MARTI: LA GUERRA DESDE LAS NUBES*
Arcadio Díaz Quiñones
Las guerras deben verse desde las nubes. Bien está que me-
dio millón de seres humanos mueran para mantener seguro
a la Humanidad su único lugar libre sobre el Universo .
Martí: "Grant", 1885
Los tiempos eran aquellos de la más noble cruzada que
jamás vieron los hombres. De un mar a otro hervían los
Estados del Norte: "No ha de haber más esclavos".
Martí: "Grant", 1885
1topos de las armas y las letras es esencial en toda la obra
de Martí (1853-1895). La guerra --espiritual, nacional,
social- está en el centro de su poética y en sus mitos de
rtll/J linaje, desde su poema dramático "Abdala" (1869). Martí
~ recoge el pensamiento de Emerson, para quien el he-
roísmo se define en el combate, que es moral y guerrero.
Es también un estado del alma: "to this military attitude of the soul,
we give the name of Heroism", había escrito Emerson. 1
* Quiero agradecerle a Agnes Lugo Ortiz su atenta y perspicaz lectura de la primera versión
de este trabajo, y los comentarios críticos que se publican en este volumen. También deseo
expresar mi gratitud a Cristián Roa de la Carrera, James lrby, Osear Montero, Rafael Rojas, Karl
D. Uitti, y a los amigos del Centro de Estudios Martianos de La Habana, cuyas preguntas y ob-
servaciones me llevaron a introducir cambios en el texto ..
1 En The Essays of Ralph Wa/do Emerson . Edición de Alfred R. Ferguson y Jean Ferguson
Carr. Cambridge: Harvard University Press, 1987. Cito del ensayo NHeroism", p. 148. Emerson
añade : " Self-trust is the essence of heroism. lt is the state of the soul at war ... • (p. 149). Las no-
ciones de Emerson sobre lo heroico y sobre el espíritu visionario están presentes en Martf, y en
su caracterización del guerrero y del letrado. En cuanto al topos de /as armas y las letras Ernst
202 Arcadio Diaz Quiñones
Para Martí, su propio cuerpo era un campo de lucha entre la ten-
tación y el ascetismo exigido por la areté del guerrero, como se evi-
dencia en lsmaelillo, en sus cuadernos de apuntes, y en sus crónicas. 2
La guerra "nacional", sagrada para Martí, se reconceptualiza una y
otra vez en sus discursos sobre la independencia y en sus retratos de
los héroes hispanoamericanos y norteamericanos. La guerra "social"
fue observada con ambigüedad por Martí sobre todo en los Estados
Unidos, como ocurre, por ejemplo, en sus crónicas sobre los anar-
quistas y la tragedia del Haymarket de Chicago.
La Guerra Civil norteamericana, con su prestigio político y literario,
abría un espacio especialmente atractivo para la imaginación épica
de Martí durante los años ochenta. Son los años en que Martí se
construía un lugar político en el exilio separatista mientras se ganaba
la vida como corresponsal de La Nación de Buenos Aires y otros dia-
rios. La muerte de Ulysses S. Grant (1822-1885), el renombrado ge-
neral del Ejército del Norte durante la Guerra Civil norteamericana,
motivó una crónica que es una de las expresiones más plenas del to-
pos de las armas y las letras. 3 En su retrato de Grant, Martí anuncia
temas fundamentales para su conceptualización del poder y para la
definición de los fines y medios de la guerra. Es un retrato de estruc-
tura cuidadosa, con ecos de los Representative Men y los hombres
"naturales" de Emerson, cuyos retratos Martí elogia: "Escribió un libro
maravilloso, suma humana, en que consagra, y estudia en sus tipos, a
Robert Curtius indicó que "adquirió nuevo sentido durante el romanticismo francés, bajo el in-
ílujo de la grandeza de Napoleón", véase Literatura europea y Edad Media latina, traducción de
Margit Frenk y Antonio Alatorre, México: Fondo de Cultura Económica, 1975, p. 258.
2 En otro ensayo, del cual éste es la continuación, he tratado la guerra espiritual, la voz pro-
fética de Martf y su ética del sacrificio, "Martf: las guerras del alma•, publicado en Apuntes
Posmodernos V, núm. 2 (Spring, 1995), pp. 4-13 . Ahí planteo también la continuidad de su
lectura religiosa de lo político.
3 El texto se encuentra en las Obras Completas, t. 13. La Habana: Editorial de las Ciencias
Sociales, 1975, pp. 83-115 . Citaré siempre por esta edición . La crónica se publicó en La Nación
de Buenos Aires el 27 de septiembre de 1885. También en El Avisador Cubano en Nueva York.
Ver para estos datos, de lbrahim Hidalgo Paz, /osé Martf: Cronologfa 1853- 1895 . La Habana :
Editorial de Ciencias Sociales, 1992 . Hay traducción al inglés del "Grant" de Martf, con notas,
en el volumen preparado por Philip S. Foner, lnside the Monster. New York : Monthly Review
Press, 1975, pp. 71-122 . Martf se refiere a Grant en otros textos contemporáneos. Ver, por
ejemplo, Obras Completas, t. 13, pp. 73-82.
MARTÍ: LA GUERRA DESDE LAS NUBES
203
los hombres magnos". 4 El texto "Grant" tiene mucho de relato épico
nacional, de discurso necrológico, y de ficción filosófico-política en la
que Martí aborda la contradicción entre el caudillismo y la democra-
cia.
En este trabajo me propongo estudiar, en primer lugar, la construc-
ción de las figuras del héroe guerrero y del héroe letrado en relación
con la teoría de la guerra "legítima" en Martí. Merece atención, ade-
más, el proceso mediante el cual quedan unidos -en la imagen his-
tórica creada por Martí- el héroe y el poeta que le otorga gloria. Ve-
remos que Martí le asigna un lugar elevado a la figura del "consejero
sabio", representado en la crónica por John Rawlins, el ayudante de
Grant, arquetipo del letrado apostólico y visionario que interviene en
las cosas de la vida pública. Al identificarse con Rawlins, Martí reco-
noce un antecedente para su propia genealogía, y define el lugar de
enunciación del intelectual nacionalista y moderno.
Es importante considerar otra dimensión: la situación de Martí
"between empires", como aquí la entendemos. El contexto colonial
produce una interdependencia cultural y política entre dominantes y
subalternos que genera nuevos significados y permite estudiar el lugar
y las condiciones de enunciación de los letrados. 5 lHasta qué punto
inscribe Martí el debate nacional y social cubano en su apropiación
de los mitos nacionales norteamericanos? Es necesario pensar más el
entre, es decir, las dinámicas y a menudo asimétricas relaciones que
4
Cito del texto "Emerson•, en Obras Completas, t. 13, p. 28.
5 De esa compleja conexión y de las múltiples relaciones entre centros metropolitanos y
colonias habla Edward W . Said en su libro, Culture and lmperialism . New York : Knopf, 1993.
Said insiste, sobre todo, en las relaciones culturales y plantea nuevas preguntas sobre la pro-
ducción literaria y cultural en el marco de la dominación, aunque sin olvidar otros aspectos del
poder imperial moderno. El papel mediador de la elite intelectual y política en el mundo colo-
nial -y cómo su visión de la nación se apoya y se separa del modelo metropolitano- ha sido
replanteado con nuevos enfoques teóricos por Partha Chatterjee en sus libros Nationa/ist
Thought and the Colonial World: A Derivative Discourse?. London : Zed Books, 1986; y también
en The Nation and lts Fragments. Princeton : Princeton University Press, 1993. Para el contexto
cubano, son indispensables los libros de Louis A. Pérez, Jr., Cuba between Empires . Pittsburgh :
University of Pittsburgh Press, 1983; y, con amplia información sobre las relaciones de Cuba
con los Estados Unidos desde el siglo XVIII, Cuba and the United States: Ties of Singular lnti-
macy. Athens, Georgia: University of Georgia Press, 1990. Desde la perspectiva metropolitana,
véase los ensayos incluidos en el volumen Cultures of United States lmperialism, editado por
Amy Kaplan and Donald E. Pease. Durham : Duke University Press, 1993.
204 Arcadio Diaz Quiñones
se establecen en el marco del imperio. Martí era un poeta naciona-
lista cubano que desde su exilio en los Estados Unidos participaba en
los preparativos de la guerra contra el régimen colonial español, al
mismo tiempo que interpretaba como periodista la Guerra Civil nor-
teamericana para sus lectores del diario La Nación. Se encontraba, en
efecto, "entre imperios", traduciendo, representando y representán-
dose a través del marco más amplio del modelo nacional y bélico
norteamericano. La perspectiva "between empires" permite iluminar
muchas zonas de las crónicas de Martí, y ver cómo leía la nacionali-
dad, la democracia, y la utopía modernas en la confluencia con la
cultura norteamericana.
Una lectura detenida de su relato de la Guerra Civil indica que hay
un segundo contexto : el debate interno cubano sobre las corrientes
antidemocráticas en el movimiento separatista en los años ochenta. El
propio Martí afirmó que mientras escribía "Grant" tenía siempre pre-
sente a Cuba y México, y que en esas páginas iba "mucho de mis
dolores patrióticos". Y precisaba que había conocido a Grant "en los
hombres", porque "los espíritus humanos se dividen en familias". 6 En
ese sentido, el texto va más allá de la figura de Grant, e invita a ser
interpretado teniendo en cuenta las posibles analogías y parentescos
de las "familias" espirituales.
