Marakina Bella de Rapa Nui
Marakina Bella de Rapa Nui
.
ILUSTRACIONES DE
Sebastián Ilabaca
ZIG-ZAG
Un dio en la vida de...
ISBN. 978-956-12-2908-2.
6~ edición (nuevo diseño): julio de 2016.
Obras Escogidas
ISBN. 978-956- 12-2909-9.
la ed ición (nuevo dise ño): ju lio de 2016.
o
Una pequeña isla fantasma
En los sig los XVI y XVII, el destino Los primeros en avistarla fueron
de las monarquias europeas co- los holandeses; le siguieron los
mienza a decidirse en el océano españoles, los ingleses y los fran-
Pacifico y los navegantes surcan ceses. Por turno fueron descu-
los mares en busca de nuevas briendo los misterios de su cultura
tierras y más riquezas para sus y por turno la fueron nombrando.
ávidos reinos. Fue asi cómo se Los ho landeses la llamaron Isla
descubrió, en medio del océano, de Pascua; Isla de San Carlos, los
una pequeña isla que no figura - españo les; Te-ap i o Wahu y Los
ba en ningún mapa y a la que sus ojos que miran al cielo, los que vi-
antiguos habitantes llamaban El nieron después. Los po linesios de l
ombligo de la Tierra: Te-Pito-o- pasado la llamaron Rapa Nui, que
Te-Henua. queria decir la isla grande.
•
Aislados del mundo
Roggeveen, navegante holandés, nea del horizonte. Y lo extraño era entrar el aire puro por su boca abierta hasta el
descubrió una insólita cultura en que en medio de la tierra pobre y fondo de su cuerpo y lanzándolo afuera, junto
la soledad del océano. Instalada alli sin árboles, y junto a la desolación con el dolor.
desde hacia doce siglos, era una de del paisaje, habia unas inmensas
las comunidades más aisladas del estatuas de pied ra, la mayoría de Fuera de la choza, las mujeres se afanaban en la
mundo: unas 3.000 personas reu- las cuales se encontraba caida en preparación del curanto que festejaría el nacimien-
nidas en un terreno árido y sin sa - el suelo. to. Ya estaban los ñames, la caña de azúcar y los
ber lo que ocurria más all á de la Ii- plátanos; había también toda clase de peces y dos
langostas que movían sus tenazas para liberarse
de sus amarras. Entre unos camotes yacían cinco
Un pueblo misterioso
pollos desplumados; uno de ellos, el más grande
Las enormes estatuas de piedra sus antepasados esculpir esas de todos, sería cocido encima de la piedra de más
tend idas sobre la tierra que en - estatuas tan enormes? ¿Por qué arriba para dárselo a comer a Hare y a su marido
contraron los navegantes euro- habian sido derribadas? Desde luego del alumbramiento.
peos en esa pequeña isl a perdida entonces investigadores y cien- Cuando la criatura comenzó a abrirse paso
en el centro del Pacifico, los llevó tíficos de todo el mundo inten-
a hacerse innumerables pregun- taron reconstruir la historia de
para asomar al mundo, las mujeres ya estaban
tas. ¿De dónde venian estos ha- esa pequeña isla descubierta por retirando los tizones y limpiando las piedras al
bitantes? ¿Cómo habian podido Roggeveen. rojo para colocar sobre ellas las hojas de los plá-
tanos . Cuando la cabeza de la criatura comenzó
a salir, desaparecieron en la tierra las aves, los
pescados y las langostas. En los momentos en que
ella, con su corazón de madre y abuela latiendo
apresurado, colocaba una piedra caliente dentro
de la calabaza para entibiar el agua con que se
lavaría al niño, afuera las jóvenes cubrían el umu
con una úl tima capa de hojas, paños mojados, un
saco grueso y tierra.
¿De china al Pacífico?
Como sucede siempre en el mun- estatuas fueron escu lpidas y pues-
do, il los investigadores serios se tas de pie por sus primitivos habi-
sumaron periodistas y fa lsos cien- tantes.
tíficos que trataron de demostrar En 1971 una expedición cientifica
que esas gigantescas estatuas de dirigida por Juan Dausset llegó a
piedra habían sido colocadas allí Isla de Pascua para hacer un aná-
por extraterrestres. Pero la verdad lisis genético de su población. El
es otra: hoy se piensa que los an- resu ltado del aná lisis no dejó nin -
tepasados de los pascuenses vi- guna duda sobre su origen mon-
nieron de China hace unos 6.000 goloide, al igual que el resto de
años, y se sabe que esas enormes los polinesios.
Minutos después, los hombres y mujeres reuni-
dos alrededor de la cocción escucharon un llanto.
Luego, la voz cascada de una pariente que asistía
al parto lanzó una maldición.
-Es una niña -musitó alguien afuera.
La abuela se vio a sí misma saliendo por la
estrecha y baja abertura de la choza, sosteniendo
entre sus manos la masa sanguinolenta que había
alimentado a la criatura en el vientre de su madre.
