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1983 - La Crónica Mestiza en México y Perú - Lienhard

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Lienhard, Martin, La crónica mestiza en México y el Perú hasta 1620: apuntes para su estudio

histórico - literario , Revista de crítica literaria latinoamericana, 9:17 (1983) p.105

105

LA CRONICA MESTIZA EN MEXICO Y


EL PERU HASTA 1620: APUNTES PARA
SU ESTUDIO HISTORICO-LITERARIO

Martln Lienhard

l. INTRODUCCION
Ex tensión de la crónica mestiza

En estos apuntes queremos esbozar algunas pautas para la investigación his-


tórico-literaria de las llamadas Hcrónicas mestizasn. grupo de textos que surgió
en determinadas zonas de América entre el momento de la conquista de los rei-
nos de México central y del Perú ( 1520 /30) y el comienzo del siglo XVII.
Atribuimos carácter ··mestizo" a aquellas crónicas que. casi independiente-
mente del origen étnico de sus autores {indígenas . mestizos~ españoles), reela-
boran materiales discursivos o reales de la historia americana a través de unos
procedimientos narrativos (verbales y /o pictográficos) de tradición heterogénea:
indígena y europea. La crónica mestiza. escrita en español o. en algunos casos.
en náhuatl. se distingue a la vez de la crónica europea sobre asuntos americanos
y de la ""crónica"' (mitológica) indígena. La crónica europea se caracteriza por
su perspectiva ajena al pensamiento indígena (Cortés . P. Pizarra). mientras que
la ·'crónica"' indígena. cuando llega a existir. es la transcripción de relatos orales
indígenas sin o con escasa intervención del recopilador (Popo/ f'uh. Guatemala:
Dioses y hombres de Huarochirí. Perú costeño).

En el período 1520-1620 y sobre todo hacia 1600. se constata empírica-


mente la aparición de una literatura escrita que se basa en la reelaboración de la
historiografía indígena oral anterior o poco posterior a la conquista. Esta litera·
tura declina después de 1620, porque van desapareciendo los autores que han po·
dido acogerse a la memoria colectiva de los indios de la época de la conquista.
Las crónicas posteriores, en efecto, por lo menos en lo que se refiere a México
central y Perú (centros de interés principales de estos apuntes). suponen una ree-
laboración literaria de textos ya escritos.
Si bien podríamos aludir también a otras situaciones regionales . las de Méxi-
co y el ~erú nos parecen ofrecer un interés muy especiaL sólo en estas dos zonas
existe hacia 1580-1620 una producción literaria uindo·latinoamericana" plena·

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mente desarrollada, mientras que en otras zonas se registran intentos aislados
(Yucatán: Diego de landa), cuando no predomina o la ucrónica" indígena (zona
maya) o europea (zona guaraní. Ruíz de Montoya, Cabeza de Vaca).
Las profundas diferencias que existen entre las producciones mexicana y pe-
ruana, por otra parte, permiten plantear la hipótesis de que los españoles siguen
en cada zona un modelo específico de dominación-asimilación de las élites indí·
genas y mestizas, posibles productoras de crónicas mestizas.
Necesidad de un enfoque histórico-literario
El referente inmediato de las crónicas mestizas es -en un sentido amplio- la
historia de las poblaciones mexicanas, peruanas, etc.: historia de los orígenes mí-
ticos, historia de la fundación de estados, historia de la invasión española. La his-
toria no aparece sólo bajo el ángulo diacrónico que se acaba de mencionar. sino
también de fonna sincrónica (descripción de rituales, de las actividades económi-
cas y políticas, etc.) y cíclica (exposición del "calendario" en México, o del ciclo
agrícola en el Perú). Esta compleja configuración del referente, poco propicia
para estudios globales, ha hecho surgir una serie de análisis parciales meritorios.
en general históricos o antropológicos, a veces económicos.
Sólo un enfoque histórico-literario. sin embargo, puede permitir la integra-
ción de tales trabajos en un horizonte más general, el de la fundación de una lite-
ratura forzosamente nueva en la América indo-latina. Los estudios históricos. an-
tropológicos y económicos . cuyo objetivo no es el de identificar la función social
y literaria de los textos .. sino el de reconstruir la vida indígena o colonial. suelen
considerar las crónicas tan sólo como materia prima más o menos adecuada para
la investigación sociohistórica. Ciertas crónicas han adquirido así fama de "ine-
xactas" (Garcilaso de la Vega . Ixtlilxóchitl) y otras . de testimonios "'dignos de
fe,.. (Cieza de León., el Códice Ramírez ). Si bien es cierto que algunas crónicas
proporcionan un material histórico más rico que otras. la distinción entre textos
"inexactos" y "'fidedignos" no resiste a un análisis hecho a partir de la función
literaria y social precisa que cumple cada una de las crónicas en su propio con-
texto histórico. En realidad, cada crónica tiende a ser funcional dentro del siste-
ma que constituye la articulación entre la personalidad del autor, su texto ( ma-
terias y exposición), los fines políticos . religiosos y culturales subyacentes, los
destinatarios oficiales e implícitos y el modo de difusión coyuntural de lo lite-
rario. Dentro de este sistema~ las crónicas no son ni exactas ni inexactas, sino sig·
nificativas de un proyecto histórico·literario determinado. Contrariamente a un
enfoque puramente histórico o antropológico, un enfoque basado en la natura·
leza literaria de las crónicas mestizas nos permitirá dar cuenta de la función so-
cial global de su producción.
Función de la narrativa historiográfica mestiza
La presencia de un referente histórico (la historia mexicana, peruana . etc.)
no nos autoriza automáticamente a considerar ciertos grupos de textos narrativos