Mientras reescribía la vida de Grant, Martí se encontraba en medio
de un debate en torno al caudillismo y la república futura que se dio
en el interior del movimiento separatista. En 1884 se había producido
la ruptura entre Martí y los dos principales jefes militares del movi-
miento separatista, Máximo Gómez (1836-1905) y Antonio Maceo
6 Véase la "Carta a Manuel Mercado. Nueva York, 22 de abril, 1886". Epistolario. 1862-
1887. Tomo l. Compilación, ordenación cronológica y notas de Luis García Pascual y Enrique
H. Moreno Pla. La Habana: Centro de Estudios Martianos y Editorial de Ciencias Sociales,
1993, pp. 329-334. Cito de la p. 331. Martf escribe: "con la mente puesta en México y en mi
país escribí un estudio sobre Grant de que no creo haberle hablado, y que ha tenido en la
América del Sur mucha fortuna : allí saco del revés esa especie de caracteres de fuerza, para
que se les vea, sin exageración ni mala voluntad, todo lo feo y rugoso del interior de la vaina,
que tanto hambriento y desvergonzado rebruñen por de fuera a lamidos! -Un personaje de
aquí, me dijo, después de leer este ensayo: •¿oónde conoció V. al hombre, que parece que lo
ha retratado V. por dentro?" -1 Lo conocí en los hombres! -Los espíritus humanos se dividen
en familias, como los animales. -En esas páginas - lno le he hablado antes de ellas?- va mu-
cho de mis dolores patrióticos, primer peldaño que bajé del cielo!"
MARTÍ: LA GUERRA DESDE LAS NUBES
205
(1845-1896). Martí rechazó el Plan Gómez-Maceo para un nuevo
alzamiento en Cuba. Le envió al general Gómez la famosa carta en la
que puso de manifiesto su posición frente al plan de los generales de
crear una dictadura militar que rigiera al país mientras durara la lucha
independentista. Las palabras de Martí expresan un profundo anta-
gonismo: "Un pueblo no se funda, General, como se manda un cam-
pamento", distanciándose de lo que entendía que era un proyecto de
"invasión despótica". El retrato de Grant está asociado precisamente
al fundado temor de Martí a las posibilidades de una dictadura en
Cuba. 7
Su reflexión sobre el héroe militar del Norte se enuncia sobre ese
horizonte polémico. El marco ostensible del texto es la guerra en una
nación "moderna" con tradición heroica e ilustrada: "el espectáculo
sublime de una nación pacífica exaltada hasta la guerra tremenda por
conciencia del decoro humano". (p. 109) En general, Martí suscribe la
interpretación de los vencedores y de los abolicionistas radicales: se
trataba de una guerra nacional y santa, debido a la causa suprema de
la emancipación, en oposición al Sur "feudal", "empinado sobre sus
esclavos". (p. 90) Es una época en la que "renace el fuego de los
mártires y los apóstoles", y la guerra una inmolación necesaria para la
refundación progresiva de la unidad nacional. (p. 91) Martí usa un
término clave: la Guerra Civil fue una "cruzada", dirigida a abolir la
esclavitud. En efecto, la acción militar -en una época máxima de la
historia norteamericana- aparecerá cargada de connotaciones reli-
7 La carta, del 20 de octubre de 1884, en el Epistolario, t. 1, ya citado, pp. 280-283 . La cita
en la p. 280. Aunque rara vez citan los textos sobre la Guerra Civil norteamericana y el retrato
de Grant, algunos historiadores cubanos han vuelto al estudio de esa difícil coyuntura política,
en un esfuerzo por interpretar las relaciones de Martf con Gómez y Maceo. Ver, por ejemplo, el
ensayo de Jorge lbarra, José Martf. Dirigente político e ideólogo revolucionario. La Habana:
Editorial de Ciencias Sociales, 1980. lbarra sitúa la preocupación civilista de Martf en el destie-
rro guatemalteco, y analiza la controversia de los años 1884 hasta 1886. El marco nacionalista y
marxista de la lectura de lbarra, le lleva a subrayar siempre la "síntesis" martiana. Véase, ade-
más, el libro de Francisco Pérez Guzmán y Rodolfo Sarracino. La Guerra Chiquita: una expe-
riencia necesaria . La Habana: Editorial Letras Cubanas, 1982. Los autores estudian la experien-
cia de Martf en la Guerra Chiquita, el caudillismo regional, y los conflictos raciales que rodean
el Pacto del Zanjón (1878). En su ensayo, "Concepciones teórico-militares en el democratismo
revolucionario de José Martf". Anuario del Centro de Estudios Martianos 3 (1980): pp. 355-377,
Joel Sosa estudia los métodos de la guerra en Martf, pero tampoco cita sus textos sobre la Gue-
rra Civil.
206 Arcadio Diaz Quiñones
giosas: "Los tiempos eran aquellos de la más noble cruzada que jamás
vieron los hombres". (p. 90) En Martí hay ecos claros de las palabras
canónicas de Lincoln: "that this nation under God shall have a new
birth of freedom". 8 La futura guerra cubana -y la república futura-
se desdoblan y reaparecen en la Guerra Civil, paradigmática, que las
contienen.
LA GUERRA SAGRADA Y LA MEMORIA ÉPICA
La guerra sagrada y nacional era la genealogía -y el te/os- del
profeta. Así se comprueba en la visión religiosa del martirio tan vigo-
rosamente expresada por Martí desde El presidio político en Cuba
(1871 ). 9 Su voluntad épica es temprana y constante, y está ligada a su
deseo de convertirse en depositario de la memoria de la Guerra de
los Diez Años (1868-1878), en preparación para una nueva guerra de
independencia. Desde muy joven quería rendirle tributo a los héroes
con el fin de crear los fundamentos sagrados de la nacionalidad, en
una historia concebida -a la manera de Michelet- como "resurrec-
ción" y experiencia religiosa. 10 En 1878, en Guatemala, le escribe a
8 Cito de su famoso discurso de Gettysburg, en Abraham Lincoln: Speeches and Writings
1859-1865 . New York: The Library of America, 1989, p. 536. El carácter sagrado de la guerra
de independencia es análogo, para Martf, a la "cruzada" de la emancipación. En 1895, ya rea-
nudada la guerra, proclama: "La guerra por la independencia de un pueblo útil y por el decoro
de los hombres vejados, es una guerra sagrada, y la creación del pueblo libre que con ella se
conquista es un servicio universal.• Véase la importante "Circular a los jefes• en la que se or-
dena el castigo a los "traidores", Obras Completas, t 4, pp. 136-137.
9 Cuando se refiere a la Guerra de los Diez Años, para él fundacional, Martí evoca la
"década magnífica, llena de épicos arranques y necesarios extravíos•. Ner su discurso de Steck
Hall de Nueva York de 1880, Obras Completas, t. 4, p. 184). En el ensayo titulado "El escritor•,
Fina García Marruz comenta el significado de lo épico en Martf: "lo épico para Martf no fue
género caduco ni cosa de cides y roldanes, sino que lo descubre en 'el espíritu épico de la
independencia', atravesando la América toda y encendiéndola (...], y aún en cada hombre que
es 'creador de sí', porque 'el que ve en sí, es la epopeya', porque 'epopeya es raíz'" . Ver Cintio
Vitier y Fina García Marruz. Temas martianos. [2a ed.] Río Piedras, Puerto Rico: Ediciones Hu-
racán, 1981 (1969], p. 210.
lO La memoria histórica construída por Martf en sus discursos y en sus textos tiene muchos
puntos de contacto con la historiografía romántica de Michelet Al respecto, véase el libro de
Hayden White Metahistoria: la imaginación histórica en la Europa del siglo XIX, traducción de
Stella Mastrangelo. México: Fondo de Cultura Económica, 1992. White escribe: "Michelet
tramaba sus historias como dramas de descubrimiento, de liberación de un poder espiritual que
MARTÍ: LA GUERRA DESDE LAS NUBES 207
José Joaquín Palma (1844-1911 ): "Nosotros tenemos héroes que
eternizar, heroínas que enaltecer, admirables pujanzas que encomiar:
tenemos agraviada a la legión gloriosa de nuestros mártires que nos
pide, quejosa de nosotros, sus trenos y sus himnos". 11
Martí formaba parte de la diáspora cubana que se había desperdi-
gado por América y Europa. Tenía alrededor de veinticinco años
cuando en 1877, en una carta destinada a Máximo Gómez dio fe de
su propósito de establecer una relación obligada entre memoria y
literatura. Ya en su exilio guatemalteco, Martí había conocido a algu-
nos combatientes de la Guerra de los Diez Años, y sus versiones de la
contienda. Se reprochaba el no haber sido nunca soldado: "aquí vivo
-le escribió a Gómez- muerto de vergüenza porque no peleo". 12
En la carta, Martí le expresa al guerrero su gratitud y su reverencia, y
lamenta haberse mantenido al margen del campo de batalla.
La Guerra de los Diez Años había quebrantado para siempre su
vida: "de la escuela fui a la cárcel y a un presidio, y a un destierro, y a
otro". (p. 84) Cintio Vitier ha comentado la marca perdurable de la
prisión en el propio cuerpo de Martí: "La experiencia del presidio
colonial fue la experiencia decisiva en la vida de Martí, como lo de-
muestra simbólicamente el anillo de hierro, donde estaba grabado el
nombre de Cuba, que se mandara a hacer con un fragmento de la
cadena que le causó lesiones incurables". 13 El anillo era un constante
recordatorio de su sufrimiento, y también de su triunfo moral. Sin
luchaba por liberarse de las fuerzas de las tinieblas, una redención" (p. 150). Más adelante
volveré sobre este tema y su relación con la imagen "desde las nubes".
