(I)
TÍTULOS DE CRÉDITO, VALORES O CIRCULATORIOS
1.Introducción:
No se puede imaginar la vida jurídica moderna sin los
títulos valores.
Estos instrumentos son los medios de los que se sirvió
el mundo moderno para movilizar sus riquezas.
Con ellos el comercio superó los obstáculos de tiempo
y de espacio, dado que por su intermedio se transportan con
mayor facilidad elementos representativos de bienes lejanos
y materializan en el presente las posibles riquezas del
futuro.
La economía moderna vive del crédito, a través de
operaciones que suministran riqueza presente a cambio de su
reembolso futuro. Pero para que ello pueda desenvolverse
eficazmente es imprescindible la circulación del crédito. Es
decir que quien concede crédito debe tener la posibilidad
inmediata de movilizarlo para que otra persona ocupe el lugar
del acreedor original.
Así el derecho debe disciplinar/regular en forma
armónica, práctica y coherente la CIRCULACIÓN, para que ésta
sea simple y segura, y el tercero adquirente del crédito
tenga la seguridad de hacerlo efectivo.
Los diversos títulos de crédito o títulos valores
fueron creados por la práctica y la costumbre desde la Edad
Media y hasta el Siglo XIX (la letra de cambio, la acción);
pero fue a partir del siglo XX que se comenzó a estructurar
a través de los juristas la teoría general de estos
documentos, principalmente a partir de la definición que dio
del “título de crédito” César Vivante.
2.Definición y caracteres:
Los doctrinarios señalan en general que la definición
de título de crédito dada por César Vivante no ha sido
superada a la fecha.
Así, Vivante definió al título de crédito como un
documento necesario para ejercitar el derecho literal y
autónomo expresado en el mismo.
De la definición dada se desprenden los caracteres
comunes a todos los títulos valores -cheque, pagaré, letra
de cambio, títulos de deuda pública o privada, acción,
warrants, certificados de depósito, entre otros- que son
necesidad, literalidad, y autonomía.
• NECESIDAD: Se refiere al mismo documento (cosa), y
significa que es absolutamente necesario e
indispensable, poseer y exhibir el documento para
ejercer el derecho contenido en él (función de
legitimación) y su entrega es indispensable para
transferirlo. Por ello es un documento dispositivo.
• LITERALIDAD: Se refiere a que el derecho contenido o
incorporado al documento (título de crédito) es, y
existe según esté descripto en el papel. Es decir que
lo que esté escrito en el documento determina en que
consiste y hasta dónde llega el derecho
expresado/incorporado en el documento, lo allí escrito
regirá la existencia, cuantía, modalidad o eficacia del
derecho.
• AUTONOMÍA: Se refiere a que los derechos incorporados
en el título son adquiridos de modo originario en cada
transmisión regular del documento y no de modo
derivativo. El derecho que el título transmite en su
circulación a cada nuevo adquirente es un derecho
autónomo, es decir, desvinculado de la situación
jurídica que tenía el transmisor. Así el nuevo portador
del documento adquiere un derecho propio, en el sentido
de subjetivamente original e independiente de cualquier
relación personal que haya podido existir entre el
emisor que adeuda la prestación y los anteriores
portadores del documento.
3. Clasificación:
Los títulos valores a los fines de su estudio pueden
clasificarse según diversos criterios:
a. Según el título posea sustrato material o no lo posea
(cartulares o no cartulares):
• Cartulares: Se caracterizan por su materialidad en
soporte papel (CCyCN 1830).
• No cartulares: representan derechos o valores no
materializados en soporte papel. Es decir, aquellos
emitidos sin sustrato instrumental respaldatorio (CCyCN
1850).
b. Con relación a la causa (causales y abstractos):
Los títulos valores siempre son creados y emitidos con
motivo de una relación jurídica que se denomina relación
fundamental o subyacente. No hay obligación sin causa (CCyCN:
726).
• Si esa relación fundamental que motivó su creación
influye y tiene relevancia en los derechos que atribuye
el documento durante su circulación, estamos en
presencia de un título causal. En ellos debe enunciarse
el negocio que le sirve de base al título, aunque sea
de modo abreviado y nunca se independizará de él, por
ejemplo, la acción de una Sociedad Anónima,
obligaciones negociables, los títulos de deuda pública.
