0% encontró este documento útil (0 votos)
241 vistas28 páginas

Seminario de Historia Argentina 3

Este documento presenta información biográfica sobre Mariano Moreno, uno de los líderes de la Revolución de Mayo. Detalla eventos clave en su vida como su educación en Chuquisaca, su matrimonio, y su defensa de los derechos de los indígenas. También describe su papel como secretario de la Primera Junta de Gobierno después de la Revolución, donde impulsó reformas económicas y creó la biblioteca pública de Buenos Aires.

Cargado por

Alex Malkavian
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
241 vistas28 páginas

Seminario de Historia Argentina 3

Este documento presenta información biográfica sobre Mariano Moreno, uno de los líderes de la Revolución de Mayo. Detalla eventos clave en su vida como su educación en Chuquisaca, su matrimonio, y su defensa de los derechos de los indígenas. También describe su papel como secretario de la Primera Junta de Gobierno después de la Revolución, donde impulsó reformas económicas y creó la biblioteca pública de Buenos Aires.

Cargado por

Alex Malkavian
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
Está en la página 1/ 28

Felipe Pigna

Mariano Fain

Diplomatura Superior en
HISTORIA ARGENTINA
DEL SIGLO XIX

Seminario 3
AZUL
FORMACIÓN
SUPERIOR
Diplomatura Superior en Historia Argentina del Siglo XIX | Seminario 3

https://drive.google.com/file/d/1x7gQdcpwK6XfX8y7v2S99wf0voJxdCMe/view?usp=sharing

| página 1
AZUL
FORMACIÓN
SUPERIOR
Diplomatura Superior en Historia Argentina del Siglo XIX | Seminario 3

Mujeres y Hombres que hicieron historia

• Mariano Moreno
• María Remedios del Valle.
• Manuel Belgrano.
• Anita Perichón.
•Martina Céspedes.
• Manuela Pedraza.

| página 2
AZUL
FORMACIÓN
SUPERIOR
Diplomatura Superior en Historia Argentina del Siglo XIX | Seminario 3

Mariano Moreno.
Mariano Moreno nació en Buenos Aires el 23 de septiembre de 1778. Su padre, Manuel Moreno
y Argumosa, nacido en Santander, era funcionario de la Tesorería de las Cajas Reales. Su
madre, Ana María Valle, era una de las pocas mujeres en Buenos Aires que sabía leer y escribir,
y Moreno aprendió con ella sus primeras letras. El de los Moreno era un típico hogar de funcio-
nario de mediana jerarquía, con casa propia y varios esclavos, en los Altos de San Telmo, a pru-
dente distancia del aristocrático barrio del Fuerte. Su aprendizaje posterior estuvo limitado por
las escasas posibilidades económicas de su familia: la escuela del Rey y el Colegio de San
Carlos, que solo lo admitió como oyente. Fray Cayetano Rodríguez, uno de los maestros de
Moreno, le abrió la biblioteca de su convento. Su aspiración a seguir estudios en la Universidad
de Chuquisaca se vio postergada hasta que su padre pudo reunir el dinero necesario. Final-
mente, en noviembre de 1799, Moreno emprendió la travesía hacia el Norte. Dos meses y
medio de viaje, incluyendo quince días de enfermedad en Tucumán, fueron el prólogo de la
nueva etapa de su vida.
Moreno tenía veintiún años cuando llegó a Chuquisaca. Allí trabó una profunda amistad con
Matías Terrazas, hombre de gran cultura que le facilitó el acceso a su biblioteca y lo incluyó en
su círculo de amigos y discípulos.
Respetando la voluntad de su padre, en 1800 siguió los cursos de teología en la universidad de
Chuquisaca. Un año después se doctoró e inició los cursos de derecho.
De todos los autores que frecuentó en la biblioteca de Terrazas, Juan de Solórzano y Pereyra y
Victorián de Villaba, le dejaron la más profunda huella. Solórzano reclamaba, en su Política
Indiana, la igualdad de derechos para los criollos. Villaba, en su Discurso sobre la mita de
Potosí, denunciaba la brutal esclavitud a que se sometía a los indios en las explotaciones
mineras: «En los países de minas no se ve sino la opulencia de unos pocos con la miseria de
infinitos»..
También fue en aquella biblioteca donde Moreno tomó contacto por primera vez con los gran-
des pensadores del «siglo de las luces». Quedó particularmente impresionado por Rousseau y
su estilo directo y contundente: «El hombre ha nacido libre, pero en todas partes se halla enca-
denado», decía el autor de El contrato social.
En 1802, Moreno visitó Potosí y quedó profundamente conmovido por el grado de explotación
y miseria al que eran sometidos los indígenas en las minas. De regreso a Chuquisaca, escribió
su Disertación jurídica sobre el servicio personal de los indios, donde decía entre otras cosas:
«Desde el descubrimiento empezó la malicia a perseguir unos hombres que no tuvieron otro
delito que haber nacido en unas tierras que la naturaleza enriqueció con opulencia y que pre-
fieren dejar sus pueblos que sujetarse a las opresiones y servicios de sus amos, jueces y
curas».
En 1804, Moreno se enamoró de una joven de Charcas, María Guadalupe Cuenca, quien estaba
destinada por su madre a ser monja, pero el amor por Moreno aumentó sus argumentos para

| página 3
AZUL
FORMACIÓN
SUPERIOR
Diplomatura Superior en Historia Argentina del Siglo XIX | Seminario 3

negarse a la reclusión del convento. Se casaron a poco de conocerse y un año después, nació
Marianito.
La situación de los Moreno en Chuquisaca se estaba tornando complicada. Entre 1803 y 1804,
Moreno había hecho su práctica jurídica en el estudio de Agustín Gascón, asumiendo la defen-
sa de varios aborígenes contra los abusos de sus patrones. En sus alegatos inculpó al inten-
dente de Cochabamba y al alcalde de Chayanta. Las presiones aumentaron y Moreno decidió
regresar a Buenos Aires con su familia.
A poco de llegar, a mediados de 1805, comenzó a ejercer su profesión de abogado y fue nom-
brado Relator de la Audiencia y asesor del Cabildo de Buenos Aires.
Durante las invasiones inglesas escribió una memoria con los acontecimientos más destaca-
bles. «Yo he visto llorar muchos hombres por la infamia con que se les entregaba; y yo mismo
he llorado más que otro alguno, cuando a las tres de la tarde del 27 de junio de 1806, vi entrar
a 1.560 hombres ingleses, que apoderados de mi patria se alojaron en el fuerte y demás cuar-
teles de la ciudad.»
Tras las invasiones inglesas, los grupos económicos de Buenos Aires se fueron dividiendo en
dos facciones bien marcadas y enfrentadas: los comerciantes monopolistas y los ganaderos
exportadores. Los comerciantes españoles querían mantener el privilegio de ser los únicos
autorizados para introducir y vender los productos extranjeros que llegaban desde España.
Estos productos eran carísimos porque España a su vez se los compraba a otros países, como
Francia e Inglaterra, para después revenderlos en América. En cambio, los ganaderos querían
comerciar directa y libremente con Inglaterra y otros países que eran los más importantes
clientes y proveedores de esta región. España se había transformado en una cara, ineficiente e
innecesaria intermediaria.
Tras el interinato del Virrey Liniers, ocupó el cargo en 1809 don Baltasar Hidalgo de Cisneros.
La situación del virreinato era complicada. El comercio estaba paralizado por la guerra entre
España y Napoleón, que provocaba una enorme disminución de las rentas aduaneras de
Buenos Aires, principal fuente de recursos.
Ante la desesperante escasez de recursos, el nuevo virrey tomó una medida extrema, aun
contra la oposición del consulado: aprobó un reglamento provisorio de libre comercio que
ponía fin a siglos de monopolio español y autorizaba el comercio con los ingleses. Los comer-
ciantes monopolistas españoles se opusieron y lograron que el apoderado del Consulado de
Cádiz, Fernández de Agüero, enviara una nota de protesta al virrey, en la que alertaba sobre los
peligros «económicos y religiosos» que implicaba el comercio directo con los ingleses. Moreno
escribió entonces su célebre Representación de los hacendados. Allí defiende la libertad de
comercio: «Nada es hoy tan provechoso para la España como afirmar por todos los vínculos
posibles la estrecha unión y alianza con la Inglaterra. Esta nación generosa que, conteniendo
de un golpe el furor de la guerra, franqueó a nuestra metrópoli auxilios y socorros, es acreedora
por los títulos más fuertes a que no se separe de nuestras especulaciones el bien de sus vasa-
llos (…) Acreditamos ser mejores españoles cuando nos complacemos de contribuir por rela-