Cruzó el lugar con toda la velocidad que le permi-
tían sus piernas anchas y viejas, y siguió el sendero
que bajaba hacia el mar. Una vez allí levantó su
mano y lanzó la placenta a las aguas.
Cuando regresó, otra mujer salía de la choza, con
la niña ya lavada y seca. Y mientras los aromas del
curanto se expandían en el aire, la recién nacida era
colocada en un pañal de mahute encima del pasto.
¡
Según Fran,ois Dederen , espe- lazo que los unia con las fuerzas ¡•
cialista en las estatuas de la Isla misteriosas del más all á: cuan-
de Pascua, estas fi guras repre- do dos pueb los se declaraban la
sentaban a un jefe fallecido o guerra, los vencedores derriba-
a un familiar importante. Se les ban los moais de los vencidos.
daba el no mbre de moais y juga -
ban un papel pri mordia l en la co-
Pr iva dos de sus moais, el pueblo
perdia s.u alma; es decir, dejaba
1,
munidad pascuense. Ellas eran el de existir.
/
1/
v
t
¿Cómo son los moais?
Los moa is son esculturas mascu- taformas llamadas ah u, palabra
linas de piedra que tienen sola- que puede traducirse por templo
mente tronco y cabeza. La cabeza o altar. A lo largo de la isla exis-
estaba cubierta por un enorme ten alrededor de 244 ahu. El más
sombrero llamado pukao. grande de el los - el ahu Tonga-
Los pukao tenian forma cilindrica rike- medía 150 metros de largo
o cónica y eran tallados en toba y 4 metros de altura y sobre él se
volcánica de color rojizo. La pie- erguian 15 moa is.
dra de los moa is, en cambio, es de Durante mucho tiempo se creyó
color marrón. Se han encontrado que las estatuas habian sido eri-
algunos pukao que miden más de gidas con las cuencas vacias, pero
2 metros de diá metro y que pesan en 1978 el arqueólogo pascuen-
más de 10 toneladas. La mayo- se Sergio Rapu descubrió que las
ría de estos moais se alzaba a lo estatuas tuvieron en su origen ojos
largo de la costa sobre unas pla - de coral blanco con iris de toba roja.
/
-
El poder delator
No es dificil imag inar el trabajo de pudo averig uar que durante mi-
los escultores dando forma a los les de años la isla estuvo cubierta
moais a partir de la piedra volcá- por árboles grandes y de tronco
nica. Lo que si fue dificil descubrir grueso: los toromiros. Eran una
es cómo estos inmensos bloques especie de acacia de tronco muy
habian sido transportados a tra- duro, que permitia construir só-
vés de kilómetros para luego ser lidos trineos; también hab ia pal-
puestos de pie sobre los ahu, con meras con cuyos troncos flexibles
sus respectivos sombreros. Más fabricaban pa lancas. Y también
difici l aún era imag inar este tras- existió un arbusto llamado ca-
lado en una isla en que no habia rapico, cuya corteza era muy útil
árboles para fabricar cuerdas o para fabricar cuerdas resistentes.
palancas de madera. Muchas fue- La conclusión es que todos estos
ron las especulaciones, hasta que árboles fueron exterminados jus-
hace muy poco, y gracias a una tamen te por una tala indiscrimi-
nueva ciencia llamada palinolo- nada para fabricar los elementos
gia -estudio de los pólenes- se de traslado.
La decadencia
Según Sebastián Englert, -sacer- fiestas de celebración, fueron mi-
dote capuchino, misionero e in- nando la autoridad rea l. Las gue-
vestigador de la isla por más de rras entre clanes se hicieron cada
treinta años- el cul to exagerado vez más frecuentes, las estatuas
de los Tangata Manu pudo haber siguieron cayendo de sus sitiales,
iniciado la decadencia de la cul- las tumbas profanadas y la fami-
tura pascuense. Las guerras entre lia de los vencidos vivia presa de
las tribus resentidas por no haber la venganza y el exterminio.
logrado un jefe, la rivalidad des-
pertada en las competencias por
obtener el huevo sagrado y los ex-
cesos desenfrenados durante las
II
mente los peces del marido los
que puede comer la madre. Si
la madre no come cosas de las
debe comer atun de su propia
pesca para que no se queme la
cara de los pescadores.
Makarina se detuvo, lo miró largamente y sus
labios esbozaron una sonrisa que a Nuku le pareció
invitadora. Sintió que su corazón daba un salto de
pez en su pecho y, en un impulso, cogió la mano
de la muchacha y la llevó a sus labios.
