Alabanza anticipada
¡ESTE ES UN LIBRO TAN NECESARIO! Es necesario no solo por su tema, sino que
el libro en particular es necesario porque está muy bien escrito. He leído otros
libros de personas que han experimentado depresión y que a menudo han
estado tan mal organizados o mal fundamentados o tan mal escritos o tan
esotéricos que me deprimieron.
El contenido es claro, auténtico, personal y está escrito de manera tal que
cualquier persona que lo lea pueda relacionarse. Es brillante, no porque se
presente como un libro de texto sobre la depresión, pero es brillante en su
precisión, claridad y legibilidad. Es un libro importante. Es uno que creo que Dios
realmente usará tanto para ayudar a las personas a comprender la depresión
como para mostrarles cómo Dios puede ayudar con este problema.
Todos los capítulos son esenciales, excepcionales, tanto que no soy capaz de
sacar lo más “pertinente”: desde Greg compartiendo su historia hasta
desentrañando los mitos de la depresión. Me encantó la discusión sobre
“Perdón, ¿de dónde procede ese demonio?” - Además de su comparación de la
depresión con la lepra, “En lugar de lidiar con el cutis seco y resquebrajado, el
deprimido se enfrenta a su alma resquebrajada.” La discusión de los tres
grandes: serotonina, norepinefrina y dopamina son correctas, claras e
informativas.
Cuan cierto, “ . . . el problema de la depresión no es la pérdida en sí, sino el
apego al objeto perdido”. También me reí de la cruda verdad detrás de la broma:
“el ejército del Señor es el único en que fusilan a los heridos.” El capítulo 13
sobre suicidio es excelente. Este libro irá a mi librero en casa, repetidamente, ya
que lo regalo como regalo cada vez que conozco a alguien que sufre este
horrible problema.
—Patricia Laster, Ed.D Psicología
¡SOCORRO! ALGUIEN A QUIEN AMO ESTÁ
DEPRIMIDO
Consejos prácticos para aquellos que sufren ataques de
depresión, así como para sus familias, amigos, encargados
del cuido, e iglesias.
© 2013 por Greg L. Russ
Todos los derechos reservados
Edición en español © 2020
Traducción: Mike Garrett
ISBN: 978-1-64960-000-4
eISBN: 978-1-64960-001-1
Nueva Biblia Lationoamericana de Hoy Copyright © 2005 by The Lockman
Foundation La Habra, California 90631. Todos los derechos reservados.
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Foto del autor: Vickie Brock
Diseño de portada y composición tipográfica: Hannah Nichols
Conversión de libros electrónicos: Anna Riebe Raats
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El colofón es una marca registrada del Ambassador
Dedico este escrito a Miriam, mi bella y perseverante esposa,
quien ha soportado este difícil camino y se ha quedado a mi lado.
Te amo, Greg.
Más elogios anticipados
y el tratamiento de la
LA DESCONEXIÓN HISTÓRICA ENTRE LA RELIGIÓN
enfermedad mental es desafortunado e inhumano. El libro
de Greg Russ hace mucho para salvar ese abismo. Las
enfermedades mentales no son reflejos de debilidades,
defectos de carácter o falta de fe, sino que son afecciones
médicas muy reales.
Como miembro del clero y sobreviviente de la depresión,
Russ aporta una perspectiva única al reconocimiento de las
enfermedades mentales, desestigmatizando de manera
efectiva esas condiciones potencialmente mortales.
Recomiendo encarecidamente su libro para cualquier
persona de fe; Es una oportunidad invaluable para
comprender el dolor y el sufrimiento asociados con las
enfermedades mentales, así como la colaboración entre la
fe, la ciencia y el sentido común, todo lo cual contribuye a la
recuperación.
—Dr. Jeffery K. Smith, socio principal de Piedmont
Psychiatry, Greenville, SC y autor de Bad Blood: Lyndon B.
Johnson, Robert F. Kennedy and the Tumultuous 1960s
es un viaje convincente a
¡AYUDA! ALGUIEN QUE AMO ESTÁ DEPRIMIDO
través del oscuro valle de la sombra de la muerte y de
regreso a la luz de la gracia de Dios. Mientras leía el libro de
Greg, me di cuenta al instante de que no se trataba de un
simple tratamiento académico sobre el tema de la
depresión. Más bien, Greg escribe como uno “que ha estado
allí”. No describe los días oscuros de la depresión desde la
distancia como alguien que lo ha escuchado, sino que en
realidad ha pasado por la experiencia horrorosa, llena de
dudas y dudas sobre la depresión. En el camino, Greg ha
tenido que lidiar con cómo el Dios y el Salvador que ama
figuran en la ecuación. ¿Por qué debe sufrir un hombre
piadoso? Greg ofrece ideas únicas que ayudarán a otros que
luchan contra la depresión a encontrar esperanza.
Es más, su libro hará mucho más. Para el pastor que
ministra a las personas con depresión, Greg ofrece una gran
cantidad de ideas para comprender cómo se sienten y
piensan las personas deprimidas. El libro está lleno de
referencias bíblicas, una pista sobre la respuesta de Greg al
papel de Dios en la lucha diaria contra la depresión.
Recomiendo este libro para aquellos que todavía están en el
valle y para aquellos que se preocupan lo suficiente como
para ministrarles.
—Dr. Wayne VanHorn, Decano, Escuela de Estudios
Religiosos, Mississippi College
HABÍAMOS REGRESADO RECIENTEMENTE DEL CAMPO MISIONERO donde
nuestro sueño de pasar nuestra vida en Ecuador se vino
abajo debido a complicaciones con el cólera. Estaba tan
desanimado en mi espíritu. Había estado luchando contra la
depresión en mi propio mundo secreto. Cuando conocí a
Greg, le pregunté cómo su libro sería diferente de cualquier
otro libro sobre depresión. Cuando nuestra conversación
terminó, sentí un destello de luz en mi espíritu.
El libro está escrito de una manera muy agradable. Lleva
todos los términos fisiológicos y científicos a un nivel que
cualquier lector puede comprender. Es una herramienta
poderosa para una depresión que lucha, así como para la
que está nadando río arriba tratando de llevar a una
persona deprimida de regreso a la orilla. Utilizo sus
conceptos una y otra vez cuando aconsejo a otros.
Recomendaría este libro a cualquiera que desee volver a ver
la luz.
—Ruth McWhite, Women’s Ministry Director,
North Greenville University
Contents
Pagina del titulo
Alabanza anticipada
Informacion registrada
Dedicación
Más elogios anticipados
Prólogo
Introducción
Capítulo 1: Resumen de mi camino por la
depresión.
Primera parte: La Familia, los Amigos, los
Encargados del Cuido y los Pastores.
Capítulo 2: Desentrañando los mitos de la
Depresión
Capítulo 3: Perdón, ¿de dónde procede ese
demonio?
Capítulo 4: ¿Cuál enfermedad de la era
moderna?
Capítulo 5: Un espectáculo de luces en cámara
lenta
Segunda parte: La Intersección de la Misericordia y
la Depresión: Un viaje hacia la Sanación progresiva
Capítulo 6: Una Mirada a la Intersección
Capítulo 7: ¡Sanidad, Por favor!
Capítulo 8: Precaución! ¡Peligro de destrucción
adelante!
Capítulo 9: La Frágil Compasión
Capítulo 10: Indentificando nuestras Lealtades
Capítulo 11: Salud interior
Tercera parte: Amada Iglesia, Por favor, acércate;
te necesitamos
Capítulo 12: ¡Por favor, Pastor!
Capítulo 13: Murirendo en el Campo de Batalla
Emocional
Capítulo 14: Guía Rápida de Referencia
Conclusión
Bibliografía
Sobre el autor
Información del contacto
Prólogo
TAL VEZ CRECÍ EN UNA burbuja, pero cuando era muchacho
yo no conocía a nadie que luchaba con la depresión. Hoy en
día conozco a muchas personas en esa lucha — entre
familiares, amistades, hermanos de la iglesia y conocidos en
general. Además de que mi círculo se ha expandido, siento
que en estos tiempos acelerados, con menos raíces
permanentes y donde competimos en nuestra identidad con
la imagen proyectada de cientos de amigos en las redes
sociales, la depresión se ha hecho más frecuente y más
profunda. En mi país, Costa Rica, la depresión toca a 7 de
cada 100 habitantes hoy en día — y está en crecimiento.
Según un estudio que leí, la depresión va a tocar la vida de
1/4 parte de nosotros en algún momento de la vida — ya
sea porque nos toca a nosotros o porque toca a alguien
cercano.
Muchas áreas del cristianismo piensan y enseñan que la
depresión es por falta de fe, que es siempre resultado de
pecado y trivializan las soluciones para los que están
luchando bajo esa obstinada obscuridad. “Póngase las pilas”
o “crea en Dios” no va a ayudar. Cuando primero vi
“Socorro, alguien a quien amo está deprimido” supe que
tenía que capacitarme.
Me gustó lo sencillo del libro como una guía para
hacerme más sensible y abrir mis ojos sobre cosas que
ayudan y otras que no ayudan.
Mi esperanza es que cada persona que lea este libro sea
usada por Dios de una mejor manera para apoyar a las
personas que están luchando desesperadamente en un
lugar muy oscuro. Pídele a Dios que cuando leas el libro,
que seas usado como guantes en manos del Cirujano para
que él ministre a través tuyo.
Por: Paul Garrett del Río
Introducción
UNA INVITACIÓN PARA AYUDAR A PERSONAS SUFRIENDO DE DEPRESIÓN.
En mi vida yo he sufrido cinco ataques de depresión
clínica. Por la misericordia de Dios sigo con vida. Los
consejos prácticos que comparto en este libro nacieron del
seno de dolor insoportable, pero que me han permitido
ayudar a más de trescientas personas que sufrían de
depresión y depresión bipolar al estar escribiendo mi tesis
doctoral.
Nuestros seres amados y amigos pueden ser enseñados
a reconocer la presencia de la depresión (ver capítulo 14) y
de la ansiedad, porque la responsabilidad de ayudar a la
gente deprimida no debe residir solamente en las manos de
médicos, consejeros y terapistas. También la iglesia, con
orientación apropiada, puede ayudar a los hermanos y
hermanas que están sufriendo de depresión o ansiedad.
SOLUCIONES DESATINADAS PARA LA DEPRESIÓN
Muchos cristianos bien intencionados a menudo
entienden la depresión como un asunto concreto, sin tomar
en cuenta que hay áreas grises. A algunas personas que
sufren de depresión se les ha dicho que deben confiar más
en Dios, y/o hacer un esfuerzo para enderezarse. Eso de
enderezarse puede funcionar en caso de depresiones
causadas por situaciones determinadas, pero pueden
empeorar la situación en caso de depresiones de origen
biológico que afectan el ánimo.
Las depresiones de origen biológico son enfermedades
físicas que requieren de tratamiento con medicamentos. Sin
embargo, las medicinas por sí solas no son la solución
completa del problema; no son medicinas milagrosas.
En última instancia, cada individuo deprimido debe
confiar en Dios para recobrar su bienestar. Cuando las
depresiones de origen biológico son tratadas usando sólo
soluciones situacionales, y las depresiones situacionales se
tratan exclusivamente con medicamentos, el panorama
para el deprimido estará plagado de confusión y caos.
UNA PREGUNTA EXPLORATORIA
¿Es la depresión un demonio procedente del infierno, o
una especie de lepra de los tiempos modernos, o un
desbalance químico, o bien, una vez superada, una manera
más profunda de conocer a Dios? Este libro buscará
contestar esta pregunta.
La depresión es uno de los padecimientos más
incomprendidos en nuestra cultura actual, si no es que a
través toda la historia. La depresión no respeta ni la raza, ni
la preparación académica, sino que afecta a gente en todos
los estratos de la sociedad. El Presidente Abraham Lincoln
dijo lo siguiente respecto a la depresión que él sufrió:
Soy el hombre más desgraciado que existe. Si lo
que siento fuera distribuido entre toda la familia
humana, no habría una sola cara sonriente en toda
la tierra. Si alguna vez seré sanado, no puedo decir;
pero siento que nunca me aliviaré. Pero quedarme
como estoy es imposible; me parece que debo ser
sanado o si no, morir.
Mucha gente, inclusive muchos cristianos, creen que la
depresión es una forma de castigo de Dios. Es más, el
término depresión confunde a la gente. En mi esfuerzo por
comprender mi propia depresión, estudié diferentes puntos
de vista, e incluí la sabiduría práctica basada en mi propio
caso y las de otras personas.
Capítulo 1
Resumen de mi camino por la
depresión.
¿ME ESTOY VOLVIENDO LOCO?
Un día en febrero de 1995 entré con cierta aprehensión al
consultorio del siquiatra. Sentía vergüenza en todo mi ser.
Llegar hasta ahí fue el camino más solitario que jamás había
emprendido. Pensé que me estaba volviendo loco, y tenía
mucho miedo de que el doctor confirmara mi auto-
diagnóstico. La idea de fallarle a mi esposa y nuestra hija,
así como mi congregación, era insoportable.
Así que me senté en la sala de espera, con el temor
acrecentándose cada minuto hasta que mi nombre fue
llamado. Frente al siquiatra en una entrevista que duró
treinta minutos, él me miró fijamente y me dijo: “Tengo
buenas y malas noticias. La buena es que no te estás
volviendo loco. La mala es que estás sufriendo de depresión
profunda.”
Esta conversación fue lá introducción formal a la
depresión. Aunque en retrospectiva, me doy cuenta que la
introducción informal había comenzado nueve años antes.
En 1986, empecé a trabajar en la United Parcel Service
(UPS). Fue un trabajo bien remunerado, pero implicaba una
gran dosis de estrés. A pesar de lograr una serie de éxitos
personales y profesionales mi vida fue dominada por
ataques horribles de depresión. La luz de Jesús que había yo
sentido en los anteriores cinco años se desintegró en una
nube de desesperación.
Mi ánimo fue invadido por pensamientos negativos y
tenebrosos; constantemente me aquejaba una agitación
emocional. Mi apetito desapareció a raíz de lo cual bajé diez
kilos de peso. También sufrí de pérdida de sueño durante
tres meses – soñaba toda la noche sobre mi ruta de UPS,
despertando con un sudor profuso.
Cuando finalmente amanecía, al contemplar la realidad
de tener que ir al trabajo me quedaba casi paralizado. Mi
energía y motivación eran inexistentes. Perdí la posibilidad
de concentrarme, de experimentar el placer, y me sentía
totalmente aislado, con pérdida de mi autoestima, y el retiro
dentro de mi mundo había comenzado inexorablemente.
Empecé a tener ideas de suicidio, y me obsesioné con
ese tema. Y todo eso es la peor pesadilla de todas. Dos
veces contemplé seriamente la idea de suicidarme (ver
Capítulo 13).
Un día frío y lluvioso en noviembre, cuando mi esposa y
nuestra hija de tres meses había salido de la casa para
hacer unos mandados, pensé seriamente tomar mi escopeta
y terminar con todo. Es la peor tentación que he tenido en
mi vida. Sólo Dios sabe cómo sobreviví.
Tal vez las palabras de Job me salvaron. Job 1:21 dice así:
“El SEÑOR dio y el SEÑOR quitó.” Recuerdo que esas
palabras pasaban por mi mente mientras contemplaba
suicidarme.
En esos tiempos consideraba que la medicina era una
señal de debilidad y falta de fe en Dios. Y como había
tomado la decisión de evitar la medicina y los tratamientos
médicos, cuando salí de ese ataque de depresión, pensé
que la experiencia completa había sido un castigo de Dios
por mi falta de fe.
A mediados del año 1988, durante un avivamiento en mi
iglesia, el pastor predicó sobre Isaías 6:1-8, y en eso sentí al
Señor llamarme al ministerio tiempo completo. Sintiendo
ese llamado del Señor, dejé mi puesto en la UPS y entré a la
universidad. Después de graduarme con título de bachiller
de la Universidad de Carolina del Sur, fui aceptado en el
Seminario Teológico Bautista en Nueva Orleáns. Obtuve el
título de Maestro en Divinidad en 1994, y regresé a Carolina
del Sur.
En setiembre de ese mismo año acepté el puesto de
Pastor en la Iglesia Bautista Enon, en la ciudad de Easley, en
Carolina del Sur. En los primeros tres meses después de
haber comenzado mi primer pastorado, la depresión me
atacó por segunda vez. Como hombre de Dios tan
recientemente consagrado, intenté no hacer caso a la
espiral descendente e intenté concentrarme en fortalecer
mi fe. Pero este segundo episodio resultó ser más intenso
que el anterior, y una vez más quedé paralizado por la
desesperación.
No tenía muchas opciones: abandonar el ministerio,
suicidarme, o consultar a un siquiatra. Un tiempo después
hice una cita con un siquiatra local, quien me recetó un
antidepresivo. Al cabo de casi seis meses los síntomas
depresivos respondieron al tratamiento.
Desde el punto de vista emocional, yo estaba herido,
pero por la gracia de Dios, me pude sobreponer durante ese
año. Interesantemente, mi congregación nunca supo de lo
severo de mi condición.
Más que nunca, yo estaba empeñado en conocer las
causas de la depresión. Los especialistas, tanto cristianos
como seculares, determinaron que la causar fundamental
de la depresión era la ira enfocada hacia adentro de la
persona. Intenté aplicar este concepto para mi propia vida,
pero no pude establecer ninguna aplicación práctica.
Un día me encontraba escuchando en la radio un
programa de Enfoque a la Familia en el que el Dr. Archibald
Hart, decano de sicología del Seminario Teológico Fuller,
hablaba sobre la depresión. Él destacaba que la raíz
fundamental de la depresión se centraba alrededor de las
pérdidas sufridas durante la vida. Para mí la teoría del Dr.
Hart tenía mucho sentido, y me dio un punto de entrada
válida para iniciar mi proceso de sanidad. Entonces fui
motivado para ingresar al Seminario Fuller para continuar
mis estudios bajo la guía del Dr. Hart.
En el curso de mis estudios para el doctorado y
continuando con mis funciones pastorales, tuve dos ataques
adicionales de depresión, en los años 2001 y 2003. La del
2001 empezó a surgir en enero, y para marzo el ataque
estaba en pleno apogeo.
En el mes de mayo de ese año estaba programado para
viajar a Pasadena para asistir a un taller intenso de dos
semanas con el Dr. Hart llamado “Destrezas profundas de
Consejería”. Como los costos del viaje los habían asumido
otras personas, me sentí obligado a asistir. En el aeropuerto
para tomar el vuelo a Pasadena, lloré, porque no sabía si iba
a poder regresar a casa.
Al igual que en los anteriores ataques de depresión, me
surgió el horrible espectro del suicidio. Empero, en esta
ocasión me surgió el terror de tener cuchillos cerca. Mi
siquiatra me informó que en ciertas formas de depresión, el
terror de tener a mano objetos cortantes era típico. Esta
información no me sirvió para superar mi terror por la
cercanía de los cuchillos.
Cuando regresé a mis habitaciones en el Seminario Fuller
en California, me fijé que en la gaveta de la cocina había un
pequeño cuchillo. Mi terror aumentó. Sabía que tenía que
deshacerme de él. La mañana siguiente puse el cuchillo en
la cajuela de mi carro de alquiler.
