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Huerfanos Emocionales - Padres P - Miriam Bonilla Armenta

Este documento presenta dos historias de niños y adolescentes que experimentan desatención emocional por parte de sus padres. Diego, de 6 años, recibe todo tipo de comodidades materiales pero pasa la mayor parte del tiempo solo o con una nana porque sus padres trabajan mucho. Ana, de 15 años, no se siente escuchada ni comprendida por sus padres cuando intenta compartir sus sentimientos. El documento concluye que la desatención parental ha aumentado debido al uso excesivo de la tecnología, el exceso de trabajo y el cansancio constante de
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Huerfanos Emocionales - Padres P - Miriam Bonilla Armenta

Este documento presenta dos historias de niños y adolescentes que experimentan desatención emocional por parte de sus padres. Diego, de 6 años, recibe todo tipo de comodidades materiales pero pasa la mayor parte del tiempo solo o con una nana porque sus padres trabajan mucho. Ana, de 15 años, no se siente escuchada ni comprendida por sus padres cuando intenta compartir sus sentimientos. El documento concluye que la desatención parental ha aumentado debido al uso excesivo de la tecnología, el exceso de trabajo y el cansancio constante de
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Copyright © 2022 Miriam Bonilla Amenta

Este libro no puede ser reproducido total o parcialmente por ningún medio impreso,
mecánico o electrónico sin el consentimiento por escrito de la editorial. Las acciones de
reproducción que violen los derechos intelectuales y autorales de esta obra serán
denunciadas ante las autoridades.

PRIMERA EDICIÓN

Huérfanos emocionales: padres presentes, pero emocionalmente ausentes

D.R. © 2022, Lapicero Rojo Editorial


Av. Cerro de la Silla, 600, Tijuana, B.C.
www.lapicerorojo.com
Comentarios: [email protected]

Dirección Editorial: Miguel Alberto Ochoa García.


Diseño de interiores: Jazmín Lozada Ángel.
Imágenes de Freepiks.
Este libro se realizó con la intención de que llegue a tocar las almas, corazones y
mentes de los padres que tienen a cargo a seres humanos únicos, especiales y
totalmente inmaculados. Y que está en cada uno de los padres, que los niños abran
sus alas amplias y hermosas para poder volar muy alto, con todo su esplendor en un
mundo tan hostil, pero también tan majestuoso y espléndido.

Este libro se lo dedico a los que más amo en esta vida después de Dios. Mis dos hijos
maravillosos Arantza y Fabián; que han sido un regalo de Dios. A ellos, pues me han
venido a enseñar y a dar grandes lecciones de vida y amor; y que sin ellos no hubiera
tenido la sensibilidad, el amor y la fortaleza de seguir adelante. A mi esposo Óscar, mi
compañero de vida, por su gran paciencia y apoyo incondicional.
Gracias.
El mejor medio para hacer buenos
a los niños es hacerlos felices.
Oscar Wilde
Prólogo
Trabajar con niños y adolescentes es una ocupación muy
enriquecedora, pero sobre todo humana; pues se trabaja con seres
en etapas formativas en las que es esencial lo que se pueda, ayudar,
inculcar, guiar y educar, para lograr que estas personitas se
desarrollen sanas, felices.
Pero, por otro lado, inevitablemente es muy revelador cuando se
trata de entender y comprender conductas que los niños presentan y
que repercuten en el proceso enseñanza-aprendizaje. No solo en el
área académica, porque al final del día eso es lo de menos,
comparado con la afectación del sano desarrollo psicológico, social y
emocional que algunos niños presentan.
Existe un sinnúmero de situaciones que afectan directamente en el
desarrollo óptimo de un niño, sin embargo, uno de los aspectos más
importantes es, sin duda, el entorno en el que se desarrolla. Cuando
se presenta un problema o situación difícil en el ambiente familiar es
seguro que causará un problema en el aprendizaje o conducta,
desde contratiempos simples, hasta dificultades extremas y
negativas.
Cuando detectamos una situación o problema que presenta un
niño, buscamos la manera de intervenir eficazmente por medio de la
observación, analizar sus antecedentes, entorno familiar, condiciones
médicas, entre otras, para poder detectar el origen y así poder injerir
y solucionar lo mejor posible dicha afectación, si es que nos
corresponde, y si no, para canalizarlo a las personas
correspondientes para que se tomen cartas en el asunto. Por
desgracia, el mayor porcentaje de estos casos, se genera en el
entorno familiar de una u otra forma. Es por ello que la familia es el
lugar principal, es el pilar donde se sustenta el desarrollo de un
individuo. Es el núcleo de la sociedad. La familia tiene gran
incidencia en el desarrollo social y emocional de toda persona. Aquí
es donde primeramente se forman los primeros vínculos afectivos-
emocionales, como el amor, seguridad, comprensión, confianza,
cariño, por mencionar algunas.
El ambiente en el que se crían los niños es el que determina los
aspectos emocionales fundamentales para toda su vida y para el
sano desarrollo de su personalidad. Es el primer grupo social en el
que el niño toma ejemplo y experiencia, es aquí en donde se
aprenden valores, principios, normas, reglas, límites, nociones
acerca de la vida; las cuales son vitales para orientarse en el
desarrollo de la vida.
La familia es el nido que prepara y da instrumentos al niño para
que pueda tener una vida exitosa y feliz; le permite afrontar los
problemas futuros de la mejor manera para lograr seguridad,
respetar a los demás, a sí mismo, y afianzar su autoestima.
Por todo lo anterior y mucho, mucho más, es crucial que los
padres estemos conscientes de que traer un hijo al mundo y criarlo
es una gran responsabilidad, pues estamos hablando de seres
humanos; no son un paquete, una planta, un mueble, un costal de
papas; NO, son personas que sienten y piensan; y en caso de que
nos equivoquemos o no les demos importancia, el amor, y la
atención debida, los estaremos afectando grave y negativamente en
su desarrollo, y por ende, estaremos dando malos ciudadanos a la
sociedad.
Los padres debemos asumir esa responsabilidad, hayan llegado
los hijos de la forma que sea, pues como adultos debemos de saber
que estamos obligados a comprometernos a criar a esos niños, no
debe de haber ninguna excusa al respecto, ni justificar cualquier
situación que tenemos o hemos vivido para evadir la responsabilidad.
De verdad lo digo con el corazón en la mano, no saben cuánto
daño les hacen a los niños, que son seres indefensos, inocentes y
vulnerables, ante un mundo hostil.
Por humanidad, pido a todos los padres que reflexionen. Si
ustedes supieran las historias tan tristes, crueles y desgarradoras
que viven los niños que son rechazados, no queridos, abandonados
por sus padres, niños que no tienen la culpa ni de haber nacido. Si
todos los padres se sensibilizaran y asumieran su responsabilidad
como es debido, viviríamos en otro mundo: un mundo mejor. Pero la
triste realidad la vemos todos los días.
Toma conciencia antes de traer un hijo al mundo, ¿lo vas a
atender, cuidar, proteger, comprometerte a criarlo lo mejor posible,
con amor y cariño? ¿o quieres tener un hijo por egoísmo, para decir:
“Yo quiero un hijo, ya tengo un hijo, por ahí anda mi hijo”? Sin
ponerte, ni un segundo en los zapatos de ese niño, si estará bien, si
tendrá atención del padre y madre, o vivirá solo porque sus padres
se la pasan trabajando, o quizá se quede al cuidado de alguien más
todo el día, (a veces ni eso); y así muchos aspectos que ni siquiera
pensamos en ellos, solo en nosotros.
Estoy consciente que un hijo viene al mundo por múltiples razones,
y que en algunos casos extremos ni siquiera fue nuestra voluntad,
pero lo que quiero que hagamos conciencia es que sea el caso que
sea el hijo no pidió venir, y si ya está aquí debemos hacer un
esfuerzo por darle una buena vida, seamos humanos, dejemos
cualquier justificación y tratemos de ser mejores y buenas personas,
por bien de ellos y de nosotros. Ser responsable y comprometido con
tus hijos es un acto de amor verdadero.
Este libro tiene como propósito principal proporcionar
herramientas, orientación, y guía a los padres de familia. Facilitarles
la interacción con sus hijos, ya que a pesar de los tiempos tan
escasos con los que se cuentan en la actualidad, sean capaces de
interactuar con ellos de una forma efectiva y positiva, para poder así
crear y fortalecer un vínculo afectivo con ellos, para poder así lograr
que el niño se desarrolle sanamente en un ambiente cordial, seguro
y óptimo.
El mejor legado de un padre a sus hijos
es un poco de su tiempo cada día.
León Battista Albert
I. Precedentes reveladores
Diego tiene 6 años, es hijo único y vive con sus padres, ambos
son profesionistas. Tienen una gran casa, con una hermosa alberca.
Diego cuenta con grandes comodidades y tiene los mejores juguetes,
los más innovadores y caros, entrar a su recámara es una fantasía
espectacular. Va a uno de los mejores colegios de la ciudad. Tiene
una nana que lo cuida, después de sus clases, ella junto con el
chófer lo recogen en la escuela y lo regresan a casa para que coma,
haga sus tareas, se bañe y se duerma. A veces, si sus padres llegan
temprano, quizá estén un rato con él, por lo general están muy
cansados o constantemente los llaman de sus oficinas. Casi siempre
solo le dan un beso de buenas noches y lo acuestan para que
duerma.
Ana tiene 15 años, es tímida y callada, pasa todo el día en la
escuela, después de sus clases asiste a actividades
extracurriculares. Nunca ha tenido novio pero hay un chico que le
encanta, Luis.
Él no tiene buena reputación, ha tenido muchos problemas en la
escuela por tomar alcohol y consumir drogas, varias veces lo han
sancionado. Sus padres lo tienen sobreprotegido y él continúa
haciendo de las suyas. Luis se ha enterado que le gusta a Ana y
como ha tenido varias novias no le caería mal una más.
Ana no es muy comunicativa, le encantaría poder compartir sus
sentimientos hacia Luis con sus padres, pero cada vez que lo intenta
desiste porque están muy ocupados o le piden que se espere y luego
se le olvida. También pasa que sus padres no la dejan terminar
porque la empiezan a regañar o a juzgar. Por lo regular siempre
termina arrepintiéndose de haberles contado.
En los últimos años ha incrementado de forma alarmante la
desatención y abandono por parte de los padres para con sus hijos.
Si bien es cierto que tristemente siempre han existido este tipo de
comportamientos, en los últimos años se han intensificado
drásticamente. Aquí intervienen muchos factores que influyen
directamente y los que más han impactado, sin duda, han sido el uso
excesivo de las nuevas tecnologías, el exceso de trabajo, y el
cansancio constante.
Ante un mundo de constantes cambios, drásticos y acelerados,
para la mayoría de las personas que habitamos este planeta no ha
sido fácil adaptarse y mucho menos para el núcleo familiar, que es la
base fundamental de la sociedad. Y por lo anterior, la sociedad se ha
visto afectada ante tan arrasante y caótica transformación.
Sin embargo, no existe un pasado mejor ni un futuro peor. Existe
un presente, y es el que tenemos.

El informe internacional de UNICEF denominado “La primera infancia importa


para cada niño” muestra que el periodo comprendido entre la concepción y el inicio de
la educación escolar brinda una oportunidad decisiva y única de influir en el desarrollo
del cerebro de niñas y niños. Las conexiones neuronales se forman a una velocidad
que no volverá a repetirse en la vida (entre 700 y 1000 conexiones por segundo),
afectando profundamente el desarrollo de su capacidad para aprender, resolver
problemas y relacionarse con los demás a futuro.
Cada vez que un padre o una madre se dirige a su hijo pequeño, éste recibe un
estímulo y reacciona.. Ahí también se forman conexiones cerebrales.[1]