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como ''históricos" en un sentido restrictivo. En todas las épocas, textos tan fic-
cionales como el mito, la epopeya, el romance, la novela histórica, etc. han ela-
borado a su modo materiales históricos. En la España de los siglos XII-XV coe-
xisten textos de ambición científica y racionalizadora como las crónicas reales
con la producción fundamentalmente oral y anónima de los "romances". La
crónica suele referirse a la historia contemporánea, mientras que el romance alu-
de, con modalidades de leyenda, a un pasado más o menos remoto.
En las crónicas mestizas de América se funden aspectos ficcionales. casi pu-
ros en el tratamiento de los orígenes míticos de las poblaciones americanas, con
intentos de racionalización en parte autóctonos. pero reforzados por el aporte
europeo. En rigor, la racionalización "a lo europeo'', que se basa en el pensa-
miento judeo·cristiano y capitalista-mercantil. fortalece paradójidamente el as-
pecto ficcional de los relatos indígenas reelaborados.
La organización narrativa de los materiales contribuye también a robustecer
los elementos de ficción ya presentes en ellos: la historia narrada suele asumir
formas "novelescas" cuando impone al acontecer histórico multifonne un prota-
gonista único (por ejemplo. los aztecas). una sucesión lineal de los acontecimien-
tos narrados y una orientación única, producto de la visión retrospectiva de un
autor que se sitúa en el punto final de la historia evocada. Tal presentación de la
historia -que se puede encontrar también en la historiografía europea- obedece
obviamente más a fas leyes de la narración que a las que rigen la historia vivida.
Las crónicas mestizas cumplen así a la vez dos funciones distintas; la de
'·apagar la sed"' de conocimiento histórico y la de ofrecer ''historias" de ficción.
De este modo, las crónicas mestizas se convierten. en el primer siglo de la Colo-
nia . en la manifestación central de la literatura escrita (literatura dominante) en
América: central por la amplitud del fenómeno y también, por su calidad mayor.
la de contribuir a crear. en el marco de una sociedad nueva que carece de una
identidad auténtica. las premisas de una nueva conciencia global histórica. polí-
lítica y cultural.
La progresiva marginalización de las élites indígenas no permite. después de
1620, un mayor desarrollo de una conciencia que se podría llamar "indo-latino-
americana"; ésta queda de hecho estancada durante siglos para cobrar una vida
nueva en algunos movimientos por la independencia (Túpac Amaru II), en el
nacionalismo (demagógico) mexicano del siglo XIX y en los indigenismos (espe·
cialmente el andino) del siglo XX.
Las implicaciones actuales del estudio de las crónicas mestizas
Es obvio que en el siglo XX no podemos leer las crónicas mestizas con los
ojos de los lectores de 1600; aún cuando tratamos sólo de reconstruir las con·
diciones de lectura probables de esa época, nuestra situación exttatemporánea
frente al objeto de investigación nos impone unas motivaciones plenamente ac·
tuales. Me parece oportuno explicitar dos de ellas:

