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Marakina Bella de Rapa Nui

Este documento presenta una breve historia de la isla de Pascua y su pueblo Rapa Nui. Describe cómo fue descubierta por navegantes europeos en los siglos XVI y XVII y cómo encontraron grandes estatuas de piedra erigidas allí. Explica que los habitantes de Rapa Nui se originaron probablemente de inmigrantes de China y que vivían aislados del resto del mundo. Relata también el nacimiento de la nieta de la abuela narradora, Makarina, e incluye detalles sobre las tradic
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Marakina Bella de Rapa Nui

Este documento presenta una breve historia de la isla de Pascua y su pueblo Rapa Nui. Describe cómo fue descubierta por navegantes europeos en los siglos XVI y XVII y cómo encontraron grandes estatuas de piedra erigidas allí. Explica que los habitantes de Rapa Nui se originaron probablemente de inmigrantes de China y que vivían aislados del resto del mundo. Relata también el nacimiento de la nieta de la abuela narradora, Makarina, e incluye detalles sobre las tradic
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MAKARINA

bella de Rapa Nui

.
ILUSTRACIONES DE
Sebastián Ilabaca

ZIG-ZAG
Un dio en la vida de...
ISBN. 978-956-12-2908-2.
6~ edición (nuevo diseño): julio de 2016.

Obras Escogidas
ISBN. 978-956- 12-2909-9.
la ed ición (nuevo dise ño): ju lio de 2016.

Gerente Editorial: Aleja ndra Schmidt Urzúa.


Editora: Camila Domínguez Ureta.
Direclorde Arre: Juan Manuel Neira Larca. t
Diseñadora: Mirela Tomicic Petrie.

© 1992 por Jacqueline Marty Aboitiz


Lo QUE RECUERDA LA ABUELA
y Ana María Güiraldes Camerat!.
Inscripción N° 82.280. Santiago de Chile.
e 2013 de la presente edición por Empresa
Editora Zig -Zag, SA
Inscripción N° 234.451. Santiago de Chile.
Derechos exclusivos de edición reservados por
L a anciana de piel reseca y oscura, sentada sobre
Empresa Editora Zig-Za9, SA
Editado por Empresa Editora Zig- Za9, SA una estera de mahute en torno al curanto, permane-
Los Conquistado res 1700. Piso 10. Providencia. cía en silencio, al igual que los demás. Era un día de
Te léfono (56-2) 2810 7400. Fax 156-2) 28 10 7455.
E~ m a il : [email protected]/www.zigzag.cI
fiesta: después de muchos años, y cuando ya todos
www.editorialzigzag.blogspot.com la creían en el fondo del mar, su nieta Makarina
Sa ntiago de Chile. había regresado. Volvió por el mismo camino que
El presente libro no puede ser reproducido ni en tomó al partir: las aguas del irunenso mar. ¿Cómo
todo ni en parte, ni archivado ni transmitido por nin-
lo hizo? ¿Adónde estuvo? ¿Quién la trajo? ¿Quién
gún medio mecánico, ni electrónico, de grabación,
CD-Rom, fotocopia, microfilmación u otra forma de era el padre de ese niño que tenía entre sus brazos?
reproducción, sin la autorización escrita de su editor.

Impreso por Editora e Imprenta Maval SPA.


Rivas 530. San Joaquín. Santiago de Chile.

o
Una pequeña isla fantasma
En los sig los XVI y XVII, el destino Los primeros en avistarla fueron
de las monarquias europeas co- los holandeses; le siguieron los
mienza a decidirse en el océano españoles, los ingleses y los fran-
Pacifico y los navegantes surcan ceses. Por turno fueron descu-
los mares en busca de nuevas briendo los misterios de su cultura
tierras y más riquezas para sus y por turno la fueron nombrando.
ávidos reinos. Fue asi cómo se Los ho landeses la llamaron Isla
descubrió, en medio del océano, de Pascua; Isla de San Carlos, los
una pequeña isla que no figura - españo les; Te-ap i o Wahu y Los
ba en ningún mapa y a la que sus ojos que miran al cielo, los que vi-
antiguos habitantes llamaban El nieron después. Los po linesios de l
ombligo de la Tierra: Te-Pito-o- pasado la llamaron Rapa Nui, que
Te-Henua. queria decir la isla grande.

La abuela cerró los ojos y comenzó a recordar.


Su hija Hare aún no cumplía nueve meses de
embarazo, cuando la criatura comenzó a protestar
porel encierro y golpeó para salir de su vientre. Los
viejos entonces se apresuraron a enviar recados a
todos los parientes, porque el alumbramiento ya
estaba cerca.
La anciana volvió a ver a su hija Hare, con las
narices dilatadas y los pómulos tensos, dejando


Aislados del mundo
Roggeveen, navegante holandés, nea del horizonte. Y lo extraño era entrar el aire puro por su boca abierta hasta el
descubrió una insólita cultura en que en medio de la tierra pobre y fondo de su cuerpo y lanzándolo afuera, junto
la soledad del océano. Instalada alli sin árboles, y junto a la desolación con el dolor.
desde hacia doce siglos, era una de del paisaje, habia unas inmensas
las comunidades más aisladas del estatuas de pied ra, la mayoría de Fuera de la choza, las mujeres se afanaban en la
mundo: unas 3.000 personas reu- las cuales se encontraba caida en preparación del curanto que festejaría el nacimien-
nidas en un terreno árido y sin sa - el suelo. to. Ya estaban los ñames, la caña de azúcar y los
ber lo que ocurria más all á de la Ii- plátanos; había también toda clase de peces y dos
langostas que movían sus tenazas para liberarse
de sus amarras. Entre unos camotes yacían cinco
Un pueblo misterioso
pollos desplumados; uno de ellos, el más grande
Las enormes estatuas de piedra sus antepasados esculpir esas de todos, sería cocido encima de la piedra de más
tend idas sobre la tierra que en - estatuas tan enormes? ¿Por qué arriba para dárselo a comer a Hare y a su marido
contraron los navegantes euro- habian sido derribadas? Desde luego del alumbramiento.
peos en esa pequeña isl a perdida entonces investigadores y cien- Cuando la criatura comenzó a abrirse paso
en el centro del Pacifico, los llevó tíficos de todo el mundo inten-
a hacerse innumerables pregun- taron reconstruir la historia de
para asomar al mundo, las mujeres ya estaban
tas. ¿De dónde venian estos ha- esa pequeña isla descubierta por retirando los tizones y limpiando las piedras al
bitantes? ¿Cómo habian podido Roggeveen. rojo para colocar sobre ellas las hojas de los plá-
tanos . Cuando la cabeza de la criatura comenzó
a salir, desaparecieron en la tierra las aves, los
pescados y las langostas. En los momentos en que
ella, con su corazón de madre y abuela latiendo
apresurado, colocaba una piedra caliente dentro
de la calabaza para entibiar el agua con que se
lavaría al niño, afuera las jóvenes cubrían el umu
con una úl tima capa de hojas, paños mojados, un
saco grueso y tierra.
¿De china al Pacífico?
Como sucede siempre en el mun- estatuas fueron escu lpidas y pues-
do, il los investigadores serios se tas de pie por sus primitivos habi-
sumaron periodistas y fa lsos cien- tantes.
tíficos que trataron de demostrar En 1971 una expedición cientifica
que esas gigantescas estatuas de dirigida por Juan Dausset llegó a
piedra habían sido colocadas allí Isla de Pascua para hacer un aná-
por extraterrestres. Pero la verdad lisis genético de su población. El
es otra: hoy se piensa que los an- resu ltado del aná lisis no dejó nin -
tepasados de los pascuenses vi- guna duda sobre su origen mon-
nieron de China hace unos 6.000 goloide, al igual que el resto de
años, y se sabe que esas enormes los polinesios.
Minutos después, los hombres y mujeres reuni-
dos alrededor de la cocción escucharon un llanto.
Luego, la voz cascada de una pariente que asistía
al parto lanzó una maldición.
-Es una niña -musitó alguien afuera.
La abuela se vio a sí misma saliendo por la
estrecha y baja abertura de la choza, sosteniendo
entre sus manos la masa sanguinolenta que había
alimentado a la criatura en el vientre de su madre.
Cruzó el lugar con toda la velocidad que le permi-
tían sus piernas anchas y viejas, y siguió el sendero
que bajaba hacia el mar. Una vez allí levantó su
mano y lanzó la placenta a las aguas.
Cuando regresó, otra mujer salía de la choza, con
la niña ya lavada y seca. Y mientras los aromas del
curanto se expandían en el aire, la recién nacida era
colocada en un pañal de mahute encima del pasto.
¡

¿A quiénes representaban estas estatuas? •I

Según Fran,ois Dederen , espe- lazo que los unia con las fuerzas ¡•
cialista en las estatuas de la Isla misteriosas del más all á: cuan-
de Pascua, estas fi guras repre- do dos pueb los se declaraban la
sentaban a un jefe fallecido o guerra, los vencedores derriba-
a un familiar importante. Se les ban los moais de los vencidos.
daba el no mbre de moais y juga -
ban un papel pri mordia l en la co-
Pr iva dos de sus moais, el pueblo
perdia s.u alma; es decir, dejaba
1,
munidad pascuense. Ellas eran el de existir.
/

1/

v
t
¿Cómo son los moais?
Los moa is son esculturas mascu- taformas llamadas ah u, palabra
linas de piedra que tienen sola- que puede traducirse por templo
mente tronco y cabeza. La cabeza o altar. A lo largo de la isla exis-
estaba cubierta por un enorme ten alrededor de 244 ahu. El más
sombrero llamado pukao. grande de el los - el ahu Tonga-
Los pukao tenian forma cilindrica rike- medía 150 metros de largo
o cónica y eran tallados en toba y 4 metros de altura y sobre él se
volcánica de color rojizo. La pie- erguian 15 moa is.
dra de los moa is, en cambio, es de Durante mucho tiempo se creyó
color marrón. Se han encontrado que las estatuas habian sido eri-
algunos pukao que miden más de gidas con las cuencas vacias, pero
2 metros de diá metro y que pesan en 1978 el arqueólogo pascuen-
más de 10 toneladas. La mayo- se Sergio Rapu descubrió que las
ría de estos moais se alzaba a lo estatuas tuvieron en su origen ojos
largo de la costa sobre unas pla - de coral blanco con iris de toba roja.
/

Makarina había nacido.