11 Véase la "Carta a José Joaquín Palma. Guatemala, 1878". Epistolario. 1862-1887. Tomo 1,
citado antes, pp. 109-112. La cita está en la p. 111 . Los proyectos épicos se afirman recurren-
temente a lo largo de la obra de Martf. Por ejemplo, en una carta a Mercado de 1888 afirma:
"Si yo escribiese sobre México, no me parecería que escribía, sino que hada un ramo [ .. .] Yo
podría hacer de México una epopeya nueva, aunque dicen que ya no se puede hacer, si me
fuera dado por unos cuantos años emanciparme de la fatiga del mundo". En : Epistolario.
1888-1891 . Tomo 11. pp. 50-53 . Cito de la p. 51 .
12 Véase el Epistolario. 1862-188 7. Tomo 1, citado antes, p. 84. Se ha pensado siempre que
el destinatario de esta carta era Máximo Gómez. Sin embargo, en la edición crítica del Epistola-
rio se indica que pudo ser Maceo u otro general sobresaliente de la Guerra de los Diez Años.
(p. 83, nota 2) De todos modos, se trata de un borrador, y no hay constancia de que Martf
enviara la carta. No obstante, los historiadores siguen identificando a Gómez como el destina-
tario principal.
13 Véase Vitier, Ese sol del mundo moral. México : Siglo XXI, 1975, pp. 68-69.
208 Arcadio Diaz Quiñones
embargo, en la carta, que es como un imaginario diálogo con los hé-
roes militares, Martí enunció lacónicamente su angustia y su desaso-
siego: "envidio a los que luchan". Hay en él, en esos años, una in-
tensa reacción de culpabilidad por no haber participado como sol-
dado en la guerra.
A la luz de su posterior práctica política y literaria, resultan eviden-
tes ciertos hilos futuros. La Guerra de los Diez Años dominaba su
imaginación histórica, y Martí quería fijar los hechos militares funda-
cionales que no conoció directamente. Su deseo era participar como
"cronista", ocupando un lugar que lo sacara de la ambigüedad. No
había podido ser guerrero, ni testigo presencial, pero sería escritor:
"seré cronista, ya que no puedo ser soldado". (p. 84) Al igual que el
martirio político sufrido en prisión, la actividad literaria y la historio-
grafía poética le conferían una identidad pública.
Como Walt Whitman, quien manifestó varias veces su deseo de
escribir un libro-testimonio de lo que vio durante la Guerra Civil
norteamericana, Martí anuncia un libro: "Sírvase darme las noticias
históricas que le pido -le requiere a Gómez- que tengo prisa de
estudiarlas y de publicar las hazañas escondidas de nuestros grandes
hombres". Las hazañas se transmitían oralmente, pero era indispen-
sable contarlas por escrito. La guerra se haría escritura, dotando de
perfil a los héroes acosados por el olvido: "Las glorias no se deben
enterrar sino sacar a luz", agrega en la carta. La guerra ya no sería una
memoria privada ni una simple sucesión de acontecimientos. Sería
una historia compartida, hecha pública en los diarios y en los libros.
Martí manifiesta expresamente que se sentía compelido a poner la
memoria al servicio del presente: le pide a Gómez información sobre
los móviles de la conducta de Céspedes, afirmando que "puesto que
escribo, es para defender". (p. 83) 14 Pero kon qué autoridad podía
fundar su voz de cronista épico y "defender" a los héroes, es decir,
14 Cintio Vitier se ha referido a esta primera carta de Martf a Gómez, para subrayar el deseo
de Martf de "defender• a los próceres. Ver los ensayos titulados "Ese sol del mundo moral• y
•La eticidad revolucionaria martiana• en Temas martianos. Segunda Serie. La Habana: Centro
de Estudios Martianos, 1982. Vitier asume la poética de Martf, y comenta: "El factor decisivo de
su pensamiento no le viene de los pensadores: le viene de los héroes y los mártires•. La cita se
encuentra en la p. 306. Luis Toledo Sande estudia las cartas de Martf a Gómez en Con el remo
de proa. Catorce aproximaciones. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 1990.
MARTÍ: LA GUERRA DESDE LAS NUBES 209
dar una visión del modo en que condujeron la guerra y gobernaron?
En la carta, Martí estableció de forma explícita su linaje: "Rafael
Mendive fue mi padre". (p. 84) Insistía, no en un árbol genealógico
que no poseía este hijo de humildes inmigrantes españoles, sino en la
tradición ilustrada y liberal nacional a la cual se afiliaba. La identidad
como hijo de su maestro y padre espiritual Rafael María de Mendive
(1821-1886) le tenía que ser reconocida porque lo colocaba al centro
de una tradición de liderazgo, aunque se encontraba fuera de los
límites del territorio y de la guerra.
En la carta le prometía a Gómez que "algún día he de escribir su
historia". Por tanto, necesitaba documentarse : "deseo comenzar ya
haciendo colección de sus autógrafos". (p. 84) Que sepamos, Martí
nunca llegó a escribir el libro, pero la guerra, en efecto, se hizo escri-
tura. Cobraba "forma" en innumerables versos, crónicas y discursos.
Martí no abandonó nunca la pasión por constituir el archivo. En
1893, en el prólogo a la antología Los poetas de la guerra, insistía en
la urgencia de afianzar la tradición noble de la edad heroica, vincu-
lada con su visión profética de marchar a la cabeza del culto público
nacional. Para el profeta, esa escritura se relaciona con el funda-
mento sagrado de la nación :
¿y quedará perdida una sola memoria de aquellos tiempos ilustres,
una palabra sola de aquellos días en que habló el espíritu puro y en-
cendido, un puñado siquiera de aquellos restos que quisiéramos re-
vivir con el calor de nuestras propias entrañas? De la tierra, y de lo más
escondido y hondo de ella, lo recogeremos todo, y lo pondremos
donde se le conozca y reverencie (... )1 5
15 Véase Obras Completas, t. 5, p. 229. Para el género de la biografía en el contexto cu-
bano, véase los trabajos de Agnes l. Lugo Ortiz: " Discurso revolucionario y estructuras mitifica-
doras: para una lectura de la de la biografía en guerra en la Cuba del siglo XIX" en La Torre (NE)
VII, núm. 25 (1993), pp. 55-77; y "'El alma cubana': poética y política del sujeto nacional en las
crónicas biográficas de José Martf en Patria" en Apuntes Postmodernos 5, núm. 2 (Spring 1955),
pp. 39-45.
210 Arcadio Diaz Quiñones
LA GUERRA CIVIL NORTEAMERICANA:
UN DEPÓSITO DE IMÁGENES
lPor qué Grant? Martí tendría razones de sobra para rechazarlo.
Durante la Guerra de los Diez Años, que coincidió con la presidencia
de Grant, la política de su gobierno había sido primero ambigua, y
luego francamente indiferente u hostil a los insurrectos cubanos.
Salvo John A. Rawlins (1831-1869), quien fue un decidido amigo de
los revolucionarios mientras era Secretario de Guerra de Grant, todo
se inclinaba a la política aconsejada por el Secretario de Estado,
Hamilton Fish, quien terminó apoyando a España. 16 De ello no habla
Martí en su crónica. Además, Grant había apoyado la anexión de
Santo Domingo, a lo cual sí alude Martí. Kómo es, entonces, que
habló de Grant con veneración? Esto se explica cuando se toma en
cuenta que la verdadera admiración de Martí era por el héroe militar
y por la guerra nacional paradigmática, y no por el gobierno civil de
Grant. 17 De hecho, Martí condensa en el texto sus reflexiones sobre
la democracia, y ahí -como veremos- hace la crítica de Grant.
Contrapone el innoble gobierno del presidente Grant, quien se había
convertido en un caudillo prepotente, con su larga fama como gue-
rrero: "Grant es ése, que se ha traído las botas de campaña a la Casa
Blanca". (p. 106) Grant, por ser norteamericano, le permite a Martí
un distanciamiento crítico. 18
16 Ramiro Guerra y Sánchez, En el camino de la independencia . La Habana: Editorial de
Ciencias Sociales, 1974, pp. 87-95. Para ese período es muy útil el libro de Luis Martfnez-fer-
nández, Torn between Empires. Athens, Georgia: University of Georgia Press, 1994. Sobre todo
el capítulo 5 "The Rearrangement of Political and Commercial Ties• que trata sobre el impacto
de la Guerra Civil en Cuba, Puerto Rico y Santo Domingo, pp. 153-186.
1 7 El historiador Emeterio S. Santovenia comentó la admiración que Martf sintió por Lincoln
y por Grant en su libro Lincoln in Martf. Traducción de Donald f. fogelquist. Chapel Hill : The
University of North Carolina Press, 1953. Sin embargo, Santovenia fuerza la analogía entre
Lincoln y Martf, y no tiene en cuenta el debate cubano sobre el caudillismo y la ambigua he-
rencia de las guerras de independencia.
18 Martf no se podía tomar esta libertad con los héroes latinoamericanos de la independen-
cia. Su crítica a estos héroes -en contraste con su visión de Grant- es, por lo general, más
ambigua; y en sus referencias concluye que la relación filial con esos héroes fundadores exige
que se les perdone : "Quisieron algunas veces lo que no debían querer; pero ¿qué no le perdo-
nará un hijo a su padre?", escribe en "Tres héroes•, de la Edad de Oro (1889). En Obras Com-
pletas t. 18, p. 308.