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l. No ha terminado aún, en amplias zonas de América, la parcial vigencia de las


condiciones políticas y culturales que originaron la aparición de las crónicas mes-
tizas. En la zona andina y especialmente en el Perú, Bolivia y Ecuador; en el Pa-
raguay; en la zona maya (Guatemala y sur de México), en diversas zonas arcaicas
de México, se sigue viviendo, bajo formas tradicionales y renovadas, el conflicto
entre sociedades indígenas relativamente fuertes aunque dominadas y un sistema
de dominación criollo-occidental de signo imperialista. La marginalización de las
poblaciones indígenas (campesinas y urbanas). el latifundismo abierto o disfra-
zado, los conflictos culturales y lingüísticos inherentes a una situación colonial
son los elementos más visibles de tal continuidad histórica. El estudio de las cró-
nicas . en este contextó, nos permite descubrir. en las literaturas actuales de estas
zonas, unas tensiones que ya se hallaban pre sen tes en los primeros escritos mes-
tizos de América.
2. ,Los mecanismos de dominación cultural en un país. consecuencia a su vez
de las relaciones de dominación política. se expresan de manera más o menos
velada en cualquier texto literario. Las crónicas mestizas. nacidas a raíz del do-
minio europeo impuesto brutalmente a las masas indígenas. señalan con meridia-
na claridad en todos sus elementos h1bridos y contradictorios (fabricación. difu-
sión. referente. exposición. trabajo verbal. visiones del mundo subyacentes). las
contradicciones culturales e ideológicas del mundo que provoca su surgimiento.
La ausencia de modelos (mestizos) obliga a una experimentación literaria casi
desenfrenada. desconocida en el marco de sociedades cuyo desarrollo histórico
es fundamentalmente autónomo. En la cultura de las últimas. en efecto. las fron-
teras claramente trazadas entre literatura dominante y dominada. escrita y oral.
elitista y seudo-popular. científica y ficcional. suelen obstaculizar las ru.pturas
demasiado subversivas. El comienzo de la Colonia en América. con su ··caos lite·
rario" ~ proporciona un laboratorio muy eficaz al lector interesado en los condi-
cionamientos ideológicos de la escritura.

11. EL CAMPO DE LA CRONICA MESTIZA EN MEXICO CENTRAL Y EL


PERC

1.1 La crónica mestiza mexicana y peruana se constituye a lo largo de los


primeros decenios consecutivos a la conquista de estas dos zonas por los espafio-
les. Nace fundan1entahnente a raíz del enfrentamiento fecundo entre literaturas
indígenas en náhuatl (México central) o en quechua (Perú) y las concepciones li-
terarias importadas por los diferentes grupos de "funcionarios" de la conquista:
principalmente misioneros y administradores, a veces marineros y soldados. La
crónica mestiza se ve ligada a los grandes centros de poder colonial que habían
sido capitales indígenas: México-TenQchtitlan . Texcoco, Tlaxcala (México cen·
tral) y Cuzco (Perú). La zona maya~ políticamente débil, la costa peruana, etc ..
fuera de intentos aislados de crónica mestiza (Diego de Landa: Yucatán), se ma-
nifiestan con crónicas tendencialmente indígenas (Popo/ Vuh, maya-quiché; Dio-

