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MIRANDA BUGUENO - O Que Esperar de Um Diccionario Monolingue

Este documento discute los elementos clave de un diccionario monolingüe y los problemas comunes que presentan, con un enfoque en el diccionario de la Real Academia Española. Explica que un diccionario monolingüe debe definirse por su macroestructura, microestructura y medioestructura. También debe decidir si se enfoca en la sincronía o diacronía y si da prioridad al significante o significado. No es posible incluir todas las palabras de una lengua en un diccionario, por lo que se debe seleccionar un corpus lé

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MIRANDA BUGUENO - O Que Esperar de Um Diccionario Monolingue

Este documento discute los elementos clave de un diccionario monolingüe y los problemas comunes que presentan, con un enfoque en el diccionario de la Real Academia Española. Explica que un diccionario monolingüe debe definirse por su macroestructura, microestructura y medioestructura. También debe decidir si se enfoca en la sincronía o diacronía y si da prioridad al significante o significado. No es posible incluir todas las palabras de una lengua en un diccionario, por lo que se debe seleccionar un corpus lé

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Revista Língua & Literatura 97

Cómo leer y qué esperar de un diccionario monolingüe


(con especial atención a los diccionarios del español)
Félix Bugueño Miranda*

Resumo: O trabalho apresenta os traços 1 Introducción


essenciais que definem um dicionário
monolíngüe, assim como os problemas que A pesar del claro avance de la teoría
esses dicionários apresentam, especialmente metalexicográfica en las últimas décadas i,
o dicionário da Real Academia Española. todavía hoy es legítimo preguntarse si los
Palavras-chave: lexicografia “productos lexicográficos” que conforman la
monolíngüe – dicionário da língua – língua tradición lingüística hispánica cumplen
espanhola cabalmente con la misión que se le confiere a
un diccionario monolingüe.
Abstracts: This paper describes the Para adentrarnos en esta cuestión es
main features that define a monolingual necesario definir, sin embargo, cómo
dictionary; further, it describes the most encuadrar taxonómicamente un diccionario
common problems observed in this kind of de esta clase, es decir, qué parámetros
lexicographical text. The analysis is applied permiten definirlo como tal. En la
to the dictionary of the Real Academia metalexicografía contemporánea se han
Española. ensayado varios esquenas de clasificación,
Key-words: monolingual lexicography sin que ninguno de ellos resulte definitivo ni
– general dictionary – Spanish language conclusivo.
* Doutor em Romanística pela Universidade de Heidelberg, Alemanha. Professor Adjunto de Língua Espanhola
do Instituto de Letras da UFRGS.
98 Universidade Regional Integrada do Alto Uruguai e das Missões

Así, por ejemplo, un diccionario de la lengua dar cuenta no sólo de los orígenes de una
y un thesaurus ocupan en la taxonomía de palabra, sino que también de su historia. El
Hartmann, James (2001, s.v. typology) el FEW (1922 y ss.), el LEI (1989 y ss.), y
mismo espacio, mientras que en la parcialmente, DCECH (1980-1986) cumplen
clasificación de Martínez de Souza (1995, con esta exigencia. Por otro
s.v. diccionario) ocupan lugares diferentesii . lado, un lexicón como Gómez da Silva
A propósito de esto, Hartmann (2001: 69) (1988) no la cumple, y por ello es de una
sostiene que todo intento clasificatorio utilidad parcial. Allí donde sí es una ayuda es
dependerá fundamentalmente del objetivo en la información onomástica y
que tal taxonomía persiga; en otras palabras, toponomástica que proporciona.
no es posible generar una taxonomía En lo que respecta a diccionarios
completamente “objetiva”. En atención a históricos, citamos aquí los casos de DHL
estas consideraciones es que formulamos (1960 y ss.), para el español, y de Hou
nuestros propios parámetros de clasificación, (2001)v, para el portugués, que se comportan
basados en las siguientes dicotomías: también de alguna manera como diccionarios
1° sincronía / diacronía etimológicos, puesto que el exhaustivo
2° significante / significado corpus de atestiguaciones que poseen permite
apreciar la evolución fonológica y sémica de
La primera dicotomía nos permite las palabras.
dividir los diccionarios en dos grandes La oposición significante / significado,
grupos: por una parte, aquellos que se limitan a su vez, también permite clasificar los
a dar un cuenta del léxico de un determinado diccionarios en dos grandes grupos:
estado de lengua sin ningún afán Por un lado, están los diccionarios que
“historicista”iii , llamados por lo mismo de parten del significante y que dan cuenta de
diccionarios sincrónicos (por ejemplo, Au un cierto contenido sémico (significado) que
(1999), DUE (1997), Mi (1998)iv , etc.) y, por le es consustancial a tal significante. Por
otra, aquellos que intentan reflejar la historia otro, están los diccionarios que parten de
y el cambio en la lengua. En este caso, determinados contenidos sémicos, ofreciendo
hablamos de diccionarios históricos y tales lexicones los significantes que les son
etimológicos. En realidad, esta subdivisión es consustanciales. En rigor, habría que decir
hasta cierto punto más didáctica que real, que estos contenidos sémicos a los que nos
puesto que hoy en día un diccionario referimos no son aquellos que se explicitan
etimológico que aspire a cumplir con los formalmente con el análisis componencial,
modernos criterios de la lexicografía debe por ejemplo, sino que corresponden a una
abstracción “supraoracional” (Baldinger diccionarios que ofrecen significaciones
(1977: 261)). Estas unidades (llamados más comúnmente, de diccionarios
supraoracionales reciben el nombre de semasiológicos), mientras que otros ofrecen
“noemas”vi. designaciones (llamados de diccionarios
Para decirlo de otra manera, hay onomasiológicos).
Revista Língua & Literatura 99

