0% encontró este documento útil (0 votos)
28 vistas17 páginas

Constitución de Cadiz

Cargado por

miltonloranca
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
28 vistas17 páginas

Constitución de Cadiz

Cargado por

miltonloranca
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
Está en la página 1/ 17

Esta obra forma parte del acervo de la Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM

www.juridicas.unam.mx https://biblio.juridicas.unam.mx/bjv Libro completo en: https://goo.gl/3EP5HP

LA CONSTITUCióN DE. CADIZ COMO INSPIRADORA DEL


POSTERIOR DERECHO CONSTITUCIONAL

Juan Pablo GARCÍA Y ÁLVAREZ

SUMARIO: L Introducción; II. La tradición parlamen­


taria; III. Los anteced�ntes inmediatos. a) Las Corte.,
y Constitución de Bayona; IV. La Junta Suprema
Central Gubernativa; V. Modo de elección de loi
diputados.

J. Introducción

En la fecunda historia de México nada hay que me atraiga más que el


periodo de su nacimiento como país independient�. Ese lapso de trece
años -que tomiChza en 1808, con el discurso del licenciado Verdad en
el Cabildo de la ciudad, y termina en 1821 con la e:ntrada del ejérdto
Trigarantc en la capital, consumando, así, la Independencia- es, para
1ní, fascinante; porque son, todavía, parte muy importante de la historia
general de España al mismo tiempo que constituyen, ya, el comienzo
de la historia particular de lo que hoy es la República Mexicana; o
dicho con el nombre legal, los Estados Unidos de Mé�!C?,
Entre-- !os nu.ícho� acontecimientos importantes que, durante el,
ocurrieron, hay dos que considero de importancia �urna: li iniciación
de la Guerra de Independencia, en la noche del 15 al 16 de septiem�
hre de 1810, y la apertura en Cádiz de las Cortes Generales y Extraor­
dinarías (cortes constituyentes, diríamos ahora) nueve días después, el
24 de septiembre de l 8 l O.
De la Guerra de Independencia; del padre Hidalgo, d1.: Morelos, de
Allende, de .Matamoros, y de tantos otros héroes, bien conocido unos y
anónimos otros, que aquella gesta produjo, mucho se ha hablado y más
se hablará aún en el futuro, pues es fuente inagotable de inspiración
para los sentimientos patrióticos más acendradm de lo, historiadores,
novelista.s y poetas, ciudadanos, en general.
Pero, como no es este el lugar ni momento :idecuados para ello, ya
q ue estamos convocados para. analizar, en todos sus aspectos, la problc­
mátiica del Derecho Mexicano, y, por lo que ::i mí respecta -y muy
particularmente• lo concerniente a la Consti tudón Política de la 1\fo.

DR © 1981. Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones Jurídicas


Esta obra forma parte del acervo de la Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
www.juridicas.unam.mx https://biblio.juridicas.unam.mx/bjv Libro completo en: https://goo.gl/3EP5HP
418 JUAN PABLO GARCÍA� ÁLVAR:U

narqufa Española, ele 1812, más conocida como Constitución de Cádiz,


entremos de lleno en el asunto.
¿Cómo era aquel documento jurídico-político que tanto impresionó
a los pueblos y a los estadislas más destacados de la época, en favor de
ella unos y otros en contra; qué mereció que Alejandro I, zar de Rusia,
vencedor de Napoleón -el "autócrata de todas las Rusias" tomo gus­
taba llamarse- ordenara su inmediata traducción al niso y su impr<:�ión
y difwión en aquel apartado país; que los gobiernos soberanos de Por­
tugal, Nápoles y Piamonte, entre otros, lo adoptaran como wyo -rn
Portugal, tuvo muchos más años de vigencia que en 1a misma. España-;
que calara tan hondo en la mente y costumbres de la gente de América
Hispana, que, aún hoy, en la República Mexicana, las plazas principalefi
de toda ciudad, se llaman "Plaza de la Constitución", en memoria di.'
aquel código político; y que el mismo Carlos María de Bustamante, el
cronista de la Guera. de Independencia, escribiera un foHeto en defensa
de ella, titulado "La Constitución de Cádiz o motivos de mi afec::to :i
la Constitución": y que, todavía, modernamente, .autores tan presti­
giados como Jacques Broz, Lucien Genet y Jean Vidalene, afirmen:
"¿Qué constitución StL'iCitó tanto entusiasmo éomo la de Cádiz y creó
un mito tan duradero?" (La época contemporánea, pág, 315. EUDEBA,
1966). Y que, por óltimo y para no alargar esto con más cjemplo!-·­
la Santa Alianza considerara de extrema gi-avedad la implantación en
fapaña, Por segunda vez, de Ia "téy de Cádiz y decidiera enviar--un
ejército invasor -los Cien mil Hijos de San Luis- a fin de que acabara
con ella y sometiera a 'süs ·partidarios al viejo y oprobioso régimen del
�,bsolutismo real?
¿Cuál fue su génesis y cómo se elaboró? ¿Qué comenla, cap.ai de
despertar simpatías universales y de provocar tanto odio?
¿Cómo se gestaron las Cortes de Cádiz? Indudablemente, hay ante­
<:edentes remotos y cercanos. Entre los primeros, p<>demos señalar, prin­
dpalmente, a la gran tradición pal"lamentaria espafiola; y, entre Jo�
inmediatos, a las Cortes y C',onstitudón de Bayona, y a Ja Junta Suprema
Central Gubernativa del Reino.

l f. /_a tradicion parlamentaria

La costumbre de reunir Cortes cada '1ez qut el país atravesaba por


alguna emergencia, e incluso, normalmente cada determinado plazo, es
en España más antigua que en ningún país conocido. Desde las profun­
didades de la Edad Media, los reinos españoles se reunían para acordar
impuestos, frenar o limitar la autoridad del rey y para reconocer al
heredero de la corona. Posiblemente, haya que buscar los antecedentes
mediatos de esta tradición muJtisecular nada menos que en los_ C�.n­
cilios de Toledo. Desde luego, fS mucho más anti gu a que ta·de Inglaterra.
Invadido el país por los franceses, con un rey instruso -.José 1- que
había recibido el reino en donación de su hermano Napoleón, quien
a su vez, lo había adquirido en trueque por dinero en ]os vergo0205os

