INTEGRANTES: NEYDA CASTILLO
TANIA García
DOCENTE: NORMAN MONTANO
TURNO: DOMINICAL
FECHA DE ENTREGA: 06/09/2023
ASIGANTURA: NEUROFISIOLOGÍA TEMA: CRISIS NO EPILÉPTICA
La epilepsia (también denominada trastorno comicial epiléptico) es un
trastorno encefálico crónico caracterizado por crisis convulsivas no
provocadas (es decir, no relacionadas con factores estresantes
reversibles) recurrentes (≥ 2) separadas por > 24 h.
Una sola convulsión no se considera una epilepsia. La epilepsia ocurre
de manera brusca e inesperada y sucede cuando se produce una
alteración paroxística en una persona, finalizando normalmente de
manera rápida y como consecuencia de una descarga simultánea y
excesiva de muchas neuronas. Las crisis no epilépticas son
provocadas por un trastorno o un estresante transitorio (p. ej.,
trastornos metabólicos, infecciones del sistema nervioso central,
trastornos cardiovasculares, toxicidad o abstinencia de fármacos,
trastornos psicógenos). En los niños, la fiebre puede provocar una
convulsión (convulsiones febriles).
Las crisis no epilépticas psicógenas (seudocrisis) son síntomas
que simulan crisis convulsivas en pacientes con trastornos
psiquiátricos pero que no involucran una descarga eléctrica anormal
en el encéfalo. Las crisis no convulsivas son las crisis epilépticas que
no están caracterizadas por esta respuesta física o mental
involuntaria, lo que generalmente conocemos como “ataques”. Las
convulsiones de inicio generalizado se clasifican como motoras y no
motoras (ausencias). (Sin embargo, las convulsiones no motoras
pueden involucrar actividad motora). En las convulsiones motoras de
inicio generalizado, la actividad motora suele ser bilateral desde el
inicio. Cuando el inicio bilateral de la actividad motora es asimétrico,
puede ser difícil determinar si el inicio es focal o generalizado. Hay
muchas crisis epilépticas que no son tan fáciles de identificar para las
personas no-epilépticas.
Estas crisis pueden ser generalizadas (si afectan a todo el cuerpo) o
focales (si afectan sólo a una región o parte del cuerpo):
• Crisis de ausencia: Se produce una pérdida con el entorno,
de tal manera que la persona permanece inmóvil, absorta y
con la mirada fija. A veces se pueden asociar a algún tipo de
movimiento ocular y de otras partes del cuerpo. Suelen durar
pocos segundos y ser de recuperación rápida.
• Crisis sensitivas: Se produce una alteración en la
sensibilidad en forma de hormigueo, sensación de calor o frío,
olores intensos, alteraciones visuales o dolor de una parte del
cuerpo.
• Crisis autonómicas: Se manifiestan en forma de cambios de
temperatura, sudoración, salivación excesiva o piloerección
(“piel de gallina”).
• Crisis cognitivas: La persona tiene dificultad para expresarse
o comprender, con vivencia de recuerdos, sensación de
dejavu o pensamiento impuesto o repetitivo.
• Crisis emocionales: La persona manifiesta emociones
intensas y sin relación a la situación que se está viviendo, por
ejemplo, miedo muy intenso en una situación agradable. Esto
puede suceder con distintas emociones y estados de ánimo
ya que la actividad eléctrica anómala suele ir recorriendo
diferentes áreas cerebrales y activando las distintas
reacciones.
Las crisis no epilépticas pueden ser clasificadas como psicogénicas
(CNEP), que son aquellas asociadas a problemas psicológicos
primarios o secundarios y no tienen causa médica.
Crisis epilépticas parciales o focales
Este tipo de crisis comienza en una parte delimitada del cerebro y
puede manifestarse de diversas formas:
• Crisis parcial simple: en estos casos se produce una
alteración del movimiento, la memoria y las sensaciones,
además de los sentidos de la vista y el oído. La persona no
pierde el conocimiento.
• Crisis parcial compleja: la persona que la padece pierde el
conocimiento y puede aparentar un estado de trance. Puede
darse una repetición compulsiva de ciertos movimientos.
Aproximadamente, dos tercios de las personas que padecen
epilepsia sufren este tipo de crisis.
• Secundariamente generalizada: comienza como una crisis
parcial y se extiende al resto del cerebro convirtiéndose en
una crisis generalizada.
Cómo actuar ante una crisis epiléptica
Mantener la calma en todo momento y seguir unas recomendaciones
será fundamental para que la crisis trascurra de manera satisfactoria.
Estos son los pasos fundamentales a seguir si estás junto a una
persona que está teniendo una crisis epiléptica:
1. Protege su cabeza de los golpes con una manta o ropa.
2. No restrinjas sus movimientos, aparta los objetos que puedan estar
a su alcance.
3. Cuando finalice la crisis, coloca a la persona en posición de
seguridad.
4. Controla su respiración.
5. Si no respira transcurrido un minuto de la crisis o no recupera la
conciencia, llama a emergencias.