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ses y hombres de Huarochiri, quechua-costa y españolas. Otras zopas indígenas
cop débil o inexistente desarrollo urbano (Río de la Plata) suscitan sólo crónicas
españolas, a veces "de interés indígena" (Ruíz de Montoya, Cabeza de. Vaca).
1.2.1. Tanto los reinos de México central como el imperio inca disponen,
antes de la conquista española, de una producción literaria adaptada a sus nece·
sidades, cuyas funciones principales parecen haber sido la historiografía y la mi·
tología, la poesía religiosa, amorosa y guerrera, la enseñanza moral y práctica
(México). Gracias a la transmisión directa de los documentos se conoce mejor la
literatura náhuatl precortesina que la literatura quechua anterior a Pizarro. La
zona náhuatl -como la zona maya-- posee sistemas .pictográficos e ideográficos
relativamente desarrollados y adecuados a la conversación de datos históricos,
mientras que el Perú no conoce sino el instrumento mnemónico más limitado de
los kipu, aparato que permite conservar datos cualitativos y cuantitativos. me-
dian te los nudos hechos en un conjunto de cuerdas polícromas. Si bien la trans-
misión literaria no deja de ser. en todos los casos. fundamentalmente oral.. la di-
ferencia de los sistemas mnemotécnicos ha influido sin duda en desarrollo desi-
gual de la historiografía escrita con el alfabeto en México y en el Perú.
1.2.2 Las concepciones literarias introducidas por los espa.fioles se relacionan
con las que condicionaban la producción literaria en España, pero no se identifi·
can con ellas. El personal de la conquista. en efecto. no lleva consigo todos los
géneros discursivos existentes en España. sino sólo los que resultan útiles a la
conquista. la colonización y su descripción. Estos "géneros", además. no son ne-
cesariamente los que se consideran "literarios"' en España; entre España y Amé-
rica hispánica se observa un claro desplazamiento de la noción de "lo literario".
Los primeros relatos literarios de o sobre América, que no fonnan parte de la
crónica mestiza, derivan a menudo, en cuanto a su forma exterior, Qe categorías
Hutilitarias" del relato: diarios náuticos (Colón), cartas (Cortés)~ informes admi-
nistrativos (las relaciones del virrey Toledo en el Perú. etc.)~ relaciones de expe-
diciones militares (Bemal Díaz del Castillo) y de viajes (Alvar Núfiez Cabeza de
Vaca), tratados teológico-filosóficos (Las Casas). El conjunto de textos escritos
en español a raíz de Ja conquista de América no pertenece a la literatura españo-
la. porque se ha fabricado fuera de su ámbito; no llega en general tampoco a ser
literatura ''mestiza". Quizás se podría estudiar en tanto qué modo de produc-
ción de transición.
l .3. El modo de producción de la crónica mestiza nace históricamente a
raíz de la recopilación de relatos historiográficos orales en náhuatl y en que-
chua. No cabe duda de que la mayor parte de los textos narrativos de importan·
cia más que coyuntural. escritos con el alfabeto europeo en México y el Perú
durante el período 1520-1620, se refieren a la historia: a la historia prehispánica
o a la historia contemporánea. Estos textos se caracterizan en general por la yux-
taposición o una interpenetración más o menos profunda de elementos narrati-
vos indígenas (anales, genealogías, historias dinásticas, etc.) y de concepciones
histórico-literarias de la edad media y del renacimiento europeo. La lengua o el

