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Clase 14 La Civilización Micénica

La civilización micénica se desarrolló en Grecia entre 1600-1200 a.C. Dominada por una élite guerrera, consistía en estados palaciales como Micenas, Pilos y Tirinto. Los micénicos comerciaron ampliamente y tuvieron avances en ingeniería, arquitectura e infraestructura militar. Su escritura Lineal B proporciona los primeros registros del griego antiguo. La sociedad estaba dividida en clases y la economía controlada por los palacios, con agricultura, textiles e industrias

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Clase 14 La Civilización Micénica

La civilización micénica se desarrolló en Grecia entre 1600-1200 a.C. Dominada por una élite guerrera, consistía en estados palaciales como Micenas, Pilos y Tirinto. Los micénicos comerciaron ampliamente y tuvieron avances en ingeniería, arquitectura e infraestructura militar. Su escritura Lineal B proporciona los primeros registros del griego antiguo. La sociedad estaba dividida en clases y la economía controlada por los palacios, con agricultura, textiles e industrias

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La civilización micénica

Hola a todos. En esta clase vamos a ver la segunda civilización prehelénica. La


civilizacion micénica.

La civilización Micénica.

Máscara de Agamenón.

La civilización micénica se desarrolló en el período prehelénico al final de


la Edad del Bronce, entre 1600 y 1200 a. C. Representa la primera civilización
de la Grecia continental con estados palaciales, organización urbana, obras de
arte y sistema de escritura.

Entre los centros de poder que surgieron en su seno


destacaron Pilos, Troya, Tirinto, Midea, Tebas y Atenas. Sin embargo, la ciudad
más característica fue Micenas que da nombre a esta civilización.

Los micénicos introdujeron diversas innovaciones en el campo de la ingeniería,


la arquitectura y la infraestructura militar, mientras que comerciaron por vastas
zonas del Mediterráneo. Su sistema de escritura silabario, el Lineal B, ofrece
los primeros registros escritos del idioma griego, mientras que la religión
micénica ya incluía varias divinidades que luego formarían parte de los dioses
olímpicos.

La Grecia micénica estuvo dominada por una élite guerrera y consistía en una
red de estados palaciales que desarrollaron rígidos sistemas jerárquicos,
políticos, sociales y económicos. A la cabeza de su sociedad se encontraba el
rey, llamado Anax.
El mundo micénico pereció durante el colapso de la Edad del Bronce Final en
el Mediterráneo oriental para ser relevado por la Edad Oscura griega, un
período de transición que daría paso a la Época arcaica, en la que ocurrieron
cambios socioeconómicos importantes y se introdujo el trabajo extensivo
del hierro.

Sobre el final de esta civilización se han propuesto varias teorías, entre ellas la
de la invasión dórica o actividades conectadas con los Pueblos del mar.
También se han defendido explicaciones como desastres naturales o cambios
climáticos. El período micénico se convirtió en escenario histórico de gran parte
de la literatura y la mitología griegas,

Grecia y el Egeo hasta el final de la civilización micénica


Continente
Troya Cícladas Creta
griego
Grotta-
Troya I Pilos
2920- 3200-
2450 a. C. 2700 a. C.
Heládico
Troya II Karos- Minoico
Bronce antiguo
2600- Siros antiguo (Prepalacial)
antiguo 2700-
2350 a. C. 2700- 2500-1850 a. C.
1850 a. C.
2200 a. C.
Troya III
2350- Filacopí I
2200 a. C. 2200-
2000 a. C.
Troya IV
2200-
1900 a. C.
Heládico
Troya V Filacopí II Minoico medio I-IIIA
Bronce Medio
1900- 2000- (Protopalacial)
medio 1850-
1700 a. C. 1800 a. C. 1850-1550 a. C.
1580 a. C.
Troya VI
1700-
1300 a. C.
Troya VII- Micénico I
Minoico Medio IIIB-
A 1580-
Minoico tardío II
1300- 1500 a. C.
(Neopalacial)
Bronce 1200 a. C.
1550-1400 a. C.
tardío Micénico II
Troya VII- 1500-
Minoico tardío III
B-1 1425 a. C.
1400-1100 a. C.
1200-
1100 a. C. Micénico III
1425-
1100 a. C.