Como podrá inferirse fácilmente, Lo primero que cabe decir sobre el particular
ambos haces dicotómicos pueden es que es difícil establecer con precisión qué
combinarse. Así, también podría haber un es lo que debe estar y qué es lo
diccionario semasiológico diacrónico, así “perfectamente prescindible” en un
como también un diccionario diccionario. Este problema se ha ido
onomasiológico diacrónicovii. matizando paulatinamente en la lexicografía
En resumen, entonces, de lo que aquí contemporánea en las medida en que se ha
en adelante se hablará será de un diccionario producido un desplazamiento desde los
semasiológico de orientación sincrónicaviii. diccionarios plurifuncionales (los
diccionarios que quieren albergarlo “todo”) a
los diccionarios monofuncionales. Esta
2 Macro-, micro- y medioestructura decisión metodológica supone un “corte”
significativo en el universo léxico, siempre y
Los parámetros mínimos para la cuando, claro está, se hayan definido
construcción de un diccionario son tres: coherentemente los parámetros
macro micro- y medioestructura. Según el macroestructurales para tal diccionario.
tipo de diccionario, se pueden distinguir Por otro lado, hay lexicones que se
otros dos componentes más: “Front-” y otorgan a sí mismos el “status” de
“Backmatter” (cfr. Hartmann, James (2001, diccionarios abiertos a gran cantidad de
s.vs.)). material léxico. Para zanjar la cuestión
2.1. Macroestructura. No es tan cuantitativa de la macroestructura,
incomún que un diccionario no satisfaga las Bidermann (1998) propone distinguir entre
expectativas que haya puesto en él su diccionarios de la lengua y otros tipos de
eventual lector-consultor. Esto puede estar en diccionarios (como por ejemplo, diccionarios
directa relación con el hecho de que en tal técnicos, etimológicos, etc.). A su vez, dentro
lexicón no se encuentra aquella palabra que de los diccionarios de la lengua, distingue
se procura. Este hecho, esto es, cuánta entre diccionarios padrón de la lengua y
información (número de palabras) un diccionarios generales de la lengua. El
diccionario contenga corresponde a su diccionario padrón posee una macrostructura
macroestructura, es decir, el conjunto total de basada en criterios cuantitativos,
palabras o entradas que tal lexicón contenga. calculándosele un corpus léxico de 50000 a
70000 palabras. El diccionario general de la palabras de una lengua natural, ya por el
lengua, por otro lado, estaría abierto a todas simple hecho de que el léxico es el nivel de
las palabras que se estime pertinente. organización de la lengua que cambia con
Nos vamos a permitir ahora reflexionar más rapidez. Qué factores legitiman y
un poco sobre los criterios que subyacen a consagran un neologismo al seno de una
esta clasificación. Por un lado, está claro que comunidad idiomática y qué hechos llevan a
es humana y materialmente imposible una palabra a caer en desuso son problemas
redactar un lexicón que albergue todas las que aquí nos serán discutidosix . Por otro lado,
de lo
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dicho hasta aquí se desprende que algún Aquí daremos brevemente dos ejemplos. En
criterio de selección tiene que haber para primer lugar, el prestigio que tenga una
legitimar una palabra en un diccionario. Los lengua en relación a otra(s) es un factor de
criterios cuantitativos de Bidermann (1998) cambio en lo que se refiere a contribuciones
no nos convencen del todo, sin embargo. Es léxicas, y consecuentemente, en lo referente
pertinente, resaltar que son de escasa ayuda a “crecimiento”, prestigio e innovación
las “autodefiniciones” que se otorgan muchas léxicas. El inglés es un buen ejemplo de esto.
obras lexicográficas . Así, por ejemplo, Al poner en la balanza esta lengua y el
DGLE (1997) se autointitula de diccionario portugués y al español juntos, cabe
“general” de la lengua, aunque, “de facto”, es preguntarse cuál (o cuáles) de ella(s)
restrictivox macroestructuralmente . La contribuirán más con la(s) otra(s).
cantidad total de entradas de un diccionario Permítasenos
padrón (50000 a 70000 palabras) está basada dar sólo algunos ejemplos en el español
en criterios léxico estadísticos aplicados al contemporáneo de contribuciones léxicas del
inglés y al francés. Lo preocupante en todo inglés (aplicables también al portugués, por
esto es un hecho bien elemental: cada lengua cierto): bug, deletear, escanear (>escaneo),
tiene su propia dinámica de cambios: esto es, internet (>internauta), winchester, etc.
existen factores lingüísticos y Mirado desde la otra perspectiva cabría
extralingúísticos que retardan o aceleran el cuestionarse cuántas palabras habrá que son
cambio, de tal manera que cada lengua tiene, contribuciones del portugués al inglés. Si las
por decirlo así, su propia fisonomía de cómo hay, es necesario considerar también si acaso
cambia, y que no tiene por qué ser tales contribuciones lusas tienen el grado de
plenamente coincidente con la de otra prestigio y difusión que tienen entre nosotros
lengua. Para decirlo en términos de Coseriu los anglicismos que se acaban de enumerar.
(1980): “la arquitectura de la lengua” tiene He aquí dos ejemplos de contribuciones luso-
que ser llevada en consideración a la hora de brasileñas al inglés: tanga y feijoadaxi.
hacer tales transposiciones metodológicas. Por otro lado, la “innere Sprachform”
[“forma interior del lenguaje”, Humboldt instrucción por sí mismo, autodidacta;
(1979) [1836]] también es una variable para individuo que alcanzó un éxito en lo
considerar. Así, por ejemplo, la capacidad de económico sin haber tenido una instrucción
formar compuestos es un factor de formal”; considérese también los casos de al.
consecuencias macroestructurales. Aquí Geschwindigkeitsbeschränkung “regla
daremos dos ejemplos de dos lenguas que máxima de velocidad permitida”, y
usan de manera muy intensiva este Kanalschwimmen “travesía a nado del Canal
procedimiento (más que las románicas, en de la Mancha”. Estos dos compuestos
todo caso): ingl. (adj.) self-made “hecho por comportan dos “lemmata” en los respectivos
sí mismo; autogenerado” , (m.) self-made diccionarios de la lengua. No así en lenguas
man “individuo que alcanzó un grado de como el español o el portugués.
Revista Língua & Literatura 101

