MF1018_2: E8 Práctica asociada al CE4.
(Unidad de Aprendizaje 3, Epígrafe 3.2)
Autora: Yolanda López Barrena
Práctica
Para efectuar el traslado, la movilización y el acompañamiento en la
deambulación de un usurario, debes conocer las posiciones corporales
básicas de los usuarios encamados. Por ello, nombra cada una de estas
posiciones, y describe las características de cada una de ellas, así como
su aplicación o aplicaciones más frecuentes.
Las posiciones corporales básicas son:
Decúbito supino: acostado sobre la espalda.
Decúbito prono: acostado sobre el abdomen, la cabeza queda lateralizada,
excepto si existen dispositivos especiales que permitan el prono total, las piernas
quedan apoyadas sobre su área anterior.
Decúbito lateral: apoyado sobre el costado con giro cervical, las piernas han de
quedar en ángulo recto.
Posición de Fowler: tronco elevado > 35º, con apoyo decúbito de pelvis, las
piernas pueden estar en ángulo recto o 90º.
Posición semifowler: tronco elevado hasta 35º, con apoyo de pelvis, las piernas
quedan en ligera apertura en ángulo superior a 90º.
Posición de Trendelemburg: inclinación de la cabecera de la base de supino
hacia abajo 30 – 40º, con elevación de pelvis y piernas que en ocasiones pueden
estar anguladas para mantener la posición funcional pero manteniendo siempre
un ángulo de 180º en la zona lumbar.
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Posición antitrendelemburg: inclinación de la cabecera de la base en supino
hacia arriba 30 – 40º, con elevación de cabeza y tronco y descenso proporcional
de pelvis y piernas, manteniendo en todo momento un ángulo de 180º en la zona
lumbar.
Posición SIMS: también llamada semiprona, con apoyo anterior de hombro y
brazo así como clavícula y hemitórax contrario a la lateralidad referida. También
se denomina posición lateral de seguridad (PLS). Las piernas deben quedar en
posición lateral con ángulo de 90º.
Posición de litotomía o ginecológica. El paciente se encuentra tumbado sobre
su espalda, con los brazos extendidos paralelos al cuerpo, las piernas
flexionadas y las rodillas separadas. Si se realiza sobre una cama, los pies
apoyan en el colchón; si se pone en práctica en una mesa ginecológica, los pies
descansan sobre unos estribos o soportes. Se emplea en exploraciones e
intervenciones ginecológicas, partos, técnicas de enfermería (sondaje vesical,
lavado genital, etc.).
Posición genupectoral o mahometana. El paciente se coloca boca abajo,
apoyado sobre sus rodillas, con el torso levantado e inclinado hacia delante, con
los brazos sobre la superficie y la cabeza entre ellos. Se emplea en
exploraciones rectales.
Posición de Rose. El paciente está en decúbito supino, con los hombros
situados en el extremo de la superficie de apoyo y la cabeza colgando. Los
brazos permanecen extendidos paralelos al cuerpo. Se emplea en
exploraciones, intervenciones quirúrgicas y para actividades de enfermería
(lavado de pelo de paciente encamado).
Aplicaciones más frecuentes:
• Cuando el paciente no pueda realizar por sí mismo los cambios
posturales, será ayudado, teniendo siempre en cuenta las normas de
mecánica corporal.
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• Antes de colocar al usuario en una determinada posición o de emplearla
para realizar un cambio postural, siempre se comprobará que no está
contraindicada en el caso de este paciente.
• Realizar los cambios posturales de forma programada e individualizada
cada 2-3 horas, principalmente en los pacientes encamados.
• En períodos de sedestación (paciente sentado), se efectuarán
movilizaciones horarias. Si el paciente puede moverse de manera
autónoma, deberá movilizarse cada 15 minutos realizando cambios de
postura.
• Comprobar que el enfermo esté cómodo en la nueva postura.
• Al colocar al paciente en una nueva postura, comprobar que mantiene el
alineamiento corporal, la distribución del peso y el equilibrio.
• Eliminar el contacto directo de las prominencias óseas entre sí y el apoyo
directo sobre las úlceras de decúbito, si existiesen. Evitar el roce con
costuras y ropas excesivas que pudieran favorecer las lesiones en la piel.
• Evitar el arrastre y las maniobras bruscas.
• Completar la acomodación y favorecer las posiciones deseadas con la
utilización de almohadas, cojines, sabanas o toallas enrolladas, etc. La
utilización de colchones antiescaras, cojines de silicona u otras superficies
especiales ayudan a prevenir la aparición de úlceras por presión pero, en
ningún caso, sustituyen a los cambios posturales.
• Estimular al paciente para que realice movimientos en la cama: girar los
pies, flexionar y extender los dedos de la mano, etc.