El mundo micénico

Grecia estaba dividida en varios estados. Los citados en la Ilíada son: Micenas,
Pilos, Orcómeno, y, aunque la arqueología no puede confirmarlo
también Esparta o Ítaca.

Ciertos investigadores entienden a la Grecia micénica como una confederación


de estados dominados por un rey, primus inter pares, que podría ser el rey de
Micenas, hasta el momento no hay nada que pueda confirmarlo.

Los estados de Pilos y Cnosos

Existe información a través de las fuentes en lineal B sobre la organización


interna de los reinos mejor conocidos: Pilos y Cnosos. Aunque no hay muchas
certezas.

La forma del estado parece ser un reino, dirigido por un rey cuyo papel es
militar, jurídico y religioso. Es posible que los soberanos de Pilos y Cnosos
hayan sido objeto de culto. El Rey está secundado por el jefe del ejército.
Ambos poseen un dominio territorial propio, y otros dignatarios propietarios
terratenientes. Probablemente hayan tenido una función religiosa, tenían
esclavos a su servicio y pertenecían a un entorno social alto pero se desconoce
las funciones que desempeñaban con exactitud.

Además de los miembros de la corte, otros dignatarios estaban a cargo de la


administración local del territorio. El reino de Pilos se dividía en dos grandes
provincias subdivididas en dieciséis distritos, que a su vez están formados por
una serie de pueblos o municipios. Para dirigir los distritos, el rey nombraba a
un gobernador y un subgobernador Un damokoros «aquel que se ocupa del
damos » se ocupa de los pueblos o municipios, ejerce igualmente un cargo a
nivel local, mal conocido — parece dirigir un Consejo de Ancianos. Este
funcionario será identificado también como basileus

Resulta interesante observar que entre los griegos clásicos, el basileus será el
rey, el monarca, como si entre la desintegración de la sociedad micénica y la
época clásica hubiese sobrevivido como autoridad más alta, de facto, y al cabo
de algunas generaciones de jure, el funcionario municipal.

Sociedad

La sociedad micénica parece estar dividida en dos grupos de hombres libres: el


entorno del rey, que se ocupa de la administración del palacio, y el pueblo
(demos), gobernado por agentes reales, con cumplimientos de trabajos
comunales y pago de impuestos al palacio.

En el palacio se encuentran altos funcionarios acomodados, aquellos que


probablemente habitan en las grandes casas que se encuentran en las
proximidades, pero también con otras personas ligadas por su trabajo al
palacio, aunque no necesariamente más adinerados que los miembros del
pueblo llano: artesanos, agricultores, y quizás mercaderes.

El lugar más bajo de la escala social lo ocupan los esclavos.

Economía

Un grupo trabajaba en la órbita del palacio, mientras que un segundo grupo


parece que trabajaba por su propia cuenta, aunque nada impedía que las
personas que trabajaban para el palacio no hubiesen tenido paralelamente sus
propios asuntos personales. Esto se refleja en la organización social.

La economía estaba controlada por los escribas, que anotaban las entradas y
salidas de productos, repartían los trabajos y se encargaban de la distribución
de las raciones.

Agricultura

La producción agraria de estos reinos sigue la tradicional «tríada


mediterránea»: cereales, olivos y vid.
Los cereales cultivados son el trigo y la cebada. También hay plantaciones
de olivos para la producción de aceite, que no se emplea necesariamente en la
alimentación, sino para los cuidados corporales y los perfumes. Con la vid se
obtienen diversos vinos. Además se cultiva el lino para la vestimenta,
el sésamo para el aceite y árboles como la higuera.

La ganadería está dominada por los ovinos y los caprinos. Las vacas y
los cerdos son más raros. Los caballos se dedican fundamentalmente a tirar de
los carros de guerra.

Industria

Tablilla micénica que trata de un pedido de lana, Museo Nacional de


Arqueología de Atenas.

