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Geografía Colonial de Arequipa Tomo I - Pablo Macera (Indice)

Este documento resume el contenido de dos tomos de documentos coloniales sobre la geografía de Arequipa de 1787 a 1803. Los documentos del primer tomo describen poblaciones, paisajes agrarios y condiciones socioeconómicas en respuesta a una Real Cédula de 1787. Los documentos del segundo tomo detallan las rentas de cada curato arequipeño entre 1802-1803. Ambos respondían a la necesidad fiscal de la Corona española de mejorar sus ingresos y redefinir sus relaciones administrativas con América bajo

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Geografía Colonial de Arequipa Tomo I - Pablo Macera (Indice)

Este documento resume el contenido de dos tomos de documentos coloniales sobre la geografía de Arequipa de 1787 a 1803. Los documentos del primer tomo describen poblaciones, paisajes agrarios y condiciones socioeconómicas en respuesta a una Real Cédula de 1787. Los documentos del segundo tomo detallan las rentas de cada curato arequipeño entre 1802-1803. Ambos respondían a la necesidad fiscal de la Corona española de mejorar sus ingresos y redefinir sus relaciones administrativas con América bajo

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INDICE

GEOGRAFIA

AREQUIPA'
Ar equ ipa-5.Re al Cedu 1.a de 178.7 ,,V. ... ,.A
1, Tambo,,..i, .
ARICA •
2, •Arica. ,.,, U ,,..A'. , 9
3., Belén, ....... . 14
4 A Tacna,...... ,,.,,.... ,co*.0 0 O*i, 4 *,*ooc'OOOOO0 0 o

CAI LUCIA '


5. Cali al 11, ,.,.... % , 37
6. Copera que Santiago. 41
7.-; CKiváy,.,. . .y, ,.»aH#0 0 vOOo0'«"
■0 Oo.o9 0 *oot
»■>0.0 <
■ 49
8 ,• Lluta. .,., ,,viO3»OO0 0< ?Or*Ó& ■*Oo‘- 70í*A*0O 54
9. Race a,, ,, i',-. ooo**ooo.oao0.0 ■
>.4 o*¿¿ooo<1ó * ■56
10. Siguas 7¿Ai ,. ,,.,>,'V„: v 63
11, TiSeoP San Pedro de,r,, 64

D, CAMANA.
12, ¿\carí Api .0:A'A A< 67
13-, Aplao j San 'Pedro de < 75
14 , Caravelí ,,,,,,,,‘v,. 8.5
Í5, Chala, ¿ .< 88
: 163 Chala v, .<,.A A¿ 92
17 Guancarqui,,,,,,,.A 95
18, O c o ñ a A ,,i,,,;,, 101

E , CCME ESUYOS
. 1 9 ■Anda'gua.. 103
20.. And.aray, •,>1 . ... ,;«■« . 117
21 # Gayaran!, <,,, .,.> .A ., 123
22, Cha ellas - San Pedro de,,, 125
23. Choco ,. .,..A .... ....... 129
24 . Qhúquibamba . . . ........... 132
25, .Salamanca, A . 142
2ó ..V iraco , Santa Ur su1a de . 14 5

A MOQUEGUA
27, Carurnas ? San Felipe de., 153
28.r■Ichuña 5 San Ignac io de 2. 156
29, O r n a t e A . :158
30, Poes I' 0 •Pox i ï 16 0
• 31. Pu quina . 3,1 » , ■ » i-A v.¿;*>■.■;>•, *-.'.4 ,, . . . ,1 . 165.
321 Tór a ta.. .'lili ,v, 7:, ¿1 vi, i , <•, , 163
'•33i •Ubi.nas-, ...P.v ¿ , . « , . *»..» lili,!-, . ... 1. ... .1/ ,172

TIERRAS DB /INDIOS Y ESPAÑOLES


V a r i Cá

54 » CariiAña 01 c ; « : ■ il .-..¿i , ; li i-.- . v. *.1 1.1'. ,vi: * , 7y 17 7


351 Sibaya. P. . ,1. i. 'ó p; * y . , p. 71,1,1 ;7 i ¿. . .i., *■,.iP.- 189
36 ;. T a r a p a c á 7 . 17 , 7 . ¿ ¿'77 1 .1 . . 1, i . 7 . 7 «i P«. *R P l v 1,97

