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Marco Jurídico y Doctrinario de La Defensa Integral

Este documento describe los principios constitucionales relacionados con la defensa integral en Venezuela. Establece que la seguridad de la nación es responsabilidad del Estado y de los ciudadanos venezolanos. También define el territorio de Venezuela y establece que la defensa del país debe basarse en la correspondencia entre el Estado y la sociedad civil para cumplir con principios como la independencia, democracia e igualdad.
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Marco Jurídico y Doctrinario de La Defensa Integral

Este documento describe los principios constitucionales relacionados con la defensa integral en Venezuela. Establece que la seguridad de la nación es responsabilidad del Estado y de los ciudadanos venezolanos. También define el territorio de Venezuela y establece que la defensa del país debe basarse en la correspondencia entre el Estado y la sociedad civil para cumplir con principios como la independencia, democracia e igualdad.
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Marco jurídico y doctrinario de la defensa integral

Relación entre la constitución de la república bolivariana de Venezuela y la defensa


integral:
La seguridad de la Nación es competencia esencial y responsabilidad del Estado,
fundamentada en el desarrollo integral de ésta y su defensa es responsabilidad de los
venezolanos y venezolanas; también de las personas naturales y jurídicas, tanto de derecho
público como de derecho privado, que se encuentren en el espacio geográfico nacional.

Principios fundamentales Artículos del 1 al 9


Artículo 1. La República Bolivariana de Venezuela es irrevocablemente libre e independiente y
fundamenta su patrimonio moral y sus valores de libertad, igualdad, justicia y paz
internacional, en la doctrina de Simón Bolívar, el Libertador. Son derechos irrenunciables de la
Nación la independencia, la libertad, la soberanía, la inmunidad, la integridad territorial y la
autodeterminación nacional.

Artículo 2. Venezuela se constituye en un Estado democrático y social de Derecho y de


Justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación,
la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad
social y en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político.

Artículo 3. El Estado tiene como fines esenciales la defensa y el desarrollo de la persona y el


respeto a su dignidad, el ejercicio democrático de la voluntad popular, la construcción de una
sociedad justa y amante de la paz, la promoción de la prosperidad y bienestar del pueblo y la
garantía del cumplimiento de los principios, derechos y deberes consagrados en esta
Constitución. La educación y el trabajo son los procesos fundamentales para alcanzar dichos
fines.

Artículo 4. La República Bolivariana de Venezuela es un Estado federal descentralizado en los


términos consagrados en esta Constitución, y se rige por los principios de integridad territorial,
cooperación, solidaridad, concurrencia y corresponsabilidad.

Artículo 5. La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, quien la ejerce directamente


en la forma prevista en esta Constitución y en la ley, e indirectamente, mediante el sufragio,
por los órganos que ejercen el Poder Público. Los órganos del Estado emanan de la soberanía
popular y a ella están sometidos.

Artículo 6. El gobierno de la República Bolivariana de Venezuela y de las entidades políticas


que la componen es y será siempre democrático, participativo, electivo, descentralizado,
alternativo, responsable, pluralista y de mandatos revocables.

Artículo 7. La Constitución es la norma suprema y el fundamento del ordenamiento jurídico.


Todas las personas y los órganos que ejercen el Poder Público están sujetos a esta
Constitución.

Artículo 8. La bandera nacional con los colores amarillo, azul y rojo; el himno nacional Gloria
al bravo pueblo y el escudo de armas de la República son los símbolos de la patria. La ley
regulará sus características, significados y usos.
Artículo 9. El idioma oficial es el castellano. Los idiomas indígenas también son de uso oficial
para los pueblos indígenas y deben ser respetados en todo el territorio de la República, por
constituir patrimonio cultural de la Nación y de la humanidad.

Del espacio geográfico y la división política artículos del 10 al 18:


Artículo 10. El territorio y demás espacios geográficos de la República son los que
correspondían a la Capitanía General de Venezuela antes de la transformación política iniciada
el 19 de abril de 1810, con las modificaciones resultantes de los tratados y laudos arbitrales no
viciados de nulidad.