Durante dos semanas, asistí a charlas sobre todas las
enfermedades mentales conocidas por el hombre. Durante
ese tiempo, tuve que levantarme en la mañana una hora
antes de lo acostumbrado para correr por la calle con el
objeto de acrecentar la endomorfina generada por el
ejercicio para poder sobrevivir durante el día. El punto más
bajo de mi experiencia doctoral vino cuando en forma
confidencial le dije al Dr. Hart sobre cómo dispuse del
cuchillo.
Al regresar a Greenville (Carolina del Sur), fui a visitar al
médico de la familia, quien me informó que el nivel
diastólico (la más baja) de mi presión arterial excedía los
100 puntos. Muchas veces me pongo a pensar cómo no
colapsé en la acera allá en Pasadena como consecuencia de
una embolia o un ataque cardiaco, durante las corridas
matutinas que realicé.
Por la misericordia de Dios, finalmente terminé mi tesis y
me gradué en abril del 2006. Sin embargo, mi trayecto
clínico se complicó por mi falta de tomar los medicamentos
que me habían recetado. Con el tiempo, he aceptado
continuar con las medicinas recetadas, porque sin el trata-
miento adecuado, la depresión regresa inexorablemente, lo
que paraliza mi vida y detiene mi productividad.
En lo referente a mi fe, me embarqué en un trayecto
diversificado de ser un estudiante católico, pasando por ser
un pastor bautista hasta ser un discípulo sirviendo en el
Reino de Dios, llevándome así desde un punto del espectro
cristiano al otro extremo. Mi deseo es que las palabras
contenidas en el resto de este libro serán de beneficio para
quienes lo lean, independientemente de su trasfondo
religioso.
El resto de este libro documenta mi viaje para controlar
mi depresión, y cómo fui inspirado para ayudar con
misericordia a otros en sus respectivos caminos.
Primera parte
La Familia, los Amigos, los
Encargados del Cuido y los
Pastores.
Una mirada por dentro a la depresión de
sus seres queridos
Capítulo 2
Desentrañando los mitos de la
Depresión
COMPLICANDO LO COMPLICADO
El adoptar como propios los mitos sobre la depresión es
algo así como echar gasolina sobre un fuego. Cuando una
enfermedad genera un estigma social, como sucede con la
depresión, los mitos que la rodean se vuelven mucho más
impactantes. Esos conceptos equivocados distraen la
atención de las verdades que se dan, y lo único que logran
es que las cosas se compliquen aún más. En el diccionario
Merriam-Webster se define el término “mito” como una
creencia o tradición popular que se ha desarrollado sobre
algo o alguien. Si se comprende lo que son los mitos, y se
tiene la libertad de refutarlos, la vida de las personas puede
cambiar
Hay numerosos mitos que se atribuyen a la depresión.
Entre los más comunes están los siguientes: (1) la depresión
es simplemente una forma de describir a una persona que
está triste por algo; (2) la gente espiritualmente sana no
necesita ser tratada de depresión; y (3) los medicamentos
antidepresivos no son más que pastillas para lograr la
felicidad. Mi aceptación de estos tres mitos fue lo que me
mantuvo oprimido durante años.
Los que creen el primer mito afirman equivocadamente
que el término “depresión” es otro nombre para la tristeza.
Pero el entender la diferencia entre tristeza y depresión fue
uno de los principales hitos en el proceso de mi sanidad.
La tristeza es una emoción o condición normal dentro de
la experiencia humana. La mayoría de la gente que siente
tristeza se recupera al cabo de pocos días. En cambio, la
depresión es un estado de ánimo mucho más serio. El
término depresión no es sinónimo del término tristeza.
Para que las personas cumplan el criterio para un estado
de depresión profunda, debe existir en ellas un estado de
tristeza profunda durante por al menos dos semanas. La
gente saludable que sufre de tristeza están en otra
categoría que las personas sufriendo de depresión
situacional o biológica más severa. En resumen, la simple
tristeza no equivale a la depresión. Cuando se me dijo que
mi depresión era simplemente una condición de tristeza, caí
más profundamente en el abismo.
El segundo mito sugiere que la gente fuerte
espiritualmente no requiere de tratamiento para la
depresión. A manera de un ejemplo sencillo, imagínate una
persona en la sala de emergencias en un hospital, que está
en el proceso de sufrir un ataque cardiaco. ¿Qué pasaría si
la persona se rehúsa a recibir tratamiento médico, por la
falsa creencia de que sólo necesita la ayuda de Dios? Esa
reacción no admite que Dios puede decidir sanar a través
de la medicina. Eso nos demuestra que los practicantes
espirituales de la salud, que rechazan la consejería y la
medicina están equivocados.
El Dr. Hart señala la falacia de equiparar la depresión con
la falta de fe:
La tendencia de algunos cristianos de espiritualizar
toda depresión es peligrosa. Pero es un tema común
que alcanza a muchos predicadores populares, y ha
estado presente durante mucho tiempo.
Job fue afectado por este pensamiento cuando Dios
lo probó mediante la aflicción. Sus amigos
intentaron consolarlo al preguntar, “¿No es grande
tu maldad, y sin fin tus iniquidades?“ (Job 22:5). Job
ya había respondido, “¡Valiente consuelo me dan
sus palabras!” (Job 16:2), ¡y tenía razón! Él sabía
perfectamente que no había pecado, y al final Dios
lo reivindicó. Pero en el entretanto, Job sí sufrió de
depresión.
Otra idea muy arraigada es que la cura para la
depresión es exclusivamente un ejercicio espiritual.
Muchos predican y enseñan que la depresión se
cura simplemente confesando que se está
padeciendo de ella, después arrepentirse y regresar
a Dios. Esta idea no toma en cuenta que muchas
depresiones tienen sus raíces en causas
bioquímicas o genéticas, o que una disciplina
espiritual legítima debe realizarse atravesando
alguna depresión que podamos sufrir. Yo creo
firmemente que Dios puede ayudarnos en el
proceso de sanidad y, cuando se trata de un asunto
totalmente espiritual, Él trae la sanidad. Pero en
muchas ocasiones, nuestro padecimiento de
depresión requiere de ayuda en adición a cualquier
oración o confesión que debemos hacer.
Como cristianos, debemos estar abiertos a recibir
las intervenciones milagrosas de Dios. Hay
ocasiones en que Él trae sanidad sin ninguna
intervención física o sicológica. Pero mucha gente
necesita que se les señale los recursos en el
evangelio, y ayudarles a percatarse de que podrían
estar haciendo en su vida personal que podría ser la
causa de depresión o el prolongamiento de la
misma.
Todo mundo requiere de alguna sanidad en el curso de su
vida. Aún las personas que son fuertes espiritualmente
pueden sufrir de depresión y requerir tratamiento. Tales
personas hasta podrían necesitar aún más la curación,
porque su negativa a admitir su estado y su consecuente
rechazo de ayuda sólo intensifica los síntomas. Yo caí
víctima de este mito, y no busqué tratamiento durante mi
primer ataque de depresión.
El tercer mito sugiere que los medicamentos depresivos
son simplemente pastillas para lograr la felicidad. A mucha
gente deprimida se le dice, “Cualquiera que toma pastillas
para la depresión sencillamente debe controlarse. No
necesitaría tomar pastillas si confían más en Dios.”
Desafortunadamente, el orgullo tonto perpetúa este mito.
Los seres humanos somos increíblemente tenaces, creyendo
que nos podemos valer por nosotros mismos. En mi caso,
ese orgullo me cegó, y adopté este mito en su totalidad.
La buena noticia es que a menudo Dios obra a través de
la medicación. Millones de personas, que creen
profundamente en Dios, también toman insulina y
medicamentos para la presión arterial. Los medicamentos
anti-depresivos no alteran el ánimo, ni tampoco son de la
misma categoría de medicamentos de prescripción que
pueden intoxicar al paciente o las drogas que se consiguen
en la calle. Los medicamentos antidepresivos permiten que
la persona deprimida se sienta normal y no cambian la
personalidad básica de ella.
Los antidepresivos fueron descubiertos en forma
accidental a mediados del Siglo XX cuando los científicos
estaban desarrollando una cura para la tuberculosis. En
forma accidental se descubrió que un compuesto
determinado reducía los síntomas asociados con la
depresión. Así fue que Dios derramó su gracia sobre la raza
humana, al permitir que los científicos descubrieran este
medicamento por casualidad. Cuando se necesitan, los
antidepresivos son un don de Dios.
Hay un sinnúmero de adjetivos para calificar la tenebrosa
existencia de la persona deprimida. En los próximos tres
capítulos daremos una serie de imágenes de palabras para
buscar contestar la siguiente pregunta: ¿es la depresión un
agente del diablo, o una manifestación moderna de la lepra,
un desbalance químico, o, cuando ya caminó su curso, es
una forma más profunda y sorpresiva de conocer a Dios?
Capítulo 3
Perdón, ¿de dónde procede ese
demonio?
UN DEMONIO PROCEDENTE DEL INFIERNO
Durante los peores momentos de mi depresión, me sentí
verdaderamente endemoniado. La expresión “demonio
procedente del infierno” es simbólico de la oscuridad
absoluta, el susto profundo, y el temor paralizante.
Mucha gente hace la pregunta: “¿Qué es el infierno, al fin
y al cabo?” Las opiniones al respecto son muy variadas. Los
Universalistas no creen en un infierno literal. Algunos
cristianos creen que ciertas personas están predestinadas a
sufrir la condenación eterna, sin remedio. Otros piensan que
el infierno es un mito.
Pero la Biblia describe al infierno como un lugar muy real.
Jesús emplea términos muy dramáticos cuando describe
cómo es el infierno, y a veces emplea el término griego
gehena. Jesús a menudo usaba lenguaje pictórico.
Harold Bryson en su libro La Realidad del infierno y la
bondad de Dios (The Reality of Hell and the Goodness of
God), dice lo siguiente:
Se refería a sí mismo como la Vid, como el Pan de
Vida, como la Luz del Mundo, como el Buen Pastor,
como la Puerta y muchas otros cuadros pictóricos.
Comparaba la relación de la gente como los
pámpanos (o ramas). Por medio de esos símbolos
descubrimos las verdades que pretenden señalar.
Para entender la doctrina neotestamentaria del
infierno, debemos aprender de las expresiones
pictóricas usadas para describirla. Al hacer un
examen de los términos metafóricos uno llega a la
conclusión que los autores de las escrituras estaban
diciendo que el infierno es un lugar de desperdicio,
de desesperanza, de pecaminosidad, de soledad y
de eternidad.
Nunca me he encontrado con una persona sufriendo
de dolor emocional profunda, que no podía
identificarse, por lo menos parcialmente, con estas
descripciones pictóricas. Cuando uno se encuentra
en la cúspide de la depresión, las cinco metáforas
de Bryson son muy acertadas. Y un análisis de esas
metáforas puede ser útil para la familia, los amigos,
los encargados del cuido y los pastores de quienes
están en un estado de depresión.
EL DESPERDICIO
Al infierno se le equipara un lugar de desperdicio. La
expresión gehena se refiere al valle de Ben Hinón, que está
afuera de los muros de Jerusalén, y es el lugar en que Israel
y sus reyes infieles quemaban a sus hijos e hijas al dios
Moloc. Más tarde el valle se convirtió en el relleno sanitario
donde se tiraba la basura de la ciudad de Jerusalén.
Así, este valle representa una imagen vívida de la
depresión, en que la persona se siente atrapada y
pudriéndose en el basurero. En la peor parte de mi
depresión, mi vida, en el mejor de los casos, se sentía como
un desierto: vacío y frío.
LA DESESPERANZA
La segunda metáfora del pasaje citado describe el
infierno como un lugar donde no existe esperanza. La
desesperanza invariablemente conduce a la desesperación.
Las dos condiciones son compañeros malditos e
inseparables de la depresión.
Dios nos llama como cristianos a que nos enfrentemos a
nuestro dolor y tristeza honestamente. Al estar pasando por
la oscuridad profunda, las personas deprimidas se
pronuncian como culpables. Se declaran unilateralmente
como dignos de padecer de la desesperación.
Pero para aquéllos que tienen fe en Jesús, la
desesperación no tiene cabida legítima en sus vidas. Al
entablar amistad con personas sufriendo de depresión, este
es un momento crítico. La realidad distorcionada que sufren
debe ser confrontada y cambiada. La persona deprimida
debe entender que es ella o él, y no Dios, quien ha
permitido que la desesperación se arraigue.
Al igual que han aprendido a sentirse desesperanzados e
impotentes de mejorar su condición, también pueden volver
a aprender a tener esperanza y sentirse útiles. Por la
misericordia de Dios, yo soy un ejemplo viviente de ese
proceso.
LA PECAMINOSIDAD
La pecaminosidad es la metáfora menos sorprendente
como descriprivo del infierno. El pecado y el infierno son
compañeros miserables y también lamentables. Y las
expresiones como “tinieblas de afuera” como el “llanto y
crujir de dientes” describen los horrores del infierno.
En la Biblia, los términos “luz” y “tinieblas” se usan para
simbolizar el bien y el mal. La luz es símbolo de Dios y las
tinieblas representan el pecado. La venida de Jesús describe
la luz que invadió a las tinieblas para rescatar la humanidad
de pasar una eternidad en el infierno (que es la eterna
separación de Dios). Las tinieblas de afuera no son una
ilusión óptica, sino el problema del pecado, que describe
Bryson a continuación:
La mente humana encuentra casi incomprensible
los conceptos de luz total y oscuridad completa; por
eso no podemos comprender mucho con respecto al
cielo y la tierra. Los habitantes del infierno viven en
un egocentrismo extremo, el cual los hace
miserables e incómodos, y destruye cualquier
interés en el bienestar de los demás. La imagen del
“llanto y crujir de dientes” es otra imagen de lo que
es el infierno, la cual proyecta los conceptos de
auto-condenación, odio de uno mismo y la miseria.
Esto bien podría referirse a los dolores constantes e
insoportables de la angustia dirigida a uno mismo,
que corroe a las partes vitales de nuestra alma. El
cristianismo enseña claramente que después de la
muerte, la personalidad sobrevive. Esto significa
que cuando dejamos esta tierra lo único que nos
llevamos es nosotros mismos.
LA SOLEDAD
La expresión soledad es muy familiar para la persona
deprimida. La soledad es el compañero constante durante el
viaje de la depresión. Se manifiesta con la presencia de
sentimientos intensos de sentirse separado y alienado de
Dios, y de otras relaciones importantes. Por esa razón, el
rechazo se convierte en figura clave en la evolución de la
depresión.
Las personas deprimidas pueden estar rodeadas de otras
personas, y sentirse solas y aisladas. Y los que están
alrededor suyo pueden inconscientemente contribuir a
intensificar el sentido del rechazo al hacer comentarios
como. “ya domínate” o “ya no te hagas el sufrido” o
expresiones parecidas, cuando en realidad los que sufrimos
de depresión debemos ser enseñados que nuestra condición
no es en vano, y que esa soledad puede disiparse si
continuamos nuestro camino con Jesús durante todo el
proceso de sanidad.
LA ETERNIDAD
La última metáfora describe el infierno como de
naturaleza eterna. La Biblia enseña que el infierno es una
existencia horrible que dura para siempre. Las personas
deprimidas sienten que su condición miserable nunca
terminará, convirtiéndose en un eterno infierno.
Los católicos proponen el concepto de purgatorio, que es
un lugar donde uno pasa después de la muerte, que es una
especie de tanque de almacenamiento, que brinda a la
persona una última oportunidad para ponerse al derecho
con Dios. Aun cuando yo no creo en la existencia del
purgatorio después de la muerte, sí coincido con el Dr. Larry
Crabb, sicólogo y autor, quien dice que existe una forma del
purgatorio aquí en la tierra.
“No hemos llegado todavía. A veces sentimos en esta
vida algo que parece ser el infierno. Pero no es el infierno
del juicio, sino un infierno de la misericordia, una especie de
purgatorio.” El Dr. Crabb sostiene que las personas, aun en
medio de su sufrimiento (incluyendo la depresión), pueden
experimentar el amor y la misericordia de Dios aun si no lo
pueden sentir. Yo no dudo que Dios me protegió y me
mantuvo en el trayecto de mi viaje por el “Infierno de
misericordia.”
La gente deprimida debe aprender a mantener sus ojos
sobre Jesús, aun cuando no lo puedan sentir. Conforme se
va disipando la depresión, el acercarse más y más a Dios
será mucho más fácil. Su mano perforada por los clavos de
la cruz, que toma de mi mano en medio de la oscuridad,
está y siempre estará, escrito en mi corazón.
En las noches oscuras, los demonios procedentes del
infierno a menudo enfocan su atención en los cristianos que
con más empeño siguen a Jesús. Las personas más usadas
por Dios con más frecuencia sienten las heridas más graves.
Uno de los autores más renombrados sobre temas
espirituales en el Siglo XX, Henri Nouwen, describe su
propia depresión de la siguiente manera:
Ese fue un tiempo de máxima angustia, en la que yo
dudaba si podría aferrarme a mi propia vida. Todo se
derrumbó – mi autoestima, mi deseo para amar y
trabajar, mi sentido de ser amado, mi esperanza
para de ser sanado, mi fe en Dios . . . todo. Así
estaba yo, un autor sobre la vida espiritual, con una
fama de amar a Dios y dar esperanza a la gente,
tirado en el suelo y en la total oscuridad. Me sentí
totalmente inútil, no amado por nadie, una persona
despreciada y despreciable. Justo cuando la gente
me abrazaba, yo veía el abismo de mi miseria
humana, sintiendo que la vida no valía la pena. Todo
se volvió oscuro. De dentro de mi ser surgió un grito
agonizante que provenía de un lugar desconocido,
un lugar lleno de demonios.
Cualquiera que haya sufrido la depresión puede recordar
vívidamente las noches oscuras y sus horrores, y pueden
identificarse con la expresión de “lepra moderna”. Ahora
debemos entrar al tema de cómo afrontar esa plaga.
Capítulo 4
¿Cuál enfermedad de la era
moderna?
LA LEPRA DE LA ERA MODERNA
La vida de una persona rechazada es devastadora y
sumamente dolorosa. Durante mis episodios depresivos, me
sentí como un rechazado por la sociedad y estaba
convencido que nadie se imaginaba cómo me sentía.
Muerto en vida se convirtió en mi logotipo.
La lepra muchas veces es llamada la “muerte viviente”,
en razón de los efectos tan horribles en el organismo
humano. Cuando la gente que padece de esta enfermedad
no recibe el tratamiento adecuado, sus cuerpos se deforman
grotescamente. La depresión severa es sin duda una muerte
en vida. Por esta razón es imprescindible la presencia de
familia o amigos comprometidos que entienden la difícil
situación por la que está pasando el enfermo.
La lepra que se documenta en la Biblia describe más de
un padecimiento. La Palabra hebrea para la lepra se refiere
a muchos padecimientos de la piel, como los que se
describen en los siguientes pasajes: Éxodo 4:6 (Moisés);
Números 12:1-10 (Miriam) y 2ª de Reyes 5:8-14 (Naaman).