Desde entonces habían pasado veinticinco años.
Pero ese día la abuela lo llevaba grabado como
si hubiera sido ayer.
La fiesta había comenzado de inmediato. La
familia Hare y la familia de Ika, su esposo, habían
¿Cómo levantaron esas moles de piedra?
Al este de la isla se encuentra el fueron transportadas hasta 200 juntado sus curan tos. La madre de Ika entró a la
vo lcán Rano Raraku, cuyas lade- lugares diferentes de la isla, y hay choza con una gallina cocida entre sus manos.
ras están cubiertas de toba vo lcá- muchas otras que aún siguen en - Toma - le dijo a su nuera.
nica, que es una piedra blanca y la cantera de Rano Raraku. Las
porosa. Al lí trabajaron los escul -
Hare inclinó la cabeza y la recibió. Y sin pro-
estatuas repartidas por la isla
tores creando cientos y cientos miden alrededor de 3 metros de barla, se la cedió a su marido Ika. Y el marido,
de estas estatuas. Más de 700 altura y pesan varias toneladas. sin probarla, la cedió a un hermano. El rito estaba
La mayor de ellas tiene 10 metros cumplido: la niña tendría buena suerte, o por lo
de alto. Pero las que nunca salie- menos, así lo esperaban todos.
ron de la cantera son mucho más La abuela suspiró. Los recuerdos se le venían
grandes: hay un moai inacabado
encima como oleadas. Makarina había crecido
que mide 22 metros.
sana, grande y hermosa. Desde pequeña adquirió
la costumbre de bajar al mar por las mañanas. Una
vez en la orilla, se despojaba de la tela liviana que
la cubría y entraba al agua para refrescar su cuerpo.
Primero echaba su larga cabellera negra hacia atrás,
la cogía entre sus dos manos y, luego de atarla, se

-
El poder delator
No es dificil imag inar el trabajo de pudo averig uar que durante mi-
los escultores dando forma a los les de años la isla estuvo cubierta
moais a partir de la piedra volcá- por árboles grandes y de tronco
nica. Lo que si fue dificil descubrir grueso: los toromiros. Eran una
es cómo estos inmensos bloques especie de acacia de tronco muy
habian sido transportados a tra- duro, que permitia construir só-
vés de kilómetros para luego ser lidos trineos; también hab ia pal-
puestos de pie sobre los ahu, con meras con cuyos troncos flexibles
sus respectivos sombreros. Más fabricaban pa lancas. Y también
difici l aún era imag inar este tras- existió un arbusto llamado ca-
lado en una isla en que no habia rapico, cuya corteza era muy útil
árboles para fabricar cuerdas o para fabricar cuerdas resistentes.
palancas de madera. Muchas fue- La conclusión es que todos estos
ron las especulaciones, hasta que árboles fueron exterminados jus-
hace muy poco, y gracias a una tamen te por una tala indiscrimi-
nueva ciencia llamada palinolo- nada para fabricar los elementos
gia -estudio de los pólenes- se de traslado.

zambullía un buen rato. El agua y Makarina se


entendían. Y no había niña en la isla que gustara
tanto de pasar horas y horas entre la espuma.
Montada sobre caballitos de totora se deslizaba
entre las olas altas y verdes como un verdadero
muchacho. Las demás niñas de su edad, quizás
envidiando sus destrezas, reían con carcajadas
El traslado paso a paso
Una vez listo el moa i, lo hacian era instalada sobre un patin de
bajar por la pend iente de l volcán madera, enganchada a una horca
tan estridentes como chillidos de gaviotas. Pero a
-que era lo suficientemente in- también de madera y arrastrada Makarina esas burlas la tenían sin cuidado. Más
clinada- hasta un agujero donde con una cuerda. fuerte era la pasión que sentía por el océano que
caian de pie. Cuerdas, pa lancas y Cuando el moai llegaba al pie se abría ante sus ojos como un mundo misterioso
rodi llos ayudaban en esta faena. del ahu, le amarraban su pukao y lleno de promesas.
Cuando la estatua estaba en pie o sombrero con sólidas cuerdas - iMakarina, ven con tu abuela a preparar tin-
en su agujero de la base del vol- y luego procedian a colocarlo en
turas! - la llamaba, desde lo alto, cuando la niña
cán, le daban los últimos toques posición vertical. La explicación
y comenzaba una nueva etapa, más creible para esta faena la dio llevaba demasiado tiempo en el agua.
la más larga y dificil del recorrido. el explorador noruego Thor He- Luego de un momento, y al no recibir respuesta,
Hay varias teorias que explican yerdahl, quien expuso la teoria insistía con voz estridente:
esta segunda parte del traslado. de que los moa is fueron levanta- -iTe digo que vengas, muchacha; ya estás en
Una de el las es un sistema de cuer- dos acumu lando progresivamen- edad de trabajar conmigo!
das y maderos, llamado el Tripode te una gran cantidad de piedras
de Mulloy -en honor al autor de
Al tercer llamado Makarina salía del agua,
planas bajo la espa lda de la es-
la teoria- según el cual la estatua tatua. sacudía su cabellera y la secaba restregándola con
las manos. Luego amarraba a la cintura su tela
de colores fuertes y ascendía hacia donde ella la
estaba esperando. Y adelantándose a su habitual
retahíla de amonestaciones, la nieta la miraba con
picardía y comenzaba a recitar:

Tortuga de mar, tortuga amiga,


mués trame el camino que conduce a otro camino,
llévame lejos a tierras azules
a un lugar de sombras verdes
donde el sol no nos queme
y donde la noche sea día.
¿Por qué derribaron los moais?
Cuando los europeos llegaron a tenia nada para comer. Para po- -¡Hasta cuándo, tú y tu tortuga! ¡Le diré a tu
Rapa Nui, se encontraron con los der subsistir, los habitantes se de- madre que el mar te está poniendo la cabeza mala!
moais boca abajo en el suelo a dicaron al pillaje y se entablaron -refunfuñaba, luego de escuchar a su nieta.
varios metros de su ahu y casi feroces pe leas entre los diferentes
Pero Makarina la abrazaba y no la dejaba seguir.
todos rotos a la altura del cuello. clanes, que dejaron innumerables
Sus sombreros o pukaos habian victimas y también cientos de y el corazón de la abuela se enterneáa.
rodado tamb¡en a cierta distan- estatuas en el suelo, porque los Así la niña fue creciendo. Su cuerpo, antes liso
cia de las cabezas que una vez vencedores derribaban las esta - como las arenas de Anakena, tomó las formas
los sostuvieron. Parecía como si tuas de los vencidos. La anarquia onduladas del vuelo de los pájaros. Entonces la
una inmensa mano furiosa los se instauró en la isla durante casi jovencita cubrió de flores sus cabellos y los mu-
hubiera derribado de sus altares. dos siglos.
chachos de la isla comenzaron a dedicarle sus
¿Que hab ia sucedido en realidad? Asi fue cómo en este periodo de
Durante cientos de años la pobla- guerras, los moais fueron siendo canciones y sus bailes.
ción de Isla de Pascua no habia derribados uno a uno hasta que,
pasado de 3.000 personas, hasta finalmente, perdieron su carácter
el momento en que su número sagrado.
comenzó a crecer, llegando en Este la rgo periodo de sangre, gue-
el siglo XVII a ser de 20.000 ha- rras y también antropofagias, no
bitantes. Este crecimiento de la so lo disminuyó la población a unas
población trajo consigo grandes 3.000 personas, sino que arru inó
dificu ltades de abastecim iento la isla a tal punto, que quedó sin
en una isla tan pequeña y de tan vegetación, sin flora, sin fauna y
pocos recursos naturales. Llegó sin los simbolos de piedra de sus
un momento en que la gente no antepasados.
El regreso de la paz
y como siempre sucede luego ca rgo de poner fin a las matan- ¿Pero, por qué Makarina no quería responder a
de la tormenta, vientos de paz zas, de restaurar la paz en la isla tales requerimientos? ¿Qué pasaba por su cabeza?
soplaron en la isla. Los jefes de y de proh ibir la caza y la pesca
t ribu, reunidos, acordaron nom -
¿Por qué, en vez de reunirse con sus amigos persistfa
indiscrimi nadas con el fin de res-
brar un jefe espiritual que t uvie- tablecer el equilibr io ecológico en ese afán de pasarse horas sentada frente al mar,
ra también poderes temporales del lugar. recitando versos a una tortuga? Ella, a la edad de
sobre sus súbd itos. Este jefe fu e El jefe era eleg ido cada año y su su nieta, ya había elegido esposo y se preparaba a
llam ado Hom bre Pájaro y se hizo elección era todo un suceso. recibir a su primer hijo.
Hasta que llegó esa horrible tarde, cuando Hare,
pálida y llorosa, se acercó a decirle:
-Makarina entró al mar y no ha vuelto a salir.
Ella, la abuela, no derramó una sola lágrima.
Solo asintió con la cabeza y comenzó a esperar.
-¿Ha vuelto Makarina? - preguntaba cada
mañana.
-No. No volverá. Convéncete, abuela: tu nieta
está en el fondo del m ar -repetfa Hare, con la tris-
teza en los ojos.
Pasaron días, pasaron meses, pasaron tres
años.
y ahora Makarina, la nieta h ermosa, la nieta más
extraña y más querida, estaba otra vez en la isla.
Frente a ella, frente a todos.
Su cintura era más gruesa y su mirada más
sombría. Pero seguía siendo bella. Ymientras todos
esperaban en silencio su historia, ella, la abuela,
sintió esta vez la humedad de las lágrimas.
._-" El hombre pájaro
Cada año, en el mes de septiembre, nadador, servidor incond icional
una golondrina de mar, llamada de su amo, debia arriesga r su vida
en pascuense Manutara, llegaba a en la empresa. Este era el Hopu.
poner sus huevos al islote de Moto La misión de cada Hopu era sor-
Nui a 1.600 metros de Orongo, en la tear los numerosos peligros de una
punta sudoeste de Rapa Nui. Ycada travesia entre embates del mar y
año también se elegia al jefe que hambrientos tiburones, para llegar
con el nombre de Tangata Manu al Motu Nuí, islote en el cua l el Ma -
-u Hombre Pájaro- debia reinar nutara pondria sus huevos. Una vez
en la Isla de Pascua. Para llegar a llegado allí, comenzaba una atenta
serlo, debia conseguir el primer y silenciosa vigilia. Tenian que espe-
huevo de Manutara. rar la llegada de las aves muy cerca
Los pretendientes a Hombre Pá- de las cuevas para ser los primeros 2
jaro se reunian todos los años en en apoderarse del huevo sagrado.
Orongo, un luga r mágico e im pre- Cuando alguno de los va lien- Lo QUE RECUERDA NUKU
sionante en las laderas del volcán tes y abnegados Hopu log raba
Rano Raraku, donde el silencio apoderarse del primer huevo del
solo es interrumpido por el ruido Manutara, saltaba sobre la roca
de las olas y los gritos de las aves más alta del islote y lanzaba un
marinas: haci a su lado interior se
abre el inmenso cráter del volcán,
grito estridente que tenia que ser
oido por su amo, que lo espera-
N uku, esa tarde, instalado junto a los suyos
con sus lagunas verdes en las que ba ansioso en Orongo. Desde ese alrededor del curanto, miraba en silencio a la
se refleja el cielo. Los aspirantes momento su jefe era protegido de joven mujer que, con un niño entre sus brazos, se
-representantes de los distintos los dioses y se había convertido aprestaba a contarles su historia.
clanes- se hac ian acompañar en el Hombre Pájaro o Tangata Nuku cerró los ojos y comenzó a recordar.
por una corte de jóvenes, entre Manu, que debia gobernar a los Ninguna de las muchachas de entonces tema
los cuales un experto y valiente pascuenses durante un año.
los ojos tan vivos, la figura tan grácil y la risa tan
clara como Makarina. Ninguna como ella domina-
ba las olas, y podía permanecer bajo el agua tanto
Preparando al jefe
., En cuanto un hombre era nombra- huevo sobre un trozo de corteza.
do Tangata Manu, debía afeitarse La com itiva se paseaba por los al-
la cabeza, las cejas y las pestañas, rededores cantando y bai la ndo. La
y pintarse el cráneo de rojo; luego alegria llegaba a su fin cuando el
se ponía una corona o peluca de Tangata Manu designaba uno, dos
cabellos humanos, llamada Hauo- o tres hombres que debian ser in-
ha; se pintaba, además, el rostro molados para asegurar la prospe-
de rojo y de negro, y, por último, ridad a su reino. Las víctimas eran
se cambiaba de nombre tomando llevadas hasta una gruta abierta
el del año que iba a empezar. La por el mar, en plena rompiente de
rato como los pescadores de respiración larga que
noticia de la elección era anun- lava, llamada Ana Kai Tangata o buscaban langostas. Y nadie como ella recitaba
ciada por medio de una hoguera Caverna de los antropófagos. Esta historias de países lejanos, que brotaban de su
encendida en la cumbre del Rano enorme caverna tenía su parte alta imaginación en un segundo y cautivaban a su au-
Raraku y daba lugar a una inter- adornada con pájaros pintados en ditorio hasta que el sol se hundía en el horizonte.
minable fiesta. rojo y blanco, y a sus paredes lle-
Ella narraba, además -y casi tan bien como los an-
Luego de las ceremonias rituales gaban a estrellarse las olas con un
se formaba un cortejo constituido ruido atronador.
cianos-, la historia de Uoke, el hombre inmenso que
por todos los que habian encon- Se conocen 86 nombres de años- había construido una gran palanca para hundir y
trado huevos y que rodeaban al hombres pájaros y de sus hopu levantar todas las islas chicas y grandes del océano.
Tangata Manu, quien llevaba su vencedores. Los amigos le pedían una y otra vez que repitiera
la llegada de Uoke a Rapa Nui. Entonces Makarina
levantaba una mano, como para pedir silencio a los
pájaros, y luego su voz se hacía confidente:
-El abuelo del abuelo le contó a la abuela de
la abuela que ese hombre llegó caminando por el
mar y que el agua le llegaba apenas a la cintura. Y
que antes de tocar la isla, hundió la palanca en el
océano y trató de levantarla desde su nacimiento.
Fin de la fiesta
- - " Terminados los festejos, el Tanga- funerales y en el que seria deposi- -iSigue, sigue! -pedían todos.
ta Manu se retiraba por un año a tado su cuerpo sin vida junto con -Entonces se escuchó un estruendo, como si
una casa construida especialmen- su huevo, sus lanzas de obsidiana el volcán hubiera empezado a vomitar su fuego.
te para él en las canteras del Rano y sus anzuelos de pesca.
Pero solo era la palanca de Uoke, que se había
Raraku, en el mismo lugar donde Durante cinco meses, el Tangata
los antiguos pascuenses, durante Manu permanecía solo, sin recibir quebrado al tratar de levantar la isla. iAsí de dura
tantos siglos, habian tallado sus visitas ni siquiera de su mujer o es nuestra tierra! -terminaba diciendo siempre,
estatuas. Un poco más abajo de de sus hijos. con un temblor en la voz.
su habitación, se encontraba el El año 1886 se terminó en la isla También Nuku recordaba cuando, sentada entre
ahu destin ado de antemano a sus con la tradición del Tangata Manu. ellos y con los ojos brillantes, Makarina se apres-
taba a jugar al kai-kai. Sus dedos largos y ágiles
esperaban nerviosos su tumo. Y cuando este llega-
ba, la joven fruncía el ceño y se concentraba en la
figura de cordeles entrelazados que le presentaba,
cantando, su contendor:
-Te presento a mi pez:
cógelo, Makarina, y juega a tu vez.
...,

La decadencia
Según Sebastián Englert, -sacer- fiestas de celebración, fueron mi-
dote capuchino, misionero e in- nando la autoridad rea l. Las gue-
vestigador de la isla por más de rras entre clanes se hicieron cada
treinta años- el cul to exagerado vez más frecuentes, las estatuas
de los Tangata Manu pudo haber siguieron cayendo de sus sitiales,
iniciado la decadencia de la cul- las tumbas profanadas y la fami-
tura pascuense. Las guerras entre lia de los vencidos vivia presa de
las tribus resentidas por no haber la venganza y el exterminio.
logrado un jefe, la rivalidad des-
pertada en las competencias por
obtener el huevo sagrado y los ex-
cesos desenfrenados durante las