Artículo 11. La soberanía plena de la República se ejerce en los espacios continental e insular,
lacustre y fluvial, mar territorial, áreas marinas interiores, históricas y vitales y las
comprendidas dentro de las líneas de base recta que ha adoptado o adopte la República; el
suelo y subsuelo de éstos; el espacio aéreo continental, insular y marítimo y los recursos que
en ellos se encuentran, incluidos los genéticos, los de las especies migratorias, sus productos
derivados y los componentes intangibles que por causas naturales allí se encuentren. El
espacio insular de la República comprende el archipiélago de Los Monjes, archipiélago de Las
Aves, archipiélago de Los Roques, archipiélago de La Orchila, isla La Tortuga, isla La Blanquilla,
archipiélago Los Hermanos, islas de Margarita, Cubagua y Coche, archipiélago de Los Frailes,
isla La Sola, archipiélago de Los Testigos, isla de Patos e isla de Aves; y, además, las islas,
islotes, cayos y bancos situados o que emerjan dentro del mar territorial, en el que cubre la
plataforma continental o dentro de los límites de la zona económica exclusiva. Sobre los
espacios acuáticos constituidos por la zona marítima contigua, la plataforma continental y la
zona económica exclusiva, la República ejerce derechos exclusivos de soberanía y jurisdicción
en los términos, extensión y condiciones que determinen el derecho internacional público y la
ley. Corresponden a la República derechos en el espacio ultraterrestre suprayacente y en las
áreas que son o puedan ser patrimonio común de la humanidad, en los términos, extensión y
condiciones que determinen los acuerdos internacionales y la legislación nacional.

Artículo 12. Los yacimientos mineros y de hidrocarburos, cualquiera que sea su naturaleza,
existentes en el territorio nacional, bajo el lecho del mar territorial, en la zona económica
exclusiva y en la plataforma continental, pertenecen a la República, son bienes del dominio
público y, por tanto, inalienables e imprescriptibles. Las costas marinas son bienes del dominio
público.

Artículo 13. El territorio no podrá ser jamás cedido, traspasado, arrendado, ni en forma alguna
enajenado, ni aun temporal o parcialmente, a Estados extranjeros u otros sujetos de derecho
internacional. El espacio geográfico venezolano es una zona de paz. No se podrán establecer
en él bases militares extranjeras o instalaciones que tengan de alguna manera propósitos
militares, por parte de ninguna potencia o coalición de potencias. Los Estados extranjeros u
otros sujetos de derecho internacional sólo podrán adquirir inmuebles para sedes de sus
representaciones diplomáticas o consulares dentro del área que se determine y mediante
garantías de reciprocidad, con las limitaciones que establezca la ley. En dicho caso quedará
siempre a salvo la soberanía nacional. Las tierras baldías existentes en las dependencias
federales y en las islas fluviales o lacustres no podrán enajenarse, y su aprovechamiento sólo
podrá concederse en forma que no implique, directa ni indirectamente, la transferencia de la
propiedad de la tierra.
Artículo 14. La ley establecerá un régimen jurídico especial para aquellos territorios que por
libre determinación de sus habitantes y con aceptación de la Asamblea Nacional, se incorporen
al de la República.

Artículo 15. El Estado tiene la responsabilidad de establecer una política integral en los
espacios fronterizos terrestres, insulares y marítimos, preservando la integridad territorial, la
soberanía, la seguridad, la defensa, la identidad nacional, la diversidad y el ambiente, de
acuerdo con el desarrollo cultural, económico, social y la integración. Atendiendo la naturaleza
propia de cada región fronteriza a través de asignaciones económicas especiales, una ley
orgánica de fronteras determinará las obligaciones y objetivos de esta responsabilidad

Artículo 16. Con el fin de organizar políticamente la República, el territorio nacional se divide
en el de los Estados, Distrito Capital, las dependencias federales y los territorios federales. El
territorio se organiza en Municipios. La división políticoterritorial será regulada por ley
orgánica, que garantice la autonomía municipal y la descentralización políticoadministrativa.
Dicha ley podrá disponer la creación de territorios federales en determinadas áreas de los
Estados, cuya vigencia queda supeditada a la realización de un referendo aprobatorio en la
entidad respectiva. Por ley especial podrá darse a un territorio federal la categoría de Estado,
asignándosele la totalidad o una parte de la superficie del territorio respectivo.

Artículo 17. Las dependencias federales son las islas marítimas no integradas en el territorio de
un Estado, así como las islas que se formen o aparezcan en el mar territorial o en el que cubra
la plataforma continental. Su régimen y administración estarán señaladas en la ley.