DR © 1981. Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones Jurídicas


Esta obra forma parte del acervo de la Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
www.juridicas.unam.mx https://biblio.juridicas.unam.mx/bjv Libro completo en: https://goo.gl/3EP5HP

LA CONSTITUCIÓN DE CÁDIZ 419

tratos de Bayona con la familia real española, abandonado por la aristo­


Cracia y foS. dirigentes de l�_ nación, que, en su casi totalidad se habían
plegado a la vol untad de los borbones, el pueblo español, más cons­
ciente de su historia, de su valía y de su dignidad, clamaba por la
reunión de Cortes que pusieran remedio a tan aberrante situación,
mientra-; se alzaba, como un solo hombre, con las armas en la mano,
contra los usurpadores y :ms cómplices españoles. En consecuencia, todo
el pueblo español, no condicionado por intereses bastardos, era desde
finales de 1808 partidario de la reunión de las Cortes. Los "luego, luego,
luego" del C'.onséjo ele España e Indias y del arzobispo ele Barbón, tan
conocidos, son la más elocuente prueba de aquello. Por eso, cuando la
regencia, a principios ele 18 JO, llamó, por fin, a los representantes espa­
Jloles a Cortes generales, la convocatoria fue recibida con beneplácito
y alivio generales.
JJI. Los antecedentes inmediatos
a) Las Cortes y Constitución �o Carta otorgada- de Bayona
Napoleón, m�is conocedor que las propias clases dirigentes española,;
ele la problemática del pueblo español, una vez ducf10 legal del gobier­
no de España, convocó a Cortes inmediatamente en Bayona. Llamó, para
ello, a ciento cincuenta representantes de los tres Estados: clero, nobleza
y Estado llano. Algunos de los llamados expresamente se negaron a
asistir. Bien conocida es la violenta negativa del obispo de Orense.
don Pedro de Quevedo y Quintano, y la muy razonada y patriótica res-­
puesta que, en sentido negativo dio al general Sebatiani el iluHre
Jovelhmo�\ De todos modos, asistieron noventa y un representantes o
noventa y dos. Es muy interesante, para nosotros, señalar que, entre
ellos, había algunos íntimamente relacionados con ?vléxico, como el que
presidió la asamblea, .: Migu�l_ �le Azanza, virrey que había sido
<l�Llº�t
de la Nueva España; José Joaquín del Ml!ral, sacerdote de Tehuacán
de las Granadas, quien, ¡5ór" su adhesión al rey José, permaneció largos
años desterrado <le la patria y, sobre todo, don Ivfanuel Lardizábal y
Uribe, de Tlaxcala. hombre efe los más ilustres que han nacido en
México.
La Asamblea se a�rió el 15 de junio y, en el breve espacio de diez
sesiones discutió y ar.robó e1 proyecto' de Constitución que tenía pre­
parado Napoleón. Es d primer pacto s.i�_ab�ático o bilateral entre la
monarquía y el pueblo y como dice el historiador don Juan Onega
Ruhío, el Código C..onstitucion,,1 que aprob() "posee e1 indiscutible
méri.to de haber sido fa primera concesión otorgada por el poder real
:1 .la naci()n española''. En él se estah1ecfa una monarquía hereditaria
de varón a varón (ley Sálica) por orden de primogenitura; un Senado,
-compuesto de 24 individuos: una Asamblea legislativa, compuesta de
representantes del clero, la nobleza y el pueblo, a la manera antigua:
una magistratura inamovible; un Tribunal Supremo (Tribunal de Cas...1-
ción) y- un Consejo de Estado. Y, sobre todo, declaraba la igualclacl

DR © 1981. Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones Jurídicas


Esta obra forma parte del acervo de la Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
www.juridicas.unam.mx https://biblio.juridicas.unam.mx/bjv Libro completo en: https://goo.gl/3EP5HP

420 JUAN PABLO GARCÍA Y .\.LVAREZ

absoluta entre todas las partes de la monarquía española, disponiendo


que las de Ultramar tuviesen diputados permanentes cerca del gobierno
(Artículos 91 y 92), debiendo haber un solo Código de leyes civiles ,
criminales para la España peninsular y las Indias.
A las Cortes de Bayona asistió lo más granado de las personalidade,
españolas, con las excepciones señaladas. Podemos citar, por ejemplo,
además de los ya indicados anteriormente, a Mariano Luis de Urquijo.
Antonio Ranz Romanillos, José Colón, el príncipe de Castelfranco, el
duque del Parque, el arzobispo de Burgos, fray Miguel de Acevedo,
vicario general de San Francisco, fray Jorge Rey, vicario general de
San Agustín, fray Agustín Pérez de Valladolid, general de San Juan
de Dios, el duque de Frías, el duque de Híjar, el conde de Orgaz, el
marqués de Santa Cruz, el conde de Fernán Núñez, el conde de Santa
Coloma, el marqués de Castellanos, el marqués de Bendaña, el marqués
de Monte Hermoso, conde de Treviana, Raimundo Etenhard y Salinas,
inquisidor general, el duque del Infantado, Vicente Alcalá Galiana, el
almirante marqués de Ariza y Estepa, el conde de Castelflorido, el conde
de Noblejas, mariscal de Castilla, el marqués de Espeja, Juan Antonio
Llorente, el marqués de Casa Calvo, el conde Torre Múzquiz, el marqués
de la Hormazas, y otros muchos. Es decir, la más brillante representa­
ción de la nobleza y el ejército, los generales de las órdenes religiosas,
el inquisidor general, etcétera.
La Constitución de Bayona, mucho más liberal, democrática y pro­
gresista que la que Francia e Inglaterra tenían en la misma época.
constituía un verdadero regalo para el pueblo español. Lógicamente,
debió ser aceptada por éste con el mayor entusiasmo; pero, lógicamente
también fue rechazada con horror por su origen espúreo. Sin embargo,
revolvió, indudablemente, las ansias de libertad del pueblo español )
ayudó a inspirarle la idea de darse a sí mismo una Constitución que Je­
pusiera al nivel de los pueblos más civilizados.