A diferencia de principios y mediados de siglo pasado en el que


las familias eran conformadas de manera tradicional en la que, en su
mayoría, el padre trabajaba jornadas completas como el proveedor
principal y único, la madre fungía como ama de casa en la que recaía
en su mayor parte, si no es que toda, la crianza y educación de los
hijos, el mantenimiento de casa y lo relacionado a la alimentación.
Los niños tenían desde el nacimiento hasta la edad adulta la
atención de la madre y sobre todo el constante afecto emocional que
reforzaba su autoestima. La madre tenía un rol sumiso, y existía un
fuerte vínculo afectivo-emocional con los hijos, ya que la mayor parte
del tiempo la pasaba con ellos y por lo tanto, se involucraba en el
desarrollo de los hijos. Cuando el padre estaba presente se
mantenía esta armonía de roles como padres con autoridad y
atención a veces excesiva de parte de los progenitores.
Por lo general estas familias se mantenían unidas. Los
progenitores educaban a sus hijos de forma estricta y con valores,
casi siempre solían ser autoritarios.
Si bien es cierto que la educación que se recibía en casa en
aquellas épocas era conservadora, y como ya se mencionó,
tradicionalista, también se creaba un entorno familiar más cálido y
afectivo.
La costumbre era tener más hijos del promedio que era 5, pocas
eran las parejas que tenían uno o dos. El poder adquisitivo era
superior, por lo tanto, aplicaba el clásico: “Donde come uno comen
dos” y aunque la mayoría de las familias mantenían un nivel
socioeconómico medio o bajo, se contaba con lo básico y necesario
para vivir y salir adelante.
Los hijos por lo general asistían a escuelas públicas con una
educación tradicionalista, el maestro era autoridad y respetado tanto
por los padres como por los alumnos.
Las mujeres tenían poco apoyo para estudiar y menos
oportunidades que los hombres, ya que algunas se les inculcaba la
idea de: “¿Para qué estudias si te vas a casar y te van a mantener?”.
Como resultado de la educación que recibían en casa, los hijos
eran enseñados a mostrar más educación como, por ejemplo: Pedir
permisos, respetar y saludar a las personas mayores, a sus
maestros, a no interrumpir cuando los adultos conversan, a ser
solidarios, compasivos, honestos. A los hijos varones se les
enseñaban cosas “de hombres” ocupando más la fuerza física,
mientras que a las mujeres se les enseñaban labores del hogar,
aquello las preparaba para su rol de ama de casa.
Las familias del pasado compartían los valores de trabajo,
responsabilidad y aportación económica, es decir, todos trabajan por
un bien común; por ejemplo: en las cosechas era normal ver a
familias completas trabajar, desde adultos hasta niños.
Las familias del pasado procuraban guardar mucho las apariencias
porque en esos tiempos las criticas sociales afectaban de manera
directa su estabilidad social y económica.
Además, hay que indicar que en estos tiempos las familias
compartían de manera muy rigurosa los valores religiosos, todos los
domingos era casi obligatorio asistir a misa, comer en familia. Lo más
común era que los padres corrigieran a sus hijos con alguna
reprimenda acompañada de cierto castigo cuando hacían algo
incorrecto.
II. Grandes y significativos
cambios…
A diferencia de tiempos anteriores, hoy día, han cambiado
drásticamente estas costumbres, aun que existen pocas familias
tradicionales.
Las clasificaciones de familia que hemos nombrado anteriormente
son las llamadas “tradicionales y/o conservadoras”. No obstante, en
los últimos años la sociedad ha cambiado en muchísimos aspectos a
pasos agigantados, haciendo que la conformación de esta institución,
así como la vida social se estén modificando simultáneamente.
Estos cambios han permitido una variedad de la conformación de
la familia dando paso a una apertura de pensamiento y perspectiva,
ya que el flujo excesivo de información ha globalizado el
pensamiento y el actuar de la mayoría de las personas en cuanto al
concepto de la familia tradicional.
El arrasante cambio tecnológico es uno de los factores sumamente
determinantes como causa de gran parte del desapego actual entre
seres humanos y de la sana convivencia entre los integrantes del
núcleo familiar.
Desde que empezó a entrar en nuestras vidas este cambio
tecnológico tan radical y que por ende hubo mayor flujo de
información y que cada uno de nosotros como seres individuales
fuimos adquiriendo e introduciendo poco a poco en nuestras vidas,
ha crecido de forma indiscriminada y ha pasado de ser una forma de
información y comunicación a ser un problema de interacción entre
personas, afectando su salud física y mental.
Pero esto no ha sido el principal aspecto que nos ha alejado como
familia y como individuos, sino cambios actuales como: la vida
acelerada, el trabajo de ambos padres, las múltiples actividades en
que muchos padres meten a los hijos, entre otros. Sin contar que
cada vez hay más padres menos comprometidos y responsables
hacia con sus hijos.
Los padres deben entender que en ellos recae el 100% de la
responsabilidad, la crianza, manutención, educación, salud física y
emocional de sus hijos, deben estar conscientes para asumirlo.
Si bien es cierto que cada aspecto tiene una relevante importancia
en la vida y en el desarrollo sano del niño, en este libro se hace
hincapié en la parte emocional, pues según estudios, en los últimos
años los niños han ido presentando cada vez más conductas de
abandono emocional y rechazo por parte de sus padres. Esto se
debe a diversos factores de la actualidad, pero principalmente es que
los padres aun cuando están presentes físicamente no lo están
emocionalmente. El uso excesivo de aparatos electrónicos y las
largas y fatigantes jornadas laborales son dos de las principales
causas.
Pero no todo está perdido, aun cuando lo parezca, nunca es tarde
para retomar y enderezar el camino si realmente se aman a los hijos
se pueden hacer cambios con grandes resultados.
Es por eso que este libro tiene como propósito principal ayudar,
orientar, apoyar y guiar a los padres, a los pilares de familia; para
mejorar, incrementar y reforzar la comunicación, el vínculo afectivo-
emocional, el autoestima, la seguridad hacia los hijos, y por ende, un
óptimo desarrollo en su entorno y en su vida.
Infancia es Destino.
Sigmund Freud
III. Descubriendo la verdad
El abandono emocional consiste en la falta de respuesta por parte
de los padres o cuidadores hacia las necesidades de contacto
afectivo del niño, como son: la presencia y la disponibilidad continua
de su madre, de su padre, de un adulto amoroso, la atención, amor,
involucrarse en intereses mutuos, la conexión emocional, entre otras.
¿Somos padres ausentes? Esa es la pregunta. Porque tal vez lo
somos y aún no nos hemos dado cuenta. Hay muchos padres
ausentes, ya sea por trabajo, por muerte, por separación de la
pareja, por viaje o simplemente porque no quiso estar presente; por
dentro lo saben.
Y cuando digo “ausentes” no me refiero solo a la ausencia física ya
que esa es obvia. En este libro me enfocaré principalmente en el tipo
de ausencia, que, a mi punto de vista, es la más cruel y significativa:
la ausencia emocional. (Padres presentes, pero emocionalmente
ausentes). Y que precisamente haré hincapié de esta ausencia de
una forma profunda, ya que tiene una gran repercusión y grandes
consecuencias en la vida y desarrollo sano de los niños.
Para aclarar mejor lo anterior, empezaré explicando que este tipo
de padres en los cuales recae directamente lo que me refiero, son
los padres que se supone viven con sus hijos, día a día y que
aparentemente están presentes en la vida y desarrollo de sus hijos.
Por lo general son padres que por desgracia no se dan cuenta de
que son ausentes emocionales, padres que no están conectados con
sus hijos con ese lazo afectivo, de comunicación y de atención. Aquí
se encuentran los padres que trabajan o que constantemente están
fuera de casa o padres que la mayor parte del tiempo están en casa,
pero tristemente, como si no lo estuvieran. Son padres que están
atentos a otras situaciones y no en la atención que requieren los
hijos.
Actualmente una de las causas principales es que cada vez más
los padres se encuentran exhaustos, y esto se debe en gran parte a
las múltiples actividades que hoy en día se han vuelto estresantes, el
día a día se ha convertido en todo un reto, desde que uno se levanta
hasta que uno se duerme no dejamos de hacer un “mundo de cosas”
que nunca se termina, nos falta tiempo para poder realizar todos los
pendientes y muchas veces estamos tan saturados que no tenemos
tiempo ni para nosotros mismos y mucho menos para los hijos y
familia; aunque lo deseemos.
Juanito es un niño de 9 años, es hijo único de una mamá soltera.
Durante el día se encuentra en la escuela y a las 2 de la tarde
termina su horario escolar, después, él se queda a clases extra de
música hasta las 5 de la tarde. Pues, aunque a él no le gusta mucho
la música, la mamá tuvo que elegir esa materia pues era la única
clase que le quedaba para poder recogerlo de la escuela, ya que ella
sale del trabajo a esa hora y apenas le da tiempo de pasar por él, y
llegar a casa. Un día de tantos, al llegar a casa por la tarde, Juanito
durante la comida, cansado y aburrido de la rutina, le dice a su
mamá: “¡Oye mamá! ¿Qué te parece si jugamos, salimos a andar un
rato en bici tú y yo, o hacemos algo que tú quieras?” Juanito la
empezó a abrazar y a besar con entusiasmo con tal que ella se
anime y ceda, puesto que en anteriores ocasiones lo había intentado
sin éxito, pero su deseo era tal, que tenía esperanza que hoy sí lo iba
a lograr. Juanito la miró con gran expectativa a lo que la mamá
respondió: “Lo siento, hijo, pero estoy tan cansada y aún me faltan
hacer muchos pendientes y los tengo que acabar antes de ir a
dormir, será en otro momento por ahora no.” Esa es la misma
respuesta que Juanito había escuchado los últimos años, pues,
aunque su mamá tuviera tiempo, ella prefería dormir, ver televisión o
estar en su celular. Al escuchar la respuesta Juanito ya no insistió
solo se alejó tristemente a su recámara para hacer la tarea, bañarse
y dormir. La mamá de Juanito sin percatarse del sentir de él continuó
haciendo sus habituales tareas.
Esto es solo un pequeño ejemplo de muchas situaciones que la
mayoría de los niños viven, pues es más fácil decirles “no”, que
hacer alguna actividad con ellos.
Padres y madres que están, pero que realmente no están, son
aquellos que permanecen emocionalmente inaccesibles, o tan
ocupados con los quehaceres cotidianos y desconectados del
momento presente, que no llegan a conectar de verdad con sus
hijos. Y cuando esporádicamente se “conectan”, suelen exigirles que
hagan lo que los padres quieren (porque toca hacer el baño, o cenar,
o irse a la cama, etcétera.) y muchas veces ellos nos muestran su
enfado, o entran en conflicto, pues solo hay comunicación para
órdenes por parte de los padres.
Empezaré hablando de los primeros que son padres que la mayor
parte del tiempo están fuera de casa. El ritmo actual tan acelerado de
la vida nos ha llevado a estar inmersos en una rutina en la que
prácticamente hacemos lo mismo cada día, de cada semana, de
cada mes y así… Claro que habrá alguna que otra variante en esta
rutina, pero a veces ni siquiera nos damos cuenta de ello. Y si de
entrada algunos no han concientizado esto, es muy probable que no
hayan caído en cuenta que son padres posiblemente ausentes. El
hecho de estar viviendo en el mismo techo con tus hijos no significa
que tengas esa conexión emocional con ellos, ni que tengas una
gran comunicación, es por eso que es importante darnos cuenta y
asegurarnos de que sea así, y si no es así, significa que tal vez no
has podido o no has querido darte el tiempo suficiente para poder
generar este lazo.
El ser proveedor de la casa, o que tú y tu pareja compartan esta
función, y que cubran sus necesidades de manutención, y que estés
ausente casi todo el día, no por esto se justifica que no te mantengas
pendiente de todo lo que les acontece a tus hijos.
Si bien es cierto que no hay dinero que alcance y que la economía
actual no es la que quisiéramos todos y que siempre, siempre hay
necesidades. Y esto lo quiero recalcar, siempre hay y habrá
necesidades de una y otra cosa, estoy segura de que si ahorita te
pregunto si tienen tú o tu familia una necesidad que implique dinero,
estoy casi 90% segura que tu respuesta será sí. Porque en la vida
siempre hay necesidades y no me refiero a las básicas para vivir,
sino más allá de querer más y más cosas materiales, actualmente
vivimos en un mundo globalizado y materialista en donde siempre
tenemos la necesidad de comprar o adquirir algo, ya sea que no
tengamos o que, si lo tenemos, queremos mejorarlo o actualizarlo;
algunas veces por necesidad, pero muchas más por no quedarnos
atrás de los demás.
Para dar un ejemplo: Un padre necesita un auto para transportarse
a su trabajo, llevar a la familia, etcétera. Y trabaja para conseguirlo,
tal vez hasta se quede tiempo extra en su trabajo para adquirirlo. Lo
anterior no está en discusión, creo que está bien y el automóvil
cumple quizá con una necesidad más práctica para la vida familiar.
Pero, ¿qué pasa cuando con gran esfuerzo y sacrificando un poco el
tiempo con la familia se logra obtener y pagar completamente el
auto? Cuando por fin logra el cometido, resulta que ahora ya no
quiere ese modelo de automóvil, ahora quiere uno más caro y nuevo.
Y aquí es cuando se deben de marcar como padres las prioridades
de familia. Quiero aclarar que, si tú tienes la solvencia económica o
la forma de comprar ese auto sin sacrificar el tiempo que dedicas a
tus hijos, adelante, pero, desgraciadamente he visto muchos casos
similares a este donde los padres prefieren obtener bienes
materiales que estar con sus hijos. “Al fin los hijos pueden esperar un
poco, los bienes no”. Y así se va la vida y el desarrollo de nuestros
hijos, cuando menos nos damos cuenta ya crecieron; y ya
generamos en ellos consecuencias negativas sin darnos cuenta.
Este es solo un pequeño ejemplo de miles que hay y que muchas
veces son hasta más de uno simultáneamente. ¿Te das cuenta de
que muchas veces, como padres se nos hace fácil tomar decisiones
sin pensar realmente en nuestros hijos? Y tal vez puedas pensar:
«¡Claro que pienso en mis hijos! Es por eso que quiero comprar o
adquirir “X” cosa». Solo te pido que pienses si eso que quieres ellos
lo necesitan. ¿Es más que tu tiempo que les dediques a ellos
totalmente?
Es importante entender esto y tomar conciencia, ser honestos con
nosotros mismos ya que de lo contrario difícilmente avanzaremos.
Ahora, por otra parte, que también es un punto importante y que se
debe de resaltar es que a las personas les interesa más el famoso:
“¿qué dirán?” y guardar “ciertas apariencias”. Porque, siendo
honestos y realistas, ¿a quién le gusta ventilar públicamente si uno
tiene problemas, carencias, deficiencias, o errores? Por lo general
esto lo manejamos con mesura, con personas cercanas, de
confianza o muchas veces preferimos guardárnoslo para
“solucionarlo”. Y está muy bien ser discretos. Eso no está en
discusión, el problema radica en que actualmente vivimos una
sobreexposición pública en redes sociales, y esto ha incrementado
de manera significativa el “no quedarse atrás.”
Si bien es cierto que como seres humanos por naturaleza somos
sociables y es importante ser aceptado o pertenecer en la sociedad,
en la actualidad se ha recalcado el guardar “las apariencias”. Y
tomando en cuenta que las redes sociales juegan un papel muy
importante en este aspecto y así mismo de manera desorbitante ésta
práctica de querer aparentar que todo en nuestra vida es perfecto e ir
presumiendo lo que tenemos y hasta lo que no tenemos. Sin
embargo, aunque existe poca gente que está consciente y aterrizada
en su realidad y que poco o nada le importa el qué dirán, por
desgracia a la mayoría de las personas sí les importa, y mucho.
Esto nos lleva a realizar muchas cosas frívolas y no nos
detenemos a pensar lo que realmente nos debe de importar como
padres; que es “el qué dirán nuestros hijos” del tiempo que les
robamos o que no les damos de calidad, le prestamos más interés a
un sinnúmero de cuestiones superficiales que a aspectos
verdaderamente de gran valor como son nuestros hijos y familia.
¿Cuántos de nosotros no hemos dejado de comprar alguna cosa
ansiada por darles más a nuestros hijos? De lo que sí estoy en
contra, es que por estar trabajando para alcanzar estos propósitos
que a veces son innecesarios, descuidemos lo más valioso, que es el
tiempo de vida con nuestros hijos, pues jamás volverá. Considero
que hay prioridades en la vida, y si la tuya es obtener cosas
materiales y prefieres trabajar más tiempo para obtenerlas y quitarles
ese tiempo de calidad a tus hijos, creo que deberías de replantearte
qué tan prioridad son ellos para ti.
Por supuesto que hay casos donde los padres trabajan todo el día
o gran parte de él, porque no hay de otra, y que si no fuera así, no
tendrían tal vez ni para vivir. Padres que salen de casa y dejan a sus
hijos dormidos y llegan por la noche y sus hijos ya están dormidos,
prácticamente casi ni los ven.
Padres que se ven en la necesidad de dejar a sus hijos todo el día
a cargo de alguien y es aquí donde está el problema; ese alguien a
veces son personas ajenas a la familia que no tienen un vínculo
afectivo o la capacidad de educar o guiar adecuadamente a los
niños, son personas que muchas veces solo les echan el clásico
“ojito” y medio los ven. Obviamente los hijos no tendrán la respuesta
apropiada de crianza, y orientación.
También existen casos en los que los padres acuden a los abuelos
para que cuiden a sus hijos en su ausencia y muchas veces los
abuelos suelen ser permisivos, lo cual hace que al niño no se le
marquen límites y tiendan a hacer su santa voluntad, y cuando los
padres los quieren corregir los abuelos tienden a desautorizar,
propiciando una incorrecta crianza en donde el niño se maneja a
conveniencia.
Asimismo, los padres recurren a encargar a los hijos mayores los
hijos menores que por lo general están en la edad de la pubertad o
adolescencia y es a ellos a los que los padres dejan SU
responsabilidad; a una persona que está en una etapa en donde hay
menos paciencia, riesgo y que aún su cerebro está en proceso de
desarrollo y no es maduro. ¡Imagínate! A esta persona a la que se le
encarga la vida, salud, crianza de los hijos menores; y peor aún, si
no lo hace bien, lo regañan, castigan y a veces hasta lo golpean; por
no cumplir con la responsabilidad de los padres… ¡Es inconcebible
esto! Tú como padre NO puedes ni debes dejar tu responsabilidad en
manos de los hijos mayores, ellos no son los padres. Tú eres, y
como haya sido tomaste la decisión de tener más hijos. No es justo
ni para los hijos mayores, ni para los más pequeños.
Como familia nos podemos apoyar y ayudar, pero nunca
deslindarnos de la responsabilidad como padres.
Aparte de todo lo que ya se ha mencionado, algunos indicativos
cuando se es un padre emocionalmente ausente serían:

• Cansancio o fatiga de los padres.