Un silencio seguía a la rima. ¿Lograría Maka-


rina formar, como de costumbre, una tortuga?
Miraban atentos cómo ella abría el pulgar y el
índice de ambas manos y, ladeando un poco la
cabeza, los introducía por las redes de hilo que
formaban las aletas de un pez; luego, los diez dedos
se estiraban y, como por arte de magia, aparecía
una tortuga con sus cuatro patitas y una cabeza
triangular. Entonces era ella la que entonaba con
mirada picaresca y voz dulce:
El Maki Maki
la primera noticia de un concepto de Rapa Nui, es desconocido en -¿Quién quiere ahora jugar
divino entre los pascuenses, apa- otras islas pol inésicas. con mi hermosa tortuga de mar?
reció durante la colonización es- "Maki Maki estaba solo. Esto no
pañola en 1770. Mientras los co- era bueno. Maki Maki tomó una
lon izadores entonaban himnos y calabaza con agua y miró aden- Un murmullo de admiración recorría el aire.
elevaban la cruz cristiana , los isle- tro. Entonces la sombra de Maki iSiempre lo lograba! No importaba cuál fuese la
ños cantaban extrañas letanías en Maki entró en el agua. Maki Maki figura que tenía que transformar. En un instante,
las que nombraban a Maki Maki, vio cómo la sombra de su rostro peces, pájaros, gallinas o botes se convertían en
el dios supremo, en el que creían habia entrado en el agua Maki tortuga con solo un par de contorsiones de esos
los pascuenses. lo representaban Maki saludó a su propia sombra,
con un rostro de enormes órbi- dedos que parecían poseer un don extraño.
diciendo. iSalve, joven, qué her-
tas circulares. Es posible que haya moso eres parecido a mi! Un pá- Por eso muchos la admiraban, y muchos la habían
existido un culto monoteista, pues jaro se posó de golpe en el hom- convertido en la joven de sus sueños. Makarina era
los demás dioses atribuidos a los bro derecho de Maki Maki. Éste se hermosa, Makarina contaba historias, Makarina los
pascuenses solo aparecieron en asustó al ver que era un ser con maravillaba con sus tortugas de cordel, Makarina
las tradiciones y creencias, luego pico, alas y plumas. Tomó a las nadaba corno un pez.
de haberse iniciado el contacto dos, sombra y pájara, y los dejó
con las posteriores inmigracio- Sin embargo, con el tiempo, se fueron dando
juntos". Este es parte del mito que
nes pol inésicas. En cambio, Maki se encuentra en los petrog lifos de cuenta de que Makarina era también extraña.
Maki, el dios creador, presente Orongo y que se considera una Ciertos días, y sin que nadie supiera por qué, la
en las más antiguas tradiciones obra del dios. joven rehuía a sus amigos y se iba al lugar más
alejado de la playa, allí donde solo las rocas pisa-
ban el agua. Y poco a poco esa costumbre se fue
haciendo habitual.
¿Quién podía entender a Makarina? ¿Qué
pasaba por su cabeza? A su edad, las otras mu-
chachas se buscaban entre sí para contarse sus
secretos. En cambio, a ella le bastaba el mar. N uku
recordaba haberla visto largas horas sentada
Los espíritus de la noche o Aku Aku
Los pascuenses creían en la ín- Para alejar a los Aku Aku de sus en una roca, con los ojos perdidos, sonriendo
mortalidad del alma. Esta partía cabañas, los pascuenses ponían al a veces, murmurando a solas y zambulléndose
después de la muerte hacia un lado de la puerta un lagarto con de súbito entre las aguas transparentes, como si
país donde sería felíz, si en la tie- forma de hombre. También se los
rra había sido observante de los
alguien la hubiera llamado.
ahuyentaba con una luz encen-
tapu o tabu. Esta felicidad consis- dida frente a la choza o dejando Él, entonces un muchacho fornido y risueño,
tía en tener muchos vestidos her- fig uras de madera o de piedra que que había soñado con Makarina desde el primer
mosos, una al imentación abun - representaban a los difuntos. día en que la vio con flores entre sus cabellos, no
dante y mujeres bon itas. Cuando Los Aku Aku sa lían a deambula r terminaba de entenderla.
los hombres no habían respetado por las noches, adoptando terro-
los tapu en la tierra, sus almas se ríficas formas, cometiendo fecho-
transformaban en Aku Aku, especie rías o atemorizando a los vivos.
de espectro dañino que se oculta - Había algunos Aku Aku de carácter
ba en las grutas de las rompientes festivo, ta l vez pecadores de ta pu
y que se dedicaba a atormentar menores, que, aparte de atemo-
a los suyos durante el sueño o rizar, también cometían algunas
cuando se sumergían en el agua. accíones loables con sus familias.
Prohibiciones sagradas
.,
• Una mujer cuando nace su pri- manos de su hijo, este tendrá La seguía cuando ella emprendía sus caminatas
mer hijo no debe comer encima éxito en sus trabajos, no sufrirá hacia el mar. Agazapadoentre las rocas, observaba sus
de él, lo deja al lado mientras quemaduras y no dejará de sa- gestos, escuchaba sus murmullos y la veía extender
está comiendo. Si no lo hace car peces.
así, el niño se caerá o se que- • En la infancia de un niño no se
los brazos hacia las olas. Y sentía unos celos terribles
mará en el fuego. le debe acercar un canasto: hay de ese mundo invisible que apasionaba a la joven y
• Cuando el hijo baja al mar a que co lgarlos para que sus pe- que él no podía compartir.
pescar, debe mascar con sus queñas manos no los alcancen. Hasta que un día todo cambió.
dientes las co las de sus peces • El que maneja la red en la pesca -¿Te acompaño hasta la orilla, Makarina? -le
al meterlos en el canasto para de atunes, no debe comer atunes había preguntado, saliéndole al paso, cuando ella
que se conozcan y no se mez- ni tripas de atun ni debe meter
clen con los del padre. Son sola-
bajaba por el sendero orillado de plantas.
atunes en su canasto. Tampoco

II
mente los peces del marido los
que puede comer la madre. Si
la madre no come cosas de las
debe comer atun de su propia
pesca para que no se queme la
cara de los pescadores.
Makarina se detuvo, lo miró largamente y sus
labios esbozaron una sonrisa que a Nuku le pareció
invitadora. Sintió que su corazón daba un salto de
pez en su pecho y, en un impulso, cogió la mano
de la muchacha y la llevó a sus labios.
Ceremonias mortuorias
"
Antes de la llegada del cristia- sol, el viento, la ll uvia y la espu-
nismo, las ceremonias funera rias ma salada del mar. En ese tiempo
tenian una gran importancia. El no había aves de rapiña en la isla ;
cadáver era envuelto en telas de estas llegaron mucho más tarde,
tapa de mahute o en esteras fabri - traidas por los europeos desde el
cadas con totora seca amarrado continente para combatir plagas
con cuerdas de hau-hau. Luego lo de insectos.
transportaban en medio de cantos Cuando el cuerpo quedaba redu-
lastimeros y llantos, a alguno de cido al puro esque leto, se proce-
los grandes santuarios o ahu que día a la ceremonia de entierro,
se levantaban a manera de mau- guardándolo en urnas de piedra
soleos a lo largo de la costa. o avanga, que todavía se encuen-
El cuerpo era colocado en anga- tran en las vecindades de los ahu.
rillas hechas con madera de to- Pero no es seguro que todos los
rom iro o de makoi y dejado all i huesos fueran sepultados; parece La reacción de Makarina fue inesperada: dio un
a la in temperie durante sema- que, por lo genera l, solo se ente- grito agudo y lo empujó con fuerza, alejándolo de
nas, meses o años. El cadáver se rraba el cráneo y el resto era in- su lado. Luego emprendió una carrera que no se
descompon ia lentamente bajo el cinerado.
detuvo hasta llegar al mar. Desde lo alto, Nuku vio
cómo la joven se desprendía de su pareo, avanzaba
y se hundía bajo las aguas transparentes.
Nuku aún recuerda cómo la rabia se agolpó en
sus ojos y corrió por su rostro convertida en lágri-
mas. y juró no volver a acercarse más a esa niña
extraña que quería más al mar que a los hombres.
Desde ese día la contempló de lejos, tratando de
dominar sus sentimientos. Y, casi por despecho,
buscó compañía en la complaciente Raharoa, que
-
-
supo muy bien cómo consolarlo.
-.
_1tii~_1i'ft.~~_~~'.ÍIt~~'!ir~.If*If~~,if~ttlHiff;i*;
~
Cráneos de reyes
i' Cuando un rey o ariki moria, lo reprodujeran las aves. Asi, cuan- Por eso que cuando, tiempo después, Makarina
sepultaban en un nicho. Cuando do a algu ien le faltaban ga lli nas, desapareció de la isla, a Nukuno lepareció extraño
el cadáver se secaba, uno de sus pedia prestado un cráneo real; si ni le importó demasiado. "Ella era un pez y no
descendientes abria el nicho, sa- el poseedor era buen a persona,
caba el cráneo y se lo lleva ba fu r- se lo prestaba. En tonces se lo lle- una mujer", se dijo. Y la imaginó en el fondo del
tivamente a su casa. Una vez alli vaba a su hogar y las gal linas co- mar, con el pelo flotando y los ojos muy abiertos,
tallaba sobre él la figura de un menzaban de inmediato a poner buscando a su famosa tortuga. Luego, la imagen
atún o de otro pez. Los cráneos huevos, de los que salían muchos se desvaneció y borró a la joven de su mente.
de 105 reyes servían para que se pol litos. Pasaron días, pasaron meses, pasaron tres años.
y ahora Makarina, la joven bonita, estaba otra
vez en la isla.
Frente a él, frente a todos.
Su cintura era más gruesa y su mirada más
sombría. Pero seguía siendo bella. Al verla, su
8 corazón ya no daba saltos de pez, ni se entristecía
4. al recordar su indiferencia. Solo un sentimiento
dulce, que le costaba explicar, le nacía al mirarla.
El matrimonio: a comer pollo
En el compromiso de matrimo nio huesos y quijadas de ca ballo. Se
los personajes más importantes pronuncia ban discursos en los
eran el suegro, hungavai; y el yer- cuales se destacaba la belleza de
no, hu nonga. El suegro repartía la novia , uka, comparándola con
el curanto, que se llamaba umu - las flores; también se ensalzaba
takapú y que consistia en varios la fidelidad del novio, repa, que
centenares de pollos. Había can- la había cortejado durante un
tos, bailes y música interpretada largo tiempo antes de llegar a la
por flautas de caña, sonajeros de uníón.

,
I
y mientras Makarina acunaba a su hijo entre sus
brazos, el sol de la tarde iluminó su rostro y sus
ojos brillaron como siempre lo habían hecho antes
I i de comenzar a contar un cuento.
Pero esta vez Makarina, la joven bella, narraría
I
su propia historia.