Ceremonias mortuorias
"
Antes de la llegada del cristia- sol, el viento, la ll uvia y la espu-
nismo, las ceremonias funera rias ma salada del mar. En ese tiempo
tenian una gran importancia. El no había aves de rapiña en la isla ;
cadáver era envuelto en telas de estas llegaron mucho más tarde,
tapa de mahute o en esteras fabri - traidas por los europeos desde el
cadas con totora seca amarrado continente para combatir plagas
con cuerdas de hau-hau. Luego lo de insectos.
transportaban en medio de cantos Cuando el cuerpo quedaba redu-
lastimeros y llantos, a alguno de cido al puro esque leto, se proce-
los grandes santuarios o ahu que día a la ceremonia de entierro,
se levantaban a manera de mau- guardándolo en urnas de piedra
soleos a lo largo de la costa. o avanga, que todavía se encuen-
El cuerpo era colocado en anga- tran en las vecindades de los ahu.
rillas hechas con madera de to- Pero no es seguro que todos los
rom iro o de makoi y dejado all i huesos fueran sepultados; parece La reacción de Makarina fue inesperada: dio un
a la in temperie durante sema- que, por lo genera l, solo se ente- grito agudo y lo empujó con fuerza, alejándolo de
nas, meses o años. El cadáver se rraba el cráneo y el resto era in- su lado. Luego emprendió una carrera que no se
descompon ia lentamente bajo el cinerado.
detuvo hasta llegar al mar. Desde lo alto, Nuku vio
cómo la joven se desprendía de su pareo, avanzaba
y se hundía bajo las aguas transparentes.
Nuku aún recuerda cómo la rabia se agolpó en
sus ojos y corrió por su rostro convertida en lágri-
mas. y juró no volver a acercarse más a esa niña
extraña que quería más al mar que a los hombres.
Desde ese día la contempló de lejos, tratando de
dominar sus sentimientos. Y, casi por despecho,
buscó compañía en la complaciente Raharoa, que
-
-
supo muy bien cómo consolarlo.
-.
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Cráneos de reyes
i' Cuando un rey o ariki moria, lo reprodujeran las aves. Asi, cuan- Por eso que cuando, tiempo después, Makarina
sepultaban en un nicho. Cuando do a algu ien le faltaban ga lli nas, desapareció de la isla, a Nukuno lepareció extraño
el cadáver se secaba, uno de sus pedia prestado un cráneo real; si ni le importó demasiado. "Ella era un pez y no
descendientes abria el nicho, sa- el poseedor era buen a persona,
caba el cráneo y se lo lleva ba fu r- se lo prestaba. En tonces se lo lle- una mujer", se dijo. Y la imaginó en el fondo del
tivamente a su casa. Una vez alli vaba a su hogar y las gal linas co- mar, con el pelo flotando y los ojos muy abiertos,
tallaba sobre él la figura de un menzaban de inmediato a poner buscando a su famosa tortuga. Luego, la imagen
atún o de otro pez. Los cráneos huevos, de los que salían muchos se desvaneció y borró a la joven de su mente.
de 105 reyes servían para que se pol litos. Pasaron días, pasaron meses, pasaron tres años.
y ahora Makarina, la joven bonita, estaba otra
vez en la isla.
Frente a él, frente a todos.
Su cintura era más gruesa y su mirada más
sombría. Pero seguía siendo bella. Al verla, su
8 corazón ya no daba saltos de pez, ni se entristecía
4. al recordar su indiferencia. Solo un sentimiento
dulce, que le costaba explicar, le nacía al mirarla.
El matrimonio: a comer pollo
En el compromiso de matrimo nio huesos y quijadas de ca ballo. Se
los personajes más importantes pronuncia ban discursos en los
eran el suegro, hungavai; y el yer- cuales se destacaba la belleza de
no, hu nonga. El suegro repartía la novia , uka, comparándola con
el curanto, que se llamaba umu - las flores; también se ensalzaba
takapú y que consistia en varios la fidelidad del novio, repa, que
centenares de pollos. Había can- la había cortejado durante un
tos, bailes y música interpretada largo tiempo antes de llegar a la
por flautas de caña, sonajeros de uníón.
,
I
y mientras Makarina acunaba a su hijo entre sus
brazos, el sol de la tarde iluminó su rostro y sus
ojos brillaron como siempre lo habían hecho antes
I i de comenzar a contar un cuento.
Pero esta vez Makarina, la joven bella, narraría
I
su propia historia.