• Estilo educativo negligente.
• Poco o nada se involucra en su educación y actividades.
• Distante.
• Escasa o poca comunicación con su hijo(a).
• Poca empatía.
• No tener tiempo de jugar o hacer actividades.
• Delega la responsabilidad a su pareja o a otras personas.
• No aplica normas ni horarios.

Comúnmente la personalidad de estos padres es altamente
narcisista, son padres en gran medida egoístas; pues primero está
su bienestar propio, antes que la de sus hijos y/o familia. Son
autoritarios y perfeccionistas con los menores y otras más se
muestran indiferentes.
Si quieres cambiar al mundo, ve a casa y ama a tu familia.
Madre Teresa
IV. Pantallas como niñeras
El mejor legado de un padre a su hijo, es un poco de su tiempo
cada día.
León Battista Alberti

A principios del actual siglo y en especial los últimos años hemos


sido parte de un cambio digital y tecnológico muy marcado y hasta
abrumador, si bien es cierto que ha sido una revolución en la vida
actual trayendo grandes ventajas y beneficios a la humanidad,
también ha traído grandes daños y desventajas a la misma. Entre
muchas de las afectaciones que nos ha traído esta revolución
tecnológica es la disminución de interacción y comunicación entre las
personas con las que habitamos, el aislarnos de nuestros seres más
cercanos aun cuando nos hayamos acercado a los más lejanos. Otra
afectación muy importante es la física, ya que cada vez hacemos
menos movimiento corporal por estar pegados frente a una pantalla
durante horas, cuando el ser humano no está diseñado para estar
estático o sedentario y esto más adelante traerá tristemente
consecuencias significativas en la salud en general, y no se diga de
la sobre exposición de los aparatos electrónicos que afecta
seriamente la visión de nuestros ojos. Lo anterior se ha integrado
poco a poco en nuestras vidas día a día, como un cazador al acecho
de su presa. Ahora te preguntarás, ¿qué tiene que ver la era digital
con mi hijo? Y aquí me voy a enfocar en la parte formativa y
educativa para un niño, ya que es verdad que los niños de ahora
deben de contar con herramientas digitales para un mejor desarrollo
en la vida, eso no está en discusión. Sino que el problema es que se
está afectando severamente la comunicación en la familia, que es
fundamental para una buena y sana convivencia. Ya que ahora están
más tiempo atrás de una pantalla que interactuando con la familia; y
no solo eso, sino que además tienen acceso de forma instantánea a
un océano de información de todo tipo. Lo anterior es muy
preocupante ya que por no estar conectados con nuestros hijos y al
pendiente de ellos, tienen acceso a información que no es apta para
la edad. Actualmente los niños de ahora están viviendo una vida más
acelerada, a comparación de otras generaciones. Es por este exceso
de información que les ha abierto más la mente a cosas que no son
ideales para ellos; si para nosotros como adultos a veces es muy
perturbador, imagínate para ellos.
No estar al tanto de qué ven nuestros hijos en la red, o no limitar el
acceso a cierta información, es un factor de riesgo a un sinnúmero
de situaciones peligrosas y de inseguridad para ellos y hasta para la
familia. No dejando atrás que tienen la vía abierta al mundo de la
pornografía, violencia, pederastia, armas, drogas, y situaciones de
altísimo riesgo físico y mental; que obviamente es preocupante, ya
que los expone a un mundo perjudicial y dañino para su sano
desarrollo y hasta para su vida.
Es importante saber que las pantallas hacen que el sistema
nervioso del niño se estimule más, lejos de calmarlos.
Tal vez puede pensar que ellos están tranquilos cuando las usan,
pero la realidad es que están “embobados” e “hipnotizados”,
después de que las dejan suelen presentar mucha actividad ya que
están sobre estimulados.
El dejar al cuidado de tus hijos a una pantalla como niñera. Y me
refiero a cualquier pantalla. Para que en lo que haces otra cosa no te
“moleste”, ha traído como consecuencia que los niños estén a la
deriva, con poca o ninguna observación, guía, orientación. ¿Qué
debemos dar como padres para dirigirlos adecuadamente de
acuerdo con la edad y madurez? Preferimos que ellos estén
entretenidos con pantallas con tal que no nos incomoden o fastidien
en lo que estamos haciendo; al fin al cabo todo es más importante
que ellos ¿o no? porque eso es exactamente lo que ellos perciben de
nosotros, ese es el mensaje directo que nosotros les mostramos al
actuar así. No necesitamos decir nada los hechos hablan.
Y una cosa es que ellos, por parte de la escuela o de la vida
misma, utilicen estos medios digitales y los necesiten para su
educación, y otra muy diferente que sea su modo de vida, y peor
aún, que uno como padre lo permita.
Todo lo anterior está muy mal, pero te puedo decir que en muchas
familias se pone peor el asunto, ya que cuando los padres se
encuentran en el hogar y los niños se dan cuenta que están sus
padres estos les piden tiempo para jugar, o hacer algo divertido con
ellos, los padres les dicen que no tienen tiempo; pero estos padres sí
tienen tiempo para el celular, para el televisor, y para redes sociales.
Y claro que como padres necesitamos tiempo para nosotros mismos,
pero nunca hay que olvidar que tenemos responsabilidades, y eso es
una prioridad. Primero debemos cumplir como padres. Y las
consecuencias que esto genera son catastróficas, más adelante
abordaremos lo anterior.

“Un niño saludable y feliz necesita siempre estar en movimiento”.


Anónimo

Precisamente hablando de lo anterior y profundizando un poco


más, otra forma de ignorar a los hijos es cuando nos encontramos
en casa con ellos la mayor parte del tiempo. Esos padres que
“aparentemente” están a cargo en su mayor parte de su educación,
pero que con hechos es totalmente diferente. Hablamos de los
padres que están en todo menos en lo que realmente importa. Estos
padres por lo general se encargan de las labores del hogar, de
llevarlos y traerlos de la escuela y a actividades extraescolares; pero
que a su vez están largas horas en redes sociales, en el celular,
tableta, computadora, viendo T.V. videojuegos, dormidos, en
llamadas de celular, etc. En algunos casos que dan mucho tiempo a
sus hobbies preferidos. Normalmente son personas que le dan una
importancia exagerada a la vida social y muchas veces tienden a ser
muy egoístas, utilizan su tiempo en su arreglo personal, salen con
amigos, en parejas, a reuniones, a fiestas. Hacen lo que sea para
buscar su bienestar propio y hacen un sinnúmero de actividades
dejando casi o siempre fuera a sus hijos y/o familia; argumentando
que ellos como padres también necesitan vivir su vida y que
necesitan ser felices; que algún día sus hijos van a crecer y volar y
ellos se van a quedar solos. Es por lo que, según ellos, tienen que
aprovechar y darse tiempo para ellos mismos.
Y en algunos casos si bien les va, atienden a sus hijos
superficialmente, sin involucrase mucho o lo necesario, para que no
digan. Pero tristemente hay cada vez más este tipo de padres que
son irresponsables emocionalmente hablando, poco o nada
comprometidos con el desarrollo sano de sus hijos.
Lo anterior no quiere decir que no vas a tener vida y que solo vas a
vivir para ellos, no. Claro que tú mereces descansar disfrutar cosas
que te agraden y crecer como persona y ser individual. Me refiero a
las personas que utilizan los anteriores pretextos para estar muy
poco con sus hijos o de plano no estar. Aunque por otro lado al
decidir ser padres en las condiciones que hayan sido debemos saber
y estar conscientes de esta labor titánica y trascendental, ya que
adquirimos la responsabilidad y compromiso de hacerlo. No solo de
proveer o de medio estar presente, sino de mantenerse al tanto de
ellos emocionalmente hablando, de preocuparse y ocuparse por todo
lo que les pasa, de involucrarse en su vida y en su desarrollo. En
cada aspecto que sea importante para tus hijos es ahí donde
siempre debemos estar presentes y comprometidos; ya que es
importantísimo que tomes conciencia que son seres humanos, no
son un bulto, ni tomates. Que si los dañas se pueden reemplazar y
ya. NO; son seres que sienten, que piensan y que si los dañamos
tendrán consecuencias negativas emocionales, psicológicas,
conductuales, etc.
Por otra parte, existe una situación compleja y muy importante; y
es la de los padres separados o divorciados; ya que la mayoría de
estos rehacen sus vidas con otra pareja o si no es así manifiestan
cierto resentimiento con los “Ex”, y muchas veces esto dificulta
enormemente la relación entre padres e hijos sanguíneos. Es decir,
los problemas entre madre y padre perjudican ya sea por utilizar a
los hijos como: mercancías para obtener algún beneficio personal,
quizá por despecho, venganza, resentimiento, odio, desilusión,
manutención, etc. Es cierto, habrá padres y madres llenos de razón
para actuar de tal o cual forma, también existen padres que de plano
no les importan sus hijos. Por otro lado, está el caso en donde los
padres sí les interesa convivir con sus hijos, y la expareja busca la
forma y los utiliza para dañar, sin importar que afectan más a sus
propios hijos, pero el odio que le tienen a la expareja no permite que
vean el sufrimiento que les causa. Esto NO justifica evitar la
interacción o vínculo entre padre e hijo.
Como padres debemos tomar en cuenta que para los hijos el
proceso de divorcio es sumamente complicado, doloroso y drástico;
teniendo consecuencias importantes y negativas en su desarrollo, y
si a esto le sumamos el que haya poco o nulo contacto con alguno
de sus padres, se incrementa radicalmente la problemática de esta
separación para ellos. La mayoría de las veces los padres no
alcanzan a dimensionar el daño que le ocasionan a sus hijos o tal
vez sí, pero poco o nada les importa, es más su sentimiento que los
ciega ante esta situación tan adversa.
Sé que hay padres muy conscientes y la prioridad son sus hijos, y
lo más importante, lo demuestran con hechos. Sin embargo, lo digo
porque hay muchos otros, que dicen querer a sus hijos y que son
prioridad y no es así. Los hechos hablan más que mil palabras.
Desgraciadamente cada día hay más y más padres poco o nada
comprometidos con la educación, atención y el desarrollo sano de
sus hijos, y como consecuencia vemos las conductas actuales de los
niños y jóvenes por esa falta de amor, valores, y educación, que se
deben enseñar, inculcar y reafirmar principalmente en casa.
Si bien es cierto que existen padres muy comprometidos con sus
hijos y que a pesar de todo lo anterior buscan la forma de no
descuidar la relación y la calidad de tiempo con ellos, pero
desafortunadamente están los que creen que están bien.
¿Sabes por qué te resulta difícil aceptarlo? Pues porque cualquiera
que te pregunte ¿Cuáles serían las prioridades en tu vida? ¿La
respuesta inmediata de la mayoría de las personas es contestar mis
hijos, mi familia? ¿O no?
Y sí, creo que vas a responder igual que la mayoría de las
personas: “Yo sé que no soy la madre o padre perfecto, y he tenido
errores, pero siempre he tratado de darles lo mejor, estar al tanto y
presente para mis hijos. Y no les doy todo el tiempo, por el trabajo y
pendientes que tengo, pero el que les doy es de calidad.” ¿O me
equivoco?
Si supieras que la mayoría de los padres que queremos a nuestros
hijos, pensamos que lo que hacemos y cómo lo hacemos está bien, y
además creemos que es por su bien. Que no podemos hacer más,
que apenas nos da tiempo para nosotros mismos, y muchas veces
así es; pero si decidimos tener o no hijos eso pasa a segundo
término ya que los hijos ahí están y no son materia prima, o “bulto de
limones”, son seres humanos que sienten y piensan.
Como ya he recalcado y no me cansaré de hacerlo, pues es la
verdad, los hijos se dan cuenta perfectamente de lo que hacemos y
no hacemos, tal vez puedas pensar que tus hijos son pequeños y
aún no saben… Nunca, nunca los subestimes, porque, sin importar
la edad, de forma inconsciente reciben mensajes negativos por parte
de sus padres, lo cual les genera daños de toda índole, ellos crecen
y con el tiempo recuerdan y de qué forma.

Una de las cosas más afortunadas que te pueden suceder en la


vida es tener una infancia feliz.
Agatha Christie

Sin embargo, es importante reconocer, concientizar y aceptar; si


como padres estamos fallando, el ser honestos con nosotros mismos
es fundamental, ya que es el primer paso para poder avanzar y
asimismo poder modificar, corregir, enmendar, e incrementar los
aspectos y circunstancias en las que estemos errando y así poder
mejorar y optimizar la relación con nuestros hijos.
En la anterior cita hay mucha razón, ya que la intención que
tenemos con respecto a ellos es la mejor. Pero déjame decirte que
por desgracia cometemos muchos errores, sí, muchos, que
desgraciadamente marcan de forma negativa la vida de ellos.
Muchas veces tenemos un pensamiento cuadrado en donde ni
siquiera mostramos empatía hacia nuestros hijos, mucho menos nos
detenemos a pensar lo que sienten, quieren, piensan. Solo actuamos
a nuestro parecer y seguimos adelante aumentando la distancia
emocional, algunas ocasiones solemos decir el clásico: “¡Tú lo haces
y ya!” o “Porque yo lo digo”. Pero esas frases pisotean su autoestima
y los subestima, lo que genera un rencor en ellos, puesto que no
existe una explicación justa de esta respuesta. Es claro que los que,
sí los queremos, y buscamos lo mejor para ellos, pero muchas veces
solo actuamos e imponemos saltándonos el diálogo y no les
explicamos el porqué de tal o cual indicación. Se nos hace fácil solo
imponer, y si bien es cierto, la autoridad la tenemos nosotros, de
acuerdo con la edad, a veces es conveniente explicarles los motivos
y ya estará en ellos comprender o no, pero nosotros ya cumplimos
con exponer la razón. Aquí es muy importante hablarles claro,
concreto y sin tantos detalles; si acaso dar un ejemplo para que ellos
puedan comprender mejor, siempre mostrando amor y respeto.
Cuando existe alguna situación o problema relacionado con la
educación y/o en el aspecto emocional-afectivo con nuestros hijos,
tendemos a echarle la culpa ya sea la pareja si es que la hay, y si no
la hay, pues peor; o a la escuela, a la vida, o al gobierno, al sistema,
al sol, a la luna, las estrellas, etc. NO, ya deja de echarle la culpa a
todos o a todo, y asume tu responsabilidad de padre o madre. Si bien
es cierto que hay muchas situaciones adversas que se presentan en
la vida, y que afectan directamente al núcleo familiar y por ende a los
hijos; no es excusa para no ponerles atención.
Lo ideal sería ejercer paternidades basadas en el respeto, la
responsabilidad y la participación igualitaria en el cuidado y crianza
de las hijas e hijos.
De igual forma es importante y necesario saber que la escuela no
es la responsable de su educación, es la responsable de darle los
contenidos académicos y reforzar valores que tú en casa has
inculcado. Porque hoy en día es muy fácil delegar responsabilidades
a quién sea, y solo tienes que ser honesto contigo mismo, realmente
honesto, como tal vez nunca lo has sido; y ¿sabes por qué? Por el
gran amor que seguramente le tienes a tus hijos.
Y si no tomas conciencia y asumes tu responsabilidad desde ya;
no habrá un cambio o un avance para mejorar y solucionar este
problema tan significativo para ellos, y que a la larga traerá
consecuencias, por desgracia, muy negativas en su vida y en todo el
entorno familiar.
Entre más pronto nos demos cuenta de lo que ocurre con nuestros
hijos será mucho mejor. Pero lo más importante es intervenir a
tiempo para tratar de remediar al menos los aspectos más relevantes
e importantes que los están afectando directamente.
El ser padre es de las cosas más hermosas y satisfactorias que
vivimos en esta vida, pero de igual forma es de lo más difícil a lo que
nos enfrentamos. Estoy segura de que amas a tus hijos, y por lo
mismo harías lo que fuera porque ellos fueran felices y sanos. Pero
como ya mencioné antes, el ritmo de esta vida es muy complicada, y
esto nos lleva a pasar menos tiempo con ellos, lo que ocasiona
sostener una gran carga emocional para nosotros de “culpabilidad”, y
tratamos de resarcir el daño de muchas formas, como por ejemplo:
comprándoles cosas materiales para cubrir esa necesidad,
permitirles que hagan todo sin poner límites, permitir que nos hablen
sin respeto, porque muchas veces que intentamos corregirlos, ellos
nos echan en cara de muchas formas los tiempos que no pasamos
con ellos, y a veces suelen chantajearnos emocionalmente para
hacernos sentir mal, y así lograr lo que quieran. Desafortunadamente
terminamos cediendo, pues es más fácil darles eso que nuestro
tiempo. Pero esto, aparte de causar un daño significativo a su
educación y relajar su disciplina, va generando un círculo vicioso en
donde los hijos ya saben cómo lograr sus objetivos a base de
chantajes, si bien nos va, porque este círculo avanza negativamente
hasta llegar a ser violentos de muchas formas con los padres y/o con
las personas que los rodean.
V. Estragos amargos
Lo que se les dé a los niños, los niños darán a la sociedad.
Karl Augustus Menninger

El afecto es vital para desarrollo emocional de un niño.