| página 4
AZUL
FORMACIÓN
SUPERIOR
Diplomatura Superior en Historia Argentina del Siglo XIX | Seminario 3

ciones mercantiles a la estrecha unión de una nación generosa y opulenta, cuyos socorros son
absolutamente necesarios para la independencia de España».
Un memorándum del Foreign Office de 1809 decía: «Sea que sigan dependiendo de España o
que formen gobiernos independientes, lo cierto es que los sudamericanos, en este momento,
abren sus brazos a Inglaterra: es indiferente en qué forma buscan nuestra ayuda, siempre que
el incremento de los negocios y el nuevo mercado que nos ofrecen para la venta de nuestras
manufacturas compense nuestra protección». La redacción de este documento acercó a
Moreno a los sectores revolucionarios, que venían formándose desde las invasiones inglesas,
y de los que se había mantenido a una prudente distancia. Tal vez por eso lo haya sorprendido
el nombramiento como secretario de la Primera Junta de Gobierno, según cuenta su hermano
Manuel.
Moreno no fue protagonista de la Semana de Mayo. No se lo escuchó como a Castelli en el
famoso Cabildo del 22, ni anduvo por la plaza con los chisperos de French y Beruti. Su protago-
nismo comenzó el 25 de mayo de 1810, al asumir las Secretarías de Guerra y Gobierno de la
Primera Junta. Desde allí desplegará toda su actividad revolucionaria. Bajo su impulso, la
Junta produjo la apertura de varios puertos al comercio exterior, redujo los derechos de expor-
tación y redactó un reglamento de comercio, medidas con las que pretendió mejorar la situa-
ción económica y la recaudación fiscal. Creó la biblioteca pública y el órgano oficial del gobier-
no revolucionario, La Gazeta, dirigida por el propio Moreno, que decía en uno de sus primeros
números: «El pueblo no debe contentarse con que sus jefes obren bien; él debe aspirar a que
nunca puedan obrar mal. Seremos respetables a las naciones extranjeras, no por riquezas, que
excitarán su codicia; no por el número de tropas, que en muchos años no podrán igualar las de
Europa; lo seremos solamente cuando renazcan en nosotros las virtudes de un pueblo sobrio
y laborioso».

https://www.elhistoriador.com.ar/mariano-moreno-el-fundador-de-la-biblioteca-publica/

Por una circular del 27 de mayo de 1810, la Junta invitaba a las provincias interiores a enviar
diputados para integrarse a un Congreso General Constituyente. En Buenos Aires, el ex virrey
Cisneros y los miembros de la Audiencia trataron de huir a Montevideo y unirse a Elío (que no
acataba la autoridad de Buenos Aires y logrará ser nombrado virrey), pero fueron arrestados y
enviados a España en un buque inglés.
En Córdoba se produjo un levantamiento contrarrevolucionario de ex funcionarios españoles
desocupados, encabezado por Santiago de Liniers. El movimiento fue rápidamente derrotado

| página 5
AZUL
FORMACIÓN
SUPERIOR
Diplomatura Superior en Historia Argentina del Siglo XIX | Seminario 3

por las fuerzas patriotas al mando de Francisco Ortiz de Ocampo. Liniers y sus compañeros
fueron detenidos. La Junta de Buenos Aires ordenó que fueran fusilados, pero Ocampo se negó
a cumplir la orden por haber sido compañero de Liniers durante las invasiones inglesas.
Moreno se indignó: «¿Con qué confianza encargaremos grandes obras a hombres que se
asustan de una ejecución?» Encargó entonces la tarea a Juan José Castelli, quien cumplió con
la sentencia, fusilando a Liniers y sus cómplices el 26 de agosto de 1810.
En julio de 1810, la Junta había encargado a Moreno la redacción de un Plan de Operaciones,
destinado a unificar los propósitos y estrategias de la revolución. Moreno presentó el plan a la
Junta en agosto, y le aclaró a su auditorio que no debía «escandalizarse por el sentido de mis
voces, de cortar cabezas, verter sangre y sacrificar a toda costa. Para conseguir el ideal revolu-
cionario hace falta recurrir a medios muy radicales».
En el Plan de Operaciones, Moreno propuso promover una insurrección en la Banda Oriental y
el Sur del Brasil, seguir fingiendo lealtad a Fernando VII para ganar tiempo, y garantizar la neu-
tralidad o el apoyo de Inglaterra y Portugal, expropiar las riquezas de los españoles y destinar
esos fondos a crear ingenios y fábricas, y fortalecer la navegación. Recomendaba seguir «la
conducta más cruel y sanguinaria con los enemigos» para lograr el objetivo final: la indepen-
dencia absoluta.

Historias de Nuestra Historia Programa Nº 280 - Mariano Moreno


https://drive.google.com/file/d/1YfBrDkyYwjR8ZNvtMQsDHp1YOCglt1e3/view?usp=sharing

A poco de asumir el nuevo gobierno, se habían evidenciado las diferencias entre el presidente,
Saavedra, y el secretario Moreno.
Moreno encarnaba el ideario de los sectores que propiciaban algo más que un cambio admi-
nistrativo. Se proponían cambios económicos y sociales más profundos. Pensaba que la revo-
lución debía controlarse desde Buenos Aires, porque el interior seguía en manos de los secto-
res más conservadores vinculados al poder anterior.

https://www.elhistoriador.com.ar/mariano-moreno-y-su-actividad-como-secretario-de-la-primera-junta-por-vicente-fidel-lopez/