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Reimiros, Taonga, Ua, Honu, Kava Kava
Llamó mucho la atención de los dos en sus extremos por cabecitas
europeos la extraordinaria y va- de barbas aguzadas que repre-
riada talla en madera que se con- sentaban al Aku Aku o al Ariki.
feccionaba en Rapa Nu i, una isla Otra figura es el taonga, objeto
que durante 1.500 años estuvo en forma de huevo o de fruto de
despoblada de árboles. Una de nuez de coco, con la cabeza de un
las teorías, poco creíble por la in- ave o de un hombre. El taonga se
mensa distancia que está la isla usaba colgado como adorno del
de otros lugares, dice que mucha cuel lo. También tallaban bastones
de la madera usada en escu lturas de mando; los más famosos eran
y tabletas talladas fue llevada por los ua, especie de grandes remos
la corriente marina y arrojada a la con un ma ngo en forma de cabe-
costa. za humana de dos caras, con ojos 3
También llama la atención la per- muy abiertos y pupilas de obsi-
fección de las figuras, si se piensa diana. Los ua más grandes llegan Lo QUE CUENTA MAKARINA
que los utensilios usados para el a medir 1,66 metros, la altura de
trabajo artístíco tienen que haber un hombre.
sido los dientes de tiburón, los Otras representaciones en made-
col millos de roedores, la piel de ra son las tortugas, honu, que se
rayas marinas o las piedras cora- suelen tallar con una muchacha
liferas. sentada en su caparazón , como
C uando Makarina terminó de amamantar al
La madera tiene en los pueblos remin iscencia de la antigua le- niño que tenía entre sus brazos, levantó la cabeza
primitivos un cierto poder oculto. yenda de Uho. y paseó su mirada entre los que esperaban por
En el la está oculta la fuerza de la Pero la figura más típica de la ta- sus palabras.
naturaleza y es evidente que en lla en madera es la del moai Kava - ¿Recuerdan que cuando yo era pequeña me
Isla de Pascua tiene un significa- Kava, representación de los Aku gustaba inventar historias? Cada vez que iba a
do religioso. Aku o espíritus del otro mundo.
Entre las figuras más conocidas Hay de distintos tamaños, que van
la playa, me sentaba en una roca frente al mar y
están los reimiros, que son figuras desde pequeñísimas figuras que comenzaba a imaginar cosas. Imaginaba que más
en forma de luna nueva, termina- caben en el hueco de la mano, allá de las olas existía otra isla, aún más linda que
la nuestra, donde los árboles y las flores crecían
Mr*~~~*~~~~~~~~~**~.*~~~~~*~~~*,
- - ---I-,I.-~- •
(D
hasta otras gigantes hechas con
enormes troncos. Las figuras re-
presentadas tienen vientres hun-
didos, costillas prominentes, tron-
cos largos y extremidades cortas
con pies pequeños. Los rostros son
afilados y los ojos muy grandes,
con pupi las de obsidiana; las ore-
jas son largas y puntiagudas y los
órganos sexuales son pequeños,
pero trazados con gran realismo.
~--,-~.*!t~~~~~!fit~~f.f.it.fM!¡:1t~~iIi:*"
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Vistiéndose con pinturas
Desde que arribaron los primeros mahute, sujetos a la cintura por -iTú has estado aquí todo el tiempo, tienes que
europeos a la Isla de Pascua, que- un cordón de fibra o por cabellos saber dónde está mi túnica! -le dije, impaciente.
daron admirados por 105 tatuajes humanos trenzados. En contraste
y ante mis ojos asombrados, la vi escarbar en
en los cuerpos y rostros de 105 is- con la escasez de vestidos, ha-
bía gran variedad de sombreros y la arena con sus patas, hasta que apareció la punta
leños. El tatuaje recibía el nombre
general de takona, pero tenía una adornos para la cabeza. Los hom- roja de mi túnica. La tironeó con su hocico y la
denominación especial para cada bres usaban una especie de coro- arrastró hacia el mar.
parte del cuerpo en que se apli - na con plumas blancas y las mu- No reaccioné hasta que la tortuga se hundió
caba. jeres, un sombrero triangu lar con bajo las olas y junto con ella mi atavío.
El tatuaje para 105 pascuenses colgajos de semillas en 105 bordes.
-iDevuélvemela! -le grité, al tiempo que me
constítuía en realidad un vestua- También lucían collares de distin-
tas conchas marínas. lanzaba al agua tras ella.
rio. Como hacia mucho calor, no
necesitaban abrigarse con ropa: Muchos hombres importantes se
la mayoría de 105 indígenas a la hacia n tatuar en sus cuerpos las
llegada de los españoles anda- insignias de mando, como cetros
ba desnudo. Solo algunos usaban o bastones, o la figura del Tangata
taparrabos hechos de tela o de Man u u Hombre Pájaro.
o
Para tatuar: agujas de hueso o espinas de pescado
Para ejecutar el tatuaje se valían fuen te principal de teñido era una
de una aguja de hueso humano tierra de color rojizo llamada kiea,
o una espina de pescado de 3 a 7 de las que existen varias minas en
cm de largo, llamada iuhi. Con esta diversas partes de la isla. La di-
inyectaban bajo la piel el polvo de solvían con jugo de hierbas hasta
hojas carbonizadas de una plan- formar una masa consistente que
ta: la planta de ti. Los colores se guardaban en calabazas colgadas
obtenian de distintas maneras. La en los techos de las cuevas.
