Historia I.
Cátedra Leonardi
Ficha de cátedra Nº 1
Autor: Lic. Rosana Leonardi
La indumentaria en el mundo de Homero
1. Tiempo y espacio del mundo homérico
Según Emile Mireaux en La vida cotidiana en los tiempos de Homero1, el universo del
poeta es en verdad minúsculo. La tierra es representada como un disco de unos dos mil
kilómetros de radio y Grecia se halla, por supuesto, en el centro. Los límites de este
mundo pasarían aproximadamente por los bordes europeos del Atlántico, el mar Báltico,
el mar Caspio, las riberas septentrionales del océano Índico y las fronteras meridionales
de la Nubia (hoy Etiopía).
En los bordes exteriores se encuentran el mundo de las tinieblas y el reino subterráneo
de los muertos.
El mundo de Homero no está en el espacio, tal como lo concebimos hoy, ya que esta
noción recién fue desarrollada por Demócrito en el siglo V AC. Para el pensamiento
arcaico, entonces, sólo existen cosas extensas.
1
Mireaux Emile. La vida cotidiana en los tiempos de Homero, Buenos Aires, Hachette, 1962.
1
En cuanto al tiempo del relato de la Ilíada su base legendaria se hunde en la edad oscura
griega, es decir en el tiempo de la declinación de los reinos micénicos (c. siglos XII al
X). Al igual que la Odisea, ambos poemas se difundían en forma oral y fue entre el 800
y el 750 AC que fueron fijados por escrito, es decir en el período denominado arcaico.
Si bien el matiz general del relato corresponde a la época micénica a menudo se
producen anacronismos, en el caso de las armaduras, por ejemplo, se mencionan las de
bronce del siglo VI y también los escudos de cuero, que según Heródoto, pertenecen al
siglo VII; algo similar ocurre con las armas que en la época micénica eran de bronce y
recién en la Grecia arcaica de hierro, sin embargo en el texto aparecen mencionadas
ambos tipos.
Algo similar ocurre con la indumentaria femenina se mencionan por igual el peplo y la
túnica (quitón), aún cuando las fuentes iconográficas parecieran indicar que el quitón
aparece en el período arcaico.
2. La Ilíada y la Odisea como poemas fundantes de la cultura griega
La Ilíada y la Odisea están compuestas en hexámetros dactílicos, esta métrica al ser muy
flexible no ofrece monotonía al escucha. A su vez propone una musicalidad distinta al
lenguaje cotidiano de forma que contribuye a aprehender el relato como algo más
elevado que lo sucedido en el mundo corriente.
La división en cantos según el modelo de las letras del alfabeto es posterior, según
Pierre Vidal Naquet 2se remonta a la época alejandrina hacia el siglo III AC.
Homero y su auditorio saben que una ley fundamental es la que rige el ordenamiento
permanente del mundo, esa ley es el Destino, la Moira. Estas reglas aseguran la
estabilidad del mundo.
La Moira determina el lugar y la función de cada hombre y además le asigna un tiempo
en la evolución inexorable entre el nacimiento y la muerte.
El Destino no sólo gobierna a los hombres también lo hace con los dioses y con la
naturaleza.
Para Emile Mireaux, “La vida homérica es una colaboración permanente, aceptada o a
disgusto, con el conjunto del mundo viviente concebido como una verdadera sociedad.”3
Dentro de la cultura griega clásica la funcionalidad de los poemas homéricos es muy
vasta, ya que, por un lado, eran utilizados para enseñar a los jóvenes a leer y escribir y
2
Vidal-Naquet Pierre. El Mundo de Homero, 2ª edic.,Buenos Aires, FCE, 2006.
3
Mireaux Emile. La vida cotidiana en los tiempos de Homero, Buenos Aires, Hachette, 1962. pp. 26.
2
por el otro servían de inspiración tanto a los ceramistas como a los escultores del
período. En su condición de elemento cultural básico de los griegos desde muy
temprano, se estudiaban estos poemas de manera crítica para asegurar que el texto fuera
auténtico. En el período helenístico su exégesis se extiende a las escuelas de eruditos
fundadas en Egipto, y en Pérgamo. Si bien las ediciones preparadas por estos eruditos
no llegaron a nosotros son citadas por escritos posteriores. Finalmente, los manuscritos
más antiguos conocidos en la actualidad están datados hacia el siglo X y provienen del
mundo bizantino.
3. Los elementos básicos de la indumentaria griega
A partir de la revisión de las distintas historias de la
indumentaria y la contraposición de las mismas con la
iconografía de vasos y esculturas transcribo mi propia
observación sobre la misma.