No cabe duda, pues, que criterios sólo en la Enseñanza Superior, sino que
objetivos y precisos son difíciles de alcanzar. también en la Secundaria.
En virtud de ello sería preferible, tal vez, Motivo de gran discusión lo es también
abandonar esa dicotomía basada en criterios la incorporación de los tecnicismos en el
léxico-estadísticos y reemplazarla por otra, diccionario. Pareciera que su inclusión en un
donde, en lugar de lo que se ha llamado de diccionario general de la lengua sólo es
“diccionarios padrón”, se pensara en pertinente si ellos han alcanzado gran
diccionarios modernos o contemporáneos de difusión, ya sea oral o escrita. Con esto se
la lengua, o sea, en lugar de criterios quiere decir que, habiendo palabras que
cuantitativos, se trabaja con cesuras normalmente no se usan en el diario vivir, es
temporales. En nuestras tradiciones perfectamente plausible depararse con ellas
lexicográficas hay ya algunos ejemplos, tales en algún momento. Es el caso de cigoto
como DEA (1999), para el español, y DUPB “célula nueva, cruce entre un gameto
(2002), para el portugués. A los masculino o
“diccionarios generales de la lengua”, por su espermatozoide y un gameto femenino u
parte, podrían seguir cabiéndoles el papel de óvulo”. Más modernamente, y ligado a
depositarios de acervos léxicos más extensos cuestiones de legitimación social, se oye
que permitan albergar expresiones de mucho la expresión disfunción eréctil, que
estadios más primitivos de la lengua, o de probablemente hasta hace algunos años sólo
palabras de uso menos frecuente. En el caso quienes practicaban la medicina solían usar.
español, por ejemplo, hay todo un Probablemente, este tecnicismo urológico o
vocabulario medieval que hoy todavía se andrológico pasará a formar parte del acervo
recibe pasivamente como consecuencia de la léxico técnico de mayor difusión. Palabras
tradición de literatura medieval que se que ya han hecho este proceso son: célula (>
cultiva en los países hispanohablantes, no célula terrorista), clonar («clonar un cartón
de crédito») o port. deletar («deletar um adoptado por la mayoría de los diccionarios,
arquivo»xii). aunque con alguna variaciónxiii.
2.2 Microestructura. Tanto o más Así, todo artículo léxico de un
importante que la cantidad de material léxico diccionario general de la lengua está
que se considere como “corpus” o compuesto por los siguientes elementos:
macroestructura es cómo se dispone la I. información fonológica
información en cada artículo léxico. La II. información (morfo-)sintáctica
disposición interna de cada artículo léxico se III. información semántica
denomina “microestructura”. IV. índice de registro
En esta exposición se seguirá, a A esta estructura “esquelética” (o
grandes rasgos, el modelo propuesto por programática) de cada artículo léxico se hace
Schwarze, Wunderlich (1985), que nos pertinente agregar otras informaciones
parece uno de los más completos y que es el
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complementares, tales como etimología, paradojas: aquello que la ha convertido en


datación, extensión de uso, etc. una institución de prestigio, el deseo de velar
El esquema propuesto arriba será por la lengua española, cosa que la coloca
aplicado a DRAE (1992). A fin de muy por encima de otras muchas academias,
ejemplificar el estado actual de la cuestión, es también su mayor “talón de Aquiles”.
se hará una recurrente comparación con 2.2.1 Información fonológica. En
algunos lexicones que son reflejo de otras general, (como en muchos aspectos), los
tradiciones lexicográficas, a veces más diccionarios del español suelen prescindir de
evolucionadas que la hispánica. El análisis esta información, cuestión que es bastante
que será hecho aquí considerará los difícil de entender. Sólo en los diccionarios
siguientes componentes: información de español como segunda lenguaxiv este
fonológica, etimología y marca de uso e aspecto ha recibido alguna atención. Tal es el
información sintáctica. Para mejor caso de Señas (2000). Sin embargo, incluso
oportunidad se dejará el arduo problema de en este diccionario encontramos un rumbo
la definición, que amerita un trabajo hasta cierto punto errático, puesto que
monográfico por sí mismo. normativamente se impone el uso fonológico
Lo primero que cabe decir sobre la peninsular, no obstante que la mayor
lexicografía académica española es que ésta proporción de la comunidad hispanohablante
está basada en un uso que requiere una no es ni ceseante ni lleístaxv . En otras
comprobada legitimación. Esta excesiva tradiciones lexicográficas, por el contrario, la
cautela es la que explica también por qué es descripción fonológica del lema es siempre
que la RAE es tan conservadora a la hora de una constante, tal como en PRob (1996),
adoptar nuevos rumbos. Paradoja de COD (1995) o Zingarelli (1990).
Naturalmente, se podría objetar que existe No hay, por tanto, por qué creer que un
una diferencia enorme entre el francés, el hablante del español sea más capaz que el
inglés y el italiano, por un lado, y el español,
hablante de alguna de las otras lenguas
por el otro, en lo que a correspondencia citadas, a la hora de representarse
fonema/grafía se refiere. Ciertamente que esa
fonológicamente, sin vacilación ninguna, las
diferencia existe. En español se observa unaletras que conforman un lema.
consecuente correspondencia entre fonema y La situación es menos excusable
letra, pero nuestra lengua tampoco escapa del
todavía si consideramos que de los 24
todo a situaciones de excepción. Aquí fonemas del EE, sólo dos de ellos
citaremos dos ejemplos. Primeramente, el representarían (no representan en verdad)
caso de la velar, fricativa, sorda, oral /x/,
alguna dificultad para ser transcritos de
representada por [j] o [g] o [x] según el caso.
acuerdo a la notación fonética de la IPA
Ejemplos: jinete, gema, México. Otro (International Phonetic Association), si es
ejemplo ilustrativo es el caso de la que esa fuera la causa de tal omisión
sistemática, tan perceptible tanto en DRAE
interdental fricativa, sorda oral /θ/ en la
(1992) como en
norma peninsular, como en zapato y cebolla.
Revista Língua & Literatura 103

