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Hobson - Los Orígenes Orientales de La Civilización Occidental

Este capítulo cuestiona la noción eurocéntrica de que Occidente se desarrolló de manera autónoma e independiente de Oriente. Argumenta que Occidente y Oriente han estado ligados desde el 500 d.C. a través de la globalización, y que Oriente desempeñó un papel fundamental en el ascenso de Occidente a través de la difusión de ideas, instituciones y tecnologías, así como por los recursos apropiados durante el imperialismo occidental. El autor propone reemplazar la idea de un Occidente primordial y autón

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Hobson - Los Orígenes Orientales de La Civilización Occidental

Este capítulo cuestiona la noción eurocéntrica de que Occidente se desarrolló de manera autónoma e independiente de Oriente. Argumenta que Occidente y Oriente han estado ligados desde el 500 d.C. a través de la globalización, y que Oriente desempeñó un papel fundamental en el ascenso de Occidente a través de la difusión de ideas, instituciones y tecnologías, así como por los recursos apropiados durante el imperialismo occidental. El autor propone reemplazar la idea de un Occidente primordial y autón

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Capitulo I

CONTRA EL MITO EUROCENTRICO


DEL OCCIDENTE PRIMORDIAL
El descubrimiento del Occidente oriental

La his tori a no puede escribirse como si sOlo perte-


neciera a un grupo [de personas}. La civilizaci6n ha
ido construyendose poco a poco, unas veces a partir
de las aportaciones de unos, y otras de las de otros.
Cuando se atribuye toda Ia civilizaci6n a los [euro-
peos], estamos ante el mismo tipo de afirmaci6n que
puede ofr un antrop6logo de }abios de los representan-
tes de cualquier tribu primitiva: s61o ellos cuentan la
historia de su pueblo. Tam bien ellos creen que todo lo
que hay de importante en el mundo comienza y acaba
con ellos ... Nosotros sonreimos a! escucharles (a las
tribus primitivasj hacer semejantes afirmaciones, pero
ese mismo ridfculo podrfa volverse contra nosotros ...
Es posible que el provincianismo reescriba Ia historia
y ponga de relieve s6lo los logros alcanzados por el
grupo al que pertenezca el historiador, pero no dejad.
de ser provincianismo.

RUTH BENEDICT
18 LOS ORIGENES ORIENTALES DE OCCIDENTE
EL DESCUBRIMIENTO DEL OCC!DENTE ORIENTAL 19
Nos han ensefiado, en !as aulas y fuera de elias,
nion tradicional, los europeos se expandieron hacia el exterior con-
que existe una entidad Hamada Occidente, y que po-
quistando Oriente y el extremo Occidente a! tiempo que abrian !a
demos pensar que ese Occidente es una sociedad y
una civilizaci6n independiente de otras sociedades senda del capitalismo, a traves del cual el mundo entero serfa libe-
y civilizaciones [es decir, Oriente} y opuesta a ellas. rado de las fauces de Ia pobreza y Ia miseria y alcanzarfa !a radiante
Muchos de nosotros nos hemos educado incluso cre- Iuz de Ia modemidad. Por lo tanto, a Ia mayorfa nos parece perfec-
yendo que ese Occidente posee una genealogfa (aut6- tamente natural y obvio mezclar el relato progresivo de Ia historia
nomaj, segt1n Ia cual la antigua Grecia engendr6 a universal con Ia ascension y el triunfo de Occidente. Esta postura
Roma, Roma engendr6 a Ia Europa cristiana, la Euro-
tradicional podrfa ser calificada de «eurocentrica>>, pues en el fon-
pa crlstiana engendr6 el Renacimiento, el Renaci-
miento ala Ilustraci6n, la Ilustraci6n a Ia democracia do de ella subyace Ia idea de que Occidente merece dignamente
polftica y la revoluci6n industrial. El cruce de la in- ocupar el protagonismo de !a historia del progreso del mundo pasa-
dustria y la democracia dio a su vez lugar a Estados do y presente. Pero (.realmente lo ocupa?
Unidos, que personifican los derechos a Ia vida, ala Ii- La tesis fundamental del presente libro es que esta teorfa euro-
bertad y a Ia b!lsqueda de Ia felicidad ... [Se trata de un centrica, tan bien conocida de todos, pero engafiosamente seducto-
concepto Jerr6neo en primer lugar porque convierte la
ra, es falsa por varias razones, entre otras porque Occidente y
historia en un relato acerca del triunfo moral, una ca-
rrera en el tiernpo en la que cada corrector [occidental]
Oriente han estado ligados de manera fundamental y constante por
entrega la antorcha de la libertad al siguiente relevo. los lazos de Ia globalizacion desde el afio 500 e. v. Y curiosamente
La historia se convierte asf en un cuento sobre el avance debemos sefialar, a modo de analogfa, que Martin Bernal sostiene
de Ia virtud, sobre el modo en que los nifios virtuosos que Ia civilizacion de !a antigua Grecia surgio en gran medida a
[es decir, Occidente] vencen a los nifios rnalos [Oriente]. partir de Ia del anti guo Egipto. 1 Del mismo modo, Ia presente obra
ERIC WOLF sostiene que Oriente (que estaba mas adelantado que Occidente en-
tre los afios 500 y 1800) desempefio un papel decisivo que permitio
Ia ascension de Ia civilizacion occidental modema. Por ese motivo
La mayorfa de nosotros damos por supuesto, como si fuera Ia pretendo sustituir Ia idea del Occidente autonomo o primordial por
cosa mas natural del mundo, que Oriente y Occidente son y han
Ia del Occidente oriental. Oriente facilito Ia ascension de Occidente
sido siempre dos entidades distintas y aparte. Por lo general cree-
a traves de dos grandes procesos: el difusionismo y asimilacionis-
mos tambien que el Occidente «autonomo» o «primordial>> abrio
mo y el apropiacionismo. En primer Iugar, a partir del afio 500 los
por sf solo Ia senda de Ia creacion del mundo moderno; eso a! me-
pueblos de Oriente crearon una economfa global y una red de co-
noses lo que a muchos nos han ensefiado en el instituto, cuando no
municaciones tambien global a traves de Ia cuallas «carteras de re-
en Ia universidad. Es habitual que demos por sentado que el Oc-
cursos>> (por ejemplo, ideas, instituciones y tecnologfas orientales)
cidente primordial se situo en !a cima del mundo hacia 1492 (re-
mas adelantadas se difundieron por Occidente, donde fueron poste-
cordemos a Cristobal Colon), debido a su racionalidad cientffica
riormente asimiladas, por medio de lo que yo llamo Ia globaliza-
singularmente genial, a su inquietud racional y a sus cualidades de-
cion oriental. Yen segundo Iugar, el imperialismo occidental a partir
mocraticas y progresivas. A partir de ese momento, segun !a opi-
de 1492 llevo a los europeos a apropiarse de recursos economicos
20 LOS ORIGENES ORIENTALES DE OCCIDENTE EL DESCUBRIMIENTO DEL OCCIDENTE ORIENTAL 21

