0% encontró este documento útil (0 votos)
874 vistas297 páginas

Curros Enriquez M - Aires D'A Miña Terra

Cargado por

cnsiriwardana
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
874 vistas297 páginas

Curros Enriquez M - Aires D'A Miña Terra

Cargado por

cnsiriwardana
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
Está en la página 1/ 297

7 SALVADOR CUESTA

19, B ü N T E l t l , lt
( A M E S PIlNtlrt, 1i
? BIBLIOTECA GALLEGA
V)

M. CURROS ENRIQÜEZ

Tlllíl IV
JA-.-.i.-.i-R.Í
(3. a
EDICIÓN, CORREGIDA Y AUMENTADA)

Latorre y Martiaez.—Editores

1386 !

¿imprenta de* lia Vo» de* Galicia j

. ^
A FARRUCO GIL ACUNA

i sinai d'a cariñosa tj-anliga amistada^ rju&>


lie, ten

O AUTOR
BIBLIOTECA GALLEGA

M. CURROS ENRIQUEZ

Latorrc y Martina.-Editores

1B8S

IML'ISK.NTA D E « L A V Ü Z D K G A L I C I A ' )

XJ-A. C O É V Ñ A
Es propicdutl de los
editaren.
íNDEGE

Prólogo
Introdución £
A Virxe d'o Cristal ~
Unha boda en Einibó 50
OGueiteiro 59
APrimaveira
O Mayo 08
l?cn chcgado ~°
Ay!.... 75
N'a morte de miña nay
Os mozos 8 0

Cantiga 83
A Igrexa í'ria 8¡)
Saúdo 89
Noutuniio ®3
Mirand' ó chau.; 97^
AS cartas 1&>
Pelegrinos'á Roma! 1° 9

Sola 111
Tempro deserto. 1"
Alborada 115
Cartas perdidas 117
/4 123
¡Urebar as liras! 125
1 liante unha imaxe de Iñigo de Loyola. 129
A emigración 131
V a chegada á Ourense d'a priineira lo- _
comotora ^
O vento 137
fineomenda 1^;

Tangaraños 141
As duas pragas l ^
4

V o convento 147
Sobre nnha l'oxa
O «Oipriauillo»
A Luciano Puga 115»
O último tidalíío..- l
( i 7

A Palabra....". 171
Notas 177
Advertencia preliminar •• 17.)
Denuncia eclesiástica l'^j
Defensa en primera Instancia 185
Sentencia del I n f e r i r •.. • 197
Defensa en segunda Instancia 201
Sentencia del Superior 256
PRÓLOGO

2
PRÓLOGO

Hó aquí un amigo dos veces sin ventura.


¡Poeta en estos tiempos, y posta bueno para
mayor mal!-Primera desdicha.
¡Y el hijo legitimo délas Musas llega á mí y
me pide un prólogo!... ¿No son estas dos desgra-
cias más grandes que todos los infortunios vistos
por Dante en las espirales del Iujier -.iagolaiido
á la «perversa prole de Adán?»
Pero meditemos con sosiego.
¿Quóva á ser de mi amigo, si no corta esa len-
gua divina que nos habla desde el cielo, circuns-
tancia bastante para que nadie se pare á escu-
charla? Vender la dignidad y prostituir la au-
gusta grandeza del talento, quizás lo recomen-
daran Horacio ó Lamartine: dejar volar el alma
libre á las alturas, mientras el eslabón carnal su-
fre en la tierra, es lo justo y lo grande... para al-
IV An¡;:s I I ' A M : Ñ A T : : I : ; : A

gunos. Pero este glorioso cambio lineo pensar 0:1


Cervantes, en Quintana, en Byron, Alfredo de
Musset. Gerardo de Nerval y Yestoiro: os decir :

en el martirio de la vida, compuesto dodisgusto.


sufrimiento, ingratitud, envidia, dolor, hambre,
miseria y suicidio...
¡Bello contraste! Todos aquellos que poseen
los tesoros intransferibles en la banca de las ideas
luminosas, jamás tienen que separarse, si por
acaso la suerte los junta, como lo hicieron Abra-
h a m y L o t , en tiempos muy remotos, por causa
de su grande opulencia.
Aüon y Moreau, el poeta, fueron bastante
afortunados, porque al fin alcanzaron, como pre-
mio de sus versos, un pedazo do la capa do Mar-
tin, piadosamente ofrecida en un hospital.
El primer triunfo del semidiós de la literatura
de este siglo hizo pensar á su mujer, lo primero,
en la cuenta de la panadera. ¡Ah! Ya pocos creen
en las visiones de Bethel, y sin embargo Dios si-
gue apareciéndose al poeta. Este levanta el al-
tar; pero como nadie acude á 61, siéntase por úl-
timo desalentado; las culebras de la duda co-
mienzan á roerle las entrañas, y ou sus alucina-
ciones sueña con ruinas y ve pasar la muerte co-
mo el Evangelista desde el peñón dcPathmos.
Después de estas consideraciones que yo me
hago á mí mismo, ¿podría desear que la Venus de
Milo permaneciese debajo de los escombros? ¡Ay!
Yo también tengo algo de loco y escarbaría la
tierra con las uñas para devolver á la luz el pre-
cioso mármol. Por lo tanto, 110 diré á Curros que
nos prive de sus versos.
B ; H Í . I U T K C A G A J . I . K C A V

Poro ¿cómo salir de este aprieto? ;Que yo hable


del arte, cuando de arte no entiendo una palabra!
¡Que yo me pare á contemplar bellezas, siquiera
sean tan valiosas como las que contiene este vo-
lumen, cuando deseara perforar el mundo basta
sus entrañas en busca de la Muerte, y con ella
luchar como Jacob luchó con el ángel, basta de-
rribarla á mis plantas!... (1)
¡Un prólogo!
Esto quiere decir, para unos, un estudio c r í -
tico de la obra á que va dedicado, y supone, en
consecuencia, conocímientos superiores en quien
lo escribe, de los medios por los (pie se llega á la
realización de la idea, que motiva dicha obra,
además del sentimiento estético necesario para
juzgar con acierto, y sabia inteligencia para po-
der justipreciarla.- Y estos están en lo cierto.
Pero en general un prólogo es el discurso obli-
gado que el introductor de embajadas pronuncia
ante las barbas—siempre venerables—del mismo
sugeto á quien va dirigido, y claro está que es un
discurso diplomático.
Para el caso presente, lo acabado seria hacer
algunas citas de eminencias (cuantas más, me-
jor) nacionales y extranjeras (las alemanas y las
rasas son las de mayor efecto, y si el ingenio es
grande, las prehistóricas y antediluvianas, so-
berbias), traer, aunque fuera por los cabezones,
á los filósofos más modernos ó más á la moda, y
por último pegar fuerte en el salterio, en los laú-
(1) I ' l a u t o r <Tc-. e s t e t r a l i n i o a c a b a b a d e p e r d e r á s u
madre cuaiMo tuvo necesidad de escribirlo para c o m -
p l a c e r al a u t o r d e l a o b r a , e l c u a l b o y l a m e n t a t a m b i é n
igual desgracia. . r . v « t « del editor.)
VI A l R F . S l'"A. M I Ñ A TERRA

des y los sistros para hacer tonalidad con el h i m -


no que va á cantar el prologuista en loor del g e -
nio prologado, si bien cuidando mucho de ad-
vertir por pudor, ó tal vez por falsa modestia,
que no es oro todo lo que reluce.
' ¡Pues claro! ¿Quó diría sino el padre Homero
desde el viejo trono que ocupa en su tumba
secular?
Con todo esto, es frecuente, lo más frecuente
de todas las cosas diarias, ver á más de cuatro
poetan mínimos montados en las irreprochables
narices del buen griego por sus concienzudos
prologuistas, que no han reparado en tener el es-
tribo para cometer tamaña irreverencia y des-
usado escarnio.
¡Bah! ¿Quó valen las polvorientas rimas de
Tirfceo y de Píndaro, de Virgilio, de Estacio y de
Lucano? Otro es el ideal de los novísimos t i e m -
pos. Dentro de breves dias, la lámpara de Edison,
iluminando hasta lo más abstruso y recóndito
de las conciencias y los siglos, nos hará á todos
sabios profundísimos, sin necesidad de levantar
los velos —cosa al ñn pesada—que ocultan la ver-
dad á los ojos del hombre.
No obstante, hay que hacer constar que la
mayor parte de esos abundantes ingenios que a l -
canzan la fortuna de ser puestos en los cuernos
de la luna por las potentes fuerzas de sus prolo-
guistas—especie de Sansones de las l e t r a s - c r e -
yendo buenamente (lo que es eso, sí) escribir coa
ja misma pluma con que se compuso el Quijote ó
el Alcalde de Zalamea, lo que hacen es escribir en.
g r i e g o ó en latin.
B I B L I O T E C A G A L L E G A VII

A Dios gracias, esto no le acontece á mi a m i -


go, pues sabe perfectamente diferenciar de len-
guas.
El que con reprensible rudeza describió, por
dentro y por fuera, á la Señorita de aldea, tan g r á -
ficamente levantada sobre el pedestal de la ver-
dad, como sin miramientos galantes escu Iturada,
babla como Tirso, como Herrera, el divino, ó c o -
mo Luis de León, el fraile.
De esta vez quiso contarnos cosas hermosísi-
mas en la dulcísima habla que oyó al nacer; y el
acento de su propia madre no le aventajará en
ternura, ni nuestros trovadores más afamados en
gallardía, gracia y elegancia.
Líbreme Dios de caer en la tentación de c o -
piar aquí tal ó cual verso,—como es uso y cos-
tumbre entre gentes prologuistas y prologadas,
—para probar lo que acabo de decir, y de paso
poner miel en los labios del curioso, con objeto
de que coja el panal entero y se lo chupe. F i g ú -
raseme á mí que el lector está demasiado acos-
tumbrado á este sistema de los próhgos para pa-
rar atención en ellos, como no sean de persona
ilustre, hijos bien nacidos y bautizados. Pensan-
do de esta manera, renuncio lógicamente á la
inveterada usanza, puesto que el que suscribe,
al lado de Curros Enríquez, es una sombra que
desvanece la luz, apenas perceptible en los v a i -
venes de la llama, y presumo con acierto que na-
die se detendrá á mirar los espinos que brotan
con trabajo en el erial, cuando la frescura de las
cristalinas aguas convida al goce de las dulces
sombras de la floresta.
VIII A I R E S D \ \ M I Ñ A T É R R A

No pienso cometer la extravagancia de moles-


tar al anciano cantor de Ilion, tomando su nariz
griega por escabel de mi amigo, quien se vendría
á tierra sin remedio. Pero con perfecta convic-
ción aseguro que si tal vez Goethe le mirara con
desdon, porque este ingenio, humano por exce-
lencia, estaba lleno de soberbia, lo mismo que el
demonio que alucinó á Fausto; desde .Sófocles á
Hacine, desde Shakespeare á Lope y Calderón, le
oirían con benevolencia su hermoso drama El
Padre Feijoó.
Las obras que contiene este libro son de otro
gónero.
Pero ¡cómo se dilata el pecho al aspirar ese
aroma vivificante que despiden las rosas de Gali-
cia, cogidas por la mano del poeta Curros en los
campos de su patria!
Hay una ave de blanca pluma que solamente
vi ve contenta posada en la superficie de los la-
gos trasparentes, donde se copian las crestas de
las montañas con su ve.jetación exuberante; sur-
ca la orilla con las alas levantadas, semejante
al bajel de Jasón cuando cruzaba los mares lumi-
nosos de la Grecia para ir á coger el Vellocino, y
entre las múltiples ílorecillas que brotan al bor-
de de las aguas, ve una, se detiene, la coge en
su armonioso pico y canta luego su hallazgo:
dando así maravilloso precio a l o que nadie ha-
b]a apenas sospechado.
—Y ¿dónde vive esa ave? me preguntareis.
—Dentro de una mísera cárcel...
—¿Quión la tiene?
B I B L I O T E C A GA L L E C A

—(Jurros, dentro de su forma humana.


—¿Y la flor?
—Ks La Virgen del Cristal.

JOSÉ OJEA

Corteyail;!, M a r z o 1 0 d e !»$«•
INTRQDUCION
IN TRODU GION

Escribir nada máis pr' onha provincia


Oa, coni' os povos arcados fixeron,
Kscribir sobr' a casca d'os curtizos,
(Jáxecpie todo vón á ser o mesmo.

A nosa vos, n'a soledá. perdida,


Morrerá sin deixar xiquera iso óco
Qu' a brisa malencónica d' outono
Deixa n'a copa azul d'os ameneiros.

Non pode ser tampouco d' outra sorte:


Pasaron xa, pra non volver, os tempos
En qu' o leng-uaxe era unha cifra máxica
Pácele sólo ó sacerdote hebreo.

As xentes tristes que n'o verbo humano


Percuran os ideales q' entreTeron
4 A I R E S D ' A J U Ñ A ' I E R R A

Cando ó vate interrogan, novo Oráculo,


Queren revelados, que non misterios.

Y-escribir n'unlia lengua conecida


D'aqueles sólo q' onda nos naceron,
¿Qu' o sinon responder ésas perguntas
lín revesgados xeroulifos pérsicos?

Todo tende á unida, ley, d'entre todas,


A máis ineusorabre d'o Progreso;
Y-ol que de con naciós un povo lixo,
Un idioma fará de cen dialeutos.

Como paran n'o mar todol-os rios,


Com' os rayos d'o sol paran n'un centro,
Todal-as lenguas han de parar n'unha,
Qu' hemos de talar todos, tarde ou cedo.

;.Por qu:; botar ó púbrico este libro


Si a división dialéutica condeno?
Diredes, con razón, os que leades,
Si as ledes, estas páxinas.— Diréivolo:

Cando todal-as lenguas o fin topen


Que marca a todo o providente dedo,
lí c'os vellos idiomas estinguidos
Sola unlia tala universal formemos;

lisa fala pulida, idioma úneco,


Máis qu' hoxe enriquecido, e máis peri'eufca,
Resume d'as palabras máis sonoras
Qu' aquelas n'os deixaran como en herdo;
B I B L I O T E C A G A L L E G A 5

Ese idioma, compendio d'os idiomas,


Coni' onha serenata pracenteiro,
Com' onha noite de luar docisimo,
Será—¿quó outro sinon?—será o gallego.

Fala de miña nay, fala armoñosa,


En qu'o rogo d'os tristes rub' ó ceo
Y-en que decende a prácida esperanza
Os at'ogados e doridos peitos;

Fala de meus ahós, fala en q'os parias.


De tróvoa e polvo e de sudor cubertos,
Piden á térra o gráu d'a cor d'a sangue
Qu' ha de cebar á besta d'o laudemio...

Lengua enxebre, en q' as ¡'memas d'os morbos-


N'as negras noites de silencio e medo,
Encomendan ós vivos as obrigas
Que ¡mal pocados! sin cumprir morreron.

Idioma en que garulan os paxáros,


En que falan os ánxeles ós nenos,
En qu'as fontes solouzan e marmullan
Entr' os follosos albores os ventos;

Non, tí non morreras, céltica musa


Nada d'a Suevia nos chouzales pechos.
Ultemo amor d'o páledo Macías,
Atravesado o corazón c'un ferro;

Fecundo mime d'o úneco Rey sabio


Que n'o solio d' España tivo asento,
Arpa imortal d'a doce Rosalía,
D'o infortunado Añon himno postreiro:
Aim-'.s D ' A M I . Ñ A T K U I I A

Tí non podes morrer... ¡Uso quixeran


Os desleigados que te escarueceron!
Jiais tí uon morreras. Cristo d'as lenguas.
Non, tí non morreras, ouh Nazareno!

Apóstol teu, anque o ruáis ruin de todos,


I V onde quór ievarey teu Kvanxelio,
•O f'atelo vistindo d' inominia
Que pra mofa n'as costas che puxeron.

N'o teu nome, por térras e por mares.


Üfercerey paz e salú ós enfermos,
Falareilles d'a patria ós desterrados,
De libertade e redención ós servos.

Anunciarey o (lia d'o teu trunfo


Por cibdades e vilas e desertos,
Ií si por t' anunciar m' apedrearen,
¡Inda ó morrer te mentarán meus beizos!
A V I R X E D'O CRISTAL

LÉXDA

liapazas-tle Vllanovii,
lien v o s poUedes y a b a r ;
Que non liav V i v x e n'o m u n d o
C o m ' a V I R X E D'O C R I S T A L .

[Cantar d'o -poro-)

Almas ardentcs pr'a chorar nacidas


Unha cencia que Dios non quixo dar vos:
Volvoretas xentís, esparexidns
Arrcdor d'unha lus q' ha de queimarvos;
Almas cheas de duda, de fe espidas;
D'unha eterna inorancia eternos parvos;
"Vermes envoltos n'o montón acoso
D' osos de mortos, que chamas progreso:

Paráde un pouquichiñ' o fatigoso


8 A I R E S Ü ' A J I I . Ñ A T K R K A

Paso, en que vades á rodar sin tino,


E non ó vento dedes, engañoso,
A balbucente vos d'un pelegrino,
Sombra d'un sol que nace esprandoroso,
Pola esgallada de xigante pino,
Recordó vivo d'un'ua ida pasada
Entr' o polvo d'os ternpos enterrada.

A vos amiga q' hastra vos s' astreve


E de xente de paz. lía sonvos ave
De pió morosiño y-áas de nevé,
Que só aniñar n'os campanarios sabe.
Dend' oles colle lus, dend' oles bebe
O incensó en ondas que rubín d'a nave,
E cando cay esborrallada a torre
Mirra as aliñas, e piando morre.

Cando teñades esta vos ouido,


Cal eco de fantástica viola,
Xa esta sombra terá desparecido,
Cinza solo quizáis será esta pola:
Estonces, que tral' último queixido,
Solo será un cadavre esta ave tola,
Almas, volved' ó voso afán, voade,
Bnscand' o fin d'a cega huinanidade!

¡En non nodo seguirvos! Si amo tanto


O progreso y - a lus, ¿por qué n'a frente
Grabado bey de levar o desencanto
D'esta doc' ilusión q' o peito senté?
¿Por qué, cando profótecos levanto
O porvir os meus olios, tristemente,
BlBL'OTKCA GAI.I.MÍ: A

Firem' a sin remordeaicnto xord i,


E d'os pasados tempos ¡no recordó.'

Mcdroña queixa espíllase n'o ve:i:o


Por clbiades e vi las á redonda,
Qu' inda zoa con tanto sentiinento
Como n'a prava erado toupa a 0:1 la-
Ese triste queixido, ese lamento,
D' algujn vos say que sufre pena l'i.i la.
É o pasado que morro! A lira day.a ;,
E si canto ose morbo... perdonay.ne.

Sí, eu cántovol-a vida n'o pasado;


Qu' outros canten a vida n'o futuro:
Eu d'un tesouro sey qu' está olvidado,
E pr'a sacal-o á lus a térra furo.
S'o tempo ó sempr' o mesmo, y-agarradi
A ai o presente ó que pasou, seguro,
r

Pódia ser, ben n'a vila, ben n'aldea.


Q' útil pr'a moitos o meu canto se.i.

Preto d'acibdád' Oureuso,


Camino de Celanova,
Ond' ó máis tópedo o vento
Q'a térra galleg' azouta,
D'un círcolo de montanas
ls"a faldra, sempre verdosa,
Estóndes' un val frorido,
Cuberto d' herbas cheirosas*
Pineirales y-arboredos
Ricos de frutas e sombra.
Alí, pol-a primaveyra,
10 A I R E S D ' A M I Ñ A T E I I I Í A

Dispois do saírd' escola.


Van os rapaces bascar
Freixós pra comer y-ap ¡litigas;
Y-as nenas, máis delicadas,
E non com' oles golosas,
Topan al í os cara veles
Con q' os cábelos adornan,
E fan, con espriego o invada,
Eamiños que logo est'ollan.

D'este val n'o medio e medio,


Entr' edras e musgo envoltas,
Ergue as torres un cáscelo,
Feito ala n' eras remotas
De pedra de sillería,
Cáxeque c'o tempo roxa.
Com' est' antigo edificio
Outro non hay según con tas:
Pois diz que foi levantado
Por unha Princesa moura,
Déndesd' a posta d' o sol
Hastr' a saída d' aurora;
Eind hay vellos que aseguran,
E pódia que corto fora,
Que deuaixo d'os cementos
Q' os altos muros soportan,
Deix'íu a moura, Princesa
Pr'a que que:i s' nstreva, morra,
Sobr' unha trabo en quilibrio
Duas cántaras q' asombran:
Unha d' alquitrán hinchida
Y-outr-a de moedas c xoyas.
De sortc, que quen quixere
Bllll.lOTEC A G A L I . E S A 11

Coller a q' ouro atesoura,


Creba unha cántara e morre
Eeito carbón baixo a oafcra,
Qaedándos' ó mesmo tempo
Sin o santo y - a limosna.

A carón d' este castelo


Agarimndiñas todas,
Ou pol-a veiga ceibadas
Como bandada de pombas,
As retel ladas troneiras
Abertas ó sol q' as doura,
Alcóntrans' as brancas casas
D'a vila de Vilano va.

Vilanova d'os Infantes


E vila de grande sona:
Is" hay zapateros n'o mundo
Que batan millol-a sola;
Non se cocen en ningures
Petadas qu' aquí non cozan,
E d' aquí san pr' os tea res
As millores mazarocas.
Aquí está a gracia d' os bornes
Y-a fror y - a nata d' as mozas;
En fln, sólo aquí naceron
Sólo aquí, Martiño e Rosa.

II

A l á p o l - o ano de gracia
De mil seiscentos e trinta,
Era dono d'o castelo
12 A I H E S D ' A M I .ÑA T K M P . A

Qa' en Vilanova ac ve inda,


Don Xácome Mazeareiias.
Señor de catorce vilas.
Home de fárragos vellos,
TÑ'a corte do Rey vivía,
Pois gallego como hay moitos
Dáballenoxo Galicia.
Sólo d' ola s' acordaba,
S' algaaha ves o faguia,
Pra cobrar rendas o foros
Sin aviso e por xusticia.

Por estas falcatruadas


Todos olleira lie tifian,
E cando car' á Madril.
Alá pol-o vrau, saían
En carros acugalados
Diñeiro, gráus c fariñas.
Os probes d' os levadores
Que n'aqueles carros vían
Irse as inizquiñas ganancias
Con que seus flllos mantiñan,
De traballar eslombados,
Mentres os carretos s' iban,
Quedaban pra sí dicindo
(¡¡Que de solimán che sirvan!»

Entr' a baixa servidume


Que don Xácome mantiña
Pra que lie coide d' os eidos,
D' os bós e d' as regalías,
Estaban Martiño e Rosa:
Él pra faguer as vcndimas,
B l I i l . I O T K C A G A L L E G A

Pr'as sachas e pr'as decotas


D' os xardis, ortas e quintas,
Y-óla pra gardar o gando
N' as carballeiras vecinas.

D' os dous solasmentes Rosa


Dentr' o castelo vivia.
MartLño tina vint' anos
E Rosa dazaseis tina,
El era uu mozo arrogante,
Y-óla un feitizo de linda;
Nunca ti verán amores,
Y-anque por ola bebía
Os ventos Xan de Ventraces,
Rosiña tomába-o á risa.

Hórfos antrambos á dous.


Sin amparo n' esta vida,
Servindo os dous ó mesrn' amo
Topáronse certo dia.
D' estonces, Martiño e Rosa
Sentiron a alma ferida,
E quizáis que se morreran
de mal de inalenconía,
S' unha maná non quedaran
Nóivos ó sair d' a misa.

III

Moito deben de quererse


Os criados de Mazcareñas,
Moito deben de quererse
Cando tanto parrafean.
14 AlTIES D'A MIÑA TERRA

Todal-as noifces sentados


N' un grande poyo de pedra
Están parolando solos
Ó pá d'o castelo él y-óla.

Mentira ou verdade, il corre


Dindesd' a vila hastr' a aldea,
Que pra n' outono casárense
Teñen a roupa xa feita;
Pero hay quen xura e psrxura,
(Nunca faltan malas lenguas)
Que d' cica q' os namorados
Sallan xuntados d'a igrexa,
Han de pasar moitas cousas
Y-han de nacer moitas herbas....

Mala cousa ó n'este mundo


A condenada d'a envexa,
Mais non van descaminados
Os q' o casamento negan:
Pois unha noite de lúa,
Noite caladiña e fresca
D'o mes de Santiago, cando-
Todas son frores as veigas,
Todo é aromas o campo
E doce músic' a térra,
N'a praza de Vilanova,
D'o castelo trad' á cancela,.
Martiño e Rosa falaban
De se mellante maneira:

—Ma"tiíio, ¿qué d i a l o
Tós oxe? Non falas?
B I B L I O T E C A G - A L L K G A 15

Pr' estar corn' o moucho


Viñeche d'a sacha?
Si cando te fuches
Noxado, n' estabas,
¿Qué trema trouxeche
D'o monte pr'a casa?...
¿Picout' uuha cobra?
¿Guindóut' unha galla?
¿Saíronch' os lobos?
¿Botáronch' a fada?...
Respunde, iViartiño,
Quó tés, que te calas?
—Non sey cómo t' ovo
Garduña eslavada;
Non sey cómo t' ovo
Y-estóume con calma!
¿Quó teño! ¿Que teño
Perg'úntasme, maula?...
¡Que teño! Direicho...
Pois... ¡tóñoche lástema!
¡Treidora!
—¡Dios mió!
—Fiay de rapazas
Que din que vos queren...
¡Fiay de palabras!...
—¡Martiño!
— ¡O Martiño
N' impórtall' a nadia!....
—¿Per' home, toleas?
¡Asús, qué disgracia!
¡Vecinos!...
— ¡Non borres!
¡Non berres... e cala!
AlItKS D ' A M I Ñ A T E R U A

—Peí ' lióme, si cousas


1

Me dís que m' espantan...


¡Si mesmo das medo!
¡Si os olios che saltan!
Martiño, ven, sjntate.
Sosega, descansa;
Eu nada che liguen
Pr'o mal que me tratas.
Soliña n'o mundo,
De nadia mirada,
¡Faltáham' agora
Que tí me doixaras!
Pois eu bou te quero...
Por eso non marra!...
—Tí quóresme moito...
Rosiña... rosada...
Tí queresme moito...
Tí dícelo... e basta.
O mesmo dixeches
A Pedro Balada,
Y - á Xan de Ventraces
Y - ó amo d'a casa,
Cand' hay ano e medio
Veu ver a labranza...
¡Que nunca él viñera!
¡Que nunca ól chegara!
—¡Santísimo Cristo
D' Ourense me valla!...
—Pra qu' hoxe t' axude
Xa ó tarde, rapaza.
Y"-eu, tolo, quería,
Y-eu, tolo, pensaba
Casarme contigo...
BiBLlOTF.CA UAI.IJ'.C.

¡Minina d'a casta!...


—Martirio, atique probé,
Faltar non me faltas.
¡Pois coida o que pensas!
¡Pois coida o que i'alas!
Pra bulra, xa ahondan
Seis meses de paira...
¿Qu¡) Xaii, nin qui Pedro?
¿Tí seique t:is gana?...
No, pois... Esmiólame
C'o rabo d'a sacha,
Mais diixam' a honra
Qu' ó cousa sagrada!
¡ A y ! Tí andas, Martíno,
Con malas compañas;
Tí xúntast' agora
Con xeute malvada
15 eres esas Lmguas
Peores q' a rabia!
Eas ben, xa que podes.
Dend' hoxe n' hay nada
De canto pr'a boda
Decirche esperaba...
Tocant' á limpeza,
.¿E pois quá pensabas?
Cristal nunca viche
Qu' á miña egualaral
—¡Rosiña!...
—¡A Rosiña
N' impórtal 1' a nadia!...
Y-adios! S' autra queres..
Porveito che faga. —
18 AIRES D'A MINA TERRA

D' esta sorte marmurando


Rosa, d' esconsolo chea,
Facendo como que ría
Entrón n'o castelo á prisa;
Pero anque fay que fagamos
Pra que se lie non coneza,
Kla vay limpand' os olios
Mentres que rube a escaleira.

K'a porta, com' unba estauta,


Martiño mórdes' a lengoa,
Y-anque tose y-asubía
Como quen non senté penas,
Unba d'a boca lie say
Y-outra n'o corpo lie queda...

Cando por fin, acordando,


Pensóu n'o que lie arrodea,
Dixo, falando consigo:
«Ou mente Xan, ou ment' ola.»
E logo, tirando ó chau
Desesperado a monteira,
Añidíu: «No, pois... si Rosa
Ton d'o cristal a pureza.
¡Xur' á Dios, Xan de Ventraces,
Que ch' bey d' arrincal' a lengoa!»

IV

Namentres, ¡coitadiña! a nena namorada,


De pena esmorecida, chorando á fio está;
B I B L I O T E C A G A I . L F . C A 19

Maisvlve d'o castelo n'a cámar' aleixada


E nadia d'os seas males se compadecerá.

¡Mirayna! Pol-o lornbo caínloll' o cábelo.


Os olios arrasados, partido o corazón,
Metéusen'o sen carto, pochóu c'o taravelo
Y-está ¡miña cousiña! xeai endo n'un rincón.

D' alcoba en q' ola dormo pol-alta lumieira,


D' albabacas tapizada, mapolas y-alelís,
Esbara o branco rayo d'a lúa prac enteira
Y-o recendent' aroma d'a campesina bris.

I ) ' alí, Rosiña escolta o burbullar d'o rio


Que d'o castelo preto dend' us penedos cay,
D'os páxarosd'a noite o resonante pió
Y-a música q' o vento n'as alboredas fay.

Mais ton tan consumid' o corazón do pena


Qu' en nada topar pode consolo nin pracer,
E chora que te chora, com' unha Madalena,
Dá lástema, abofellas, dá lástema de a ver.

Primeiro desengaño d'o nos' amor primeiro


Que tras contigo o frió d'unha maná sin sol,
¡Tú rósaos coin'os vermes a fror d'o laranxeiro,
Y-o corazón nos trocas en seco pirifól!

Por onde pisas doixas a baba corrompida


D'a lesme venenosa, amarga com'a fel.
Convirtes n'un inferno a máis hermosa vida.
Detrás de tí non queda sinon fastío cruel!

N'o peito remordida por ese desengaño,


'20 .'VlHICS D ' A M I Ñ A T 1 0 H H A

Rosiña desbautizase, inurcliada de pesar;


Enxúgase as bagullas c'a punta d'o seupano
Y-escratna inoitas veces, volvóndoas derramar:

u R u . qué' ¡isí Dios me sulve s'entcnd' o que me dixoT


»D'alguuha mal querencia calunia debe ser,
»Por qu' eu xurar xurára, ó u i d' un Cruciflxo,
»Q'<¡ nacliaináis qu'él quixen, nin pensó máis querer.

«Si probas m' 61 pidira e darllas eu pudese;


»S' arquiña d'as virtudes poidórall' amostrar,
»Vería qué, gardada, anqu' él non 11' interese,
"Aquela virtú teño qu' é meu deber gardar.»

De solouzar ó cabo e pelexar cansada


Con tanto pensamento que n'a cabeza ten,
A coitadiña Rosa deitóuse apesarada,
N'o cabezal chantando a fatigada sen.

Pouquiñ' á pouco os olios loronsellc pechando


Doíñas aceudidas n'a lus d'un puro amor,
Y"-á Virxeu entre (lentes unh' oración rezando,
Quédense adormecida n'un sonó encantador.

Estonces, unha Señora


Toda de lus rodeada,
IV estreñí ñas coroada
Que como diamantes son,
C'un mantelo n'a cabeza
De paño negro, raoy lindo,
Caladamente, surrindo,
Entróu pol-a habitación.
15iBi.unr.CA GAI.I.KGA

Nunca se viu n' este mundo


Máis feiticeira criatura,
Nin pra tan grande hermosura
Comparación pode haber:
Por olios tóndous luceiros.
Por dentes pelras d'os mares,
Por greñas rayos solares,
Por risa... un amanecer.

D'as orellas pendurados


Leva us aretes de lume,
E por gallega costume,
Dengue de paño sedan;
Zoquiños de pau d' almendro
N'os pis de feitur' enana,
Y - o cinto unha muradana
Con plegues que xanio dan.

Pasiñ' á paso, chegóuse


A cama en que dorme Rosa,
E botándolle graciosa
Unha mirada d' amor,
Dixolle c'un tono brando,
Que música parecía:
«Rosiña, a Yirxe Maria
»Tráiche consolo e favor.

»Eu ben sey qu' a tua y-al-ma-


«Está cuberta de loito;
»Eu ben sey que sófres moito,
»Por q' hay quen duda de tí;
»Pero eu, que clóndesd' o eco
»Coido d' aquél que me chama,.
28 A'IiKS MIÑA TKIUtA

»Ku farey—sí? q' a tu. a fama


»Quede cal foy hastr' aquí.

«Non chores, miña pequeña,


»Non chores máis, pastoriña;
»Éu vólo por tí, minina,
»TÍ d'a miña couta estás.
«Martiño estará pesante
»Mañá quizáis d'o que figo;
«Pasado, serey contigo
»N'o monte, si ó monte vas.»

Calóuse Nosa-Señora
Y-envolta en dourada nube,
Rube... que rube... que rube...
Perdóuse n'a inmensidá.
Rosa quedóuse dormindo
A seu pracer e regalo.
Pronto espertará: xa o galo
Cantóu, ventando a maná.

—Moito madrugas uxe.


Dixo Xan de Veutraces á Martiño,
Topándo-o c'unha cara de forruxe
Pol-a maná moy cedo n'un camino.
—Nunca fuu porguizoiro,
Repúxolle Martiño de mal modo,
Porque Martiño ó pouco paroleiro.
— Pois filio, así e todo,
Outrol-o seu negocio fan primeiro,..
—And' eso... quó lie qucres!...
B I B L I O T E C A ( X A I . I . K I I A

Si foran romo ti todol-os homes...


— Olla, á mal nonm'o tomes,
Mais... tos pouco partido enir' as mulleres.
—Xau, levo moita prosa,
Porque teño que faga n'a devesa.
Yon pra Porto d' Outeiro,
Que simón, ten present' o que che digo.
Sobr' esas y-autras cousas que me calo
JIoito tería que falar contigo,
Moito q' agora vale máis calál-o...
—Ouga! Xa t' eurabuxas?
Ay, Martillo, calquera que t' escoite
E ben non te coneza,
Dirá que non tos miólo n'a cabeza
A forza de pensar dend' onte á noite.
Ó meu contó volvendo,
Oom' antes che decía,
Non hai unha muíler que non se ría
D'o parviño q' ós ti...
—Eu non t' entendo.
Pala craro, si salios:
Pois, o demo me leve,
Si dende que me dís cousas tan graves
Me non tos tiritando, com' a nevé,
Con que... dís q' as rapazas d' o concello
Falan por ahí de min? ¡Miray o diaño!
¡Pois estóuche servido!...
Pero teño entendido
Que' inda me quós cal quer o lobo ó año.
¡Quó 11' hemos de facer! Y-eu que creía
Que nadia que falar de min tería...
—-Ma... canto! Pero vives engañado,
Por q' ont' á noit' aína,
24 A I R E S D ' A . M I Ñ A T E U H A

Díxom' en eerto sóu certa vecina


Falando de qu' estabas namorado,
Que máis sorte que tí tiña-a calquera
Esguízaro mirrado,
De pernas tortas e de cara fera.
«Y-ésto ben s' adivina—
Dicíam' a rapaza d'o relato —
Porque, despois de q' a levou o gato
É cand' ól vay en busca d'a sardina...»
—Cálate, Xan, e vaite; qu' ind' ó cedo
Pra que contigo un escarmentó faga,
Non afondes a chaga...
Non me fales xa máis d'ise segredo
Que pesa sobre rain com' unha praga:..
N'o meu pelexo ponte:
¿Non che abondóu canto dixeches onte?...
Láscate, Xan, líscat' axiña, pronto;
Que, sin que nadia o note nin sospeite,
Cando me fagas falla, buscareite...
Porque che teño que contar un contó...
¡Ladras ben... rabearas!
Mais, si cal tés maldá tiveras forza,
As probas d'o que dísxa m' amostraras
Sin agardar q' a gorxa che reforza.
—Martiño, logo picaste?
Folgárame de ver qu' eras valente,
Porq' ind' hay quen che di—cousas d'a xente!—
Que cando c'un t' atopas... esfurrícaste...
—Ó que che diga tal, dille que mente...
Eu nunca de gabarme f un amigo,
Nin loitas deprendín, nin o pau xogo;
Pero o que rne flx' lonha,—¡olla o que digo!
Quer quixera, quer non, pagóumalogo.
131 U L I O T K C A G A L I . K Ü A 25

Si tí crérme non ([aeres,


O mal será pra ti; pois che prime'".)
Que si <1' oxe ti'im mes conta non d2:i.i
D'a honra de Rosa, á que t'urtach' o crjto,
¡Heiche crabal-a lengua n'un espeto
Para escarmentó d' homes e mulleras!
—K verdad' o (pie dís?
—Non ch' o repito.
—Pois enton... ¡hastr' agosto!
—¡O dito... dito!

D'esta sorte talando


Xan de Ventraces y - o infelís Martiño
Eóronse separando,
E sin decir máis nada
Collerón cada cal por seu camino:
Martiño triste, Xan asubiando.

O día crarexaba;
D'o sol, q' a relumbrar encomenzaba,
Unha franxa marela
Pol-os altos petoutos s' estendia;
A brisa n'as silveiras rebuldaba,
Y-alán'o ceyo—pendarad' estrela—
Chilraba aletexando a cutuvía.

D'o lado de Levante


De sombra e lume pabellón flotante,
Vay correndo mainiña, mainamente,
Tapand' os hourizontes, negra nube,
E d'óla por didiante
Tróvoa de fogo ardente
Esparx' húmedo cheiro á torra quente.
26 AlItKS D'A MIÑA TKIÍIÍA

Martiño caminaba
Máis triste cada ves, á toda presa.
¡Cantas bágoas choraba
Por aquél caminiño d'a dovesa!

«Querer unba rapaza hermose e pura;


«Pedilapor muí ler con cortesía;
»Ir forrando pr'a boda e máis pr'o cura;
«Gardarlle ley un dia y-outro día;
«Respétala, adórala con loucura:
«Pegar por ola choutos d' alegría:
»E cand' un está lóvedo, ceguiño
«Pola amorosa fobre,
«Escoitar urha noite n'un camino:
«Non te cases, Martirio,
nSi non queres levar yaio por lebre »

«Traballar tod' á v i d a ;
«Andar bregando sempre c'o esta aixada
«Pra conservar sin lixo, ennobrecida,
« A limpa fama de meus páis herdada;
«E de pronto escoitar de boc' allea
«Unba maná, n'o medio d'un camino:
»Mir o (¡iie fas, Martiito,
»Q,iie che se riu de tí por iod' aldea »

« A y ! co' estes comparados,


«Nada os tormentos son d'os condenados!
«¿Será verdá, Xan de Ventraces?... ¡Dim-o!
«Ten piadade de min, d' estas bagullas,
» D ' est' inferno en que ximo,
«Devorado por cientos com' águilas!
*Eu non sey si te crea,
B I B L I O T E C A G A L L E G A 27

«Pero ¡Virxe 11 aria:


»Si dixeses verdade eu morrería
»¿Seralo demo?... Arrenegad' él sea!

Así decindo' o mísero labrego,


Sin calma nin sosegó,
Metéuse n'a devesa decontado,
E d'o seu sach' armado
Comenzou sin refolgo o seu trafego.

Tievaba xa Martiño,
Rapaz de moito aguante,
Set'horas de traballo seguidiño,
Cando n'esto, de vento un remuiño
Erguáu a térra pol-a veig' adiante.
A densa polvareira
Escarecóu o sol por un istaute,
Y-estremecendo val o carballeira,
Rachóu a negra nube do Levante
Ó ronco son d'un trono frameaute.

As gárgolas d'o eco


Esgazáronse enton' e d'o seu seo
Tanta chuvia mandaron,
Q' as hortas s'arrasaron,
O río esbordóu, cheo,
Y"-os albores y-as prantas esfollaron.
N'a tempestad' aquela
Caía com' on rayo cada gota
Y-en ningures se viuoutra com' ola.

Martirio, harripiado,
N'o ventre se metóu d'nnha cañota.
28 A i m o s I 'A. J U Ñ A
1
TÍOHRA

¿Quá H'import' ó coitado?


Siesta d'auga d'o ceo agarimado,'
¡Ay! ¡non-o está d'a que d'os olios bota!...
«¿Poidera ser, decía,
«Poidera ser que Rosa m' engañara?
«Rosa, por quen daría
»Canto Noso-Señor n'o mundo cría,
»Hastr' un reino, s'en sorte me tocara?
»Non pode ser, non pode ser, de fixo.
»Pura com' wn cristal, dix' ont' á noite:
"¡Pura com' un cristal!... Cando m'o dixo.
"Non liay razón pra que co'a duda loite.»

lMllóu, enton, de súpeto,


N'os coos un relampo,
Qu' esparexend' a brétema
N'un rayo reventóu.
Ardóu en fog' atmósfera,
Alnmióus' o campo
Y-esnaquizóus' o albo re
Un que Jlartiño entrón.

