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Carta de un sacerdote a los fieles de Cristo en estos momentos de
pruebas
Queridos hermanos en Cristo, ¡la Paz de Nuestro Señor Jesucristo esté con
ustedes!
Después de una larga meditación y muchas oraciones, he decidido escribir
esta carta, no para enseñarles ni justificarme, sino para dar mi contribución
y una luz en estos momentos en que las tinieblas y la confusión se ponen
cada vez más fuertes. En efecto, como lo dice Juan Pablo II, “La pregunta
de Pilato: "¿Qué es la verdad"?, emerge también hoy desde la triste
perplejidad de un hombre que a menudo ya no sabe quién es, de donde
viene ni adónde va. Y así asistimos no pocas veces al pavoroso
precipitarse de la persona humana en situaciones de autodestrucción”.
(VS 84).
Esa triste realidad, se experimenta también, de un cierto modo, en los fieles
hoy en día, porque la mayoría se lleva en ellos muchas confusiones sobre
quien es el verdadero Papa o quien no lo es, o a qué Sacrificio de la Santa
Misa se tiene que acudir o no, y otras preguntas sin respuestas. E incluso en
el intento de dar una respuesta se encuentra con más confusiones.
Entonces, sin pretender dar una respuesta una vez por todas a esas
inquietudes, quisiera presentarles a ustedes fieles mi humilde contribución
sobre esta situación en que estamos atravesando. Pero les tengo que
recordar que el Espíritu Santo es el único capaz de revelarnos toda la
Verdad (Jn 15, 26), por lo tanto, capaz de darnos la luz necesaria para salir
de la confusión.
Mi contribución se articula en tres momentos a saber el agradecimiento,
quien es el verdadero santo Padre y cómo debemos comportarnos ante esa
situación
1. Los agradecimientos.
Un autor muy sabio que ha podido estar con un cardenal llamado Jorge
Mario Bergoglio, ha destacado sus cuatro características fundamentales: la
confusión, la hipocresía, la mentira y el aprovechamiento de la
ignorancia de la gente, (cf. A. CAPONNETO, La Iglesia traicionada, La
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Plata, Santiago Apóstol, 2010). Esas características son propias a cada
miembro de la masonería cuya rama eclesiástica obra para oscurecer “la
Divina Palabra” que encontramos en el Santo Evangelio “que nos ha dado
como camino a recorrer para alcanzar la salvación”. La masonería
eclesiástica hace todo eso “por medio de interpretaciones naturales y
racionales y, con el pretexto de volverla más comprensiva y aceptada, la
vacía de todo contenido sobrenatural” (cf. Mensaje dado por la Santísima
Virgen María al Padre Don Esteban Gobi, el 13 de junio de 1989).
Entonces, “esta infiltración masónica dentro de la Iglesia…hasta el
vértice de la Iglesia” (cf. El mensaje de 13 de junio de 1989), no habría
sido descubierta si no hubiera hombres y mujeres con un profundo
discernimiento y una valentía sin precedentes que, no solo se dieron cuenta
de la presencia del usurpador de la Sede de San Pedro Apóstol, sino que se
atrevieron denunciarlo a pesar de las amenazas y persecuciones, hasta la
expulsión o la suspensión en caso de los sacerdotes.
La masonería obra de una manera muy sutil como una gota de agua que cae
poco a poco a una roca hasta que la perfore. Por otra parte son como un
árbol con espinas capaz de lastimar a todo lo que pase por encima y se
atreva a subirlo. Por eso, los que enfrentaron a esas personas inicuas no lo
hicieron por la necedad y la estupidez cuando se animaron a denunciarlo
sino por el amor a la verdad y el compromiso con el Evangelio de Cristo.
