SÁNCHEZ AZCONA, J. - Introducción A La Sociología de Max Weber (OCR) (Por Ganz1912)
SÁNCHEZ AZCONA, J. - Introducción A La Sociología de Max Weber (OCR) (Por Ganz1912)
INTRODUCCION
A LA
SOCIOLOGIA DE
M AX WEBER
Jorge Sánchez Azcona (México, D. F., 1941), Licenciado en
Derecho con estudios de doctorado en Ciencia Política en
la Universidad Nacional Autónoma de México, y residencia
de investigación en Sociología Jurídica en la Universidad de
California, Berkely. Profesor titular por oposición en las
Cátedras de Teoría del Estado y Sociología, así como Pro
fesor de Sociología Jurídica en el Doctorado de la Facultad
de Derecho de la U.N.A.M.
Ha publicado Derecho, Poder y Marxismo, Normatividad
Social, Lecturas de Sociología y Ciencia Política, ¿Hacia
Dónde va la Democracia?, Familia y Sociedad, Reflexiones
Sobre el Poder, y un número muy amplio de artículos cientí
ficos en revistas especializadas.
Director y fundador del Instituto Técnico y Cultural, S.
C., institución dedicada a la enseñanza preescolar, primaria,
secundaria y preparatoria. Director y fundador de la Revis
ta Rompan Filas, dedicada a la publicación de trabajos
referidos al proceso de crecimiento y desarrollo del niño a la
adolescencia.
Ha desempeñado diversas funciones en la administración
de la Universidad Nacional Autónoma de México, entre las
que destacan el haber sido Coordinador de la Administración
Escolar, Director del Centro de Didáctica y Presidente de la
Comisión de Nuevos Métodos de Enseñanza, fundador y Di
rector del Centro de Investigaciones y Servicios Educativos,
así como Coordinador de Apoyo y Servicios Educativos.
"No creo equivocarme al considerar a Max Weber como el espíritu más grande de
nuestra época. Grande, es cierto, solamente en su terreno, pero con ün carácter
universal. De la realidad de su vida aprendí lo que significaba grandeza. A l hablar
de él como del espíritu más grande de nuestra época, no pienso en escritores, ar
tistas y hombres de Estado; no tendría sentido el compararle con ellos. Lo que
cuenta en Max Weber es realidad filosófica. ” Kart Jaspers, Entre el destino y la
voluntad.
ganzl912
JORGE
SANCHEZ
AZCONA
INTRODUCCION
ATA
SOCIOLOGIA D E
MAX W EBER
COLOFON
El cuadro que se reproduce en la portada de la presente
edición, es del pintor Humberto Oramas, propiedad del
autor del libro.
ganzl912
Primera edición en Colofón: 1991
© Jorge Sánchez Azcona
© Colofón, S. A.
Pitágoras 1143
OS100 México, D. F.
ISBN 968-867-033-2
7
amplia preparación, su ambición irrestricta de más y más co
nocimientos son capaces de producir obras de tan alto rango
como la presente.
No cabe duda de que de la producción sociológica del primer
cuarto del siglo XX, la obra que sigue todavía ejerciendo
formidable influencia y poderoso estímulo, es la contribución
de Max Weber; y la que conserva más actualidad. No sólo esto.
Los trabajos ciclópeos, podría decirse, sin miedo a incurrir en
temeridad, colosales, de Max Weber, continúan siendo una
cantera en la que se pueden recoger todavía muchas enseñan
zas y fecundas inspiraciones. Pero las obras originales de Max
Weber son a veces de lectura difícil para quien no se halla es
pecializado muy a fondo en sus temas y en el pensamiento del
autor. Jorge Sánchez Azcona, con el presente libro hace un
servicio muy beneficioso, porque pone a un fácil alcance la
significación de la sociología comprensiva, los conceptos so
ciológicos fundamentales según Weber, y también, y sobre
todo, la aportación de éste a la sociología jurídica, disciplina
que todavía está pugnando por constituirse y empezar a
abrirse camino.
Jorge Sánchez Azcona había publicado con anterioridad ya
varios artículos y monografías sobre temas sociológicos. Con
el presente libro entra por la puerta grande en la ciencia so
ciológica contemporánea.
8
PRÓLOGO A LA PRESENTE EDICIÓN
9
res para ahondar en la forma como se originó este libro hasta
llegar a ser lo que es actualmente.
En el año de 1963, un año después de haber terminado mis
estudios de licenciatura en derecho, en la Facultad de Juris
prudencia de la Universidad Nacional Autónoma de México,
me vi obligado, como todo estudiante, a buscar y definir un
tema de investigación que sirviera como hilo conductor para
llevar a cabo el trabajo recepcional de la tesis profesional. En
principio, mi interés estaba claramente abocado a un trabajo
teórico sobre la sociología del derecho, materia que, en mi
caso particular, me vinculaba e integraba a las actividades que,
como docente, venia realizando al impartir la materia de socio
logía, y, por otro lado, a mi formación jurídica adquirida en
la propia Facultad.
Infortunadamente los aspectos sociológicos del derecho, en
los planes y programas de dicha facultad, se han mantenido
gravemente relegados. Desde mi época de estudiante, a prin
cipios de la década de los sesenta, ha predominado la corriente
del formalismo jurídico, representado por la escuela fundada
por el brillante maestro vienés Hans Kelsen. En tal sentido,
la sociología se imparte sólo en forma introductoria en el pri
mer semestre. Fue hasta los años setenta cuando se creó la
materia de Sociología Jurídica, pero en los programas de la Di
visión de Estudios Superiores de la Facultad.
Esta ausencia de contenido sociológico en los estudios de
la licenciatura en derecho, me motivó a buscar como estudian
te en la entonces Escuela de Ciencias Políticas y Sociales, hoy
facultad, marcos de referencia epistemológicos que permitie
ran acercar lo jurídico a su matriz social. Y aunque tampoco
en dicha escuela existía esta materia como tal, los diferentes
cursos que se daban de teoría sociológica me fueron acercando
a autores como Marx, Durkheim y Weber, de quienes su lec
tura era obligada en el campo especifico del conocimiento
sociológico.
Mi interés se canalizó preferentemente hacia Max Weber,
lo que me llevó a enfrentarme a un grave problema, pues no
existía una bibliografía suficiente, aunque fuera mínima, que
tratara específicamente sobre este autor; además de que su
obra principal Economía y sociedad, que había sido publica
da en 1944 en su primera edición, por el Fondo de Cultura
Económica, se encontraba desde años atrás agotada. Los pocos
ejemplares que de ella se conseguían eran sólo a través de las
bibliotecas en donde se. facilitaban con extremo celo y por
periodos de tiempo demasiados reducidos como para poder
hacer estudios serios, profundos y continuados sobre dicha
obra.
Tales circunstancias me obligaron a llevar a cabo un difícil
trabajo de selección de material principalmente extranjero,
10
para integrar esa bibliografía mínima, que me permitiera ob
tener de Max Weber sus escritos sobre sociología jurídica.
Ya una vez iniciada esta búsqueda bibliográfica me encontré
con que la rígida sistematización y la exuberancia del pensa
miento de Weber me obligaban a profundizar necesariamente
en los aspectos epistemológicos de su obra, sin lo cual, al
intentar segregar lo jurídico de esta parte de sus estudios,
quedaba un vacío conceptual en el que se perdía lo exuberan.
te de su pensamiento, sobre todo si se dejaba de utilizar la
parte por él denominada “Conceptos sociológicos fundamen
tales”, incluida como apéndice introductorio en su gran obra
Economía y sociedad.
Sin el estudio previo de estos “Conceptos. . . ” no es posible
poner de acuerdo al lector con los temas específicos poste
riormente desarrollados que son de tal amplitud y consisten
cia, incluido lo jurídico, pues no seria posible captarlos en su
verdadera dimensión. Por tanto, para introducirse en temas
específicos era necesario respetar la forma explícita señalada
por Weber.
Fue asi como me inicié en la búsqueda de conceptuar y sis
tematizar su trabajo sobre sociología jurídica. Este fue un
trabajo arduo y complejo pero, a la vez, enormemente esti
mulante.
La visión enciclopedista de lo social de Weber, lo obliga a
uno a participar en un e?ifoque interdisriplinario lleno de ri
queza. Si bien la sociología es el hilo conductor de su obra, va
llevando al lector, obligadamente, a penetrar en la filosofía
primero, y posteriormente en la historia, para después parti
cularizar en el derecho, la economía, la política, la religión e
incluso en la música.
El profundizar en Weber me llevó a cambiar el proyecto
original de la tesis que, de una búsqueda conceptual de la
sociología jurídica, se fue transformando en un estudio intro
ductorio a la obra xveberiana que abarcaría los aspectos me
todológicos, los conceptos sociológicos fundamentales y la pro
pia sociología jurídica.
Estos fueron los temas que originalmente abarcó mi tesis
recepcional en 1963. Afortunadamente, y para estimular mis
inquietudes académicas, me pude iniciar, en 1964, como pro
fesor de sociología de la Facultad de Derecho de la UNAM,
después de obtener, por concurso de oposición abierta, una
cátedra. Era una época en la vida de la Facultad que recuerdo
con gran respeto y añoranza. En ella se recuperó y se impulsó
la vida académica de sus miembros, bajo la conducción de un
director excepcional: César Sepúh'eda, quien promovía y alen
taba el quehacer universitario, poniendo énfasis en la función de
investigación, y en novedosos programas de formación de pro
fesores.
11
El doctor Ignacio Chávez, rector de la Universidad, me
nombró coordinador de un programa para desarrollar lo que
sería la materia de “Nociones fundamentales del derecho”.
Este programa tenia como objetivo formar un grupo piloto
de maestros que serian los primeros profesores en esta mate
ria, que se convertiría al año siguiente en obligatoria, en los
nuevos planes de estudio del sexto año del bachillerato en la
Escuela Nacional Preparatoria.
Mi actividad como coordinador académico me dio la posi.
bilidad de continuar trabajando sobre Max Weber, contando
con el enorme aliciente que fu e la presencia gentil y generosa
del doctor Luis Recaséns Siches quien, junto con el propio
licenciado César Sepúlveda, me insistía en continuar profun
dizando sobre Weber, de tal forma que este primer esfuerzo
se concretó, en la primera edición del libro en cuestión.
En el año de 1966 tuve oportunidad, como investigador
residente en la Universidad de Berkeley, California, U.S.A.,
de participar en un seminario permanente sobre Max Weber.
que se llevaba a cabo en el Center for the Study of Law and
Society, lo que me permitió vincularme a profesores que tenían
un amplio reconocimiento como estudiosos de la obra de Weber;
tal era el caso, por ejemplo, de Reinhard Bendix y de Leo
Lowenthal. Mi acercamiento a ellos me permitió enriquecer
mis conocimientos y ampliar los aspectos biográficos y meto
dológicos de mi estudio. También fue posible la elaboración de
nuevos aportes en lo que serian las posteriores ediciones de la
obra, principalmente aquellos apartados dedicados a la socio,
logia política, económica y, muy particularmente, a un ca
pitulo en que se tratan los aspectos críticos sobré Weber, y
donde se destaca su importante relación con Marx, no sólo sus
principales diferencias, sino aquello que los une.
Si bien Weber manifiesta que su obra no tiene como obje
tivo una réplica de Marx, en alguna forma lo es, pero a pesar
de ello quizá sea más correcto decir que en muchos aspectos
se complementan. Weber utiliza también el método histórico
de Marx, aunque sus conclusiones siempre llevan a sustentar
más que una variable condicionante, la económica, una plu.
ralidad de variables, cuya incidencia varia según el momento
histórico, destacando una visión "materialista, política militar”
sobre el materialismo económico de Marx. El acercamiento
weberiano a las estructuras políticas es paralelo con el acer
camiento marxista a las estructuras económicas. Marx siste
matizó periodos económicos y situó las clases sociales en ellos;
Weber relacionó los hechos políticos y sociales con los medios
de producción.
Quisiera explicar el porqué se exponen en esta obra algu.
nos aspectos biográficos de Weber, incluidas las fotografías
que acompañan ál libro. Conocer a un autor no es sólo estu
12
diar sus escritos, es necesario, y creo que Weber es un exce
lente ejemplo, integrarlo en su medio social y familiar. Si a un
autor se le abstrae de su contexto no se logra conocer real
mente la esencia de su obra. Juzgar a Weber, descontextuando
su obra, es un grave error. Es necesario, para entenderlo,
que se le ubique en su mundo personal y social. ¿Cómo expli
car el sentido “avalorativo" del sociólogo sin ubicar a Weber
en el momento histórico en que participa como docente en
las universidades alemanas y sin considerar la relación conflic
tiva de éstas con el Estado alemán? Expresión de lo anterior
es la actitud de Weber cuando buscaba que la presencia del
Estado alemán en las universidades no fuera más allá de una
relación formal y que no hiciera sentir una dirección ideoló.
gica estatizante de la enseñanza. Weber luchó denodadamente
por lograr la libertad académica de los docentes alemanes
frente a las presiones desmedidas de la burocracia política
dominante.
Si se quiere comprender sus conceptos sobre la política, sólo
entendiendo la problemática mundial previa a la Primera
Guerra Mundial, se podrá hacerlo. Weber manejó como una
constante su preocupación por el legado que se hacia a las
generaciones futuras, de un mundo sometido a un dominio
burocrático creciente. ¿Cómo seria posible establecer un meca
nismo que permitiera una mejor selección de quienes pudieran
llegar a ser lideres politicos responsables, dentro de un con
cepto de política en donde esta actividad está regida por sus
propias normas y no por los conceptos impuestos al hombre
cotidianof
Esta diferenciación de Weber en lo que posteriormente él
mismo llamó la moral de la responsabilidad y la moral de la
conciencia, se origina desde su infancia en el grave conflicto
familiar en donde, por un lado, su padre representa la norma,
tividad autoritaria y, por otro, su madre la moralidad de la
conciencia. Weber va adecuando esta dicotomía a su visión
pública del Estado y la sociedad alemana frente al individuo.
Es en el centro de este conflicto, donde Weber desarrolla
su propio sentido de inflexible y rígida moral personal que lo
lleva a ser el hombre compulsivo y neurótico que se enfrenta
al trabajo intelectual hasta agotarse literalmente, pero nunca
renunciando a dar ese último esfuerzo siempre en aras de su
vida académica. Ese sentido ético originado en su mundo fa
miliar se proyecta en todos los aspectos de su vida y lo lleva a
ser muy sensible en la evaluación de las motivaciones religio
sas en el actuar de los hombres y de los pueblos. Siendo él
una persona arreligiosa, según su propia frase, dirige su interés
intelectual a conocer la religión como fenómeno social, y a
analizar su papel relevante en las propias estructuras sociales,
tal es el caso del protestantismo y el capitalismo moderno.
13
Es por ello que he creído necesario dar como antecedente
a la visión académica de su obra, algunos aspectos relevantes
de su propia vida. El lector que desee llevar un mayor grado
de profundidad este intento, debe consultar la extraordinaria
obra de Arthur Mitzmar, The Iron Cage, en la que se exponen
con mayor detalle las correlaciones existentes entre la vida
privada de Weber y su trabajo sociológico, obra que por lo
demás se basa en la biografía que sobre Max Weber escribió
su esposa Marianne.
En la parte del libro que se refiere a la sociología económi
ca, se integraron los planteamientos que en ediciones anteriores
fueron dedicados al estudio del capitalismo moderno, sobre
todo aquellos derivados de La ética protestante y el espíritu
del capitalismo.
En la sexta parte del libro se incluyen los principales aspec
tos críticos que varios autores y diversas doctrinas han desa
rrollado en relación a Weber, destacando principalmente
aquellos estudios que se oponen al “principio de avaloración”
weberiano, el enfoque critico y comparativo con Carlos Marx
y su concepto de ideología, asi como aquellas criticas a la
racionalidad de la acción social y a la sociología individualis
ta que Weber desarrolló.
Hablar de la actualidad del pensamiento de Weber es una
expresión reiterativa, dado que es uno de los grandes clásicos
del pensamiento universal y su influencia en el mundo moder
no ha sido decisiva. Quien quiera entender la realidad social
en la que vive tendrá que recurrir a Weber para comprenderla.
La finalidad que persigue Introducción a la sociología de
Max Weber es dar a los interesados en el fecundo y extraordi
nario trabajo de Weber, un medio sencillo que les sirva como
preámbulo Este libro va dirigido principalmente a los alumnos
que en sus programas tienen que estudiar al fundador de la
sociología comprensiva. En esta edición las notas bibliográfi
cas se encuentran al final de cada capítulo. Creo que en es
ta forma se aligerará su lectura, permitiendo sin embargo a la
persona interesada, consultar las fuentes utilizadas.
Deseo expresar mi gratitud y reconocimiento a la memoria
del doctor Luis Recaséns Siches, quien con su desinteresada ayu
da y generoso aliento hizo posible la aparición de la primera
edición de este libro.
Al licenciado César Sepúlveda, maestro y amigo, mi agra.
decimiento por permitirme el acceso a su biblioteca y por sus
certeros comentarios sobre el presente trabajo.
Las fotografías que ilustran el libro son cortesía de la fami
lia Weber, que autorizó su inclusión en esta obra, a través de
Paul Siebeck, representante de J. C. B. Mahor Tübingen, edi
tores del libro de Marianne Weber, Max Weber, Ein Lebensbild,
en donde se publicaron por primera vez.
14
Reconozco también la participación de Wiley & Sons, Inc.,
■Publisher, representado por Joan K. Lince, responsables editoria.
les del libro de Marianne Weber en los Estados Unidos y que
también hicieron posible la publicación de dichas fotografías.
15
Max Weber en 1917 publica “El sentido de la ‘libertad de valoración’ en las Cien
cias Sociológicas y Económicas”.
Reseña biográfica de Max Weber
17
familia se traslada a Berlín, donde su padre, que pertenecía al
ala derecha de los liberales, pasó a formar parte del régimen
municipal de la ciudad.6
Desde muy joven Weber tuvo una gran influencia intelec
tual, pues a su casa concurrían destacados estudiosos amigos
de la familia, allí conoció entre otros a Dilthey, Mommsen y
Treitschke.
Fue de una gran precocidad intelectual; siempre que podía
se dedicaba a la lectura, la que prefería incluso sobre juegos y
deporte. Esto último le impedía congeniar con sus condiscí
pulos y maestros. A la edad de 13 años escribió unos ensayos
literarios históricos que son el antecedente de su interés por
la historia de Grecia y Roma.
Aunque la madre de Weber tenía una vida cotidiana im
pregnada de religiosidad, él siempre mostró gran indiferencia
a su educación religiosa. Cuando chico lo mandaron a clases
de confirmación que sólo las aprovechó para aprender hebreo.
En 1909 escribiría: “Soy absolutamente antimusical en mate
rias religiosas, y no siento ni la necesidad ni la capacidad de
crear en m í ninguna clase de edificios espirituales de un ca
rácter religioso. Sin embargo, después de un cuidadoso auto-
examen, me encuentro ni antirreligioso ni irreligioso.”7
En 1882, en Berlín, Weber terminó sus estudios preuniver
sitarios, de donde pasó a estudiar leyes a Heidelberg, allí in
gresó a la fraternidad a la que había pertenecido su padre. Su
inquietud intelectual lo llevó a inscribirse no solamente en las
materias jurídicas que tenía que cursar, sino también lo hizo
en historia, economía y filosofía, las que como ya se dijo,
llegó a dominar perfectamente, teniendo en esa época como
maestros a Kuno Fischer, Immanuel Bakher, Wilhelm Roscher
y Karl Knies, a quien sustituiría más adelante.
En 1883, se trasladó a Estrasburgo con el fin de cumplir su
servicio militar, lo que le mortificó mucho, pues además de
que los ejercicios físicos nunca le habían atraído, tuvo que
estar separado de su labor intelectual por un año. Su carácter
se rebelaba a la disciplina militar, de la que pensaba que era
“un increíble derroche de tiempo para domesticar a las perso
nas y ponerlas como máquinas que tienen que responder con
automática precisión a las órdenes que se les dan”.
La selección de Estrasburgo fue seguramente motivada no
sólo por el deseo de cumplir en esa ciudad su servicio militar,
sino además de tener la cercanía de su prima Emmy Baum-
gartens, con la que tuvo un muy prolongado y traumático
vínculo afectivo.
Esta relación duró de 1886 a 1892. Emmy fue una persona
con graves problemas mentales, a lo que se agregaba el senti
18
miento de culpa de Weber por los tabúes de la endogamia,
dado que ella era su prima hermana.
Weber termina esta relación para comprometerse con
Marianne Schnitger, prima también suya en segundo grado,
hija de un primo de su padre.9
A los 20 años terminó con el servicio militar, y aunque en
1885, 87 y 88 tendría que realizar prácticas militares en el
ejército, pudo entonces reanudar sus estudios universitarios
en Berlín y Gottinga, en donde presentó su primer examen de
leyes. A continuación se estableció con su familia en Berlín,
entrando a trabajar en los tribunales. En esa época participó en
el seminario del profesor Ludwig Goldschmidt en derecho
mercantil y en el seminario de Augusto Meitzen en historia
agraria.10 Terminó con sus estudios sobre licenciatura y a los
28 años obtuvo el título de abogado examinándose en derecho
mercantil, romano y germánico. Bajo la dirección de Goldsch
midt escribió su tesis doctoral. La historia de las instituciones
agrarias, un estudio socioeconómico y cultural de la antigua
sociedad romana.
En su examen, el famoso Theodore Mommsen, maestro
suyo, pese a que no se identificaba con las ideas de Weber,
dijo: “Pero en el día que sea necesario para mí despedirme de
esta vida, a ninguno con más gusto que a Max Weber le diré:
Hijo, aquí está mi lanza, ahora es demasiado pesada para mi
brazo.” 11
Weber ingresó a la Verein für Sozialpolitik en 1891 inte
grándose a los llamados socialistas de cátedra.12 Al año si
guiente se establece en Berlín, litigando como abogado y a la
vez dando clases de derecho romano y mercantil.13
A fines de 1893, contrajo matrimonio con Marianne
Schnitger. Esta unión se realizó después de haber superado
una serie de situaciones conflictivas que se habían creado en
él, originadas, no sólo por su relación amorosa con Emmy,
sino que Marianne era pretendida por un amigo suyo. Durante
toda su vida se sintió culpable por haber lastimado en sus
sentimientos a estas personas con su matrimonio.14
En ese mismo año sustituye a Jacobo Goldschmidt en la
clase de Economía en la Universidad de Freiburgo, lo que le
permitió tomar parte en exámenes profesionales para aboga
dos, cosa que siempre había deseado.15 Y aunque dedicado a
la docencia e investigación, seguía ejerciendo su carrera de
abogado, principalmente dedicado a asesorar al gobierno en
asuntos específicos sobre los que era consultado. En dicha
Universidad entra en contacto con Enrique Rickert, con quien
llegó a establecer una muy firme amistad y de quien se consi
dera discípulo en la metodología de las ciencias sociales.16
19
Al año siguiente, en 1894, Weber pronunció el discurso que
daba comienzo a los cursos universitarios, titulado El Estado
nacional y la política económica, en d que reflejó su acepta
ción de la política imperialista alemana,17 destacando las
obligaciones cívicas del pueblo alemán: “cada quien en su es
trecho círculo debe contribuir a la educación política de la
nación”.18
En 1896 tiene que trasladarse a Heidelberg, lugar en donde
realizó sus primeros cursos universitarios, tomando el lugar de
Karl Knies, en la clase de ciencia política. Al participar en los
seminarios de la Universidad, tiene que decidirse entre las
teorías de Schmoller, de la escuela histórica de economía que
consideraba a la economía como ciencia de hechos históricos
y las teorías de Menger, de la escuela clásica, que encuadraba
a la economía en las ciencias naturales. Weber se identificó
con la primera de ellas.19
Esta controversia se había iniciado en 1883 cuando Karl
Menger, profesor de economía en la Universidad de Viena,
publicó un libro referente a la metodología de las ciencias
sociales Untersuchungen Uber die Methode der Sozialwissen:
shaften und der Politischen Dekonomie insbesondere, en la
cual defendía a la Escuela clásica de economía, y atacaba a
la Escuela histórica que en aquel entonces predominaba en
Alemania. Schmoller, el líder de esta última corriente, escri
bió una muy agresiva reseña del libro de Menger, lo que pro
dujo que éste replicara escribiendo en 1884 Los errores de la
escuela histórica, en el cual además atacaba personalmente
a Schmoller, lo que llevó a un rompimiento brusco entre los
representantes de ambas escuelas.20
Weber fue un gran político teórico, y decimos que teórico,
porque nunca llegaron a tener verdadera trascendencia social
sus actividades e ideas políticas. Pero sus opiniones personales
jamás las mezcló con su labor científica, ya que sabía perfec
tamente que era necesario delimitar esos campos: “Aunque la
ciencia puede prestar una gran ayuda a la política, aquella
debe ser ajena a toda política.”21
Su vida fue una lucha entre el científico y el político, tra
tando de mantener la pureza de su perspectiva científica frente
a su apasionado nacionalismo que lo llevaba a intentar parti
cipar —con el poco éxito ya señalado— en la vida política de
Alemania.22
A pesar de la severidad con que Weber delimita el sentido
de la acción entre la política y la ciencia, entre la moral de la
convicción y de la responsabilidad, de hecho existe una vincu
lación solidaria en los diferentes campos. La ciencia que nos
muestra “lo que es”, viene a ser un instrumento de trabajo muy
20
eficaz para el hombre de acción, y aunque no puede designar
le a éste sus metas, sí puede contribuir como medio para que
las alcance.23 Esto se reflejó en él como un aspecto de su
ambivalente personalidad: “continuamente se comprometía
en el simultáneo esfuerzo de ser un hombre de ciencia con un
extraordinario vigor, más común a un hombre de acción, y
ser un hombre de acción con todo el rigor y el desinterés per
sonal común en un hombre de ciencia”.24 Y si es cierto que
como político no llegó a influir en el desarrollo político de
la Alemania de su época, esto se debió más que nada a que,
empleando sus propias palabras: “el demonio que manejaba
los hilos de su vida, era la ciencia”. El maestro José Medina
Echavarría, en el prólogo de la obra en español, Economía y
sociedad, nos dice: “El fracaso político de Weber, al que está
expuesto todo intelectual verdadero, estuvo en su incapaci
dad de compromiso, en su negativa a pactar con las fuerzas
subterráneas y demoniacas que rodean al poder, y sobre todo
en un desdén por la mentira, el engaño dorado y las falsas
ilusiones.”25
Lo mismo podemos decir en relación con la conducta de
Weber como maestro. Consideraba que era un abuso el que
cometían los profesores que, aprovechándose de su posición,
convertían las aulas académicas en centros de difusión políti
ca; a este tipo de maestros los combatía públicamente.2 6
Veía la amenaza tan grande que se cernía sobre las universi
dades con la intervención del poder público; profesores que
consciente o inconscientemente proyectaban en sus cátedras
los intereses de grupos de presión.2 7 Cuando las asociaciones
científicas participan en discusiones de tipo político, se con
vierten en asociaciones políticas y por tanto, el compromiso
del científico hacia la verdad y la objetividad, se rompe. El
maestro que quiera hacer política debe “ir por calles y plazas
y hablar allí públicamente”, en donde el auditorio pueda re
batirle y no como en el aula, en la que los alumnos se ven
sometidos a la férula de las opiniones del profesor. El hacer
esto es faltar a la ética científica con absoluta irresponsabili
dad. El profesor debe tratar de ser imparcial y poder servir a
un auditorio en tal forma que a pesar de las diferentes opinio
nes de las personas que lo forman, les pueda ser útil.28 Por
desgracia hay alumnos que buscan en el profesor un líder, en
lugar del simple maestro; exigen y esperan de él una serie de
cualidades que no tiene y que al final de cuentas son irrele
vantes para su labor docente. Weber proponía a los estudian
tes que éstos sólo esperaran de sus profesores, dentro de las
aulas universitarias:
21
a) Una limitación rígida a sus funciones docentes.
b) La exposición objetiva de los hechos.
c) El no tomar una posición de valoración frente a éstos.
d) Evitar juicios personales. 29
22
autenticidad. Su ruptura interior era incurable: un hombre que
rompe todos los moldes; cuando pienso en él me recorre una
inquietud misteriosa; un hombre que se siente una y otra vez
impelido al suicidio, enfermo, sano de nuevo, del que hay que
decir: no sirve de modelo. No hay nada en él de lo que me
gustaría decir: voy a hacerlo también así. Pero en una cosa
fue modelo y absolutamente fidedigno, en lo que fue su últi
ma palabra en el delirio antes de la muerte: ‘Lo verdadero es
la verdad’.”34
23
nunca se volvieron a ver, su madre lo visitaría más adelante
pero sola. El padre falleció unas semanas después de este al
tercado, el 10 de agosto, quedándole a Weber un sentimiento
de culpa que lo atormentó toda su vida, “lo cual puede ser
considerado como la expresión de un profundo complejo de
Edipo”.35
En el verano de 1898 los Weber viajaron por España, y a su
regreso se le presentaron a Weber los síntomas de una enfer
medad nerviosa que lo esclavizaría de por vida: angustia,
tensión, insomnio, agotamiento, ansiedad y remordimiento,
manifestaciones que nunca llegaron a desaparecer. Los médi
cos le prescribieron ejercicio, baños de agua fría y viajes.3 6
Al final del semestre escolar, se recrudeció su padecimiento,
sufriendo una parálisis parcial de los brazos y la espalda.
Weber trató de no dejarse dominar y haciendo grandes es
fuerzos logró terminar el semestre escolar. En vista del estado
en que se encontraba y ante la imposibilidad de que siguiera
enseñando, la Universidad le otorgó una pensión al finalizar
ese año.
En el libro que Marianne escribió sobre su esposo, describe
esta etapa de la vida de Weber como un periodo casi vegetati
vo en el cual, sentado junto a una ventana, pasaba las horas
del día sin hacer absolutamente nada, no podía leer ni escri
bir por su estado emocional.37 Weber se encontraba en tal
estado de gravedad, que fue necesario que se le internara por
unas semanas en un hospital para enfermos mentales.
En el invierno del mismo año y en la primavera del siguiente,
por prescripción médica, los Weber viajaron por Italia.
La enfermedad de Weber tiene antecedentes familiares, se
puede presumir que factores hereditarios contribuyeron a su
enfermedad, varios familiares pueden ser considerados como
enfermos mentales. Incluso un primo suyo, estuvo hospitali
zado junto con él. Este primo, que posteriormente se suicidó,
los acompañó en su viaje a Italia. A estos factores hereditarios
que lo predisponían a enfermedades mentales, hay que agregar
la inseguridad que siempre resintió en él mismo, la falta de
identificación paterna, la gran influencia del amor desbordado
de su madre por su hijo mayor, como consecuencia de su ma
trimonio desgraciado, el sentimiento de culpa por su matri
monio con Marianne, con quien nunca tuvo una relación
sexual adecuada.38
Una pregunta que se impone al leer la obra de Weber, en
donde uno de los temas básicos es el sentido del actuar, es el
por qué no utilizó las teorías de Freud, la aportación de éste
a la sociología comprensiva seguramente le hubiera ampliado
su campo grandemente. Y no sólo eso, sino por su enferme
24
dad mental que lo obligó a tratamiento psiquiátrico, ¿qué po
sibilidades hubiera tenido Freud, como analista, de curarlo?
La contestación no la sabemos, pero no deja de ser inquietan
te la probable respuesta.
De hecho Weber tuvo un contacto indirecto con la escuela
vienesa en 1909, cuando estando en Heidelberg un estudioso
del psicoanálisis freudiano dictó unas conferencias sobre éste,
pregonando la libertad sexual. De acuerdo con lo que dice
Marianne, la reacción de Weber fue de rechazo: “él y su esposa
mantenían un concepto de su relación sexual que era ‘pura’
en extremo”. Es probable que posteriormente Weber fuera
más tolerante al respecto, sobre todo en sus últimos años en
que se interesó y leyó con amplitud los trabajos de Freud,
aunque nunca los comentó.39
Weber con una moralidad victoriana no aceptó la idea de
que la salud mental se lograría con una menor represión sobre
el individuo. Para él la sanidad mental en sí, pese a su particu
lar enfermedad, no justificaba una nueva moralidad. A pesar
de ser muy generoso en sus juicios morales sobre los demás,
su rigidez era excesiva en cuanto a él mismo. Su enfermedad
la soportó con un gran estoicismo, con aceptación plena de su
destino, sin ningún asomo de sentir lástima o pena por él, con
una proyección heroica en él mismo.40
Es hasta 1904 cuando se le puede considerar relativamente
restablecido de sus padecimientos nerviosos y ya reanudando
su labor de investigación intelectual. A partir de esa fecha
produce lo más importante de su obra, sobre todo sus estu
dios de sociología de la religión y la segunda y tercera parte
de Economía y sociedad. En esa época aparece la primera
parte de uno de sus trabajos más conocidos: La ética protes
tante y el espíritu del capitalismo.
