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Sociología de la educación

i i
Sociología
de la educación
Una aproximación
crítica a las corrientes
contemporáneas
Xavier Bonal

J/It/W'J

Paidós
Xavier Bonal

Sociología de la educación
Una aproximación crítica
a las corrientes contemporáneas

Cubierta de Ferran Cartes y Montse Plass

Quedan rigurosamente prohibidas, sin la autorización escrita de los titulares del «Copyright», ’
bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción tota) o parcial de esta obra por
cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, y la
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© 1998 de todas las ediciones en castellano,


Ediciones Paidós Ibérica, S.A.,
Mariano Cubí, 92 - 08021 Barcelona
http://www.paidos.com

ISBN: 84-493-0599-3
Depósito legal: B-4.647/2004

Impreso en Hurope, S.L.


Lima, 3 - 08030 Barcelona

PAIDÓS
Barcelona • Buenos Aires ■ México
Impreso en España - Printed in Spain
1
INTRODUCCIÓN:
LA PERSPECTIVA SOCIOLÓGICA
DE LA EDUCACIÓN

A la Marta
1.1. Educación y sociología

¿Qué es la perspectiva sociológica de la educación?


¿Cómo se ha configurado históricamente el objeto de es­
tudio de esta disciplina? ¿En qué se diferencia la socio­
logía de la educación de otras especialidades de la socio­
logía y de otras aproximaciones no sociológicas a la
educación? En este capítulo intentaremos dar respuesta
a estas cuestiones.
La aplicación de la perspectiva sociológica a la edu­
cación es defendida por Lerena en su defensa de la inse­
parabilidad entre sociología y sociología de la educación
desde su mismo nacimiento. Según este autor, aunque
fue el sociólogo francés Émile Durkheim el primero en
abordar la educación como rama particular de la socio­
logía, el germen de la primera teoría sociológica de la
educación está ya presente en la obra de Saint-Simon y
Comte. Y lo está no a partir de un análisis específico de
la educación sobredeterminado por la construcción de
una nueva perspectiva de análisis de la realidad social,
sino debido a que «el planteamiento epistemológico que
dio origen a lo que llamamos sociología contenía ya en
su raíz una, hasta cierto punto, determinada concepción
de la educación y de la escuela» (Lerena, 1985, pág. 76).
El análisis sociológico de la educación, por lo tanto,
a pesar de tratarse de una especialidad cuya mayor pro­
ducción teórica corresponde a los sociólogos del si­
glo xx, es identificable en la sociología positivista del