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lenguaje usados son un español más o menos clásico o "criollo" y el náhuatl. Por
razones históricas (las evocaremos en el punto 2.3) no existe ninguna crónica
mestiza en quechua.
2.1. Los aftas 1520-1620 son, para la literatura en la América indo-hispáni-
ca, un período de experimentación que involucra todos los aspectos del fenóme-
no literario: los temas elegidos, el lenguaje empleado (náhuatl o español, picto-
grafía y/o texto), las condiciones de la producción textual, la difusión de "lo li-
terario", etc. Esta fase presenta características distintas en México y en el Perú,
y las expondremos por separado.
2.2. La conquista de la zona zentral de México es rápida (aproximadamente
tres años) y le sigue un período de relativa estabilidad política, propicio para el
establecimiento de colegios en los cuales los hijos de la aristocracia náhuatl pue-
den "asimilarse" a través del estudio del alfabeto, de la religión católica . de las
tradiciones greco-latinas y judías. De España llega un número bastante elevado
de Íttisioneros muy calificados . capaces de dominar en poco tiempo no sólo el
idioma náhuatl, sino también los sistemas ideográficos mexicanos" útiles para la
conquista espiritual de los autóctonos. Uno de estos misioneros, el franciscano
Bemardino de Sahagún, desempeñará una función importante en el Colegio de
Tlatelolco, donde adquieren su cultura occidental la mayoría de los futuros au·
to res indígenas y mestizos de crónicas "mestizas". Los misioneros, sus ayudantes
y otros eclesiásticos recopilan en un breve lapso de tiempo, en náhuatl o en es-
pañol. la mayor parte del patrimonio historiográfico mexicano. El procedimiento
suele ser el siguiente: los recopiladores transcriben el "texto" fonético que va
enunciando el "narrador" autóctono con la ayuda mnemónica de los escritos
pictográficos. Estos son a menudo códices fabricados ad hoc, es decir a pedido
de los españoles, puesto que la mayoría de los códices antiguos habían sido des·
truidos por los colonizadores en los primeros años de la conquista. Los primeros
relatos historiográficos escritos con el alfabeto son así a menudo meros comen·
tarios de los textos pictográficos. La historia de los mexicanos por sus pinturas.
texto anónimo atribuido a fray Andrés de Olmos, prototipo de tales relatos mes-
. tizos "primitivos", precede los trabajos más sistemáticos y elaborados de Saha-
gún, Durán y otros.
Mientras tanto" la historiografía náhuatl tradicional (escritura y relato oral
combinados) sobrevive a lo largo de decenios; a veces, como acabamos de ver, a
pedido de los españoles; en otros casos, por iniciativa propia de los autóctonos.
El Cod~ Aubin relata mediante figuras la historia mexicana hasta 1608, sin so-
lución de continuidad. Hacia 1550/64, las autoridades indígenas de Tlaxcala diri-
gen a las autoridades coloniales de México el llamado lienzo de Tlaxcala, gigan-
tesco manuscrito pictográfico, para exigir compensación por su ayuda en la con-
quista de México-Tenochtitlan . El modo de producción representado por el
Codex Aubin (tradicional) desaparecerá por su inadaptación a la situación de do-
minación colonial europea. En cuanto al lienzo de Tlaxcala, éste representa un
sistema excesivamente híbrido por la contradicción entre, por.una parte, la fabriw

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cación colectiva del texto y el empleo de códigos indígenas, y por otra parte, el
destinatario previsto; las autoridades coloniales españolas. ·
la crónica mestiza de fines del siglo se basa, como sus prototipos primitivos,
en la recopilación escrita mediante el alfabetQ de textos que pertenecen a la me·
moria colectiva mexicana. El hibridismo, que caracteriza muchos intentos litera-
rios de la época, no está tampoco ausente de su modo de producción: si los tex-
tos originales (orales) en náhuatl son del dominio de la memoria .colectiva y su·
ponen una producción y difusión colectivas, su recopilación por medio del alfa-
beto los sustrae a su público normal para convertirlos en obras de autor conoci·
do, destinadas a la difusión de tipo europeo: lectura individual de textos escritos
y, si posible, impresos. La crónica mestiza. contrariamente a los modos de pro-
ducción tradicionales "desviados", destinados a desaparecer. tiende a resolver el
problema del público~ decisivo para la creación de una literatura funcional. Si los
modos híbridos pierden el público colectivo náhuatl sin ganar el de los funciona-
rios de la administración colonial" la crónica mestiza se destina directamente a un
público en fom1ación: los sectores culturalmente mestizos de la nueva clase do .
minan te. Hasta 1600 aproximadamente. la crónica mestiza se escribe en náhuatl
o en español. La supresión de las escuelas bilingües elimina. poco a poco. la hi-
pótesis de un estado bilingüe y con ella. la funcionalidad de las crónicas en ná-
huatl.