La vestimenta en Grecia tanto para los hombres como
para las mujeres es bastante similar. El quitón es la
prenda esencial utilizada por ambos sexos, varía el largo
de acuerdo a la actividad o a
la ocasión prevista para el
uso. En las esculturas de las
korés y en el auriga de
Delfos alcanzamos a
apreciar que el quitón
es una prenda de primera
piel. Se trata de dos
paños de textil, que se
unen con fíbulas y se
ciñen con un cinturón
generando pliegues
verticales. Sobre los
hombros y brazos las fíbulas producen un efecto
visual de mangas. Los soldados, los campesinos y las
mujeres espartanas usan un quitón corto que permite
moverse con mayor agilidad.
3
Por encima del quitón se encuentra el himatión, un manto cuyo drapeado varía de
acuerdo al sexo y a la dignidad de quien lo porta. En distintas cerámicas, esculturas y
altos relieves se muestran a hombres vestidos sólo con el himatión drapeado según
indica su dignidad.
Una prenda que se advierte en los varones jóvenes es la clámide. Este es un manto corto
utilizado para cabalgar. El mismo lo llevaban viajeros y comerciantes.
Caballería del friso del Partenón, oeste II, c. 443-438 AC.
4
En el caso de las mujeres otra de las prendas utilizadas,
tal vez la más antigua, es el peplo que consiste en un
rectángulo único de paño que
se drapea sobre el cuerpo. A
partir del hallazgo de la
llamada Koré de Auxerre
datada como perteneciente al
siglo VII, notamos que su
vestimenta consiste en una
prenda bastante adherida al
cuerpo y con un ancho
cinturón marcando
fuertemente la cintura. Se trata del llamado peplo dórico
arcaico que consistía en una única prenda de tejido que se
sostenía con dos fíbulas sobre los hombros. En el período
clásico la cantidad de textil utilizado es mayor y esto permite
un drapeado más amplio.
Peplo dórico. Koré de Auxerre.
C. 640-630 AC.
Drapeado del peplo, autora Patricia Rieff Anawalt.
5
A lo largo de la cultura griega la indumentaria no sufrió
grandes modificaciones hasta prácticamente el final de la
época helenística.
En cuanto a los textiles utilizados encontramos las fibras de
lana y lino. Las prendas variaban en una amplia gama de
colores. Los campesinos y los esclavos utilizaban los colores
tierra. Mientras que los colores purpuras, los más caros por su
dificultad de extracción y preparación, solo lo llevaban los
sectores más acomodados. Estos caros y ricos textiles
denotaban poder, dignidad y riqueza.
En ambos casos, tanto las fibras textiles como los tintes
utilizados eran naturales.
Fíbulas
La indumentaria descripta por Homero
Ahora bien, que nos dice Homero sobre la vestimenta y el aspecto de los griegos de la
época arcaica. La diosa Atenea, protectora de Atenas, es nombrada por el aedo a lo
largo de la Ilíada y la Odisea, como la de “bello peplo”, sinónimo de belleza y dignidad.
Pero como también es una diosa guerrera en el canto V de la Ilíada dice:
“Atenea, hija de Zeus que lleva la égida, dejó caer al suelo, en el palacio de su padre, el
hermoso peplo bordado que ella misma había tejido y labrado con sus manos; vistió la
túnica de Zeus, que amontona las nubes, y se armó para la luctuosa guerra. Suspendió
de su hombros la espantosa égida floqueada que el terror corona: allí están la Discordia,
la Fuerza y la Persecución Horrenda; allí la cabeza de la Gorgona, monstruo cruel y
horripilante, portento de Zeus que lleva la égida. Cubrió su cabeza con áureo casco de
6
doble cimera y cuatro abolladuras, apto para
resistir a la infantería de cien ciudades.”4
Es así como Atenea abandona sus ricas ropas
femeninas para transformarse en diosa guerrera.
También en la Odisea, en la Rapsodia XVIII,
Homero describe los regalos con los cuales los
pretendientes buscan seducir a Penélope. Ricos
peplos y joyas son las más mencionados:
“Así se expresó Antínoo; a todos les plugo cuanto
dijo, y cada uno envió su propio heraldo para que
le trajese los presentes. El de Antínoo le trajo un
peplo grande, hermosísimo, bordado, que tenía
doce hebillas de oro sujetas por sendos anillos
muy bien retorcidos. El de Eurímaco le presentó
luego un collar magníficamente labrado, de oro engastado en electro, que parecía un sol.