MARTÍ: LA GUERRA DESDE LAS NUBES 211
Hay todavía algo más que explica el interés de Martí en la figura de
Grant: Martí exigía un campo de acción para el letrado ilustrado en
los asuntos de la nación, análogo al que tuvo John Rawlins, a quien
destaca como "un árbol de virtud, todo hecho de valor y de justicia".
(p. 89) Los casos ejemplares de Grant y Rawlins le permitían, pues,
una analogía clave, una suerte de "vida paralela".
Sin embargo, este interés sólo es posible si tenemos en cuenta el
extraordinario fermento intelectual y político de Martí durante los
años neoyorquinos, la compleja experiencia metropolitana de la mo-
dernidad between empires y sus lecturas del trascendentalismo de
Emerson, de los abolicionistas radicales como Wendell Phillips, y de
Whitman. Lo vio bien Rubén Darío, en su libro Los raros (1905), en el
que se refería al periodismo de Martí, y a la impresión que le causa-
ron las "kilométricas epístolas" publicadas en La Nación, y en especial
la lectura del retrato de Grant: "mi memoria se pierde en aquella
montaña de imágenes, pero bien recuerdo un Grant marcial y un
Sherman heroico que no he visto más bellos en otra parte [... )". "No
hay duda -añadía Darío- de que ese tiempo fue el más hermoso
tiempo de José Martí". 19
La literatura, el periodismo y la fotografía de la Guerra Civil nor-
teamericana le proporcionaron a Martí un relato nacional arquetípico
y un depósito de imágenes. 20 La continua representación de la guerra
y sus actores contribuyó al desarrollo de una nueva historiografía na-
cionalista y a la formación de un canon literario e iconográfico. Walt
19 2a. ed. Barcelona : Editorial Maucci, 1905, p. 222.
20 Edmund Wilson, en su inspirado libro Patriotic Gore: Studies in the Literature of the Ame-
rican Civil War, estudió esa producción, que induye a Harriet Beecher Stowe, Abraham Lin-
coln, Mark Twain, George Washington Cable, Jr., Ulysses S. Grant, William T. Sherman, Mary
Chesnut, Ambrose Bierce y Walt Whitman, entre otros. "The period of the American Civil War
--escribe Wilson- was not one in which belles lettres flourished, but it did produce a remar-
kable literature which mostly consists of speeches and pamphlets, prívate letters and diaries,
personal memoirs and journalistic reports. Has there ever been another historical crisis of the
magnitude of 1861-65 in which so many people were so articulate?". Cito la edición : New
York: Farrar, Straus and Giroux, 1977, p. ix. Sobre la continuidad y la abundancia de la pro-
ducción intelectual en torno a la Guerra Civil, véase "The War that Never Goes Away•, de
James M . McPherson, en Drawn With the Sword. Refleetions on the American Civil War. New
York: Oxford University Press, 1996, pp. 55-65 . Las colecciones fotográficas de la Guerra Civil
son abundantes. Véase la reciente The Photographic History of the Civil War, ed. de William C.
Davis y Bell I Wiley. 2 tomos. New York : Black Dog & Leventhal Publishers, 1994 (1981-83).
212 Arcadio Diaz Quiñones
Whitman, por ejemplo, cultivó su persona poética en la posguerra
leyendo en público en innumerables ocasiones sus textos sobre Lin-
coln y declamando el popular poema "O Captain! My Captain!". 21 La
constelación de textos martianos en torno a la Guerra Civil forma
parte de este canon. Martí no contaba con estos recursos-ni con la
experiencia-para escribir sobre las guerras de independencia hispa-
noamericanas.
La producción periodística en torno a la guerra norteamericana fue
particularmente rica en los años ochenta, aunque predominó la me-
moria de los vencedores y se excluyó la perspectiva de los críticos así
como la participación de los afroamericanos en los monumentos que
iban poblando el Norte y el Sur. 22 Edmund Wilson y James M.
McPherson destacan la importancia, no sólo de libros y memorias,
sino de publicaciones como la Century Magazine que durante dos
años (1884-1886) dio a conocer la serie Battles and Leaders of the
Civil War. 23 Esas publicaciones dedicaron amplio espacio a populari-
21 Véase el libro compilado por Walter Lowenfels, Walt Whitman's Civil War, que contiene
una selección de sus artículos, cartas y poemas escritos durante los años de la guerra. New
York: Da Capo Press (1961 ]. Whitman, como ha demostrado David S. Reynolds, estableció una
identidad entre la Guerra y su poética en la nueva edición de 1881 de Leaves of Grass. Ver su
reciente biografía (Walt Whitman's America, New York: Knopf, 1995), en la que Reynolds es-
tudia las transformaciones del discurso de Whitman durante y después de la guerra, y destaca
cómo el poeta construyó su figura pública con nuevas connotaciones patrióticas asociadas a
Lincoln y a la guerra. Ver los capítulos titulados "My Book and the War are One• y
"Reconstructing a Nation, Reconstructing a Poet: Postbellum lnstitutions•, pp.412-494. Entre
1879 y 1880, Whitman repitió públicamente su discurso sobre Lincoln alrededor de veinte
veces. Es patente que ese Whitman es el celebrado por Martf en su famoso retrato del poeta.
22 Los museos, efemérides y los monumentos se establecieron ya durante el período de Re-
construcción, con algunas polémicas. Ver el libro de Michael Kammen, quien estudia la me-
moria selectiva y los conflictos de la conmemoración: Mystic Chords of Memory: the Transfor-
mation of Tradition in American Culture. New York: Vintage Books, 1993. Sobre la canoniza-
ción de Lincoln, véase el libro de Merrill D. Peterson, Uncoln in American Memory. New York :
Oxford University Press, 1994, sobre todo el cap. 3, "Filling Up the lmage•, pp. 82-140.
23 Esta serie fue publicada poco después en 4 tomos compilados por Robert Underwood
Johnson y Clarence C. Buel, Battles and Leaders of the Civil War, New York: Century Co., 1884-
1888. En el tomo III se reproduce el relato de la batalla de Chattanooga escrito por el propio
Grant para sus Memoirs . En esa versión de Grant, la toma de Lookout Mountain no tiene la
importancia que le atribuyeron otros al convertirla en la "Battle Above the Clouds". Ver tomo
111, pp. 679-711 ; y en especial la p. 695 . Una edición reciente de las Personal Memoirs of U.S.
Grant, ed. de E.B. Long e introducción de William S. Mcfeely: New York: Da Capo, 1982. Es
indispensable el libro de James M . McPherson, Battle Cry of Freedom: the Civil War Era . New
York: Ballantine Books, 1989.
MARTÍ: LA GUERRA DESDE LAS NUBES
213
zar los hechos y los mitos de la guerra, y las escenas de combate, a
menudo con vertientes melodramáticas y sensacionalistas, para satis-
facer el amplio mercado editorial. Martí leyó esa producción y se
dedicó a reinterpretar la guerra, sometiendo sus "fuentes" a un pro-
ceso de elaboración. El cronista-profeta construía su propio archivo, y
manejaba con libertad sus lecturas. Recogía información procedente
de diferentes publicaciones, periódicos y cartas de corresponsales.
Martí tenía conciencia de las condiciones de su producción periodís-
tica: dice escribir sus crónicas "entre un mundo de papeles" y un
"rimero de libros políticos", y reuniendo materiales heterogéneos que
le servían para su propia escritura. 24
En la modernidad, como certeramente ha observado Julio Ramos,
"hasta los héroes están sujetos a las leyes de intercambio" del mer-
cado, aunque "es precisamente esa sujeción lo que posibilita un dis-
curso crítico que bien puede asumir el aura de la pureza y el he-
roísmo" .25 Podríamos conjeturar que a partir de las fuentes contem-
poráneas que encontró, Martí elaboró su retrato de Grant. En primer
lugar, él mismo señala que, después de la muerte de Grant, mientras
se preparaba el funeral, "los detalles más menudos de la vida del ge-
neral llenan, de la fecha al pie de imprenta, los periódicos". 26 En se-
gundo lugar, Martí era lector asiduo de la Century Magazine, revista
24 Véase lo que Martí le relata a Manuel Mercado: "Entre un mundo de papeles le pongo
estas líneas. Se reiría de mí si me viera. De un lado, un rimero de libros políticos, para que ni
una de las afirmaciones de la Historia de la campaña vaya sin cimiento sólido. De otro,
Historias italianas, para refrescar recuerdos de Garibaldi, sobre quien tuve que hablar ayer. Al
codo, Darwines y Antropologías; -porque ahora hay aquí un Congreso Antropológico [ ... ] Y
Cuba en el corazón, pidiéndome mis mejores pensamientos•. Ver •Carta del 28 de mayo,
1888". Epistolario. 1888-1891 . Tomo 11, p. 36. Fina García Marruz ha contrasta el periodismo
practicado por Martf en México y en Nueva York, en "El escritor•, citado antes, p. 195. Sobre el
periodismo de Martí, véase Susana Rotker, La invención de la crónica. Buenos Aires: Ediciones
Letra Buena, 1992; y el libro de Julio Ramos, Desencuentros de la modernidad en América
Latina, México: Fondo de Cultura Económica, 1989, sobre todo los capítulos titulados
"Maquinaciones: literatura y tecnología" y "Esta vida de cartón y gacetilla: literatura y masa•,
pp. 153-201 .
25 Desencuentros de la modernidad, citado antes, p. 91 . Desde luego, es necesario tener en
cuenta los trabajos pioneros de Angel Rama, por ejemplo, "La dialéctica de la modernidad en
José Martí", en Estudios Martianos. Puerto Rico: Editorial Universitaria, 1974, pp. 129-197. Es
también de gran interés el ensayo reciente de Rafael Rojas "Fugas de la modernidad en José
Martí", en Apuntes Posmodernos V, núm. 2 (Spring, 1995), pp. 21-26.