Indicaremos a continuación las características principales del modo de pro·


ducción de la crónica mestiza, apoyándonos en los textos más representativos:
Diego Durán, Historia de las Indias de Nueµa Espaíia y islas de Tierra Firme (ha-
cia 1581); Bernardino de Sahagún,Historia general de las cosas de Nueva Espaiia
(1569-82), Fernando Alvarado Tezozómoc" Crónica mexicana (hacia, 1598), Fer~
nando de Alva lxtlilxóchitl, Obras históricas (1600-1608).
1) El referente principal es la historia mexicana. desde sus orígenes mitoló-
gicos hasta los primeros decenios del siglo XVI. Se trata, por lo tanto, de una re-
valoración implícita del pasado autóctono y de sus logros materiales y espiritua-
les; en el contexto colonial mexicano, la elección de este referente significa sin
duda la reivindicación de un papel mayor para los descendientes de los héroes an·
tiguos.
2) Los autores son bilingües, pero de origen étnico variable: espaf1ol (Sah~·
gún), criollo (Durán), mestizo (Ixtlilxóchitl) e indígena (Tezozómoc). Su situa·
ción social concreta les hace agregar al objetivo común (la revalorización del pa-
sado indígena dentro del contexto colonial) sus objetivos profesionales o de
"casta": la búsqueda de una articulación entre el México antiguo y la domina·
ción europea y cristiana (Sahagún, Durán) o la reivindicación de los derechos de
nacimiento (Tezozómoc e Ixtlilxóchitl).
3) La producción del texto supone el aprovechamiento de los textos indí·
genas; en la exposición se yuxtaponen así discursos indígenas y europeos. En

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ciertos casos (Durán), este discurso doble se manifiesta además gráficamente en
las ilustraciones pictográficas que acompañan el texto escrito.
4) Junto a un destinatario oficial (las autoridades coloniales, etc.) se per-
fila un destinatario nuevo; la "inteligentsiaH indohispánica, núcleo de una futura
nacionalidad "mexícanaH en el sentido moderno. Ninguna de estas crónicas ac-
cede a la impresión.
2.3. Los desarrollos histórico-culturales presentan características bastante
distintas en el Perú. La conquista, rápida al principio, tendrá que enfrentarse lue-
go con la resistencia incaica y su manifestación más espectacular, la fupdación de
un imperio neo-inca en la alta Amazonía. Este imperio muere con la ejecución.
en Lima, del último inca Túpac Amaru ( 1572), pero no cesa la resistencia autóc-
tona. Por otra parte, el grupo de los conquistadores se pierde en unas guerras ci-
viles confusas e in termina bles.
Poco numerosos son los misioneros que llegan de España, y escaso es su in-
terés en la cultura quechua o aymara. Los mestizos. para no hablar de los indíge-
nas. no tienen en general acceso al sacerdocio. El conjunto de este tipo de cir-
cunstancias dificulta la formación de una élite indígena bilingüe y alfabetizada
que pudiera desempeñar una función semejante a la de la élite náhuatl en México.
Los primeros relatos historiográficos escritos en el Perú o a partir de una ex-
periencia peruana prolongada (tecordemos que el Perú antiguo no conocía escri~
tura en un sentido estricto) se deben al esfuerzo de algunos funcionarios colonia-
les que dominan más o menos el quechua (Juan de Betanzos. 155L Hernando de
Santillán, hacia 1563. etc.). Como en México. estos textos son el resultado de en-
trevistas con los especialistas de la memoria colectiva, los kipukamayoq (respon-
sables de los kipu ). Dada la ausencia de crónicas historiográficas en quechua. re-
sulta difícil apreciar el grado de modificación que han sufrido los relatos indíge-
nas a raíz de su recopilación y de su traducción. Es probable que hayan sido
fuertemente abreviados y adaptados en función de su uso práctico: el establecí·
miento de un sistema fiscal colonial, la identificación de los derechos de nací·
miento de la nobleza indígena~ la extirpación de la idolatría. etc. Estos usos res-
trictivos impiden que tales informes presenten las calidades estéticas o ideológi-
cas que les podrían permitir fundar un nuevo horizonte literario. Un solo caso
merecería ser estudiado en el contexto de las crónicas mestizas escritas por espa·
ñoles: el Seiiorz'o de los incas (hacia 1554) de Pedro Cieza de León, una crónica
bien documentada y de gran extensión, no sometida a los condicionamientos de
los otros textos mencionados.
La crónica mestiza peruana nacerá, dada esta situación, de manera menos
previsible y más variada que en México. Sus obras más representativas son las
siguientes: la Relación de la conquista del Perú (1570) del penúltimo inca, Titu
Kusi Yupanki; la Primer nuel'a coránica y buen gobierno (desde los años 1580
hasta 1615) de Waman Poma de Ay ala; los Comentarios reales (Lisboa 1609 y
Córdoba 161 7) de Garcilaso de la Vega el Inca. ·