El abandono emocional o desconexión afectiva trae grandes y a
veces irreversibles consecuencias en el niño, si no es atendido lo
antes posible.
Tener un padre o madre presente pero ausente produce
prácticamente las mismas consecuencias que cuando está ausente
por completo, ya que la vivencia del niño es el rechazo constante.
Muchos de ustedes probablemente se preguntarán. ¿Qué tanto
daño puede causarle a mi hijo no darle un “poco” de atención? Por
desgracia las consecuencias son enormes y profundas de forma
psicológica e incluso físicas. A continuación te mencionaré los daños
más significativos:
Es fundamental que desde la concepción de un ser humano y
desde el vientre materno, el neonato debe de sentir que es amado y
aceptado por parte de la madre. Estudios han demostrado que el
embrión a pocas semanas de la gestación percibe si es o no
aceptado por la madre, su desarrollo no será óptimo si se siente
indeseado. Existen casos en los que se mantienen en posiciones
fetales muy reducidos, como si se escondieran en el vientre. Este es
un ejemplo entre muchas otras afectaciones de desarrollo físicas y
mentales ¡Imagínate! Si eso es desde su formación en el vientre,
¿cómo será durante el desarrollo de su vida? Es por eso por lo que
se debe reflexionar, como ya se ha mencionado, sobre esta
silenciosa y grave afectación; que no queremos para nuestros hijos,
ya que son lo que más amamos independientemente de un
sinnúmero de situaciones que se pueden presentar en las cuales
ellos no tienen la culpa.
Por favor, ponte a reflexionar y analizar que ellos son seres
indefensos, inocentes, no tienen la culpa de haber llegado a este
mundo en situaciones adversas para ellos, y tal vez para ti, pero en
nuestro caso, como adultos debemos de ser maduros y
responsables, y si no lo eres ya es tiempo que lo seas, que te dejes
de quejar de las situaciones y tomes las riendas de tu vida y la de tu
familia e hijos. Comento esto porque constantemente se acercan
padres o madres de familia para comentarme un sinfín de problemas
familiares que afectan directamente a los niños; y estos padres
justifican el no atender a sus hijos por diferentes razones sin
considerar el daño que les están ocasionando, en lugar de darles el
tiempo y amor que necesitan sin ninguna condición o excusa.
Todo niño debe sentirse amado, querido, atendido y aceptado por
sus figuras paternas. Imagínate lo difícil que ha de ser llegar a este
mundo tan hostil y en lugar de sentir esa protección, amor y atención
que deben darte tus padres no sea así; instintivamente te sientes
rechazado, y lo peor, salir adelante en la vida siendo un ser
indefenso y dependiendo al 100% de tus padres. Qué tremendo para
los que han logrado sobrevivir ante una situación así.
Precisamente algunas consecuencias significativas que
generamos en el niño desde edad temprana y durante el desarrollo
de su vida al actuar con apatía e indiferencia sería:

Baja Autoestima:
Este aspecto es fundamental en todo ser humano, y
principalmente en la edad infantil pues es en esta etapa cuando se
genera y refuerza la autoestima que será esencial a lo largo de
nuestra vida.
Como ya se mencionó, los padres somos los encargados de
construir la autoestima desde que nace y a través de la vida de
nuestros niños, por medio de muestras amor, atención, cariño, y
protección. Pero al no ser así, la pregunta sería ¿A partir de dónde
se construye el niño? ¿Desde dónde genera, el soy importante, soy
amado, tengo valía, merezco? Obviamente el niño va a generar
fuertes sentimientos de inseguridad, un constante rechazo,
desaprobación, inestabilidad emocional, pues no se sienten
merecedores de atención, y amor. Piensan que, si se les priva de
amor y atención desde pequeños, es porque no lo merecen y por lo
tanto van por la vida sintiéndose poco valiosos, y por lo mismo no se
tienen amor propio, y a lo largo de su vida permiten cualquier cosa
con tal de que les den atención. Son personas que batallan, ya que
van en sentido opuesto, ponen en manos de otras personas su
aceptación. Como no construyeron su autoestima de pequeños, no
lograron establecerla, y por lo general son personas que toleran
agresiones con tal de sentirse amados o queridos. Se sienten
constantemente sin valía, sin ser merecedores de amor. Son por lo
general personas que durante su vida se involucran con parejas o
amistades que los humillan y los violentan, pues como sienten que
no valen lo permiten una y otra vez.

Dificultad para expresar emociones:


Cuando durante la niñez no hubo conexión emocional con las
figuras paternas y no se le enseñó cómo relacionarse de forma
asertiva, pues en esa etapa es esencial, les costará trabajo expresar
y mostrar sentimientos. Al no haber desarrollado apego desde su
inicio de vida tiene como resultado que ellos se sientan confundidos
con sus emociones y a veces generen mecanismos de defensa que
los hace cerrase ante los demás manteniéndose constantemente a la
defensiva. Muchas veces el dolor del abandono emocional lo suplen
con enojo, rabia, resentimiento. Pues atrás de este enojo hay un gran
dolor y tristeza; formando así un escudo de agresividad para evitar
ser lastimados emocionalmente, pues tristemente es la forma en la
que aprendieron.

Dificultad para relacionarse socialmente:


Este punto va de la mano con el anterior, ya que, al tener
dificultad de expresar emociones y sentimientos, será difícil
desarrolla empatía con las personas que le rodean, se cierran y
muchas veces se vuelven egocéntricos, les cuesta trabajo salir de su
mundo y prefieren sentirse cómodos ahí. Prefieren aislarse o ser
solitarios para no vincularse con personas o parejas para no sentirse
abandonados nuevamente.
Por otro lado, pueden volverse dependientes de personas que los
estiman o muestran afecto pues constantemente andan en una
búsqueda de aceptación. Es muy común ver casos de personas que
son dependientes de otras, aceptan la mínima muestra de amor o
cariño y permiten todo con tal de no sentir abandono.
Los niños suelen equivocarse al relacionarse con personas, las
relaciones con amigos o compañeros son complicadas y por lo
mismo tienden a tener problemas en la escuela; pues no saben
manejar conflictos o buscan la aprobación y les cuesta trabajo ser
ellos mismos. En la etapa infantil es muy común que el niño al ser
ignorado en casa, suela portase mal, o ir en contra de las reglas; ya
que inconscientemente es una forma de llamar la atención, pues se
da cuenta que al producir problemas los padres lo voltean a ver, y
esa es la forma de captar la atención de ellos. Cabe mencionar que
esto el niño no lo hace de una forma planeada o consciente; sino que
es una manera involuntaria pues él recibe el mensaje de los padres
que es la única manera de que ellos pongan atención ante su mala
conducta o acción. El niño a gritos está pidiendo atención, pero lo
anterior pocas veces lo comprenden los padres ya que siempre están
ocupados en otras cosas, por lo general lo llegan a tomar a mal, y
lejos de atacar el problema poniendo mayor atención al niño, al
contrario, su proceder negativo pues por lo general el niño es
castigado, regañado o hasta golpeado, sin antes ser escuchado, lo
que produce y aumenta un mayor alejamiento entre la relación de
padre e hijo, lo que genera rencor, hostilidad y alejamiento entre
ambos, aumentando aún más la falta de atención y afecto.
Cuando estos niños van creciendo se acentúa el problema, lo que
conlleva a un sinnúmero de problemas cada vez mayores y graves
para él y para su entorno.
Este es uno de los aspectos que más consecuencias tiene
socialmente, ya que el niño al no tener la atención ni el vínculo
afectivo requerido por parte de los padres, se siente abandonado, no
amado, rechazado, y se siente “libre” de hacer lo que quiera, ya que
pronto se da cuenta de esa indiferencia; lo que ocasiona que se
enrede con personas equivocadas que influyen negativamente en su
conducta y actitud, pues al no encontrar esos lazos afectivos en
casa, inconscientemente los busca fuera de ella, en lugares o con
personas en donde se sienta aceptado, aunque sea negativamente,
lo cual causa un riesgo latente, pues puede involucrase con
compañías nocivas en su vida.
Cabe mencionar que la psicopatía es un trastorno de personalidad
caracterizado tanto por la falta de afecto, remordimientos y empatía
como por seducción y manipulación. Algunas causas aún no están
claras, existe un factor genético que puede expresarse en este u otro
trastorno, en función del ambiente en donde se desarrolle la persona,
pero lo que sí parece determinante es la falta de cariño recibido de
los padres durante la infancia del individuo afectado, así como la
despreocupación de estos por su educación moral; lo que se
proyecta en el afectado, ya desde la etapa escolar muestra
problemas de conducta.
Por desgracia, lo anterior es cada vez más común, y lo vemos en
la actual sociedad, en donde hay una notable pérdida de valores y
principios. Cuando se sabe que los valores pueden definirse como
las cualidades que integran a la persona, sin estos se perdería su
humanidad o gran parte de ella. Los valores pueden entregar una
imagen negativa o positiva al hombre, dependiendo de sus actos y
pensamientos frente a los demás, o acciones determinadas. Por
ejemplo, la honestidad y responsabilidad se consideran valores
positivos.
Los valores y la educación moral son considerados la base para
entender desde un punto de vista social el comportamiento humano,
como referente en la realización y educación de la persona. Los
valores nos indican cuál es el camino correcto para ser mejor
persona. Y estos se inculcan en el hogar, al no ser así
irremediablemente lanzaremos al mundo personas nocivas a la
sociedad. Pero lo más cruel es el ser humano que generamos, lleno
de rencor y desamor, lo que resulta en una persona infeliz.

Dificultad de aprendizaje:
La familia es el núcleo de la sociedad, eso se debe a que la
familia forma a quienes actuarán en un futuro dentro de la sociedad,
es importante entonces que las familias brinden un ambiente
acogedor, para que los niños y niñas aprendan a comportarse en
sociedad, también se ha definido a la familia como una célula dentro
de un ente mayor llamado sociedad.
Los niños que materialmente están atendidos, pero que carecen
de caricias, mimos y cariño, tienden hacia un estado de pasividad,
suelen perder peso, se irritan y lloran con facilidad. La falta de afecto
limita las capacidades de supervivencia de un niño, ya que el cariño
de los padres, en vida o en su recuerdo, es parte importante de la
formación de todo individuo. El cariño es el alimento espiritual que se
debe proporcionar al niño desde que nace.
Cuando el infante ha crecido y vivido con padres negligentes, o
indiferentes, por lo general presenta problemas académicos,
emocionales, conductuales, sociales e incluso de identidad personal.
La falta de afecto, supervisión y guía, de estos niños o adolescentes,
conlleva efectos muy negativos en su desarrollo, sienten inseguridad
e inestabilidad como ya se ha mencionado. El niño necesita la
motivación y la atención de sus padres, pues estos factores son el
alimento para el deseo y las ganas de aprender, ya que encontrar a
un niño apático y sin interés de participar y trabajar en las actividades
dentro del aula puede deberse a que de trasfondo no se le ha
brindado la atención que requiere para sentirse comprendido,
apoyado y sobre todo, motivado para sobresalir dentro del ámbito
escolar. Esta desatención e indiferencia puede ser muy variada, ya
sea que el niño se encuentre mal alimentado o desnutrido, lo que
provoca que no tenga la energía para concentrase y rendir en las
actividades escolares. También está el caso de que se presente en
situación de poca higiene, o no cumpla con tareas y actividades
requeridas en casa, lo que disminuye el rendimiento de aprendizaje y
de responsabilidad.
Cuando un docente observa a un niño apático y sin deseos de
aprender, es importante que se detenga a pensar en el significado
que tiene para el niño vivir dentro de una institución escolar cinco o
seis horas diarias; la cantidad de experiencias que pasan dentro del
salón de clases, así como la variedad de relaciones sociales y
afectivas que sostiene con quienes lo rodean. Y tiene que pasar por
este complicado proceso sin la ayuda, motivación y atención de los
padres. He ahí la importancia de que el maestro también involucre a
los padres para que estos sean capaces de descubrir lo importante
que es su participación dentro de la formación académica del niño.
Un ambiente familiar lleno de calidez afectiva se convierte en una
de las principales condiciones que harían más favorable el desarrollo
del aprendizaje significativo, pero podemos ahora explicar que
encierra el aprendizaje significativo y la dinámica escolar. Los padres
deben de participar en el aprendizaje de sus hijos, cómo deben
aprenderlo, dónde y cuándo. Así mismo deben estar más
conscientes del papel de la escuela, de la función del maestro y de la
suya como elementos formadores de sus hijos.
Trastornos alimenticios:
El factor familiar es el elemento más estudiado en relación con los
Trastornos de Conducta Alimentaria (TCA). Los estudios muestran
que las familias con integrantes TCA, presentan mayor deterioro
familiar, caracterizado por menor cohesión, adaptabilidad,
expresividad, independencia, respuesta afectiva, control conductual y
escasez de actividades que fomenten el desarrollo de sus
integrantes, así como mayor conflicto. Estas familias son menos
cohesivas, menos adaptables y tienen menor comunicación,
enfatizando carencias en expresividad, apoyo emocional y social. La
preocupación por la alimentación familiar adquiere matices
importantes al considerar que la familia es el primer grupo donde el
individuo aprende a comer, siendo la base para la formación de los
hábitos alimentarios, que se ven influidos por la persona que prepara
el alimento, la disponibilidad de alimento, preferencias, usos y
costumbres que rodean la conducta alimentaria, sobre todo en los
primeros años.
Cuando un niño sufre abandono emocional, lo que realmente tiene
es una falta inconmensurable de respuesta a las necesidades
emocionales que puede crearle, en casos extremos, un gran déficit a
nivel psicológico y, por extensión, a nivel de salud física;
normalmente, cuando se encuentran anémicos influye directamente
en sus hábitos alimenticios.
Dame menos regalos y dame más amor y atención.
Miriam Bonilla
VI. El verdadero cambio está en ti
El amor es para el niño como el sol para las flores; no le basta pan:
necesita caricias para ser bueno y ser fuerte.
Concepción Arenal