Artículo 18. La ciudad de Caracas es la capital de la República y el asiento de los órganos del
Poder Nacional. Lo dispuesto en este artículo no impide el ejercicio del Poder Nacional en
otros lugares de la República. Una ley especial establecerá la unidad políticoterritorial de la
ciudad de Caracas que integre en un sistema de gobierno municipal a dos niveles, los
Municipios del Distrito Capital y los correspondientes del Estado Miranda. Dicha ley
establecerá su organización, gobierno, administración, competencia y recursos, para alcanzar
el desarrollo armónico e integral de la ciudad. En todo caso la ley garantizará el carácter
democrático y participativo de su gobierno.

De la seguridad de la nación artículos 322 y 326:


Artículo 322. La seguridad de la Nación es competencia esencial y responsabilidad del Estado,
fundamentada en el desarrollo integral de ésta y su defensa es responsabilidad de los
venezolanos y venezolanas; también de las personas naturales y jurídicas, tanto de derecho
público como de derecho privado, que se encuentren en el espacio geográfico nacional.

Artículo 326. La seguridad de la Nación se fundamenta en la correspondencia entre el Estado y


la sociedad civil para dar cumplimiento a los principios de independencia, democracia,
igualdad, paz, libertad, justicia, solidaridad, promoción y conservación ambiental y afirmación
de los derechos humanos, así como en la satisfacción progresiva de las necesidades
individuales y colectivas de los venezolanos y venezolanas, sobre las bases de un desarrollo
sustentable y productivo de plena cobertura para la comunidad nacional. El principio de la
corresponsabilidad se ejerce sobre los ámbitos económico, social, político, cultural, geográfico,
ambiental y militar.

De la fuerza armada nacional bolivariana artículo 328:


Artículo 328. La Fuerza Armada Nacional constituye una institución esencialmente
profesional, sin militancia política, organizada por el Estado para garantizar la independencia y
soberanía de la Nación y asegurar la integridad del espacio geográfico, mediante la defensa
militar, la cooperación en el mantenimiento del orden interno y la participación activa en el
desarrollo nacional, de acuerdo con esta Constitución y la ley. En el cumplimiento de sus
funciones, está al servicio exclusivo de la Nación y en ningún caso al de persona o parcialidad
política alguna. Sus pilares fundamentales son la disciplina, la obediencia y la subordinación. La
Fuerza Armada Nacional está integrada por el Ejército, la Armada, la Aviación y la Guardia
Nacional, que funcionan de manera integral dentro del marco de su competencia para el
cumplimiento de su misión, con un régimen de seguridad social integral propio, según lo
establezca su respectiva ley orgánica.

De los estados de excepción artículos 337 al 339:


Artículo 337. El Presidente o Presidenta de la República, en Consejo de Ministros, podrá
decretar los estados de excepción. Se califican expresamente como tales las circunstancias de
orden social, económico, político, natural o ecológico, que afecten gravemente la seguridad de
la Nación, de las instituciones y de los ciudadanos, a cuyo respecto resultan insuficientes las
facultades de las cuales se disponen para hacer frente a tales hechos. En tal caso, podrán ser
restringidas temporalmente las garantías consagradas en esta Constitución, salvo las referidas
a los derechos a la vida, prohibición de incomunicación o tortura, el derecho al debido
proceso, el derecho a la información y los demás derechos humanos intangibles.

Artículo 338. Podrá decretarse el estado de alarma cuando se produzcan catástrofes,


calamidades públicas u otros acontecimientos similares que pongan seriamente en peligro la
seguridad de la Nación o de sus ciudadanos o ciudadanas. Dicho estado de excepción durará
hasta treinta días, siendo prorrogable por treinta días más. Podrá decretarse el estado de
emergencia económica cuando se susciten circunstancias económicas extraordinarias que
afecten gravemente la vida económica de la Nación. Su duración será de sesenta días
prorrogables por un plazo igual. Podrá decretarse el estado de conmoción interior o exterior
en caso de conflicto interno o externo, que ponga seriamente en peligro la seguridad de la
Nación, de sus ciudadanos o de sus instituciones. Se prolongará hasta por noventa días, siendo
prorrogable hasta por noventa días más. La aprobación de la prórroga de los estados de
excepción corresponde a la Asamblea Nacional. Una ley orgánica regulará los estados de
excepción y determinará las medidas que pueden adoptarse con base en los mismos.