Dos servidores le trajeron a Euridamante unos pendientes de tres piedras preciosas
grandes como ojos, espléndidas, de gracioso brillo. Un siervo trajo de la casa del
príncipe Pisandro Polictórida un collar, que era un adorno bellísimo, y otros aqueos
mandaron a su vez otros regalos.”5
En cuanto a la indumentaria masculina cuando Odiseo vuelve a Itaca (Rapsodia XX de
la Odisea) aún de incógnito habla del aspecto que una vez tuvo:
“Llevaba el divinal Odiseo un manto lanoso, doble, purpúreo, con áureo broche de dos
agujeros: en la parte anterior del manto estaba bordado un perro que tenía entre las patas
delanteras un manchado cervatillo, mirándole forcejaer; y a todos pasmaba que, siendo
entreambos de oro, aquél miraba al cervatillo a quién ahogaba, y éste forcejeara con los
pies, deseando escapar. En torno del cuerpo de Odiseo vi una espléndida túnica que
semejaba árida binza de cebolla, ¡tan sueve era!, y relucía como un sol; y muchas
mujeres la contemplaban admiradas.(…). También yo le regalé una broncínea espada,
4
Homero, op cit, tomo I, pp 106/107.
5
Homero, op. cit, Rapsódia XVIII, pp. 194.
7
un hermoso manto doble de color púrpura, y una túnica talar; después de lo cual fui a
despedirle con gran respeto hasta su nave de muchos bancos.”6
En este fragmento se hace referencia a dos
elementos propios de la dignidad de los reyes
micénicos: el color púrpura y el oro. Se describe
también una escena bordada de un perro cazando a
un cervatillo; este tipo de iconografía de lucha entre
animales es propia del mundo micénico, tal como
los hallazgos arqueológicos confirman. El mundo
que Homero intenta retratar es el mundo de los
reyes micénicos, ya que los griegos se sentían
herederos de ese pasado. Desde el punto de vista de
la indumentaria túnica y manto aparecen como los
elementos propios de los héroes homéricos por tanto
la riqueza de los textiles, las tinturas y bordados serán exaltados como símbolos de
poder y riqueza. Por esto Penélope pide datos sobre la vestimenta de Odiseo, no se trata
de un hecho superficial, se trata de la posibilidad de reconocimiento; la indumentaria es
inescindible del rey, marca y acentúa su dignidad.
En el otro extremo encontramos en la Rapsodia XXIV de la Odisea a Ulises que va en
busca de su anciano padre a quien describe de la siguiente forma:
“Y, bajando al grande huerto, no halló a Dolio, ni a ninguno de los esclavos, ni a los
hijos de éste, pues todos habían salido a coger espinos para hacer el seto del huerto, y el
anciano Dolio los guiaba. Por esta razón halló en el bien cultivado huerto a su padre
solo, aporcando una planta. Vestía Laertes una túnica sucia, remendada y miserable;
llevaba atadas a las piernas unas polainas de raqueta cosidas para reparo contra los
rasguños y en las manos guantes, por causa de las zarzas; y cubría su angustiada cabeza
con un gorro de piel de cabra.”7
Laertes a perdido toda dignidad su ropaje de campesino pobre nos ubica abruptamente
en el drama sufrido por este personaje. El trabajo no es una virtud para la realeza en el
6
Homero, op. cit. Rapsódia XX, pp202.
7
Idem,pp. 249/250.
8
mundo homérico y la vejez es el tiempo del reposo, con lo cual el drama del viejo rey se
ve doblemente acentuado en este pasaje.
Diferente es el caso del mismo Ulises quien decide entrar como incógnito en Troya y
simular ser un mendigo,
“Infiriese vergonzosas heridas, echóse a la espalda unos viles andrajos, como si fuera un
siervo y se adentró por la ciudad de las anchas calles donde sus enemigos habitaban.
Así, encubriendo su persona, se transfiguró en otro varón, en un mendigo, quien no era
tal ciertamente, junto a las naves aqueas.”8
Para Homero, Ulises en ese momento es otro porque cambió su vestimenta, abandonó
momentáneamente su dignidad de rey otorgada simbólicamente por la indumentaria.
Procesos de embellecimiento
Las referencias a la indumentaria tanto en la
Ilíada como en la Odisea en algunos pasajes
forman parte de lo que podríamos denominar
procesos de embellecimiento, es decir ambas
prácticas se aúnan para lograr un fin concreto.
Cuando la diosa Hera necesita seducir a Zeus el
énfasis no sólo estará puesto en la indumentaria
sino también en el arreglo previo, por ello en el
canto XIV de la Ilíada , la diosa lava su cuerpo
con ambrosía, se peina para formar rizos con sus
cabellos y finalmente se viste con “(…) el manto
divino, adornado con muchas bordaduras, que
Atenea le había labrado, y lo sujetó al pecho con
broche de oro. Púsose luego un ceñidor que tenía
cien borlones, y colgó de las perforadas orejas
unos pendientes de tres piedras preciosas grandes
como ojos, espléndidos, de gracioso brillo.