Weber, junto con Werner Sombart y Edgar Joffe, tomaron
a su cargo la editorial de ArchivfürSozialwissenschaftundSo-
zialpolitik, que fue desde 1904, hasta su suspensión por el
régimen nazi en 1933, el más prestigiado órgano científico in
formativo, sobre las ciencias sociales de todo el mundo.41
En esa época se constituye a nivel doméstico lo que poste
riormente se llamó el Círculo de Max Weber, reuniones do
minicales en su casa con la presencia, entre otros, de Jaspers,
Troeltsch, Jellinek y Lukács.
En ese mismo año publica su ensayo titulado La objetivi
dad del conocimiento en las ciencias y la política social, en
donde manifiesta su identificación con la escuela relativista
axiológica.42
Hugo Münsterberg, que había sido compañero de Weber en
la Universidad de Friburgo, se encontraba en 1904 en los Es
25
tados Unidos, colaborando en la organización de la Exposi
ción Mundial de San Luis. Aprovechándose de esto, invitó a
Weber a ir a dicho país, para que leyera un discurso en el
Congreso de Artes y Ciencias, que se realizaba con motivo de
la exposición. Weber, que siempre le había gustado viajar,
aceptó esta oportunidad y en compañía de su esposa y de
Hensel y Troeltsch, colegas de Heidelberg, se trasladó a Estados
Unidos. Era éste su primer viaje al continente americano.43
Dos cosas impresionaron grandemente a Weber de los Es
tados Unidos: su sistema capitalista por un lado, estructurado
bajo rígidas pautas racionalistas, y por otro su democracia
cuyo soporte era un creciente aparato burocrático.44
Dentro de esta última le desagradó ver la gran corrupción
de los líderes laborales, así como también la discriminación
racial que encontró en el país.
Weber comparaba el sistema americano y lo que para él era
el falso constitucionalismo alemán, que obligaba a personas
que pudiendo ser destacados políticos, tuvieran que dedicarse
a las ciencias o a los negocios, por falta de sistemas adecuados
de selección política.
De su viaje a los Estados Unidos pudo prever: “la ausencia
de cualquier justificación de tipo religioso o moral en su ca
mino a la riqueza material, que los llevaría a una ‘mecanización
petrificada’ ”. Confirmó sus teorías de la racionalización de la
civilización occidental llevada a sus máximas consecuencias:
en la economía, el capitalismo; en la ciencia, los nuevos mé
todos y técnicas; y en la política la manipulación burocrática.
Sobre el desarrollo del capitalismo Weber coincidía con
George Simmel y Ferdinand Tonnies en el sentido de su fata
lidad. No es que él se identificara con el sistema capitalista,
pero lo veía como inevitable a pesar de lo trágico que para el
mundo occidental esto representaba. Weber “formuló una
ideología de desilusión mordaz de lo cual estaba agudamente
consciente, convenientemente sostenida por una fe heroica
cuya grandeza y fuerza se admiran aún por aquéllos que
rechazan totalmente su filosofía”.45
Un mundo desencantado por la racionalización, la técnica
y la burocracia. Una existencia lúgubre, insípida, utilitaria
que deja vacía el alma del hombre. Un destino inexorable que
no tiene escape y al cual hay que enfrentar. No debemos en
gañamos esperando un nuevo orden social que traiga tranqui
lidad al espíritu, la fatalidad es nuestro destino. Siempre ex
presó su gran desilusión por un futuro humanitarismo basado
en valores absolutos.
El necesario avance de la burocracia aprisiona al hombre en
la “jaula de hierro”. “No nos espera el florecimiento del
26
verano, sino la noche polar de obscuridad y aspereza gla
ciales.”46
Weber consideraba que la única forma de atenuar una do
minación burocrática incontrolada era el desarrollar la demo
cracia representativa con un sólido liderazgo.
Cuando regresó a Alemania, terminó la segunda parte de
La ética protestante y el espíritu del capitalismo.
Weber fue un políglota, dominaba el latín, hebreo, español,
francés, inglés, además de su propio idioma, y para poder es
tudiar a fondo los movimientos revolucionarios en Rusia,
aprendió el ruso. Realizó valiosos estudios sobre la primera
revolución rusa, publicando dos trabajos en el Archiv: “La si
tuación de la burguesía democrática en Rusia” y “La transi
ción rusa al constitucionalismo”. Entre otras cosas escribía:
“que si el Zar fuera derrocado, después de una guerra europea
y la extrema izquierda llegara al poder en otra revolución,
podía resultar una nunca vista burocratización de la total es
tructura social de Rusia” .47 Unos años después, esta observa
ción vendría a hacerse realidad.
Weber se oponía a cualquier sistema político de tipo totali
tario. Al año siguiente, durante uno de sus viajes escribía a su
madre: “Libertad y democracia son sólo posibles en las na
ciones donde permanece constantemente vivo el deseo de no
permitir ser manejado como borrego. Somos individualistas y
partidarios de las instituciones democráticas en contra de la
corriente materialista.”48
A pesar de lo anterior, siempre simpatizó con el proletaria
do, incluso llegó a pensar en formar parte de su partido, pero
no lo hizo porque debiendo ser sincero y actuar de acuerdo
con sus convicciones, si aceptaba estar con el proletariado,
debería vivir como ellos y esto lo obligaría a privarse de su
existencia cultural, ya que desde su enfermedad necesitaba de
su capital para poder dedicarse a sus actividades intelectuales.
En 1905 en el Archiv publicó: “Estudios críticos en la ló
gica de las ciencias culturales”.49
En ese tiempo Schmoller y Brentano intentaron persuadirlo
de que volviese a dar clases, cosa que no aceptó porque toda
vía no se sentía capaz. Se dedicaba a escribir y por entonces
atacaba la política antisemita que seguía la Universidad.
Entre 1906 y 1910, hubo una serie de seminarios intelectua
les en Heidelberg, en los que Weber tomó parte junto con
Windelband, Jellinek y su hermano Alfred, entre otros.
En 1907 deja de depender del subsidio que percibía de la
Universidad de Heidelberg, al recibir una herencia familiar
que le permite dedicarse de lleno a investigaciones y estudios
privados.50
27
Al año siguiente, en 1908, realiza investigaciones empíricas
en una fábrica de telas que era propiedad de su abuelo ubica
da en Westfalia. En estos trabajos analiza cómo factores físicos
y psicológicos influyen en la productividad de la industria.51
En ese mismo año funda con Sombart la Deutsche Gessell-
schaft für Soziologie, que todavía existe dirigida por Von
Wiese, y publica un artículo “Sobre la metodología en las en
cuestas psicosociales y sus análisis”.52
En 1910, en el congreso de sociólogos alemanes, presentó
un trabajo intitulado Técnica y cultura, en donde disertó
sobre el arte en la sociedad. Probablemente en esa misma
época escribió Los fundamentos racionales y sociológicos
de la música, que fue publicado por el musicólogo Th. Kroger
en 1921 y agregado a la segunda y tercera edición de Econo
mía y sociedad. 53
Weber tenía hondamente arraigado el sentimiento naciona
lista, aunque sin llegar a ser un fanático. Cuando estalló la
primera guerra mundial, tanto por sus 50 años de edad,
como por su mala condición física, no se le permitió ingresar
a su compañía, cosa que le mortificó enormemente, ya que a
pesar de lo que la guerra significaba, la aceptaba como un
medio para que Alemania llevara a cabo su política imperia
lista. Se opuso a la anexión de Bélgica, pero era partidario de
que Alemania estableciera bases militares en Lieja y Namur
por 20 años, y de que ocupara permanentemente Luxembur-
go.54
Siempre había sido partidario de un tratado de paz con In
glaterra, pues era a Rusia a quien consideraba el enemigo
mortal de Alemania. Previo la participación de los Estados
Unidos en la guerra y la supremacía industrial que éstos llega
rían a alcanzar.55
Como pertenecía a las reservas, se le encargó la dirección
de nueve hospitales en Heidelberg, retirándose en 1915 de este
puesto. Esta experiencia le sirvió en relación con los futuros
trabajos que realizó sobre la organización burocrática.56
Fue a Bruselas, Viena y Budapest en comisiones guberna
mentales. En 1916, regresó a Heidelberg, en donde realizó un
estudio sobre los profetas hebreos —él se identificaba con Je
remías—,57 y continuó trabajando en su obra cumbre, Eco
nomía y sociedad.
Desde su enfermedad, Weber no había dado conferencias
públicas, fue hasta el 27 de octubre de 1916 cuando en Mu
nich pronunció una conferencia titulada “Alemania y los
poderes mundiales”. Esta participación de Weber se logró
gracias a la intervención decidida de Karl Loewenstein, quien
28
se puso de acuerdo con Marianne para obligar a Weber a salir
de su retiro y volver al foro universitario.
Loewenstein en su libro da un generoso testimonio de gra
titud a quien fue su maestro.s8
Weber publicó en la revista Archiv für Sozialwissenschaf
und Sozialpolitik, en 1917, el articulo “El Sentido de la ‘li
bertad de valoración’ en las Ciencias Sociológicas y Econó
micas”.
Como resultado de unas brillantes conferencias intituladas
“Una crítica positiva a la concepción materialista de la his
toria”, que dictó en 1918, en la Universidad de Viena, ésta le
ofreció un puesto permanente, cosa que él denegó.59
Con posterioridad a la guerra formó parte de la comisión
que preparó el memorándum sobre la culpabilidad de la
guerra, que se presentó en la Conferencia de paz de París.
Argüyó contra el Tratado de Versalles, que consideró como
una humillación para Alemania:
“Ponerse a buscar después de perdida una guerra quiénes
son los ‘culpables’, es cosa propia de viejas; es siempre la es
tructura de la sociedad la que origina la guerra, la actitud
sobria y viril es la de decir al enemigo: Hemos perdido la
guerra, la habéis ganado vosotros. Esto es ya cosa resuelta.
Hablemos ahora de las consecuencias que hay que sacar de
este hecho respecto de los intereses materiales que estaban en
juego y respecto de la responsabilidad hacia el fu turoqu e es
lo principal y que incumbe sobre todo al vencedor.”60
También perteneció a la comisión que redactó la Constitu
ción de Weimar, formando parte como asesor del concité pri
vado para la reforma constitucional. I
En 1919 ocupó, por última vez, una cátedra en (Munich
como sucesor de Brentano; dada su precaria salud daba sola
mente una conferencia semanaria, allí publicó algunos traba
jos que por solicitud de sus alumnos se editaron bajo el título
de Historia económica general.61
A consecuencia del exceso de trabajo y de su mal estado
físico, cae víctima de pulmonía, muriendo el 14 de junio de
1920 en Munich, a los 56 años.62
Jorge von Kapherr, discípulo de Weber, en la oración fú
nebre de éste, mencionó las tres premisas fundamentales de
Weber como individuo:
29
Notas
30
26 Gerth, Hans H., and Mills, Wright C.: op. cit., págs. 146 y ss. Mayer, J. P.:
op, cit.. pág. 112. Antoni, Carlos: op. cit., pág. 121.
7 Loewenstein, Kart: op. cit., pág. 95.
28 Weber, Max: E l Político y el Científico —introducción de Raymond Aron—.
Alianza Editorial. Madrid, pág. 211.
® Loewenstein, Karl: op, cit., pág. 98.
30 Weber, Max: El Político y el Científico, op. cit., pág. 207.
33 Idem, pág. 192.
32 Freund, Julien: op. cit., pág. 51
33 Loeweinstein, Karl: op. cit., pág. 91.
Jaspers, Karl: Entre el Destino y la Voluntad Traducción de L. Sagredo.
Ediciones Guadarrama. i>. A. Madrid. 1969, págs. 49 y ss.
Gerth, Hans, y Mills, Wright C.:op, cit., pág. 10. Mitzman, Arthur, op. cit.,
págs. 19-22.150-151.
36 Id e m , pág. 11.
^ Weber, Max: Basic Concepts in Sociology. op. c it, pág. 10.
Mitzman, Arthur: op. c it , pág. 276.
J? Hughes, Stuart: op. cit., pág. 298.
Roth, Guenther and Berger, M. Bennett: “ Max Weber and the Organized
Society” . The New York Times Book Review. April 3 ,1 9 6 6 . pág. 6.
Agramonte, Roberto: Estudios de Sociología Contemporánea. Instituto de
Investigaciones Sociales. U.N.A.M. México, 1963, pág. 124.
"*2 Brecht, Amold: Teoría Política. Los Fundamentos Pal íticos del siglo X X
—traducción de Juan Manuel Mauri—. Ediciones de Palma y Ediciones Ariel. Bar
celona, 1963, pág. 231.
Mayer, J. P.: op. c it, pág. 38.
Gerth, Hans H., and Mills, Wright C.: op. cit., pág. 71.
5 Lewis, John: op. c it, pág. 19.
Gidens, Anthony: Política y Sociología de Max Weber. Traducción de Andrés
Linares. Alianza Editorial. Madrid, España, 1976, págs. 74 y ss. Lewis, John: op.
c ít.^ á g s. 92 y ss.
Agramonte, Roberto: op. c it, págs. 125.
qg Gerth, Hans H., Y Mills. Wright C.: op. c it, págs. 72 y ss.
Weber, Max: Sobre la Teoría de las Ciencias Sociales, op. c it, pág. IV.
Weber, Max: Basic Concepts in Sociology, op. cit., pág. 11.
1 Gerth, Hans y Mills, Wright C.: op. c it, pág. 19, Lazarsfeld, Paul, y Abers-
chall, Anthony R.: “ Max Weber y la Investigación Social Empírica” . Traducción
de Francisco Casanova Alvarez y Francisco González Ortiz. Publicado en Ameri
can gociological Review. Vol. 30, No. 2. Abril 1965, págs. 185-199.
Agramonte, Roberto: op. cit., pág. 126.
3 Freund, Julien: op. c it, pág. 243
Aron. Raymond: op. cit., págs. 102-104.
5 Gerth, Hans, and Mills, Wright C.: op. c it, pág. 39.
® Agramonte, Roberto: op. c it, pág. 126.
7 Hughes, Stuart: op. cit., pág. 316.
58 Loewenstein, Karl: op. cit., págs. 92 y ss.
^Jlbidem .
Weber, Max: El Político y el Científico, op. c it, pág. 158.
Weber, Max: Historia Económica General. Traducción de Manuel Sánchez
Sarto. Fondo de Cultura Económica. México, 1964.
82 Dourado de Gusmáo, Paulo: Teorías Sociológicas. Editora Fondo de Cultu
ra. R ío de Janeiro, 1962, pág. 148.
Loewenstein, Karl: op. cit., págs. 100 y ss.
Loewenstein abandonó la casa de Weber minutos antes de que éste expirara.
31
Max Weber en 1917, tras retornar a su vida universitaria después de haber dirigido
nueve hospitales en Heildelberg en su calidad de reservista militar.
Primera parte
Metodología
33
cias como las matemáticas, capta sólo un segmento de la rea
lidad; querer que aprehenda al mundo en su totalidad, desvir
túa la objetividad y limitación innata de la ciencia. Utilizar las
matemáticas en sociología puede ser una ayuda que amplíe su
campo de estudio, pero reducirla a la conceptuación matemá
tica, es invalidarla Weber utilizó en sus propias investigacio
nes de campo la ayuda numérica, incluso la consideraba de
gran utilidad sobre todo en la econom ía.5
Los autores defensores del positivismo, postulaban su uso
en el ámbito social; consideraban que para que los estudios
que se hicieran sobre las relaciones sociales pudieran tenerse
como científicos, debería aplicarse el método de las ciencias
naturales. Para ellos sólo se podía formar un conocimiento
objetivo, cuando éste se refiriera a los objetos del mundo ex
terior. Querer conocer, decían, el sentido del actuar de las
personas, no es posible; si se quiere hacer algún estudio sobre
ello, éste no podrá tener validez científica. Para realizar un
trabajo científico de los fenómenos sociales, se deberá partir
de la objetividad derivada de las relaciones intersubjetivas,
esto es, se debe tomar en cuenta sólo la conducta externa de
las personas, que es el único índice que nos puede guiar en los
fenómenos sociales. Si se quiere llegar a formular leyes dentro
del campo social, éstas claro está, serán leyes naturales y para
su formación se partirá primero de la observación de la con
ducta externa de las personas y, segundo, se llevará un control
estadístico de las mismas.6
De acuerdo con lo anterior, estos autores naturalistas pen
saban que la sociología era una ciencia natural. Los grandes
éxitos de la física fortalecieron la influencia de la corriente
positivista, llevando a pensar que si el método natural se podía
emplear en el campo social, se alcanzarían resultados efecti
vos y sólo en esa forma, científicos.
Weber sostenía que si bien es cierto que a través del méto
do naturalista se puede llegar a explicar los fenómenos natu
rales, existe otro tipo de fenómenos que no se agotan en su
explicación, sino que además para poder completar su estudio,
hay que “comprenderlos”, y para lograr esto último, se re
quiere de un método diferente al empleado por las ciencias
naturales. Este método es el llamado comprensivo de las cien
cias culturales.7
34
lidad, tal cual es, no se le puede captar en conceptos, sino que
es necesario transformarla para poder lograrlo. Sólo a través
de un proceso de transformación podemos nosotros llegar a
conocer la realidad, y a conceptuarla. Unicamente así llega el
investigador a percatarse de los diferentes objetos que la
componen y mediante ello, puede señalar los distintos campos
a que pertenecen, y por tanto, el empleo del método de estu
dio respectivo que permita rigidez científica en el trabajo.
No es posible considerar que cuando conocemos algo, es
tamos frente a una reproducción de la realidad, sino que
estamos ante una transformación y podemos decir, una sim
plificación de la misma.8
El investigador no puede abarcar a la realidad tal cual ella
es, en conceptos, sin que sufra un proceso de transformación.
La ciencia sólo puede aprehender un segmento de la realidad
de acuerdo con un punto de vista parcial, lo que legitima que
otros aspectos, incluso opuestos, se justifiquen. La realidad
tal cual es, no se puede reproducir, hay que modificarla para
conceptuarla.9
¿Cómo se explica lo anterior?
Basta echar una mirada al mundo que nos circunda. Si pres
tamos atención a éste, encontraremos que cualquier ser o
suceder a nuestro alrededor, no se encontrará limitado total
mente, sino que nos encontraremos frente a una serie de trán
sitos paulatinos. Dentro de la naturaleza, todo sigue un pro
ceso de continuidad, cualquier forma que tenga lugar en el
espacio, o que abarque un tiempo, pasa por este fenómeno.
El mundo se rige por el principio de la continuidad de todo lo
real.
Por otro lado, si seguimos con la observación de nuestro
contorno, encontramos otro principio: nunca habrá algo idén
tico a otro ser o suceder; por muy semejantes que nos parezcan,
no se podrán considerar como iguales. No hay nada en la rea
lidad que sea homogéneo a otro. Y al decir lo anterior, nos
referimos a cualquier ámbito. Este principio que nos lleva a
afirmar que todo es diferente, es el principio de la heteroge
neidad de la realidad.
Resumiendo los dos principios, llegaremos a decir que
cualquier ser o suceder en la realidad, tiene como caracterís
ticas el ser continuo y heterogéneo. Por tanto, ya es más fácil
poder comprender por qué un concepto no podrá, si lo inten
ta, reproducir a la realidad tal como ella es, y si a pesar de lo
anterior lo intentásemos, caeríamos en un escepticismo abso
luto. 10
El camino es el de transformar la realidad. Para lograrlo
hay dos formas. Primero, si queremos conceptuar la realidad
35
continua, habrá que transformar su heterogeneidad. Segundo,
si intentamos transformar la realidad heterogénea, habrá que
limitarla, esto es, modificarla de realidad continua a una reali
dad discreta. Es en esta forma como se llega a aprehender, a
captar la realidad, ya sea transformándola en una continuidad
homogénea o en una discreción heterogénea.
Cuando se transforma la realidad en una continuidad ho
mogénea, caemos en el terreno de las matemáticas. Esta ciencia
está formada por los objetos ideales. Estamos frente al mundo
de las cantidades puras, el cual decimos que no tiene un sen
tido real, porque sólo se puede llegar a conocer las realidades
cualitativamente formadas.
Si se quiere que las cualidades de la realidad perduren aún
después del proceso de transformación, se debe seguir el se
gundo camino, aquel que convierte la realidad de continua en
discreta. En este caso no podemos prescindir del carácter he
terogéneo de la realidad, pero a cambio de eso, podemos llegar
a hacer cortes en ella. La desventaja que tiene este proceso es
de que se pierde todo aquello que está fuera del campo limi
tado por los conceptos. No se puede agotar la totalidad de la
realidad, es imposible el tratar de reducir ésta en su totalidad
a leyes. Se acepta esta limitación con tal de que los objetos
que se estudien mantengan sus cualidades.
No debemos olvidar que la realidad es una, se le divide a
través de un proceso mental, y aunque las ciencias enfocan
esa realidad desde diversos puntos de vista, ésta en sí es la
misma.11
36
El segundo de los prejuicios mencionados, tiende a todo lo
contrario, aquí se trata de seleccionar aquello que es único,
peculiar, característico, individual; es el método histórico del
campo cultural que tiende a aprehender todo lo que tenga re
lación con los valores.
Por tanto, podemos decir que los objetos del mundo se nos
presentan en dos formas distintas: como algo único o for
mando parte de conceptos universales. Para que podamos
estudiarlos en alguna de esas formas, esto es, para decidir si
las encuadramos en un concepto universal, o las separamos y
aislamos como algo individual, necesitamos recurrir a los
valores.12
De aquí se originan dos métodos científicos, que aunque
pertenecen a campos distintos, tienen igual rigidez científica:
por un lado, el llamado m étodo naturalista, que abarca los
conceptos universales, y por otro el llamado m étodo histórico
que estudia los conceptos individuales. El primero de ellos es
el método que emplean las ciencias naturales y el segundo
es el empleado por las ciencias culturales.13
“Las ciencias de la naturaleza son nomotéticas, es decir,
ciencias que enuncian leyes y proceden generalizando. Las
ciencias de la cultura, por el contrario, son ideográficas e in-
dividualizadoras, su meta no consiste en establecer leyes uni
versales, sino en describir lo individual. Pero como el científico
no puede dedicarse a estudiar cualquier entidad individual, es
menester hacer una selección. Tal selección presupone un
juicio de valor, por lo tanto, la estimación axiológica consti
tuye la base de todas las ciencias de la cultura.” 14
En realidad estos campos no se hallan radicalmente separa
dos, lo que sería imposible. Hay una gran vinculación entre
ellos.
Weber se opone a la separación total y absoluta de la reali
dad en cuanto al método, tiene una posición flexible que
considera que, de acuerdo con el tipo específico de investiga
ción que se esté realizando, es posible en un momento dado
emplear cualesquiera de estos métodos, tanto en las ciencias
naturales como en las sociales. La rigidez en ello impediría el
avance científico, lo importante es la objetividad, y si uno de
los métodos la logra con mayor eficacia, es un error querer
circunscribirlo a determinado campo sólo por el contenido
específico de su materia. Por supuesto que en cada uno de los
grupos de las ciencias predomina uno de los métodos, pero lo
importante no es aceptar que ello es necesariamente absoluto
en todos los casos.15 No debe importamos cuál sea el conte
nido de los diversos órdenes científicos, como pauta única y
exclusiva para escoger qué método debe emplearse,16 lo im
37
portante es que alguno de éstos se use ya que son los que le
dan validez al conocimiento. El científico investigador se dis
tingue del que no lo es, por el método que utiliza para captar
la realidad.17
Se dijo en el inciso anterior, que hay grandes lazos que unen
a los dos campos, por lo que es posible hablar de estudios que
si bien por un lado son en su contenido culturales, por otro
son naturalistas en cuanto a su método de estudio. Por tanto,
también habrá estudios de contenido naturalista en los que se
emplee el método cultural. Lo antes expuesto no modifica ni
anula la distinción de los campos de las ciencias culturales y
las ciencias naturales.18
Así como existe un concepto formal de las ciencias natura
les, “el de la existencia de las cosas en cuanto que éstas están
determinadas por leyes universales”, 19 es indispensable tratar
de formar también un concepto formal sobre las ciencias
culturales.
La cultura encierra el resultado de la conducta de las per
sonas. Estas actúan impulsadas por determinados valores.
“Cultura es un segmento específico del infinito sin sentido
del proceso del mundo, un segmento al que los seres humanos
le confieren sentido y significación.”20
El hombre puede tratar de llegar a producir algo porque lo
considera valioso, o en caso de que ya exista, puede tratar de
cultivarlo, porque también considera que hay algún valor en
eso. De cualquier forma como sea motivada la conducta de
las personas, éstas siempre serán impulsadas en su actuar por
algo que consideran como valioso. El mundo de la cultura está
formado por las aportaciones o modificaciones que el hombre
hace a la naturaleza. Es por eso que los objetos del mundo
cultural tienen un sentido que es dado por el valor que ellos
encierran.21
De acuerdo con lo anterior, podremos hablar de los valores
en sí por un lado y por otro de las realidades valiosas, a las
que para distinguirlas de los primeros, llamaremos bienes.
Cuando a un objeto que se cataloga de cultural se le quita
su cualidad valiosa, lo que estaremos haciendo será reducirlo
a una cosa natural. Es sólo por medio de la relación con los
valores, como es posible distinguir las realidades valiosas de
aquellas que no lo son.
Dice Weber que el investigador en su trabajo, debe evitar
las pretensiones extracientíficas, que pueden venir a influir en
él. La ciencia está limitada, nunca podrá dar solución a todos
los problemas que se puedan presentar, si alguna persona no
toma en cuenta lo anterior, se llevará una desilusión.22
La ciencia muestra al científico que toda acción significa:
38
“Tomar partido en favor de ciertos valores y a la vez, cosa que
generalmente ignora, estar en contra de otros valores.”
Los valores están regidos por la dialéctica, ningún sistema
de valores puede tener la pretensión de ser absoluto, y sí en
cambio chocar con otro sistema opuesto que demande el re
conocimiento de su propia legitimidad.23 Las verdades de la
ciencia son parciales y los valores múltiples. Por lo anterior
nunca encontraremos en la ciencia normas de conducta que
nos prescriban qué debemos hacer. El determinismo histórico
es, por tanto, una posición parcial. “La ciencia es por esencia
inacabable.”24
“Una ciencia empírica no puede enseñar a nadie lo que debe
hacer, sino sólo lo que puede hacer y en algunas circunstan
cias también lo que quiere hacer.”25
La actividad científica es noble, su influencia en el mundo
actual es decisiva, pero su realización es ardua. En cuanto a
ella, dice Weber: “que si no se tiene una tal pasión por el co
nocimiento, es que se carece de vocación científica y se debe
dedicar uno a otra cosa”.26 Recuérdese lo visto al respecto
en la parte biográfica.
En relación con los valores, se debe distinguir entre el prin
cipio de la avaloración y el de la valoración. Esto es, el soció
logo tiene vedado emitir algún juicio de valor dentro de su
labor científica. Estos juicios sólo deberá tomarlos como
datos, pero por ningún motivo opinará sobre la conducta
humana cuando la considere dentro de su trabajo científico;
no podrá juzgar sobre la corrección del actuar de las personas.
El trabajo del sociólogo debe regirse por el principio de la
avaloración, esto es, se debe hacer referencia a los valores, lo
que es indispensable para formar el mundo científico-cultural,
pero eso no quiere decir que se esté estableciendo en este
caso, un valor. El investigador cumple y agota su esfera al re
ferir la realidad a los valores, pero se sale de su campo si opina
sobre si ésta es o no valiosa. Esto último sería valorar: “Valo
rar es la apreciación práctica de un fenómeno, en el cual
pueden influir nuestras acciones al aprobarlo o reprobarlo.”27
El principio de avaloración, es el que permite que se forme
el material del mundo cultural, lo que afirma el carácter cien
tífico del mundo de la cultura y permite determinar cuándo
un hecho debe ser motivo de estudio porque tiene relación
con los valores.28
¿Cuál es la esencia de los valores? Estos pueden ser reco
nocidos universalmente, esto es, que todos de hecho los
acepten o cuando menos la mayoría de los miembros que
forman una comunidad cultural, los admitan. Por lo que la
esencia de los valores radica en su vigencia.
39
De conformidad con lo anterior, podemos entender por
qué no se puede considerar como histórico un hecho que sólo
tiene una importancia individual. Sólo a través del reconoci
miento de la vigencia universal de los valores, se pueden llegar
a constituir conceptos culturales científicos.
Con lo anterior, estamos haciendo una doble distinción,
por una parte dentro del mundo cultural los objetos indivi
duales valiosos considerados como material científico, por la
otra, los objetos individuales no relacionados con los valores
que en sí mismos no ejercen ninguna influencia en la distin
ción de los campos científicos.29
Max Weber no dejó de percatarse que en el tiempo y en el
espacio, ha habido cambios en relación con los sistemas de va
lores. Lo que obliga a que el material científico cultural
cambie como consecuencia de esa variabilidad que provoca
una reforma en los procesos culturales.30
Aunque Weber critica el método naturalista porque no
capta lo que es particular, accidental, contingente, no acepta
como lo hace Rickert que las ciencias de la cultura puedan
estar basadas en un sistema de valores universales.31
Parsons pregunta: “ ¿Cómo pudo Max Weber escapar del
círculo cerrado del relativismo que convierte al conocimiento
en una mera función de los valores subjetivos del investiga
dor?”32
Weber resuelve lo anterior por medio de la separación entre
las manifestaciones subjetivas del investigador, con la acepta
ción lógica y universal de los valores que tienen vigencia para
éste.
Ya dijimos que dentro de una comunidad hay un sistema
de valores que es, o reconocido por todos, o por casi todos
los miembros de esa comunidad. Se acepta de hecho la exis
tencia de esos valores, aunque la persona no vaya de acuerdo
con ellos, esto es, aunque el investigador pueda o no, simpati
zar con ellos.
Se puede hablar de un relativismo histórico, pero a la vez
éste se supera en ciertas circunstancias y en relación con al
gunos fines.
“La historia de las ciencias sociales es y permanece como
un proceso continuo que va pasando del intento de ordenar
analíticamente la realidad a través de la elaboración de con
ceptos —el disolver las construcciones analíticas así construi
das por medio de la ampliación y el cambio del horizonte
científico— y la reformulación de nuevo de los conceptos en
esta forma transformados.”33
De acuerdo a lo anterior, Weber nunca aceptó que la histo
ria llegara a tener una objetividad derivada de un esquema
universal de los valores.
40
Seria absurdo aceptar la existencia de una jerarquía abso
luta de valores. Se debe considerar que sería imposible llegar
a conciliar las preferencias humanas. Cuando se presenta un
conflicto de valores, sólo por medio de la selección arbitraria
que la persona interesada haga, se podrá resolver ese conflic
to. Una persona únicamente podrá decidirse a elegir, de acuer
do con la clase de gente que sea y el medio cultural en que se
haya formado.34
En relación con la selección de los valores es, en última ins
tancia, una actitud subjetiva e irracional la que motiva al suje
to a una elección inclusive la racionalización creciente que
sufre la sociedad occidental no logra superar esta limitación,
en cuando que es insalvable la problemática que surge de la
multiplicidad de valores y fines posible. No es posible con-
ceptualizar en forma absoluta nociones como verdad, justicia,
el bien, la belleza, la libertad, etc.
“Juzgar la validez de los valores es cosa de fe.”35
Es por eso que no se puede aceptar una ciencia objetiva
que trate de regir todo el pasado y a toda la sociedad. Las
ciencias culturales necesariamente son parciales, porque su
punto de partida es determinado arbitrariamente por el cien
tífico estudioso. Esto debe destacarse aunque las ciencias cul
turales formen leyes. Cualquier avaloración siempre tendrá
que circunscribirse a una determinada comunidad, dentro de
la cual exista el reconocimiento a los valores mencionados.
No importa que alguna persona no acepte estos valores, pues
basta que reconozca que éstos no son valoraciones subjetivas
para reconocer su vigencia.36
Con el hecho de reconocer a la verdad como un valor uni
versal, se debe aceptar la posibilidad de formar un sistema de
valores.37
El investigador está obligado a aceptar la vigencia de los va
lores, si es que quiere considerarse un científico.38
Debemos tomar en cuenta que cuando se limita el campo
de las ciencias culturales a través del principio de avaloración,
no se está restringiendo propiamente éste, sino que así es
como está adquiriendo su validez. Por supuesto que no debe
tomarse como anarquía el hecho de que la elección del objeto
sea meramente un acto arbitrario del investigador, pues cuando
éste ha escogido, debe someterse a la limitación a que su elec
ción le obliga, no podrá determinar ni la materia ni las causas
de su objeto.3 9 El científico elige libremente el objeto de su
conocimiento, pero una vez hecho esto, se tiene que someter
rigurosamente al procedimiento que el método científico le
impone.40
En resumen, las relaciones entre los valores —históricos y
41
circunstanciales— y la realidad social, de acuerdo con Weber,
las describe Freund en la siguiente forma:
Sociología y psicología
42
realiza el principio de la avaloración, pero no se identifica
este proceso con el valor que transforma la realidad en mundo
cultural.45
Cuando la sociología estudia los actos humanos en sí
mismos, no trata de formar leyes de validez universal, como
lo hace la psicología. Se trata de estudiar en principio, la
conducta de las personas, como hechos particulares; cada
hecho requiere un estudio especial, es por eso, dice Weber,
que la sociología pertenece a las ciencias culturales.