La organización del trabajo artesanal es conocida sobre todo en relación a los


palacios. Los archivos de Pilos muestran un trabajo especializado: cada obrero
pertenece a una categoría precisa y dispone de un lugar específico en las
etapas de producción, especialmente en la textil.

La industria textil es uno de los principales sectores de la economía micénica.


Las tablillas de Cnosos permiten seguir toda la cadena de producción, desde
los rebaños de ovejas al almacenaje de los productos finalizados en los
almacenes del palacio, pasando por el teñido, el reparto de la lana por los
diferentes talleres y las condiciones de trabajo en dichos talleres. El palacio de
Pilos cuenta así con unos 550 obreros textiles. En Cnosos llegaban a los 900.
Se ha podido identificar quince especialidades textiles. Además de la lana,
el lino es la fibra más usada.

La industria metalúrgica está bien atestiguada en Pilos, donde se empleaba a


400 obreros en estos menesteres. Se sabe por las fuentes escritas, que se les
distribuía el metal para que realizaran sus trabajos: como media 3,5 kg
de bronce por forjador. Sin embargo, no se sabe cuál era la remuneración: está
misteriosamente ausente de las listas de distribución de raciones. En Cnosos
algunas tablillas atestiguan la fabricación de espadas, pero sin evocar una
auténtica industria.

La industria de la perfumería también está atestiguada. Las tablillas describen


la fabricación de aceites perfumados: con olor a rosa, a salvia, etc. También se
sabe por la arqueología que los talleres dependientes del palacio comprendían
otro tipo de artesanos: orfebres, trabajadores del marfil, talladores, alfareros.
También se hacía aceite de oliva. Algunos de estos productos se dedicaban a
la exportación.

Comercio

El comercio está ausente de las fuentes escritas. Así, una vez que el aceite
perfumado de Pilos se almacena en pequeñas jarras, se ignora qué ocurre con
él. Grandes ánforas con señales de haber contenido el aceite han sido
encontradas en Tebas, en Beocia. Tienen inscripciones en lineal B indicando
como origen la Creta occidental. Sin embargo, las tablillas cretenses no revelan
ni una palabra sobre la exportación de aceite.

Se dispone de poca información sobre el circuito de distribución de los textiles.


Se sabe que los minoicos exportaban telas finas al Antiguo Egipto; sin duda los
micénicos hicieron lo mismo. Probablemente retomaron por su cuenta los
conocimientos minoicos en materia de navegación, como lo demuestra el
hecho de que su comercio marítimo comienza tras la caída de la civilización
minoica. A pesar de esta falta de fuentes, es probable que ciertos productos,
sobre todo los tejidos, el aceite y la metalurgia, estuvieran destinados a ser
vendidos en el exterior del reino, porque su producción es demasiado
importante para estar destinada solo al consumo interno.

El seguimiento de los productos micénicos de exportación se puede hacer sin


embargo a través de la arqueología. Numerosas ánforas han sido encontradas
en el mar Egeo, Anatolia, Levante, Egipto, pero también el oeste de Sicilia, o
incluso en Europa Central y Gran Bretaña.

Religión
«Dama de Micenas», fresco del siglo XIII a. C. de Micenas representando una
diosa, Museo Nacional de Arqueología de Atenas

El hecho religioso es bastante difícil de identificar en la civilización micénica, en


particular cuando se trata de yacimientos arqueológicos, donde resulta
complicado identificar con seguridad un lugar de culto. En cuanto a los textos,
solo las listas de ofrendas dan los nombres de los dioses, pero no dicen nada
sobre las prácticas religiosas.

El panteón micénico ya muestra numerosas divinidades que se encuentran


más tarde en la Grecia clásica. Poseidón parece ocupar un lugar privilegiado,
sobre todo en los textos de Cnosos. En esta época se trata probablemente de
una divinidad ctónica, asociada a los terremotos. También se encuentran una
serie de «Damas» o «Madonas» (Potnia), asociadas a los lugares de culto,
como una «Dama del Laberinto» en Creta —que recuerda el mito del laberinto
minoico, al igual que la presencia de un dios llamado Dédalo. También se
encuentra una «Diosa Madre» llamada Diwia. Otras divinidades identificadas
que se encuentran durante épocas posteriores son la pareja Zeus-
Hera, Ares, Hermes, Atenea, Artemisa, Dioniso, Erinia, etc.