«El gobierno antiguo nos había condenado a vegetar en la oscuridad y abatimiento, pero como

| página 6
AZUL
FORMACIÓN
SUPERIOR
Diplomatura Superior en Historia Argentina del Siglo XIX | Seminario 3

la naturaleza nos ha criado para grandes cosas, hemos empezado a obrarlas, limpiando el
terreno de tanto mandón ignorante.»
Saavedra, en cambio, representaba a los sectores conservadores a favor del mantenimiento de
la situación social anterior.
Un episodio complicó aun más la relación entre ambos. El 5 de diciembre de 1810, hubo una
fiesta en el Regimiento de Patricios, para celebrar la victoria de Suipacha. Uno de los asisten-
tes, el capitán de Húsares Atanasio Duarte, que había tomado algunas copas de más, propuso
un brindis «por el primer rey y emperador de América, Don Cornelio Saavedra» y le ofreció a
doña Saturnina, la esposa de éste último, una corona de azúcar que adornaba una torta.
Al enterarse del episodio, el secretario Moreno decretó el inmediato destierro de Atanasio
Duarte, diciendo que «…un habitante de Buenos Aires ni ebrio ni dormido debe tener expresio-
nes contra la libertad de su país»; prohibió todo brindis o aclamación pública a favor de cual-
quier funcionario y suprimió todos los honores especiales de que gozaba el Presidente de la
Junta. La pelea entre Moreno y Saavedra estaba desatada.
Moreno, preocupado por los sentimientos conservadores que predominaban en el interior,
entendió que la influencia de los diputados que comenzaban a llegar sería negativa para el
desarrollo de la revolución. A partir de una maniobra de Saavedra, estos diputados se fueron
incorporando al Ejecutivo, y no al prometido Congreso Constituyente. Moreno se opuso y pidió
que se respetara la disposición del 27. Pero estaba en minoría y solo recibió el apoyo de Paso.
Cornelio Saavedra, moderado y conciliador con las ex autoridades coloniales, había logrado
imponerse sobre Mariano Moreno. Para desembarazarse de él lo envió a Europa con una
misión relacionada con la compra de armamento. Moreno aceptó, quizás con la intención de
dar tiempo a sus partidarios para revertir la situación, y quizás también para salvar su vida.
Saavedra dio su versión de los hechos en una carta dirigida a Chiclana el 15 de enero de 1811:
«Me llamó aparte y me pidió por favor se le mandase de diputado a Londres: se lo ofrecí bajo
mi palabra; le conseguí todo: se le han asignado 8.000 pesos al año mientras está allí, se le han
dado 20.000 pesos para gastos; se le ha concedido llevar a su hermano y a Guido, tan buenos
como él, con dos años adelantados de sueldos y 500 pesos de sobresueldo, en fin, cuanto me
ha pedido tanto le he servido».

Algo Habrán hecho por la Historia Argentina (fragmento)


https://drive.google.com/file/d/1fVsZppAZyY8q38F-HZEsybh7f0FJr3VM/view?usp=sharing

La fragata inglesa Fama soltó amarras el 24 de enero de 1811. A poco de partir Moreno, que
nunca había gozado de buena salud, se sintió enfermo y le comentó a sus acompañantes:

| página 7
AZUL
FORMACIÓN
SUPERIOR
Diplomatura Superior en Historia Argentina del Siglo XIX | Seminario 3

«Algo funesto se anuncia en mi viaje…». Las presunciones de Moreno no eran infundadas.


Resulta altamente sospechoso que el gobierno porteño hubiera firmado contrato con un tal Mr.
Curtis el 9 de febrero, es decir, quince días después de la partida del ex secretario de la Junta
de Mayo, adjudicándole una misión idéntica a la de Moreno para el equipamiento del incipiente
ejército nacional. El artículo 11 de este documento aclara «que si el señor doctor don Mariano
Moreno hubiere fallecido, o por algún accidente imprevisto no se hallare en Inglaterra, deberá
entenderse Mr. Curtis con don Aniceto Padilla en los mismos términos que lo habría hecho el
doctor Moreno».
Al poco tiempo de partir Moreno hacia su destino londinense, Guadalupe, que había recibido en
una encomienda anónima un abanico de luto, un velo y un par de guantes negros, comenzó a
escribirle decenas de cartas a su esposo. En una de ellas le decía: «Moreno, si no te perjudicas,
procura venirte lo más pronto que puedas o hacerme llevar porque sin vos no puedo vivir. No
tengo gusto para nada de considerar que estés enfermo o triste sin tener tu mujer y tu hijo que
te consuelen; ¿o quizás ya habrás encontrado alguna inglesa que ocupe mi lugar? No hagas
eso Moreno, cuando te tiente alguna inglesa acuérdate que tienes una mujer fiel a quien ofen-
des después de Dios». La carta estaba fechada el 14 de marzo de 1811, y como las otras,
nunca llegó a destino. Mariano Moreno había muerto hacía diez días, tras ingerir una sospe-
chosa medicina suministrada por el capitán del barco. Su cuerpo fue arrojado al mar envuelto
en una bandera inglesa. Guadalupe le siguió escribiendo sus fogosas cartas. Se enteró de la
trágica noticia varios meses después, cuando Saavedra lanzó su célebre frase: «Hacía falta
tanta agua para apagar tanto fuego». Los boticarios de la época solían describir los síntomas
producidos por la ingesta de arsénico como a un fuego que quema las entrañas.

https://www.elhistoriador.com.ar/muere-asesinado-en-alta-mar-el-doctor-mariano-moreno/

https://drive.google.com/file/d/1dn0yGghjCRiOLCJdAJmVrVEee0AKTLzV/view?usp=sharing

| página 8
AZUL
FORMACIÓN
SUPERIOR
Diplomatura Superior en Historia Argentina del Siglo XIX | Seminario 3

María Remedios del Valle.


Es reconocido el papel de las mujeres al cuidado de heridos en los frentes de batalla, como es
el caso de las célebres «niñas de Ayohuma» y más precisamente el de una liberta y por lo tanto
negra.
Lamadrid no duda en llamar a esta argentina de origen africano como «la Madre de la Patria».
Lo que se menciona menos es que, en muchos casos, estas mujeres acompañaban a los ejér-
citos y que su participación a veces excedía el de «auxiliares», vivanderas, enfermeras, espo-
sas y concubinas de soldados y oficiales.
Justamente, el caso de Ayohuma, terrible derrota para las fuerzas patriotas conducidas por
Belgrano en 1813, muestra la presencia entre esas mujeres de una morena porteña que estaba
«enlistada» en el Ejército del Norte desde tres años antes. Se llamaba María Remedios del Valle
y desde el 6 de julio de 1810, cuando partió la primera expedición destinada al Alto Perú al
mando de Ortiz de Ocampo, acompañó a su marido, a un hijo de la sangre y a otro adoptivo, del
corazón, los tres muertos en esas acciones. La «parda» María, como se la menciona en algu-
nos partes militares, combatió en Huaqui (20 de junio de 1811), vivió las peripecias de esa
trágica retirada del Alto Perú y luego el éxodo jujeño. Volvió a combatir en las gloriosas victo-
rias de Tucumán y Salta y en las trágicas derrotas de Vilcapugio y Ayohuma, siempre junto a
su general Belgrano que la había nombrado capitana, siempre con un grito de aliento, curando
heridos, sacando fuerzas de donde ya no había. Allí se fue desgarrando con la pérdida de su
marido y sus hijos. En esta última batalla fue tomada prisionera por los realistas Pezuela,
Ramírez y Tacón, que la condenaron a ser azotada públicamente a lo largo de nueve días. Pero
María pudo fugarse de sus verdugos y reintegrarse a la lucha contra el enemigo operando
como correo en el peligroso territorio ocupado por los invasores.