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xix. Y esta consideración, lejos de ser irrelevante, nos logia de la educación es la importancia social concedida
permite reflexionar sobre una primera delimitación del a la educación en su relación con la totalidad social. El
objeto de estudio de la sociología de la educación. En análisis sociológico de la educación, por lo tanto, debe
efecto, la transición de la sociedad del Antiguo Régimen abordarse no solamente desde el punto de vista de la ac­
a la sociedad industrial a lo largo del siglo xix y la con­ ción intergeneracional de los adultos sobre los niños,
siguiente preocupación por el «desorden moral» deriva­ sino también porque en ese proceso de transmisión se
do de la creciente diferenciación social, otorga a la edu­ uniformizan hábitos y valores y se diferencia en conoci­
cación un papel social fundamental para garantizar la miento a los individuos para adaptarse a la sociedad
comunión moral de la sociedad y la cohesión a partir de como un todo orgánico. La complejidad y el posible de­
la adhesión de los ciudadanos a un conjunto de ideas y sorden de la sociedad industrial justifican plenamente
hábitos compartidos. Es, pues, la propia idea que da que los sociólogos positivistas identificaran en la escue­
sentido al nacimiento de la sociología, la sociedad como la la mejor institución para asegurar el la preservación
algo distinto y superior a la suma de las conciencias y de los valores morales (y por extensión del control so­
comportamientos individuales, lo que inmediatamente cial). Nos aparece aquí una primera razón por la que la
genera la necesidad de que determinadas instituciones sociología de la educación empieza ya en sus orígenes
aseguren el orden social y eviten el vacío moral. La edu­ como una sociología de las instituciones escolares.
cación universal, institucionalizada en la escuela,1 se La segunda razón por la que el desarrollo de la disci­
erige como el mejor mecanismo para asegurar la adap­ plina se ha centrado en las instituciones educativas nos
tación social de los individuos, y sustituye a una fun­ lleva a identificar el segundo gran ámbito de estudio de
ción social históricamente bajo la hegemonía de la Igle­ la sociología de la educación, al tiempo que nos dirige al
sia. Dürkheim añadirá a la función de adaptación, la período de máximo desarrollo teórico de la especialidad
función de diferenciación social de la educación, como a partir de la segunda mitad del siglo xx. Se trata, sin
requisito de articulación orgánica de las distintas fun­ duda, de la importancia de la educación en el proceso de
ciones sociales. asignación y distribución de las posiciones sociales. En
Las primeras teorías sociológicas de la educación, efecto, en la sociedad meritocrática capitalista la escue­
por lo tanto, nos indican la relevancia de la educación la adquiere una importancia fundamental como institu­
como subsistema social de aprendizaje de las normas y ción clave para la adquisición de estatus. Pero es a partir
valores sociales en los que se fundamenta la sociedad. de la segunda mitad del siglo xx, en plena consolidación de
Socialización y control social,son identificadas como los estados de bienestar, cuando la meritocracia deja de ser
funciones fundamentales del proceso de transmisión de solamente un principio de legitimación ideológica para
conocimientos y hábitos, del orden instrumental y del adquirir una dimensión hegemónica, es decir, cuando la
orden expresivo. Lógicamente, en todas las sociedades población de las sociedades avanzadas cree realmente en
anteriores tuvo lugar alguna forma de transmisión de ella.
conocimientos, pero lo que caracteriza la primera socio-1 Podemos asegurar sin temor a equivocarnos que la
educación formal, en esta etapa, se convierte en la insti­
1. La emergencia de los sistemas educativos públicos, fundamen­
tución social con mayor poder estructurante. El logro
talmente a lo largo del siglo xix, es el resultado de esta necesidad de educativo, aunque no asegura la movilidad, la posibilita.
cohesión. El proceso histórico de formación de los estados, por lo tan­ La nueva sociedad respondió depositando sus expectati­
to, es lo que determina la necesidad de un sistema de instrucción pú­ vas en ese logro y demandando, desde todos los sectores
blica que asegure la fidelidad de los ciudadanos a la nación (Ramírez sociales, más educación. Al incremento de la demanda
y Boli, 1987; Green, 1990).
los estados respondieron invirtiendo en la educación for­