Ningún gran templo de época micénica ha podido ser identificado. Algunos


edificios encontrados en las ciudadelas y que constan de una habitación central
de forma oblonga rodeada de pequeñas habitaciones podrían haber servido de
lugar de culto.

Se puede además suponer que existió un culto doméstico.

Arquitectura
Las fortalezas

Puerta de los Leones en Micenas.

Las principales villas micénicas están todas fortificadas. Pueden estar situadas
sobre una acrópolis, como Atenas o Tirinto, adosadas a una gran colina como
Micenas o frente al mar, como Gla o Pilos. Además de las ciudadelas, se han
encontrado también fortalezas aisladas que servían sin duda para el control
militar del territorio.

Las murallas micénicas son a menudo de tipo «ciclópeo»: están construidas de


grandes bloques que pueden llegar a tener hasta ocho metros de espesor,
apilados unos sobre otros sin argamasa para unirlas, o bien, cuando no se
dispone de grandes bloques, de grandes piedras encastradas unas en otras.
Diferentes tipos de entradas y salidas fueron empleadas: puerta monumental,
rampa de acceso, puertas secretas o galerías abovedadas para salir en caso
de asedio. El temor a un ataque hace que el lugar elegido posea también
una cisterna o un pozo.

Hábitat

Los yacimientos micénicos muestran diferentes tipos de residencias. Las más


pequeñas son de forma cuadrangular y miden entre cinco y veinte metros de
lado. En ellas residen las capas más bajas de la población. Pueden estar
compuestas por una o más salas. Este último caso es más extendido en
épocas más recientes. Las residencias de mayor tamaño son más elaboradas,
miden entre 20 y 35 metros de lado aproximadamente y están constituidas por
varias salas e incluso de patio central. Se organizan según un modelo próximo
al del palacio. Sin embargo, no es seguro que se trate de residencias
de aristócratas micénicos, puesto que existe otra hipótesis que quiere ver en
estos edificios dependencias auxiliares del palacio, a menudo situado en su
proximidad.

Los palacios micénicos

Plano del palacio de Tirinto.

Los palacios micénicos son los centros de la administración de los estados


micénicos. Desde el punto de vista arquitectónico, son los herederos de los
palacios minoicos y están organizados alrededor de un conjunto de patios a los
que se abren diversas salas de diferentes dimensiones, entre las que se
encuentran almacenes y talleres, además de zonas de residencia y
representación. El corazón del palacio es el megaron, la sala del trono,
organizada alrededor de un hogar circular rodeado de cuatro columnas, El
trono se encontraba generalmente sobre el lado izquierdo según se entra en la
sala. Parece que los edificios solo tenían una planta.

En los palacios micénicos también se ha excavado un importante mobiliario,


además de frescos.

Arte y artesanía

Cerámica
Jarrón micénico exportado a Ugarit, siglos XIV al XIII a. C., Museo del Louvre

La arqueología ha encontrado gran cantidad de cerámica de época micénica,


de estilos muy diversos: jarras, cántaros, cráteras, jarrones llamados de «copa
de cava» por su forma, etc. La talla de las jarras es muy variable. Los modelos
son muy homogéneos en todo el espacio micénico. La producción destinada a
la exportación era en general más lujosa y disponía de decoración pintada muy
trabajada, utilizando motivos mitológicos, guerreros o animales.

Otro tipo de vajilla, de metal (principalmente de bronce) se ha encontrado en


cantidades importantes en los yacimientos micénicos. Las formas en este caso
son más bien los trípodes, barreños o lámparas.

Se han encontrado algunos ejemplos de jarras de loza o de marfil.

Escultura
Cabeza de mujer, uno de los raros ejemplos de plástica monumental
micénica, Museo Arqueológico Nacional de Atenas.