°IV. La Junta Suprema Central Gubernativa


Como consecuencia de la defección del poder ante la invasión napo­
leónica, el_ natural anárquico del español y su siempre actitud centrífuga
en la política, provocó que proliferaran las Juntas de Defensa en los
reinos, provincias y pueblos, destacándose las de Asturias, Sevilla, Cádíz
y Valencia. La de Asturia!, llegó afortunadamente, a enviar a Londres
una delegación que firmó con Inglaterra un tratado por el cual ésta se
comprometía con los españoles a ayudarlos en su lucha contra los fran­
ceses. Nadie puso en duda la legitimidad de la gestión ni de la repre­
sentación. Empero, era necesario un gobierno central y para lograrlo, no
se escatimaron esfuerzos. Púdose constituir una junta general, con repre­
sentación de todas las existentes que, con el nombre de Junta Suprema
Central Gubernativa se constituyó e instaló eu Aranjuez el 25 de sep­
tiembre de 1808. A la fecha de la iniciación de sus actividades, la .Junta
Suprema estaba constituida así:

DR © 1981. Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones Jurídicas


Esta obra forma parte del acervo de la Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
www.juridicas.unam.mx https://biblio.juridicas.unam.mx/bjv Libro completo en: https://goo.gl/3EP5HP

LA, CONSTITUCI{>N DE CÁDIZ 421

Por Ara�c'in: . don Francisco de Palafox


don Lorenzo Calvo de Rozas
Por Asturia:-.: don Gaspar Melchor de Jove1lan™ ,..
el marqués de Campo Sagrado

Por Castilla la Viej-a; don Lorenzo Bonifaz Quintano

Por Cat.tlmla: el marqués de Villel


el marqués de Sabasona

Por Córdoba: el marqués de la Puebla


don Juan de Dios Rabé

Por Extrcmadura: don Martín de Garay


don Félix de Ovallc

Por Gr.anada: don Rodrigo Riquelme


don Luis Ginés de Funes y Salido

Por Jaén: don Sebastián de Jócano


don Francisco de Paula Castanedo i/

Por Mallon a e isi;1s don Tomás de Verí


adyacentes: don José Zanglada de Togores

Por Muricia: el conde de Floridablanca


el marqués de Villar
Por Canarias: el marqués de Villanueva del Prado
Por Sevilla: el arzobispo de Loadicea (don Juan de Vera
y Delgado)
el conde de Tilly
Por Toledo: don Pedro de Ribero
don José García <le la Torre
Por Valencia: el conde de Contamina
Por Le6n: Habían sido elegidos primeramente don An­
tonio Va]dés y el conde de Quintanilla, pero
no pudieron asistir a la instalación de la Junta
en Aranjuez porque estaban detenidos a la
orden del general Cuesta. A principios de
1810, aparece como uno de los representantes
de León ei vizconde de _Matarrosa, más tarde
famoso conde de Toreno.

Posteriormente se incorporaron a la Junta los siguientes diputados:

DR © 1981. Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones Jurídicas


Esta obra forma parte del acervo de la Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
www.juridicas.unam.mx https://biblio.juridicas.unam.mx/bjv Libro completo en: https://goo.gl/3EP5HP

422 JUAS PABLO GARCÍA Y ÁLVAREZ

Por Castilla la Vieja: don Francisco Javier Caro


Por Galicia: el conde de Gimonde
don Antonio Aballe
Por Madrid: d conde de Altamira
don Pedro de Silva, patria1-ca de la� J odias
Por Navarra: <lon Miguel de Balanza
don Carlos de Amatria
Por Valencia: el príncipe Pío, sustüuido después, por muer­
te, por el marqués de la Romana.

Nombrado presidente <le la Junta Suprema el conde de Floridablanu


y secretario don Martín de Garay, designó como oficial mayor al eximio
poeta Manuel José Quintana, apresurándose a comunicar su comtitu­
ción a los países amigos donde España aún tenía embajadas y a lm
virreinatos, capitanías generales y demás dependencias de Ultramar.
a fin de recabar reconocimientos y acatamiento como gobierno legítimo
de Espaüa. Uno de los actos primeros de la Junta fue enviar a América
y Filipinas un explosivo manifiesto -cuya redacción es generalmente
atribuida a Quintana, en el que se les comunicaba que "ya no habfa
colonias, pues las consideradas hasta entonces como tales eran provin­
cias y reinos que formaban parte integrante de la: monarquía". E...
decir, que eran iguales en todo a las provincias de la España peninsular.
Asimismo, acordó la Junta que tuvieran representación en ella los
territorios de Ultramar, para lo· cual debían efectuar elecciones, a la
manera antigua de Castilla, lo más pronto posible.
Deseosa la Junta de satisfacer en lo posible las aspiraciones popu­
lares de tener un gobierno moderno, se organizó dividiéndose en cinco
secciones, llamadas de Estado, Gracia y Justicia, Guerra, Marina y
Hacienda. Eran verdaderos ministerios y a cada una de ellas se le,
adjudicó un secretario del despacho.

Las secciones estaban integradas con las personas siguientes:

Estarlo: Florida blanca


Valdés
Rivero
Villar
Contamina
Villel
don Pedro Ceballos, secretario del despad10
Gracia y Justicia: arzobispo de Laodicea
el patriarca de las India.-,
Riquelme

DR © 1981. Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones Jurídicas


Esta obra forma parte del acervo de la Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
www.juridicas.unam.mx https://biblio.juridicas.unam.mx/bjv Libro completo en: https://goo.gl/3EP5HP

LA CONSTITUCIÓN DE CÁDIZ 42S

Rabé
Caro
don Benito Hermida, secretario del despacho
Jovellanos
Guerra marqués de Camposagrado
Palafox
prfncipe Pío
conde de Casa Till y
Verí
García de la Torre
don Antonio Cornel, scu-etario del despacho
l'vla'rina: Sal,asona
Ayamana
Gimonde
Puebla
Quintano
Amatria
don Antonio Escaño, secretario del despacho
1-JadC'mla: Ovalk
Calvo
Avalle
Jócamo
Funes
Balanza
Castancdo
Garay
don Francisco Saavcdra, secretario del <kspacho