26 Véase Obras Completas, t.13, p. 80.
214 Arcadio Diaz Quiñones
de enorme éxito comercial: en 1884 escribía con entusiasmo sobre la
modernidad de la revista, y comentaba los materiales que la publica-
ción presentaba sobre la Guerra Civil.27 Contaba, en tercer lugar, con
la ayuda del libro de su amigo Charles Dana, The Life of Ulysses S.
Grant (1868), a quien cita textualmente; con la propia autobiografía
de Grant, The Personal Memoirs of U. S. Grant (1885) a la cual alude
en su retrato; y acaso con el libro de John Russell Young titulado
Around the World with General Grant. 28
En parte de ese corpus reaparece intensamente mitificada la lla-
mada "Battle Above the Clouds", batalla que fue parte de la decisiva
campaña de Grant en Chattanooga (Tennessee) y abrió las puertas
para la conquista del Sur. Según McPherson, se trató de la toma de
Lookout Mountain (noviembre de 1863): "The Yankee infantry
scrambled uphill over boulders and fallen trees through an intermi-
ttent fog that in later years became romanticized as the "Battle Above
the Clouds". 29 Como veremos más adelante, Martí se refiere específi-
27 El artículo se publicó en La América, de febrero de
1884. Ver Obras Completas, t. 13, pp.
430-432 y pp. 447-450.
28 Charles A. Dana (1819-1897) fue co-autor de un libro con J.H. Wilson titulado, The Life
of Ulysses S. Grant : General of the Armies of the United States . Springfield, Massachusetts: Gur-
don Bill & Company, 1868. Dana, quien trabajó como ayudante del Secretario de la Guerra
Stanton en el Gabinete de Lincoln, fue después el editor del diario The Sun de Nueva York.
Martf colaboró en su diario y se consideró su amigo. En 1863 Dana fue enviado al Mississippi
con el propósito de verificar la situación de Grant, y elogió su capacidad y la lealtad de sus
soldados. (Ver McPherson, Battle Cry of Freedom , pp. 589-590.) Dana reunió sus Reco//ections
of the Civil War: With the Leaders at Washington and in the Field in the Sixties, New York:
Appleton, 1898. Edmund Wilson destaca el verdadero "revival" de la Guerra Civil que generó
la Century Magazine entre 1884 y 1887, la cual publicó capítulos y extractos de las memorias
de Grant y una serie sobre "Battles and Leaders of the Civil War•. John Russell Young recogió
entrevistas a Grant que incluyen opiniones sobre batallas y generales en el libro Around the
World with General Grant 2 vols. New York: The American News Company, 1879.
29 Batt/e Cry of Freedom, p. 678. Es curioso que el propio Grant no le otorgara ninguna im-
portancia a la toma de Lookout Mountain : "The battle of Lookout Mountain is one of the ro-
mances of the war. There was no such battle, and no action even worthy to be called a battle
on Lookout Mountain. lt is ali poetry•, declara en una entrevista, en Around the World with
General Grant, citado antes, vol. 11, p. 306. La bibliografía sobre la campaña de Chattanooga, y
específicamente sobre la toma de Lookout Mountain, es muy abundante. En la biografía de
Dana, The Life of Ulysses S. Grant, citada antes, Chattanooga es una campaña memorable para
la historia, y un triunfo glorioso para Grant. (p. 150). Desde la historia militar, y para una valo-
ración positiva de Grant, véase el libro de ).F.C. Fuller, The Generalship of Ulysses S. Grant.
New York : Da Capo Press, 1991 (1929]. Fuller sostiene que la guerra norteamericana fue la
primera guerra moderna.
MARTÍ: LA GUERRA DESDE LAS NUBES 215
camente a toda la campaña de Chattanooga, a la toma de Lookout
Mountain y a la "batalla sobre las nubes", uno de los "gloriosos suce-
sos" que inspira los códigos alegóricos e icónicos centrales de su
propia crónica. (pp. 99-100) Por otra parte, veremos también que
la biografía de Grant escrita por Dana fue una de las fuentes de las
metáforas, epítetos y anécdotas que Martí asimiló y elaboró.
EL GUERRERO HEROICO Y LA NACIÓN: ULYSSES S. GRANT
La crónica de Martí pretendía ser un retrato del hombre y de su
pueblo, ambos arquetípicos. La figura de Grant proyectaba una ar-
monía ideal preestablecida entre el guerrero y la nación. Para la gue-
rra del Norte, Grant era el "caudillo que le dio su espíritu natural, in-
genuo, y expelió de ella el espíritu académico, exótico, nació como
su pueblo, de la pobreza y de las privaciones". (p. 104) La "perfecta
analogía" entre el hombre y la tierra -una comunidad nacional y
trascendente- era condición indispensable en la visión épica mar-
tiana. Además, la guerra se presentaba como una expresión "artística"
del pueblo, una expresión "espontánea y completa", un todo en sí,
que expresa también lo "universal " :
...verdad que tuvo detrás de sí, supliendo sus filas con una abundancia
y determinación análogas al tamaño de la lucha, un pueblo de su
mismo origen y tendencias, que en aquel hombre que adelantaba y
arrollaba reconocía con placer su propio espíritu; [...) Pero mirando en
aquella asombrosa guerra, con el superior sentido que el íntimo
conocimiento de ella crea, nada sobrenatural se nota en ella, sino una
de las expresiones humanas más espontáneas y completas; la más
completa y artística, acaso con el gran arte de las cosas universales, de
cuantas hasta hoy conoce el hombre; por cuanto estuvieron con ella
en perfecta analogía, desenvueltos pujantemente al calor de una
libertad ilimitada, los elementos del acto con sus agentes y sus
métodos. (pp. 103-104)
El marco heroico y redentor está puesto de entrada. Grant, quien
"nació de pobres", llegó a ser "general en jefe de un ejército activo
de doscientos cincuenta mil soldados que peleaba por la libertad del
hombre". (p. 83) Se exalta a Grant como paradigma : "Culminan las
216 Arcadio Diaz Quiñones
montañas en picos y los pueblos en hombres. Veamos cómo se hace
un gran capitán en un pueblo moderno" (p. 84). Para explicarse,
Martí abandona el modo narrativo de la crónica por un lenguaje más
discursivo: "Los hechos legítimamente históricos son tales, que cada
uno en sí, a más de reflejar en todo la naturaleza humana, refleja es-
pecialmente los caracteres de la época y la nación en que se pro-
duce; y dejan de ser fecundos, y aun grandiosos, en cuanto se apar-
tan de su nación y de su época". (p. 104) En contraste, resulta ilumi-
nador el caso del General George B. McClellan (1826-1885), uno de
los generales "académicos", a quien Martí en otra crónica opone a
Grant, precisamente porque no se encontraba en armonía con su
pueblo:
Pero no iba con el espíritu de su pueblo, a quien excedió siempre en
moderación y cultura. No entendió que esta nación, levantada a la
cumbre en una hora, quería la guerra de Grant: una guerra de hora.
[... ) iVencer, vencer de cualquier modo, vencer de prisa! 30
El héroe nacional se presenta en el texto como una fuerza surgida
de la naturaleza. Grant es representado como una figura provinciana
que ascendió a militar heroico admirado por amigos y adversarios,
porque estuvo dispuesto a cumplir con su misión nacional: "no bata-
llas que brillan, sino golpes que aturden". (p. 102) Demostró su supe-
rioridad sobre el campo de batalla, dispuesto, dice Martí, a
"exterminar el poder militar del Sur". (p. 102) "Vio que, dejando caer
su fuerza enorme sobre el enemigo, debilitado, podía extinguirlo; y la
dejó caer". (p.103)
La violencia de Grant era para Martí fundacional y sagrada, puesto
que se trataba de una guerra redentora, con clara dirección política
de Lincoln y con confianza absoluta en la nueva sociedad que surgiría
de ella.31 La necesidad de subyugar al enemigo en una guerra breve
30 Véase Obras Completas, t. 13, p. 293. La crónica es de noviembre de 1885, y la escribió
con motivo de la muerte de McClellan .
31 Los historiadores más destacados han estudiado el carácter totalitario y exterminador de
la guerra concebida por Lincoln y Grant, y defendida por Martí desde el punto de vista histó-
rico y filosófico. Ver los ensayos de McPherson titulados, "Lincoln and the Strategy of Uncondi-
tional Surrender•, en el cual interpreta la Proclama de Emancipación de 1863 como un acto de
justicia pero también como una necesidad militar, como medio y como fin . En Lincoln, the War
President: the Gettysburg Lectures. Ed . Gabor S. Boritt. Oxford-New York : Oxford University
MARTÍ: LA GUERRA DESDE LAS NUBES 217
pero contundente es justamente lo que Martí elogia cuando habla de
los generales William T. Sherman (1820-1891) y Philip H. Sheridan
(1831-1888) en otra crónica, de 1888:
El modo más generoso de pelear es destruir todos los recursos de
guerra del enemigo, sus caballos, sus reses, sus cosechas, sus posadas,
sus aperos de labranza. Conque fa comer vienen al valle? iPues que
coman ceniza! iY así en un año, con Sherman partiéndolos en dos,
Oeste abajo; con Grant amartillándoles el frente; con Sheridan
picándoles el riñón en Shenandoah, flacas las bestias hasta el hueso y
los hombres hasta el esternón, se acabó la guerra! 32
Martí articula una visión con símbolos compactos y con hipérboles
épicas. Exalta la resistencia física de Grant, todo lo que lo hacía im-
placable con el enemigo, al que estaba dispuesto a aniquilar. Abun-
dan las fórmulas paralelas que traen ecos de los cantares de gesta:
"Donde todo General se hubiese retirado, Grant resistía y vencía. Ya
le tenían la mano sobre el cuello; ya no tenía donde poner el pie el
caballo, de tanto muerto en torno; ya lo acorralaban contra un río; él
concentra sus fuerzas, fuma su cigarro, espera en calma ... " (p. 96).