Para poder estudiar el actuar de las personas, se requiere
poder interpretarlo. Esto es, llegar a conocer el sentido men
tado subjetivo del agente actor. El científico del mundo cul
tural no se conforma, como lo hacen los investigadores del
mundo natural en explicar los fenómenos que se dan en la
realidad, sino que además trata de “comprenderlos”, por lo
que debe saber valerse de la introspección, o sea, poder en
tender, penetrar en el porqué de la conducta de las personas
que se están estudiando.45 Esto se ampliará en el próximo
capítulo.
Por lo que si la psicología trata de dar sólo una explicación
causal de los fenómenos que estudia, no podrá servirnos para
agotar el estudio del fenómeno cultural. El hecho social, dice
Weber, debe ser estudiado en tal forma, que se logre conocer
la intención de la persona y esto no es algo meramente psico
lógico. El creer que lo que no es físico es psíquico, como ya
dijimos, agrava el problema. Pero la intención que un sujeto
ponga en su actuar, no es físico, ni tampoco psíquico, es algo
que va más allá, caemos en el mundo de las ideas y las signifi
caciones. Si se realiza una operación aritmética, verbigracia,
pensar que cuatro por cuatro será igual a dieciséis, estamos
ante un fenómeno psíquico; pero la idea en sí de esta opera
ción, esto es, la idea de que cuatro por cuatro es dieciséis, es
ajena al contenido del pensamiento de las personas.47
Resumiendo, la psicología siempre tiende a formar leyes
naturales, se vale del método generalizador para formar con
ceptos universales de los procesos particulares que estudia.48
Por el contrario, la avaloración toma en cuenta sólo situacio
nes particulares. Las ciencias culturales se refieren únicamen
te a hechos particulares de trascendencia social.49
Además, Weber acaba por separar la psicología de la socio
logía, con la formación de tipos promedios y tipos ideales, 50
que también será motivo de estudio en el próximo capítulo.
Concretando este tema, la sociología pertenece a las cien
cias sociales, que forman el mundo cultural. Este necesita de
los valores para adquirir su calidad científica y éstos tienen
un sentido para las personas, el cual debe ser interpretado, o
43
sea, comprendido. La psicología no es fundamental para el
estudio de la sociología, pues esta ciencia pertenece a otro
campo científico, por lo que el método que emplee la socio
logía no será psicologista.
Notas
44
2* Rickert. Enrique: op. cit., pág. 50.
Agramonte, Roberto: Estudios de Sociología Contemporánea, op. cit., pág.
136. Bames, E., Harry y Becker, Howard: Historia del Pensamiento Social. Tomo
II. Corrientes Sociológicas de los diversos países —traducción de Tomás Muñoz
Molina—. Fondo de Cultura Económica. México, 1945, pág. 106.
*" Freund, Julien: op. cit., pág. 30.
Weber, Max: El Político y el Científico, op. cit., págs. 17 y 55.
Brecht, Amold: op. cit., págs. 233 y ss.
Merton, Robert, Broom, Leonard, and Cotrell, Leonard: Sociology Today.
Basic Books Inc. New York, 1960, pág. 217. Ogbum, William F., y Nimkoff,
Meyer F.: Sociología —traducción de José Bugeda Sánchez—. Editorial Aguilar.
Madrid, 1955, pág. 13.
Weber, Max: Sobre la Teoría de las Ciencias Sociales, op. cit., pág. 93.
® Rickert, Enrique: op. cit., págs. 155 y ss.
J j Rickert, Enrique: op. cit., págs. 188 y ss.
Timasheff, Nicolás: La Teoría Sociológica, op. cit., pág. 215.
* Freund, Julien: op. cit., pág. 48.
Bames, Harry, y Becker, Howard: op. cit., pág. 104.
J ) Hughes, Stuart: op. cit., pág. 314.
Brecht, Amold: op. cit., pág. 234.
Loewenstein, Karl: op. cit., pág. 50.
Kaufmann, Félix: op. cit., págs. 253 y ss. Rickert, Enrique: op. cit., pág.
218á7
Aron, Raymond: op. cit., pág. 83. Merton. Robert: Social Theory and So
cial Structure. The Free Press. Illinois, 1957, pág. 537.
Rickert, Enrique: op. cit., pág. 231.
Aron, Raymond: op. cit., pág. 85. Runciman, W. G.: op. cit., pág. 54.
Freund, Julien: op. cit., pág. 101.
* Idem. pág. 52.
2 Weber, Max: Economía y Sociedad, op. cit., 1964, pág. 2.
^ Aron, Raymond: op. cit., pág. 92. Bames, Harry, y Becker, Howard: op.
cit.,^>ág. 104. Menzel, Adolfo: op. cit., pág. 126.
Rickert, Enrique: op. c it, págs. 4 0 y ss.
Rickert, Enrique: op. c it, pág. 58.
Agramonte, Roberto: op. cit., pág. 132. Rickert, Enrique: op. c it, pág. 141.
Aron. Raymond: op. c it, pág. 91.
47 Kaufmann, Félix: op. cit., págs. 218 y ss. Timasheff, Nicolás: La Teoría
Sociológica, op. cit., pág. 223.
^ Simpson, George: El Hombre en la Sociedad —traducción de Elizabeth
Gelin—. Editorial Paidos. Buenos Aires, 1961, pág. 114. Rickert, Enrique: op. c it,
Pág49 °‘ - 110.
Rickert, Enrique: op. cit., pág.
50 Como se verá m ás adelante, lso tipos promedios y los tipos ideales, son
también el índice que separa a la sociología de la historia, aunque ésta es la que le
proporciona el material a aquélla.
45
x Weber a los 24 oños, con su familia en Berlín, época en q u t Weber estudiaba
licenciatura de abogado, Weber presenta en la mejilla izquierda una cicatriz
fruto de sus duelos en las fraternidades estudiantiles.
Segunda parte
Capítulo primero
Concepto de acción
47
Muchas veces es difícil poder precisar cuándo estamos
frente a una conducta a la que el sujeto actor le liga un
sentido consciente, y cuándo frente a una conducta simple
mente reactiva, a la cual el sujeto actor no le liga ningún sig
nificado.
48
En resumen, de acuerdo con la definición de acción social,
se debe entender que el sujeto actor de la misma dirige su
conducta a otra u otras personas, hacia las que encauza el de
sarrollo de su actuar. Sólo en el caso anterior, o cuando el su
jeto es motivado en su actuar por una provocación proveniente
de una conducta ajena, estamos frente a la acción social.8
Cuando una persona se encuentra resolviendo un problema
aritmético, estamos frente a la acción humana, porque aunque
la persona tiene plena conciencia de su actuar, no orienta éste
hacia un tercero. Pero cuando solicita la ayuda de éste para
resolver su problema, nos encontramos frente a una acción
social, porque su conducta se encauza a provocar una reacción
en otra persona.
La definición de actuar social, ha motivado críticas en
cuanto que se ha considerado que de acuerdo con ella los
hechos fisiológicos, los actos reflejos, los procesos inconscien
tes o subconscientes que se dan en una persona, no caen en el
campo sociológico, porque el sujeto actor de la misma no
tiene un sentido consciente de ellos. Para que una acción se
considere de interés para la sociología, de acuerdo con Weber,
nos dicen algunos autores, la persona debe percatarse conscien
temente del sentido que está otorgando a su actuar.9
No estoy de acuerdo con dichos autores: en mi opinión esas
críticas son infundadas, pues aunque en principio y, de acuerdo
con la definición dada de actuar social, se le podrían hacer, él
posteriormente en todo el desarrollo de sus conceptos expre
samente las contradice. Y no podría ser de otra forma, limitar
el campo de la sociología al actuar consciente, sería amputarla.
La acción social, base de sus conceptos sociológicos,10 va
más allá del actuar consciente.
Para confirmar lo anterior, volveremos a insistir más ade
lante, cuando hayamos expuesto parte de sus conceptos so
ciológicos en los que demuestra que el actuar social no se
circunscribe a la actitud consciente.
Max Weber no se conformó con plantear la definición de
acción social, sino que además trató de limitar lo más riguro
samente posible, ciertas acciones que podrían ser tenidas por
sociales, y que en realidad para él no lo eran:
49
hablar de acción social. Pero, si alguno de los ciclistas trató
de evitar el choque, entonces s í aparece por parte de éste, la
acción social, porque su conducta se desarrolló de acuerdo
con el actuar del otro ciclista. Lo mismo pasará cuando después
del choque, las personas entren en contacto, ya sea para reñir
o para excusarse.
50
Métodos de interpretación del sentido
51
el sentido que un actor da a su conducta, no es necesario que
pueda realizar esa conducta por él mismo; empleando las pa
labras de Weber: “no es necesario ser un César para compren
der a César”.18
A este método de investigación del sentido del actuar lo
llama Weber de reviviscencia endopática, y al aplicarlo pode
mos obtener dos resultados, los cuales se complementan entre
sí:
La comprensión actual
La comprensión explicativa
52
pulsa a actuar. Aun en aquellos casos en que la persona mani
fieste abiertamente el porqué de su conducta, aunque lo haga
con sinceridad, el investigador no debe dar crédito absoluto a
sus palabras y tratará, a través de su trabajo personal, de llegar
a encontrar las verdaderas causas del actuar. En aquellas
acciones que se dan en el límite del campo sociológico —tra
dicionales y emotivas que veremos más adelante—, viene a
acentuarse el problema.25
Es importante para el sociólogo aceptar que muchas veces
se pueden manifestar como iguales, en sus expresiones exter
nas, ciertas acciones que internamente están motivadas en
muy diversas formas, incluso por causas contrarias, y aun
en estos casos él debe tratar de llegar a la verdadera compren
sión de cada actuar.23
Por supuesto que es muy difícil encontrar el grado de presión
que cada causa ejerce sobre la persona, y por tanto, el resulta
do que se pueda obtener. Es por ello que mientras la realidad
no confirme los resultados obtenidos en el estudio de las con
ductas humanas, se considerarán aquellos como hipótesis.24
Vimos que la conexión de sentido, se refiere a la relación
existente entre las manifestaciones externas como el sujeto
actor demuestra su conducta y las causas que lo impelen
a actuar así.
En aquellos casos en que la relación entre la forma como se
manifiesta una conducta y los motivos que la provocan,
se considera adecuada, es cuando se logra una interpretación
efectiva de la conducta en cuestión.
Para que la interpretación de la acción social nos lleve a
una total comprensión de la misma, se debe buscar que ésta
sea: causalmente adecuada y adecuada en la esfera de la sig
nificación.2 5 Esto lo explicaremos a continuación:
Una acción social es causalmente adecuada cuando de
acuerdo con la experiencia, exista la probabilidad de que una
conducta específica sea la causa de otras, que son compren
didas por el sentido subjetivo de los agentes actores. Cuando
esta acción social de acuerdo con las probabilidades, sea
comprendida en los medios para realizarse será adecuada en la
esfera de su significación.26
Cuando al estudiar varias conductas, nos percatamos que
siguen una misma secuela, podremos esperar que en su desa
rrollo probablemente se encauzarán en determinada forma.
Cuando existe la probabilidad de que esas conductas se suce
dan siempre en la misma forma, estaremos frente a una inter
pretación causalmente adecuada.2 7 En estos casos la estadísti
ca jugará un papel importante, ya que su empleo es necesario.
El que una conducta sea adecuada en la esfera de la signifi
53
cación se presenta en dos formas: la primera de ellas, es la
comprensión directa, la comprensión actual, que ya estudia
mos en el inciso anterior, nos percatamos de la forma cómo
se manifiesta una conducta,2 8 la segunda es la comprensión
del motivo, que también ya vimos, tratamos de revivir, de
repensar, cuál ha sido la causa que motivó al actor, tratamos
de reproducir el proceso que siguió en su conducta.
Cuando haya factores irracionales que influyan en el actuar,
el investigador hará uso de la empatia —estudio de las con
ductas irracionales. Aunque, como ya se dijo, el investigador
no necesita opinar, pensar o sentir igual que el actor, para
poder comprender su conducta.29
Ahora bien, es claro que entre la comprensión causalmente
adecuada y la comprensión en el plano de la significación hay
una relación íntima, la cual es descrita por Weber en la si
guiente forma: “Una interpretación causal correcta de la
acción típica significa que el proceso que se dice ser típico, es
adecuadamente captado en el plano de la significación y al
mismo tiempo la interpretación es en cierto grado causalmen
te adecuada. Si falta la adecuación respecto de la significación,
entonces por alto que sea el grado de uniformidad y por
exactamente que pueda ser numéricamente determinada su
probabilidad. . . es todavía una probabilidad estadística in
comprensible. . . ”30
Cuando no hay una comprensión causal adecuada estaremos
siempre frente a una hipótesis. Se debe tratar siempre de en
contrar las causas que motivan un actuar. Esto último no
quiere decir que se reduzcan las conductas a leyes fatales,
porque eso que es propio en el campo natural, no se da en las
ciencias culturales. 1 Los motivos que provocan un suceso,
deben buscarse porque sólo a través de la casualidad adquie
ren objetividad las proposiciones científicas.32
De acuerdo con lo anterior, debemos entender por ley so
ciológica: “determinadas probabilidades típicas, confirmadas
por la observación de que, dadas determinadas situaciones de
hecho, transcurran en la forma esperada ciertas acciones so
ciales que son comprensibles por sus motivos típicos y por el
sentido típico mentado por los sujetos de la acción”.33
Las ciencias sociales dependen de la probabilidad de que se
cumplan sus postulados. Estos no pueden darse en forma ab
soluta y permanente, la sociedad es cambiante y las estructu
ras sociales evolucionan por la transformación que sufren las
acciones sociales de los individuos que configuran la realidad.
A pesar de esto, la probabilidad es un pilar en los estudios
sociales, les da la consistencia científica.34
El científico observa que de hecho se dan regularidades en
54
las conductas humanas y de acuerdo con eso forma las leyes
sociológicas, esto es, tomando en cuenta la probabilidad de
que se actúe en la forma prevista.
El tratar de formular leyes sociológicas de aquellas conduc
tas irracionales es, por así decirlo, imposible, porque aquí la
causalidad y la significación, ni siquiera se presentan clara
mente para el actor.35
Además del método comprensivo, la sociología emplea
otros dos métodos, el llamado comparativo y el imaginario,
de éstos hablaremos en el inciso siguiente.
55
grupo “trata de aumentar las posibilidades de su actividad en
contra de otras, por medio de barreras, límites, etc., se forma
un monopolio”. 2 El sistema económico occidental se carac
teriza por su racionalidad, destacan las relaciones de produc
ción sólidamente estructuradas y reguladas tanto en el presente
como para el futuro.
En La ética protestante y el espíritu del capitalismo,
Weber llega a ciertas conclusiones en relación al capitalismo
como sistema económico dentro de la civilización occidental.
Para confirmar sus hipótesis realiza un estudio comparativo
con otras civilizaciones, principalmente la china, la hindú y la
judaica.43
Estos estudios se refieren a la relación que hay entre la re
ligión protestante con el sistema capitalista moderno, “señor
absoluto en la vida de la economía”.44
Para Weber hay una correlación íntima entre el factor reli
gioso y el económico. Es uno de los autores que ha llevado
esos estudios hasta sus últimas consecuencias.45
Cuando el método comparativo no puede emplearse, se
deberá usar el método imaginario, a pesar de que no tiene la
misma eficacia que tiene el anterior. Este método consiste en
lo siguiente: el científico trata de imaginar como inexistentes
las causas que para él han motivado algún suceso histórico y
ver así cuál hubiese podido ser el resultado de éste, sin esas
causas, que en realidad lo motivaron.46
En este caso Weber destaca que la causa decisiva es sólo
desde el punto de vista del investigador, el cual en su metodo
logía, tiene que utilizar un sistema de valores.47 En su Ensa
y o de la teoría de la ciencia, nos dice Weber: “Para determi
nar las relaciones causales reales, construimos a partir de ellas
otras ideales.” El científico debe implantar una diferencia
importante entre los antecedentes del suceso que está anali
zando, por supuesto que el resultado es probabilístico, pero
esto es característico de las ciencias sociales, en éstas no es
posible construir leyes fatales, necesarias. Recuérdese que el
devenir histórico no es racional, múltiples factores accidenta
les intervienen en él, pero a pesar de ello el científico llega a
racionalizar —relativamente— ese proceso a través de juicios
objetivos de carácter probabilístico integrándolos en relacio
nes lógicas entre causa y efecto y adecuándolos en su relevan
cia significativa.48
Weber menciona a Eduardo Mayer que aplicó este método
a la batalla del Maratón, imaginándose las consecuencias de
una victoria persa y comparando esto con la realidad históri
ca.49
El método imaginario aplicado al ejemplo que hemos men-
56
donado en relación con el método comparativo, trataría de
encontrar la forma en que hubiese sido la evolución del capi
talismo sin la intervención de la religión protestante como
una de sus causas.
Aunque al aplicar el método imaginario no se pueda preci
sar con absoluto rigor el resultado de los acontecimientos
históricos, basta saber que éstos hubieran sido distintos.50
Con aceptar esto último, se podrá tratar de determinar la
influencia de las causas aceptadas y reconocidas como reales
sobre el suceso estudiado.51
Historia y sociología
57
Sentido típico o ideal
58
es posible el percatarse de su existencia. Por tanto, se pueden
estudiar, precisando qué tanta influencia tienen en la conducta
que se está observando. Primero se determina la acción y su
desarrollo de acuerdo con motivos meramente racionales,
pensando que no ha sido influida por motivos irracionales, y
después se verá cuáles son los factores irracionales que han
venido a perturbar la acción y que modifican los resultados
que se hubieran obtenido si la acción fuese sólo racional.63
Donde más se emplea este tipo, es en el ámbito económico,
político y jurídico. Unicamente la experiencia nos muestra lo
que encaja y lo que difiere de una realidad concreta, con el
tipo de sentido creado idealmente. Por más evidente que para
el científico se presente el resultado de la interpretación de
un tipo ideal, para aceptar esta conclusión como efectiva, se
requiere que la experiencia nos muestre hasta qué grado se ha
logrado esto.
El tipo ideal es el medio por el cual la sociología capta a la
realidad, pero para que el resultado sea positivo, la realidad
debe superar a esos tipos ideales y gracias a eso, se puede llegar
a su propio conocimiento.64
Por tanto, para formar el tipo ideal, no se debe tomar so
lamente en cuenta los caracteres generales de las conductas
estudiadas, sino lo que se hace es una racionalización utópica,
esto es, de los caracteres antes mencionados, se desecharán
algunos, otros serán modificados, algunos exagerados. Con
esto se forma un concepto que incluya a las conductas estu
diadas y que sea coherente y racional. El tipo ideal viene a
sustituir a las conductas de donde se originó.
Es importante insistir que una cosa es una labor histórica y
otra una labor sociológica. La primera tiende a estudiar con
ductas particulares, analiza hechos concretos, por ejemplo, la
vida de una persona o un suceso importante. En cambio, la so
ciología, como ya se dijo, forma conceptos genéricos y típicos
o ideales. Sobre todo, estos últimos son conceptos abstrac
tos, que en sí mismos pueden parecer sin un contenido espe
cífico. Pero esto es así, porque la sociología forma normas
generales del obrar social.66
Por lo antes dicho, podremos comprender qué significa
decir que el tipo ideal se aleja de la realidad, la que está for
mada por los hechos históricos particulares. Pero gracias al
tipo ideal, es como podemos conocer con precisión el conte
nido del hecho histórico, comparando la realidad con los tipos
ideales. Por supuesto que un suceso histórico puede ser cata
logado de diferentes tipos a un mismo tiempo, ejemplo: en
un caso concreto se pueden encontrar caracteres burocráticos
y a la vez carismáticos. Pero sólo por el tipo ideal se puede
59
llegar a expresar algo uniforme. En la realidad un suceso no se
agota en una sola clasificación.
Y volvemos a insistir, la sociología al construir los concep
tos ideales, no desecha la posibilidad que el sujeto actor sea
también influido por motivos irracionales, incluso puede
construir conceptos ideales basados en motivos irracionales,
por ejemplo: religiosos, emocionales, tradicionales, etc.
Al aplicar el tipo ideal, la sociología reconoce que para el
sujeto, pudo no haberse manifestado con claridad la causa de
su conducta, como en aquellos casos en que se actúa por cos
tumbre o por instinto, en que el sujeto actor sólo percibe
vagamente el impulso que lo dirige a actuar. Con todo y que
la sociología reconoce que es imposible que una persona actúe
libre de motivos no racionales, no por eso deja de formar sus
conceptos como si la conducta de las personas fuera mera
mente racional, como si el sentido mentado subjetivo del
sujeto actor tuviera su origen en causas meramente racionales
que éste percibe con toda claridad.
El concepto ideal no es, por tanto, la imagen de conductas
concretas, ni trata de ser una ley universal.
Por más que el concepto típico sea algo ideal, se debe insis
tir en que está formado tomando en consideración la realidad
misma, a la cual trata de comprender.67
Posteriormente a Weber, y basándose en su teoría del tipo
ideal, Joseph Schumpeter la utilizó magistralmente en el
campo de la sociología económica bajo la denominación de
modelo.68
60
cuestión seleccionó, escogió de varios fines que se presentan a
su acción, uno de ellos, y posterior a su elección, buscó de
entre varios medios, que también se le presentan como posi
bles, aquel que para él es el más idóneo al fin escogido. El su
jeto trata de prever las consecuencias de su acción, y además
las acepta, pues con los medios empleados se llegará posible
mente al fin previsto. Su primer paso antes de actuar, es rela
cionar el medio y el fin, y del resultado de su elección, pasar
a la acción .70
Puede suceder que el sujeto actor pensando que actúa
correctamente, seleccione medios inadecuados, y además
puede darse el caso que el medio sea contrario al fin, pero
mientras él crea que está actuando correctamente, la acción
debe considerarse como orientada racionalmente con arreglo
a fines. Esto se debe a que la sociología, al partir de la acción
social, está partiendo del sentido mentado subjetivo, esto es,
el investigador para poder comprender una acción social,
debe necesariamente partir del sujeto actor, solamente las
conductas individuales son comprensibles.
Weber enfatiza que la acción racional a la manera del tipo
ideal se utiliza como un recurso metodológico, pero de nin
guna manera aceptando que en el actuar del individuo pre
domine lo racional.
A pesar de lo anterior, los sistemas sociales tienden a al
canzar una racionalización progresiva,7 1 sobre todo, esto es
un rasgo característico de la civilización occidental, es el re
sultado de la gran división del trabajo, con las diferencias
técnicas que esto implica, tratando de adquirir el mayor pro
vecho y rendimiento en las diversas actividades humanas. Esto
no quiere decir que el individuo medio desarrolle al máximo
su conducta racional e intelectual, por el contrario, la racio
nalización ha llevado a la mecanización y esto ha hecho de
pendiente al individuo de objetos y técnicas que le son total
mente desconocidos en su aspecto íntimo. El hombre usa el
coche o el tranvía, etc., como parte de su vida externa, pero
qué poco sabe de por qué el coche y el tranvía son, en cuanto
a su aspecto mecánico, medios de locomoción.72
61
buscará racionalmente la forma de obtenerlo, y es esa bús
queda consciente de los diferentes medios, lo que hace que su
actuar sea catalogado de racional.
Cuando una persona actúa sólo impulsada por sus convic
ciones, sin pensar cuál podrá ser el posible resultado de su
conducta, ya que aquéllas se le presentan como obligatorias,
estamos frente a una conducta racional con arreglo a valo
res.73
Esta acción difiere de la primeramente estudiada, en cuanto
que en aquélla el sujeto puede seleccionar a su arbitrio, tanto
los fines como los medios para obtenerlos, en cambio en ésta
el sujeto está vinculado a un fin que se le presenta como obli
gatorio, fin que no escoge libremente, pues le es impuesto por
sus convicciones, el actor sólo podrá elegir los medios para al
canzar la finalidad propuesta.
Conducta emocional
Conducta tradicional
62
Los tipos de acciones aquí estudiados, son para Weber los
más importantes, pero por ningún motivo son los únicos.
Como dijimos anteriormente, el investigador puede tomar
diversos índices y de acuerdo con ellos formará otros tipos de
actuar diferentes.
También sucede en la generalidad de los casos que al estu
diar una conducta en particular, se encuentre el sociólogo
ante caracteres que se pueden catalogar en los distintos casi
lleros ya estudiados, lo raro sería que una conducta fuese mo
tivada total y absolutamente por una de las acciones vistas.
A propósito he dejado hasta el final de este inciso para
hacer la aclaración que advertí al estudiar el concepto de
acción, al empezar este capítulo. En aquel lugar criticaba a
algunos autores porque según ellos, Weber excluía del con
cepto de acción social ciertas acciones, y como posteriormente
vimos que todo lo que queda fuera de la acción social, no
entra en el campo sociológico, esas conductas no serían moti
vo de estudio de la sociología. Me estoy refiriendo a la elimi
nación de las acciones inconscientes o subconscientes, acciones
irracionales. Trataré de rebatir a estos críticos empleando
únicamente argumentos derivados de los conceptos vistos.
Primero que nada, debe quedar sentado que puede haber
conductas humanas inconscientes o subconscientes que pueden
tener relevancia social. Por tanto, aunque el sujeto actor no lo
perciba, deben ser estudiadas por la sociología; el científico
puede llegar a conocer esas motivaciones y de esta manera
comprenderlas, siendo esto último la finalidad de la sociología
de Weber: comprender las conductas humanas. Una persona
tiene un sentimiento de odio que reprime, llega a desaparecer
éste de su conciencia, pero más adelante puede presentarse
aunque sea en forma velada o inconsciente. Esta persona podrá
actuar motivada en su conducta por ese sentimiento reprimi
do, aunque sin darse cuenta de esto, puede pensar que no
existe ese motivo, que es el verdadero de su actuar. Cuando
esta actuación vaya más allá de la persona, entonces deberá
ser motivo de estudio de la sociología.
Esto último es lo adecuado y además no se amputará el
campo de la sociología. En estos casos se puede emplear la
ayuda del psicoanalista para poder comprender las conductas
inconscientes o subconscientes, o motivadas irracionalmente
pero que tienen trascendencia social.
Vimos que dentro de la misma acción humana, Weber acepta
que hay ciertas condiciones psicopáticas que pueden influir
en una persona en su actuar; después agrega que hay acciones
que sólo podrán ser comprendidas por ciertos especialistas.
En esto caben los actos inconscientes e irracionales de tras-
63
cendencia social, que para poder ser comprendidos se requiere,
como dijimos, del psicoanalista.
Posteriormente agrega Weber, en relación con la interpre
tación de sentido de las acciones sociales, que toda interpreta
ción debe considerarse como una hipótesis mientras no se
confirme con la realidad. Esto es a consecuencia de que el
motivo en un actuar puede ser reprimido o pretextado. El
actor puede no darse cuenta de la verdadera causa de su
conducta.
Después, en el tipo ideal, Weber acepta que en las conduc
tas siempre intervienen factores irracionales, y la sociología
deberá precisar qué tanta influencia ejercen éstos sobre la
conducta de las personas.
Cuando hablamos de las conductas emocionales, se dijo que
el sujeto actor puede conducirse tratando de desahogar un
estado emocional.
Vimos también al interpretar el sentido del actuar, cómo
por medio de la simple comprensión se trata de entender ac
tuares racionales, y que por medio de la empatia se trata de
entender actuares motivados irracionalmente.77
Se trató de precisar por medio de la conexión de sentido,
la relación entre el actuar externo y la motivación provocado
ra.78
La ayuda de la psicología, como psicología comprensiva
—verstehende psychologie—, se dirige sobre todo a los facto
res irracionales del actuar.79
Con lo anterior creemos que quedó superada la crítica que
se le hace a Weber de limitar su sociología a actuares mera
mente conscientes y racionales.
¿Qué hubiera pasado si él hubiese podido revisar sus concep
tos fundamentales en Econom ia y sociedad ? Probablemente
hubiera suprimido esa aparente contradicción, enfatizando
expresamente en su concepto de acción, aquellas conductas
inconscientes o subconscientes de trascendencia social que
son motivo de estudio de la sociología, porque son conductas
que tienen un sentido comprensible.
64
a) Los nacimientos, las enfermedades, la muerte. Estos
fenómenos pueden presentarse como causas que motivan a la
conducta humana.
b) Los fenómenos naturales que rodean al hombre for
mando el medio ambiente, condicionan y posibilitan las acti
vidades productivas de las sociedades.80
El medio ambiente puede presentarse como un estimulo o
como un obstáculo en la actividad de las personas.
Aunque como ya se dijo en el primer capítulo, los fenó
menos naturales tienen otro método de estudio porque carecen
de sentido.
Estos fenómenos únicamente se tomarán en cuenta cuando
puedan ser de interés para la motivación de la conducta hu
mana, y allí podemos incluir tanto a los fenómenos biológicos,
como los físicos o los zoológicos, etc. Pero insistimos que
nunca se podrá encontrar un sentido del actuar en este cam
po.81
No es lo mismo un objeto natural que una cosa inanimada.
Estas últimas abarcan un campo mucho mayor que los prime
ros, pues en ellas se incluye todo lo producido por el hombre.
A éstas se les puede tratar de encontrar algún sentido, el que
la persona puso en su creación, o el fin para el que las va a
emplear.
Sociología individualista
65
Por lo que las personas morales que el derecho crea con
fines prácticos, interesarán a la sociología, en cuanto que
están configuradas por personas individuales, pero nunca en
el mismo sentido que en el campo jurídico son consideradas.84
Las sociedades, el Estado o cualquier agrupación, interesan
a la sociología por los elementos que los forman, pero no en
sí mismos, esto es, sólo por el hecho de ser un conjunto de
personas que realizan una acción social caen en el campo
sociológico.
Cualquier concepto para ser comprendido, requiere ser visto
en cuanto a una comunidad de conductas individuales.85
La sociología de Weber tiene su entronque en la corriente
liberal de la ilustración. Su concepto de acción social hace del
individuo la unidad de la que parte y se estructura todo su
sistema, es por ello que refuta la tradición idealista de Hegel,
que tanta influencia había tenido sobre la cultura alemana.
Otra pregunta que nos podemos hacer, es el considerar si es
posible hablar de una comprensión en la conducta de los
animales. A esto Weber contesta diciendo que aunque en
apariencia hay algunos que al parecer comprenden ciertas
manifestaciones de las personas, como actos de cariño, rega
ños, etc., no es posible con los medios de trabajo que se tienen,
poder llegar a controlar y conocer la mente de los animales.
Cuando hay que hacer un estudio sobre éstos, sólo se logra
con analogías humanas.87
Notas
* Weber, Max: Economía y Sociedad, op. cit., 1964, pág. VIII. Weber, Max:
Basic Concepts in Sociology, op. cit., pág. 13.
7 Weber, Max: Economía y Sociedad, op. cit., pág. 3.
3 Aron, Rayraond: op. cit., pág. 114. Kelsen, Hans: Teoría General del Esta
do, —traducción de Luis Legaz Lacambra. Editorial Nacional. México, 1959, pág.
387. Timasheff, Nicolás: La Teoría Sociológica, op. cit., pág. 221. Von Wiese,
Leopoldo: Sociología Histórica y Principales Problemas, —traducción de Jasmin
Reuter—. Editorial América. México, 1957, pág. 189. Weber, Max: Economía y
Sociedad, op. cit., pág. 4.
Bames E., Harry, y Becker, Howard: op. cit., pág. 101. Menzel, Adolfo: op.
cit., pág. 93. Weber, Max: Economía y Sociedad, op. cit., pág. 4.
Ayala, Francisco: Tratado de Sociología. Editorial Aguilar. Madrid, 1959,
pág. 20. Dourado de G usm io, Paulo: op. cit., pág. 144. Gurvitch, George: Ele
mentos de Sociología Jurídica, —traducción del Lie. José M. Cajica, Sr. Editorial
José M. Cajica. Publicaciones de la Universidad de Puebla, Puebla. México, 1948,
pág. 30. Kelsen, Hans: op. cit., pág. 487. Rumney, Jay., y Maier, J.: Sociología.
La Ciencia de la Sociedad, —traducción de Eduardo Loedel. Editorial Paidós.
Buenos Aires, 1961, pág. 219. Von Wiese, Leopoldo: op. c it, pág. 191.
66
® Recaséns Siches, Luis: Exposición y Crítica de la Historia del Obrar Social y
de su Comprensión según Max Weber. Revista Mexicana de Sociología. Publicada
por el Instituto de Investigaciones Sociales de la U.N.A.M. México, 1946, Año
VIII. Vol. VIH, Núm. 1, pág. 61.
"j Weber, Max: Econom ía y Sociedad, op. cit., pág. 20.
8 Kaufmann, Félix: op. cit., pág. 267.
Agramonte, Roberto: Sociología, Tomo II. Editado por Cultural, S. A. La
Habana, Cuba, 1947, pág. 200. Timasheff, Nicolás: A n Introduction to the Socio
togy o f Law. Cambridge, Harvard University, L. S. A. 1939, pág. 138.
u Simpson, George: op. cit., pág. 112.
11 Cuviller, Armond: op. cit., pág. 146. Ginsberg, Morris: Sociology. Thornton
Gutterworth, L.T.D. London, 1934, págs. 10 a 12.
j2 Dourado de Gusmáo, Paulo: op. cit., pág. 144.