DUE (1997). Baste aquí decir también que separación silábica de las palabras-lema.
contra la norma más generalmente aceptada 2.2.2. Etimología, datación e
de marcar la sílaba tónica con una tilde imputación de uso. Un problema bastante
vertical en el margen izquierdo de la frontera recurrente en muchos diccionarios
silábica, los (pocos) lexicones españoles que monolingües es el de la etimología, por un
adjuntan al lema la correspondiente lado, y la imputación de uso, por el otro. En
transcripción fonológica, lo suelen hacer relación a lo primero (atestiguación y
sobre el núcleo silábico tónico, de manera etimología), los diccionarios españoles
análoga a la marcación ortográfica. A lo que continúan bastante atrasados en comparación
parece, esto puede deberse a la fuerte a la lexicografía francesa, por citar un caso xvi.
influencia que ha ejercido sobre la lingüística Naturalmente, no hay ningún padrón
española las normas que la Revista de universal en cuanto al tratamiento de la
Filología Española estableció para la información etimológica, pero ya que la
fonología hispánica en las primeras décadas aspiración de los lexicones comentados es la
del siglo XX. de servir como “diccionarios generales de la
De otra parte, la situación no es muy lengua”, bien podría brindarse algo más de
diferente en Au (1999) y en Mi (1998). Allí atención al particular.
tampoco hay cualquier tipo de indicación Un modelo ejemplar de tratamiento
fonológica. En Mi (1998) hay apenas una etimológico, aunque lamentablemente poco
seguido, es PRob (1996), que ofrece después acervo de informaciones. Por lo que toca a
de la transcripción fonológica, la primera DUE (1997), la situación es exactamente la
documentación de la palabra. Esta misma. Naturalmente, se podría argumentar
información puede ser útil, por ejemplo, para que este lexicón es ante todo un diccionario
trazar el movimiento de préstamos de una para “manejar” el español antes que para
lengua a otra. En lo que respecta al español, saber sobre la historia de las palabras que
esto también es una ausencia sistemática, contiene, por lo que tal información sería
siendo en nuestra tradición lexicográfica perfectamente prescindible, pero, de otra
Alonso (1958) la única valiosísima parte, también podría argumentarse que, dada
excepción. Lamentablemente, el esfuerzo de la profusión y acuciosidad con que se
Alonso (1958) no tuvo seguidores entre entregan informaciones sémicas, bien podría
nosotros. A mayor redundancia, ni DRAE haberse incorporado este aspecto.
(1992) ni DUE (1997) consideran este La etimología propiamente tal, por otra
aspecto. En el caso de DRAE (1992) es parte, es un aspecto no menos complejo. Hoy
todavía menos comprensible que las por hoy casi todos los diccionarios
dataciones no se hayan incorporado a la incorporan una propuesta etimológica en los
microestructura, toda vez que la misma respectivos lemas. Cuestión crucial aquí es la
Corporación alberga el Seminario de fiabilidad que estas propuestas etimológicas
Lexicografía que publica el DHL (1960 y puedan tener. Las lenguas románicas poseen,
ss.). Se dispone, pues, de un considerable en términos muy
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generales, una base bastante bien designación para balsa llegó incluso hasta el
documentada, como lo es el latín, para extremo sur del país, y que está en estrecho
rastrear el origen de su acervo léxico. Por contacto con le área lingüística hispana del
supuesto que no todo es tan fácil como Río de la Plata. Ya que la palatal sonora del
simplemente buscar en un lexicón del latín portugués se asemeja al alófono sonoro
los posibles étimos para una palabra del palatal rioplatense, y considerando,
español, el portugués o el francés. repetimos, los estrechos lazos culturales y
Nuestros problemas etimológicos (y los políticos que hubo en el pasado, los
hay de sobra) vienen por otro lado. Sirvan, rioplatenses (en especial los uruguayos)
para propósitos ilustrativos, las relaciones tomaron como préstamo esta palabra del
léxicas luso hispánicas en Brasil, portugués y sobre ella formaron un derivado,
ejemplificadas con el préstamo de origen changador “cargador” (1a doc: 1730, DCECH
malayo jangada (de changadam “balsa”), que 1 (1980:323a)). A su vez, este derivado se
fue tomado por los portugueses y aplicado en “devolvió” al Brasil, más precisamente a Rio
Brasil a las embarcaciones ligeras y planas Grande do Sul, donde se le considera parte
(1a doc.: s.XVI, da Cunha (1996,s.v.)). Esta del acervo “do linguajar gaucho” para usar
una expresión autóctona. Lo interesante en changador es un derivado de changar y que,
todo esto es apreciar cómo se procesa toda en última instancia, el origen de ambas
esta información en los principales palabras es una onomatopeya. En la columna
diccionarios españoles y portugueses. contigua, dentro de la misma página aparece,
Causa sorpresa constatar que en la por otra parte, chancar “triturar, machacar”.
mayoría de los diccionarios españoles y Un examen más minucioso hace ver que
portugueses poco o nada se dice sobre estas changar no es sino una variante (por
palabras y sus etimologías, o, lo que no es sonorización de la velar oclusiva /k/) de
mejor, sólo se ofrecen noticias parciales. Así chancar. Luego, la propuesta etimológica de
DRAE (1992), s.v. changador sólo entrega la DRAE (1992, s.v.) no tiene ningún sentido.
marca de uso (luego volveremos sobre esto): Por otra parte, si se hubiera establecido las
Arg., Bol., Urug.. Lo más curioso del caso es relaciones del caso entre chancar / changar, y
que dos entradas léxicas más abajo aparece el no habiendo propuesta etimológica para
verbo changar “romper, descomponer, changador, no habría cómo sino que inferir
destrozar” y de origen onomatopéyico, según que efectivamente no hay relación
el mencionado lexicón (cfr. DRAE (1992, etimológica alguna entre estas dos últimas
s.v.)). Naturalmente, inmediatamente es palabras. Al parecer, DRAE (1992) no
posible asociar changador con changar, estableció las relaciones del caso. De esta
aunque por la significación pareciera difícil forma, pues, vemos que toda indicación
extraer un origen común entre ellas. La etimológica sólo tiene sentido si se ponderan
ausencia de una discusión etimológica todos los elementos de juicio. En lo que
prolija, sin embargo, podría hacer pensar que respecta a DUE (1997), para esta lexía no hay
ninguna referencia etimológica,
Revista Língua & Literatura 105