D'a labazada eléutrica


Que II' espidíu o rayo,
Martino cegó, atóneto,
Ca'tu tumbad' ó chau.
Mais logo, repoñandose
D'o natural esmayo,
Xusgándose cadávere
Levóus' ó peito a mau.

Pouquiño á pouco os párpados


Abrindo persinóuse,
BIBLIOTECA GAI.I.F.GA 29

Y-ó ver pasada cáxeque


Tan forte tempesta,
Saniño e salvo vóndose,
D'a térra levantóuse
B d'a cañota cóncava
Saíu tranquilo xá.

Mais inda ben' ¡meu ánxele!


Non dora unha zancada,
Cando trasposto en xúbilo
N'o chau s' acrequeñóu.
—¡Nunca eu nacerá!... díxose,
E recadand' aixada,
linha non vista endrómena
D'a torra levantóu,

Era unha pedriña pedra,


Era unha pedra pedriña,
Com' un hovo de galiña.
Tallado en fino cristal;
Unha pedra primorosa,
Elíptica, limpa, pura,
D' artificio e soldadura
Sin xiquera unha sinal.

Mirada déndes de lonxe


Reloce com' un diamante,
Parece d' algún xigante •
Olio sin párpado, atrós;
Pero mirada de próto,
Sospende, ademira, espanta,
30 A I R E S B ' A M I Ñ A T É R R A

Vendo n' ola aimáxe santa


D'a bendita Nay de Dios.

Non ó un eoyiño formado


Pol-os gotexos d'a térra,
Nin en canteira nin serra
Puido topal-o ninguón.
Non ó unha pedra de nevé
Qu' a calor derretería,
Nin salación, que tería
Outra forma d'a que tan.

Non ó un aerolito ardente,


Anaco de pedra estrano
Cuyo orixe soberano
Iña se non alcontr.'m.
Non ó volcánica lava,
Que tora de cor máis louro,
Estalacta, nin metouro...
Nin o diaño q' o inventóu.

Est' ó unha pedriña pedra,


Est' ó unha pedra pedriña,
Tan rara, tan pulidiña,
Com' outra n' orbe non hay.
¡Mesmo parece unhabágoa
D'os olios de Dios caída,
Pra se quedar convertida
En cárcere de sua Nay!

¡Qué hcrmos' está dentro d' ola,


Qaó linda Nosa-Señora!
¡Con qué gracia sedutora
BIB LIOTFX A. ü A U.KG A

Deixa sea sembraute ver!


Por olios ton dous lnceiros,
Por dentes pelras d'os mares,
Por greñas rayos solares,
Por risa un amanecer!

Vendo tanta maravilla


Metida en tan curto espacio,
En tan pequeño palacio
Tanta grandeza de Dios,
Martiño, pasmado todo,
Tomando o cristal á peso,
Kseramóu:—«; Ande por eso!...
¡Ande por eso olhiy vos!»

Quíxose por d'arnidillas,


Quixo quitars'a monteira
E gardar n'a í'altriqueira
O milagroso cristal:
Pero d'os seus pensamentos
Segunda ves asaltado,
Deeindo:—«¡Estóu rematado!»
Tiróuno d'un saque o val.

«Non, contin íu, Dios non quere-


Que logre a miña demanda;
Xa Dios á sua Nay non manoa
Pr'ós namoraclos valer.
Eses foron outros tempos...
Y-ese cristalino gayo
Foy... a cbizpa d' aquel rayo
¡Que me deberá tender!»
32 All'.KS I>'A M I Ñ A T K H K A

N'esto vóuse viudo a noité


Y-arrematad' a faena,
Martiño, seiupre con pena,
Eois' indo cara ó lugar,
E cand' entróu pol-a vila
Dixo de reinordos clieo:
«¿.Será un aviso d'o ceo?...
¡Non clie quixera apostar!» —
VI
S' a tradición que sigo n' algo non mente,
D'as escenas pasadas ó dia sigílente
Pol-a maná,
D'un salgueriño á sombra, sentada, fiando,
N'o val de Yilanova gardand' o gando
Rosiña está.

Inorante de canto 11' acontecia


O probé de Martiño, por quen sofria
Soedades mil,
Rosa, n'a cinturilla crabad' a roca,
Mazaroca fiando tras mazaroca,
Pensaba n'il.

E mentres q' en suspiros lanzaba ós rentos


Os ais que 11' arrincaban seus pensamentos
" Tristes, cruós;
Pol-o campo os cabirtos corretexaban
Y-as vacasy-as ovellns depinicaban
Toxo e cardos.

Coitada pastoriña sin paz nin calma.


Cantas fóles n'o fondo d'a tua alma
Deixa o amor!
B I B L I O T E C A G A L L E G A 33

Cantas sombras n'o ceo d'os teus encantos!


Cantas bágoas n'os olios—¡vallante os santos! —
Canto delor!

Hórfa desque naciche. triste, esl'ameada.


Anque probé hastr' agora, tua vida honrada
Por tí í'alóu.
Qué ch' importúu d'as touxas dormir á sombra?
Qué ch' importoud' espinos pisar alfombra.'
Quó ch' importou?

Tod' o pasache rindo... Todo se posa


31 entres que qued' a honra dentro d'a casa;
Pero ¡ay de tí!
Despreciadles un borne por precendente,
E destoncos, tua fama, de xente en xeutu,
V a y por ahí...

Quá flxeches, Rosiha desventurada.


Qué flxeches?... listabas empecatada
Pra tal faguer?
Despreciar porMartiño, Xan de Vontraces...
Non sabes d'o que os homes che son cap i c o s .
Probé muller!

«Traballar toda a vida desosegada


Pra conserval-a honra d' abrís bordada,
Santa virtü,
..E cand' u'nha c'o noivo ton parrafeo.
Escoitar que nos d i c e : — T en ti non.
Rabearas tú!
34 A I R E S H ' A M I Ñ A T É R R A

«Ir comprando pr'a boda tod'os trebexos,


Tod'o día toparse d'o noivo lexos
Morta d' afán,
E cand'a noite chega pr'os namorados,
Escoitar que nos dicen labios amados:
¡ Vaile con Xan\

<.Non hav pena com' esta tan harrorosar,


¡Non hay pena com' esta!»—marmura Rosa
N'o salg'ueira!.
E de pronto a coitada pr'o chan mirando
Recolija d'entr' as herbas, toda tembrando,
Aquél cristal.

«¡Asús, qué galanura!—repuxo—¿Estarey cega?


Vestida de gallega a Reina d' hermosura
N'a miña mau, afj?
Non pode ser! Toleo!... Riráse o que 11'o conté;
Pero en soñey nantronte que viña dend'o ceo
D'a miña cama ó pó.

«Será verdade, Rosa? Metida n'un hoviño


Tan piquirriquichiño, tan linda, tan hermosa
Como a. mirey enton?
A mesma, muradana que lie caía tanto!
O mesan) .lengue!.. o manto de terciopelo, ou pana!.
Non estóu tola... non.

«S' en torno non pacerá, mirándome, meu gando


Que es!:-ai inda soñando Jixórase calquera...
¡Asús! ¡ Vaya que ser!
BlBUOTKCA (r.VU.KUA 35

Qué olimos, quó mirada, qui brizos, quó cábelo,


Quó orellas, quó mantelo, quó frente anacarada.
Qué dla.no de muíler!

E mira... e robuldexa... e ri.se a Santa Imá.xe...


Cómo m' amostr'o traxe! Cómo me parpadexa!
A l g o me vai pasar!
«¿Quó dis?... Falarme quere! ¿Fscoitaróina? ¡Calar
Pois ó verdá que fala!... ¿Señora?... ü que quixere!
X' cstóuvos' nscoitar.

«Que acod'a cita? E logo?... Que vén por Dios mandada


Pr'a que me vexa honrada o qu en celoso fogo
1

Xusgóume criminal?...»
Señora! Unba pastora, baldón de tod' a xente.
Non era merecente de ter tal defensora:..
Pero... falay, si tal.

«Que quer que He levanten n'o val unha capilla?


Que quer que d' arrudilla lie recen e He canten?»
Pois ben, querida, ben.
Pero... calóuse... ¡axiña! Xa non, xanon a escoito!
Quizáis non fale moito com' o tan piquinina!...
Pero ¡quó gracia ten!

Pois ola algo me dixo de q' eu no me recordó...


Non teño ouido xordo, mais eu non sey de flxo
Quó palabriñas son...
¡Mama!... «Pr'os que non amen serey sempr' invisible
—Decia—y-é imposible que l'alf ós que me chamen
De todo corazón...»

Quó farey ou, coyiño, q agora máis ch agrade?


1 1

Levart' ond' o Abade? Levart' ond' a Martiño?


¿Quó diaños eu farey?..,
36 AlRKS D ' A JUÑA TERRA

Téíque, ovellifías, téiquc... Tó aquí, chiviña trenca...


Cardosa! aquí, xuvenca!... Quóreste bulrar seique?..
¡Ey, pr'o corfcello, ey!...

VII

Uiilia noíte azul d' Agosto


(Jomo de vrau regalada,
Vilanova d'os Infantes
Toda 6 bulla e algazara.

Nunca misteriosa lúa


Vertím por lus tanta prata,
Nin ñas silveiras a brisa
Esparramóu máis fragancia.

Pol-a praza e pol-as rúas


As mozas cantando pasan,
Y-os mozos van detrás d' olas
Dando atruxos e palmadas.

Iinporvisand' un turreyro
A porta de cada casa,
Por todas partes s' escoita
Son de pandeiros e gaitas.

De legu' e media á redonda,.


Os mocinos d'a montana
Saúdanaquela Cesta
Co' a lus d'os f'achós de palla.

As vellas de tod' a vila


San d' os baleos ás barandas
BIBLIOTECA G Al.].El', A

Y-os nenos cmporranchiños,


Co' a cabecilla rapada.
Brincánd' e choutánd' enrádanse
Kntr' as pernas d'os que bailan.

Esta noifc' os zapateiros


Non queren collel-a cliaira,
Nin as rapaciñas fian,
Nin os forneiros amasan.

Esta nolt' en Yilanova


É noitc de fuliada;
Qa' así o dispux' o Concello
Y -o señor Abade o manda.
r

O Abade de Vi laño va
Que don Xan de Barros chaman.
Pra congregar ós frígueses
Mandóu tocal-as campanas.

Encasquetad' o bonete,
Vestido d' estola e alba,
Subíus' ó púlpeto e dixo
Ós que debaix' escoltaban:

—Hirmauciños: xa sabedes
Como fay catro somanas
Se dinóu Nosa-Señora
Por medio d' unha rapaza
Vir visitar esta vila
Pra facer n' ola morada.
De tanta mercó asombrado
Como Dios nos dispensaba,
AIRES H A MISA TEIIIIA

ü Señor Rispo d Cúrense


Quixo vcl-a imáxe santa;
Pero corroo tantas térras
V este tenipo a sua, tama,
Que cand' o Bispo faguerlle
Unha capilla pensaba,
O Rey Don Fulipe Cárto
Q' ox en paz g-obern' España,
1

Coi dando non fose certa


Maravilla tan sonada,
Mandóuna pedir de prosa
Pra vola y-adimirala.
Eu mand.\ylla moy envolta
Entr' outras reliquias vareas:
O Rey miróuna, tocóuna,
Volvóu á vela e tócala,
E c'os olios relampados
Y-a lengua de media vara,
Dudaba de canto vía,
Como Dydimo dudara.
¿Y -enton que flxo? Teniendo
r

Q' o cristal en qu' encerrada


Está a Virxe fose cousa
En que pudese haber trampa,
Chamóu ós máis afamados
Artífices á sua cámara,
Díxolles que saminaran
O cristal'con toda calma,
E declarasen en autos
Canto de raro notaran.
Así se flxo: prateiros
E póretos tía Real Casa.
Homes de letras e cencias
BIBLIOTECA GALLEGA, 39

Xuntáronse n'unha sala


D'o sou Pazo, n'a presencia
De mil xentes cortesanas,
E despois de grand' estadio
Y-adimiraciús sin tasa,
Dixeron todos á unha,
Q'o que de ver acababan
Non tina n'o mundo enxempro;
Y-así, q'o cristal y - a Santa
Eran de orixe divino,
Pois outro non 11' atopaban.

Despois d' este xuramento


Todos caíron ás prantas
D'a nosa Virxe y-estonces
Rey, cabaleiros e damas
Fixóronlle ofrendas ricas
De xoyas, d' ouro e de prata,
Pra que se ll' erg-a unir ermida
N'o eido en que foy topada.
Todos estes pormenores
Dam-os o Rey n'unha carta
Q' unha posta de Madril
Mesmo de entregarme acaba.
1

A Virxe xa, volve estare


En Vilanova: ¡adoráina!
E namentres q' os pedreiros
Non lie levantan a, casa.
Vinde rezar 11' ésfc' ígrexa,
V I R X E D'O CRISTAL chamándoa.

Y-agora ídevos con Dios;


E d' este dia en lembranza,
5
40 AIRES D'A JUÑA TÉRRA

Ox' e maná, si Dios quere,


Ninguón n'a vila trabalia.
O mesmo quer o Concello.
Cedendo ás miñas istancias.
De darvos a mesma órde
O'pregoeiro se encarga»).

Cando da igrexa saíron


Cantos dentro d'éla estaban,
Martiño foise rondare
De Rosa baix' a ventana

Rosa estaba n'o castelo


De xentes arrodeada,
Porque com' era bonita
E vive en fama de santa.

Dendes que gardand' o gando


N'o val á Virxe topara,
A todos lies gusta, e todos
Yan, pra que peque, á teníala.

Xa fix' un mes que Martiño


Tivo con Rosa palabras,
E ind' as paces non fixeron.
Por que á tesón nadia os gana;

Pero Martiño está seco


De celos com' uuhas pallas
E non pode aturar máis
Un mal de q' ól ínesm' ó causa..
B.BT.IOTKCA GAU.EG A

Por eso. com" arastora.


Teu moitas veces d' husvnada:
Pero Ros v. ou non-o via,
Ou por non velo csviaba.

Levaba agora d' espera


Bó anaco baix' a ventana:
Pero Rosa non saía;
Com' outro que di... nin ganns-

Martiño tose que tose...


Martiño canta que canta...
Pasea que te pasea...
Pero o qu' ó Rosiña... ¡nada!

Alá arriba o coitadiño


Ouía gromas e cantigas,
E cecáis Rosa se ría
Mentras él s' enrabexaba.

Por fin, cando xa Martiño


S' iba meter n'a sua casa.
Rosa somóüse, y-estonces
Trabaron estas palabras:

—Gracias áDios, miña Rosa..


¿Dasm' uu ramiño d' albabaca?
—Cand' o que podo me piden,
Nunca neguóy nad' á nadia.
—Dios che faga tanto beñ
Como lie das á miñ' alma:
Que dende que te non vexo
Parece qu' algo me falta.
42 AIRES D'A MIÑA TÉRRA

—Non te me venas co' esas,


Martiño, que... tod' acaba...
¿Non t' acordás'xa d'a. noite
Que treidor.a me chamabas?

— ¡ A y ! Bó castigo me deches
Y-outro máis grand' esperaba.
Dudáy de tí... un mal amigo
Díxome... ¿qu;;n non dudara?

Pero ese críme... custóume,


Si viras... ¡ay! ¡tantas bágoas!..
—¿Y-arrepentíchete?
—Kscoita:
Esa noite mal fadada .

Dixácheme: «Estóu tan limpa


Com' un cristal.» ¡Ben falabas!
Por q' á maña d'o outro día,
Sin que tí m'as amostraras,

Dios mesmo me dab' as probas


D'apurezad'a tua alma.
O cristal que tí alcontracbes
Antes de que tí o alcontraras,

Eu ch'o topey, eu ch'o tiven


N' esta máu callosa y-áspora,
Eu fun quen-o vi.n caire
Y-eu quen o tirey con rabia,.

Sin conecer... ¡malos demos!


Canta grandez' encerraba.
B I B I. I OTF.C A G A I.I.EG A 43

¡Tí sí que sorte tiveches'...


Dio!-o quixo y - ó moy sabía

Sua divina volantade.


—¡Quón sabe si rne chamaba
Dios pra sí de esa maneira,
Martiño!
--¿Qué dís?... ¿Quó falas?...

—Non xnres por Dios. Martiño.


—¿Pensas morrerte, rapaza?
— ¡Non; per' a conta oche a mesnia;
Pensó casarme!...
—¡Acabaras!

Pois o qu' ó por min... a.gora


Mesmo, si quere?.
—Fay falla
Tér dote: o señor Abade
D'aprontarma deu palabra.

—¿Dote? tí non-a precisas.


—Pois xa'che vendin as sayas
Y - o paño de frores... todo,
Pra q' haxa n'a testa gaita.

—Logo vas casarf emporra?


S' en ves de vendar compraras...
—É que... pr 'o meu casamento
Abindam' unha mortaxa.

—¡Óuga! ¿Casárs' é morrere?


—Cando con Crist' un se casa,
44 AIRES D'A MIÑA TÉRRA

Morre pr' o mundo...


- ¡Rosiña!
¿Monxatí?...
—¡Martiño, cala!

¡Ca'a... e váite! S' eu non puden


¡Q' outra felice te faga!
—¿Y-así... me deixas... Rosiña...?
—¡Martiño... a Virxe m'o manda!

VIII

N' esto, Rosa arretiróusj


D'a ventana d'o edificio
Ijeixando teso, n'a rúa
O desdichado Martiño.

Páledo, sombrío, atóneto,


Com' un mármore de frió,
Sin pestanexar xiquera
Grabado está n' aquel sitio.

Estonces unha risada


Bulrona chegóull' ó ouido,
Risada de lobo farto...
Risada de cucudrilo...

—¡Raxo de Dios! dix' ó punto


Todo en cólera acendido,
¿Quánserí?
— Xan de Ventraces.
—Ti, ladrón d' honras?
—O mismo.
BIBLIOTECA GALLEGA

—Fólgome! Así com' así,


Teño unha deuda contigo
E vóuna eumprir agora.
— Cantas queiras. Veno listo.

—Pois abonda de parola.


—Abonda, o mesmo che digo.
—Car' a Soutoverde, Xan.
—Car' onde queiras, Martiño.
IX

Pol-a maná d'o outro día,


N'o monte de Soutoverde
Por cima de Vilanova
Non se cabía de xente.

A) í todos asombrados
Rapaces, bornes, mulleres,
Miraban co' a boca aberta
Unha cousa qu' estremece.

Sobr' o marco d' ünh' herdade


•Crabada unha estaca vése,
E d' éla n'o cuturiñú
Está unha lengua pendente.

•Ús din:—«Pol-o qu' é de tonga


A d' unha besta]parece:»
Y-outros:—tiParez' a d' un bácoro,
Según o sangue que verte.»

Estando n' estase n' noutras


Sin saber cómo, corrause
A l a ES D'A MIÑA T E l l í l A

Qu' era de Xan de Ventraces


Aquel cativo presente.

Pois, pol-a maña moy cedo


Xan, derrengado, inorróndose,
Chegóu á vila mostrando
Non tér a lengua entr' os dentes.

Cand' esta nova se soubo,


Moit >s láatema He teñen,
Pero moitos máis escraman:
«¡Ben feito, pra qu' escarnientes!»

A xusticia andivo tola


Precurand' o delincoente.
Mais como Xa i non talaba.
Non pudo darse co' ele.

Martiüo figos' o zoivo,


E cand' a que tanto quere
Fóis' á Allariz meter mouxa,
Él, anamorado sempre,
Fóise detrás, pra viviré
D'o scu conventiñ' enfrente.

¡Probé rapaz! unha noite


D'o frió e triste Decembre,
D'a profesión de Rosiña
Pasados xa cuatro meses,

J'artiño, ó pé d'o convento.


Ardend' en morosa febre,
Estaba mirand' á reixa
BIBLIOTECA GALLEGA 47

D'a celda en que moitas veces


Se lie Aguróu de Rosa
Ver o sembrante celeste.

Pensaba que tral-as pedras


D' aquel recinto solene
Habcría quen sentise
D'a mesma sorte qu' ól senté.

Sin conocer qu' as mininas


Que a vida á Cristo 11' ofercen
Deixan á. porta os amores
Cando n'o claustro se meten.

Nevaba. Mainiñas. mainas,


Quediña, quediñamente,
Iban caíndo... caíndo...
Asfolepiñas d'a nevé.

Moito os olios arregala


E moito a cabeza ergue.
Pero n'a reixa d'a celda
Nada Martiño destengue.

Semper Atando. Atando,


Nin a refolgars' astreve,
E por pensar n'a sua Rosa
Piastra d'o frió s' esquece.

Tras unha hora, outra hora


Vay pasando lentamente,
Y-ál, nin se move d'o sitio.
Nin se coida d' entemporie.
48 A l R E S D'A MIÑA.TERRA

D B ves en cand' o coitado


Sin darse conta, estremécese,
Harripíaselle o corpo
E bate dente con dente.

Vales, outeiros e montes


Bórrans' e desaparecen
Y-onbranco sudario, triste,
Por todas partes s' cstende.

Acola enriba, n'a reixa,


Tod' o escuridá entramentres;
Nadase sinte, nin nadia
Detrás d'os ferros parece.

Martiño n' aquél istante


Ver á Rosa parecéndolle,
Quiso falarlle... e non pudo...
Asuspiróu... e morrjuse.

A nevé q' n'él caira,


Foy facendo d' él á rentes
Unha foxa qu' o tragaba
Déndesd' os pes hastr' a frente.

Sobr' o seu corpino morto,


Quediña.-quediñamenté,
Ibancaíndo... caíndo...
As folepiñas d'a nevé.

X
Leutores, s' olvidando d'o mundo os traballiños
Vos fórdes de paseo ds Vilanova ó val,
BIBLIOTECA GALLEGA 49

Entrade respetosos, entrado ca'.adiños


N'a primorosa ermida d'a VIRXE D'O CRISTAL.

S' escasos de fortuna bicarles a sua pranta,


Si a visitála vades faltinos de salú,
Secorrerávos logo a milagrosa Santa;
N'o mundo non hay outra que teña máis virtú.

De tristes agarimo, de probes esperanza.


D'os namorados guia, sosten d'o labrador,
Canto de Dios quixere, tanto de Dios alcanza;
Non hay quen He non deba consolos e favor.

Cand'eu era pequeño, por miña nay levado.


D'a aparición pedinlle a leuda celestial;
Si cal a deixo escrita non for d'o vos' agrado,
A culpa non botedes á VIRXE D o CRISTAL.
U N H A BODA EN EINIBÓ

i.
— Cómo te chamas, rapaza'
—Chamóme Ádega Sil van.
— A y , Allega!... Kntr' esas silvas
Quixóram' en enredar...

Tal dixo á certa minina


Corto diaño de rapaz,
E dend' estonces antrambos
Quóreirs' á non poder máis.
Todal-as noites d' invernó
N'as nadas d'o lugar
Están de gromae palique
Dend' cntou Ádega e Bras;
E non hay testa n'aldea
Nin precisión n'a cibdá,
BIÜLÍOTECA GALLEGA 51

Onde xuutos non s' afcopen


TJn galán y-outro galán.

Cand' hay danza n'o turreiro,


E Bras ó turreiro say,
É sempre Ádeg' a primeii'a
Que eo' ól se pon á bailar.
S' ola vay á romaría,
Él á romaría vay;
S' ola da un ichav' ón cegó,
Él outr'ichavo ha de-dar;
Y-espello de-namorados,
D'o seu cariño en sinal,
S' ola un cara ve 1 u'a boca.
Leva por cuaselidá,
Él outro caraveliño
Ha de—por lorza—levar.

Envexa de tod' as mozas,


Cando xuntos vén ou van,
JVloitas ó son d'o pandeiro
Cantáb'imir este cantar:

«Non te chegues moit' ó lume,


Volvoretiña real,
Non te chegues moit' ó lume,
Mira que te vas queimar.»

Mais fan tanto caso d' ésto,


Tanto d' esto se lies dá,
Como si rousara un carro,
Como si ladrara un can.
AERES D'A MIÑA TÉRRA

Un ano pasóu y-ou.tr' ano


Pr'os naniorados en paz;
Si diñantes se querian,
Qu:;rens' oxe moito unáis.
Á ley q' os dous se tiveron,
Temend' ó cabo faltar.
Por que toda corda creba...
Por onde esprica o refrán,
Unha miaxa d' estado
Tratand' ó fln de tornar.
Adega e Bras d' esponsalías
Fixeron xuro formal,
E pra casarse pediron
Lisencia e vónia á seus páis.

II

Y-alí van de car' a igrexa


Alí van ambos á dous,
Pol-os dous sogros gardados,
Seguidos de seus abós,
Elade alegría foncba,
Él morrándose d' amor.
Parecían dous paxáros.
Conforrn' un d' outr' á carón
Mirábans' ás furtadelas
Cal si tiveran rebor.

Adega estaba tan cuca


Que daba adimiracion:
I ) ' aqueles seus olios negros
Aumentábanll' o negror
A cofia y - a palramenta
BIBLIOTECA GALLEGA

Y-a saya, que negras son.


As niapolas d'os seus beizos .
Collian roxo inda mor
D'o colar de coralinos
Qu' o nóivo lie regalóu.
— ¡Qué hermosa vas! marmuraban
Detrás d'ela algús chismós:
¡Dio-io queira, que che dure
Moito tempe» esa color!...—

Pero s' ola en componerse


Puxo tod' o seu tesón,
Bras non vay menos composto,
Qu' atrás non se lie queden:
Pois anqu' era por Agosto
E queima que pasma o sol.
Lev' unha capa tan longa .
Que non hay outra millor.
Qué calados n'a camisa!
Qué zapatos de mallos!
Qué cutin o d'a chaqueta!
Qué rizo o do pantalón!
Qué ben lie di a escarapela
Que cusida cü'n liño!
Lev' á un lado d'o chapeyo
Desque d' as quintas libróu!
¡Traballos que pr' esculirse
Pasara n' aquel enton'...
¡Meciñeiros qu' o roubaron!
¡Diñeiro que lie custóu!

Mais aquelas agonías


Pasadas, gracias á Dios,
AIRES D'A .MIÑA TEURA

Todo pra. Bras oxe ó groria,


Felicidado y-amor.

A par d'Adega. moy teso.


IS'a igrexa o ni paz entrón;
Déull' á noiva a.iga bendita,
Ou.iu.nos. o confesor,
E logo, o señor Abade
Botóulles as bendiciós.

Dend'á vispor'avisado,
Por ser d'uso en Einibó.
Está esperand' ós cortexos
O gueiteiro que cbegóu.
E cando, por fin, d'o tempro
Saíron ambos á dous,
D'a gaita ó LiriliUro,
D'a caixa ó tromporroiUroii,
Caíndo as doce d'o día
D' a espadaina n'o relós,
Descontr' a casa d'o noivo
A patulcya marchóu.

III

Máis- xa de-Bras n'a cocina


Roxe o rixon n'a sartén,
Ferbcn á cachón- os potes
E cheir' aurego e prixel.
Perparada n'o sobrado
Unha mesa d' oito pos,
Con catro mantés cLiberta,
Por que non chega un manto,
BlBLIOTEÓ A G A LL EG A

Fumegan enriba d' ela


Tres barcales, todos tres
De chourizos engolados
Lacón e vaca, á escoller.
Panochas por onde qneira
De pan albeiro se ven,
Bicas de centeo e millo
Pra gusto de quen quixer;
E n'un curruncho, con netos
Alá por corent' o seis,
Toupa de chea unha cántara
De purrela com' a mel.

Chegados á casa os noivos


Y - o s cunvidados tamen,
Fixeron á crus n'os pratos
E puxorons' á comer.
¡O q' aquclas probos vellas
N'os seus fillosse revón!
¡Cas' envidian ós casados
Os qu' están pra merecer!
¡Qué olladas lie botan ola,
Quó olladas lie botan 61,
Solteirifias o solteiros
Cando non-os ve muguen!

Mcntras ús talaban y-autros


Non paraban de comer,
Os páis d'os noivos decían
Quediño, con certo aquil:
—O mea... leva unha xugada
Y-on carro... ¿y-a de vostá?
— ¡Unha uclnna chea... d' honra!
6
56 AIRES D'A MIÑA TÉRRA

—Pois mire, abóndalle ben;


Por qu' ond' hay honra e saúde
Estánll'os millores bes.

Perdidos un pol-o outro,


Tras d'unha vez outra vez,
Os noivos chúscans' o olio,
Com' o qu' a cousa non quer.
Alá, debaixo d'a mesa
Eebulía non sey qué
Qu' Adega púxose roxa,
Eoxa com' on caravel...

—Marcha can, deci' onha vella,


¡Hora o demo onde te vés!
Vaite roer pr' outro lado,
¿Ou seique tes gana de...?

N'esto, ó vino comenzaba


N'as cholas á remexer,
E bébedos oles y-élas
Todos puxórons' en pó;
Y-as xerras levand' á boca
Y-escurriehand' o pichel,
Ó son pecador d'a gaita
Que toca tocatas cen,
Os convidados brindaron
D'esta mapeira cortés:

<(¡Viv'anoiva! ¡ V i v ' o noivo!


¡Vivan honiiñ' e muller!
¡Por moitos anos se gocen,
Por moitos anos, amen!»
BIBLIOTECA GALLEGA

IV
A francachela acabóuse,
Qu.' afj que non ib y rain:
Xa é de noite: a branca lúa
Alá d'o ceo nos coufis,
Entr' un enxame d.' estrelas
Com' almendras d' Allariz,
Inda loce que parece
ün pandeiro de marfln.

De frescos cheiros cargada


Pasaba sopratid' á brís
Y-os paxariños n'as polas
E n'as chousas a perdiz,
Kos seus buracos os grilos
Y -as ovellas n'o cubil.
r

Ús c'os seus roucos cantares


Y/-autros con trinos xentís,
Compuñan unha armunía
Qu' era o qu' habia qu' ouir!
Parece qu' a Natureza,
Nay querendósa e felís
Daba o paraben ós noivos,
Qu' eran esposos por fin.

¡lliraynos! Ó son d'a gaita,


D'o bombo e d'o tamburil.
Están bailand' a mufteira
El y - i l a ó pó d'o patin.
¡Com' ól torce aquelas pernas
¡Com' ola estroza o mandil!
¡Como recoll' ól a faíxa!
Com'óla move os cadrís!
58 AIRES I>'.\ MIÑA TÉRRA

Arredor d' élcs, en roda,


Mozos é mozas ali
Bailan tamen, entrameutres
Que pegando atruxos mil,
Esmoen o pan da boda
Un í'ato de pelingrís.

Tant' alegría mirando


Os vellos sin dentes rin,
E senteri non tel-as pernas
Pra ch.ou.tar e rebnlir.

Érguen cen nubes de polvo


Co' as chancas os bailarís,
E tanto castañetexan,
Que naide s' eutende alí.

üueiteiro rpae máis ben toque


Nunca en Einibó se víu,
Qu' arique toe' á secas, toca
Que non hay máis que pedir.

Vendo como repinica


N'aquel. punteiro sutil,
Todos qu.yj.aus' asombrados
Un isfante sin señar;

E cand' 6 cabo repostos


D'o asombro, volven en sí,
Porguntan todos:—¿Y-os noivos?

¡Vai boa! Nin c' un candil!


O GUEITEIRO

«Sempve pol-a vila entraba


C o n tíquet d e s e ñ o r í o . »

(Rosana Castro)

Dándesd' o Lerez lixeiro


As veigas qu' o Miño esmalta
Non houbo n'o mund' enteiro
Máis arrogante gueiteiro
Qu'o gueiteiro de PENALTA.

Sempre retorcend' o bozo,


Erguida sempr' a cabeza,
Daba de miral-o gozo.
Era un mociño... ¡qué mozo!
Era unha peza... ¡qué peza!

Despois d'o tempo pasado


Pasado pra non volver,.
AIRES D'A MIÑA IERRA

Com' on profeta ispirado,


Inda m'o parece ver
N'a festad'o San Trocado.

Calzón curio, alta monteira.


Verde faixa, albo chaleque
Y - o paño n'a faltriqueLra,
Sempre n'a gaita parleira
Levaba dourado fleque.

Non boub' borne máis cumprido


N'o mundo, de banda á banda;
Nin rapaz máis espilido,
Con máis riqueza vestido,
Nin de condición máis branda.

Pr'ns festas e romanas


Chamado, todol-os dias
Topábase donde queira,
Anque por certas porfías
Solo tocaba a muiñeira.

Pois, como poucos teimado


Cand' unha venta lie pega,
Xura que, pr'o seu agrado,
Non se ten ind' enventado
Música como a gallega.

Neno er' eu cando ol vivía,


Mals non-o podo esquecer.
¡O qu' ól n'a gaita sabia!
¡O qu' ól c'os dedos podía -
N' aquel punteiro faguer!
BIBLIOTECA GALLEGA 61

Cando n'as festas miores


Era esperado o gueiteiro,
BotábanU' as nenas frores,
Ledas copras os cantores,
Fogaetes ó fugueteiro.

Tras d' é¡, en longa rióla,


D'a gaita o compás levando
Con infernal batayola,
Iban corrend' é choutando
Os rapadnos d'a escola.

Kunca se puido avrigaar.


Véndol la repinicar,
Por quó, o son d'a gaita ouindo,
Cantos bailaban sorrindo,
Acababan por chorar.

Pero cand' él n'o turreiro,


Cal n'a trébede a Sibila,
Pegaba o pió primeiro,
Daban ó vento o sombreiro
Todol-os mozos d'a vila.

Comenzado o baile enton,


Cousa era pr' adimirar
Aquel sembrante bulron,
Aquel aire picaron
Y aquel modo de mirar...

Y-era de ver con quó trazas,


Sin faguer pausas, nin guiños,
M n caso d'as amenazas,
62 A l R K S ]>'A JUÑA TERRA

Furtaba un bico as rapazas


D'os noivos diant' os fociños.

Ninguón soabo frolear


D'o xeito cpu' el froleaba:
Veril' a muiñeira botar,
Era uuha nube mirar
D' anxliños que pasaba.
Xeutil, aposto, arrogante,
En cada nota o gueiteiro
Ceibaba un limpo diamante,.
Que logo n'o redobrante
Pulía o tamburileiro.

¿Qui Orfeo se lie igualaba,


Si mesmo, dentro d'o fol
Que c'o cóbado apertaba,
Parecía que cantaba
Escondido un rousiñol?

Músic' ón tempo e poeta,


Algunha fada sacreta
Tina con que comovia,
Pois nunca d'unliapallota
Saín tan doce armonía.

Tocaba... e cando tocaba,


O vento que d'o ron con
Pol-o canuto fungaba,
Dixeran que se queixaba
D'a gallega emigración.
BIB L IOTF.C A G A LI.EG A

Dixeran que esmorecida


De door a Patria nosa,
Azoutada, escarnecida..
Chamaba, outra Nay chorosa,
Ós fllliños d'a sna vida...

Y-era verdá. ¡Mal pocada!


Contr' on penedo amarrada,
Crabad' un puñal n'o seo,
N' aquela gaita lembrada
Galicia era un Prometeo.

Un Prometeo cantando
Eternas mclanconías:
Scinpr' un consolo agardaudo
E sempr' as bágoas chorando
D'o desdichado Macias.

Por eso. cand' á tocar


Se puna o gueiteiro lindo.
Cautos viñan pra bailar,
tí' escomenzaban sorrindo,
Acababan por chorar.

Por eso en vi las y-aldeas.


Por xentes propias y-alieas
Era aquel home estimado,
E por todos saudado -
En caminos e vereas.

Por eso, dond' 61 ehegaba


Dábanllo citas d' amores
64 AIRES B'ATHIÑA TÉRRA

As mozas por qu' él toleaba,


E sempr' á mesa xantába
D'os abades e priores.

Que dend' o Lirez lixeiro


Ás veigas qu' o Miño esmalta,
Non houbo n'o mundo enteiro
Máis arrogante gueiteiro
Qu' o gueiteiro de PENALTA.
A PRIMA YEIRA

A!¡¡. ron o tei)?))-> de ma;.al-o liño,


Ahí. ven o terupu d'o liño mazar,
Ahí >v.n o teiupo, rapaz-as ri'o Miño,
Akí ren o tewyo de s e eweouizar.
(Cantar d'o poro¡.

Com' a minina tola


Que say por ves primeira
Con dengue e murada na
Pr'a festa d'o lugar,
Asi xentil y-aposta,
Vay vindo á Primaveira,
Grinaldas de craveles
Vertend' ó seu pasar.

Xa encima d'os penedos


iS on berra o graxo rouco,
T

Q' ala n'as negras noites


As nóvoas espallóu,
AIRES D'A MIÑA TÉRRA

Nin funga n'as troneiras


O son d'o vento lonco,
Que cantigas de bruxas
E trasgos remedóu.

Xa s' ouce o pío alegre


D'o paxaríño temo,
Perdidol-os seus olios
N'a estrela d'a manan,
Y-as nubes sacudíndose
D'as brótenlas d'o invernó,.
Vestidas d" ouro e nacre
Pol-o hourizonte van.

Os albores espíelos
De fruto e de ramaxe,
Cubertos xa de Colla
Comenzan á dar fror;
Y-á sombra agachapado
D'o prácido follaxe
Mentras q" o gando garda.
Eay chífros o pastor.

Xa d' amare lo e branco-


Se pintan osouteiros,
Xa nacen n'as silveiras .
As froles de San Xoan;
Xa crecen n'os valados
As hedras y-os loureiros;.
Xa ten carrouch' o millo,
X ' as vides g r o m o s dan.
B mi,! o r a : .\ GALLEGA

Ahí ven pr'os probes vellos


Sin sar.gue xá, e sin vida,
A fogueirada a relente
Qu'csparxe á lus d'o sol;
Ahí venen pr'os poetas
D'ispiraoion garrida
As eheirosiñas auras
Y-a vos d'o rousiñol.

Ahí venen pr'os conexos


As noites feitioeiras
D'os fúlxidos lnceiros
O maino relumbrar;
Ahí venen pr' os rapaces
As moras d'as silveiras,
Y -o tempo d'os gandidos
r

Que niños van buscar.

A y , estación frorída,
Gallarda Primaveira,
Quón pra botarche copras
Ti vera o que non ten!...
C'o corazón ferido,
Sin lira garruleira,
Quón te cantón, hermosa?...
Quón te cantóu?... ¡Ninguón!
O MAYO

Aguí ven o mayo


De frores culerto...
Puxéronse á porta
Cantándome os nenos;
Y-os puchos f urados
Pra min estendendo,
Pedíronme crocas
D'os meus castiñeiros.

Pasay, rapaciños,
Calados e quedos;
Q' o qu' ó pol-o d'oxe
Que darvos non teño.
Eu son vol-o probé
D'o povo gallego:
Pra min non hay mayo,
¡Pra min sempr' é invernó!...
BIBLIOTECA GALLEGA 69

Cand' eu m'atopare
De dorios liberto
Y - o pan non ine quiten
Trabucos e prestemos,
E com' os d'o abade
Frorezan meus óidos,
Chegado habrá estonces
O mayo q'ueu quero.

Querédes castañas
D'os meus castiñeiros?...
Cantádeme un mayo
Sin bruxas nin demos:
Un mayo sin segas,
Usuras nin preitos.
Sin quintas, nin portas,
Nin foros, nin cregos.
BEN GIIEGADO

¡Quó doce e deleitoso


É d'un pay ó desvelo, cando á veira
D'o seu leito d' esposo,
Vay oir pracenteira
D'o seu primeiro filio á vos primeira!

¡Quó argullosa ufanía,


Quó mundo d' ilusiós e de contento
Acode á fantesía,
Y-en tan felís momento
Encolle o corazón y - o pensamento!

Hóm' aquí retirado


D'o meu lar n'o curruncho escurecido,
Contando, ó son pausado
D'a péndola, o batido
D'o corazón, d'amor estremecido.
BIBLIOTECA GALLEGA

Chega hasbramin, profanóla


Com' a tétrica qucixa lastimada
De cerva morimimda,
Solouzante e cansada
A vos dórida d'a muller amada.

Mais, d'os seus beizos roxos


Envolto n'os suspiros d' amargura,
Tragóla ós meus enoxos,
Un ánxel d' hermosura
Bríndam' eterna, celestial ventura.

¡Ah! Deixa que treidores


Ceben en tí, muller, sua saña impía "
Os maternas doores:
Que canto máis sombría,
Máis tras d'a noite nos feitiza o dia.

Sófre en calados ayes


O máis grande tormento conecido;
¡Sófre!... ¡Manan, quizayes,
Darás por ben sofrido
Ese, que á ningún outro ó parecido!

