducción a la lingüística general, Santo


Domingo, República Dominicana: Editora Universitaria UASD, 2da. Ed.

González, C. y Benavides, C. (2004). Introducción a la lingüística general, Santo


Domingo, República Dominicana: Editora Universitaria UASD, 2da. Ed.

Principios

Según González, C. y Benavides, C. (2009), se llama principios a los diferentes


conceptos o enunciados que conforman el aparato teórico sobre el que
descansa una ciencia, disciplina o método de investigación determinados.

Los principios constituyen, en esencia, la teoría de la ciencia, es decir, la parte de


la ciencia que permite explicar, mediante el empleo de una terminología discreta,
el objeto de la ciencia. La teoría es lo que permite o debe permitir la compresión
del objeto.

La fundamentación teórica del Método Comparativo descansa sobre cinco


principios:

1) Principio de la Arbitrariedad del Signo Lingüístico


2) Principio de la Continuidad Lingüística
3) Principio de la Regularidad de los Cambios Fonéticos
4) Principio de la Analogía
5) Principio del Préstamo
Arbitrariedad del signo lingüístico

Este principio establece que no existe ninguna relación directa y necesaria


(natural) entre la palabra y la realidad que designa. Por lo tanto, si dos o más
lenguas utilizan palabras muy parecidas o casi iguales para designar la misma
realidad, de ello se puede deducir que dichas lenguas, en alguna época, tuvieron
relaciones históricas.
Ejemplos: 1) Inglés: mother, fish 2) Español: círculo
Alemán: mutter, fisch Italiano: Cícolo
Portugués: circulo
Francés: cercle

Estos ejemplos, que se pueden multiplicar varias veces, permiten establecer que
el inglés y el alemán son dos lenguas estrechamente relacionadas entre sí; lo
mismo se puede decir del español, italiano, portugués y francés.

Es importante señalar que la correspondencia entre los signos de las lenguas que
se comparan tiene que darse tanto en el plano del contenido como en el plano
de la expresión. Para los fines de este principio, la correlación existente entre
formas onomatopéyicas carece de importancia.

Continuidad lingüística

Según este principio las lenguas evolucionan sin cesar a través de reajustes
internos, pero no mediante bruscas mutaciones. De este modo, se considera que
las lenguas actuales o las lenguas históricamente conocidas son simples
modificaciones de otras lenguas habladas anteriormente.

Como ilustración de estos cambios continuos en la lengua, se presentan los


siguientes ejemplos de la evolución del latín al español:

Nocte > noite > noche


Riparia > ribeira > ribera
Capitellu > cabdiello > caudillo*

Los cambios que se producen en las lenguas son imperceptibles para una misma
conciencia colectiva. Por eso decimos que las lenguas no sufren cambios
bruscos en su evolución, en su proceso de transformación. Los cambios se
producen en el transcurso de generaciones sucesivas, pero son prácticamente
imperceptibles de una generación a otra contigua: así, el hijo habla como el padre
y el nieto como el abuelo. Esta continuidad asegura a la sociedad la
intercompresión entre sus miembros, imprescindible para su supervivencia
(González, C. y Benavides, C., 2004).

El vocabulario (aspecto lexical) es lo que se afecta con mayor facilidad: las


modas o cambios sociales y la fluctuación en los hábitos, las innovaciones
técnicas y los préstamos de otras lenguas aceleran la renovación lexical.
También hay rasgos gramaticales que evolucionan, aunque con mayor lentitud:
en el español normativo, las formas verbales correspondientes a la segunda
persona del plural son prácticamente inusuales en la actualidad, en la mayoría de
la comunidad hispana, y en su lugar se emplea la forma correspondiente a la
variante pronominal ustedes con que en esas comunidades se ha sustituido la
forma vosotros.

Los cambios también son muy frecuentes en la pronunciación y la articulación de


los sonidos. Esto se manifiesta en la coexistencia de realizaciones fonéticas
diferentes para la misma estructura fonológica:

Gobierno – gobielno; palma – parma; porque – poique, etc.

Finalmente, se ha de insistir en que estos cambios, cuando afectan la estructura


de la lengua, son imperceptibles a la conciencia colectiva de una misma
generación. Sólo al cabo de varios siglos serán sensibles las diferencias. Esta
afirmación explica el por qué se dificulta comprender el español del siglo XV y aún
más el del siglo XIII.