El Diccionario Merriam-Webster define la lepra como la
conocemos hoy:
Una enfermedad infecciosa crónica proveniente de
micobacterias que afectan especialmente la piel y
los nervios periferales y se caracteriza por la
formación de nódulos o manchas que crecen y se
esparcen acompañado de una pérdida de sensación
y eventualmente de parálisis, la degeneración de
músculos y la producción de deformaciones.
A juzgar por la definición anterior, la lepra es una
enfermedad horrible. Aunque hoy en día es curable, las
poblaciones de muchos países del tercer mundo siguen
sufriendo los embates de misma, por no tener acceso a
servicios de salud adecuados.
La lepra a través del tiempo ha sido una enfermedad
poco comprendida, hasta que en el año 1873 cuando el Dr.
Armauer Hansen descubrió algo radical: que la lepra es
causada por una bacteria. Antes de eso, mucha gente creía
que se trataba de un padecimiento hereditario, o causado
por una maldición, o castigo por algún pecado.
En muchos casos, la depresión es vista a través del
mismo prisma que la lepra en el Siglo XVII. Existen estudios
científicos que concluyen que la depresión a menudo es
hereditaria. Sin embargo, muchos cristianos continúan
sosteniendo que la depresión es una maldición o el
resultado directo del pecado.
Los descubrimientos de Hansen fueron indiscutibles. Los
temores mal aplicados de cristianos se sepultaron. La
depresión también es una condición innegable-mente
médica. El considerarlo como una forma de castigo es un
sub-producto del temor y la ignorancia. En Mateo 7, Jesús
nos advierte contra juzgar en forma prematura – y los que
condenan a las personas deprimidas están lanzando piedras
cargadas de pecado.
CONDICIONES PARALELAS: LA LEPRA FÍSICA Y ESPIRITUAL
La lepra daña considerablemente la conducción de
sensaciones nerviosas a través del organismo humano. De
igual forma, la depresión también interfiere en la
conducción de sensaciones nerviosas, que afectan las
emociones y el control del dolor. Cuando una persona
deprimida habla de vivir en permanente dolor, es literal la
aseveración.
Mientras que el paciente leproso sufre de un cutis seco y
resquebrajado, la persona deprimida se siente aislada en un
desierto árido, estéril y sin calor humano. En lugar de lidiar
con el cutis seco y resquebrajado, el deprimido se enfrenta
a su alma resquebrajada.
Tener la correcta perspectiva de la vida es crítico. En Juan
12:24 se habla del grano de trigo que se cae a tierraq. Este
versículo ha sido precioso para mí porque el grano de trigo
debe resquebrajarse para que la vida encerrada en él pueda
salir y germinar para convertirse en vida abundante.
LOS OJOS
La lepra afecta los ojos de diferentes maneras. La
sensación disminuida por los daños a los nervios y ojos
resecos, junto con una producción disminuida de lágrimas,
expone al paciente vulnerable a severos daños a la vista.
Algunos Sienten una conjuntivitis dolorosa (ojos rojos)
cuando la bacteria invade el ojo. Si no es tratada, la lepra
puede causar ceguera.
Y espiritualmente, pasa lo mismo. Los ojos de la persona
son la ventana a su alma. Le depresión puede ser fácil de
detectar en los ojos del que sufre de depresión.
El apóstol Pablo dice que en esta tierra vemos como por
espejo, borrosamente, porque nuestra alma pecaminosa nos
impide ver con la claridad que Dios quiso que tuviéramos.
De vez en cuando, todo mundo ve las cosas como por un
espejo borroso, cosa que les pasa invariablemente a las
personas deprimidas. Muchas veces aconsejo a las personas
deprimidas que no tomen ninguna decisión importante
hasta que la depresión haya pasado, a fin de que su estado
temporal de concentración disminuida y negativa no
interfiera con su juicio.
LAS MANOS Y LOS PIES
A las personas que padecen de lepra se les dice que
revisen sus manos y sus pies diariamente para detectar
cortaduras, ampollas y áreas inflamadas. Las manos y los
pies sirven para evaluar si la enfermedad está avanzando..
De la misma forma, es importante aconsejar a las personas
deprimidas que estén alertas para la aparición de ciertos
síntomas (por ej., ánimo triste, cambios en los hábitos de
sueño y en el apetito) como puntos críticos para determinar
si la depresión está empeorando.
En medio de la oscuridad de la depresión, es difícil para
el enfermo diferenciar entre lo que piensa y lo que siente.
Una cosa sí es cierta, todas las emociones, sean positivas,
negativas o irracionales tienen su origen en los
pensamientos. Y las personas en depresión pueden
aprender a modificar sus patrones de pensamiento y
suprimir las emociones negativas.
En los casos más severos, podría haber un periodo de 8 a
16 semanas (o más, en los casos de depresión profunda) en
que la motivación y la concentración estén disminuidos.
Estos individuos podrían tener dificultad para cambiar su
tren de pensamiento.
Una vez superado este periodo, se puede aprender a
pensar en forma más positiva. Este proceso requiere de
mucha paciencia por parte del paciente, así como de su
familia y amistades y también del terapista encargado.
La lepra moderna es una forma muy útil para describir la
depresión. También la fisiología juega un papel crítico en las
depresiones de origen biológico. La causa fundamental
puede describirse como un desbalance químico en el
cerebro.
Capítulo 5
Un espectáculo de luces en
cámara lenta
DESBALANCE QUÍMICO
Quienes no han sufrido un desbalance químico que
conduce a la depresión, podrían confundirse con el término.
Las siguientes ilustraciones podrían ayudar a aclarar su
significado.
Dentro del cerebro humano, una especie de espectáculo
de luces está en operación durante las 24 horas del día. Los
protagonistas principales en el espectáculo son unos
compuestos químicos conocidos como neurotransmisores. El
compuesto Serotonina ha sido llamado muchas veces el rey
de todos los neurotransmisores.
En el libro escrito por Bruce Hennigan, Conquering
Depression (Conquistando la depresión) se hable
extensamente sobre la serotonina, llamándolo “¿Sara
Quién?”:
Déjeme presentarte con uno de mis profesores de la
facultad de medicina: la Dra. Molécula. Durante
años, ella ha enseñado la materia Bioquímica, que
trata el tema de los bioquímicos. Como profesora, la
Dra. Molécula nos inunda con multitud de datos y
estadísticas, así como de concentraciones de este
compuesto químico y aquel, hasta que quedemos
totalmente abrumados. Con una sonrisita pone cara
de horror de que no somos capaces de absorber
más información.
“Permítanme hacerles una recomendación, “dice,
“Ustedes se van a olvidar del 90 por ciento de lo
que aprendan en la facultad de medicina. Pero no se
preocupen: la verdad es que sólo van a ocupar el 85
por ciento de lo que aprendan. No pierdan su
tiempo memorizando las menudeces que yo les
estoy impartiendo. Por ejemplo, ¿qué importa si las
branquias de los pececillos dorados promedio
contienen 14 miligramos de serotonina? ¡Aay!”
Se cubre la boca con la mano como expresión de
horror. “He malgastado una más de sus neuronas.
Sólo tienen cierta cantidad de neuronas, así que no
las desperdicien en datos irrelevantes que se les
olvidará al día siguiente del próximo examen.
Guarden sus neuronas para retener hechos
importantes que les servirán al atender a sus
pacientes.”
(Este episodio tuvo lugar hace muchos años, pero
todavía me acuerdo que las branquias de los
pececillos dorados contiene 14 miligramos de
serotonina. ¡Mi primera introducción a este
compuesto químico cerebral me vino el día que
desperdicié una neurona!)
La serotonina. Si todavía no has oído de este
neurotransmisor, vas a conocerlo más conforme
estés batallando contra la depresión. Es un término
que sale frecuentemente en los programas de
televisión, y aparece en los artículos en los tabloides
y las revistas sobre el tema de la depresión. La
mayor parte de los medicamentos antidepresivos
modernos trabajan afectando los niveles de
serotonina en el cerebro. La serotonina es tan
importante para comprender y vencer la depresión,
que quisiera abordar el tema brevemente, aunque
gaste unas pocas neuronas de tu cerebro.
Empecemos por unirnos a la Dra. Molécula en el
laboratorio de bioquímica para ver qué podemos
aprender sobre la serotonina. Nuestra profesora
está soste-niendo un modelo de dos extremos de
nervios muy cerca uno del otro. Recordemos que la
sinapsis es el punto en que una neurona transmite
un impulso a una neurona adyacente. Cuando la
Dra. Molécula introduce una sustancia química en el
espacio entre una neurona y la otra, vemos la
chispa del impulso saltar de una neurona a la otra.
El químico facilitador del impulso a través de la
sinapsis se llama neurotransmisor.
La Dra. Molécula rápidamente nos enseña una
gráfica que lista los beneficios de los
neurotransmisores. Nos permiten pensar, percibir y
movernos. La serotonina, el neurotransmisor que
nos interesa más, controla la expansión y
contracción de los vasos sanguíneos; la contracción
de los tejidos musculares lisos de nuestros
intestinos que ayudan a la digestión empujando los
alimentos a través del tracto gastrointestinal; y las
funciones de las plaquetas, el componente que
inicia la coagulación de la sangre. Así que sin la
serotonina, el rey de los neuro-transmisores, no
podríamos sobrevivir por mucho tiempo.
Ahora, La Dra. Molécula está señalando en un
diagrama del cerebro las conexiones de éste con la
médula espinal. ¿Pueden ver las células alargadas
que se extienden desde el cerebro hasta diferentes
puntos del cuerpo? Estos nervios en conjunto se
denominan sistema serotonino, y se extienden
desde el cerebro por toda la extensión del
organismo, y son el sistema más grande del
cerebro. Este sistema abarca una serie de funciones
básicas del organismo, desde el movimiento hasta
el ánimo.
¡Ah, Nos interesa hablar del ánimo! ¿Pero captaste
el hecho que este sistema también afecta el
movimiento?
Puedes apreciar cómo una pérdida en la función de
la serotonina puede afectar el ánimo y producir
depresión, así como reducir el movimiento en todo
el cuerpo. Esto trae como resultado que la persona
se sienta deprimida al mismo tiempo que sufre una
reducción del nivel de energía e incrementa la
sensación de sueño, el aumento de peso y falta de
ánimo. De hecho, la serotonina es una de docenas
de neurotransmisores los cuales todos tienen
diferentes niveles de efecto. Estas numerosas
neurotransmisoras trabajan conjuntamente en un
sistema de pesos y contra-pesos.
De repente la Dra. Molécula señala a un grupo de
músicos esperando en el cuarto siguiente . . . Tal
vez sería mejor taparte los oídos, porque todos los
músicos están ensayando con diferentes piezas
musicales. ¡El ruido es horrible! La Dra. Molécula
salva el momento al entrar en el salón, golpeando
ligeramente la batuta y tomando el control de la
orquesta.
¡Fiu! Así está mucho mejor, con todos los músicos
tocando la misma pieza musical, con el mismo
ritmo, bajo la dirección de nuestra multifacética
profesora. El Dr. Tomás Carew, investigador de
Universidad de Yale, comenta; “La serotonina es
sólo una de las moléculas de la orquesta. Pero en
lugar de ser el trompetista o el violoncelista, es el
director de orquesta que coordina toda la acción del
cerebro.”
La descripción que hace Hennigan de la serotonina y su
papel en el organismo humano es magistral y muy
descriptiva. Hay estudios científicos que muestran cómo
niveles insuficientes de serotonina se relacionan
directamente con la depresión. Una de las funciones claves
de la serotonina es equilibrar las fluctuaciones normales del
ánimo. Las depresiones de origen biológico son causadas
por deficiencias en los niveles de serotonina y otros
neurotransmisores, tales como norepinefrina y dopamina.
Cuando una persona deprimida rehúsa recibir
tratamiento con medicamentos antidepresivos, está
renunciando a una oportunidad dada por Dios para
recuperarse. Pero si la persona elije aceptar este don de
Dios, su debilidad puede transformarse en fortaleza (2
Corintios 12:9).
DE LA DEFICIENCIA EN SEROTONINA DEBIDO AL ESTRÉS
La deficiencia en niveles de serotonina está directamente
relacionada con el estrés. Y el estilo de vida del Siglo XXI es
más estresante que nunca, y afecta tanto la mente como el
organismo.
El Dr. Hart describe claramente la conexión entre el
estrés y los niveles bajos de serotonina, en su libro The
Hidden Link Between Adrenalin and Stress (El Vínculo Oculto
entre la Adrenalina y el Estrés). El Dr. Hart opina: “la gente
fue diseñada para desplazarse a la velocidad de un camello,
pero están viajando a la velocidad de un avión
supersónico.”
Las palabras del Dr. Hart describen el estilo de vida tan
desenfrenado que muchos seguimos. Y conforme
disminuyen los niveles de serotonina, la frecuencia de la
depresión aumenta.
De la misma forma que el páncreas de un paciente
diabético es incapaz de producir suficiente insulina, el
cerebro de un paciente deprimido no puede producir los
niveles necesarios de serotonina, norepinefrina y/o
dopamina. Habiendo ya entendido el lenguaje pictórico de
los últimos tres capítulos, les invito a viajar conmigo a la
Segunda Parte de este libro, en que les comparto las
enseñanzas que Dios me ha dado para vencer la depresión
y que además son el camino hacia una relación más
profunda con Él. El viaje comienza en la intersección de la
misericordia y la depresión.
Segunda Parte
La Intersección de la
Misericordia y la
Depresión
Un viaje hacia la Sanación progresiva
Capítulo 6
Una Mirada a la Intersección
¿ES CIERTO QUE TODAS LAS COSAS AYUDAN A BIEN?
La Biblia nos dice que “todas las cosas ayudan para el
bien de quienes aman a Dios, a los que conforme a su
propósito son llamados”(Romanos 8:28). Sin embargo,
después de mi primer ataque depresivo, me fue imposible
aferrarme a esa posibilidad. Cuando contemplaba mi
sufrimiento como un camino hacia una relación más
estrecha con Dios, inmediatamente me venían a la mente
palabras de auto-condenación y rechazo, y hasta profanas.
Si alguna persona me hubiera sugerido que mi miseria
podía tener efectos positivos, yo hubiera deseado que les
cayera una depresión. Nueve años después, mi segundo
ataque de depresión fue aún más agudo que el anterior.
Finalmente accedí a tomar medicamentos antidepresivos
que regularon mi química cerebral.
Por primera vez en 10 años, sentí una verdadera
sensación de bienestar. Me di cuenta que, en el periodo
entre los dos ataques depresivos, había padecido de una
depresión de bajo nivel. Sorprendentemente, el Espíritu
Santo gradualmente empezó a mostrarme cómo Dios
estaba obrando en medio de mi depresión.
La primera enseñanza que recibí fue bastante sencilla, y
resultó ser la puerta hacia mi recuperación. Y un estudio de
las pérdidas anteriores en mi vida se convirtió en el foco de
atención al comenzar mi viaje hacia la sanidad.
LA COMPLEJIDAD DEL CONCEPTO PÉRDIDA
Viendo hacia atrás, encontré que habían 4 factores
principales que contribuyeron a mis ataques depresivos. El
primero fue el cúmulo de pérdidas que he sufrido en mi
vida. El comprender la naturaleza de estos factores se
convirtió en una disciplina emocional muy valiosa para mí.
Dios nos da la vida, que es más frágil y temporal de lo que
uno quisiera admitir. Al final, perdemos todo lo que no tiene
un valor eterno, incluyendo nuestros cuerpos físicos. Tarde o
temprano, todos tenemos que aprender a encarar el
concepto de pérdida.
CUIDADO CON LAS GENERALIZACIONES
Hacer un estudio general sobre el concepto de pérdida es
de muy poco valor. Debemos hacer un análisis cuidadoso y
honesto de las pérdidas personales que hemos sufrido. Las
enseñanzas que nos dan las pérdidas enriquecen nuestra
personalidad y después nos permiten ayudar a otros que
enfrentan pérdidas.
El Dr. Hart escribe sobre el concepto de pérdida con
singular claridad:
En tiempos de luto, nos queda clara la naturaleza de
nuestra pérdida. Ésta es la razón por La cual el dolor
causado por la muerte, aunque intenso, es
esencialmente saludable. Sabemos con exactitud
cuál es la pérdida, y que es irrecuperable. Además,
nuestra cultura nos permite expresar nuestro pesar,
y eso nos ayuda a aceptar la profunda depresión
que experimentamos como un fenómeno normal. Lo
cual coadyuva a procesar el luto del doliente.
Sin embargo, no es tan fácil procesar las pérdidas
de menor impacto. Muchas de éstas no son fáciles
de identificar, o en su caso, soltar. El ser despedido
de un trabajo o recibir una demanda de divorcio de
alguien a quien todavía amamos no son pérdidas
fácilmente superables, ya que nuestro pesar va
mezclado con sentímientos de enojo y
resentimiento por lo que nos sucedió, y nuestra
depresión puede entonces intensificarse hasta el
grado de incapacitarnos.
El Dr. Hart señala cuatro tipos de pérdida: pérdidas
reales, abstractas, imaginarias y amenazas de pérdida. Para
analizar mis propias pérdidas, yo los dividí en cuatro
categorías que me eran aplicables.
1. Pérdidas reales. Estas son las pérdidas que
experimentamos cotidianamente. Usualmente se
refieren a pérdidas tangibles – cosas que podemos
ver y tocar; por ejemplo, me imponen una multa
por exceso de velocidad, mi hija se fracturó el
brazo, mi perro se escapa de la casa. Estas
pérdidas reales son parte de la vida real y son los
más fáciles de manejar, ya que sentimos la pérdida
casi de inmediato, y normalmente caen dentro de
parámetros comprensibles para nosotros.
2. Pérdidas ocultas. Estas pérdidas son los más
difíciles de cuantificar, ya que consisten en
elementos que no podemos ver ni tocar, tales
como la pérdida de la ilusión de un sueño futuro, la
pérdida de la estimación o respeto de cierta
persona, o los efectos del fracaso de algún
proyecto importante para nosotros.
Es importante considerar estas pérdidas como
productos de nuestro estado anímico. Su realidad
se encuentra ubicada sólo en nuestras mentes. Por
su naturaleza son únicas, y significan diferentes
cosas a diferentes personas.
Para tratar los casos de este tipo de pérdida, podría
ser necesario involucrar a otra persona para
ayudar a lidiar con todas las complejidades de la
misma, para poder explorar los efectos en la
persona involucrada. Pensar sobre las pérdidas
ocultas solos no lleva a ningún lado, porque casi
siempre lo que hacemos el repasar los mismos
hechos una y otra vez.
3. Pérdidas soñadas. La imaginación es una
fuerza muy potente. Mientras que las pérdidas
reales se basan en hechos reales, estas pérdidas
no. Por ejemplo, en la iglesia sentimos que la gente
está hablando de nosotros a nuestras espaldas. O
bien, cuando nuestros hijos adultos no nos llaman
ni visitan, es porque nos están evitando. O cuando
nuestro jefe escoge a otro trabajador para una
promoción o un trabajo especial, pensamos que ha
sido injusto con nosotros. Para nosotros, estas
pérdidas son tan poderosas como son las pérdidas
reales, porque igualmente activan la depresión.