' &A&

; Ai
GEOGRAFIA COLONIAL. DE AREQUIPA

1787-180:
Durante años viné reservando para T7méjor ppor tùnida$5- ÍP- pública,.
••••cien de'estos documentos sobre la Geografía arequipeña colonial. Con~
ellos pensaba elaborar una imagen de la administración eclesiástica ; y
la economía regional del sur peruano; pero el tiempo ha venido ganando
su mano en estas como otras cosas y no quisiera dilatar más la posibi-
lidad de que otros con mayor suerte utilicen estos datos i Í . D , 'Q

Los 89 documentos de estos dos tomos corresponden a dos operacio


nes administrativas diferentes aunque relacionadas entre sí a pesar de
los 1 5 - 2 0 años que mediaren entre ambas. El grupo del primer tomo
(36 docuiiientos) titulado por nosotros Descripcionesj fue preparado pa­
ra obedecer a'una Real Cédula de 1787 cuyo gestor en Arequipa fue el
severo y eficaz Intendente Antonio Alvaroz y Jiménez,. Estos primeros
documentos contienen información sobre linderos de poblaciones, paisa
jes agrarios, situación demográfica, condiciones economico**sociales ,
etco El segundo grupo (53 documentos) se refiere a las Rentas de cada
uno de los curatos arequipeñes y fue redactado entre 1802-1803.

linos y otros documentos'respondían a una misma necesidad fiscal.


A La Corona española necesitaba mejorar sus ingresos y redefinir (a ...su
favor) las relaciones administrativas con América. El Despotismo Xlua
trado vino a cubrir estos propósitos de recolonización e intensifica-^
ción colonial con el manto ideológico de lo *’moderno7*.

Modernizar un sistema no significa eliminarlo sino todo lo con­


trario por la vía de su mejoramiento y mayor rentabilidad. Lo 5moder­
no1v fue así por sus propios orígenes oficiales un hecho ambiguo en la
América española. Los criollos intelectuales^, gentes de clases medias
y clases altas querían ser contemporáneos efectivos de sus homólogos',
europeos, lo cual significaba actualizar su formación e. información y
eventualmente coincidir (¿repetir?) con las tendencias principales de
la cultura europea moderna del siglo XVIII. Desde este ángulo su acti
tud frengo a lo ’moderno” del Despotismo Ilustrado fue una actitud re­
ceptiva y favorable. Pero los programas administrativos de Carlos III
Carlos IV traían medidas contrarias a diferentes interesas coloniales
americanos incluyendo a sectores criollos y peninsulares. Los crio­
llos entonces se fraccionaron» Algunos continuaron apoyando el;proyec
to político-fiscal del Despotismo Ilustrado. No lo hicieron tanto por-,
lealtad al soberano, oportunismo político o miedo a la sanción sino por^
que•pertenecían a sectores medios vinculados a la burocracia estatal
para los cuales no resultaban favorables las medidas del Despotismo I-
lustrado» Quién no era propietario de una hacienda (y este era ol ca­
so de muchos criollos intelectuales) difícilmente podía por ejemplo
considerarse afectado por una reforma, o agravamiento del impuesto , de 7
Cabezón. ' ; .; '

Pero otro sector criollo, el más rico e influyente conformado por


aristócratas y nuevos comerciantes vio en las reformas de Carlos III - Car -
los IV un desconocimiento de lo que ellos consideraban sus derechos leríti -
mos. De este núcleo oligárquico y resentido nació la resistencia contra el
modernismo oficial español tal como resultaba expresado en las medidas de ti
po fiscal administrativo; •Y > en alguna medida esa resistencia conservadora
fue uno de los ingredientes involuntarios que favoreció la posterior ruptura
independiente»

Este es el destino final de todos, los reformismoSj incluyendo-las ac­


tuales: no satisfacer a nadie y quedar a mitad camino.;,Asi:ha venido ocu­
rriendo en el Perú durante los últimos .25. años en los:sucesivos; reformismos
de Belaúnde , Velazco y el Jpra. La derecha peruana no ha;cedido m milíme -
tro en combatir a esos reformísmos ? se lia:negado a toda modernización;zapita
lista efectiva que pudiese' hérxr sus ^intereses a corto plazo. Mientras.-que
los gobiernos reformistas? arrinconados fiscalmente y sin poder' financiar
los subsidios de un populismo en. la pobreza, tampoco han de contentar a los
sectores populares cuya radical izacion viene en aumento. ;