orientales de todo tipo que permitieron Ia ascension de Occidente. debate es una especie de no debate, pues en estos momentos da Ia
En resumen, Occidente no abrio Ia senda de su desarrollo de mane- impresion de que todos esos planteamientos no son mas que varia-
ra autonoma, sin Ia ayuda de Oriente, pues su ascension habria sido ciones menores o sutilfsimas en torno a! mismo tema eurocentrico
inconcebible sin las aportaciones realizadas por este. La tarea que (vease Ia proxima seccion). Por consiguiente, el presente libro en-
se propane este libro, pues, es rastrear las multiples aportaciones tra en este nuevo debate para rebatir cada una de las grandes tesis
orientales que condujeron a !a ascension de lo que yo llamo el Oc- sostenidas por el eurocentrismo al uso, proponiendo al mismo
cidente oriental. tiempo una explicacion alternativa.
El presente libro se incorpora a! debate entre eurocentrismo y Cabria replicar, sin embargo, que el marco «eurocentrismo
antieurocentrismo. Durante los ultimos afios un pequefio grupo de frente a antieurocentrismo» en el que se mueve este libro supone
estudiosos ha sostenido !a tesis de que todas las teorias al uso en una simplificacion excesiva y constituye a su vez un «no debate».
torno a Ia ascension de Occidente -marxismo y teoria de los siste- Presuponer Ia existencia de una especie de lucha maniquea entre
mas universales, liberalismo y weberianismo---- son eurocentricas.2 dos ideologias coherentes resulta problematico especialmente par-
Todas dan por supuesto que el Occidente «primordial» <<triunfo» que, segun podrian objetar algunos, no existe un paradigma cohe-
por propia iniciativa debido a !a superioridad de sus virtudes y cua- rente l!amado «eurocentrismo>>. En efecto, yo creo que seria un
lidades innatas. Semejante tesis da por supuesto que Europa se de- en'Ol' suponer que Ia mayoria de los estudiosos luchan para defen-
sarrollo de manera autonoma gracias a una ferrea logica de inma- der una vision <<lriunfalista» de Occidente explicitamente eurocen-
nencia. En consecuencia, todas esas teorfas dan por supuesto que !a trica. Y, si bien hay algunos (como, por ejemplo, Landes y Roberts)
ascension del mundo moderno puede contarse como si fuera el re- que se alian explicitamente con el eurocentrismo, la mayoria no lo
lato de !a ascension y el triunfo de Occidente. Cabe destacar que !a hace. No obstante, yo creo firmemente que el eurocentrismo im-
postura eurocentrica ha recibido una nueva inyeccion de vida o se pregna todas las explicaciones aluso de !a ascension de Occidente,
ha visto revigorizada gracias especialmente a la publicacion en aunque casi siempre esto ocurre sin que lo sepa el propio interesa-
1998 del libro de David Landes The Wealth and Poverty of Na- do (vease Ia proxima seccion). Considero, por tanto, !icito desarro-
tions,3 obra que implicitamente trae a !a memoria The Triumph of llar mi propia explicacion evaluando criticamente las multiples te-
the West de John Roberts.' Ellibro de Landes en particular Ianza un sis planteadas por el eurocentrismo.
ataque apasionado y despectivo contra algunos estudios antieuro- El principal argumento de este libro va en contra de uno de los
centricos recientes (aunque, eso sf, con un ingenio y un estilo que presupuestos basicos mas importantes del eurocentrismo, a saber, el
hacen que su lectura resulte especialmente agradable). Acaso el de que Oriente ha sido un espectador pasivo en el relata del desa-
servicio mas significativo que haya prestado Landes sea el de haber rrollo historico del mundo, ademas de una victima del poderio de
contribuido a transformar el viejo debate teorico mantenido entre Occidente, destinada a cargar con el, y que por lo tanto debe que-
marxismo y teoria de los sistemas universales, liberalismo y webe- dar justamente a! margen de !a historia del progreso del mundo.
rianismo en una nueva disputa que podrfamos !lamar «eurocentris- Aunque el presente volumen difiere en varios aspectos del magni-
mo frente a antieurocentrismo». Ahi es donde radica, ami juicio, !a fico libro de Felipe Fernandez-Armesto, Millennium, comparto con
verdadera lucha intelectual. Y es que podemos decir que el viejo el Ia opinion de que
22 LOS ORIGENES ORIENTALES DE OCCIDENTE
EL DESCUBRIMIENTO DEL OCC!DENTE ORIENTAL 23
por lo que hace a Ia historia universal, los margenes a veces requie- Yen tercer Iugar, y sobre todo, Oriente ha contribuido activamente
ren mas atenci6n que Ia metr6poli. Parte de Ia misi6n de este libro
y de manera muy significativa a ]a ascension de Occidente creando
es rehabilitar lo que ha sido pasado por alto, empezando por los lu-
nuevas «carteras de recursOS>> (por ejemplo, tecnologias, institucio-
gares ignorados a menudo por su presunto canicter periferico, los
nes e ideas) y transmitiendoselas a Europa. Por consiguiente, noses
pueblos marginados y considerados inferiores, y los individuos re-
legados a Ia categorfa de personajes secundarios o a las notas a pie preciso resucitar la historia del dinamismo economico de Oriente y
de pagina 5 el papel decisivo que desempefio en !a ascension de Occidente. No
obstante, como tambien veremos, eso no significa que Occidente
0 en un contexte mas restringido, como decfa W. E. B. DuBois haya sido un beneficiario pasivo de los recursos de Oriente. Pues
en el prologo a su importante volumen Aji-ica in World History: los europeos desempefiaron un papel muy activo en !a configura-
cion de su propio destino (especialmente mediante !a construccion
Ha habido un afan constante de racionalizar la esclavizaci6n de de una identidad colectiva cambiante, que a su vez determino en
los negros por medio de la exclusion de Africa de ]ahistoria uni- parte !a direccion seguida por el desarrollo econ6mico y politico de
versal, de modo que en Ia actualidad casi todo el mundo da por sen- Europa). En resumen, estas dos tesis intimamente relacionadas en-
tado que realmente puede escribirse Ia historia sin hacer alusi6n a tre sf -!a funcion de Oriente sujeto y agente y !a asimilacion de sus
los pueblos negroides ... Por consiguiente en mi libro pretendo re- <<carteras de recursos>> avanzados a traves de la globalizacion orien-
cordar allector ... el papel fundamental que ha desempefiado Afri- tal por un !ado, en concomitancia por otro !ado con !a funci6n de
ca en la historia pasada y presente del genera humano 6 agente e identidad de Europa y su apropiacion de los recursos orien-
tales- constituyen el descubrimiento del relato perdido de !a as-
Del mismo modo, la principal tesis de mi libro es que Ia ne- cension del Occidente orientaL
gaci6n eurocentrica de la funcion de Oriente como sujeto agente y En este contexte resulta especialmente resefiable el hecho de
!a omisi6n que de el hace en el relato progresivo de !a historia uni- que nuestra percepcion comun de !a irrelevancia de Oriente y de !a
versal son del todo inadecuadas. Pues de ese modo no solo se nos superioridad de Europa se ve reforzada o <<confirrnada» por el
ofrece una vision sumamente distorsionada de !a ascension de Oc- mapa del mundo de Mercator. Este mapa se encuentra en todas par-
cidente, sino que a! mismo tiempo no se nos permite conocer casi tes, desde los atlas universales o las paredes de las escuelas hasta
nada de Oriente, excepto como objeto pasivo o residuo provincial las agencias de viaje o las salas de juntas de las compafifas aereas.
de Ia coniente principal de Ia historia universal escrita por Occi- Curiosamente, el tamafio de las masas continentales del hemisferio
dente.
sur es en realidad exactamente el doble que el de las del hemisfe-
Esta marginaci6n de Oriente supone un silencio sumamente .rio norte. Pero en Mercator, !a masa continental del hemisferio sep-
significative, pues escamotea tres conceptus fundamentales. En tentrional ocupa dos terceras partes del mapa, mientras que !a corres-
primer Iugar, Oriente tuvo un papel muy activo en Ia iniciacion de pondiente al sur representa solo un tercio. Deese modo, aunque !a
su propio desarrollo econ6mico, por lo demas bastante importante, superficie de Escandinavia es mas o menos un tercio de lade !a In-
a partir del afio 500 aproximadamente. En segundo Iugar, Oriente dia, en el mapa se concede a una y otra zona casi !a misma cantidad
creo y conservo activamente Ia economfa global a partir del afio 500.
de espacio. Es mas, en Mercator Groenlandia aparece representada
24 LOS ORIGENES ORIENTALES DE OCCIDENTE EL DESCUBRIMIENTO DEL OCCIDENTE ORIENTAL 25

casi dos veces mas grande que China, aunque esta en realidad es concretamente en las obras de Karl Marx y de Max Weber, se ba-
pnicticamente cuatro veces mayor que Groenlandia. Para corregir san en ese discurso. La segunda seccion desarrolla brevemente mi
lo que el consideraba una forma racista de privilegiar a Europa, en propia doble tesis como remedio a! eurocentrismo dominante de las
1974 Arno Peters creo Ia proyeccion Peters (o Peters-Gall), que explicaciones al uso.
pretendfa representar los pafses del mundo segun Ia superficie real
de cada uno. En ese mapa el hemisferio sur aparece representado,
como corresponde, con un tamafio mayor, mientras que el de Euro- CONSTRUCCION DE LOS FUNDAMENTOS EUROCENTRICOS/
pa seve considerablemente reducido. Aunque no existe ningun ma- ORIENTAL!STAS DE LAS TEORIAS AL USO DE LA ASCENSION
pamundi perfecto, Ia proyeccion de Peters se halla Iibre, desde Iue- DE 0CCIDENTE
go, de Ia deformacion eurocentrica implfcita que podemos apreciar
en el mapa de Mercator. Como es natural, cuando aparecio Ia pro- La formaci on de Ia identidad europea y Ia invenci6n
yeccion de Peters se produjo una verdadera torrnenta polftica, pues, del eurocentrismolorientalismo
como sefiala Marshall Hodgson, <<los occidentales se aferran Iogica-
mente a un mapa [el de Mercator] que evidentemente los halaga».' En 1978 Edward Said acufi6 Ia famosa expresi6n «Orientalis-
EI presente volumen intenta de hecho corregir nuestra vision de mo>>, aunque, para ser justos, algunos otros especialistas, entre los
Ia historia universal del mismo modo que Ia proyeccion de Peters cuales deberiamos citar a Victor Kiernan, Marshall Hodgson y
pretende corregir nuestra percepcion de Ia geografia universal, po- Bryan Turner, ya habian empezado a seguir esa linea de pensa-
mendo de manifiesto Ia importancia relativa de Oriente respecto a miento.8 El orientalismo o eurocentrismo (uso ambos terminos de
Occidente. Mas concretamente, a! comienzo de este capitulo pre- forma intercambiable a 1o largo de todo e1 libra) es una cosmovi-
sento una variante de proyeccion de Peters (Ia Hamada «Hobo-Dye!'>>), sion que afirma Ia superioridad intrinseca de Occidente respecto a
pero la he configurado de nuevo para situar a China en el centro, Oriente. Concretamente el orientalismo construye una imagen per-
debido a! papel crucial que desempefio este pais en !a ascension de manente de un Occidente superior (el «Yo>>), que se define en ne-
Occidente. Y un detalle no menos importante es que Estados Uni- gativo frente a! «Otro>>, igualmente imaginario, el Oriente atrasado
dos Y Europa ocupan ahara, como Ies corresponde, los margenes e inferior. Como explicaremos detalladamente en e1 capitulo X, fue
perifericos reducidos respectivamente del extrema nordeste y del sobre todo durante los siglos XVIII y XIX cuando esta entelequia po-
extrema noroeste. Y aunque At'rica ocupa tambien el extrema occi- larizada y esencia1ista se impuso plenamente en !a imaginaci6n
dente, el aumento de sus dimensiones viene a corregir !a relegacion europea. 1,Pero cuales fueron las categorfas concretas que permitie-
Ymarginacion de que !a hacia objeto el modelo eurocentrico. ron a Occidente crear esa imagen de un Yo superior frente a Orien-
EI presente capitulo se divide en dos secciones. La primera co- te entendido como el Otro?
mienza rastreando brevemente !a construccion del discurso euro- Entre 1700 y 1850 !a imaginacion europea dividio el mundo, o
centrico, tal como surgio a Io largo de los siglos xvm y XIX. A con- mejor dicho obligo concienzudamente a dividirlo, en dos campos
tinuacion pasa a exponer como las principales explicaciones que se diametralmente opuestos: Occidente y Oriente (o mejor «Occiden-
han dado de la ascension de Occidente, segun podemos comprobar te y e1 resto>> ). Segun esta nueva concepcion, se imaginaba que Oc-
26 LOS ORIGENES ORIENTALES DE OCC!DENTE 27
EL DESCUBRIMIENTO DEL OCC!DENTE ORIENTAL