Artículo 339. El Decreto que declare el estado de excepción, en el cual se regulará el ejercicio
del derecho cuya garantía se restringe, será presentado, dentro de los ocho días siguientes a su
promulgación, a la Asamblea Nacional, o a la Comisión Delegada, para su consideración y
aprobación, y a la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, para que se pronuncie
sobre su constitucionalidad. El Decreto cumplirá con las exigencias, principios y garantías
establecidos en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y en la Convención
Americana sobre Derechos Humanos. El Presidente o Presidenta de la República podrá solicitar
su prórroga por un plazo igual, y será revocado por el Ejecutivo Nacional o por la Asamblea
Nacional o por su Comisión Delegada, antes del término señalado, al cesar las causas que lo
motivaron. La declaratoria del estado de excepción no interrumpe el funcionamiento de los
órganos del Poder Público.

Protección de la constitución (título VIII) artículos 333 al 336:


Artículo 333. Esta Constitución no perderá su vigencia si dejare de observarse por acto de
fuerza o porque fuere derogada por cualquier otro medio distinto al previsto en ella. En tal
eventualidad, todo ciudadano investido o ciudadana investida o no de autoridad, tendrá el
deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia.

Artículo 334. Todos los jueces o juezas de la República, en el ámbito de sus competencias y
conforme a lo previsto en esta Constitución y en la ley, están en la obligación de asegurar la
integridad de esta Constitución. En caso de incompatibilidad entre esta Constitución y una ley
u otra norma jurídica, se aplicarán las disposiciones constitucionales, correspondiendo a los
tribunales en cualquier causa, aún de oficio, decidir lo conducente. Corresponde
exclusivamente a la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia como jurisdicción
constitucional, declarar la nulidad de las leyes y demás actos de los órganos que ejercen el
Poder Público dictados en ejecución directa e inmediata de la Constitución o que tengan rango
de ley, cuando colidan con aquella.

Artículo 335. El Tribunal Supremo de Justicia garantizará la supremacía y efectividad de las


normas y principios constitucionales; será el máximo y último intérprete de la Constitución y
velará por su uniforme interpretación y aplicación. Las interpretaciones que establezca la Sala
Constitucional sobre el contenido o alcance de las normas y principios constitucionales son
vinculantes para las otras Salas del Tribunal Supremo de Justicia y demás tribunales de la
República.

Artículo 336. Son atribuciones de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia:

1. Declarar la nulidad total o parcial de las leyes nacionales y demás actos con rango de ley de
los cuerpos legislativos nacionales que colidan con esta Constitución.

2. Declarar la nulidad total o parcial de las Constituciones y leyes estadales, de las ordenanzas
municipales y demás actos de los cuerpos deliberantes de los Estados y Municipios dictados en
ejecución directa e inmediata de la Constitución y que colidan con ésta.

3. Declarar la nulidad total o parcial de los actos con rango de ley dictados por el Ejecutivo
Nacional que colidan con esta Constitución.

4. Declarar la nulidad total o parcial de los actos en ejecución directa e inmediata de esta
Constitución, dictados por cualquier otro órgano estatal en ejercicio del Poder Público, cuando
colidan con ésta.

5. Verificar, a solicitud del Presidente o Presidenta de la República o de la Asamblea Nacional,


la conformidad de la Constitución con los tratados internacionales suscritos por la República
antes de su ratificación.

6. Revisar, en todo caso, aun de oficio, la constitucionalidad de los decretos que declaren
estados de excepción dictados por el Presidente o Presidenta de la República.

7. Declarar la inconstitucionalidad de las omisiones del legislador o la legisladora nacional,


estatal o municipal, cuando haya dejado de dictar las normas o medidas indispensables para
garantizar el cumplimiento de la Constitución, o las haya dictado en forma incompleta, y
establecer el plazo y, de ser necesario, los lineamientos de su corrección.

8. Resolver las colisiones que existan entre diversas disposiciones legales y declarar cuál de
éstas debe prevalecer.
De la ley orgánica de la fuerza armada artículos 1,3,4 y 18
Artículo 1º. El presente Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley Orgánica, en
reconocimiento de la realidad histórica de la institución militar bolivariana desde la gesta
revolucionaria independentista y el mandato constitucional que instituye la doctrina de Simón
Bolívar el libertador, como fuente inspiradora de los valores éticos y morales de la Fuerza
Armada Nacional Bolivariana, tiene como objeto establecer los principios y las disposiciones
que rigen la organización, funcionamiento, integración y administración de la Fuerza Armada
Nacional Bolivariana, dentro del marco de la corresponsabilidad entre el Estado y la sociedad,
como fundamento de la seguridad de la Nación, consecuente con los fines supremos de
preservar la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y la República. La Fuerza
Armada Nacional Bolivariana es la institución que en forma permanente garantiza la defensa
militar del Estado.