Alrededor de las gentes poderosas y díscolas.miedosas y agresivas


que dominaban el Perú criollo:-del siglo XVIII. fueron convocados otros secto­
res de la población que por una razón u otra péMían algimas ventajas con
las reformas borbónicas del siglo XVIII. No resultaron imposibles entonces
algunas alianzas o coincidencias aparentemente A ’extrañasP en las que podrían
haber participado además de los grandes potentados, también los criollos de
clasés mediasj los mestizos y hasta la nobleza indígena. ¿ No sería este el
sustento de las supuestas relaciones cónspirativas entre Hoscoso y Tupac
Amaru?. El propio Baquíj ano? que todaviaSegimcón vivió en el Cuzco como se­
cretario del obispó •Gorrichátegui, quizás terminaría per no ser ajeno a es­
tas maniobras» Pero criollos grandes señores como Hoscoso no pretendían real
mente conspirar: sino crear dificultades al reformisme ilustrado para promo -
ver una rectificación que les conviniera. Un hombre como Hoscoso no hubiese
tenido escrúpulos en ’empujar7 a Tupac Amaru centra las autoridades•españo -
las del Cuzco con el solo fin de molestar a estas y hacer que tanto 61 como
su clase social ganarán posiciones frente a, la Corona., bo que UbscoscPno pu­
do preveer es que a su ve'z Tupac;Amaru ¡iqseía un proyecto pTOpic que iba. más
allá de los plañes conspirativos reccionarios de algunos criollos ricos del
Cuzco. Cada uno pretendía utilizar al otro como '’compañero de viaje’> j.:,

No podemos continuar con estas reflexiones que nos apartarían.del ob­


jetivo de las encuestas de 1787 y 1803. En ambas fechas estas informaciones
arequipeñas no eran pues uan investigar ion cinetífica objetiva sjño parte y
expresión del control estatal, Analicemos por separado estas Descripciones
( T. I ) y Rentas ( T. II ).o

El primer grupo de documentos, las Descripciones de 1 7 8 7 cubre casi


todo el extenso territorio de la Intendencia de ArequSpa incluyendo provin -
cias que hoy ya no pertenecen al Perú (Tarapacá. Arica, parte de Tacna). Su
erigen era como dijé de tipo fiscalista. La Corona española quería reorgani­
zar el sistema de los diezmos porque le correspondía como sabemos una parte
de esa Renta ( o noveno real). Para ése fin ordeno a los Intendentes del vi­
rreinato peruano que junto con la iglesia organizaran,una encuesta en todos
los obispados para dar a conocer con detalle el monto de la producción agrí­
cola y por consiguiente las cifras correspondientes al diezmo eclesiástico
y al noveno real. Esta orden fue cumplida en todo el Perú aunque no siempre
dio iguales resultados. En el caso de Arequipa el Intendente Alvare2 y Jimé-
nesz actuó con celeridad. El resultado fue una operación mixta en la cual
■ , ni ...
intervinieron tanto* en el aparato civil como el eclesiástico. De acuerde
a Jas instrucciones recibidas desde España las: encuestas incluían varias
etapas. La primera correspondía a los párrocos, y alcaldes ordinarios de
cada pueblo quienes tenían a. su carpo la recopilación do 3los/datos bási
cosv ña tarea no era fácil! algunas veces había que convocar a'!los po­
bladores :mas.?ahtigüosq:en otras, oportunidades el cacique se negó a mos­
trar ■documentos sobre- los- ddnderos de- su ; jurisdicción; o-No siempre resul
ta posible distinguir aquellas partes' dé; la Descripción que '.corresponden
a cada:una de las -personas -que intervinieron. .--E1 mapa ^que: publicamos' ^'
sobré el pueblo- deaChoco podría servir-de ejemplo aporque es el- producto
de, distintos dinfomantcs incluyendo-’ -los indios que no. .sabían-, firmar-.Otra
t :ifxriiTtarl .-•fná--='.Í'A -niO-nSiirav.:>''!íC-,friOrrfl<;'-.'rínrnn0- Inh medidas- va-rialVm do riña

defínida/'-Cómo el •terreno: necesario- para el-sembríc" de éna -fanega de M&íz


O---trioc ■"G&dafanegada'es dividida 'en 1 'topos; yñcada topo: en. 24 eolios-. ■