, 'ff:íi:i!fií:;'fjí::!.1t.*J·N~;.lt~2"1:.~,ji~~:I~~~I!Bt*~~
, e
Reimiros, Taonga, Ua, Honu, Kava Kava
Llamó mucho la atención de los dos en sus extremos por cabecitas
europeos la extraordinaria y va- de barbas aguzadas que repre-
riada talla en madera que se con- sentaban al Aku Aku o al Ariki.
feccionaba en Rapa Nu i, una isla Otra figura es el taonga, objeto
que durante 1.500 años estuvo en forma de huevo o de fruto de
despoblada de árboles. Una de nuez de coco, con la cabeza de un
las teorías, poco creíble por la in- ave o de un hombre. El taonga se
mensa distancia que está la isla usaba colgado como adorno del
de otros lugares, dice que mucha cuel lo. También tallaban bastones
de la madera usada en escu lturas de mando; los más famosos eran
y tabletas talladas fue llevada por los ua, especie de grandes remos
la corriente marina y arrojada a la con un ma ngo en forma de cabe-
costa. za humana de dos caras, con ojos 3
También llama la atención la per- muy abiertos y pupilas de obsi-
fección de las figuras, si se piensa diana. Los ua más grandes llegan Lo QUE CUENTA MAKARINA
que los utensilios usados para el a medir 1,66 metros, la altura de
trabajo artístíco tienen que haber un hombre.
sido los dientes de tiburón, los Otras representaciones en made-
col millos de roedores, la piel de ra son las tortugas, honu, que se
rayas marinas o las piedras cora- suelen tallar con una muchacha
liferas. sentada en su caparazón , como
C uando Makarina terminó de amamantar al
La madera tiene en los pueblos remin iscencia de la antigua le- niño que tenía entre sus brazos, levantó la cabeza
primitivos un cierto poder oculto. yenda de Uho. y paseó su mirada entre los que esperaban por
En el la está oculta la fuerza de la Pero la figura más típica de la ta- sus palabras.
naturaleza y es evidente que en lla en madera es la del moai Kava - ¿Recuerdan que cuando yo era pequeña me
Isla de Pascua tiene un significa- Kava, representación de los Aku gustaba inventar historias? Cada vez que iba a
do religioso. Aku o espíritus del otro mundo.
Entre las figuras más conocidas Hay de distintos tamaños, que van
la playa, me sentaba en una roca frente al mar y
están los reimiros, que son figuras desde pequeñísimas figuras que comenzaba a imaginar cosas. Imaginaba que más
en forma de luna nueva, termina- caben en el hueco de la mano, allá de las olas existía otra isla, aún más linda que
la nuestra, donde los árboles y las flores crecían

Mr*~~~*~~~~~~~~~**~.*~~~~~*~~~*,
- - ---I-,I.-~- •

(D
hasta otras gigantes hechas con
enormes troncos. Las figuras re-
presentadas tienen vientres hun-
didos, costillas prominentes, tron-
cos largos y extremidades cortas
con pies pequeños. Los rostros son
afilados y los ojos muy grandes,
con pupi las de obsidiana; las ore-
jas son largas y puntiagudas y los
órganos sexuales son pequeños,
pero trazados con gran realismo.

enormes. Tan enormes, que llegaban a formar un


techo de sombras bajo el cual uno podía cobijarse
cuando caía la lluvia; tan espeso, que los rayos del
sol no podían traspasarlo. Enesa isla vivía también
un joven hermoso y valiente. Él era rey de esa isla y
estaba en espera de una mujer nacida de la espuma
I del mar. Tanto imaginaba yo eso, que comencé a
1I , hablarle a ese joven en voz alta. Le decía que era
yo la niña que había nacido de la espuma, puesto
que yo, como nadie, conocía los secretos de las olas
y del fondo del mar.

~--,-~.*!t~~~~~!fit~~f.f.it.fM!¡:1t~~iIi:*"
. . (D
. .
1I
I

Los moai femeninos


las figuras de moais de sexo feme- Esas solitarias conversaciones eran asistidas
nino son muy antiguas V bastante por una tortuga enorme, que había anidado bajo
escasas. No presentan costillas pro- una roca al extremo de la playa. La tortuga conocía
minentes como las otras figuras, mi voz, y cada vez que yo comenzaba a hablar o
sino que aplanadas, con los pechos
a entonar canciones, ella se arrastraba lentamente
colgantes y casi sin cu rvas. Algunas
tienen dos cabezas. hacia mí, se detenía bajo mis pies y levantaba su
El nombre general de estas escul- cabeza como si me escuchara.
turas femeninas es moai papa 'a. Así fui creciendo entre mis ensoñaciones, frente
a ese mar que me llamaba, a veces con furia, a veces
con calma, mientras aumentaba la imagen del bello
rey, que solo a mí esperaba.
Durante todos esos años la gran tortuga fue la
única que supo de mis secretos. Yesos momentos
pasados al borde de las aguas se convirtieron en
lo más importante de mis días. Las conversaciones
d e mis amigas dejaron de interesarme y cuando
embellecía mis cabellos adornándolos con flores,
no lo hacía para los muchachos de la isla, sino que
para mi lejano rey.
y sucedió que una tarde, luego de un largo baño,
al salir del agua no encontré mi túnica. Desespe-
rada, la busqué entre las rocas, pensando que el
viento me la podía haber arrebatado, pero no la vi
por ninguna parte. El lugar estaba desierto y era
imposible que alguien hubiera llegado hasta allí.
En eso apareció la tortuga.

~~~~~~~~~~~~~~~*.*~~~~~~~~~~~*
~
Vistiéndose con pinturas
Desde que arribaron los primeros mahute, sujetos a la cintura por -iTú has estado aquí todo el tiempo, tienes que
europeos a la Isla de Pascua, que- un cordón de fibra o por cabellos saber dónde está mi túnica! -le dije, impaciente.
daron admirados por 105 tatuajes humanos trenzados. En contraste
y ante mis ojos asombrados, la vi escarbar en
en los cuerpos y rostros de 105 is- con la escasez de vestidos, ha-
bía gran variedad de sombreros y la arena con sus patas, hasta que apareció la punta
leños. El tatuaje recibía el nombre
general de takona, pero tenía una adornos para la cabeza. Los hom- roja de mi túnica. La tironeó con su hocico y la
denominación especial para cada bres usaban una especie de coro- arrastró hacia el mar.
parte del cuerpo en que se apli - na con plumas blancas y las mu- No reaccioné hasta que la tortuga se hundió
caba. jeres, un sombrero triangu lar con bajo las olas y junto con ella mi atavío.
El tatuaje para 105 pascuenses colgajos de semillas en 105 bordes.
-iDevuélvemela! -le grité, al tiempo que me
constítuía en realidad un vestua- También lucían collares de distin-
tas conchas marínas. lanzaba al agua tras ella.
rio. Como hacia mucho calor, no
necesitaban abrigarse con ropa: Muchos hombres importantes se
la mayoría de 105 indígenas a la hacia n tatuar en sus cuerpos las
llegada de los españoles anda- insignias de mando, como cetros
ba desnudo. Solo algunos usaban o bastones, o la figura del Tangata
taparrabos hechos de tela o de Man u u Hombre Pájaro.

o
Para tatuar: agujas de hueso o espinas de pescado
Para ejecutar el tatuaje se valían fuen te principal de teñido era una
de una aguja de hueso humano tierra de color rojizo llamada kiea,
o una espina de pescado de 3 a 7 de las que existen varias minas en
cm de largo, llamada iuhi. Con esta diversas partes de la isla. La di-
inyectaban bajo la piel el polvo de solvían con jugo de hierbas hasta
hojas carbonizadas de una plan- formar una masa consistente que
ta: la planta de ti. Los colores se guardaban en calabazas colgadas
obtenian de distintas maneras. La en los techos de las cuevas.

Pero la tortuga, una vez en el mar, a pesar de


su tamaño, fue más rápida que un pez. Emergió
tras la ola grande con la punta de la tela aún entre
su boca. Luego volvió a hundirse. La seguí. Ella
reapareció más lejos, entre la espuma, y yo seguí
tras ella. El juego se repitió muchas veces, hasta que
llegó un momento en que el cansancio me venció.
Quise volver, pero estaba a mucha distancia de la
orilla: había nadado aún más allá de donde calan
los pescadores y sus botes.
Me costaba respirar y me tendí de espaldas sobre
el mar oscuro y revuelto. El agua me llenaba las
narices, las orejas y velaba mis ojos. Pensé que no
soportaría mucho tiempo así. Fue entonces cuando
me sentí alzada sobre las olas y transportada con
ligereza, como si fuera en una embarcación. ¡Estaba
sobre el caparazón de la tortuga!
iMe sentí a salvo!

~~Mitt*~~~'!jV:~lorM(t't~~Jt!·
e. .', . ..
g

Para ser más bellos: orejas largas y lampiños


lóbulos hasta que estos llegaban Se hizo de noche y la tortuga seguía nadando
Los pascuenses tenian la costum-
bre de alargarse los pabellones de a la altura de los hombros. y yo sobre ella, agarrada con ambas manos a su
las orejas. Para esto perforaban Los hombres también acostum- grueso caparazón. Creo que me dorITÚ, no lo sé
sus lóbulos desde muy pequeños braban a depilarse, arrancándo- bien; pero cuando abrí los ojos amanecía y una
y paulatinamente iban agrandan - se los pelos de la barba con una
franja de tierra blanca nacía del horizonte. Re-
do los orificios con punzones de pasta de tierra pegajosa que les
servía de cera depilatoria Y se cuerdo haberme sentado a horcajadas sobre la
madera, hasta llegar a colocar
afeitaban los pelos del cue rpo, tortuga para mirar bien. iEsa no era Rapa Nui!
dentro de ellos ro llos de corteza
de árbol, que actuaban como re- de la cabeza, de las pestañas y de iEsas no eran las costas rocosas que yo conocía!
sortes y continuaban la dilatación las cejas con afilados cuchillos iNo se perfilaba la cima del Ranu Raraku!
de la piel y el alargamiento de los de obsidiana. Solo algunos altos
dignatarios se dejaban crecer la
barba.
Casa bote y almohadas de piedra
Las casas tenian forma de botes dra, que constituian el centro de Otra vez sentí miedo y frío. Y la tortuga, como
invertidos y se llamaban hare la vida familiar en el interior de si lo adivinara, volvió su cabeza hacia mí y luego
paenga. esos refug ios. apuró el ritmo de su nado.
Estaban cimentadas sobre pie- Otro tipo interesante de construc- Lo que antes era solo una franja blanca se había
dras, sus paredes eran una inge- ción es el de las cuevas artificiales
convertido en una enorme extensión verde. Poco
niosa armazón de palos o cañas de Orongo. Estaban construidas
de bambú y el techo era fabrica- en piedra laja y eran viviendas a poco fueron apareciendo en el cielo pájaros de
do con totora u hojas de caña de temporales usadas por los acom- colores que yo no conocía y que chillaban sobre
azúcar. Se entraba a ellas por una pañantes del Tangata Manu, una nuestras cabezas. Y cuando la última ola nos
abertura lateral, por la que habia vez al año. arrojó sobre la arena de la playa, un grupo de
que acceder arrastrándose. Sobre El menaje consistia en esteras de
hombres y mujeres, vestidos con ropas que bri-
la entrada colgaban las figuras totora que servian de lecho y en
esteras tejidas con fibra de mahu- llaban, avanzaron hacia nosotros y nos rodearon.
simbólicas de los Aku Aku o espi-
ritus tutelares. Los exteriores del te, que servian como cobertores. Entre ellos, y con un tocado de plumas cubriendo
hare paenga estaban pavimenta- De almohada usaban una piedra su coronilla, me miraba el rey de mis sueños.
dos con piedras lisas a manera de lisa que recibia el nombre de turúa. iMe miraba el rey de mis sueños!
terra zas. Su interior era oscuro y Otros objetos de uso doméstico Avanzó hacia mí, extendió su mano y me tocó
se vivia en estrecha promiscuidad. eran unas calabazas secas, hue- el cabello mojado. Su boca se ensanchó con una
Las usaban más que nada para cas, llamadas ipu, que se desti-
dormir y guarecerse de la lluvia. naban a conservar alimentos o sonrisa y sus dientes resplandecieron como la
También en el pasado habitaron materias colorantes para los ta- luna cuando me dijo:
las numerosas cavernas que exis- tuajes. También tenian canastos -Soy Mahuna Te Raá y te he esperado durante
ten en la isla. Se han encontrado de totora y variados implementos mucho tiempo.
en ellas restos de fogones de pie- de pesca.