cidente era superior a Oriente. Los valores imaginaries del Oriente J.l. La construcci6n orienta/isla y patriarcal de «Occidente frente a Oriente»
inferior se presentaron como la antitesis de los valores racionales
Occidente dimimico Oriente inmutable
de, Occidente. En concreto, se imaginaba que Occidente bo-ozaba in-
Inventive, genial, activo Imitative, ignorante, pasivo
tnnsecamente de ciertas virtudes singulares: era racional, Jaborio- Irracional
Racional
so, productive, sacrificado y parco, liberal-democnitico, honrado, Cientffico Supersticioso, ritualista
paternal Y maduro, adelantado, genial, activo, independiente, pro- Disciplinado, ordenado, con dominic Vago, ca6tico y aml.rquico, espontaneo,
de sf mismo, juicioso, sensa to alocado, emocional
gresJvo Ydim!mico. Oriente era presentado, por tanto, como el Otro Proclive a lo mental Proclive a lo corporal, ex6tico, seductor
opuesto a Occidente: irracional y arbitrario, vago, improductivo, Paternal, independiente, funcional Infantil, dependiente, disfuncional
Libre, democr<ltico, tolerante, honrado Esclavizado, desp6tico, intolerante,
mdolente, ex6tico a Ia vez que seductor y promiscuo, desp6tico,
corrupto
corrupto, infantil e inmaduro, atrasado, secundario, pasivo, depen- Civilizado Salvaje y barbaro
drente, estancado e inmutable. Otra forma de expresar todo esto se- Moral y econ6micamente progresivo Moralmente regresivo y econ6micamente
estancado
ria decir que Occidente se definia por una serie de presencias pro-
gresJvas, y Onente por otras tantas ausencias.
Particularrnente importante es el hecho de que este proceso de Probablemente a nadie se le escape que esas oposiciones bina-
de una nueva imagen estab!eci6 que Occidente siempre rias son precisamente las mismas categorias que constituyen Ia
habra s1do supenor (en el sentido de que esta ente!equia fue pro- identidad de origen patriarcal determinante de !a masculinidad y
a! pasado, a los tiempos de Ia antigua Grecia). Pues, segun Ia feminidad. Esto es, el Occidente moderno es affn a Ia entelequia
se deem, OcCJdente habia gozado desde el primer momento de unos de lo varonil, y Oriente a lo femenino imaginario. Y noes una coin-
valores dinamicos y progresivos, liberales y democraticos, y de cidencia, pues durante la epoca posterior al afio 1700 se construy6
unas mstituciones racionales, circunstancia que a su vez habfa dado Ia identidad occidental como dotada de rasgos patriarcales y pode-
luga: a Ia aparici6n del individuo racional, cuya pr6spera vida per- rosos, mientras que por esa misma epoca se impuso Ia imagen de
mrtw el progreso econ6mico y el inevitable avance bacia Ia Juz des- Oriente como femenino, ctebil y desamparado. Esto condujo ala re-
lumbrante y el calor de Ia modernidad capitalista. En cambio, a presentaci6n orientalista de una Asia que <<aguardaba pasivamente
Oriente se le puso Ia etiqueta de ser inferior en todo momento. Se- a Bonaparte>>, pues s6lo el podia liberarla de su existencia esclavi-
gun se decia, habia perseverado en cultivar unos valores desp6ticos zada (acto de liberaci6n que mas tarde seria denominado <<!a carga
Y unas mstltuciones irracionales, lo que significaba que en el mis- del hombre blanco>>). Y semejante teoria tendria una importancia
misimo coraz6n de las tinieblas un colectivismo cruel habia estran- vital porque pondria a Oriente !a etiqueta de ex6tico, cautivador,
gulado al individuo racional desde Ia cuna, y lo habfa condenado seductor, y sobre todo pasivo (es decir, sin iniciativa para desarro-
para siempre al estancamiento econ6mico y Ia esclavitud. Este ar- llarse por si mismo ), y crearfa asi una base l6gica inmanente Y una
g,umento cre6 Ia base de Ia teorfa del despotismo oriental y Ia teo- ingeniosa legitimaci6n de Ia penetraci6n imperial de Occidente Y
na de Peter Pan aplicada a Oriente, que transmitirfa Ia imagen eter- de su control sobre Oriente.
na del «Occidente dinamico» frente a! <<Oriente inmutable>> (vease Pero no se trataba solo de una idea que legitimara el imperialis-
Ia tabla 1.1).
mo y el sometimiento de Oriente. Pues el hecho de representar o
28 LOS ORIGENES ORIENTALES DE OCCIDENTE EL DESCUBRIMIENTO DEL OCCIDENTE ORIENTAL 29

imaginar a Oriente como Ia antftesis pasiva de Occidente no era cidente y Oriente, los sociologos occidentales ortodoxos desde el
mas que un pequeiio paso para plantear el argumento de que solo siglo XIX hasta Ia actualidad no s6lo aceptaron como una verdad de
Occidente era capaz de abrir de manera independiente Ia senda del Perogrullo esa separaci6n polarizada, sino que enmarcaron en ella
desarrollo progresivo. En efecto, el resultado de Ia revoluci6n inte- sus teorfas acerca de Ia ascension de Occidente y los orfgenes de Ia
lectual europea fue Ia construcci6n del sujeto «activo>> europeo y modernidad capitalista. Pero (,Como se produjo este hecho?
del objeto <<pasivo>> oriental de Ia historia universal. Ademas, se En general, como seiiala Ia cita de Eric Wolf colocada al co-
atribufa a Ia historia europea una linealidad temporal progresiva, mienzo del presente capitulo,9 en las teorfas al uso podemos detec-
mientras que se imaginaba a Oriente gobernado por ciclos regresi- tar una teleologfa triunfalista latente -aunque en ocasiones tam-
vos de estancamiento. En particular, dentro del discurso eurocen- bien explicita-, segun Ia cual toda Ia historia de Ia humanidad ha
trico esta division implicaba una especie de <<regimen de apartheid conducido ineludiblemente al punto final de Ia modernidad capita-
intelectual>>, pues el Occidente superior era aislado con canicter lista marcado por Occidente. De ese modo, los relatos convencio-
permanente y retroactivo del Oriente inferior. 0, por citar Ia feliz nales de historia universal dan por supuesto que todo este proceso
ex presion de Rudyard Kipling: <<Bueno, Oriente es Oriente y Occi- comenzo con Ia antigua Grecia y fue progresando hasta llegar a Ia
dente es Occidente, y nunca se encontranin>>. Este principio era revolucion agricola europea de Ia baja Ectad Media, y luego hasta
fundamental precisamente porque inmunizaba a Occidente y ]ega- Ia aparici6n del comercio dominado por los italianos que coincidi6
rantizaba no tener que reconocer Ia influencia positiva recibida de con el cambio de milenio. El relato prosigue con Ia alta Ectad Me-
Oriente a lo largo de los siglos, dando por sentado asf que Occi- dia, epoca en Ia que Europa redescubri6 las ideas puras de los grie-
dente habfa abierto Ia senda de su propio desarrollo sin recibir Ia gos durante el Renacimiento que, al aliarse con Ia ci:n-
mas minima ayuda de Oriente desde los tiempos de Ia antigua Gre- tffica, Ia Ilustracion y Ia aparicion de Ia democracJa, 1mpulso a
cia. Y de ahf no faltaba mas que un paso para proclamar que Ia his- Europa hacia Ia industrializaci6n y Ia modernidad capitalista.
toria universal solo puede contarse como el relato de un Occidente Cojamos cualquier !ibro convencional acerca de Ia aparici6n
pionero y triunfante desde el primer momento. Asf nacio el mito del mundo moderno. Occidente es presentado habitualmente como
del Occidente primordial, segun el cual los europeos, gracias a Ia Ia civilizaci6n fundamental y es santificada con una cualidad pro-
superioridad de su genio, a su racionalidad y a sus cualidades so- meteica (parafraseando los titulos de dos destacadas obras). •o Aun-
cialdemocn\ticas, habfan abierto !a senda de su desarrollo sin reci- que las sociedades orientales son estudiadas de vez en cuando, se
bir Ia menor ayuda de Oriente, de modo que !a desembocadura sinian claramente fuera del relato principal. Y a menudo ocurre que
triunfante en el capitalismo moderno resultaba inevitable. el estudio de Oriente, si es que llega a tratarse, se lleva a cabo
No es ninguna coincidencia el hecho de que las ciencias socia- en secciones aparte. En consecuencia, habrfa que centrarse s6lo en
les surgieran sobre todo en el siglo XIX, en el momento en el que las secciones dedicadas a Occidente y tendrfamos el relato funda-
llego a su apogeo ese proceso de reinvencion de Ia identidad occi- mental. De ese modo, las sociedades orientales aparecen basica-
dental. Pues para entonces los europeos habfan dividido intelec- mente como un apendice o como una simple nota a pie de pagina
tualmente el mundo entero en dos compartimentos antiteticos. Pero totalmente irrelevante. Pero ese apendice es importante no por lo
en vez de criticar esta division orientalista y esencialista entre Oc- que dice acerca de Oriente, sino porque solo describe las cualidades
30 LOS ORfGENES ORIENTALES DE OCCIDENTE EL DESCUBRIMIENTO DEL OCC!DENTE ORIENTAL 31