María Remedios del Valle por Felipe Pigna


https://drive.google.com/file/d/1I_V5Y3LtmMihy1fxr74HjZ2pDlF-prri/view?usp=sharing

El expediente que transcribimos a continuación señala, entre otras cosas, que estuvo siete
veces en capilla, o sea a punto de ser fusilada, y que a lo largo de su carrera militar recibió seis
heridas graves de bala. No fue fácil que las autoridades de Buenos Aires le reconocieran el
grado de capitana, con el sueldo correspondiente, pero lo logró aunque luego de la indepen-
dencia, como ocurrió con tantas otras y tantos otros patriotas, el Estado dejó de pagárselo. En
octubre de 1826, a través de Manuel Rico, presentó este pedido de reconocimiento de sus ser-
vicios

| página 9
AZUL
FORMACIÓN
SUPERIOR
Diplomatura Superior en Historia Argentina del Siglo XIX | Seminario 3

[…] la Capitana patriota María de los Remedios […], quien por alimentar a los jefes, oficiales y
tropas que se hallaban prisioneros por los realistas, por conservarlos, aliviarlos y aun propor-
cionarles la fuga a muchos, fue sentenciada por los caudillos enemigos Pezuela, Ramírez y
Tacón, a ser azotada públicamente durante nueve días […] por conducir correspondencia e
influir a tomar las armas contra los opresores americanos, y batídose con ellos, ha estado siete
veces en capilla […] quien por su arrojo, denuedo y resolución con las armas en la mano, y sin
ellas, ha recibido seis heridas de bala, todas graves […] quien ha perdido en campaña disputan-
do la salvación de su patria su hijo propio, otro adoptivo y su esposo […] quien mientras fue útil
logró verse enrolada en el Estado Mayor del Ejército Auxiliar del Perú como capitana; con
sueldo […] y demás consideraciones […] ya no es útil y ha quedado abandonada sin subsisten-
cia, sin amparo y mendigando. La que representa ha hecho toda la campaña del Alto Perú; ella
tiene un derecho a la gratitud argentina, y es ahora que lo reclama por su infelicidad. […]
Manuel Rico. Buenos Aires - octubre 23 de 1826.1

Cuentan que un día el general Viamonte vio una mujer harapienta limosneando y al acercarse
a darle una moneda exclamó: «¡Es la Capitana, es la Madre de la Patria!». Poco después desde
su banca en la legislatura insistió junto a otros compañeros de armas para que se hiciera justi-
cia con la querida María.

Viamonte argumentó que […] es singular mujer en su patriotismo. Ella ha seguido al Ejército del
Perú en todo el tiempo que tuve el mando en él: salió de ésta con las tropas que abrieron los
cimientos de la independencia del país: fue natural conocerla, como debe serlo, por cuantos
hayan servido en el Perú… Infiero las calamidades que ha sufrido, pues manifiesta las heridas
que ha recibido; no puede negársele un respeto patriótico. Es lo menos que puedo decir sobre
la desgraciada María de los Remedios, que mendiga su subsistencia.2

Pero hubo necesidad de insistir porque al diputado Alcorta no le alcanzaba con esos argumen-
tos ni con las cartas que presentaron quienes conocían bien a María, como los generales Díaz
Vélez, Pueyrredón, Rodríguez y los coroneles Hipólito Videla, Manuel Ramírez y Bernardo de
Anzoátegui, y Miguel Rabelo, quien sostenía:
Los señores generales y subalternos que llevaron los estandartes de la libertad al Perú asegu-
ran que […] sus trabajos y servicios marcables son acreedores a la seria consideración de un
Gobierno que hasta ahora no ha hecho más que recibir en su regazo y llamar a su asilo a todos
cuantos han trabajado por la libertad del país, dándoles como subsistir. Sólo la heroína Reme-
dios del Valle yace bajo la más inenarrable e inesperada necesidad. Seis cicatrices feroces de
bala y sable. Su caro esposo, un hijo y un entenado que han expirado en las filas de los libres;
es todo el haber de esta desgraciada! Esto, Señor, Excede en valor y virtud a los Espartanos y
Romanos, porque esta mendiga en el país por el que ha sufrido y tanto ha trabajado. ¿Y es
posible, Señor Inspector General, que para compensar los servicios de esta desgraciada haya

| página 10
AZUL
FORMACIÓN
SUPERIOR
Diplomatura Superior en Historia Argentina del Siglo XIX | Seminario 3

de ser necesario justificación de clase? No me parece, Señor: basta sólo su mérito para su
recompensa.3
Tomás de Anchorena expresó en la Sala de Representantes:

Efectivamente, ésta es una mujer singular. Yo me hallaba de Secretario del General Belgrano
cuando esta mujer estaba en el Ejército, y no había acción, en que ella pudiera tomar parte, que
no la tomase, y en unos términos que podía ponerse en competencia con el soldado más
valiente: admiraba al general, a los Oficiales y a todos cuantos acompañaban al Ejército; y en
medio de este valor tenía una virtud a prueba […]. Yo los he oído a todos a voz pública hacer
elogios de esta mujer por esa oficiosidad y caridad con que cuidaba a los hombres en la des-
gracia y miseria en que quedan los hombres después de una acción de guerra, sin piernas unos
y otros sin brazos, sin tener auxilios ni recursos para remediar sus dolencias. De esta clase era
esta mujer […] y que una mujer tan singular como ésta en nosotros debe ser el objeto de la
admiración de cada ciudadano de todas estas provincias; y adonde quiera que vaya de ellas
debiera ser recibida en brazos y auxiliada con preferencia a un General…4

El diputado Lagos pidió formar una comisión para que «componga una biografía de esta mujer
y se mande a imprimir y publicar en los periódicos, que se haga un monumento y que la comi-
sión presente el diseño de él y el presupuesto».5
Habían pasado muchos años de la muerte del bien intencionado Lagos cuando Perón, gran
lector de la historia, llegó a la conclusión de que si se quería que un proyecto no funcionara, lo
mejor que se podía hacer era crear una comisión.

Seguimos educando (22/5/2020)


https://drive.google.com/file/d/1RCbfqD8oNNY7beLcwtXeKzbLr5A0LYJN/view?usp=sharing

Finalmente la Sala se expidió en una escueta resolución:


«Julio 18 de 1828. Acordado: Se concedea la suplicante el sueldo de capitán de infantería, que
se le abonará desde el 15 de marzo de 1827 […]. Lahitte, secretario».6
Tantos papeles, tantas palabras laudatorias se tradujeron en 30 míseros pesos mensuales. La
«Madre de la Patria» se las tenía que arreglar con un peso por día en una ciudad bastante cara
donde la carne costaba dos pesos la libra y la yerba 70 centavos.7
Dos años después, Rosas la integró a la plana mayor inactiva (es decir, como retirada), con el
grado de sargento mayor, por lo que decidió adoptar un nuevo nombre: Mercedes Rosas. Así

| página 11
AZUL
FORMACIÓN
SUPERIOR
Diplomatura Superior en Historia Argentina del Siglo XIX | Seminario 3

figuró en la revista de grados militares hasta su muerte, en 1847.


No hubo monumento ni biografía para María. Pasaron casi doscientos años hasta que en octu-
bre de 2010 las diputadas Paula Merchan y Victoria Donda presentaron un proyecto en el Con-
greso Nacional para levantarle el adeudado monumento a la «parda María».

https://www.diputados.gov.ar/proyectos/proyecto.jsp?exp=7245-D-2010

En diciembre de 2018 la comunidad educativa de la Escuela Nº 25 de la ciudad de Santa Rosa,


provincia de La Pampa inauguró el necesario reconocimiento.