~~Mitt*~~~'!jV:~lorM(t't~~Jt!·
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~~~~~*~~~.1t~!~~.it~~~~~*"
. G
Pesca con volantines
Los pascuenses, como todo pue- de mahute, en cuya cola pendía
blo marítímo, eran expertos en el anzuelo amarrado a otra lienza.
las faenas de la pesca. Para esto Así, el manuhakerere se mantenía
tenían díversos típos de embarca- durante mucho tiempo sobre los
ciones; algunas de gran tamaño, sitios elegidos, lejos de los botes.
movídas por remos, y otras pe- También eran expertos en captu-
queñas, que eran tripuladas en rar anguilas con lazo o en pescar a
forma muy especial: los navegan - nado llevando una red en forma de
tes se montaban sobre sus cascos cucurucho alargado. En cuanto a
como si estos fueran caballitos, la pesca de langostas, esta se hace
con las piernas en el agua y usan- por la noche y se conoce con el 4
do las manos como remos. nombre de puji. Este tipo de pesca
Los isleños alcanzaron un alto es un espectáculo de gran colori- HIVA, LA ISLA DE LOS SUEÑOS
grado de perfeccionamiento en do, porque se realiza en la noche a
la fabricación de redes y anzue- la luz de antorchas y participan las
los. Estos últimos eran tallados mujeres en la recolección de cara-
en piedra, en huesos o en espi- coles, pequeños pulpos y algas que
nas, y hoy son exhibidos en mu- servirán de carnada.
seos como piezas extraordinarias
en el arte del tallado y del pulido.
Los pascuenses son también
grandes buceadores y pescadores
T res mujeres avanzaron hacia mi y cubrieron mi
cuerpo entumecido con una tela tan suave como
Una forma muy original de pesca de profundidad, llegando a su- las plumas de un ave. Luego me condujeron hacia
es la llamada manuhakerere o de mergirse por más de 20 minutos
una habitación hecha con piedras y cuyos techos
volantín, en la que elevaban una sin ningún tipo de escafandra ni
cometa hecha de liviana corteza otro tipo de protección. eran altos como el más alto de los árboles de Hiva.
Mahuna Te Raá entró tras de mi.
Creí que todo lo que me estaba sucediendo era
otro de mis sueños. O quizás me había muerto. O
quizás estaba enferma en mi hogar de Rapa Nui,
con esas fiebres que de pequeña me hacían ver a
los Aku Aku volando alrededor mio.
~~~~1oi:*~~ii~~~~~J~H.~;i~ii~.?r~it~.ii:*··
G
El delicioso umu
En general, los pascuenses comen con hojas de plátano o de higuera, Entonces Mahuna Te Raá cogió una de mis
sin hora rio fijo: o cuando tienen sobre las que se colocan los ali- manos. Yo no la retiré.
hambre o cuando tienen qué co- mentos crudos, empezando por las -Estaba escrito que tú llegarías. La tortuga
mer, y en esas ocasiones ingieren carnes rojas, que son las de más
salió en tu búsqueda hace muchos días y muchas
grandes cantidades de alimentos. larga cocción; luego se vuelven a
poner hojas y sobre ellas trozos de noches. En ella vive uno de mis espíritus protec-
La comida de la isla es el umu, que
equivale al curanto de los mapu - ave, pescado y langosta, y tras una tores, encargado de traer hasta mí a la madre de
ches. Se hace un hoyo en el suelo nueva capa de hojas se colocan los mis hijos. He preparado este hogar para nosotros
de unos 60 u 80 cm de profun di- vegetales: camote, kumara , taro, y te convertirás en mi esposa y en mi reina.
dad y se pone adentro leña seca ñame, choclos y raices de ti. Todo Yo solo asentí con la cabeza. En un instante mi
sobre la que se colocan piedras y esto se tapa de nuevo con hojas isla, mis padres, mi abuela, todo se desvaneció de
se hace fuego hasta que la leña se de plátanos, un paño mojado, un
saco grueso y tierra. En dos horas mi memoria y solo tuve ojos para mi futuro esposo.
consuma y las piedras queden al
rojo. Luego se cubren las piedras el umu está listo. La ceremonia de matrimonio se celebró el
primer día de luna llena. Y durante una semana
la isla se llenó de cantos, bailes, aromas, juegos,
risas y comidas.
Pintaron mi cuerpo con los colores del pájaro
taiko, y el cuerpo de mi esposo con los colores del
pájaro kiakia. Una túnica roja envolvió mi cintura
y llenaron mi pecho de flores. Mi esposo, ataviado
con plumas, lucía como el hombre más hermoso
de la tierra. Sostuvieron sobre nuestras cabezas
un arco de ramas verdes y, cuando traspasamos
su umbral, se dio comienzo al banquete:
-Que tengas suerte, oh, nuera, y que sea nume-
rosa tu familia -me dijo mi suegra, ofreciéndome
un ñame.