regresivas intrinsecas que impidieron su progreso. Una vez mas, es- en poner de manifiesto los fundamentos orientalistas de las teorfas
tamos ante una poderosa confirmacion de Ia superioridad occiden- chisicas de Marx y Weber. Es licito que me fije especialmente en
tal y de por que el <<triunfo de Occidente» no fue mas que un hecho estos autores porque Ia mayorfa de las teorfas posteriores han parti-
consumado. do de un modo u otro de Marx y especialmente de Weber.
Debemos apuntar aquf dos ideas importantes. En primer Iugar,
esta forma de contar las cosas imagina una superioridad de Occi-
dente desde el primer momento. Yen segundo Iugar, el relato de Ia Fundamentos orientalistas del marxismo
ascension y el triunfo de Occidente es una historia que puede con-
tarse sin estudiar para nada Oriente o «lo que no sea Occidente>>. Cabrfa pensar que el marxismo no encaja en el molde orienta-
Europa es considerada por un !ado autonoma y autoconstituyente, lista, dado que Karl Marx fue uno de los criticos mas estridentes del
Ypor otro racional y democn\tica, por lo que habria llegado sola a! capitalismo occidental. Pero el hecho es que Marx privilegi6 a Oc-
punto en el que se encuentra. A eso es a lo que yo Uamo !a ferrea cidente como sujeto activo de Ia historia del progreso del mundo Y
logica de inmanencia eurocentrica. Todas estas ideas apuntalan Ia denigro a Oriente convirtiendolo en mero objeto pasivo de ella.
nocion eurocentrica triunfa!ista del <<milagro europeo» concebido y al hacerlo asf Ia teorfa de Marx puso de manifiesto todos los ras-
como un «parto virginal>>. En consecuencia, el relato de los orfge- gos caracterfsticos de Ia historia universal eurocentrica. Pero i,Y eso?
nes del capitalismo (y Ja globa!izacion) se funde con el deJa ascen- La teorfa de Karl Marx daba por supuesto que Occidente era un
sion de Occidente: !a explicacion de !a aparicion del capitalismo y caso singular y que disfruto de un desarrollo historico del que care-
!a civilizacion moderna es Ia historia de Occidente. Esa es precisa- cia Oriente. En efecto, Marx decfa explicitamente que Oriente no
mente !a idea en Ia que pensaba Ruth Benedict cuando calificaba habfa tenido una historia [de progreso]. Asf lo repitio en numerosos
de «provinciana» <<nuestra» concepcion de Ia historia universal.'' opiisculos y artfculos periodisticos. Por ejemplo, China era una
0, como decia Du Bois, «semicivilizacion en descomposicion ... que vegetaba en las fauces
del tiempo». 14 Por consiguiente, Ia iinica esperanza de emancipa-
el hombre modemo ha crefdo durante mucho tiempo que Ia historia cion o redencion progresiva que tenia China se hallaba en las gue-
de Europa constituye Ia historia fundamental de Ia civilizaci6n, sal- rras del opio y en las incursiones de los capitalistas britiinicos, que
vo algunas excepciones de poca importancia; que el progreso de los «volvieran a abrirla» al impulso del comercio capitalis-
blancos [europeos] ha seguido la unica senda natural, normal, hacia ta mundial. 15 Tambien Ia India era pintada con los mismos colo-
]a maxima cultura humana posible. 12 res.'6 Particularmente celebre es Ia exposicion que hacia de esta
formula en el Manifiesto comunista, en el que se afirma que Ia bur-
No obstante, todavfa queda por determinar como las categorfas guesfa occidental
del orientalismo fueron interiorizadas por las explicaciones a! uso
de Ia ascension de Occidente. Como otros adversarios del eurocen- arrastra a todas las naciones, incluso a las mas Mrbaras, hacia la ci-
trismo han emprendido Ia tarea de deconstruccion de !a obra de va- vilizaci6n ... Obliga a todas las naciones, so pena de exterminarlas,
rios destacados especialistas modemos, 13 yo me concentrare aquf a adoptar el modo de producci6n burgues [occidental]; las obliga a
32 LOS ORfGENES ORIENTALES DE OCCIDENTE EL DESCUBR!MIENTO DEL OCCIDENTE ORIENTAL 33

introducir en su seno Jo que llama civilizaci6n, esto es a convertir- ta. Por consiguiente, el progreso econ6mico era concebido como
se [en occidentales]. En una palabra, [!a burguesia occidental] crea un coto vedado propiedad exclusiva de Occidente. Asf, pues, lo que
un mundo a su imagen y semejanza. 17 tenemos en Ia interpretacion te6rica de Oriente y Occidente que ha-
cfa Marx es Ia teorfa del despotismo oriental (que mas tarde hallarfa
El rechazo de Oriente que hacia Marx no se limitaba a sus nu- su ex presion mas conocida en Ia obra neomarxista de Karl Wittfo-
merosos artfculos periodfsticos (escribi6 no menos de setenta y gel).21 Es bien cierto que Ia idea marxista del modo de producci6n
cuatro entre 1848 y 1862) y a diversos opusculos, sino que ademas asiatico oscilaba entre los poderes en pugna del estado desp6tico
se inscribfa fundamentalmente en el esquema te6rico de su enfo- por un !ado y el papel sofocante de Ia producci6n colectiva rural por
que, el materialismo hist6rico. Decisivo en el era el concepto de otro. Pero independientemente de cual de los dos fuera el factor de-
«modo de producci6n asiatico>>, en el que destacaba Ia ausencia cisivo, nada apartaba a Marx de pensar en todo momento que Orien-
de «propiedad privada>> y por ende de <<lucha de clases>>, el motor te no tenia perspectiva alguna de autodesarrollo progresivo y que,
generador del progreso hist6rico. Como decfa en El capital, en Asia por Jo tanto, solo podia ser salvado por el imperialismo capitalista
<<los productores directos ... [se encuentran] directamente subordi- britanico.
nados a un estado que se erige sobre ellos como su senor ... [En Un detalle no menos importante es que toda Ia teorfa marxista de
consecuencia] no existe propiedad privada de Ia tierra>>." Y era la Ia historia reproduce fielmente el relato te!eol6gico orientalista o
absorci6n del excedente susceptible de ser reinvertido en la econo- eurocentrico. En La ideologfa alemana Marx encuentra los orfgenes
mfa, y por consiguiente la incapacidad de producir, lo que <<propor- de Ia modernidad capitalista en la antigua Grecia, fuente de Ia civili-
ciona[ba]la llave del secreto de Ia inmutabilidad de las sociedades zaci6n (y en los Grundrisse desecha explfcitamente Ia importancia
asiaticas>>. 19 En resumen, Ia propiedad privada y la lucha de clases del Egipto antiguo). 22 A continuaci6n nos cuenta el relato eurocen-
no existfan en parte debido a que las fuerzas de producci6n eran trico de todos conocido acerca del progreso lineal e inmanente que
propiedad del estado desp6tico. Asf, pues, el estancamiento estaba conduce a! feudalismo europeo, para pasar de este a! capitalismo
previsto en ese sistema de propiedad publica de Ia tierra, porque las igualmente europeo, y Ilegar despues a! socialismo antes de alcanzar
rentas eran extraidas de los productores en forma de <<impuestos el punto culminante en el comunismo. 23 Asf, pues, el hombre occi-
cobrados -a menudo recurriendo a la tortura- por un estado des- dental naci6 originalmente libre en el seno de un «colectivismo pri-
p6tico implacable». 20 mitive» y, despues de atravesar por cuatro fases hist6ricas progresivas,
Este panorama se contraponfa basicamente a la situaci6n euro- acabarfa emancipandose -y de paso tambien a! hombre asiatico--
pea. En Europa el estado no estaba por encima de la sociedad, sino a traves de !a lucha de clases revolucionaria. Para Marx el proleta-
que estaba fundamentalmente integrado en !a clase econ6mica- riado occidental es el «Pueblo Elegido>> de Ia humanidad del mismo
mente dominante, con Ia cual cooperaba. Por otra parte, al ser inca- modo que la burguesfa occidental es el «Pueblo Elegido>> del capita-
paz de obtener un excedente a traves del cobro de elevadfsimos im- lismo global. El planteamiento hegeliano invertido de Marx dio paso
puestos, el estado permitfa !a aparici6n de un espacio a traves del a un relato progresivo y lineal en el que la especie [de los occidenta-
cuallos capitalistas pudieran acumular un excedente (esto es, unos les] iba acercandose cada vez mas a Ia libertad a traves de Ia lucha de
beneficios) susceptible de ser reinvertido en Ia economfa capitalis- clases a medida que iba superando cada fase hist6rica.
34 LOS ORfGENES ORIENTALES DE OCCIDENTE EL DESCUBRIMIENTO DEL OCCIDENTE ORIENTAL 35