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mal como nunca lo habían hecho anteriormente. El En cierto modo, puede considerarse una carencia
«boom» de la oferta educativa, posibilita al Estado capi­ que la sociología de la educación no se haya ocupado de
talista un excelente mecanismo para enfrentarse a sus estos otros procesos que, por otra parte, han sido abor­
«problemas básicos» de acumulación, reproducción y le­ dados en profundidad por otras especialidades de la so­
gitimación (Dale, 1989). La educación, por lo tanto, ad­ ciología. Sin embargo, ninguno de ellos ha tenido la im­
quiere no solamente un enorme poder estructurante, portancia estructurante que en la segunda mitad de siglo
sino también una carga de legitimación importantísima, ha tenido la educación formal. En el capítulo 5 se obser­
como se demostraría posteriormente a partir de la crisis vará que esta cuestión empieza a dejar de ser válida a las
de los años setenta. puertas del siglo xxi. En realidad, la complejidad de la
En definitiva, si el objeto más importante que nos sociedad actual está revalorizando las formas de educa­
dejó la sociología de la educación positivista fue la trans­ ción no reglada e informal como aspectos con cada vez
misión cultural, la socialización de los individuos, la ad­ más peso específico en la adquisición de capital cultural,
quisición de «habitus» comunes, el que se deriva de la y, por lo tanto, en la estructuración de las posiciones so­
transformación social posterior a la Segunda Guerra ciales. Se abren así nuevos espacios de producción teóri­
Mundial es trascendental para otorgar pleno sentido al ca en la sociología de la educación.
análisis sociológico de la educación. La educación como „ A diferencia de otras disciplinas de las ciencias de la
subsistema social de atribución y legitimación de posi­ educación, la sociología de la educación se interesa sólo
ciones sociales permite acercarse a lo que es el objeto por los procesos de transmisión de conocimientos, los
central de la sociología: la explicación de las desigualda­ métodos de enseñanza o los contenidos educativos en
des sociales y de los mecanismos por los que éstas se tanto que procesos importantes para la estructuración y
construyen, se mantienen, se legitiman, se reproducen o el contenido de las relaciones sociales. Es decir, el inte­
se modifican. El estudio de la relación entre logro edu­ rés sociológico por la educación reside en sus caracterís­
cativo y posición social, el de la reproducción o cambio ticas como institución que constituye identidades y po­
de las posiciones sociales, el de las probabilidades de ac­ siciones sociales que condicionan la forma en que los
ceso a la educación postobligatoria de los distintos gru­ individuos viven en sociedad, sus actitudes y formas de
pos sociales, etc., son dimensiones de una disciplina sin interacción y sus oportunidades vitales.
la cual ya no es posible el estudio de la estructura social. Tan importante como esto es, además, la identifica­
De ahí la importancia fundamental de la educación for­ ción de las regularidades grupales que caracterizan
mal. Esta sanciona socialmente las trayectorias indivi­ esos procesos. A diferencia de lo que caracteriza el es­
duales, las formas de integración y exclusión social, la tudio psicológico o pedagógico de la educación, donde
movilidad social, etc. se acentúa la individuación y unicidad del proceso de
Esto explica, en definitiva, por qué el desarrollo teó­ aprendizaje, la sociología de la educación proporciona la
rico de la sociología de la educación coincide con el de­ posibilidad de incorporar el grupo social como unidad
sarrollo de una sociología del sistema de enseñanza. Se­ de análisis, tanto como variable dependiente como inde­
ría obviamente ingenuo considerar que en el sistema de pendiente, en el estudio de la educación. El proceso de
enseñanza se agotan los procesos educativos. La sociali­ enseñanza-aprendizaje es sociológico en la medida en
zación en la familia, la importancia de los medios de co­ que es un producto de procesos sociales más amplios, re­
municación, la relación social en el grupo de iguales, sultado de las relaciones de poder y control entre grupos
etc., son procesos configuradores de la identidad indivi­ sociales. Pero es, al mismo tiempo, un factor crucial en
dual. Todos ellos son mecanismos sociales de reproduc­ la constitución de las identidades culturales individuales
ción de la cultura y del orden social. y colectivas y en la asignación de individuos en espacios