;-:íi -Todo éste trabajo colectivo debía ser. remitido- luego en varias, co­
pias (una quedaba en la-parroquia) al Cabildo eclesiástico'; él cual deri
yaba una’de' ellas -aî^Contador^ Deal è& las rentas decimales.:o Las últimas
etapas, prevenían una--'síntesis y coordinación qué- no fueron realizadas-en -
todas las intendencias 'peruánasd-De hecho-'tanto la'^Corona comodéi gobier­
no -centrai 'de Lima reiteraron en diversas oportunidades la urgencia de
•estas '.encuestas .muchas de: las -cuales -hé habían-sido concluidas ni Siquie
ra en 1795. ' ‘ ;: -

y :•- -Mgunds párroeos y alcaldes-trataron de:salir dé- apuros y ;produjÓ~


roh-dcéumentos defectuosos -diminutos e incompletos .(ver entre otros los
de yute, Cabanoconde; Mata ; Sigüásp Atico ? l M n a ;, etc)-; -pero otros -den -•
cambio ej ecutáron verdaderas mohografías-con datos exhaustivos.sobre la -
economía de sus jurisdicciones, Ùria descripción típica contenía entre
otras las siguientes informaciones : 1ro. los límites de la respectiva
población; 2do.-caracterización geográfica mínima dei paisaje económico
agràrio y ganadero; -3rog relación;üe: -las. haciendas’con el nombre :de sus
.propietarios,"tipo de^ producción.^-va 1er de la misma .y>tcantidádéS'•corres
pendientes al diezmo; -4to.- información sobre las tierras de indios;y
Sto.-, r'eláción de contribuyentes^ Mo 'faltaban/ además reflexiones' y
análisis sobre;conflictos sóciales.; ■îlucîios ♦
grb -que;significábá-la.-extremavoarcelacì^ de la propiedad. "Otrosícqa;- "
probaron con alarma-la presión socio-económica que ejercían los- forá­
neos en perjuicio -río sólo de los:iridiosdoriginaries sino tamü^ien' de,.los;
propios hacendados^ En ;-Taená por =ejempio-,•'Francisco Navarro- Salguero'i
fueron particularmente duros contra:los indios forasteros de Toquela ?
Cplina, y Pallah.ua en las cabeceras del Valle. Aunque forasteros se
apodèrÿxm del agua én(pérjuició •dé. las propiedades ubicadas en niveles
t-ajos. No pagaban -diezmo qd eran resis tentes y levantiscos como- que en
su mayoría fueron; partidar ios de Tupác Araaru. En este mismo orden :pode
mos- señalar el rol ambiguo'de los caciques y de los españoles' en pueblo
de indios. ''Algunos•dé íps caciques eran' ricos sólo-per -comparación con
lá 'pobreza ;'generalizadà péro là-encuesta revela que Otros: poseían cha-: :
eras y Menés .’eri;'à&ndàric'ia¿ ;';Éh-cuanto•'á ios .espacies „casados con in- ’
dias no siempre se distinguían ecbnomicamente dc sus parientes indíge­
nas. Así podemos-comprobarlo en Cope-raque último.refugio■de las aellas
coloniales y republicanas. 7 . - y-p-eoe.A- d • •••• -.- q.A.

El paisaje agrario que dibujan estos informes, confirman algunos es_


tudios anteriores. El cultivo de más alta rentabilidad era el de caña y
los de menor valor correspondían a las chacras de Panilevar. De estas
últimas, nos dice el cura de Tambo, ';1la -más grande no da tanto como la
menor hacienda de caña” .- Igualmente -queda confirmado- el rol hegemónico
y múltiple de haciendas y sus propietarios; La hacienda arqqúipéña:es*táb'á.•
/, XV

claramente d i v i d i d a a l igual que otras :/del Perü, en-dos lotes: el prime


ro bajo la gestión directa del/ dneñó; y; eVíOtró explotado,bajo el sistema
ele arriendos. Los hacendados figuran igua.lmenteentre los primeros con-
tribuyéntes de diezmqs y su importancia local queda reiterada por el he
cho que, amenudoeran los .rematadores de diezmos. En el otro extremo
se encontraban las pequeñas propiedades dé-dos indios; tan .pequeñas que
algunos informes no lasenumeran porque son tan ridículas que no pasan
de dos topos. En las tierras de indios habría que distinguir dos clases
diferentes: 1ro.- Tierras de.propiedad personal y 2do.~ Tierras, tributa­
rias ¿.^Las^prime^ estaban sujetas al regimen general de la propiedad
al igual que aquellas otras períenecientes a las demas.,castas coloniales;
podrían ser transmitidas por herencia y pagabm; obligatoriamente el diez ­
mo,; aunque durantelargo tiempo bajo la forma reducida del ^einteno. Las
tributarias en cambio, revertían a /la conunidád- al morir; su conseciona-■
M o y eran; asignadas a cualquiera de los nuevos tributarios. lar los pri ■
merosílempos coloniales no pagaron diezmo; pero luego se introdujo la
r i o v é e t a á - . d é c u a n d o sembraban cultivos 5'españoles1" (trigo).