4. Pérdidas potenciales. Estas son eventos en la
vida que podrían ocasionarnos pérdidas, pero que
todavía no han ocurrido. Por ejemplo, el médico
solicita más pruebas de laboratorio, por lo cual
quedamos convencidos que tenemos cáncer. O
bien, la empresa para la que trabajamos pierde un
cliente importante, y llegamos a la conclusión que
habrá una reducción del personal y seremos
despedidos. También, si a nuestro automóvil se le
aparece un ruido raro, concluimos que habrá que
cambiar todo el motor.
En todos estos casos nos sentimos amenazados
porque estas pérdidas tienen el potencial de que
van a ocurrir, pero muchas veces no suceden.
Cada una de las categorías de pérdida que hemos
esbozado requiere de estrategias diferentes para
su resolución. En muchos casos necesitamos la
presencia de un consejero o un amigo de confianza
para ayudarnos a evaluar y cuantificar la pérdida.
La gente no tiene dificultad en reconocer la presencia de
las pérdidas antes dichas. Parte del proceso de sanidad para
la persona es que adopten una estrategia para lidiar con su
pérdida.
A continuación señalo seis pasos que aprendí del Dr. Hart
para reconocer la presencia de estas pérdidas y cómo lidiar
con ellas:
Paso 1: Identificar la pérdida
Paso 2: Comprender cada faceta de cada pérdida
Paso 3: Separar los diferentes tipos de pérdida
Paso 4: Permitir el desarrollo del proceso de luto
Paso 5: Enfrentarse a la realidad de cada pérdida
Paso 6: Desarrollar une perspectiva de la pérdida
Quiero poner un ejemplo ilustrativo de cómo operan
estos pasos con un caso personal. Cuando mi hija mayor
estaba en la escuela primaria, en el trayecto de la casa a la
escuela en automóvil, yo oraba con ella, le decía que la
amaba, y a la llegada la despedía con un beso. La puerta de
entrada a la escuela estaba cerca de donde se bajaban los
niños de los vehículos, así que yo me quedaba en el
automóvil viéndola hasta que llegara a la puerta de entrada.
Ella siempre se detenía, volteaba y me saludaba con la
mano, antes de entrar al edificio. Yo llegué a amar ese
saludo diario.
Unos años después, cuando la dejé para el primer día de
clases de la secundaria, se bajó del automóvil y entró
directamente por la puerta sin detenerse y saludarme con la
mano. En un principio, yo atribuí su actitud como
consecuencia de su deseo de lucir madura delante de sus
compañeros. Pero no me pude adaptar a su nueva actitud
independiente y poco a poco me invadió la tristeza.
Para entonces yo había sufrido dos ataques depresivos, y
bien sabía que esa tristeza no era pasajera, sino que debía
provenir de una pérdida.
Paso 1: Identificar la pérdida. Mi hija dejó de voltear y
saludarme al entrar al colegio
Paso 2: Comprender cada faceta de cada pérdida.
Estaba en un ambiente nuevo
Además, estaba en la secundaria, donde la
opinión de sus compañeros era muy importante
Estaba dando sus primeros pasos de la niñez
hacia la adolescencia, y
Yo no me había percatado de lo importante que
su saludo era para mí.
Paso 3: Separar los diferentes tipos de pérdida.
La pérdida real consistió en su paso de la niñez a
la adolescencia
La pérdida oculta consistió en la pérdida de
intimidad que representó el saludo con la mano
La pérdida soñada fue la de pensar que ella ya
no quería voltear a saludar
La pérdida potencial fue mi temor que sus
amigos eran más importantes que su padre.
Paso 4: Permitir el desarrollo del proceso de luto. En
Mateo 5:4 Jesús nos dice; “Bienaventurados los que lloran,
pues ellos serán consolados.”
Yo estoy convencido de que Dios quiere que afrontemos
nuestro luto en forma honesta, a través de nuestras
pérdidas, sin importar si éstas sean o no significativas. Si yo
no me hubiera permitido pasar por el luto, los cuatro pasos
antes dichos el conocimiento de los mismos no hubiera
tenido ningún valor.
Paso 5: Enfrentarse a la realidad de la pérdida. El saludo
de mi hija que tanto significaba para mí, ya era cosa del
pasado. Entonces, yo tenía que enfrentarme de lleno a la
misma.
Paso 6: Desarrollar una perspectiva de la pérdida. En las
circunstancias, era perfectamente normal que una persona
de su edad empezar a establecer su independencia. Ella no
tenía la más mínima idea que sus acciones me habían
causado que yo me sintiera triste e ignorado. Me vi forzado
a entender que en el futuro habría otras oportunidades para
generar intimidad en otras etapas de su vida.
Cuando uno sigue los pasos anteriores, uno entra en una
perspectiva respecto de la pérdida sufrida. En el caso mío,
después de un par de días de haber hecho el ejercicio,
encontré que la gran tristeza se disipó, pues la perspectiva
que uno gana se convierte en la puerta de entrada para
desarrollar y activar destrezas (disciplinas) emocionales
esenciales para lidiar con las pérdidas.
Otro factor que incrementa el sentido de pérdida es
nuestra tendencia a vincularse o identificarse en exceso con
la gente, los lugares y los objetos. El Dr. Hart ofrece una
perspectiva interesante sobre este fenómeno:
Podemos aceptar nuestras pérdidas con menos
dolor y depresión, si logramos deshacernos de
nuestros apegos. Los humanos somos sumamente
tenaces. Por razones de seguridad y por apego a las
personas y las cosas, no soltamos las cosas
fácilmente. Cuando amamos, queremos también
poseer, cuando queremos algo que deseamos, se
covierte en una obsesión. Como siempre nos
aferramos a las posesiones, las ideas, las
reputaciones y la gente, las pérdidas las sentimos
muy fuertemente. Y las depresiones que resultan
son innecsariamente profundas y prolongadas.
Repito: el problema de la depresión no es la pérdida
en sí, sino el apego al objeto perdido. ¡Simplemente
no queremos soltarlo!
Para mí, la base para comprender y aceptar el proceso de
desapegarse de las cosas, es aceptar el liderazgo del
Espíritu Santo. Él me provee la fortaleza y la flexibilidad
para deshacerme de objetos a los que me aferro, y en su
lugar abrazar el perdón y aceptación de Jesucristo.
Cuando una persona ha completado un estudio de las
pérdidas en su vida, puede ayudar a otros a hacer lo mismo.
El primer gran paso para lidiar con la depresión es estudiar
el factor de las pérdidas, que son un componente
importante de la misma.
Capítulo 7
¡Sanidad, Por favor!
LOS PATRONES DE PENSAMIENTO
Los disturbios severos en el contenido y los procesos de
pensamiento muchas veces equivocadamente se clasifican
como locura. Yo descubrí en el curso de mi investigación
que esos disturbios traen consigo la depresión, lo que a su
vez me llevó a investigar el concepto bíblico de la locura.
Eugene Paterson, autor de una versión de la Biblia en
inglés, The Message, escribe una introducción al libro de
Proverbios, en el que dice:
Mucha gente cree que lo que está escrito en la
Biblia tiene como propósito principal el llevar a la
gente camino al Cielo, o sea, estar bien con Dios
para salvar sus almas.. Caro que tiene que ver con
eso, pero está igualmente direccionado a la vida en
esta tierra; o sea, con vivir bien, viviendo en un
estado de sanidad robusta. En nuestra Biblia, el
Cielo no es el principal objetivo, con la vida en la
tierra como una especie de apéndice. La oración de
Jesús dice “hágase tu voluntad en la tierra así como
en el cielo.”
Cuando leí este pasaje, el concepto de “sanidad robusta”
me tocoó el corazón. Y empecé a meditar sobre el punto:
¿Cómo será la sanidad robusta?”
Esto me trajo a la mente, Proverbios 23:7, que dice así:
“Pues como piensa dentro de sí, así es él.” Lo que este
versículo nos enseña es que somos lo que pensamos, y
nuestros pensamientos conllevan a las emociones, las
cuales gobiernan nuestras acciones. Para cambiar las
respuestas emotivas de una personas, es indispensable
examinar cómo piensa.
Deacuerdo con el Dr. Peterson, la “sanidad robusta” debe
ser la meta alcanzable que debe llegar a tener un discípulo
de Cristo. Otros pasajes de las escrituras definen el
problema que tienen las personas con depresión severa
(Salmo 88:8), y la necesidad de corregir los trenes de
pensamiento negativos (2 Corintios 10:3-5).
Durante mis propios ataques de depresión, yo tenía un
lapso de 8 a 16 semanas en las cuales me era imposible
concentrarme en cualquier cosa; mi mente entró en un
verdadero receso. La depresión oscurece la intención
original de Dios de que nuestra mente sea un centro de
actividad.
La depresión transforma la actividad en pasividad.
Cuando estamos en depresión nos volvemos incapaces de
evitar los pensamientos oscuros e irracionales. Y a su vez,
esa negatividad conduce a patrones de pensamientos
distorsionados que se vuelven habituales, los cuales
aumentan nuestra desesperación.
Un autor de los Salmos arroja una luz sobre este
fenómeno: “Me has alejado de mí mis amistades, me has
hecho objeto de repugnancia para ellos; -encerrado estoy y
no puedo salir.” En el apogeo de mis ataques depresivos, se
me volvió muy difícil leer la Biblia, conforme los bloqueos
pasivos me impidieron entenderla.
Los seres queridos y los amigos de la persona deprimida
que no comprenden el fenómeno de la pasividad, muchas
veces lastiman aún más al enfermo. Es sumamente difícil
para las personas deprimidas aceptar consejos. Por esta
razón, la familia y las amistades deben procurar escuchar
con atención ala persona deprimida.
Para escuchar bien, debemos aprender a escuchar con
los ojos, porque el 80% de la comunicación entre personas
es no-verbal; nuestros corazones disciernen las emociones
que hay detrás de las palabras. Las personas deprimidas
necesitanentablar amistad con alguien, en lugar de ser
regañados o criticados.
En las mentes de personas deprimidas surgen
mecanismos de defensa contaminadas con procesos
mentales distorsionados, que construyen muros de temor o
vergüenza. Los patrones de pensamientos de las personas
deter-minarán si son capaces de si los mensajes recibidos
son bendiciones o maldiciones.
En su libro Ancient Paths (Caminos Antiguos), el fundador
de Family Foundations International (Fundaciones de Familia
Internacional) Craig Hill, amplía este concepto:
El propósito de Dios para cada persona creada por
Él esté compenetrada con un sentido de Su Gloria.
Esa gloria puede definirse como un sentido de
dignidad, del gran valor del ser, de aceptación y de
legitimación. La bendición del sentido de identidad
imparte la Gloria de Dios. Por el contrario,las
maldiciones de una identidad equivocada producen
lo contrario a la gloria, o sea, la vergüenza. La
vergüenza puede definirse como la falta de
dignidad, la inutilidad como persona, falto de
aceptación, e ilegitimidad. El propósito de Dios es
de impartir su Gloria por medio de la bendición. El
propósito de Satanás es el de impartir vergüenza
por medio de la maldición.
Según el autor Hill, nuestros procesos mentales siguen
uno de dos caminos: la Gloria de Dios o la vergüenza de
Satanás:
La vergüenza es una herida muy profunda que
resulta de las maldiciones relacionadas con la
identidad. La vergüenza, al contrario de la culpa, es
un sentido profundo de la maldad de SER. En
cambio, la culpa es el sentido de la maldad de LAS
ACCIONES. La culpabilidad dice: COMETÍ un error. La
vergüenza proclama: yo SOY un error. Cuando está
operando la vergüenza, sientes que debes trabajar
el doble que los demás para lograr la mitad que los
demás. Cuando ves a tus semejantes te sientes
como la única oveja negra en el rebaño.
En medio de la agonía de la depresión, empecé a
preguntarme cómo podría cambiar mi gran sentido de
vergüenza por la Gloria de Dios. Una mañana muy temprano
mientras estaba leyendo Ezequiel 47:1-12, mi atención se
fijó en el agua, que muchas veces representa al Espíritu
Santo.
El pasaje habla de las aguas que sanan- y que el nivel va
subiendo hasta cubrir los tobillos, después las rodillas, y
finalmente la cintura antes de alcanzar la profundidad para
tener que nadar. Empecé a visualizar al agua fluyendo a
través de mis procesos mentales. Cuando las aguas fluyen
traen sanidad y vida.
Al igual que el fluir de aguas santas, Dios quiere
limpiarnos de todos nuestros pensamientos negativos. Si les
damos la oportunidad, los ríos de agua viviente pueden
limpiarnos de toda vergüenza y negatividad.
Conforme se iba disipando mi negatividad, lentamente
empezaron a regresar los pensamientos que permiten
entender, aceptar y desafiar. Inspirado por el pasaje de
Ezequiel 47, avancé a paso lento.
Bajo la maldita influencia de los pensamientos negativos,
me hacía falta encontrar la forma de reestructurar mis
procesos mentales. Mi punto de partida fue la enseñanza de
apóstol Pablo en 2 Corintios. Él se refiere tanto a este
problema como a la estrategia para derrumbar las
fortalezas que nos tienen aprisionados.
Porque las armas de nuestra contienda no son
carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción
de fortalezas; destruyendo especulaciones y todo
razonamiento altivo que se levanta contra el
conocimiento de Dios, y poniendo todo pensamiento
en cautiverio a la obediencia de Cristo (2 Corintios
10:4-5).
Conforme meditaba sobre la frase “poniendo todo
pensamiento en cautiverio”, descubrí que eso abarcaba
también mis propios pensamientos negativos e impulsos
destructivos que deben ser sometidos en cautiverio. Eso me
trajo la esperanza que Dios podía reestructurar mis
procesos mentales.
Si aceptamos como fundamento que el proceso de llegar
a la acción o (pensamiento – emoción – impulso – acción) se
hace importante comprender cómo el factor tiempo opera
en el proceso, al adoptar nuevos patrones de pensamiento y
las emociones que siguen después. Por más decidido que
estuve a cambiar mis formas de pensar (hacia un patrón
más positivo) me encontré que reconfigurar mis procesos
mentales requería de tiempo.
La Palabra de Dios siempre nos llega como semillas, tal y
como lo demuestra la parábola del sembrador. Pero las
semillas siempre tardan su tiempo para germinar. Con el
paso del tiempo descubrí que tardaba alrededor de 3
semanas para que mis nuevos patrones de pensamiento
empezaran a producir las emociones nuevas.
Para aceptar esta situación de que las emociones
resultantes de nuestros pensamientos no entran
inmediatamente, requiere de la fe en acción. El Espíritu
Santo me enseñó la fórmula ADT:
Aceptar mi condición mental actual
Decidir pensar en forma diferente
Tener fe en Dios de que Él cambiará mis procesos
mentales
Voy a compartir dos ejemplos de mis procesos mentales
negativos y cómo usé la fórmula anterior para cambiarlos.
Como mencioné en el Capítulo 1, mi depresión estaba
ligada a un terror irracional de los cuchillos. Durante mi
primer ataque de depresión, tuve un gran terror de un
cuchillo en particular. Cada vez que lo veía, lo visualizaba
atacándome.
Desafortunadamente, mi esposa usaba ese cuchillo
diariamente cuando preparaba la comida, y yo no me animé
a decirle sobre mis temores para no empeorar las cosas. La
fortaleza del cuchillo se mantuvo inamovible por nueve
años, atormentándome todos los días.
Durante mi segundo ataque de depresión, compartí el
asunto del cuchillo con mi siquiatra. Él me aseguró que para
algunas personas que sufrían de mi condición, era común
tener terror a algún objeto cortante. Y aunque esa noticia
me trajo un poco de paz, no hizo nada para remover la
fortaleza negativa que tenía.
Cada vez que yo veía ese cuchillo, el pánico invadía todo
mi ser. Pero conforme mi depresión cedía, también cedió mi
pasividad. Con el tiempo, pude una vez más escuchar el
Espíritu Santo con sus susurros suaves en mis procesos
mentales.
Fue en ese momento que Él empezó a enseñarme el
proceso ADT para demoler los procesos mentales negativos.
A continuación viene un análisis de cómo la fortaleza del
cuchillo fue demolido por el proceso ADT.
1. Aceptar mi condición mental actual. Una cosa
es reconocer la existencia de algo, y otra
totalmente diferente es aceptarlo como realidad. El
hecho de aceptar esta invasión oscura de
pensamiento negativo era totalmente aterradora.
Mis esfuerzos para detenerla sólo lograron
intensificar mi obsesión.. Pero el Espíritu Santo me
reveló que mi negativa de aceptarla sólo estaba
obstaculizando el proceso de sanidad.. Los
pensamientos oscuros permanecen en su lugar
mientras sean cubiertos por oscuridad. Pero una
vez expuestos a la luz, esas obsesiones horribles no
tienen donde ocultarse. Al aceptar de todo corazón
y permitiendo que la luz de Dios ilumine, mi
obsesión con el cuchillo empezó a perder su poder.
Entonces en este momento yo estaba listo para
embarcarme en el siguiente paso.
2. Decidir pensar en forma diferente. Aunque esto
suene fácil, requiere de mucho valor. El valor
consiste en resistir y dominar el miedo, y no simple-
mente procurar la ausencia de miedo. La única
forma que tenía de perder el miedo al cuchillo era
aceptar en mí la verdad sobre el mismo.
¿Y cuál era esa verdad? Que era un simple utensilio
de cocina que se usa en la preparación de
alimentos. No es un arma destructiva que va a
saltar de la gaveta donde se guarda, volar por el
aire para alcanzarme y causarme daños corporales.
Habiendo ya dominado este concepto, estaba listo
para proceder al Paso No. 3.
3. Tener fe en Dios de que Él cambiará mis
procesos mentales. La Biblia dice que la fe es la
certeza de lo que se espera, la convicción de lo que
no se ve.
Como mencioné antes, tardé dos o tres semanas
para modificar mis procesos mentales hacia algo
nuevo. Mi fe, ahora vestido de valor, ya estaba lista
para embarcarse en la transformación de mis
procesos mentales negativos a positivos, y acto
seguido, cambiar mis emociones. Hoy en día, ese
cuchillo permanece en la gaveta de la cocina. Cada
vez que lo veo, me recuerda que Dios lo utilizó para
fortalecer mi fe por medio de él.
El segundo ejemplo sobre mis patrones de pensamiento
distorsionados tiene que ver con los programas de televisión
que contienen violencia. Bien fueran las noticias locales o
películas o series de programas, llegué al punto en que no
podía ver la televisión.
Mis mecanismos de defensa estaban ahogados en un
mar de pasividad y de pensamientos irracionales que me
torturaban. Ya sea siguiendo los pasos de la víctima o del
agresor del mal, yo quedaba paralizado por el miedo. En
consecuencia, yo apagaba el televisor o me iba del cuarto.
Pero usando el proceso ADT, pude demoler la fortaleza:
1. Aceptar mi condición mental actual. Por la
gracia de Dios, pude llevar a la luz de la verdad los
temores oscuros e irracionales al asumir el papel de
la víctima o del agresor. Al aceptar la realidad de mi
naturaleza pecaminosa y que ésta era capaz de
tener esos pensamientos, ya estaba listo para el
próximo paso.