Los juegos: el ngru, el pe'i, el kai kai
El ngru era el principal deporte dedos de las manos. La variedad de En ese mome nto, no lo olvida ré, una banda da
de los pascuenses y corresponde figuras que se ha ido transm itien- de golond rinas de mar revolo teó sobre nuestr as
al bodysurf practicado en toda la do desde la antigüedad es enor- cabezas. Ya los pocos instan tes una ráfaga devien to
Pol inesia. Los pascuenses llega ron me y su factura va acompañada
de cantos y versos ingeniosos. En
trajo hasta mis manos una pluma negra. Entre la
a practicarlo sin tabla, solo sobre
Rapa Nui este juego, al que llaman bebi?a y los cantos, nadie se d io cuenta , pero yo
el pecho desnudo, y hasta los ni-
ños más pequeños se deslizaban Kai Kai, llegó a tal perfección, que senb que un escalofrío recorría mi espald a y por
sobre las olas montados sobre pe- hasta podian construir figu ras que prime ra vez, en mucho s días, la image n de Rapa
queños caballitos de totora. imitaban a regiones geográficas de NUl VOlVIÓ a mi mente. ¿Qué mal presag iaba esa
En el interior de la isla se jugaba la isla. pluma negra en el día de mis espons ales?
al pe'i, que consistia en deslizarse Los jóvenes pascuenses también
sobre grandes hojas de plátano jugaban a la guerra, pero este no
por la falda de los montes . Aún solo era un juego, sino que una
hoy se ven las huellas que dejó especie de servicio militar obliga-
este juego en los faldeos de algu- torio. Utilizaban armas de mate-
nas colinas. riales blandos, flechas despunta -
Los pascuenses también conocie- das y mazos de madero y jamás
ron el trom po de madera y los vo- piedras y puntas de obsidiana,
lantines que construian con trozos como lo hacian en caso de gue-
de corteza de plátanos. Los trom- rra. Estos juegos-entrenamientos
pos eran manufacturados con eran dirigidos por ancianos y
nueces de sánda lo, y mientras los guerreros que llevaban como dis-
hacían girar, los niños recitaban: tintivo sombreros altos hechos
"iGi ra, cáscara de sándalo, quéda- de totora y coronados por plu-
te derecho. Maderito malo, da rá- mas de ave. Los padres y abue-
pidas vueltas, nuez de la tierra de los observaban el ejercicio desde
volcán tan ancho l" algunas elevaciones del terreno.
El más ingenioso de los juegos Pero, aunque solo usaban armas
practicados, y que persiste hasta de materiales blandos, muchos de
hoy, es el de hacer distintas figuras estos jóvenes aprendices termi-
con un cordel que se enlaza en los naban heridos.
Las tablillas de Rongo Rongo: un enigma aún
Los antiguos pascuenses fueron esclavos al Perú. Entre los depor- Los días y las noches que siguieron fueron de
los únicos habitantes de la Poli- tados estaban el rey, los iniciados y completa felicidad. Yo amaba a mi esposo y él me
nesia en tener una escritura. Pero los especialistas en Rango Rango.
amaba a mi como las olas aman la arena. Y no pasó
hasta el dia de hoy nadie ha po- Pero todos ellos murieron lejos de
dido descifrarla. Los caracteres la isla llevándose el secreto. Des- mucho tiempo antes de que sintiera quemi vientre
estaban grabados sobre trozos de entonces, nadie supo ya leer se movía con vida.
de madera - las tablillas Rango ni escribir los caracteres. Además, Cuando nació mihijo, los más ancianos y sabios
Rongo - que se conservan hoy la mayoria de las tablil las fueron d e ese lugar le presagiaron siete buenos augurios :
repartidas en diferentes museos quemadas o se perdieron. Las 21 sería sano, sería fuerte, sería sabio, sería bondado-
de todo el mundo, sin que nadie que se conservan hoy fueron sa l-
so, sería prudente, sería valiente y sería rey de un
aun pueda adivinar sus secretos. vadas por Tepano Haussen, obispo
En el año 1860 casi toda la pobla - de Tahiti, de quien dependia en ese lugar donde el humo coronara el cielo.
ción de la isla fue llevada como momento la Isla de Pascua. Todos quedaron pensativos frente a esta última
predicción. Y recuerdo que mi esposo Mahuna Te
Raá, al escucharla, se acercó a mí y me dijo, con
profunda tristeza:
- No será en Hiva donde reine nuestro hijo.
Una mañana, cuando el sol parecía incendiar
las copas de los frondosos árboles que había en
Hiva, mi esposo apareció frente a mi con una lien-
za en cuyo extremo brillaba el anzuelo de piedra
pulimentada.
-Me voy de pesca -me dijo.
y sus ojos, corno la tierra negra del interior de
la isla, me miraron por última vez.
Mahuna Te Raá no regresó.
Los ancianos dijeron que estaba escrito, desde
su nacimiento, que el mar le traería vida y muerte.