sino que a lo que parece, sólo una indicación espacio que se ofrece a las referencias
de uso. etimológicas permite trazar procesos
En lo que se refiere a changador en la etimológicos más complejos.
lexicografía monolingüe brasileña, Au Muy ligado a la indicación etimológica
(1999) lo marca como una palabra venida del está la llamada “marca de uso”, expresión
Río de la Plata, cosa que, como hemos visto, que hemos tomado de Straehler (1998), en
es una verdad a medias. Por otro lado, para lugar de “límite geográfico” (Seco (1987)),
Mi (1998) se trata de una palabra de origen puesto que así se pueden evitar
castellano, lo que no es mucho más ayuda. malentendidosxvii . Como se pudo apreciar
Un análisis más detallado de los con changador en DRAE (1992,s.v.), en
argumentos en estos diccionarios habría lugar de la etimología, este lexicón ofrecía
arrojado, sin duda, resultados más confiables, una serie de imputaciones de uso. Se podría
sobre todo, porque en este último lexicón el entender así que, aunque no diciéndolo
explícitamente, el diccionario insinúa que el tales como sustantivos y adjetivos.
uso de esta palabra se cruza con su origen. Concepto fundamental para abordar
Pero será siempre así? Para probar que esta este problema es el de “valencia”, que se
ecuación confunde bastante más de lo que debe a Tesnière (1965). Se podría decir que
ayuda, utilizaremos un ejemplo ya clásico la valencia es la capacidad que tiene una
que pertenece a Rona (1969). palabra para obligar a llenar ciertas casillas o
En la mayoría de los países de lugares en torno de sí. Estas casillas o lugares
América, la designación para un mineral son denominados de “actantes”xx . Una
calcáreo del que se hacen barritas para carencia que presenta la lexicografía
escribir en una pizarra es tiza (< náhuatl académica española es la de no explicitar de
tiçatl, Simenon (1994)). Así, podemos decir forma consecuente la cantidad de actantes
que tiza es, por tanto, un nahuatlismo, porque que un verbo requiere. Así, por ejemplo,
proviene efectivamente de esa lengua. DRAE (1992) marca sólo la transitividad y la
Paradójicamente, sin embargo, en México tal intransitividad de un verbo
material no se designa así, sino que se usa (concomitantemente se entregan también
para ello un préstamo del latín, gisxviii . De indicaciones sobre el uso reflejo o
esta forma, entonces, tiza es un nahuatlismo pronominal). A ello habría que agregar que
de origen, pero no de usoxix. algunos verbos tales como los atmosféricos
2.2.3 El componente sintáctico. A (llover, nevar,etc.) van marcados como
nuestro modesto modo de ver, uno de los “impers.” (=impersonal). Fuera de eso, otra
puntos más débiles en nuestra tradición marca sintáctica no hay.
lexicográfica es el tratamiento sintáctico de Para probar que esta información es del
los artículos léxicos en los diccionarios. todo insuficiente, basta comparar dos verbos
Nuestras observaciones las centraremos en del español que aparecen con idéntica marca
los verbos, pero son también igualmente sintáctica en DRAE (1992). Son los verbos
aplicables a otras categorías morfológicas, mirar
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y ofrecer, ambos verbos marcados como “tr.”del todo cómodo con la oración b), y tendería
(=transitivo). Al construir con ellos sendas
a incrustar otro elemento sintáctico más. Lo
sentencias se obtienen las siguientes que no está explicitado en la información
oraciones: a. «mira mucha televisión» sintáctica ofrecida es la presencia del actante
b. «ofreció un kg. de manzanas» “beneficiario de la acción”, también llamado
de “dativo”xxi . Así, un hablante nativo del
Si se siguen las orientaciones español generaría más bien la siguiente
sintácticas de DRAE (1992), ambas oración:
oraciones estarían bien construidas. Sin b.1. «le/les ofreció un kilo de manzanas»
embargo, un hispanohablante no se sentiría
Hay dos cuestiones fundamentales que qué, entonces, en los propios ejemplos
decir al respecto. Por un lado, está el “grado ofrecidos por el diccionario de la Academia
de obligatoriedad” con que se concibe al sí aparece (v. el ejemplo de ofrecer más
dativo en la doctrina gramatical hispánica, y, abajo). La segunda cuestión a tratar en
por el otro, el cómo esa obligatoriedad (así relación a la marcación de problemas
como la de los demás actantes) se explicita sintácticos tiene que ver con la manera cómo
formalmente. En relación alo primero, se se presenta dicha información al lector
podría decir que postura de la doctrina consultor. El diccionario de la Academia no
gramatical “oficial” española ha separa claramente la metalengua del signo de
evolucionado desde una asunción implícita la metalengua del contenidoxxiii , lo que,
de la obligatoriedad de explicitar el dativo ciertamente, tampoco ayuda mucho a
(cfr. Gram (1931, § 213e)) a un verdadero resolver problemas sintácticos y, lo que es
silencio sobre este particular (baste aquí citar peor, hace preguntarse si acaso la Academia
los casos de Esbozo (1973) y Alarcos marca concientemente las informaciones
(1994)). Le ha cabido a la “iniciativa sintácticas pertinentes a cada verbo o no. Así,
privada” abordar la cuestión. Hernández por ejemplo, DRAE (1992, s.v. babear, ac. 1)
(1995: 150), por ejemplo, distingue para la ofrece la siguiente glosa: ”Hacer
casilla del dativo (“F 3” en su terminología) demostraciones de excesivo rendimiento una
casos en que el actante es obligatorio y otros persona o cosa”. La marcación del actante 1
en que es optativo, (=sujeto) se podría hacer de una forma
según el verbo de que se trate xxii . En defensa mucho más coherente y clara si dicho actante
de DRAE (1992) se podría argumentar, claro se expresara con un “contorno de la
está, que no están disponibles todavía definición” (cfr. Seco (1987: 35-45)), lo que
estudios léxico semánticos sobre el tema. Sin podría expresarse en los siguientes términos:
embargo, se podrían esgrimir dos «Hacer [una persona o cosa] demostraciones
argumentos en contra: de una parte, en la de excesivo rendimiento».
ausencia de tales estudios sería mejor, de Veamos ahora cómo está tratado (o no
todos modos, explicitar la valencia. Más tratado, mejor dicho) este problema en el
relevante todavía es considerar que si el artículo respectivo de DRAE (1992). Para
dativo no es “sintácticamente pertinente”, por ilustrar lo
Revista Língua & Literatura 107