2. Decidir pensar en forma diferente. La única
forma en que podía yo vencer el miedo de ver la
violencia en la televisión era aceptar la verdad
sobre ella. Las noticias violentas en los noticieros
eran reales, pero no tenían ninguna conexión
conmigo. La violencia en las series de televisión y
en las películas eran ficticias. En ninguno de los
casos yo era la víctima o el agresor. Y habiendo
absorbido estas verdades, estaba listo para el paso
final.
3. Tener fe en Dios de que Él cambiará mis
procesos mentales. Al revestir mi fe con razón y
valor, pude confrontar mi temor alimentado por la
depresión. Hoy en día puedo ver la violencia real o
ficticia que se muestra en la televisión, y a la vez
permanecer separado de las historias.
Conforme mis patrones mentales negativos (fortalezas)
fueron demolidos uno por uno, mi mente paulatinamente se
trasladó de esa pasividad que me había dominado por tanto
tiempo. Los pensamientos racionales originaron emociones
realistas y equilibradas. Fue como un aire fresco de calma y
paz inspirado por el Espíritu Santo.
El apóstol Pablo ora específicamente para todos los
creyentes en Efesios 3:16 y 19. Le pide a Dios que nos
conceda, conforme a las riquezas de su gloria, ser
fortalecidos con poder por su Espíritu Santo, y conocer el
amor de Cristo que sobrepasa el conocimiento para que
seamos llenos de toda la plenitud de Dios. Esto se logra no
por medio de métodos violentos sino por el poder del
Espíritu Santo obrando suavemente en nuestros corazones y
en nuestras mentes.
Conforme va surgiendo nuestro ser interior, Dios nos va
fortaleciendo con un valor fresco, conquistando nuestro
temor y desesperación. Al construir nuevos procesos
mentales, yo logré un estado de honestidad emocional, y
pude vencer el segundo factor importante que contribuyó a
mi depresión.
Capítulo 8
Precaución! ¡Peligro de
destrucción adelante!
IRA PERJUDICIAL PARA LA SALUD
Una vez que ya estuve preparado para comprender mis
pérdidas y renovar mis procesos mentales, pude ver el
papel que tenía la ira en la formación y consolidación de mi
depresión. La ira se manifiesta de distintas maneras según
la persona de que se trata.
El espectro de la ira abarca desde la ira explosiva
extrema hasta la negación. La ira explosiva extrema se
manifiesta en lo externo, como el caso de homicidio, o en lo
interno, como el suicidio. Otras manifestaciones de la ira
pueden llegar a la negación total de la ira, que se logra
reprimiendo la emoción de ira del consciente.
La Biblia en Génesis 1:27 afirma que el ser humano fue
creado a la imagen de Dios. Además hay diversos pasajes
que relatan ejemplos de la ira de Dios. La palabra hebrea
equivalente a la ira aparece unas 455 veces en el Antiguo
Testamento, y de esas, 375 se refieren específicamente a la
ira de Dios.
A mucha gente se le ha enseñado que la ira es mala, en
cualquier circunstancia. Lamentablemente eso es un error;
Jesús mismo incurrió en ira varias veces. El autor del libro
Overcoming Hurts and Anger (Venciendo el Dolor y la Ira),
Dwight L. Carson lo expresa de esta forma:
Jesús se enojó varias veces, contrario a la imagen
que tenemos de Él de ser una persona afable y
complaciente. Cuando Jesús estaba a punto de
sanar al hombre con una mano paralizada, se enojó
por la dureza de los corazones de las personas que
estaban presentes. La Biblia dice que Jesús “los miró
con enojo a los que le rodeaban” (Marcos 3:5). En
Marcos 11:15-17 vemos a Jesús echando afuera a
los que compraban y vendían en el templo con un
látigo en mano, diciéndoles: “¿No está escrito, mi
casa será llamada Casa de Oración para todas las
naciones? Pero ustedes la han hecho Cueva de
Ladrones.” En Mateo 23 ataca a los fariseos
hipócritas,” llamándolos tumbas blanqueadas . . .
llenos de huesos de muertos” (vs. 27).
Con el fin de conocer mejor mi ira, empecé con una
pregunta básica: ¿Cómo llegué hasta aquí? Mis estudios en
el seminario me indicaron que yo cabía dentro de la
categoría de “Ira enfocada hacia adentro”. La pregunta que
yo me hice fue, ¿cuándo y por qué me convertí en una
persona de ira enfocada hacia adentro?
El Dr. Dwight Carlson, sicólogo cristiano me, ayudó:
La ira se define como un estado emocional
desagradable de variada intensidad que va desde
una pequeña irritación hasta la ira incontrolable. Es
una emoción de disgusto que surge como resultado
de una amenaza real o imaginaria, un insulto, un
desprecio, una frustración o injusticia dirigida hacia
ti o hacia otra persona importante para ti.
Al estudiar con cuidado la definición anterior, dos frases
se me resaltaron: “emoción desagradable” y “emoción de
disgusto”. Como niño, me negué a participar en un estado
emocional negativo, por las sensaciones desagradables que
causaban en mí. Fue muy fácil para mí convencerme que
toda ira era mala. Como el tercero de 5 hermanos, tomé el
papel de pacificador, ya que eso servía de camuflaje seguro
para mi verdadera situación.
En los años anteriores a mis ataques depresivos, la gente
me felicitaban por mi temperamento tan maleable y suave.
Mucha gente me admiraba porque al parecer nunca me
enojaba, pero eso aumentó mi ira de percepción.
En mis primeros años después de los veinte, esa
percepción distorsionada me llevó a pensar que no
enojarme nunca era señal de madurez espiritual. Recuerdo
haberle dicho a mi esposa poco después de que nos
casamos, que el enojo que sentía iba a disminuir conforme
maduraba en la fe.
Lamentablemente, yo me convencí de mi propia
sabiduría. Fue hasta llegar a los 35 años, al estarme
reponiendo de mi segundo ataque depresivo, que empecé a
darme cuenta de la realidad de que la ira podría ser un
contribuyente a mi estado depresivo.
Un factor a tomar en cuenta al describir la ira es el
concepto de invadir los límites de otra persona. Cada
persona tiene límites más allá de los cuales no quiere
intrusos, el autor Tim LaHaye y el consejero familiar Bob
Phillips pregonan el concepto de “espacio territorial”:
Todo ser humano establece para sí lo que llamamos
especio territorial. Esos incluyen la silla preferida de
papá, mi dormitorio, colocando algo en el asiento en
la iglesia o una reunión para reservar el espacio
para alguien, todos los cuales indican que estamos
protegiendo lo que consideramos como “nuestro
territorio”. Cuando mi espacio territorial es invadido
suelo enojarme. Si alguien empieza a leer el
periódico que estoy leyendo, me irrita. Si un hombre
se para demasiado cerca de mi esposa, yo me
molesto. Si alguien se pone a pescar en el lugar
donde estoy pescándome irrito. Si un compañero de
trabajo invade mi espacio de trabajo y empieza a
hacer alguna tarea que me corresponde, me siento
amenazado y tenso. Si alguien se queda viéndome
demasiado tiempo, eso me provoca a pensar que no
es de su incumbencia. Cuando nuestro espacio
territorial es invadido, todos solemos enojarnos.
El espacio territorial es un factor enorme para activar
nuestros sentimientos de ira. La ira es la respuesta
sicológica que ocurre cuando alguien o algo va más allá de
nuestro espacio territorial real o percibido.
Las personas con ira enfocada hacia afuera de pronto
explotan cuando se activa la energía sicológica o emocional,
especialmente si la gente no responde favorablemente a
sus exigencias. Las personas con ira enfocada hacia adentro
equivocadamente piensan que esa energía negativa
simplemente desaparecerá sola.
El sicólogo y fundador de EHarmony.com, Neil Clark
Warren, usa el término “somatizador” para describir este
fenómeno. (Soma en griego significa cuerpo y tizador
significa absorber). Me di cuenta que mi cuerpo estaba
actuando como un amortiguador para esta fuerza
energética que yo estaba negando tan firmemente, y fue
una llamada de alerta para mí.
Mi alta presión sanguínea, los problemas con el colon, y
los salpullidos en la piel que no podían explicar los doctores,
muy probablemente tuvieron su origen en mi ira. Desde
hace años los investigadores han vinculado la ira y otras
emociones negativas como causas de las enfermedades
físicas.
Entonces, resultaba obvio que yo debía aprender a
manejar mi ira, lo cual iba en contra de mis creencias de
hacía años. Yo pensaba que los únicos que necesitaban
ayuda era la gente con ira enfocada hacia afuera, o sea, la
gente que tenían explosiones violentas de ira y otras formas
de violencia. ¡Pero yo estaba muy equivocado! La ira
enfocada hacia adentro puede ser tan destructora como las
manifestaciones violentas externas de ira.
Una vez estaba aconsejando a una señora cuya hija
frecuentemente destruía puertas al azotarlas o pegarlas.
Cuando le sugerí que ella tenía tanto problema de ira como
su hija, se quedó profundamente impresionada.
Empecé a señalarle los frutos de su ira, como son la
depresión, los intentos de suicidio, y la anorexia aguda, su
expresión facial cambió. Por primera vez, se dio cuenta que
su ira enfocada hacia adentro estaba causando tanto o más
daño que las explosiones iracundas de su hija. Las personas
que no reconocen su ira frecuentemente caen en depresión.
En dos platos, la ira reprimida alimenta la depresión.
Aprender a equilibrar la pasividad y la agresión es un
paso fundamental en la lucha contra la depresión. La
historia del león y el buho ofrece una lección valiosa.
Había una vez un león muy feroz que vivía cerca de
un pueblo en la jungla. Se ganó la reputación de
que mordía a cualquier persona que entrara a la
jungla. Cuando no estaba mordiendo a la gente, los
perseguía mientras corrían para salvar sus vidas.
Todos los habitantes del pueblo le tenían terror del
león. Un día los habitantes del pueblo se reunieron
para discutir el problema del feroz león. Y tomaron
la decisión de consultar el asunto con el viejo y
sabio buho. La gente compartió con el buho sobre
sus temores. Él escuchó atentamente todo lo que
dijeron, y finalmente dijo: “Creo que sé lo que deben
hacer para terminar con el problema.” El viejo y
sabio buho fue a visitar al león, y le dijo que su
comportamiento no era aceptable, que no era
correcto que anduviera correteando a la gente y
mordiéndola. Le dijo que si él continuara con esta
práctica, al final se iba a quedar muy solitario y no
tendría amigos, y que su comportamiento era muy
reprensible y egoísta al actuar de esa forma. El león
se disculpó sinceramente y prometió al viejo y sabio
buho que iba a cambiar. Pronto se corrió la voz del
cambio en el león. La gente empezó a meterse a la
jungla, y a menudo veían al león asoleándose o
bebiendo agua en el río. Al paso del tiempo la gente
empezó a acercarse al león. Ya no le tenía temor. Al
cabo de un tiempo más la gente empezó hacerle
caras e insultarlo cuando iban pasando, y después
empezaron a molestar al león. Empezaron a jalarle
la cola y tirarle piedras y pegarle con palos.
Después empezaron a perseguir al leóny lastimarlo
de muchas maneras. Un día el viejo y sabio buho
vino a visitar al león. Lo encontró oculto en una
caverna. Pudo darse cuenta que el león estaba
lastimado y sangrando de los tormentos que había
recibido de la gente. El buho le preguntó al león
¿Qué te pasó?” “Bueno,” dijo el león, “ahora la
gente me persigue, me tiran piedras y me pegan
con palos. El buho le dijo al león, “Yo te dije que no
los persiguieras y tampoco los mordieras, pero no te
dije que no rugieras.”
Cuando cuento esta historia a otros, me doy cuenta que
no se esperan el final del cuento. Asumen que el buho iba a
decirle al león que se mercía ese final. Pero las palabras “No
te dije que no rugieras” los deja sorprendidos. Dado que la
ira es parte del diario vivir, el recordar el aullido del león les
recuerda que el equilibrio es posible al manejar la ira.
Dios desea ayudarnos a aminorar la ira insalubre y crear
nuevas salidas más saludables para esta emoción tan
poderosa. Los autores La Haye y Phillips nos destacan la
importancia de no ignorar ni eliminar la ira, sino de
entenderla y aprender de dónde proviene.
Como persona de ira enfocada hacia adentro, he pasado
la mayor parte de mi vida tratando de ignorar y eliminar la
ira, lo cual contribuyó a a que padeciera una serie de
problemas físicos. A mis 53 años, he llegado a la conclusión
que es imposible ignorar o eliminar la ira. Si no manejamos
adecuadamente la ira, está nos traerá un efecto trágico de
padecimientos físicos y mentales.
El libro de Dwight Carlson, Overcoming Hurts and Anger
(Venciendo las heridas y la Ira) se ha convertido en mi guía
personal diaria para manejar la ira. El Dr. Carlson es un
estudioso diligente de la Biblia y especialista en medicina
interna y en siquiatría. En capítulos anteriores, les compartí
unas estrategias personales sobre cómo trabajo las pérdidas
y el cambio de patrones de pensamiento. Sobre el tema de
la ira uso las estrategias que describí en los capítulos 7 y 8:
1. Reconoce tus emociones
2. No tomes acción inmediatamente
3. Ora pidiendo la guía del Señor
4. Identifica la verdadera causa de tu ira
5. Evalúa si tu ira es legítima
6. Determina un plan de acción
7. Perdona y olvida
Proverbios 20:5 nos dice “Como aguas profundas es el
consejo en el corazón del hombre, Y el hombre de
entendimiento lo sacará.” Dios está utilizando la obra del Dr.
Carlson para ayudarme a extraer mi ira hacia la superficie
done puedo comprenderla mejor.
Dios nos enaseñe a perdonar a quienes nos tastiman. El
dolor muchas veces trae la ira. Si el Espíritu Santo está
presente en nuestros corazones, recibiremos la fortitud que
necesitamos para perdonar, y de esa forma evitar la
presencia de la ira innecesaria e insalubre que tanto daño
hace.
Lea con cuidado el pasaje de Efesios 4:25 al 27 y 32: “Por
tanto, dejando a un lado toda falsedad, hablad verdad cada
cual con su prójimo, porque somos miembros los unos de los
otros. Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre
vuestro enojo, ni des oportunidad al diablo . . . Sed más bien
amables unos con otros, misericordiosos, perdonándoos
unos a otros, así como también Dios os perdonó en Cristo.”
El haber aprendido a equilibrar mi ira diariamente me
permitió vencer el tercer factor principal que contribuye a
mantener la depresión.
Capítulo 9
La Frágil Compasión
Si bien la ira estuvo oculta en mí por años, el último
factor contributivo a mi depresión era evidente para que
todos lo apreciaran. Y ese factor era la compasión. La
compasión humana es muy frágil, y su eficacia es muy
limitada.
Mucha gente deprimida es exageradamente compasiva.
Pensando en mi propio caso, mi lucha interior distorsionada
decía que debía yo sentir el dolor de otros; de lo contrario,
yo no estaba siendo verdaderamente compasivo. Conforme
mi ataque depresivo empeoraba, mi lucha interna se volvió
una lucha quebrantada. El amar a la gente en forma
equivocada me estaba matando.
Al ponerme a estudiar la compasión, me surgió una
pregunta: ¿era posible ser compasivo y mantenerse
saludable? Y aprendí varias cosas.
En primer lugar la compasión humana se manifiesta a
través de la empatía y la simpatía. Según el diccionario
Merriam Webster, la empatía significa ser sensible y sentir
vicariamente el dolor ajeno. La simpatía es una afinidad o
una relación en que cualquier fenómeno a una persona
afecta la otra en forma similar.
Una cosa es que alguien nos cuente sobre su dolor, y otra
es sentir el dolor ajeno. En pocas palabras, es la diferencia
entre la salud emocional y el agotamiento emocional, el
cual en muchos casos conduce a la depresión.
En segundo lugar, El sentir responsabilidad en exceso
es el origen de la compasión excesiva. En mi subconsciente,
mis esfuerzos por rescatar a otros me convirtieron en un
imán para atraer a la gente con problemas.
Desgraciadamente, el exceso de compasión viene
acompañado de una sensación glorificada de importancia y
poder.
John Westfall, ministro presbiteriano y autor del libro
Coloring Outside the Lines (Pintando fuera de las Rayas) me
retó sicológicamente:
El exceso de responsabilidad es tan pecaminoso
como la irresponsabilidad. El mensaje inherente en
el caso de exceso de responsabilidad es “Dios no
puede; por lo tanto, yo debo actuar. Dios no tiene la
fuerza necesaria ni la sabiduría suficiente y no se
involucra suficientemente para hacer la diferencia;
así que me toca a mí tratar de cambiar las cosas.”
Nuestro empeño por asumir control de las cosas, en
última instancia tiene su origen en nuestra
renuencia a dejar que Dios sea Dios y confiar en que
Él es capaz.
¡Ay! Mi mente inmediatamente se ubicó en Santiago
4:17, el cual explica que cuando una persona conoce lo que
es correcto, pero actúa de otra forma, ha cometido un
pecado. Al principio, me sorprendió esta aseveración, pero
con el tiempo quedé convencido.
En tercer lugar, es importante que cada uno de
nosotros capte el concepto de límites en la compasividad –
tanto para nosotros como para la gente a quienes estamos
tratando de ayudar. Cuando respetamos los límites de la
gente que amamos nos hace más empáticos.
El Dr. Henry Cloud y el Sr. John Townsend, que son los co-
autores del libro Boundaries (Límites) nos explican esta
idea:
Cuando amamos y respetamos los límites ajenos
nos confrontamos con nuestro propio egocentrismo.
Cuando amamos y respetamos los límites de otros,
logramos dos cosas: Primero, mostramos un amor
compasivo por la persona. Y segundo, al amar los
límites de otros nos enseña cómo ser empáticos.
Nos muestra que debemos tratar a otros como
quisiéramos ser tratados. Como se dice en Gálatas
5:14, “Porque toda la ley se resuma en este solo
mandato, “Ama a tu prójimo como a ti mismo.”
En cuarto lugar, me di cuenta que la compasión
humana saludable hacia otra persona sólo llega hasta cierto
punto. Yo quería sentir la infinita compasión de Dios.
Desmenuzando la palabra compasión hallamos que com
significa juntos y la palabra latina pasus que significa la
capacidad de sufrir.
Como yo había sufrido dolor emocional enorme, el
acercarme a Cristo para aprender cómo tener la capacidad
de sufrir de la forma correcta sonaba fabuloso. Aprendí que
cuando permitimos que la compasión de Cristo alcance a
otros, la Palabra de Dios fluye libremente para permitir la
sanidad.
Dios no necesita unos mini-Mesías para promover el
mensaje de la compasión. Cuando gente que asume un
exceso de responsabilidad toman para sí el dolor de otros,
dejan el área de mortales para usurpar el papel del Creador.
El autor Henri Nouwen, aclara el concepto de la virtud de
compasión:
¿Qué significa vivir en un mundo con un verdadero
corazón compasivo, que se mantiene abierto en
todo momento? Es importante tener claro que la
compasión va más allá que la simpatía o la empatía.