¿Quén sabe, ó fin, s' estrela


<Jue vay lucir n'o noso triste ceo,
Purísima ó sinxela,
Astro chegará á ser qne de lus cheo
Os nosos dias enfeitice arreo?

¿Quén sabe si, puxante,


Esa pranta que brota oxe d'a Ierra,
Erguondose trunfante
72 AIRES D'A MIÑA TÉRRA

Sobre canto de podre e ruin encerra,


Árbol será de paz tras tanta guerra?

Ven, filio d'a miñ' alma;


Chega, chega, e non tardes, ineu querido:
A humanidá sin calma,
O mundo en servidume sumerxido,
Nado inda non, saúdante ben vido.

E ben cbegado seas


O meucólo tamen, ¡miña delicia!
Qu' inda mesmo sin vida me recreas,
Falangueira e propicia
A miña amant' e paternal caricia!

Namentres, noite, pasa,


Pasa, eses teus luceiros apagando:
Linda ó a lúa; mais sua lus escasa
Agoiro fóra infando
O berze d'o meu neno alumeando. '

Pasa, noite d'as fadas,


En que Dios dorme e s'acobarda a xente;
Qu' as párpedas pechadas
D'o meu rolo inocente
Quérense ó rayo abrir d'o sol fulxenfce.

¡Ouh, sol! Tí que atesouras


A lus que esparxe abrótema sombría;
Tí, qu' os outeiros douras
E inundas d' armonía
O ceo, a térra, o mar, a tarde, o dia;
BIBLIOTECA GALLEGA 73'

Pol-a xigante lomba


Érguete á ver o meu minino,'quedo.
Cal namorada pomba
Que pol-a maña cedo
Leva os flllos calor n'o pico ledo.

D'o mundo n'os lumiales,


¡Ouh, sol! ¡sol imortal! meu neno espera
Teus rayos celestiales....
¡Si cara á tí nacerá
Non cara á noite, cara á tí correrá!

¡Qué cand' ea á esta vida


Abrin os olios, triste [noite escura
Cubríame enloitecída.
E d'esa noite impura
Ind'os crespos arrastroV-a tristura!
¡AY!.

¿Cómo foy?...—Eu topábame fóra


Cand' as negras vixigas lie deron;
Pol-o aramio sua nay avisóume
Y-eu vínme correndo.

¡Coitadiño! Sintindo os meus pasos


Revolveu car' á min os seus olios.
tina
Non me víu.,. e cuorou... ¡ayl xa os
Ceguiños de todo.

Nom m' acordó que tempo na' estiven


Sobr' o beree de dór debruzado;
Sólo sey que m' erguin c'o meu neno
Sin vida n'os brazos...—
76 AIRES D'A MIÑA TÉRRA

Volvoreta d' aliñas douradas


Qae te pousas no berzo valeiro,
Pois por ól me pergúntas, xa sabes
Quá foy d'o mea neno.
N'A. MORTE DE M I N A N A Y

Doce malenconia, miña Musa,


D'o meu esprito noiva feiticeira,
Dóixame q' oxe n'o teu coló dorma
Sonó de pedra!

Nunca, reiciña, nunca com' agora


Falla fixóronm' osteus bicos mornos:
Choveu por min chuvia de sangue e trayo
F J Í O n'os osos.

Quantametí, quetiritaudo veno,


Tí, que d'o peito curas as feridas,
Amiga xenerosa d'os que sófren,
Malenconia!

Tope rain' alma, á sombra d'os ciprestes


Q'os tristes ermos d'as tuas illas cobren,
78 AIRES D'A MENA TEBBA

O esquecemento q' en ningures hacho


Pr'os meus (loores.

Fay qu' ó rumor d'os teus regueiros, brando


S' adormezan meus tristes pensamentos.
¡Son un hórfo!... Agarímam' ó teu coló...
Xa outro non teño.

Xa outro non teño en que pousal-a frente,


Pol-as agurras-d'o pesar sulcada;
Xa outro non teño q' amargura enxugue
D'as miñas bágoas!

Nay, ¡adorada nay! mártir escura,


Branca pombiña, arruladora e tenra,
¡Ay! Si souperas cómo me deixabas...
Non te morreras.

Dende que te perdin, a térra, o ceo,


Todo ó pr'a min d'a rnesma cor d'a morte.
O sol non m' alumea, nin os campos
Pr'a min t e n frores.

Cal sobr' os condenados á paulina,


Caíu sobre miñ' alma eterno loito:
Todo m' amarga, hastr' o aire que respiro;
Dáñame todo.

D'o corazón fuxíume esa alegria


Qu' ó n'as frores aroma e YOS n'os páxaros,
Y-andan por dentro d'o meu peito os corvos
ArreYoando.
BIBLIOTECA GALLEGA 79

¡Cómo recordó aquelas noites eraras


En qu' ó fulgor d'a prateada lúa,
M' arrulába-o sonó, d'os teus cantos
Co'a doce música!

¡Cómo recordó aquelas tardes tristes


En qu' os tronos sintindo, rezábamos
Porque Dios leve os probes mariñeiros
A porto salvo:

Pol-os necesitados caminantes,


Pol-os vellos sin pan e sin abrigo,
Pol-os nenos sin pay... abandonados...
Com' os teus flllosl

¡Ay! Eu tamen rezar quixera agora


Por tí, de tan'o amor en xusto pago;
Mais dende que te fucb.es, miña rula,
Teño un cansacio!...

Malenconía,lVlusa d'os doentes,


D'o meu espribo noiva feiticeira,
¡Déixame qu' oxe n'o teu cólo dorma
Sonó de pedra!
ÓS MOZOS

¡Qué triste está a aldea,


Que triste ó que sola!
A térra sin frutos, a feira sin xente,
Sin brazos o campo,
Sin nonos á escola,
Sin sol o hourizonte, sin fror a sementé!

A pedra y-as nubes


A sembra arrasando,
Agoiran un a.no de fame sombría;
Sin pan os labregos,
N Í D herba pr'o gando,
¿Qué vay á ser d'óles n'a cruainvernía?

Manadas famentas
De lobos montesos
Baixaron d'as chouzas n'a noite calada
BIBLIOTECA GALLEGA 81

E, postos en ringla,
C'os olios aeesos
Acenan d'os probes pr'a porta pechada...

Moziños honrados
De sangue bravia,
Si ó mal d'os petrucios non fordes alíeos,
Librádeos d'a morte,
¡Facóy montería
N'os lobos d'a térra, n'os lobos d'os ceos!
CANTIGA

•N'o xardin unha noite sentada


Ó refrexo d'o hranco luar,
Unha nena choraba sin tragólas
Os desdes d'un ingrato galán.
Y-a coitada entre queixas decia:
«Xa n'o mundo non teño ninguón,
Vou morrer e non ven os meus olios
Os olimos d'o meu doce ben.»

Os seus ecos de malenconía


Caminaban n'as alas d'o vento,-
Y - o lamento
Repetía:
«You morrer c non vén o meu ben!»

Lonxe d'éla de p3 sohr 'a popa


D'un aleve negreiro vapor,
84 AIRES D'A MIÑA TÉRRA

Emigrado, camino d' América


V a y o probé, infelís amador.

Y - o mirar as xentís anduriñas


Car' á térra que deixa cruzar:
«¡Quón pudera dar volta, pensaba,
Quén pudera con vosco voar!...»

Mais as aves y - o buque fuxían


Sin ouir seus amargos lamentos; .
Sólo os ventos
Repetían:
«¡Quán pudera con vosco voar!»

Xoites eraras, d'aromas e lúa,


Desde enton ;qué tristeza en vos hay
Pr'os que virón chorar unha nena,
Pr'os que virón un barco marchar!...

D'un amor celestial, verdadeiro,


Quedóu sólo, de bágoas á proba,
Unha coba
N'un outeiro
Y-on cadavre n'o fondo d'o mar.
A IGREXA F R Í A

Por cima d'os agros.


D'o monte n'o medio.
Levántase ainda
Hidrópico e negro.
Cal xigante hipopótamo morto.
De vermes cuberto,
Rodeado de trévoas e gramas,
O lombo deforme d'o vello mosteiro-

D'as torres as rexas


Águilas de ferro,
Queixarse parecen
.¿i D'a marcha d'os tempos;
*E de cote paradas ó inmobres,
Semellan os dedos
86 AIRES D'A MIÑA TÉRRA

D'unha mau de Titán q' ancla en busca


D'o rayo que tarda d'as iras d'o ceo.

Dend' a a'ta campana


Cay inda en anélos
A forte cadea
Con triste bambeo.
Cando á posta d'o sol, d'as montanas
Azoutana os ventos,
Unha serpe arromeda encantada
Que gard' as ruinas fungando e tecendo

Os pelos de punta
N'a mau c'un coitelo,
Co'a sangue lixado
D'os probes viaxeiros,
Tempos houbo en q' aquí buscar viña
Seguro y-achego
O ladrón d'os caminos, q'os frades
Q' a Praga queimaban, en salvo puxeron.

De monxe vestido
Com' oles o reo,
De reprobo á santo
Pasóu n'un dia mesmo;
E, d'a gorxa que ser debería
Tallada n'un cepo,
A paulina saíu qu' escomulga
Ó insine Colombo y - ó gran Galileo.

A s virxes, forzadas,
Os probeos, valeiros,
BIBLIOTECA GALLEGA 87

Pedían namentres
Socorro e roinedio;
Y-a xusticia, escudei.ro mal pago
D'o crime sangnento,
D'o sagrado n'a. porta cpuedaba
De rabia e de colara os dentes batendo.

N'os meus solitarios


Nouturnos paseos,
Sucidem' as veces
Chegar ó mosteiro;
E caretas facóndom' estonces
D'a lúa ó refrexo,
Unha negra visión, d' entr' as ruina,
«¡Qué lempos!» me dice, y-eu digo «¡Qué tempos!»

8
SAÜDO

¡Ouh, meiga cibdá d'a Gruña,.


CLbdá d'a torre herculina.
De xeneraciós recordó
Máis fortes q' as d' hoxe en día;.
Cibdá que por'sobr' os mares
Érguel-a cabeza altiva,
Cal onte n'as tuas murallas
O brazo de M A R Í A P I T A :
¿Quó tos n'ese teu recinto,
Quó tés pr'os que te visitan,
Que conecerte non poden
Sin que deixarte non sintan?

Tempos lioabo en que revoltea


N'a louca redemuíña
Que pol-a térra me leva
En direucion nunca ñxa,
90 AIRES D'A MIÑA TÉRRA

Dia e noite alumeado


Por unha estrola maldita,
Deixando d'os patrios laves
As gasalleiras dilioias,
Pisey teu chau, de camino
Pra máis aleixados crimas.

Páxaro novo, soñara,


Cando nin pruína inda tina,
Voár d' un ceyo en precura
Máis grande q' o de Galicia;
Pero non ben d'as tuas prazas
Pasey sobr' as podras limpas,
TSon ben d' eses teus verxeles
T

Os frescos cheiros sentirá,


D'os teus aires namorado
Que embebedan e feitizan ,
Eenunciey térras estranas
Y-anior pedínche e caricias.

Kay cariñosa, tí décheme


Canto darme enton podías:
Consoló pr'as miñas bágoas,
Pr'os meus males medicina;
E inda esquecerme non puden
D'as tuas saladas brisas,
•Que m'ourexaban á frente
Por fogo de febre ardida.
Era eu neno, sí, moy neno,
E por esas prayas iba
Collend' o nacre das cunchas
Que n'as tuas órelas brilan.
Risoñ' o sembrante murcho—
BIBLIOTECA GALLEGA

Que xa rnurcho enton o tina—


N'un bote me bambeaba
D'o Orzan sobr' as ondas rizas.
¡Ay! N'ese mar tormentoso.
Que non de Tirteon'a lira,
A estrofa enórxica é fera
D'a liberta deprendía'.

Dotáronme d'alma ardente-


As auras que che dan vida:
De firmeza n'o infortunio
Os pedrouchos d'as tuas illas..
Tí tuches quen mefalaches
D' estrana manen-a místeca,
D'este santo amor d'a patria
Que se senté e non se esprica..

Era eu neno, sí, moy neno,


Cando por teu chau corría.
Hospede qu' inda sin nome
Regalabas compasiva...
¡Crnña, Gruña! Cal fuxiron
Aqueles prácidos dias.
Oxe non me coneceras—
Tan outro son—si me viras..

Alma vella en corpo novo,


O q' un recordó ch' envia,
Diñantes que dependure
D'un negro cipreste a lira,
Cantarche quixera cantigas
De tantos f e i t Í 2 0 S dinas;
liáis, miñ' arpa non ten cordas.
92 AIRES D'A MISA TÉRRA

D' amores nin d'alegrías,


B sólo tristes salayos
As poucas que quedan guindan,
Recólleos, cibdá sagrada;
N'eles os cariños vibran
De miñ' alma que t' adora,
De meus beizos que te bican.
NOUTURNIO

D'a aldea lexana furnegan as tollas;


Detrás d'os petoutos vay pondos' o sol;
Retornan pr'os eidos co'a noite as ovellas
Tiscando n'as veiras o cóspede mol.

TJn vello, arrimado n'un pau de sanguino,


O monte atravesa de car' 6 pinar.
Vay canso; unha pedra topóu n'o camino
E n'óla sentóase pra folgos tomar.

— ¡Ay! áixo, ¡qué triste,


Qué triste eu estou!
Y-on sapo q' o oía
Repuso:—¡Oró, eró!

¡A.s ánemas tocan!... Tal noite com' esta


Queimóusem' a casa, morróum' a muller;
94 AIRES I>'A MIÑA TÉRRA

Ardéum' a xugada n'a corte y - a besta,


N'a térra a sementé botóus' a perder.

Vendin pr'os trabucos vacelos e hortas


E Y O U po-lo mundo d'enton á pedir;
Mais cando non topo pecbadal-as portas
Os cáns sáyenun' olas e f'ánme fuxir.

Canta, sapo, canta:


Tí y-eu ¡somos dous!...
Y - o sapo, choroso,
Cantaba:—¡Cró, cró!

Soliños estamos antrambos n'a térra,


Mais n'ela un buraco tí alcontras y-eu non.
A tí non te morden os ventos d'a serra
Y - a min as entrañas y-os osos me ron.

Tí, nado n'os montes, n'os montes esperas,


De cote cantando, teu térmeno ver;
Eu, nado entr' os homes, dormento entr' as feras,
E morte non hacho, si quero morrer.

Xa tocan Recemos,
Que dicen q' hay Dios!...—
El reza, y - o sapo
Cantaba:—¡Cró; crol

A noite cerraba, y - o rayo d'a lúa


N'as lívidas cumes comenza á brilarj
Curisco que tolle n'os albores brua.
Y-escóitase ó lexos o lobo ouvear.
BlBUOTFXA G ALLEGA 95

O probé d'o vello, c'os anos cangado,


Erguáuse d'a pedra y - o pan recadou;
Tirón par'os ceos o puño pechado
E car' ós touzáles rosmaudo marchóu....

C'os olios segníndo-o


N'a escura extensión,
O sapo quedóuse
Cantando:—\Cró, crol
M I R A N D ' Ó GHAU
(IMITACIOS DE BERANGER)

Dios' non atopando


Coasa eu qu' entreterse,
Farto d' estar sólo
Cavilando sempve
En forxar cadeas,
Trabados e pestes;
A razón buscando
Y - a causa en que pende
Que tan poucas almas
PoL-as portas U'entrsn,
D'o seu paradiso
Deixand'os verxeles,
Saleu de apaseo
Certa maná quente
D'o reuma e d'a gota
98 AIRES D'A MI.ÑA TÉRRA

Por esparexerse.
Como ó xa velliño
Y - o coitado vóse
Tocante á saúde
Moy pouco valente,
Cansóus' os dous pasos;
Mais com' alí arrentes
Topase un asento,
Sentóuse y-alegre
Por cima d'as nubes
Asomando a trente
Y-a térra buscando
C'os olios celestes,
—; Caráspela! dixo
Falando entre dentes:
Si don co ese Mundo
Q' o demo me leve.

Debiu d'a atopalo,


S'o contó non inerte,
Porqu' el d' alí á pouco
Quedóu com' a nevé,
C'os o l i o s Grabados
Que espantan e feren,
N'un bulto qu' inoro
S' a de' borne ou de verme.
Miróuno dispacio
E víu qu' era un ventre
Coas sedas vestido
Máis ricas d' Oriente.
N'un solio sentado
Qu' envidian os reises
Y-en capa revolto
BIBLIOTECA G A L L E G A 99

De tépedas peles,
Ceibando saudabres
Arrotos (Y hendiente,
D'a térra, sua escrava,
Eecoll' os presentes;
E si hay algún lonco
Que, pobre ou rebelde,
Diñeiro non teña
Y-a dárllo se negué,
O ventre que, mudo,
Falar sabe as veces,
Con sólo que diga:
«¡Paulina n'o herexe!»
O herexe o borrado
D'a lista d'a xente.
Mirand' este monstro,
Dios dixo entre dent.es:
—Bah, bah'... .Si «tu es Petrus,»
Q' o demo me leoe.

Volvend' áutro lado


Sua testa solene,
Miróu levantarse,
Rodeado de plebe
Qu' espera ó verdugo,
D' ól rindose mentres
O pan,—a cucaña
D'a festa d'os xueces.

A. vítima ehega:
Quizáis ó un imbécil,
Quizáis nacóu tolo,
Quizáis ó inocente!...
A I R E S D'A M I S A T É R R A

Millor que mátalo,


ÍQ' a mort' ó un berce
Dond' borne, gran neno,
Descansa pra sempre)
Millor que mátalo
Tal ves conviñese
Metólo n'o fondo
De catro paredes.
Ou, preso ónh' argola
Q' á térra o suxete
Mándalo abrir montes
E furar túneles,
Dicíndolle:—«sófre,
Traballa e mantente,
Y - a liberta chora
Que tí non quixeches.»

Mais, non; ó preciso


Que morra o que peque,
Y-o criminal morre...
Y-o críme repétese.
Parvo á tal escándalo,
Dios dixo entre dentes:
—Si ch' esto é xusticia
Q'o demo me leve.

Suspenso y-atóneto,
ISIon lexos moverse
Miróu de labregos
Un fato misérrime.
De malas patacas
Mantidos, con leite,
Máis ben que non homes
BIBI.IOTICC.-V G A L L E G A 101
Fantasmas parecen.
De cote fozando
N'a codia terrestre,
Toupeiras humanas
Que furan as seves,
O sangue d'as venas
Perdend' á torrentes
Traballan sin folgos
Un chau que n' ó d' eles.
Traballan... y - o fruto
Que tras doce meses
De loita recollen
D'os eidos que atenden,
Meta pr' ó dominio,
Meta pr' os lebreles
D'o Asco ó d'a curia,
Todiñol-o perden,
Quedándos' ó cabo
De tantos riveses
Sin pan pr' os seus ftllos,
Nin gráu pr'a sementé.
Y en tanto n' aldea
Tod' esto acontece,
«Leis hay, din os ricos,
Q' ós probes protexen...»
—\Qué leis, nin qué rayos'.
Dios dixo entre dentes:—
Si valen tres pitos
Q' demo me leve.

Non para inda n'esto


O q ' o chau 11' ofrece;
Q'a través mirando
A.1RES !)'..\ M I Ñ A T E R R A

D'as suas gafas verdes,


Víu deitarse mendcgüs
Que s' erguen marqueses:
Tal c.lás d' escrituras
Firmar indixentes,
Q' ó cabo d' un ano
No teñen albergue:
Soldados cobardes
Chegar á ser xefes,
E morrer sin groria
Os máis grandes héroes:
Pasar por honrados
Os q' honra non teñen,
Por santos os pillos,
Por xustos os débles:
Subir ós altares
Os q' á forca deben
Y-arrastrar carroza
Quen debe un grillete:
Chegar á podrosos
Venteiros d' aceite,
E comprar ó ceo
Prestando á intereses.
Vend' esto, Dios dixo
Contr' o seu chaleque:
—Si ch' oatra vin nunca
Q' o demo me leve.

Con noxo deixando


Tantas cativeces,
Inda n' o u tras cousas
Paróu Diol-as mentes.
Víu malos gobernos
BIBLIOTECA G A L L E G A 103

Que falsos y-aleves


C'o xug-o d'os povos
Engordan ó crecen;
Cregos que, feroces
Como cáns doentes,
C un fusil ó lombo
Predican ós fieles;
Ricos que, roubando,
As gavetas henchen;
Médecos d'as quintas,
Que dan por encrenques
(Mediante catr' onzas
Cando non son sete)
Moziños, q' ó cabo
Tocan ó pendengue
A seus pais perdendo
C'o aforro que perden:
Homes esfameados,
Emporras mulleres,
Espigados nenos
Que non saben lóre,
Y-en fin, cantas cousas
Que non deben verse,
Que Dios, harripiado,
Y -as cruces facéndose.
r

Conecid' a causa
De q' o inferno medre,
Metóuse n'a groria
Decindo entre dentes:
S' eu fixen tal mundo
Q' o demo me leve.

,M^-

9
AS CARTAS

—Fónde, nena, esa foupa, e bota leña


Pra q' arda ben o lar:
Teu pay vén esta noite, e cando vena
Vaise querer quentar.

—Diol-o saque con ben d' esta xornada!.


—Amen, filliña, amen!
Xunta, xunta esa cinza esparramada
Pra que se quente ben.

—Cantas bestas levóu?—Todal-as suas


Y-os potros de Pardal.
—Pois d'esta somos ricos... Sete e duaa
¡Nove cargas de sal!
106 A I R E S D ' A M I Ñ A T É R R A

—Ricos?... A y , ogallá! nadia ch' é rico


Co' esta contribución.
—Nove cargras de sal á tres e pico,
Cantos pesos compon?...

II

Así, ó calor d' amortecida lume


Falaban filia e nay,
Mentras, c'o vento reloitando, o fume
Pol-a troneira say.

E d'un candil, com' o candil d!a morte,


O fusco resprandor,
Buscóu a nay n' unha baraxa a sorte
De seu ausente amor.

III

Alegre, por caminos, ría de copas


Pensando... Esta son eu—
Por entr komes d' espadas... ¿Serán tropas?—
Con fortuna rompéu...

Rompéu?... Pois asosega, non t' espantes,


Nin tremas, corazón.
No... ben mirado, as cartas pr'os amantes
Qué gasalleiras soni

Peligros con Vitoria, cavilando


En prendas de valer...
Logo salvárons' él y - o contrabando?...
¡Quón ch' o verá correr!
BIBLIOTECA G A L L E G A 107

Pero, cala! Tras d' él, con picardía,


Calr kom.es d' armas van:
Disgracia n'unha vreda.—¡Ave María!
¡Qué cousas ra' oxe san!

Bah! Por forza anda mal esta baraxa.


Mália quén' enventou!
Sempre prenosticándom' a mortaxa,
E sempre m' enganóu.

Non-o digo?... Petando están á porta.


Vay abrir, nena, vay,
Entramentres q' atizo a lume niorta
Pra se quentar teu pay.

IV

¡Non mintían as cartas, noíi mintían!


Cand' a minina abríu.
Dar cróto, afé, seus olios non podían
O q' alí estonces viu.

Pol-os gardas fronteiros atrapado


Vindo de Portogal,
Entróu, sobr' unha besta esmiolado,
O traficante en sal.
PELEGRINOS, Á ROMA

A ira de Dios, en labarada ardente,


Cinguíu d'o Vaticano a cima escura
Y-endómeta, estralante, xorda, dura,
Prendóu d'o falso Cristo n' aspra frente.

Queimad'o altar, sin solio en que s' asente,


Eodóu por térra o ídolo d' altura,
Y-a boca abrindo desdentada e impura
«Valéime aquí!» berróuli' á turba crénte.

Eomeiros, acudí!... Sinistro e fosco,


O incendio crece q' a razón atiza;
Cay o Papado, a Fe cheir' á chamosco!

Acudí, pelegrinos!... que n'a liza


Que contr' a Libertade abríu con vosco,
Abesta apocalíutica... aguniza.
SOLA

Sola!... tan sola cando todos antes


Tras d' ela viñan con lascivo ollar
D'os seus beizos Durísimos y-amantes
A virxinal surrisa por buscar.

Tan sola... cando todo parecía


Un concertó inmortal d'óla arredor,
Unha celest' e branda sin fuñía
De garruleiros pasaros d' amor!

Morrer n'o fogo d'a ilusión primeira,


Nesa manan azul d'a mocedá!...
Yer nacer unha fror n'a primaveira
E vela morta pol-o outono xa!...
112 A I R E S D'A MENA T É R R A

• A y ! Será a morte nada máis q' un sonó?


Tras d'o ontono d'a vida quó hay pra nos?
Oolombo topa un mundo n'un outono...
¡Quón tan dichoso que topase á Dios!
TEMPRO DESERTO

Como acendida lámpara en estreito


Pechado camarín,
Así, n'o santuario d'o meu peito
Arde unha lus sin ñn.
Cand'a sua llama gunizando lenta
Boquea e vay morrer,
Sopro de fó seu pávido alimenta
E vólvese acender.
Mais d'o meu peito n'a sinistra calma
Non hay altares... Ahí
A lámpara d'o tempro d'a miñ' alma
A quón alumará?...
Si algún topas viaxeiros d' esta vida,
En que creades vos,
jPoñeino ante esta lámpara acendida,
Que está esperand' un Dios!
ALBORADA ,

Escoitade! De fondas queixas cheo


Brota d'a térra un misterioso canto;
Rayos de branca lus tiuxen o ceo,
Rompe a maña d'o celestial encanto.
D'a caixa de Pandora
Sobr'a patria deitada,
Que peste e mónstros gomitóu cad' hora,
Vay a Espranza surxir consoladora
Que quedaba n'o fondo acurrunchada...

¡Quh, Liberta sagrada,


Alba de groria pr'o oprimido mundo,
D'os povos deseada
Que oscravos viven en dolor profundo!
Esparáxe, querida,
D' escura noite as tróvoas cenizentas,
Be verdugos e déspotas garida,
116 A I R E S D'A M I Ñ A T É R R A

E fuxan medoñentas,
Seguidas d'o seu lívido aparello,
Diante de tí as visiós d'o mundo vello!

Águia d' áureo piteiro,


D'ese mundo d'horror sobr' os escombros
Bate xa as alas ó Porvir lixeiro...
¡Xunta esas forzas, mozedá, d' aceiro,
Si queres que se pouse n'os teus hombros!.

Dispoñey, dispoñeivos pr'a seitura.


Cansados labradores;
E si frutos queredes de dozura,
Dond' agora herba ruin e grama dura
Ceibay novas ideas: darán frores.
CARTAS PERDIDAS

De Grigoria de Leborinc
A MARCOS D'A PÓRTELA.

De te non ver teinpos hay


Díxome que morro o crego,
E pol-a posta que say
Esta che mando, que v a y
Esquirta en verso gallego.

Que pra falar moito e ben


Sin que s'enteire ninguen
D'o que n'o peito s'encerra,
Naide as endrómenas ten
D'a lengua d'a nosa térra.
118 A I R E S D'A JUÑA PERRA

Pois non ch' hay can que ch'a roa


Nin gorxa á que hen se axeite,
Si non a herdóu de sua a boa,
Ou con anacos de broa
Non comeu cuneas de leite.

Dend' o derradeiro outon


Non sey que e de tí, y-afellas
Qu' o sinto n'o corazón.
¿Quó che pasóu dende enton.
Ye!lo d'as brancas guedellas?

Por estes povos d' aquí


Quórenche tanto, meu vello,
Que dende que faltas tí
Naide, baila, nin se rí,
Nin hay gaita n'o concello.

Por aquí correu a nova


De que por amor d'a proba
De certa clás de maza,
'Pil lache unh' enfermedá
Que t' houbo levar á coba.

¡Malia quen foy causonante


De disgracia semellante,
E quémala te levóu!
¡N'a miña compaña amante
Nunca outra tal che pasóu!

Non sey si será verdade;


Pero si o for, meu amigo,
Ten conta... que n'a tu a idade
BIBLIOTECA GALLEO A

Poden acabar contigo


As pasiós d'a mocedade.

Tamón por aquí se clixo


Que á V i g o , por vel-o mar,
A sorte levarte quixo,
E tanto mirarcho flxo
Que t'houbecbes d' al'ogar.

Tales contos son quizáis


Brafulias que o povo i'rauga,
Y-a últema moito máis,
Pois tí eres d' aquel a ciáis
Que non s' afogan en auga...

Con estas y-autras sonadas


Collóume tal sentimcnto,
Que ont' á noite. as nove dadas,
€róndorae ñas boqueadas
Mandey faguer testamento.

M A R C O S , si me queres ver

Con vida, e matar non queres


Esta coitada nmller
Que tanto, tanto te quer,
E que tí tan pouco queres,

Diixate ver, meu amor;


Mándam' ese pape liño
Qu' ó o meu módeco millor
Y -adios; e i'aime o favor
r

D'uuha pucha pr' o minino...


120 A I R E S D'A M I Ñ A T É R R A

II

De sof'rir n'o leito farta,


Topábame ó sol n'a borta,
Cando Un, de pena morta.
A tua aguda e longa carta.
¡Centella cb'a nunca parta.
Quó saya che me recurta!
Mais arique o creto me furta
T-estóu cal sardina firta,
Alcóntroa tan ben esquirta
Qu' inda me parece curta.

Por máis que cal n'un sarillo


Me estou devanando á cholla,
S'acerto ¡qu'inda me tolla!
Por quó me negal-o filio.
Non cliché en mal estrebillo,
Vello d'a cara d'esguello.
O diaiio che da con sel lo
Pra te fuxir pol-o atallo,
Mais s' entra o xuez n'o alio
Non ch' á valer ser can vello...

Dís que non queres que á res


Che boten fillos ningús...
¡Pois anque che pese a crus
Has de cargar c'o que tés!
En vano~negal-o quós;
Que n'o corpo e n'as fauciós
Tan teu filio o fixo Dios
Y-herdou tanto o teu caris,
Qu' hastra ten, cal tí, o pitís,
Un luar... entr' os riñós.
BIBLIOTECA G A L L E G A

¿Mais probas? Teño un millón,


¿liáis testigos? Teño cea,
Pra que digan, si á man ven.
Cómo foy e cómo non.
Atopeite indo o feiron
Por entr' unha carballeira.
Atentáchesmc... eu. lixeira,
N'un carballo m' escondin
E... ¡cómo' ha ser!... era. ó fin
O tempo d'a sementeira!...

Pra arrenegar ó pecado


Tanto botey á rezar,
Que viñeron á guichar
Tres bornes tras d' un valado.
Sintindo o demo n'o estrado,
Sin saber quó xeito torne,
Volvendo pol-o meu nome
Din eu berrar:—Meus amigos!
¡Vostedes me sean testigos
De cómo me tonta est' home!

Pra c'oa teima me sair


Que teño aldrabas xa ves.
Olla dónde pol-os pes.
Que te podes escurrir.
Cantas probas me pedir
Tantas ó xuoz terá;
Mais si por cuaselidá
For en contra miña o fallo,
¡Que n'o pau d' aquel carballo
Te leven á eternidá!
122 A I R E S D*A J U Ñ A T É R R A

Si son pormesas ó vento


As que ni' estonces fixeches,
Pra quó, argallciro, me decbes
Palabra de casamento?
Quó foy d'o teu xuramento
Si á cabo non-o has levar?
Si non lias de apadrinar
O rapaz, que ó meu argullo,
¿Pra quó mercaclie un burullo
Con que ó neno emburullar?

E non de coraxe cegó


Reponas ó qu' aquí digo,
Que antes de ter un contigo
Tiven un ñllo d" achego.
D' un crego foy; non-o negó.
Mais s' ouíras os sermós
D'o abade de Zarracós,
Pasárasm' estas loucuras,
Pois «sólo as amas d'os curas
Están en gracia de Dios.»

M A R C O S , pon á mau u-o peito

E salva osta probé na.y.


Pra te negar á ser pay
D'o rolo non tis direito.
Non me fagas porche preito
Por que vas tór que laguer;
Que tanto bey de remexer
E tanto bey de traballar,
Que, ou contigo ni' hoy casar,
Ou 11' unha l'orca t' bey ver.
* * *

Ten a serena o canto.


Y-a serpe o alentó;
O lago ten á onda,
Dios ten o inferno.
Tí tés d' abondo
C'o que tés escondido
M' eses teus olios.

O trono d'os monarcas,


D'o sabio os trunfos,
A groria d'o poeta,
O ouro d'o mundo:
Dera eso todo,
Por sólo unha mirada
D' eses teas olios,

Buscan os pitorreises
Pra faguer niño,
124 AmES D'A SIIS'A T É R R A

A herba sania que nace


Ven-a d'os rios.
Eu busco sólo
Unha mirada meiga
D'eses teus olios.

Cando se pon a lúa


Tras d'os penedos,
Choran as estreliñas
Todas d'o ceo.
Tamen eu choro
Cando non m' alumean
Eses teus olios.
CREBAR AS LIRAS-'

Por sobr' a barafunda


D' escarnios e paulinas
Que as cantigas d' os servos
Por onde quer suscitan,
E-spaventada, atóneta,
A virxe Poesia
Clamóu desalentada:
«¡Vates, crebade as liras!»

¡Crebar as liras, cando


• Se fay temer ainda
A maza de Xan Dente
Por vara de xusticia!
¡Cando n' os nosos Códigos
Non val d' un borne a vida
'Os sete vis escudos
En que a tasou Molina!
A I R E S D'A IUIÁ'.Y T É R R A

¡Calar!... ¡Que non se escoite


O patuxar d' as vítimas
N' o mar d' inxofre e sangue
D' a oscravitú caídas!
¡Calar!... y-as maus cravadas,
Y - a túnica cinguida,
Y' a intolerancia abaixo
Y"-a intolerancia arriba!

Non. Feita está a pormesa,


Y"-ó menester cnmprila.
A patria morre. ¡Mália
O filio que a non mira!
¡E malla quen He negué
Por tódio ou cobardía,
Os himnos que a amortaxen,.
O sangue que a redima!

Crebar as liras diante


D' a liberta qu' espira
Baix' a gadoupa farrea
D' o dogma que a asesina!...
¡Inda goberna Ciaudío!
¡Inda tíeyano priva!
¡Inda os proscritos choran
E trunfa Mesalina!

Non-a crebás, poetas!


Templáina en ódeo, en ira,.
Hastra que d' elá sayan
As esplosiós d' as minas::
Hastra que cada nota
Com' onha espada fira,
BIBLIOTECA G A L L E G A 127

Com' on andacio barra


As vellas theogonías.

Gustoso esnaquizara
E resinado a miña,
Si n' eso d' o meu povo
A sorte consistirá;
Mais, mentras borfo e triste
Os meus consoios pida,
Crebala... ¡n' a tua testa
Tan sólo—tiranía!
DI A N T E U N H A I M A X E
DE IÑIGO DE LO YOLA

A místeca alegría n'o sembrante,


N'o peito a ica, o sonó n'a mirada,
Ben te conexo, Eumónide sagrada,
Trenca virtú, católico bergante.
Treidora d'o Evanxeüo á ley amante,
A esposa d'os Cantares, desleigada,
Tivo tratos c'o demo' e d'esta hallada
Naciches tí, • parásito trunfante!
Mais ¿quó fas n'ese altar roubando preces,
Xenio d'a intolerancia soberano,
Ti que tan sólo maldiciós mereces?
¡Ti, que trocache á Cristo n'un tirano,
Os sayos y-os verdugos en xueces,
Y-en fouce á Dios d'o pensamento humano?
'
A EMIGRACIÓN

Cando n'as noites de luar caladas


Via unha estrela pol-o ceo correr,
Decia miña nay, c'as maus direitas:
«;Dios te guie con hen!»

Dende enton, cando vexo q' un gallego


A térra deixa onde infelis nacen,
Y-achego busca n'outras pravas, digo:
«Guíete Dios!» tamen.

Non-o culpo ¡coitado!, non-o axo,


Non pido pragas nin castigos pr' ól,
Nin de que ó dono de coller m' esquezo
Pr' onde He conviñer.

Que aquel que deixa seu natal curruncho


E tora d'os seus eidos pon os pos,
132 A I R E S D'A J U Ñ A T É R R A

Cando troca o seguro pol-o incerto.


Motivos ha de ter!

Preguntáyllc, e diravos que sin regó


O miileiral, o lume sin cardes,
Sin lierba o gando e sin trabado o borne
Non se poden man ter.

Diravos, sí, que e pouco canto gana


Pr'as arcas d'o se'wt e pr'as d'o Rey,
Fay un mes que non comen cousa quente
Os flllos y - a muller!

E diravos que porque d' us destrales


Mercóu n' unba ocasión us poucos bes,
XuróulF o crego non lie dar sagrado
Si chegar á morrer!

Y-havos decir que lonse, ala moy lonxe,


Alónd' o mar q' o vay tragar tal ves.
Si liberta, si'j pan non logra, santa
Tumba terá xiquer...

¿Quón sódes vos. chorosos niquitates,


Ruis louvadores d' un Poder cruól
Que as alas d' o uro d' un esprito libre
" Agrilloar queros?

¿Por virtú de cal próvida promesa,


En nome de quó Dios, nin de qué ley
Queros que aquél que á morte condenastes:
Non fuxa, si pudor?
BIBLIOTECA G A L L E G A 133

¿Quó lie ofrecedes n'a nativa térra


Ése que á cruzar vay mares de fel?
Resinacion?—Con ola non se come...
Fe?—Non lie basta a fe!...

Correde o velo que a. Xusticia encubre!


Dáille trabado, liberta, saber...
¡Non ó dina d' os osos de seus fulos
Patria que os non mantón!

Dicen que como o Miño, o nosó povo


N'a térra donde nace quér morrer;
Pero o sonó d'o rio ó sosegado
Y - o d'éste non-o é.

O rio ten un leito mulidiño,


Perfumado de rosas ó cravós.
Tamen tina outro o povo; mais... vendóronllo-
Y-agora non-o ten.

Deixáino qu' o adiquira donde poida!


Deixád' ó gafo Xob c'o fol á res
Buscar o muladar onde s' espiolle,
Sanará?... Pode ser.

A civilización y-as anduriñas


D' unhas térras pr'as outras van ó vén;
Querer que non emigren e mátalas
O ruesnio ven á ter.
N'A CHEGADA A OURENSE
D'A PRIMEIRA LOCOMOTORA

I
Vel-ahí ven, vel-ahí ven avantande
Gomaros e corgas, e vales, e cerros.
¡Vinde vel-a, mociños e mozas!
¡Saludáina, rapaces e vellos!

Por onde ela pasa


Fecunda os tórreos,
Espártans' os homes,
Frolecen os eidos.

Vel-ahí ven, vel-ahí ven, tan houpada,


Tan milagrosina, con paso tan meigo,
Que parece unha Nosa-Seüora,
Unha Nosa-Señora de ferro.
11
•136 A I R E S D'A M I Ñ A T É R R A

Tras d' ela non venen


Abades nin cregos;
Mais ven a fartura
¡Y-a luz y - o progreso!

II

Catedral, demagogo de pedra,


D'un povo fanático erguida n'o medio,
Eepinica esas chocas campanas
En sinal d'alegría e contento.

Asocia esas voces


O son d'os pandeiros,
¡As santas surrisas
De térras e ceos!

E tí, rio d'os grandes destinos,


Qu'os himnos ensayas d'os trunfos ibéricos,
Eequeimadal-as fauces de sede
Ven o mónstro á beber n'o teu seo.

Bon samaritano,
Dalle auga ó sedento;
Que a máquena ó o Cristo
D'os tempos modernos.
Ó VENTO-

Dís que por boca d'o Espirito Santo,


Que debe tór unha boca ben negra,
Púxom'o erogo n'a misa d'o povo
(¡Nai que rne deu!...) como naide se vexa.

Algo ha d'haber de verdade n'o contó.


Q' oxe ó pasar ond' á mi n sua manceba.
Fígome a flga e rosmóu pol-o baixo
Ivlentres torcía pr'on lado a cabeza.

«¡Qu' inda te mirres cal coiro no lumeí


¡Qu' inda reventes com' onha boleca!
¡Vólvase sónica o pan n'a tua boca!
¡Tóllate Dios, condanado poeta!

»¡Maldizoado n'a carne e nos osos!


¡Maldizoado n'os pos e n'a testa!
138 A.IRES D ' A M I N A TERRA

¡Entr' as Tirillas d'entrambas illargas!


¡Entr' as xunturas d'as sete costelas!

¡Gafo te vexas de males extraños!


¡Por onde Tayas acougo non teñas!
¡Vivo, non dos con camino seguro!
¡Morto, non topes descanso n'a torra!»