anterior sirva de ejemplo el artículo ofrecer obligarse uno [S] a dar, hacer o decir algo
en DRAE (1992,s.v.), que consta de 13 [OD]”. En la ac.2. sólo se explicita el objeto
acepciones. De este artículo interesan las directo: “(...) dar voluntariamente una cosa
acepciones 1.,2.,5. y 13.xxiv . En la ac.1. está [OD]”. Sin embargo, el ejemplo que ilustra el
planteado implícitamente que este verbo uso de esta acepción acusa la presencia de
requiere de sujeto e objeto directo xxv : “(...) otro actante: «ofrecer dones a los santos
[OI]». En la ac.5. ocurre exactamente lo tanto, ha reconocido la valencia que le
mismo. Sólo en la ac 13. aparece, sin corresponde al verbo ofrecer en estas
embargo, y con carácter pronominal, la acepciones.
necesidad de explicitar un objeto indirecto o En lo que respecta al portugués, Au
dativo, aunque que en este caso, la realidad (1996) ofrece una solución más satisfactoria
idiomática lo entiende como un circunstante: que DRAE (1992). En la acepción 5. del
Veamos los siguientes ejemplos: artículo oferecer se marca la presencia
c. « Se ofreció para cuidar la casa» d. « obligada del objeto indirecto, lo que se
Se ofreció a los dueños para cuidar la casa» extiende también a las acepciones
6.,7.,8.,8.,10. y 11., respectivamente, aunque
Como puede verse, aquí el objeto se requiere algo de práctica para inferir la
indirecto o dativo es prescindible, mientras información sintácticaxxvi.
que en una oración como « [le] ofreció un Confrontando la realidad hispánica con
kilo de manzanas», que correspondería a la otras tradiciones “diccionarísticas” se puede
ac.2 del artículo ofrecer, donde tal objeto es constatar que en la tradición lexicográfica
obligatorio, no hay indicación sintáctica alemana, por ejemplo, se explicita siempre la
alguna sobre la obligatoriedad o no de actancialidad para cada verbo, tal como en
incrustar tal actante. Störig (1989) y DUW (1996). El modelo de
DUE (1997, s.v. ofrecer) por otra parte, representación de las “obligatoriedades
es mucho más prolijo en este aspecto. Ya en sintácticas” en la microestructura secunda
la acepción 1. el contorno de la definición siempre al lector cuando se desea saber el
(“a alguien”) nos indica que el objeto dativo número de actantes a explicitar, a través de
debe explicitarse. Los ejemplos que aparecen informaciones en metalengua de signo, tales
a continuación ilustran esto. Muy decidora es como “jemandem” o “etwas”, que
la representan al dativo y el acusativo,
información que aparece en la acepción 9.: respectivamente. En cuanto al francés, PRob
“muy frecuentemente, con complemento de (1996) ocupa procedimientos parecidos al
persona + prometer = le ofreció ayudarla”. alemán. S.v. offrir, acepción 1. se le informa
En ambos casos, queda claro que en esa al lector que, para esa acepción, necesita
acepción el verbo exige la presencia del explicitar sólo el actante objeto directo. Ya
objeto indirecto o dativo. DUE (1997), por en la acepción 2., hay la necesidad de
explicitar más actantes.
108 Universidade Regional Integrada do Alto Uruguai e das Missões