A raíz del grave problema que implica que actualmente hay un


gran porcentaje de niños y adolescentes en el mundo que son
ignorados física y emocionalmente por parte de sus padres; y que
esto afecta gradualmente a personas, familias y repercute
directamente en la sociedad.
Como ya se ha mencionado, los cambios tecnológicos han
revolucionado nuestras vidas, existe una comunicación global
instantánea en la cual nos encontramos sumergidos y bombardeados
las 24 horas del día, en la que la mayoría de la población mundial
vive para trabajar, sin embargo, es importante detenernos a
reflexionar y tomar conciencia de qué tanto tiempo de calidad les
damos a nuestro hijos, qué tanto estamos involucrados
emocionalmente con ellos y qué tanto nos preocupamos de lo que
sienten y piensan.
Para que a partir de este análisis podamos tomar acciones y no
solo se quede en el pensamiento, si no que principal y esencialmente
tengamos el DESEO y la VOLUNTAD de generar un cambio; y poder
modificar nuestro actuar para con ellos, porque de no ser así, de no
estar realmente convencidos que en nosotros como padres tenemos
en nuestras manos el CAMBIO, nadie más que nosotros, al ser los
adultos y autoridades de nuestro hogar, al ser las personas indicadas
para construir en nuestros hijos personas sanas, buenas y felices; y
que es nuestra obligación y responsabilidad el educar, disciplinar,
inculcar principios, valores, fomentar costumbres sanas y sobre todo
somos los dadores de amor, afecto y grandes cantidades de
comprensión. Toma en cuenta que no podremos avanzar y las cosas
seguirán igual o peor que hasta ahora; porque de no ser así no tiene
caso seguir con el segundo paso. Si tú como padre no tienes la
conciencia y convicción de realmente generar el verdadero cambio,
no tendrá caso prácticamente nada.

Para la reflexión…
Seguramente alguna vez te has preguntado ¿Para qué tuve
hijos? Y si fue por decisión propia y voluntaria, supongo que no los
tuviste para vivir a 1000 por hora, andar con prisas, con gritos, o con
rutinas. Supongo que la idea inicial era disfrutarlos y amarlos. Pero,
aunque ya se ha mencionado, el acelere del mundo actual, debemos
detenernos a pensar que la vida es muy corta, que ellos crecen
rapidísimo y que pronto se irán a hacer sus vidas y que si no te
detienes hoy a ver lo que importa en la vida, lo que realmente vale la
pena, tal vez cambiarías de dirección; y eso sería extraordinario,
pues no hay nada más importante que tú y tu familia; y a partir de
eso empezaremos a colocar nuestras prioridades. Y como ya se
mencionó, los bienes materiales son necesarios pero jamás se
compara con el tiempo de familia, jamás. Nunca he visto que atrás
de un auto fúnebre vaya un camión de mudanzas.
Pero la buena noticia es que nunca es tarde para iniciar, nunca es
tarde; tengan la edad que tengan tus hijos, si tú quieres, paso a paso
se irá dando el milagroso cambio.
El ser padre es un acto de amor único e incondicional, podemos
tener hijos biológicos o no, eso hasta cierto punto es irrelevante, lo
que sí es fundamental es querer ser padre, querer estar presente,
querer vincularte con tus hijos, querer involucrarte lo más posible con
ellos, querer, querer y querer; independientemente de cualquier cosa,
es sentirlo voluntariamente desde alma y corazón; sin ningún motivo,
solo con el único anhelo de que ellos sean felices. A eso se le llama
el verdadero amor de padres.
VII. A pesar de la adversidad
Padres felices, hijos felices.
Anónimo

Siempre he pensado y comprobado que cuando hay padres


felices y sanos, los hijos también lo estarán; y tal vez puedas pensar
que es muy difícil estar 100% bien, y sí, hasta cierto punto tienes
razón, pero cuando detectamos cualquier problema, y esto aplica en
cualquier aspecto; hay que tomar acción y tratar de solucionar, no,
pensar mediocremente, “no pues ya ni modo así me toco vivir”. No
para nada, hay que tomar iniciativa y hacer pequeños cambios que
darán grandes resultados. Hay que ser positivos y jamás negativos,
el camino no es fácil, pero es necesario; así que hagamos el cambio
ya.
En México, de acuerdo con estadísticas del Instituto Mexicano del
Seguro Social (IMSS), tres cuartas partes de los empleados padecen
estrés laboral.
Por lo general cuando nace el primer hijo los padres cambian
drásticamente su rutina habitual que solían tener antes de la llegada
del bebé, pues con la nueva llegada también llegan nuevos cambios
de horario, actividades y espacios. Dando un giro de 180° en la vida
de cada integrante de la familia, causando un impacto, sobre todo al
principio de la llegada del recién nacido. Con el paso del tiempo,
poco a poco se van adaptando y estableciendo estos cambios, pero
en cada etapa del nuevo miembro se va requiriendo de tiempos que
se le tienen que dar al hijo por parte de los padres, de acuerdo con la
edad. En fin, el asunto es que siempre los hijos requieren de tiempo
y atención sin importar su edad. En consecuencia, los que somos
padres sabemos que una vez teniendo nuestro primer hijo o hija, ya
no será lo mismo para nosotros en cuanto a la disposición de tiempo
que solíamos tener antes de ser padres, y con la llegada de más
hijos se va fraccionando poco a poco. Pero para nada quiero que
esto se malinterprete, y que parezca fatídico. El tiempo, atención y
amor que les damos a nuestros hijos en cada una de sus etapas, nos
nace del corazón y del alma y es un gran privilegio ser padres; es el
amor más hermoso e incondicional que podremos sentir a lo largo de
nuestras vidas.
El punto aquí es que a pesar del gran amor que les tenemos a
nuestros hijos, a veces nos resulta complicado darles lo que merecen
y lo que queremos para ellos. Y es que no es nada fácil lograrlo
como quisiéramos, pues como ya se ha mencionado, a veces no nos
alcanza el día para hacer todos los pendientes que tenemos,
pareciera una fantasía imposible de lograr; pero no debemos
estresarnos más; por eso es importante, antes que nada, estar bien
nosotros, de lo contrario será muy difícil rendir como quisiéramos.
Aunque pueden ser varios los factores por los cuales uno pueda
sentirse cansado, fatigado y sin ganas, hablaré en lo general ya que
si tienes problemas de salud más específicos es importante que te
atiendas con tu médico y sigas el tratamiento.
Sin duda los malos hábitos y la falta de los buenos, tiene mucho
que ver con la falta de energía durante el día, a continuación, te daré
algunos consejos que te podrán servir para retomar esa falta de
tiempo y de energía:

• Descanso
Como primer punto es recomendable que duermas bien, no
hacerlo es una de las principales causas por las cuales nos sentimos
cansados durante el día, por eso es necesario dormir entre 6 y 8
horas para sentirnos bien y con energía.
Cuando anochece el cerebro manda señales al organismo para
que se prepare para dormir activándose químicos para dormir y
descansar. El reloj biológico del organismo, o ciclo de 24 horas (ritmo
circadiano), es un reloj maestro que regula de manera temporal
diversas actividades orgánicas y puede verse afectado por la luz o la
oscuridad, las cuales pueden hacer pensar al organismo que es hora
de dormir o de despertarse. El reloj biológico del organismo controla
funciones como:

• La regulación de la temperatura del cuerpo.


• Funcionamiento del corazón.
• Funcionamiento del cerebro y otros órganos.
• Hace que cada cierto tiempo se tenga hambre o sueño.
Durante los ciclos completos de sueño, el cerebro y el cuerpo
aprovechan para reparar, regenerar, optimizar, limpiar al organismo,
y un sinnúmero de funciones para volver a cargar de energía y así
poder rendir al día siguiente. Es por eso que si no le permitimos al
cuerpo que realice este trabajo durante la noche, obviamente nos
sentiremos cansados y sin energía, y esto a largo plazo trae
consecuencias negativas y hasta fatales, dañando significativamente
nuestra salud, por eso es muy importante dormir y descansar bien
todos los días.
Para lograrlo necesitamos, al igual que los niños, bajar las luces
una hora antes de ir a la cama y disminuir la intensidad de la luz para
que el cuerpo produzca la melatonina necesaria para dormir a la hora
que se necesita hacerlo.
Los aparatos electrónicos pueden dificultar la conciliación del
sueño, así que intenta apagar las pantallas antes de ir a la cama, tal
sería el caso de la televisión o celular; que generalmente están
dentro de los dormitorios.
Si tienes oportunidad de tomar una siesta durante el día hazlo, es
recomendable, pues tomar siestas ofrece varios beneficios para los
adultos, tales como: relajación, menor fatiga, estado de alerta más
intenso, mejor humor, mejor desempeño, con un tiempo de reacción
más rápido y una memoria más aguda. Aunque si eres de las
personas que si duermes de día no lo puedes hacer durante la
noche, no es recomendable, ya que es preferible que duermas tus
ciclos completos durante la noche para un mejor rendimiento.
Por otra parte, el alimentarnos de noche con comidas muy
pesadas hace que se dificulte conciliar el sueño. Para evitarlo la cena
deberá ser ligera y con alimentos fáciles de digerir.

• Buenos hábitos de alimentación


Este punto es necesario, no solo conocerlo si no realmente
aplicarlo. La ingesta de una alimentación saludable es la que nos da
la energía para afrontar el día. Para que una dieta sea equilibrada y
saludable debe cumplir una serie de características básicas que
podrán variar en función de la persona, su edad o estilo de vida,
entre otros factores.
Es importante aplicar a la pirámide nutricional para que los
alimentos sean balanceados y tengan todos los nutrientes necesarios
que cada uno necesita de acuerdo con las actividades que
realizamos durante el día. Así mismo, debemos tomar en cuenta ser
moderados, pues es una de las principales razones de aumento de
obesidad que influye directamente en nuestra salud.

• Actividad Física
Si eres de los que practican deporte o actividad física, sabrás los
beneficios que tienen sobre nuestro cuerpo y lo bien que se sienten
los resultados, pero si eres una persona sedentaria, te digo que
nunca es tarde para comenzar, no importa tu edad o complexión,
mover el cuerpo constantemente nos da grandes beneficios y
rendimiento físico en nuestro organismo. Hacer ejercicio con
regularidad es parte importante de un estilo de vida saludable. Las
personas que llevan una vida activa tienen menos probabilidad de
enfermarse y mayor probabilidad de vivir una vida más duradera.
Hacer ejercicio te permite tener un mejor estado físico, fortalece tu
corazón, articulaciones, tus huesos, músculos, amplía tu condición
física, te ayuda a contrarrestar el estrés, ansiedad, depresión y
además mejora tu salud mental y te da una sensación general de
bienestar.
Es importante que la actividad física forme parte de la vida de los
niños, de los adultos jóvenes y de las personas mayores. El ejercicio
no tiene que ser enérgico: puedes encontrar formas para mantenerte
activo que se adapten a tu rutina diaria, como por ejemplo, caminar,
nadar, andar en bicicleta, correr, bailar, etc. Si nunca hiciste ejercicio
o hace tiempo que no lo haces, ¿qué esperas? Inicia gradualmente,
asegúrate de antes acudir con tu médico para que él te recomiende
la mejor opción para ti. Sin embargo, asegúrate de tomar medidas
para mantenerte libre de lesiones y recuerda la hidratación también
juega un papel importante, beber líquidos ayuda a evitar la
deshidratación.

• Haz pausas
En esta era de la globalización nos parece imposible
desconectarnos de la rutina y del trabajo. Pero es de suma
importancia encontrar un equilibrio entre el tiempo que dedicamos al
trabajo y obligaciones con el tiempo libre que contamos.
Es imprescindible darnos descansos o pausas durante el día,
desconectar el cerebro cuando estamos estresados puede mejorar
automáticamente el cuerpo, la mente y por ende la vida. De tal forma
que ayuda a disminuir el estrés, aumenta la creatividad, mejora la
memoria, combate los síntomas de la depresión, mejora el estado de
ánimo, nos hace sentir más felices, etc.

• La risa y la diversión.
La risa debe de encabezar las cosas que podemos hacer durante
estos lapsos de descansos. La risa libera las endorfinas que son
conocidas como hormonas de la felicidad. La risa limita también la
producción de una hormona denominada cortisol que es la
responsable del estrés. Además, a nivel psicosomático, una gran
cantidad de dolencias cardíacas tienen su centro neurálgico en la
tristeza, que provoca que el corazón se contraiga. Si sonreímos y
nos reímos, el corazón se relaja y se ensancha. Por lo tanto, a reír y
a divertirse cada vez que podamos hacerlo.
La respiración y el estiramiento muscular nos ayuda a calmar la
ansiedad y estrés ya que propiciamos la relajación mental y
muscular. Al inhalar profundo y exhalar lento enviamos oxígeno al
cerebro indicándole que todo está bien. Cuando hacemos
estiramientos musculares relajamos los músculos que
constantemente se tensan por efecto del estrés.

• Cuando descanses, descansa de verdad.


Es muy común que tomamos un descanso y hacemos esta
pausa, aunque sea corta, pero nuestra mente sigue pensando en
situaciones laborales o alguna circunstancia que nos genere
ansiedad o estrés; no estamos ni al 100% descansando ni al 100%
en la situación que nos mantiene ocupados. Lo que debemos hacer
es tomar conciencia, encauzarnos y obviamente aplicarnos; en que
cada periodo en el que nos encontremos, enfocarnos y dejarlo todo a
un lado, los minutos o el tiempo que más se pueda para que resulten
efectivas las pausas que realicemos durante el día.

• Aprender a delegar funciones.


Muchas veces somos perfeccionistas o aprensivos, queremos
hacer todo nosotros porque pensamos que nadie lo va a hacer mejor,
o que no van a salir bien las cosas como lo esperamos. Es
conveniente confiar en las personas con las que desarrollamos
nuestro trabajo, o mínimo enseñar cómo queremos las cosas, porque
de lo contrario la carga laboral recaerá en nosotros, lo que es muy
difícil sostener a largo plazo, y por ende nos generará gran estrés y
ansiedad.

• Desconectarse de Redes y Dispositivos electrónicos.