• En cambio, cuando la relación subyacente o negocio que
motivó la creación del título, sus modalidades,
alcances, se desvincula del documento, es decir no es
relevante ni influye en los derechos que el documento
va atribuyendo a los terceros portadores de buena fe,
estamos en presencia de un título abstracto, por
ejemplo: letra de cambio, pagaré, cheque.
c. Con relación al modo en que son emitidos (en serie
o masa y singulares o individuales):
Los títulos en masa o serie son los que se emiten en
cantidad como consecuencia de una misma o varias operaciones,
siendo todos ellos iguales entre sí, salvo la numeración que
los distingue, por ejemplo, los títulos de la deuda pública.
• Los títulos individuales o singulares son emitidos en
forma unitaria y en virtud de cada operación. Difieren
entre sí.
d. Respecto de su ley de circulación (nominativos, a la
orden y al portador):
Según los recaudos que deben cumplirse durante la
circulación del título para que el nuevo poseedor pueda
considerarse portador legítimo del documento.
• Al portador: son los títulos que circulan por la siempre
entrega o tradición manual (circulan como las cosas
muebles).
• A la orden: se añade el endoso a la tradición manual.
• Nominativos: además del endoso, es preciso la
inscripción en los registros del emisor del título.
e. Según la naturaleza del sujeto emisor (públicos o
privados):
Los títulos privados son aquellos creados por personas
o sujetos de derecho privado.
Los títulos púbicos son los emitidos por la Nación, las
Provincias, Municipios o entes públicos en ejercicio de sus
funciones.
f. Según su contenido (de crédito puro o representativo
de mercaderías o de participación):
• Los títulos representativos de mercaderías dan derecho
a la entrega y su circulación implica transmitir la
propiedad de mercaderías, como por ejemplo el warrant,
el certificado de depósito, la carta de porte en el
caso del contrato de transporte terrestre.
• Los títulos de participación atribuyen la calidad de
miembro de un cuerpo o sujeto colectivo y el ejemplo
clásico está dado por las acciones de sociedades
anónimas.
• Los títulos de crédito puro o de contenido monetario,
son los que contienen la orden o la promesa de pagar
una suma de dinero, como por ejemplo la letra de cambio,
el pagaré, el cheque, los títulos de deuda pública).
(II)
LETRA DE CAMBIO
(DECRETO LEY 5965/63)
1. Concepto:
El decreto ley 5965/63 regula la letra de cambio y el
pagaré, pero no los define.
La letra de cambio es un título de crédito abstracto
por el cual una persona, llamada librador, da la orden a
otra, llamada girado, de pagar incondicionalmente al tomador
o beneficiario, una suma determinada de dinero en el lugar
y en plazo que se indica en el documento.
En el articulado del decreto ley mencionado se pueden
advertir una serie de disposiciones que receptan los
caracteres desarrollados por la teoría general de los títulos
de crédito.
Como título valor cartular es un documento necesario,
pues su posesión y exhibición resultan indispensables para
ejercer los derechos y su entrega resulta forzosa para que
se produzca la transmisión del derecho incorporado.
El derecho incorporado es literal por lo que los
responsables del pago de la cambial quedan obligados en los
estrictos términos escriturarios del instrumento (art. 88).
Cada poseedor es considerado como titular originario
del derecho a percibir la suma cambiaria, con inmunidad
frente a las defensas que el deudor pueda oponer fundadas en
relaciones con anteriores portadores del título (art. 18).
Dentro de los títulos es abstracto porque una vez puesto
en circulación y con relación a los terceros portadores de
buena fe la obligación cambiaria se desvincula del contrato
o negocio que dio lugar a la creación y entrega del
documento.
La letra de cambio es el título a la orden por
excelencia dado que la legislación prevé como esencial la
designación del primer beneficiario y la transmisión
ulterior por endoso es la regla.
Como surge de la definición antes dada con la emisión
de una letra de cambio se establece una relación entre tres
sujetos: el librador, el tomador o beneficiario y el girado.
El librador o suscriptor: es la persona que da la orden
de pagar una suma de dinero.
El girado: destinatario de la orden de pago, que cuando
acepta la letra se convierte en aceptante obligado directo
y principal.
El tomador o beneficiario: el sujeto a quien debe
pagarse.
Bibliografía:
- Cuadernillos de Elementos del Derecho Comercial,
Director: Edgardo Marcelo Alberti Ed. Astrea, Buenos
Aires 1987: N°13 “Títulos de Crédito” por Fernando
Legón.
- Letra de Cambio y Pagaré: Fernando A. Legón – Abeledo
Perrot, Buenos Aires, reimpresión, septiembre de
1981.