Acumula las metáforas orgánicas que ponen de relieve la grandiosa
desmesura del héroe en la batalla, su poder y su carisma. Grant era
una montaña: "Y cuando Grant avanzaba sobre Lee, poderoso e im-
penetrable como montaña que se mueve, los federales estuvieron
muriendo de un mayo a un junio, en un solo campo de operaciones,
mil por día". Era una mole: "Grant no pelea contra Lee como general
que proyecta, sino como mole que avanza". (p. 101)
El destino de Grant estaba _ya prefigurado en las referencias a la
"montaña encendida" que encontró en la genealogía y los blasones
de la familia Grant que le ofrecía el libro de Dana, y que Martí trans-
Press, 1992, pp. 29-62 . Y también : " From Limited to Total War: 1861 -1865 ", en Drawn With
the Sword, citado antes, pp. 66-86. Por otra parte, Gerald F. Linderman estudia agudamente la
guerra de terror defendida por Grant y Sherman, así como la relación entre valentía y masculi-
nidad en el discurso de la guerra. Véase su excelente libro, Embattled Courage: The Experience
of Combat in the American Civil War. New York: The Free Press, 1989, sobre todo el capítulo
1 O, "A Warfare of Terror," pp. 180-21 S.
32 Véase el texto en Obras Completas, t. 13, p. 127. En esta crónica sobre el general Sheri-
dan publicada en La Nación en 1888, Martí vuelve a tratar el problema del militar en la repú-
blica.
218 Arcadio Diaz Quiñones
formó en alegoría. Casi nunca cita directamente, pero hay frecuentes
alusiones y paráfrasis, como se comprueba cuando Martí evoca los
símbolos del linaje de los Grant como marcas de su originalidad y
promesa:
De ocho generaciones americanas vino Grant; generaciones de
campesinos y soldados. lSe acendran las cualidades de los padres al
pasar por los hijos? lSerán los hombres meras representaciones de
fuerzas espirituales que se condensan y acentúan? "iFirme! ifirme!"
rezan los motes del linaje de Grant; uno sobre una montaña que
humea, otro sobre cuatro eminencias encendidas: "iFirme, Craig
Ellachie!" (pp. 84-85) 33
Grant pasa a ser, en el relato épico, la "montaña encendida"
anunciada ya en el escudo familiar, convertida por Martí en emblema
del héroe, que volvería a usar después cuando retrate a Bolívar en
1893. 34 La "montaña", además, tiene claras resonancias proféticas,
que recuerdan el paradigma de Moisés, el "monte bíblico" y las Ta-
blas de la Ley:
[.. .) Montaña encendida, regimiento, firmeza; todo eso se encuentra
en Grant, y va con él, maceando, aplastando, arremolinando,
33 Compárese el texto de Martf con las referencias a los escudos de armas de los Grant en el
libro de Dana: " In 'Collectanea Topographica et Geneologica,' vol. vii., it is stated that Lieute•
nant General Francis Grant was buried in Hampshire, England, December 2, 1781 , and that his
monument bears as a cresta burning mount with the motto: 'Steadfast.' in 'Fairbairn 's Crests of
the Families of Great Britain and lreland' twenty-one different crests of the Grant family are
given . One of them represents a burning hill with four peaks, each surmounted by a ílame, with
the motto: 'Stand sure: Stand fast: Craig Ellachie!'" Ver el texto completo en The Life of Ulysses
S. Grant, citado antes, pp. 19-20. Un cotejo con el libro de Dana proporcionaría otros casos de
relación concreta, como la anécdota heroica de los leños que acarreaba el joven Ulysses, (p.
23); y el elogio que hace Dana del genio militar de Grant, •a perfect embodiment of the great
American characteristic, faith in the manifest destiny of the republic". (pp. 398-415) Cito de la
p. 406.
34 En el discurso en honor de Simón Bolívar, Martf lo presentó bajo la misma metáfora : " ide
Bolívar se puede hablar con una montaña por tribuna, o entre relámpagos y rayos, o con un
manojo de pueblos libres en el puño, y la tiranía descabezada a los pies ... 1• (241 ). Luego lo
compara con un monte: "Como los montes era él ancho de base, con las raíces en las del
mundo, y por la cumbre enhiesto y afilado, como para penetrar mejor en el cielo rebelde. (... )"
(242-243) Usa la misma imagen para referirse a San Martín : "murió frente al mar, sereno y
canoso, clavado en su sillón de brazos, con no menos majestad que el nevado de Aconcagua
en el silencio de los Andes" (233). Véase el texto sobre Bolívar, de 1893, en Obras Completas , t.
8, pp. 241-248. El retrato de San Martín en el mismo tomo, pp. 225-233 .
MARTÍ: LA GUERRA DESDE LAS NUBES
219
tundiendo. En Chickahominy, cuando en un cuarto de hora acaba de
perder once mil hombres, sin moverse de la silla manda renovar el
ataque. [. .. ] En Chattanooga: "iarriba, arriba!" por la montaña, entre
las nubes, por encima de las nubes; se ven de abajo como cintas de
fuego y se oyen estampidos graneados; al resplandor de la fusilería, la
bandera sube; en lo más alto del pico ruedan las balas tras los
confederados, monte abajo; ila montaña encendida! (p. 85) 35
LA DEMOCRACIA NORTEAMERICANA Y LA CRÍTICA AL CAUDILLO
Sin embargo, el héroe de la guerra alberga al mismo tiempo al ti-
rano en la paz. Esa antítesis organiza el texto. Martí reacciona vigoro-
samente contra la política veleidosa y personalista de Grant, y su no
reconocimiento de las leyes: "todo lo feo y rugoso del interior de la
vaina", como le había escrito a su amigo Mercado. 36 Grant presidente
se entregó a la corrupción pública, y a hombres de negocios sin es-
crúpulos. Pretendió hacer valer sus deseos en desmedro del bien co-
mún, rebajando inevitablemente la concepción democrática del po-
der: "costumbre lisonjeada de mando absoluto y carencia del hábito
de obedecer; desdén de toda ley minuciosa y progresiva y carrera
súbita hecha fuera de la práctica natural y ordenada de las leyes". (p.
108)3 7 Pero ante su muerte el pueblo le perdona su despreciable
conducta presidencial. El guerrero escapa la "decadencia" porque era
35 Pasajes como éste recuerdan la visión religiosa que tenía Martf de la lucha por la inde-
pendencia de Cuba, que es la otra "cruzada" implícita en "Grant". Para el profeta, la Guerra de
los Diez Años era la Ley: "Pero todavía tiene oficio la palabra --escribe Martí- si ha de servir
al cumplimiento de la profecía del 1O de Octubre". (En el "Discurso del 1O de octubre de
1888". Obras Completas, t 4, p. 230.) Más sobre la figura de Moisés y el cruce de lo religioso y
lo nacional en Martf en mi ensayo anterior, "Martf: las guerras del alma", citado antes.
36 En la carta de abril de 1886, citada antes, p. 331. Sería productivo comparar el texto de
Martf con el retrato que de Napoleón hace Emerson. En líneas generales Emerson sitúa a Napo-
león como hombre "natural ", de origen humilde, quien, como Grant, no llegaba a las alturas de
los espíritus "superiores". Véase el texto en Seleeted Writings of Emerson , ed. de Donald
McQuade. New York: The Modern Library, 1981, pp. 479-498. Sin embargo, la herencia que
deja el Napoleón de Emerson es sólo la destrucción y la desolación. Ver los comentarios críticos
sobre la concepción de los "representative men" de Emerson en el libro de Robert D. Richard -
son Jr., Emerson. The Mind on Fire. Berkeley: University of California Press, 1995, pp. 413-417.
37 En un texto anterior había escrito sobre Grant: "La silla de la Presidencia le parecía caba-
llo de montar; la Nación regimiento; el ciudadano recluta". Obras Completas, t. 13, p. 82 .
220 Arcadio Diaz Quiñones
portador de la identidad esencial de la nación con la que tenía una
relación profunda y orgánica, y porque contribuyó a refundar su
pueblo para la modernidad. Toda la primera parte del texto había
exaltado su marcha ascencional. Sin embargo, Grant, incapaz de
cumplir con el ideal de buen gobernante, se olvidó de las leyes de la
polis. En todas estas consideraciones hay una dilatada reflexión indi-
recta, entre imperios, sobre el problema del caudillismo cubano y la
concepción de la república futura. 38 Este continuó siendo un tema
fundamental para Martí, en su texto de 1891 sobre San Martín pre-
senta los peligros del caudillismo como una lección ejemplar en la
vida del héroe:
Vio en sí cómo la grandeza de los caudillos no está, aunque lo
parezca, en su propia persona, sino en la medida en que sirven a la de
su pueblo; y se levantan mientras van con él, y caen cuando la quieren
llevar detrás de sí. [... )3 9
38 Jorge !barra en su José Martf. Dirigente político e ideólogo revolucionario, citado antes,
deja claro que Martf se oponía a la dictadura que veía en el plan Gómez-Maceo : " La simple
lectura de los documentos ... nos lleva a la conclusión de que se proclamó demasiado ostentosa
y descarnadamente la necesidad de una dictadura revolucionaria ". (p. 57). Aparte de los traba-
jos citados, ver el ensayo de Jean Lamore "José Martf frente a los caudillismos de la época libe-
ral. (Guatemala y Venezuela)". Anuario del Centro de Estudios Martianos 3 (1980) : pp. 133-149.