Cuando se nos pide que escuchemos los dolores de
la gente y empatizamos con ellos en su sufrimiento,
muy pronto llegamos a nuestro límite. El corazón de
Dios es infinitamente más grande que el corazón
humano. Es ese corazón divino que Dios quiere
darnos para que podamos amar toda la gente sin
quemarnos o volvernos insensibles. El Espíritu Santo
de Dios es dado a la gente para que puedan ser
partícipes de la compasión de Dios y poder alcanzar
a la gente en todo momento con el corazón de Dios.
El poder expresar la compasión a la manera de Dios es
un arte. Jesús es el artista supremo, al inculcarnos su
compasión en nuestros corazones. Es esa compasión,
trabajando a través de nosotros, la que necesita nuestros
hermanos y hermanas necesitados.
Capítulo 10
Identificando nuestras
Lealtades
EL PODER DE LA TRIBUNA
El primer seminario doctoral al que asistí en el Seminario
teológico Fuller se tituló “Salud Personal del Pastor”. Las dos
semanas que duró el seminario me llenó de una
comprensión profunda.
Un concepto en particular era totalmente nuevo para mí.
Tenía por título “La Tribuna. Actuando para una Audiencia de
Una Persona. “Y fue esta idea la que me permitió empezar a
conectar los factores relacionales en mi vida personal.
Conforme pasaba el tiempo, me di cuenta que Dios estaba
trabajando poderosamente con mi fuero interior.
Al estar trabajando con las 300 personas que mencioné
en la Introducción de este libro, Dios me permitió formular
este concepto como un modelo didáctico.
Mi protocolo empieza con una persona deprimida en una
sesión para escuchar su historia. Con esa historia como
base, en las siguientes 4 sesiones los factores que forman la
base de la depresión, y que son el concepto de pérdida, los
patrones de pensamiento distorsionados, la ira y la
compasión.
A partir de ahí les introduzco al “Concepto de la Tribuna”,
el cual es extremada-mente útil. Para ciertos individuos, la
intensidad de su depresión empieza a ceder una vez que
comprenden esta información.
El Diccionario Merriam Webster define la tribuna como
una serie de asientos un poco más altos que los demás,
generalmente bajo techo, en un estadio para juegos o
eventos deportivos. Se localiza en el centro de los demás
asientos para espectadores, para brindar la mejor vista y
con protección en caso de lluvia.
Los jugadores o gimnastas suelen actuar para
impresionar a los espectadores. El Dr. Hart, que es oriundo
de Sus Africa, usa el deporte de rugby para ilustrar su
modelo. Como nativo del sur de Estados Unidos, yo escogí
usar el futbol americano para las ilustraciones.
La tribuna ubicada enfrente a la línea de las 50 yardas
constituiría los mejores asientos. Imagínate siendo un joven
de 20 años como uno de los animadores o como uno de los
jugadores de tu equipo favorito. Es sábado por la tarde y
hay 80,000 espectadores, y se siente la emoción colectiva.
Cuando la bola es puesta en movimiento, se siente el
chorro de adrenalina. El público ruge, y tu deseo de que el
juego o salga bien es abrumador. En pocas palabras, tú
estás jugando bajo la influencia de la gente que te rodea.
En nuestra vida cotidiana, que consiste en una serie de
eventos espirituales, mentales, emocionales y físicos que
sentimos, estamos actuando en forma paralela al juego en
el estadio. Muy profundo dentro de nosotros estamos
jugando para los espectadores ubicados en la tribuna, que
es la gente que tiene una influencia en nuestras vidas –
algunos profundamente, otros en forma positiva, y unos en
forma negativa.
Estas personas pueden ser gente a quienes estimamos
profundamente, tales como nuestros padres, hijos,
hermanos amigos, compañeros de trabajo y otros. Algunas
de estas personas pueden habernos lastimado
profundamente.
Dentro de nuestro subconsciente, estas personas están
sentadas en esa tribuna ubicada cerca de la línea de las 50
yardas dentro de nuestro corazón, sin oposición. Y la
tragedia que se está dando a mitad de la cancha es la parte
más delicada e íntima de nuestro ser.
En este punto de la presentación, algunas personas han
hecho preguntas o externado las mismas dudas. ¿Qué tiene
de malo tener personas como ejemplos a seguir o como
influencias positivas (tales como cónyuges, padres, hijos,
hermanos, etc.) ubicadas en la línea de las 50 yardas en en
nuestro corazón? Mi respuesta a esta pregunta , que toma
por sorpresa a muchos, es contundente.
Sólo Dios es digno de sentarse en el mejor sitio e
nuestros corazones. La gente que dice ser critiana debe
instalar a Cristo en la línea de las 50 yardas. Colocar a
cualquier otra persona en este sitio provoca un caos
invisible.
Cuando uno desaloja al Espíritu Santo de su posición en
nuestro corazón, nuestra vida interior cristiana se vuelve al
menos mediocre. ¿Qué hacer para corregir esta situación?
La respuesta la tenemos en Colosenses 1:18, en que el
apóstol Pablo proclama que Jesús debe ocupar el primer
lugar en nuestras vidas.
Desgraciadamente, nosotros creamos una especie de
Valle de la Muerte cuando permitimos que nuestros seres
queridos se ubiquen en la parte más delicada de quiénes
somos. Los siguientes tres ejemplos ilustran este concepto.
El primer ejemplo toma el caso de una esposa del
pastor de una iglesia grande de una de las denominaciones
principales. La primera vez que conocí a este persona, la
depresión que padecía era tan severa que casi no podía
funcionar.. Después de 5 sesiones de consejería, su
depresión seguía igual.
Cuando le presenté el concepto de La Tribuna,
inmediatamente empezó a llorar. Este concepto le tocó un
nervio sensible en su corazón. La iglesia en la que trabajaba
su esposo obraba bajo una tradición histórica muy fuerte,
pero afectado negativamente por uno de los líderes
principales, que era una persona irascible y de mente
cerrada.
La esposa era de un espíritu muy creativo, pero quedó
intimidada y desmoralizada por este hombre inescrupuloso
e insensible, a quien había permitido que se sentara en la
Tribuna de su subconsciente. Cuando sus facultades
mentales afectadas por su depresión se cerraron, no se
daba cuenta del daño emocional que le causaron su ira y su
falta de perdón.
Se puso a realinear sus prioridades emocionales, y así
pudo enfrentar su espíritu amargo y decidió perdonar a esta
persona. Fue un momento muy emotivo cuando
mentalmente lo tomó de la mano y lo llevó fuera de
latribuna.
El segundo ejemplo es de un hombre que durante años
fue víctima de abuso verbal por parte de su esposa. Cuando
lo vi por primera vez, ya había sido hospitalizado dos veces,
había ido a consulta con varios siquiatras, había tomado
numerosas medicinas antidepresivas, y se había sometido a
terapia de choques eléctricos
Cuando escuchó el concepto de la Tribuna, su depresión
mejoró significativa-mente durante las siguientes tres
semanas. Su expresión facial se iluminó en el momento en
que tomó a su esposa de la mano y la condujo fuera de la
tribuna.
Como ella ya no estaba en la línea de las 50 yardas, ya
pudo permitir que el Espíritu Santo sanara su fuero interno
para que él pudiera tratar con sus pérdidas, soltando su ira
y desarrollando nuevas formas de pensamiento. En
consecuencia pudo enfrentarse a su esposa, liberándose de
su control abusivo. Hasta la fecha, no ha vuelto a caer en
depresión.
El tercer ejemplo es de una muchacha de unos
veintitantos años, que estaba atrapada al vivir junta con su
novio, en una relación disfuncional. A él le gustaba ir a
fiestas y era terriblemente haragán. Habitualmente la
criticaba y vivía a expensas de ella.
Aunque ella había sido criada en un hogar cristiano, se
había apartado de su relación con Dios. Como tenía tres
años en esta relación desagradable, una parte de su ser se
sentía obligada a quedarse en ella.
La depresión le nubló su perspectiva, y simplemente no
podía tomar la decisión de dejar la relación. Cuando le
mostré el concepto de la tribuna, se acordó de ese viejo
refrán, que no podía ver el bosque por los árboles.
De repente, se le abrieron los ojos, y pudo conducir a su
novio fuera de la tribuna, de esa forma abriendo paso a una
mejor relación con Dios. Trabajó sus pérdidas, desarrolló
nuevos patrones de pensamiento, descubrió que tenía ira
suprimida, y con el tiempo tuvo la valentía de acabar con la
relación. Después conoció a un joven responsable y de ideas
similares a las de ella. Se enamoró y se casó con un
compañero mucho más idóneo.
Como el concepto de la Tribuna es aplicable a todos
nosotros, quiero compartir un ejemplo personal simple que
no se refiere a la depresión. En el caso mío, mi padre y mi
hermano mayor figuraban entre los espectadores de mi
tribuna. Ellos tenían puestos de oficina, pero yo trabajaba
afuera.
Tanto mi padre como mi hermano se vestían en ropa
apropiada para la oficina: camisas blancas de manga larga,
y yo usaba camisas de manga corta de diversos colores.
Después de mentalmente escoltarlos fuera de mi tribuna,
pensé en la posibilidad de usar camisas blancas de manga
larga.
Como yo era pastor, tuve muchas oportunidades de
experimentar con cambios en mi vestimenta. Para mi
sorpresa, me sentí bien con el cambio.
Conforme vamos trabajando nuestros asuntos en la
tribuna, debemos mantener en mente cuatro cosas:
Primero, La línea de las 50 yardas representa la parte más
íntima y delicada de nuestro ser. Segundo, sólo Dios mismo
(Padre, Hijo y Espíritu Santo) debe ocupar este sitio tan
privilegiado. Cualquier otro, creará un desequilibrio en
nuestras relaciones, los que nos conducirá un valle de la
muerte espiritual.
Tercero, cuando un padre ejerce una influencia negativa,
la tendencia natural del hijo es ir en dirección opuesta.
Quita a ese padre o esa madre de la tribuna, y permite que
Dios crea un nuevo comienzo libre de culpabilidad.
Cuarto, Recuerda que la conciencia de la existencia de la
tribunay su adecuado mantenimiento requiere de práctica.
Yo recibí el concepto de la teoría de la tribuna en 1998.
Catorce años después, repetidamente me encuentro que he
permitido que otros ocupen un lugar en mi tribuna.
Cuando me doy cuenta de estos reveses, simplemente
los quito, pide a Dios perdón y permito que su Espíritu llene
el vacío en mi fuero interno. Si no tenemos bien definido
nuestra lealtad, nuestro fuero interno perderá la
oportunidad diaria de sentir la paz verdadera y escuchar la
voz tierna y envolvente de Dios.
Capítulo 11
Salud interior
INDISPENSABLE EN NUESTRO CRECIMIENTO COMO DISCÍPULOS
Hace once años, compartí con un pastor colega una idea
para un sermón referente al Salmo 46:10. Seis meses
después, yo estaba en medio de uno de mis ataques
depresivos más severos. Estaba sentado en un hospital en
la sala de espera, tratando de consolar a otros, cuando el
mismo pastor pasó enfrente de mí, y me susurró en el oído.
Aún inmerso en la oscuridad de mi condición, lo que me
susurró penetró la oscuridad y tocó mi corazón.
Cuando comenzaba a tomar antidepresivos, me
preguntaba si esos medicamentos podían ponerle freno a mi
depresión. Desde entonces he aprendido que, mientras los
medicamentos ayudan a equilibrar mi ánimo, por sí solos no
pueden calmar mi fuero interno.
Las personas necesitan algo más allá de ellos mismos
para limpiar los desechos residuales de la depresión. El
Salmo 46:10 vino a ser ese algo para mí; al ser el
fundamento a partir del cual Dios está sanando y
reconstruyendo mi fuero interno.
La primera parte del Salmo 46:10 dice: “Estad quietos y
sabed que yo soy Dios”. El modo imperativo para las
palabras “Estén quietos, y sepan que Yo soy Dios. El
significado del hebreo podría decirse así: Para todos los que
se colocan en contra de Dios: depongan sus armas y dense
cuenta de que no pueden ganar.
En algún momento en nuestras vidas todos necesitamos
deponer nuestras armas; echar una mirada larga y amorosa
a Dios, y aceptar el hecho de que Él está en control. Esto
permite que Él empiece el proceso de aquietar nuestro fuero
interno, susurrando Su amor a nuestro ser más íntimo.
Yo me empeñé en ser un recipiente diario de ese amor
susurrado, y comencé a entrar en mis tiempos a solas con
Dios sin una agenda, sin ninguna motivación oculta. Me
concentraba en estarme quieto, y empecé a oír su amor
susurrado. Con el tiempo, el Espíritu Santo empezó a usar
esta disciplina espiritual para enseñarme la importancia de
construir la salud interior.
Durante la mayor parte de mi vida, he sido bombardeado
con la necesidad de tener salud física. Y si bien es cierto
que la salud física es clave para nuestro bienestar integral,
la salud interior es la clave para crecer espiritualmente. Dios
me ha enseñado un principio bastante simple ¿cómo puede
Él confiar en mí con cosas externas en su Reino si no existe
la salud interior?
Dios anhela que todos nosotros sintamos ese murmullo
de amor. Es la puerta de entrada al crecimiento y la
intimidad con él.
En Juan 15:15, Jesús específicamente nos llama sus
amigos. Al principio la idea de que Jesús deseaba ser mi
amigo me era curioso. Con montañas de auto-condenación
y auto-odio obrando dentro de mí, me era difícil verme
como un amigo digno para Él. Al mismo tiempo, me sentí
indigno para pedirle que me removiera la negatividad.
Desde un punto de vista humano, mi dilema intensificó
cuando meditaba sobre esta pregunta: ¿Podría yo alguna
vez permitir que una persona se me acerque si pensara que
esa persona en el fondo no me estimaba? Y al meditar sobre
si Dios me estimaba o no, tengo que admitir que pensé que
Dios no me estimaba.
En el subconsciente, yo creía que para Jesús era
imposible que me estimara con mi naturaleza pecaminosa.
Al caer en esta engaño, mantuve a Dios a una distancia de
mí.
Era mucho más fácil para mí creer que Dios me amaba
en lugar de Dios me estimaba. En mi niñez en un hogar
cristiano, constantemente se me insistía en que Dios me
amaba. Por lo tanto, me era fácil responder afirmativamente
a la pregunta de si sentía que Dios me amaba.
Muchas veces he preguntado a diferentes personas si
Dios les ama. Y la otra pregunta, ¿Dios te estima?
La mayoría de la gente responde que Sí a la primera
pregunta, pero casi la totalidad contesta que No a la
segunda. Entonces le doy seguimiento y hago la otra
pregunta que me atormentó por tanto tiempo: ¿A cuántas
personas permitiríamos acercarse a nosotros, si pensamos
que no nos estima?
Como era de esperarse, no hubo respuestas a esta
pregunta. Y aquí era donde yo podía compartir lo erróneo de
mi creencia del pasado, y ayudar a esa gente a darse
cuenta que Jesús sí les valoraba.
Muchos cristianos cantan el himno que reza: “Oh que
amigo nos es Cristo” pero no absorben el verdadero
significado del himno. Para mí ha sido un gran privilegio ver
a Dios transformar gente quebrantada hasta que aceptan la
realidad de que Jesús es verdaderamente su mejor amigo.
Conforme vamos creciendo en nuestra amistad con Jesús,
no podemos dejar de percibir su gran humildad. Al crecer en
intimidad, más claramente vemos esa humildad como su
principal virtud, que es fuente de todas las demás virtudes.
Para poder comprender la humildad, debemos vencer a
la soberbia que llevamos en el inconsciente, que siempre
oculta esta sublime virtud. Alrededor del Siglo Sexto, los
siete pecados capitales (soberbia, envidia, ira, pereza,
codicia, glotonería y lujuria) fueron adoptados dentro de la
fe cristiana como los siete cánceres, y así reforzaron el
poder del pecado, extrujando nuestros deseos, y señalando
el camino hacia deleites venenosos.
De los siete pecados, la soberbia es la más venenosa,
porque posiciona al individuo al nivel de Dios mismo. Nos
empodera a dictar nuestro futuro y formular nuestras
propias reglas. La soberbia se adhiere y se enreda entre los
otros seis pecados, incrementando el propio poder de cada
uno. En Estados Unidos, para nuestro menoscabo, la
sociedad ha elevado a la soberbia hasta convertirla en
virtud para mucha gente.
Una parte de nuestra soberbia oculta busca evitar el
dolor; especialmente cuando hay de por medio otros
factores adyacentes. A menudo, las personas deprimidas
niegan la realidad de lo serio de su condición. Conforme la
depresión va aumentando, el individuo deprimido es
expuesto a la parte horrible de la naturaleza pecaminosa, lo
cual conlleva a un sentido extremo de vergüenza.
La inmensa mayoría de personas deprimidas sienten que
Dios las ha abandonado. Resulta difícil comprender que Dios
está en un proceso de refinar el fuero interno de la persona.
Sólo hay un poder en todo el universo que puede suplantar
la soberbia – la humildad.
La Biblia nos dice que para ser discípulo de Jesús, uno
debe renunciar a sus propios intereses, tomar su cruz
diariamente y seguirlo a Él. En otras palabras, uno debe
confiar en Dios para que Su Poder nos ayude a abandonar
nuestro egoísmo y permitir que el Espíritu Santo llene el
vacío.
Jesús modelaba la humildad diariamente, y su mensaje
de salvación para la humanidad está permeado en
humildad. Como discípulos cristianos, nosotros debemos
tomar la humildad para convertirla en nuestra principal
virtud. Cuando aprendemos a hacer esto, viene una
transformación básica en nosotros.
De repente, la vida, en que siempre nosotros mismos
éramos el principal protagonista, empieza a desmoronarse,
y se convierte en un soplo de aire fresco al cambiar el foco
de nosotros mismos a Jesús y servir a Su creación.
Para nosotros que hemos sufrido de la depresión, podría
ser que parte de nuestra misión dentro del Reino de Dios
sea la de ayudar a un hermano o una hermana que está
atravesando por la adversidad. Proverbios 17:17 dice: “En
todo tiempo ama el amigo, Y el hermano nace para tiempo
de angustia.” Alguien que ya ha atravesado el difícil camino
de la adversidad, a menudo es el mejor consolador.
La gente deprimida necesita ser animada.; si no, cae
víctima de gente bien intencionada con mensajes
equivocados. En Proverbios 25:20 se nos advierte contra
tales mensajes equivocados: “Como el que se quita la ropa
en día de frío, o como el vinagre sobre la lejía, Es el que
canta canciones a un corazón afligido.”
Para los que no han sufrido de depresión, tengan cuidado
con las palabras usadas y su actitud cuando tratan con una
persona amada o un amigo deprimidos. Una actitud
demasiado alegre puede interpretarse como una actitud
frívola, que lo alejará aún más.
Durante los primeros cuatro años de mi relación personal
con Jesús (antes de padecer de la depresión), yo sentí júbilo
irrestricto. En retrospectiva, la profundidad de mi
discipulado era poca, a pesar de mi entusiasmo desmedido.
Ahora, habiendo sufrido diversos ataques depresivos, mi
discipulado es ahora más amplio y más profundo.