Monumento a María remedios del Valle


En Santa Rosa, provincia de La Pampa.

| página 12
AZUL
FORMACIÓN
SUPERIOR
Diplomatura Superior en Historia Argentina del Siglo XIX | Seminario 3

Manuel Belgrano.
Se llamaba Manuel Belgrano y había nacido en Buenos Aires el 3 de junio de 1770. Estudió en
el Colegio de San Carlos y luego en España, en las Universidades de Valladolid y Salamanca.
Llegó a Europa en plena Revolución Francesa y vivió intensamente el clima de ideas de la
época.
Así pudo tomar contacto con las ideas de Rousseau, Voltaire, Adam Smith y al fisiócrata Ques-
nay.
Se interesó particularmente por la fisiocracia, que ponía el acento en la tierra como fuente de
riqueza y por el liberalismo de Adam Smith, que había escrito allá por 1776 que “La riqueza de
las Naciones” estaba fundamentalmente en el trabajo de sus habitantes, en la capacidad de
transformar las materias primas en manufacturas. Belgrano pensó que ambas teorías eran
complementarias en una tierra con tanta riqueza natural por explotar.
En 1794 regresó a Buenos Aires con el título de abogado y con el nombramiento de Primer
Secretario del Consulado, otorgado por el rey Carlos IV. El consulado era un organismo colonial
dedicado a fomentar y controlar las actividades económicas. Desde ese puesto, Belgrano se
propuso poner en práctica sus ideas. Había tomado clara conciencia de la importancia de
fomentar la educación y capacitar a la gente para aprendiera oficios y pudiera aplicarlos en
beneficio del país. Creó escuelas de dibujo técnico, de matemáticas y de náutica.
Las ideas innovadoras de Belgrano quedarán reflejadas en sus informes anuales del Consula-
do en los que tratará por todos los medios de fomentar la industria y modificar el modelo de
producción vigente.
Desconfiaba de la riqueza fácil que prometía la ganadería porque daba trabajo a muy poca
gente, no desarrolla a la inventiva, desalentaba el crecimiento de la población y concentraba la
riqueza en pocas manos. Su obsesión era el fomento de la agricultura y la industria.

Manuel Belgrano | Los Libros de la Buena Memoria


https://drive.google.com/file/d/1c7f_hOjLIGEsG9VYFcAjsmf5xJcuFR1C/view?usp=sharing

Daba consejos de utilidad práctica para el mejor rendimiento de la tierra recomendando que no
se dejara la tierra en barbecho, pues “el verdadero descanso de ella es la mutación de produc-
ción”... Aconsejaba el sistema que se usaba en aquel tiempo en Alemania, que hacía de los
curas párrocos verdaderos guías de los agricultores, realizando éstos, gracias a sus conoci-
mientos, experimentos de verdadera utilidad, enseñándoles las prácticas más adelantadas.

| página 13
AZUL
FORMACIÓN
SUPERIOR
Diplomatura Superior en Historia Argentina del Siglo XIX | Seminario 3

https://drive.google.com/file/d/1YnQhQ0TNApnxUSVwASAcKhXZ74ggUoxY/view?usp=sharing

Belgrano, el más católico de todos nuestros próceres, entendía que estas eran funciones esen-
ciales de los curas que encuadraban dentro de su ministerio, “pues el mejor medio de socorrer
la mendicidad y miseria es prevenirla y atenderla en su origen”.
El secretario del Consulado proponía proteger las artesanías e industrias locales subvencio-
nándolas «un fondo con destino al labrador ya al tiempo de las siembras como al de la recolec-
ción de frutos». Porque «La importación de mercancías que impiden el consumo de las del país
o que perjudican al progreso de sus manufacturas, lleva tras sí necesariamente la ruina de una
nación».
Esta era, a su entender la única manera de evitar “ los grandes monopolios que se ejecutan en
esta capital, por aquellos hombres que, desprendidos de todo amor hacia sus semejantes, sólo
aspiran a su interés particular, o nada les importa el que la clase más útil al Estado, o como
dicen los economistas, la clase productiva de la sociedad, viva en la miseria y desnudez que es
consiguiente a estos procedimientos tan repugnantes a la naturaleza, y que la misma religión
y las leyes detestan».
En Memoria al Consulado 1802 presentó todo un alegato industrialista: “Todas las naciones
cultas se esmeran en que sus materias primas no salgan de sus estados a manufacturarse, y
todo su empeño en conseguir, no sólo darles nueva forma, sino aun atraer las del extranjero
para ejecutar lo mismo. Y después venderlas.”
En unos de sus últimos artículos en el Correo de Comercio, resaltaba la necesidad imperiosa
de formar un sólido mercado interno, condición necesaria para una equitativa distribución de
la riqueza: “El amor a la patria y nuestras obligaciones exigen de nosotros que dirijamos nues-
tros cuidados y erogaciones a los objetos importantes de la agricultura e industria por medio
del comercio interno para enriquecerse, enriqueciendo a la patria porque mal puede ésta salir
del estado de miseria si no se da valor a los objetos de cambio y por consiguiente, lejos de
hablar de utilidades, no sólo ven sus capitales perdidos, sino aun el jornal que les corresponde.
Sólo el comercio interno es capaz de proporcionar ese valor a los predichos objetos, aumen-
tando los capitales y con ellos el fondo de la Nación, porque buscando y facilitando los medios
de darles consumo, los mantiene en un precio ventajoso, así para el creador como para el con-
sumidor, de que resulta el aumento de los trabajos útiles, en seguida la abundancia, la comodi-
dad y la población como una consecuencia forzosa.”

| página 14
AZUL
FORMACIÓN
SUPERIOR
Diplomatura Superior en Historia Argentina del Siglo XIX | Seminario 3

Belgrano fue el primero por estos lares en proponer a fines del siglo XVIII una verdadera Refor-
ma Agraria basada en la expropiación de las tierras baldías para entregarlas a los desposeí-
dos: “es de necesidad poner los medios para que puedan entrar al orden de sociedad los que
ahora casi se avergüenzan de presentarse a sus conciudadanos por su desnudez y miseria, y
esto lo hemos de conseguir si se le dan propiedades ( …) que se podría obligar a la venta de los
terrenos, que no se cultivan, al menos en una mitad, si en un tiempo dado no se hacían las
plantaciones por los propietarios; y mucho más se les debería obligar a los que tienen sus
tierras enteramente desocupadas, y están colinderas con nuestras poblaciones de campaña,
cuyos habitadores están rodeados de grandes propietarios y no tienen ni en común ni en parti-
cular ninguna de las gracias que les concede la ley, motivo porque no adelantan …».

Manuel Belgrano Historias de la Historia (Documental)


https://drive.google.com/file/d/1f_EDpmhiDvfU_NNRoxaO5eaTU3yoScwb/view?usp=sharing

Se trata como puede leerse de un pensamiento sabio, muy avanzado para la época, de una
actualidad que asombra y admira, la de aquel hombre que se nos fue un 20 de junio de 1820 en
medio de la indiferencia general, mientras en plena guerra civil Buenos Aires tenía tres gober-
nadores en un mismo día, aquel genial Manuel Belgrano que alcanzó a decir “Yo espero que los
buenos ciudadanos de esta tierra trabajarán para remediar sus desgracias.»