Lamore se detiene en la etapa guatemalteca para examinar la actitud de Martí ante los gobier-
nos "liberales". Según Lamore, Martí observó en Guatemala una "forma nueva de caudillismo
hecho de una mezcla de paternalismo y mano férrea• (p. 141 ). Comenta, además, la estancia
de Martí en Venezuela, y el caudillismo de Guzmán Blanco. Ver también el libro de lbrahim
Hidalgo Paz, Incursiones en /a obra de José Martf. La Habana : Centro de Estudios Martianos y
Editorial de Ciencias Sociales, 1989. Sobre todo, la información que ofrece en el primer capí-
tulo, pp. 11-83.
39 En el texto "San Martín", citado antes, p. 233 . En otra crónica, sobre el General Sheridan,
Martí reitera enfáticamente su posición en el debate sobre la dictadura militar. Los términos en
que se enuncia la posición de Sheridan describen perfectamente también la de Martí:
iPelear es una cosa y gobernar es otra! Subordínese, decía Sheridan, el empleo militar, que
es el agente de la ley, al gobierno civil, que es la ley. La guerra no inhabilita para el gobierno;
pero tampoco es la escuela propia del arte de gobernar.
Véase Obras Completas, t. 13, p. 121 . La crónica, escrita con motivo de la muerte de Sheri-
dan, está fechada en agosto de 1888. Desde luego, la preocupación por el caudillismo militar
es constante, y se intensifica a medida que se prepara la reanudación de la guerra, como se
observa en sus discursos revolucionarios de Nueva York. En 1890, declara: "yerra a sabiendas
el que diga [.. .] que el cubano libre que tiene en algo la salud de la patria y el honor, no es más
que silla de monta, para que el tirano militar se pavonee, después de la guerra triunfante, sobre
una tribu de demagogos sumisos.• Cito del "Discurso en conmemoración del 1 O de Octubre de
1868", en Obras Completas, t. 4, p. 251 .
MARTÍ: LA GUERRA DESDE LAS NUBES 221
La crítica de Martí a Grant también está articulada explícitamente:
"Perdió su majestad por haber comprometido la de las leyes". (p.
113) Martí contrasta la caída de Grant con las formas y las reglas de la
cultura política democrática norteamericana, reglas producidas en el
transcurso de su propia historia. La tradición democrática exaltada
por Martí se sustenta en instituciones religiosas, políticas y legales que
protegen a los miembros de la comunidad contra las amenazas de la
corrupción del poder. La visión negativa del caudillo queda subra-
yada por el contraste con lo que parece ser la utopía de la pureza
nacional que acaso coincida con la utopía democrática "americana"
de Martí:
[... ) un país de pregunta y de respuesta, donde a todo hombre se pone
desnudo y se le mira del revés, y a cada acto se lo ve en la entraña, y
si no sale puro, se le quiebra; un país de "junta de oraciones", de
prayer meeting, donde en las salas de las iglesias aprenden hombres y
mujeres a usar de su palabra revelando en voz alta sus pecados,
denunciando los del vecino y pidiendo al pastor que les explique sus
dudas sobre el dogma; un país de periódico vivo, donde cada interés,
no bien asoma, ya tiene su diario, y en él acceso todos los interesados
en común, de modo que no hay injuria ni sospecha sin voz, y prensa
que la publique, y tribunal dispuesto a censurarla; un país prendado,
sí, de aquel hombre marcial, terco y arremetedor como él, que había
quebrantado a sus rivales y abierto vías a la prosperidad mayor que la
historia escrita recuerda en los siglos; pero un país que, por encima de
todo, al que le escatima o amenaza su derecho, lo denuncia y lo
vuelca". (pp. 109-11 O)
La segunda parte del retrato de Grant es, pues, la crítica del tirano.
No obstante, la voz narrativa al final del texto insiste en la reconcilia-
ción nacional y en la utopía moderna hecha posible por el héroe y su
gesta. La última proeza del guerrero es su muerte, que hace posible la
reconciliación nacional. Los ritos funerales le permiten a la comuni-
dad restaurar su integridad, recuperando una armonía desarticulada.
Muere en paz: hasta sus adversarios reconocieron su fama y su honra.
Martí mismo le otorga fama mediante su texto, con admiración por el
guerrero que logró mantener intacta la nación. El lector de la crónica
deberá retener la reflexión sobre la muerte del héroe que cierra el
Arcadio Diaz Quiñones
222
texto, en la que el narrador se identifica con la trascendencia nacio-
nal y moderna que ha adquirido el país:
Desde sus ojos profundos, enternecidos por el agradecimiento al
pueblo que le perdonaba sus yerros y lo miraba en su hora de morir,
contemplaba con un digno y elevado cariño a los héroes equivocados
a quienes le fue dado un día combatir sin reposo y someter sin ira; y
su mano descarnada, extendida al Sur desde la orilla de su tumba con
buena voluntad, ha sido recogida por amorosa admiración, como
tesoro nacional, por sus gallardos enemigos. La nación de los hombres
ha empezado, y este muerto, a pesar de sus grandes errores, ayudó a
abrir camino para ella. (p. 115)
LA GUERRA DESDE LAS NUBES:
EL LUGAR DEL LETRADO VISIONARIO
Martí se identifica obviamente con John Rawlins, el letrado virtuoso
que cumplía la función de consejero: "De los labios de Rawlins sa-
lían, acabadas y perfectas, las ideas que, en su forma rudimentaria de
instinto, fatigaban el cerebro de Grant". (p. 89). 4º Su función era arti-
cular la visión de la totalidad, poner en guardia al héroe, velar su per-
sona pública y corregir sus excesos: "Verdad es que en el principio de
la guerra [Grant) tuvo de consejero a Rawlins, que para él meditaba,
abatía intrigas, disponía planes de conducta y refería batallas" (p.
103). Rawlins, como Lincoln, y como quería ser el propio Martí, era
un ser "superior", revestido de una importancia absoluta en el orden
del espfritu, y descrito con ecos del "filósofo" platónico emersoniano,
caracterizado por la "intelectualidad y la hermosura". Son las virtudes
del ciudadano visionario que puede verlo todo desde las nubes, y
40 Sobre Rawlins, también hay que ver las páginas que Dana le dedica a su encuentro con
Grant, Life o( Ulysses, pp. 47-48. Véase también el libro de James Harrison Wilson, The Life of
John A. Raw/ins, New York, 1916. Hay información sobre la amistad entre Rawlins y Grant en la
biografía de William S. McFeely (Grant: A Biography. New York : W .W . Norton & Company,
1982), pp. 85-87 y 329-331 . Jacob Dolson Cox, Secretario del Interior durante la presidencia
de Grant, y veterano de la guerra, confirma que Rawlins era, "the good genius of his friend in
every crisis of Grant's wonderful career ... as courageous to speak in a time of need as Nathan
the prophet, andas absolutely trusted as Jonathan by David ". Citado por McFeely, p. 299 .
MARTÍ: LA GUERRA DESDE LAS NUBES 223
cumplir su función de mediador en la polis conforme a sus valores y
paradigmas.
El texto "Grant" trabaja autorreferencialmente la pareja Martí/Raw-
lins, a la vez que establece una jerarquía, un rango más alto para la
"intelectualidad y la hermosura". Rawlins pertenecía a la "familia" de
espíritus a la cual se afiliaba Martí:
Rawlins había vivido de hacer carbón hasta sus veintitrés años;
Rawlins, que murió más tarde, de Secretario de la Guerra. Solo se
educó; solo se hizo abogado; solo impuso respeto a sus cofrades; se
habituó a pensar y a obrar solo. Y solo podía pensar y obrar sin miedo,
porque no le dominó más pasión que la justicia. [... ] (p. 89)
Martí describe a Rawlins con simpatía, pero va mucho más allá;
pretende conocer su espíritu. Hay un efecto especular y aun mimé-
tico en la representación de Rawlins, una relación íntima entre el ob-
servador y el observado. Rawlins acompaña al héroe épico como
consejero y se opone a la figura del tirano. Representa la fuerza, pero
también el respeto a las leyes, la vigilancia constante. la antropología
que se descubre en los textos martianos afirma un orden jerárquico:
las diferencias entre "caracteres" que traen sólo la fuerza, y los que
poseen la comprensión de lo universal. los caracteres "superiores"
tienen la capacidad de enunciación. Su mención legitima al propio
Martí:
Otros caracteres hay, entre esos primarios y originales nacidos
derechamente o con pocas trabas de la Naturaleza, que no traen de
ella sólo la fuerza, como el de Grant, y cierta generosidad que viene
siempre con la fuerza verdadera; sino que, como el de Lincoln, como
el de Garfield, como el de Rawlins mismo, traen con la fuerza, consti-
tuyendo un grado superior en los caracteres primarios, la intelectuali-
dad y la hermosura, y de ellas la capacidad y la necesidad activa de
asimilarse el resultado entero del trabajo humano. [. ..) (p. 108)
la imagen más poderosa para el lugar del letrado -y para la histo-
riografía romántica en la que podríamos situar a Martí- es, precisa-
mente, la de las nubes, que proviene de la batalla de Lookout
Mountain conocida como "The Battle Above the Clouds". Las guerras
deben verse desde las nubes, afirmó Martí ofreciendo una metáfora
platónica del conocimiento. La acentuación del contraste entre lo
224 Arcadio Diaz Quiñones
superior y lo inferior permite también distinguir entre el mundo visi-
ble y el inteligible. La contemplación desde lo alto hace posible que
la guerra sea vista no como un caos de episodios inconexos, sino
desde la comprensión que le permite al letrado fijar y expresar el
sentido del exterminio y del sacrificio. 41 Desde la altura, el letrado
puede comprender los arquetipos de la historia, e insistir en la capa-
cidad redentora del sacrificio. Esta concepción corresponde, además,
a la posibilidad de "resurrección", a una especie de vita nuova, una
nueva era inaugurada por el sacrificio de los muertos. 42
De la canonización de Lookout Mountain en la postguerra, extrae
Martí la imagen desde las nubes. Vale la pena recordar aquí el pasaje
poético en el que Martí recreó el triunfo de los federales en dicha
batalla, "montaña arriba", y cada uno con la bayoneta que "brilla
como una serpiente de anillos de plata":
El día viene; un día hermosísimo, que convida al triunfo. Pero la
bruma envuelve la cumbre de la más elevada de las ciudadelas. Sin
que lo sienta el enemigo, le han tomado los federales, [... ] iMontaña
arriba van los federales, a la bayoneta, que, al Sol que resplandece,
brilla como una serpiente de anillos de plata que adelanta sobre el
vientre a saltos! Suben con arrebato irresistible. Un cañonazo divide
las filas, como un relámpago en las nubes; ciérranse las filas tras el
cañonazo, como las nubes tras el relámpago. Entran los asaltantes por
la bruma de la cumbre, donde ya apenas se les ve desde abajo. (pp.