Esa <<linealidad>> progresiva no era posible en Oriente, donde hacia el capitalismo moderno? LY por que Oriente estaba predesti-
unos «ciclos>> de regfmenes polfticos desp6ticos y de regresivos nado a! atraso econ6mico? La postura orientalista de Weber seen-
sistemas rurales de producci6n, caracterizados por !a represi6n del cuentra en esas cuestiones iniciales y en Ia consiguiente metodolo-
crecimiento, lo unico que hacfan era marcar los tiempos. Detras de gia analftica empleada para responderlas. La tesis de Weber decfa
todo este planteamiento subyace una clara negaci6n del papel acti- que Ia esencia del capitalismo moderno se encuentra en su singula-
vo de Oriente. Parafraseando Ia diferencia que establece Marx en- risimo y marcado grado de «racionalidad>> y «previsibilidad>>, va-
tre una «clase proletaria en sf>> (que representarfa Ia inercia y Ia pa- lores que s61o podian encontrarse en Occidente. A partir de ahi,
sividad) y una «clase proletaria para sf» (que representarfa una como sefiala Randall Collins,
propensi6n activa a Ia emancipaci6n), serfa como si Marx viera en
Oriente un «ser en sf>> intrfnsecamente inca paz de convertirse en un Ia l6gica del argumento de Weber consiste en primer Iugar en des-
«ser para sf>>. En cambio, Occidente era desde el principio un «Ser cribir dichas caracterfsticas; a continuaci6n, en mostrar los obs-
para sf>>. Ademas, no parece casual que Ia influericia hegeliana taculos ante elias que habfa en practicamente todas las sociedades
existente en Ia obra de Marx hubiera dado Iugar a esta pareja bina- de Ia historia universal de Occidente hasta estos ultimos siglos; y
ria «Occidente progresivo-Oriente regresivo>>, precisamente porque por ultimo, mediante el metodo del analisis comparative, en mos-
para Hegel el Espiritu superior de Occidente es Ia libertad progre- trar las condiciones sociales responsables de su [exclusiva] apari-
siva, mientras que el Espiritu inferior de Oriente es el despotismo ci6n [en Occidente]. 26
inmutable y regresivo. 24 En resumen, para Marx Occidente ha sido
Ia carrera triunfal del progreso hist6rico, mientras que Oriente no Se trata de una 16gica orientalista en su forma mas primordial,
es mas que su receptor pasivo. pues Weber seleccionaba o atribuia a Occidente una serie de rasgos
Entre unas cosas y otras, parece que seria bastante justo califi- progresivos supuestamente exclusivos de esta parte del mundo, in-
car los planteamientos de Karl Marx de «orientalismo pintado de sistiendo a! mismo tiempo en que no se daban en Oriente, donde
25
rojo>>. Ello no quiere decir, sin embargo, que el marxismo este una serie de impedimentos imaginarios garantizaban su incapaci-
moribundo, pues indudablemente sigue siendo un metodo uti! y dad de alcanzar el progreso. Es decir, no seleccionaba objetiva-
perspicaz. Lo que sf queremos decir es que, como marco general, mente los aspectos fundamentales que hacian posible Ia ascension
sigue estando integrado firmemente en el discurso orientalista. de Occidente. De hecho, simplemente se los atribufa a! igual que
atribuia a Oriente una serie de impedimentos imaginarios que su-
puestamente hacian inevitable su fracaso [tesis que ire demostran-
Fundamentos orientalistas del weberianismo do a lo largo de todo mi libra]. EI caracter orientalista de su esque-
ma analftico se pone de manifiesto con Ia maxima claridad en !a
En ninguna parte resulta tan evidente el enfoque orientalista descripci6n que realiza de Oriente y Occidente (vease !a tabla 1.2).
como en las obras del soci6Iogo aleman Max Weber. Todo el plan- La comparaci6n fundamental en este sentido es Ia que debe es-
teamiento de Weber se basaba en las cuestiones orientalistas mas tablecerse entre las tablas 1.1 y 1.2. Dicha comparaci6n confirma
punzantes: LQue habfa en Occidente que hacfa inevitable su senda que Weber trasladaba perfectamente las categorfas eurocentricas a
36 LOS ORIGENES ORIENTALES DE OCCIDENTE EL DESCUBRJMIENTO DEL OCCIDENTE ORIENTAL 37

TABLA 1.2. La visiOn orientalista de «Oriente>> y «Occidente» sefiz{n Max Weber: Ia paracion puede prevalecer Ia racionalidad formal, elleitmotiv de Ia
gran linea divisoria de Ia Macionaiidacl»
modernidad. Esta afecta supuestamente a todos los ambitos, el po-
Occidente (modernidad) Oriente (tradici6n) litico, el militar, el economico, el social y el cultural.
Derecho (pUblico) racional Derecho (pri vado) ad hoc El segundo rasgo distintivo general entre Occidente y Oriente
Contabilidad por partida doble Ausencia de contabilidad racional era Ia existencia de un <<equilibrio social de poderes» en el primero
Ciudades libres e independientes Campos polfticos y administrativos
Burguesfa urbana independiente Mercaderes control ados por el estado y su ausencia en el segundo. lnspinindose en Weber, los amilisis
Estado legal-racional (y democnl.tico J Estado patrimonial (desp6tico oriental) neoweberianos suelen diferenciar las <<civilizaciones actoras con
Ciencia racional Misticismo multiples poderes» o sistema multiestatal europeo de los sistemas
Etica protestante y aparici6n del Religiones represivas y predominio
individuo racional de Ia colectividad monoestatales o <<imperios de dominio» orientales. 28 Y, al igual que
Constituci6n institucional b3sica Constituci6n institucional b3.sica algunos teoricos marxistas y no marxistas de los sistemas mundia-
de Occidente de Oriente les, 29 subrayan el papel crucial desempeiiado por Ia guerra entre los
Civilizaci6n fragmentada con equilibria Civilizaciones sin equilibria
social de poderes entre todos los social de poderes entre grupos e estados en Ia ascension de Europa (papel que, por definicion, no
grupos e instituciones (es decir, sistema instituciones (es decir, sistemas de existio en los imperios monoestatales de Oriente). Aquf es donde
multiestatal o civilizaci6n actora estado Unico o imperios de dominic)
con mUltiples poderes)
adquiere una importancia capital Ia teorfa del despotismo oriental.
Separaci6n de Ia esfera pUblica y Ia Fusi6n de Ia esfera pUblica y Ia esfera Solo Occidente disfruto de un equilibrio precario de fuerzas e ins-
esfera privada (instituciones privada (lnstituciones inacionales) tituciones sociales en el que ninguna de ell as pod fa predominar. 30
racionales)
Los gobernantes seculares europeos no pudieron dominar segun el
modelo despotico. Concedieron <<poderes y libertades» a determi-
sus conceptos sociologicos mas importantes. De ese modo, Occi- nados individuos de la sociedad civil, primero a los nobles y luego
dente gozaba de Ia bendicion de una singularisima serie de insti- a Ia burguesia. Hacia 1500 los gobernantes estaban ansiosos por
tuciones racionales que eran liberates y a la vez permitfan el cre- promover el capitalismo con el fin de mejorar sus rentas fiscales
cimiento. Resulta sorprendente Ia presencia en Occidente y Ia frente a Ia competitividad militar constante y cada vez mas costosa
ausencia en Oriente de esos factores favorecedores del crecimien- entre los estados. En cambio, en Oriente el predominio de los <<sis-
to.27 En este sentido, la division entre Oriente y Occidente basada temas monoestatales» desemboco en los imperios de dominio, en
en Ia presencia de instituciones irracionales y racionales respecti- buena parte porque la falta de competitividad militar libero al esta-
vamente refleja en gran medida Ia teoria de Peter Pan aplicada a do de Ia presion de tener que promover el desarrollo de Ia sociedad.
Oriente. En particular, conviene resaltar las dos ultimas categorias Asi, a diferencia del feudo [Ia posesion de Ia tierra con canicter he-
situadas en el extremo inferior de Ia tabla. En primer Iugar, las di- reditario] que los gobernantes occidentales habian concedido a Ia
ferencias entre las dos civilizaciones se resumen en Ia tesis de We- nobleza con anterioridad al afio 1500 aproximadamente, los nobles
ber de que Ia modernidad capitalista de Occidente se caracteriza de Oriente fueron eliminados por el estado despotico o patrimonial
por una separacion fundamental de la esfera publica y Ia esfera pri- que imponia unos derechos similares a las prebendas (que impedi-
vada. En Ia sociedad tradicional (como sucede en Oriente) no exis- rian Ia consolidacion del poder de esta clase). Ademas, Ia burgue-
tfa esa separacion. Y precisamente solo cuando se produce esa se- sia oriental t"ue radicalmente reprimida por el estado despotico o
38 LOS ORIGENES ORIENTALES DE OCCIDENTE EL DESCUBRIMIENTO DEL OCCIDENTE ORIENTAL 39