De allí la formulación “(une chose) à qqn. las siguientes indicaciones: “Mettere a


[una cosa a alguien]”. Zingarelli (1990), a su disposizione de q.c.[=qualcuno] q.c.
vez, usa todavía un sistema mucho más [=qualecosa], que equivale a objeto indirecto
práctico. S.v. offrìre, acepción 1. Aparecen y objeto directo, respectivamente.
2.3 Medioestructura. Por medio medioestructura cabe decir dos cosas.
estructura se entiende todo el sistema de Primeramente, que como “problema
remisiones de un diccionario, tanto al interior metalexicográfico” es una preocupación
de la microestructura (por ejemplo, las bastante reciente. El primer trabajo sobre el
eventuales indicaciones de otro lugar dentro particular se debe a Wiegand (1996). No hay
de un mismo artículo léxico), como las todavía, por tanto, un modelo acabado y de
indicaciones en el nivel macroestructural aceptación general que permita establecer
(tales como cuando se lematizan variantes ciertos parámetros relativamente universales.
menos prestigiosas de una forma, y cuya Por otro lado, y como consecuencia de lo
resolución sémico-sintáctica se lleva a cabo anterior, cualquier precisión medioestructural
en la forma con mayor aceptaciónxxvii). que se desee hacer estará necesariamente
También compete a la esfera condicionada a la urgencia del momento en
medioestructural las remisiones sobre la redacción de un lexicón. Un ejemplo de
referencias bibliográficas, cuando la ello son las decisiones medioestructurales
atestiguación de uso de una forma está que hemos adoptado para nuestro diccionario
respaldada por un corpus. Esto ocurre, por de falsos amigos español/ portuguésxxix (cfr.
ejemplo, con el banco de datos usado para Bugueño 2002b). No obstante tales
DUPB (2002) y cuya resolución de claves limitaciones, creemos que es posible esbozar
aparece al final del diccionario (sería un algunas claves mínimas que se deben tener
ejemplo clásico de lo que Hartmann (2001) en cuenta:
llama de “back matter”). Entre las soluciones I. la necesidad de ofrecer al lector un
medioestructurales más ingeniosas que cabe acceso rápido a la información que procura.
mencionar están aquellas propuestas por la II. la consideración permanente de los
lexicografía inglesa. COD (1995), por parámetros macro- y microestructurales en
ejemplo, ofrece al pie de cada página una cualquier decisión medioestructural.
serie de palabras que ilustran el respaldo
fónico de cada fonemaxxviii . En CLD (2001),
por citar otro caso, hay soluciones similares,
usándose 3 Consideraciones finales
también elementos icónicos que remiten a Revista Língua & Literatura 109
láminas que ilustran alguna lexía. Este
mismo diccionario presenta asimismo una
nueva forma de procedimientos registrar sistemáticamente la primera atestiguación para
medioestructurales, puesto que el libro viene el lema y cada una de sus eventuales significaciones.
acompañado de un cederrón que contiene un Creemos que el análisis al que hemos
diccionario sonoro de pronunciación (con las sometidos varios textos lexicográficos, en
variantes británica y americana) y que sirve especial los de lengua española, prueba que
de complemento a la transcripción fonética la mayor dificultad con que tropiezan las
que aparece después de cada lema. Sobre la
obras lexicográficas es no ser completamente iv
Siguiendo con la tendencia en boga en teoría
coherentes con los parámetros (explícitos e metalexicográfica, el “corpus glossariorum” al que se
implícitos) que ellas mismas se otorgan. Así , haga referencia irá citado por siglas (cfr. Hartmann
(2001: 11). Mayoritariamente se usará el sistema de
por ejemplo, si un diccionario decide
siglas ya mencionado. En algunos casos, sin embargo,
abandonar la dimensión histórica, entonces, se ha dejado el nombre (o parte de éste) para una
que ésta sea efectivamente ignorada. Si se la identificación más rápida.
incorpora, por el contrario, entonces que sea v
En nuestra modesta opinión, el mérito mayor de Hou
asumida en su totalidad. En el plano (2001) es ser una suerte de diccionario histórico
microestructural, por otra parte, es posible “minor” de la lengua portuguesa, más que en su
decir otro tanto. La cantidad total de función como diccionario general.
subcomponentes de cada artículo léxico (que vi
Para su definición v. Metzler (2000, s.v. Noem). vii
necesariamente deberá ser pensada en Es el caso del DAG (1975 y ss.), por ejemplo. viii Se ha
función del lector consultor) sólo tiene usado intencionalmente la expresión “orientación
sentido y utilidad real si se logra en ella un sincrónica” puesto que hay diccionarios que no niegan
su inspiración historicista, tales como Alonso (1958) o
todo coherente y claro. Hou (2001), para citar algunos casos. Ello no
constituye, ciertamente, un demérito de tales
lexicones, sino que, por el contrario, permite “nuevos
Notas modos de lectura”. Dicho sea de paso, no es en sí la
activación histórica que un diccionario eminentemente
i
Baste aquí citar los clásicos de Zgusta (1971), sincrónico tenga lo que muchas veces termina
Dubois, Dubois (1971), Hausmann, Reichmann, constituyendo más un problema que una ayuda, sino
Wiegand, Zgusta (1989-1991) y Landau (2001), por que si hay un equilibrio coherente entre ambas
nombrar sólo a las figuras de mayor referencia. perspectivas.
ix
ii
Vale la pena recordar también las propuestas de A propósito de los lexicones de neologismos, v. la
Wüster (1991) y de Hausmann (1985), con las que se reseña de Bugueño (2003).
x
obtendrían, a su vez, otros resultados. En el Prólogo (:XXXVIII), por ejemplo, se describe
iii
En la realidad “diccionarística”, sin embargo, los a sí mismo como una “obra de carácter selectivo” que
hechos son mucho más matizados en algunos casos. intenta “reflejar la situación actual de la lengua”
En este trabajo, por ejemplo, citaremos PRob (1996), (ibidem). xi Cfr. COD (1995, s.vs.).
que, aunque considerado un diccionario sincrónico xii
En el portugués brasileño, por ejemplo, la acepción
“par excellance”, no oculta su dimensión historicista primera no pertenece ya al tecnolecto de la
al
informática, sino que significa simplemente “hacer
Otro tanto se podría decir de Hou (2002).
desaparecer, eliminar”; cfr. DUPB (2002, s.v.).
110 Universidade Regional Integrada do Alto Uruguai e das Missões