La Ju nu1 nombró inquisidor general al obispo de Orense,

La Junta Suprema no tardó en dar color reaccionario cuando, por ,


decreto del 12 de noviembre de 1808, anuló la expulsión de los jesuítas, :
permitiéndoles regresar. Igualmente, suspendió la venta de bienes de '
"manos muertas" iniciada en tiempos de Godoy y acordó numerosas
¡
restricciones a la libertad de imprenta. Por otra parte, estuvo muy
desacertada en la dirección de la guerra, debiendo abandonar Aranjuez
hada Badaíol ante el acoso de los franceses, encaminándo!ie a Sevilla,
donde se instaló el 17 de diciembre. La víspera de final de año moría
en Sevilla el conde de f"loridablanca, siendo sustituido en la presidencia
de la- Junta por el marqués de Astorga, precursor, según un historiador
moderno, del liberalismo conservador. La Junta había declarado oficial­
mente la guerra a Francia el 14 de noviembre de 1808 y el 9 ele enero
siguiente protocolizó el pacto de alianza con la Inglaterra, cuyos fun·
damentos habían sido puestos por la delegación de Asturias, como y:.J
dije,

DR © 1981. Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones Jurídicas


Esta obra forma parte del acervo de la Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
www.juridicas.unam.mx https://biblio.juridicas.unam.mx/bjv Libro completo en: https://goo.gl/3EP5HP

424 JllA!'. PABLO GARCÍA Y 1\LVAREZ

Ese mismo mes de enero, el día 22, la Junta dispuso que se cclcbrarall
elecciones en América y Filipinas para que los virreinatos y capitanías
generales enviasen sus diputados y se uniesen con los españoles penin­
sulares. En México, esas elecciones se celebraron normalmente, más bien
con entusiasmo, terminándose el 4 de octubre de l 809. Compitieron en
ellas los hermanos Lardizábal y Uribe (don Manuel y don Miguel).
don José Mariano de Almanza, regidor de Verácrm; el oidor Aguirre, \
1
el obispo auxiliar de Oaxaca, fray Ram6n Casaus. Quedaron finalistas,
por este orden: don Manuel Lardizábal, su hermano don Miguel y, en
tercer lugar, el señor Almanza. La suerte decidió por don Miguel Lar­
dizábal y Uribe.
Creo que ya es hora de que hablemos un pnco de estos hermanos
Lardizábal, que tan alto papel representaron en la política española
de principios del síglo pasado y que, con el peruano Pablo de Olavide,
están obligando a los historiadores a revisar uno de los lugares comune�
de la historia de la colonización española en Amérira y Filipinas: el de
que los criollos -o españoles de América- estaban subestimados por
el gobierno español en relación con los cargos públicos, p1,1es estos dos
hermanos, mexicanos, ílustres por todos conceptos, radicados en la
España peninsular -como tuve ocasión de decir hace años en otro
congreso- ll egan, por el sólo empuje de su capacidad, talento y sabi­
duría, a ocupar los más altos puestos en la administración pública,
obteniendo la admiración y el rcspelo de sus conciudadanos y un lugar
destacado en la historia, pues vemos a uno, en 1808 firmando la C..onsti­
tución de Bayona por el Consejo de Ca�tilla; y, en 1809 como decano
del Consejo de Espafia e Indias; y a don Miguel, ahora como diputado
electo por la Nueva España a la Junta Suprema Central Gubernativa
del Reino; y, más tarde, en 1810, lo encontraremos como uno de los
regentes del reino, lo más que puede ser un hombre en una monarquía,
aparte del rey. Y, después, mini&tro universal de Indias, con Fernan­
do VII.
Copiándome a mí mismo, puedo decir que "nacieron los hermanos
don Manuel y tlon Miguel Lardizábal y Uribe en un lugar de la pro­
vincia de Tlaxcala, llamado la hacienda de San Juan del Molino, el
primero en 1739, y el segundo, en 1744". Hay dudas sobre si estudiaron
primeramente en el Seminario palafoxiano, de la ciudad de Puebla, o
en el Colegio de San Ildefonso, de la de México. En 1761, se trasladaron
a España, inscribiéndose en la Universidad de Valladolid; Manuel en
la Facultad de Derecho, y Miguel en la de Teología, sin que al parecer
llegase a] sacerdocio.
Don Manuel, el m:ís culto y menos político de los dos, fue el primer
penalista y jurisconsulto español de su tiempo. Publicó un libro titulado
"Discurso sobre las penas, contraído a las leyes criminales de España,
para facilitar su reforma", que le dio gran prestigio y renombre. Era
tal el crédito de que gozaban don Manuel de Larclizábal con reyes v
gobiernos, que fue encargado de reunir los materiales para formar la
Navisi,ma Recopilación, como dice el mismo Carlos JV en �\J cédula

DR © 1981. Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones Jurídicas


Esta obra forma parte del acervo de la Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
www.juridicas.unam.mx https://biblio.juridicas.unam.mx/bjv Libro completo en: https://goo.gl/3EP5HP

LA CONSTITU_CIÓN DE cÁDIZ. ,125

del 15 de julio de 1805, que sirve de prólogo a la edición de tal cuerpo


legal:-

... para su complimiento, a propuesta de mi fiscal, don Pedro


Rodríguez Campomanes, nombró el Consejo .a don Manuel de Lar­
dizábal, mandando que, por sus escribanos de gobierno y ard1ivero,
se le pasase un �jemplar de los decretos, cédulas y autos a<:orda<los ...
... .. Executada con efecto, expuso el Consejo a mi augusto Padre,
en 10 de d"iciembre de 1782, la creación de una Junta de. Ministros
de él, a que asistiese Lardizábal ... "
" ... ConformJndose con el parecer del Consejo se sinió nombrar
tres de sus ministros para la junta en que Lardizábal debía presentar
sus trabajos ...' ·
_ En la edición del "Código de las siete partidas", de 1807, por la Real
Academia de la Historia, hay una "Advertencia preliminar" que dice así:
Habiendo acudido !a Real Academia de la Historia al Rey nuestro
Señor solicitando que se autorizase su edición de las Partidas para
uso de los Tribunales del reino, S. M. se dignó mandar que la exami­
nase y calificase una Junta, compuesta de Excmo. Sr. D. Juan Pérez
Villamil, consejero de Estado, del Ilmo. Sr. D. Manuel de Lardizábal,
del IJmo. Sr. D. José María Puig, del Sr. D. Nicolás de Sierra, mi­
nistros estos tres últimos del "Consejo Real ... ", por donde se ve
bien la categoría intelectual y académica que ya había logrado al­
canzar nuestro D. Manuel.