8 Simpson, George: op. cit., pág. 113.
;4 Freund, Julien: op. cit., pág. 43. Hughes Stuart: op. cit., pág. 311.
® Freund, Julien: op. cit., pág. 84.
Agramonte, Roberto: Estudios de Sociología Contemporánea, op. c it, pág.
121. Rumney, Jay, y Maier, J.: op. c it, pág. 6.
' Weber, Max: Econom ía y Sociedad, op. cit., pág. 6.
8 Loo mis, Charles P., and Loomis, Zona K.: M odem Social Theories. D. Van
Nostrand Co. Inc. New York, U.S.A., 1961, pág. 29.
^ Timasheff, Nicolás: La Teoría Sociológica, op. cit., pág. 221.
Weber, Max: Economía y Sociedad, op. cit., pág. 12.
Aron, Raymond: op. cit., pág. 91.
2 Weber, Max: Economía y Sociedad, op. cit., pág. 9.
Aron, Raymond: op. cit., pág. 92.
_ Weber, Max: Economía y Sociedad, op. cit., pág. 9.
5 Timasheff, Nicolás: La Teoría Sociológica, op. c it , pág. 216. Dourado de
Gusm áo, Paulo: op. cit., pág. 145.
2® Freund, Julier: op. cit., págs. 106 y ss.
2 Kaufmann, Félix: op. cit., pág. 293.
8 Timasheff, Nicolás: La Teoría Sociológica, op. cit., pág. 221.
Aron, Raymond: op. c it, pág. 90.
Timasheff, Nicolás: La Teoría Sociológica, op. cit., pág. 224.
* Aron, Raymond: op. c it, pág. 93.
2 Idem. pág. 96.
Weber, Max: Econom ía y Sociedad, op. cit., pág. 17.
Recaséns Siches, Luis: Revista ciutada, pág. 73. Freund, Julien: op. c it,
pág.105.
* Timasheff, Nicolás: La Teoría Sociológica, op. c it, pág. 224.
Timasheff, Nicolás: La Teoría Sociológica, op. cit., pág. 216. Menzel,
Adolfo: op. cit., pág. 66. Greenwood, Ernest: Sociología Experimental —traduc
ción de José Medina Echavarría. Fondo de Cultura Económica. México, 1961,
pág. 114. Dourado de Gusmao, Paulo: op. cit., pág. 146. Becker, Howard, and
Boskoff, Alvin: Modem Sociological Theory. Holt Rinehart and Winston Inc.,
U.S,A., pág. 673.
Weber, Max: The Protestant Ethic and the Spirit ofCapitalism. The Scribner
Library. New York, 1958, pág. IX.
38
Aron, Raymond: op. c it, págs. 107 y ss. Agramonte, Roberto: Estudios de
Sociología Contemporánea, op. c it, pág. 128. Gerth, Hans H., y Mills, Wright C.:
op. g t., págs. 73 y ss. Medina Echavarría, José: op. cit., pág. 186.
Weber, Max: Econom ía y Sociedad, op. c it, 1964, pág. 303.
° Idem, pág. 46.
* Freund, Julien: op. cit., pág. 146.
2 Idem, pág. 140.
Orgaz, Raúl A.: op. c it, pág. 163. Parsons Talcott: Essays in Sicological
67
Theory. The Free Press. Illinois, U.S.A., 1954, págs. 26 y ss. Mannheim, Karl:
Bssays on Sociology and Social Psychology. Oxford University Press. England,
1953, pág. 218. Sprott, W. J. H.: Introducción a la Sociología, —traducción de
Florentino M. Tomer. Fondo de Cultura Económica. México, 1964, pág. 185.
JasjJCTs, Karl: op. c it, pág. 239.
Weber, Max: La Etica Protestante y el Espíritu del Capitalismo, op. cit.,
pág.45.
Bierstedt, Robert: The Social Order, McGraw-Hill Book Co. Inc. Londres,
1957, págs. 524, 952 y ss. Ganón, Isaac: Resumen de Sociología General Volu
men 2, Biblioteca de Publicaciones Oficiales de la Facultad de Derecho y Ciencias
Sociales de la Universidad de Montevideo, See. III-LXIV. Montevideo, 1952, pág.
599. Hagen, Everett E.: On the Theory o f Social Change. The Darsey Press Inc.
Homewood, Illinois, U. S. A., 1962, pág. 16. Maciver, Robert, and Page, Charles
H.: Sociología —traducción de José Cazoiia Pérez. Editorial Tecnos, S.A. Madrid
1960, págs. 608 y ss. Sorokin, Pitrim A.: Sociedad, Cultura y Personalidad —tra
ducción de Aníbal del Campo. Editorial Aguilar. Madrid, 1962, pág. 45.
Aron, Raymond: op. cit., pág. 93.
47 H uríes, Stuart: op. cit., pág. 306.
48
Freund, Julien: op. cit., pág. 66.
49 Weber, Max: E conom ía y Sociedad, op. cit., pág. 10. Timasheff, Nicolás:
La Teoría Sociológica, op. cit., págs. 219 y ss.
0 Weber, Max: Ibidem.
, * Aron, Raymond: op. cit., pág. 94.
Rumney, Jay., y Maier, J.: op. cit., pág. 219. Menzel, Adolfo: op. c it, pág.
122
3 3 Ayala, Francisco: Tratado de Sociología, op. cit., pág. 202.
54
’ Timasheff, Nicolás: La Teoría Sociológica, op. cit., pág. 223.
Weber, Max: Economía y Sociedad, op. cit., pág. 9. Ayala, Francisco: Tradado de
Sociología, op. cit., pág. 199. Bodenheimer, Edgar: Teoría del Derecho, —traduc
ción de Vicente Herrero. Fondo de Cultura Económica. México, 1964, pág. 366.
Simpson, Geoige: op. cit., pág. 114.
55 Weber, Max: Economía y Sociedad, op. c it, pág. 19. Timasheff, Nicolás:
La Teoría Sociológica, op. c it, pág. 216. Bogardus, Emory S.: op. cit., pág. 563.
Dourado de Gusmáo, Paulo: op. cit., pág. 146. Menzel, Adolfo: op. c it, pág. 66.
Weber inicia el uso del tipo ideal en 1904 cuando está trabajando sobre los
problemas metodológicos de las ciencias sociales. —Lachmann: op. cit., pág. 3.
56 Bemard, L L.: The Fieldsand Methods o f Sociology. Ray Long S. Richard
R. Smith Inc. New York, 1934, págs. 25 y 26. Germaní, Gino: op. cit., págs. 27 y
41. Orgaz. Raúl A.: op. cit., pág. 146.
57 Kaufmann, Félix: op. cit., pág. 34.
^ Timasheff, Nicolás: La Teoría Sociológica, op. cit., pág. 225. Dourado de
Gusmáo, Paulo: op. cit., pág. 143, Rumney, ja y , and Maier, Joseph: Sociology
the Science o f Society, Henry Shuman. New York, 1953, págs. 34 y 35. Jaspers,
Karl: op. cit., pág. 240.
Weber, Max: The Protestan Ethic and the Spirit o f Capitalism, op. cit., pág.
56.
Weber, Max: El Político y el Científico, op. cit., págs. 57 y ss.
Schoch, Magdalena M.: The Jurisprudence o f Interests. 20th Century Legal
Philosophy Series. Vol. II, Harvard University Press. Massachusetts. U.S.A. 1958,
pág. 150.
62 Bames, E. Harry, y Becker, Howard: op. cit., pág. 102.
63 Weber, Max: Economía y Sociedad, op. cit., pág. 6. BIau, P. M.: La Buro
cracia en la Sociedad Moderna. Editorial Paidós. Buenos Aires, 1962, pág. 33.
Maquet. Jacques S.: op. cit., pág. 9. Timasheff, Nicolás: A n Introduction to the
Sociology o f Law, op. cit., pág. 40. Bodenheimer, Edgard: op. cit., pág. 31.
6^ Simpson, Gcorge: op. cit., pág. 112.
68
65 Aron, Raymond: op. cit., pág. 87. Menzel, Adolfo: op. cit., pág. 43.
88 Weber, Max: Economía y Sociedad, op. cit., pág. 18.
87 Aron, Raymond: op. cit., pág. 87. Gerth, Hans H., y Mills, Wright C.: op.
cit., pág. 59.
88 Hugues, Stuart: op. cit., pág. 314.
^ Timasheff, Nicolás: La Teoría Sociológica, op. cit., pág. 226. Becker,
Howard, and Boskoff, Alvin: op. cit., pág. 27. Aron, Raymond: op. cit., pág. 115.
Cuviller, Armond: op. cit., pág. 146. Gerth, Hans H., y Mills, Wright C.: op. cit.,
pág. 56. Weber, Max: Economía y Sociedad, op. c it, pág. 23.
^ Weber, Max: Economía y Sociedad, op. cit., pág. 261.
7* Parsons, Talcott y Smelser J. Neil: Econom y and Society. The Free Press.
New York, 1965, pág. 291.
72 Freund, Julien: op. cit., pág. 21.
78 Weber, Max: Economía y Sociedad, op. cit., pág. 24.
Ibidem.
75 ,
Loomis, Charles P., and Loomis, Zona K.: op. cit., pag. 425.
Weber, Max: Economía y Sociedad, op. cit., pág. 23.
77 Agramonte, Roberto: Estudios de Sociología Contemporánea, op. cit., pág.
122.
78 Dourado de Gusmáo, Paulo: op. cit., pág. 145.
79
Bames, Harry E.: op. cit., pág. 114.
80
Weber, Max: Economía y Sociedad, op. cit., págs. 7-11.
81
Aron, Raymond: op. cit., pág. 115.
82
Timasheff, Nicolás: La Teoría Sociológica, op. cit., pág. 228. Agramonte,
Roberto: Estudios de Sociología Contemporánea, op. cit., pág. 131. Sprott, W. J.
H.: op. cit., págs. 11 a 12. Timasheff, Nicolás: Sociology Theory: its nature and
growth, op. c it , pág. 182. Jaspers, Karl: op. cit., pág. 244.
88 Weber, Max: Economía y Sociedad, op. c it, pág. 13. Gerth, Hans H., y
Mills, Wright C.: op. cit., pág. 55. Kelsen, Hans: op. cit., pág. 487. Simpson, George:
op. cit., pág. 112.
8^ Timasheff, Nicolás: La Teoría Sociológica, op. cit., pág. 228.
8S Freund, Julien: op. cit., pág. 101.
88 Gerth, Hans, y Mills, Wright C.: op. cit., pág. 65.
Weber, Max: Economía y Sociedad, op. cit., págs. 14 a 16.
69
Hclenc fallenstein Weber, con quien Max Weber mantuvo una muy fuerte depen
dencia emocional toda su vida.
Capítulo segundo
Relaciones sociales
Relación social
71
esa probabilidad, pues basta que esto exista para que la socio
logía la recoja.2
Asimismo, tampoco debe interesar al sociólogo cuál pueda
ser el contenido de las conductas referidas en la relación social.
Y no sólo eso, sino que no se requiere que el sentido de ambas
conductas sea dirigido con carácter recíproco por cada una de
las partes. Cuando no hay esa reciprocidad, se considerará a la
relación social como objetivamente unilateral, claro está que
las conductas aun en este caso, deben estar mutuamente refe
ridas, lo que pasa es que no tienen el mismo sentido en su de
sarrollo. Cuando éste es recíproco, esto es, cuando las con
ductas se desarrollan en el mismo sentido, entonces se debe
considerar a la acción social como objetivamente bilateral,3
Esto se puede ejemplificar de la siguiente manera: Una
persona tiene un sentimiento de amor hacia otra, la cual le
corresponde en igual forma. Esta relación social es llamada
objetivamente bilateral. En este caso hay una reciprocidad
total, pero no siempre es así, pues supongamos que de un lado
hay amor y por el otro únicamente estimación. Puede suceder
también que la respuesta sea en sentido contrario, cuando al
enamorado se le contesta con indiferencia o con odio. En
estos casos estamos frente a una relación objetivamente uni
lateral.
La relación social también puede estudiarse tomando en
cuenta su duración. Puede ser una relación social presente,
cuando sus efectos no se prolongan en el tiempo, puede ser
presente y futura cuando sus efectos se producen también en
el futuro. Para juzgar esto último se debe ver la probabilidad
de que las personas continúen orientando su conducta con
reciprocidad.4
Lo anterior se da en todas las relaciones sociales y debemos
tomarlo en cuenta, así por ejemplo, cuando hablamos de la
ley nos referimos al reconocimiento que se le hace por haber
sido creada por el poder legislativo, lo que significa que se re
conoce la existencia de determinadas probabilidades, de que
las personas afectadas orientarán su conducta en el presente y
en el futuro de acuerdo con la norma jurídica.
La relación social puede ir variando su sentido. El enamo
rado rechazado en un principio puede posteriormente ser
aceptado, y en ambos casos estamos ante una misma relación
social, con los mismos actores, aunque varíe el sentido de su
contenido.5
Puede suceder que desde su origen los sujetos actores pacten
cuál va a ser el sentido de la relación social en que intervienen
y basándose en eso, así orientarán su conducta. En este caso,
la acción se desarrolla en un principio racionalmente con
72
arreglo a fines, pues los sujetos actores se conducen tomando
en cuenta una conducta conocida con anterioridad a su desa
rrollo. A la vez puede ser esta conducta, racional con arreglo
a valores, pues los sujetos no sólo actúan ante la expectativa
del cumplimiento de la promesa de los demás compañeros,
sino que en ellos también influye su promesa empeñada, que
se les presenta como un deber ser.
Insistimos, en que la relación social solamente consiste —y
aquí' incluimos a los grupos sociales—, en la probabilidad de
referirse mutuamente en su actuar varios sujetos. Es impor
tante destacar esto último para evitar eí crear una concepción
sustancialista de los grupos sociales. Estos grupos sociológi
camente dejan de existir cuando desaparece esa referencia
mutua en cuanto al actuar.6
Weber hace una clasificación dentro de sus conceptos fun
damentales, de las principales relaciones sociales.
Con referencia a esto, dice: “La penosa definición de estos
hechos aparentemente inútiles, es un ejemplo de que preci
samente lo evidente por sí mismo es aquello —por intuitiva
mente vivido—, que menos suele ser pensado.”7
A continuación vamos a estudiar dicha clasificación:
De lucha
De competencia
De selección
73
Aquí la acción no va dirigida concretamente contra otras
personas, es su actuar en general.
a) Cuando la selección se da por las probabilidades existen
tes es de vida, se llama selección social.
b) Cuando la selección se da por las probabilidades exis
tentes de supervivencia de los caracteres hereditarios, es la
selección biológica.
Toda selección y, por tanto, toda lucha, provoca la distin
ción de aquellas personas que llenan las condiciones que en
cuanto a individuos se les señalan en el campo que abarca
dicha lucha. Esto último se da aun a pesar de la intervención
del azar.
Estas condiciones personales son muy variadas, según la
particular relación social en la que se den, por ejemplo: la fuer
za física, la falta de escrúpulos, la habilidad mental, la técnica
demagógica, la lealtad, etc.10
Pero no toda selección social es una lucha en la aceptación
sociológica de la palabra. Por selección social debemos enten
der que: “determinados tipos de conducta y eventualmente
de cualidades personales, tienen un mayor número de proba
bilidades de ingresar a una relación social concreta”. 11
De hecho, la selección es eterna, tanto la social como la
biológica; podrá variar la forma como se desarrolle, pero
siempre de hecho existe.
De comunidad
74
De sociedad
75
Relación social de asociación
Asociaciones autónomas
76
Asociaciones heterónomas
Asociaciones autocéfalas
Asociaciones heterocéfalas
Constitución
Empresa
Asociación de empresa
77
cuadro administrativo orientado permanentemente en la pro
secución de ciertos fines específicos”.
Unión
Por unión se entiende: “una asociación de empresa cuyas
ordenaciones estatuidas, sólo pretenden validez para los que
son sus miembros por libre decisión”.18
Instituto
78
Dominación carismática. Se da cuando las personas obe
decen las disposiciones de un líder carismático.23El es
tudio que hace Weber sobre la autoridad carismática, es con
siderado como el mejor estudio que sobre este tema se ha
hecho.24 Weber tomó esta palabra de Rudolf Sohm y aunque
literalmente significa donativo de gracia, de hecho viene a
caracterizar a ciertas personas que destacan socialmente, no
por sus conocimientos o preparación, sino por su arraigo en
las multitudes. Se les sigue porque se cree en ellas, por su ex
traordinaria personalidad, sus seguidores tienen una absoluta
devoción y confianza personal en él.25
Dominación racional. Es aquel actuar que se realiza ra
cionalmente con arreglo a fines. Se actúa en cierta forma
porque se considera que es útil a la sociedad.26 En este caso
el dominio se basa en la creencia de la legalidad del orden
imperante.27
Como se dijo al estudiar los tipos ideales, de hecho en la
realidad éstos no se dan en estado de pureza, sino que puede
una relación de dominio tener características de los tres tipos,
pero predominando alguno de ellos. Estos tipos de domina
ción los ampliaremos en la cuarta parte de este libro.
Asociación de dominación
79
Estado
Asociación hierocrática
80
Iglesia
Notas
* Weber, Max: Economía y Sociedad, op. ciu, pág. 21. Aron, Raymond: op.
cit.,J>ág. 116. Sprott, W. J. H.: op. cit., pág. 20.
* Kauftnann, Félix: op. cit., págs. 268 y ss.
■j Weber, Max: Econom ía y Sociedad, op. c it, págs. 25-26.
4 Idem.
5 Weber, Marx: Economía y Sociedad, op. cit., págs. 25-26.
®Kelsen, Hans: op. cit., -ag. 488.
Weber, Max: Econom ía y Sociedad, op. cit., pág. 45.
® Weber, Max: The Sociology o f Religión, —translated by Ephraim Fischoff.
Beacon Press. Boston, 1963, pág. 85.
Weber, Max: Econom ía y Sociedad, op. c it, pág. 37.
0 Weber, Max: Basic Concepts in Sociology, op. c it, pág. 86.
11 Idem.
j 2 Weber, Max: Economía y Sociedad, op. cit., pág. 41.
4 Weber, Max: Basic Concepts in Sociology, op. c it , págs. 97 a 102.
4 Weber, Max: Economía y Sociedad, op. c it, pág. 44.
*S Weber, Max: Basic Concepts in Sociology, op. c it , págs. 103 a 105.
Weber, Max: Economía y Sociedad, op. cit., págs. 48 y ss.
16bis Idem.
27 Weber, Max: Basic Concepts in Sociology, op. c it , págs. 110 a 112.
Weber, Max: Economía y Sociedad, op. cit., págs. 51 y ss.
19 Loomis, Charles P., and Loomis, Zona K.: op. cit., pág. 293. Cuviller, Ar-
mond: op. cit., pág. 147. Chinoy, Ely: Society: an Introduction to Sociology.
Random House. New York, pág. 246.
20 Ayala, Francisco: Tratando de Sociología, op. cit., pág. 201. Von Wiese,
Leopoldo: Sistema de Sociología General, —traducción de Diego A. de Santülán.
Tomo i, Editorial Cajica, Puebla, México, 1959, pág. 397.
Menzel, Adolfo: op. cit., págs. 166 y 197. Ayala, Francisco: Tratando de
Sociología, op. cit., pág. 202. Runciman, W. G.: op. cit., pág. 56.
Von Wiese, Leopoldo: Sistema de Sociología General, op. c it, págs. 552 y
ss.
d Ganón, Isaac: op. cit., pág. 416. Runciman, W. G.: op. c it, pág. 58, Sprott,
W. y L , op. c it , pág. 185.
Emmet, Dorothy: Eunction, Purpose and poivers. MacMillan E. Coltd,
Lorjdon, 1958, págs. 232. y ss.
Weber, Max: La política como Vocación, op. c it, pág. 345. Gerth, Hans H.,
y Mills, Wright C.: op. cit., págs. 51 y ss. Macibrt, T. M., y Page, Charles H.: op.
81
c it , págs. 155. Me. Clung. Alfred: Principies o f Sociology. Bames S. Noble Inc.
New York, 1953, pág. 324. Menzel, Adolfo: op. c it, pág. 141. Timasheff, Nicolás:
A n Introductkm to the Sociology, op. cit., pág. 205.
Dourado de Gusmáo, Paulo: op. cit., pág. 147.
Weber, Max: La política como Vocación, op. cit., pág. 245.
8 Weber, Max: Basic Concepts in Sociology, op. cit., pág. 117. Freund, Julien:
op. cit., pág. 227.
" Runciman. W. G. op. cit., pág. 35.
30 Weber, Max: Economía y Sociedad, op. c it, pág. 54. Mayer, J. P.: op. c it,
pág. 113. Agramonte, Roberto: Estudio de Sociología Contemporánea, op. c it,
P á g il 39.
Kelsen, Hang: op. c it, pág. 25. Lowie, Robert H.: social Organization. Holt,
Rinehart and Winston. New York, 1960, pág. 156. Recaséns Siches, Luis: Pano
rama del Pensamiento Jurídico en el siglo XX. Tomo I. Editorial Porrúa. México,
196£L pág. 171. Runciman. W. G.: op. c it, pág. 35.
Weber, Max: Economía y Sociedad, op. c it, págs. 55 y ss.
3 Weber, Max: Basic Concepts in Sociology, op. cit., pág. 122.
82
Tercera parte
Sociología jurídica
Capítulo primero
Normas sociales
Uso
La costumbre
83
podrá exigirle ese comportamiento, y aunque podrá esperar
que los demás la cumplan, él tampoco podrá obligarlos, es un
uso restringido.5
Orden legítimo
a) En forma íntima.
b) Por consecuencias externas.7
a) Sentimientos.
b) Creencia en ciertos valores.
84
Concepto sociológico del derecho
85
A su vez el orden jurídico puede tener validez a conse
cuencia de:
La tradición
Sentimientos de afecto
86
Por la legalidad
87
acuerdo con la norma jurídica. En estos casos, las personas
actúan ante el temor de ciertas consecuencias: la exclusión de
un grupo, un boicot, etc. Esto es lo que las hace actuar
de acuerdo con la norma jurídica, pero no la coacción jurídica
propiamente, aunque como ya vimos, se puede dar el caso
contrario.
Cualquier medio que ejerza presión sobre el individuo, se
considera jurídico cuando se deriva de un cuadro coactivo. A
la sociología no le importa que no sea el Estado quien forme
el grupo coactivo, pues frente a éste puede haber otros cua
dros, por ejemplo lo ya dicho sobre el derecho canónico, el
que puede oponerse al orden jurídico estatal, y la sociología
debe recoger a los dos órdenes, ambos considerados por ella
como jurídicos. Aun cuando se den órdenes contradictorias
entre sí sobre las personas, se considerarán como jurídicos
siempre que exista el cuadro coactivo que tienda a garantizar
su cumplimiento.23
Es un error el pensar que nada más cuando la autoridad po
lítica impone sanciones, estamos frente al derecho, esto no
siempre ha sido así, y en la actualidad, como ya vimos, pueden
concurrir distintos órdenes sobre una misma comunidad.
Muchas veces estos últimos fortalecen el orden jurídico esta
tal, por ejemplo los propietarios de casas en arrendamiento,
pueden ejercer presión sobre los inquilinos morosos en tal
forma que éstos se vean precisados a pagar. En este caso la
presión de los arrendadores es mayor que la misma demanda
judicial.24
Costumbre-Convención-
Derecho consuetudinario
88
Para que consideremos un orden como convención, no basta
que cierta conducta se apruebe, y se desapruebe la contraria
por los miembros de una comunidad, sino que además debe
existir la probabilidad de que la conducta aprobada se repetirá
constantemente dentro de la misma colectividad. Los miem
bros de la comunidad están ante la expectativa que dentro del
límite de su grupo se cumplirá. Al decir límite no nos referi
mos a un límite espacial, éste puede estar formado por distin
tas cualidades comunes de las personas que forman esa colec
tividad, por ejemplo: una sociedad de profesionistas, el círculo
familiar, etc.
El paso de la costumbre a la convención es fluido.26
Sucede muchas veces que las personas le dan más impor
tancia a sus relaciones personales que a los mandatos jurídicos
en sí; es por eso que la convención puede llegar a ser más
efectiva que la misma norma jurídica, pues a las gentes les in
teresa quedar bien con los miembros de su colectividad, por
que en esta forma protegen sus propios intereses y por lo
mismo actúan en cierta forma, que aunque se apegue al man
dato jurídico, no lo hacen por éste.27
Puede suceder que para evitar que una persona no cumpla
con las normas convencionales, se le presione por medio de
ciertos derechos subjetivos coactivamente garantizados. Por
ejemplo, un invitado a una fiesta llega en estado de embriaguez
o no está vestido de acuerdo con la ocasión, no se le podrá
obligar directamente a que se cambie de ropa, pero sí se le
podrá impedir su entrada a la fiesta. Esto lo podrá hacer el
dueño de la casa basándose en los derechos subjetivos, garan
tizados coactivamente, que su calidad de dueño le otorgan.
En este caso estamos frente a una coacción indirecta, por lo
que no se pueden elevar las normas convencionales a jurídicas.
Cuando las normas jurídicas hablan de portarse de acuerdo
con las buenas costumbres, a éstas se les está dando ya la ca
tegoría de normas jurídicas, porque el aparato coactivo las está
protegiendo y sancionando.2®
El paso de la convención al derecho también es fluido.29
En un principio, las conductas que de hecho se realizan,
posteriormente pasan a ser consideradas como obligatorias, y
de allí a protegerlas con la coacción jurídica, no hay más que
un paso. La repetición constante de algo, hace pensar en su
obligatoriedad. En la Antigüedad se encuentra esto, tanto en
la conducta de las personas como en los fenómenos naturales,
ejemplo de esto era la creencia de la regulación divina del
tiempo.
En el momento en que en la convención aparece esa repe
tición constante de la conducta, estamos ante la tradición, la
89
que generalmente es, como ya se dijo, más efectiva en cuanto
al cumplimiento de una determinada conducta que la misma
sanción jurídica.30
Cuando la sociología habla del carácter que puede tener
una conducta, esto es, de si es convención, costumbre, uso o
norma jurídica, lo hace tomando en cuenta las probables con
secuencias que el sujeto actor pueda tener por su conducta.
Cuando se dice que una persona tiene una deuda con otra que
se encuentra jurídicamente protegida para exigir su pago, la
sociología ve en esto la probabilidad de que, de hecho, una
persona actúe en forma determinada, la que es esperada por
la otra, esto es, que la persona pague a su acreedor, el cual
así lo abriga pues se encuentra respaldado por el cuadro
coactivo.31
Es importante hacer una distinción entre la convención y
el derecho consuetudinario. Este último es un conjunto de
normas obligatorias por consenso, que aunque no se encuen
tran estatuidas, tienen un aparato coactivo que las respalda.
Estas normas son verdaderas normas jurídicas, a diferencia de
la convención que no lo es.32 El grupo coactivo considera
que ciertas conductas que se han estado repitiendo, no son ya
meras costumbres, sino verdaderas normas jurídicas y les da
su apoyo. Hemos dicho que el hecho de que una conducta se
repita, la fortalece. Cuando a una costumbre se le reconoce
calidad jurídica, de hecho su eficacia no aumenta gran cosa,
en cambio cuando una norma jurx'dica trata de modificar o
anular una costumbre, casi siempre fracasa en su intento, pues
como dijimos, las gentes guían su conducta muchas veces de
acuerdo a sus intereses, o de acuerdo a las relaciones que
tengan con los demás.33
El derecho consuetudinario toma más bien como índices,
resultados de hecho de la realidad misma. Estos son los si
guientes:
La repetición de las conductas de los miembros que forman
una colectividad, aquellas que de hecho se repiten constan
temente convirtiéndose en usos —de acuerdo con la acepción
vista en los conceptos fundamentales estudiados en el capítu
lo anterior.
Posteriormente la conducta debe estar orientada también
por un elemento psicológico, consistente en creer en la obli
gatoriedad del uso en cuestión. Las gentes reconocen que
deben actuar de acuerdo con él.
Por tanto, si se llenan los dos requisitos anteriores, se llega
al tercero que consiste en la racionalidad de la práctica, las
gentes aceptan el uso, creen en su obligatoriedad y por eso lo
cumplen.33 bis
90
El derecho consuetudinario tuvo gran desarrollo en la época
primitiva. En principio sólo se encuentran ciertos hábitos de
conducta derivados del simple actuar de las personas. Más
adelante estos hábitos adquieren una fuerza supraindividual a
consecuencia de la vinculación psicológica que se les hace del
sentimiento de obligatoriedad, lo que desemboca en un
acuerdo tácito de los miembros de ese grupo, a tratar de actuar
de acuerdo con las pautas de conducta que el hábito en cues
tión les señala, y por último como resultado de lo anterior,
aparece derivado del proceso de racionalización la fuerza
coactiva que viene a garantizar el cumplimiento de las normas
y a darles categoría jurídica, pues sin la garantía coactiva no
la tendrían. De acuerdo con lo visto en las normas sociales, es
en ese momento donde la norma deja de ser convención para
convertirse en norma de derecho consuetudinario.
Max Weber se pregunta, que ¿cómo es posible que con
posterioridad al establecimiento de normas de derecho con
suetudinario y sobre todo cuando estas normas adquieren un
arraigo duradero, se pueda formar un orden nuevo? La con
testación que él da, está fundada en el reconocimiento a la
creación inconsciente que las personas hacen de determinadas
normas, incluso se repite el ciclo anterior, aunque no haya
necesidad de que las nuevas normas adquieran inmediatamente
su calidad jurídica, pues el proceso que siguen es lento. Esto
generalmente se debe a una serie de cambios de cuya signifi
cación no llegan a percatarse las personas, quienes frente a
situaciones novedosas no las consideran así, muchas veces
creen que son situaciones que siempre han existido y que por
tanto sólo se redescubren, por lo que regular jurídicamente
esas conductas es lo normal, dados los antecedentes que se
atribuyen a esos hechos.
Pero también puede suceder que se reconozca la existencia
de nuevas situaciones y por tanto se acepte el que un nuevo
derecho venga a regularlas. Se podrá pensar que lo anterior es
consecuencia del cambio que puede producirse en las condi
ciones externas de vida, y que por lo mismo trae aparejada
una transformación en los consensos vigentes, pero la realidad
nos muestra que esa modificación al medio ambiente, no es ni
necesaria ni suficiente para que nazca un nuevo orden, ya que
éste requiere fundamentalmente de la existencia de pautas de
conducta diferentes que vengan a darle una nueva orientación
al derecho vigente, o que fomente el nacimiento de uno nuevo.
Cuando esto sucede, las personas pueden aceptar el nuevo
ordenamiento jurídico motivadas en muy diferente forma
—recordemos los tipos ideales de acción que ya vimos.
Una de las principales causas que pueden provocar nuevas
91
normas en la conducta de las personas, son la empatia y la
inspiración.34 Seria erróneo el querer considerar la imitación
de una nueva conducta como la causa original de una conven
ción. La imitación es importante en su desenvolvimiento, pero
no en su creación. Cuando como consecuencia de una empatia
intensiva o de una inspiración duradera, se forma una cierta
conducta, ésta tiene grandes posibilidades de originar un con
senso,3 5 y por tanto de convertirse en un orden normativo.
Moral y derecho
Notas
Aron, Raymond: op. c it, pág. 116.
2
92
3 Recaséns Siches, Luis: Revista citada, pág. 73.
Weber, Max: Econom ia y Sociedad, edición 1944, op. c it, Tomo I, págs. 28
y 88. Tanto en este capítulo como en el siguiente, cuando se mencione a Weber me
estaré refiriendo a esta obra.
3 Ibidem.
't Weber, Max: op. c it, Tomo I, pág. 31.
7 Recaséns Siches, Luis: Revista citada, pág. 74.
Rheinstein, Max: op. c it, pág. 20.
Becker, Howard y Boskoff, Alvin: op. c it , pág. 428.
Aron, Raymond: op. c it, pág. 89.
* Weber, Max: op. cit.,^ o rn o II, pág. 302.
Rheinstein, Max: op. cit., pág. 20. Weber. Max: op. c it, Tomo II, pág. 304.
Weber, Max: op. cit., Tomo I, pág. 33.
Weber, Max: op. cit., Tomo II, págs. 310 y ss.
Weber, Max: op. c it, Tomo II, pág. 303.
Rheinstein, Max: op. cit., pág. 23.
Weber, Max: op. cit., Tomo III, págs. 190 y ss.
Bendix, Reinhard: op. c it, pág. 483, Timasheff, Nicolás: A n Introduction
to the Sociology o f Law. Cambridge, Harvard University Press, 1939, pág. 87.
^ Weber, Max: op. cit., Tomo II, pág. 304.
Weber, Max: op. cit., Tomo I, págs. 34 y ss.
2 Idem.
93
Max Wcber de 14 años, con sus hermanos Alfred Weber, de 10 años, quien poste
riormente destacaría como filósofo e historiador, y su hermano menor Karl, de
8 años. Foto tomada en Berlín en 1878.
Capítulo segundo
Orden jurídico
95
derechos no se les podrá considerar como adquiridos en la
misma forma en que se considera, por ejemplo, la propiedad.