El periodo micénico no produjo estatuas de gran tamaño. La mayor parte de la


escultura del periodo consiste en estatuillas finas de tierra cocida. La mayoría
de las estatuillas representa figuras antropomórficas (aunque también las hay
zoomorfas), masculinas o femeninas. Las figuras están en diferentes posturas:
brazos extendidos, elevados hacia el cielo; brazos plegados sobre las caderas;
sentados. Están pintadas, monocromas o polícromas. Su sentido no está claro,
pero parece probable que se trate de objetos votivos, encontrados en contextos
que parecen ser de lugares de culto.

La figura más representativa es la llamada Tríada Divina, que representa a dos


diosas y a un niño, quizás precedentes de Deméter, Perséfone y Triptólemo,
divinidades vinculadas a la fertilidad de los campos. También destaca una
imagen de la diosa madre con su hijo en el regazo.

También son corrientes los ídolos en psi, en fi o en tau, así llamados por su
semejanza a estas letras del alfabeto griego. Se encuentra principalmente en
tumbas y en santuarios.

Pintura
Fresco de Micenas representando un escudo, símbolo de la diosa de la guerra,
Museo Arqueológico Nacional de Atenas.

La pintura micénica está muy influida por la minoica. Se han encontrado


algunos frescos murales en los palacios micénicos. Los temas representados
son varios: caza (incluyendo tauromaquias), combates, procesiones, relatos
mitológicos. Otros frescos están formados por motivos geométricos. Una parte
de la cerámica estaba pintada con los mismos temas.

Armas

El hallazgo más impresionante es el de la armadura de Dendra, el


equipamiento completo de un guerrero. La coraza que lleva está compuesta de
placas de bronce cosidas sobre un vestido de cuero. El peso de la armadura
debía impedir la movilidad del guerrero, por lo que se cree que se trataba de un
combatiente sobre carro. Sin embargo, diferentes experimentos han
demostrado que también se podía usar de pie.
El armamento defensivo encontrado está formado por algunos cascos, a
destacar un modelo en forma de cabeza de jabalí. Se empleaban dos tipos
de escudos: un modelo en forma de 8 (el «escudo en 8», llamado también
«escudo de perfil pinzado» y otro modelo rectangular, redondeado arriba.
Estaban realizados en cuero.

Las armas ofensivas son sobre todo de bronce. Se han encontrado lanzas
y jabalinas, además de un conjunto de espadas de diferentes tallas, hechas
para golpear con el filo y la punta. El resto del armamento se compone de
puñales y flechas, demostrando la existencia de arqueros.

Prácticas funerarias

Entrada a la «tumba de Agamenón» en Micenas.

La forma de enterramiento más corriente es la inhumación. Se entierra bajo el


suelo mismo de las viviendas o en el exterior de las zonas residenciales, en
cementerios, a veces en túmulos. Las tumbas individuales son en forma
de cista, con un paramento de piedras. Aparece también el mobiliario funerario,
que estaba ausente en los periodos anteriores. También se nota la presencia
de tumbas comunes, de forma rectangular. Resulta difícil establecer si las
diferentes formas de inhumación se traducen en una jerarquización social.

La cremación aumenta en número a lo largo de la época, hasta convertirse en


muy importante, evidenciando quizás la llegada de un pueblo nuevo a Grecia.

Las tumbas más impresionantes de la época micénica son las tumbas reales
monumentales de Micenas, sin duda dedicadas a la familia real de la ciudad.
La más célebre es la «tumba de Agamenón» (el «Tesoro de Atreo») en
Micenas, Todas han dado impresionantes tesoros, exhumados
por Schliemann durante sus excavaciones de Micenas.