Regularidad de los cambios fonéticos

Este principio establece que en una misma época, en un mismo dialecto y en


las mismas condiciones, la alteración o cambio de un fonema se produce en todos
los casos y sin excepciones. Plantea, en otras palabras, que todas las
realizaciones de un fonema determinado cambian en el mismo sentido y al mismo
paso.

Una contribución notable de este principio es el hecho de que hoy se pueda


explicar que si la f latina inicial de palabra se ha conservado en francés: fils < filiu,
pero ha pasado a h en español: hijo < filiu, se tendrá la misma evolución para el
francés four y el español horno provenientes del latín furnu (m).

Sin embargo, este principio ha chocado con una serie de alteraciones fonéticas
que no responden a la evolución esperada, muchas de ellas debidas a factores
muy disímiles como son los tipos articulatorio, de tipo social, sicológico, e incluso
algunos de carácter intralingüístico. Se recomienda que el lingüista los tenga en
cuenta en el análisis sincrónico que practica con las lenguas que compara, a fin de
darle una explicación coherente a los cambios provocados por estos factores.

Las alteraciones o cambios fonéticos que no responden al principio de la


regularidad de los cambios fonéticos, han sido considerados como anormales
por los neogramáticos y los comparatistas en general, y han motivado la creación
de otros dos principios complementarios del de la regularidad de los cambios
fonéticos. Se trata del principio de la analogía y del principio del préstamo.

Analogía
De acuerdo a este principio, en el desarrollo evolutivo de la estructura fónica de
una lengua, se producen interferencias de la inteligencia humana en la regulación
de las leyes fonéticas de modo que llegan a estorbar r impedir, en cierto modo, las
aplicación o realización de esa regulación.

Algunos ejemplos de la influencia del principio de la analogía:

1) Tomados los verbos sentir y servir con sus temas: sent – y vest-, y sus
desinencias: -ir e –ir, tenemos que:
a) El hablante advierte en la conjugación un tema que encierra la idea verbal,
y una desinencia que modifica esa idea con circunstancias de modo,
tiempo y persona:

b) De este modo. Tiende a mirar el tema como invariable puesto que la idea
que expresa también es invariable;

c) Esto explica el que unas veces la lengua conserva intactas las alteraciones
fonéticas de un tema:

Sient – es
Sint – amos

Pero otras veces busca la uniformidad, como en:

Vist – es
Vist – amos

Es decir, según la ley fonética de la evolución de las vocales del latín al español, el
tema de vestir debió tender hacia la diptongación como sucedió con el tema de
sentir, en la segunda persona del singular; sin embargo, esto no sucedió. En otras
palabras, de acuerdo al principio de la regularidad de los cambios fonéticos,
ambos temas darían paradigmas idénticos:

Sient – es – sint – amos


(*) viest – es vist – amos

Sin embargo, el ejemplo con asterisco demuestra que no sucede siempre así,
porque el hablante, guiado por el principio de la analogía, tiende a regularizar
determinadas formas:

Vist – es - - vist – amos

2) En el orden sintáctico, también tenemos ejemplos de la influencia del


principio de la analogía:
El régimen de la preposición con nombres: ´´tengo deseo de, tengo
esperanza de, tengo la creencia de que, tengo el temor de´´. Por
influencia analógica a nivel vulgar, viene actuando sobre los casos de
construcciones verbales, imponiéndoseles se régimen con de: ´´deseo de
salir, temo de volver´´, etc.

3) En el orden morfológico, se influyen voces distintas por formar parte de una


misma serie correlativa: los días de la semana lunes y miércoles toman la
–s de martes, jueves y viernes; también las preposiciones y los adverbios
están sujetos a la información posible de sus terminaciones. En castellano,
la a de contra se propagó mientras; igualmente, la –s de fueras y tras se
propagó antes, entonces y mientras, por analogía.

Préstamo

Este principio establece que cuando en una lengua se observa un tratamiento


irregular de un fonema o grupo de fonemas, esa anomalía puede deberse al hecho
de que ese fonema o grupo de fonemas se haya introducido en una época
posterior a aquella en que la alteración fonética correspondiente se produjo,
procedente de otra lengua o dialecto desconocedores de tal alteración.

A fin de situar el préstamo, debe verificarse una exigencia básica: debe


determinarse que la posibilidad de contacto entre los usuarios de la lengua
prestadora y la lengua prestataria existió en el momento en que se produjo la
transferencia.

Este principio permite explicar por qué no se produjo determinada evolución


fonética normal o esperada, según el principio de la regularidad de los cambios
fonéticos, en determinadas formas lingüísticas de una lengua dada.

También podría gustarte