Bótall' ó pote unlia lengoa de porco,


Miña muller, xa que andamos en lengoas;
Bótall' ó pote unha lengoa de porco:
Para engordar non ch' hay cousa c'om ela.
ENGOMENDA

Teño unha corda muda


!Ñ'a miña lira torva,
Com' on coitelo fera,
Com' on tronido rouca.
Cando n'os meus ensayos
Sóna á compás d'as outras,
Por sobre min parece
Q'os ceus se desproman.
De cada nota dVla
"Un anatema chouta,
Cal d'a satúrnea sangue
As furias espantosas.
Ninguón ouíu ainda
As cantigas qu'entoa:
Detrás de min, quizáyes,
láO. Alítl'.S D'A M I Ñ A TKRIiA

O dia que m ' a s oyan,


Como de tras de Cristo
Viran as xentes todas,
¡Hosanna, cantando de xübilo cheas,
Hosanna ó poeta que tray a boa nova!

II

Castigos pr'os verdugos.


Pr'os márteres coroas.
Consolo pr'os escravos
Latexa n'esa coraa.
Fustiga pr'os tiranos,
Pr'os déspotas argola,
N'ela dormenta o himno
Grorioso d'os ilotas.
Si pr' a tocar cal quero
A tér non chego forzas:
Si cand' á loita vaya
Tropezó n'unha foxa
Os que, cal eu, subides
A traballosa costa,
Cando cheguós á cima
Sagrada e vitoriosa,
¡Arpas que saudedes
D'a nosa Patria a aurora,
D'a y-arpa acordaivos que fúnebre queda
N'a noito d'o olvido xemindo singroria!
TANGARANOS

A D. EMILIO CASTELAR

San Benito de Coba de Lobo


Ten n'o carne un penedo furado,
De tan rara virtude ortopódeca
Que ó o asombro d'o mundo cristiano.

Cando nace un minino tolleito


Seus parentes ofórceno ó santo,
E mitido n'un queipo de vimio
Alá o levan, a festa en chegando.

Y-aos dous lados d'a boca d'a pena,


Que lie colle d un lado á outro lado,
Din a nay y - a madrina d'o renco
Pol-a gorxa de pedra pasándo-o:
142 A I R E S I«'A M I Ñ A T É R R A

—Ten con ta, santiño,


D'o meu tangarafio:
Doente ch'o deixo
Devóivomo sano.

Y-ósto dito tres veces arreo,


Sin refolgo tomar nin descanso,
O coitadod'o entangarañido
Queda xa desentangarañado.

San Benito de Coba de Lobo,


San Benito quirido, ineu santo,
Tamen eu, probo vella achacosa,
Que xa tiven de fi 1 los un fato,

Xorobados d'o corpo ou d'a y-alma


D'a concencia ou d'os membros baldados.
Tamen eu vin buscar medicina
Pr'os me us nenos n'o voso santuario.

E despois de deixarvos n'as aras


Seis pemiles de porco cebado,
Eu tamen, eu tamen, de fe chea,
Repitin aquel místico ensalmo:

^Señor San Benito,


Meus ñ!los vos trayo;
Doentel-os deixo,
Volvidemos sanos.

Por tres veces chorosa roguéivolo;:


Todas tres sin rae dar resultado,
BIBLIOTECA G A L L E G A 143

Y-os meas nenos entaugarañidos


Morrón todos entangarañados.

II

Verbo ardente d'a gran Democracia,


Novo Cristo d'os povos escravos,
N'estes tempos nacido pra azoute
De verdugos, de reis ó tiranos,

Tí, que á miña profunda miseria


Ves traguer o consolo agardado,
Sin cubiza de laude, seguro
De ben probé e mizquiño agasallo,

Quer con Dios teñas pauto, ou c'o Demo,


Tí serás dende agora o meu santo,
A quen diga, ponendo os meus flllos
Baixo ó teu proteutor patronado:

—Tribuno d'os servos.


Meus nenos che travo;
Doentes ch'os deixo.
Devolvemos sanos.

Pois cecais que tan pronto lies chegue


O calor meciñal d'o teu bato,
Os meus nenos entangarañidos
Quedarán desentangarañados.

Todos oles nacoron saniños


Cal repelos en horto pechado.
144 A I R E S D'A M I Ñ A T É R R A

Mais despois, non sey cómo, torcóronse


E torunos están ¡mal pocados!

Este ó crego d'entrambol-os remos


Aquel outro cacique d'o rano,
Este ten un Marat n'as costelas,
Dóise aquel d'un Sylock n'o espinazo.

¡Troca enhornes de ben estes mónstros,


Que nin mesmo que os viran meigallos:
N'unha gran xuventude d'estrelas
Esta gran xuventude de sapos!

¡Que logre un xiquera


D'os meus tangarañes!
Doentes cb'os deixo,
Devolvemos sanos.

Euben sey que por esta velliña,


Como queiras farás o milagro;
Y-os gallegos entangarañidos
Vivirán desentangarañados.
AS DUAS FRAGAS

Baixo d' un ceo promizo e bretemoso


Unha negra montana;
Baixo a montana negra unha curtiña
1)' albores decotada;
Pacendo n'a curtiña, media ducia
D' ovellas esfameadas,
E celosas garuando esas ovellas,
Murchas, tristes, d' aldea as catro casas.

Dentro de cada casa, unha cocina


Escura y - afumada;
Dentro cada cocina, unha fogueira
Que o vento frió apaga;
Xunto cada fogueira, cavilosa,
Unha testa incrinada;
Dentro de cada testa, un pensainento
De próusima fuxida, ou de venganza...
146 A I R E S D'A M I Ñ A T É R R A

¿Que acontece n' aldea?—Antes de agora


Vina, v - alegre estaba;
N'ela todo era testas e trouleos,
R bailes e fiadas;
N'os campos escoltábanse as degrúas
D'os sachos y - as eixadas,
N'os fogares as frescas armonías
D'as risas e d' os bicos, q' estralaban.

¿Quó demos acontece n' esa aldea?...


¿Cal foy d' as seto pragas
A que eiquí descargóu, mata.ndo a sua
Xovialidade sana?...
Gravado por tres cravos baixo a copa
D'o cipreste d'a entrada,
Calquera pode leer este letreiro:
«Hay escribano e capellán en Cangas.»
N'O CONVENTO

Auque DI' apopupen, anque


A porta se me atranque,
Teño d' entrar n'a irexa d'o convento.
¡Que estou escomulgado! Millor, ea:
1
Quen oxe non-o estea
Non merece d'a patrea acatamento.

E'xa verdá notoria,


Reconecida abondo pol-a bestoria,
Q' ó que nunca pecou Diol-o condena.
Testigos, n'o presente, o meu abade —
Dymas d' antignedade—
Y-a sua candonga - vella Madalena.

Pra trepar pol-a escada


Que viu Xacob n'un soñó d' israelita,
Seránxel n' estes tcmpos non val nada.
148 Ain.ES D ' A MIÑA TERRA

O que se necesita
E' ser monxa preñada
Ou erogo sodomita.

Abrídeme esas portas,


Ooncencias farisaicas, almas mortas,
Que faguedes de Dios un ruin caseiro.
Cal si fóra capaz ó que s' atrasa
De polo a puntapós fóra d'a casa,
Deixandoo ó raso por non ter diñeiro.

Abrídeme esas portas! Eu aspiro


D'a irexa n'o retiro,
Á perfeucion católica-romana.
Fincaróime ante os santos reverente.
E logo, suavemente,
Levaróime o copón baixo a sotana.

D' asesinos, ladrós e cabecillas


Cheas están as máxicas capillas
D'as vosas catedrales,
¿l'or qué ll'hades quitar á un home honrado
A honra d' estar ó lado
De Loyola, d' Arbuós e d' outros tales?...

Xa entrey, por fin, xa entrey. A luz febea,


A través d'as vidreiras de colores,
Os sembrantes d'osxustos alomea,
Xustos de pau sin vea
En que figo ó machado mil pirmores.

N'un sillón recamado


Estilo Luis XIV, eiquí sentado
BIBLIOTFX .V G A LLF.G A 149

Ó Padre Eterno miro, fasco, austero,


Está serio comigo por q'un dia
Chamóille vello n'unha poesía...
Pero o rapaz ben sabe que lie quero.

San Pedro, ala, co'a sua


Fenomenal gazúa,
Fáime acenos de rabia, acenos tolos.
¡Éste non m' abrirá d'a groria as portas!
Xogando d'o convento pol-as hortas
C'un seixo abrinU'eu antes os miólos.

Máis lonxe, San Inacio


Inquírime dispacio,
Como quen recordar quer unha inxuria,
E marmulla entre dentes
Us ditos insolentes,
Non sey si d'odio, ou de feroz luxuria.

Eiquí bótame olladas


Pezoñentas, hidrópicas, vidradas,
Un Cristo áquen ne.Mey lie creza o pelo;.
Alávólveme a espalda, ameazadora,
Unha Virxen que chora...
Cal toda virxen ó deixar de selo.

Contra min roga pragas


San Farruco, o d'as chagas,
Porque quixen curar II as con nitrato;
E pónseme á rosrnar Santa Lucía,
Porque quixen á un cegó darlle un dia
Xiquera un olio d'os que ten n'o prato.
150 A . 1 R E S D'A MIÑA TERRA

Pra tratárenme así tantas e tantas


Celebridades santas,
Moito debín pecar...; pero non tremo.
Aló n'o fondo d'a deserta nave,
Oyó á chamarme, lánguida e suave
Unha vos delorida, a vos d'o Demo.

¡Salve, meu vello amigo,


Rival d'o Eterno, loitador antigo,
Protesta viva contra a forza bruta!
Baixo o pe de Miguel, que che dá guerra,
Cal baixo d'o cazique a miña térra.
Tí trunfas sempre n'a imortal desputa.

Entóñoche cariño.
Non te topey xamáis n'o meu camino
Sin quitarche o chapeu pra darch' os dias,
Mentres outros católicos ben fartos
De toparte como eu, quítanche os cartos
Pra con oles mercar capellanías.

Xa de neno t' amaba.


Tí soprábasme a luz cando estudaba
O latín d'o Pió V estrafalario,
E facíasme rir de miña aboa
Que co'as contas n'a mau, de doa á doa.
Empedraba de sonos o rosario.

Sí, tí órasme querido;


Que eu pra querer nacin todo caido,
Pra dar a mau a todo disgraciado;
E tí fúchelo tanto hastr'o d'agora
BIBLIOTECA G A L L E G A 151

Que, si quen máis domina ó quenmais chora,


Dóbeche estar á porta o teu reinado.

\ky, cantas aldraxadas.


A y , cantas xudiadas
Mereciches de Papas e Cardeales,
Tí, que tantas irexas costruiches
E que nunca un mal toxo adiquiriches
Que cheirase á mostrencos ou destrales!

Contra Dios remelado


D'o Paradiso aló n'o abril primeiro,
Fuches salvaxemente castigado.
¿Por quó aquel golpe pra fagner d'Estade
O tres non agardaches de Xaneiro?

¡Máis conta che tería!...


E por mal que che fose, estou pensando
Que tanto non sería,
Que as risas mereceses de Pavia
Capitán xeneral con vida e mando.

Non foy ol o primeiro


Que de tí se bulrara chocarreiro.
Lutero certa vez viuche as orellas
E zorregóuche a cara c'un tinteiro:
Volveute ver n'o medio d'un lameiro
E persentóucbe as nádegas verme lias.

Fóra Platón, aquel republicano


Qu' era caritativo anque pagano,
¿Quón te non maltratóu?... Santa Teresa,
Despois de ser tua amiga,
152 A I R E S D'A M I Ñ A T É R R A

¡Ingratitude atrás! púxoche a figa,


Como m'a puXo á m i n certa Condesa.

Say d'ese altar. Demoro,


ídolo q'eu adoro.
Say d'ese altar axiña e ven lixeiro
N'a ida nosa á vivir, que te respeta,
E n'ela con Voltaire serás poeta
Ou con Monsieur Lessepps inxeni'eiro.

Fásnos falla. Os monárquicos partidos


Teñen a pátrea á al bit re de bandidos
Y-a estrozalos contigo liemos de pornos.
Non loitarás con armas desiguales-.
Os xefes principales
Levan as que ti levas: voto e cornos.

Pra vivir bástacbe eso,


Mais se non che bastar, sigue o proceso
De Moret, e s ' inda eso non che basta
Faille á nova Rexencia a cortesía,
E dende unha Embaixada á unha alcaldía
Conta c'o que quixeres de Sagasta.

Non-andarás folgado.
Pro, si algún diñeiriño tes roubado,
Anque for d'un depóseto carlista,
s

Y - a Roma vas y - ó Papa ll'o oferceres,


Cando d' ala viñeres
Viras Duque e viras lexitimista.

A cencía, á industria, ó arte


Podes tamen, si queres, dedicarte:
BIBLIOTECA. G A L L E G A 153

Vivir d'o merodeo


D'o pensamento al leo
N'o cadro, n'a novela, n'a poesía;
Faguerlle en vida ás nosas grorias guerra,
E sólo cando está baixo d'a térra
Acordarte d'a probé Rosalía...

Todo eso dá diñeiro


Y-algunba q' outra folla de loureiro.
Que sempre loce ben n'a ida que corre:
E máis prosperarás—¡Dios n'os asista!—
Si t' afilias n'a escola realista
E pos ventosas áRodin, que morre.

Pois que te vos comigo,


Demo, meu bon amigo,
Sayámos xa d'a irexa d'o convento.
¿Estóu escomulgado?... Millor' ea;
Quen oxe non-o estea
Non merece d'a pátrca acatamento.
SOBRE U N H A F O X A

i.
¿Con que, morráu? ¿Diolo-o descause... Desque
Os dioses se fan bornes
Non se pode ser Dios, nin ser monarca
Desque os monarcas morren.

Eu, anque nunca fun seu cortesano,


O que ó sentilo, sínto-o,
Y-a chorar non me pono por que d'eso
Xa ton encargo o Grilo.

¡Ou morrer, ou caírl Sempre un cadavre


Tina que ser ó fruto
Dó xermen que deixóu Martínez Campos
N'o ovario de Sagunto.
156 AW.ES D'A J U Ñ A T E U H A

A Forza tenvos eso do espantoso


E tanien de divino:
Cal Dios ó creadora, ó cal Modea
Mata seus propios fillos.

Meditay, lampantís d'a monarquía,


• Xunto á coba que s'abre,
E decime qué queda d'o voso ídolo
Si non ruina e sangue...

«Disgraciada República—dixóstedes—
Sin poetas nin soldados.»
Todo estaba con vosco.... y - c ese todo
Pavía e López Bago.

II.

¿Qué faredes agora? As vosas liras


Están caladas, mudas;
D'a gratitúpor elas non esbaran
As tépedas bagullas.

¿Qué faredes agora;? Os vosos olios


Están enxoitos, limpos.
Todo me di que c'o ese rey que morre,
Morreu voso realismo.

E con todo, eu ben sey q'inda pensades,


Taumaturgos estoicos,
Rezusitar á Lázaro... somentes
Por matal-o de novo.
BIBLIOTECA G A L L E G A 157

Pensayno beii. As leis municipales


Y-os tratados d'hixene
Mandan dar térra decontado o's mortos...
O «CIPRIANILLO

Xan de Deza, bon 1 ábrego,


Que deixaebe tanta sona
'N'as Castillas,
Onde, manso boy gallego,
Fuche a gala, a fror y - a tona
D'as radrillas.

Mau de ferro, brazo forte,


Fouce d'ouro a mais lucida,
Rey d'a sega,
Que sin medo algún d'a morte-
T'afauache toda a vida
N'a refrega.

Xornaleiro que aforradle


Máis que toda a freguesía,
Traballando;
160 A I R E S D'A M I Ñ A T É R R A

Que de teu á ter chegache


Unha térra regantía,
Carro e gando.

Triste paria que, por termo


D'uu vivir curvado ó combo
Sobr'a aixada.
Topaste oxe probé e enfermo,
Y - a pedir c'un fol ó lombo
Pol-a estrada.

Conta, conta, Xan de Deza,


Cómo foy o te ir quedando
Tan esquío,
O perder tanta riqueza,
Adiquirida sudando
Fío á fio.

Cóntame, Xan, qué che pasa


Pra, despois d' haber mercado
Casa e hortas,
Vender hortas, vender casa
Y-andar oxe atravesado
Pol-as portas.

Hay quen di que non sey cando,


Non sey quén falóuche á orella
—¡Cousa estrana!—
D'un libro de contrabando,
Escrito n'a fala vella
Castellana.

Entre as follas, revesgadas


Dase libro, dánse serias
BIBLIOTECA G A L L E G A 161

De tesouros
E riquezas enterradas
Pe d'os rios e d'as brañas,
Pol-os inouros.

Queu as busque, tras de lól-o,


Moedas topa conservadas
D'os reís d'antes,
Pentes d'ouro pr'o cábelo
Y-arcas fondas, cuguladas
De diamantes.

Ó saberes tal notiza,


Maxinache d'o praneta
Seres dono,
E róido d'a cubiza
Dende enton nin paz compreta
Tés, nin sonó.

Pra c'o libro te fagueres,


Travallaclie cal ferido
D'unha espora;
Fuche rico antes de o lores;
Mais agora que o tés lido,
¿Que os, agora?

¡Probé Xan, que desengaño!


Cantas térras rexistrache
C'os teus olios,
Eexistráchel-as en vano:
¡O tesouro que topache
Foy de piol los!

Non a tí; d'o que cbe pasa


Culpo ó.fisco, ó ruin gobernó,
162 AIRES D ' A M I Ñ A TEKRA

Xan de Deza;
Ése lobo que t'arrasa,
Que te fay meter n'o inferno
"De cabeza.

Mais os fados teus adversos


Outros foran, sí o mitrado,
Por seu brillo,
Como condena os meus versos,
Condenara o condanado
Giprianillo.

Olla, Xan: pra esas tristuras


Que t'afog-an, pra eses doores,
Hay recetas.
D'os magos deixa as leuturas;
Lee os gallegos escritores
E poetas.

Non máis sones, bon labrego,


Non máis sones montes d'ouro
Nin moreas.
Teu millor libro ó o gallego,
Teu gran tesouro o tesouro
D'as ideas.

Cando consultes Murguía,


Paz, Pondal, Añon e Lamas,
E n'o bico
As canciós de Rosalía
Teñas sempre, que tanto amas,
¡Serás rico!
BIBLIOTECA G A L L E G A 163

Serás rico, Xaii de Deza,


Mal que pese á gorxa rouca
D'algun frade;
Que n'o mundo a mor riqueza
E' a virtude—c'unha pouca
Libertade.

Si eses nomos soletreas,


Recobrar podrás d'un tombo
Casas y-hortas,
E de pan tuas tullas cbeas,
Non irás c'un fol ó lombo
Pol-as portas.

Eses nomes ten virtude:


Son estrelas de fagueiro
Doce brillo,
Que dan bás e dan saúde:
¡Son a Patria—o verdadeiro
Ciprianillo.
Á LUCIANO PUGA

Namorado d'a santa nova idea.


Non ben d'o vate a estrofa había soado,
Toda a máquina escura d'o Pasado
S' espreguizóu disposta pr' a tarea.
A crítica-Veuillot c'o a fouce nea,
C'o a toga Xudas, Oppas c'o caxado,
Deron tras d'ól cal tras d'un can dañado
Y-alá vay o inocente pr'a cadea.
Tí apareciche enton. Pasmada a xente
Viute rubir colérico á tribuna,
Desguedellado com' un león ruxente
E d'a L e y apoyado n-a coluna,
Esmagar baixo a garra prepotente
Ós verdugos d'o vate sin fortuna.
O ÚLTIMO FIDALGO

Érmol-os seus saldos,


Os canéelos pechados,
Fundidos teitos, escaleiras, través,
Sin tellas o tellado,
Non paso un dia pol-os seus lindeiros
Sin pararme ante a casa d'o fidalgo.

Non fumega a troneira,


Non s' escoitan nos pateos
Os ladridos d'os cans, nin o sonoro
Hinchar d'os feros potros e cabalos.
N'o escudo en que descansa
O corredor voado
Fan niño as anduriñas volandeíras
Y-escóndense os lagartos;
E n'o cima d'a torre
O galo d'a veleta, desprumado,

13
168 A I R E S D'A M I Ñ A 'IERRA

Reinóla os olios cara ó vento Leste,


¡O vento d'a ruina e d'os estragos!

Un vello pergamino
C'o sello real sellado
E sinado c'o as cruces, non n'o as firmas.
—Pois non sainan firmar!—de dez Perlados.
Manda que nadia poda
Erguer cabana ou pazo
Acarón d'esta, casa, que lie quite
Aire ou sol. pol-o frente ou pol-os lados.

Despois de nove sigror,


Inda 6 firme o mandado.
As pallozas d'o povo,
Cbeas d'as armonías d'o traballo.
Agachadas, cal tigres,
Dende lonxe rcspótano y-acátano,
Agardando que os muros se despromen
E ríndose namentrcs pol-o naixo...

¿Quó foy d'o morador d'esa vivenda,


N'a que en tempos pasados
>S' esnaquizóu a patria en mil parcelas
Entr' os que por sen amo pelexaron,
Y-onde nunca, petou a mau trembona
D'o caminante canso
Que alcontrara agarimo ou doce fog o -

D'os ateridos membros pra reparo?

O dono derradeiro
Yódelo, ahí vay, mirayno.
Cuberto c'o a coroza,
BII;IJOII:CA GAI.I.ECA

Calzado o zoco, c'os sotisbois talando,


Faicaniíñase á vila
Para n'óla vender d'estrume un carro
K contentar c'o voto.
—Feroz limosna que 11c arroxa o Estado—
O seu señor d'agora.
Que ontc í'oy seu escrnvo!

A c ó n tóceme vendo estas trnxedias


O que me pasa cando
Tropezó c unha podra de muiño
N'un valo posta, ou d'unhaherdá por marco.
Recordó o que ela esquece
D'as colisas que non sinten u'o letargo:
¡O grau que ten moido.
Os himnos que a dar voltas ten cantado!
A PALABRA*

Eu son Mahomcl, o íillo d'o? libres árcales,


O eleilo d'os Proís tas, o árabe de Dros;
Cantos ames d'os héroes es trunfos ¿mortales
Seguido a miña enseña y- ouvide a miña V Q S .

D'a miíia tonda á sombra crg-uida ó pe d'o outeiro.


Os odios lamont.ando d'a cega humanidú,
De paz o do eons.'dos o corazón valdeiro,
Oraba d'o desorto n'a murcha soleda.

D'a fame n'os vasales, d'a farta n'os mainates,


Cal. d' un alíanxc a folla feríame a visión:
Choraba d'os beduinos a vida de combates,
D'os Piíucepes as ['ot^'us, d'o eunuco a eondieicm.

«Por qué. Señor, eonsintes desí^ualdás tan grandes,


St todo cauto 6 nado de tí somentcs say?
¿Por qué tantas liorlas. nreiteos e desmandes
Entra os que á Cristo adoran, á Osiris y-á Adonay?
172 A I R E S D'A M I S A T É R R A

«¡Señor, daime unha cifra que ligue Laníos nomos,


Un símbolo que xunio á tantos corazas,
Ijnha bandoira q' una y- amiste tantos hornos,
One faga un inundo d' ¿nxelcsd' un mando de leós!»

Así cu rezaba cando, descernió d'as alturas,


Ghcgóusc án\in o dixome, tocándome, Gabriel:
—Esparce as tuas olladas por esos ruis llanuras
]•- cüulamc o que vires pol-a extensión cruel.

iMirey: iN'un soñó calmo durmia a nalureza.


Atalajada haixo d* un sol abrasador.
IMirey, o vin ó lexos unha monlana enorme
Oiule o descrío acaba que cingueme en redor.

—¿Qu» ves?—Unha monlana.—¿Qué máis?—O gran deserto


—¿Qué ves 11' o*o descrío?—Mil vermes a rifar,
Mord endoso, matándose...—Forminas son, de certo—
Dixo Gabriel—guerrean e vóunas cunoürdar.

Baixóuso; unha formiga d'o chau recolleu logo;


Ealóulio n' unlia fala í^ue ó punto ela enlendeu,
Pousóuna sobr' a arca, que queima como fogo,
Y-a contémplala mudos puyémonos é! y-cú.

A probo d'a formiga l)Olou a andar 1'tx.eira


Parando a todas caulas ó paso tropezón;
Estas pararon áutras, c xunlas y-cn ringleira
A. pouco un gran trafego cnlr' cías eomenzóu.

En escadrós disposlas haixo a rax.cira insana,


•Gal un podroso exéreilo rubir ó monte as vin
E giáu por grau a área quitando d'a montana,
lia desmoroaiido n* un irc vir sen íiu. -

Finou do noilo a brega que eomenzóu de dia,


E eando vou a lúa bater n'o meu lumial,
D'o monte, cuyo cuino n' os cóos se perdía, t

Non alumóu indicio, nin rasto, nin sinal...


BIBLIOTECA G A L L E G A 173

—¿Ouó ves? volveu dic.irmc Gabriel.—Sólo a llanura.


—¡Fíncale! D'a Palabra ostás di ante o pfider.
¿(Hió é máis q" unha formig'a a humana criatura?
Fálallo, e d'os seus odios o monlc has de vencer.
• a
Eu. son Malí ornet, o Üllo d'os libres arealcs,
O elcito d'os Profetas, o árabe de Dios;
Cantos arnés d'os héroes os Irutifos i mortales,
Seguido a miña enseña y-ouvide a miña vos.
NOTAS
NOTAS
A V I R X E n'o C R I S T A L . — E s t a composición, o niesino q ' o ( ! I / K I -
• T E I R O o I ' . M I A itouA v.Ti K I M B Ó , foron promoadas ir o córlame p.'iéteeo
-que houbo en Oiironso o '11 d> Febreiro de 1S77, con don> mí! roas,
olereidos pol-o señor I ) . Modo-de Fernandez c González ó auior d'as

ye-urn hnirdos
Iros ni i lloros poesías dedicadas á cantar unlia l radie ion, un upo

en ctM
y-onha <:<>slumo de Galicia.
Topábam' eu d'aquela cu Madril. Rcrorrendo un (lia os papua
•d'a ierra, lin o programa en que se anuneoaba n córlame
unha carta do familia en que se me doeia ó pe d'a letra: ^P..-r aquí
so corro que lian muerto por completo tu corazón los
do tu patria. Si esto no es verdad, nunca mejor ocasión para jusüíi-
C J I - I . C : escribe.^ l.iianle esta acusación, de cuya inxusticia respondían
doce anos de soedades y-estranezas, pasados lonxe d'a mi fu casa,
son Un—mal está q' eu o diga—aig'O semellan Le a indi nación d'o
soldado, a quen por virlú de sórdidas xenreiras, se lie d u s p o x a ó
1 rente- d'o enemigo do ' s honiildes pero honrosos loureiros que traba-
liosamente conquistara. Deporcateimo. onton do tur c í e n l o lempos
atrás o MaeMrc. de Sanliat/o, onde ó hachón, o como quen v¡iy de pasa-
da, (¡liara d'a . V I U X E D ' O C I U S T A L ; y - o amor propio sin duda, que
cando non pasa de xu.slo Icson está bou tuto, ou caiulu esto muí fnr,
•o medo que mo coileu de q'a idea do ' meu suposto osquoreinonLo
d'a patria foso tomando corpo n'unha torra que en tanta e>!.i ma leñen
seus (i 1 los, di gao s'mon o estado do prosperidad o que alcanza y-as
-consideraeióos respetos que se gardaron sempre ús os outres, «> contó
ó (pie me crin n'o deber dt .eoller a pruína. Máis, o prazo pi 'a presen-
tación do ' s traballos, por un lado, e pol-o outro á clás d ' o - asuntos
que so me olercian, cuyo caraute, preseindindo d'as diíiruHás. meeá-
•iiecas c;m que liña que tropezar pr'a dcsai'rnllal-ús n'a trn^u i g a l l e g a
non era o que niais s'adautaba ós meus gustos y-a lie i (• '•-- ÍÍ\eri.nme
vacilar alg'un Lempo, e t'oy preciso que pensase en miña nay, que
marinase o inmenso pracer q' espcrimenlaría fie v e r , til m m o elá
' ni liabia referido de pequeño, á lenda d" virxe d'as nosas inuuLanas,
1

.pr'a (¡'eu me puxese á escribí 1-a.


Os esforzos do memoria, os requerimentos o conxiiros l'aria
•^n oilo nolles mortás á lengua cnxobre, á .sencillos encantadora d ' o
¿iieu povo, pr'a saír d'aquel non visto apretó, y-a r.'punanria que,
178 AIRES D ' A MUÑA T É R R A

como homc d'ideas c convicios, torta qus vencer antos de presentar os


meus versos o cortóme, comprond éranos sólo aqueles que rebórdenos
estreitos termos en que estaba concebido o programa, aqueles que -se
-visen privados como eu de cultivar dend' a infancia á doce leog-uu
nativa y-aqueles, en fio, n'os que, a ¡dado, o esturleo, a mala serte' ou
o eoneeomonto d'as cousas d'a vida, fosen aminguando o tasouro tí'as
•primeiras créncias trocándollas por outras que, máis ou menos ventu-
rosas—qu'csto non hay pra que disculiio ag-ora—non está na mau d'o
homc impedirlles a entrada n'o seu peíto.
Afortunadamente, e pol-o q'ésto toca, n'a V I U S E D ' O C R I S T A I , non
iixen máis qu* recollcr unha tradición relixosa, tal c como anda pol-o
povo adianto, e, fóra a rima, c'os mosmos xiros, modismos'y apoteg-
mas qu-- say d'a boca d'os nosos campesinos. Si o quevedos ver, non
tendes máis que ir á Vilanova.
Nada, pois, de canto n'esc pooma vedes Ó meu, quer sea maravi-
lloso, quer sea humano o positi vo. Eu non falo n'esa obra minea, como
non sea n'o pro, faz; pero inda alí non fag-o máis que pararme á saudac
as miñas memorias tío nono, como quon toma alentó n'o medio d'iuiha
ti i 15 e í l costa, antes de continuar o seu camino. Esto non quer decir por
eso, que cu non apadrine e teña por meu, o moy meu, canto de defi-
ciente n'a esfera d'a forma s alcontre n'ese poema: ben sey que moito
l

me pode botar n'a cara unha crítica severa que non guste de eerto
realismo, en poucas literaturas tan natural como n'a gallega; aunque
al»-o pildora disculparme n'estj caso, o haber sido esta ohriúa apri-
mo i ra d'o seu xénero que n'a nosa lengua íby escrita. Algo d'osto
debóu Icr eu canta o púbvíco ó aplaudirme y-o xnrado ó dispensar ás
miñas poesías unha honra que non podía prometerme entre viute que
disputaron o pvemeo.
Si éste o recadey con xusticin, á crítica diante á cal comparecen
aquelas poesías, purgadas d' alg'us insi ni (¡cantes érros d'emprenla, o
correxii'las d'alg'uti que outro vocablo máis ou menos neolóxico y-cs-
curo. m'i' dirá oxe, y-eu espero que rn'o di «-a, xa que non eo'a impar-
cialidadr. pol-o menos eo'a proverbial dozura a que nos ten tan acos-
turnados.

C A N TI-J A . — T a l ó a primeira poesía que escr'bíu o autor w'o dia-


íeuto patrio. >'on figuraría n'esta coleucion, si a circunstancia d'ha-
bela feito [jopular eu Galicia á Wnúmtiuificim que pra día compuso o
Sr. D. Cesáreo Alonso Saldado, seu querido amigo, non-a íixese dina
do ver á lus púbrica. Fóra d'cstn, puxeron n'ela tales variantes es que
inda oxe lie Jan a honra de tararéala, que o autor xnsgóu contenente
dala á ¿sU'.mpa t;d e como a escribut sobr'o marxe d'a leucion X d'a
Economía política dt Colmcíro, n'a tarde d'o 5 do Xunio de LstH).

T E V I P U O DESERTO.—Estes versos, d'a raza d'os «suspirillos germá-


nicos» como diría un poeta que non por eso deixou do botar moitos,
dito vaya esto sin ánenio d'ot'ender un nome q'eu quero e respeto,
cscribíih >. en caste'lano cando inda pr'a min, xa q' outros non, vivían
e parpaile\:i ban os providentes dioses lares. Pero os diose* vánse,
y-estos ÍV'.rni.se tainon; de sorle que, a poesía qu'estotiecs non tifia
obxeto, n,n tvspondia máifc que á unha ¡spiracion d'o momento, oxe
:

pol-o que ten de profecía cumprída, e pnl-o que refrexa o estado d'o
meu esnrit.i, tono, é deuna á lus traducida, robando ó leuter que non
so tixc nV'Ui, porque, realmente, S Ó I Q pra min val algo.
ADVERTENCIA PRELIMINAR DE LA SEGUNDA EDICIÓN

A fines de Julio de 1880, dias después de haber


salido á luz pública en Orense el libro cuya segunda
edición ofrecemos hoy á nuestros lectores, el señor
obispo de aquella diócesis expedía un edicto en que
se condenaba la obra del Sr. curros Enriquez, «por
contener proposiciones herética. ;, blasfemas, escanda-
1

losas y algunas que merecen otra censura;» edicto


leido por todos los curas do aquella vasta diócesis al
ofertorio de la misa popular, y publicado en el Boletín
Eclesiástico, número -i .20(3.
A los pocos dias, el juzgado de primera instancia
de aquella ciudad instruía, en virtud de oficio del
gobernador civil de la provincia (el Exorno. Sr. D. Víc-
tor Novoa Limeses,) el sumario de causa criminal con-
tra el inspirado autor do Aires d'a miña térra, por
suponer que en varias de las poesías, A Igrexa fría,
Mirand'o chau y Pelegrinos á Roma, se escarnecía
alguno de los dogmas ó ceremonias del culto católico.
La prensa, por su parte, tendía una mano fraternal-
al poeta perseguido en tales circunstancias; el libro,
lanzado á los cuatro vientos, alcanzó una notoriedad,
180 Ames i>\v M I N A T K I Í R A

sin d u d a m e r e c i d a , p e r o hasta e n t o n c e s i n u s i t a d a en
G a l i c i a : la e d i c i ó n se a g o l ó e n q u i n c e d i a s .
Mas la c e n s u r a e c l e s i á s t i c a c o n t i n u a b a e n v i g o r ,
y e n c u r s o la causa c r i m i n a l , t a l l a d a al (in e n p r i m e r a
i n s t a n c i a , el í d e A g o s t o , c o n d e n a n d o al Si'. C u r r o s ¿i
la p e n a d e d o s a ñ o s , c u a t r o m e s e s y un dia d e [¡cisión
c o r r e c c i o n a l , m u l t a d o 250 p e s e t a s , s u s p e n s i ó n de
l o d o c a r g o y d e l d e r e c h o d o s u f r a g i o d u r a n t e la c o n -
d e n a , y c o s t a s , a c o r d á n d o s e a d e m á s la i n u t i l i z a c i ó n
d e los p o c o s e j e m p l a r e s s e c u e s t r a d o s .
F u e r z a os c o n s i g n a r q u e esla c o n d e n a , q u e nos
a b s l e u c ü i o s d e c a l i f i c a r , p r o d u j o una d o l o r o s a i m -
p r e s i ó n e n el á n i m o d o l o s n u m e r o s o s a m i g o s d e l
p o e t a y d e c u a n t o s , aún n o s i é n d o l o , m i r a n c o m o
s a g r a d a la causa d e la l i b e r t a d d e l p e n s a m i e n t o .
P e r o fuera d e la a u t o r i d a d e c l e s i á s t i c a , d e la c i v i l
y del j u z g a d o d e p r i m e r a instancia, nadie pudo d e s -
c u b r i r ni s i q u i e r a a p a r i e n c i a s d e c r i m i n a l i d a d e n las
p o e s í a s d e n u n c i a d a s : el m i n i s t e r i o fiscal, d i g n a m e n t e
r e p r e s e n t a d o , así en la p r i m e r a i n s t a n c i a p o r e l s e ñ o r
N i e l o , c o m o en el t r i b u n a l d e a p e l a c i ó n p o r e l s e ñ o r
C o l l a z o , o p i n ó e n el s e n t i d o d e la l i b r e a b s o l u c i ó n , y
e n tal s e n t i d o p r o n u n c i a r o n s e n t e n c i a l o s r e s p e t a b l e s
é í n t e g r o s m a g i s t r a d o s d e la A u d i e n c i a d e la C o r t i n a .
L o s m á s i m p o r t a n t e s d o c u m e n t o s d e esta causa,
una d o las p á g i n a s (¡y q u i e r a D i o s sea la ú l t i m a ! ) d e la
h i s t o r i a d e la i n t o l e r a n c i a e n K s p a ñ a , l o s o f r e c e m o s
h o y á n u e s t r o s l e c t o r e s . F i g u r a e n t r e e l l o s la n o t a b l e
y v i g o r o s a defensa escrita p o r el Sr. Paz N o v o a , s i e m -
p r e a p e r c i b i d o á l u c h a r v a l e r o s a m e n t e p o r l o s fueros
d e la l i b e r t a d y d e l d e r e c h o , y la e l o c u e n t e y h á b i l
q u e p r o n u n c i ó a n t e la A u d i e n c i a e l S r . P u g a B l a n c o
(D. L u c i a n o . ) u n a d e las p r i m e r a s i l u s t r a c i o n e s d e l
foro coruñés.
¡Rara c o i n c i d e n c i a ! E n t r e l a s p o e s í a s q u e tantas
p r o t e s t a s s u s c i t a r o n , h a y u n a , l a titulada Mirand'o chau,
q u e fué la q u e p r i n c i p a l m e n t e atrajo s o b r e la cabeza
d e su a u t o r l o s r a y o s d e la p e r s e c u c i ó n , l o m i s m o ,
e x a c t a m e n t e l o m i s m o q u e Le Bon Dieu, q u e e l s e ñ o r
Curros i m i t ó ó parafraseó, atrajo s o b r e el p o p u l a r B e -
r a n g e r l a s i r a s d e l p o d e r e n 1821 y -1828. B i e n e s V e r *
BIBLIOTECA G A L L E G A 181

dad q u e la i n t o l e r a n c i a es s i e m p r e u n a y la m i s m a á
través del espacio y del tiempo, y que d é l a inspiración
d e l v a l e g a l i c i a n o p u e d e a f i r m á r s e l o q u e d e la d e l
i l u s t r e c a n c i o n e r o d e F r a n c i a d i c e u n o d e sus b i ó g r a -
fos: es u n a r p a c ó l i c a q u e t o r n a e n a r m o n í a s l o s a c e n -
tos d e la m u l t i t u d .
L e y e n d a s , í i e s l a s p o p u l a r e s , d o l o r e s í n t i m o s , la
n o s t a l g i a , la r u d a y s a n i a s e n c i l l e z d e l o s c a m p e s i n o s ,
las i n j u s t i c i a s q u e p e s a n s o b r e la n o b l e , v a l e r o s a y
sufrirla raza q u e p u e b l a las p r o v i n c i a s d e l N o r o e s t e ;
para t o d o t i e n e a c e n t o s , y a e n é r g i c o s , y a d u l c e s , s i e m -
p r e b i z a r r o s y p a t é t i c o s , la lira d e n u e s t r o n o b i l í s i m o
poeta, q u e , c o n i g u a l r a z ó n q u e el g a l o , p u e d e e x -
clamar:

LE PEUPLE C'EST M A MESE!

El Editor.

Madrid, 1881.
CENSURA ECLESIÁSTICA.

NOS EL DH. CESÁREO RODRIGO, VOli LA «RACIA


DE DIOS Y BE LA SANTA SEUK APOSTÓLICA
OHTSl'O DE ORENSE, CABALLERO (¡HAN CHE/
DE LA KEAL ORDEN AJÍERiCANA. DE ISAJiEL
LA CATÓLICA, SENADOR DEL REINO, ETC.