Y, para la edición del "Fuero Juzgo", que la misma Real Academia


de la Historia publicó en 1815, don Manuel fue seleccionado para
escribir su introducción, o sea, el ''Discurso sobre la legislación de los
visigodos y formación del Libro o Fuero de los .Jueces, y su versión
castellana'", verdadero monumento de la literatura jurídica. f�n él ya
aparece don· Manuel de Lardizábal como del Consejo y Cámara de su
majestad.
Don Manuel fue secretario perpetuo de l.a. Real Academia Española,
perteneciendo, igualmente, a la Real Academia Geográfico-Histórica de
V,tlladolid'. Asimismo, desempeñó los cargos de alcalde del Crimen y
ele Hijosdalgo de 1a Real Cancillería de Granada, fiscal de la Sala de
Akaldes de Corte y fiscal de! Supremo de Castilla. Su nombre figura
en el "Catálogo de autoridades de la Lengua", publicado por Ja Aca�
demia.
En su libl'O ·sobre las penas ya citado (Madrid, imprenta de lharra,
1782, 1 tomo en 80.), Lardizábal se· adelanta a su tiempo. Afirma que
d objeto· prindpial de la pena es ''la seguridad y tranquilidad de los
< iudadanos y el 1·esarcimiento o reparación del perjuicio causado al
rnmún · y· a Iós particulares"; · Controvirtiendo a Beccaria, defendi<'>
l;i licitud de la pena de muerte, aunque se oponía a 1a confiscaciún de los

DR © 1981. Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones Jurídicas


Esta obra forma parte del acervo de la Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
www.juridicas.unam.mx https://biblio.juridicas.unam.mx/bjv Libro completo en: https://goo.gl/3EP5HP

426 JUA!'i PABLO GARCÍA Y ÁLVAREZ

bienes del culpable porque, con ella, recae la pena en la familia, que
es inocente; igual piensa sobre las mutilaciones de miembros, el tor­
mento, las penas de infamia, etcétera, y propuso un sistema peniten�
ciario igual al más moderno, con establecimientos de casas de correc­
ción donde los presos encuentren trabajos y castigos proporcionado,;
a los delitos que hayan cometido. Murió en 1823.
Su hermano don Miguel se inició en Valladolid en los estHdios de
Teología, como ya dije, a los que sumó la Historia Eclesiástica y de lo�
Concilios, así como la profana, antigua y moderna. Pronto, fue nom­
brado sea-etario de Ventura Caro, en la comisión que, en Navarra.
demarcó los límites con Francia. Luego, lo encontramos com0 oficial
primero en la Secretaría de Estado y, por razones que su amigo Jovella­
nos no logró averiguar, cayó de la gracia de Godoy, retirándose al país
vasco, donde se le nombró director del Seminario Patriótico ele- Vergara,
uno de los puestos docentes de más categoría y más codiciado. �uando
Fernando VII, camino de Bayona, pasó por allí, don Miguel intentó
disuadirle, pero sin éxito. Al estallar la guerra con los franceSes, se
retira hacia el sur, siguiendo a la Junta Suprema, en Aran juez;. hasta
Sevilla y Cádiz. Ya he dicho que resultó elegido por la Nueva España
para representarla, como su diputado, ante la Junta Suprema. A- prin­
cipio de febrero de 18IO, fue nombrado miembro de la Regencia (la
primera), que estaba formada por los siguientes personajes: ·.

don Pedro de Quevedo y Quintano, obispo de Orense


don Francisco Javier Castaños, general, héroe de Bailén
don Francisco de Saavedra, consejero de Estado
don Antonio Escaño, general de fvlarina, y
don Miguel Lardizábal y Uribe, diputado por Nueva España.

Como tal regente, cogobernó la parte libre de Espafia y las pasesione.i


ultramarinas hasta la instalación de las Cortes, el 24 <le septiembre
ele 1810.
Como los otros cuatro pentarcas, fue residenciado en Alicante, poi
orden de las Cortes, una vez que cesó en sus funciones <le regente. En
esta ciudad, publicó un manifiesto contra las Cortes, <!_ue tituló. así:
"Manifiesto que presenta a la nación el consejero <le Estado, don Miguel
de Lardizábal y Uribe, uno de los cinco que compusieron el. Supremo
Consejo de Regencia de España e Indias, sobre su conducta polític,
en la noche del 24 de septiembre de 1810". El escándalo fue inenarr:tble.
pues don Miguel se permitía atacar la soberanía de las Cortes, le<i
negaba autoridad y afirmaba que, de haber dispuesto de la fuerza pú­
blica, las hubieran disuelto "manu militari" la: misma noche de -su
instalación. Las Cortes, ni cortas ni perezosas, acordaron su procesa­
miento, ordenando que se le apresase y condujese a Cádiz, d�mde fue
internado en prisión.
El decreto de las Cortes nombrando al tribunal que habría de juz1tarle
es de fecha 17 de octubre de 1811, y está firmado por Bernardo, obispo

DR © 1981. Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones Jurídicas


Esta obra forma parte del acervo de la Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
www.juridicas.unam.mx https://biblio.juridicas.unam.mx/bjv Libro completo en: https://goo.gl/3EP5HP