En realidad, los derechos públicos subjetivos son atribuciones
personales, que permiten a los individuos realizar ciertos fines
estatales, los que están sumamente delimitados; además, se les
puede considerar como reflejos de un reglamento.1
El tercero y último criterio que emplea Weber, nos dice:
Que el derecho público es un conjunto de normas jurídicas
que regulan las relaciones entre sujetos colocados en un plano
de desigualdad desde el punto de vista jurídico, pues uno de
ellos se encuentra sometido al otro.
En este caso el derecho privado vendrá a ser un conjunto
de normas jurídicas que regulan relaciones entre sujetos colo
cados en un plano de igualdad.
Si éste es el criterio que nos va a servir para distinguir los
distintos campos jurídicos, habrá que ver dentro del derecho
público aquellas normas que no implican la existencia de su
jetos jurídicamente desiguales, como por ejemplo, las normas
que regulan las relaciones entre los diversos órganos estatales,
los cuales tienen entre sí igual jerarquía jurídica, o como en
el ejemplo que vimos en el segundo criterio, aquellas normas
que regulan la elección de las autoridades estatales.
Pero también dentro del derecho privado habrá que distin
guir, por ejemplo, las relaciones entre padres e hijos, en las
que no hay que confundir a la autoridad paterna con la auto
ridad estatal, pues sólo el Estado es el representante del poder
legítimo.
En este último criterio podrá darse el caso de que no se
garanticen jurídicamente los llamados derechos subjetivos, esto
sucede cuando todo el orden jurídico tiene el carácter de re
glamento y los derechos privados no tienen el amparo de las
normas objetivas.
Cualquier protección que estos derechos pudieran tener será
únicamente un reflejo del orden reglamentario.2
Administración y gobierno
96
que tiende a la creación y a la aplicación del derecho. La pri
mera se realiza a través de la formación de preceptos generales
y la segunda será el aplicar esos preceptos generales a situa
ciones concretas. Este procedimiento es difícil de precisar
en la antigüedad —el poder determinar cuándo se está ante
la creación del derecho y cuándo frente a su aplicación—
en la época en que la administración abarca a la actividad ju
dicial, es muy complicado pues cada caso comúnmente se
resolvía distinto del otro, porque no había normas generales
para aplicar al caso concreto; además tampoco había normas
jurídicas que regularan el proceso, ni por tanto había dere
chos subjetivos que exijan el cumplimiento de determinadas
secuelas del procedimiento o que pidan la aplicación de tal o
cual precepto. Con frecuencia se consideraba al derecho obje
tivo como un privilegio subjetivo y por tanto aquel no podía
originar derechos jurídicos subjetivos. Además, no es posible
precisar cuándo estamos frente a una situación jurídica de
carácter material y cuándo frente a una de carácter procesal,
pues la actividad judicial se desenvolvía por medio de siste
mas de pruebas irracionales que eran considerados como divi
nos.2bls Estos se aplican por igual a cualquier clase de delitos,
que, como dijimos, abarcan el campo penal y el civil.
El gobierno, en la actualidad, se legitima en las normas
constitutivas del Estado. Estas mismas normas, junto a los de
rechos subjetivos adquiridos de los particulares, al realizar
cualquier actividad, tienen que tomar en cuenta los intereses
de los particulares, que son considerados como objetos jurí
dicamente protegidos.
Desde un punto de vista formal, actualmente se ha tratado
de vincular la administración del derecho y la aplicación del
mismo. Esto se debe a que el juez, al dictaminar sobre algún
asunto, no sólo hace uso de las normas jurídicas, sino también
emplea ciertos principios materiales, por ejemplo, de morali
dad, de equidad, de conveniencia, etc. Y no solamente eso,
sino además en los estados modernos, los particulares pueden
interponer ciertos recursos como defensa a sus intereses cuando
éstos se ven afectados por disposiciones de la administración.
El gobierno se aproxima a la creación y aplicación del de
recho, cuando no hay una decisión libre en las diferentes
situaciones que se presentan. Esto, a consecuencia del esta
blecimiento de reglamentos que regulan una serie de situacio
nes consideradas como típicas.
El origen de la administración, se encuentra en la autoridad
doméstica. Las personas que se encontraban sometidas a
aquélla, están en un principio indefensas ante las disposicio
nes del señor. Este no estaba limitado como lo están los go
97
biernos actuales, en ninguna forma; no había ni derechos
subjetivos adquiridos de las personas dependientes de él, ni
normas objetivas que lo limitaran. Estas normas ni siquiera
existían. El señor, en caso de limitar su conducta, lo hace
tomando en cuenta las reglas sacras que rigen su vida.
Posteriormente aparece como una evolución el procedi
miento arbitral de los clanes. Ya en este caso existe una regu
lación, aunque incipiente, de las pruebas, lo que es un gran
avance frente a la todavía ilimitada conducta del titular del
poder, el que representa a la administración y al gobierno
dentro de su propio campo doméstico. En cambio, las partes
frente al clan podrán alegar ciertos derechos subjetivos; podrán
pedir que se respeten las normas que regulan el procedimiento
a seguir; estas normas han sido establecidas c'on anterioridad
al juicio, lo cual es ya una garantía.3
98
sujeto ponía en su actuar, lo único que se juzgaba era el resul
tado externo de su conducta, toda acción cuyo resultado per
judicara al clan o a los miembros de éste, era un delito, no
importaba si éste hubiese sido realizado en forma involunta
ria.4 Las consecuencias jurídicas que se derivan en principio
de la sentencia y de la ejecución, serán las mismas, no importa
que se trate del robo de un objeto, de un asesinato, o de pre
cisar a quien corresponde un predio.
En el terreno militar aparece con posterioridad una varia
ción en el procedimiento expiatorio; éste se llevaba a cabo
delante de un grupo de compañeros, circunstantes. La pre
sencia de ellos se relaciona con el fallo. Cuando una sentencia
había sido dictada y no se impugnaba o se hacía esto sin re
sultado, los presentes debían evitar intervenir para que ésta se
cumpliera. El beneficiado con ella sólo podía exigir a los
circunstantes una actitud pasiva. Cuando una sentencia no se
ejecutaba inmediatamente, el clan podía intervenir para su eje
cución en favor del perjudicado. Cuando el infractor sancio
nado se resistía a cumplir con la sentencia, se le castigaba. Y
aunque con posterioridad el ofendido pudo hacer uso de cier
tos medios oficiales para que se ejecutara la sentencia, todavía
no se distinguía el derecho civil del penal.5
Fuera de la comunidad doméstica fue donde aparecieron
los primeros rasgos del derecho penal.
Se dijo que dentro de la administración doméstica el señor
dominical impone los castigos en forma arbitraria y, por tanto,
no se puede considerar a eso como derecho penal.
Este se inició en aquellos casos en que la conducta de algu
no de los miembros del clan se consideraba perjudicial para el
grupo por haber violado algún ordenamiento religioso o mili
tar.
Al violar la norma religiosa se provocaba el castigo de los
dioses, que no sólo caería sobre el infractor, sino sobre el clan
al que pertenecía. Para evitarlo, se le podía someter a un pro
cedimiento expiatorio de tipo religioso, que le era impuesto
por magos o sacerdotes; generalmente éstos pedían al clan la
expulsión o el linchamiento del culpable.
Desde el otro punto de vista, la violación a normas milita
res exponía la defensa del clan y era considerada como traición.
También se consideraba delito cuando por cobardía o faltas a
la disciplina, en los combates organizados, se menguaba la
fortaleza del grupo; el infractor era sometido a un procedi
miento sumario.
Las sanciones domésticas, militares y religiosas, en su origen
no estuvieron sometidas a reglas y principios perfectamente
definidos. El derecho penal de hecho vino a fortalecerse en el
99
procedimiento que se seguía para los casos de la venganza,
aquí propiamente se puede hablar del inicio de un procedi
miento penal.
Cuando posteriormente el titular del imperium (detentador
del poder político de una comunidad) imponía ciertas penas
para los infractores a las normas establecidas, en lugar de
tratar de obligar a éstos en forma violenta a cumplirlas, aparece
en sus inicios el poder disciplinario, pues el titular podía im
poner estas sanciones, tanto a sus subordinados (poder disci
plinario) como a sus súbditos (poder penal).6
El imperium no tenía la misma libertad de acción que, por
ejemplo, tenía el titular del poder dominical —poseedor del
poder doméstico— el cual muchas veces sólo tenía como lími
te de su acción, ciertas normas religiosas; en cambio el titular
del imperium, frecuentemente se encontraba ante la tradición
o ante normas establecidas que lo obligaban a respetar ciertos
derechos subjetivos en favor de sus súbditos. A menudo el ti
tular solamente podía ordenar sobre ciertas cosas y llenando
ciertos presupuestos para que se consideraran válidas, o en
otro caso, no podría intervenir en algunos aspectos determi
nados. De todas formas, lo que sucede es que su poder no es
absoluto, tiene limitaciones, éstas varían según el caso, puede
ser una desaprobación convencional o consensual o, si hay
algún aparato coactivo, aunque sea muy primitivo, de tipo
jurídico.
Cuando en el ámbito de acción del imperio se encuentran
otros órdenes de igual categoría o superiores, su competencia
se reduce; en la actualidad la organización interna de los esta
dos así es, esta división de poderes la podemos encontrar en
la antigüedad, aunque sin que tenga los caracteres actuales de
los estados modernos.
100
c) La imposición del derecho por los poderes seculares o
teocráticos.
d) La elaboración sistemática del derecho y la administra
ción profesional de justicia por personas que reciben una
formación académica legal en una forma lógica. 8
101
ya fue más fácil que se reconociera que la sentencia de un
caso concreto podía ir más allá de éste, pues debería aplicarse
a casos similares si es que el juez era imparcial. Los sucesores
del juez deberían también seguir esa línea de conducta y,
sobre todo, en aquellos lugares en que la tradición era muy
arraigada, ésta venía a fortalecer esa continuidad.
Otro grupo de personas que vinieron a influir en la forma
ción del derecho, fue el jurista profesional, abogados y teóri
cos de la ley, que junto con el aparato coactivo, persiguen el
mismo fin: la aplicación del orden jurídico; es lo que Weber
llama el derecho de los juristas.
Se debe tomar en cuenta que es imposible separar situacio
nes afectivas en la creación del derecho, por ejemplo: la equi
dad. Esto origina una flexibilidad en la creación de las normas
jurídicas, sobre todo en aquellos casos en que el derecho no
está sólidamente estructurado. Es por eso que al sentimiento
se le considera como una fuente irracional en la aplicación del
orden jurídico.10
En la Antigüedad no existía la formación de las normas ju
rídicas derivadas de un pacto, no se aceptaba que fuese posible
la creación intencional y consciente de normas. El aplicar una
norma no era el resultado de subsumir el caso concreto a
la norma general. Las reglas que en un principio regulaban la
forma de resolver las contiendas, no se consideraban como
creaciones humanas, porque se relacionaban con la voluntad
de los dioses, la que se manifestaba por medio de los profetas.
La obediencia a estas normas no se hacía únicamente como
medio de resolver las contiendas, sino además para evitar un
maleficio o un castigo divino.
Un problema que se presenta en aquellos casos en que la
tradición ejerce una gran fuerza sobre el comportamiento de
las personas, es el saber conocerla e interpretarla correcta
mente. Hay que distinguir cuando alguien trata de conocer las
normas tradicionales o de interpretarlas, pues esto no debe
confundirse con su creación. En principio se designaba a los
más ancianos del grupo para que la dieran a conocer e indica
ran cómo debería interpretarse, pues se suponía que ellos por
su edad, eran los primeros en haberla conocido; posteriormente
fueron los hechiceros y los sacerdotes los que en su calidad de
profetas se encargaban de recibir los designios divinos y mani
festarlos a la comunidad.
Se puede dar también un proceso de creación de nuevas
normas en forma consciente, a través de una revelación ca-
rismática, en este caso es una creación de normas jurídicas
por otorgamiento. Esta forma de crear nuevos ordenamientos,
vino a revolucionar la tradición.
102
Como dijimos, no se requiere que las condiciones externas
varíen para que una inspiración carismática pueda llegar a la
creación de nuevas normas. Indudablemente que cuando los
cambios que se producen a consecuencia de las modificacio
nes de las condiciones externas son bruscos, habrá necesidad
de crear una serie de normas que vengan a regular las nuevas
situaciones que se presentan y que anteriormente no existían.
En este caso se podrá tratar de encontrar en la tradición esas
normas, pero como esto generalmente resultaría ineficaz,
porque son situaciones que no estaban previstas, habrá que
crear estas normas en forma artificial por medios mágicos,
siendo los designados para tratar de encontrar esos ordena
mientos los hechiceros, magos, sacerdotes o profetas.11
Se debe tratar de determinar cuáles son las consecuencias
jurídicas del proceso anterior cuando vienen a afectar las cua
lidades formales del derecho, ya que cuando se hace intervenir
los medios mágicos para ayudarse a resolver los problemas
que se presentan y por tanto a crear nuevas normas, se está
afectando el carácter formal del derecho, aunque sea en forma
muy rudimentaria. Es un formalismo mágico, pues a través de
esos medios es como se plantean y resuelven los problemas
que se originan. Por supuesto que no hay un procedimiento
uniforme y único que venga a resolver todas las cuestiones
que se suscitan, se pueden emplear diferentes medios, todos
ellos mágicos, según la situación que se tenga enfrente. En
estos casos estamos ante un principio fundamental del proce
dimiento, el de la necesaria e indispensable realización de los
actos que se consideran como solemnes dentro de él. Esto era
preciso para ambas partes, pues de no actuar de acuerdo con
la formalidad establecida, se perdería no sólo el recurso jurí
dico de que se trata, sino también la causa del litigio.
El derecho probatorio adquiere una gran importancia en el
comienzo del formalismo jurídico. En realidad, las pruebas
sirven más para que las partes planteen su problema a los dioses
por medios mágicos, que el que demuestren a quién corres
ponde la verdad y quién es el que está mintiendo. Vemos
coincidir por un lado, los medios irracionales a través de los
cuales se plantea y resuelve el proceso y por otro al formalis
mo del procedimiento.
Como se vio, cuando la tradición está sumamente arraigada
en una determinada comunidad, las decisiones que se toman en
un caso concreto tienden a mantenerse, a perdurar, a aplicarse
a los casos semejantes que se presentan en el futuro.
En cambio, en aquellos lugares en que no existan normas
tradicionales se da el fenómeno contrario, esto es, el derecho
objetivo representado por las decisiones dadas a las situaciones
concretas, será sumamente flexible.
103
Lo anterior se presenta también en aquellos casos en que
no hay una fundamentación racional en las respuestas dadas a
los problemas planteados, cuando no es resuelto el conflicto
por medios de prueba mágicos, es decir, que los dioses reco
nocidos no fallan directamente sobre el problema, sino que
éste es resuelto por una persona carismática, o por el más an
ciano del clan, o el consejo de ancianos, o en todo caso, por
un mediador que las partes designan, aunque también puede
suceder que haya un juez nombrado para ese caso o que se
encuentre establecido permanentemente.12
Hemos visto que para determinar cuáles son los elementos
jurídicos relevantes, se requiere un índice tomado del mundo
sensible y no en una forma lógica. Lo primero que se hace es
recoger aquellos problemas que se van a plantear a la divini
dad, las cuestiones en litigio; a continuación, de acuerdo con
las distintas clases de situación que se requieran presentar, se
busca la forma más adecuada de hacerlo, de qué manera se va
a hacer llegar el problema a los dioses, y por último se les
manifiesta a las partes la forma como deben actuar y como
seleccionar y aplicar los distintos medios de prueba que en el
caso se requieren. El fallo se dictará de acuerdo con las prue
bas ofrecidas y sobre éste recaerá la coacción jurídica. Con
frecuencia sucedía que a una de las partes contendientes se le
designaba para que cumpliera con una determinada prueba, la
que influiría en el resultado del conflicto, esta obligación era
a la vez, un derecho de la persona que tenía que realizarla. En
esta época no es posible determinar todavía ciertos conceptos
jurídico-técnicos, no es posible distinguir con claridad cuándo
se está frente a una norma objetiva y cuándo frente a un de
recho subjetivo, ni cuándo frente a una acción de derecho civil
y una de derecho penal, pues como ya vimos, toda falta era
considerada como delito, se desconocían las obligaciones y
los contratos. La distinción entre derecho público y derecho
privado tampoco era posible hacerla en aquel entonces, pues
dijimos que la actividad tendiente a la creación de normas y
la que busca su aplicación se confunden. Todas estas distin
ciones se encuentran en embrión. Los medios coactivos y las
instancias coactivas se confunden unas con otras, por ejemplo
cuando el hecho delictuoso expone a la colectividad a un ma
leficio, el autor del mismo se hace acreedor a que lo linchen.
Esta última es una consecuencia religiosa, que se asemeja al
procedimiento expiatorio del clan; esta relación la podemos
comparar con la persecución actual de los delitos que se siguen
de oficio, y aquélla que se sigue a instancia de la parte ofen
dida. 13
De acuerdo con lo expuesto, nos será fácil comprender por
104
qué el derecho consuetudinario tiene una de sus fuentes en los
precedentes judiciales. Vemos que en principio ejercieron gran
influencia los medios mágicos de prueba, los cuales eran su
mamente variados; cuando la tradición se fue imponiendo
sobre éstos, cuando el prestigio de los magos, hechiceros y
profetas fue decreciendo, entonces ciertos medios probatorios
fueron prevaleciendo sobre los demás, lo que originó dentro
de los conflictos, ciertas variantes, pues entonces las partes no
sólo tratarían de probar determinados hechos, sino también
deberían demostrar la existencia y reconocimiento de los
medios de prueba empleados.
Los primeros estatutos que se crearon, y que pudieron ser
tanto pactados como otorgados, probablemente tuvieron su
origen en la revelación carismática, por medio de la que se
creaban nuevos órdenes, éstos se fortalecían por la interven
ción del imperium, porque quienes creaban estos estatutos
eran los jefes o líderes de los clanes.
Posteriormente se fueron formando ciertas asociaciones
políticas o comunidades fuera de la aldea o de los clanes; se
formaban generalmente a causa de intereses políticos o econó
micos, y su dominio era mucho más extenso que el de las
aldeas o el del clan mismo. Para poder controlar los intereses
que los unían, tenían frecuentemente reuniones, las que con
el tiempo ya no sólo abarcaron las cuestiones que en un prin
cipio los unían, o sea las de tipo político o económico, sino
que se empezó a ampliar el campo de sus discusiones y así,
comenzaron a tratar sobre la interpretación de la tradición,
llegando repetidas veces a unificarla, pues a estas juntas con
currían los jefes de distintos clanes o aldeas. También podían
tratar otros temas de trascendencia jurídica, como por ejemplo,
la exogamia de los clanes. La forma como generalmente se
lograba que se unificaran los criterios sobre alguna materia,
era recorriendo el siguiente camino:
Algún profeta, hechicero, mago o sabio carismático de gran
prestigio, se presentaba en las reuniones y manifestaba las re
velaciones de que había sido objeto, éstas podían llegarle o
por medio del sueño o en momentos de inspiración; poste
riormente al relato de sus revelaciones, los jefes unidos, to
mando en cuenta el prestigio reconocido de quien las hacía,
podían aceptarlas y al regresar a sus grupos originales, las
propagaban tratando de que los miembros de esos grupos las
conociesen y a la vez que las cumplieran.14
Históricamente no deben ser considerados los jurados como
descendientes de los profetas jurídicos-carismáticos, aquellos
vinieron a sustituir a los medios irracionales de prueba en los
casos en que la justicia era impartida dentro de las asambleas
105
primitivas con la intervención de los miembros de la comuni
dad.
La autonomía corporativa y estamental tuvo un gran des
envolvimiento en el occidente medieval, pues el titular del
imperium, o su representante en aquellos casos en que se le
designaba, no intervenían en el fallo judicial, su actitud se
reducía a guardar el orden dentro del juicio, no se les permi
tía fallar porque para eso se requería tener cierta calidad
carismática.
Cuando se integraron los jurados fueron formados única
mente con personas de un determinado círculo, incluso el juez
no podía intervenir más que para citar a juicio; él debería
tratar de que las partes desecharan la venganza y aceptaran la
expiación, y que se siguiera el juicio llenando las formalidades
que éste requería; el juez no podía ir más allá porque no tenía
una calidad carismática que en esos casos era indispensable
para poder interpretar las normas, esta última cualidad era
reconocida solamente en magos y sacerdotes, y gracias a ella
intervenían en el juicio y no porque tuvieran alguna otra
autoridad.
La evolución que hemos venido estudiando, se encuentra
con rasgos similares en todas las legislaciones. La intervención
de los oráculos se hacía también en aquellas contiendas polí
ticas y sociales de carácter racional, pues las revelaciones pro-
féticas estaban revestidas siempre de una gran autoridad.
La cualidad carismática de los sacerdotes les daba grandes
privilegios y además se fortaleció su personalidad, su prestigio
aumentó enormemente conforme desterraron la venganza y
sometieron a los litigantes a la expiación.15
La guerra vino a ser determinante para que el derecho ad
quiriera un carácter laico y pudiera independizarse de la tradi
ción. El imperium del jefe conquistador se expande, no sólo
sobre los prisioneros y el botín de guerra, sino ante todo,
sobre el territorio conquistado. Frente a esta nueva realidad,
que ha sido consecuencia de un cambio brusco, es necesario
la formación de normas que regulen esas nuevas situaciones
que se presentan. El poder de disposición del caudillo es pro
piamente ilimitado, pues nada debe impedirle que asegure la
paz y el orden interno. Como la guerra provoca un cambio
radical, la tradición se tambalea, una serie de situaciones que
eran reconocidas como divinas y valiosas, tienden a desapare
cer. La necesidad de la creación de nuevas formas fomenta la
racionalidad del derecho.
Cuando la expiación se había afirmado sobre la venganza
de sangre vemos aparecer por un lado un precepto que casti
gaba el homicidio y los delitos de sangre, y por otro un cuadro
106
sancionador para aquellos delitos más leves. Estos últimos
motivaron que el ofendido muchas veces se preguntara si
valía la pena recurrir a los tribunales, dada la sanción que le
correspondía al culpable según el delito cometido.
La influencia del imperium sobre el derecho civil, aparece
mucho después que sobre el derecho penal. En principio el
imperium tiene que respetar la tradición, pero conforme va
pudiendo procura evitarla y en esa forma va ampliando su
campo de acción.
También podemos ver que algunas veces la formación jurí
dica se realiza en otra forma. El poder del Príncipe radicaba
en una cualidad inherente a él, era, por así decirlo, un derecho
subjetivo patrimonial. Por tanto, podía hacer descansar parte
de ese poder en ciertas personas que le ayudarían a realizar
sus funciones jurídicas, en este caso estamos frente a una ad
ministración estamental de justicia. La administración y apli
cación de justicia también podía ser de un carácter principesco
patrimonial. En este último caso el Príncipe no delega parte
de su poder en ninguna persona, no lo hace para evitar ligarse
a nadie, y en esa forma centraliza su poder. Podía resolver
cada caso concreto que se le presentara o dirigir las actividades
de sus funcionarios, por medio de unos reglamentos que eran
un conjunto de disposiciones generales aplicables a todas las
situaciones. Todavía no se puede hablar de un derecho obje
tivo y de un derecho subjetivo. Las personas que solicitaban
la administración de justicia, podrán estar ante la posibilidad
de que se resuelva su asunto favorablemente, como reflejo de
las disposiciones generales, pero no tienen en realidad una
garantía jurídica, y, por tanto, su pretensión no podrá ser
considerada como un derecho subjetivo. Es un caso como el
procedimiento que sigue un niño con su padre cuando le soli
cita algo, el padre para resolverle al hijo, no tendrá que apegar
se a ningún principio formal, ni a ningún procedimiento. Por
tanto, no es erróneo decir que se está frente a una adminis
tración paternal de justicia, como si fuese un padre de familia
que soluciona los problemas que los miembros de ésta le pre
sentan. Es una mera administración de este tipo de aplicación
del derecho, si es que es posible hablar de derecho en este
caso, pues como ya dijimos, el reglamento no tiene un carácter
formal. Este tipo de administración de justicia trata de llegar
materialmente a la verdad, por eso evita ligarse a un derecho
probatorio formal y por lo mismo a los medios mágicos pro
batorios. Lo anterior viene a afirmar lo ya dicho, que en este
tipo de justicia patriarcal no existen los derechos subjetivos.
Desde cierto punto de vista, se puede considerar esta forma de
administración y aplicación del derecho como racional, en
107
cuanto que se encuentra vinculada a una serie de principios
fundamentales. No es que sea una racionalidad lógica de las
formas jurídicas de pensamiento, sino es por estar sujeto este
tipo de administración a ciertos principios materiales de orden
social, los que pueden variar en su contenido, por ejemplo,
político, utilitario, étnico, etc. Al observador se le presenta
esta situación como una unidad entre la función judicial y la
administración de justicia, claro que esto no debe tomarse en
el sentido de que toda administración toma la forma de fun
ción judicial, sino al contrario, estamos frente a una situación
en la cual la aplicación del derecho tiene las características de
la administración. Ya se dijo que el Príncipe tiene como funcio
narios suyos a los jueces, por lo que puede intervenir también
para aplicar el derecho, de acuerdo con un criterio personal.
La garantía que puede tener la aplicación del derecho en esos
casos no va más allá de ser una gracia del Príncipe en favor
del caso concreto.
No se puede decir que el Príncipe se encuentre limitado en
su función, pues en realidad las únicas pautas que se pueden
trazar, es no ir más allá de donde pueda llegar a perder su
trono o ir abierta y constantemente contra la tradición, la
que es tenida como sagrada y en la que por último, tiene su
base la legitimación de su poder.16
De la intervención del imperium se desprenden las codifi
caciones. El Príncipe trataba de unificar y sistematizar el
derecho, para que en esa forma hubiera orden, disciplina y
armonía en su reino; trataba de formar una unidad jurídica y
a la vez de preparar a los funcionarios jurídicos para que pu
dieran desempeñar sus funciones en cualquier parte de su
territorio y no tener que estar arraigados en un solo lugar,
esto último fomentó la creación del funcionario de carrera.
La guerra trae otro fenómeno que influye en la evolución
del derecho, el militarismo. Este se produce cuando la asocia
ción política que surge de la nueva situación, conserva su as
pecto militar y por tanto el ejército ejerce una gran influencia
en las decisiones de las contiendas, no sólo las que aparecen
entre sus miembros, sino también en los conflictos que brotan
entre personas no militares. Esto es un golpe más contra la
magia, los ancianos y la tradición.
En esta situación se ejercen distintas fuerzas sobre la co
munidad, la del imperium del conquistador, la de la tradición
y la del ejército. Los miembros de éste se van haciendo los
propietarios de la tierra.
En Europa, durante la Edad Media, la Iglesia católica por
mediación de sus obispos, tuvo una gran influencia en la
formación y aplicación del derecho, también fue grande su
108
influencia sobre los príncipes y así pudo obtener máximos
beneficios.
Algo que se debe destacar es la intervención que en un
momento dado podían tener los miembros que formaban la
asamblea judicial en un momento dado en una comunidad,
cuando actuaban dentro de un litigio, pues aunque no eran
portadores del carisma podían intervenir en cualquier mo
mento, señalando alguna nueva proposición que no fuese la
que el representante carismático había dado, ésta se podía
aceptar si así se llegaba a un mejor logro. Una solución última
y definitiva sólo podía derivarse del juicio de Dios, el que se
llevaba a cabo entre las partes contendientes, y como el dictar
una sentencia falsa era grave ofensa contra los dioses, al ven
cido se le imponía una sanción. En este caso la “voz de los
circunstantes era la voz de Dios”.
Posteriormente se dio un fenómeno contrario, pues se tra
taba de centralizar la aplicación del derecho; esto era facultad
del titular del imperium, el que en algunos casos la podía de
legar en ciertos representantes, los cuales trataron siempre de
eliminar a los personajes carismáticos del terreno jurídico, ya
que esto les favorecía. A sí es como el derecho en esos casos,
llegó a asumir un carácter teocrático patrimonial. Esta situa
ción también se puede presentar por otras causas, cuando una
comunidad por el hecho de llegar a ser políticamente omni
potente, puede eliminar no sólo a los portadores carismáticos
de la función judicial, sino también a los portadores oficiales
del mismo. En estos casos la comunidad viene a ser ella misma
la única fuente soberana para la creación y aplicación del de
recho.
En aquellos lugares donde se establece una comunidad ju
rídica, tanto el carácter formal del derecho como su aplicación
es eficazmente vigilada, porque la aplicación del derecho no
está supeditada al libre arbitrio de aquellos para quienes el
mismo vale, porque éste tiende a dominarlos y no a servirlos.
Además, en la época en que el derecho se va formando por
las revelaciones a través de los seres carismáticos dotados, éste
tiene que corroborarse en forma conveniente, por medio de la
aceptación que los miembros de la comunidad hacen de él,
porque encierra en sí sentimientos de equidad y su aplicación
en la realidad sea efectiva.
Y a hablamos de la influencia que los juristas ejercieron en
la formación del derecho, pues al querer darle un carácter ra
cional necesariamente implicaba el conocerlo y por medio de
este conocimiento influían en su creación. En cualquier parte
en donde el derecho tenga un carácter formal, se verá la in
fluencia que sobre éste tienen los jurisperitos. Dentro de éstos
109
se debe considerar a los procuradores y a los consejeros priva
dos de las partes, que formaban lo que se puede llamar los
juristas prácticos. Más adelante, debido a la especialización
del derecho, aparece el abogado profesional, cuyos conoci
mientos y dominio de la materia tenían que ser muy amplios,
para llegar a tener la especialidad, se requería experiencia y
conocimientos técnicos, pues cualquier solución que se dé a
los problemas jurídicos debe ser racional. Este último carácter
del derecho también fue impulsado por los comerciantes, los
que se refugiaban en las normas jurídicas para proteger sus
intereses.17
a) Normas imperativas.
b) Normas prohibitivas.
c) Normas permisivas.
110
que dentro de ciertos limites, regulen sus relaciones con los
particulares. Esto último se hace por medio de los negocios
jurídicos.
En la Antigüedad no se encuentra la libertad de contratación
tan desarrollada como en la actualidad, el negocio jurídico ha
tenido una gran evolución y, sobre todo, los contratos como
fuentes de obligación es que se encuentran coactivamente
garantizados.
Las consecuencias jurídicas que se derivan de la regulación
de las relaciones económicas entre las personas son muy va
riadas, se desprende una serie amplísima de derechos y obli
gaciones jurídicamente reglamentados.
La adquisición de derechos hereditarios constituye en la
actualidad una supervivencia a la forma en que en la Antigüe
dad se justificaba la adquisición de derechos legítimos. Debe
tomarse en cuenta que dentro del derecho hereditario se pre
senta una serie de situaciones de hecho, dentro de las cuales
la voluntad de las personas afectadas jurídicamente no inter
viene, aunque representen “el fundamento y el supuesto de
esa actividad”. Esto se debe a que, en principio, la persona a
quien se otorga un derecho puede no intervenir, y por tanto
se da la situación jurídica sin voluntad suya. Generalmente es
a consecuencia de una serie de relaciones naturales; el naci
miento, por ejemplo, que es como una persona pasa a ocupar
un lugar en una familia reconociendo el orden jurídico esta
situación, sin que la persona afectada intervenga. El derecho
reconoce ciertas cualidades inherentes a ella.
Algunas veces podía suceder que las percepciones heredita
rias se regularan por medio de un contrato.
En la época primitiva se encuentra que distintos grupos
independientes entre sí, podían llegar a formar por medio de
convenios jurídicos, asociaciones políticas, pudiendo ser
de carácter temporal, puesto que se reunían únicamente para
la realización de un fin determinado —cazar o saquear— y
cuando se cumplía, la asociación se disolvía.19
Pero estos convenios eran externos, es decir, se realizaban
fuera de la comunidad. Es hasta que la influencia del empleo
de los medios mágicos para la creación del derecho disminuye,
cuando aparece la idea de que el orden jurídico puede ser
formado con la intervención de la mayoría de los miembros
de la comunidad. En estos casos las minorías deberían plegarse
a lo pactado por el grupo y éste podría, en caso de que aqué
llas no lo aceptaran, imponerles sanciones. Aquí estamos frente
a la creación del derecho objetivo. Por el contrario, el derecho
subjetivo derivado de un contrato nace cuando dos o más
personas que sin tener obligación alguna, voluntariamente
celebran un contrato.20
111
Esto último fomentó el carácter técnico del proceso jurídi
co, ya que muchas veces se daba la intervención de un órgano
oficial dentro del procedimiento para que las partes celebraran
un convenio que permitiera un mejor desarrollo de aquél.
Ejemplo de esto lo encontramos en el pacto arbitral que se
derivaba del pacto expiatorio entre los clanes, las partes con
tendientes debían someterse al juicio de Dios.
Es acertado decir que en cierta forma el contrato, como
fundamento jurídico del cual se originaban obligaciones y
derechos para las personas, se encuentra en las épocas donde
empieza a desarrollarse el derecho, pero se daba en sectores
en donde en la actualidad no aparecen dichos convenios, o en
todo caso, ocupan un lugar secundario, como es, por ejemplo,
en el derecho público, en el derecho procesal, en el derecho
sucesorio, etc.