A lodos nuestros anuidos diocesanos h a c e m o s s a -


b o r . O u e h a b i é n d o s e n o s d e n u n c i a d o un l i b r o e s e r i t o p o r
M. Curros Enrií/un.: con el t í t u l o d e Aires d'a iii.iñii Ierra,
que a c a b a d e p u b l i c a r s e e n esta c i u d a d , d i s p u s i m o s
(ucso e x a m i n a d o p o r tres t e ó l o g o s d e n o t o r i a c i e n c i a ; y
resultando q u e , s e g ú n su d i c l a n i e n , c o n d e n e d i c h o l i -
bro p r o p o s i c i o n e s h e r é t i c a s , b l a s f e m a s , e s c a n d a l o s a s y
algunas ( p i e m e r e c e n o t r a c e n s u r a ; Nos, e n v i r t u d d o
nuestra a u t o r i d a d o r d i n a r i a y d e la e s p e c i a l q u e t e n e -
mos d e l e g a d a d e la S a n i a S e d e A p o s t ó l i c a , r e p r o b a m o s
y condonamos el expresado libro, y estrictamente p r o -
h i b i m o s su l e c t u r a y r e t e n c i ó n a l u d o s n u e s t r o s d i o c e -
sanos, y l e s m a n d a m o s q u e , si t u v i e r e n e j e m p l a r e s d e

11
184 AIRES D'A .MINA T É R R A

é l , l o s e n t r e g u e n e n n u e s t r a s e c r e t a r í a d e cámara ó á
sus r e s p e c t i v o s p á r r o c o s ó c o n f e s ó l e s p a r a q u e estos
los pongan á nuestra disposición.
Condenamos el error y nos c o m p a d e c e m o s del que
y e r r a . P o r e s o , al p r o p i o í i e n i p o q u e e n c u m p l i m i e n t o
iio n u e s t r o s a g r a d o d e b e r v e l a m o s p o r la p u r e z a d e la
d o c t r i n a , d i r i g i m o s n u e s t r a s p r e c e s al T o d o p o d e r o s o
p a r a i m p e t r a r d e su infinita m i s e r i c o r d i a q u e l o s o u e
s e h a l l a n e n v u e l t o s e n las t i n i e b l a s d e la h e r e j í a , ó
r e h u s a n ia e n s e ñ a n z a i n f a l i b l e d e la I g l e s i a , a b r a n los
o j o s á la e s p l e n d e n t e l u z d e la v e r d a d c a t ó l i c a . Y á lin
d e q u e nuestros a m a d o s diocesanos estén p r e v e n i d o s ,
y d ó c i l e s á n u e s t r a v o z , c o m o l o esperamos, s e a b s t e n -
g a n d e l o m a r e n sus m a n o s el e x p r e s a d o l i b r o , o r d e n a -
m o s q u e e s t e n u e s t r o edicto s e a l e i d o al o f e r t o r i o d e la
m i s a p o p u l a r en t o d a s l a s i g l e s i a s p a r r o q u i a l e s y de
a n e j o s e l p r i m e r dia d e fiesta d e s p u é s d e su r e c i b o .
D a d o e n n u e s t r o p a l a c i o e p i s c o p a l d e O r e n s e ú 28
d e J u n i o d e 1880.—CESÁREO, obispo de Orense.—Por
m a n d a d o d e S. E. I. e l o b i s p o mi s e ñ o r , Dr. D. Juan
SoldevUla, canónigo secretario.

(Boletín Eclesiástico d e l 28 d e J u n i o d e ISSO)


DEFENSA EN PRIMERA INSTANCIA T

El p r o c u r a d o r R o d r í g u e z L ó p e z , p o r id Sr. I ) . M a -
nuel C u r r o s E n r i q u e / , a u t o r d e l v o l u m e n d e p o e s í a s
Aires d'a miña Ierra, procesado por supueslo delito r e -
lativo al l i b r e e j e r c i c i o d e l o s c u l t o s , c o m p a r e c e a n t e
el j u z g a d o c o n la p r e t e n s i ó n d e q u e en d e l i n i l i v a , y d e
c o n f o r m i d a d c o n l o p r o p u e s t o p o r el s e ñ o r p r o m o t o r
fiscal en su l u m i n o s o d i c t a m e n d e l o s f o l i o s í ( i - 5 1 , ha
(le d i g n a r s e V. S. d e c l a r a r q u e e n las c o m p o s i c i o n e s
poéticas ( p i e h a n m o t i v a d o e s t o p r o c e d i m i e n t o n o s e
ha c o m e t i d o el d e l i t o d e f i n i d o e n el iii'un. : ¡ . ° , a r l . 2U>
del C ó d i g o p e n a l , y e n c o n s e c u e n c i a a b s o l v e r l i b r e -
mente al S r . C u r r o s E n r i q u e / , c o n las costas d e o f i c i o
y d e v o l u c i ó n al e d i t o r 1). A n t o n i o O t e r o d e l o s e j e m -
plares s e c u e s t r a d o s . A s í p r o c e d e en j u s t i c i a .
S e g ú n c o n s t a d e l e s c r i t o f i s c a l , f'ol. 4 . ° . el e x c e l e n -
tísimo é i l u s t r í s i m o s e ñ o r o b i s p o d e esta d i ó c e s i s o f i -
ció el 22 d e J u n i o ú l t i m o ai e x c e l e n t í s i m o s e ñ o r g o -
b e r n a d o r c i v i l d e la p r o v i n c i a , m a n i f e s t á n d o l e h a b e r
sabido c o n p r o f u n d o s e n t i m i e n t o q u e e n esta c i u d a d
se había p u b l i c a d o y a n u n c i a d o la v e n t a d e l v o l u m e n
de p o e s í a s Aires d'a miña térra, e n el c u a l , s e g ú n e l r e -
186 ALKF.S D'A M I Ñ A TF.HUA

v e r e n d o p r e l a d o , y s e ñ a l a d a m e n t e e n las t i t u l a d a s A
Jijrexa fría y MiranW o chau, s e a t a c a n y r i d i c u l i z a n v a -
r i o s d o g m a s d e la r e l i g i ó n c a t ó l i c a ; p o r t o d o lo q u e ¡e
r o g a b a q u e , en uso d e sus a t r i b u c i o n e s , i m p i d i e s e la
circulación y venta del expresado tomo de poesías, y
a d o p t a s e l a s m e d i d a s q u e al e l e c t o e s t i m a s e c o n v e -
nientes.
N o o b s t a n t e estar a u t o r i z a d a la e i r e u l a e i ó n d e l
l i b r o d e q u e so trata, c o m o lo c o m p r u e b a e l e j e m p l a r
d e v u e l t o a l e d i t o r c o n e l s e l l o d e l g o b i e r n o c i v i l , el
s e ñ o r g o b e r n a d o r , d e f e r e n t e c o n la a u t o r i d a d e c l e s i á s -
tica, t r a s c r i b i ó el oficio d e l r e v e r e n d o p r e l a d o al s e -
ñ o r p r o m o t o r fiscal, a c o m p a ñ a n d o un e j e m p l a r d o la
o b r a danunoiaila, p a r a q u e p r o c e d i e s e c o n a r r e g l o á las
p r e s c r i p c i o n e s d o la l e y d e i m p r e n t a .
P e r o c o m o la o b r a d e q u e se trata c o n s t i t u y e en el
s e n t i d o d e esta l e y un f o l l e t o no p o l í t i c o , n o c o m p r e n d i -
d o , p o r e n d e , e n sus p r e s c r i p c i o n e s p e n a l e s , se c o n s i -
d e r ó d e s d e l u e g o q u e el c o n o c e r d e l s u p u e s t o d e l i t o
d e n u n c i a d o e n e l o f i c i o d e la a u t o r i d a d e c l e s i á s t i c a
e r a d e la c o m p e t e n c i a d e la j u r i s d i c c i ó n c o m ú n . Y se
i n s t r u y ó el s u m a r i o b r e v e m e n t e , c o n la a c t i v i d a d y
e l c e l o q u e d i s t i n g u e á V . S. .Soches! ra d o s l o s e j e m p l a -
r e s e x i s t e n t e s e n p o d e r d e l e d i t o r , d e s h e c h o s los m o l -
d e s , r e c i b i d a d e c l a r a c i ó n i n d a g a t o r i a al S r . C u r r o s , y
o b t e n i d o s los a n t e c e d e n t e s ( a l t a m e n t e h o n r o s o s ) r e l a t i -
v o s ú su p e r s o n a , e l m i n i s t e r i o p ú b l i c o e m i t i ó d i c t a -
m e n terminante á la absolución libre, c o m o q u e d a i n -
dicado ya.
fin r e a l i d a d d e v e r d a d no p r o c e d e otra s o l u c i ó n .
V a m o s á d e m o s t r a r l o , e x p o n i e n d o e l s e n t i d o d e las dos
p o e s í a s d e n u n c i a d a s y d e a l g u n a o t r a c u y a v e r s i ó n al
c a s t e l l a n o c o n s i d e r ó V. S. c o n v e n i e n t e e n c o m e n d a r
t a m b i é n á lus-perilos t r a d u c t o r e s , y c o n f i a m o s en I J I I O
p o r ¡an s e n c i l l o m é l o d o se v e n d r á en c o n o c i m i e n t o (le
(¡lie n i n g u n a d e e l l a s c a e b a j o la .sanción del número
3.°, a r ! . ¿íO d e l C ó d i g o p e n a l .

I.n. Ii/lr^iti. [ría. (faginas 4(l')-7.j


D e s c r i b e el p o e t a , c o n e s a e n e r g í a d e pensamiento
BIBLIOTECA. G A L L E G A 187'

Y e x p r e s i ó n q u e c a r a c t e r i z a a l g u n o s d e sus ..cantos, las


ruinas d e l a n t i g u o m o n a s t e r i o , l u g a r d e a s i l o e n o t r o s
t i e m p o s p a r a los c r i m i n a l e s . De la alta c a m p a n a p e n d e
todavía l a r o b u s t a c a d e n a q u e , a z o t a d a p o r el v i e n t o ó
i l u m i n a d a p o r los r a y o s d e l sol p o n i e n t e , s e m e j a u n a
serpienli* e n c a n t a d a , g u a r d i á n d e las r u i n a s , q u e s o
m u e v e y g i m e El l a d r ó n y a s e s i n o d e l v i a j e r o i n d e f e n -
so l l e g a b a a l l í fu i l i v o , aún c o n el p u ñ a l en la m a n o y
.manchado c o n la s a n g r e d e las v í c t i m a s , b u s c a n d o a s i -
lo; los f r a i l e s , q u e q u e m a b a n á J e r ó n i m o d e P r a g a , r e -
c o g í a n y p o n í a n en s a l v o al c r i m i n a l ( p i e , v e s t i d a l a
engulla, pasaba d e r e p r o b o á s a n t o en el m i s i n o dia, y
d e cuya g a r g a n t a , q u e d e b i e r a s e r e n t r e g a d a al v e r d u -
g o , saiía el a n n l " m a c o n t r a C o l ó n y G a l i l e o . L a s v í c t i -
mas s u p l i c a b a n a m p a r o ; m a s la j u s t i c i a , i n d i g e n t e e s -
c u d e r o d e l s a n g r i e n t o c r i m e n , tenía q u e d e t e n e r s e i n -
dignada á la p u e r t a d e l l u g a r s a g r a d o . « ¡ Q u é t i e m p o s ! »
le d i c e una n e g r a v i s i ó n al p o e t a , c u a n d o en sus s o l i t a -
rios p a s e o s l l e g a hasta el d e s o l a d o m o n a s t e r i o ; c ¡ q u é
tiempos!.1 d i c e é l t a m b i é n .
l i e a q u í , s u m a r i a m e n t e e x p u e s t o , e l a s u n t o d e la
c o m p o s i c i ó n . Mi e n su a s p e c t o a r t í s t i c o es a d m i r a b l e
el c u a d r o , e n el h i s t ó r i c o ( s a l v o c i e r t o a c c i d e n t e . ) es
v e r d a d e r o , y n i ei j u r í d i c o p e r f e c t a m e n t e j u s t o .
D e n o m i n á b a s e ¡¡¡Ima fría el d e r e c h o d e l c r i m i n a l
acogido á lugar s a g r a d o , e x t r a í d o y no restituido, para
solicitar su r e s t i t u c i ó n al a s i l o , s i l e v o l v í a n á p r e n d e r .
Algunos reos d e delitos l e v e s hacían m a l i c i o s a m e n t e
que les e x t r a j e s e n , y c u a n d o d e s p u é s les p r e n d í a n p o r
nuevos y m a y o r e s d e l i t o s , i n v o c a b a n a q u e l derecho
para l i b r a r s e d e las p e n a s e n q u e h a b í a n i n c u r r i d o .
Así se p r e p a r a b a la i m p u n i d a d , so hacía i l u s o r i a la
acción d e l e s t r i b m e d e s , y se a t e n t a b a s o b r e s e g u r o a l
lionor, á la l i b e r t a d , á la p r o p i e d a d y á la v i d a d e l o s
liomhi es.
El p r i v i l e g i o d e a s i l o , f u n d a d o sin d u d a e n la C a r i -
dad, p e r o b a s t a r d e a d o p o r las n u d a s p a s i o n e s , h a b í a
llegado á s e r un e l e m e n t o d e p e r t u r b a c i ó n d e l o r d e n
civil. A s e m e j a n t e e s t a d o d e c o s a s , q u e n o d e b í a s u b -
sistir en un p a í s c i v i l i z a d o , p u s o t é r m i n o e n España e l
Concordato d e I73'7, c u y o s a r t í c u l o s 2." 3." y i . " c o n s -
All'.IOS ! > ' , Y M I Ñ A T K H R A

l i l u y e u e l t e x t o (le la l e y i . » l í l . i v , l i b r o i, d e la N o v í -
sima Recopilación, «Para mantener la tranquilidad
p ú b l i c a ( d i c e el p r i m e r o d e a q u e l l o s a r t í c u l o s . ) é i m p e -
d i r q u e c o n la e s p e r a n z a d e l a s i l o s e c o m e t a n algunos
más graves delitos que puedan ocasionar mayores
d i s t u i b i o s , d a r á Su S a n t i d a d , e n c a r t a s c i r c u l a r e s á los
o b i s p o s , las ó r d e n e s n e c e s a r i a s para e s t a b l e c e r q u e la
i n m u n i d a d local n o s u f r a g u e e n a d e l a n t e á los saltea-
d o r e s ó a s e s i n o s d e l o s c a m i n o s . » N o t r a s c r i b i m o s , por
e v i t a r p r o l i j i d a d , t o d o el t e x t o d e la l e y , hartu curioso;
p e r o basta lo a n u n c i a d o para d e m o s t r a r qíie <d canto
La lijlesia fría está c a l c a d o en la v e r d a d h i s t ó r i c a y en
la V ' rilad l e g a l .
. S o b r ó l e r a z ó n al S r . Curros al elegir este asnillo.
Cuando tantos s u e ñ a n t o d a v í a c o n la r e s u r r e c c i ó n de
ideales muertos; cuando eslos soñadores inlenlan opo-
ner diques al inajesluoso curso del p r o g r e s o , nada
m e j o r ni m á s a c e r t a d o que piniar con v i v o s colores
a q u e l e s t a d o s o c i a l , i n f o r m a d o p o r el d e s p o t i s m o polí-
t i c o y la i n t o l e r a n c i a . ¿Y q u é es lo q u e hay c u l p a b l e en
tan n o b i l í s i m a l a r c a ?
La más escrupulosa crítica s o l a m e n t e a i l v e r l i r á 1111
e r r o r l u s l ó r i c o e n lo d e l a n a t e m a d e C o l ó n . L o s d o m i -
nicos d e Salamanca y los franciscanos de la Habida
alenté ron, d e f e n d i e r o n y a y u d a r o n al inmorlal geno-
vés, descollando entre lodos la simpática (¡gura de
a q u e l f r a y .luán P é r e z d e M a r c l i e n a , c a r i ñ o s o a m i g o del
almirante y fervoroso patrocinador d e sus gloriosos
pensamientos.
D i c h o sea e n h o n o r d e e l l o s . P e r o un e r r o r histórico
n o es un d e l i t o .
. listo aparte, ¿quién que conozca la historia del
C o n c i l i o d e C o n s t a n z a i g n o r a la m u e r t e d e J e r ó n i m o de
P r a g a y Juan l l u s s , e n la h o g u e r a q u o a t i z a b a el fana-
t i s m o ? Y e n lo ( p i e r e s p e c l a á G a l i l e o , ¿ q u i é n p u e d o y»
s o s t e n e r d e b u e n a l e q u e sea una i m p o s t u r a la condo-
n a c i ó n d e su d o c t r i n a sobre el movimiento diario y
a n u a l (le la t i e r r a , c o m o contraria al texto d e las Sa-
g r a d a s E s c r i t u r a s , h o y q u e so h a n p o d i d o l a n z a r á ios
c u a t r o v i e n t o s las p á g i n a s d e l p r o c e s o ?
«El genio más grande que la Italia m o d e r n a lie
BlBLIOTEC A G A Ll.EG A 189

d a d o á las c i e n c i a s , a g o b i a d o p o r la v e j e z y las e n f e r -
m e d a d e s , se vio o b l i g a d o , p a r a l i b e r t a r s e d e l s u p l i c i o
ó la p r i s i ó n , á p e d i r p e r d ó n á D i o s d e h a b e r e n s e ñ a d o
á los h o m b r e s á c o n o c e r m e j o r sus o b r a s , y á a d m i -
r a r l e on la s e n c i l l e z d e las l e y e s c i e r n a s p o r las c u a l e s
r i g e e l U n i v e r s o » T a l es e l j u i c i o d e la filosofía p o r los
labios d e ( l o n d o r c e l .
A l m i s m o t i e m p o q u e el s a l t e a d o r d e los c a m i n o s y
el a s e s i n o d e los v i a j e r o s g o z a b a d e la i n m u n i d a d d e l a
Itjlcsia fría, se t r o n a b a d e s d e el p u l p i t o c o n t r a el d e s -
v e n t u r a d o s a b i o f l o r e n t i n o , y se le o b l i g a b a á la r e -
t r a c t a c i ó n d e la v e r d a d .
R e f e r i r t o d o e s t o , y en b e l l a s e s t r o f a s , y en n u e s t r o
hermoso d i a l e c t o , para instrucción y d e l e i t e del e s p í -
ritu, a n t e s m e r e c e a p l a u s o q u e c a s t i g o .

Mirando al sudo.—(Páginas I 17-2:1.)


I m i t a c i ó n esta p o e s í a ríe Le Bou /'<' u d e B e r a n g e r ,
p e r o s u p e r i o r al m o d e l o , tanto q u e ilion p u e d e s e r
considerada c o m o uno do los r o m a n c e s m e j o r escritos
en g a l l e g o , lia s u s c i t a d o p r o t e s t a s q u e , o n n u e s t r o
h u m i l d e j u i c i o , n o s o n tan f u n d a d a s c o m o p u d i e r a
creerse.
Pasa D i o s r e v i s t a al m u n d o , s e g ú n e l p e n s a m i e n t o
del p o e t a , y a d v i e r t e q u e e l .sibaritismo y la a v a r i c i a
han i n v a d i d o á R o m a ; q u e la c r u e l d a d h a s u s t i l u i d c e n
la s o c i e d a d c i v i l ó la j u s t i c i a y la c l e m e n c i a ; q u e l o s
c a m p e s i n o s se est.enúan e n l a » d u r a s f a e n a s d e l t r a b a j o ,
tan r u d o c o m o e s t é r i l , d a d a la d e f e c t u o s a o r g a n i z a c i ó n
d e n u e s t r a p r o p i e d a d a g r í c o l a ; q n c el a g i o , las f a l s e -
d a d e s , la c o b a r d í a , e l d e s h o n o r y el c r i m e n s o n l o s
m e d i o s p o r q u e p r o s p e r a n m u c h o s en esta v i d a t e r r e n a ;
que hay m a l o s G o b i e r n o s q u e e n g o r d a n con el j u g o d e
los p u e b l o s ; s a c e r d o t e s q u e , fusil al h o m b r o y c o m o
canes r a o i o s o s , p r e d i c a n la i n s u r r e c c i ó n ; r i c o s q u e
amontonan oro por mala numera; m é d i c o s que p r e v a -
rican en las o p e r a c i o n e s d e las ( p u n t a s , y h o m b r e s q u e
se m u e r e n d e h a m b r e , y p o b r e s m u j e r e s q u e n o t i e n e n
con q u e c u b r i r su desnude/., y n i ñ o s q u e c r e c e n e n l a
i g n o r a n c i a ; y a n t e tan s o m b r í o y d e s c o n s o l a d o r e s p e c -
190

láculo. Dios, conocidas las causas que ofrecen mayor


contingente de almas al infierno que al cielo, aparta la
vista arrepentido de su obra, y se vuelve á su gloria
excelsa, diciendo: «No, no es éste el mundo que yo lie
creado.»
Apreciada la poesía en el fondo, parece (pie el
autor se inspiró en los versículos 5, 'i y 7, capítulo (i."
del GV/ii'us': c Yidens aiitem Deus qnod mulla malilla
hoininnin esset. iu Ierra, et cuneta cogitado cordis
intenta esset ad mabun onini tempere, pomiluil eiiin
quorl hominein fuissef jn Ierra. El lacios dolore cordis
intrinsecus, delebo, inquit, hoininem quem creavi á
f \c.ie Ierra , ab bomine usipie ad animantia, á reptil)
1

usque ad voluoros cicli: pu'nitel, enini, me l'ecisse eos.»


No suele ser muy del agrado de los felices del
mundo el cuadro de las miserias sociales. Cuantos en
lodos tiempos acometieron la empresa de denunciar-
los, fueron señalados como sediciosos, revolucionarios
ó utopistas, porque la felicidad terrena, si está divor-
ciada del deber, conduce al más detestable egoísmo.
Pero la voz do alerta que dan las almas generosas es
grandemente útil, siquiera los venturosos vean turbada
la felicidad de sus goces. Denunciar el mal. es ya por
sí sólo el principio de la reparación.
No sabemos si pudo parecer irrespetuosa la poesía
Miraiid'n cliau en lo que se refiere á Boma. A nosotros,
en la esfera del Derecho, no nos incumbe averiguarlo;
pero no han de olvidar las almas limonitas que, en
tiempos en que no oslaba garantizada como hoy lo está
la libertad de pensamiento, escribieron cosas peores
poetas insignes, alguno de los cuales es gloria y orna-
mento de la literatura católica. Dante, en la Divina
Comedia, coloca, en el infierno, en el círculo de fuego
en que sufren tormentos los simoníacos, á varios Su-
mos Pontífices, que esperan allí al Papa reinante Bo-
nifacio v n i ; y cuando el gran poeta gibelino ha ascen-
dido al Paraíso, oye una voz, la de San Pedro, que le
dice: «El que en la tierra usurpa mi puesto, mi Sede
Suprema, mi dignidad, que á los ojos del Hijo de Dios
está vacante, ha convertido mi sepulcro en cloaca de-
sangre y podredumbre: en verdad que yo no vertí mi.
BIBLIOTECA GALLEGA 191

sangro ni L i n o y C i e l o la s u y a , p o r la Esposa d e C r i s t o ,
para q u e ésta se a c o s t u m b r a s e á a m o n t o n a r o r o , ni fué
nuestra i n t e n c i ó n q u e se g r a b a s e mi i m a g e n e n l o s
sollos d e los p r i v i l e g i o s falsos y v e n a l e s d e q u e f r e -
ciieiilemeiile me a v e r g ü e n z o é indigno. Disfrazados de
pusieres, a n d a n p o r l o d o s los c a m p o s los r a p a c e s l o b o s .
;(>h. justicia de. D i o s ! ¿ P o r q u é estás o c i o s a ? »
N o t e n e m o s i n t e r é s a l g u n o en a t a c a r el P o n t i f i c a d o ,
institución p a r a n o s o t r o s r e s p e t a b l e . É p o c a s h u b o s o m -
brías y t u r b u l e n t a s en q u e d i r i g i ó e f i c a z m e n t e la e d u -
cación m o r a l d e l g é n e r o h u m a n o : f a v o r e c i ó d e s p u é s e l
r e n a c i m i e n t o d e las letras v l a s a r l e s , y en o t r a s e s f e -
ras <¡e a c c i ó n c o o p e r ó al a f i a n z a m i e n t o d e la i d e a d e
justicia en ¡a v i d a intima d e los p u e b l o s , ó e n sus
r e l a c i o n e s i n t e r n a c i o n a l e s : aún v i v e e n la m e m o r i a d e
l u s h o m b r e s d e bien el r e c u e r d o d e l . a m b e r l i n e y ( i a n -
ganelli. H o y m i s i n o el n o m b r e d e l a n t i g u o o b i s p o d e
i'erusa, es p r e n d a d e r e c o n c i l i a c i ó n e n t r o las c r e e n c i a s
más ainadas del p u e b l o e s p a ñ o l v los p r i n c i p i o s t u t e -
lares d e la c i v i l i z a c i ó n m o d e r n a . P e r o ¿ q u i é n d u d a
que. no s i e m p r e los i n v e s t i d o s d e tan alta d i g n i d a d
fueron a c r e e d o r e s á los a p l a u s o s d e la Historia?
Se d i j o fuera d e a q u í (cae el Si'. C u r r o s E n r i q u e z
e s c a r n e c e en la p o e s í a tti.raihl'o rhuit, el s a n t o n o m b r e -
de Dius. P r o t e s t a m o s r e s p e t u o s a , p e r o e n é r g i c a m e n t e ,
contra t a m a ñ a a c u s a c i ó n , i,o « p i e el Sr. C u r r o s E n r i -
que/, satiriza es d. [al:;,, mnci'jild que de Dios tiene f o r -
mado el v u l g o d e las g e n t e s . D i o s no forja c a d e n a s ni
pesies, p o r q u e n o es l ó g i c o p e n s a r o s l o d e la b o n d a d
h i ü m l a ; n o es m o z o ni v i e j o , p o r q u e es E t e r n o ; n o está
sujeto á e n f e r m e d a d a l g u n a , c o n d i c i ó n p r o p i a y p r i v a -
tiva d e la c r i a t u r a ; p e r o la i m a g i n a c i ó n p o p u l a r , y a ú n
el a r l e , n o s le r e p r e s e n t a n a n c i a n o , y la s u p e r s t i c i ó n ,
que c o n t i n ú a u s u r p a n d o el l u g a r d e la l e r a c i o n a l , l e
(¡uiere c o n v e r t i r e n i n s t r u m e n t o d e los m á s i n n o b l e s
d e s e o s . A Dios i n v o c a b a n los q u e d e s g a r r a b a n las e n -
trañas d e la p a t r i a , f o m e n t a n d o y s o s t e n i e n d o la g u e r r a
civil; á Dios los q u e e n a q u e l l o s a c i a g o s dias m a t a b a n
al m a n t e n e d o r d e las l e y e s é i n c e n d i a b a n los c a m p o s
y saqueaban l o s p u e b l o s ; á D i o s i n v o c a el l o g r e r o p a r a
que no c o n c e d a á i o s h o m b r e s el p a n d e c a d a d í a , e l
192 AIRES D'A MIÑA TÉRRA

l i t i g a n t e d e m a l a l e , i n t e r e s a d o e n a n i q u i l a r al a d v e r -
s a r i o , hasta el j u g a d o r d e la l o t e r í a p a r a q u e le q u e p a
e n s u e r t e u n b u e n p r e m i o . ¿ N o es e s t o l o o r d i n a r i o , y
lo vulgar, y lo corriente?
P u e s h é a q u í l o q u e el s e ñ o r C u r r o s , e s p í r i t u emi-
n e n t e m e n t e r e l i g i o s o , c o m b a t e e n la p o e s í a d e que
tratamos, c u y o fondo es en alto g r a d o moral y hu-
mano.
El e s t r i b i l l o , que el diablo me lleve, p m s t o en boca
d e D i o s , r e p r e s e n t a d o á la m a n e r a v u l g a r , cu n i d o no
so e x p l i c a tanta i n i q u i d a d y d e p r a v a c i ó n e n los m o r t a -
j e s , d i c e l o c o n t r a r í o d e lo q u e d i c e . Es una l o c u c i ó n
f a m i l i a r e n E s p a ñ a , y m á s t o d a v í a en G a l i c i a , usada
hasta p o r p e r s o n a s d " s e v e r a m o r a l i d a d , para d a r más
e n e r g í a al p e n s a m i e n t o , p e r o s i n ( p i e el q u e la p r o l i o -
r e p i e n s e e n ei " i a b l o ni r e n u n c i e á la s a l v a c i ó n .
El r o m a n c e Mirando' o ehait p i e r d o m u c h o d e su
c a r á c t e r inofensivo 6 i n g e n u o t r a d u c i d o al c a s t e l l a n o :
e n el i d i o m a n a c i o n a l , una t r a d u c c i ó n d e s c a m a d a y du-
ra b o r r a l o s e s m a l t e s d e l a r t e y t o r n a en i n d e l i c a d a s
a s p e r e z a s l o s m á s s e n c i l l o s a t a v í o s . N o es p o s i b l e t r a -
d u c i r ni la í n d o l e p r o p i a d e l d i a l e c t o e n q u e se e s c r i b í a
e l o r i g i n a l , ni el g e n i o d e la musa p o p u l a r ( p i e lo ha
i n s p i r a d o . P o r q u e n o lia d o o l v i d a r s e q u e el p u e b l o g a -
l l e g o , tan f e r v o r o s a m e n t e d e v o t o , es á la v e z z u m b ó n y
m a l e a n t e , a u n t r a t á n d o s e d e a q u e l l a s c r e e n c i a s , insti-
t u c i o n e s ó p e r s o n a s q u e s o n o b j e t o d e su v e n e r a c i ó n ó
su r e s p e t o . Y q u i e n l e j u z g a s e p o r e s t o s a c c i d e n t e s c o -
m o i m p í o ó i n c r é d u l o , incurriría en error.
L a f o r m a d e la p o e s í a d e q u e t r a t a m o s p o d r á ser
e n e s t e c o n c e p t o , c o m o a c o m o d a d a al c a r á c t e r m o r a l
d e n u e s t r o p u e b l o , a t r e v i d a , p e r o n o e s c a r n e c e d o r a de
la D i v i n i d a d . " ¿ C o r n o h a d e s e r l o , si e l p e n s a m i e n t o q u e
l a a n i m a es la p r o t e s t a e n é r g i c a y v a l i e n t e d e u n alma
h o n r a d a c o n t r a las i n i q u i d a d e s d e los h o m b r e s ?

¡Peregrinos á fíoma.' (Página 13 I . )


A ú n r e c o r d a m o s c o n la m á s p r o f u n d a p e n a a q u e l l a
p r o p o s i c i ó n e n q u e s e d e c l a r a b a al c a t o l i c i s m o i n c o m -
p a t i b l e c o n el p r o g r e s o , el l i b e r a l i s m o y la civilización
BIBLIOTECA GALLEGA 193

m o d e r n a . N o n o s l o c a j u z g a r l o , p e r o si n o s i n t e r e s a
i n d i c a r q u e fué la señal d e esta r u d a c a m p a ñ a en q u e
están e m p e ñ a d o s d o s n u m e r o s o s y o p u e s t o s b a n d o s ,
i-uyos d i a r i o s c o m b a t e s p e r t u r b a n d e c o n t i n u o la d e s -
g r a c i a d a s o c i e d a d e n ( p i e v i v i m o s , q u e p a r e c e ha p e r -
d i d o su a s i e n t o .
T o d o s los espíritus batalladores han l o m a d o pueslo
en el c a m p o d e los r e s p e c t i v o s c o m b a t i e n t e s Lo.> u n o s
q u i s i e r a n h a c e r r e t r o g r a d a r la h u m a n i d a d a l u s d í a s
(le H i l d e b r a n d o ; los o í r o s han a d o p t a d o p o r e n s e ñ a los
p r i n c i p i o s d e 17S'J . E! Sr. C u r r o s Enrique/, p a r e c e a t i -
b a d o e n t r e l o s ú l t i m o s : la p o e s í a d e q u e I n m u n o s es
s i m p l e m e n t e un g r i t o d e c ó m b a l e .
« L a ira d e D i o s i n c e n d i a el V a t i c a n o ; q u e m a d o el
altar y e l s o l i o , el í d o l o e a i d o g r i t a i n v o c a n d o el s o c o -
r r o d e l o s q u e le p e r m a n e c e n Heles. A l i o r n a , p e r e g r i -
n o s , q u e la r a z ó n atiza el i n c e n d i o y la fe p e igra y c a e
el P a p a d o : a c u d i d , q u e e n la lucha q u e c o n v u e s i r a
a y u d a e m p r e n d i ó c o n t r a la l i b e r t a d , a g o n i z a ia b e s l i a
apocalíptica.»
Si se i n q u i r i e s e la causa g e n e r a d o r a d e espi a c t i t u d
r e s u e l l a d e una g r a n p a r l e d o la actual g e n e r a c i ó n , so
h a l l a r í a sin d u d a e n las p r e d i c a c i o n e s i n s e n s a t a s d e
l o s q u e c o n v i e r t e n la r e l i g i ó n e n a r m a d e p a r l i d o ó e n
capa d e sus a s p i r a c i o n e s m u n d a n a s , y n o s d i c e n á c a d a
m o m e n t o d e s d e las c o l u m n a s d e sus p e r i ó d i c o s ( p i e e l
s i s t e m a l i b e r a l es o b r a «lo S a t a n á s ; q u e el q u e sea o s a -
d o á d e f e n d e r l e q u e d a i.pm [acto fuera d e !a c o m u n i ó n
d e l o s l í e l e s ; q u e ni las n a c i o n e s son s o b e r a n a s ni l o s
h o m b r e s l i b r e s ; q u e s o l a m e n t e e l l o s , l o s q u e tales c o -
sas d i c e n , son l o s b u e n o s , l o s j u s t o s , los e l e g i d o s ; (|ue
es p r e c i s o , e n lin, y o b r a m e r i t o r i a a d e m á s , c o m b a t i r y
a n o n a d a r á c u a n t o s se m a n i f i e s t e n r e b e l d e s al v u g o d e
la n u e v a s e r v i d u m b r e .
A r r o j a r tan e s t u p e n d a s n o v e d a d e s á la faz de un
p u e b l o ( p i e v i e n e c o m b a t i e n d o h a c e s e s e n l a a ñ o s pol-
la causa d e la l i b e r t a d , y q u e c o n el m á s d e l i c a d o i n s -
tinto y p o r un m o v i m i e n t o d e e s p o n t á n e a v e n e r a c i ó n
á la fé d e sus m a y o r e s , ha s a b i d o d i s t i n g u i r l a c o n s t a n -
t e m e n t e d e la causa r e l i g i o s a , e q u i v a l e á p r o v o c a r la
i n d i f e r e n c i a , ' la h e t e r o d o x i a ó el c i s m a . A s í l o e n t i e n -
A TRES ü'A MISA TERRA

d o n c u a n t o s a n h e l a n la c o n c o r d i a , q n e t o d a v í a c o n s i -
d e r a n p o s i b l e , e n t r e las v e r d a d e s d e l c r i s t i a n i s m o y
las f u n d a m e n t a l e s d e l d e r e c h o p o l í l i c o m o d e r n o .
P e r o no t o d o s p i e n s a n a s í , y en el a r d o r d e la l u c h a
y en la g r i t e r í a d e l c o m b a t e o b e d e c e n u n o s y o t r o s , m e -
j o r q u e á la m a d u r a r e f l e x i ó n , á la p a s i ó n d e l m o m e n t o .
El s o n e t o en q u e n u e s t r o c l i e n t e se e x p r e s a d e la
nía. e r a q u e h e m o s v i s t o n o s trac ala memoria aquel
p a s a j e d e la Oda á la imprenta e n q u e el i n s i g n e Q u i n -
tana a n u n c i a la c a í d a « d e l m o n s t r u o i n m u n d o y f e o q u e
a b o r t ó el d i o s d e l m a l y q u e al/ó su t r o n o s o b r e las r u i -
nas d e l C a p i t o l i o p a r a d e v o r a r al m u n d o . » N u m e r o s a s
e d i c i o n e s , h e c h a s e n la p r i m e r a m i t a d d e la p r e s e n t e
c e n t u r i a , c i r c u l a r o n l i b r e m e n t e y c i r c u l a n h o y sin i m -
p e d i m e n t o a l g u n o , y aun r e c o r d a m o s h a b e r o i d o leer
a q u e l l a a d m i r a b l e p o e s í a e n las c l a s e s d e l i t e r a t u r a
española.
En a m b a s se ataca el p o d e r ( q u e r e m o s s u p o n e r ( p i e
el t e m p o r a l ) del R o m a n o P o n t í f i c e . T a m b i é n lo a t a c ó e l
Dante cuando escribía: « ¡ A h , Constantino! ¡Decaíanlos
m a l e s fué o r i g e n , n o tu c o n v e r s i ó n , s i n o la r e n t a ( p i e
d e lí r e c i b i ó el p r i m e r Papa o p u l e n t o ! » V es b o y un h e -
c h o la c a i d a d e a q u e l p o d e r , h e c h o a c a t a d o p o r d i s t i n -
g u i d o s v a r o n e s q u e p e r m a n e c e n h e l e s al c a t o l i c i s m o .
Mas si n o bastase esta e x p l i c a c i ó n , si se q u i s i e s e
a t r i b u i r c a r á c t e r h e t e r o d o x o al s o n e t o del S r . C u r r o s ,
¿ d e c u á n d o acá es un d e l i t o p e n s a r d e tal m a n e r a ?
lira d e l i t o la h e r e j í a c u a n d o i m p e r a b a en E s p a ñ a el
t r i b u n a l d e l Santo Oficia; lo ( i r a c u a n d o la i n t o l e r a n c i a
civil informaba nuestros Códigos; p e r o desde entonces
se v e r i f i c a r o n ' a s m á s r a d i c a l e s m u d a n z a s , y l e j o s d e
c o n s t i t u i r un d e l i t o , su l i b r e m a n i f e s t a c i ó n es un d e r e -
c h o ; e n t i é n d a n l o b i e n l o s i n t o l e r a n t e s : un derecho.
N o l o d o ha s i d o r e s t a u r a d o : el C ó d i g o p e n a l q u e r i -
g e e n nuestra p a t r i a es e l C ó d i g o d e 1870. En él se e s t a -
b l e c i ó sanción para g a r a n t i z a r los d e r e c h o s del h o m -
b r e y d e l c i u d a d a n o , r e c o n o c i d o s e n la C o n s t i t u c i ó n d e
486!). E n t r e e s t o s d e r e c h o s figura la l i b e r t a d l e c o n -
c i e n c i a y la d e c u l t o s (art. 21): aun la d e 187(¡ e s t a b l e -
c e en su art. ti q u e n a d i e s e r á m o l e s t a d o e n el t e r r i t o r i o
e s p a ñ o l p o r sus o p i n i o n e s r e l i g i o s a s .
BlBUOTF.CA G.U.LEG.Y

U n o l i e los d e b e r e s , a c a s o el p r i m e r d e b e r d e l h o m -
b r e , es s e r s i n c e r o , es a c o m o d a r sus a c t o s á las p r e s -
c r i p c i o n e s d e su c o n c i e n c i a ; n e g a r e s t o , e q u i v a l e á p r o -
c l a m a r el r e i n a d o de. la h i p o c r e s í a . P o r otra p a r l e , la
e l e c c i ó n d e r e l i g i ó n es un a c t o p u r a m e n t e m o r a l , y p o r
c o n s i g u i e n t e l i b é r r i m o . N o es al E s t a d o , s i n o a la p r o -
pia c o n c i e n c i a , á q u i e n c o r r e s p o n d e la a d o p c i ó n d e la
r e l i g i ó n y el c u l t o q u e c a d a c u a l ha d e p r o f e s a r En
tan s e n c i l l a s v e r d a d e s d e s c a n s a la p r e s c r i p c i ó n c o n s -
titucional d e 1809: las d e la sec. 3 . , c a p . n, tíi. n, l i -
a

bro u d e l C ó d i g o p e n a l ( e n t r e las q u e figura el n ú m e -


r o 3." d e l art. 210) n o t i e n e n o t r o o b j e t o q u e g a r a n t i z a r ,
c o m o lo i n d i c a c l a r a m e n t e su e p í g r a f e , el libre ejercicio
de los cultos.
Hay q u e s u b o r d i n a r , p u e s , á e s t e c o n c e p t o funda-
m e n t a l la i n t e r p r e t a c i ó n d e d i c h o n ú m . 3." d e l a r t í c u -
lo 240; i n t e r p r e t a c i ó n q u e n o h a d e s e r e x t e n s i v a , s i n o
restrictiva, según los buenos principios, por tratarse de
l e y e s p e n a l e s . D i c e así:
« A r t . 240. I n c u r r i r á e n las p e n a s d e p r i s i ó n c o -
r r e c c i o n a l e n sus g r a d o s m e d i o y m á x i m o y m u l t a
d e 250 á 2.500 pesetas....; 3.", el q u e e s c a r n e c i e s e p ú b l i -
c a m e n t e a l g u n o s d e los d o g m a s ó c e r e m o n i a s d o c u a l -
q u i e r c u l t o ((Lie t e n g a p r o s é l i t o s e n E s p a ñ a . »
De s u e r t e ( p i e p a r a q u e exista e s l e d e l i t o es i n d i s -
p e n s a b l e , a d e m á s d e la p u b l i c i d a d ; 1.", q u e h a y a e s -
carnio; 2 . ' , q u e sea o b j e t o d e l e s c a r n i o a l g u n o d e los
d o g m a s especiales, ó a l g u n a s d e las peculiares ceremo-
nias d o c u a l q u i e r c u l t o q u e t e n g a p r o s é l i t o s en España;
3 . ° , q u e . e l e s c a r n i o sea, p o r su p r o p i a n a t u r a l e z a ,
a t e n t a t o r i o al l i b r e e j e r c i c i o d e los c u l t o s .
N i n g u n a d e esas c i r c u n s t a n c i a s , d e m o n i o s - e s e n c i a -
les del d e l i t o d e f i n i d o , so da en las poesías d e n u n c i a d a s
del Sr. C u r r o s Enrique/.. N o la p r i m e r a ni la. s e g u n d a ,
p o r q u e en n i n g u n a di- e l l a s se habla. e:i son d e m o f a ó
burla do n i n g ú n domina p e c u l i a r d e l catolicismo: e n la
c o m p o s i c i ó n ha h¡U-sia fría n o so ¡daca d o g m a a l g u n o ;
en el r o m a n c e Mirando al suelo n o so alaca a Dios; se
al'.-ca, y e s o p o r a c c i d e n t e , el falso c o n c e p t o d e Dios,
a p a r t e d e o, ue la creeio-ia en la d i v i n i d a d n o es d o g m a
especia! d e l c a t o l i c i s m o , sino m á s b i e n d o g m a u i t i v e r -
AIRES D ' A .MIÑA TÉRRA

s a r d o la c o n c i e n c i a h u m a n a , c o m ú n á t o d a s las r e l i -
g i o n e s m o n o t e í s t a s : e n el s o n e t o , Peregrinos á Roma, de
n a d a se n a t a a m a n e r a d e e s c a r n i o , e n s o n d e m o f a
ó b u r l a . T a m p o c o se da la t e r c e r a c i r c u n s t a n c i a , p o i -
q u e la p u b l i c a c i ó n d e las p o e s í a s d e n u n c i a d a s n o ha
i m p e d i d o ni p u e d e i m p e d i r p o r su p r o p i a n a t u r a l e z a e l
libre ejercicio del culto católico.
Esto, y el p e r m i s o q u e p a r a la p u b l i c a c i ó n d e la
o b r a del Sr. C u r r o s ha o t o r g a d o la a u t o r i d a d c i v i l s u -
p e r i o r d e l a p r o v i n c i a , en v i r t u d d e l o p r e s c r i t o e n e l
arl. 70 d e la v i g e n t e l e y d e i m p r e n t a , a l e j a d e l á n i m o
hasta la m á s r e m o t a s o s p e c h a d e c r i m i n a l i d a d .
Espanta el p e n s a r q u e p o r t o d a r e c o m p e n s a h u b i e -
se d e o f r e c e r la s o c i e d a d al h o n r a d í s i m o é i n s p i r a d o
a u t o r d e Aires </' a miña térra la d e s h o n r a , la p r i s i ó n
y la m i s e r i a , y q u e p o r a ñ a d i d u r a se l e t i l d a s e d e i m p í o
c u a n d o e n la b e l l í s i m a l e y e n d a La Virgen del cristal
( p á g i n a s 9-0 I ) p e r p e t ú a , c o n l o s e n c a n t o s d e l a r t e , una
d e las m á s h e r m o s a s t r a d i c i o n e s r e l i g i o s a s d e n u e s t r o
país.
P a s ó p a r a n o v o l v e r el t i e m p o d e c i e r t a c l a s e d e
persecuciones,

Q u e asaz d e s a n g r e r e t i ñ ó su a c e r o
El f a n a t i s m o i m p í o
D e la m á s c a r a h i p ó c r i t a v e l a d o .

c o m o d i j o el i n o l v i d a b l e L i s t a .
C o n c l u i m o s , p u e s , s u p l i c a n d o á V. S. se d i g n e p r o -
n u n c i a r s e n t e n c i a á la m a n e r a s o l i c i t a d a en e l p á r r a f o
i n i c i a l d e este e s c r i t o d e d e f e n s a .
O r e n s e 25 d e J u l i o d e 1880.