Decadencia y final

El final de los palacios

Hacia el final del período se observa un refuerzo general de las obras de


defensa: el noreste de la ciudadela de Micenas se refuerza para proteger el
acceso a la cisterna subterránea. Se reconstruye la ciudadela baja de Tirinto y
se la dota de cisternas para recoger agua bajo el nuevo muro. La acrópolis de
Atenas se amuralla por primera vez e igualmente se conecta a una fuente
subterránea. La destrucción de Gla, que ocurre poco después y la construcción
de un supuesto baluarte cortando el istmo de Corinto, así como las
modificaciones efectuadas en el complejo palacial de Pilos podrían ser
interpretadas como otros signos de la creciente inseguridad que reinaría en las
diferentes zonas de la Grecia micénica. Casi todos los grandes centros del
continente son total o parcialmente destruidos. Estas nuevas destrucciones, a
menudo acompañadas de incendios, parecen haberse concentrado en los
asentamientos palaciales o de importancia comparable.

Después de las destrucciones de finales del siglo XIII, se observa una


disminución muy sensible del número de asentamientos ocupados.

Las comunidades continentales, desplazadas o reagrupadas, mantienen


durante un momento un cierto grado de prosperidad que, sin ser comparable al
de tiempos precedentes, no deja de ser real.

Sería difícil decir qué sustituye a este sistema palacial y qué tipos de
organización económica y política prevalecen. Si algunos centros de poder
como Pilos y Tebas han desaparecido por completo, otros como Micenas y
Tirinto simplemente se han transformado.

Al lado de estas permanencias y transformaciones relativas deben destacarse


algunas novedades como las cerámicas llamadas bárbaras, las fíbulas en
forma de arco de violín, el uso más extendido del hierro y ciertos tipos de
armas.

Las hipótesis

Antes de plantear algunas de las hipótesis que se han imaginado para explicar
tanto la desaparición del sistema palacial como la decadencia de la civilización
micénica, debe subrayarse la fragilidad de las correlaciones cronológicas
establecidas entre los diferentes horizontes de destrucción. Dos destrucciones
datadas en la misma fase estratigráfica pueden estar separadas por diez o
veinte años.

Las invasiones
Siempre se planea la cuestión de una eventual invasión del continente griego.
Al examinar los hallazgos arqueológicos de esta época se aprecia que la
cerámica llamada bárbara proporciona un buen ejemplo de las dificultades para
pasar del testimonio arqueológico a la interpretación histórica. Estas invasiones
pueden ser consideradas responsables de la destrucción de los palacios,
después de lo cual se habría fundido en la cultura micénica, dejando de fabricar
su propia cerámica. Sin embargo, es difícil admitir que unos invasores
victoriosos se hubieran instalado de forma duradera en las tierras conquistadas
y no hubieran dejado una huella más profunda. Después de la oleada de
destrucciones al final del período continúa siendo esencialmente micénica.

Una segunda serie de hipótesis trata de establecer un vínculo entre los


disturbios que afectaron a la Grecia continental y las destrucciones sufridas
por Anatolia, Chipre y el Levante mediterráneo durante el último cuarto del
siglo XIII. Los pueblos del mar, contra los que lucha varias veces y a lo que
parece con éxito Merenptah (1213-1203) y los primeros faraones de la dinastía
XX, especialmente Ramsés III (1184-1158), son los que se consideran
responsables de la desintegración de los pueblos hititas y también de todos los
asentamientos de la costa siriopalestina. Sin embargo, nada permite suponer
que los pueblos del mar ingresaran en Grecia a finales del siglo XIII a. C., ni
que las poblaciones griegas se movieran en aquel momento hacia el
Mediterráneo oriental, porque las únicas razones que se tienen para asociar
los pueblos del mar con la historia del mundo egeo son la presencia en los
archivos egipcios de la palabra ekwesh, asimilada en “aqueos”, que después
de la destrucción de sus palacios habrían huido hacia el Oriente y la inspiración
micénica de la cerámica filistea. La mayor parte de los asentamientos chipriotas
y levantinos y el surgimiento de una entidad filistea (quizás después de que
Egipto hubiera establecido en Palestina como vasallos a una parte de los
invasores que había conseguido rechazar) ocurren en un lapso de tiempo
bastante corto, como máximo unos treinta años. Pero no se puede afirmar que
alguno de estos hechos sea más la causa que la consecuencia de los demás, a
pesar de que los síntomas (ruptura de las tramas económica, social y política,
creciente inseguridad, resurgimiento de una piratería endémica) sean comunes
a todas las regiones del Mediterráneo oriental.