Artículo 3º. La Fuerza Armada Nacional Bolivariana tiene como misión fundamental, garantizar
la independencia y soberanía de la Nación y asegurar la integridad del espacio geográfico,
mediante la defensa militar, la cooperación en el mantenimiento del orden interno y la
participación activa en el desarrollo nacional

Artículo 4º. Son funciones de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana las siguientes:

1. Asegurar la soberanía plena y jurisdicción de la República Bolivariana de Venezuela en los


espacios continentales, áreas marinas y submarinas, insulares, lacustres, fluviales, áreas
marinas limítrofes históricas y vitales, las comprendidas dentro de líneas de base recta que ha
adoptado o adopte la República Bolivariana de Venezuela, el suelo y subsuelo de éstos; el
espacio aéreo continental, insular y marítimo; y los recursos que en ellos se encuentren,
incluyendo el espacio ultraterrestre en las condiciones establecidas en los tratados
válidamente suscritos y ratificados por la República Bolivariana de Venezuela.

2. Defender los puntos estratégicos que garantizan el desenvolvimiento de las actividades de


los diferentes ámbitos: social, político, cultural, geográfico, ambiental, militar y económico y
tomar las previsiones para evitar su uso por cualquier potencial invasor.

3. Preparar y organizar al pueblo para la defensa integral con el propósito de coadyuvar a la


independencia soberanía e integridad del espacio geográfico de la Nación.

4. Participar en alianzas o coaliciones con las Fuerzas Armadas de otros países para los fines de
la integración, dentro de las condiciones que se establezcan en los tratados, pactos o
convenios internacionales, previa aprobación de la Asamblea Nacional.

5. Formar parte de misiones de paz, constituidas dentro de las disposiciones contenidas en los
tratados válidamente suscritos y ratificados por la República Bolivariana de Venezuela previa
aprobación de la Asamblea Nacional.

6. Apoyar a los distintos niveles y ramas del Poder Público en la ejecución de tareas vinculadas
a los ámbitos social, político, cultural, geográfico, ambiental, económico y en operaciones de
protección civil en situaciones de desastres en el marco de los planes correspondientes.

7. Contribuir en preservar o restituir el orden interno, frente a graves perturbaciones sociales,


previa decisión del Presidente o Presidenta de la República Bolivariana de Venezuela y
Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.
8. Organizar, planificar, dirigir y controlar el Sistema de Inteligencia Militar y Contrainteligencia
Militar de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.

9. Promover y realizar actividades de investigación y desarrollo, que contribuyan al progreso


científico y tecnológico de la Nación, dirigidas a coadyuvar a la independencia tecnológica de la
Fuerza Armada Nacional Bolivariana;

10. Analizar, formular, estudiar y difundir el pensamiento militar Bolivariano;

11. Participar en el desarrollo de centros de producción de bienes y prestación de servicios


integrados de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana;

12. Formular y ejecutar el Plan Estratégico de Desarrollo de la Fuerza Armada Nacional


Bolivariana de acuerdo con las líneas generales del Plan de Desarrollo Económico y Social de la
Nación;

13. Participar y cooperar en las actividades de búsqueda y salvamento de conformidad con la


ley y en ejecución de los tratados válidamente suscritos y ratificados por la República
Bolivariana de Venezuela.

14. La función meteorológica que se lleve a cabo con fines de seguridad y defensa de la Nación,
así como la consolidación y operación de su red;

15. Prestar apoyo a las comunidades en caso de catástrofes, calamidades públicas y otros
acontecimientos similares;

16. La posesión y el uso exclusivo de armas de guerra, así como, regular, supervisar y controlar
la fabricación, importación, exportación, almacenamiento, tránsito, registro, porte, tenencia,
control, inspección, comercio, y posesión de otras armas, partes, accesorios, municiones,
explosivos, artificios pirotécnicos y sustancias precursoras de explosivos, conforme a la ley
respectiva;

17. Participar en la protección del patrimonio público en cualquiera de sus formas de


manifestación;