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de diferenciación social (identidad cultural, identidad de término «sociology of education» en un artículo publica­
género, clase social, etc.). do por W. Brookover en 1949, transcurre un período que
La dialéctica de la estructuración (Giddens, 1984) se Jerez Mir (1990) ha denominado de preformación de la
expresa perfectamente en el campo de la educación, sociología de la educación. La llamada «educational so­
aunque ésta es todavía una tarea pendiente de la socio­ ciology», desarrollada desde departamentos de pedago­
logía de la educación y, en general, de la propia sociolo­ gía de universidades norteamericanas, respondió a la au­
gía. El paso de la formulación teórica de la dialéctica de téntica revolución que experimentó el sistema educativo
la estructuración, de la interacción entre condiciones norteamericano de comienzos de siglo y a su función de
objetivas y subjetivas de la acción social, a su traducción preparación de masas de trabajadores para la creciente
práctica en metodologías concretas e investigaciones economía industrial. Durante la primera década del si­
que otorguen importancia al papel de la reflexión de los glo, bajo la influencia de la obra de John Dewey, la «so­
actores y a su capacidad estructurante, es aún un traba­ ciología educativa» surgió como alternativa a la orienta­
jo en curso. Las aportaciones recientes de la teoría so­ ción esencialista y metafísica dominante de la pedagogía
ciológica en este terreno se pueden extender también, (Jerez Mir, 1990, pág. 358). Desde esta nueva perspecti­
como se verá, al terreno de la sociología de la educación. va, la educación es contemplada como un proceso activo
Lejos de que esto manifieste ningún tipo de estanca­ y crítico fundamental para la cohesión social y el forta­
miento de la disciplina, en mi opinión da positivamente lecimiento de la democracia, una orientación, por lo tan­
la medida en que la sociología reelabora y reconstruye to, que se acerca a Durkheim en la visión positivista de la
sus objetos y métodos en función de la obsolescencia de­ escuela como instrumento de desarrollo moral y social.
mostrada por modelos de análisis inservibles para cap­ Para Dewey la importancia de la extensión social de la
tar el ritmo de cambio acelerado de la realidad social. educación se basa en la idea de la importancia del apren­
dizaje y de la experiencia para la actividad humana, de la
enseñanza de la autodisciplina y la autonomía como
1.2. La institucionalización de la sociología de la fundamentos de la formación de individuos libres y ca­
educación paces de pensar y actuar por sí mismos.
El contexto social americano de principios de siglo
Desde que los sociólogos positivistas del xix escribie­ facilitó el desarrollo de la «sociología educativa» como
ran sobre la educación ha transcurrido más de un siglo, espacio de desarrollo de las relaciones entre escuela y
en el curso del cual se ha producido el desarrollo e insti­ comunidad social y como contribución «a la difusión de
tucionalización de la sociología de la educación. Este la confianza utópica en el cambio escolar» (Jerez Mir,
proceso, sin embargo, lejos de producirse lineal y uni­ 1990, pág. 360). Esta orientación dominó la escena de la
formemente, ha estado sujeto a cambios que tienen que investigación entre educación y sociedad durante la pri­
ver tanto con el desarrollo y los debates teóricos de la mera mitad de siglo. Sin embargo, esta corriente de
propia disciplina (y lógicamente de la teoría sociológica pensamiento e investigación, cuya mayor producción se
general) como con las posiciones acerca de la extraordi­ recoge en la revista fundada en 1927, Joumal of Educa­
naria importancia que adquiere la educación formal tional Sociology, «refleja menos la aplicación de los prin­
como mecanismo de asignación, de distribución y de le­ cipios sociológicos generales y más el interés por un área
gitimación de las posiciones sociales a partir de la Se­ que se consideraba a sí misma más una especialidad de
gunda Guerra Mundial. la educación que de la sociología» (Karabel y Halsey,
Entre las aportaciones durkheimianas al estudio de 1977, págs. 2-3). La orientación normativa y sociográfi-
la relación entre educación y sociedad y la adopción del ca de la sociología educativa, la ausencia de considera­