Creo profundamente en el mensaje del Salmo 1:3 y
Jeremías 17:8, cuando describen un árbol plantado junto a
aguas vivientes, y cuyas ramas se mantienen verdes y
producen abundante fruta, aun cuando hay sequía.. Las
palabras simples pero profundas contenidas en 2 Corintios
4:7 han germinado y han echado hondas raíces en mi
corazón.
Pero este tesoro tan preciado, o sea, esa luz y poder que
brilla dentro de nosotros, se almacena en contenedores
perecederos, esto es, en nuestros débiles cuerpos. Así todos
pueden ver que este poder glorioso proviene de Dios y no
es de nosotros.
Consistentemente, el oír de Dios me ha permitido aceptar
de todo corazón la amistad de Jesús, lo cual me ha
enseñado que debo mantener la humildad como mi virtud
principal.
Cuando escogemos la virtud diariamente, el Espíritu
Santo me empodera a hacer amistad y consolar a otros. In
todo esto, Dios continúa desarrollando mi salud interior.
Tercera Parte
Amada Iglesia,
Por favor, acércate; te necesitamos
Capítulo 12
¡Por favor, Pastor!
SU CONGREGACIÓN NECESITA RECONOCIMIENTO Y APOYO
¡Qué gran regalo sería que los que integramos la
comunidad cristiana pudiéramos unirnos para colaborar en
el proceso de consolación! Cuando los pastores de distintas
congregaciones pueden combinar sus esfuerzos junto con
miembros de familias, médicos, consejeros, y gente con
vocación misionera, puede resultar una sinergía que es
tanto holística como creativa.
La misión de la iglesia con respecto al trauma emocional
puede ser fomentada y volverse fructífera. Como
sobreviviente que soy de cinco depresiones clínicas, sería
muy gratificante contemplar a la iglesia incursionar en la
arena de la salud mental, y a través del liderazgo del
Espíritu Santo y nuestra amistad, convertirse en una pieza
vital en el proceso de sanidad.
Como expastor de una iglesia local, comprendo cuál es la
dinámica a la que los pastores se enfrentan. Cuando un 60%
de la congregación no comprende que el restante 40%
están lidiando con factores emocionales, no es fácil
convencer al grupo no afectado de que hay una verdadera
necesidad para establecer un ministerio especializado para
tal situación.
Yo también entiendo que hay cierta fricción entre lo que
los pastores perciben es su papel, y el papel que sus
feligreses consideran debe ser. Algunos pastores creen,
erróneamente, que ellos son los únicos que están equipados
espiritual y emocionalmente para ayudar a la gente
desesperada. Igualmente, mucha gente laica cree que los
pastores deben ser la única fuente de consolación espiritual.
En algunas iglesias, la depresión y la ansiedad son
considerados anatema – al igual como el divorcio era visto
hace tiempo. Desgraciadamente, todavía hay grupos dentro
de ciertas denominaciones que siguen tratando a las
personas divorciadas como ciudadanos de segunda clase, a
pesar de que un 55% de la población adulta han pasado por
un divorcio.
En su libro, Preacher Behave (Pastor, Compórtate) J. Clark
Hensley escribe acerca de los intocables:
Alguien alguna vez dijo que el ejército del Señor es
el único en que fusilan a los heridos. Lo dicen en
relación al tratamiento que dan pastores y
miembros de congregaciones a los alcohólicos,
divorciados y otros que integran lo que la iglesia
considera es su “colonia de leprosos”, o sea, los
intocables. Muchas han sido las veces que he
escuchado el lamento de una persona divorciada:
“encuentro que no tengo ni un amigo cristiano
dentro de mi iglesia, alguien que puede acercarse a
mí o a quien yo me pueda acercar y que comprende
cuáles son mis necesidades. Mi pastor me evita, mi
maestro de escuela dominical me presta poca
atención. En momentos en que tanto necesito de
una persona, parece que no hay nadie a quien
pueda acudir.” Si esos casos fueran esporádicos,
serían importantes, pero la verdad es que son muy
comunes. “Hermanos, si ven que alguien ha caído
en algún pecado, ustedes que son espirituales
deben ayudarlo a corregirse. Pero háganlo
amablemente; y que cada cual tenga mucho
cuidado, no suceda que él también sea puesto a
prueba” (Gálatas 6:1). Puede ser que la clave de
esto es “ustedes que son espirituales”. Es
imperdonable descuidar a aquellos que están en la
colonia de leprosos. Jesús los tocó. Y si Jesús los
tocó, con más razón el pastor puede hacerse
disponible para ellos. ¿Qué se les puede decir?
¿Sería mejor no decir nada? Excepto: “Estoy orando
por ti” “Lo siento mucho” “Tú eres importante para
mí” “¿Hay algo que puedo hacer?” “Estoy listo para
escucharte – llorar contigo – orar contigo.”
Hoy en día, por la gracia de Dios, cada vez hay más
iglesias que tratan a sus intocables con gracia y dignidad.
Pero mientras el divorcio y las adicciones se han vuelto el
foco de los grupos de discipulado en la iglesia, la depresión
y la ansiedad han sido dejados en gran parte para los
profesionales en la materia. Pero al hacer amistad con los
deprimidos, la iglesia puede extender el ámbito de su
misión.
EL PAPEL DE LA CONSEJERÍA PASTORAL
La consejería pastoral se ha convertido en un factor muy
importante en el que los servicios profesionales de
consejería. Grupos cristianos como la Ascociación
Americana de Consejeros Cristianos (AACC) son consejeros
profesionales con licencia que suman miles de miembros
por todos los Estados Unidos.
En cambio, los pastores de iglesias locales,
particularmente de pequeño a mediano tamaño, no están
sometidos a un código de ética específico. Es más, una
posición teológica rígida puede complicar la definición de
quien es, y quien no es, consejero.
Por ejemplo, algunos pastores creen que el estudio
bíblico es el único método para lidiar con la gente en
problemas. Otros pastores creen que si la denominación no
está involucrada en el proceso de consejería, los consejeros
están a la deriva. Otros más optan por salirse del proceso,
con la excusa de que no tienen el don. Optan por mandar a
sus feligreses a los terapistas profesionales. Algunos
pastores se enfocan en los problemas; otros en las
soluciones. Basado en mi propia experiencia, la consejería
pastoral enfocada a las soluciones es más efectiva que la
otra.
En su libro Solution-Focused Pastoral Counseling
(Consejería Pastoral enfocada a las Soluciones), el Dr.
Charles E, Kollar ofrece estos lineamientos para pastores
que aconsejan:
1. Sea guiado por un código teórico de formación
de identidad y unos supuestos terapéuticos.
2. Los derechos del aconsejado son primordiales.
3. Absténgase de relaciones duales. Esté consciente
de sus limitaciones.
4. La consejería debe ser confidencial.
5. Asegúrese de que el aconsejado conoce las
responsabilidades o limitaciones de la relación de
consejería.
6. El consejero no debe involucrarse romántica o
sexualmente con el aconsejado.
7. No diagnostique ni use procedimientos para los
que no ha recibido capacitación profesional.
Estos lineamientos de Kollar son similares a los que están
en vigor para los consejeros profesionales. Hasta cierto
punto, sus siete lineamientos están cubiertos en las
regulaciones que gobiernan a los consejeros profesionales.
Aunque los pastores desempeñan papeles más limitados
en sus tareas de consejería, están en una posición crucial
para animar a las iglesias locales a acercarse a otras partes
del cuerpo de Cristo, como son médicos cristianos y
consejeros. La consejería enfocada a las soluciones impone
la necesidad para los pastores a buscar soluciones en dos o
tres sesiones. Si después de esto, la consejería resulta ser
insuficiente, se pueden referir los casos a consejeros
profesionales cristianos, que poseen la capacitación y los
conocimientos para tratar los casos que reciban.
Mi experiencia como pastor me ha enseñado que el
llamado de un pastor es de naturaleza diversificada y de
labor intensificada: estudio regular, discipulado, visitación,
bautismos, y la conducción de matrimonios y funerales. Con
una descripción de funciones tan variada, muchos pastores
simplemente carecen de tiempo para brindar consejería
pastoral a fondo.
Por esa razón, quiero animar a los pastores que intentan
acercarse a las personas deprimidas, que compartan el
compromiso con laicos estratégicos idóneos (2 Corintios 1:3-
4) para que éstos asuman la tarea de lidiar con los
problemas emocionales de sus congregaciones. Los laicos
que estén dotados de los dones espirituales y que tengan
experiencia pueden asumir una parte de la carga cuando
asumen un papel más importante en el ministerio de las
personas deprimidas o ansiosas. En última instancia, los
pastores pueden empoderar a los laicos a convertirse en
cuidadores, al animarlos en ese sentido. La preparación que
se imparta forma parte integral del esfuerzo compasivo de
la iglesia en el Siglo XXI.
CONCRETANDO EL CONCEPTO DE MINISTERIO EN LA IGLESIA LOCAL
La función de buscar la amistad y consolar a la gente
deprimida puede asentarse en la iglesia local mediante el
discipulado. La gente deprimida puede beneficiarse
mediante el tratamiento en las siguientes cinco áreas:
1. Aprender a integrar la fe con el dolor.
2. Sentir personalmente la sanidad emocional.
3. Crecer y madurar como discípulos.
4. Equiparse para comunicar el evangelio en forma
más efectiva y significativa.
5. Refinar el propósito de sus vidas.
En Proverbios 13:20 se nos dice que quien camina con
sabios se volverá sabio. Aquéllos dentro de la congregación
que se comprometen a ayudar a la gente deprimida deben
ser ejemplos de salud y honradez emocional. Por medio del
poder del Espíritu Santo, esas personas pueden comunicar
con autenticidad, y así crear una comunidad espiritual con
quienes están ayudando, y servir de conducto de la
compasión de Dios.
Muchos tienen conciencia del dicho que las iglesias son
hoteles para santos, en lugar de ser hospitales para
pecadores. Las personas involucradas en este ministerio
pueden lograr que las iglesias sean hospitales tanto para los
santos como para los pecadores. Y las iglesias pueden
asumir un papel de liderazgo al desarrollar a sus laicos
educados y compasivos para entrabar amistad con las
personas deprimidas.
En su libro Una Iglesia con Propósito, Rick Warren, Pastor
encargado de la iglesia Saddlebrook Community formula
cinco preguntas con respecto a los programas d Educación
Cristiana y Discipulado:
1. ¿Está la gente aprendiendo el contenido y
significado de la Biblia?
2. ¿Tiene la gente una idea más clara de la
perspectiva de Dios sobre ellos mismos, sobre la
vida y sobre otras personas?
3. ¿Están los valores de la gente alineándose cada
vez más con los valores de Dios?
4. ¿Está la gente calificándose cada vez más en el
servicio a Dios?
5. ¿Está la gente pareciéndose cada vez más a
Cristo?
El crecimiento en estas cinco áreas es crucial para una
vida saludable de la iglesia, y el entablar amistad con
personas deprimidas a través de Cristo indudablemente
abarca las categorías mencionadas.
NÚMEROS IMPRESIONANTES
En el 2008, 57.7 millones de estadunidenses de 18 años
en adelante sufrían de desórdenes mentales serios
(incluyendo depresión aguda, síndrome bipolar,
esquizofrenia, desorden distímico y ansiedad) en algún
momento de sus vidas. La Organización Mundial de la Salud
informa que: “en Estados Unidos y Canadá, las
enfermedades mentales constituyen la primera causa de
discapacidad para gente entre las edades de 15 a 44 años.”
El Capítulo 14 de este libro sirve como una primera
referencia describiendo los diferentes tipos de depresión.
UNA INVITACIÓN PERSONAL A LOS PASTORES
¿Dónde cabe la gente con discapacidades dentro del
Reino de Dios? Jesús destinó las dos terceras partes de su
vida ministrando a los heridos y discapacitados.
Irónicamente, muchas de las iglesias contemporáneas no
hacen ningún esfuerzo por ministrar a ese mismo tipo de
gente. En lo referente al ministerio hacia las personas
deprimidas y ansiosas, el porcentaje es aún más bajo.
Lamentablemente, más de 30,000 personas por año se
suicidan en nuestra nación. Y un 90% de estas personas
tiene un desorden de estado de ánimo. Desgraciadamente,
nuestras prioridades como iglesia universal están
totalmente al revés. ¡Cada pastor debe ser animado para
luchar por que este estado de cosas se reverse, para la
gloria de Dios!
Capítulo 13
Muriendo en el Campo de
Batalla Emocional
DE MI CORAZÓN AL TUYO
Quiero hacer una apelación personal a todas aquellas
personas que están pensando en suicidarse. Como yo
estuve en esa misma situación, les ruego que me escuchen.
Primero que nada, el suicidio siempre es una solución
permanente a un problema temporal. Si estás en esta
situación tan horrible en este momento, la pregunta es,
¿qué fue lo que te trajo hasta este punto? ¿Estás tan
enojado con Dios y con la gente que te ha herido, que
quieres vengarte de ellos? ¿Honestamente piensas que tu
familia y tus amigos estarían mejor sin ti? Ambas ideas
tienen su origen en la ira destructiva y un egoísmo extremo.
En lugar de someterte a esos impulsos internos que a
gritos te dice que te suicides, ¡resiste la tentación! En Éxodo
34:7 se nos dice que nuestros pecados permanecen hasta la
tercera y cuarta generación. En otras palabras, todos los
miembros de tu familia, incluyendo la familia extendida
(tíos, tías, primos, etc.) serán afectados por tu acto egoísta
por tres o cuatro generaciones.
Desde el fondo de mi corazón, te suplico que no acabes
con tu vida. Más bien, busca ayuda. Dios te dio la vida, y es
Su derecho quitártela cuando Él lo estime conveniente. Si
Dios me pudo sostener a través de cinco crisis depresivas
que iban acompañados de pensamientos de suicidio, quiere
decir que Él es más que capaz para sostenerte a través de
la crisis actual. Dios te quiere ayudar. Por favor, ¡deja que lo
haga!
Para aquellas familias que han perdido un familiar por
suicidio, yo oro para que permitan que la misericordia de
Dios bañe y consuele sus corazones. Les animo para que
lean la sección sobre el contagio suicida para quizá evitar
otra tragedia.
Algunas personas luchan al pensar sobre cuál habrá sido
el destino final de sus seres queridos. Recuerden que
comoquiera el difunto por suicidio está en manos de un Dios
que es santo, justo y misericordioso. Sus caminos no son
nuestras caminos, y sus pensamientos no son nuestros
pensamientos. Sólo Él puede conocer el corazón de nuestros
seres queridos; así que, deja esa parte para Él.
Acércate conmigo para entablar amistad con la gente
deprimida. A continuación una información útil y
aleccionador sobre el suicidio:
HECHOS SOBRE EL SUICIDIO
El suicidio es el resultado aterrador y trágico de un 15%
de las depresiones. Las investigaciones demuestran que la
mayoría de las personas que acaban con sus vidas han
sufrido un desorden mental que ha sido diagnosticado o un
abuso de productos alucinantes. O las dos cosas. La
mayoría tienen una enfermedad depresiva.
El suicidio es una actuación compleja causada por una
combinación de factores. Los estudios indican que la forma
más efectiva para prevenir la actuación suicida es mediante
el diagnóstico tempranero, con intervención y tratamiento
de la depresión y cualquier otra enfermedad síquica.
La mayoría de la gente deprimida (alrededor de un 85%)
no se matan. Pero el 15% de la gente que logran acabar con
sus vidas es suficiente para demostrar que la depresión es
una condición mortal. Cualquier temor sobre la posibilidad
de suicidio debe ser tomado en serio, y debe ser evaluado
inmediatamente por un profesional calificado.
SEÑALES DE ADVERTENCIA
1. Cambios en el comportamiento, incluyendo los
hábitos de alimentación y de sueño.
2. Advertencias, menciones casuales, o temor al
suicidio.
3. Sentimientos de falta de esperanza o impotencia.
4. Obsequio de posesiones muy preciadas; hablar
de arreglos finales.
5. Intentos anteriores de suicidio.
FACTORES DE RIESGO
Los siguientes son algunos de los factores de riesgo que
pueden conducir al suicidio:
1. Uno o más episodios de desórdenes mentales o
abuso de sustancias.
2. Impulsividad.
3. Circunstancias adversas de la vida.
4. Historial familiar de los desórdenes anteriores.
5. Historial familiar de suicidio.
6. Violencia familiar, incluyendo abuso físico o
sexual.
7. Intentos anteriores de suicidio.
8. Presencia de armas de fuego en el hogar.
9. Encarcelamiento.
Exposición a comportamiento suicida de otras personas,
incluyendo familia, homólogos, o que figuraron en las
noticias o en historias ficticias.
COSTO A LA NACION
1. El suicidio acaba con la vida de unos 30,000
estadunidenses cada año.
2. En Estados Unidos, cada 18 minutos alguien se
quita la vida.
3. Todos los días unos 80 estadunidenses se quitan
la vida, y más de 1,900 personas visitan las salas
de emergencia por heridas causadas por ellas
mismas (según la encuesta nacional de servicios
ambulatorios de 706,000).
4. El suicidio ya es la causa No. 11 de muerte en
Estados Unidos.
5. Por cada dos víctimas de homicidio en los
Estados Unidos, hay tres que se suicidaron.
6. Actualmente ya las muertes por suicidio son el
doble de las causadas por el SIDA.
7. Entre 1952 y 1995, la incidencia de suicidio entre
los adolescentes y los adultos jóvenes casi se ha
triplicado.
8. En el mes anterior al suicidio, 75% de los adultos
mayores visitaron al médico.
9. Más de la mitad de todos los suicidios ocurren en
hombres adultos, entre los 25 y 65 años.
10. Muchos de los que intentan suicidarse nunca
buscan ayuda profesional.
11. Los hombres tienen 3 ó 4 veces más
probabilidades que las mujeres para tener éxito
en su intento de suicidio, porque usan métodos
más letales (armas de fuego, ahorcamiento,
etc.).
12. Más quinceañeros y adultos jóvenes mueren por
suicidio que por la totalidad combinada a raíz de
cáncer, enfermedades del corazón, SIDA,
defectos al nacer, embolia, pulmonía, influenza, y
enfermedades pulmonares crónicas.
CONTAGIO DEL SUICIDIO
El contagio del suicidio se refiere a los suicidios o
comportamientos suicidas dentro del grupo familiar o de los
homólogos, o por los informes mediáticos sobre el tema.
Todos ellos pueden incitar a los intentos de suicidio. La
exposición directa e indirecta al comportamiento suicida ha
sido demostrado ser un factor agravante para los intentos
de suicidio, sobre todo entre los adolescentes y los adultos
jóvenes.
El riesgo de contagio del suicidio es a menudo
incrementado por las noticias sensacionalistas, porque el
suicidio es el resultado de muchos factores complejos. Los
medios deben abstenerse de publicar explicaciones
demasiado simplísticas, como son eventos pasados
negativos o eventos estresantes extremos.
También los medios deben abstenerse de proporcionar
detalles minuciosos sobre el método de suicidio, para evitar
que otros lo copien. Tampoco los informes noticiosos deben
glorificar al suicida, ni que pudo llamar la atención sobre su
sensación de desesperanza.. En su lugar, deberían publicar
los números de las llamadas de emergencia para que las
personas puedan solicitar ayuda.