18. Fomentar y participar en las políticas y planes relativos a la geografía, cartografía,


hidrografía, navegación y desarrollo aeroespacial, que involucren la seguridad, defensa militar
y desarrollo integral de la Nación;

19. Participar en las operaciones que se originen como consecuencia de los estados de
excepción, que sean decretados de conformidad con la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela y la ley;

20. Ejercer las competencias en materia de servicio civil o militar, de conformidad con la ley;

21. Ejercer las actividades de policía administrativa y de investigación penal, de conformidad


con la ley;

22. Las demás que le atribuyan la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y la


ley

De la ley orgánica de la seguridad de la nación artículos


2,3,5,8,910,11,12,13,34,35,47,48,51,56,57:
Artículo 2. La seguridad de la Nación está fundamentada en el desarrollo integral, y es la
condición, estado o situación que garantiza el goce y ejercicio de los derechos y garantías en
los ámbitos económico, social, político, cultural, geográfico, ambiental y militar de los
principios y valores constitucionales por la población, las instituciones y cada una de las
personas que conforman el Estado y la sociedad, con proyección generacional, dentro de un
sistema democrático, participativo y protagónico, libre de amenazas a su sobrevivencia, su
soberanía y a la integridad de su territorio y demás espacios geográficos. Defensa integral

Artículo 3. Defensa integral, a los fines de esta Ley, es el conjunto de sistemas, métodos,
medidas y acciones de defensa, cualesquiera sean su naturaleza e intensidad, que en forma
activa formule, coordine y ejecute el Estado con la participación de las instituciones públicas y
privadas, y las personas naturales y jurídicas, nacionales o extranjeras, con el objeto de
salvaguardar la independencia, la libertad, la democracia, la soberanía, la integridad territorial
y el desarrollo

Artículo 5. El Estado y la sociedad son corresponsables en materia de seguridad y defensa


integral de la Nación, y las distintas actividades que realicen en los ámbitos económico, social,
político, cultural, geográfico, ambiental y militar, estarán dirigidas a garantizar la satisfacción
de los intereses y objetivos nacionales plasmados en la Constitución y las leyes.

Artículo 8. El Estado debe fortalecer, a través de sus órganos gubernamentales, la


institucionalidad democrática sobre la base de la pluralidad política y la libre participación
ciudadana en los asuntos públicos, por medio de los mecanismos establecidos en la
Constitución y las leyes, apoyándose en los principios de honestidad, participación, celeridad,
eficacia, eficiencia, transparencia, rendición de cuentas y responsabilidad en el ejercicio de la
función pública y en el principio de corresponsabilidad que rige la seguridad de la Nación.

Artículo 9. La familia será protegida como unidad insustituible en el desarrollo y formación


integral del individuo, a través de políticas que garanticen el derecho a la vida y los servicios
básicos, vivienda, salud, asistencia y previsión social, trabajo, educación, cultura, deporte,
ciencia y tecnología, seguridad ciudadana y alimentaria, en armonía con los intereses
nacionales, dirigidos a fortalecer y preservar la calidad de vida de venezolanos y venezolanas.

Artículo 10. El patrimonio cultural, material e inmaterial, será desarrollado y protegido


mediante un sistema educativo y de difusión del mismo, entendido éste como manifestación
de la actividad humana que por sus valores sirven de testimonio y fuente de conocimiento,
esencial para la preservación de la cultura, tradición e identidad nacional.

Artículo 11. Los pueblos indígenas como parte integrante del pueblo venezolano, único,
soberano e indivisible, participarán activamente en la formulación, aplicación y evaluación de
los planes y programas de seguridad, defensa y desarrollo integral de la Nación. La diversidad
biológica, los recursos genéticos y otros recursos naturales

Artículo 12. La diversidad biológica, los recursos genéticos, los procesos ecológicos, los parques
nacionales y monumentos naturales y las demás áreas de importancia ecológica serán
conservadas, resguardadas y protegidas como patrimonio vital de la Nación, garantizándose a
las generaciones futuras el uso y disfrute de una vida y ambiente sano, seguro y
ecológicamente equilibrado.