LA CONSTinJCIÓN DE cÁDIZ 427

de Mallorca, presidente, y por Juan de Bat1le y José María Calatrava,


como secretarios. El fiscal del tribunal, don Manuel María de Arce.
pidió la pena de muerte, pero después de muchas intrigas y complica­
ciones, se le impuso solamente (14 de agosto ele 1812) la de extraña­
miento de todos los territorios de la monarquía. Al regreso de Femando
VII de Francia:, lo llamó para entregarle el nuevo ministerio universal
de Indias, regresando de Inglaterra, donde se había refugiado. Hombre
muy conservador, pero de arraigada ética y muy patriota, reprobab:1
los procedimientos de Fernando Vil y su manera· de gobernar. Y, suelto
de lengua y de pluma, pronto se enemistó con él, por lo que fue desti­
tuido y enviado preso al castillo de Pamplona, quedando en libertad,
más tarde, con la condición de que se dedicara, exclusivamente, a
dirigir el Seminario de Vergara. Murió en Vergara en I82t
Si consideramos que, cuando los hermanos Lárdizabal llegaron a Eo;­
pafia, procedentes de la Nueva España, estaban allá en el apogeo de Ja
Ilmtraci<'m, manifest,índose claramente un verdadero renacimiento de
la cultura española, podemos considerar fácilmente la enorme,· valía
de estos dos ilustres mexicanos, pues tuvieron que competir con lo más
ilustre, lo más culto y preparado de 1a clase intelectual peninsular, sólo
igual a la gente que se destaró doscientos años antes, en e] "Siglo de
Oro" español. Eran mexicanos, encuadrados en lo que hoy llamaríamos
grupos de derecha, pero rectos, justos y sabios como el que más.
Dejé a la Junta Suprema Central Gubernativa del Reino instalada
en Sevilla a principios de 1809. Las contradicciones internas, que pro­
vocaban luchas por el poder, la hicieron inoperante. La guerra iba cada
vez peor y la Junta no hallaba solución ni para ella ni para ]os proble­
mas del pueblo. Se despretigiaba cada vez más. Por un lado, los parti­
darios de Floridablanca, que eran mayoría, oponían toda su fuerza
para impedir cualquier reforma. Por otro, Jovellanos encabezaba lm
grupos que ansiaban la convocatoria de Cortes, pero dentro de este grupo
había otro, apoyado popularmente, que se inclinaba a las medidas
más radicales, a cuyo frente se encontraba Calvo de Rozas y don José
María Queipo de Llano, conde de Toreno. La demanda de convora­
toria de Cortes era ya general durante 1809. Hasta el Consejo de Espafia
e Indias, que se había opuesto a cuanto significara: cercenar las facul�
tades reale,; ab•olutistas asumidas nor la Junta, y a cuvo frente como
decano estaba don Manuel de Lardizáb.aI, 'cambió de opinión, haciendo
suva la tesis de Ja Lev de Partidas, oue m::indaba que, en Ta minoridad
del rey, debiera nombrarse una regencia de uno. tres o cinco miembros,
hon{�l�g-;ndo J.a situación del momento, con el rey prácticamente preso
en Francia, con la minoridad v convoca Cortes con urg-encia. La Junta,
totalmente desprestigiada, se allanó y a fines de enero de 18IO, rcnunci6
sus· pode1·es en· favor de una regenda, los nombres de cuyos compo­
nente., va he dado. Se ha b 'a convenido que, de acuerdo ron T ovellanos,
se convor-ara a los estamentos de nobles y cirro, a fin de que, juntos,
formaran una sola C�mara; v llamar al pueblo, o Estado llano pant
que integrara la segunda; todo a la manera inglesa como quería d

DR © 1981. Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones Jurídicas


Esta obra forma parte del acervo de la Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
www.juridicas.unam.mx https://biblio.juridicas.unam.mx/bjv Libro completo en: https://goo.gl/3EP5HP

JUAN PABLO GARCÍA Y ÁLVAREZ

ilustre asturianp. Pero, sin que todavía se sepa claramente cómo su�edió
la cosa, la._ verdad es que nunca salió la convocatoria para nobleza y
clero, y así l.a: que convocaba al Estado llano. Dicen que el conde_ de
Toreno tuvo mucho que ver en la maniobra, aunque él era prócer.
La Regencia, por decreto de 20 de septiembre de 1810, aceptó que
las Cortes fueran unicametales. Debemos recordar que la Cámara única
en las Cortes tenía cierta tradición en España, pues en las de Toledo
de 1538, el rey Carlos I de España y emperador de Alemania, había
expulsado a los nobles y a los representantes del Clero del seno de las
mismas, alegando que le bastaba: con el apoyo y consejo de los repre­
sentantes del pueblo para poder gobernar con acierto. Oportunidad
que la burguesía naciente de entonces no supo aprovechar para que­
darse con el poder y adelantar así varios siglos para la revolución
burguesa que todavía no ha tenido España plenamente.

V. Modo de elección de los diputados

Dentro- de la convocatoria general para el Estado llano, hubo dos


modos de efectuarla:

a) Una convocatoria para los pueblos de la península a fin de que


eligieran un diputado por cada 50,000 habitantes, con la triple condi­
ción de que pasara por la elección de parroquia, de distrito y de pro­
Yincia.
b) Otra, para los países de Ultramar, que deberían elegir un diputado,
también a través del Ayuntamiento de la capital de intendencia o pro­
vincia.
Inmediatamente, estalló el descontento en la península: Las ciudades
que, de3rle muy antiguo, tenían voto en Cortes, de los reinos de Cas­
tilla y de Aragón, exigieron que se les respetara su derecho que no
habla caducado; y por su parte, las Juntas Provinciales o Regionales
alegaron que ellas eran las que primero que nadie, habían organizado
la lucha contra Napoleón, habiendo formado la .Junta Suprema con sus
representantes. Exigieron que se les reconociera el mismo derecho. Como
la cosa urg-ía, y para no descontentar a nadie, se acordó que, además
de los diputados elegidos uno por cada 50,000 habitantes, tuvieran
representación doble ]as .Juntas y unipersonal las ciudades con antiguo
YOto en Cortes. Ya he dado la relación de las Juntas cuyos represen­
tantes integraron la Suprema; a continuación, indico el nombre de las
ciudades con voto en Cortes, según las que constan en los cuadernos
de Cortes de las últimas que se celebraron, que fue en 1789 .al comien­
zo del reinado de Carlos IV:

DR © 1981. Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones Jurídicas


Esta obra forma parte del acervo de la Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
www.juridicas.unam.mx https://biblio.juridicas.unam.mx/bjv Libro completo en: https://goo.gl/3EP5HP

LA CONSTITl.1CIÚN DE cArnz

Reino de Castilla

Burgos Murcia Guadalajara


León Cuenca Granada
Avila Toledo Oviedo
Segovia Sevilla Galicia (1)
Zamora Córdoba Palencia (2)
Toro Jaén Badajoz
Salama11ca \/alladolid
Soria Madrid

(1) Galicia enviaba a las Cortes, desde Felipe IV, por cédula de 13
de octubre de 1623, dos procuradores, elegidos por las siete ciudadc.,;
siguientes: Santiago, La Coruña, Lugo, Orens.e, Bctanzos, Tuy y Mon­
doñedo.