Actualmente ha cambiado la forma de relacionarnos socialmente,
gran cantidad de tiempo del día lo dedicamos a estar en redes
sociales, o estar conectados a aparatos electrónicos, lo que ha
generado que no descansemos nuestra mente, cerebro y ojos, no
permitiendo así un descanso óptimo, si es lo que pretendemos. La
necesidad de estar siempre disponibles para los demás, despierta
inseguridad en las personas, cuando se ven obligadas a separarse
de sus aparatos. Por tanto, esta conducta puede terminar afectando
a nuestro bienestar emocional.
Si bien es cierto que la comunicación es imprescindible y nos da
ventajas, también nos esclaviza. Y si nosotros no ponemos límites
difícilmente saldremos de ese círculo vicioso que hoy nos provoca la
tecnología.
Recuerda que antes que nada debes de estar lo mejor posible, si
tú no estás bien, descansado y con energía será muy complicado
que puedas dar tiempo de calidad a tus hijos y seres queridos.

Debes darlo todo para lograr una vida tan hermosa como aquella
que danza en tu imaginación.
Román Payne
VIII. Poner orden
Tiempo es lo que más queremos, pero lo peor que aprovechamos.
William Penn

A medida que pasa el tiempo y vamos creciendo y


desarrollándonos en la vida, se van incrementando nuestras
responsabilidades, y por más que queramos que el día nos alcance y
que tratemos de estirarlo; solo cuenta con 24 horas.
El tiempo que tenemos disponible lo debemos aprovechar al
máximo; si perdemos dinero u otras cosas lo podremos recuperar,
pero el tiempo jamás. En consecuencia, cuando comprendemos
esto, también nos damos cuenta de la relevancia de administrar
mejor nuestro tiempo. Si no lo sabemos administrar, la vida personal
y profesional se verán afectadas. No solo necesitamos tiempo para
nuestros hijos y familia, sino también es importantísimo para
nosotros, por una buena salud mental y física.
Para empezar te diré que no menciones el clásico “No tengo
tiempo” pues es una excusa, ya que todos tenemos el mismo tiempo
disponible, la pregunta sería: ¿Por qué unas personas sí pueden y
otras no? ¿Por qué unas personas son muy productivas y otras no?
La respuesta es fácil, es cuestión de querer y organizarse.
Hay muchos factores que nos quitan tiempo, tal es el caso de las
redes sociales, dormir mucho, llamadas sociales extensas, hacer
actividades de baja prioridad, distraerse con facilidad, no ser
organizado, no planear bien, estar durante largo tiempo en aparatos
electrónicos, entre muchos otros. En consecuencia, estos factores
llegan a impactar nuestro día a día, y no solo el nuestro; sino también
directa o indirectamente el de las personas con las que nos
relacionamos en lo personal y profesional.
Es por eso que saber organizar mejor nuestro tiempo nos permitirá
realizar acciones que antes creíamos imposibles. Se puede tener un
equilibrio saludable entre la vida laboral y personal, solo es cuestión
de organizar debidamente nuestras actividades, y sobre todo
jerarquizar nuestras prioridades laborales y personales, sin olvidar
que la familia siempre será prioridad.
A continuación, se mencionan algunas recomendaciones para
organizar mejor el tiempo.

HAZ PLANES
Es importante hacer planes y no dejar las tareas para última hora,
sobre todo hay que recordar que nosotros como padres debemos
inculcar a nuestros hijos buenos hábitos, como ser organizados.
Además de los beneficios que ya se mencionaron, traen como
consecuencia la puntualidad; un hábito primordial para una mejor
convivencia y desarrollo en la vida.
Así mismo, hay que tener claro que la planificación puede o no ser
flexible. También hay que tomar en cuenta que hay que apegarnos lo
más posible al plan.
Por ejemplo, colocar las tareas iniciando por las más importantes y
de mayor urgencia, permitirá una organización eficiente y se podrá
avanzar mejor en tareas relevantes.

PRIORIZAR
Es esencial priorizar las tareas y hacer una lista de mayor
importancia a menor, estas actividades deben de obedecer a una
jerarquización de objetivos.

PROGRAMAR TIEMPOS
Con base las tareas de mayor prioridad se deberán programar los
tiempos para realizarlas dejando un margen de tiempo para cada una
por cualquier imprevisto, si se termina antes mucho mejor. Siempre
hay que dejar espacio para hacer tareas con menor prioridad, o para
hacerlas poco a poco en semana.

ELIMINAR DISTRACTORES
Los distractores nos hacen perder mucho tiempo al día de mil
formas, es por ello por lo que se debe evitar caer en estas “trampas”
y tratar de concientizar que uno mismo se debe autocorregir y
autorregular para no tropezar y caer, hay que tomar en cuenta que el
concentrarse lo más posible en cada tarea a realizar nos ayudará a
optimizar tiempo.

APRENDER A DECIR “NO”


Cuando uno planifica sabemos de antemano que es flexible, ya
que se suscitan situaciones fuera de nuestro alcance y de nuestras
manos, pero cuando alguien llega a pedirte algo extra rompe toda
planificación. Aunque es normal o suele pasar se tendría uno que
preguntar ¿Qué tan importante es la tarea que nos están pidiendo?
¿Solo nosotros la podemos hacer? Sé que es ambiguo el
planteamiento, pero aquí lo importante es saber que un “NO”, no
siempre es ser un mal compañero o una mala persona, solo valorar
si es una causa de fuerza mayor o simplemente nos están robando
nuestro tiempo. Pues existen muchos casos en los que la gente
suele abusar de las personas que les cuesta trabajo decir NO. Al
cabo las relaciones humanas son complicadas y ya sea un sí o un
no, siempre habrá a quien no le parezca. Es por eso por lo que
debes de anteponer siempre tus prioridades, como la importancia de
TU tiempo y la de los tuyos. En tu lista de prioridades siempre
deberás anteponer el tiempo que dedicas a la familia antes de
quedar bien con alguna otra persona o situación; obviamente
mientras no sea algún caso de urgencia o de fuerza mayor.

PRÉMIATE
Es importante darse refuerzos positivos después de haber
terminado las tareas; estos nos ayudarán a relajarnos física y
mentalmente, enfócate en lo que más te gusta hacer, por ejemplo:
darte un baño relajante, ver tu película favorita, salir a un lugar a
divertirte, etc.
IX. Tiempos fructíferos
El mejor regalo para tus hijos se llama Tiempo.
Anónimo

El tiempo pasa tan rápido, como arena entre los dedos, es por
ello por lo que el tiempo de calidad es sumamente esencial para
poder lograr esa conexión afectiva y emocional tan sustancial con
nuestros hijos y familia.
Pero antes de continuar es indispensable tener claro y consciente.
¿Qué es tiempo de calidad? Y respondiendo a este cuestionamiento,
diré que es el tiempo que dedicamos al cien por ciento a la familia,
que debe ser eficiente, estando presentes y atentos, sin tener
nuestra atención dividida. Que, aunque sea poco sea bueno, se
compartan risas, y confidencias, haya comunicación, amor y buenos
ratos. Recalcando y haciendo énfasis: en que no haya distractores
externos, estar dando nuestra máxima atención y amor a este tiempo
asignado.
A continuación, se enlistarán solo algunos beneficios de pasar
tiempo de calidad en la familia:

• Fortalece las relaciones familiares.


• Nos hace empáticos con cada integrante de la familia.
• Amplía el conocimiento mutuo.
• Crea y aumenta el vínculo afectivo-emocional familiar.
• Mejora y aumenta la comunicación en el entorno familiar.
• Aumenta, refuerza y mejora la autoestima en los hijos.
• Proporciona seguridad y tranquilidad.
• Previene posibles vacíos emocionales.
• Favorece el aprendizaje.
• Mejora el desarrollo cognitivo.
• Facilita y aumenta la expresión de emociones.
• Desarrolla un mejor desenvolvimiento social.
• Incrementa y favorece las habilidades comunicativas y
actitudes sociales.
• Disminuye la afectación de trastornos alimenticios.
• Mejora e incrementa las actitudes sociales asertivas.
• Genera y propicia momentos de sana convivencia familiar.
• Nos libera del estrés y del ajetreo rutinario.

En definitiva, si analizamos que los anteriores son algunos de los


muchos beneficios que nos da el pasar tiempo de calidad con la
familia, imagínate todo lo que se puede beneficiar nuestra familia y
nosotros mismos; y todo lo que se puede lograr individualmente y por
ende familiarmente. Por último, a qué venimos a este mundo si no es
a ser felices, nosotros y los nuestros, pues se supone que es lo que
más queremos y por lo que luchamos día a día en esta vida a veces
tan compleja, llena de altibajos y de dulces-amargos.
Pasar tiempo de calidad con tus hijos y familia es una actividad
sumamente importante, pues mientras más convivas con ellos, más
te da la oportunidad de conocerlos mejor, ser más comprensivo,
enseñarles valores, principios que tanta falta le hacen a nuestros
niños hoy en día; te da oportunidad de enseñarles un sinnúmero de
cosas y darles las bases primordiales para prepararlos para un mejor
futuro.
X. La relevancia de la comunicación
con nuestros hijos
Mira con los ojos de otro, escucha con los ojos de otro y
siente con el corazón de otro.
Alfred Adler

La comunicación es sustancial y primordial para poder tener una


óptima relación con los hijos. Es de suma importancia enseñarles a
que se expresen desde pequeños, para que cuando crezcan ya
estén habituados a hacerlo. Dicho de otra manera, la comunicación
es la llave maestra de muchas puertas que permiten y facilitan un
mejor entendimiento, concientización, empatía... Sin la comunicación
prácticamente no hay nada. La comunicación nos permite poder
expresar todo lo que sentimos y pensamos.
Mejorar la comunicación no solo consiste en palabras; nos
comunicamos a través de miradas, contacto físico, gestos, incluso
silencios. Es por eso que tú como padre debes de mantener abierta
esta vía con asertividad, inteligencia, y mesura. Conocer que la
comunicación debe ser clara, concisa y con respeto mutuo; en donde
se debe saber hablar y escuchar, y esto quisiera recalcarlo ya que
muchos padres, hablan, hablan, y hablan, pero pocas veces
escuchan realmente a sus hijos, o de plano no saben hacerlo; y
escuchar no es solo callarse y dejarlos hablar, no, también es
comprender realmente lo que nos están expresando, y aunque no
estemos de acuerdo, no debemos interrumpirlos. Pues muchos
padres dan el grito en el cielo o interrumpen cuando sus hijos apenas
están diciendo media palabra, lo hacen de forma negativa, incluso a
veces agresivamente, y por lógica los hijos se cierran al diálogo, lo
cual provoca que haya más distanciamiento que acercamiento. La
comunicación entre padres e hijos es necesaria e imprescindible
para que la relación y el vínculo entre ambos se fortalezca cada día
más. Además, esta práctica aumentará la autoestima de tu hijo y te
ayudará a conocerlo mejor.
A continuación, te daré algunos consejos para que puedas mejorar
o incrementar la comunicación con tu hijo:

• Dar importancia a lo que nos dicen.


• Poner ATENCIÓN.
• En todo momento debe de existir respeto mutuo.
• Escucharlos y dejarlos terminar.
• Saber escuchar y enseñarlos a hacerlo.
• No juzgarlos ni criticarlos.
• Controlar nuestros impulsos en caso de que no nos agrade
lo que dicen.
• No gritar ni exaltarse cuando estén hablando.
• Cuidar el lenguaje y tratar de no imponernos, basarse en la
razón, concientización y diálogo.
• No presionarlos si no quieren hablar; pero cuando ellos
pidan hablar con nosotros, hacer lo posible por escucharlos.
• Ser empáticos y comprensivos con ellos. Importante: No
caer en ser permisivo y relajado con la disciplina.
• Tomar en cuenta que alguna vez fuimos niños y
adolescentes, y también tuvimos la necesidad de ser
escuchados y comprendidos.
• Dirigirlos, guiarlos y orientarlos de una forma tranquila,
asertiva y concisa. Hacerles hincapié en todo momento que lo
que les decimos es porque los amamos y por lo mismo
queremos lo mejor para ellos, para que no sufran
consecuencias negativas o les pueda causar algún daño.
• No perder de vista que tú eres el adulto y el padre, por lo
mismo debes de marcar reglas y disciplina.
• Propiciar momentos adecuados en los que podamos
intervenir con un buen diálogo con nuestros hijos.
• No prometer lo que no se pueda cumplir, de lo contrario tu
hijo ya no creerá en tu palabra y también inconscientemente
le enseñarás a mentir y a no cumplir.
• Hacer preguntas sencillas con las cuales no debemos
conformarnos con un simple: “Bien”, “Sí”, “No” sino que
nosotros como adultos vayamos más allá de esas respuestas
simples.
• Usar algunas frases como: ¿Tú que piensas? ¿Cómo te
sientes con eso? ¿Cómo crees que es lo correcto? ¿Por qué?
¿A ti que te gustaría? ¿Cuál sería el lado bueno de esto que
sucedió? ¿Qué aprendes con esto?
• Te amo, nunca lo olvides. Eres muy importante para mí.
Vamos a intentarlo otra vez. Tú eres muy capaz y puedes.
Eres especial. Eres inteligente. Puedes lograr todo lo que te
propongas. Confío en ti. Eres fuerte. Etc.
• De preferencia terminar las pláticas si es posible con un
abrazo y beso.
XI. ¡Manos a la obra!
¿De qué sirve el conocimiento? Si no se aplica para mejorar.
Miriam Bonilla