Los factores naturales

Esta teoría defiende que el final de la edad del bronce habría sido en Grecia un
período de repentino cambio climático. Una gran sequía habría arruinado una
economía basada en la agricultura y esto habría provocado la decadencia del
sistema palacial.

Contra esta teoría se han planteado dos objeciones principales:

 los contrastes entre una y otra región de Grecia parecen demasiados


amplios para que un agente natural de este tipo pueda tenerse en
cuenta;
 hay una casi completa imposibilidad para establecer la realidad de un
cambio importante climático durante este período.
La erupción del volcán de Tera al final de la época micénica esta hoy día
absolutamente desestimada.

Conflictos internos

Según esta hipótesis la caída del sistema palacial se debería a conflictos


internos que opusieron a los estados micénicos entre ellos o bien a diferentes
categorías de población. En este último caso, la “lucha de clases” podría haber
tenido origen en el desmoronamiento de un sistema económico que no habría
mantenido su papel esencial de regulación y redistribución. Esta hipótesis se
apoya en una interpretación original de las “invasiones dorias”. Aquellos a
quienes las tradiciones legendarias llaman dorios habrían estado ya presentes
en Grecia desde una fecha muy anterior al siglo XIII a. C.; convertidos quizás
en esclavos por los señores de los palacios y hablando una lengua “especial”,
podrían haber sido, en parte, los responsables del repentino final del sistema
palacial.

Esta hipótesis armoniza bien con los datos arqueológicos porque tiene en
cuenta a la vez la repentina ruptura que representa el final de los palacios y la
continuidad cultural observada entre los siglos XIII y XII, pero los lingüistas
plantean dudas, porque según ellos el micénico “especial” no puede asimilarse
a un protodórico.

De hecho podrían haberse combinado varios factores para acabar destruyendo


una organización burocrática de la sociedad, frágil seguramente en tanto que
muy rígida. Una economía basada en la especialización de los productos
agrícolas y muy dependiente del exterior para el aprovisionamiento de materias
primas esenciales está siempre a merced de una ruptura provocada o
precipitada por un brusco aumento de la población, una contracción de los
intercambios en el continente o en la cuenca mediterránea, una interrupción o
una mayor lentitud de las comunicaciones, o por tensiones internas quizás
violentas, o aún por presiones en sus fronteras.

En cualquier caso, los acontecimientos de finales del siglo XIII marcan el ocaso
de la organización palacial pero no indican, en cambio, el final de la civilización
micénica. La ruptura, claramente evidente, será seguida por un lento
desmoronamiento cultural.

El final de la civilización micénica

Hacia el 1125 a. C. o 1100 a. C. acontecen nuevas y grandes destrucciones.


Estas ponen fin a la existencia de las ciudadelas de Micenas y Áraxo (Teijos
Dimaion) en Acaya. Luego, asistimos a una decadencia general hasta el final
de lo que se ha considerado como época micénica.

La mayoría de las teorías propuestas para dar cuenta de la desaparición de los


palacios hablan de la decadencia de la civilización micénica y del paso hacia lo
que aún resulta cómodo calificar como los siglos oscuros como la
consecuencia última de la desaparición.
Por una parte nos hallamos frente a una repentina modificación de la
organización económica y política de la sociedad, pero esta modificación no
provoca aparentemente ningún cambio cultural importante.

Por otro lado, se observa la desaparición casi completa de algunas


costumbres, como la inhumación colectiva en las tumbas de cámara, y la
multiplicación de costumbres sustitutorias: sepulturas individuales en cistas y
en pozos y cremación de cadáveres. Estas costumbres se van a convertir en
los rasgos dominantes de otro tipo de civilización, pero se imponen
progresivamente, sin ruptura aparente.

En la próxima clase continuamos con la última de las civilizaciones pre


helénicas. La civilización cicládica.

Como actividad para esta clase les pido que busquen información acerca del
rey Agamenón, cuya máscara encabeza esta clase.

Nos seguimos leyendo

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