~~~~~*~~~.1t~!~~.it~~~~~*"
. G
Pesca con volantines
Los pascuenses, como todo pue- de mahute, en cuya cola pendía
blo marítímo, eran expertos en el anzuelo amarrado a otra lienza.
las faenas de la pesca. Para esto Así, el manuhakerere se mantenía
tenían díversos típos de embarca- durante mucho tiempo sobre los
ciones; algunas de gran tamaño, sitios elegidos, lejos de los botes.
movídas por remos, y otras pe- También eran expertos en captu-
queñas, que eran tripuladas en rar anguilas con lazo o en pescar a
forma muy especial: los navegan - nado llevando una red en forma de
tes se montaban sobre sus cascos cucurucho alargado. En cuanto a
como si estos fueran caballitos, la pesca de langostas, esta se hace
con las piernas en el agua y usan- por la noche y se conoce con el 4
do las manos como remos. nombre de puji. Este tipo de pesca
Los isleños alcanzaron un alto es un espectáculo de gran colori- HIVA, LA ISLA DE LOS SUEÑOS
grado de perfeccionamiento en do, porque se realiza en la noche a
la fabricación de redes y anzue- la luz de antorchas y participan las
los. Estos últimos eran tallados mujeres en la recolección de cara-
en piedra, en huesos o en espi- coles, pequeños pulpos y algas que
nas, y hoy son exhibidos en mu- servirán de carnada.
seos como piezas extraordinarias
en el arte del tallado y del pulido.
Los pascuenses son también
grandes buceadores y pescadores
T res mujeres avanzaron hacia mi y cubrieron mi
cuerpo entumecido con una tela tan suave como
Una forma muy original de pesca de profundidad, llegando a su- las plumas de un ave. Luego me condujeron hacia
es la llamada manuhakerere o de mergirse por más de 20 minutos
una habitación hecha con piedras y cuyos techos
volantín, en la que elevaban una sin ningún tipo de escafandra ni
cometa hecha de liviana corteza otro tipo de protección. eran altos como el más alto de los árboles de Hiva.
Mahuna Te Raá entró tras de mi.
Creí que todo lo que me estaba sucediendo era
otro de mis sueños. O quizás me había muerto. O
quizás estaba enferma en mi hogar de Rapa Nui,
con esas fiebres que de pequeña me hacían ver a
los Aku Aku volando alrededor mio.

~~~~1oi:*~~ii~~~~~J~H.~;i~ii~.?r~it~.ii:*··
G
El delicioso umu
En general, los pascuenses comen con hojas de plátano o de higuera, Entonces Mahuna Te Raá cogió una de mis
sin hora rio fijo: o cuando tienen sobre las que se colocan los ali- manos. Yo no la retiré.
hambre o cuando tienen qué co- mentos crudos, empezando por las -Estaba escrito que tú llegarías. La tortuga
mer, y en esas ocasiones ingieren carnes rojas, que son las de más
salió en tu búsqueda hace muchos días y muchas
grandes cantidades de alimentos. larga cocción; luego se vuelven a
poner hojas y sobre ellas trozos de noches. En ella vive uno de mis espíritus protec-
La comida de la isla es el umu, que
equivale al curanto de los mapu - ave, pescado y langosta, y tras una tores, encargado de traer hasta mí a la madre de
ches. Se hace un hoyo en el suelo nueva capa de hojas se colocan los mis hijos. He preparado este hogar para nosotros
de unos 60 u 80 cm de profun di- vegetales: camote, kumara , taro, y te convertirás en mi esposa y en mi reina.
dad y se pone adentro leña seca ñame, choclos y raices de ti. Todo Yo solo asentí con la cabeza. En un instante mi
sobre la que se colocan piedras y esto se tapa de nuevo con hojas isla, mis padres, mi abuela, todo se desvaneció de
se hace fuego hasta que la leña se de plátanos, un paño mojado, un
saco grueso y tierra. En dos horas mi memoria y solo tuve ojos para mi futuro esposo.
consuma y las piedras queden al
rojo. Luego se cubren las piedras el umu está listo. La ceremonia de matrimonio se celebró el
primer día de luna llena. Y durante una semana
la isla se llenó de cantos, bailes, aromas, juegos,
risas y comidas.
Pintaron mi cuerpo con los colores del pájaro
taiko, y el cuerpo de mi esposo con los colores del
pájaro kiakia. Una túnica roja envolvió mi cintura
y llenaron mi pecho de flores. Mi esposo, ataviado
con plumas, lucía como el hombre más hermoso
de la tierra. Sostuvieron sobre nuestras cabezas
un arco de ramas verdes y, cuando traspasamos
su umbral, se dio comienzo al banquete:
-Que tengas suerte, oh, nuera, y que sea nume-
rosa tu familia -me dijo mi suegra, ofreciéndome
un ñame.
Los juegos: el ngru, el pe'i, el kai kai
El ngru era el principal deporte dedos de las manos. La variedad de En ese mome nto, no lo olvida ré, una banda da
de los pascuenses y corresponde figuras que se ha ido transm itien- de golond rinas de mar revolo teó sobre nuestr as
al bodysurf practicado en toda la do desde la antigüedad es enor- cabezas. Ya los pocos instan tes una ráfaga devien to
Pol inesia. Los pascuenses llega ron me y su factura va acompañada
de cantos y versos ingeniosos. En
trajo hasta mis manos una pluma negra. Entre la
a practicarlo sin tabla, solo sobre
Rapa Nui este juego, al que llaman bebi?a y los cantos, nadie se d io cuenta , pero yo
el pecho desnudo, y hasta los ni-
ños más pequeños se deslizaban Kai Kai, llegó a tal perfección, que senb que un escalofrío recorría mi espald a y por
sobre las olas montados sobre pe- hasta podian construir figu ras que prime ra vez, en mucho s días, la image n de Rapa
queños caballitos de totora. imitaban a regiones geográficas de NUl VOlVIÓ a mi mente. ¿Qué mal presag iaba esa
En el interior de la isla se jugaba la isla. pluma negra en el día de mis espons ales?
al pe'i, que consistia en deslizarse Los jóvenes pascuenses también
sobre grandes hojas de plátano jugaban a la guerra, pero este no
por la falda de los montes . Aún solo era un juego, sino que una
hoy se ven las huellas que dejó especie de servicio militar obliga-
este juego en los faldeos de algu- torio. Utilizaban armas de mate-
nas colinas. riales blandos, flechas despunta -
Los pascuenses también conocie- das y mazos de madero y jamás
ron el trom po de madera y los vo- piedras y puntas de obsidiana,
lantines que construian con trozos como lo hacian en caso de gue-
de corteza de plátanos. Los trom- rra. Estos juegos-entrenamientos
pos eran manufacturados con eran dirigidos por ancianos y
nueces de sánda lo, y mientras los guerreros que llevaban como dis-
hacían girar, los niños recitaban: tintivo sombreros altos hechos
"iGi ra, cáscara de sándalo, quéda- de totora y coronados por plu-
te derecho. Maderito malo, da rá- mas de ave. Los padres y abue-
pidas vueltas, nuez de la tierra de los observaban el ejercicio desde
volcán tan ancho l" algunas elevaciones del terreno.
El más ingenioso de los juegos Pero, aunque solo usaban armas
practicados, y que persiste hasta de materiales blandos, muchos de
hoy, es el de hacer distintas figuras estos jóvenes aprendices termi-
con un cordel que se enlaza en los naban heridos.
Las tablillas de Rongo Rongo: un enigma aún
Los antiguos pascuenses fueron esclavos al Perú. Entre los depor- Los días y las noches que siguieron fueron de
los únicos habitantes de la Poli- tados estaban el rey, los iniciados y completa felicidad. Yo amaba a mi esposo y él me
nesia en tener una escritura. Pero los especialistas en Rango Rango.
amaba a mi como las olas aman la arena. Y no pasó
hasta el dia de hoy nadie ha po- Pero todos ellos murieron lejos de
dido descifrarla. Los caracteres la isla llevándose el secreto. Des- mucho tiempo antes de que sintiera quemi vientre
estaban grabados sobre trozos de entonces, nadie supo ya leer se movía con vida.