Por fin vamos a poner en práctica esos momentos sustanciales


que necesitamos para compartir con los hijos y familia. Como ya se
recalcó anteriormente, los padres debemos estar organizados,
descansados, bien alimentados, para poder rendir mejor con el poco
tiempo que tenemos. Una vez que hemos aplicado y mínimo hecho
nuestro mejor esfuerzo para lograrlo, ahora sí comenzaremos a
programar actividades en casa en los tiempos que tengamos de ocio,
o también puede ser los fines de semana. Pero no significa que
necesariamente siempre se trate de juegos, también podemos
realizar actividades de acuerdo con la edad de nuestros hijos, lo
importante es que las actividades sean en un ambiente relajado y
armonioso, en donde se involucren todos los miembros de la familia
o el mayor número posible.
Por otra parte, es crucial hablar claro con nuestros hijos y
explicarles los motivos por los cuales a veces no podremos estar con
ellos, y tratar de compensar y CUMPLIR lo que acordamos, pues
para ellos es muy significativo lo que como padres les prometemos,
por eso hay que pensar muy bien antes de hacerlo, de lo contrario
podemos generar en ellos un gran dolor, decepción o conductas
negativas.
Es importante conocer a nuestros hijos para saber cuáles son sus
gustos e intereses; pero si no es el caso, hay que hacerlos partícipes
y dejar que ellos propongan las actividades, y respetar sus
sugerencias, siempre y cuando sean viables. Pues debes mostrar
interés en sus gustos, siempre y cuando sean sanos, y si no es así,
sin juzgarlos ni regañarlos, debemos mostrarles lo negativo de
alguna situación mediante el diálogo, explicar las consecuencias o
errores que se pudieran cometer en caso de tomar tal o cual
decisión. Siempre recalcando que los entendemos y que solo
queremos su bien porque los amamos y son lo más importante para
nosotros, y que solo buscamos que ellos estén bien y sean felices.
Cada que haya oportunidad es un buen momento para aprovechar
inculcar y reforzar valores, hábitos, principios y actitud positiva. Por
ejemplo, si en familia organizamos y participamos en un juego de
mesa debemos mantener y respetar las reglas y no debemos permitir
que se violen durante el juego, no permitir la trampa, pues es
importante que ellos aprendan a perder manteniendo una actitud
positiva y cordial con los demás integrantes del juego.
También debes tomar en cuenta que no necesitas hacer algo
especial para estar con tus hijos, cada que tengas oportunidad de
bromear, platicar, jugar, abrazarlos, hacerlos reír, aprovéchala.
Para poder darle tiempo de calidad a nuestros hijos debemos
tomar en cuenta los posibles tiempos disponibles que tenemos para
estar con ellos durante el día y la semana; igualmente debemos
considerar la edad e intereses de cada uno. Aquí quiero hacer
hincapié que es recomendable dedicarle a cada hijo un momento
durante el día, pero si es muy complicado podría ser mínimo una
vez por semana. Estos serían aparte de las actividades que se
conviva con toda la familia. El tiempo que le dediquemos a cada
uno de nuestros hijos deberá ser 20 minutos mínimo, esto sería en el
caso de que fuera al día, pero si es a la semana o cada tercer día, lo
recomendable es no menos de 30 minutos. No obstante, el tiempo es
sugerencia, lo importante es que convivas con ellos lo más que
puedas de acuerdo a tus ocupaciones.
Igualmente se debe tomar en cuenta que hay un sinnúmero de
actividades cotidianas que nos ayudan a convivir con nuestros hijos,
y que no necesariamente se planifican, como cocinar e ir de
compras. Para los padres de familia que disponen de poco tiempo,
es de gran ayuda este tipo de actividades ya que también permiten
conectar con nuestros hijos emocionalmente. Recuerda que no se
necesita hacer algo especial para convivir con ellos.
Una vez que tengas claro lo anterior, se recomienda anotar los
tiempos que se considere que podemos interactuar con cada uno de
nuestros hijos y también anotar en qué otros podemos convivir en
familia; de esta forma nos ayudará a tener un panorama o idea
general para poder organizarnos y aprovechar mucho mejor el
tiempo que les dediquemos.
Así mismo es muy importante que durante estos tiempos de
calidad que les demos, dejemos a un lado cualquier distractor, y
cuando digo cualquiera me refiero a TODOS, sin excepción
(incluyendo celulares).
XII. Juega, juega, juega con ellos
Quien quiera entender más, debe jugar más.
Gottfried Ben

La diversión y las risas son necesarias en todas las edades y el


juego es una de las actividades más sanas.
Si supieras la importancia que tiene el juego en el ser humano y
los grandes beneficios que se desarrollan a partir de él, cambiarías la
percepción superficial que tal vez puedas tener.
El juego en el niño es un elemento básico y vital; es placentero e
intrínseco, es divertido y muy importante en su desarrollo integral y
en su aprendizaje. Un niño tiene la necesidad estar activo por
naturaleza y el juego tiene un papel muy importante, ya que jugando
el niño aprende de la vida misma.
El participar en un juego es una experiencia única y necesaria para
un niño, ya que lo disfruta enormemente, ahora imagínate qué
significa jugar con sus padres, el hacerlo potencializa positivamente
la experiencia, aparte de que el juego permite una conexión afectiva
instantánea.
El juego conforma un elemento básico y necesario en la edad
infantil de todo ser humano. Es la ocupación principal de un niño en
los primeros años de su vida, a través del juego el niño se estimula y
desarrolla en diferentes áreas.

Físicas.
Desarrolla la psicomotricidad, la coordinación motriz fina y
gruesa, percepciones sensoriales, capacidades, habilidades y
destrezas físicas que le ayudarán en su desarrollo físico futuro, libera
y canaliza energía al mismo tiempo que mantiene su cuerpo
saludable.

Cognitivas.
Cuando un niño juega está desarrollando destrezas mentales,
aprendiendo, asimilando su entorno y funcionamiento de las cosas,
pero también se está conociendo a sí mismo y poniendo su potencial
mental al máximo. El juego es un medio para el aprendizaje, amplía
su memoria y atención, además que lo estimula y lo potencializa. El
juego promueve e incrementa la creatividad e imaginación, mejora la
comunicación oral, desarrolla habilidades estrategas, promueve la
capacidad para alcanzar metas, etc.

Afectivo-Social.
El juego permite que el niño se relacione y conviva con los
demás, le permite asumir roles, conocer su entorno, seguir y respetar
reglas, autorregular conductas, refuerza comportamientos, permite
mostrar y recibir afecto, manejar emociones, facilita la expresión
verbal y corporal, permite ser solidario, cordial, empático,
colaborativo. El juego es un medio en el que el niño refleja lo que
vive, piensa y siente, entre muchísimos aspectos más.

Psicológicas.
El juego proporciona seguridad, confianza, tenacidad, ayuda a
regular el manejo de la frustración, a conseguir metas, permite
sentirse importante, integrado, le da una sensación de alegría,
bienestar físico y mental.
El jugar en familia o padres e hijos, tiene un gran impacto positivo
en el núcleo familiar, aparte de todo lo que desarrolla en los hijos,
genera un bienestar en los padres y una gran vía de escape para
que se reconecten con su niño interior. Cuando los padres juegan
con sus hijos descubren un conocimiento más completo de sus hijos
en diferentes aspectos que difícilmente lo harían en otro ambiente. A
través del juego expresamos emociones, sentimientos, afecto y
fortalecemos los lazos de unión entre las personas que participan. El
juego es un pretexto divertido y placentero para conectarnos con
nuestros hijos. ¿Qué esperas? ¡Hazlo ya!

Comer en familia.
Si bien es cierto que en la actualidad es difícil que todos los
miembros de la familia coincidan durante la comida, es importante
que si en alguna coincidimos durante el día o los fines de semana,
los aprovechemos al máximo, y una de las reglas que como padres
debemos de aplicar es de cero celulares en la mesa durante la
ingestión de los alimentos; es un gran distractor al momento de la
convivencia familiar. Y si no lo creen solo hay que ir a cualquier
restaurante y ver cómo cada vez hay más y más familias que no
conviven, cada vez son más las personas que están sumergidas en
el celular, no lo sueltan ni para comer.
El tiempo en que la familia se encuentra reunida en la mesa es
primordial para poder platicar entre los miembros; conversar sobre
cómo les fue durante el día, qué fue lo que hicieron, cosas que les
suceden en su entorno. Es un momento fundamental para poder
entablar una buena comunicación, recordando como padres que es
ahí cuando podemos dejar que los hijos se expresen y saquen lo que
sienten. Pero sobre todo, debemos saber escucharlos, no
interrumpirlos y a su vez enseñarles a saber escuchar y
comunicarse. Ciertamente es un momento en el que podemos
aprovechar para inculcar valores, principios y buenos hábitos. Hay
que tener presente que en todo momento debemos de mostrar amor,
comprensión y respeto, sin olvidar que nosotros somos los padres y
que debemos mostrar autoridad, lo cual no es lo mismo que ser
autoritarios.
Participar en tareas del hogar.
Es fundamental hacer partícipe en las tareas del hogar a los hijos
desde que empiezan a caminar y a tener conciencia del ambiente
que los rodea, pero deben colaborar de acuerdo con las
características propias de su edad y de su capacidad; desde recoger
y ordenar sus propias cosas como sus juguetes, utensilios que usan
de forma cotidiana para comer, bañarse, limpiar, etc, hasta que
crezcan y puedan ayudar de una forma regular en dichas labores. De
los muchos ejemplos que puedo mencionar, los principales son
tender su cama, ordenar su recámara, lavar y doblar su propia ropa,
barrer, tirar basura, ordenar la casa, cortar el césped, cocinar, limpiar
baños, cocina, refrigerador, recoger la mesa después de comer, lavar
trastes, alternadamente de una forma compartida. Obviamente es de
acuerdo a su edad, y no se debe exagerar “cargándoles la mano”,
dejando que ellos prácticamente lo hagan todo, eso no está bien.
Como adultos debemos de asumir nuestras responsabilidades.
De igual modo es importante educarlos de tal forma que se les
inculque hábitos de limpieza, orden y cooperación. Todo en pro de
una convivencia en el hogar sana, comprensiva, de aprendizaje y
empática para cada integrante de la familia.
Como padres debemos tomar en cuenta que el reparto de tareas
en el hogar debe ser equitativo e igualitario, ya que de esta forma los
niños aprenderán que las tareas se deben de realizar sin diferencia.
Lo que permitirá que ellos adopten una posición justa y participativa
que les ayudará a relacionarse mejor en casa y a lo largo de su vida.
También es recomendable tomar en cuenta que es importante
enseñarle a los hijos desde pequeños cómo se hacen las cosas, con
una actitud tolerante, paciente, amorosa, comprensiva y sobre todo
considerando en todo momento que el aprendizaje lleva un proceso
de ensayo-error y que se necesita de la practica constante para ir
mejorando poco a poco hasta alcanzar lo que se pretende.
Se debe estar consciente de este punto tan importante ya que este
sería la llave de que nuestros hijos se abran al aprendizaje y tomen
una actitud disponible, o por el contrario se cierren y adopten una
actitud negativa, renuente y la experiencia se torne hostil y frustrante
para ellos y para nosotros. Así mismo es sustancial que en cada
logro o actitud positiva, debemos decirles palabras de aliento,
reconocimiento, de apoyo, de refuerzos positivos a sus esfuerzos,
terminando con un gesto amoroso, tal como un gran abrazo, un
beso, o con algún símbolo creado por ellos y nosotros, como por
ejemplo un “Dame 5, chócalas”.
Las tareas en el hogar son un pretexto ideal para pasar tiempo con
ellos de una forma activa e involucrarnos mejor. Sea la tarea que
sea, es una gran oportunidad para intervenir, ya sea para platicar,
jugar, bromear o divertirnos. Hay tantas cosas que podemos hacer
con ellos como tu imaginación y creatividad lo permita.
Al hacer un acompañamiento constructivo y relajado en dichas
tareas, ya de entrada ellos se sentirán atendidos, seguros,
respaldados, importantes; pues se darán cuenta de que si les estás
dando de tu tiempo es porque son importantes para ti, y esto tiene un
valor incalculable y muy significativo para cada niño.

Familia activa.
Si has sido o no activo en tu vida, y cuando digo activo me refiero
a realizar actividades como ejercicio físico, deportes, o cualquier
actividad que requiera movimiento, que sea energética y que haya
sido constante en tu vida; entonces no tendrás problema con integrar
este tipo de actividades en la convivencia familiar, pero si has sido
una persona sedentaria que de plano el ejercicio no es lo tuyo o
quizá te cueste mucho practicarlo, de verdad que te invito a que lo
comiences a realizar, recuerda que todo está en uno, el dejar las
excusas y pensar menos y actuar más. Se recomienda iniciar poco a
poco, gradualmente, de tal forma que poco a poco vaya formando
parte de la vida de cada integrante de la familia como un excelente
hábito y forma de vida.
Es bien sabido que la actividad física es muy beneficiosa para el
ser humano, y aunque a veces los tiempos no nos permiten realizarla
como quisiéramos, no es pretexto para poder integrarla en nuestra
vida y en la de nuestra familia; a parte de que nos va hacer bien a
nuestra salud, también estamos inculcando a nuestros hijos una vida
sana, lejos de conductas nocivas; y lo más importante, estamos
realizando actividades divertidas de una enorme conexión emocional
con nuestra familia, aparte de que estamos canalizando energía,
descargando estrés o ansiedad, lo cual permite que estemos más
relajados y abiertos a una mejor convivencia.
Este tipo de actividades son el pretexto perfecto para poder tener
acercamientos con nuestros hijos, tal como: Platicar, abrazarse,
hacer alianzas, ser empáticos, comprensivos, etc. Muchas veces
este tipo de actividades nos permiten conocernos mejor, tanto
nosotros mismos como a los demás. Tal es el caso de padres a hijos
como de hijos a padres y realmente descubrimos sorprendentemente
a personas muchas veces extraordinarias.
Te daré unos ejemplos de muchísimas cosas que podrías
implementar para poderlas a llevar a cabo:

• Dar un paseo, ya sea caminando o en bicicleta.


• Correr en el parque o en algún sitio seguro.
• Ir de excursión.
• Bailar o hacer zumba en casa.
• Ir al gimnasio en familia.
• Patinar.
• Ponerse retos de actividades físicas familiares.
• Realizar juegos de persecución, predeportivos, juegos
modificados, rondas, juegos de escondite y un gran etc.
• Practicar algún deporte en familia.

Ya sea basquetbol, voleibol, natación, beisbol, futbol, o echarse


una cascarita. Sea el deporte que sea, el que más les guste, el punto
es practicarlo en familia. Y es importante que como padres no
exijamos de más a nuestros hijos, o que salgamos en discusión por
ganar o perder, al igual que los juegos debemos de intervenir y estar
claros que son actividades de convivencia, placenteras y gratas. No
necesariamente de competición extrema y mal encauzada. Recuerda
que debemos de estar conscientes que nuestro propósito al practicar
este tipo de actividades es para integrarnos mejor como familia, que
haya conexiones emocionales, convivir mejor y sananamente y dejar
a un lado la competencia.
Del mismo modo se recomienda permitir que ellos propongan y
tratar de llegar a acuerdos; independientemente si ya practican algún
deporte o actividad. Recuerda que en ningún momento se debe
perder de vista el objetivo principal, que es la convivencia y
vinculación con nuestros hijos.

Ir de compras.
El salir de compras ya sea por la despensa, ropa, zapatos, útiles
escolares, o cualquier cosa, siempre es otra forma de disfrutar en
familia o poder convivir con nuestros hijos, porque nos movemos en
otro ambiente, en otro entorno en el cual nos permite conocer de otra
manera a nuestros hijos, cómo son sus gustos, sus intereses, su
forma de pensar, de actuar, de manejarse. Muchas veces nos
permite intervenir para sugerir o dar algunos consejos; pero también
los podemos escuchar, comprender y ampliar canales de
comunicación con ellos, lo cual es sumamente importante para
mejorar la relación padre e hijo.

Tomar vacaciones familiares.


Las vacaciones siempre serán un escape de la rutina y de
saturación del trabajo cotidiano, muchos psicólogos coinciden en que
tomar vacaciones por lo menos una vez al año son muy efectivas
para un buen equilibrio y salud mental. También hace que la vida no
sea tan aburrida y monótona, la cual puede generar estrés. Las
vacaciones en familia son extremadamente recomendables, pues
nos permite tener una mejor convivencia fuera del ambiente de casa,
que muchas veces se vuelve habitual; aparte es un buen momento
para disfrutar con los seres queridos y eso no tiene precio.
Las vacaciones permiten crear recuerdos inmemorables en cada
integrante, sobre todo en los hijos. Crea y fortalece lazos afectivos
familiares en un ambiente de relajación. Es más fácil que recuerden
los momentos que pasaron con mamá y papá en la playa o en algún
lugar lindo; que algún regalo costoso u otra cosa.
No es necesario gastar mucho, se puede salir a algún lugar
cercano de esparcimiento o recreativo; sin gastar en hoteles hay
opciones para hospedarse en lugares más económicos. La
alimentación puede ser en mercados o lugares comunes, en fin; hay
muchas opciones para poder viajar dependiendo el presupuesto que
se tenga. El punto es salir unos días a pasarla bien y divertirse en
familia.