Las cavernas misteriosas
cuales solo se puede avanzar rep- La madre de mi esposo dijo que la desgracia
El subsuelo de la Isla de Pascua
está plagado de cavernas. Bajo la tando, y las innumerables bifurca- ha,bía llegado del otro lado del mar. Luego fijó en
co rteza rocosa Y cubierto por un ciones constituyen laberintos en los mI sus oJos enrojecidos de llanto.
pasto corto y firme, se extiende un cuales es fácil perderse. Los tune- y yo, traspasada por la pena, recordé la pluma
mundo invisible lleno de leyendas les estrechos se abren a veces en
negra.
y misterios. Algunas de estas ca- salas espaciosas y otros terminan
en ventanales que miran hacia los Durante dos días y dos noches esperé sentada
vernas tienen más de un ki lóme-
acantilados marinos. En estos sitios en la arena, al borde del mar. N o comí ni dormí, y
tro de profundidad y se formaron
luego de erupciones volcánicas; se han formado jardines fantás- mIs oJos ardientes lograron contener las lágrimas
recorren distancias enormes Y sus ticos, con plantas de raras flores- para no enturbiar su visión. Nunca antes la angus-
formas caprichosas forma n una cencias. Muchos excursionistas se tia se había apoderado en tal forma de mi alma.
inmensa red subterránea. han extraviado en estos vericuetos
Ni siquiera esa tarde lejana, cuando flotaba en el
Las cavernas tuvieron un impor- y sus cuerpos no han sido hallados
mar, tras la tortuga. Por eso es que cuando una ola
tante papel en la historia de la jamás
El espectáculo que ofrece la en- devolvió a la playa el cuerpo sin vida de Mahuna
isla, ya que sirvieron de refugio
en casos de guerra o necesidad, trada de algunas cavernas es ma - Te Raá, mi corazón estalló dentro de mi pecho y
y todavia hoy la mayoria de las ravilloso: plátanos, vides, piñales, me desvanecí.
familias pascuenses posee una de tomatales, algodoneros, melona- Desperté, horas más tarde, con los lamentos
ellas a manera de escondite. res y otros frutos crecen ahi li-
de las mujeres que hacían estremecer la isla. El
Recorrerlas es una aventura muy bremente, protegidos por plantas
gigantescas y formando unos jar- cuerpo de mi esposo estaba envuelto en su capa
peligrosa; los tuneles se estrechan
dines paradisiacos. de fiesta, sobre un altar de piedras y con la cabeza
en angostos desfiladeros por los
en d~recc,ión al,mar. Lo rodeaban todos los objetos
que el mas habla apreCIado en la vida y, entre ellos,
estaba el anzuelo de piedra pulida, que la muerte
no había logrado arrebatarle de su mano. Habían
rapado su cabeza y su cráneo estaba pintado con
la figura de un pájaro de anchas alas.
~~J~~.~~!~~!'-Jt~!~tt~~~~;t~,~*~
. ~
El gigante Uoke y el origen de Rapa Nui
'. Según la tradición pascuense. el
y hundiendo las islas con una pa-
lanca inmensa. Pero al llegar a un
Desde aquel día
lloraba conmigo L
d"
~ eje de llorar. Y mi hijo
origen de la isla se remontaría a lugar llamado Puko-Puhi-Puhi, la amarillasyaZUle~qaSe orbe~ verdes, rojas, rosadas,
un gran cataclismo ocurrido en el u cu nanlossu I d '
palanca se quebró, quedando mila- que tanto había admirad e os eHlva,y
océano Pacífico, que habria obli- grosamente a salvo la tierra llama- ojos. Los árboles ta It o, se oscurecIeron ante mis
gado a un gran rey de un lugar da Te-Píto-o-te-Henúa -Ombl'lgo n
alabé, se transfor'ma a os y tan verdes que un día
llamado Hiva a emigrar en busca del mundo- donde se habría refu- ron en figu '.
de un lugar seguro para su fami- cuya sombra ya , r a s slruestras baJ'o
giado el rey Otumatua Ysu gente. no quena b"
lia y su pueblo. En aquel tiempo se llenaban frente l co IJarme. Mis horas
. . d fi'
a mar, con la mIra
existian muchas islas en las proxi-
h onzonte, tal corno lo h alaecoc
b' h h adJa "
en el
midades de Rapa Nui, pero mu- en Rara Nui y soñab a d ' uan o vlvla
chas de ellas se habian hundido a esplerta.
consecuencia del terrible cataclis-
mo que había sido desencadena-
do por un gigante llamado Uoke.