(2) Extremadura también enviaba dos procuradores, desde Felipe IV.

Aragón Catalurla Valencia Baleares

Zaragoza Barcelona Valencia Palma de Ma11on:a


.Jaca Gerona Peñíscola
Calatayud Tarragona Borja
Tarazana Ccrvcra
Fraga Lérida
Tortosa

En Ultramar, hubo, igualmente, sus arreglos y acomodamientos. L--i


convocatoria, general para América y Filipinas, fue recibida en México
por la Audiencia, al mismo tiempo que la orden de la Regencia para
que el arzobispo.virrey, Lizana, resignara sus poderes. en aquélla. La
Audiencia, pues, circuló la convocatoria, no estando seguro si lo hizo
también a las provincias internas, o la de estas últimas -que sí la
recibieron y eligieron diputados� fue cosa del capitán general. Se
extendió el derecho a Tlaxcala, que pertenecía a la Intendencia de
Puebla; a Tabasco, que dependía de la de Yucatán, y a Querétaro,
que poseía el único corrcg-irniento q ue quedaba.
Considerando que los diputados de Ultramar y los de la penínsuJ;i
cuyos distritos estaban en poder del enemigo, tardarían en llegar a la
isla de León, se acordú que fueran elegidos 30 suplentes para a quéllos
y algunos menos para los de los españoles peninsulares, elegidos, .a
votación mayoritaria, entre los residentes en Cádiz procedentes de las
misma� regiones. No fue, pues, uniforme la elección de Jos diputados.
a las Cortes de Cádiz. Yo he encontrado ya ocho formas diferentes de
elección y estoy seguro de que son más.

DR © 1981. Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones Jurídicas


Esta obra forma parte del acervo de la Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
www.juridicas.unam.mx https://biblio.juridicas.unam.mx/bjv Libro completo en: https://goo.gl/3EP5HP

430 JUAN PABLO GARCÍA Y ÁLVAREZ

Los suplentes elegidos en Cádiz para la Nueva Esparia fueron:

don José María Gutiérrez de Terán


don Andrés Savariego
don Francisco Fernández Munilla
don Octaviano Obregón (1)
don José María Couto
don Máximo Maldonado, y
don Sanl vador Samartín.

(1) Al ser elegido, posteriormente, diputado propietario por Gua­


najuato, don Octaviano Obregón, oidor de la Audiencia, dejó de ser
suplente.
LoS diputados elegidos en el virreinato de la Nueva España, conforme
a la convocatoria, fueron:

México (capital) José Ignacio Be·ye de Cisneros


Veracruz Joaquín Maniau y Torquemada
Puebla Antonio .Joaquín Pérez y Martínez Robles
Yucalán l\'1iguel González y Lastiri
Tabasco José Eduardo de Cárdenas y Romero
Tlaxcala .José Miguel Guridi y Alcacer
GU.anajuato Octaviano Obregón
Qucrétaro Mariano Mendiola y Velarde
Zacatecas José Miguel Gordoa y Barrios
Guadalajara (N. Galicia) José Simeón de Uría y Berrueco
Va'ladolid (Michoacán) José Cayetano de Foncerrada

PROVINCIAS INTERNAS

Sonora (lnt. de Arizpe) Manuel María Moreno


Nuevo México (Sta. Fe) Pedro Bautista Pino
Duran�o (N. Vizcaya) Juan .José Güereña
C0ahuib José Miguel Ramos de Arizpe17·

La ciudad de San Luis Potosí eligió a Florencio Barragán y, después,


a Bernardo Vil larreal, quien prefirió quedarse al lado del general Calle­
ja, pero sí cobró Jos viáticos para el viaje al Ayuntamiento de la ciudad.
En Oaxaca, fue eligido don Manuel María Mejía, pero tampoco se
trasladó a F,spaña, siendo sustituido por don Juan María Ibáñez de Cor•
vera, quien hizo lo mismo.
En 1as Provincias Internas, no se sabe que las Californias, Texas ni
T.a·mauli pas eligieran diputados. Pero, Monterrey sí lo hizo, en la per­
sona del sacerdote luan José de Ja Garza, quien salió de aquella ciudad
hacia Veracruz, a fin de embarcarse p ara España, pero entre esta· última
localidad y La Habana se perdió su pista sin que volviera a saberc;e
nada de él. Desde luego, no llegó a Cádiz.

DR © 1981. Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones Jurídicas


Esta obra forma parte del acervo de la Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
www.juridicas.unam.mx https://biblio.juridicas.unam.mx/bjv Libro completo en: https://goo.gl/3EP5HP

LA COJ\:STITUCIÓN DE CÁDIZ 431

Como los diputados elegidos para el reino de Guatemala siempre


;ictuaron en Cádiz de conformidad con los de México, me permito
añadir sus nombres:

Suplentes elegidos en Cádiz:


Andrés de Llano
Manuel de Llano
l'ropiétarios, clr:gidos en el reino

Antonio Larrazábal y Arrivillaga Distrito de Guatemala


Florehdo del Castillo " Costa Rica
Mariano RoLles y Domínguel " Chiapas
José Ignacio A vila " San Salvador
Antonio Lópe1. de la Plata " Nicaragua
José: Francisco l\Iorejón " Honduras

En total, fueron üí diputados americanos, que, por profesiones, se


distribuyen así:

Sa< erdotes .................. _ ..... 28


Militares ......................... . 16
Funcionarios .............._ ...... 12
Abogados ........................ . 5
Catedráticos ...................... 2
Comerciantes 2
Indeterminados 2

