Mecánica cuántica
La mecánica cuántica es la rama de la física que estudia la naturaleza a escalas espaciales
pequeñas, los sistemas atómicos, subatómicos, sus interacciones con la radiación
electromagnética y otras fuerzas, en términos de cantidades observables. Se basa en la
observación de que todas las formas de energía se liberan en unidades discretas o
paquetes llamados cuantos. Las partículas con esta propiedad pueden pertenecer a dos
tipos distintos: fermiones o bosones. Algunos de estos últimos están ligados a una
interacción fundamental (por ejemplo, el fotón pertenece a la electromagnética).
Sorprendentemente, la teoría cuántica solo permite normalmente cálculos probabilísticos o
estadísticos de las características observadas de las partículas elementales, entendidos en
términos de funciones de onda. La ecuación de Schrödinger desempeña, en la mecánica
cuántica, el papel que las leyes de Newton y la conservación de la energía desempeñan en
la mecánica clásica. Es decir, la predicción del comportamiento futuro de un sistema
dinámico y es una ecuación de onda en términos de una función de onda la que predice
analíticamente la probabilidad precisa de los eventos o resultados.
En teorías anteriores de la física clásica, la energía era tratada únicamente como un
fenómeno continuo, en tanto que la materia se supone que ocupa una región muy concreta
del espacio y que se mueve de manera continua. Según la teoría cuántica, la energía se
emite y se absorbe en cantidades discretas y minúsculas. Un paquete individual de energía,
llamado cuanto, en algunas situaciones se comporta como una partícula de materia. Por
otro lado, se encontró que las partículas exponen algunas propiedades ondulatorias cuando
están en movimiento y ya no son vistas como localizadas en una región determinada, sino
más bien extendidas en cierta medida. La luz u otra radiación emitida o absorbida por un
átomo solo tiene ciertas frecuencias (o longitudes de onda), como puede verse en la línea
del espectro asociado al elemento químico representado por tal átomo. La teoría cuántica
demuestra que tales frecuencias corresponden a niveles definidos de los cuantos de luz, o
fotones, y es el resultado del hecho de que los electrones del átomo solo pueden tener
ciertos valores de energía permitidos. Cuando un electrón pasa de un nivel permitido a otro,
una cantidad de energía es emitida o absorbida, cuya frecuencia es directamente
proporcional a la diferencia de energía entre los dos niveles.
La mecánica cuántica surge tímidamente en los inicios del siglo xx dentro de las tradiciones
más profundas de la física para dar una solución a problemas para los que las teorías
conocidas hasta el momento habían agotado su capacidad de explicar, como la llamada
catástrofe ultravioleta en la radiación de cuerpo negro predicha por la física estadística
clásica y la inestabilidad de los átomos en el modelo atómico de Rutherford. La primera
propuesta de un principio propiamente cuántico se debe a Max Planck en 1900, para
resolver el problema de la radiación de cuerpo negro, que fue duramente cuestionado, hasta
que Albert Einstein lo convierte en el principio que exitosamente pueda explicar el efecto
fotoeléctrico. Las primeras formulaciones matemáticas completas de la mecánica cuántica
no se alcanzan hasta mediados de la década de 1920, sin que hasta el día de hoy se tenga
una interpretación coherente de la teoría, en particular del problema de la medición.
El formalismo de la mecánica cuántica se desarrolló durante la década de 1920. En 1924,
Louis de Broglie propuso que, al igual que las ondas de luz presentan propiedades de
partículas, como ocurre en el efecto fotoeléctrico, las partículas, también presentan
propiedades ondulatorias. Dos formulaciones diferentes de la mecánica cuántica se
presentaron después de la sugerencia de Broglie. En 1926, la mecánica ondulatoria de
Erwin Schrödinger implica la utilización de una entidad matemática, la función de onda, que
está relacionada con la probabilidad de encontrar una partícula en un punto dado en el
espacio. En 1925, la mecánica matricial de Werner Heisenberg no hace mención alguna de
las funciones de onda o conceptos similares, pero ha demostrado ser matemáticamente
equivalente a la teoría de Schrödinger. Un descubrimiento importante de la teoría cuántica
es el principio de incertidumbre, enunciado por Heisenberg en 1927, que pone un límite
teórico absoluto en la precisión de ciertas mediciones. Como resultado de ello, la asunción
clásica de los científicos de que el estado físico de un sistema podría medirse exactamente
y utilizarse para predecir los estados futuros tuvo que ser abandonada. Esto supuso una
revolución filosófica y dio pie a numerosas discusiones entre los más grandes físicos de la
época.