Algo Habrán hecho por la Historia Argentina (fragmento)


https://youtu.be/QIpvCFFxRV4

Algo Habrán hecho por la Historia Argentina (fragmento)


https://www.youtube.com/watch?v=Z7Trl9lyot8&feature=emb_title

| página 15
AZUL
FORMACIÓN
SUPERIOR
Diplomatura Superior en Historia Argentina del Siglo XIX | Seminario 3

https://www.elhistoriador.com.ar/la-muerte-de-belgrano-no-fue-noticia-por-felipe-pigna/

Anita Perichón.
Nacida en 1775 en la isla de Reunión 8 en el océano Índico, pertenecía a una familia de la elite
colonial francesa y muy joven se
casó con un oficial irlandés al servicio de Francia, Thomas O’Gorman. En 1797, la familia se
instaló en Buenos Aires, donde ya estaba establecido el médico Miguel O’Gorman, tío de
Thomas y creador del Protomedicato, la institución encargada de regular las prácticas de
salud en la colonia. Llegaron con gran boato —se dice que traían veinte esclavos consigo—, y
mientras el padre de Ana fracasaba en su intento de convertirse en fazendeiro en Brasil, O’Gor-
man castellanizó su nombre como Tomás y adquirió campos en los alrededores de Buenos
Aires.

La vida de don Tomás se complicó a partir de las Invasiones Inglesas, ya que por colaborar con
el enemigo fue encarcelado en Luján luego de la reconquista y, al ofrecer nuevamente sus ser-
vicios al invasor en 1807, finalmente debió buscar refugio en Río de Janeiro. Su mujer, en
cambio, permaneció en Buenos Aires, donde se convirtió en amante, virtualmente concubina,
del «héroe de la jornada» y nuevo hombre fuerte en Buenos Aires, Santiago de Liniers, converti-
do en virrey por decisión de los «vecinos».9
Conviene recordar que esta decisión implicaba un acto revolucionario, ya que sólo el rey podía
hacer tal designación.
Según nos cuenta Paul Groussac, mientras avanzaba Liniers al frente de su columna, el 12 de

| página 16
AZUL
FORMACIÓN
SUPERIOR
Diplomatura Superior en Historia Argentina del Siglo XIX | Seminario 3

agosto de 1806, cuando llegó a la calle de San Nicolás —la actual avenida Corrientes— alguien
arrojó a sus pies un pañuelo bordado y perfumado como homenaje al vencedor. Liniers lo reco-
gió con la punta de su espada, y al contestar el saludo con el pañuelo en alto pudo ver a la bella
Anita y a partir de ese momento dio comienzo una relación muy fogosa. Los amores de
«Madama O’Gorman» y Liniers fueron el escándalo de la ciudad por esos días. En parte, porque
a sus 31 años ya no era considerada una jovencita en esos tiempos y se suponía que una
«señora» debía ser mucho más discreta. La informal «virreina» se instaló en la casa de Liniers
y se movía con una escolta, y para horror de las damas porteñas llegó a usar uniforme militar
y pasearse montada a caballo. Según un espía del gobierno portugués, la mujer «puede todo lo
que quiera sobre su espíritu» y es el «canal adoptable para dirigir la voluntad» del virrey.10
El apodo de Perichona referente obviamente a su apellido, se asociaba por entonces con María
Michaela Villegas y Hurtado, notable actriz limeña que, además de por su gran talento, cobró
celebridad por sus amores con el virrey del Perú, don Manuel de Amat y Juniet, Caballero de la
Orden de San Juan. El calificativo era un tanto insultante porque derivaba de “perra” y “chola”.
Por su parte, Liniers, prefería llamarla “La Petaquita”.
El rumor a voces era que, por medio de ella, se realizaban excelentes negocios, gracias al favor
oficial; algo que no era ninguna novedad en la colonia, pero que en esos tiempos revueltos y
con el tesoro exhausto se hacía más evidente.
La situación se volvió más que complicada cuando Napoleón decidió apoderarse de España y
entronizar a su hermano José. La condición de franceses, tanto de Liniers como de «Madama
Perichón», los puso en la mira de los ataques. El rico comerciante español y jefe del Cabildo,
Martín de Álzaga, vio llegada la oportunidad de deshacerse del «francés», y en octubre de 1808
hizo
redactar un oficio del Cabildo a la Junta Suprema Central en la que se leía:

Esa mujer con quien vive el virrey, mantiene una amistad que es escándalo del pueblo, que no
sale sin escolta, que tiene guardia en casa de día y de noche, que emplea las tropas del servicio
en los trabajos de su hacienda de campo, donde pasa los días el virrey, cuya comunicación no
han podido cortar ni las insinuaciones ni los consejos de las autoridades, ni el susurro ni los
gritos del pueblo, esa mujer, en fin, despreciada y criminal por todas sus circunstancias es la
árbitra del gobierno y aun de nuestra suerte.
No hay cosa, por injusta que sea, que no se le alcance y consiga por su conducto. El empeño y
el dinero son agentes muy poderosos con ella. En nada trepida, y así se ven monstruosidades
en el mando, desórdenes sobre desórdenes trascendentales al mismo pueblo, en quien los ma-
gistrados no pueden administrar justicia porque se excusa su conducta.11

La gota que colmó el vaso bastante chiquito de la pacata sociedad porteña de la época fue la
intención de la hija de Liniers de casarse con el hermano menor de Anita, Juan Bautista Peri-
chón.

| página 17
AZUL
FORMACIÓN
SUPERIOR
Diplomatura Superior en Historia Argentina del Siglo XIX | Seminario 3

El virrey, dejando de lado sus pasiones amorosas y tratando de defender su «buen nombre y
honor», acusó a su amante de reunir a conspiradores en las tertulias de su casa, la hizo embar-
car y la expulsó con destino a Río de Janeiro, a reunirse con su marido. Para entonces, la corte
portuguesa había sido instalada por sus aliados británicos en Brasil, huyendo de la invasión
napoleónica, y era el centro de las intrigas que protagonizaba la princesa Carlota Joaquina de
Borbón, hermana del rey Fernando VII y mujer del príncipe regente de Portugal. Recordemos
que Carlota aspiraba a gobernar las colonias americanas como regente mientras durase el
«cautiverio» de su «real hermano», preso VIP de Napoleón en el palacio francés de Valençay.
En su casa de Río de Janeiro, Anita Perichón de O’Gorman prosiguió con sus tertulias, donde
se reunían distintos conspiradores rioplatenses, británicos y portugueses. La leyenda quiere
que su nuevo protector y amante fuese nada menos que lord Strangford, el representante britá-
nico ante la corte portuguesa en Río; como se diría en tiempos más recientes, uno de los prin-
cipales «operadores políticos» de todo el proceso en marcha en Sudamérica y, ante todo, el
más firme opositor a los planes de la princesa Carlota de verse dueña de la situación. Así las
cosas, doña Carlota decidió que para «intrigante» en las playas cariocas con ella misma era
más que suficiente, y en 1809 decidió expulsar a doña Anita.
Presas, el secretario de Carlota, cuenta en sus «Memorias secretas» que en un principio la
princesa le pidió que hiciera una lista de conspiradores en la que no podía faltar Madame Peri-
chón.
Éste se compadeció de Anita y relata:
Formé al momento con las señas y circunstancias que pedía la princesa; mas omití poner en
ella a la Périchon, porque no hay cosa peor para toda persona que se empiece a escribir de ella
en semejantes materias. Al tiempo de leer S.A. la lista notó que faltaba el nombre de la que ella
quería que se buscase con particularidad. —¿Y por qué —me dijo— no está aquí la Périchon?
—Porque esta mujer no se mezcla en semejantes negocios, y su situación es tan desgraciada
en el día, que es más digna que V.A.R. se compadezca de ella, que no de que la aumentemos su
aflicción. —¡Hola! — me replicó—, parece que eres protector de las buenas mozas. —Señora,
soy hombre; pero a ésta en la vida la he hablado, y si el ser buena moza en esta ocasión no la
favorece, tampoco debe perjudicarle, no existiendo causa cierta para proceder contra ella, y
sobre todo V.A. podrá hacer lo que guste.12
Concluye Presas:
No es fácil explicar el odio y ojeriza con que las mujeres feas miran a las hermosas, defecto de
que no están exentas ni las mismas princesas.13
Finalmente Anita fue deportada y embarcada en un buque inglés, pero las autoridades españo-
las de Montevideo y de Buenos Aires, con el virrey Cisneros a la cabeza, le negaron el permiso
para desembarcar. Recién después de la Revolución de Mayo, la Junta decretó que «madame
O’Gorman podría bajar a tierra con la condición de que no se estableciera en el centro de la
ciudad, sino en la chacra de La Matanza, donde debía guardar circunspección y retiro».
Desde entonces, permaneció encerrada en la estancia familiar los restantes treinta años de su