Artículo 13. El Estado se reserva el derecho de supervisión y control a toda actividad científica
destinada a realizar investigaciones con el material genético de los seres humanos, las cuales
deberán realizarse dentro de los límites establecidos en la Constitución y las leyes nacionales,
tratados, convenios y acuerdos internacionales vigentes y no viciados de nulidad suscritos por
la republica

Artículo 34. El Consejo de Defensa de la Nación es el máximo órgano de consulta para la


planificación y asesoramiento del Poder Público nacional, estadal y municipal, en los asuntos
relacionados con la seguridad y defensa integral de la Nación, su soberanía y la integridad del
territorio y demás espacios geográficos de la República, debiendo para ello, formular,
recomendar y evaluar políticas y estrategias, así como otros asuntos relacionados con la
materia que le sean sometidos a consulta por parte del Presidente o Presidenta de la
República.

Artículo 35. El Consejo de Defensa de la Nación contará con miembros permanentes y


miembros no permanentes. Son miembros permanentes el Presidente o Presidenta de la
República, quien ejercerá la Presidencia; el Vicepresidente o Vicepresidenta Ejecutivo, el
Presidente o Presidenta de la Asamblea Nacional, el Presidente o Presidenta del Tribunal
Supremo de Justicia, el Presidente o Presidenta del Consejo Moral Republicano, y los Ministros
o Ministras de los sectores de la defensa, la seguridad interior, las relaciones exteriores, la
planificación y el ambiente. Los miembros no permanentes son de libre nombramiento y
remoción por parte del Presidente o Presidenta del Consejo, y su participación se considerará
pertinente, cada vez que la problemática a consultar lo amerite. Los miembros no
permanentes sólo tendrán derecho a voz y cumplirán las funciones que se les asignen en su
nombramiento, mientras se encuentren en el ejercicio de sus actividades dentro del Consejo
de Defensa de la Nación

Artículo 47. Se entiende por Zonas de Seguridad, los espacios del territorio nacional, que por
su importancia estratégica, características y elementos que los conforman, están sujetos a
regulación especial, en cuanto a las personas, bienes y actividades que ahí se encuentren, con
la finalidad de garantizar la protección de estas zonas ante peligros o amenazas internas o
externas.

Artículo 48. El Ejecutivo Nacional, oída la opinión del Consejo de Defensa de la Nación, podrá
declarar Zonas de Seguridad, los espacios geográficos del territorio nacional señalados a
continuación:

1. Una Zona de Seguridad Fronteriza.

2. Una zona adyacente a la orilla del mar, de los lagos, de las islas y ríos navegables.

3. Los corredores de transmisión de oleoductos, gasoductos, poliductos, acueductos y tendidos


eléctricos principales.

4. Las zonas que circundan las instalaciones militares y públicas, las industrias básicas,
estratégicas y los servicios esenciales.

5. El espacio aéreo sobre las instalaciones militares, las industrias básicas, estratégicas y los
servicios esenciales.

6. Las zonas adyacentes a las vías de comunicación aérea, terrestre y acuática de primer orden.

7. Cualquier otra zona de Seguridad que se considere necesaria para la seguridad y defensa de
la Nación.
Artículo 51. Los corredores viales terrestres, aéreos o acuáticos que dan acceso a las
instalaciones que estén declaradas Zonas de Seguridad, no podrán ser obstruidos. En caso de
presentarse esta situación, los responsables serán sancionados de acuerdo con lo establecido
por las leyes y reglamentos que rigen la materia, estando obligadas las autoridades
competentes a restituir de inmediato el libre acceso.

Artículo 56. Cualquiera que organice, sostenga o instigue a la realización de actividades dentro
de las zonas de seguridad, que estén dirigidas a perturbar o afectar la organización y
funcionamiento de las instalaciones militares, de los servicios públicos, industrias y empresas
básicas, o la vida económico social del país, será penado con prisión de cinco (5) a diez (10)
años

Artículo 57. Las autoridades nacionales, estadales y municipales o aquellas que tengan dentro
de sus funciones el registro y control de las personas, bienes y actividades que se encuentran
dentro de las zonas de seguridad establecidas en esta Ley, tendrán la obligación de actualizar y
suministrar dichos datos e informaciones en un lapso no mayor de seis (6) meses, contados a
partir de la publicación de la presente Ley, a los fines de su remisión al Ejecutivo Nacional. El
Consejo de Defensa de la Nación está obligado a la creación de un registro nacional de las
zonas de seguridad, a los fines de servir de resguardo de los datos e informaciones que
permitan el seguimiento, control y supervisión de las personas, bienes y actividades que se
encuentren en las mismas, por parte del Estado a través de sus órganos competentes.

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