La mecánica cuántica propiamente dicha no incorpora a la relatividad en su formulación
matemática. La parte de la mecánica cuántica que incorpora elementos relativistas de
manera formal para abordar diversos problemas se conoce como mecánica cuántica
relativista o ya, en forma más correcta y acabada, teoría cuántica de campos (que incluye a
su vez a la electrodinámica cuántica, cromodinámica cuántica y teoría electrodébil dentro
del modelo estándar)1y más generalmente, la teoría cuántica de campos en
espacio-tiempo curvo. La única interacción elemental que no se ha podido cuantizar hasta el
momento ha sido la interacción gravitatoria. Este problema constituye entonces uno de los
mayores desafíos de la física del siglo xxi. La mecánica cuántica se combinó con la teoría
de la relatividad en la formulación de Paul Dirac de 1928, lo que, además, predijo la
existencia de antipartículas. Otros desarrollos de la teoría incluyen la estadística cuántica,
presentada en una forma por Einstein y Bose (la estadística de Bose-Einstein) y en otra
forma por Dirac y Enrico Fermi (la estadística de Fermi-Dirac); la electrodinámica cuántica,
interesada en la interacción entre partículas cargadas y los campos electromagnéticos, su
generalización, la teoría cuántica de campos y la electrónica cuántica.
La mecánica cuántica proporciona el fundamento de la fenomenología del átomo, de su
núcleo y de las partículas elementales (lo cual requiere necesariamente el enfoque
relativista). También su impacto en teoría de la información, criptografía y química ha sido
decisivo entre esta misma.
Descripción de la teoría
Interpretación de Copenhague
Para describir la teoría de forma general es necesario un tratamiento matemático riguroso, pero
aceptando una de las tres interpretaciones de la mecánica cuántica (a partir de ahora la
Interpretación de Copenhague), el marco se relaja. La mecánica cuántica describe el estado
instantáneo de un sistema (estado cuántico) con una función de onda que codifica la distribución
de probabilidad de todas las propiedades medibles, u observables. Algunos observables
posibles sobre un sistema dado son la energía, posición, momento y momento angular. La
mecánica cuántica no asigna valores definidos a los observables, sino que hace predicciones
sobre sus distribuciones de probabilidad. Las propiedades ondulatorias de la materia son
explicadas por la interferencia de las funciones de onda.
Estas funciones de onda pueden variar con el transcurso del tiempo. Esta evolución es
determinista si sobre el sistema no se realiza ninguna medida aunque esta evolución es
estocástica y se produce mediante colapso de la función de onda cuando se realiza una medida
sobre el sistema (Postulado IV de la MC). Por ejemplo, una partícula moviéndose sin
interferencia en el espacio vacío puede ser descrita mediante una función de onda que es un
paquete de ondas centrado alrededor de alguna posición media. Según pasa el tiempo, el centro
del paquete puede trasladarse, cambiar, de modo que la partícula parece estar localizada más
precisamente en otro lugar. La evolución temporal determinista de las funciones de onda es
descrita por la ecuación de Schrödinger.
Algunas funciones de onda describen estados físicos con distribuciones de probabilidad que son
constantes en el tiempo, estos estados se llaman estacionarios, son estados propios del
operador hamiltoniano y tienen energía bien definida. Muchos sistemas que eran tratados
dinámicamente en mecánica clásica son descritos mediante tales funciones de onda estáticas.