de madera - las tablillas Rango ni escribir los caracteres. Además, Cuando nació mihijo, los más ancianos y sabios
Rongo - que se conservan hoy la mayoria de las tablil las fueron d e ese lugar le presagiaron siete buenos augurios :
repartidas en diferentes museos quemadas o se perdieron. Las 21 sería sano, sería fuerte, sería sabio, sería bondado-
de todo el mundo, sin que nadie que se conservan hoy fueron sa l-
so, sería prudente, sería valiente y sería rey de un
aun pueda adivinar sus secretos. vadas por Tepano Haussen, obispo
En el año 1860 casi toda la pobla - de Tahiti, de quien dependia en ese lugar donde el humo coronara el cielo.
ción de la isla fue llevada como momento la Isla de Pascua. Todos quedaron pensativos frente a esta última
predicción. Y recuerdo que mi esposo Mahuna Te
Raá, al escucharla, se acercó a mí y me dijo, con
profunda tristeza:
- No será en Hiva donde reine nuestro hijo.
Una mañana, cuando el sol parecía incendiar
las copas de los frondosos árboles que había en
Hiva, mi esposo apareció frente a mi con una lien-
za en cuyo extremo brillaba el anzuelo de piedra
pulimentada.
-Me voy de pesca -me dijo.
y sus ojos, corno la tierra negra del interior de
la isla, me miraron por última vez.
Mahuna Te Raá no regresó.
Los ancianos dijeron que estaba escrito, desde
su nacimiento, que el mar le traería vida y muerte.
Las cavernas misteriosas
cuales solo se puede avanzar rep- La madre de mi esposo dijo que la desgracia
El subsuelo de la Isla de Pascua
está plagado de cavernas. Bajo la tando, y las innumerables bifurca- ha,bía llegado del otro lado del mar. Luego fijó en
co rteza rocosa Y cubierto por un ciones constituyen laberintos en los mI sus oJos enrojecidos de llanto.
pasto corto y firme, se extiende un cuales es fácil perderse. Los tune- y yo, traspasada por la pena, recordé la pluma
mundo invisible lleno de leyendas les estrechos se abren a veces en
negra.
y misterios. Algunas de estas ca- salas espaciosas y otros terminan
en ventanales que miran hacia los Durante dos días y dos noches esperé sentada
vernas tienen más de un ki lóme-
acantilados marinos. En estos sitios en la arena, al borde del mar. N o comí ni dormí, y
tro de profundidad y se formaron
luego de erupciones volcánicas; se han formado jardines fantás- mIs oJos ardientes lograron contener las lágrimas
recorren distancias enormes Y sus ticos, con plantas de raras flores- para no enturbiar su visión. Nunca antes la angus-
formas caprichosas forma n una cencias. Muchos excursionistas se tia se había apoderado en tal forma de mi alma.
inmensa red subterránea. han extraviado en estos vericuetos
Ni siquiera esa tarde lejana, cuando flotaba en el
Las cavernas tuvieron un impor- y sus cuerpos no han sido hallados
mar, tras la tortuga. Por eso es que cuando una ola
tante papel en la historia de la jamás
El espectáculo que ofrece la en- devolvió a la playa el cuerpo sin vida de Mahuna
isla, ya que sirvieron de refugio
en casos de guerra o necesidad, trada de algunas cavernas es ma - Te Raá, mi corazón estalló dentro de mi pecho y
y todavia hoy la mayoria de las ravilloso: plátanos, vides, piñales, me desvanecí.
familias pascuenses posee una de tomatales, algodoneros, melona- Desperté, horas más tarde, con los lamentos
ellas a manera de escondite. res y otros frutos crecen ahi li-
de las mujeres que hacían estremecer la isla. El
Recorrerlas es una aventura muy bremente, protegidos por plantas
gigantescas y formando unos jar- cuerpo de mi esposo estaba envuelto en su capa
peligrosa; los tuneles se estrechan
dines paradisiacos. de fiesta, sobre un altar de piedras y con la cabeza
en angostos desfiladeros por los
en d~recc,ión al,mar. Lo rodeaban todos los objetos
que el mas habla apreCIado en la vida y, entre ellos,
estaba el anzuelo de piedra pulida, que la muerte
no había logrado arrebatarle de su mano. Habían
rapado su cabeza y su cráneo estaba pintado con
la figura de un pájaro de anchas alas.

~~J~~.~~!~~!'-Jt~!~tt~~~~;t~,~*~
. ~
El gigante Uoke y el origen de Rapa Nui
'. Según la tradición pascuense. el
y hundiendo las islas con una pa-
lanca inmensa. Pero al llegar a un
Desde aquel día
lloraba conmigo L
d"
~ eje de llorar. Y mi hijo
origen de la isla se remontaría a lugar llamado Puko-Puhi-Puhi, la amarillasyaZUle~qaSe orbe~ verdes, rojas, rosadas,
un gran cataclismo ocurrido en el u cu nanlossu I d '
palanca se quebró, quedando mila- que tanto había admirad e os eHlva,y
océano Pacífico, que habria obli- grosamente a salvo la tierra llama- ojos. Los árboles ta It o, se oscurecIeron ante mis
gado a un gran rey de un lugar da Te-Píto-o-te-Henúa -Ombl'lgo n
alabé, se transfor'ma a os y tan verdes que un día
llamado Hiva a emigrar en busca del mundo- donde se habría refu- ron en figu '.
de un lugar seguro para su fami- cuya sombra ya , r a s slruestras baJ'o
giado el rey Otumatua Ysu gente. no quena b"
lia y su pueblo. En aquel tiempo se llenaban frente l co IJarme. Mis horas
. . d fi'
a mar, con la mIra
existian muchas islas en las proxi-
h onzonte, tal corno lo h alaecoc
b' h h adJa "
en el
midades de Rapa Nui, pero mu- en Rara Nui y soñab a d ' uan o vlvla
chas de ellas se habian hundido a esplerta.
consecuencia del terrible cataclis-
mo que había sido desencadena-
do por un gigante llamado Uoke.
Este gigante había ído levantando

-
r
Los antiguos reyes
Los primitivos pascuenses tenian Los reyes no laboraban la tierra, ni Mi suegra comenzó a recriminarme:
reyes cuyo poder era absoluto so~ pescaban, ni se ded icaban a nin~ -La esposa de mi hijo se ha transformado en
bre la vida y los bienes de todos gún trabajo. Ten ían , ademas, el una holgazana - decía. Y, abriendo su cesta, deja ~
en la isla. Su persona era sagrada derecho de declarar o hacer esta~ ba caer a mi lado los tallos de mahute, para que
y, como tal, debia dejarse crecer los llar la guerra. Mas ta rde perdieron
cabellos, no afeitarse jamas ni ser este privilegio, junto con la dismi~ yo los trenzara-o Es cosa fatal ese llanto y no se
tocado nunca por ninguno de sus nución de su autoridad, tanto así te quitará la costumbre, si no haces un esfuerzo
súbditos. que terminaron dando consejos -agregaba-, mirándome con ojos desprovistos
mas bien que órdenes. de cariño.
Pasó un mes y cierta tarde, al declinar el sol,
bajé a la playa con mi hijo en brazos. Un pájaro
taiko llegó a posarse a nuestro lado.
-Pájaro taiko: ven y Ilévame a la costa de mi
tierra -le dije.
Pero el pájaro voló.
Llegó entonces a posarse un pájaro kena.
-Oh, pájaro kena, de allá de nuestra tierra. Ven
y Ilévame a Rapa Nui .
Pero el pájaro kena también voló.
Entonces escuché el rumor de un cuerpo arras ~
trándose sobre la arena: era la tortuga grande; el
espíritu bienhechor de mi esposo; la silenciosa
compañera de mis juegos infantiles; la que había
escuchado mis sueños, allá en Anakena; la que
me había llevado sobre su caparazón hacia los
brazos de Mahuna Te Raá.
Una tierra seca
La Isla de Pascua no tiene ningún el verano. Y como para completar
lo desolador del panorama -tam- Comp rendí que nueva mente me ayuda ría y no
manantial de agua dulce y sobre necesIté hablar l
su suelo pedregoso azotado por poco hay fuentes de agua pota- l' e para que ella se arrastr ara hasta
fuertes vientos, los árboles tienen ble-, los isleños se veian obliga - a pnmer a ola y espera ra por mí.
Con . hi'
grandes dificultades para poder dos a beber el agua de lluvia que
se acumulaba en los cráteres de
n;l JO entre los brazos, me subí sobre ella