Este gigante había ído levantando
-
r
Los antiguos reyes
Los primitivos pascuenses tenian Los reyes no laboraban la tierra, ni Mi suegra comenzó a recriminarme:
reyes cuyo poder era absoluto so~ pescaban, ni se ded icaban a nin~ -La esposa de mi hijo se ha transformado en
bre la vida y los bienes de todos gún trabajo. Ten ían , ademas, el una holgazana - decía. Y, abriendo su cesta, deja ~
en la isla. Su persona era sagrada derecho de declarar o hacer esta~ ba caer a mi lado los tallos de mahute, para que
y, como tal, debia dejarse crecer los llar la guerra. Mas ta rde perdieron
cabellos, no afeitarse jamas ni ser este privilegio, junto con la dismi~ yo los trenzara-o Es cosa fatal ese llanto y no se
tocado nunca por ninguno de sus nución de su autoridad, tanto así te quitará la costumbre, si no haces un esfuerzo
súbditos. que terminaron dando consejos -agregaba-, mirándome con ojos desprovistos
mas bien que órdenes. de cariño.
Pasó un mes y cierta tarde, al declinar el sol,
bajé a la playa con mi hijo en brazos. Un pájaro
taiko llegó a posarse a nuestro lado.
-Pájaro taiko: ven y Ilévame a la costa de mi
tierra -le dije.
Pero el pájaro voló.
Llegó entonces a posarse un pájaro kena.
-Oh, pájaro kena, de allá de nuestra tierra. Ven
y Ilévame a Rapa Nui .
Pero el pájaro kena también voló.
Entonces escuché el rumor de un cuerpo arras ~
trándose sobre la arena: era la tortuga grande; el
espíritu bienhechor de mi esposo; la silenciosa
compañera de mis juegos infantiles; la que había
escuchado mis sueños, allá en Anakena; la que
me había llevado sobre su caparazón hacia los
brazos de Mahuna Te Raá.
Una tierra seca
La Isla de Pascua no tiene ningún el verano. Y como para completar
lo desolador del panorama -tam- Comp rendí que nueva mente me ayuda ría y no
manantial de agua dulce y sobre necesIté hablar l
su suelo pedregoso azotado por poco hay fuentes de agua pota- l' e para que ella se arrastr ara hasta
fuertes vientos, los árboles tienen ble-, los isleños se veian obliga - a pnmer a ola y espera ra por mí.
Con . hi'
grandes dificultades para poder dos a beber el agua de lluvia que
se acumulaba en los cráteres de
n;l JO entre los brazos, me subí sobre ella
crecer. Cuando llegaron los euro- y me deJe condu cir sobre las ondula ciones d e ese
peos, los árboles y legumbres que los volcanes y en las hendiduras mar anch
o y oscuro, que esta vez dulcificó su 10mo
traian no arraigaban, y si brota - de las rocas. Por último, hasta para nosotros.
ba alguno, solo era por cuidados los peces eran menos numerosos
muy constantes de los indigenas. en las aguas que bañan la Isla de
Esto explica que, a consecuencia Pascua que en las islas del resto
de las guerras que asolaron la de Oceania. Los únicos animales
isla, a causa de las dificultades de comestibles que tenian los isle-
cultivos y también de la pereza de ños, antes de que llegaran los eu-
los nativos , los habitantes de la ropeos, eran unos escasos pollos,
Isla de Pascua sufrieran grandes rayas marinas y aves.
hambrunas. Las consecuencias de la ma la
A diferencia del resto de la Poli- alimentación de los pascuenses
nesia, en la que el cocotero y el no solo condujeron a un debi-
árbol del pan florecen como la litamiento de la raza - lo que
mala hierba, en la Isla de Pascua acarreó posteriores enfermeda-
los árboles pierden durante el in- des- sino que engendraron mal-
vierno lo que han ganado durante formaciones en sus organismos.
Isla de pascua hoy
Isla de Pascua, descubierta en 1722 y habían sido abandonados tam-
por el holandés Roggeveen, fue bién por los misioneros que una
anexada a Chile en 1878 por el vez predicaron ahí el Evangelio.
capitán de corbeta Poli carpo Toro Así, no tenían quién los ampa rase
Hurtado, que fue el que concibió de los atropellos y persecucio-
y realizó la toma de posesión de la nes que contra ellos cometía un
isla a nombre de nuestro pais. aventurero y capitán de marina
Cuando el Gobierno de Chile ocu- mercante, el francés Dutroi - Bor-
pó la isla, no habia ningún pais nier, que pretendía haberse casa-
que reclamara su soberanía. Sus do con la isleña Koreta y se sentía
habitantes eran un puñado de dueño y señor de esas tierras.
hombres diezmados por las en - Luego de la toma de posesión de
fermedades y la lepra, persegui- Isla de Pascua por Ch ile, partirían
dos por piratas y por ocupantes desde el continente nuevos mi-
particulares que habian llegado sioneros y también las primeras
al lugar en busca de un botín. Los iniciativas para cura r de sus en-
ind ígenas vivian miserablemente fermedades a los isleños.
• Maro: plumas
I
• Pepe: mariposa
• Poki: niño I
• Rapa: isla
I
• Rangí: cielo
• Rakau: plantas, árboles I
• Tapu: lo sagrado, lo secre to, lo intocable I
• Vai: agua
Bibliografía Otros títulos de la colección