patrimonial y quedo confinada a los «campos administrativos», en Expresado de esta forma, el relato orientalista resultaba inevitable,
contraposicion con las <<ciudades libres» que supuestamente se pues Ia pregunta en cuestion llevaba a quien se Ia planteaba (a me-
encontrarian solo en Occidente. Por otra parte, los gobernantes nudo involuntariamente) a considerar inevitables Ia ascension de
europeos tuvieron que hacer de contrapeso frente a! poder del Sa- Occidente y el estancamiento de Oriente. Pero lcomo es esto? La
cro Imperio Romano y del papado, situacion que contrasta con el aplicacion del concepto orientalista de una <<oposicion binaria
cesaropapismo oriental (en el que se funden las instituciones reli- · Oriente-Occidente» proporcionaba a los especialistas occidentales
giosas Y politicas). Por Ultimo, mientras que el hombre occidental Ia respuesta inevitable: a saber, que solo Occidente posefa el genio
fue imbuyendose de una <<inquietud racionab y una <<etica de do- y las cualidades progresivas necesarias para alcanzar semejante
minacion mundiab transformadora, debido en parte a! impulso vi- culminacion, valores que en Oriente se consideraban ausentes por
gorizante del protestantismo, el hombre oriental tuvo que enfren- completo de antemano. Planteada de esta forma, Ia cuestion solo
tarse a unas religiones regresivas y por lo tanto quedo marcado por podia ser respondida de una forma: l Como avanzo Occidente, ge-
un fatalismo a largo plazo y una conformidad pasiva con el mundo. nial y liberal progresivo, hacia Ia modernidad capitalista, a diferen-
Por consiguiente, la ascension del capitalismo fue tan inevitable en cia de lo que le sucedio a Oriente, regresivo y despotico, cuyo des-
Occidente como imposible en Oriente. tino etemo es el estancamiento y Ia esclavitud? De ese modo, las
En resumen, aunque Ia tesis de Weber tiene un contenido dis- categorfas causales esenciales ya habian sido asignadas de antemano,
tinto de Ia de Marx, ambas se inscriben en un marco orientalista. antes incluso de que fuera llevada a cabo Ia investigacion historica.
Y el vinculo mas obvio existente entre elias radica en el protago- Pero cabria replicar que es razonable empezar sefialando Ia si-
nismo que ambas conceden a Ia ausencia de despotismo oriental en tuacion actual, caracterizada por Ia existencia de un Occidente ade-
Occidente por una parte, y a Ia supuesta logica de inmanencia lantado y de un Oriente atrasado, y explorar despues el pasado para
europea por otra. En consecuencia, como ya hemos sefialado, vis- <<poner de manifiesto» los factores que dieron Iugar a dicha situa-
tas a traves de una lente antieurocentrica estas perspectivas, califi- cion. El problema esta en que a! proyectar a! pasado Ia idea de un
cadas de radicalmente opuestas, parece que no son mas que sutiles Oriente atrasado se comete un desliz sutil, pero gravemente erro-
variaciones sobre exactamente el mismo tema orientalista. neo: al <<poner de manifiesto» los diversos irnpedimentos que pro-
Probablemente, Ia consecuencia mas significativa de Ia cons- vocaron el atraso de Oriente, el eurocentrismo acaba por atribuir a
truccion que elabora Max Weber del esquema teorico eurocentrico Oriente una <<ferrea ley del no desarrollo>> permanente. Y por enci-
es que ha impregnado casi todas las explicaciones eurocentricas de ma de todo, como el eurocentrismo ve a Oriente solo a traves de Ia
Ia ascension de Occidente, aunque, como sefiala tambien James culminacion de Occidente y su desembocadura en el capitalismo
Blaut, muchos destacados autores no se reconocerian a sf mismos modemo, todos los desarrollos tecnologicos o economicos realiza-
ni como weberianos ni como orientalistas. 31 Lo cierto es que no de- dos en Oriente son desdei'iados de inmediato y considerados intras-
beria sorprendemos, dado que todos los estudiosos a! uso empiezan cendentes. En cambio, al tomar como un hecho incontrastable Ia
sus tratados planteando Ia tipica pregunta weberiana: lPor que solo actual superioridad de Occidente y a! extrapolar este concepto a!
Occidente culmino en el capitalismo moderno, mientras que Orien- pasado historico, el investigador acaba necesariamente atribuyendo
te, por el contrario, fue condenado a permanecer en Ia pobreza? a Occidente una constante «ley ferrea del desarrollo inmanente>>.
40 LOS ORIGENES ORIENTALES DE OCCIDENTE EL DESCUBRIMIENTO DEL OCC!DENTE ORIENTAL 41

Semejante conclusi6n resulta problematica si atendemos a Ia tesis sucedi6. David Landes, en un libra suyo que el mismo califica de
fundamental de Ia presente obra, segun Ia cualla ascensi6n de Oc- eurocentrico, se muestra necesariamente en desacuerdo. Segun
cidente no tuvo nada de inevitable, precisamente porque Occidente dice,
nunca fue ni tan genial ni tan progresivo moralmente como presu-
pone el eurocentrismo. Pues sin Ia ayuda de Oriente, mucho mas una tercera escuela [en la que se inscribirfa el presente libra] sos-
avanzado en el perfodo comprendido entre los afios 500 y 1800, lo tiene que Ia dicotomia Occidente-el resto [Occidente-Oriente] es
mas probable es que Occidente no hubiera cruzado nunca el umbra! sencillamente falsa. En Ia larga corriente de Ia historia universal,
de Ia modernidad. Europa es un personaje recien llegado y un explotador de los logros
Asi, pues, buena parte de nuestro pensamiento occidental no es alcanzados con anterioridad por otros. Semejante tesis es a todas lu-
cientifico ni objetivo, sino que esta mediatizado por una perspecti- ces incorrecta. Como demuestra Ia documentacion historica, duran-
te los ultimos mil afios Europa [Occidcnte] ha sido Ia principal im-
va unilateral que refleja los prejuicios y valores de Occidente, y que
pulsora del desarrollo y Ia modernidad. Queda en pie, sin embargo,
necesariamente impide a! investigador contemplar el cuadro com-
Ia cuestion moral. Algunos podrfan decir que el eurocentrismo es
pleto. Esta situaci6n serfa equivalente a lo que Blaut llama el «tu-
malo para nosotros, que desde luego es malo para el mundo, y que
ne! de Ia historia eurocentrica>>. 32 1,Que sucede, entonces, cuando
por lo tanto deberia evitarse. Esa gente es Ia que deberfa evitarlo.
vemos el mundo desde una perspectiva mas abierta o multilateral? En cuanto a mi, prefiero Ia verdad a las consignas. Me siento mas
• 14
seguro del terreno que p1so:

LA ILUS!ON DEL EUROCENTRISMO: EL DESCUBRIMIENTO Pero Ia documentacion historica empfrica que yo he consultado
DEL 0CCIDENTE ORIENTAL pone de manifiesto que durante Ia mayor parte del ultimo milenio
Oriente ha sido el principal impulsor del desarrollo mundial. Los
Conviene sefialar que Ia deformaci6n eurocentrica e implicita- estudiosos convencionales atribuyen sin excepci6n el protagonis-
mente «triunfalista>> de nuestras teorias al uso no hace que estas mo del poder global durante el ultimo milenio a estados occidenta-
sean necesariamente incorrectas. En efecto, como ha afirmado re- les. Pero el problema inmediato que se suscita es que las potencias
cientemente un estudioso que se proclama a si mismo eurocentrico, occidentales solo han sido las dominadoras porque Ia visi6n euro-
David Landes, en realidad hay bastantes razones que justifican el centrica dictamin6 desde el principia que en ese selecto grupo no
eurocentrismo, pues ha sido Occidente y no Oriente el que ha triun- podia ser admitida ninguna potencia oriental. Como demuestra mi
fado, ya que, segun dice Landes, solo los europeos supieron abrir Ia libra, todas las llamadas <<principales potencias occidentales>> eran
senda que desembocarfa en Ia modernidad capitalista. En conse- inferiores, econ6mica y polfticamente, a las principales potencias
cuencia, Landes desdefia Ia explicacion antieurocentrica califlcan- ashiticas (veanse los capftulos II-IV y VII). Hasta casi el final de
dola de <<consigna politicamente correcta>>, de «eurof6bica>> o sim- dicho perfodo (c. 1840) no hubo ninguna potencia occidental que
plemente de «historia mal escrita>>. 33 Pero mi tesis fundamental es eclipsara por completo a China.
que el relata eurocentrico resulta problematico no porque sea poli- No obstante, Landes continuarfa afirmando que, aun cuando
ticamente incorrecto, sino porque no encaja con lo que realmente esto fuera verdad, sigue en pie el hecho de que solo los europeos lo-
I

42 LOS ORfGENES ORIENTALES DE OCCIDENTE EL DESCUBR!MIENTO DEL OCCIDENTE ORIENTAL 43

graron desembocar en !a modemidad capitalista sin ayuda de nadie. mana, cuyo nombre por lo de mas se desconoce. No menos espino-
0, como dice l.:ynn White, «Hay una cosa tan cierta que parece es- so es el hecho de que pn\cticamente toda Ia tecnologfa y todas las
tupido verbalizar!a: tanto Ia tecnologfa como !a ciencia moderna tecnicas nauticas y navales que hicieron posible el viaje de Vasco
son especfficamente occidentales>>. 35 Pero como afirmabamos an- de Gama habian sido inventadas (y desde luego ulteriormente per-
teriormente, Occidente solo cruzo el umbra! de Ia modernidad par- feccionadas) o en China o en el Oriente Medio islamico. Dichas
que se sirvio de la difusion y !a apropiacion de las carteras de re- tecnicas y tecnologfas fueron asimiladas despues por los europeos,
cursos y los recursos efectivos mas adelantados de Oriente. Como tras difundirse a !o largo y ancho de Ia economia global a traves del
el exito de mi explicacion debe basarse en las pruebas empfricas Puente del Mundo musulman (veanse los capitulos III, VI-VIII).
que presenta y no en el hecho de ser una simple <<consigna», Lque Y si afiadimos el hecho de que el canon y Ia polvora fueron des-
podemos decir de algunos de los hechos empfricos que sustentan cubiertos en China y difundidos tambien a! resto del mundo, prac-
mi explicacion antieurocentrica alternativa? Tomemos en primer ticamente no queda indicia alguno que permita a los portugueses
Iugar la transmision y asimilacion de las carteras de recursos orien- reclamar nada como suyo. Por ultimo, como sostenemos en el pre-
tales a traves de la globalizacion oriental, antes de pasar a Ia apro- sente Iibro con todo deta!le, los habitantes de Ia India no eran bar-
piacion de los recursos de Oriente por medio del imperialismo baros primitivos. De hecho estaban considerablemente mas ade-
europeo. lantados que sus «descubridores>> portugueses, calificativo por lo
Un ejemplo revelador Io encontramos en lo que yo Ilamo el demiis erroneo precisamente porque !a India habia venido mante-
«mito de Vasco de Gama» (vease el capitulo VII). En Occidente niendo contactos comerciales directos con buena parte de Asia y
solemos enorgullecernos de que fuera el descubridor p01tugues con Africa oriental, e indirectamente tambien con Europa, muchos
Vasco de Gama el primero en doblar el cabo de Buena Esperanza y siglos antes de que Vasco de Gama se atreviera a reclamar falsa-
continuar navegando rumbo a las Indias orientales, donde realizo el mente su descubrimiento (veanse los capftulos II-IV).
primer contacto con una primitiva raza india, basta entonces aisla- De modo mas general conviene sefialar que las carteras de re-
da. Pero en una fecha desconocida, entre veinte y cincuenta afios cursos orientales tuvieron una influencia significativa en todos los
antes, el navegante islamico Ahmad ibn-Majid ya habia doblado el grandes puntas de inflexion de Ia historia de Europa. La mayoria de
cabo y, tras remontar la costa de Africa occidental, habfa llegado al las gran des tecnologias que permitieron !a revolucion agricola de Ia
Mediterraneo cruzando el estrecho de Gibraltar. Ademas, los per- Europa medieval con posteriori dad a! afio 600 e. v. llegaron, al pa-
sas sasanidas habian Ilevado a cabo viajes por mar a Ia India y Ia recer, de Oriente (veanse los capftulos V y VI). A partir del afio
China desde los primeros siglos del primer milenio e. v., a! igual 1000, las grandes tecnologfas, ideas e instituciones que estimularon
que los etfopes negros y posteriormente los musulmanes (desde las diversas revoluciones comerciales, productivas, financieras,
650 aproximadamente). Y los javaneses, indios y chinos tambien militares y navales de Occidente, asf como !a revolucion renacen-
habian doblado el cabo de Buena Esperanza muchas decadas, cuan- tista y cientifica, se desarrollaron en primer Iugar en Oriente, aun-
do no siglos, antes que Vasco de Gama. Asimismo se ha olvidado que Iuego fueron asimiladas por los europeos (veanse los capitulos
que el navegante portugues solo fue capaz de viajar basta Ia India VI-VIII). A partir de 1700, las grandes tecnologfas y las ideas tec-
porque contaba con Ia guia de un piloto gujarati de religion musul- nologicas que aceleraron las revoluciones agricola e industrial de
44 LOS ORlGENES ORIENTALES DE OCCIDENTE EL DESCUBRIMIENTO DEL OCCIDENTE ORIENTAL 45

Gran Bretafia fueron transmitidas desde China (vease el capitulo bilidad de seguir sosteniendo su tesis de que la revolucion industrial
IX). Ademas, las ideas chinas contribuyeron tambien a incentivar britanica fue realmente Ia primera del mundo (Ia <<clausula britani-
la Ilustracion europea. Y precisamente porque Oriente y Occidente ca» ). En segundo Iugar, para responder a Ia afirmacion de que el
han permanecido unidos en una especie de gran red global desde el Oriente Medio transmitio a Europa ideas y textos cientftlcos origi-
afio 500, debemos prescindir de la idea eurocentrica de que pode- nales que facilitaron el Renacimiento y la revolucion cientffica oc-
mos representarnos estas dos entidades como dos realidades total- cidentales, se invoca inmediatamente la <<clausula ishimica», que
mente distintas y antiteticas. desdefia la influencia oriental alegando que esos textos eran en rea-
Conviene asimismo sefialar que frente a todas mis tesis se des- lidad meras obras griegas y que los musulmanes no afiadieron a
pliega una serie de contramedidas que permiten (por lo general de elias nada valioso desde el punto de vista intelectual: todo lo que hi-
manera inconsciente) la pervivencia de la vision eurocentrica. Asf, cieron fue restituir a los europeos las obras griegas originales. Este
cuando los autores eurocentricos admiten que una determinada alegato se solapa entonces con Ia <<clausula griega», que estipula que
idea o tecnologfa se origino en Oriente, a menudo recurren a Jo que los antiguos griegos fueron Ia fuente original de Ia civilizaci6n mo-
cabrfa Hamar una «clausula orientalista» especifica. Dichas clausu- derna (es decir, occidental). Solo estos dos ejemplos deberfan bastar
las desdefian Ia importancia de cualquier logro concreto que pudie- para poner de manifiesto que hay muchas clausulas orientalistas que
ra haber alcanzado Oriente, haciendonos volver asf a! statu quo se solapan para constituir un <<texto orientalista» coherente desde el
orientalista. Este proceso rara vez se !leva a cabo de manera cons- punto de vista logico. De ese modo, para hacer mi tesis lo mas ve-
ciente, dado que casi ningun estudioso se empefia en defender una rosfmil posible, no tengo mas remedio --como le ocurre a cualquie-
vision del mundo explfcitamente eurocentrica. La mayor parte de ra que pretenda desafiar al eurocentrismo-- que enfrentarme a cada
las veces despliegan clausulas orientalistas con el fin de sustentar una de esas clausulas o formulas orientalistas concatenadas e irlas
su propia perspectiva teorica (por ejemplo, marxista, liberal, webe- desmantelando. Esa es la labor que ocupa la mayor parte de este li-
riana, etc.) mas que el eurocentrismo en sf. Pero lo hagan volunta- bro. Y baste de momento con el proceso de difusion.
riamente o no, el resultado sigue siendo el mantenimiento de Ia vi- Otro medio importante a traves del cual facilito Oriente la as-
sion eurocentrica, aunque solo sea porque todos estos enfoques son cension de Occidente fue Ia apropiacion imperialista por parte de
intrfnsecamente orientalistas. Europa de los recursos orientales (Ia tierra, la mano de obra y los
Bastanin dos ejemplos del modo en que se utilizan dichas clau- mercados). Subrayo aquf el papel de Ia identidad europea o de
sulas para ilustrar mi tesis. A Ia teorfa que expongo en el capitulo III Europa como sujeto agente. Todos los grandes especialistas antieuro-
en el sentido de que China realizo un milagro industrial durante Ia centricos intentan eliminar por completo la funcion de Occidente
dinastia Sung (siglo XI), los historiadores eurocentricos responden a como sujeto agente. Contar con ella, piensan, equivaldrfa a caer de
menudo invocando una de las «clausulas de China>> (o lo que Blaut nuevo en Ia trampa eurocentrica consistente en subrayar el caracter
llama Ia <<formula de China»). 36 Esta clausula desdeiia Ia importan- excepcional o singular de Europa. Pero al prescindir de Ia nocion
cia de mi tesis insistiendo en que no fue mas que una <<revolucion fa- de Europa como sujeto agente incurrimos en varios peligros. En
llida», tras Ia cualla economfa china volvio a su estado normal de primer Iugar, corremos el riesgo de presentar el exito europeo como
estancamiento relativo. De ese modo, estos teoricos tienen Ia posi- algo verdaderamente milagroso. 37 En segundo Iugar, dado que mi
46 LOS ORfGENES ORIENTALES DE OCCIDENTE EL DESCUBRIMIENTO DEL OCCIDENTE ORIENTAL 47