Contrario a esto, el contrato por medio del cual se adqui
rían bienes económicos y que en la actualidad se realiza con
plena libertad, en la Antigüedades raro encontrarlo fuera del
ámbito familiar.
Es a consecuencia de la transformación que han sufrido los
convenios libres, por lo que a los contratos primitivos se les
considera como relativos al status de las personas, para dife
renciarlos de los que se refieren al intercambio de bienes, los
que se consideran como contratos determinados por el fin.
Los contratos primitivos producían una transformación en
la calidad jurídica de las personas. Se modifica su habitus
social. El hecho de pertenecer a una determinada asociación,
o ser miembro de una familia.
Para que el contrato cumpliera su finalidad, se le vinculaba
con ciertos caracteres mágicos, sin los cuales no tendría nin
guna validez; la práctica de estos actos duró por muchos
tiempo. La mayoría de estos contratos daban a las personas
que los realizaban cierta calidad; por ejemplo, pasaban a ser
miembros de una fraternidad, o la persona se convertía en
hijo, hermano, esclavo, compañero, cliente, vasallo, etc.21
En aquel entonces, el derecho era el medio por el que las
personas adquirían ciertas cualidades en su estado personal.
Por lo mismo se dificulta la distinción entre normas objetivas
y normas subjetivas.
Se conocían las normas que regulaban a los miembros de
una asociación, a las normas que regían las sucesiones; pero
insistimos, no aquellas que podían derivarse de un contrato
entre particulares y que sólo tenían valor para las partes con
tratantes. Esto aparece con posterioridad, y como dijimos
anteriormente, una de las causas que motivaron fue el comer-
112
Con la ayuda de los medios mágicos, la persona adquiere su
nuevo espíritu. Para adquirir la calidad de miembro de alguna
fraternidad, el interesado tenía que recurrir a un juramento a
los dioses, quienes lo sancionarían si no cumplía con los pos
tulados de la hermandad.
Una persona no podía exigir su ingreso a una agrupación,
pues a ésta le correspondía decidir quién llenaba la calidad de
miembro y quién no.
Esto ocurría tanto en una comunidad doméstica como en
el clan, o en una asociación política.
El juramento era también empleado como medio sancio-
nador en aquellos contratos que no tenían como finalidad el
dar un nuevo status a las personas, como por ejemplo, el
trueque. Este no sólo se realizaba con miembros del clan, sino
también con personas de otras comunidades; esto último era
el llamado “trueque hacia afuera” y requería el empleo de
medios mágicos para su realización. A diferencia de éste, se
encuentra el llamado trueque mudo que se verifica entre los
miembros de una misma fraternidad y no requería de la ce
remonia mágica como garantía. Esta se daba por el solo hecho
de pertenecer los partícipes a la misma hermandad.
Con la aparición de la moneda, el trueque adquiere una
auténtica construcción jurídica de carácter formalista.
El contrato pecuniario aparece como un tipo clásico déla
contratación coactiva, es un acuerdo cuantitativamente de
terminado, sin que tenga ninguna significación cualitativa,
pues normalmente sólo está económicamente condicionado,
sin ninguna significación ética y a consecuencia de ello es una
ayuda eficaz para que desaparezca el carácter mágico de los
actos jurídicos, contribuye a la secularización jurídica.
Es muy importante no olvidar que estas apreciaciones son
hechas a distancia, pues como hemos dicho anteriormente,
cualquier obligación jurídica era considerada como exdelicto.
El procedimiento expiatorio se aplicaba para resolver las con
tiendas de este tipo, es por eso que se le considera el proceso
más antiguo para resolver los conflictos de deudas.
La situación se agrava cuando había algún conflicto de este
tipo entre miembros de clanes diferentes, pues no existía un
proceso formal en relación con la restitución de las cosas;
todas las acciones se fundaban en la afirmación del actor con
tra el acusado, consistente en que éste había cometido un acto
expiable contra él. No se conocía ninguna acción derivada de
los contratos, ni siquiera la acción reivindicatoría.
Otra posesión especial se presentaba dentro de la comuni
dad; debido a que las normas de ésta no permitían a una per
sona declarar en contra de su hermano o llevarlo a juicio, por
113
lo que entre estos no existía la venganza de sangre. El único
castigo que se podía esperar era el que provenía de los dioses
o en otros casos, la maldición de los sacerdotes o la interven
ción del titular del poder dominical.
Posteriormente, a consecuencia de la guerra, como se dijo,
se presenta el fenómeno del militarismo, el cual trae apareja
da una serie de derechos en favor de los militares. Como con
secuencia, vino una selección de aquellos que podían formar
parte del ejército, haciéndose ésta de acuerdo con los naci
mientos de los matrimonios reconocidos como legítimos. El
esclavo y las clases inferiores no gozaban de los privilegios
militares, siendo uno de los más importantes entre éstos, el
botín de guerra. Esto hizo necesario que se estableciera un
recurso por medio del que se pudiera determinar el status de
las personas. Además, aparecieron aquellas acciones que se
derivan de la propiedad territorial y que permitían la produc
ción de las tierras, lo que era indispensable porque los medios
de vida escaseaban, afectando tanto a la comunidad domésti
ca, como a la asociación política.
Consecuencia de lo anterior fue que sólo se considerara
con todos sus derechos a una persona como miembro de una
asociación, cuando era propietaria de la tierra, y que por tanto
el ser miembro de una determinada asociación le daba derecho
a participar sobre la titularidad de la tierra.
Una consecuencia muy importante se desprende de lo an
terior, la creación de una nueva acción.
Cuando algunas asociaciones se disputaban cierta propiedad
territorial, la vencedora recibía por medio de una acción rei-
vindicadora, el predio en disputa.23
Más adelante, como resultado de la apropiación individual
de la tierra, las disputas sobre ésta, se hacían entre particulares.
Ya no es la asociación la que pide ejercer la acción reivindica
toría, sino que es el interesado en particular, quien lo hace. El
resultado del proceso otorga a uno de los contendientes la
razón, al mismo que se le otorga el bien disputado. Es aquí
donde empieza a nacer la diferencia entre acciones reales y
personales, pues ambas se encuentran dentro de las acciones
que se derivan del status personal, aun las que tratan sobre la
propiedad.
Hemos visto que las cuestiones internas de los clanes no
requerían para su solución de las formalidades y procedimien
tos mágicos-jurídicos que se empleaban en las contiendas entre
clanes. Generalmente los más ancianos resolvían estos pro
blemas que eran de carácter administrativo y quienes no
aceptaban la resolución se les boicoteaba por todos los
miembros del clan.
114
Más adelante vino la coexistencia de las comunidades do
mésticas y las comunidades locales; se formaron las asociacio
nes políticas, el clan se desintegró y es entonces cuando se
presenta un problema consistente en determinar cuál era la
competencia de la asociación política en los problemas que se
suscitaban entre los miembros de un mismo clan o de una
misma familia. Los problemas de este tipo, en relación con la
propiedad de la tierra, se tenían que presentar ante el juez.
En estos casos podía suceder que el poder político actuara
con un carácter patriarcal, por lo que el proceso en este caso,
era más o menos de tipo administrativo. En principio se difi
cultaba poder precisar cuándo se tipificaba el conflicto de
acuerdo con la antigua forma y cuándo con la nueva.
Del mutuo, nació una de las primeras acciones contractua
les que tuvo una coacción. En principio, cuando sólo existía
la responsabilidad personal, el mutuo se da únicamente entre
hermanos, como medida de ayuda entre ellos. En esa época
no se podía hablar de intereses ni había ninguna acción que
se derivara de ese préstamo y cuando el préstamo se realiza
entre miembros de diferentes clanes, sólo había en favor del
acreedor, acciones de tipo mágico, de las cuales se valía tra
tando de hacer pagar al deudor. Por ejemplo, en China cuando
un prestamista no conseguía que su deudor le pagara, lo
amenazaba con el suicidio, esperando que en caso de morir, el
deudor sería perseguido por medio de la venganza de clanes.
Los miembros del clan tenían una responsabilidad solidaria,
pues recordemos que entonces todas las obligaciones eran
exdelicto,24
El contrato de expiación debía tener una formulación muy
precisa en relación con los problemas planteados y las pruebas
empleadas, porque este proceso se realizaba entre enemigos.
En realidad, una de las finalidades del proceso era evitar la
autodefensa. En algunos sistemas jurídicos el proceso se ini
ciaba con ciertos actos de autoayuda. El ofendido llevaba al
acusado al tribunal y no lo soltaba hasta que garantizase que
no iba a tratar de evadir la sanción que se le impusiera en caso
de ser declarado culpable; esta autodefensa siempre se dirigió
contra el adversario, porque el haber cometido un delito obli
gaba a su autor a responder con su persona. El acusado podía
garantizar lo anterior y a la vez se protegía para que no le
molestasen, mientras duraba el juicio y se dictaba el fallo,
por medio de una prenda o señalando un fiador.
A consecuencia de las necesidades jurídicas, aparece el
contrato coactivo junto a la fianza procesal.
Este representaba artificialmente a una serie de acciones
contractuales nuevas, porque era una garantía jurídica deri
115
vada de una acción exdelicto. Posteriormente y debido a lo
que se puede llamar la racionalización económica del derecho,
nació la idea de que la responsabilidad expiatoria no debía ser
algo que sólo buscara la venganza, sino que se debería buscar
la compensación al daño causado. Por lo mismo, el incum
plimiento de un contrato, obligaría al culpable a la expiación
del daño causado.
Libertad de contratación
116
Racionalización formal y material
del derecho
117
derecho, pero no atestigua sobre la verdad o motivo de un su
ceso. En este caso el conjurador se expone a una maldición
divina, si es que ha jurado en falso. Hemos dicho que el anti
guo derecho consideraba la prueba como un derecho y no
como una obligación de las partes. El juez, para poder actuar,
requiere que las partes lo soliciten, y a él únicamente debe
importarle lo garantizado y solicitado por éstas; lo que se
resuelve y demuestra con las pruebas aunque sean irracionales
es llegar a una sentencia justa desde un punto de vista mate
rial. Sólo cuando este tipo de actuaciones irracionales des
aparecen, se puede hablar de un proceso lógico, el que es
orientado por los distintos intereses de las partes, tratando de
llegar a la verdad. Esto último rompe con la total dependen
cia que se tiene con los órganos jurídicos, ya que cuando la
administración de justicia es de tipo patriarcal, no hay el libre
arbitrio en cada caso, sino hay que apegarse a ciertas normas
las partes tienen mayor libertad de movimiento.27
Hemos estado viendo cómo se encuentran caracteres racio
nales e irracionales, tanto en la formación como en la aplica
ción del derecho.
Desde un punto de vista formal, se considera al derecho
como irracional, cuando tanto en su creación como en su
aplicación se emplean medios que no se controlan racional
mente.
Desde un punto de vista material, cuando las decisiones
sobre cada situación concreta, puedan variar, cuando falten
normas generales que regulen los casos concretos, entonces se
considera irracional al derecho.
Enfocado el derecho desde un punto de vista racional, es
posible hacer también una clasificación formal y material de
su creación y aplicación.
Cuando el derecho no toma de los hechos más que sus
caracteres generales, estamos frente a un derecho formal ra
cional. Se puede caer en un extremismo del formalismo jurídi
co cuando hay alguna característica jurídica relevante de
carácter sensible.
Un ejemplo de esto puede ser el tener que pronunciar al
guna palabra determinada a la que se le atribuye un significado
especial, el cual haya sido previamente establecido. Aunque
lo que se procura es obtener lógicamente los caracteres jurí
dicos relevantes y formar normas abstractas.
Encontramos el carácter racional material del derecho cuan
do “las normas cuya dignidad cualitativa es diferente a las ge
neralizaciones lógicas fundadas en interpretaciones abstractas,
influyen en la decisión de los problemas jurídicos’’.2 8 Esto
puede suceder cuando en las decisiones particulares influyen
118
normas de moral, conveniencia, etc. Esto permite independi
zarse del formalismo externo por un lado y de la abstracción
lógica por otro.
Los caracteres formales del derecho son afirmados por
ciertos principios que rigen en el campo jurídico:
119
presentan al orden jurídico, se trata de precisar los elementos
relevantes que contengan y que interesen al derecho. Esto se
puede hacer por medio de una síntesis, que desde el punto de
vista práctico, es mejor que un análisis, el cual nos puede llevar
a no poder resaltar aquellos elementos que nos interesan y por
tanto, a alejarnos del tercer carácter racional del derecho, la
sistematización.
Esta última representa un conjunto de normas que forman
un sistema coherente y sin lagunas. Es decir, el derecho debe
poder abarcar por medio de sus preceptos generales, a todas
las situaciones concretas que se le presenten; esto último no
existió en la Antigüedad y en aquellos lugares en que aparen
temente aparece, lo hace en forma muy imperfecta.29
A pesar de que los procedimientos y jurisdicción estamen
tales llegaron a desaparecer y con ellos la idea de que el dere
cho se presenta como una cualidad personal, derivada de la
calidad de miembro de una determinada asociación, no por
eso se puede hablar de la desaparición de un derecho que re
gule sólo ciertas situaciones especiales, pues en realidad se ha
dado el fenómeno contrario, la existencia de una serie de re
glamentaciones especiales. Ejemplo de esto es el derecho
mercantil, el que regula una serie de contratos y una serie de
actos realizados por ciertas personas —los comerciantes— que
llevan a cabo su actividad profesional a través de esos contra
tos, y también a personas que ocasionalmente realicen esos
actos. En este caso, lo que delimita el campo de acción de
estas normas es, en parte, la calidad de las personas. Esto di
fiere de la forma que en la Antigüedad se aplicaba; entonces lo
que determinaba el campo de aplicación de las normas, era el
espacio que abarcara un determinado estamento. En cambio,
en el ejemplo visto, estamos frente a un derecho de clase y no
estamental.30
Las causas que motivan la aparición en la actualidad, de los
tribunales especiales se deben: primero a la existencia de dife
rentes profesiones que amparan diversos intereses, los que
requieren una protección jurídica especial, pues se demandan
diversas soluciones por el aspecto técnico y profesional de
cada una, y segundo, la simplificación del procedimiento ju
rídico común. Todo lo anterior trae como consecuencia que
el formalismo jurídico, impulsado por determinados intereses
materiales, pierda su fuerza.
Como ya vimos anteriormente, el carácter formal del dere
cho se origina en el procedimiento mágicamente condicionado,
un procedimiento de tipo irracional, que en la actualidad en
el derecho moderno ha desaparecido.
Las relaciones económicas han fomentado el proceso de
120
racionalización y sistematización del derecho actual, ya que
las operaciones económicas requieren una gran protección
jurídica.
A diferencia del derecho que se daba en la Antigüedad,
ahora vemos aparecer en el campo jurídico la libre apreciación
de la prueba, además, actualmente es de suma importancia el
conocer la intención de las partes, cosa que antiguamente no
era así, ya que entonces no se juzgaba más que el resultado
externo de los actos. A causa de lo anterior, se derivan conse
cuencias jurídicas de hechos jurídicos no formales.31 Todo
este proceso se debe a necesidades que de hecho se dan y que
el campo jurídico debe recoger. Otro ejemplo que podemos
dar, en cuanto al cambio del racionalismo formal del derecho,
es el que nos muestra la administración popular de justicia, el
jurado popular. Muchas veces estos jurados están formados
por personas sin ninguna preparación jurídica, y se dejan guiar
en sus decisiones por motivos irracionales como, por ejemplo:
sentimientos, afectos, falsos conceptos del hecho en cuestión,
etc. También en el campo del derecho penal se encuentra ese
fenómeno, pues con la intervención de los psicoanalistas, se
alejan las decisiones del formalismo jurídico. 123
En resumen, encontramos en la actualidad una tendencia
del derecho a ser más racional y menos formal.
Notas
121
21 Weber, Max: op. cit., Tomo III, págs. 58 y ss.
22 Weber, Max: op. cit., Tomo III, pág. 89.
22 Weber, Max: op. cit., Tomo III, pág. 60-62.
24 Weber, Max: op. cit., Tomo III, págs. 63-65.
25 Weber, Max: ,op. cit., Tomo III, págs. 71-72.
28 Weber, Max: op. cit., Tomo III, págs. 144-145.
27 Weber, Max: op. cit., Tomo III, págs. 146-148.
28 Weber, Max: op. cit., págs. 26 y ss.
28bis Freund, Julien: op. cit., pág. 227.
29 Weber, Max: op. cit., Tomo III, págs. 24 y ss.
30 Weber, Max: op. cit., Tomo III, págs. 201 y ss.
31 Weber, Max: op. cit., Tomo III, págs. 204-206.
32 Weber, Max: op. cit., Tomo III, pág. 214.
122
Cuarta parte
Sociología política
123
otorgan como pago a los servicios prestados. Esto último ha
sido muy codiciado, el crecimiento de la burocracia —debido
a la ampliación de la administración pública— ha creado en
gran escala puestos que representan a sus titulares una forma
de asegurar su porvenir; por tanto el partidario político busca,
por medio de su apoyo a un candidato, el obtener algún
empleo.2
El periodismo y el partido político son los mejores medios
para colocarse, pero también puede buscarse acomodo en la
administración, en las organizaciones, en los sindicatos, en las
cámaras de comercio, etc. El político —principalmente el
funcionario de partido y el periodista— no sólo buscan obtener
con su participación en la actividad pública la retribución ma
terial, sino además el reconocimiento social —aunque públi
camente se le califica de inmoral— que trae aparejado el sen
timiento de poder, el ejercer influencia sobre las personas, el
poder participar en los hechos históricos.3 Estos factores
emocionales también se dan en las naciones, e influyen en
gran escala en su política; fenómenos como el nacionalismo,
el imperialismo, etc., son manifestaciones de ello.
El partido político es aquel que tiende a obtener el poder
—en beneficio de determinados intereses muy particulares— y
a legitimarlo de acuerdo con el tipo de dominio que predo
mine y justificándose con una ideología vaga y general.4 El
partido es “una socialización basada en el reclutamiento libre
de los individuos, con el fin de proporcionar a los dirigentes
el poder en el seno de un grupo político y a los militantes al
gunas oportunidades ideales o materiales de realizar objetivos
precisos o conseguir ventajas personales”.5
Los grupos dominantes no sólo buscan el monopolio de los
bienes económicos, sino además el control de las ideologías
espirituales que utilizan como medio de control social, pues
por medio de imponer normas morales y religiosas, consolidan
su poder.
Cualquier tipo de dominación es ejercido por un grupo
minoritario, no existe un gobierno que pueda ser considerado
de todos para todos, ni siquiera los regímenes catalogados
como democráticos, ya que en cuanto un grupo obtiene el
poder, aunque sea en elecciones libres, es una minoría la que
lo viene a detentar, la cual tratará de mantener continuidad
en el mismo. Aunque cambien las personas, el partido, por
ejemplo, gestionará controlar el poder y esto lo realiza por me
dio de las ideologías que justifican a quienes retienen el poder,
muchas veces dejando ocultas sus verdaderas intenciones, di
simulándolas frente a los dominados.6
Al político se le critica dentro de la sociedad de que no
tiene moralidad. Pero la ética del político existe.
124
El enfoque moral del individuo puede verse desde dos
planos típico-ideales diferentes: u obedece a sus convicciones
íntimas —moral de la convicción— sin importarle las conse
cuencias de su actitud, o bien tiene que responder de sus actos
ante los demás —moral de la responsabilidad- - a pesar de que
en un momento se vea obligado a actuar aun en contra de sus
convicciones personales. Es el dilema entre el hombre coti
diano y el político, este último tiene que comprometerse
frente a los demás.7 Lo que hace típica a la ética de la res
ponsabilidad es su medio específico: el monopolizar la violen
cia legítima, aceptando las consecuencias que se derivan de
esto.8 Es por ello:que muchas de las actitudes del político no
pueden manifestarse a la luz pública. El fin es conocido; ob
tener el poder o influir en su distribución, pero los medios
para lograr esto en muchas ocasiones deben permanecer en
cubiertos, pues se oponen a la moralidad de la convicción que
predomina en el hombre cotidiano.
La racionalización tan característica de la civilización
occidental y el formalismo jurídico se han proyectado en el
campo de la política dándole también al abogado un papel
destacado. Pero, como ya vimos, es el periodista —junto con
el político del partido— quien ha obtenido un rol preponde
rante en cuanto que es el “publicista” de la política, trata de
reclutar en el mercado electoral el mayor número de partida
rios para su candidato. El periodista es un político, cuya acti
vidad es permanente, aunque la vida activa política de hecho
se reduce a la época de las elecciones. En la democracia, con
la participación de las masas, se busca su manipulación a favor
del candidato, y el periódico es un medio muy eficaz para
formar —de acuerdo con ciertos intereses— una opinión pú
blica, la que la mayoría de las veces descansa en actividades
emotivas.
En sistemas políticos pluripartidistas, los diferentes parti
dos “se enfrentan entre sí totalmente desprovistos de convic
ciones, son organizaciones de cazadores de empleos cuyos
mutables programas son redactados para cada elección sin
tener en cuenta otra cosa que la posibilidad de conquistar
votos. Estos programas cambian de una a otra selección en
una medida para la que no pueden encontrarse analogías
en ninguna parte. Los partidarios están cortados por el patrón
que mejor se ajuste en el momento de las elecciones”.9
Weber podía haber sido considerado como un demócrata,
aunque no es que él pensase que la democracia era la cristali
zación de ciertas ideas, verbigracia: “ley natural”, “igualdad
entre los hombres”, etc. En realidad lo valioso que aportaba
este sistema, era la formación y selección de los líderes, los
125
que, en última instancia, vendrían a dirigir y a controlar a la
maquinaria política. Esto acarrea como consecuencia, que
la democracia adquiera un carácter burocrático, pero es la
única alternativa si se quiere tener líderes eficientes que res
pondan al sistema. Es en los partidos políticos, donde se basa
el valor intrínseco de la democracia. Debe haber una plena li
bertad de organización, de lo que resultará la formación de
líderes políticos que tengan un profundo sentido de respon
sabilidad. Estas ideas Weber las confirmó en 1904 en el viaje
que hizo a los Estados Unidos.
La democracia que vio en este país, exigía tal índice de or
ganización, que se constituía lo que él llamó, “la maquinaria
política”. Esta era la escuela, por así decirlo, donde se for
maban los líderes, los cuales son indispensables en el sistema
democrático. Para que el sistema tuviera eficacia además del
político profesional se requería del partido político, el cual
debería estar fuertemente estructurado sobre la base de una
gran disciplina y una campaña constante e intensa de propa
ganda.
Lo anterior lleva a un esquema democrático en la acepción
de Weber, una estructura política que permita una lucha que
lleve a la formación y selección de los líderes políticos, los
cuales para poder triunfar deberán actuar en el marco que les
impone la moral de la responsabilidad.
Resumiendo, quien se dedique a la política debe tomar en
consideración todos estos factores, a sabiendas de que al par
ticipar en esta lucha va a comprometerse dentro de una mora
lidad de la responsabilidad, y de antemano tendrá que aceptar
las consecuencias que su actuar le traiga.
La dominación legítima
126
mentos en que la dominación confía, históricamente se en
cuentra otro factor al que todos los tipos de dominación aspi
ran, la legitimidad, la cual permite que la dominación sea prac
ticada como tal y mantenida en una proporción importante.
Ahora bien, el motivo fundamental del reconocimiento de
la dominación no es en realidad la legitimidad, pero esta pre
tensión la hace válida en una gran extensión, fortalece su
existencia y codetermina la naturaleza del medio de domina
ción. El sujeto sometido a la dominación no tiene necesidad
de integrar el contenido del mandato a su código personal,
obedece formalmente sin dar un juicio de valor sobre dicho
contenido.10
En la dominación destaca:
La dominación carismática
127
extraordinarias, es en esto en donde se funda la legitimidad,
en el reconocimiento de cualidades, lo que lleva consigo una en
trega personal y subjetiva de sus seguidores. Las cualidades
deben perdurar, ya que son ellas las que ayudan a designar al
elegido, quien al perderlas deja de serlo.
“En China —nos dice Weber, ejemplificando lo anterior- la
calificación carismática de los monarcas estaba fijada de un
modo tan absoluto que todo infortunio, cualquiera que éste
fuese, no sólo guerras desgraciadas, sino sequías, inundaciones,
sucesos astronómicos aciagos, le obligaba a expiación pública
y eventualmente a abdicar.”
En cuanto al cuadro administrativo de los líderes carismá-
ticos, éste se organiza en una forma muy diferente a la de las
burocracias, y a la de las estructuras estamentales o patrimo
niales. El cuadro mismo es electo por sus cualidades carismá-
ticas: al profeta corresponden los discípulos, al príncipe de la
guerra el séquito, al jefe en general los hombres de confianza.
Aquí no se puede hablar de colocación o destitución; no es
hacer carrera ni ser ascendido, sino sólo el llamamiento del
señor de acuerdo a su inspiración, sin ninguna jerarquía, juris
dicción ni competencia que lo determine.
El líder carismático, por tanto, no está sujeto a un orde
namiento jurídico de ningún tipo, ni un orden legal, como el
dominio legítimo, ni un orden consuetudinario de acuerdo al
tipo de dominio tradicional. “. . . el profeta genuino, como el
caudillo genuino, como todo jefe genuino en general, anuncia,
crea, exige nuevos mandamientos en el sentido originario del
carisma: por la fuerza de la revelación, del oráculo, de la ins
piración o en méritos de su voluntad concreta de organización,
reconocida en virtud de su origen por la comunidad de cre
yentes, guerreros, prosélitos u otra clase de personas.” 13
Nos dice Weber: “La entrega al carisma del profeta, del
caudillo en la guerra, o del gran demagogo en la iglesia o el
parlamento, significa, en efecto, que esta figura es vista como
la de alguien que está internamente llamado a ser conductor
de hombres, los cuales no le prestan obediencia porque lo
mande la costumbre o una norma legal, sino porque creen en
él”.14
Es por ello que el carisma es particularmente sensible al
pensamiento utópico.15
El líder carismático generalmente aparece —aunque no ex
clusivamente— en épocas de crisis.
El grupo formado por el líder y sus discípulos no tienen
una ocupación rutinaria, incluso no llevan una vida familiar.
En el caso de Jesús tenemos un ejemplo de la radical renun
ciación al mundo familiar cotidiano:
128
“Si alguien viene a m í y no aborrece a su padre y madre, y
mujer e hijos, y hermanos y hermanas, y aun también su vida,
no puede ser mi discípulo.” 16
El grupo formado por el líder y sus discípulos se desintegra
en el momento en que a éstos se les permite volver a su núcleo
familiar y comprometerse en actividades económicas.
La rutinización del carisma se ve favorecida por los discí
pulos carismáticos, que tratan de obtener el poder de disposi
ción, que la influencia del líder ha creado.
La forma pura y genuina de dominación carismática tiene
que ser pasajera, dado su carácter extraordinario y fuera de lo
cotidiano. Una dominación carismática que tienda a ser per
manente, tendrá que racionalizarse o hacerse tradicional, o las
dos cosas a la vez.17 Esto puede estar motivado o por los
prosélitos o por los miembros del cuadro administrativo, en
ambos casos las motivaciones pueden ser muy diversas, las que
generalmente se actualizan con el problema de la sucesión, el
cual se da en aquellos casos en los que la comunidad carismá
tica perdura. Frente a este último problema de la sucesión
carismática las soluciones pueden ser:
La dominación tradicional
129
a los mandatos de aquél es completa, ya que sus órdenes, por
venir de la persona que de acuerdo a la tradición se le debe
reconocimiento no pueden ser rechazadas. Estos ordenamien
tos se legitiman en dos formas:
a) Relaciones de confianza.
b) Pacto de fidelidad, vasallos.
c) Funcionarios.
Patrimonialismo
Es con la aparición del cuadro administrativo cuando la
dominación tradicional se convierte en patrimonialismo.
130
El señor en la dominación tradicional tiene que ampliar,
por su propia expansión, su administración, constituyendo la
llamada administración patrimonial, que consiste en “la ad
ministración y adjudicación de cada caso de acuerdo con el
poder discrecional de la autoridad, dentro de la sagrada tradi-
• /„ 5
cion J
.1 Q
“Patrimonialismo significa, primero que todo, que las ofici
nas gubernamentales se originan en la administración de la
casa familiar del gobernante. 20
Los miembros de la “casa familiar” aceptan, dentro del pa
trimonialismo, su subordinación al señor porque eso es lo que
determina la tradición a través de su ordenamiento inviolable.
El señor puede demandar servicios, impuestos, regalos, etc.,
siempre y cuando esté dentro de lo establecido por la tradi
ción, sobre todo que su autoridad en mucho recae en el campo
económico, conexiones, monopolios, fundación de ciudades,
etc.
El antiguo Egipto nos da una clara muestra de la estructura
patrimonial.
La dominación estamental aparece cuando determinados
poderes de mando, y sus correspondientes probabilidades
económicas, están apropiados por el cuadro administrativo.
Cuando una asociación de privilegiados estamentales, en virtud
de poderes señoriales apropiados, dictan por compromisos en
cada caso con el imperante, disposiciones políticas o adminis
trativas o ambas, u ordenanzas administrativas concretas o
medidas de control administrativo y eventualmente las ejecu
tan, a veces por medio de un cuadro administrativo suyo que
en ciertas circunstancias puede tener poderes de mandó
propios, aparece una división estamental de poderes.
Feudalismo
131
A pesar de que en el pasado aparecen varios tipos de feuda
lismo, ninguno tiene la peculiaridad del de la civilización
occidental.
Bajo el feudalismo, el poder del señor no tiene el mismo
arraigo que en el patrimonialismo, el pacto es bélico y por
tanto, el dominio del señor en algunos casos podría parecer
arbitrario.21
Las principales diferencias ideológicas entre el patrimonia
lismo y el feudalismo son:
a) La autoridad patrimonial descansa en el señor, el cual
requiere de oficiales para ejercer su autoridad.
b ) El gobierno patrimonial requiere de la aceptación ínti
ma y subjetiva de los gobernados, de su deseo de aceptar su
situación.
El feudalismo no requiere de lo anterior, y por último:
c) El patrimonialismo es un patemalismo exacerbado; el
buen rey, el buen padre, que debe velar y proteger a las masas,
y que en ello legitima su autoridad.
En el feudalismo es un grupo de guerreros amigos com
prometidos en la lealtad a su líder.
La dominación legal
132
se constituye racionalmente con arreglo a fines, o racional
mente con arreglo a valores;
b) Tiene un ámbito territorial, esto es, existe la pretensión
de que ese orden sea respetado y reconocido dentro de su
dominio territorial.
c) El ordenamiento legal está formado por normas abstrac
tas que se aplican a casos concretos.
d) El titular del poder realiza su función regulado por un
orden impersonal, que le da su competencia y lo limita y or
dena en sus funciones.
e ) Los sometidos al poder, lo obedecen no en cuanto a su
persona, sino por representar un orden impersonal que le
otorga su competencia. La competencia significa:
La regulación de las funciones limitando deberes y servi
cios.
Los poderes que se otorgan se dan en relación a las funcio
nes a realizar.
Los medios coactivos que garantizan el cumplimiento del
orden están estrictamente controlados en cuanto a su aplica
ción.
A quien se otorga esta competencia es a las autoridades.
f) La existencia de una jerarquía administrativa.
g) El cuadro administrativo está formado normalmente por
los funcionarios, personas con una formación profesional que
garantizan la racionalidad del orden.
h) El cuadro administrativo, los medios de producción y
de administración están separados.
i) Usualmente no hay apropiación de cargos.
j) Los procedimientos son formales.
La burocracia
133
a) La administración pública se realiza sobre bases de con
tinuidad.
b) Las agencias administrativas están reguladas:
1— Las obligaciones de los administradores son impersonales.
2— A los administradores se les otorga autoridad para que
cumplan con sus obligaciones.
3— Los medios coercitivos legítimos que pueden emplear
los administradores públicos, están rígidamente definidos y
limitados por la ley.
c) La administración pública está rígidamente jerarquizada
y supervisada.
d) Los medios económicos para realizar las funciones inhe
rentes a la administración pública no son propios de los ad
ministradores.
e ) Los administradores deben rendir cuentas del manejo de
ese patrimonio.
f ) Los negocios públicos se llevan por medio de escritos.25
Los funcionarios que forman parte de la estructura buro
crática, están sometidos a las siguientes regulaciones:
a) La relación con su cargo es meramente objetiva.
b) Una jerarquía administrativa muy rigurosa.
c) Competencia muy precisa.
d) Seleccionados libremente —en principio.
e) Calificados profesionalmente.
f) Retribuidos en dinero y prestaciones sociales.
g) Su cargo es su principal profesión.
h) Hay un escalafón que permite hacer carrera.
i) Una rigurosa disciplina y vigilancia administrativa.26
La administración burocrática es el único medio actual que
permite, desde un punto de vista técnico formal, el máximo de
precisión, continuidad, disciplina, rigor, confianza, calculabi-
lidad, intensidad y extensión de los servicios y susceptibilidad
técnica de perfección, todo lo que lleva a un óptimo resul
tado.27
Para Weber, la sociedad moderna llegará a ser dirigida por
una “dictadura burocrática” basada en una rígida división del
trabajo, con una exigente especialización de funcionarios.