| página 18
AZUL
FORMACIÓN
SUPERIOR
Diplomatura Superior en Historia Argentina del Siglo XIX | Seminario 3

vida, mientras se casaban sus hijos y nacían sus numerosos nietos. Entre ellos, Camila O’Gor-
man, la del pensamiento libre y el destino trágico.

Martina Céspedes.
Durante la defensa de la ciudad en 1807, el mito quiere que las porteñas arrojasen desde las
azoteas de sus casas «aceite hirviendo» a las fuerzas británicas de la segunda invasión. Hecho
que es muy poco probable, ya que la mayoría de las casas donde se produjeron los combates
no tenían azotea a la calle y porque el precio del aceite en la ciudad hubiera sugerido otros
medios defensivos a las porteñas. Se sabe que arrojaron grasa hirviendo, agua caliente y todos
los objetos contundentes que estaban a su alcance. Lo cierto es que sí combatieron y estuvie-
ron en la línea de fuego, algunas disparando, otras recargando los fusiles de los hombres de
las milicias y otras cumpliendo tareas de espionaje.
Un caso curioso es el Martina Céspedes, dueña de un pequeño negocio de despacho de bebi-
das del barrio de San Telmo que, junto con sus tres hijas, ideó la forma de contribuir a la lucha.
Los ingleses llegaban con sed y venían tomándose todo lo que encontraban a su paso, algu-
nos, exagerando, dicen que hasta la humedad de las paredes, aunque lo de ellos era básica-
mente alcohólico. Así fue como doce integrantes de la tropa invasora tuvieron la mala idea de
golpear la puerta del boliche de Martina. La dueña de casa les abrió y les dijo que los atendería
con la condición de que entraran de a uno. A medida que fueron ingresando se iban convirtien-
do en prisioneros de Martina y sus hijas mientras en los alrededores las tropas inglesas capi-
tulaban frente a Liniers. Martina le entregó a once de los prisioneros ingleses a Liniers, quien
le otorgó el grado y uniforme de sargento mayor, que doña Martina siguió luciendo en festejos
públicos por muchos años. ¿Qué pasó con el inglés que faltaba? Pionera en lo que muchos
años después se conocería como el «síndrome de Estocolmo», Josefa, una de las valientes
hijas de Martina, se enamoró de su prisionero inglés y la historia terminó en casamiento.

https://drive.google.com/file/d/1H9mWT0IvqfygIIxmQ-qXFvC1Zxg2LE7k/view?usp=sharing

| página 19
AZUL
FORMACIÓN
SUPERIOR
Diplomatura Superior en Historia Argentina del Siglo XIX | Seminario 3

Manuela Pedraza.
No fue, por cierto, a pedradas, pero las mujeres porteñas tuvieron participación en los comba-
tes de la reconquista y la defensa de Buenos Aires. Fue tanto el coraje de nuestras mujeres que
los mandamases de entonces no tuvieron más remedio que registrar sus nombres y sus accio-
nes en los partes oficiales. En la primera invasión, se recuerda como ejemplo el caso de Ma-
nuela Pedraza, la «Tucumanesa»,14 que se sumó a la lucha en torno a la Plaza Mayor en agosto
de 1806.
Según el informe enviado a la Corona por Santiago de Liniers, jefe de las fuerzas que recupera-
ron la ciudad, era la «mujer de un cabo» que, «combatiendo al lado de su marido con sublime
entereza mató un soldado inglés del que me presentó el fusil».
En una de esas jornadas, más exactamente la del 10 de agosto, se combatía en la Plaza Mayor
(la actual Plaza de Mayo). El batallón de Patricios al mando de Liniers luchaba allí a todo o
nada para llegar a la Fortaleza (hoy la Casa Rosada), donde estaban atrincherados los ingle-
ses.
El marido de Manuela, que como dijimos antes era soldado, se marchaba para ese “frente”, es
decir, a la plaza, el lugar de mayor peligro, cuando su mujer, la Tucumana, sin acobardarse por
el fuego de metralla del enemigo, decidió acompañarlo para sumarse a la lucha.
En los combates del 11 de agosto, el cabo fue fatalmente herido por el disparo de un soldado
británico. A Manuela, que había presenciado todo, las lágrimas le atenazaron la garganta. Sin
embargo, más decidida que nunca a vencer o morir por la patria, tomó el fusil que había dejado
caer su marido y luchó cuerpo a cuerpo con el soldado que la había dejado viuda. Finalmente,
logró darle muerte y como trofeo de guerra, le quitó el arma que luego le entregó a Liniers, el
héroe de la reconquista.
Al respecto, dicen que cuando los ingleses se rindieron, Liniers atravesó la plaza-campo de
batalla para entrar en el fuerte de Buenos Aires. Tenía el uniforme hecho jirones y agujerado
por tres balas, y estaba rodeado de milicianos que lo vivaban. Fue ahí cuando se le acercó Ma-
nuela y, llorando todavía la muerte de su marido caído en combate, le entregó el fusil del inva-
sor.

| página 20
AZUL
FORMACIÓN
SUPERIOR
Diplomatura Superior en Historia Argentina del Siglo XIX | Seminario 3

No hay muchos datos sobre esta mujer, evidentemente de los sectores populares, salvo que
una real cédula de febrero de 1807 le otorgó el grado de subteniente de infantería, con goce de
sueldo de por vida, lo que no deja de ser interesante porque es uno de los pocos documentos
en los que el rey le concede sueldo y grado militar a una criolla.
Esto no impidió que, tras la Revolución, viviese en la miseria, sufriendo un juicio por falta de
pago que la desalojó de la pieza que alquilaba en un conventillo.15 Curiosamente fue una de
las primeras heroínas no legendarias de nuestra literatura, al ser incluida en unas coplas sobre
la reconquista escritas por Pantaleón Rivarola, y —fuera de los casos incluidos en el santoral
católico— también una de las primeras que bautizaron una calle de Buenos Aires.16
Vale la pena releer los versos del padre Rivarola que reivindica el rol heroico que tuvieron las
anónimas mujeres de los sectores populares en la defensa de Buenos Aires:

El sexo suave, con modos


muy obligantes, se empeña
en servir a nuestros héroes,
de cuyo valor espera
sacudir el duro yugo
de la esclavitud inglesa.
A estos héroes generosos
una amazona se agrega
que oculta en varonil traje
triunfa de la gente inglesa:
Manuela tiene por nombre
por patria: tucumanesa.
No se puede ponderar
con expresiones ni acentos
los trabajos y fatigas,
los clamores y lamentos
de tantas pobres familias
que vagando sin sustento
y desnudas, con sus hijos
van del enemigo huyendo,
por entre espinas y lodo,
por entre zanjas y cercos,
perdidos todos sus bienes,
ropas, muebles y dinero.17