principal tesis engloba la contribucion positiva que hizo Oriente a A comienzos del periodo medieval, los europeos llegaron a
los logros occidentales, corro el riesgo de caer en Ia trampa del oc- definirse negativamente a si mismos frente al Islam (vease el capi-
cidentalismo, segiin el cual se privilegia a Oriente y se denigra a tulo V). Este hecho fue fundamental para Ia construccion de !a cris-
Occidente. En ultimo termino, semejante actitud no serfa mas ade- tiandad, que a su vez permitio Ia consolidacion del sistema econo-
cuada que el enfoque orientalista. Yen tercer Iugar, a! negar Ia fun- mico y politico feudal, tal como surgio mas o menos a finales del
cion de Europa como sujeto agente corremos el riesgo de caer en primer milenio e. v. Fue tambien esta identidad !a que condujo a las
una especie de trampa estructural-funcionalista, en Ia que !a fun- Cruzadas. Posteriormente, Ia identidad cristiana europea dio Iugar
cion del hombre como sujeto agente es sustituida por !a idea del a los llamados «viajes de descubrimiento>> --o lo que yo llamo !a
individuo como <<portador pasivo» de estructuras materiales. Efec- «segunda ronda» de las Cruzadas medievales-, encabezados por
tivamente, semejante postura concibe a los seres humanos como re- Vasco de Gama y Crist6bal Colon (veasen los capitulos VII-VIII).
ceptores del dono de !a carga del cambio, mas que como directores Cuando los europeos llegaron a America, ciertas ideas cristianas
creativos de dicho cambio. los indujeron a creer en Ia inferioridad de !a poblaci6n nativa del
Mi concepcion de !a funcion de Europa como sujeto agente di- Nuevo Mundo y de los negros africanos. Esta situacion a su vez le-
fiere tam bien de los enfoques puramente materialistas del resto de !a gitimo a sus ojos Ia superexplotacion y !a represion de Ia poblacion
bibliograffa antieurocentrica (y eurocentrica), porque se basa en americana nativa y de los africanos, asi como !a apropiacion del oro
la nocion de identidad, que a su vez es un fenomeno fruto de un y Ia plata de America, que a su vez contribuyeron el desarrollo eco-
montaje o construccion social. Y ahf puede encontrarse un punto de nomico de Europa de muy distintas maneras (vease el capitulo
union con el primer aspecto de mi tesis, dado que !a identidad euro- VIII). Despues, durante el siglo xvm, !a reconstrucci6n de !a iden-
pea se ha forjado siempre en un contexto global. Asi, pues, me fijo tidad europea llevo a !a creacion de lo que denomino un «racismo
en las diversas fases en las que Ia identidad europea fue montada y impllcito», que a su vez dio Iugar ala idea de !a necesidad moral de
vuelta a montar en un contexto global en constante mutacion, rela- !a «mision civilizadora>> imperial (vease el capitulo X). El hecho
cionandolas en todo momento con el progreso economico de Occi- de imaginar a Oriente como un mundo atrasado, pasivo e infantil, a
dente. No obstante, como explico en el ultimo capitulo, ello no su- diferencia de Occidente, avanzado, activo y paternal, fue decisivo
pone ni mucho menos afirmar que los facto res materiales carecen de para que los europeos emprendieran !a carrera del imperialismo.
importancia, pues de hecho constituyen un elemento muy importan- Pues las elites europeas creian sinceramente que estaban civilizando
te de mi argumentacion general. Aqui me limito a sefialar que Ia Oriente a traves del imperialismo (aunque muchos de sus actos des-
Ident!dad es un aspecto importante de Ia funcion de agente. Mi idea mintieran esta concepcion tan noble). Y a su vez, la apropiaci6n de
de funcion de agente parte de la premisa de que !a forma en que pen- numerosos recursos no europeos a traves del imperialismo supuso
samos en nosotros mismos o nos imaginamos a nosotros mismos y un nuevo refuerzo para !a revolucion industrial britanica, decisiva
ellugar que ocupamos en el mundo determina en una medida consi- en todo este proceso (vease el capitulo XI).
derable !a manera que tenemos de actuar en el. 1,Como construye- En definitiva, esto me permite reintroducir el tema de Ia funcion
ron, pues, los europeos una identidad imperial y como esta a su vez de Europa como sujeto agente en mi explicacion antieurocentrica de
dio Iugar a !a fase posterior de la ascension de Occidente? la ascension de Occidente. Algunos especialistas como Blaut acaso
EL DESCUBRIMIENTO DEL OCCIDENTE ORIENTAL 49
48 LOS ORIGENES ORIENTALES DE OCCIDENTE

denuncien este aspecto de mi argumentacion, especialmente pur- Evidentemente noes posible presentar todos los detalles en un solo
que parece caer de nuevo en un planteamiento eurocentrico que su- Iibro. Por deseable que esto fuera, tendre que conformarme con una
braya Ia excepcionalidad europea. Pero serfa asf solo si dicho as- labor mas modesta. Mi objetivo fundamental es esbozar los rasgos
generales de una imagen a!ternativa y presentar de paso pruebas su-
pecto constituyera el eje central de mi argumentacion. Asf, pues, es
fundamental tener en cuenta el marco explicativo general de mi in- ficientes que permitan echar por tierra los grandes pnncipiOs del
enfoque eurocentrico. Dicho de otro modo, el «exito intelectual>>
terpretacion, a saber, que Ia identidad europea constituye una va-
riante explicativa necesaria, aunque no suficiente. Pues sin !a difu- del Iibro, creo yo, deberfa apreciarse no fijandonos en si ellector
queda plenamente convencido o no por las particularidades de mi
sion de los recursos materiales y conceptuales de Oriente a traves
razonamiento, sino mas bien en si le persuade o no mi tesis de que
de !a globalizacion oriental, por mucha codicia y afan de apropia-
cion que tuvieran los europeos, no habrfan podido <<cruzar el um- Ja explicacion y !a vision eurocentrica de !a ascension y triunfo de
bra!». Ello significa ademas necesariamente que las causas mate- Occidente es un mito que debe ser impugnado.
rialistas deben ser incluidas entre los factures determinantes, junto
con el papel desempefiado por Ia identidad, si queremos elaborar
una explicacion satisfactoria de Ia ascension de Occidente.
En resumen, cuando mostramos el cuadro general que el euro-
centrismo se empefia en oscurecer, !a imagen primordial de Ia civi-
lizacion occidental -presentada como autonoma, genial y moral-
mente progresiva- se revela muy semejante a! retrato de Dorian
Gray de Oscar Wilde, cuyo verdadero rostro ha sido ocultado a! es-
pectador. Mi labor, por tanto, consiste en revelar esa imagen ocul-
ta y a! mismo tiempo resucitar el relato de Oriente. De ese modo,
pretendo socavar Ia idea eurocentrica del Occidente triunfante que
subyace, de manera latente o explfcita, en el fondo de las explica-
ciones a! uso de Ia ascension de Occidente. En este proceso nos ve-
remos obligados a descubrir los orfgenes del Occidente oriental.
Asf, pues, utilizando ellenguaje de Ia sociologfa positivista occi-
dental adoptado por Landes y otros, esas son las razones empfricas
(analizadas anteriormente) por las que deberfamos evitar el euro-
centrismo. Pues solo asf podremos ofrecer una explicacion satis-
factoria de Ia ascension de Occidente.
Conviene sefialar una Ultima cosa. Es evidente que me he im-
puesto una tarea muy ambiciosa, que exige una historia revisionis-
ta de practicamente todo el mundo durante los ultimos 1.500 afios.

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