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Una descripción de las características sobresalientes del modo de producción
de _la crónica mestiza en el Perú no podrá· evitar de tener cuenta de su heteroge-
neidad constitutiva.
1) Los textos mencionados se refieren a la historia' autóctona . como en México,
pero con una insistencia mucho mayor en la situación contemporánea. la evoca-
ción del pasado (Garcilaso, Waman- Poma) o del punto de vista indígena en la
conquista (Titu Kusi) toma la fonna de una denuncia velada (Garcilaso) o violen-
ta (Titu Kusi, Waman Poma) del colonialismo espaflol. La diferencia entre Titu
Kusi y Waman Poma, a este respecto, reside en el. hecho de que el primero pro·
testa contra un hecho aún no consumado del todo, mientras que al segundo no le
queda sino la posibilidad de criticar una situación irreversible. La inconfonnidad
parcial o total con el colonialismo espafiol distingue estos textos de las crónicas
mexicanas, en las cuales la evocación del presente se ve muy controlada. Esta di·
ferencia se explica sin duda por la imperfecta asimilación de la élite indígena y
mestiza en el Perú.
2) Los autores son bilingües (Garcilaso~ Ti tu Kusi) o políglotas (Waman Poma).
Titu Kusi es quechua cuzqueño; Waman Poma quechua huanuqueño domiciliado
en Lucanas: Garcilaso es un mestizo cuzqueño-espaflol de la primera hora. Los
objetivos de los tres autores no son idénticos: en Garcilaso, el propósito de fun-
dar una literatura mestiza es explícito; Waman Poma y Titu Kusi contribuyen a
fundarla a partir de una práctica militante.
3) El papel de la memoria colectiva en la producción de estas crónicas es muy
variable: si Titu Kusi se sitúa dentro de ella, Waman Poma la transcribe con pro-
bable fidelidad~ aunque la integra luego a una visión del mundo muy particular.
Garcilaso se apoya en textos escritos, pero la referencia a la tradición oral le sirve
para justificar un discurso altamente subjetivo. Los tres textos aprovéchan de to·
dos modos fuentes distintas: cuzqueñas (Garcilaso). provincianas (~aman Poma)
y la visión directa (Titu Kusi). En la exposición de sus materiales, Garcilaso sigue
pautas renacentistas europeas: Waman Poma yuxtapone modos expositivos indí-
genas y españoles. administrativos y eclesiásticos: en cuanto a Titu Kusi, su rela·
to aprovecha modos narrativos quechuas y formas dialogales de tradición espafio-
la. introducidas sin duda por sus escribanos. El lenguaje de Garcilaso es un espa-
ñol renacentista refinado; Waman Poma se expresa en español "criollo" y en que-
chua, y agrega además láminas de tradición mixta. Titu Kusi dicta - ¿en quechua
o en español?- a unos escribanos bilingües que redactan en un español arcaico
algo acriollado y a veces retórico.
4) La destinación oficial e implícita de las tres crónicas es heterogénea y, ade-
más, muy compleja. La carta muy narrativa de Titu Kusi se dirige al emperador
Carlos V. Waman Poma dedica su crónica al papa, a los emperadores Felipe 11 Y
111, a la cristiandad, a los funcionarios civiles y eclesiásticos (indios, mestizos, es-
pañoles) de la Colonia. Garcilaso dedica la primera parte de su libro a un "lec-
tor'' genérico, y la segunda a los ''indios y mestizos del Perú". Sólo la obra de

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Lienhard, Martin, La crónica mestiza en México y el Perú hasta 1620: apuntes para su estudio
histórico - literario , Revista de crítica literaria latinoamericana, 9:17 (1983) p.105

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Garcilaso llega a imprimirse (en España), aunque también Waman Poma escribe
para una difusión impresa. El destinatario implícito que revela la escritura de
cada una de estas crónicas no coincide necesariamente con la dedicatoria. El
lector ideal a quien se refieren los signos del texto es, para Titu Kusi y Waman
Poma, el indígena-mestizo bilingüe no asimilado, mientras que para Garcilaso, st
trata del mestizo algo aculturado y del españoL
2.4. Sería interesante examinar los ulteriores desarrollos de la narración er
México central y en el Perú a la luz de estas observaciones contrastadas. Es posi-
ble que la vigencia de estos dos "modelos" siga parcialmente en pie hasta época~
recientes, como parece indicarlo la configuración distinta del "indigenismo" er,
México y el Perú.