Pero la «fama» le llegaría a Manuela a través de la maravillosa voz de su coterránea, la querida


Mercedes Sosa, cuando comenzó a difundirse el tema «Manuela la Tucumana» de aquel recor-
dado disco Mujeres argentinas grabado en 1969 con letra de Félix Luna y música de Ariel
Ramírez.

| página 21
AZUL
FORMACIÓN
SUPERIOR
Diplomatura Superior en Historia Argentina del Siglo XIX | Seminario 3

https://drive.google.com/file/d/173Tj42yqOmMBBOzvHvOZWK9bXurzVc8K/view?usp=sharing

https://www.youtube.com/watch?v=0z4ZtUWyysw

Manuela, La Tucumana

No duerme Buenos Aires Las hembras han peleado


Las mechas arden Como varones
Las mechas arden Como varones

Cuarenta mil valientes Las ollas en sus manos


Sólo un cobarde Fueron cañones
Sólo un cobarde Fueron cañones

Con un fusil de chispas Malaya los que vengan


Y muchas ganas Como enemigos
Y muchas ganas Como enemigos

Peleó doña manuela Habremos de correrlos


La tucumana Como a estos gringos
La tucumana Como a estos gringos

Este triunfo ganaron Este triunfo ganaron


Nuestras mujeres Nuestras mujeres
Nuestras mujeres Nuestras mujeres

| página 22
AZUL
FORMACIÓN
SUPERIOR
Diplomatura Superior en Historia Argentina del Siglo XIX | Seminario 3

Citas

1-Citado por Aníbal Jorge Luzuriaga y Julio Arturo Benencia, Formación castrense de los hombres de
armas de Belgrano, Instituto Belgraniano Central, Buenos Aires , 1980, pág. 116.
2-Ibídem, pág. 118.
3-Ibídem, pág. 120.
4-Citado en los fundamentos del proyecto presentado el 1 de octubre de 2010 en la Cámara de Diputa-
dos por las legisladoras Paula Merchan y Victoria Donda pidiendo la construcción de un monumentos
a María Remedios de Valle, la Madre de la Patria, en:
ttp://www1.hcdn.gov.ar/proyxml/expediente.as p?fundamentos =s i&numexp=7245-D-2010
5-Diego Rojas , «La Madre de la Patria», Revista 23, 16 de octubre de 2008.
6-Citado por Luzuriaga y Benencia, op. cit., págs . 123-124.
7-Cynthia Ottaviano, «María Remedios del Valle», El Argentino, 30 de agosto de 2011.
8-Por aquellos años , Isla de Borbón.
9-Vicente Fidel López, además , afirma que previamente había s ido amante del general Beresford,
durante la primera invasión.
10-Carta de Possidonio da Costa, agente portugués en Buenos Aires , citada por Deleis, Mónica, De
Titto, Ricardo, y Arguindeguy, Diego L., Mujeres de la política argentina, Aguilar, Buenos Aires, 2001.
Pág.71.
11-Barrancos, Dora, Mujeres en la sociedad argentina: Una historia de cinco siglos. Sudamericana,
Buenos Aires, 2010. Pág. 59.
12-Citado por Francisco Hipólito Uzal, «Anita Périchon. La Mata Hari colonial», Todo es Historia, Nº 10,
febrero de 1968, págs. 84-91.
13-Ibídem.
14-Es decir, tucumana, aunque hay que recordar que el término se aplicaba entonces a todos los naci-
dos en la intendencia de Salta del Tucumán, no exclusivamente en la jurisdicción de la actual provincia.
15-Sosa de Newton, Diccionario cit., pág. 484. El dato sobre s u ulterior pobreza proviene de la obra de
Adrián Beccar Varela y Enrique Udaondo, Calles y plazas de Buenos Aires: significación histórica de sus
nombres, Penitenciaría Nacional, Buenos Aires , 1910, que es , por otra parte, la fuente original de la
mayoría de las referencias a Manuela Pedraza.
16-En los barrios porteños de Núñez, Coghlan y Villa Urquiza. Junto con s u paralela, Juana Azurduy, el
nombre le fue puesto por una ordenanza municipal de 1893. Recién en 1944 llegaría el turno de Reme-

| página 23
AZUL
FORMACIÓN
SUPERIOR
Diplomatura Superior en Historia Argentina del Siglo XIX | Seminario 3

dios Es calada de San Martín.


17- Pantaleón Rivarola, «Romance Heroico»; en La literatura virreinal, colección Capítulo, Centro Editor
de América Latina, Buenos Aires , 1967

Sugerencias de visionado:

Historia Clínica- Manuel Belgrano


https://drive.google.com/file/d/114wH9C3U75aVz3EjOs_ft1RxI3rGNY8N/view?usp=sharing

Historia para oír:

Historias de Nuestra Historia - Programa Nº 88 Manuel Belgrano


https://drive.google.com/file/d/1AAcxl6scSr2KTHg-PSjserpWf2Lk8iip/view?usp=sharing

| página 24
AZUL
FORMACIÓN
SUPERIOR
Diplomatura Superior en Historia Argentina del Siglo XIX | Seminario 3

Sugerencias de lectura:

https://www.elhistoriador.com.ar/mariano-moreno-el-fundador-de-la-biblioteca-publica/

https://www.elhistoriador.com.ar/manuel-moreno-sobre-la-prensa-y-la-fundacion-de-la-gazeta-de-buenos-ayres/

https://www.elhistoriador.com.ar/mariano-moreno-y-el-contrato-social/

http://www.planbnoticias.com.ar/index.php/2020/02/20/un-dia-despues-de-que-impulsar
an-su-nombre-para-la-avenida-san-martin-vandalizan-la-escultura-de-remedios-del-valle/

https://www.elhistoriador.com.ar/manuel-belgrano-sobre-la-educacion-la-industria-y-el-trabajo-p
or-felipe-pigna-fragmento-del-libro-manuel-belgrano-vida-y-pensamiento-de-un-revolucionario/

https://www.elhistoriador.com.ar/belgrano-crea-la-bandera-nacional/

| página 25
AZUL
FORMACIÓN
SUPERIOR
Diplomatura Superior en Historia Argentina del Siglo XIX | Seminario 3

Actividades de Auto evaluación:

1) Utilizando el modelo presentado sobre la figura de Manuel Belgrano:

https://www.elhistoriador.com.ar/manuel-belgrano-cronologia/

realizar un eje cronológico sobre la vida y obra de algunos de los protagonistas de este capítu-
lo incorporando información que pudiese no estar en el presente módulo y pudiendo también
dar cuenta de los procesos político sociales ya enunciados en la presente diplomatura.
2) Siguiendo el modelo autobiográfico de Manuel Belgrano:

https://www.elhistoriador.com.ar/manuel-belgrano-autobiografia-1770-1820/

Recrear algún pasaje o episodio de la vida de algunos de los protagonistas del módulo de la
presente diplomatura y escribir un fragmento de su “autobiografía”.

| página 26
AZUL
FORMACIÓN
SUPERIOR
Diplomatura Superior en Historia Argentina del Siglo XIX | Seminario 3

Filmografía recomendada:

La muerte en las calles (1952)


Ficha técnica

Belgrano: La película (2010)


Ficha técnica

| página 27

También podría gustarte