crecer. Cuando llegaron los euro- y me deJe condu cir sobre las ondula ciones d e ese
peos, los árboles y legumbres que los volcanes y en las hendiduras mar anch
o y oscuro, que esta vez dulcificó su 10mo
traian no arraigaban, y si brota - de las rocas. Por último, hasta para nosotros.
ba alguno, solo era por cuidados los peces eran menos numerosos
muy constantes de los indigenas. en las aguas que bañan la Isla de
Esto explica que, a consecuencia Pascua que en las islas del resto
de las guerras que asolaron la de Oceania. Los únicos animales
isla, a causa de las dificultades de comestibles que tenian los isle-
cultivos y también de la pereza de ños, antes de que llegaran los eu-
los nativos , los habitantes de la ropeos, eran unos escasos pollos,
Isla de Pascua sufrieran grandes rayas marinas y aves.
hambrunas. Las consecuencias de la ma la
A diferencia del resto de la Poli- alimentación de los pascuenses
nesia, en la que el cocotero y el no solo condujeron a un debi-
árbol del pan florecen como la litamiento de la raza - lo que
mala hierba, en la Isla de Pascua acarreó posteriores enfermeda-
los árboles pierden durante el in- des- sino que engendraron mal-
vierno lo que han ganado durante formaciones en sus organismos.
Isla de pascua hoy
Isla de Pascua, descubierta en 1722 y habían sido abandonados tam-
por el holandés Roggeveen, fue bién por los misioneros que una
anexada a Chile en 1878 por el vez predicaron ahí el Evangelio.
capitán de corbeta Poli carpo Toro Así, no tenían quién los ampa rase
Hurtado, que fue el que concibió de los atropellos y persecucio-
y realizó la toma de posesión de la nes que contra ellos cometía un
isla a nombre de nuestro pais. aventurero y capitán de marina
Cuando el Gobierno de Chile ocu- mercante, el francés Dutroi - Bor-
pó la isla, no habia ningún pais nier, que pretendía haberse casa-
que reclamara su soberanía. Sus do con la isleña Koreta y se sentía
habitantes eran un puñado de dueño y señor de esas tierras.
hombres diezmados por las en - Luego de la toma de posesión de
fermedades y la lepra, persegui- Isla de Pascua por Ch ile, partirían
dos por piratas y por ocupantes desde el continente nuevos mi-
particulares que habian llegado sioneros y también las primeras
al lugar en busca de un botín. Los iniciativas para cura r de sus en-
ind ígenas vivian miserablemente fermedades a los isleños.

Makarina dejó de hablar. Había un silencio


absoluto que nadie osaba interrumpir. Hasta que,
de pronto, un revoloteo hizo que todos levantaran
la vista. Arnba, el manutara, con sus enormes alas
extendidas y su cola de abanico abierta, planeaba
girando por sobre sus cabezas. Todos vieron l~
pluma blanca que se desprendió de una de sus
alas. Todos la vieron descender y posarse sobre la
frente del hiJO de Makarina.
l,

Consejo de ancianos de Rapa Nui*


Tekena, y el capitán Policarpo Toro, Makarina, la viuda bella, supo que esta vez era
Hoy existe el Consejo de ancianos
o jefes de Rapa Nui, formado por en dicha entrega de soberania 105 un buen augurio. Y recordó la séptima y última
36 personas que representan a jefes o ancianos de Rapa Nui re- profeda del anciano de Hiva: "Tu hijo será rey de
cada apellido de la isla y cuyo ob- servaron sus derechos o investi- un lugar donde el humo corona el cielo".
jetivo es defender 105 derechos a la duras, 105 que, en toda la Poline-
y como si los recuerdos de Makarina también
territorialidad, cultura e intereses sia, siempre se relacionan con la
posesión de la tierra. Al respecto, los hubiera conocido el volcán, una débil fumarola
de Rapa Nui. Actualmente el jefe
afirma Alberto Hotus, en nombre brotó de su cima y se elevó hacia el cielo.
de este Consejo es Alberto Hotus.
Ellos sostienen que si bien la sobe- del Consejo de jefes de Rapa Nui, -Bienvenida a Rapa Nui, hija -habló el más
rania de Isla de Pascua pertenece "que el acuerdo de voluntades de anciano de Rapa Nui- y bienvenido sea tu h"
las partes se refirió a la soberanía y ·· g~
a Chile por acuerdo de voluntades a hora h1)0 de la isla.
entre el rey de Rapa Nui, Atamu no a la propiedad privada" .
Entonces la abuela de Makarina destapó el
cura~to. Y antes de que Makarina se incorporara
para Ir en ayuda de las otras mujeres, la mano de
El presente texto fue escrito en 1993, año en que se publicó el libro. Los conceptos
Nuku se posó sobre su hombro.
descritos entonces continuan vigentes. (N. del Ed.)
. Esta vez ella no 10 rechazó, Ybuscó en esa mano
firme y protectora el consuelo que necesitaba.
EpÍLOGO

M akarina y Nuku se casaron y tuvieron tres


hijos que crecieron bellos y sanos. Pero Moa, el hijo
de Makarina y Mahuna Te Raá, fue el que creció
más fuerte y valiente. Y con el tiempo llegó a ser
nombrado rey de la isla.
Dice la leyenda que Moa fue el rey más justo
y sabio que los hombres y mujeres de Rapa Nui
recuerdan haber tenido.
r
Nota Vocabulario Pascuense
Las autoras recrearon en forma libre la antigua leyenda • Ariki: rey
de Uho, la joven be lla , recopilada por el padre Sebastián
Englert, según una versión del pascuense Arturo Teao. • Hanga: bahía
• Hen ua: tíerra
• Hupe: catarro, resfrío
• Ika: pescado
• Mango: tiburón
• Marama: luna
• Matangui: viento
• Mahori: sabio sobre su asiento 1I

• Maro: plumas
I

• Pepe: mariposa
• Poki: niño I

• Rapa: isla
I
• Rangí: cielo
• Rakau: plantas, árboles I
• Tapu: lo sagrado, lo secre to, lo intocable I
• Vai: agua
Bibliografía Otros títulos de la colección

o El misterioso mundo de Rapa Nui, de Ramón Cam- o Chimalpopoca, niño azteca


pbell. Editorial Franc isco de Agu irre, Buenos Aires, Ch imalpopoca, un niño azteca de ocho años, entra a
Argentina, 1973. la escuela de sacerdotes en los tiempos de l esp lendo r
y horror de la cu ltura azteca . Al poco tiempo, su her-
mana es designada para ser sacrificada a los dioses.
o La Isla de Pascua y sus misterios, del docto r Ste-
phen -Chauvet, Empresa Editora Zig Zag, 1943. o Juanita, joven patriota
Cuando a la hacienda de Las Mercedes llega un joven
o La sorprendente Isla de Pascua, de André Va lenta. oficial patriota malherido, Juanita, lo recibe, lo auxilia
Ediciones S. M. España, 1988. y lo esconde. Este acto de valent ia le traerá graves
problemas y un conflicto con su padre.
o Leyendas de Isla de Pascua, de P. Sebastián Eng lert. o Psiqué, la enamorada de un dios
Ed iciones de la Unive rsidad de Chile, 1980. Cuando Eros, dios del amor, se clavó sin querer una de
sus flechas, se enamoró perdidamente de la joven y her-
o Los soberanos de Rapa Nui: pasado, presente y mosa Psiqué. Pero ella estaba predestinada por el orácu lo
futuro, por el Co nsej o de Jefes de Rapa Nui, Albert o a sufrir por el amor trágico de su terrible marido.
Hotus y otros, Santi ago de Ch ile. Editorial Emisión, o Ouidora, joven mapuche
1988. Don Diego, un conquistador español, es herido en la
lucha y hecho prisionero por un cacique mapuche,
cuya hija, Quidora, lo cuida con ded icación y, al mismo
tiempo, se enamora de él.
o Judit, guerrera de la fe
Judit, una hermosa y val iente judia que salva a Je-
rusalén de las tropas de Ho lofernes, uno de los más
temidos generales de l Rey Nabucodonosor.
o Li Song, mujer china
Esta es la historia de tres mujeres chinas: una madre,
su hija y una chamán, quienes se rebelan contra las
costumbres y creencias de la sociedad patriarcal en la
cua l nac ieron, que fomen ta la sumisión de la mujer.

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