MAXUEI. RODRÍGUEZ LÓPEZ. DR. JUAX M. PAZ NOVOA.


SENTENCIA DEL INFERIOR

En la ciudad de Orense, á cuatro de Agosto-


de mil ochocientos ochenta: El Sr. D. Manuel
Mella Montenegro, juez de primera instancia de
la misma y su partido, ha visto esta causa de
oficio, seguida entre partes: de la una el minis-
terio fiscal y de la otra D.Manuel Curros línri-
quez, de veintiocho años de edad, casado, con
hijos, empleado, natural de la villa de Celanova
y vecino de esta ciudad; es de buena conducta, y
no ha sido procesado, estándolo en la actualidad
por delito relativo al libre ejercicio de los cultos.
1." Resultando que el ministerio fiscal pre-
sentó al juzgado la denuncia que ocupa los dos
primeros fóiios, manifestando en ella que en un
volumen de poesías gallegas publicado en esta
ciudad por D. Manuel burros Enriquez, ó impreso
en la tipografía de A . Otero, se escarnecía y ha-
blaba en algunas de ellas en son de mofa del
sagrado nombre de Dios, haciendo de El el ridí-
culo, y poniendo en su boca frases vulgares; y.
como dicho volumen constituye un folleto no
198 AIRES I>\\ mÑ.\ TEHRA.

político y no comprendido, por lo tanto, en la ley


de imprenta vigente, solicitó se instruyese la
correspondiente causa, acompañando al efecto
uno de los ejemplares de dicha obra.
2/' Resultando (¡ue. iniciado el oportuno su-
mario, se decían') procesado á D. Manuel Curros
Enriquez; y recibida declaración indagatoria,
confesó ser cierto era autor de todas las poesías
que contiene el referido- folleto.
3." Resultando que el ministerio fiscal propo-
ne la libre absolución del procesado, con las
costas de oficio, y «pie se devuelvan al editor don
Antonio Otero los ejemplares secuestrados, con
cuya petición se halla conforme la defensa.
1.° Considerando que. comete el delito contra
el libre ejercicio de ios cultos, previsto en el
párrafo tercero del arl. 240 del Código penal v i -
gente el que escarneciere, mofare c> hurlare pú-
blicamente alguno de los dogmas ó ceremonias
de cualquier religión (¡ue Leuga prosélitos en
España.
2." ConsicleivuK.lo que es la, religión católica,
apostólica, roma.ua la.del listado, según el art. 11
de la Constitución, la, cual tiene, por lo tanto,
prosélitos en lispaiiu, y es la. que profesan la
inmensa mayoría de los españoles.
3." Considerando ijne es verdad lirme ó inne-
gable, y por tanto dogma de la religión católica,
apostólica, romana la. existencia de Dios con sus
elevadísimos ó in Huí tí ir; atributos, y asimismo
que el Pontificado la, ('aboza visible de la i g l e -
sia católica y representante de Jesucristo en la
tierra.
i." Considerando que i ) . 31 auneI Curros En-
riquez. autorriel folleto do poesías Aires d'a miña
ierra, expuso on las que llevan por epígrafe
Mira,id' u Jiiíii, y ocupan los folios de! 115 al 123,
conceptos y frases que inducen ni desprecio y
mofa, del Supremo Sor y del Sumo Pontífice.
5.° Considerando que es por lo tanto evidente
que tal hecho constituye el delito deque queda
BIBLIOTECA G A L L E G A 109

"hecho mirUo, así como que es su autor el citado


Sr. Curros.
6." Considerando q u e d a d a la circunstancia
de publicarse en el folleto dichas poesías alta-
mente religiosas, como lo son las que ocupan el
folio 7."y siguientes, es presumible que, al publi-
car el referido Sr. Curros las que son penables,
como dicho queda, no ha tenido sin duda inten-
ción de causar un mal de tanta gravedad como
el que produjo, ó sea mofarse y burlarse basta la
esfera á, donde lo lia bocho del Criador del Uni-
verso y de la Cabeza visible de la Iglesia.
7." Considerando que teniendo que interpre-
tarse siempre los hechos, en caso de duda, en
favor del reo, no puede menos de tener que t o -
marse en consideración en el caso de autos la
circunstancia atenuante del art. 9.° del Código
penal citado, y
8." Considerando que las costas es forzoso
imponerlas al autor de todo delito ó falta:
Vistos, además de los artículos va expresados,
los 1.", 11,50, (52, <ii, regia 2." d e f 82, Ai y 91
del referido Código penal, y los 352, 3¡>3, 851 y 852
de la Compilación de enjuicia.riiiento criminal,
reformada por lieal decreto de (i de Mayo último;
Fallo <[(ie debo condenar como condeno á don
Manuel Curros Enrique/, á. la pena de dos anos,
cuatro meses y un dia de prisión correccional, y
multa de 250 péselas, con la accesoria de suspen-
sión de todo cargo y derecho de sufragio durante
la condena, y las costas; debiendo sufrir la pri-
sión subsidiaria á razón de cinco pesetas por dia
por lo que hace á la expresada inulta, caso de
insolvencia, inutilizándose los ejemplares del fo-
lleto (jue se ocuparon y obran en poder del actua-
rio, tan luego esta sentencia causo ejecutoria.
Pues por el la. la cual se eleve en consulta á, la
superioridad con lodos los antecedentes, citadas
y emplazadas las partos por término de diez dia.s,
lo pronunció, mandó y Urina su señoría, de que» y o
el escribano doy!'-, iíanuel Molla; Uabri»! Sutclo.
DEFENSA EN SEGUNDA INSTANCIA

AUDIENCIA PEÍ. 4- DE JIAKZO DE 1884

Empexó dicha audiencia á la una y cuarto de


la tarde (1).
Dada cuenta por el relator del apuntamiento
relativo á esta, causa, dijo.
El Sr. PRESIDENTE «LEÍ T R I B U N A L ; El de-
fensor del procesado tiene la palabra.
EL Sr. P U G ¿ í » T I L L A N C O S (ü. Luciano): En
defensa de D. Manuel Curros Enriquez, sostengo
la pretensión de que la Sala, revocando la senten-
cia consultada, por la que se condena á mi clien-
te á la pena de dos años, cuatro meses .y un dia
de prisión correccional, multa de 250 pesetas,
accesorias y cosías, ha de servirse, por el nuevo
fallo que dicte, de conformidad con lo propuesto
por el señor fiscal de S. M., declarar que en las
composiciones poéticas que han motivado este
(1) Esta defensa está perfectamente ajustada á las
notas taquigráficas t o m a d a s e n el acto.
202 A I R E S D'A M I Ñ A T É R R A

procedimiento no se ha cometido delito alguno, y


señaladamente el definido en el numero .'(.", artí-
culo 240 del Código penal, y , en su consecuencia
absolver libremente al expresado i). Manuel Cu-
rros linriquez, con pronunciamientos favorables
y costas de oficio, ordenando á. la vez que se de-
vuelvan al editor D. Antonio Otero los ejempla-
res secuestrados; pues así es de hacer en méritos
de la más estricta y rigurosa justicia.
No he de ser yo quien pretenda eu la ocasión
presente hacer esfuerzos de ingenio para llevar
al ánimo de la Sala el convencimiento de la i m -
procedencia del fallo consultado por el señor juez
de primera instancia de Orense: afortunadamen-
te para. Curros línriquez, y afortunadamente pa-
ra mí que le doliendo, y que le defiendo, no sólo
por cumplir con los deberes que corresponden al
letrado, sino por experimentar la, nobilísima sa-
tisfacción de contribuir, en la, medida de mis es-
casas fuerzas, al triunfo de una causa justa,, y
además de.justa, honróse; afortunadamente para
ambos, este proceso, por lo mismo quedo proce-
so no tiene más que oí nombre, eu cnanto á Cu-
rros Knriquez so refiere, ha sido ya resuelto con
veredicto absolutorio por la conciencia pública:
reiteróme á la conciencia ilustrada, de los hom-
bres de bien.
Por lo demás, sabe demasiado la Sala que A o
no soy bastante audaz; sabe demasiado la Sala
que y o no soy bastantemente irrespetuoso para
venir aquí, proeisamonreaquí, dentro del santua-
rio en que se hace recta aplicación de las leyes, a
invocar la conciencia pública, uo' ya como un
medio de imposición, pero ni supliera como un
medio de recomendación en favor del procesado.
¡Líbreme el cielo do incurrir en tan grotesca es-
travaganeia!
Llamemos eu buen hora á la pública opinión
soberana, del mundo: pero seamos justos, con-
vengamos-en que es una soberana que tiene tam-
bién sus tiranías, y sus veleidades, y sus capri-
BIBLIOTECA G A L L E G A 203

diosos apasionamientos; y convengamos en algo


más importante: convengamos en (pie cuando lo
((lie se discute no es la fama, sino que es la, hon-
ra ó la vida, la libertad 0 la fortuna, de los ciuda-
danos, no hay soberanía que rayeá ta ni a. altura
como la que se apoya en la independencia de los
tribunales do justicia.
Será, que yo siento, cuando esta toga, cubre
mis hombros, cierta supersticiosa veneración ha-
cia el poder judicial, eu grado mas intenso que la
(píeme inspiran, min respetándolos mucho, los
mas altos poderes del Estado.
Si osle, bueno ó malo, es mi criterio y ó, él he
acomodado mi conducta, en cuantas omisiones he
tenido la honra de dirigir la palabra al Tribunal,
dicho se está que no es, que no puede ser sospe-
chosa en modo alguno, la intención con (pie yo
haya invocadoaquíe! sentimiento público: mies-
toque he querido consignar con toda sencillez
el bocho de qu'' aqu:M se halla tan extraor-
dinariamente sorprendido con la formación de
este pr >eod ¡miento, como profundamente alar-
mado con la sentencia que le puso t.'--rmino en
primera instancia; sorpresa que se explica, pol-
los antecedentes mismos que informan el proce-
so, y alarma que se justifica por la índole del
hecho (pie aparece como justificable ¡inte los
timoratos ojos del señor jaez de primera instan-
cia de Orense.
Ciertamente que la persecución iniciada y
con tan remarcable tenacidad sostenida contra
Curros Enrique/., entraña un verdadero escánda-
lo jurídico,—permítame la. Sn la. que lo diga, sin
ofensa para nadie,—y ciertamente que es el infe-
rior quien se destaca en estos autos como respon-
sable en primer termino de semejante escándalo,
no se si. por un error de su entendimiento, si por
una deplorable, condescendencia de su voluntad,
o si por ambas cosas á la vez. Sin duda, que el
juez sentenciador ha querido rendir un homenaje
de respetuosa consideración en aras de la des-
2C4 A I R E S D'A J U Ñ A T É R R A

graciada iniciativa que ha tomado en este asun-


to el señor obispo de Orense, y es de sentir; que
la sumisión incondicional de los poderes públi-
cos del listado al poder eclesiástico tuvo su opa-
ca, y no so han escrito en España las leyes que
rigen los destinos de la sociedad civil para po-
nerlas al servicio de los intereses del ultramon-
tanismo.
Estoy muy lejos de pretender inferir lamas
leve ofensa, jío ya con la palabra, pero ni siquie-
ra con la intención, al reverendo o ilustre prelado
denunciador del supuesto delito que en estos
autos se persigue.
No es el señor obispo de Orense un obispo
vulgar: elevado por las relevantes cualidades de
su carácter y de su entendimiento á aquella Sede
episcopal, en la que está prestando grandísimos
servicios á la causa del catolicismo, eminente-
mente virtuosoy profundamente sabio, ha logra-
do captarse, al propio tiempo que ¡a admiración
de sus subordinados jerárquicos, las simpatías
de los fieles a quienes enseña y dirige con el
ejemplo personal de la más estricta observancia
de los preceptos, y aún de los consejos evan-
gélicos.
Respetarle es un deber ineludible en todos, en
los que somos católicos y en los que no son cató-
licos; ofenderle, sería indigno de mí.
Pero, puesto que la. piedad tiene también sus
extravíos, saame permitido lamentar, s jame per-
mitido sentir que ol venerable prelado, comen-
zando por ofuscarse en cuanto á la intención con
que el poeta día escrito los versos que fueron
objeto de denuncia, ó inspirándose además en un
sentimiento de triste desconfianza respecto á la
eficacia de las censuras eclesiásticas; s?ame per-
mitido lamentar que el venerable prelado haya
abandonado su propio terreno; sóauue pirmitido
sentir que el venerable prelado se haya salido
de su propio terreno para venir á buscar en el
procedimiento común y en el Código penal, lo
BIBLIOTECA G A L L E G A 205

que]el procedimiento común y el Código penal no


pueden darle; que si una experiencia de cerca de
diez y nueve siglos nos demuestra que el catoli-
cismo vive y prospera por su propia bondad, no á
expensas de ningún género de persecuciones,
siquiera el ánimo se aflija al contemplar las que
en su nombre se han llevado á cabo, y que la
historia registra para eterno baldón de la memo-
ria de los perseguidores, fanáticos los menos,
malvados ó hipócritas los más; en los tiempos
que alcanzamos, en que la libertad del pensa-
miento y la dignidad de la conciencia se consi-
deran tan necesarias para la vida del alma como
el aire para la vida del cuerpo; insensato sería
quien pretendiese cubrir con fúnebre crespón la
hermosa bandera que lleva escrito en todos los
idiomas cultos el lema de la tolerancia, y que,
para honra del siglo en que vivimos, ondea
triunfante y vencedora en el mundo de las inte-
ligencias.
Bien pueden mis labios pronunciar estas pa-
labras, sin que ellas me denuncien á los ojos de
nadie como sospechoso de apostasía.
He pensado siempre lo mismo: siempre lie
pensado que no se consagran; siempre he pensa-
do que no pueden consagrarse como buenas las
funestas crueldades que deben su origen á la i n -
tolerancia religiosa, ni aun invocando en favor
suyo, y para disculparlas, la salvación misma de
la fo; que la fé no debe ni ha debido jamás su sal-
vación al exterminio de los hombres, ni se ha re-
gocijado con los ayes lastimeros de las víctimas,
ni lia resplandecido con las llamas de las hogue-
ras, constantemente encendidas por el Santo Ofi-
cio, ni ha necesitado para arraigar en las almas y
para perseverar en las conciencias de otra sangre
que de la derramada en el Gólgota por el Hijo de
Dios.
Sí el señor obispo de Orense, que, sin embargo
de su notoria sabiduría, está sujeto al error, como
están sujetos.al error todos los hombres, aun los
206 A I R E S D'A M I Ñ A T E R N A

más sabios, do la misma manera que todos los.


hombres, aun los más santos, están sujetos al pe-
cado; si el señor obispo de Orense, que tanto res-

inteligente mirada toda la gravedad; si hubiese


podido medir con su inteligente mirada toda la
trascendencia que entraña el hecho deplorable de
su poco afortunada intervención inicial en la
presente causa, yo no s.: si será ilusión mia, pero
paraceme que Curros Enrique/., merecedor del re-
nombre que es debido talentos, no
habría tenido que sufrir los rigores y las vejacio-
nes que son el obligado cortejo de los procedi-
mientos de esta índole; y seguramente que la cau-
sa de Injusticia no habría tenido que pasar pol-
la vergüenza de una humillación bochornosa, si-
quiera sea susceptible del remedio que yo espero,
siquiera sea susceptible del remedio que todos
esperamos de la ilustrada rectitud del Tribunal
al que tengo el honor de dirigir en est? momento-
la palabra.
Tiene la Iglesia cristiana, por su propia natu-
raleza de sociedad perfecta, un poder jurisdiccio-
nal para su dirección y gobierno, que nadie le
niega,—refVísrome á, los países católicos; - una
autoridad soberana en materias de f.*, de costum-
bres y de disciplina que nadie le dispula, y toda
cuanta independencia es necesaria, no solamente
para exhortar.como madre piadosa al cumpli-
miento de los deberes religiosos, sino también
para corregir con saludables penitencias á los
infractores de las leyes, así divinas como ecle-
siásticas, y hasta para castigar con severas cen-
suras, y hasta para castigar con censuras de di-
versa índole, á los contumaces eu quienes ningu-
na benéfica influencia ejercen los medios exhor-
tatorios y persuasivos, tan recomendados, en
primer termino, poruña religión en la cual «el
arrepentimiento vale tanto como la inocencia
misma.»
No impiden; no pueden, no deben impedir las-
207

leyes civiles, en los países católicos, el libre ejer-


cicio de aquel poder jurisdiccional, el libre ejer-
cicio de aquelía. autoridad suprema, tanto más
digno de respeto, minuto más altaos la misión de
la Iglesia; y bien convencido estoy de que, sean
cualesquiera las relaciones que esta mantenga
con los poderes públicos del listado, la sumisión
de los fieles á sus preceptos y á. sus consejos, á
sus amonestaciones y á sus censuras, es un deber
rudimentario de cuyo cumplimiento nadie que
(b católico se precie puede excusarse en modo
1

a Iguno.
Poro si dentro de este terreno es incontrastable
la autoridad de los [¡relados católicos, permítame
la Sala decir, y lo digo salvando todos los respe-
tos que son debidos a las relevantes virtudes del
señor obispo de Orense, permítame la Sala decir
que, fuera de este terreno, que. fuera del terreno
de la enseñanza y de la- persuasión, de la amones-
tación y de la censura, toda, iniciativa encami-
nada, á'solicitar los rigores de la. ley penal en el
orden común, prestándose de lleno á ser contro-
vertida, cuaudo menos por su mayor ó menor
oportunidad, cuando menos por su mayor ó me-
nor acierto, no se acomoda a.l espíritu de benevo-
lencia que resalta cu los actos todos de la inmen-
sa mayoría de los obispos españoles, podiendo
citarse, á esto propósito. ejemplos recientes del
inmortal García Cuesta, y de su saldo y virtuosí-
simo sucesor el actual arzobispo de t'otnpostela,
que es una. de las glorias más legítimas del epis-
copado en todo el cunado catilico; ni parece res-
ponder á'aquellas profundas palabras de San
Agustín, que encierran todo un sistema: el más
levantado y el más eficaz de todos los sistemas
que pueden aplicarse para remediar los errores de
los hombres:
<>Por grande que sea el mal que se quiera im-
pedir y el bien que se quiera hacer, es más i n -
conveniente que útil obligar álos hombres por la
fuerza, en vezde convencerlos por laenseñauza.»
208 A I R E S D'A J U Ñ A T É R R A

¿Es que Curros Enriquez ha pecado? Es que


•Curros Enriquez en sus composiciones poéticas
ha ofendido la integridad y la pureza de la doc-
trina declarada y establecida como tal por la
Iglesia católica? ¿Es que Curros Enriquez en sus
composiciones poéticas se ha hecho merecedor de
las censuras eclesiásticas que deben imponerse á
todo escritor heterodoxo, ó que deben imponerse
á todo escritor irrespetuoso con los dogmas ó con
las ceremonias del catolicismo? Pues para exa-
minar este problema, pues para estudiar y resol-
ver este problema, no hay más autoridad que la
• autoridad de la Iglesia.
Pero ¿es que Curros Enriquez ha delinquido;
pero ¿es que Curros Enriquez, en sus composicio-
nes poéticas, ha cometido algún hecho justicia-
ble, y es que se ha colocado, á la manera que to-
do delincuente, bajo las durase inflexibles pres-
cripciones del Código penal? Pues para examinar
este problema; pues para estudiar y para resol-
ver este problema, no hay más autoridad que la
autoridad de los tribunales de justicia.
Quiero decir con esto que aquí soda el caso
notable de que Curros Enriquez es inocente; quie-
ro decir con esto que aquí se da ol caso curioso
de que Curros Enriquez aparece siendo inocente
después, mucho después de la publicación del
volumen en que se contienen las poesías denun-
ciadas, y que, si se halla comprendido dentro de
las prescripciones del Código penal, eso solamen-
te ocurre cuando el señor obispo de Orense acude
-á la autoridad del gobernador de la provincia.
¿ Q U J significa sinoj el permiso concedido por
el gobernador civil de la provincia para la circu-
lación del volumen en que se contienen las poe-
sías denunciadas?—Sellado está el ejemplar que
obra en los autos con el sello del gobierno civil.
—¿Qué significa sino el silencio observado por
el ministerio público en presencia de la publica-
ción de ese volumen que, por la especialidad de
su mérito sobresaliente, ha revestido el carácter
BIBLIOTECA G A L L E G A 209

de un verdadero acontecimiento literario en to-


da Galicia, y señaladamente en la provincia
de Orense? ¿Qué significa sino la actitud pasiva
en que se encierra el juez de primera instancia
ante el hecho notorio de la publicación de un l i -
bro que tiene el privilegio de hacerse popular
desde los primeros momentos en que ve ia luz
pública, siendo denotar la circunstancia impor-
tantísima de que precisamente se imprime en la
cabeza del partido en que esc juez ejerce su j u r i s -
dicción?
¿Será que los gobernadores civiles están au-
torizados para prestar su consentimiento y dar
su salvo-conducto á, los delitos que se cometen
contra el libre ejercicio de los cultos? ¿Será que
los promotores fiscales no tienen el deber de de-
nunciar ante los tribunales de justicia todos
aquellos hechos que sean justiciables, en confor-
midad á las prescripciones del Código penal? ¿Se-
rá que los jueces de primera instancia no están
obligados á proceder de oficio, cuando á su cono-
cimiento llega la perpetración de cualquier deli-
to de los que como públicos están definidos eu
la ley?
¿Ó es que el tal delito no existe para el g o -
bernador de la provincia, ni para el promotor fis-
cal, ni para el juez de primera instancia, sino
cuando como tal es denunciado por la autoridad
eclesiástica? ¿O es que una insinuación de la au-
toridad eclesiástica tiene la virtud de convertir
en delitos los hechos que aparecen como inofen-
sivos á los ojos del legislador, y tiene la virtud
de convertir en delincuentes los hombres que
aparecen como honrados á los ojos de la sociedad?
¡No parece sino que los hombres que descue-
llan entre la mayor parte de sus semejantes por
su relativa superioridad; no parece sino que los
hombres á quienes el cielo ha concedido el ina-
preciable privilegio do una inteligencia que se
sale fuera del común nivel de las inteligencias
humanas; no -parece sino que los hombres que
210 AIRES D'A MIÑA, T É R R A

brillan en el mundo como astros luminosos y que


esparcen por doquiera la luz vivísima del genio,
están fatalmente predestinados á la persecución
y al sufrimiento.'
Procesar á Curros Enriquez, yo no he de decir
(pie haya sido una torpe demostración de debili-
dad vergonzosa; os de lamentar, sin embargo,
que pudiera pareccrlo así: condenarle sería, no
di ¡\; la mayor y más inaudita de todas las i in-
cluida des: pero sí dirá el mayor y más inaudito
de todos los errores posibles, el mayor y más
inaudito do todos los errores en que pudieran in-
currir los tribunales de justicia; error que no
puede esperarse de la ilustrada rectitud de la
Sala., á cuya deliberación está sometida la suerte
de mi patrocinado.
Si á Curros Enriquez no le salvara su inten-
ción recta y honrada; si á Curros Enriquez no le
salvaran sus sentimientos eminentemente reli-
giosos; KÍ no le sahara. su inocencia misma, sal-
varían le los preceptos terminantes del Código
penal, y salvaríale, en último término, el nú-
mero :]." del art. 868 de la Compilación de las dis-
posiciones vigentes sobro el Enjuiciamiento cri-
minal.
Protegen las leyes del país el libre ejercicio
de los cultos, y miiy especialmente el libre ejor-
ificio del culto católico; y para que esa protec-
ción no sea ilusoria, y para que esa protección
S3 lia lio convenientemente asegurada, y para que
esa pror-ección se halle eficazmente garantida,
castigo el Código con penas más ó menos duras,
castiga el Código con penas más ó monos seve-
ras, al que escarneciere públicamente algunos
do los dogmas ó de las ceremonias de cualquier
religión que tenga prosélitos en España..
Es menester, por lo tanto, para que el delito
exista., qne haya escarnio público, y que ese
escarnio público tonga por objeto, no alguna
creencia piadosa, sino algún dogma ó alguna
Ceremonia de cualquier religión que tenga pro-
BIBLIOTECA G A L L E G A 211

s Mitos en España. Es textual: nsí t3rminanie:non«


te lo dice ei número 3." del art. 240 del Código pe-
nal vigente, precepto á que el señor juez rio pri-
mera: instancia de Orense ha tenido necesidad de
(lar verdadero tormento para, poder presentarlo
en su sentencia como,aplicable al caso de autos.
Escarnecer un dogma.es burlarse de el. Es-
carnecer un dogma, es entregarlo irrespetuosa-
mente, es entregarlo desvergonzadamente al pú-
blico ludibrio.
Escarnecer un dogma, es menospreciarlo con
la irrisión, es profanarlo con el insulto.
Pero no perdamos de visla que el primer ele-
mento del escarnio es la incredulidad, y no per-
damos de vista que el segundo elemento del es-
carnio es la imprudencia.
. El incrédulo podrá escarnecer, y de hecho es-
carnece, si, traspasando los limites de la incre-
dulidad, llega eu su petulante arrogancia á herir
no con las armas de la discusión templada, sino
con los venenosos dardos del ridículo, lo que hay
de más puro y de más sagrado para, el hombre de
fe, el dogma, ó bien la. ceremonia consagrada al
culto de la, religión que profesa.
El creyente no escarnece jamás aquello que es
objeto de su especial creencia, y bien puede sos-
tenerse estat sis como axiomática., puesto que,
asi como hay leyes inmutables qu" rieren los des-
Unos de la naturaleza, en el orden físico, hay leyes
igualmente inmutables que rigen los destinos del
hombre en el orden moral.
No causamos moríi(ieación voluntaria en lo
que es objeto de nuestro cariño, de l.-i misma, ma-
nera que no acariciamos lo que es objeto de «ilus-
tro odio.
La estadística universal <!" lodos los crímenes
del mundo os bien seguro que ¡u> habrá de ofro-
. cornos el sido caso de un. padre asesinando á su
, hijo en nombro del cariño paternal, y es bien se-
, gu.ro (pie no habrá de ofrecernos el solo ejemplo
de un hijo asesinando á su padre cu nombro de la
21'2 A I R E S Ü'A M I Ñ A T É R R A

piedad filial. El rencor, la codicia, los celos, la


ira, la venganza, alguna mala pasión, en fin,
habrá sido la causa determinante del parricidio:
el amor jamás.
Pues quien crea en el misterio de la Encarna-
ción, es bien seguro que no ha de tener la infeliz
ocurrencia que tuvo Suñer y Capdevlla de pre-
tender demostrar con textos de la Sagrada Escri-
tura, ni sin textos de la Sagrada Escritura, que
Jesucristo no fuá el único hijo deMaría.
Pues quien crea en el misterio que encierra el
santo sacrificio de la Misa, es bien seguro que no
ha de arrojar al suelo con deliberación las sagra-
das Formas de la Eucaristía. No puede ser, no,
porque no ha sido nunca, y porque no será jamás.
Las creencias, así como los afectos, se rigen
tambhm por sus leyes.
Creer en un dogma y simultáneamente escar-
necerlo, es un imposible; es, en el orden moral de
las acciones humanas, lo equivalente al princi-
pio de contradicción en el orden filosófico; es ser
y no ser al mismo tiempo.
Y bien: quien haya leido una sola vez las be-
llísimas composiciones de Curros Enrique/-, y
singularmente aquella que más ha exaltado, y
singularmente aquella que más ha conmovido los
piadosos sentimientos del señor juez de primera
instancia de Orense, tendrá que confesar, si no se
obstina eu cerrar los ojos á la evidencia misma,
que el distinguido poeta acepta y reconoce como
una verdad positiva ó innegable, tendrá que con-
fesar que el distinguido poeta acepta y reconoce
como un principio seguro ó incontrovertible la
existencia de Dios; la existencia de Dios, que no
es ciertamente dogma exclusivo de la religión
católica, sino que es la base, por decirlo así, de
donde arrancan los dogmas todos de todas las re-
ligiones monoteístas.
Como que Curros Enriquez, ateo, no podría ser
lo que es; como que Curros Enriquez, ateo, no
podría ser un gran poeta; que no es el ate^gHiO
BIBLIOTECA G A L L E G A 213

uente de inspiración ni manantial purísimo de


donde puedan brotar hermosas concepciones ni
pensamientos sublimes; que es el ateismo, al pro-
pio tiempo que la negación de Dios, la negación
de todo lo grande y de todo lo bello, la negación
de todo lo que es por si mismo bastante poderoso
para elevar el entendimiento y el corazón del
hombre sobre las crueles decepciones y sobre las-
profundas tristezas que se experimentan en el
oscuro y difícil camino de la vida; que es el ateis-
mo el sepulcro del alma, y de los sepulcros no
surge más que lúgubre silencio, y de los sepul-
cros no podemos aspirar dulces aromas, sino las-
negras y frias emanaciones de la muerte.
Al condenar á Curros Enriques en la senten-
cia de autos se le ofende, y no se ofende sola-
mente á Curros Enriquez: se ofende también á la
razón y al buen sentido.
¡Quó ha escarnecido el dogma de la existencia-
de Dios; quó ha hecho uso de frases y de concep-
tos que inducen á la mofa y al desprecio de la D i -
vinidad! Suerte poco envidiable habrían de correr
JoánTimóneda, Valdivieso, Lope de Vega, Calde-
rón de la Barcay otros muchos ilustres poetas, si
hubiesen tenido la desgracia de ser sometidos á
un procedimiento criminal, cuya instrucción y
fallo se cometiesen á un juez del criterio del
señor juez de primera instancia, de Orense.
Aquellos poetas, que son gloria y ornamento
de la literatura española; aquellos poetas que han
brillado tanto por su genio como por su ardiente
amor á la causa del catolicismo, tendrían que i r á
los presidios á confundirse entre los ladrones y
los estafadores, entre los incendiarios y los sal-
teadores de caminos; dado que lograsen sustraer-
se á los martirios del tormento y tal vez á los ho-
rrores da algún auto de fó, si sus famosas obras-
sacro-dramáticas se hubiesen juzgado con el p e -
regrino criterio con que se juzgan las notables
composiciones del distinguido autor de Aires d'a
niña térra.
214

En un Auto Sacmmouai. de -Toan Timoneda. ti-


tulado Los desposorios >l'. Cristo, ligaran en esce-
na, entre otros personales, l'ios Padre, Jesucris-
to, la Naturaleza humana, Adán y la Vida con-
templativa. Puesta la mesa para el banquete con
que van á celebrarse las bodas de (.Visto con la
Naturaleza, Dios Padre, que desempeña el papel
ide rey, dispone la colocación respectiva, de los
asistentes, hablando en estos términos:
Siéntense de esta manera:
Vos, mi Hijo Soberano,
En medio, á la cabecera:
La esposa, al lado eu frontera,
Vos, Adán, á. estotra mano.
La Vida contemplativa
Servirá, los desposados
Y á la esposada bebida.
¡Dios Padre saliendo á la escena y hablando en
este lenguaje, y retirándose entre bastidores, y
ofreciéndose á. la multitud bajóla figura de un
comediante vulgar! Cuánta, irreverencia y cuánto
escarnio!
Y sin embargo, no hay irreverencia ni hay
escarnio en unos Autos HwramenliUcs, á propósito
de los que decía en su tiempo el Consejo de Cas-
tilla que se representaban en presencia de S. 51.,
sin escandalizar ni turbar la piedad más escru-
pulosa.
En otro Auto, consagrado,. como '"asi todos
ellos, á celebrar la fiesta del Santísimo Sacra-
mento, entra, en escena el Celo y anuncia, que en.
la plaza de la, Bienaventurada Virgen se vende
vino nuevo del Heredero del reino del Cielo á, tres
maravedís, Fé, esperanza, y Caridad.
En un Auto Natalicio, representado en Zarago-
za el ano de 1187 en obsequio á, Jos Reyes Católi-
cos, cuyos gastos fueron costeados por el arzo-
bispo y el ca/bildo de la' diócesis, ademas déla
Sacra Familia, representada, por «marido, mujer
y fijo, porque el misterio fuese más dcvotanien-
BIÜLÜITEC v G A L L E G A 215

t«,» interviene en la obra y presentas? en escena»


como uno de los principales personajes, el Padre
Eterno con guantes.
¡Qué más! En otro Auto Sacramental—y ceso en
este genero de citas, porque 210 quiero hacerme
pesado, -están en escena, y sobre esto llamo muy
especialmente la atención de la Sala, están en
escena la Fragilidad, la Desobediencia y la Jus-
ticia Divina: la Fragilidad y la Desobediencia
gimen, y la Justicia Divina exclama:
Que me ma'en, si el gemido
No es de aquellos traidores
Falsos prevaricadores... etc.
¡Qv.e me maten! especie de juramento puesto en
boca de la Justicia Divina, equivalente, sin duda,
al estribillo Q'o denio me leoe, que Curros Enriquez
pone en boca de Dios, sin que aquella f ase ni
esta puedan tomarse en su significación literal,
puesto que es tan monstruoso pensar en que á
Dios pueda llevarlo el diablo, como es monstruo-
so pensar en que la Justicia Divina pueda morir.
¿Qué pretende el poeta que escribe el A uto, t i -
tulado el Triunfo del Sacramento, auto tan cele-
brado corno todos los de su genero por las perso-
nas piadosas; qué pretende al poner en boca de
Dios aquella frase, que si hubiese de entenderse
de una manera, gramatical entrañaría un notorio
escarnio respecto á los atributos de la Divinidad?
Pues pretende dar energía á un pensamiento; y
como quiera que la Justicia. Divina aparece re-
presentada eu la escena bajo la forma de una fi-
gura humana, es visto que la Justicia Divina se
manifiesta, haciendo uso deí lenguaje de que ha
cen uso los hombres para expresar sus pensa-
mientos.
¿Y habrá de decirse que Curros Enriquez es un
impío, y habrá de decirse que Curros Enriquez
hace irrisión de la Divinidad, mientras pueda
sostenerse, como se sostiene aún en los tiempos
modernos, que los Autos Sacramentales, á pesar de
sus toscas alegorías y de sus extravagantes dé-
lo
216 AIRES D'A M I Ñ A IERRA

formirlades, han cumplido en nuestro teatro la


misión civilizadora de poner al alcance común las
verdades más sublimes de la religión católica?
¡Conque Curros Enriquez es un impío por po-
ner en boca de Dios una frase que en el dialecto
gallego está revestida de la mayor ingenuidad y
de la mayor sencillez, como que de ella hacen uso
las personas más piadosas y más devotas; conque
Curros Enriquez es un impío por poner en boca
de Dios una frase tanto más inocente y tanto
más inofensiva, cuanto que es, además de anto-
nomástica, puramente automática; conque Cu-
rros Enrique, es un impío, sin embargo do que
en todos y en cada uno de los versos de la poesía
á que aludimos se descubre una intención alta-
mente moral, una intención eminentemente cris-
tiana; y Joan Timoueda, y Lope de Vega, y Maes-
tro Josef de Valdivieso, y Fray Gabriel Tellez, y
Calderón de la Barca son unos santos, y unos es-
forzados campeones del catolicismo, presentando
en los escenarios de los teatros al Padre Eterno
sentado á una mesa, hablando como se puede
hablar en una fonda; comparando á. la. Fó, la Es-
peranza y la Caridad con la más despreciable de
las monedas entonces conocidas, y la Justicia
Divina pronunciando las palabras que me malea,
que ya quedan apuntadas, y que tan impropias
son para atribuidas á la Divinidad!
No daría pruebas de recto juicio, ni siquiera
de un mediano conocimiento de nuestra historia,
y de nuestra literatura, quien pretendiese fulmi-
nar censuras de esta índole sobre los Autos Sacra-
mentales, criando tan grandes beneficios produje-
ron en el orden religioso, .y cuando tan grande
renombre conquistaron para sus autores aún en
el mismo orden literario.
Pero es que Curros Enriquez tiene en su favor,
sobre todas, una circunstancia importantísima,,
una circunstancia tan importante como decisiva
en el presente caso, y sobre la cual me permito
llamar la ilustrada consideración del Tribunal.
BIBLIOTECA G A L L E G A 217

Curros Enriquez no escribe sus versos en el idio-


ma nacional; Curros Enriquez es -ribo sus versos
en el dialecto del pais, y el dialecto del país, á
diferencia del idioma nacional, es escaso en mo-
dismos, es pobre en conceptos, no tiene abun-
dancia de pt labras ni riqueza de frases, para que
el escritor, y mcrms el poeta, puede eligir unas
con preferencia a otras.
La pureza- y la integridad del dialecto misino
exigen el empleo de los modismos y de los estri-
billos de uso común, si es que ha d:: darse ¡i la
composición poética, siempre que esa coaiposi-
ción sea del genero de la que estamos examinan-
do, la gracia peculiar del país, que tanto la em-
bellece, el sabor local, que tanto la caracteriza.
Una composición poética escrita cu el dialecto
gallego y salpicada de frases rebuscadas en el
idioma nacional, haríanos el mismo efecto, - p e r -
mítaseme la comparación,—el mismo efecto que
una gallarda moza de nuestras montanas, vesti-
da con el tradicional mantelo, la negra chaque-
tilla de mangas apretadas y el insinuante den-
gue encarnado, llevando al propio tiempo sobre
la cabeza, en vez de la blanca y graciosa cofia,
el elegante sombrero ó el finísimo velo de que
suelen hacer uso las damas distinguidas de
nuestra sociedad.
El dialecto gallego está muy lejos de ocupar
un lugar elevado en ías jerarquías del lenguaje.
Yo no síi si es tari; exacto al decir que no debe su
existencia-, su desarrollo ni su conservación á
monumentos literarios; asi como me parece que
no ha progresado en ningún tiempo bajo la i n -
fluencia de trabajos gramaticales ó lexiológicos
más ó monos importantes. Relegado á la pros-
cripción por los centros, que se dicen ilustrados,
y casi exclusivamente consagrado á la satisfac-
ción de las limitadísimas necesidades de nues-
tras clases agrícolas, parece renacer hoy al i m -
pulso de las famosas-églogas de Pintos, de los
Memísimos cautos de Alberto Camino, de Eduar-
218 AIRES I>\-\ . M I X A TERRA

do -Ponda 1 y do Lamas Carvajal, de los intencio-


nados epigramas de Anón, de las inimitables
concepciones de Rosalía Castro de Murguía, la
simpática y elegante poetisa que ha sabido en-
cerrar dentro de sus Cantares Gallegos y de sus
Follas novas todas las esperanzas y todos los des-
alientos, todos los consuelos y todos los dolores,
todas las alegrías y todas las* tristezas de este
país sin ventura, y parece renacer hoy, por fin,
al impulso de la portentosa inspiración de Cu-
rros Enriquez, cuyas composiciones no pueden
leerse sin que impresionen profundamente el
ánimo y sin que despierten hacia su popular
autor, más popular que afortunado, un doble
sentimiento de admiración y simpatía.
Tiene el dialecto del país, sea cualquiera el
concepto que nos merezco, su fisonomía propia,
sus rasgos peculiares y exclusivos, sus modis-
mos y sus estribillos inadecuables á Jos demás
dialectos, y más inadecuables todavía á la len-
gua castellana: traducirlos, es desnaturalizarlos;
traducirlos, es hacerles perder su colorido y su
intención: traducirlos, es despojarlos de la mali-
cia ó ile la sencillez que encierran.
Si aún dentro de los idiomas misinos que tie-
nen uua elevación análoga,—y puedo referirme,
por ejemplo, al idioma francos con relación al
español—las traducciones literales que se hacen
del verso á la prosa-no pueden mantener íntegro
el sentido que el autor se ha propuesto dar á la
obra, y asta, resulta pálida y contrahecha, en-
clenque y desfigurada; si tenemos presente la
marcada inferioridad que nos ofrece el dialecto
del país con relación al idioma nacional, es visto
que toda traducción literal del verso gallego á la
prosa castellana habrá de resintirse forzosamen-
te, no ya de falta de colorido, sino de falta de
exactitud, en el pensamiento que hubiese querido
desarrollar el autor; como que hay frases que si
materialmente pueden traducirse, porque son
traducibles las palabras de que se componen,
BIBLIOTECA GALLEGA 219

traducirlas equivale, no obstante, á hacerlas per-


der su debilidad ó su fuerza, su inercia ó su v i -
veza, su inocencia ó su malicia, su peculiaridad,
su intención; en fin, traducirlas es aniquilarlas.
No encuentro frase más apropiada al caso: tra-
ducirlas es aniquilarlas.
La frase Q'o cierno me leve, traducida al caste-
llano y puesta en boca de Dios, entraña una gra-
ve irreverencia; y eso consiste en que las perso-
nas que cultivan el idioma nacional y que hacen
uso de ól para expresar sus pensamientos, recha-
zan esa frase por inculta, (-¿ue el demonio me lleve,
nadie lo dice predicando, haciendo un discurso
parlamentario, ó un informe forense; es más: na-
die lo dice en un círculo social compuesto de per-
sonas medianamente distinguidas. Poeta ram-
plón y menos que poeta ramplón, coplero de baja
estofa, ser a, por consiguiente, el que, preten-
diendo hacer una composición poatica en el idio-
ma nacional, y presentando á Dios como sujeto y
á la moralidad como objeto, pusiera en boca de
Dios aquella frase que es, además de irreverente
puesta en boca de Dios, grotesca bajo el aspecto
puramente literario.
Pero en el dialecto gallego la frase no es irre-
verente ni es grotesca; es fie uso común, es ino-
fensiva y oportuna; do uso común, porque la. em-
plean los ilustrados y los ignorantes; inofensiva,
por lo puramente rutinaria y automática; y
oportuna, porque no puede ser sustituida venta-
josamente, ni hay siquiera para ella equivalente
en el hueco en que se la coloca.
Recuerdo á este propósito unos versos de ca-
rácter profundamente religioso, y que, por con-
siguiente, se han publicado y circularon sin es-
cándalo de nadie, ni aun de las personas más
piadosas. El poeta que los suscribe bajo las i n i -
ciales G. M., traza un cuadro lleno de animación
y de vida, presentándonos á un pecador que no
quiso enmendarse ni arrepentirse, porque estaba
dominado por la incredulidad, y fiado en último-
220 AIRES D'A MIÑA TÉRRA

término en que había conocido y tratara en este


mundo á San Pedro, á quien tuviera ocasión de
hacer algún pequeño servicio. El pecador se lla-
ma Juan; entregado durante su vida á todos los
desórdenes y á todos los desenfrenos de las más
vergonzosas y repugnantes pasiones, muere,
como dije antes, sin dar señales de arrepenti-
miento. Llega á las puertas del cielo y llama con
cierta candida familiaridad; San Pedro lo reco-
noce y lo rechaza; exige, porfía, suplica, última-
mente invoca su amistad en vida con el Santo, y
tiene la peregrina ocurrencia de proponer á éste
que le deje entrar én el cielo subrepticiamente,
prometiéndole que se meterá en el más oscuro y
apartado rincón del Paraíso, sin que Dios de ello
se aperciba. Ya cansado San Pedro de tan imper-
tinente o inútil insistencia, exclama:

¡Miren á canto s'atreve!