99-100)
Las nubes: la totalidad puede ser vista teatralmente por el veedor
sutil, para utilizar el término que Martí traduce en su "Emerson"
41 En su estudio sobre los tropos de Martf, lvan A. Schulman ofrece ejemplos del símbolo
•nube" en Martf, asociándolo con otros símbolos como el •monte•, y con la tradición profética
y neo-platónica. En la lectura de Schulman, •nube" remite a una esfera superior del ser y del ar-
tista. Ver su libro Símbolo y color en /a obra de José Martf. Madrid : Editorial Credos, 1960. So-
bre todo las pp. 183-185.
42 Hayden White en su libro, citado antes, se refiere a la concepción de Michelet del "papel
del historiador como un custodio de la memoria de los muertos• (p. 157). Lionel Gossman, en
relación con Michelet y la tradición romántica, pone de relieve la definición de la historia como
•resurrección", y la importancia de la redención en el entramado sus relatos históricos. Ver
between History and Literature. Cambridge, Massachusetts: Harvard University Press, 1990.
Estas concepciones son muy pertinentes para el estudio de Martf.
MARTÍ: LA GUERRA DESDE LAS NUBES
225
(1882), quien vivió "viendo lo invisible y revelándolo". 43 Es también
el lugar de enunciación que dinamiza el viejo topos de las armas y las
letras dominante en su carta de 1877 a Máximo Gómez. El narrador,
guiado constantemente por la razón ilustrada y por la poesía visiona-
ria, puede ver -comprender- más y mejor que el propio héroe
épico. Martí debe recurrir al lenguaje místico, pues sólo unos "pocos"
pueden vislumbrar en la imagen de la humanidad desgarrada la
"suprema dicha" que le aguarda a la "especie humana":
Las guerras deben verse desde las nubes. Bien está que medio millón
de seres humanos mueran para mantener seguro a la Humanidad su
único hogar libre sobre el Universo. Allá, desde arriba, los hombres
deben parecer- ondulando, fabricando, abrazándose cuerpo a
cuerpo, hasta para guerrear,- como esos bulbos vivos, henchidos de
gusanos invisibles, que en grandes masas pugnan, con movimientos
incesantes y torpes, por romper las raíces de los árboles que acaso en
ellos mismos se convierten en una forma más libre y animada de la
vida. Son como un puño cerrado que viene pujando por salir de lo
hondo de la tierra. lQuién no entrevé, en la magnitud de los pesares
que acarrea el estado rudimentario de la especie humana, la claridad
dichosa que la aguarda, después de su acendramiento y paso doloroso
por los mundos? iQué paz para equilibrar este comienzo! Arrebata el
pensar en esa suprema dicha; ia cuán pocos es dado vislumbrarla,
satisfechos de su pequeña máquina, desde su cáscara de huesos! (p.
93)
En ese pasaje puede leerse una visión cosmogónica de la nación:
es una imagen de violencia y descomposición corporal en que la ma-
sa orgánica se hace trascendente y da origen a un nuevo nacimiento.
Esa trascendencia es obra del guerrero, pero debe ser sostenida por el
letrado que la aprehende desde la altura profética y filosófica, en
contraste con el "hacia abajo" de la inmediatez concreta. Más tarde,
en su bello texto sobre la 1/íada (publicado en su revista para niños La
Edad de Oro), Martí trabaja de nuevo la altura como el lugar de la
épica y la inspiración: "Se siente uno como gigante o como si estu-
43 Cito del texto "Emerson" en Obras Completas, t. 13, p. 20.
226 Arcadio Diaz Quiñones
viera en la cumbre de un monte, con el mar sin fin a los pies, cuando
lee aquellos versos de la llíada que parecen de letras de piedra". 44
En su retrato de Emerson, Martí había incorporado y fundido tam-
bién, significativamente, el motivo de las nubes con la narración épi-
ca: "Toma puesto familiarmente a la mesa de los héroes. Narra con
lengua homérica los lances de los pueblos. Tiene la ingenuidad de los
gigantes. Se deja guiar de su intuición, que le abre el seno de las tum-
bas, como el de las nubes". El tributo que le rinde a Emerson conden-
sa su propia poética visionaria y profética: "Se oía su voz, como la de
un mensajero del futuro, que hablase de entre nube luminosa".45 El
topos de las armas y las letras reaparece en su texto "Simón Bolívar"
con la misma metáfora de las nubes como lugar de enunciación:
Escribe, y es como cuando en lo alto de una cordillera se coge y cierra
de súbito la tormenta, y es bruma y lobreguez el valle todo; y a tajos
abre la luz celeste la cerrazón, y cuelgan de un lado y otro las nubes
por los picos mientras en lo hondo luce el valle fresco con el primor de
todos sus colores. [ .. .]46
ENTRE LÍNEAS, ENTRE IMPERIOS, ENTRE CUBANOS
Al narrar las campañas militares de Grant, Martí se amoldó a la
poética épico-histórica de su carta a Gómez de 1877, enriquecida
con la "traducción" del mundo norteamericano que le aportó el mo-
delo de guerra nacional moderna. Martí lee la historia de los Estados
Unidos para establecer sus posiciones ante el conflicto cubano, colo-
cándose así en el entre imperios, en la frontera entre dos culturas. El
texto "Grant" puede leerse como una reflexión que gira alrededor de
la nacionalidad, la democracia y la utopía modernas norteamerica-
nas, y, entre líneas, alrededor de la cubana. Análoga lectura hizo
Martí de La //íada, que le enseñó "que los países no se pueden go-
bernar por el capricho de un tirano, sino por el acuerdo y el respeto
44 Cito por las Obras Completas, t. 18, p. 331 .
45 Cito de Obras Completas , t. 13, pp. 28 y 19.
46 En el discurso en honor de Simón Bolívar, citado antes, p. 242. Más adelante dirá : "Ya ve
el mundo allá arriba, áureo de sol cuajado, y los asientos de la roca de la creació n, y el piso de
la nubes[ ... )" (p. 243).
MARTÍ: LA GUERRA DESDE LAS NUBES
227
de los hombres principales que el pueblo escoge para explicar el
modo con que quiere que lo gobiernen".47
En su "Grant" inserta un "autorretrato" del letrado y de su queha-
cer hermenéutico. Desde lo alto -y con su "veedor" ojo- el letrado
puede interpretar el significado de las muertes, de los arquetipos, y
de la "resurrección" posible. Era necesario comprender la violencia
tremenda de las guerras liberadoras desde las nubes, para descifrar los
sentidos trascendentes del orden espiritual e histórico y para distan-
ciarse del dolor y sacrificio que son indispensables para fundar la na-
ción . El poeta-profeta se encuentra situado en una espiritualizada
frontera, el lugar obligado de enunciación de la guerra nacional. En su
lectura de la Guerra Civil, Martí había resuelto el lugar del letrado. El
topos de /as armas y las letras cumple la función de presentar una
alianza -a veces incómoda- entre intelectuales y guerreros en el
interior de la misma comunidad. Grant encarnaba en forma primaria
las fuerzas fundamentales de la nación. Por su parte, Rawlins permitía
encauzar de modo constructivo ese instinto elemental y le otorgaba
voz a Martí, dándole una tradición y una identidad que le permitía
afirmarse a sí mismo.
A través de los mitos y símbolos que utilizó en "Grant", Martí re-
creó poéticamente su relación con los jefes militares cubanos. En
"Grant" celebró la gesta militar y destacó la contradicción perturba-
dora que suponía la figura de un héroe, poderoso y brillante en la
guerra, pero incapaz de articular los principios democráticos de la
nación moderna.
47 En Obras Completas, t. 18, p. 330. Este parece haber sido el sentido fundamental de la
#poética de la guerra" en Martf como concluye Julio Ramos en su artículo •El reposo de los
héroes" en Apuntes Postmodernos V, núm. 2 (Spring, 1995), pp. 14-20.