xiii xiv
Para un análisis de la microestructura en Llamados también de “diccionarios monolingües
metalengua de segundo nivel v. Wiegand, Hausmann para el aprendizaje de una segunda lengua”. Hemos
(1989). Un ejemplo de aplicación de este modelo se citado este ejemplo justamente en función del carácter
puede encontrar en Finatto (1996). monolingüe de la obra, aunque sabemos que obedece
a claves bastante diferentes en relación a las obras que
se tratan en esta oportunidad. relaciones. xxiii V. estos en Martínez de Souza (1995,
xv
No es el único ejemplo. Pereira, Signer (1998), obra s.vs. metalenguaje del signo, metalenguaje del
de amplia difusión en el medio brasileño, padece contenido). xxiv Entre paréntesis cuadrados [ ] van los
exactamente del mismo problema. (v. la reseña de comentarios nuestros dentro del artículo léxico
Bugueño 2000). tratado.
xvi
Otro ejemplo digno de imitación es WCD (1998). xxv
Notabilia lingüística: [S] = sujeto; [OD] =
xvii
Con esto se quiere evitar tener que caer en el acusativo; [OI] = objeto indirecto, dativo.
problema de delimitar sólo diatópicamente una lexía. xxvi
No le han faltado críticas a Au (1999), sin
Con la expresión “uso” se confiere una carácter
“diasistémico” a tal lexía. No consideramos que ello embargo. Sobre este particular v. Finatto (1996: 73).
xxvii
implique falta de rigor, ya que tarea del diccionario En el DRAE (1992) aparece la forma soya, que
general es intentar indicar dónde se usa una palabra en remite a soja; también puede citarse el caso de yérsey,
un sentido meramente referencial. Si tal unidad léxica que remite a la variante americana jérsey. En Au
es usada en todos los niveles y en todas las ocasiones (1999), por otra parte, un ejemplo de remisión sería
es una cuestión que le compete a un trabajo de orden eqüivalência, que remite a equivalência.
dialectal. xxviii
Así, por ejemplo, para la correcta articulación de
xviii
Para que se aprecien cuán complejas son las vocales se proporcionan las transcripciones fonéticas
relaciones entre etimología y uso, recordamos que la
designación gis “barrita de cal para escribir en la y los ejemplos respectivos /ε:/ hair, /ε/ bed. xxix Una
pizarra” es de origen hispánico. En la Península noticia completa de este trabajo se puede encontrar en
Ibérica, sin embargo, ya no se usa y ha sido Bugueño (2002a).
substituida por clarión y tiza (cfr. DEA, (1999)).
xix
Un estudio muy pormenorizado sobre las
imputaciones geolingüísticas (referidas a DRAE
(1970)) puede hallarse en Ferreccio (1978). A pesar Referências Bibliográficas:
de la apreciable distancia de tiempo, la situación no ha Revista Língua & Literatura 111 _______ Reseña
cambiado todavía en los diccionarios de la Real
Academia Española, y ello porque aún no se cuenta
con “macrodiccionario” de americanismos. Werner
(2001:5), al hacer un balance sobre la labor
crítica a Diez de Uré Hellinger
metalexicográfica relativa al español americano,
concluye que “actualmente este diccionario [s.c.
diasistémico] no es realizable”. ALARCOS, Emilio. Gramática española.
xx
Un panorama exhaustivo de la teoría de las Madrid: Espasa-Calpe, 1994.
valencias aplicada al español se puede encontrar en
Hernández (1995), en especial los capítulos 11 a 13. ALCINA, Juan, BLECUA, José Manuel.
xxi
O como lo diría Lázaro (1962, s.v. dativo): “(…)
Gramática española. Barcelona: Ariel, 1987.
marca la persona (o el objeto) hacia quien se hace el
movimiento”.
ALONSO, Martín. Enciclopedia del idioma.
xxii Madrid: Aguilar, 1958.
En Alcina, Blecua (1987, § 7.2.1.3.), por otra parte,
hay bastante poca claridad sobre este particular. Se
Au. FERREIRA, Aurélio Buarque de
habla de “diversas relaciones” que el dativo guarda
con el verbo, sin que se explique cuáles son esas
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