Yaite, Xan, non lie dos vortas,
Yaite, qu'eu non ch'abro as portas,
Inda q'o demo me lece...

Que en castellano quiere decir:

¡Miren á cuánto se atreve!


Yete, Juan, no le des vueltas,
Yete, no te abro las puertas,
Asi el demonio me Ueoe.

La frase es dura; la frase ofende al oído, dicha


en castellano; mas si nos figuramos á San Pedro
hablando en el dialecto gallego, la frase están
ingenua y tan sencilla, que el Santo puede apa-
recer pronunciándola, sin que el poeta y los que
lean la composición suya, tengan por ello nece-
sidad de tomar agua bendita.
¿Quó alcance puede tener, pues, esa misma
•frase Q'o demo meleoe, puesta en boca de Dios, si
BIBLIOTECA G A L L E G A 221

el sentido de los versos en que de ella se hace uso


no es inmoral ni es anticristiano?
Convengamos en que aquí se persigue un ver-
dadero fantasma; y convengamos en que es pura-
mente imaginario el cargo que se dirige á Curros
Euriquez por haber puesto en boca de Dios una
frase que, escrita en el dialecto del país, está muy
lejos de inducir al desprecio de la Divinidad.
En todo caso seríamos más justos afirmando,
y esto es importantísimo, que el mal consiste en
•que se nos represente á Dios bajo la imagen de
una figura humana, como se le representa en los
altares, desde los primeros siglos de la Iglesia, y
como se lo representa el vulgo, que tiene de Dios
un concepto meramente plástico.
Sin ir más lejos, en la catedral de Santiago,
Dios aparece representado bajo la figura de un
viejo sentado en un gran sillón y presidiendo la
Corte celestial.
Pues si á Dios se le representa á nuestros ojos
bajo la figura de un viejo, y en ello no se falta
en nada á las exigencias del culto católico, esa
representación misma viene á constituir la pre-
misa, por decirlo así. de la cual el poeta va dedu-
ciendo sus naturales consecuencias.
¿Viejo? Pues la vejez suele tener achaques.—
¿Sale á dar un paseo? Pues se cansa. ¿Hace uso
del sentido de la vista? Pues la luz del sol le ofen-
de.—Y porque se cansa, necesita sentarse; y por-
que la luz del sol le ofende, necesita hacer uso de
gafas verdes; y Dios, así representado bajo la fi-
gura de un viejo, si habla en el dialecto gallego,
tiene que hacer uso de las mismas palabras y de
las mismas frases de que los gallegos hacemos uso
para expresar nuestras ideas; y como los gallegos
•cuando hablamos en nuestro dialecto, hacemos
uso frecuente de la frase Q' o demo me leve, aun en
las conversaciones más atildadas y más cultas,
ponerla en boca de Dios, cuando nosotros la em-
pleamos rutinariamente, sin darle la significa-
ción que literalmente tiene, cuando nosotros la
222 A I R E S D'A M I Ñ A T E H R A

empleamos con candorosa ingenuidad, no entra-


ña irreverencia, no puede entrañar irreverencia
alguna, y muchísimo unnos intención de escar-
necer.
¿Será que Dios sea viejo ó mozo para el con-
cepto de Curros Enriquez; será que Dios ande y
se mueva, como andan y se mueven los mortales,
y será que Dios se fatigue, y se canse, y que ne-
cesite reposar, y que necesite hacer uso de gafas
verdes, ó de gafas azules, y que se sorprenda ó
que deje de sorprenderse al contemplar las abo-
minaciones de los hombres?
Precisamente el poeta satiriza el comcepto
material que de Dios tiene formado el vulgo de
las gentes; y si no quiere verse clara esta tenden-
cia en la composición de que nos estamos ocu-
pando, habrá que convenir al m;mos en que Cu-
rros Enriquez hace aso del lenguje figurado, que
es el lenguaje do la poesía.
Tampoco el sol tiene cabellos de oro; ni es
cierto que la inocente caricia de un niño se pa-
rezca á una sonrisa del cielo, porque el cielo no
sonríe nunca; ni es verdad que las fuentes mur-
muren; ni es exacto que sean de plata las ondas
que forman los ríos, aun cuando se hallen ilumi-
nadas por la blanca luz de la luna; ni hay dientes
que sean de perlas; ni labios de carmín, ni ojos
que despidan rayos de fuego; ni el viento tiene
alas; ni es de alfombra el verde musgo con que se
hallan tapizados los más hermosos vejetales; ni
son diamantes las gotas de rocío posadas sobre
la menuda hierba de los campos; ni el aromado
las flores habla; ni la patria tiene corazón; ni las
Jeyes tienen espíritu; ni hay elocuencia en el si-
lencio; ni las más tiernas inspiraciones de Beliini
son capaces de trasportar nuestra alma á las re-
giones del cielo, ni hay montañas cuyas cúspides
se pierdan eu la inmensidad del espacio.
Y todo esto se dice, y nada de esto es verdad.
Si á mí no puede en justicia expedírseme pa-
tente de literato, que, clicho sea entre paréntesis,
BlULTOTEC A G A I.LEG A 223

harto comprendo que no la merezco, fue>'za es


confesar que el señor juez de primera instancia
de Orense se resiente, y no poco, de su escasa afi-
ción á los estudios de esta índole; y fuerza es
confesar que el precioso romance Mlrand' óchan,
no estuvo ni pudo estar á. su alcance, cuando en
el principalmente hubo de fundarse para dictar
contra Curros Knriquez una sentencia condena-
toria.
La Sala me permitirá, que lo lea. y que des-
pués de leerlo original, lea también una traduc-
ción del mismo romance al castellano y en ver-
so, que hemos acompañado á nuestro escrito de
defensa, traducción que, aunque pálida y desco-
lorida, interpreta siquiera fielmente el pensa-
miento del poeta, mientras que la traducción li-
teral que obra en autos, y que la Sala ha oido de
labios del relator, por lo mismo que es literal,
desnaturalizando el pensamiento y violentando
el sentido que Curros Euriquez ha querido dar á
sus versos, si. no es digna de que se la desprecie,
ya que no debemos suponer que con ella se haya
querido tender una red infame á nuestro defen-
dido, es digna,, cuando menos, de que se la ol-
vide.
Juzgue ahora la Sala, al procesado por la tra-
ducción de estos versos, traducción que, como
acomodada, en cuanto puede estarlo, á la, letra
del original, si le falta ¡ a g r a c i a y la. energía de
oste, tiene, en cambio, para nuestro propósito,
e! mérito incontestable de relejar con toda, fide-
lidad el pensamiento del autor. Dice asi:

MIRANDO AL SUELO

íso hallaba el Eterno


En quó entretenerse;
Y harto de estar solo,
224 AIRES D ' A MIÑA I E R R A

Cavilando siempre
En forjar castigos
Que al reprobo enfrenen,
La causa buscando
De la cual depende
Que tan pocos justos
En su gloria entren;
Dejando del cielo
Los vastos verjeles,
De paseo un dia
Salió, según suele.
De sus mil achaques
Para distraerse.

Como es viejecillo,
Y el pobre no tiene
Salud, pues le pesan
Los años crueles,
Cansóse al momento;
Mas quiso la suerte
Que hallase un asiento
Cercano, y , alegre,
Por entre una nube
Sacando la frente,
El átomo tierra
Buscó inútilmente;
Y ¡cuánto apostamos,
Se dijo entre dientes,
A que no la encuentro'!. .
¡ Mentira parece!

Por fin debió hallarla,


Si el cuento no miente,
Porque, á poco de esto,
Ceñudo y solemne,
Quedó contemplando
Con ojos que hieren,
Un bulto que el bulto
De un hombre parece.
JVlirólo despacio
BIBLIOTECA GALLEGA

Y vio que era un vientre


Vistiendo las sedas
Más ricas de Oriente.
Sentado en un soiio
Que envidian los reyes
.Y" en clámide envuelto
De cálidas pieles.
Bostezos lanzando
De hartura insolente,
Del globo, su esclavo, ,
Demanda presentes.
Y si hay algún loco
Que, pobre ó rebelde,
No tenga dinero,
Ó audaz se lo niegue,
El Vientre que, mudo,
Hablar sabe á veces,
Ruge desde el trono:
«¡Maldito el hereje!»
Y esto basta y sobra
Para que le quemen.
Tal monstruo mirando,
Dios dijo entre dientes:
¡Quéhorror: Y... ¿tú E S PETRl'S?...
¡Mentira parece'.

Volviendo á otro lado


Su faz imponente,
Miró levantarse
Eodeado de plebe
Que esperaba al verdugo
Quizá indiferente,
La horca, recuerdo
De bárbaras leyes.
La víctima llega;
¡Tal vez un imbécil!
Tal vez está loco,
Tal vez inocente.
Mejor que matarle
(Que al ñn es ¡a muerte
Un lecho do el hombre
226 AIRES C ' A JUÑA TÉRRA

Descansa por siempre),


Mejor que matarle,
Quizá conviniese
Meterlo en el fondo
De cuatro paredes,
O haciendo que arrastren
Sus pies un grillete,
Mandarle abrir túneles
Y montes estériles,
Dicioudole: «Llora,
Trabaja y padece:
Renuncia á ser libre,
Pues eerlo no quieres!»
Mas ¡ay! que es preciso
Que muera el que peque,
Y muere el culpable
Y' el crimen,., ¡no muere!
•Escandalizado,
Dios dijo entre dientes:
\7es esto justicial
¡Mentira parece'..

Suspenso y atónito,
No hjos moverse
Miró de labriegos
Un hato indigente.
Exhaustos y faltos
De pan y de albergue,
Parecen cadáveres,
Espectros pareeen.
Hozando sin tregua
La capa terrestre.
Cual topos humanos
Que el cieno revuelven,
La pródiga sangre
Perdiendo á torrentes,
Un suelo trabajan
Que aún ellos no tienen....
Trabajan... y el fruto
Que tras doce meses
De lucha,recogen
BIBLIOTECA GALLEGA 227

Del predio que atienden,


Entre el scTiorí.n
Y entre los lebreles
Del fisco y la curia.
¡ Ayl todo lo pierden:
Quedándose ni cabe
De tantos reveses
Sin pan sus hijuelos.
Sus campos sin germen.
Y en tanto en la aldea
Todo esto acontece,
«Hay leyes, se dice.
Que al pobre protegen.»
Pues yo no las veo.
Dios dijo o ni re dientes:
Pues yo no las cea...
¡Mentira parece!

No es esto lo único
Que el mundo le ofrece;
Que á través mirando
De sus gafas verdes.
Vio acostarse pobres
Que se alzan marqueses;
En tales contratos
Entrar tales gentes.
Que al cabo de un año
Ni lecho poseen:
Soldados cobardes
Llegar á ser jefes,
Y morir oscuros
Los más grandes héroes;
Pasar por honrados
Granujas solemnes,
Por santos los pillos,
Por justos los débiles:
Subir á altos puestos
Los que á la horca deben,
Y arrastrar carroza
Quien debe un grillete.
. Llegar á ser Cresos
228 AIRES D ' A M I Ñ A I E R R A

Tratantes de aceite.
Y comprar la gloria
Prestando á intereses.
Viendo esto. Dios dijo,
Hablando entre dientes:
¡fistoy asombrado!
\Mer. tira parece!

Con asco apartando


Sus ojos celestes,
Aún en otras cosas
Paró Dios sus mientes.
Vio malos gobiernos
Que, falsos y aleves,
A costa del pueblo
Engordan y crecen.
Curas rjue, feroces
Cual lobos monteses,
El fusil al hombro
Hablan a los fióles;
Ricos que, robando,
Grandezas adq nieren.
Módicos de quintas
Que dan por enclenques
(Me :.i i a 111 e c u a t ro onzas,
Cuando no son siete),
'Mozos que á la postre
til camino emprenden
Que al servicio lleva,
Cuando no a la muerte:
Hambrientos ancianos,
Desnudas mujeres,
Míios ignorantes
Que entre sombras crecen,
Y, en fin, tantas cosas
Que no deben verse,
Que Dios espantado,
Y* cruces haciéndose,
Sabida la causa
De que el diablo medre,
Metióse en su gloria
B I B L I O T E C A G A L L E G A 229

Diciendo entre dientes:


¡Parece meu tita!
¡ifíenlira parece!

No se me oculta que podrá objetarse por al-


guien que desconozca las condiciones íntimas
de nuestro dialecto, que la frase ¡mentira parece!'
no traduce con la debida exactitud el estribillo
final Q'o demo me leve, de las estrofas del romance
que acabe de leer: pero si uo traduce la letra.de
ese estribillo, traduce su intención,y su alcance;
y como quiera que no por la. letra, y sí por la. i n -
tención, hemos de juzgar al autor, cii'Mido pre-
tendemos sujetarlo, uo á los juicios de una críti-
ca literaria más o mimos recta, y desapasionada,
sino á las responsabilidades de la. ley penal, es
visto que aquella objeción carece de fuerza, y que
por su propio peso viene á tierra, como despro-
vista de fundamento ó de base en que apoyarse.
Pero hay más: Curros Knriquez no habia soña-
do eu componer sus versos cuando en 1809 se pu-
blicó la única Gramática gallega que los 'honores
de tal merece, obra del modesto 6 ilustrado pres-
bítero D. .luán A. .Saco y Arce, TCu esa Gramáti-
ca, pág. 218. el respetable presbítero, bajo el epí-
grafe Modismos notables, señala, entre otros, el si-
guiente: D'o demo, que literalmente traducido al
castellano, ya, lo sabe la Hala, quiere decir D e l
Diablo, y cuya significación en el país es, sin em-
bargo, esta, según Saco y Arce: / Vaya que es ocu-
rrencia.' y aún esta otra: ¿que tiene de exlraiio? Aquí
está un ejemplar de esta Gramática á la disposi-
ción del tribunal.
Preguntemos aun aldeano de nuestros cam-
pos si "quiere que le aumenten la. contribución,
eterna pesadilla, de los infelices esclavos del ca-
ciquismo rural; preguntémosle si quiere que le
aumenten la contribución ó si desea que declaren
soldado aun hijo suyo, y nos contestará en "el
acto: ¡Do demo! ó lo que es lo mismo: ¡Vaya, que es
ocurrencia; vaya, que es pregunta!
Un dato más. deducido de otros versos de Cu-
rros Kiiriqn.e -, publicados cu el mismo volumen,
y

uno de cuyos ejemplares anda unido álos autos;


versos que se titulan -1 X'iwji'o tUittol. asunto el
más hermoso á que el genio del poeta podo ha-
berse consagrado: una maravilla de arle, de be-
lleza, de expresión; una maravilla de idealismo,
de dulzura y de sentimiento. No exagero: será
incompetencia, mia. pero paréceme que no se pue-
de escribir nada, mejor.
Y en verdad que. al pronunciar mis labios la
Virgen del Crin/al, me asalta uno de esos re-
cuerdos vivísimos, uno de esos recuerdos
tenaces v'enérgicos que resisten la mano cruel
de los años, y que. más que grabados en la
memoria, parecen grabados en el fondo del alma,
como destinados á vivir con nosotros aún des-
pués de la, muerte.
lira el año de 180-1 (permítame la Sala esta pe-
queña digresión); era el año de 1854: el cólera,
que a la sazón causaba estragos en muchas pro-
vincias de España, y singularmente en la de
Orense, iba invadiendo uno por uno los pueblos,
iba invadiendo una por una las aldeas de esta
hermosísima provincia: pero no se contentaba
con diezmar, sino que arrebataba familias ente-
ras y caseríos enteros, y nunca corno entonces
pudo creerse que en aquellas bellísimas comar-
cas quedasen insepultos los cadáveres, no por
falta de piedad en los vivos, sino por exceso de
crueldad en la, implacable peste.
Til natural temor que tenía sobrecogidos los
ánimos de-las regiones más afortunadas, pronto
hubo de trocarse en formidable espanto: «¡Ya es-
tá el cólera entre nosotros!)' se dijo, y la fatal no-
ticia, circuló con la rapidez del rayo, imprimien-
do, es cierto, en todos los semblantes las prime-
ras huellas de la muerte, pero arrancando á la vez
de todos los pechos un grito de consoladora es-
peranza. «¡A la Virgen del Cristal!» Fué la ense-
ña de salvación para todos; y los creyentes y los
BlBLlulT.CA GALLKGA 231

incrédulos, y los jóvenes y los ancianos, y las


mujeres y los niños, dejando absolutamente d e -
siertos los hogares, corrieron presurosos á rodear
la ermita y á sacar en procesión la venerada ima-
gen ile la Virgen.
Todas las madres llevaron á sus pequeños hi-
jos para que presenciasen aquel tiernisiino es-
pectáculo.
La mia, que era una, santa, también me llevó
á mí.
Todavía resuena, eu mis oidos el universal
clamoreo con que fué recibida la Virgen á su sa-
lida de la ermita.
¡Cuánta fe se despierta en esos supremos m o -
mentos!
Arrodillados los unos, descalzos los otros, t o -
dos con las lágrimas en los ojos y con plegarias
no interrumpidas en los labios, invocando la i n -
tercesión poderosa de la Madre de Dios, seguí-
rnosla por aquellas comarcas, y acompañárnosla
de regreso hasta dejarla nuevamente posesiona-
da de su altar.
No se me oculla que el hecho tiene una expli-
cación satisfactoria dentro de las leyes de la na-
turaleza; pero es lo cierto que al día siguiente el
cólera halda desaparecido.
Yo también me cuento en el*número de aque-
llas gentes sencillas que tienen una fe inque-
brantable eu la, protección de la, Virgen; y o ta ra-
bión me cuento cu el número de aquellas gentes
sencillas que eslieran de la piedad de la Virgen
el alivio que en la, piedad de los hombres no sue-
len encontrar los dolores de la vida.
Y lo digo sin temor á las rechinas de los
espíritus fuer lea. Cuando la 1'6 es tolerante con la
incredulidad, bien puede la, inore.lulidad, y no
es favor alguno, y no es gra.eia, alguna, bien
puedo la, incredulidad ser tolerante con la le.'
l'ues Curros Enriquez, y pido á, la Sala, mil
perdones por osla digresión, (pie-casi no he podi-
do evitar; pues Curros Enriquez- recoge las tra-
n
232 A I R E S D ' A M I Ñ A T É R R A

diciones que circulan por el país á propósito de


la aparición de la Virgen á una aldeana de aque-
llas hermosas campiñas, y escribe su admirable
leyenda, que, como dije antes, es un portento de
inspiración y de ternura.
La Virgen apareciarase en sueños á la al-
deana, que se llama Rosa, y cumpliendo su pro-
mesa, vuelve á prensentarse á ella, encerrada
dentro de un pequeño cristal. Toma Rosa el
cristal entre las manos, y , en un monólogo de
inimitable delicadeza poética, exclama mirando
entusiasmada a la Virgen:

«¡Que olios, qué mirada, qué beizos, qué cábelo.


Que- orellas, qué mantelo, que frent' anacarada!
¡Qué diaTio de muller!»

Que traducido al castellano quiere decir:

«¡Que ojos, quó mirada, quó labios, quó cabello,


Quo orejas, qué mantelo, quó frente nacarada!
¡Qué diablo de mujer!»

¿Qué diablo de mujer? No: qué embeleso, quó


encanto de eso es lo que quiere significar
mujer:
Rosa cuando, al mirar entusiasmada á la Virgen,
exclama: \Qué diaño de mullerl
¿Quiere verse cuál es el sentido de esta com-
posición sin rival? Pues oigamos á Curros Enri-
quez, dirigiéndose á sus lectores y haciendo
referencia á la Virgen:

S'oscasos de fortuna bicades a sua pranta


Si á vistála vades faltiños de salú,
Secorrerávos logo a milagrosa Santa;
N'o mundo non hay outra que teña máis virtú.»

De tristes agarimo, de probes esperanza,


D'os namorados guía, sostén d'o labrador,
BIBLIOTECA. G A L L E G A 233

Canto de Dios quixere. tanto de Dios alcanza.


Non hay qaen lie non deba consolos e favor.'

He aquí, vertidos al castel laño, estos versos,


mala versión, por supuesto, porque yo no soy
poeta:

Si escasos de fortuna besarais su. planta.


Si á visitarla vais con falta de salud,
Soeorreráos luego la milagrosa Santa;
En el mundo no hay otra que tenga más virtud.

Amparo de los tristes, de pobres esperanza.


De enamorados guía, sostén del labrador,
Cuanto de Dios quisiere, tanto de Dios alcanza:
No hay quien no le deba consuelos y favor.

¡Y llamar á Curros Enriquez impío! Aun cuan-


do ól mismo aseverase esa impiedad, yo no lo
creería.
Así divorciada la significación literal de la
significación intencional que corresponde a l a s
frases y á los modismos que son peculiares de
nuestro dialecto, es de sentido común que come-
teríamos una repugnante injusticia, juzgando ó.
Curros Enriquez par la letra del famoso estribillo:
Q'o denio me leve.
Y bien: si prescindimos de la letra, ¿quó es lo
que se descubre en el fondo; qué es lo que la i n -
vestigación más imparcial y mas desapasionada:
quó es lo que la crítica más fría y más severa
puede descubrir en el fondo de estos versos?
Dios aparece pasando revista á las cosas de la
tierra, y son tales y de tal magnitud las abomi-
naciones de los hombres, tales y de tal índole los
vicios que dominan al mundo, y las miserias que
le rodean, y las inmoralidades que por todas
partes se advierten, que la indignación divina,
parece rebelarse en una especio de protesta que
231 A l R E S ll'A MIÑA TERRA

podría sintetizarse así: «No; no es éste el mundo


que yo hice; ni tú eres Pedro, ni osta es Justicia,
ni aquellas son leyes, ni en los odiosos frutos de
las mezquinas pasiones que subyugan el corazón
humano reconozco Yo mi obra predilecta, el
hombre: no; no es este el mundo que Yo hice.»
En la defensa escrita de primera instancia,
que es sin duda un admirable trabajo, así en
el orden jurídico como en el orden literario, bien
que lleva la tirina de uno de los abogados más
ilustres de 'Galicia, bien que lleva, la firma de un
abogado que honra nuestro foro, en esa magnífi-
ca defensa, escrita, se dice con gran acierto
que Curros Enriquez, al escibir la composición
en que nos oslamos ocupando parece haberse ins-
pirado cu los versículos 5, (5 y 7, capítulo ti." del
Ganesis:
V i ; i ! . \ : AI.'TE.N D E E S O E O P M I T . T A MAI.ITIA ilOMlNEM
ESSET IN T E I I U A , ET ( T . N C T A C O O I T A T I O C O R I K S INTENTA
E S S E T A I ) M M . C M O M N I TK.MPOISK,
P O K N r i T í T l T M m n l r l I O M I N E M FEC1SSET I N T E R R A T E T
l'ACTCS DOI.ORE CUlíla'S I N T I I I N S E I T S ,
I)EI.EI!0, INnl'iT, I I O . M I N K M , OEE.M CREAVI, Á FACIK
TE1UEE, Alt IIO.MINK ISOFE Al) ANIMANTE ,, 1
Á REPTIL!
ESOUE A l> N'OLCl R E S COl'.l.l: POENITET E N 1 M ME E E -
I.TSSE E O S .
Y cicadv Dios que era vmcliala malicia de los
hombres sobre la tierra, y que todos los pensamientos
del cora::o.i, eran inclinados al mal en lodo tiempo,
• Arrepintióse de liaber hecho al hombre en la tierra.
Y locado dr. intimo dolor de corazón.
Borraré, dijo, de la ka: de la tierra al hombre que
he creado, desde el hombre hasta los animales, desdi el
reptil hasta tas ares del cielo; porque me arrepiento de
haberlos iiec/w.
Señor Presidente: faltan cuatro minutos para
terminar las horas reglamentarias de la sesión de
'hoy: el estado de mi salud hubiera debido suge-
-rirme la. conveniencia, ya, que no la necesidad de
'pedir por segunda vez la suspensión de esta vis-
ta: no he ([uorido, sin embargo, que por mi culpa
BIBLIOTECA GA L L E C A 235

se prolongue un solo instante la crítica situación


de Curros Enriquez; pero estoy fatigado, tengo
todavía bastante de que ocuparme; y ruego á
S. S. que. suspendiendo la vista de esta causa, se
digne reservarme el uso de la palabra para la
audiencia próxima.
El Sr. Presidente del Tribunal: Se suspende
la vista de esta causa para la audiencia próxima.
Eran las tres.

Continuando la, vista el día 5 á la, una, de


la tarde, dijo:
líl Sr. Vvesidente del Tribunal: El defensor
del procesado continúa en el uso de la palabra.
El Sr. Puya y Blanco: La Sala se dignará
recordar todo lo que ayer he tenido la honra, de
exponer á su ilustrada consideración. No he de
hacer un resumen, que demasiada benevolencia
se melia dispensado, y no es digno de quien la re-
cibe abusar de ella: habrá de serme permitido, no
obstante, hacer presente, para procurar el mayor
enlace posible entre las dos partes en que ha ve-
nido á quedar dividido mi informe por conse-
cuencia de la suspensión de esta vista; habrá de
serme permitido hacer presente que mis últimos
razonamientos se encaminaban á. demostrar que
sería notoriamente injusto prescindir de la i n -
tención con que Curros Enriquez ha escrito los
versos que fueron objeto de denuncia, no para
sujetarle á un juicio meramente literario, sino
para investigar si le alcanzan ó no le alcanzan
las responsabilidades (pie la ley exige á los que
infringen sus preceptos.
Curros Enriquez, decíamos, parece haberse
inspirado en los versículos ñ, 6 y 7, capítulo 6.°
del Ganesis, en cuyos versículos se manifiesta
Dios arrepentido de haber hecho al hombre. Así
se expuso con incontestable acierto en la notable
233 AIRES » ' A MIÑA TÉRRA

defensa escrita de primera instancia, y así es ¡a


verdad.
Bien puede decirse de Curros Enrique/, lo que
decía Julio Scaligero de Jnvenal, á proposito de
la vehemencia con que reprendía los vicios: A r -
dí t, in,Jtat,'j vgulat.
• Conócese que las deformidades de la realidad,
contrastando con las belle/.as de un ideal subli-
me,-á la manera que por el choque eléctrico se
forma el rayo en las alturas del espacio, produ-
cen una violenta explosión en los nobilísimos y
elevados sentimientos del poeta. lil quisiera un
mundo mejor: el quisiera uu mundo exento de las
abominaciones y de las impurezas que por todas
partes nos asedian y nos degradan á los ojos
mismos de la Divinidad: él quisiera un Pontifica-
do sin fausto, una legislación sin pena de muer-
te, un suelo que no agotara estérilmente el sudor
y la sangre, el aliento y la vida de los deshereda-
dos de la fortuna, que. más que hijos del trabajo,
parecen víctimas de todos los rigores de! cielo y
esclavos de todas las iuiquidades de la tierra: el
quisiera una sociedad que no se mostrase indi-
ferente ante el escandaloso espectáculo que nos
ofrecen esas miserables grandezas improvisadas
de la noche á la mañana, que no pueden tener
otro origen (pie el del vicio consentido, el de la
inmoralidad tolerada; gracias al frió escepticismo
que se ha erigido en juzgador soberano de las
acciones de los hombres; el quisiera ver conde-
nada la repugnante usura, odioso tributo pagado
á la codicia, triste y fecundo manantial de lágri-
mas, de hambre y de miseria; él quisiera ver pro-
tegida la inerme y desamparada ancianidad,
igualmente protegida la inocencia, y así bien
proscrita la ignorancia, entre cuyas sombras cre-
cen y se desarrollan, para desdicha suya y de la
sociedad, la mayor parte de las criaturas huma-
nas; él quisiera pueblos que no fuesen el pairi-
monio heredado de unos Gobiernos por otros, sino
Gobiernos consagrados á producir, en beneficio
BIBLIOTECA G A L L E G A 237

de los pueblos, el mayor grado de bienestar posi-


ble; Gobiernos mimos atentos á su conservación,
manos atentos á sí mismos que á la felicidad c o -
mún en la gestión de los negocios públicos; ol
quisiera, en fln, que, así como la luz del sol alum-
bra á. todos por igual, á todos por igual alcanza-
se la luz de la tolerancia, de la justicia y de la
libertad.
Mandémosle á presidio: éste es su delito.
Pero es que, además, el poeta se ocupa en d i -
rigir sus terribles dardos al corazón de esa parte
de nuestro clero que tiene instintos de sangre y
de exterminio; pero es que, además, el poeta se
ocupa eu dirigir sus certeros dardos á esa parte
de nuestro clero, la menor y la menos ilustrada
sin duda,, que interviene en las contiendas c i v i -
les, no para poner paz entre los ciegos y apasio-
nados contendientes, siquiera sean hermanos,
sino para excitarles á la lucha, dando ellos mis-
mos, los tales sacerdotes, el triste ejemplo de
tomar las armas y de hacer uso de ellas, con .ma-
nifiesta infracción de los preceptos evangélicos y
con evidente menosprecio de las leyes del decoro
sacerdotal.
No quisiera y o persuadirme de que sea éste el
secreto de la persecución de Curros Enriquez.
Grandemente se equivocaría quien pensase
que con la defensa de Curros linriquez estoy ha-
ciendo el proceso de mis propias ideas y de mis
propias convicciones. No precisamente hoy, que
todos disfrutamos de los inapreciables beneficios
de la paz, paz que yo bendigo con toda mi alma,
como tienen que bendecirla todos aquellos á quie-
nes no sea indiferente la suerte y aun la existen-
cia misma de la patria, paz que y o quisiera ver
consolidada para siempre, siquiera este deseo mió
haya de suscitarme secretas antipatías, que, dicho
sea en honor de la verdad, están muy lejos de
mortificarme; no precisamente hoy, sino aun en
las circunstancias mismas en que el calor de la
Sucha podía tener virtud bastante para atenuar
233 AIRES D'A MIÑA T É R R A

la gravedad de ciertos actos funestos, aun en esas


mismas circunstancias lie visto con hondo dis-
gusto y con profunda tristeza que los llamados á
intervenir como misioneros de paz. blandiesen
furiosos las armas de la guerra, significándose
ellos los primeros en esas escenas sangrientas de
horrible a implacable crueldad, cuyo recuerdo
excita á la vez el dolor y la vergüenza.
No hay, pues, sacrificio alguno por mi parte
en el aplauso tributado al poeta. Después de todo,
Curros Enriquez no ha censurado á los sacerdotes
guerreros cor tanta dureza como en su tiempo lo
hizo uno de los Santos Padres más esclarecidos de
la Iglesia, San Bernardo.
QUIS SANE SOS MIRETI.1R, IMO ET DETESTETCR CNIUS
ES'SK T'ERSON.-E ET ARMATI'M A R M A T A DITKRE MII.1T1AM,
ET A L B A STOLAOCE INDCTCM, IS MEDIO ECOLI'.SI.E P R O -
NUNCIARE EV ANGELÍ ÜM . T i ' R A INDICERE HF.L1XM MIL1TI-
Bi/S ET Jt'SSA EI'ISCOPí ITHTLIS INTIMA RE? X l S i FORTE
OCOD ISTOLERAI3TU("S ESI' F.l! CIÍESCIT EV ASO El.iUM— DE
QCO VOS ELECC:ONIS ADMODL.M CLOÍÜATI"R - ET CONFUN-
DITUR VIPERI CLER.TTS MAOlSOüE HONORAHIL1 DCCIT
JUSTARI SE MILITEM: CIUIIAM ECCLESLE l'RKFKRT,' RF.GIS
MENSAM A L T A R I C l l R I S I ' l , ET CALICi D.OMINT CALICEM
DEMONIORCM.
Y á la verdad, ¿guie <• no admira y de'esta á la vez el
contemplar á una misma persona cubierta de armas,
guiar tos ejércitos y, al propio tiempo, revestida, con el
alba y la estola, predicar en el templo el Evangelio; ex-
citar con los clarines á la lucha y juntamente intimar
á los pueVios la ley de Dios? fr's que - y esto se hace in-
tolerable- prefieren, deprimiendo los preceptos evangé-
licos, á pesar de ser los elegidos para, glorificarlos, la
calidad de soldados á la de sacerdotes, la curia á la
Iglesia, la mesa del rey al altar de Cristo, el cáliz de
l- s demonios al cáliz del Se'w-.
' Us verdad que el señor juez de primera instan-
cia de Orense no se ha permitido hacer á este pro-
pósito indicación de ningún gánero en la senten-
cia consultada. Comprendemos su natural reser-
va; pero no se explica que, remontándose á otras
BIBLIOTECA G A L L E G A 239

alturas,, haya tenido valor para considerar á Cu-


rros i-ínriquez incurso en las prescripciones del
Código penal, por haber hecho uso. según ól,
de frases y de conceptos que inducen á la ihofa y
al desprecio del Sumo Pontífice.
¿Quó frases son esas, si Curros Enriquez no se
refiere en sus versos á los tiempos actuales, ni á
tiempos inmediatamente anteriores á los ac-
tuales?
¿Quó frases son esas, si Curros Enriquez no se
refiere eu sus versos al inmortal Pió IX. ni á su
sabio, clemente y prudentísimo sucesor, el vene-
rable y virtuoso jefe que, para bien de la iglesia
y de la sociedad, rige on los presentes momentos
les destinos del mundo católico?
¿Quo.frases son esas, á quó tiempos se refieren
esas frases, si Curros Enriquez nos habla en sus
versos de herejes quemados por la voluntad de los
Pontífices, y si Curros Enriquez nos habla en sus-
versos de la codicia y del sibaritismo que se apo-
deró de liorna?
Y en último término, ¿qué ganaría la institu-
ción del Pontificado, si fuera licito confundirla y
amalgamarla-, en los inflexibles juicios de la his-
toria, con las personas de los Papas? ¿Es que todos
ios Pontífices han sido santos, porque la institu-
ción del Pontificado sea de origen divino, y e s
que todos los Pontífices han sido buenos, porque
la institución del Pontificado haya ejercido una
saludable influencia en la marcha progresiva de
los pueblos? ¿Es que nadie se ha permitido hablar
de Roma, nunca, en ningún tiempo, porque allí
no hubo vicios, y si los hubo merecieron, porque
eran de Roma, ser elevados á la categoría de vir-
tudes? ¿Es que los Papas son impecables?
Pues mandemos á- presidio á, los historiadores
católicos que nos dicen que Esteban VI dio á la
Iglesia el escandoloso espectáculo de hacer des-
enterrar el cadáver de Formoso, obispo de Porto,
elevado á la Sede Romana- á la muerte de Martin
II, y que le hizo juzgar ordenando vestirle previa-
240 A I R E S D'A M I Ñ A T É R R A

mente de Pontífice, y sentarle en el trono, man-


dando, después de pronunciada la sentencia, cor-
tarle la_ cabeza y los tres dedos con que había
bendecido, y arrojarle al Tiber, y declarando, por
último, no consagrados á cuantos habian recibi-
do de ol las órdenes.
Pues mandemos á presidio á los historiadores
católicos que nos dicen que Juan X fus promovi-
do al Pontificado por las intrigas de su amante la,
hermosa Teodora, la parientá y aliada de Adal-
berto II, marqués de Toscana.
Pues mandemos á, presidio á los historiadores
católicos que nos dicen que Juan X I se abando-
naba á las propensiones de una juventud desen-
frenada, dejando á su madre, la amhiciosa Jlado-
cia, y á su hermano Alberico, dirigir á su antojo
las cosas sagradas y profanas.
¡No parece sino que el respeto debido á la i n s -
titución del Pontificado depende del juicio que
ante la historia hayan podido merecer determi-
nados Pontífices.
En el Concilio reunido por Othon el Grande
para juzgar al Papa Juan XLI. ¡quéhorribles car-
gos no se acumulan contra oste! Que el palacio
de Letran se trasformara en mansión de desórde-
nes por mujeres licenciosas; que por orden suya
se mutilara, so privara de la vista y se conde-
liara á muerte á obispos dignísimos; que promo-
viera á un niño de diez años al obispado cle'Todi;
que se 1c viera beber en honor del demonio y de
las divinidades paganas... Basta.
Mandemos ó, presidio á los historiadores cató-
licos que nos "dicen que ese Papa murió á manos
de urunarido ultrajado.
No es posible que el inferior crea que la Cáte-
dra de San Pedro estuvo siempre ocupada por
Pontífices sabios, virtuosos, clementes, pruden-
tísimos y exclusivamente consagrados á la de-
fensa de los intereses del Catolicismo; yo no
puedo inferir esa ofensa gravísima á la ilustra-
ción del señor juez de primera instancia de Oren-
BIBLIOTECA GALLEGA 211