Era condición obligada que los di putadas americanos y filipinos


fueran nacidos en el lugar <le la elección, aunque se dice por los histo­
riadores que uno de los de México era esp.añol de nacimiento, pero sin
indicar su nombre. Podría tratarse de Foncerrada, el elegido por Valla­
dolid de Michoacán, pero sin seguridad.
Las Cortes se abrieron en la isla de León el 2'1 de septiembre de ISIO,
con 107 diputados, 59 propietarios y 48 suplentes. El único diputado
propietario americano presente fue don Ramón Power, marino de �ucrra,
representando a Puerto Rico. Eligieron presidente a don Benito Ramón
de Henmida. diputado por el reíno de Galicia, y secretario a don Eva­
risto Pére1. de Castro, diputado por Valladolid, suplente. Lo primero
gue hicieron fue declarar la soberanía nacional, establecer la división
de poderes, adjudicándose plenamente, el legislativo; y designar a la
Regencia como Poder F.jecutivo para, a continuación, aceptarle la dimi­
sión y nombrar la segunda Regencia, integrada por:

Joaquín Blake, general de ejército


Padro de Agar, capitán de fragata, y
Gabriel Ciscar, jefe de escuadra.

DR © 1981. Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones Jurídicas


Esta obra forma parte del acervo de la Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
www.juridicas.unam.mx https://biblio.juridicas.unam.mx/bjv Libro completo en: https://goo.gl/3EP5HP

132 JUAN PABLO GARCÍA Y ,\L\'AREZ

Esa misma noche eligieron la mes.a definitiv;-i del Congreso, que­


dando así:

Presidente Ramún Lázaro tlc Dou, <liputado por Cataluña


Vicepresidente Ramó n Powcr, diputado por Puerto Rico
Secretario lo. Evaristo Pérez de Castro, por Valladolid
Secretario adjunto i\ifanuel Luján, por Extrcmadura

Las Cortes generales y extraordinarias funcionaron desde el 24 de


septiembre de 18IO hasta el 20 de septiembre de 1813. Durante ese
tiempo, acometieron la discusión y posible solución de todos los pro­
blemas que aquejaban al país: Aprobaron la Constitución, establecieroll
en el imperio las diputaciones provinciales, aprobaron la enseñanza
pública gratuita, abolieron la Inquisición y los privilegios feudales:
acordaron la libertad de imprenta y en general, colocaron a España
a la cabeza de las naciones mejor organizadas jurídicamente. Es decir.
realizaron una verdadera revolución desde arriba.
Los diputados mexicanos, en núm ero de 21, se volcaron a favor de las
reformas, con el mayor entusiasmo. Tal fue el prestigio que adquirieron
que, por ejemplo, don Antonio Joaquín Pérez, diputado por Puebla.
fue elegido, por unanimidad, al trasladar las Cortes de la isla de León
a Cádiz y él presidió ahí por primera vez; don José María Gutiérrcz
de Terán, suplente, natural de Coahuila, presidió más tiempo que
nadie; y don José Miguel Gordoa y Barrios, diputado por Zacatecas.
tuvo la satisfacción de ser el último presidente, el que clausuró la,
Cortes. En total, hubo seis presidentes mexicanos de las Cortes de Cádiz.
que fueron:

Antonio Joaquín Pére1 Enero 24, 18! 1 a febrero 24, 1811


.Juan José Gücreña .Julio 24, 1811 a agosto 24, 1811
José �Jaría Gutiérrez de Terán Abril 24, 1812 a mayo 24, 1812
.José Miguel Guridi y Alcocer Mayo 24, 1812 a junio 24, 1812
Joaquín Maniau y Torquemada Febrero 24, 1813 a marzo 24, 1813
José M. Gordoa y Barrios Agosto 24, 18m a septiembre 20, 1813

y seis vicepresidentes mexicanos, que fueron:

Mariano Mendiola y Velarde Febrero 24, 18! l a marzo 24, 1811


José Simeón de Uría .Junio 24, 18! I a julio 24, 1811
Joaquín Maniau fulio 24, 18! l a .á11;osto 24, 1811
.J. I\1aría Gutiérrez de Terán Marzo 24, 1812 a abril 24, 1812
J. Miguel Gordoa y Barrios Agosto 24, 1812 a septiembre 24, 1812
José ivfaría Cauto Abril 24, 1813 a mayo 24, 1813

La Constitucibn de C,idiz fue jn<;piración � modelo para mucho.-.


otros codigo� constitucionales de diversos países. Ciñéndonos a :tvféxico.
vemos que ha influido determinantcmente en la de :-\patzingán y mucho

DR © 1981. Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones Jurídicas


Esta obra forma parte del acervo de la Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
www.juridicas.unam.mx https://biblio.juridicas.unam.mx/bjv Libro completo en: https://goo.gl/3EP5HP

LA CONSTITUCIÓN DE C:\DIZ 433

en la del ;Hio 1824. Los diputados mexicanos en las Cortes de Cádiz


la consideraban suya, pues efectivamente, sin ellos, sin su capacidad
y cooperación no hubiera sido posible. La costumbre mexicana de reno­
var, cada mes, la presidencia de la Cámara de Diputados, viene desde
la-; Cortc5 de Cádiz.
Con C�la Constitucicín Espaiia demostró, una vez má�. :;u constante
vocacit'.in jurídica. En tres periodos cruciales de la civilización occiden­
tal España mostró al mundo el camino de la jurdicidad: En el siglo XVII
con el Fuero Juzgo, imitado y hasta adoptado por muchos pueblos
curnpeos; en los siglos XIII y xrv, con el Código de las Siete Partidas,
verdadero renacimiento del Derecho Romano; y, en el siglo xrx, con esta
Constüución de 1812, que tanto revolvió el sentimiento de libertad
y democracia en Europa.
No es posible hacer un estudio a fondo de las Cortes y de la Consti­
tución de Cádiz en el breve lapso que se considera idóneo para una
conferencia. Sería necesario crear un instituto especialmente para ello,
y una vida entera no sería suficiente para analizar y l'esolver los pro­
blemas que presentaria tal estudío.

DR © 1981. Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones Jurídicas

También podría gustarte