Entonces fue una obra maravillosa, mediante la gracia y por la intercesión
de la Santísima Virgen María, enfrentar a los poderes del mundo y nos han
alcanzar la verdad de que la Iglesia ya había sido tomada. Y ahora lo
sabemos sin ningún lugar a dudas porque nos han abierto los ojos y
conseguido pistas adecuadas para seguir con la investigación. Por eso,
podemos decir, a ejemplo de aquellos samaritanos cuando le decían a la
mujer que se había encontrado con Jesús: “Ya no creemos por lo que tú has
contado. Nosotros mismos lo hemos escuchado” (Jn 4, 42) y sabemos que
Bergoglio puede ser no el salvador del mundo según lo que decían los
samaritanos, sino el precursor del Anticristo, sabemos que es el usurpador
de la Sede de San Pedro.
2. Mi respuesta a distintas posiciones frente a la situación
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¿Acaso no podemos decir que nos encontramos en la misma situación que
la que está descrita en el Evangelio?: “Heriré al Pastor y se dispersarán las
ovejas” (Mt 26, 31).
Sí, estamos en esa situación, pues nuestro Pastor, el Papa Benedicto XVI se
encuentra auxiliado, y su silla ha sido ocupada por un usurpador, se trata
pues de una situación de una “sede impedida”.
Sin embargo, el mismo santo Padre nunca reveló públicamente o
claramente si vivía en esa situación, sino que presentó públicamente una
supuesta renuncia, y la mayoría se quedó con eso, lo que es lógico. No solo
declaró públicamente que había renunciado al papado (aunque en realidad
ha renunciado al Ministerium y no al Munus), sino que los cardenales se
reunieron en un supuesto cónclave para elegir supuestamente a un nuevo
sucesor de Pedro.
Entonces, todos esos acontecimientos nos dejaron muy confusos y
perplejos a pesar de todo lo que se decía sobre su renuncia y su lenguaje
muy sutil y lleno de códigos: el famoso “código de RATZINGER”.
Pero, gracias a Dios, Bergoglio no tardó en mostrar su verdadera agenda, su
verdadera cara. A la ilegitimidad en su elección le sumó la ilegitimidad en
el ejercicio del ministerio. Sus errores y herejías se fueron sumando uno
tras el otro. Cabe mencionar como ejemplo la famosa exhortación
apostólica “Amoris letitia” que permite a los divorciados vueltos a casar
recibir la Santa Comunión, terminando así por golpear, más bien destruir
todo el patrimonio sacramental de la Iglesia.
Dicho de otra manera, como lo dice Jesús, “los conocerán por sus obras”
Entonces, todo lo que se había dicho fue confirmando por lo que él decía y
hacia, de tal modo hay que ser ciego por no verlo, lamentablemente
tenemos un montón de ciegos hoy en día.
Lo que pasa es que, los sacramentos están vinculados entre sí, al igual que
los mandamientos, de tal modo que, si se toca a uno solo es todo el sistema
que se derrumba. Por ejemplo, la comunión implica el sacramento de la
Reconciliación, la unción de los enfermos y por el colmo, la supresión
puramente y simplemente del sacramento del Matrimonio. Allí se ve hasta
donde llega la maldad y la capacidad de destrucción de Bergoglio.
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Entonces, la pregunta que me pueden hacer es la siguiente:
Sabiendo todo eso, ¿Por qué seguís nombrando a ese hombre durante la
celebración del Santo Sacrificio de la Eucaristía? Encima, les anuncio que
yo celebro la misa del Novus ordo, porque en ella fue criado y ordenado.
Quisiera entonces dar esa respuesta en dos partes: la primera es un
testimonio mientras la segunda se trata de mi interpretación de lo que la
Iglesia está pasando en comparación a lo que le pasó a Cristo.
¿En qué consiste mi testimonio?
Mi testimonio consiste en una doble pregunta que le hice al Señor para
saber, primero si todo lo que se decía y yo veía de Bergoglio era realmente
cierto.
En una mañana, ante el Santísimo Sacramento, le digo al Señor: “Señor
Jesús, el único capaz de decirme la verdad sobre lo que está pasando eres
tú, pues eres el camino, la verdad y la vida. Entonces, dime realmente quien
es el llamado Papa Francisco”.