Dentro de este marco aparece una nueva aristocracia, la de
los “profesionistas”. Las universidades y los institutos de en
señanza superior, están creando un status de privilegiados, los
cuales tienden a obtener un certificado que les otorga el pú
blico reconocimiento de una formación que demanda el mer
cado de trabajo creado por la burocracia. La remuneración de
estos burócratas profesionales se otorga más en función de su
134
formación que del trabajo en sí que desarrollan. A lo anterior
se aúna la creciente demanda de mayores prestaciones sociales,
médico, pensiones, vacaciones, etc., lo cual los hace que vayan
monopolizando las mejores ventajas económicas y sociales
que se dan en el mercado de trabajo.28
Weber se daba cuenta de que el racionalismo de nuestra
época atrofia al individuo, lo vuelve pragmático y falto de
iniciativa,29 pero era lo suficientemente objetivo para no in
cluir juicios de valor en su apreciación sociológica. Sobre esto
nos dice: “. . . a pesar de los denuestos contra la santa buro
cracia, no debe uno dejarse engañar y perder de vista que
todo trabajo continuado se realiza por funcionarios en sus
oficinas. Toda nuestra vida cotidiana está tejida dentro de ese
marco. Pues si la administración burocrática es en general
—caeteris paribus— la más racional desde el punto de vista
técnico-formal, hoy es, además, sencillamente inseparable de
las necesidades de la administración de masas —personales o
materiales. Se tiene que elegir entre la burocratización y el
dilettantismo de la administración; y el gran instrumento de la
superioridad de la administración burocrática es éste: el saber
profesional especializado, cuyo carácter imprescindible está
condicionado por los caracteres de la técnica y economía
modernas de la producción de bienes, siendo completamente
indiferente que tal producción sea en la forma capitalista o en
la socialista. . . La necesidad de una administración más per
manente, rigurosa, intensiva y calculable, tal como la creó no
solamente él, pero ciertamente y de modo innegable, él ante
todo, el capitalismo —sin la que no puede subsistir y que todo
socialismo racional tendrá que aceptar e incrementar—, de
termina el carácter fatal de la burocracia como médula de toda
administración de masas. Sólo el pequeño instituto —político,
hierocrático, económico, etc.—, podría prescindir ampliamen
te de ella. De igual manera que el capitalismo en el estado
actual de su desarrollo fomenta la burocracia —aunque uno y
otra provengan históricamente de distintas raíces— asimismo,
porque desde el punto de vista fiscal aporta los necesarios
medios en dinero, constituye el fundamento económico más
racional sobre el que puede subsistir aquella en su forma
también racional”.30
El Estado moderno
135
materiales en el que es titular de la dominación, incautándo
les a los funcionarios estamentales aquellos de que disponen
por derecho propio.
Por estamentos se debe entender, de acuerdo con lo dicho
anteriormente, un conjunto de poseedores por derecho propio
de medios materiales para la guerra o para la administración,
o de poderes señoriales a título personal.31
Las características del Estado moderno son:
a) El monopolio de los medios de administración y domi
nación, por medio de:
1— La creación de un sistema impositivo fiscal centralizado
permanente.
2— La formación de una fuerza militar central y estable,
bajo la autoridad del gobierno centralizado.
b) Un aparato administrativo que realiza sus funciones
dentro de un ordenamiento jurídico, que sólo puede modifi
carse por la legislación.
c) El monopolio de la creación de las leyes y el uso legíti
mo de la fuerza por el gobierno centralista.
d) La vinculación con la autoridad de todas las personas
—quienes usualmente obtienen su ciudadanía por nacimien
to—con casi todos los actos que tienen lugar en su jurisdicción;
e ) El uso legítimo de la fuerza física en su territorio, de
acuerdo con la regulación jurídica.
f) La organización de oficinas públicas cuyas funciones de
penden de la autoridad central.
g) El cuadro administrativo y los medios materiales de la
administración se dan en forma separada.32
Notas
136
16 Lucas, 14:16. Mencionado por Reinhard Bendix: op. cit., págs. 300 y ss.
Weber, Max: Historia Económica General, pág. 56.
17 Weber, Max: Economía y Sociedad, op. cit^ edición 1964. pág. 197.
Lachmann, L. M.: pág. 129.
Bendix, Reinhard: op. cit., pág. 305.
9 Bendix, Reinhard: op. cit., pág. 346.
20 Idem, pág. 330.
I I Idem, pág. 360.
Weber, Max: Econom ía y Sociedad, op. c it, edición 1964, pág. 181.
3 Idem, pág. 175.
79 Bendix, Reinhard: op. cit., pág. 383.
Weber, Max: Economía y Sociedad, op. cit., edición 1964, pág. 175.
26 Bendix, Reinhard: op. c it, pág. 426.
27 Weber, Max: Economía y Sociedad, op. c it, edición 1964, pág. 178.
IR
Bendix, Reinhard: op. c it , pág. 461.—libro I, pág. 459, y ss.
29
Freund, Julien: op. cit., pág. 133.
^ Weber, Max: Economía y Sociedad, op. cit., edición 1964, págs. 178 y ss.
Freund, Julien: op. cit., págs. 91 y ss.
32 Bendix, Reinhard: op. cit., págs. 283 y 417.
137
Quinta parte
Sociología económica
139
mientras que los medios y los actos capaces de provocar la sa
tisfacción están limitados por su rareza, penuria o indigencia
de recursos adquisitivos”.2
Por lo anterior, el fenómeno económico implica ser estu
diado desde dos ángulos: primero, la actividad tendiente a la
satisfacción de las necesidades; lo que puede motivar la bús
queda de todos los bienes posibles —materiales y espirituales—
siempre y cuando estos estén limitados. Y el segundo aspecto
es el que se refiere al trabajo y a su producto, esto es, a la ex
plotación de la limitación de los bienes y de los actos para
obtener un beneficio o ventaja susceptible de garantizar la
libre disposición de estos bienes. La acción económica se en
cuentra condicionada y orientada por la escasez de medios,
los cuales pueden ser bienes cuando se trata de prestaciones
unitarias de carácter real, y servicios cuando están referidos a
prestaciones humanas.
Partiendo de estos postulados, la actividad económica puede
proponerse:
140
La actividad económica \ odrá considerarse como:
141
k) Clase social. Es el resultado de la socialización de in
tereses en virtud de la situación en la que se encuentran los
individuos que consideran tener una posición exterior y un
destino común, debido a que disponen o no del poder sobre
los bienes económicos.
De acuerdo con lo anterior, Weber hace una clasificación
tripartita de clases sociales:
142
dominio creciente de la técnica enmarcados en un espíritu de
lucro, han fomentado la racionalización progresiva como má
xima expresión del sistema capitalista moderno.
El capitalismo moderno
143
económico, y porque Marx considera que en el sistema
económico capitalista predominan las relaciones irracionales
entre las fuerzas y las relaciones de producción; en cambio,
para Weber la acción predominante en el capitalismo es la
racional, característica del desarrollo y evolución de la civili
zación occidental. Sobre esto nos dice Parsons: “empírica
mente su principal ataque fue contra el materialismo histórico
de Max. . . ”9 A pesar de lo anterior, Weber expresamente
negaba que su posición fuera intencionalmente antimarxista
y sobre todo en ese libro: “No fue mi intención el sustituir
un monismo materialista por uno espiritualista. . . ” 10
Cuando emplea la frase Espíritu del Capitalismo, le da
como significado a la palabra espíritu, el sentido de un con
junto de normas de conducta que dirigen a las personas, siendo
el resultado de esta dirección favorable al sistema económico
capitalista, “usamos provisionalmente la expresión espíritu
del capitalismo moderno, para describir la actitud que busca
racional y sistemáticamente la ganancia —económica”.11
El sistema capitalista, lo podemos encontrar, nos dice
Weber, en muy distintas épocas como un conjunto de empre
sas lucrativas, que se vinculan por las relaciones de mercado:
“Existe el capitalismo dondequiera que se realiza la satisfac
ción de necesidades de un grupo humano, con carácter lucra
tivo y por medio de empresas. . . 5,12 De acuerdo con la defi
nición anterior se infiere que el capitalismo como sistema se
encuentra en diferentes periodos históricos, pero el capitalis
mo del mundo occidental presenta una serie de caracteres que
lo hacen único en el devenir histórico; esos caracteres son:
a) La apropiación de todos los bienes materiales de pro
ducción como propiedad de libre disposición por parte de las
empresas lucrativas autónomas fuera del ámbito familiar.
b) Una gran libertad del mercado.
c) Técnica racional, la utilización de la contabilidad en
forma por demás racional y mecánica en todas las operacio
nes económicas.
d ) Una legislación jurídica-racional y formal.
e) Trabajadores con libertad de contratación.
f) Comercialización de la economía —la aparición de los
títulos de valor.13
Es por ello que frente a las críticas que se le hacían al sis
tema capitalista, al que se atacaba, e incluso se fomentaba la
idea de que por medio de la revolución se le podía destruir,
Weber sostenía que el sistema capitalista perduraría para el
futuro —sin poder predecir hasta cuándo— más que nada for
talecido por la racionalidad que imperaba en el sistema, una
racionalización económica nunca antes vista en la historia del
hombre.14
144
Los juicios axiológicos contra el sistema no alteran en nada
a éste, la realidad se les impone.
Es importante destacar que algunas de las condiciones so
cioeconómicas en las que nace el capitalismo, habían existido
con anterioridad sin que se presentase la posibilidad de que el
capitalismo industrial se gestara.15 El capitalismo existió en
China, India, Babilonia, en el mundo clásico y en la Edad
Media, pero en ninguna de estas épocas se da ese espíritu
proyectado en un ordenamiento religioso que contribuyó al
desarrollo de nuestra cultura.16 El predominio de la raciona
lización en el sistema capitalista, fue fomentado por una mo
ralidad pragmática y utilitaria —la teología calvinista— que en
sí rechazó el contenido humanista de las teorías del Renaci
miento. “Es necesario destacar algo que generalmente ha sido
olvidado, que la Reforma significa no la eliminación del control
cotidiano de la Iglesia, sino más bien la sustitución de una
nueva forma de control sobre lo anterior.” 17 Esta última
vino a ejercer su predominio en todos los aspectos de la vida
en una forma mucho más pesada y con mayor fuerza coactiva
sobre sus seguidores. A esto hay que agregar que la racionali
zación económica tuvo una de sus máximas plasmaciones en
la vida monástica de la Edad Media: “El monje fue el primero
que, en esos tiempos, vivió racionalmente, persiguiendo un
objetivo situado en el más allá, de manera metódica y con
medios racionales. . . la economía de las comunidades monás
ticas fue una economía racional”. 18
Por supuesto que una cosa es el problema del origen del
capitalismo moderno y otro su desarrollo subsiguiente, por
que cuando nace un sistema social, éste se desprende de sus
causas y se viene a mantener por sí mismo;19 por tanto, una
vez que el sistema capitalista ha nacido, ya no requiere de las
causas religiosas que contribuyeron a su desarrollo para
subsistir.20
Los representantes históricos del protestantismo ascético
son principalmente cuatro.2 1
a) Calvinistas.
b) Pietistas.
c) Metodistas.
d) Bautizantes.
Las encuestas realizadas para estudiar la configuración reli
giosa de las personas que en la época de la expansión del capi
talismo ocupaban puestos patronales, propietarios de capital,
técnicos especialistas y comerciantes, lleva a resaltar el pre
dominio de los grupos protestantes.2 2
145
De éstos fueron, en primer lugar, los calvinistas con su idea
de la predestinación, los que más influyeron en la formación
del capitalismo.2 3
La forma como la religión protestante afectó al capitalismo
en su origen, fue la siguiente:
En principio, el protestante trata de encontrar algún signo
que le manifieste si se encuentra entre los elegidos; buscándo
lo en su vida cotidiana, cree encontrarlo en la prosperidad de
su empresa, pues considera el trabajo como un medio que le
impide caer en tentación.24 Por tanto, no puede dedicarse a
otra cosa que no sea trabajar, ya que estaría perdiendo el
tiempo, la vida es muy corta y es preciso aprovecharla, cada
minuto es valioso, de no hacerlo así, comete pecado.25
A consecuencia de lo anterior, el protestante tiene que de
dicar todo su tiempo a trabajar, y como el lujo le está prohi
bido tiene que reinvertir sus ganancias, lo que viene a ser un
estímulo para su empresa, haciendo que ésta progrese. El tra
bajo cotidiano se convierte en una forma de glorificar a Dios,
y a la vez el medio de comprobar si será uno de los elegidos.
La mística religiosa vino a ser una racionalización para el em
presario. Dentro de los límites legal y moralmente reconocidos,
trata de obtener el máximo de utilidades y en esta forma
sentir que está cumpliendo con su deber, ya que sigue los de
signios divinos. Su vida es guiada por preceptos como : “el
tiempo es dinero, dinero da dinero, la confianza es dinero,
etc.”26
No hay que olvidar que el deseo de lucro no lo tiene el
hombre por naturaleza, sino que le es inculcado culturalmen
te.27
Al exponer el origen del capitalismo, Weber insiste en no
considerar al deseo de lucro como una característica peculiar
de nuestra época, sobre esto nos dice:
“La creencia de que la actual época racionalista y capitalista
posee un estímulo lucrativo más fuerte que otras épocas, es
una idea infantil. Los titulares del capitalismo moderno no
están animados de un afán de lucro superior al de un mercader
de oriente. El desenfrenado afán de lucro sólo ha dado lugar a
consecuencias económicas de carácter irracional; hombres
como Cortés y Pizarro, que son acaso sus representantes más
genuinos, no han pensado ni de lejos, en la economía racio
nal.”28
Weber, tratando de dar mayor fuerza a sus argumentos an
teriores, hace un estudio comparativo entre las zonas católicas
y las protestantes de Alemania, llegando a la conclusión que
estas últimas son las más prósperas.
De lo anterior, se llega a la siguiente conclusión: las normas
146
religiosas que regulan al creyente protestante lo llevan a actuar
de tal modo, que su conducta es un impulso para el capita
lismo, por lo que esas normas son una de las causas del desa
rrollo del capitalismo moderno; sin ellas este último no podría
ser comprendido y tendríamos que pensar en un distinto de
sarrollo histórico. 9
“Por otro lado, sin embargo, no tenemos intención alguna
de mantener tesis dogmática y sin sentido de que el espíritu
del capitalismo —en la forma provisional en que se ha acep
tado— pudo sólo haber nacido como el resultado de ciertos
efectos de la Reforma, o quizá que el capitalismo como sis
tema económico es una creación de la Reforma. Por sí mismo,
el hecho de que ciertas formas importantes de actividades ca
pitalistas organizadas son conocidas mucho antes que la Re
forma, es una refutación suficiente a tal demanda. Por el
contrario, sólo deseamos precisar cuánto y en qué medida las
fuerzas religiosas participaron en la formación cualitativa y en
la expansión cuantitativa de ese espíritu sobre el mundo.”30
En la actualidad, “la raíz religiosa del hombre económico
moderno ha muerto”.31
Notas
1 Weber, Max: Sobre la Teoría de las Ciencias Sociales, —traducción de M-
chael Faber—. Ediciones de Bolsillo. Nueva Colección Iberia, Ediciones Península.
Barcelona, 1971, págs. 24 y 55.
3 Freund, Julien: op. c it, pág. 136.
3 Weber, Max: Historia Económica General, —traducción de Manuel Sánchez
Sarto—. Ediciones Fondo de Cultura Económica. México, 1964, página 4.
4 Weber, Max: Economía y Sociedad, op. c it, pág. 46.
5 Freund, Julien: op. c it, pág. 146.
0 Idem, pág. 150.
Weber, Max: Econom ía y Sociedad, op. c it, pág. 52.
* Freund, Julien: op. c it, pág. 154.
Parsons, Talcott: The Structure o f Social Action. The Free Press of Glencoe.
New York, 1964, pág. 715.
0 Hughes, Stuart: op. cit., pág. 320.
Weber, Max: The Protestant Ethic and the Spirit o f Capitalism, op. c it, pág.
64.
13 Idem, pág. 77.
| 3 Idem, pág. 78.
Freund, Julien: op. cit., pág. 135.
Weber, Max: The Protestant Ethic and the Spirit o f Capitalism, op. cit., pág.
17.
10 Idem , pág. 52.
J í Idem, pág. 36.
® Freund, Julien: op. cit., pág. 1155.
Gerth, Hans H., y Mills, Wright C.: op. cit., pág. 68.
147
2 ?Wem-
Weber, Max: La Etica Protestante y el Espíritu del Capitalismo, op. cit.,
pág^lOS.
IÍ Idem, pág. 35.
Fromm, Erích: Man fo r Himself. Reinhart and Co. Ind. New York, 1947,
pág. 135.
’ Loomis, Charles P., y Loomis, Zona K.: op. cit., pág. 361.
Bendix, Reinhard: op. cit., págs. 61 y ss.
6 Weber, Max: The Protestant Ethic and the Spirit o f Capitalism, op. cit., pág.
60.
27
Idem, pág. 60.
®Weber, Max: Historia Económica General, op. cit., págs. 298 y ss.
Sánchez Azcona, Jorge: pág. 82.
I? Idem, pág. 83.
1 Weber, Max: Historia Económica General, op. cit., pág. 309.
La Teoría de Weber sobre la influencia que la religión protestante ejerció en el
origen del capitalismo no ha sido aceptada con unanimidad, todo lo contrario, ha
provocado grandes polémicas. En el libro Protestantism and Capitalism - The
Weber Thesis and its Critics, Robert W. Green reúne una serie muy selecta de
autores que no coinciden con Marx Weber. Destaca entre estos críticos a H. M.
Robertson, quien sostiene la tesis de que la Iglesia Católica Romana contribuyó
tanto como la Iglesia Protestante a acentuar durante los siglos XVI y XVII, el de
sarrollo del sistema capitalista occidental. Véase la edición D. C. Heath and Com-
pany, Boston, 1959, págs. 65 y ss.
148
Sexta parte
Enfoque crítico a la obra de Max Weber
El valor de su obra
149
de extraño el pensar y aceptar que parte de su trabajo pueda
haber perdido actualidad.
Weber es criticado principalmente en su posición frente a
los valores; su enfoque opuesto al marxismo en lo referente al
devenir histórico; al sentido racional que tiende a darle a la
acción social y al enfoque individualista de su sociología. Pa
semos a ver cada uno de estos aspectos.
Concepto de avaloración
150
d ) La intención de la universalidad que anima a la moral
formal no se comunica a las decisiones de los hombres de
acción.
e ) Lo anterior lleva a la permanente oposición entre la
moral de la responsabilidad y la moral de la conciencia.
Las respuestas que se puede intentar ofrecer de acuerdo
con Weber, a las anteriores críticas, podrían ser las siguientes:
En la primera hay que aceptar que el investigador social se
ve obligado a incluir juicios de valor en su trabajo, en la me
dida en que él se maneja en un universo de ideas que forman
la realidad en la que se encuentra inserto, pero debe, ante
todo, reducir su trabajo a un proceso de avaloración, esto es,
describir los hechos con objetividad, libres de las preferencias
del investigador. Nos dice Gouldner Irving en su artículo “El
antiminotauro: el mito de una sociología libre de valores”.
“Las ideas de Weber sobre la relación entre valores y ciencia
social tienen poca similitud con las que hoy se sostienen. Si
bien Weber veía grandes peligros en el hecho de que los soció
logos expresaran juicios de valor, también afirmaba que era
dable anunciarlos siempre y cuando se tomara la precaución
de distinguirlos de los enunciados fácticos. Insistía en la nece
sidad de mantener la objetividad científica, pero advertía
asimismo que ésta es muy distinta de la indiferencia moral.
”Lo que para Weber era atormentada expresión de una fe
muy personal, sentida intensamente y defendida con grandes
esfuerzos, se ha convertido hoy en día en un catecismo vacío,
un santo y seña y una buena excusa para dejar de pensar con
seriedad; se ha convertido cada vez más, en el signo trivial de
la respetabilidad profesional, en el distintivo de casta de los
decorosos, en la promesa del caballero de que los botes no se
darán vuelta. §n lugar de mostrar por la obra de Weber el res
peto que merece, evaluándola cuidadosamente a la luz de la
experiencia de nuestra propia generación, le rendimos culto
pero la deformamos para adecuarla a nuestros propósitos. Ig
norar a los dioses no es excusa válida, pero puede ser conve
niente, pues si el creyente nunca visita el altar de su dios, no
se entera si la llama aún está encendida en él o si en cambio
los sacerdotes (que entre tanto han engordado) se dedican
simplemente a tamizar las cenizas.”7
A la segunda de las objeciones se puede oponer en un sen
tido histórico, el proceso de revivicencia que Weber señalara,
la necesidad de que el investigador se desprenda de su ropaje
histórico cultural circunstancial, para penetrar en sus estudios
libre de influencias que su propia formación le da, esto es, de
rivar de la universalidad hipotética de la historia estudios
concretos que se limitan a situaciones particulares en donde
predominan sus propios valores.
151
Empleando la terminología de Merton, recordemos que las
ciencias sociales no son acumulativas.7 bls
La tercera crítica nos lleva a pensar en la influencia que
Nietzsche pudo haber ejercido en Weber y al aparente nihi
lismo de alguna parte de su obra.
En la primera parte de este trabajo mencionábamos la in
quietud de Parsons de encontrar la respuesta de Weber a la
trampa que una concepción relativista le tendía, en relación
al valor objetivo de la ciencia.
La respuesta que se dio en aquella parte vale para ésta,
Weber rompe ese círculo vicioso al separar las manifestaciones
subjetivas del científico, con el reconocimiento lógico de los
valores vigentes en la situación histórica concreta que se
estudia.
La cuarta y quinta de las críticas encuentran su mejor
blanco en La política como vocación; ¿cómo es posible
aceptar la antinomia de la moral de la conciencia y la moral
de la responsabilidad?
Se rompe la intención de universalidad a la que aspira la
moral formal. Para los jusnaturalistas no es posible hablar más
que de esta última y no aceptan la distinción de Weber, pues
en última instancia no es moral quien actúa exclusivamente
según la moral de la convicción.
Nadie tiene derecho de desinteresarse de las consecuencias
de sus actos. Ante esta oposición, es necesario recordar que
Weber, al utilizar sus esquemas ideales —en este caso de mora
lidad—, insiste en la necesidad de probar su validez al reinte
grarlos a la realidad que les dio vida. Por tanto, su concepto
de moral de la conciencia y de la convicción, vienen a ser
contradictorias en situaciones extremas. Para juzgar adecua
damente lo que representa para Weber la moral de la convic
ción, es necesario recordar que para él es la política —campo
donde predomina la moral de la convicción— la lucha por
obtener el poder o influir en su distribución. Es por ello que es
una oposición permanente de valores encontrados y que toda
elección lleva necesariamente a una oposición. Pero el hombre
es acción y por tanto lucha. Quien no quiera participar y
quiera mantenerse al margen, o es santo o es cobarde, pero el
hecho de la convivencia social demanda una participación en
un mundo de valores encontrados. Como actor, diría Weber,
debo tomar partido, como investigador debo reconocer esta
realidad de valores vigentes y opuestos.
152
Karl Marx
153
base de la necesidad económica que siempre, en última ins
tancia, deja sentir su fuerza.”9
De acuerdo con lo expuesto, la ciencia, el derecho, el
poder, la religión, la moral, las artes, etc., como fenómenos
de la superestructura, están condicionados a la base económi
ca sobre la que se asientan. Pero esta base no está estática, al
contrario, tiene una dinámica histórica Precisamente el cali
ficativo de dialéctico que tiene el materialismo marxista, se
deriva de la consideración de que toda estructura social lleva
en sí el germen de una estructura antagónica, siempre hay
una oposición que motiva llegar a una nueva forma como re
sultado de una síntesis. Todas las épocas por las que ha pasado
la humanidad han tenido este desarrollo dialéctico.
De acuerdo con esto, para Marx las personas en la sociedad
tienen un concepto sobre sí mismas que es más imaginario
que real; los individuos tienden a invertir la objetividad de la
realidad dándole a ésta ciertos caracteres derivados de su pen
samiento, sin llegar a ver que la verdad es lo contrario, la vida
real no está determinada por la conciencia, sino al revés, la
conciencia lo está por la vida real, la que se rige de acuerdo a
las normas de la economía política que tienen como ley fun
damental la llamada Lucha de clases.10 “Los hombres son
los productores de sus representaciones, de sus ideas, etc.,
pero los hombres son reales y actuantes, tal y como se hallan
condicionados por un determinado desarrollo de sus fuerzas
productivas y por el intercambio al que él corresponde, hasta
llegar a sus formaciones más amplias.”
Es por ello que el pensamiento idealista aleja al hombre de
la verdadera realidad, al ser humano hay que estudiarlo como
realmente es y no como él se representa a sí mismo. Porque
“no es la conciencia lo que determina la vida, sino la vida la
que determina la conciencia”.11
El hombre en sociedad crea un sistema de valores a través
de los que trata de captar y de legitimar el mundo que lo
rodea.12 A este proceso Marx lo llama la ideología.
Engels, en su carta a F. Mehring, describe lo anterior:
“La ideología es un proceso que se opera por el llamado
pensador conscientemente, en efecto, pero con una conciencia
falsa. Las verdaderas fuerzas propulsoras que lo mueven,
permanecen ignoradas por él, de otro modo no sería tal pro
ceso ideológico. Se imagina, pues, fuerzas propulsoras falsas
o aparentes. Como se trata de un proceso discursivo, deduce
su contenido y su forma del pensar puro, sea el suyo propio o
el de sus predecesores. Trabaja exclusivamente con material
discursivo, que acepta sin mirarlo, como reacción del pensa
miento, sin someterlo a otro proceso de investigación, sin
154
buscar otra fuente más alejada e independiente del pensa
miento; para él esto es la evidencia misma, puesto que para él
todos los actos, en cuanto les sirva de mediador el pensamiento,
tienen también en éste su fundamento último.”
Esta determinada forma de pensar está condicionada por el
sistema de producción, esto se le impone al individuo en tal
forma que él encuentra en sí mismo una legitimación de la
realidad en la que se vive, se justifica al sistema a través de un
conjunto estructurado de ideas. Pero estas últimas no son fruto
de todos los individuos que forman una sociedad, sino sólo de
aquellos que por tener el dominio de los medios de producción
requieren crear esa estructura ideológica que le dé validez y
legitimidad a su posición.
“Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes
en cada época; o dicho en otros términos, la clase que ejerce
el poder material dominante en la sociedad es, al mismo
tiempo, su poder espiritual dominante. La clase que tiene a su
disposición los medios para la producción material dispone
con ello, al mismo tiempo, de los medios para la producción
espiritual, lo que hace que se le sometan, al propio tiempo,
por término medio, las ideas de quienes carecen de los medios
necesarios para producir espiritualmente. Las ideas dominan
tes no son otra cosa que la expresión ideal de las relaciones
materiales dominantes, las mismas relaciones materiales do
minantes concebidas como ideas; por tanto, las relaciones que
hacen de una determinada clase, la clase dominante son tam
bién las que confieren el papel dominante a sus ideas.”13
Al controlar los medios de la producción, y como conse
cuencia imponer las condiciones de trabajo, que para el obrero
representa el medio de subsistencia, la burguesía va elaboran
do una cultura de acuerdo a la estructura económica. Al do
minar la economía, los capitalistas dominan la sociedad en
todos sus órdenes, y como toda estructura social debe estar
regulada y legitimada en cuanto al tipo de dominación que en
ella impere, la clase dominante configura una ideología que le
justifique su poder. Las leyes y la administración pública se
llevarán a cabo de acuerdo con sus intereses económicos, los
cuales por ese medio se legitimarán y, al hacerlo, se legaliza
una situación de explotación y miseria para el obrero. La
burguesía convierte al Estado en un aparato coercitivo que
defiende y mantiene la ideología capitalista.14
Las condiciones materiales de vida que se imponen a los
individuos, y que están plasmadas en las formas y relaciones
de producción, son de hecho la base en la que se apoya el
Estado. Esta base no la crea el Estado, sino es el apoyo real
del mismo, gracias al cual él adquiere su forma específica de
dominación.15
155
Ahora bien, como la historia de la humanidad es la historia
de la explotación humana, y como ésta ha requerido siempre
de una justificación, encontramos que en todas las sociedades
ha existido siempre una ideología, pues ésta sólo podrá des
aparecer cuando desaparezca lo que la justifica, la explota
ción.16
Mientras esto no suceda, todo pensamiento social tendrá
un condicionamiento ideológico. Para forzar a superar esta li
mitación, el científico deberá trascender ese mundo ideológico
que le permita poder captar la verdadera estructura de los
fenómenos sociales sin los prejuicios que el condicionamiento
económico impone al pensamiento. Lo primero que la ciencia
debe hacer, es denunciar a la propia ideología como parte de
un sistema de explotación. Es por ello que el materialismo
histórico demanda a la ciencia una actitud revolucionaria.
Nos dice Marx: “El problema de si al pensamiento humano
se le puede atribuir una verdad objetiva, no es un problema
teórico, sino un problema práctico. Es en la práctica donde
el individuo tiene que demostrar la verdad, es decir, la reali
dad y el poderío, la terrenalidad de su pensamiento. El litigio
sobre la realidad o irrealidad de un pensamiento aislado de la
práctica, es un problema puramente escolástico.”
“La coincidencia de la modificación de las circunstancias y
de la actividad humana, sólo puede concebirse y entenderse
racionalmente como práctica revolucionaria.” 17
Es por ello que el pensamiento científico debe darse a dos
niveles, el teórico y el práctico, ambos se presuponen. Si la
ciencia debe ser revolucionaria, se requiere de una teoría que
dirija a la práctica, así como de una práctica revolucionaria
que se dé en un marco de referencia teórico. Esta relación
entre teoría y práctica obliga al científico a participar activa
mente junto a las clases explotadas en el proceso de trans
formación del mundo.
Nos dice Althusser:
“La filosofía marxista-leninista, o el materialismo dialécti
co, representa la lucha de clase proletaria en la teoría. En la
unión de la teoría marxista y el movimiento obrero —realidad
última de la teoría y de la práctica— la filosofía cesa, como lo
dice Marx, de ‘interpretar el mundo’. Llega a ser un arma para
su ‘transformación’: la revolución.”
“Para comprender verdaderamente lo que se ‘lee’ y se es
tudia en las obras teóricas, políticas e históricas, es necesario
que cada uno haga, directamente, la experiencia de las dos
realidades que las determinan en todos los aspectos: la realidad
de la práctica teórica (ciencia, filosofía) en su vida concreta:
la realidad de la práctica de la lucha de clases revolucionaria
156
en su vida concreta, en estrecho contacto con las masas, ya
que si la teoría permite comprender las leyes de la historia,
no son los intelectuales, los teóricos, sino las masas las que
hacen la historia.” 18
Resumamos ahora las discrepancias más significativas que
destacan en los renglones anteriores:
Carlos Marx Max Weber
157
tan, el marco teórico y la sino sólo lo que podemos
realidad práctica. El cientí hacer. “La ciencia carece de
fico tiene un deber ser y un sentido, puesto que no tiene
ser que se complementan en respuestas para las únicas
una relación dialéctica. cuestiones que nos impor
tan, las de qué debemos
hacer y cómo debemos
vivir.”
4— El científico debe ser, 4— El científico debe ser
por tanto, un político. Al apolítico. Al estar la ciencia
regirse la actividad del in libre de valores, obliga al in
vestigador por un presupues vestigador a no tener com
to axiológico: al logro de la promisos políticos, su con
revolución proletaria, su ac ducta debe regirse por el
tividad adquiere un conte principio de la avaloración.
nido político.
5— El devenir histórico 5— En la historia del
tiene un denominador co hombre no hay un denomi
mún, las leyes económicas. nador común que la abarque,
El enfoque que el científico sino una multiplicidad de
debe tener en su deseo de leyes. Precisamente el carác
captar la historia, debe ser a ter de ciencias ideográficas
través de las diferentes de las ciencias sociales im
formas de producción que plica la posibilidad de un
se han dado, las que en úl condicionamiento múltiple
tima instancia han condicio de las estructuras sociales.
nado las estructuras sociales.
6— La economía capitalis 6— La economía capitalis
ta basa fundamentalmente ta es básicamente racional.
su desarrollo en la explota Precisamente el gran desarro
ción, que trae entre otras llo del sistema capitalista
consecuencias la enajena está fundamentado en la
ción. Al haber un sistema de “acción racional con arreglo
desigualdades sociales que a fines”. Es la aplicación de
se legitima en la ideología, se una técnica racional nunca
lleva al individuo a depen antes utilizada en la historia
der de condiciones que se le de la humanidad.
imponen y que lo mantienen
en un sistema permanente
de enajenación.
7— La destrucción del sis 7—El sistema capitalista
tema capitalista es inmi tiende a superar sus propias
nente. Las contradicciones contradicciones. Por medio
propias de un sistema anár de la planeación racional, el
quico lo llevarán a su propio desarrollo del sistema capi
aniquilamiento. talista se ha mantenido.