Después, la divina entre las diosas se cubrió con
un velo hermoso, nuevo, tan blanco como el sol; y calzó sus nítidos pies con bellas
sandalias.”9
8
Ídem pp. 40.
9
Idem,pp. 234-235.
9
Ahora bien, el aseo y los afeites como fuente de belleza no sólo son patrimonio de las
mujeres. En la Rapsodia VI de la Odisea, cuando el héroe llega al país de los feasios,
Náusica ordena a sus esclavas que bañen a Ulises y lo unten con aceite para luego
vestirlo. Luego de este procedimiento la diosa Atenea le concede parecer más alto y
bello: “(…),se sentó en la ribera del mar y resplandecía por su gracia y hermosura.”10
4. Consideraciones finales
En la Ilíada y la Odisea las bellas mujeres, diosas o humanas están ataviadas con peplos
como emblema de prestancia, de marca social y belleza en sí misma. El peplo ricamente
labrado es el símbolo por excelencia de lo femenino. Por eso Atenea en tanto divinidad
femenil viste rico peplo, como su dignidad indica, pero cuando se trasviste para la
guerra deja caer la hermosa pieza, que ella misma tejió, y viste la túnica (quitón) de
Zeus.
En el ámbito masculino la dignidad de los reyes micénicos también está marcada por la
indumentaria que portan. Es decir, que lejos de ser un detalle banal en el mundo
homérico la indumentaria de dioses, héroes y mujeres de dignidad se transforma en un
elemento fundamental para definir a cada personaje. No se trata sólo de un accesorio
sino que, en algunos casos, es el atributo mismo de la divinidad o el símbolo sintético
de la belleza para las mortales.
Los ricos peplos o las bellas túnicas son parte indispensable de los procesos de
embellecimiento que permiten a dioses y a humanos seducir y salir airosos de múltiples
situaciones.
A esto debemos agregar otra consideración que completa el panorama de la cultura
griega: el tejido como actividad propia de las mujeres define también desde lo simbólico
la cohesión misma de la sociedad. Las troyanas ofrecen bellos peplos que han tejido a
Atenea, Penélope sostiene su actividad del tejido eterno para mantener a raya a los
pretendientes, Helena mientras transcurre el combate teje una doble tela púrpura y hasta
la misma Atenea teje sus propios peplos.
El hilado, el tejido y el arreglo personal completan el círculo de la excelsa belleza
femenina.
10
Homero, op. cit., pp. 67.
10
Ningún hombre teje, ningún hombre viste peplo….el asunto masculino es la guerra y el
gobierno del reino.
Grandes mantos púrpuras ricamente ornamentados diferencian al rey del resto de los
mortales. Una vez más la indumentaria es la indicadora de la posición que ocupa el
personaje, el que abandona estas prendas ha perdido toda dignidad como el viejo
Laertes que derrotado moralmente trabaja en el huerto.
Volviendo al objetivo inicial del presente trabajo, luego del análisis de las obras
dedicadas a la Historia de la Indumentaria y luego, también del rastreo a lo largo de la
Ilíada y la Odisea de la indumentaria mencionada por Homero; podemos concluir
diciendo que la posibilidad de determinar cual es la prenda de uso femenino mas
antigua es débil ya que las referencias no literarias a la vestimenta griega, llegadas hasta
nosotros, corresponden al período arcaico y coinciden con el momento de la escritura de
ambos poemas. Sí podemos afirmar la superposición en el uso del peplo y el quitón en
el ámbito de la vida cotidiana en los tiempos de Homero. También se puede inferir el
uso restricto del peplo a las mujeres de estratos sociales mas elevados en la escala social
griega, mientras que el quitón como tipología atraviesa a la sociedad. En esta prenda
(quitón) la diferencia entre estratos sociales está marcada por el textil con el cual se
confecciona la misma y sobre todo por el color y la ornamentación de la pieza.
Si bien la apreciación de la antropóloga Patricia Anawalt Rieff nos remite a la raíz
semítica del término quitón, a modo de confirmación de la antigüedad de esta prenda,
coincido con François Boucher en que la mayor dificultad reside en la inexistencia de
restos arqueológicos textiles que nos permitan dilucidar sin interpolaciones el tema.
Por otro lado si sólo tomamos las referencias iconográficas halladas hasta el momento,
se puede otorgar crédito a las teorías que establecen al peplo como la indumentaria
femenina más antigua. Pero por fuera de esta polémica, estas fuentes icónicas nos
permiten inferir con certeza la permanencia en el mundo clásico de los que he llamado
elementos básicos de la indumentaria griega registrados en el período arcaico.
En última instancia : Indumento, belleza y poder van de la mano del entramado social e
histórico en la Grecia de Homero.
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