Después de muchos testimonios que me dejaban siempre con dudas, el
Señor terminó mandándome una vidente y, a su vez, me mandó a uno de
mis escritos. Lo que me sorprendió es que la vidente no sabía si tenía ese
tipo de escritos.
¿Qué está escrito allí?
El título de ese escrito era lo siguiente:
La masonería y el tercer secreto de Fátima.
En cuanto al contenido, encontramos de una manera general lo siguiente:
1) Los mensajes de la Santísima Virgen al Padre Don Gobi de 13 de junio
de 1989 y de 11 de marzo de 1995 sobre el cisma dentro de la Iglesia, la
apostasía y la toma de la Iglesia por la masonería hasta su vértice.
2) Las referencias bíblicas:
- Dn 8, 9-12 que habla de la abominación de la desolación;
- 2Ts 2, 1-12 sobre la gran apostasía, que el Catejón será removido, la
manifestación del hombre inicuo y el misterio de la iniquidad;
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3) Los textos del libro del Apocalipsis:
- Ap 12, 3 sobre el dragón rojo: se trata del ateísmo marxista cuya misión
es expandir el espíritu del mundo, suprimiendo los mandamientos de Dios;
- Ap 13, 1 habla de la Bestia del mar que simboliza la masonería en general
- Ap 13, 11 habla de la Bestia de la tierra que simboliza la masonería
eclesiástica. Su misión es: 1. Evitar la consagración a Rusia; 2. Promover la
religión mundial; 3. Exaltar los siete pecados;
- Ap 17, 3 sobre la gran Remera. Se trata de la falsa Iglesia. Su misión es
invitar a la adoración del Anticristo y conducir las almas al infierno.
4) La famosa frase del Papa Pablo VI en su homilía de 29 de junio de 1973
cuando dijo que el humo de Satanás estaba dentro de la Iglesia;
5) La profecía de San Francisco de Asís: “Un hombre no elegido
canónicamente se elevará al pontificado. Y su astucia se esforzará por
llevar a muchos al error y a la muerte”. Esta también el texto de Za 11, 15-
17 y 13, 5-9.
6) El libro “La Iglesia y la Revolución” de Jacques CRETINEAU-JOLY
publicado en 1840. Según el libo, la masonería iba a conquistar a la Iglesia
y al Papa. El autor publicó el libro bajo la autorización del Papa León XIII.
Entonces, con esas indicaciones no me quedó ningún lugar a dudas de que
el Cardenal Bergoglio es realmente el usurpador de la Silla de Pedro
mientras el verdadero Papa es Benedicto XVI.
Después, el tema era si iba a seguir o no nombrándolo (cum) en mis
celebraciones ya que no solo no es el Papa sino que está llevando las almas
al infierno.
Y la respuesta, la tuve también de la vidente.
¿Qué me contestó el Señor mediante la vidente?
- Si incumplo, (es decir al dejar de nombrarlo) iba a caer en la
desobediencia; que no tenía que precipitarme;
- Hay que respetar el cumplimiento de los tiempos;
- Son los otros que harán el llamado para congregar a la grey (rebaño) fiel;
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- Ellos deberán unirse en ese momento.
Dicho de otro modo, yo tenía que esperar una señal que será dada a todos
los fieles remanentes en el momento adecuado, por lo tanto, tenía que
seguir nombrándolo en mis celebraciones hasta ese momento, so pena de
desobediencia.
Y con razón, porque si hubiera dejado de nombrarlo la decisión sería
suspenderme o expulsarme, y las obras que el Señor sigue cumpliendo a
través de mi ministerio no lo haría:
los frutos de la conversión, de liberación y sanación, a los que he ayudado
para que no se inyecten el famoso veneno diabólico que todos nosotros
conocemos, a los que he acompañado después de inyectarse para bajar los
efectos, a los que he ayudado a darse cuenta de la situación en que estamos,
tanto a nivel mundial como en la Iglesia mientras no tenían la menor idea
de lo que está pasando, sino que algunos veneraban a Bergoglio
(papolatras), los esposos que se habían separado que se han vuelto a
construir su matrimonio, los que estaban a punto de separarse que pudieron
reconciliarse, los sacramentos que he administrado, inclusión en el tiempo
del encierro masivo, etc.
