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006 - DIOS TE DICE HOY - Dios Te Dice Hoy - Aunque Se Levanten Contra Ti, No Tengas Miedo.

El documento ofrece consuelo y orientación a quienes enfrentan persecución e injusticias de parte de otros. Citando pasajes bíblicos, enfatiza que Dios protegerá a aquellos que confíen en él y que ningún arma forjada contra ellos tendrá éxito. Exhorta a no temer a los enemigos ni a los juicios injustos, y a descansar en la promesa divina de salvación.
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006 - DIOS TE DICE HOY - Dios Te Dice Hoy - Aunque Se Levanten Contra Ti, No Tengas Miedo.

El documento ofrece consuelo y orientación a quienes enfrentan persecución e injusticias de parte de otros. Citando pasajes bíblicos, enfatiza que Dios protegerá a aquellos que confíen en él y que ningún arma forjada contra ellos tendrá éxito. Exhorta a no temer a los enemigos ni a los juicios injustos, y a descansar en la promesa divina de salvación.
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6 Dios te dice hoy: "Aunque se levanten contra ti, no tengas miedo.

Ninguna arma forjada contra ti prosperará


y condenará toda lengua que se levante contra ti en juicio".
Esta es la herencia que tengo reservada para aquellos
que me sirven de todo corazón, y Tu salvación vendrá.

A Isaías 54:7, todos por lo general hemos tenido


que atravesar en algún momento de nuestras vidas,
momentos en donde hemos experimentado persecución,
juicios y señalamientos, muchos de estos por parte de personas cercanas,
de los cuales nunca esperamos que provinieron este tipo de ataques.
Sin duda, nuestro corazón humano suele decaer ante este tipo de injusticias
y termina sumiéndose en un estado de profunda tristeza e incluso desesperación.
El rey David es un gran ejemplo de cómo la persecución pone a prueba
y purifica nuestra dependencia de nuestro Padre Celestial
como nuestro único protector.
Así lo expresó en uno de sus salmos cuando se encontraba más cansado de huir
para proteger su propia vida, clamando:
"Líbrame de mis enemigos, oh Dios mío;
ponme a salvo de los que se levantan contra mí;
líbrame de los que cometen iniquidad;
sálvame de hombres sanguinarios,
porque aquí están acechando mi vida;
se han juntado contra mí, poderosos,
no por falta mía ni por pecado mío, oh Jehová;
sin delito mío corren y se aperciben" (Salmos 59:2-4).

Así es como, en medio de una profunda tribulación, este hombre,


conforme al corazón de Dios,
reconoció que sólo de Él podía venir su amparo y su fortaleza,
que su Dios era su pronto auxilio en medio de las tribulaciones
y dificultades que estaba atravesando.
Es por esto que, si tú estás atravesando escenarios
donde se han levantado personas a señalarte y atacarte injustamente,
esta es la perfecta oportunidad para
que declares tu dependencia de Dios y descanses en su cuidado.
Él ha prometido que ninguna arma
que nuestros adversarios quieran forjar en nuestra contra prosperará,
porque más grande es el que está con nosotros que el que busca nuestra caída.

Hoy, Dios te dice, hijo mío:


"No temas, no te impacientes a causa de los que te persiguen
y te juzgan sin razón.
Confía en Mí, pues Yo soy tu torre fuerte,
en la que siempre estarás seguro.
Te he dado el escudo de mi salvación;
mi diestra te ha sostenido y ensanchado tus pasos, debajo de ti,
para que tus pies no resbalen.
Aunque un ejército te rodee,
tu corazón no tendrá miedo;
aunque se preparen para atacarte, tú puedes permanecer tranquilo,
porque Yo soy el Todopoderoso, el Grande y Fuerte, el Victorioso en batalla.
He decidido cuidarte y protegerte: todo lo que tus enemigos planean hacer
para lastimarte o causarte algún daño,
Yo lo transformaré para tu bien.
Aunque quieran lanzarte al foso de los leones hambrientos,
confía en Mí: nada puede hacerte daño,
y por tu causa todos sabrán que
Yo soy un Dios poderoso que siempre salva a sus hijos.
Ya no te lamentes, ni te dejes sepultar por los juicios o los comentarios en tu
contra.
Las armas de tus adversarios son carnales,
pero las armas de tu milicia son espirituales
y tremendamente poderosas
para derrotar cualquier argumento que se levante en tu contra.
No te desgastes pagando mal por mal, ni mal diciendo a los que te maldicen.
Recuerda siempre que tu lucha no es contra ellos,
sino contra los principados y las potestades que intentan derribarte,
que buscan que te defiendas a ti mismo
y renuncies a Mi defensa, a Mis planes y a Mis propósitos para contigo.