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ciones teóricas y su funcionalidad para el naciente siste­
ma educativo meritocrático dan lugar a una investiga­ Tanto la controversia acerca del estructural funcio­
ción sobre educación y sociedad que constituye más un nalismo como la crisis de la educación como mecanismo
soporte de legitimación para la administración educati­ redistributivo están en la base de la orientación domi­
va norteamericana que una investigación sociológica ri­ nante de la sociología de la educación a partir de los
gurosa. Como apunta Lerena, es «sin eufemismos, un años setenta. El resurgimiento de los marxismos a lo lar­
empirismo burdo» (Lerena, 1985, pág. 170). go de los sesenta, las movilizaciones estudiantiles y el
Pero es a partir de la finalización de la Segunda fracaso de las políticas de igualdad de oportunidades
Guerra Mundial cuando efectivamente tiene lugar el de­ son cuestiones clave para comprender la aparición de
sarrollo de una verdadera perspectiva sociológica de la una sociología de la educación crítica, que identifica una
educación. El interés de los científicos sociales, básica­ función social de la educación completamente opuesta a
mente sociólogos y economistas, por la educación coin­ la otorgada por el funcionalismo tecnológico y la teoría
cidió con un período de expansión económica y educati­ del capital humano. Las denominadas «teorías de la re­
va sin precedentes. La educación formal, como ya hemos producción» destacaron la importancia del conflicto y
señalado, se convirtió en el principal mecanismo estruc­ de la ideología en la educación. Su tesis se resume en
turante de las sociedades avanzadas y en la mejor prue­ que la escuela, lejos de ser una institución ideológica­
ba de la legitimidad del sistema meritocrático en las so­ mente neutra, que asigna y distribuye posiciones socia­
ciedades capitalistas democráticas. les en función de los méritos individuales, es un meca­
La educación se convirtió, a partir de la década de nismo de reproducción de las posiciones sociales de
los cincuenta, en un área prioritaria de intervención del origen. En el capítulo 3 veremos que esta tesis presenta
estado, tanto por su importancia como factor de desa­ variaciones importantes en función de los objetivos de la
rrollo económico como por ser un instrumento clave en función de reproducción y de las formas específicas en
la política de igualdad de oportunidades. Es este el con­ que dicha función es llevada a cabo.
texto que enmarca el comienzo del proceso de institu- Sin embargo, tanto el paradigma liberal como el pa­
cionalización de la sociología de la educación. Una radigma crítico, a pesar de su oposición ontològica, no
ciencia que arranca en pleno predominio del estructu- alteraron las preguntas esenciales sobre las que se reali­
ral-funcionalismo norteamericano y como instrumento za la investigación sociológica de la educación. Desde
de legitimación de la política educativa en una fase de ambos puntos de vista, la relación entre educación y so­
consolidación de los estados de bienestar. Ambos facto­ ciedad es contemplada sin penetrar en el análisis de los
res son explicativos del carácter fundamentalmente procesos que tienen lugar en el interior de la institución
empirista de la sociología de la educación en los años escolar. La escuela es uña «caja negra» distribuidora de
cincuenta, de su orientación «apolítica» y productora títulos que, para unos posibilitan la movilidad social, y
de diagnósticos útiles para el «know-how» en la toma para otros la reproducción de las posiciones de origen.
de decisiones políticas. El capítulo 2 recoge las líneas El verdadero punto de inflexión epistemológico de la
de investigación desarrolladas bajo el «paradigma libe­ sociología de la educación se produjo a partir de los se­
ral». El funcionalismo tecnoeconómico y el reformista tenta, con la aparición de la «nueva sociología de la edu­
constituyen las dos orientaciones fundamentales de de­ cación». Concretamente, esta nueva corriente nacía a
sarrollo teórico y empírico de la sociología de la edu­ partir de la publicación en 1971 del libro editado por Mi­
cación a lo largo de dos décadas, en las que el principal chael Young Knowledge and Control. Partiendo de las
objeto de estudio será la relación entre educación y premisas teóricas de la sociología del conocimiento,
empleo. para la nueva sociología de la educación cobró interés el
análisis del currículum, como expresión de las relaciones
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de poder que subyacen en la selección y organización del cuela en la reproducción de las diferencias de género y
conocimiento educativo. Desde la nueva perspectiva hay etnia, aspecto que, como veremos, no sólo supone un
que recurrir, por lo tanto, a una sociología interpretati­ añadido a las corrientes de investigación en sociología
va, capaz de captar la construcción social de las diferen­ de la educación, sino una cierta redefinición de dichas
cias educativas y sociales que se producen dentro de la corrientes.
propia institución escolar. El interaccionismo simbólico El capítulo 4 nos mostrará el complejo escenario de
y la etnometodología constituirían los marcos teórico y la sociología de la educación en los años ochenta, en el
metodológico precisos para abordar el estudio de la re­ que se entrecruzan las diversas tendencias teóricas, los
lación entre educación y sociedad. nuevos ámbitos de investigación y, por supuesto, la
Las propuestas contenidas en el libro de Young iban emergencia de nuevas problemáticas en la relación entre
dirigidas a superar el estructural-funcionalismo desde educación y sociedad que obligan a redefinir el campo y
dos frentes: por una parte, la oposición a la visión acríti­ los objetos de estudio fundamentales.
ca sobre la escuela como instrumento ideológicamente Esta complejidad prosigue en los años noventa, aun­
neutro; por otra parte, la necesidad de superar el trata­ que en esta década empiezan a perfilarse algunas «sali­
miento de la escuela como «caja negra» y de profundizar das» a los problemas teóricos y epistemológicos de la
en el análisis de la construcción de la estratificación es­ disciplina. La «recuperación» de la teoría del capital hu­
colar. Habrá que esperar, sin embargo, hasta los años mano en un contexto de cambio tecnológico y económi­
ochenta para encontrar una perspectiva teórica que in­ co, la redefinición del papel de la educación en la socie­
tenta aunar, no sin dificultades, ambos objetivos. En dad de la información, han abierto nuevos campos de
efecto, a pesar de algunas excepciones en los setenta,2 la análisis y de producción teórica en la sociología de la
investigación microsociológica de la escuela experimen­ educación que intentan responder a las aceleradas trans­
tó su mayor producción en los años ochenta, sobre todo formaciones estructurales de las sociedades avanzadas.
debido a un cierto agotamiento de la capacidad explica­ Relacionado con ello, la significación y el impacto social
tiva de las teorías de la reproducción. Una investigación, de las reformas educativas de finales de los ochenta y
no obstante, más ocupada en la producción empírica de principios de los noventa han abierto también un nuevo
etnografías que en construir un cuerpo teórico que avan­ campo de investigación teórico y empírico donde cobra
ce en el establecimiento de la relación entre los niveles especial importancia la sociología de la política educati­
macro y microsociológicos, es decir, en el descubrimien­ va y sus posibilidades para avanzar en un terreno ante­
to de regularidades entre estructura social y procesos riormente poco fecundo como es el de la teorización so­
educativos. En Estados Unidos, fundamentalmente a bre el cambio educativo. Finalmente, la producción
partir del desarrollo de la sociología del currículum y de teórica en los ámbitos de la sociología del género y, en
las teorías de las resistencia, se produjeron los intentos general, de las diferentes versiones de la sociología pos­
más notables, desde un punto de vista más teórico que modernista, la orientación actual de la política educati­
empírico, de recoger el testigo de Young y elaborar una va, y la creciente diversidad cultural en las sociedades
sociología de la educación crítica y susceptible de supe­ avanzadas, han favorecido la aparición de una nueva lí­
rar el estructuralismo de las teorías de la reproducción. nea de análisis teórica (y, en menor medida, empírica)
A ello contribuiría también la creciente importancia de en sociología de la educación que obliga a debatir desde
las investigaciones dirigidas a mostrar el papel de la es­ un punto de vista teórico conceptos anteriormente no
cuestionados, como el de «igualdad de oportunidades» o
2. Por ejemplo, y especialmente, las investigaciones sobre el eti- el de «cultura escolar», y que, lógicamente, abre nuevas
quetaje desarrolladas en Estados Unidos. vías de investigación empírica acerca de las dinámicas