Después de estar expuesta a comportamientos de
intento de suicidio o suicidio dentro de la familia o grupo
homólogo, las personas en riesgo deben ser evaluadas por
un profesional en salud mental. Aquellas personas a quienes
se considera que tienen tendencia al suicidio deben ser
sometidas a una evaluación completa de su situación.
AYUDA Y PREVENCIÓN
Es un mito que hablar sobre el suicidio tienen por efecto
maximizar o minimizar las actuaciones tendientes a infligir
daño a su persona. Los que están en riesgo de suicidio a
menudo hablan sobre su muerte antes de matarse. La gente
en crisis podría no estar dispuesta a buscar ayuda por su
propia iniciativa. La gente deprimida debe ser recordada
que el tratamiento efectivo para la depresión existe y está
disponible.
PROGRAMAS DE PREVENCIÓN
Los estudios han demostrado que los programas exitosos
de prevención del suicidio rápidamente identifican las
enfermedades siquiátricas graves, y ayudan a los enfermos
a mejorar sus habilidades para superar, controlar la
agresión, y brindar terapia médica apropiada. Todos los
programas de prevención deben ser sujetos a estándares
rigurosos para medir la eficacia y la seguridad.
NOTA FINAL
En el epílogo de su libro Night Falls (La Caída de la
Noche) la sicóloga Kay Redfield Jamison escribe lo siguiente:
Al igual que muchos de mis colegas que estudian el
suicidio, he visto una y otra vez las limitaciones de
nuestra ciencia, y he tenido el privilegio de ver cuán
buenos son algunos de los doctores y horrorizada
por la insensibilidad y torpeza de otros. Mayormente
he estado impresionado por el poco valor que
nuestra sociedad pone en salvar vidas de aquellos
que están desesperados y quieren acabar con ellas.
Es una ilusión de la sociedad pensar que el suicidio
es un fenómeno raro. No lo es. Ciertamente las
enfermedades más cercanamente relacionadas al
suicidio no son tan raras. Son una condición
bastante común y contrario a lo que sucede con el
cáncer y las enfermedades cardiacas, afectan a los
jóvenes y los mata.
Esta cita de Jamison es una llamada de alerta para que
todos los cristianos reconozcan la dura realidad del suicidio.
También es una llamada de atención a la iglesia para que
ésta se involucre en la prevención del suicidio.
Capítulo 14
Guía Rápida de Referencia
LAS DIFERENTES FORMAS DE DEPRESIÓN
LA TRISTEZA NORMAL COMPARADO CON LA DEPRESIÓN
Todas las personas sienten tristeza de cuando en cuando,
y los sentimientos asociados con la depresión ciertamente
forman parte de esa experiencia. Pero no es normal que una
persona que está pasando por un periodo de tristeza se
entristezca tanto que pierde interés sin ninguna razón en
actividades placenteras.
La depresión clínica no es un sentimiento pasajero de
tristeza ni es una señal de debilidad personal. Tampoco
puede ser superada por pura fuerza de voluntad. La
depresión puede durar meses o inclusive, años. Si no se le
da tratamiento, los efectos pueden ser de relaciones
personales trastornadas, pérdida de productividad
profesional, o hasta una incapacidad completa o inclusive la
muerte.
El Textbook of Psychiatry (Libra de Texto sobre Siquiatría)
hace una descripción general de las características de la
depresión:
La depresión es un término que abarca desde
estados de ánimo temporales que son concordantes
con la vida misma, hasta síndromes de severidad
aguda, de duración y señales asociadas y síntomas
que son marcadamente diferentes de las normales.
El luto y el duelo incluyen factores del síndrome de
la depresión, pero que son menos dominantes y son
de duración limitada.
Los efectos clínicos de la depresión se agrupan en 4
categorías principales:
1. Estado de ánimo afectivo: Triste,
desanimado, vacío, preocupado, indiferente,
irritable
2. Cognición: Pérdida de interés, dificultad para
concentrarse, baja autoestima, pensamientos
negativos, falta de decisión, vergüenza, ideas
sobre suicidio, alucinaciones, sentido de
engaño
3. Comportamiento. Agitación o retardo
sicomotor, llanto, retirada social, dependencia,
suicidio.
4. Estado físico somático. Trastornos en el
sueño (insomnia o hipersomnia), fatiga,
disminución o aumento del apetito, aumento o
disminución del peso, dolor, problemas
gastrointestinales, disminución del líbido.
LAS DIFERENTES FORMAS DE DEPRESIÓN
La depresión se presenta bajo múltiples y complicadas
caras, y confunde a aquéllos que tratan de dilucidarlas. La
depresión se puede dividir en dos clases principales:
situacionales y biológicas.
LA DEPRESIÓN SITUACIONAL
La depresión situacional proviene de la reacción de la
persona por pérdidas sufridas que alteran directamente sus
patrones de pensamiento, y también afectan
transitoriamente su sueño, su energía, su apetito y su
entusiasmo. La mayoría de la gente sufre una o más
depresiones situacionales en algún momento en sus vidas.
La depresión situacional normalmente no requiere de
medicación, pero la terapia sicológica y la consejería
podrían ser de utilidad. En algunos casos, las bajas
situacionales pueden volverse depresiones biológicas, sobre
todo si las pérdidas son ignoradas y los conflictos internos
no son atendidos.
LA DEPRESIÓN BIOLÓGICA
La depresión biológica, también conocida como episodios
depresivos agudos, resulta de desbalances químicos. Para
estos casos, es imprescindible una combinación de
medicación y terapia/consejería.
Mucha gente deprimida habla de sentir una gran nube
negra que se abalanza sobre sus cabezas. Si la persona
siente la presencia de la nube negra, por una parte del día,
podría tratarse de depresión situacional. Pero en el caso de
la depresión biológica, la nube negra es un factor presente
en la mayor parte del día, aunque podría ser que a ciertas
horas del día la persona podría sentirse más deprimida,
especialmente en tempranas horas de la mañana.
DESORDEN DISTÍMICO
La distimia es una forma menos severa, pero crónica, de
la depresión. Los síntomas parece que duran alrededor de
por lo menos dos años, y muchas veces por periodos aún
más largos. Aunque los síntomas son menos severos que los
de la depresión, pueden tener un efecto más dañino, por el
largo periodo de la enfermedad. Al sufrir de distimia, la
persona puede perder interés en las actividades normales,
sentirse desesperanzados, perder productividad y tener una
muy baja autoestima. La gente con distimia se les considera
como ser excesivamente crítica, siempre quejándose e
incapaz de divertirse.
EL DESORDEN ESTACIONAL AFECTIVA
El desorden estacional afectiva es un tipo de depresión
que ocurre en la misma época cada año. Si tú eres como la
mayor parte de las personas con este desorden, tus
síntomas aparecen en el otoño y continúan durante los
meses de invierno, socavando tu energía y dándote
arranques de temperamento depresivos. En otros casos, el
desorden depresivo estacional puede afectar en la
primavera o principios del verano. El tratamiento incluye
terapia liviana (como luminoterapia), terapia sicológica o
tratamiento con medicamentos. El consejo es que no trates
de ignorar esas sensaciones anuales como algo que tú
mismo debes superar. Toma los pasos necesarios para
mantener el equilibrio de tu temperamento y tu motivación
durante todo el año.
DESORDEN BIPOLAR I
El término desorden bipolar es sinónimo de desorden
depresivo maniaco. Por definición, el término bipolar
significa de dos polos, lo maniaco en un extremo y la
depresión en el otro. Los criterios para detectar la presencia
de un episodio bipolar son definidos por el Manual de
Diagnóstico y Estadística de los Desórdenes Mentales,
Cuarta Edición, de la American Psychiatric Association
(Sociedad Americana de Siquiatría), y son los siguientes:
A. Un periodo definido de anormalidad y de estado de
ánimo acompañado de un temperamento irritable
con duración de una semana (o menos si el
paciente está hospitalizado).
B. Durante el periodo de trastorno de ánimo, la
presencia en forma significativa de tres (o más) de
los siguientes síntomas han estado presentes
persistentemente (cuatro si el estado de ánimo sólo
es irritable):
1. Una autoestima inflada o con síntomas de
grandeza.
2. Una disminuida necesidad de sueño (por
ejemplo, se siente descansado después de sólo
tres horas de sueño).
3. Mayor locuacidad o presión de seguir hablando.
4. Multitud de ideas y experiencias subjetivas que
señalan que los pensamientos están pasando en
alta velocidad, como torrente.
5. Distracción (la atención muy fácilmente se
desvía a estímulos externos irrelevantes o de
poca importancia).
6. Incremento en actividades tendientes a la
consecución de metas (sociales, de trabajo o
docentes o sexuales) o agitación sicomotor.
7. Involucramiento excesivo en actividades
placenteras que tienen un potencial de
consecuencias dolorosas. (por ej., una actividad
de compras excesivas, indiscreciones sexuales, o
inversiones tontas en negocios dudosos).
DESORDEN BIPOLAR II
La principal diferencia entre los desórdenes bipolares I y
II es que en este último, la magnitud del ánimo elevado es
menos intensa. La persona que sufre de desorden bipolar II
siente los arranques depresivos igualmente intensos, pero
en lugar de ser episodios maniacos, lo que siente son
episodios hipomaniacos – o sea, estados de ánimo
inusualmente elevados pero no tan intensos como las
manías intensas. En otras palabras, la necesidad disminuida
de sueño, pensamientos apresurados, la grandiosidad, la
impulsividad, la agitación/euforia, etc., son menos intensos,
de ahí el término hipomanía.
Los criterios para detectar el Desorden Bipolar II son
los siguientes:
1. Presencia (o historia de) de uno o más episodios
depresivos mayores.
2. Presencia (o historia de) por lo menos un
episodio hipomaniaco.
3. Nunca ha habido presencia simultánea de
episodio maniaco o episodio mixto (o sea,
cuando la persona está llorando y tiene síntomas
de disforía junto con pensamientos apresurados
y energía excesiva al mismo tiempo).
4. Los síntomas expresados en los puntos A y B no
son mejor tipificados por el Desorden
Esquizoafectiva y no se imponen sobre la
esquizofrenia, el desorden de la
esquizofreniforma, el trastorno delirante o
desorden sicótico no especificado anteriormente.
5. Los síntomas son causantes de angustia
clínicamente significativa, o impedimentos en
actividades sociales, ocupacionales u otras áreas
de actividad importantes.
TRASTORNO CICLOTÍMICO
Este desorden es un trastorno del estado de ánimo, que
causa altas y bajas emocionales, pero no son tan severos
como los ciclos de Bipolar I y Bipolar II.
Cuando una persona sufre de ciclotimia, su estado de
ánimo fluctúa notoriamente de su nivel normal. La persona
puede sentirse eufórica por un tiempo, seguido por
intervalos en que se siente deprimida. Entre ambos
extremos, la persona puede sentirse bien y estable.
Comparado con los síntomas Bipolar I y II, las altas y
bajas de la Ciclotimia son menos extremas. Pero aun así es
esencial buscar ayuda para manejar esos síntomas, porque
incrementan el riesgo de padecer los síntomas Bipolar I y II.
Cuando una persona padece de ciclotimia, normalmente
pueden funcionar en la vida cotidiana, aunque en forma
menos efectiva, porque lo impredecible de los cambios de
estado de ánimo pueden afectar su tren de vida, porque
nunca se sabe en qué momento cómo se va a sentir.
DEPRESIÓN POSPARTO
La depresión posparto biológico es un padecimiento que
puede afectar a cualquier mujer durante lo que debería ser
el momento más feliz de su ciclo vital – el nacimiento de su
hijo. El Centro MGH para la Salud Mental de la Mujer
informa:
Durante el periodo posparto, alrededor del 85% de
las mujeres siente algún tipo de irregularidad en su
estado de ánimo. La mayoría sufre de la tristeza de
posparto, cuyos síntomas son relativamente leves y
de poca duración. Estas mujeres no tanto sienten
tristeza como tal, sino que hablan de cambios en el
estado de ánimo, tendencia al llanto, ansiedad o
irritabilidad. Estos síntomas normalmente culminan
al cuarto o quinto día después del nacimiento y
duran de entre unas pocas horas o días, y
desaparecen a las dos semanas de haber dado a
luz. Pero la depresión posparto afecta alrededor del
10% a 15% de las mujeres. Mientras que la tristeza
de posparto no necesita de tratamiento , la
depresión posparto es seria, y debe ser tratada
como cualquier depresión profunda. La sicosis
posparto es la más seria de las condiciones de
posparto y afecta al 1.5% de las mujeres. Quienes
padecen de esta condición pierden el sentido de la
realidad.
LAS DEPRESIONES SITUACIONALES Y BIOLÓGICAS SON TRATABLES
Las depresiones situacionales y biológicas son tratables,
y aproximadamente el 85% de los pacientes responden
antes de un año. Lamentablemente, la mitad de la gente
que sufre de depresión no busca tratamiento.
Uno de cada dieciséis personas experimenta la depresión
biológica en el curso de su vida. Las mujeres son el doble de
vulnerables a padecer de depresión severa que los
hombres. Esto se debe a que las mujeres son doblemente
más propensas que los hombres, por la influencia de
influencias hormonales y genéticas, las cuales pueden
hacerlas más vulnerables.
Los estigmas de las sociedad juega un papel importante –
los hombres no reportan sus ataques de depresión porque
consideran que no es de hombres padecerlos. Pero la
frecuencia de la depresión la coloca entre las enfermedades
más frecuentes y debilitantes de todas las enfermedades.
UNA EPIDEMIA SILENCIOSA
La depresión ha sido descrita como la epidemia
silenciosa. No hay duda que las personas deprimidas se
retraen y se esconden, tal como describe el autor David
Hazard en su libro Breaking Free from Depression
(Liberándose de la Depresión):
Tomemos en cuenta que la depresión puede
permanecer oculta si tenemos la tendencia natural
de minimizar nuestros problemas y padecimientos.
Esto sucede muy a menudo con gente muy capaz.
Ocultamos nuestros problemas detrás de una
mascarilla de “Yo Puedo”. Seguimos adelante con
nuestras vidas diciéndonos: “Lo que estoy sintiendo
no es importante. Yo puedo manejarlo.” Para
algunos, éste es un hecho. Podemos manejar
muchas cosas. Pero cuando pensamos de esta
manera, nos ponemos en situación de manejar
demasiados estados de ánimo oscuras y
deprimentes, y hasta sentir que ese estado es
normal. Para entonces hemos perdido la noción de
que pudiéramos estar deprimidos.
Sin un conocimiento adecuado de lo que estamos
enfrentando, esta epidemia silenciosa va a continuar. Aun
en medio del dolor intenso, y aunque nos enfrentemos a la
realidad de que estas cosas no pasan rápido, la verdad es
que hay gran consuelo si entendemos el origen de la
depresión.
Conclusión
Una Nota Personal
Por la misericordia de Dios he escrito este libro como
alguien que ha sobrevivido numerosos ataques de
depresión. Dado que mi depresión es de naturaleza
recurrente y crónica, es necesario que ingiera
medicamentos recetados para mantenerme estable.
Considero que esos medicamentos son un don de Dios.
La sanidad que Jesús me ha dado a través de su Palabra
es evidente. Las personas que me han cuidado a través de
mi trayectoria y que fueron estratégicamente puestos ahí
por Dios, han sido un factor poderoso en mi recuperación.
La compatibilidad entre mi fe y los tratamientos médicos
disponibles me han liberado, permitiéndome trabajar y
amar.
El golpe tan poderoso que la depresión deja en nuestras
almas – la mente, las emociones y la voluntad – causa una
herida profunda, y dependiendo de la severidad, nos deja
hasta cierto punto emocionalmente discapacitados. Vivimos
en un mundo caído, lleno de personas heridas que
necesitan de alguien que les brinde amistad.
La realidad es que un 16% de la población en general
sentirá la depresión en algún momento durante sus vidas,
mientras que un 4% adicional sufrirá del desorden bipolar –
o sea, 20 de cada 100 personas. Si agregamos toda la gente
que lucha con las diferentes formas de ansiedad, los
números son impresionantes.
Gracias a Dios que no tenemos que luchar contra todo
esto solos. Si nos movemos con fe dentro de la infinita
misericordia de Dios, podemos confiar en sus tiempos
perfectos para traernos personas específicas. Cuando
estamos equipados con criterios sobre las diferentes formas
de pérdidas, y para cambiar nuestros patrones mentales
negativos, manejando la ira, practicando la compasión
saludable y cuidando nuestra tribuna, quedamos
preparados para consolar a otros, según nos dice la Palabra
en 2 Corintios 1:3-4.
CONVIRTIÉNDONOS EN PARTE DE LA SOLUCIÓN
Yo espero que estos conceptos que he compartido sobre
la depresión, permitan que el Espíritu Santo guíe a cada uno
de ustedes a ayudar a la gente atravesando por el dolor
emocional. La responsabilidad de ayudar a la gente
deprimida no debe necesariamente recaer solamente en los
médicos, los consejeros y los terapistas.
La meta no es tomar el lugar de los profesionales, sino
unirnos a ellos como cuidadores en el proceso de sanidad.
Juntos, podemos brindar una atmósfera de sanidad para la
gente deprimida, y más importante aún, permitir a Jesús a
revelar sus infinitas misericordias, su amor incondicional y
su santidad.
Conforme al Espíritu Santo les inspira en su misión tan
empática, que Dios les bendiga y proteja (Salmo 91). Aun en
los tiempos más oscuros, nuestro dolor hará su recorrido
completo y nos llevará más profundamente hacia adentro
del corazón de Dios.
BAÑADO EN SU MISERICORDIA (LAMENTACIONES 3:22)
GREG L. RUSS
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Sobre el autor
Greg L. Russ se graduó del Seminario de la Universidad
de Carolina del Sur en Nueva Orleans y del Seminario Fuller.
Realizó su doctorado bajo la tutela del Dr. Archibald Hart.
Conforme Dios iba sanando sus ataques de depresión, sintió
llamado a entablar amistad y consolar a otros enfermos de
este mal tan horrible. Al ofrecer este equipamiento a la
iglesia con estas percepciones prácticas, alberga la
esperanza de que esto la estimulará a unirse a las prácticas
de los profesionales médicos y similares, así como a los
consejeros , para formar todos parte del proceso de
sanidad. Él disfruta pasar tiempo con su familia, viendo
partidos de futbol y el avistando aves desde su patio
trasero. Junto con su esposa Miriam, vive en los alrededores
de Greenville, Carolina del Sur.
TRADUCIDO POR MIKE GARRETT
Mike Garrett es nacido en Uruguay, casado en México y
vive en Costa Rica donde pastorea y sirve en el Reino de
Dios con su esposa Kathy. Tiene dos hijos — una es
misionera de carrera en Mexico y el otro es pastor en Costa
Rica — y muchos hijos y nietos afectivos.
Para obtener más información sobre
Greg L. Russ
&
¡SOCORRO! ALGUIEN A QUIEN AMO ESTA
DEPRIMIDO
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AMBASSADOR INTERNATIONAL
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