Todo eso, no podría hacer si no hubiera seguido nombrando a Bergoglio,
sabiendo que es un traidor al igual que Judas Iscariote. Y a través de esa
comparación se entiende la razón por la que hay que nombrar como a
Bergoglio cuando no se puede evitarlo.
3. La lectura de la situación de la Iglesia hoy en día: Bergoglio es para
la Iglesia lo Judas fue para Jesús
En primer lugar, hay que saber que Judas nunca actuó como un verdadero
discípulo de Jesús sino que siempre buscaba su propio interés. Por eso,
siendo el encardo de la economía del grupo robaba para llenar su bolsillo
(Jn 12, 6). Es decir, nunca corrigió su intención.
Entonces, no se encuentra ninguna diferencia en Bergoglio.
En efecto, la intención de Bergoglio nunca fue la de servir al Señor. Lo que
pasa es que, según unas fuentes muy fiables, él forma parte del grupo de
más de veinte jóvenes argentinos que entraron en el seminario a los años
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1970 como infiltrados comunistas. Recuerden que a ese año había ya más
de 1000 sacerdotes y obispos infiltrados, es decir masones y/o comunistas.
Y según las mismas fuentes, aunque fingía ser enemigo del ex presidente
argentino Néstor KIRCHNER, no solo era su mejor amigo, sino que se
intercambiaban mutuamente los chicos para abusarlos. En otras palabras, es
un homosexual declarado y activo.
Pero, dejado de lado eso volvamos al momento decisivo de Judas, porque
de allí entendemos de qué papel se desempeña Bergoglio en la pasión de la
Iglesia.
Abordemos esa comparación en tres momentos:
Judas negociando con los jefes cómo entregar a Jesús (Mt 26, 14-
16):
Entonces, lo que hizo Judas Iscariote con los jefes, es lo mismo que hizo
Bergoglio con la mafia de San Galo, con la masonería y el sionismo para
que les entregue la Iglesia. Y como treinta monedas, le dieron el título de
santo padre y como jefe de las religiones mundiales.
Judas en la Cena, sale después de recibir de Jesús un bocado
mojado (Jn 13, 26-27)
A Judas no le da vergüenza ni miedo de sentarse con el Señor en la misma
mesa sabiendo lo que había hecho y lo que iba a hacer (Mt 26, 25). Encima,
sinvergüenza es, acepta un bocado mojado como gesto de amor de Jesús a
él, aunque Jesús sabía lo que iba a hacer.
Al igual que Judas, un Cardenal llamado Jorge Mario Bergoglio aceptó la
oferta que le ofrecieron los enemigos de la Iglesia para que se lleve a cabo
su plan macabro de destruirla. No le dio miedo ni temblar ocupar la Silla de
Pedro, dejando al pobre Benedicto XVI auxiliado y sufriente, y abrió las
puertas de la Iglesia a los enemigos para que entren y saqueen todo su
tesoro.
Judas le da un beso a Jesús para entregarlo (Mt 26, 48)
El gesto decisivo de Judas para entregar a Jesús fue un beso, porque era la
señal que se dieron entre él y los verdugos: “El traidor les había dado esta
señal: "Al que yo dé un beso, ese es; arréstenlo"”.
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A partir de ese gesto se consumió lo que los enemigos de Jesús venían
preparando hacia mucho.
Entonces, sabiendo todo eso, Jesús nunca dejó de acercarse a Judas hasta el
último momento. Jesús hizo todo lo que podía hacer para ayudarlo a
retractarse y dejar de cometer ese acto de entregarlo pero Judas no ha
cambiado sino que ante el último intento se levantó y se fue a buscar a los
iban a llevar a cabo el plan de crucificar al Señor.