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culturales que se producen en la institución escolar. El
capítulo 5 recoge estas consideraciones sobre la sociolo­
gía de la educación actual y plantea, en un último apar­
tado, los retos metodológicos y epistemológicos más sig­
nificativos que hoy día tiene planteados la disciplina.
Lógicamente, el criterio de clasificación de las teo­
rías e investigaciones no es el único posible. En efecto,
los capítulos no son definiciones de teorías absoluta­
mente y mutuamente excluyentes. Tanto determinados
estudios como algunos autores podrían ser discutidos
bajo el prisma teórico abordado en distintos capítulos.
En este sentido, cualquier intento de clasificación de la
sociología de la educación en escuelas o corrientes de
pensamiento podría suponer una simplificación de una
realidad compleja. Pero el uso de criterios de clasifica­
ción es del todo indispensable para ofrecer una exposi­
ción coherente de la evolución de la disciplina. En este
caso, la organización cronológica tiene la ventaja de per­
mitirnos observar las propias contradicciones en la pro­
ducción teórica de la disciplina y constatar hasta qué
punto tienen lugar sustituciones, superposiciones o re­
formulaciones de las diferentes líneas de investigación.
Asimismo, este criterio permite la contextualización his­
tórica de la producción teórica, cuestión fundamental en
la comprensión de los cambios de orientación de cual­
quier ciencia social.

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