Entrégame en oración tu aflicción y el dolor que los comentarios y los ataques de


tus adversarios te han causado.
No guardes en tu corazón rencor ni permitas que la envidia te domine.
Aleja de tu mente todo pensamiento de venganza.
Permite que Mi paz, que sobrepasa todo entendimiento, te abrace y te sostenga.
Mi anhelo es que puedas caminar libre y sin temores,
que puedas disfrutar del enorme propósito
que tengo para ti mientras contemplas cómo Yo te libré de todos tus enemigos.
Avanza sin miedo y sin temor, que nada te detenga,
que nada ni nadie te haga dudar del llamado que tengo para ti.
Aunque vengan las críticas y los ataques, si Yo puse Mis ojos sobre ti, es porque
tengo un gran plan para tu vida. Oremos:
"Mi buen y amado Padre Celestial,
hoy me presento delante de Ti con un corazón agradecido.
Rebosa mi vida de Tu inmensa bondad, reflejada en cada paso que doy.
No importa el lugar donde esté o la situación que tenga que atravesar;
allí siempre está Tu mano poderosa guiándome y sosteniéndome,
dándome la fuerza que necesito para seguir adelante;
recordándome que aunque se levanten mil en mi contra,
mi corazón no tiene de qué preocuparse, pues el más grande de todos es mi mayor
defensa.

Hoy corro a Tus brazos de amor, mi amado Dios.


Me siento cansado y fatigado, sin fuerzas para seguir.
Han sido muchos los ataques y los prejuicios, los señalamientos y las críticas
que he tenido que afrontar por causa de mis adversarios."

Muchos de ellos eran cercanos y profesaban ser mis amigos,


pero me dieron la espalda en el momento más difícil de mi vida,
y terminaron traicionando mi confianza.
Cada una de sus ofensas y de las injusticias cometidas
en mi contra las llevo a mis espaldas,
lo que hace que mi caminar sea difícil de sobrellevar,
haciendo que mi camino se vuelva más lento y me estanque, limitándose.
Reconozco, Señor, en este día, que he guardado durante algún tiempo sentimientos
de enojo y de ira contra aquellos que me han atacado.
Pero hoy elijo soltar todos esos sentimientos que no sirven para nada.
Tú me has enseñado que si elijo defenderse y justificarme a mí mismo,
estoy entonces pidiéndote que no intermedies
cuando elijo defenderme con mis propias armas.
Entonces estoy decidiendo que tu defensa no es suficiente para mí,
y allí es cuando termino más herido y desanimado,
con las fuerzas agotadas y a punto de dejarlo todo a un lado.
Es por esto, Señor, que me amparo bajo las promesas que me has dado en tu Palabra.
Tú has dicho que si Tú peleas por nosotros,
nosotros podremos estar tranquilos,
que al depender de Ti y de Tu poder para obrar en el momento justo,
una paz que sobrepasa el entendimiento embargaba mi corazón y mi entendimiento,
y me permitiría estar en completa tranquilidad y lleno de confianza,
aun cuando se levanten adversarios en mi contra intentando derribarme.
Hoy declaro que nada es más importante para mí que hacer tu voluntad,
de agradar tu corazón y vivir siempre reflejándose en todo lo que hago.
No hay ni existe en el mundo alguien que pueda curar mi ansiedad
y devolverme la esperanza como Tú lo haces.
Has servido una derecha mesa delante de mí,
en presencia de mis angustiadores,
para demostrar que aunque el mundo entero esté en mi contra,
si estoy contigo estoy del lado.
La Palabra dice que el Señor es quien me ayuda,
no temeré que me puede hacer un simple mortal, y yo lo creo.
Tú eres mi estandarte y creaste todo lo que existe;
mi vida, pero también la vida de aquellos que procuran animal, está en tu mano.
Sólo Tú sabes las razones por las cuales permites
que me ataquen o me vituperen, pero aunque lancen sus ataques,
mientras yo permanezca en Ti y Tú en mí,
no hay nada de que temer, pues nada se escapa de Tu control
y Tú harás que aquello que aún fue lanzado
para hacerme daño termina redundando en bendición y en prosperidad para mi vida.
Hoy hago mías las palabras del salmista,
las expongo delante de Ti como una declaración de fe y de victoria.
Cuando sienta que mi enemigo me acecha, yo en Ti confío,
pues Tú me cubres con el escudo de tu salvación
y con tu diestra me sostienes.
Tu bondad me ha hecho prosperar,
me han despejado el camino, así que mis tobillos no flaquean.
Hoy celebro tu gran poder, celebro tus hechos estupendos y tus favores conmigo.
Confío plenamente en que tus planes de bien
para conmigo se harán realidad, por encima de los juicios o los señalamientos.
Tú has elegido poner tu mirada sobre mí, por lo tanto soy bienaventurado;
así lo creo y así viviré.
Plenamente convencido de que Tú eres mi fuente de vida y mi razón de existir,
en Tu nombre lo creo y lo confieso,
¡Amado Jesús, Amén!
¡Y amén

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