111. HIPOTESIS FINALES

En el siglo que sucede a la conquista de una parte de América por parte de


los españoles y otros europeos surge un gran número de textos narrativos escrito~
acerca de la conquista. la historia y la vida de los pueblos conquistados. la colo-
nización~ etc. Esquemáticamente, podemos dividir estos textos en tres grupos:

a) Los textos redactados por los •'funcionarios" de la conquista acerca de Amé·


rica. Producidos fuera del contexto de la narrativa europea. pero tampoco influi-
dos por la narración indígena. estos textos constituyen un modo de producciór.
de transición, poco relevante para la aparición de una literatura indo-americana
b) Las "'crónicas" indi genas. Son relatos que pertenecen de hecho y de derechc
al modo de producción oral. y su aparición en la superficie de la producción e~­
crita no constituye sino un préstamo. Como la recopilación de relatos orales iL
dígenas supone el comienzo de un '"mestizaje cultural" (alfabetización de lo.
indígenas o ·indigenización ., de los europeos). su práctica prolongada puede de-
4

sembocar en la crónica mestiza (México central).


e) Las crónicas mestizas. Ya conocemos sus características constitutivas.
Para el estudio de las literaturas latinoamericanas~ nos interesan ante todo
las crónicas mestizas; en ellas nace la 'narrativa indohispánica. primera etapa de
la literatura latinoamericana. Durante varios decenios y con un punto culminante
hacia 1600. el modo de producción de la crónica mestiza es la manifestación cen·
tral de la literatura americana escrita. No por casualidad, la crónica mestiza esta
ligada a los centros de poder espafiol que habían sido asimismo centros (urbanos)
de poder prehispánico: México (Tenochtítlan) y otras ciudades de México cen~
tral; Cuzco. Lima . en cambio, ciudad virreinal creada por los españoles, no juega
ningún papel en la producción de crónicas mestizas.
Derrotados política y militarmente, las élites indígenas mexicanas y perua·
nas intentarán compensar la pérdida de su poder real por medio de la imposición

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de elementos de su cultura a la cultura dominante. La crónica mestiza es la ex-
presión decisiva de este esfuerzo directo (Waman Poma) o realizado por persona
interpuesta (Sahagún). ·
La reivindicación autóctona, en un primer tiempo, dará ciertos frutos, como
la impresión de los Comentarios reales de Garcilaso o el hecho de que españoles
de pura cepa se vean impulsados a trabajar dentro del modo de producción de la
crónica mestiza (Sahagún, Durán y otros). La política anti-indígena de los espa·
ñoles se impondrá, sin embargo, hasta en el terreno literario.
La crónica mestiza es un modo de producción experimental, no sólo en lo
. literario sino también en lo ideológico: en ella se ensaya una nueva ideología do-
minante que debería articular de modo satisfactorio las tradiciones prehispánicas
con las exigencias del colonialismo. En el Perú, las mayores dificultades que en·
cuentran las autoridades coloniales en sus intentos de asimilar a la élite indígena
y mestiza se refleja en una mayor combatividad de los cronistas peruanos en
comparación con los de México. Por ello, una crónica mestiza como la de Waman
Poma tiende a construir, más allá de una nueva ideología dominante . una ideolo-
gía de oposición al colonialismo español.
Históricamente, el fracaso ideológico de las crónicas mestizas es patente. Por
una parte~ y con la notable excepción de Garcilaso, estos textos no logran alcan-
zar el objetivo -la consagración- de la difusión impresa. Por otra parte, el im-
pacto de su propuesta decae progresivamente a lo largo del siglo XVII. Sólo mu-
cho más tarde, en las luchas por la independencia, en la búsqueda de una identi-
dad nacional y continental, las crónicas mestizas recuperarán su mérito histórico~
el de constituir la primera forrmilación de una conciencia indo-latinoamericana.

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