Por ejemplo, un electrón en un átomo sin excitar se dibuja clásicamente como una partícula que
rodea el núcleo, mientras que en mecánica cuántica es descrito por una nube de probabilidad
estática que rodea al núcleo.
Cuando se realiza una medición en un observable del sistema, la función de ondas se convierte
en una del conjunto de las funciones llamadas funciones propias o estados propios del
observable en cuestión. Este proceso es conocido como colapso de la función de onda. Las
probabilidades relativas de ese colapso sobre alguno de los estados propios posibles son
descritas por la función de onda instantánea justo antes de la reducción. Considerando el
ejemplo anterior sobre la partícula en el vacío, si se mide la posición de la misma, se obtendrá
un valor impredecible x. En general, es imposible predecir con precisión qué valor de x se
obtendrá, aunque es probable que se obtenga uno cercano al centro del paquete de ondas,
donde la amplitud de la función de onda es grande. Después de que se ha hecho la medida, la
función de onda de la partícula colapsa y se reduce a una que esté muy concentrada en torno a
la posición observada x.
La ecuación de Schrödinger es determinista en el sentido de que, dada una función de onda a
un tiempo inicial dado, la ecuación suministra una predicción concreta de qué función tendremos
en cualquier tiempo posterior. Durante una medida, el eigen-estado al cual colapsa la función es
probabilista y en este aspecto la mecánica cuántica es no determinista. Así que la naturaleza
probabilista de la mecánica cuántica nace del acto de la medida. Esto conduce al problema de
definir objetivamente en qué momento se produce la medida y la evolución pasa de lineal y
determinista, a no-lineal y estocástica/aleatoria, cuestión que se conoce como problema de la
medida y que, además de la interpretación de Copenhague, ha dado lugar a un número elevado
de propuestas de resolución, conocidas como interpretaciones de la mecánica cuántica.
Formulación matemática
En la formulación matemática rigurosa, desarrollada por Dirac y von Neumann, los estados
posibles de un sistema cuántico están representados por vectores unitarios (llamados estados)
que pertenecen a un Espacio de Hilbert complejo separable (llamado el espacio de estados).
Qué tipo de espacio de Hilbert es necesario en cada caso depende del sistema; por ejemplo, el
espacio de estados para los estados de posición y momento es el espacio de funciones de
cuadrado integrable, mientras que la descripción de un sistema sin traslación pero con un espín.
La evolución temporal de un estado cuántico queda descrita por la ecuación de Schrödinger, en
la que el hamiltoniano, el operador correspondiente a la energía total del sistema, tiene un papel
central.
Cada magnitud observable queda representada por un operador lineal hermítico definido sobre
un dominio denso del espacio de estados. Cada estado propio de un observable corresponde a
un eigenvector del operador, y el valor propio o eigenvalor asociado corresponde al valor del
observable en aquel estado propio. El espectro de un operador puede ser continuo o discreto.
La medida de un observable representado por un operador con espectro discreto solo puede
tomar un conjunto numerable de posibles valores, mientras que los operadores con espectro
continuo presentan medidas posibles en intervalos reales completos. Durante una medida, la
probabilidad de que un sistema colapse a uno de los eigenestados viene dada por el cuadrado
del valor absoluto del producto interno entre el estado propio o auto-estado (que podemos
conocer teóricamente antes de medir) y el vector estado del sistema antes de la medida.
Podemos así encontrar la distribución de probabilidad de un observable en un estado dado
computando la descomposición espectral del operador correspondiente. El principio de
incertidumbre de Heisenberg se representa por la aseveración de que los operadores
correspondientes a ciertos observables no conmutan.
Principio de Incertidumbre
Una de las consecuencias del formalismo cuántico es el principio de incertidumbre. En su forma
más familiar, establece que ninguna medición de una partícula cuántica puede implicar
simultáneamente predicciones precisas para la medición de su posición y la medición de su
momento.34Tanto posición como momento son observables, esto significa que son
representados por operadores hermíticos.