158
8—De acuerdo con lo an 8— Dada la aceptación his
terior, es predecible el desa tórica de la multiplicidad
rrollo futuro próximo de la axiológica, y por tanto del
sociedad: el sistema comu condicionamiento múltiple
nista fruto de la revolución de las sociedades, no se
proletaria. Si hay un deno puede predecir fatalmente
minador común en el devenir el desarrollo futuro, pero sí
histórico y se conoce su se puede decir que el futuro
evolución dialéctica, pode próximo de la sociedad se
mos científicamente prever dará dentro de un marco
cuál será la evolución hu capitalista, el cual, pese a los
mana. movimientos revoluciona
rios tenderá a mantenerse,
ayudado en mucho por su
estructura racional.
9— La dictadura del prole 9— La dictadura de la bu
tariado es el paso intermedio rocracia será una caracterís
hacia el sistema comunista. tica inmediata del sistema
De acuerdo con la evolución capitalista. En el proceso de
dialéctica del materialismo secularización, formalismo
histórico, el paso siguiente creciente y racionalidad que
que se seguirá dentro del el sistema capitalista ha ido
sistema capitalista en el teniendo, la burocratización
proceso revolucionario, será del mismo es un hecho dis
el de la dictadura del prole tintivo y necesario de él. El
tariado y la propiedad pri funcionario burocrático ad
vada de los medios de pro quiere dentro del sistema un
ducción pasará a manos de papel preponderante.
los obreros.
10— El paso siguiente será 10— Hay un proceso de
la desaparición de las clases competencia y de selección
sociales. Al no legitimarse la social permanente en el sis
propiedad privada de los tema. El hombre busca “ob
medios de producción, des tener formalmente un poder
aparece la explotación y, por de disposición propio sobre
lo tanto, la diferencia de probabilidades deseadas tam
clases sociales; no habrá más bién por otros”, principal
poseedores y desposeídos, y mente el logro de las proba
por lo mismo aparecerá la bilidades existentes de vida.
igualdad humana.
159
mantener un régimen de ex trativo que tenderá a man
plotación legítimo, al dejar tener con éxito la pretensión
de existir éste, aquél pierde del monopolio legítimo de
su sentido. la coacción física, y para el
mantenimiento del orden
vigente”.
160
Vimos que dentro de la misma acción humana, Weber acepta
que hay ciertas condiciones psicopáticas que pueden influir
en una persona en su actuar; después agrega que hay acciones
que sólo podrán ser comprendidas por ciertos especialistas.
En esto caben los actos inconscientes e irracionales de tras
cendencia social, que para poder ser comprendidos se requiere,
como dijimos, del psicoanalista.
Posteriormente agrega Weber, en relación con la interpre
tación del sentido de las ácciones sociales, que toda inter
pretación debe considerarse como una hipótesis mientras no
se confirme con la realidad. Esto es a consecuencia de que el
motivo de un actuar puede ser “reprimido o pretextado”. El
actor puede no darse cuenta de la verdadera causa de su con
ducta.
Después, en el tipo ideal, Weber acepta que en las conductas
siempre intervienen factores irracionales, y la sociología de
bería precisar qué tanta influencia ejercen éstos sobre la con
ducta de las personas.
Cuando hablamos de las conductas emocionales, se dijo que
el sujeto actor puede conducirse tratando de desahogar un
estado emocional.
Vimos también, al interpretar el sentido del actuar, cómo
por medio de la simple comprensión se trata de entender ac
tuares racionales y que por medio de la “empatia” se trata de
entender actuares motivados irracionalmente.
Se trató de precisar por medio de la conexión de sentido,
la relación entre el actuar externo y la motivación provocadora.
La ayuda de la psicología, como psicología comprensiva
—vertehende Psychologie— se dirige sobre todo a los factores
irracionales del actuar.20
Con lo anterior creemos que quedó superada la crítica que
se le hace a Weber de limitar su sociología a actuares mera
mente conscientes y racionales.
La sociología individualista
161
humanas, la sociología las estudia a través de los miembros
que la forman, de las personas en particular. Porque sólo éstas
son capaces de realizar la acción social y ésta, en última ins
tancia, es el pilar fundamental del pensamiento de Weber. La
sociología únicamente debe recoger las conductas individua
les, sólo a éstas se les puede comprender, encontrar un senti
do.21
Cualquier agrupación es incapaz por ella misma, de tener
conciencia de su actuar; esto mismo se puede decir de las cé
lulas biológicas, y de las asociaciones, es por eso que sólo las
colectividades humanas en cuanto que están formadas de per
sonas conscientes, interesan a la sociología.22
Por lo que las personas morales, que el derecho crea con
fines prácticos, interesan a la sociología, en cuanto que están
configuradas por personas individuales, pero nunca en el
mismo sentido que en el campo jurídico son consideradas.23
Las sociedades, el Estado o cualquier agrupación interesan
a la sociología por los elementos que los forman, pero no en
sí mismos, esto es, sólo por el hecho de ser un conjunto de
personas que realizan una acción social caen en el campo so
ciológico.
Cualquier concepto para ser comprendido, requiere serviste
como una comunidad de conductas individuales.24
La sociología de Max Weber tiene su entronque en la corrien
te liberal de la Ilustración. Su concepto de acción social hace
del individuo la unidad de la que parte y se estructura todo su
sistema, es por ello que refuta la tradición idealista de Hegel,
que tanta influencia había tenido sobre la cultura alemana. 5
A pesar de que su concepción metodológica descansa en el
reconocimiento a los valores que en cada sociedad están en
vigor, él no desarrolla en sus trabajos con suficiente claridad
la interdependencia entre el individuo y el conjunto de órde
nes normativos que éste va creando con su actuar, la forma
como las ideas, las instituciones, se revierten sobre la persona.
Cuando Weber escribe sus Conceptos sociológicos funda
mentales, ya han sido publicadas las obras de Marx, de quien
ya hablamos con amplitud en el inciso anterior, y las de Emilio
Durkheim, sobre todo Las reglas de m étodo sociológico, en
donde el fundador de la escuela sociológica francesa ha de
mostrado la influencia decisiva de lo que él llamó el “hecho
social” sobre el individuo. Decía Durkheim: “El sistema de
signos de que me sirvo para expresar mi pensamiento, el sis
tema monetario que uso para pagar mis deudas, los instru-
ihentos de crédito que uso en mis relaciones comerciales, las
prácticas seguidas en mi profesión, etc., funcionan con inde
pendencia del empleo que hago de ellos. Tómese uno tras
162
otro los miembros que integran la sociedad y lo que precede
podrá afirmarse de todos ellos. He aquí, pues, maneras de
obrar, de pensar y de sentir, que presentan la importante
propiedad de existir con independencia de las conciencias in
dividuales”.
“Y estos tipos de conducta o de pensamiento no sólo son
exteriores al individuo, sino que están dotados de una fuerza
imperativa y coercitiva, por la cual se le imponen, quiera o no.
Sin cíuda, cuando me conformo con ellos de buen grado,
como esta coacción no existe o pesa poco, es inútil, pero no
por eso deja de constituir un carácter intrínseco de estos
hechos, y la prueba la tenemos en que se afirma, a partir del
momento en que intentamos resistir.”2 6
El no reconocer lo anterior y hacer descansar su teoría so
ciológica en la acción social, ha llevado a Parsons a considerar
la teoría de Weber como entroncada en la corriente volunta-
rista.27 Más aún, tengo la impresión que Weber afirma su
postura como un medio de favorecer su posición frente a
Marx, que en el fondo es una de las consecuencias de su pen
samiento, sobre todo su libro La ética protestante y el espíri
tu del capitalismo, a pesar de que, como ya vimos, él lo niega
categóricamente.
Para resumir este inciso, creo que Weber no le dio la im
portancia que tienen las relaciones sociales al revertirse sobre
los individuos, en esto le doy la razón a sus críticos. Indepen
dientemente de que no se acepte el materialismo histórico
como una verdad absoluta, es un hecho que las estructuras
sociales, que nacen del actuar individual, se convierten a su
vez en un medio de presión social decisivo sobre las personas,
sobre todo en la actualidad el fenómeno económico tiende a
predominar como condicionante del actuar social.
Epígrafe
163
perando a que los cambios lleguen por sí, sino provocarlos:
“Hay que ponerse al trabajo y responder como hombre y
como profesional a las exigencias de cada día. Esto es simple
y sencillo si cada cual encuentra el demonio que maneja los
hilos de su vida y le presta obediencia.”28
De acuerdo con esto, el “demonio que maneja los hilos de
su vida” fue la ciencia, a pesar de sus intentos frustrados a
participar en política. Es por ello que el criticar algún aspecto
de su obra, es inclusive estar de acuerdo con él:
“En la ciencia todo lo que hemos producido habrá queda
do anticuado dentro de diez, veinte o cincuenta años. Ese es
el destino y el sentido del trabajo científico y al que éste, a
diferencia de todos los demás elementos de la cultura, que
están sujetos a la misma ley, está sometido y entregado. Todo
logro científico implica nuevas cuestiones y ha de ser supera
do y ha de envejecer. Todo el que quiera dedicarse a la ciencia,
tiene que contar con esto.”29
Weber ha sido uno de los pocos personajes que ha tenido el
valor de mantener fidelidad a una conciencia muy personal y
autónoma, que se ha enfrentado a una despiadada lucha contra
la mediocridad del ambiente, pagando el alto precio que esto
supone, manteniéndose en esta batalla con un estoicismo
heroico, y con la humildad de un gran hombre que sabe que
está muy adelante de su época y que a pesar de ello su obra
va a ser rebasada por esa realidad.
Notas
165
Indice de autores y lugares
E g ip to : 131 L ieja: 28
Engels, F ed erico : 1 5 4 L ip p s, T h e o d o r: 51
E rfu rt: 17, 23 L o e w e n ste in , K arl: 2 8 , 29
E spaña: 24 L u k acs, G eorge: 25, 150
E stad o s U n id o s: 2 6 , 2 8 , 1 2 6 , 1 8 0 L u x e m b u rg o : 28
E strasb u rg o : 18
E x p o sició n m u n d ia l d e San L uis: M arx, C arlos: 153, 154, 156, 157,
26 162, 163
M ayer, E d u a rd o : 56
F allen stein W eber, H elene: 17, 23 M edina E ch av arría, J o s é : 2 1 , 149
F ischer, K u n o : 18 M ehring, F: 154
F reu n d , J u lie n : 4 2 M eitzen , A ugust: 19
F reu d , S egism und: 2 4 , 25, 160 M enger: 20
F rib u rg o : 19, 23 M e rto n , R o b e rt: 152
M om m sen, T h e o d o re : 18, 19
G alilei G alileo: 17 M unich: 2 8 , 2 9 , 123
G o ld sc h m id t, Ja c o b o : 19 M ü n sterb crg , H ugo: 25
G o ld sch m id t, L udw ig: 19
G o ttin g a : 19 N a m u r: 28
G o ttlo ttlilie n fe ld : 51 N ietzsch e, F ederico: 2 2 , 152
167
Palgi, M elchior: 17 S o m b a rt, W ern er: 2 5 , 2 8 , 33
P arsons, T a lc o tt: 4 0 , 144 , 1 4 9 ,1 5 2 , S tev in , S im ó n : 143
163 T o lsto i, L eó n : 22
P izarro, F ran cisco : 146 T o n ie s, F e rd in a n d : 26
P arís: 29 T re itsc h k e , H ein rich v o n : 18
T ro e ltsc h , E m s t: 2 5 , 2 6
R ic k e rt, E n riq u e: 19, 3 3 , 4 0 , 51 T u rin g ia : 17
R o m a : 18
R o sc h e r, W ilhelm : 18 V ie n a : 2 8
R u sia : 2 7 , 28
W eber, A lfre d : 2 3 , 2 7 , 153
S ch m o ller: 2 0 , 27 W eber, K arl: 2 3 , 153
S ch n itg er, M arian n e: 19, 25 W eber, M ax S r.: 17, 23
S c h u m p e te r, J o s e p h A lois: 60 W estp h alia: 2 8
S im m el, G eorge: 2 6 , 3 3 , 51 W iese, L e o p o ld o v o n : 78
S o h m , R u d o lp h : 79, 127 W in d elb an d , W ilhelm : 2 7 , 33
168
Indice de materias
169
ciencias id eo g ráficas: 158 c o n v e n c ió n : 8 4 , 88, 89
ciencias n a tu ra le s : 3 3 , 3 4 , 3 6 , 3 7 , c o stu m b re : 8 3 , 8 8 , 89
3 8 , 4 1 , 4 2 y ss. c reen cia ra c io n a l en c ie rto s valores:
ciencias n o m o té tic a s : 3 7 86
ciencias sociales: 5 4 , 15 2 , 158 c rític a p o sitiv a a la c o n c e p c ió n m a
cien c ia y p o lític a : 20 te ria lista d e la h is to ria : 29
circ u n sta n te s: 99 c u a d ro a d m in is tra tiv o : 76-81 y ss.
civilización o ccid e n tal: 5 5 , 142, c u a d ro a d m in istra tiv o carism ático :
143 1 4 4 149 129
clase so cial: 1 1 3 -1 1 5 , 1 4 2 , 159 c u a d ro co ac tiv o : 84-101
159 cu lp a: 9 8
clan : 85, 9 9 , 1 1 2 , 115 c u ltu ra : 58
c lie n te la : 141 c u ltu ra alem an a: 162
c o a c c ió n ju ríd ic a : 101, 104 c u ltu ra o c c id e n ta l: 131
có d ig o de h o n o r: 84
código penal: 8 4 d e lito s: véase d e re c h o p en a l
c o h e c h o : 178 d e lito s d e o fic io : véase d e re c h o
co lec tiv id ad es: 65 penal
c o lo n o s : 130 d e lito s d e sangre: véase d e re c h o
co m e rc io : 112 p en a l
c o m p e te n c ia : 159 d em ag o g o : 128
c o m p lejo d e E d ip o : 24 d e m a n d a ju d ic ia l: 88
c o m p re n sió n : 54 d em o c ra c ia : 2 6 , 1 2 5 , 126
co m p re n sió n ac tu a l: 5 2 , 5 4 d e re c h o : 8 4 , 8 5 , 9 2 , 9 7 , 101, 125,
c o m u n id a d : 74 132, 1 5 4
c o m u n id a d d o m éstica: 9 9 , 11 3 -1 1 5 d e re c h o c a n ó n ic o : 87
c o m u n id a d ju r íd ic a : 103 d e re c h o civil: 9 8 , 9 9 , 107
c o m u n id a d e s m o n á s tic a s: 145 d e re c h o c o n su e tu d in a rio : 8 8 , 9 0 ,
c o n c e p to d e id eo lo g ía: 1 5 3 , 154 9 1 , 1 0 1 , 104
c o n c e p to s eco n ó m ico s fu n d a m e n ta d e re c h o d e lib e rta d : 110
les: 1 3 9 ,1 4 0 d e re c h o h e re d ita rio : 111
c o n c e p to s ideales: 59, 60 d e re c h o irra c io n a l: 119
C o n c e p to s sociológicos fu n d a m e n d e re c h o m a te ria l: 119
tales (W eber): 162 d e re c h o m e rc a n til: 120
c o n d u c ta : véase acció n y sus d ife d e re c h o n a tu ra l: 8 6 , 117
re n te s tip o s d e re c h o o b jetiv o : 87, 97, 103, 107,
c o n d u c ta em o cio n al: 62, 6 4 , 161 111
c o n d u c ta racio n al c o n arreglo a d e re c h o p en a l: 9 8 , 9 9 , 1 0 7 , 121
fines: 60, 61 d e re c h o p riv a d o : 9 5 , 9 6 , 104
c o n d u c ta racio n al c o n arreglo a va d e re c h o p ro b a to rio : 1 0 3 , 107, 117
lo res: 6 1 , 62 d e re c h o p ro c e sa l: 117
c o n d u c ta tra d ic io n a l: 60 , 62 d e re c h o p ú b lic o : 9 5 , 9 6 , 1 0 4 , 112
c o n e x ió n de se n tid o : 5 2 , 53 d e re c h o ra c io n a l: 119
c o n fe re n c ia d e paz e n P arís: 29 d e re c h o su b je tiv o : 8 7 , 8 9 , 9 5 , 9 7 ,
co ngreso d e A rtes y C iencias: 2 6 1 0 0 , 1 0 4 ,1 0 7 , 1 1 0 , 111
c o n ju ra d o r: 117, 118 d e re c h o s ju ríd ic o s su b jetiv o s: 9 7
co n sejo de ancian o s: 102, 104 d e re c h o s su b jetiv o s p a trim o n ia le s:
c o n ta b ilid a d : 143, 144 107
c o n s titu c ió n : 77 d e re c h o s p ú b lic o s su b je tiv o s: 96
C o n stitu c ió n d e W cim ar: 29 d e re c h o s suceso rio s: 112
c o n tin u id a d h o m o g én ea : 36 d e u d o r: 115
c o n tin u id a d d e to d o lo real: 35 D e u tsc h e G esellsch a ft f ü r Sociolo-
c o n tra to s : 9 8 , 1 0 4 , 111 -1 1 5 gie: 28
c o n tr a to de ex p ia c ió n : 115 d ia lé c tic a : 39
c o n tr a to p e c u n ia rio : 113 d ic ta d u ra del p ro le ta r ia d o : 159
conv en io s ju d ic ia le s: 111 d iscreció n h e te ro g é n e a : 36
170
d iscrim in ació n racial: 26 feu d a lism o : 1 3 1 , 1 3 2
d isc íp u lo s: 128 fia d o r: 115
división e sta m e n ta l d e p o d e re s: 131 fia n z a p ro c e s a l: 115
d ivisión del tra b a jo : 13 4 , 142 física: 3 4
d o m in a c ió n carism á tic a : 7 9 , 127, fo rm a lism o ju r íd ic o : 1 0 0 , 1 0 3 ,1 1 7 ,
129 125
d o m in a c ió n e sta m e n ta l: 131 fo rm as d e d o m in a c ió n : véa se d o m i
d o m in a c ió n le g ítim a : 78, 126, 128, n ació n :
131, 132 fu e rz a co a c tiv a : véase sa n ció n
d o m in a c ió n legal: 132 fu n c io n a rio s: 108, 1 3 0 , 1 3 2 , 133
d o m in a c ió n racio n al: 79 fu n d a m e n to s racionales y so cio ló g i
d o m in a c ió n trad icio n al: 78, 128, co s d e la m úsica (K roger): 28
1 3 0 , 131
g e ro n to c ra c ia : 130
e c o n o m ía : 140 g e stió n e c o n ó m ic a : 141
e c o n o m ía c a p italista: 158 g o b ie rn o : 96
e c o n o m ía co n su n tiv a: 141 g o b ie rn o p a trim o n ia l: 132
e c o n o m ía lu crativ a: 141 g ru p o c o a c tiv o : véase c u a d ro co ac
e c o n o m ía m o n e ta ria : 141 tivo
e c o n o m ía n a tu ra l: 141 g ru p o s sociales: 73
e c o n o m ía y so cied a d (W eber): 17, g u e rra : 114
2 1 , 25, 2 8 , 4 7 , 6 4 , 139 g u e rra m u n d ia l: 28
e c o n o m ía ra c io n a l: 142, 145, 146
E dad M edia: 108, 145 h á b ito s: 112
e m p a tia : 5 4 , 6 4 , 9 2 , 161 h ech ic ero s: 105, 127
em p leo : 124 h e c h o so cial: 162
em presa: 77, 1 4 3 , 144 h e c h o s ju ríd ic o s: 121
en aje n ació n : 158 h e te ro g e n e id a d d e la re a lid a d : 35
E n sa yo de la T eo ría d e la C iencia : h isto ria : 4 0 , 57
102 H isto ria d e las In s titu c io n e s Agrarias
e q u id a d : 102 (W eb er): 19
esclavo: 1 1 4 , 130 H isto ria E c o n ó m ic a G eneral (W e
escuela clásica d e e c o n o m ía : 20 ber)-. 2 9 , 139
escuela h is tó ric a d e e c o n o m ía : 2 0
escu ela sociológica: 162 id e o lo g ía : 1 5 2 , 1 5 4 -1 5 8
escuela vienesa: véase F reu d 158
e sta d ístic a : 53 Iglesia: 81, 145
e sta m e n to s: 136 Iglesia ca tó lic a : 108
E stad o : 80, 96, 155, 159 Ilu stra c ió n : 6 6 , 162
E stad o m o d e rn o : 135 im ita c ió n : 92
E stado n acio n al y p o lític a e c o n ó im p eriu m : 100, 10 5 -1 0 9 , 117
m ica: 20 im p e ria lism o : 124
E stu d io s c rític o s en la lógica d e las in sp ira c ió n : 9 2 , 128
ciencias cu ltu ra les (W eber): 27 in s titu to : 78
é tic a p ro te s ta n te : véase p ro te s ta n in s titu to h ie ro c rá tic o : véase iglesia
tism o in te rp re ta c ió n : 52
ética p ro te s ta n te y e s p íritu c a p ita in te rp re ta c ió n causal: 53
lista: 25, 2 7 , 55, 5 6 , 1 3 9 , 1 4 3 , in tro sp e c c ió n : 4 3 , 51
163
exogam ia: 105 ju e z : 102, 106
ex p iac ió n : 106 ju ic io : 106
ju ic io d e D ios: 1 0 9 , 112
fa c to r irracio n al: 58, 6 4 , 161 ju ra d o : 105
facto res racio n ales: 58 ju ra d o p o p u la r: 121
fe n ó m e n o n a tu ra l: 64, 153 ju r a m e n to : 101
fe n ó m e n o social: 156 ju rista : 1 0 2 , 110
171
legalidad: 79, 87 n o rm a s religiosas: 9 9 , 1 1 7 , 124
legistas: 100 n o rm a s sociales: v é a se uso
lenguaje: 74
le y : vease n o rm as o b je tiv id a d del c o n o c im ie n to en las
leyes n a tu ra le s : 3 4 ciencias y en la p o lí ti c a social:
ley es sociológicas: 54 2 5 , 33
lib e rta d de c o n tra ta c ió n : 1 1 1 , 1 1 6 o b je to n a tu ra l: 65
1 3 2 ,1 4 4 o b je to s in a n im a d o s: 65
lib e rta d de tra b a jo : 143 o b lig acio n es: 100
lib e rta d sex u al: 25 o b lig acio n es e x d e lito : 115
lib e rta d d e d em o cracia: 27 o b ra r so cial: véase a c c ió n social
líd e r c a rism á tic o : 7S, 128 o rá c u lo s: 1 0 6 ,1 2 8
líd e r lab o ral: 26 o rd e n ju r íd ic o : 8 5 -8 7 , 9 6 ,1 0 2 ,1 1 1 ,
líd e r p o lític o : 123, 126 117
lin aje: 130 o rd e n le g ítim o : 84
litig io : 104 o rg an izacio n es: 124
lu cro : 143, 146 o to rg a m ie n to s: 8 7 , 102
lu c h a : 73
lu c h a d e clases: 1 5 4 , 156 p a c to : 87
p a rtid o p o lític o : 1 2 4 , 125
m ago: 99, 105 p a tria rc a lism o : 130
m a q u in a ria p o lític a : 126 p a trim o n ia lism o : 1 3 0 , 131
m arx ism o : 1 4 3 , 1 5 0 , y ss. p e n a : véase san c ió n
m ate m á tic a s: 3 4 ,3 6 p e rio d ista : 1 2 4 , 125
m eca n izació n : 61 p ie tis ta s: 145
m ed io s m ágicos: 101, 105, 113 p o d e r: 78, 154
m é to d o : 33 p o d e r d isc ip lin a rio : 100
m é to d o co m p a ra tiv o : 55-57 p o d e r d o m in ic a l: 114
m é to d o h is tó ric o : 37 y ss. p o d e re s secu lares: 101
m é to d o im ag in ario : 55-57 p o d e re s te o c rá tic o s: 101
m é to d o n a tu ra l: 3 7 ,4 0 p o lític a : 152
m é to d o d e in te rp re ta c ió n : 51 p o lític a c o m o vocació n : 123, 152
m e to d is ta s: 145 p o se e d o re s: 142
m ilitarism o : 108, 114 p o sitiv ism o : 3 4
m o d a : 83 p re c e d e n te s ju d iciales: 105
m o n e d a : 113 p re n d a : 115
m o n je: 145 p rín c ip e : 128, 135
m o n o p o lio : 5 6 , 1 4 1 , 142 p rin c ip io d e c o n tin u id a d : 35
m o ra l: 92, 151, 154 p rin c ip io d e h e te ro g e n e id a d : 35
m o ral d e co n v icció n : 125, 152 p rin c ip io d e av alo ració n : 3 9 ,4 1 - 4 3 ,
m o ral de re sp o n sab ilid ad : 125, 1 5 1 , 158
152 p ro b a b ilid a d : 54
m o rd id a : 123 p ro c e d im ie n to : 9 7 , 1 0 0 , 117
m u n d o clásico: 145 p ro c e d im ie n to a rb itra l: 98
m u tu o : 115 p ro c e d im ie n to e x p ia to rio : 99, 117
p ro c e d im ie n to p e n a l: 100
n acio n a lism o : 124 p ro c e d im ie n to su m a rio : 99
necesidades: 139 p ro c e so : 115
negocios ju r íd ic o s : 111, 116 p ro c e so de avalo ració n : 4 2 , 150,
n o rm a : 101 151, 153
n o rm as im p erativ as: 110 p ro c e so de tra n sfo rm a c ió n : 35
n o rm as ju ríd icas: 72, 85, 88-90 p ro c u ra d o re s: 141
n o rm a s m orales: véase m o ral p ro d u c c ió n : 140
n o rm as o b jetiv as: 110, 112 p ro fe ta : 86, 100, 102, 105, 127,
n o rm as perm isivas: 110 128
n o rm as p ro h ib itiv as: 110 p ro fe sio n ista s: 134
172
p ro te s ta n tis m o asc é tic o : 145 sab io c a rism á tic o : 105
p sico an alista: 6 4 , 161 sa c e rd o te s: 9 9 , 102, 1 0 6
p sic o lo g ía : 4 2 , 4 3 , 161 sa n c ió n : 85
p sic o lo g ía co m p ren siv a : 6 4 , 161 sa n c ió n ju ríd ic a : 87
sa n c ió n m ág ica: 8 6
ra c io n alizació n : 61 sa tisfa c to re s: 55
ra c io n alizació n fo rm al d el d e re c h o : selecció n b io ló g ica: 74
selecció n so cial: 7 3 , 79, 1 5 9
117
ra c io n alizació n m a te ria l d el d e re se n tid o de a c tu a r: 3 4
ch o : 117 se n tid o d e a c c ió n : 4 3 , 50
racio n a liz a c ió n u tó p ic a : 59 se n tid o m e n ta d o su b je tiv o : 4 8 , 51,
realid ad c o n tin u a : 35, 3 6 , 157 55, 6 1 , 6 5, 1 2 9 ,1 6 1
re alid ad h e te ro g é n e a : 3 6 , 157 s e n tim ie n to d e a fe c to : 8 6
re fo rm a : 145, 147 se n tim ie n to d e la “ L ib e rta d d e va
R eglas del M é to d o S o cio ló g ico lo ra c ió n ” e n las ciencias so c io
(D u rk h e im ): 162 lógicas y e c o n ó m ic a s: 29
régim en d e m o c rá tic o : 124 sé q u ito : 128
re g la m e n to : 96 serv id o res: 129
relació n ju ríd ic a : 85 sin d ic a to s: 124
re lació n social: 7 1 , 72, 7 3 , 74, 76, siste m a c a p ita lista : véase c a p ita lis
77, 79, 1 2 6 ,1 6 3 mo
relació n social ab ie rta : 7 5 sistem a de valores: 41
re lació n social cerrad a: 75 siste m a d e m o c rá tic o : véase d e m o
re la c ió n social de aso ciació n : 76 cracia
re lació n social d e c o m p e te n c ia : 73 sistem a fiscal: 133
relació n social d e c o m u n id a d : 7 4 sistem as sociales: 61
re lació n social de d iscip lin a: 79 S itu a c ió n de la burguesía d e m o crá
re la c ió n social d e d o m in a c ió n : véase tica en R u sia (W eber): 27
tip o s ideales de d o m in a c ió n S o b re la te o r ía d é la s ciencias so cia
relació n social de lu ch a: 73 les: 147
relació n social d e p o d e r: 7 8 so cialism o : 135
relació n social d e re p re se n ta c ió n : so cied ad o c c id e n ta l: 41
so cied ad es: 75
7 5 ,
re la c ió n social de selecció n : 73 so cio lo g ía: 4 7 , 4 9 , 5 0 , 6 3 , 6 4 , 8 5 ,
re lació n social de so cied ad : 74 1 6 0 -1 6 2
re lació n social de so lid arid ad : 75 so c io lo g ía co m p ren siv a: 161
relaciones de p ro d u c c ió n : 141, 1 4 4 , so c io lo g ía in d iv id u alista: 6 5 , 161
1 53 sta tu s: 1 1 4 , 1 3 4 , 158
re lació n social e co n ó m ic a : 1 3 9 , 1 4 0 S o b re la M e to d o lo g ía e n las E n c u e s
relació n social o b je tiv a m e n te bilate- tas P sicosocíales y su s A ná lisis
real: 72 (W eber): 28
relació n social o b je tiv a m e n te u n ila
te r a l: 72 té c n ic a y c u ltu ra : 2 8
relacio n es e x tra p a trim o n ia le s: 130 tip o s ideales: 4 3 , 58-60, 79, 161
relativ ism o h is tó ric o : 4 0 tip o s id eales d e d o m in a c ió n : 78
religión: 154 tip o s id eales d e d o m in a c ió n le g íti
religión p ro te s ta n te : véa se p ro te s m a: 78
ta n tis m o : tip o s ideales d e o b ra r social: 60
R en acim ien to : 145 tip o s p ro m e d io : 4 3 , 57
rev elació n : 127, 128 títu lo s d e valor: 144
revelación legal carism á tic a : 100 tra d ic ió n : 8 6 , 1 0 2 , 107
reviviscencia: 51 T ransición R u sa al C o n stitu cio n a lis
reviviscencia e n d o p á tic a : 52 m o (W eber): 27
rev o lu ció n : 156 T ra ta d o d e V ersalles: 2 9
rev o lu ció n p ro le ta ria : 159 trib u n a le s: 1 0 1 , 107
ru tin iz a c ió n del carism a: 129 tru e q u e : 113
173
u n ió n : 78 valores: 4 1 , 7 3 , 162
uso: 83 vasallos: 131
uso d e te rm in a d o p o r u n a situ ació n v en g an za d e sangre: 85, 114
de in terese s: 83 Verein f ü r S o zia lp o litik : 19
u tilid a d e s: 55, 140, 142 vigencia: 39
u tilid a d m arginal: 142
M ax W eber, E in L e b e n sb ü d (S c h n it-
validez: 84, 86, 132 ger): 17
174
Indice
Primera parte
Metodología
La sociología como ciencia comprensiva, 33; Ciencias
naturales y Ciencias culturales, 34; Los valores y las cien
cias culturales. El proceso de avaloración, 36; Sociología
y psicología, 42.
Segunda parte
I. Conceptos sociológicos fundamentales................................ 47
Tercera parte
Sociología jurídica
I. Normas sociales..................................................................... 83
Cuarta parte
Sociología política
La política como vocación, 123; La dominación legíti
ma, 126; La dominación carismática, 127; La dominación
tradicional, 129; Patrimonialismo, 130; Feudalismo, 131;
La dominación legal, 132; La burocracia, 133; El Estado
moderno, 135.
Quinta parte
Sociología económica
176
Sexta parte
Enfoque crítico a la obra de Max Weber
177
Esta edición se terminó de imprimir en los ta
lleres gráficos de PREMIA editora de libros,
s.a., en Tlahuapan, Puebla, en el primer semes
tre de 1991. Los señores Angel Hernández,
Serafín Ascencio Rufino Angel y Donato Arce
tuvieron a su cargo el montaje gráfico y la
impresión de la edición en offset. El tiraje fue
de 1,000 ejemplares más sobrantes para
reposición.
Jorge Sánchez Azcona
La finalidad que persigue esta Introducción a la sociología
de Max IVeber es dar a los interesados en el fecundo y ex
traordinario trabajo del sociólogo alemán un medio sencillo
que les sirva como preámbulo. Es por ello que este libro
va dirigido principalmente a los estudiantes de ciencias
sociales en cuyos programas figura la obra del fundador
de la sociología comprensiva.
Si bien YVeber manifiesta que su obra no tiene como ob
jetivo una réplica a Marx — dice el autor en el prólogo a la
presente edición—, en alguna forma lo es, pero a pesar de
ello quizá sea más correcto decir que en muchos aspectos
se complementan. Weber utiliza también el método histó
rico de Marx, aunque sus conclusiones siempre llevan a sus
tanciar más que una variable condicionante, la económica,
una pluralidad de variables, cuya incidencia varía según el
momento histórico, destacan^ aML_*fclAa “HUtatWInta.
política militar” sobre el m ií
El acercamiento weberiano l
paralelo con el acercamiento a j
nómicas. Marx sistematizó n í j
clases sociales en ellos; Wefiel
y sociales con los medios de 1
“Hablar de la actualidad de|
Jorge Sánchez Azcona— es ni
que es uno de los grandes d i
sal y su influencia en el
Quien quiera entender la
drá que recurrir a Weber