se, si quiera la sentencia de autos nos autorizase


para decir algo á este propósito.
Quam feedissima Recles i romana: facies. exclama
el religiosísimo cardenal Baronio, yuum RomxAa-
minarentur poientissimai cuque ac soraidmiinm mere-
trices! Quarum arbitrio mutars'itur Sedes, darenlur
•episcopi, et, quod audítu horrendum el infandv.m est,
intiudereutur ¿n Sedem Petri earum a»u¿>ii ¡is-udo-
Pontifices, qiii non sicit nisi ad consig-ad-i. tuntum
témpora in catalogo romanoritm Pontí/icum scri,-iti.
No confundamos: los Papas no son el Pontifi-
cado, de la misma manera que los católicos no
son el catolicismo.
Por malos que sean los Papas, el Pontificado
ha de ser siempre una institución altísima, como
establecida por Dios para el re-gimen y gobierno
de su Iglesia.
Por malos que sean ¡os eat ílicos, el catolio's-
rao h a d e ser siempre la verdad,.y la luz, la cari-
dad y la justicia.
¿Pero ts que el catolicismo exige, ni ha e x i g i -
do en ningún tiempo, la servil adulación de los
fieles relativamente á los vicios, ó á las malas
costumbres, ó á las faltas de los que por ocupar
lrs más elevados lugares de la jerarquía eclesiás-
tica están más obligados a dar ejemplos ds man-
sedumbre, de piedad y de virtud?
Es cierto que la historia nos enseña cuánto
han tenido que sufrir los hombres, cuánto han
tenido que padecer los hombres que escudados
en una vida sin mancha hicieron uso de la santa
libertad de reprender el mal.
El insigne fraile dominico que ha llenado con
su nombre inmortal la segunda mitad del siglo
xv, Jerónimo Savonrrola, tan constante en opo-
ner con su poderosa elocuencia un fuerte dique
á las ideas y á las costumbres paganas que i n -
vadían la sociedad de su tiempo, corrompiéndola,
como intrépido en la defensa de los derechos del
pueblo: aquel mártir de sus convicciones y de su
amor á la pureza de las costumbres cristianas,
24-2 A I R E S D'A M I Ñ A T É R R A

que, con la sublime entereza que sólo está reser-


vada al verdadero genio contesta á las amena-
zas de Roma: «Entre en el claustro para apren-
derá sufrir; los padecimientos ban venido á visi-
tarme, los he estudiado y me han enseñado á
amar y á perdonar siempre.» Savonarola, que v i -
vía en uua época en que se llamaba á Jesucristo
hijo de Júpiter, Diosaá la Virgen liaría, y á la
Providencia Destino; lijos los ojos en el cielo pa-
ra implorar sin descanso la misericordia divina,
en favor de aquella sociedad tan desgraciada co-
mo inmoral; predicando siempre, y siempre amo-
nestando con digna severidad á los opresores, y
siempre dirigiendo su cariñosa voz á los oprimi-
dos: la voz dé la esperanza.y del consuelo, juzga
cumplir con su deber escribiendo á los príncipes
cristianos que es menester reunir un Concilio, en
el cual se propone probar que la iglesia de Dios
está sin Jefe, (pie no es verdadero Pontífice, ni
digno de esta categoría, ni siquiera cristiano, el
que á la sazón ocupa la Cátedra de San Pedro.
/.Podrá objetarse que Savonarola es autoridad
recusable entre católicos, puesto que al fin fué
arrojado á las llamas con el consentimiento y
con e! beneplácito de Roma? No lo discuto; que
no es esta ocasión oportuna para discutirlo, co-
mo tampoco ocasión oportuna para examinar si
el horrible suplicio del virtuoso dominico cons-
tituye o uo un título de gloria para el pontifica-
do de Alejandro VI.
Dej''> nos á Savonarola. Tomás Beclcet, el vale-
roso arzobispo de Cantorbery, que se levanta en
la historia como uua de las figuras más intere-
santes en el turbulento reinad?) de Enrique II de
Inglaterra; Tomás Beckct, el iniciador de la resis-
tencia, á las absorbentes constituciones de Cla-
rendrci. quejándose de que en Roma Barrabás es
preferido á Cristo, al salir para su destierro es-
cribe á los Cardenales amonestándoles que no se
fien en frágiles riquezas, y exhortándoles para
que acumulen un tesoro en el cielo, socorriendo á
BIBLIOTECA G A L L E G A

los oprimidos, exclama, con referencia sin dada


al Papa Alejandro III: «¡Buen Dios! ¿Quo vigor
hay que esperar en los miembros, faltando la ca-
beza'' Ya se dice que en Roma no hay justicia
capaz de resistir á los poderosos.»
,.Y' quó contesta el severo defensor de la inte-
gridad de los derechos de la Iglesia á los Obispos
que le censuran? Pues contesta estas sublimes
palabras: «San Pedro fuá pescador; nosotros so-
ntos sus sucesores, y no de Augusto.»
Enrique II mandó asesinar al ilustre arzobis-
po: el señor juez de primera instancia de Orense
le habría condenado á prisión correccional.
No me cabe duda de ningún género: yo no creo
faltar en nada á los respetos debidos al señor juez
de primera instancia de Orense, y cuenta que le
respeto mucho, aseverando aqui que, si hubiese
administrado justicia allá por el siglo XIV, habría
sido capaz de procesar a l a misma Santa Brígida.
¿Y cómo no había de procesarla, si ésta, aludien-
do según todas las probabilidades á Clemente V I ,
dice: «El Papa es el asesino de las almas; dispersa
y destruye la. grey de Cristo; es más cruel qne los
judíos y peorque el mismo Lucifer. Ha convertido
los diez mandamientos en uno solo: en ¡levad di-
nero. Roma, es un baratillo del infierno, y el diablo
preside allí vendiendo los bienes que Cristo con-
quistó con su pasión.»
Pues si los santos emplean este lenguaje en
sus censuras relativas á la corto de Roma, no
debe extrañarse (pie los que no son santos,y tengo
liara mí que Curros Enriquez.,no lo os, aun cuando
puede serlo todavía, no debe extrañarse que los
(jueno son sautos, escriban unos versos en que
se cebe do minios aquel desprendimiento de los
.•bienes terrenales) que tanto recomienda el Kvan-
•golio, y aquella pureza de cosí umbres que tanto
hay que a.dmirar en ¡os primeros siglos de la
Iglesia.
• D i c e menos, -dice muchísimo nroi-ns Curros
"Enriquez, á propósito düITausto de las altas d i g -
244 A ] RES D'A MIÑA T E R R A

nidades de la Iglesia, de lo que en su tiempo dijo-


el inmortal Pedro Damiano: «Tienen hambre de
oro.... Me siento ooseido de fastidio al enumerar
estas nícias vanidades que ciertamente mueven
á risa, si bien es una risa que concluye por arran-
car lágrimas, al ver tales portentos de altanería
y de maravillosa locura, y las vendas pastorales
resplandecientes depedreria y recamadas de oro.»
i" si quiere recurrirse á la autoridad del gran
San Bernardo, que está umversalmente reputado
como una de las primeras lumbreras de la I g l e -
sia, ¿qu j es lo que resulta haber dicho Curros
Enrique¿ en esos versos que tanto lian herido la
religiosa susceptibilidad del inferior?
D . G N U M EST t'T OUi ALT A RIO DESERVIT DE AI.TAR10
VIVAT .. NON AUTEM, IiT DE ALT ARIO LUXURIERIS, IiT
DE A L T A R I O S U PER B A S ,
:
U T TA DE COMPARES TIBÍ F R E N A
Á U R E A S-'.LAS DF.PÍ.CTAS C A L C Á R E A DE A R G E N T A T A , V A -
RIA GRÍFEAOl'E PELLÍCEA ACOLLO ET MAN1BUS O R N A T U

PURPURINO D I V E R S I F Í C A T E . DENTOUE OUIDOU1D PRAETEÍi


NECESHARIUJI VK'TUM, AC SIMPLTl'EM V E S T I T U M DE AL-
TARTO RETÍN ES, TUUM NON EST, RAPIÑA EST, S A C R I L E -

G I O ! EST... SlC ERG O ET N O S C O N T E N T I SIMUS VEST1MEN-


TIS OUilíUS OPF.RtAMI/i!.... N O N OUIBUS MULIERCULIS
ASSÍMÍLAR', Y EL PLACERÉ STUDEAMOS.

Justo es que el que sirve al altar viva del altar; mas


no que del altar se tomen riquezas que sirca* de rega-
lo ó fomenten la soberbia, y mucho menos que por su
cuenta xe ost-n en adorno* lujosos de oro. piedras pre-
ciosas, púrpura y cariadas y ricas pieles; pues que
todo lo <;w procedente del altar se retenga, fuera de un
frugal alimento y de un modesto vestido, es rapiña;
RAPIÑA EST. es sacrilegio, SACRILEGTCM EST. Contenté-
monos— concluye—con un humilde vestir, y no imi-
temos á varias•-mujerzuelas, pretendiendo agradar.
Ta lo ve la Sala; y ño quiero yo cotejar t i e m -
pos con tiempos, costumbres con costumbres, y
necesidades con necesidades: encierro mi inten-
ción dentro de los legítimos propósitos de la de-
fensa.
Más si, saliéndonos de este terreno, consjfde-
BIBLIOTECA G A L L E G A 245

rasemos oportuno citar poetas católicos que hu-


biesen empleado una parce no escasa de su inge-
nio en satirizar la codicia y la desenfrenada
ambición que en ciertas opocas se apoderaron de
Roma, es bien seguro que podríamos ocupar la
atención del Tribunal durante una semana ente-
ra; pero voy haciéndome demasiado prolijo, y he
de concretarme, por tanto, á dar lectura de irnos
versos-muy cortos de Juan Ruiz, el famoso arci-
preste de Hita, que, por lo sustancioso, y por lr>
intencionados, aejan muy atrás los de Curros
Enriquez:

Si tovieres dineros^..

El Sr. Presidente; Llamo la atención del l e -


trado acerca de que la Sala conoce esos versos y
le ruego que prescinda de ellos y pase á otro or-
den de consideraciones jurídicas.
El Sr. P i i g a : Sr. Presidente/ no tiene Y . S.
necesidad de rogarme, cuando le asiste el dere-
cho, que yo no discuto, de hacerme obedecer sus
prescripciones. Es evidente que la presidencia
puede y debe velar porque se guarden aquí todo
género'de conveniencias; presumo que no he fal-
tado á ellas, pero entiendo á la vez, y lo digo
salvando todos los acatamientos que son debidos
a la respetable autoridad de V. ti., entiendo que
la presidencia no puede imponerme su criterio
en cuanto á la elección de los medios de defensa.
Si V. S., señor presidente, me impide que lea los
anunciados versos del arcipreste de Hita, y o dejo
de leerlos, no sin protestar, siquiera, no sea más
que por conservar la integridad de los fueros de
esta toga; no sin protestar respetuosamente la
indefensión de mi cliente.
El Sr. P r e s i d e n t e : La Sala ha dejado al letra-
do toda la latitud necesaria para defender á su
cliente; y como quiera que la Sala, para formar
juicio del proceso, no necesite oir los versos que
240 A ir. ios n',\ :.I¡ÑA T E C H A

el letrado se proponía leer, no puede permitir la


lectura, de los mismos.
151 Sr. I'iuia: Pues toda vez que la Sala no me
permite loor los versos de Juan Ruiz, arcipreste
de Hita,que ha. florecido en el sig o xiv y de cuyo
poeta so celebran todavía hoy algunos himnos,
notables por lo piadosos y asi bien notables en eí
orden literario, dedicados á la Virgen, continúo
mi informe, señor presidente, en otro terreno.
El Sr. VrrsuleHíe: Dejando ya esas citas, la
defensa puede continuar. ,
El Sr. PUIJU: d'odo lo que en este terrerno
hubiera yo podido decir, y era mucho, en defensa
de Curros Enrome/., y que ya no digo, toda vez
que la presidencia me lo impide, habría de tener
por objeto hacer notar ol contraste que se advier-
te entre las composiciones denunciadas y las
que se deben á poetas de cuyo catolicismo no
puede dudarse en modo alguno, y demostrar pal-
mariamente que aquellas son más inofensivas
que éstas.
De cualquiera suerte, pretender sujetar los
vuelos de la imaginación ardiente del poeta á las
acompasadas reglas que sirven para trazar el
camino de las especulaciones del raciocinio frió
y severo, es pretender un imposible.
El mismo Dante, de quien un notable histo-
riador y critico nos dice que no poetiza por ins-
tinto,sino que todo en ól es cálculo y raciocinio;
Dante, que profesaba respeto á. la autoridad del
Papa, y que creía que el imperio de lí.oma, había
sido ordenado por Dios para la futura, grandeza
de la (dudad, en donde reside el sucesor' de San
Pedro, ridiculizando los excesos de los prelados,
dice: «que ctibvían sus palafrenes con sus mantos;
de suerte que dos animales iban bajo una misma
piel.» Llama á los obispos de la época de Bonifa-
cio vuí, en cuya, corte dice que tocios los dias so
traficaba con Cristo, «rapaces lobos con disfraz
de pastores, que, habiendo convertido el oro y la
plata cu- Dios, entristecen el mundo, desprecian-
BIBLIOTECA GALLEGA 247

do 11 los buenos y ensalzando á los perversos;» y


de aquel Pontífice dice que era «insaciable de los
bienes de la tierra, no temiendo, para proporcio-
nárselos, apoderarse de la Santa Iglesia con en-
gaño, para ultrajarla luego: que camoió el ce-
menterio de Pedro en cloaca donde se regocija el
Demonio entre sangre ó impureza.»
Y no echemos en olvido que el Dante apostro-
fa á los que hablan contra la fe con las siguien-
tes palabras: «Malditos seáis vosotros, vuestra
presunción y los que os creen;» y no echemos en
olvido que el retrato del Dante fué colocado en el
Vaticano, entre los de los Padres de la Iglesia; y
no echemos en olvido que en su tiempo le llama-
ban Theologos Danl.es, didlins dogmatis e.vpers.

Es cierto que en 1865 se quiso celebrar en I t a -


lia el sexto centenario de su nacimiento, tenien-
do en cuenta su animadversión con los Papas;
pero los pensadores más desapasionados y los es-
critores más sensatos reivindicaron la verdad,
según César Cantú, conviniendo en que, si se ha-
bía encarnizado contra, los abusos de la corte de
Roma, y señaladamente contra Bonifacio V I I I ,
siempre fuera reverente á la Santa Sede, y siem-
pre se manifestara respetuoso hacia la institu-
ción del Pontificado.
Basta sobre la primera de las dos composicio-
nes acerca de las que el señor obispo de Orense
tuvo por conveniente llamar la atención del g o -
bernador civil de la provincia.

En cuanto á la segunda, como quiera que en


ella no se funda, el señor juez de primera instan-
cia de Orense para condenar á Curros Enriquez,
y sólo se permite aludirla de una manera vaga ó
indeterminada en la sentencia de autos, he de
ser muy en breve.
Titúlase esa composición A Igrcxa fría. Lite-
ralmente traducida, dice así:
«Por encima de los campos, en medio del
monte, levántase aún, hidrópica y negra, cual
18
248 A I R E S D'A M I Ñ A T É R R A

gigante hipopótamo muerto, cubierto de gusa-


nos, rodeada de tinieblas y de grama, la deforme
espalda del viejo monasterio.
Las recias agujas de hierro de las torres pare-
cen quejarse de la marcha de los tiempos, y ,
siempre paradas ó inmóviles, semejan los dedos
de una mano de Titán, que anda en busca del
rayo, que tarda, de las iras del cielo.
Desde la alta campana, cae aún en anillos la
fuerte cadena con triste bamboleo. Cuando al
ponerse el sol la azotan los vientos de las monta-
ñas, se asemeja á una sierpe encantada, que
guarda las ruinas refunfuñando y tejiendo.
Con los pelos erizados, en la mano un cuchi-
llomanchado con la sangre de los pobres viajeros,
tiempo hubo en que aquí venía á buscar asilo y
amparo el ladrón de los caminos, á quien pusie-
ron en salvo los frailes que quemaban á Praga.
Vestido de monje como ellos el reo, de reprobo
á santo pasó en un mismo dia, y de la garganta
que debería ser tajada en un cepo, salió el anate-
ma que excomulga al insigne Colón y al gran
Galileo.
Las vírgenes forzadas, los pobres despojados,
pedían entre tanto socorro y remedio, y la justi-
cia, escudero mal pagado del crimen sangriento,
se quedaba á la puerta del sagrado, batiendo los
dientes de rabia y de cólera.
En mis solitarios nocturnos paseos me sucede
á veces llegar al monasterio, y haciéndome en-
tonces visajes, al reflejo de la luna, una negra
visión de entre las ruinas, ¡quó tiempos! me dice,
y yo digo: ¡quó tiempos!»
Puede ser que aquí resulte atacado algún
dogma delareligión católica; respetabilísima es
para mí la opinión del señor obispo de Orense;
pero condeso ingenuamente que no alcanzo cuál
sea el dogma á que S. S. I. pueda referirse.
Es más: Curros Enriquez no lanza sobre el
derecho de asilo un juicio condenatorio en abso-
luto; ni ¿de qué suerte había de lanzar Curros
BIBLIOTF.CA G A L L E G A

Enriquez un juicio condenatorio en absoluto


sobre el derecho de asilo, rindiendo, como rinde
culto á las ideas democráticas?
¿Pues quó significa el derecho de asilo?...
Cuando el castigo no proviene de la ley;
cuando los derechos del más dóbil no tienen la
necesaria garantía en el estricto cumplimiento
de los deberes del mas fuerte; cuando la violen-
cia se sobrepone á lajusticia; cuando las relacio-
nes del poder público con el interJS privado no
están revestidas de la autoridad que proviene de
una organización política robusta y respetable:
cuando los privilegios de la superioridad y el
empleo de la fuerza no tienen límites marcados
y bastantemente definidos en el derecho común;
cuando el acreedor puede apoderarse del deudo,
y poco monos que sacrificarle á su capricho;
cuando los parientes de la víctima están faculta-
dos para erigirse en juzgadores supremos del
matador, que tal vez se lia defendido de una agre-
sión ilegítima ó injustificada; cuando el señor
persigue al esclavo por una leve falta y pretende
arrancarle bárbaramente la vida, ó mutilarle sin
piedad; en suma: cuando el espíritu inhumani-
tario de las leyes, su insuficiencia además y la
relajación de las costumbres acusan una gran de-
cadencia en el estado social de un país, el derecho
de asilo levántase como una institución perfecta-
mente cristiana, digna de los respetos del histo-
riador, de las simpatías del jurisconsulto, de las
alabanzas del filósofo y de ios cantos del poeta.
Si hay Concilios, y los hay numerosísimos
que pudieran citarse para honra de la Iglesia, en
los que se dispone que no sean entregados los
que se refugien sin que proceda un juramento
sobre los Evangelios que les garantice de no su-
frir la pena de muerte, mutilación y otras seme-
jantes, justo es que ante ellos inclinemos la ca-
beza en demostración, no ya de simple asenti-
miento, sino en demostración de la simpatía que
debe inspirarnos todo lo que es humanitario, t o -
250 A l l i l l S I)'A .111.ÑA T E t t l i A

do lo que tiende ¡í evitar la efusión de sangre, t o -


do lo que se dirige á proteger al débil contra el
fuerte, al oprimido contra el opresor, todo lo que
se encamina al santo fin de poner coto ó de m i t i -
gar de alguna suerte la crueldad implacable de
los hombres.
¿Pero es que el espíritu civilizador de los
tiempos ha penetrado en la sociedad civil: pero
es que los poderes públicos del listado funcionan
con la debida regularidad y con la debida inde-
pendencia del poder de la Iglesia, siquiera le
consideren y respeten: pero es que hay leyes que
garantizan la libertad y la vida, la. honra y b i e -
nestar de todos y de cada, uno de los ciudadanos
que constituyen la agrupación social; pero es
que la ciega venganza en que consistía el castigo
de otras épocas lía sido reemplazada por el sereno
y concienzudo precepto del legislador; pero es
que los privilegios que engendraban y hacían
prosperar la repugnante soberbia de los afortu-
nados de la tierra, han sirio borrados de los Có-
digos y de las costumbres por la mano bienhe-
chora de la, revolución; pero es que los pobres y
los desvalidos están á cubierto do las violencias
de los ricos y de los poderosos; pero es que
hay formas seguras y eficaces en el procedi-
miento criminal, tanto para que se castiguen
los delitos como paraque se respete la inocencia
de los procesados; pero es que el listado so basta,
á si mismo, y que no necesita, para nada de la,
tutela, inmediata de la. iglesia; pero es que el Es-
tado se basta á sí mismo y que no necesita para
nada ¡le la intervención directa del poder ecle-
siástico, en todo lo que es concerniente á la, con-
servación del orden social...? ¿Quién .defiende él
derecho de asilo?¿Quósignifica el derecho do asi-
lo considerado en absoluto y á los ojos de Ja ra-
.zon? En el orden jurídico, la impunidad: en el or-
den político, el privilegio; en el orden filosófico,
lo absurdo; y'en el orden moral ¡qué diremos!...
en el orden moral, la consagración del crimen,
BIBLIOTECA G A L L E G A 25)

que es la última y la mas funesta de todas las


aberraciones del espíritu humano.
¡Pues no faltaba más sino que el inspirado
poeta no pudiera dirigir sus certeros ataques
contra los abusos de esa institución, cuando esos
abusos merecieron ser reprobados por Pontífices
como Gregorio X I V . Benedicto XIII, Clemente
XII, Benedicto y Clemente XIV, que expidieron
bulas, encíclicas y breves encaminados á conte-
ter el escandaloso patrocinio que merecían por
parte de algunas iglesias los incendiarios, los
envenenadores y los salteadores de caminos! Y
téngase en cuenta que estamos ocupándonos de
una composición, que, en el orden literario, se
eleva á tales alturas, que ella por sí sola sería ca-
paz de colocar á Curros Enriquez á la cabeza de
los primeros poetas do Galicia. No se advierte en
esa, composición más que un pequeño lunar, que
consiste eu un error histórico:

De monxe vestido
Com' oles o reo,
De reprobo á santo
Pasou n' un día mesmo;

E' d'a gorxa que ser debería


Tallada n' un cepo,
A paulina saíu qu' escomulga
ü insine Colombo y - ó gran Galiléo.»

No es exacto: Cristóbal Colon, alentado por el


famoso vaticinio de Séneca, en que se predecía
que el mar ofrecería, nuevas tierras y que un se-
gundo Tífis descubriría orbes desconocidos, no
sin haber recurrido antes álos autorizados con-
sejos del más célebre geómetra de aquella época,
el'florentino Pablo Toscanelli, sin sentirse despe-
chado por que se le calificase por Jos sabios por-
tugueses de loco presuntuoso, proyecta la g i -
gantesca empresa del descubrimiento del Nuevo
252 AIRES I/A M I Ñ A T É R R A

Mundo; y si consigue llevarla á cabo, bien puede


atribuirse una parte de esa gloria á Fray Diego
de Deza, en primer término, y en segundo á
Fray Juan Pérez de Marchena, que á la sazón re-
gía el monasterio de Santa María de la Rábida.
No; no es de imputar á la Iglesia el agravio de
que hubiese opuesto obstáculos al grandioso pen-
samiento de Colon, porque si bien no puede des-
conocerse que las aserciones de éste sobre la
existencia de otros mundos y de otros hombres
no indicados en el Génesis causaron recelos á los
teólogos ignorantes, en cambio hay que inclinar
la cabeza ante la memoria respetable de monse-
ñor Geraldi, Nuncio apostólico, que salió vale-
rosamente al encuentro de aquellos recelos, de-
mostrando que en nadase contradecía al Génesis
con las afirmaciones del ilustre marino.
Quiere decir que el único punto vulnerable de
la valiente ó inspirada poesía en que nos esta-
mos ocupando, consiste en un error histórico; y
los errores históricos, y los errores filosóficos, y
los errores jurídicos, y aún los mismos errores
religiosos, no caen ni pueden gaer bajo las pres-
cripciones de ningún Código penal de Europa en
el presente siglo; á no ser. que pretendamos r e -
troceder á aquellos tiempos que dieron triste ce-
lebridad á la torre de Londres y al castillo de
Spielberg; á la cárcel de corte y á los presidios
de Lambesa; á la renombrada Inquisición de Se-
villa y al famoso calabozo de las tiranías secre-
tas, mansiones todas en donde la iniquidad pu-
do triunfar de la justicia, y tiempos mas propios
que los actuales para el señor juez de primera
instancia, puesto que en ellos podía dictar sen-
tencias que seguramente habrían de dar á su
nombre mayor respetabilidad que la que ha de a l -
canzarle la dictada contra Curros Enriquez en la
présente causa.
N i una palabra más sobre las dos composicio-
nes que fueron objeto de denuncia.
Traía yo el propósito de hacer conocer á la Sa-
BIBLIOTECA G A L L E G A 253

la el juicio que de Curros Enriquez han formado


los periódicos más importantes de España, pero
me he extendido tanto, que abrigo el natural t e -
mor, más natural desde que la presidencia se ha
dignado interrumpirme, de abusar demasiado de
la benevolencia marcadísima, y nunca bastante-
mente agradecida, que la Sala tuvo la bondad de
dispensarme. Me limitaré, por consiguiente, á
leer un solo párrafo de un artículo crítico que es-
tá autorizado con la Arma de una escritora muy
conocida entre nosotros, eminentemente católi-
ca y eminentemente distinguida, Emilia Par-
do Bazan, cuyo nombre ha sido y a llevado en
alas de la fama á todos los centros nacionales de
la ilustración y del saber.
Prescindiendo de la clasificación que en ese
bien escrito artículo se hace de las diferentes
poesías de Curros Enriquez, y sintetizando su
juicio, dice asila ilustre publicista:
« Y es que en el Sr. Curros hay dos entidades
intelectuales, ó mejor dijéramos (robando á Heri-
berto Spencer uno de sus vocablos favoritos,)
emocionales. Es la una la de un poeta de raza, de
corazón y sentido, de expresión y de forma; uu
poeta que se inspira libremente en los sentimien-
tos puros y legítimos, en los afectos del alma, en
el espectáculo de la realidad, en las tradiciones,
en las costumbres; á quien no llamo poeta por-
que sepa rimar gratamente y dirigir cuatro r e -
quiebros á la luna y al arr'oyuelo, sino porque
sabe oir y repetir ei himno misterioso que ento-
nan las cosas todas de la tierra, pero que, según
antiguo privilegio, sólo los poetas verdaderos
aciertan á traducir al humano lenguaje. Es la
segunda personalidad del Sr. Curros la de un
demócrata impresionado y entusiasta, como y a
van quedando pocos, tout d'une piece, y que dice
en verso lo que en prosa temería proclamar por
miedo á la sonrisilla escóptica que el desengaña-
do último tercio del siglo xix va adoptando como
medio, .tal vez el más eficaz, de combatir utopias
254 AIRES D'A M I Ñ A TÉRRA

que al tomar cuerpo realizándose, á nadie acaso


espantaran tanto como á sus padres y patroci-
nadores.»
Ya lo vé la Sala: como demócrata impresionado
podrá Curros Enriquez merecer por las ideas que
sustenta, el disentimiento de los que no son
demócratas; pero como gran poeta., tengo para
mí que no merecía el sufrimiento de estar ocu-
pando la atención de un Tribunal de justicia..
Venía ya dispuesto también á demostrar que,
aún en la hipótesis de que existiese el delito que
en estos actos se persigue, la Sala, jurídicamen-
te hablando, estaría, imposibilitada lie dictar una
sentencia condenatoria,; porque aquí no se ejer-
cita por quien pudiera ejercitarse la acción pú-
blica que corresponde á la sociedad, y en su nom-
bre, y por delegación del poder ejecutivo, al Mi-
nisterio fiscal, para pedir el castigo de los delitos,
de esta índole; porque, perfectamente deslinda-
das las atribuciones y las reponsahilielades del
Poder judicial y del Ministerio público, no pue-
den los Tribunales de justicia, que representan
el primero, invadir las atribuciones del segundo,
constituyéndose, á la vez que en juzgadores, en
acusadores do los procesados; y norque es de tal
notoriedad esta doctrina, que el número 3." del
art. 8(58 de la, Compilación de las disposiciones
vigentes sobre el Enjuiciamiento criminal auto-
riza la interposición del recurso de casación
contraías sentencias en que se pene un delito
más grave que el que haya sido objeto de la acu-
sación; de donde se sigue que no habiendo acu-
sación, no puede haber condena.
Por último, venía yo dispuesto también á de-
mostrar que en ningún caso podría la Sala dictar
en esta causa sentencia condenatoria, sinmandar
procesar á la Diputación provincial de Orense,
que aparece subvencionando con la cantidad de
1.000 pesetas la publicación del volumen en que
se contienen las poesías denunciadas; como que
de autos resulta que en esa cantidad se ha puesto
BIBLIOTECA G A L L E G A 255

embargo para subvenir á las responsabilidades


que pudieran nacer de la formación de este
proceso.
Pero la fatiga me rinde, y por otra parte con-
sidero salvado á Curros Enriquez, más que por
mis propios esfuerzos, por su propia inocencia y
por la nunca desmentida justificación del T r i -
bunal.
Termino, pues, en la confianza de que la Sala
lia de servirse absolver á mi cliente en los térmi-
nos que tuve la honra de solicitar al principio de
mi informe.
El Sr. Presidente: Visto.
Eran las dos y cuarto.
SENTENCIA DEL SUPERIOR

En la ciudad de Ja Coruña, á 11 de Marzo de


1881, en la causa seguida en el juzgado de pri-
mera instancia de Orense sobre ofensa al libre
ejercicio de los cultos, que ante Nos pende, entre
partes, de la una el Ministerio fiscal, y de la otra
don Manuel Curros Enriquez, natural de Celano-
va, casado, empleado en la Intervención de la
Administración económica de Orense, de veinti-
ocho años de edad, su procurador don Gabriel
Sánchez; cuya causa se remitió al Tribunal en
consulta de la sentencia dictada por el juez de
primera instancia del citado partido en 4 de.
Agosto de 1880; habiendo sido ponente el magis-
trado don Mariano Valcayo.
1." Resultando que con fecha 23 de Junio
último el promotor fiscal de Orense presentó es-
crito ante el juzgado de primera instancia del
mismo, en el cual copia una comunicación del
gobernador de la provincia, que trascribe la que
con fecha del 22 le pasara el Excmo. ó limo-, se-
ñor Obispo de la diócesis, en la que este señor
•esponía que con el mayor sentimiento había sa-
2ÓS AIRES D ' A MIÑA TÉRRA

"bido que en aquella ciudad, ó imprenta de Otero,


don Manuel Curros Enriquez había publicado y
puesto á la venta un opúsculo ó colección de poe-
sías, en el que se atacaban y ridiculizaban varios
dogmas de la religión católica, señaladamente
en las que llevanportítulo Mirand'o cliau y A Igre-
xa/ria, y concluia rogando al repetido goberna-
dor que, en uso de sus atribuciones, impidiera la
circulación y venta de la indicada colección de
poesías, y por consecuencia de la excitación del
rpetido gobernador, el promotor fiscal, estiman-
do que en aquellrs, y muy especialmente en la
que lleva el título de Mirand' ochan, se hace m o -
fa del sagrado nombre de Dios y se ponen en su
boca palabras vulgares, lo cual'podía constituir
el delito previsto en el núm. 3." del artículo 240
del Código penal, y no estando el folleto com-
prendido en la vigente ley de imprenta, lo de-
nunciaba criminalmente, y solicitaba se instru-
yese el oportuno sumario y se recogiesen los
ejemplares existentes eu la imprenta de Otero. »
2". Resultando que el juzgado, admitiendo la
denuncia, mandó instruir el correspondiente su-
mario, procedió al secuestro de los ejemplares
existentes en el referido establecimiento, y de-
cretó el procesamiento de Curros Enriquez, quien
en su indagatoria, se confesó autor de todas las
composiciones poéticas que comprendía el volu-
men que lleva por título Aires d'a miña Ierra, que
publicó con autorización del gobernador civil de
la provincia, cuyo sello aparece en el ejemplar
'que corre unido á la causa.
3." Resultando que el promotor fiscal califi-
có el hecho objeto del procesamiento de delito
relativo al libre ejercicio de los cultos; pero ele-
vada, la causa á, plenario, pidió la libre absolu-
ción del procesado, porque los composiciones de-
nunciadas no entrañan la mofa y escarnio á que
se contrae el número 3.° del art. 240 del Código
penal, fundamento de la denuncia, cuyas con-
clusiones formuló asimismo la defensa."
BIDUOTKCA GALLEGA 259

4." Resultando que el juzgado, por sentencia


de 4 do Agosto último, apreciando que la com-
posición que lleva por título MiraiuV o chaii con-
tieno conceptos y frases que inducen al menos-
precio y befa del Supremo Ser y del Sumo l'ontífl-
ce, impone á T). Manuel Curros dos años, cuatro
meses y un dia de prisión correccional, con las
accesorias, 250 pesetas de multa y pago de las
costas; y en esta Superioridad, lo mismo el fis-
cal que la defensa, solicitan la revocación de d i -
cha sentencia y la libre absolución del procesado.
1." Considerando que en la composición Afi-
rand' o cliav. única que es objeto de la apreciación
y calificación de la sentencia consultada, perso-
nificando el poeta á Dios bajo la forma de un an-
ciano, y prestándole el lenguaje de los hombres,
pone en sifboea palabras de amarga, censura con-
tra la perversión á que ha llegado la obra, desús
manos, así como varias instituciones en sus for-
mas externas, no se escarnecen los dogmas de la
religión católica.
2-° Considerando que en el romance A Igrexa
fría, que se dice en la. denuncia escarnece el
dogma", colocándose el poeta eu el terreno de los
adelantos de la legislación y do las costumbres
actuales, si censura los abusos del derecho de
asilo que en su época, existiera, no ataca con ello
dogma ni ceremonia de la religión cristiana.
"3.° Considerando que no infringiéndose por
D. Manuel Curros Enriquez en sus composiciones
poéticas indicadas el número 3." del art. 240 del
Código penal vigente, único en que se fundó la
denuncia y se cita en la sentencia consultada,
no procede su aplicación al caso de autos.
' Vistas las disposiciones cicadas:
F A L L A M O S que revocando, como revocamos, la
sentencia, consultada (pie dictó el juez de prime-
ra instancia de Orense en 4 de Agosto último,
debemos absolver y absolvemos á D. Manuel Cu-
rros Enriquez del delito que se le imputa, decla-
rando que la formación de esta causa no perjudi-
260 A I R E S D'A M I Ñ A T É R R A

ca á su buen nombre y reputación, y de oficio las.


costas de ambas instancias; y mandamos que se
devuelvan al editor D. Antonio Otero los ejempla-
res secuestrados que llevan el título Aires d'a mi-
ña térra, y que se cancele la fianza prestada por
el procesado.
Así por esta nuestra sentencia, definitiva-
mente juzgando, lo pronunciamos, mandamos y
firmamos.—Francisco Delgado.—Manuel A r a g o -
neses Gil.—Mariano Valcayo de Toro.—Por el re-
lator Castro Várela, Peí ayo Catoira.
LA VOZ DE GALICIA
DIARIO ILUSTRADO, POLÍTICO Y MERCANTIL

director-propietario

©FICSiSAS
JPLAZA DE, jttARIA PITA, iS, Y ÍAONTOTO ó

C ¡ O 3E=L TLJ 3>J A.

« L A V O Z D E G A L I C I A » ES E L PERIÓDICO DE M Á S
•CIRCULACIÓN EN LA REGIÓN G A L L E G A

P R E C I O S TÍO SJISCRICIÓIX

En la Coruña: Al mes 1 peseta.—Provincias: Tri-


mestre adelantado, pesetas.—Ultramar y extranjero:
Trimestre adelantado, © pesetas.


Para suscribirse: Dirigirse con sellos ó libranza al
Administrador del periódico ó á los Corresponsales que
tiene esta publicación en todos los pueblos de alguna
importancia de Galicia.

«B»
P R E C I O S DEL LÍTIIXITCÍO

En cuarta plana, 5> céntimos de peseta línea; en


tercera,®© id.—Comunicados y reclamos áprecios
convencionales.
LIBRERÍA DE ANDRÉS MARTÍNEZ
LUCHARA, 16,—LA C O R O N A

Obras de autores gallegos, que se h i l a » de venia en esta Librería

I'TS. tTfi.

Alvarez de la Bra&a (R.) G U I A DEL VIAJERO

EN S A N T I A G O O'50

Barreiro (B.) BRUJOS Y ASTRÓLOGOS Y L A

INQUISICIÓN E N GALICIA 1 »

Barreiro (L.) M U E S U R A S S I N V A L O R (POESÍAS. . . 1' 50


Castro (Rosalía) C A N T A R E S GALLEGOS 4 »
— FOLLAS N O V A S 6 »

— EN L A S ORILLAS D E L S A R 4 »

— EL PRIMER LOCO 2 »

Caula (R.) C A N T A R E S E S P A Ñ O L E S 1 »
Currros Enriquez (M.) E L P A D R E E E I J Ó O , loa
en verso castellano 1 »
Figueroa (El Marqués de) E L U L T I M O E S T U -
DIANTE 2' 50

— A N T O N I A FUERTES 2 »

F o l k - L o r e gallego; MISCELÁNEA, por Emilia


Pardo Bazán y otros 2'50
— CANCIONERO P O P U L A R G A L L E G O , por

D. José Pérez Ballesteros, tomo 1".. .. 2'50


— CUESTIONARIO D E L EOLK-LOIU; G A -

LLEGO 1 »

Iglesia (Francisco M . " de la) A P O N T E D ' O


XTJRAMENTO, primer drama escrito en
gallego 1'50
Murguía (M.) H I S T O R I A D E G A L I C I A ; tomos I . O

y 2.°, y primer cuaderno del tomo 3.°.. 25 »


— EL A R T E E N S A N T I A G O 7 »

— Los PRECURSORES 3 »

Muruais (O) S E M B L A N Z A S G A L I C I A N A S 1 »
PTS. CTS.

Ojea (José) C É L T I C O S , Cuentos de Galicia,


con un prólogo de 1). Manuel Murguía. 2'50
Pardo Bazán (Emilia) tí. F R A N C I S C O H E A S Í S ,
2 tomos 8 »
— UN V I A J E RE N o v i o s 3 »

— ¿ A CUESTIÓN PAI.1MTANTE 2 »

EL CISNE DE V I L A M O R I W 3'50

—- LA D A M A JOVEN 4 »

— P A S C C A L LÓPEZ (agotada) » »
Y otros autores » »
MENESTRA de tipos populares de Galicia,
dibujados por Guisasola 2"50
Platas: N O M E N C L Á T O R de las cuatro provin-
cias de Galicia 10 »
Rivera (O.) G U I A D E G A L I C I A 3'50
Saralegui (L.) É P O C A C É L T I C A E N G A L I C I A 4 »
Valladares (Marcial) D I C C I O N A R I O G A L L E G O - 1 »
C A S T E L L A N O 8 »

Vázquez ( A . ) E F E M É R I D E S D E G A L I C I A 1*50
Vesteiro (Teodoro) V E R S O S 2 »
Vicetto ( B . ) H I S T O R I A D E G A L I C I A , 7 tomos . 40 »
9A,

'¡El precio de, este, libro es el de, 2 pesetas-


para los'Sres. Suscritores á la BIBLIOTECA.
G A L L E G A , y el de* 3 para los' que, no lo
son, 'Remitiendo 60 céntimos' más*, se,
encía certificado.
%os >
pedidos 1
deberán dirigirse, á 'ÍDon
aZudrés 7
¿Martines, %uehana16, 'La 'So-
ruña; acompañando su importe, en libranza
del G-iro mutuo, letra de, fácil cobro ó sellos
de franqueo, certificando la carta en este,
último caso.

Se, halla en prensa, para repartirse, en


¿Mano próximo, EL IDIOMA GALLEGO, su
antigüedad y vida, por 0 <S
D. S/intonio de, la-
iglesia G-onsales.—TOMO I.

También podría gustarte