Nosotros, hasta ahora, estamos en la misma situación en la que Jesús estaba
antes que Judas le diera un beso para entregarlo definitivamente.
En efecto, como ya lo hemos visto, Bergoglio ya cumplió los dos primeros
momentos, es decir negociar, sentarse con el Señor y recibió de Él un
bocado como gesto de amor. Ahora le falta darle a la Iglesia un beso; eso se
va a realizar a través del cambio del “formulario de la consagración” o
simplemente “la Abolición del Santo Sacrificio perpetuo”.
Entonces, lo seguimos nombrando, no para reconocerlo como sucesor de
Pedro, sino como signo del amor y un llamado a la conversión, para que se
retracte y diga, “ahora reconozco mis errores, reconozco al Benedicto XVI
como el único y verdadero Papa, por lo tanto, el único sucesor de San
Pedro”.
¿Lo va a hacer o no? No sabemos. Lo que sí, sabemos es que, en vez de
reconocer sus errores y pedir perdón, Judas terminó suicidándose. ¿Va a ser
lo mismo con Bergoglio? Puede ser, porque la profecía debe cumplirse.
En efecto, el Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña que la Iglesia
debe pasar en los momentos de la pasión al igual su Cabeza. Lo dice en
esos términos:
“La Iglesia sólo entrará en la gloria del Reino a través de esta última
Pascua en la que seguirá a su Señor en su muerte y su Resurrección…El
Reino no se realizará, por tanto, de un proceso creciente, sino por una
victoria de Dios sobre el último desencadenamiento del mal que hará
descender desde el cielo a su Esposa…El triunfo de Dios sobre la
rebelión del mal tomará la forma de Juicio final…después de la última
sacudida cósmica de este mundo que pasa…”(cf. CIC 677).
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Esa última etapa se puede realizar hasta que haya la Abolición del Santo
Sacrificio perpetuo que coincide con el beso de Judas a Jesús. Por eso,
mientras todavía Bergoglio no lo ha hecho, no hay ningún error y mucho
menos un pecado nombrarlo en el Santo Sacrificio de la Misa o participar
en esa santa Eucaristía, pues todavía no llegó a la realización de todas las
profecías.
3. ¿Cómo debemos comportarnos ante esa situación?
Se requiere más que nunca un espíritu de discernimiento porque muchos
pastores que deberían guiar a las ovejas no solo las abandonaron sino que
son aquellos que las confunden más a través de sus errores, su ignorancia y
mala conducta. Por eso, debemos pedir sin cesar la luz del Espíritu para que
no caigamos en las garras del Maligno.
Necesitamos también la cultura de la virtud de la humildad para que, lo que
sabemos no sea un motivo de soberbia o de desprecio de los otros.
Debemos ayudarlos a descubrir la verdad a través de la oración, del
testimonio y al informarlos. Sin embargo, tenemos que evitar buscar
convencerlos. Nuestro único deber es anunciar la verdad, proclamar la
Buena Noticia de Salvación.
En efecto, tenemos que tener cuenta de la reducción del acceso a la
información. Si pudimos acceder a esa información, hay que saber que es
un don de Dios, es una gracia. De hecho, Si bien los canales que transmiten
las verdaderas informaciones son pocos y con un acceso muy limitado, hay
que saber que los idiomas usados no son compresibles por todos, sobre
todo los africanos y los asiáticos.
Además, el nivel tremendo de manipulación por los medios de
comunicación masivos es un obstáculo para el discernimiento. A ellos no
les da miedo llamar mentir por verdad y viceversa. Y si se encuentran sin
argumentos llaman a la verdad, “una teoría conspiranoico”, y así no solo le
quitan a la información toda veracidad y dignidad, sino que ridiculizan y
estigmatizan al autor de la información. Todo eso no permite, ni el acceso a
la información, ni al discernimiento.