En cuanto a.los documentos del Tomo II (Rentas Eclesiásticas)fueron


escritos a priheipips;del siglo XIX por los curas de 53 parroquias áre-
quipeñas correspondientes a 6 circunscripciones del obispado (Arequipa,
Arica.,- .Cailloma^íamanaP'Gond^^ ibfonnes estu ;
vieron sujotos a u n mismc modelo pue sten que. respondían a un cuestionario;/
/enviado desde la sede obispal. Por excepción,; encontramos a veces verda
-óer^v^eseripcibh^ige.o^á£icas como-íaihpcba por el sacerdote Silvestre
Antonio García sobre el curata de Yuta y sus 4 anexos.

principal objetivo de la encuesta era conocer las rentas decada


parroquia;:.b-T),; ■Ibídi|É.ci'as, 2) capellanías y buenas memorias; -3) fiestas ;
.4)-derechos■de'estola .(matrimonios, velatorios) ; 5) propiedades ^arro^
quialés.,;;etc.f^^:Tn^rectameñte resulta posible en algunos coses, conocer-
aspect^d#'l^xecóÉfe®áa:- Icóal: utilizando, cpmo indicadores las corxespon
dientes;renta¿ eclesiásticas-(ver;por ejemplo les diezmos y primicias
"dé SabaMía 1797-1801,)» Xa propia relación de festividades permitiría
dé otrá confeccionar u n ;ciiadrp fcc^arativp ;sobre la mayor o menor i n c i ­
dencia de le religioso en la vida cotidiana cíe las diferentes provin -
cías arequipeñas, 'Ashí..cepp.''dise!iar.-;úh-tentativo calendario religioso
de la sierra sur a. principio del siglo XIX.•

• Todos estos documentos (Rentas y Descripciones fueron ..encoh|rados


por mí hace años.en el archivo del Cabildo Eclesiástico, de Arequipa, mu
dio más' rico que. el arzobispal,,,En, aquella época ubique, tanhien m a
valiosa serie sobre los diezmos; arequipeños parte .'de..la.-cual -iba.-s.i^b^ya-
.publicada por el Seminario de Historia íiural Andina., Por ültimo, tuve,.
la fortuna de encontrar un valioso documentó sobre idolatrías arqquipa-
ñas del siglo XVIII (Juicio de un Hechicero) cuyo laborioso empáste ro-.
jo denotaba el especial cuidado, que el: asunto Íiabía merecido.: forrá,///’
traslado .de esé .hallazgo,, a mi .colega el Antropólogo ííanuel í-larzal quien
mesa por medio, compartía el permiso que por separado nos habían dispen
sado las autoridades eclesiásticas de Arequipa.
.I^shinvestigacipnes en Arequipa 1979-1986, formaban párte de un
programa mayor que- incluía entre otros los siguientes estudios: 1) T e ­
nencia de las tierras' en las comunidades .campesinas (en base a mi pubii
¿ación sobre Tierras, y Poblaciones en el Perú) 2) Precios en Arequipa
Colonial (ampliación'de lo hecho en colaboración con Posarlo Jiménez) ;
3) Economía Republicana T32T-1860) utilizanao las cuentas ele tesorería
fiscal. Pero, todo o su mayoría, ha quédado. en proyecto y materia pf-imá.-
la voluntad'personal se dirige & otros (intereses, fallpnlas previsiones
institucionales, la genté defecciona, traiciona o mal agradece}•etc. Por
todas esas sinrazones, vale -lá pena liberarse y liberar al poner de inme­
diato en circulación estos informes con la esperanza de añadir en él fu­
turo más próximo otros yolumenes siirdlares relacionados con la historia
regional ■peruana de loé siglos II -* HX,

Lima,, Agosto 1989.

■PABLO CACERA

Correcciones. '
Dice: . '
P. I : Para los cuales no resultaban favorables.
P. III: Cada fanegada 'es.dividida en 4 topos y cada topo en 24 eolios.
Debe decir:' • V -
P. .1 desfavorables.
P. III: Cada fanegada se divide en'4 topos y cada topo en 6 .eolios,Una
■'fanegada tenía por consiguiente 24 eolios. .

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