Cómo nos atrevemos a condenar a toda esa gente no solo no saben de qué
se trata sino que adoran al Señor en el Espíritu y en la verdad.
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Más aún, la Iglesia es también apostólica, es decir, los obispos son
sucesores de los Apóstoles. Entonces, sería equivocarse tremendamente
(por no decir una arrogancia de Satanás) pensar que ningún obispo es
consciente de la situación. Aunque sean pocos, hay todavía obispos fieles a
la sana Doctrina y que saben que Bergoglio no es el Papa. Pero lo siguen
nombrando hasta que llegue el momento favorable. Evitan entonces la
precipitación.
Entonces, ante esas posiciones que terminan sembrando más divisiones y
confusiones, y de ahí dar un espacio adecuado al Maligno para que siga
llevando al error, y después al infierno a mucha gente, no podemos hacer
sino unirnos en el Nombre de Cristo y por obra y gracia del Espíritu Santo.
Tanto los que celebran el Santo Sacrificio de la Misa tradicional como los
que celebran según el Novus Ordo, (sabiendo que “se han ido suprimiendo
gradualmente todos los signos externos que son indicativos de la fe en la
presencia real de Jesús en la Eucaristía”…cf. El mensaje del 13 de junio
de 1989), y los que nombran o no a Bergoglio en la celebración del Santo
Sacrificio de la Misa, “he aquí lo que debemos hacer y no entrar en
rencores, en violencias, en un estado de espíritu que no sería fiel a
Nuestro Señor, que no estaría en la caridad. Quedemos, permanezcamos
en la caridad; oremos, suframos, aceptemos todas las pruebas, todo lo
que nos pueda acontecer, todo lo que el Buen Dios pueda enviarnos” (cf.
Monseñor Marcel LEFEBVRE, El golpe maestro de Satanás, Rio
Reconquista, Buenos Aires, 2005, 56).
Y “hay tres dones principales que Dios, que Nuestro Señor nos ha hecho:
el Papa, la Santísima Virgen y el Sacrificio eucarístico”. Por eso, siendo
fieles a Nuestro Señor, debemos mantenernos también “fieles a la
Santísima Virgen María” y “al Papa, sucesor de Pedro…”
Evitar a toda costa la comunión con la mano, y donde se puede, participar
del Santo Sacrificio de la Misa tradicional, llamada “Misa tridentina” o
“Misa latina”. Pero donde no se puede, participen de la Misa Novus ordo,
pero observando la reverencia digna del Rey de los reyes, Jesucristo
Nuestro Señor y Redentor.
Estar atentos en la celebración, sobre todo tratar de identificar o conocer a
los verdaderos sacerdotes católicos capaces de celebrar dignamente con la
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única intención de hacer lo que hace la Iglesia, dado que en caso contrario,
la celebración queda invalida.
¿Qué decir entonces de esos valientes que no solo denunciaron el plan
macabro de la masonería dentro de la Iglesia, sino que se separaron
públicamente de la secta Bergogliana, lo que les valió la persecución?
Ellos se encuentran en estos grupos descritos por San Pablo:
“Cada uno de nosotros ha recibido su talento y Cristo es quien fijó la
medida de sus dones para cada uno…Y dio sus dones, unos son
apóstoles, otros profetas, otros pastores y maestros”. (Ef 4, 7. 11).
Por el resto, “evitemos los anatemas, las injurias, las pullas, evitemos las
polémicas estériles, recemos santifiquémonos, santifiquemos las almas
que vendrán a nosotros…” 77.
Oración a la Santísima Virgen María Madre del Señor y Madre Nuestra
Bajo tu ampro nos acogemos, ¡oh Santa Madre de Dios! No desoigas
nuestras suplicas en nuestras necesidades; antes bien, de todos los peligros
líbranos siempre, ¡oh Virgen gloriosa y bendita! Amen.
¡Que el Señor los bendiga!
Su humilde servidor.