Tiempos elementales fructuosos.


Estos tiempos son los que por lo general ya están establecidos,
que comúnmente se presentan en el día a día de manera rutinaria.
Tal es el caso de momentos en los que podemos interactuar con
ellos, por ejemplo: traslados de un lugar a otro, o ir por un helado.
También las pláticas informales del día a día, antes de ir a dormir,
durante un paseo. Solo por dar unos ejemplos de muchísimos que se
dan en el día y que podemos aprovechar al máximo. Dichos tiempos
podemos utilizarlos para aprovechar al máximo, y sacar el jugo que
más se pueda, para poder interactuar con nuestros hijos de
muchísimas formas; utilizando como base principal la comunicación.
Podemos utilizar las palabras de afirmación, son palabras que su
contenido está relacionado con expresiones afirmación, como son los
elogios, estímulos o motivación y por supuesto de cariño y afecto. De
igual forma, como ya se ha mencionado anteriormente; durante estos
tiempos podemos preguntar desde: ¿Cómo te fue en el día? ¿Cómo
te sientes? ¿Qué vas a hacer? ¿Qué piensas de cual o tal
situación?...
Otro momento ideal es la hora de ir a dormir, en donde podemos
aprovechar desde contar un cuento de acuerdo a la edad de
nuestros hijos, cantarles una canción, contar anécdotas, o temas de
interés de ambas partes, tratando lo más posible de evitar temas
difíciles o que puedan generar conflicto o diferencias, ya que nos
disponemos a dormir y no es para nada conveniente en esos
momentos, ya habrá momentos idóneos para ello.
Otro tiempo en el que nos puede servir es cuando cocinamos, aquí
podemos integrarlos de acuerdo con la edad a que nos ayuden,
empezando con cosas sencillas y sin riesgo, e irles enseñando poco
a poco. Pero obviamente lo más importante es que durante estos
tiempos podemos interactuar con ellos, reforzar vínculos, alcanzar
logros, divertirnos, etc.
La hora de llevarlos a la escuela también puede ser un buen
momento para platicar con ellos de temas de intereses mutuos,
cantar, bromear, etc. No debemos dejar que este tiempo, aún cuando
sea corto, lo desperdiciemos y dejarlo pasar; más si somos de las
personas que en la semana les absorbe el trabajo y tenemos poco
tiempo para convivir con ellos.
XIII. Pequeños detalles, grandes
significados
Como padres podemos formar hábitos, costumbres y detalles
significativos para nuestros hijos, como pueden ser:

• Saludarnos, despedirnos, dormirnos y despertarnos siempre


con besos y abrazos. Recuerda que el contacto físico y visual
es muy importante al trasmitir amor.
• Hacer llamadas inesperadas a tu hijo, solo para decirle que
lo amas y lo importante que es para ti.
• De vez en cuando dejarle pequeñas notas o cartas en las
que expreses lo mucho que lo amas, o palabras de aliento
ante cualquier situación.
• Ocasionalmente llevarle un detalle o un pequeño obsequio
para que él esté enterado que, aunque a veces no puedas
estar, te acuerdas y lo tienes presente.
• De vez en cuando se planee un día de “pinta” tú con tus
hijos o en familia a un lugar que les guste. (Es importante que
ese día no haya cosas de importancia en la escuela y trabajo.
Se recomienda solo un día al año, sin abusar).

En fin, son algunas sugerencias que te pueden ayudar o dar una


idea de lo mucho que podemos hacer con ellos durante la rutina
diaria, en las que sin problema podemos intervenir para lograr poder
tener y desarrollar conexiones emocionales muy importantes con
ellos.
XIV. Excesos infortunados
A veces herimos más con el escudo que con la espada…

No le evitéis a vuestros hijos las dificultades de la vida,


enseñadles más bien a superarlas.
Louis Pasteur

Proteger a los hijos es algo normal que deben de hacer los


padres ante cualquier situación en que ellos puedan estar en riesgo;
de hecho, es una obligación de los padres salvaguardar la salud y
seguridad de sus hijos. Sin embargo, existe una línea muy delgada
entre protegerlos y sobreprotegerlos, es ahí en donde comienza el
gran problema, si como padres no sabemos distinguir entre una y
otra, en lugar de hacerles un bien, les estaremos haciendo un gran
daño. En el afán de querer ayudarlos y querer lo mejor para ellos,
muchos padres caen en la sobreprotección, y desgraciadamente
tanto para los hijos como para los padres es un viaje sin retorno que
con el tiempo irá creciendo más y más hasta que el problema sea
descomunal. Estos padres hacen hasta lo imposible con tal de evitar
que sufran, argumentando que es porque los “aman”, y es obvio que
eso no está en duda, pero precisamente por el amor que se les tiene
es sustancial que los eduquemos, les pongamos límites, les
inculquemos valores y principios; les demos consejos y orientación,
pero sobre todo, es importante que dejemos que ellos tengan sus
propias experiencias, en las que puedan o no tener éxito, pero en
todo momento los estaremos apoyando y mostrando que de los
errores se aprende, enseñarles a que en las caídas debemos de
levantarnos seguir adelante, intentar y esforzarse hasta lograrlo.
El aprendizaje a base de la experiencia, ensayo-error, es más
contundente muchas veces que el de las palabras, es por eso por lo
que debemos dejar que ellos tengan sus propias vivencias buenas, o
tal vez no tan buenas, y que aprendan a manejarlas de forma
asertiva. Es tan cierto el dicho de “Nadie escarmienta en cabeza
ajena.” Si lo sabremos nosotros como adultos, cuántas veces nos
hemos dicho: “Mi mamá o papá tenían la razón cuando me decían tal
o cual cosa”. Y es que es parte del aprendizaje de la vida, todos
cometemos errores y a veces son de los que más aprendemos.
Es importante que quede claro esta diferencia de la
sobreprotección, ya que es muy común en las últimas generaciones
de padres, los cuales con tal de que sus hijos no sufran lo que ellos
sufrieron o pasaron durante su niñez y adolescencia, se han ido
totalmente al otro lado de la moneda, tratando a sus hijos como si
fueran de papel, son hijos que comúnmente tienen el síndrome del
emperador.
El síndrome del emperador es un fenómeno que ha ido creciendo
en la sociedad durante los últimos años, son niños y adolescentes
emocionalmente frágiles, caprichosos, poco o nada tolerantes ante la
frustración, explosivos, impulsivos, necios, rebeldes, groseros, entre
otras características. Son niños que normalmente manipulan y
dominan a sus padres con berrinches, rabietas, agresiones y hasta
golpes. La causa más común en donde los niños presentan estos
tipos de conductas es cuando los padres son demasiado permisivos,
permiten todo con tal de que los niños no hagan rabietas. También se
genera cuando los padres no ponen o no saben poner límites e
incluso cuando estos padres no cumplen con las consecuencias ante
la mala conducta de sus hijos, y es en esa oportunidad en la que los
hijos toman ventaja de la situación, les toman la medida a sus padres
y saben con quién, cuándo y dónde pueden actuar de esta manera
con tal de obtener lo que ellos quieren.
La pregunta sería: ¿Cómo saber si soy o no padre sobreprotector?
A continuación, te daré algunas características de padres
sobreprotectores:

• Resuelven todo al niño.


• No ponen límites.
• Suelen contestar por el niño cuando alguien le pregunta
algo.
• No dejan que los niños realicen actividades por sí solos, aun
cuando estas son de acuerdo a su edad.
• Limitan o impiden que los hijos exploren el mundo por sí
mismos.
• Justifican los errores del niño.
• Utiliza el miedo para protegerlo.
• Está excesivamente sobre él, todo el tiempo.
• Le hace todo, muchas veces hasta lo más básico.
• Interviene en todas las decisiones que pueda tomar el niño.
• Se involucra amplia y exageradamente en relaciones del
niño con otros niños.
• No permiten que el niño tenga independencia ni autonomía.
• Toleran todas las demandas del niño y las satisfacen.
• Evitan que los niños corran riesgos.

Son solo algunas características entre muchas otras. Si te


encuentras en alguna, es momento de parar, y debes de hacerlo,
porque de lo contrario le estarás ocasionando un daño irreversible a
tu hijo, y realmente sería muy lamentable, ya que lo que menos
quieres es que tu hijo sufra, pero desgraciadamente le estás
generando mayor sufrimiento tanto a ellos como al entorno que los
rodea. Los padres sobreprotectores forman hijos incapaces de hacer
cualquier cosa o tomar decisiones. Al no dejar que los niños actúen
de forma independiente y al no dejarlos que tengan sus propios
errores, inconscientemente les están mandando el mensaje al niño
de “No eres capaz, no puedes, no sabes, no te tengo confianza.” Lo
que provoca inseguridades y baja autoestima. En pocas palabras
están creando seres inútiles y dependientes de los padres, pues no
permiten que ellos sean capaces de desarrollarse normalmente y
que empiecen a aprender a manejar situaciones de la vida.
Para poder conocer y comprender mejor lo que causamos en
nuestros hijos con la sobreprotección te daré algunas consecuencias
que se generan en ellos.
Por lo regular son niños y adolescentes con:

• Baja autoestima.
• Inseguros o tímidos.
• Fácilmente manipulables.
• Agresivos.
• Se relacionan conflictivamente.
• Les cuesta tomar iniciativa.
• No tienen bien desarrollado el sentido común.
• Poca o nula tolerancia a la frustración.
• Son dependientes e indecisos.
• Chantajistas.
• Dificultad para adaptarse a situaciones nuevas.
• Demandante y exigente.
• Torpe para realizar cosas.
• Tiranos.
• No le gusta esforzarse.

Evitar que los niños tomen riesgos hace que no crezcan y


aprendan de las vicisitudes de la vida. Si bien es cierto que es
importante estar al pendiente de nuestros hijos, pero exagerar ya sea
para uno u otro lado, siempre traerá consecuencias negativas en su
vida.
Qué podemos hacer si es que en algún momento hemos caído en
esos errores. Primero se debe reconocer que se es un padre
sobreprotector y estar dispuesto a cambiar la forma de educar al
niño, por el amor que le tenemos, por su bien y por su felicidad.
Educar sin sobreproteger:

1. Establecer límites y normas.


2. Darles responsabilidades de acuerdo con la edad.
3. Escuchar y dejar que el niño tome sus propias
decisiones.
4. Fomentar la autonomía, dejar que el niño realice cosas
por sí mismo.
5. Dejar que equivoque.
6. Brindar seguridad en todo momento.
7. Enseñar a compartir.
8. Enseñarles a ser independientes.
9. Confiar en las capacidades de su hijo.
10. Permitir que el niño cometa errores y orientarlo con amor
y enseñanza.
11. Enseñar al niño que a veces se comenten errores y que
de ellos se aprende, pero que para lograrlo hay que
esforzarse y mejorar.
12. Dejarlo ser con sus respectivos límites y normas.
13. Valora su empeño y esfuerzo.
Cualquier ayuda innecesaria es un obstáculo para el desarrollo.
María Montessori
XV. Educar de forma inteligente
(Orientación breve)

Un buen padre vale por cien maestros.


Jean Jacques Rousseau

Cuando hablamos de ser amorosos, conectar emocionalmente,


dar atención y estar al pendiente de los hijos, es importante no
perder nunca de vista, en ningún momento que la disciplina, los
límites, la educación, los principios y los valores van de la mano; y
que por ningún motivo debemos de descuidarlos nunca. Debe de
haber un equilibrio entre disciplina y amor; entre firmeza y
benevolencia. Ya que, si inclinamos la balanza de uno u otro, o
actuamos hacia un extremo u otro; corremos el riesgo de caer en una
educación errónea, mal dirigida y encauzada, convirtiéndonos así en
padres permisivos, sobreprotectores, demasiado estrictos o
autoritarios, pero quizá lo más triste sea ser padres indiferentes. Es
por eso que debemos ser cautelosos, pero lo más importante es
estar muy conscientes que si amamos a nuestros hijos debemos
educarlos, disciplinarlos y poner límites, pero todo esto a base de
amor, diálogo y comprensión. Saber en qué momento podemos ser o
no flexibles y saber en qué momento o en qué situación no hay
negociación con ellos. Como adultos sabemos que hay cosas que se
pueden negociar dependiendo del asunto o situación, la edad de los
hijos, y los acuerdos que tengamos.
Y precisamente hablando de cómo hacer para poder lograrlo, en el
libro Disciplina Inteligente, de Vidal Schmill. El autor marca los cuatro
estilos disciplinarios que en mi particular punto de vista son muy
claros y entendibles. En este libro, que recomiendo ampliamente, el
autor emplea un cuadro gráfico en el que se puede observar cada
estilo disciplinario, en el que nosotros, en un acto de honestidad y
autocrítica, podemos ubicar el estilo disciplinario en que nos
encontramos como padres; una vez identificado debemos de hacer
los respectivos ajustes para permanecer en el sector IV, ya que es el
ideal.
Paul Hauck

Como podemos observar, en este cuadro se encierran los estilos


en los que la mayoría de los padres nos encontramos, en los tres
primeros sectores como se nota, los estilos disciplinarios son
extremos y equivocados, ya que en estos se “forman y educan” hijos
de una manera incorrecta, y esto a su vez les causa un gran daño
psicológico, emocional y conductual, afectando su desarrollo durante
toda su vida y el entorno en el que se desarrollan.
Conclusiones
Calamidad silenciosa que afecta a nuestros hijos

En los últimos años los padres de familia, debido a muchas


necesidades que hay, estamos fallando y cayendo en el error de no
dar tiempo a nuestros hijos, y esto desgraciadamente aplica en la
gran mayoría.
Es importante que como padres sepamos y tengamos presente
que para que los niños puedan crecer siendo responsables, que
puedan regular su comportamiento e impulsos, y puedan adquirir
valores y principios necesitan la atención de sus padres, pues ¿cómo
se enseña todo esto? Con el ejemplo. Por ello es necesario que en el
momento en que los niños cometan un error o se comporten mal se
corrijan y se muestre la mejor manera de actuar o solucionar un
problema.
Los niños siempre observan cómo actuamos y nos relacionamos
con los miembros de la familia, ellos aprenden a actuar de la misma
forma, pues son como esponjas que absorben lo que ven y eso
reproducen en su vida. Es por eso que nosotros necesitamos tiempo
con nuestros hijos porque ellos necesitan ser guiados, ellos por sí
solos no van a aprender disciplina y límites ¿Cómo van a obedecer si
nosotros no nos encargamos de que nos obedezcan? El tiempo con
nuestros hijos es MUY IMPORTANTE.
Todas las personas somos buenas en algo, tal vez en hacer
negocios, jugar futbol, en computación, en la cocina, etc. Pero
sabemos que para ser buenos en ese algo, le hemos dedicado
tiempo, en teoría y práctica, muchas horas de práctica y muchas
horas de tiempo; entonces sabrás que para ser buenos padres
debemos de darnos el tiempo para prepararnos a serlo, entre otras
cosas más. Como: leer sobre el tema, asistir a eventos de escuela
para padres, acudir a ayudas para padres, y todo lo que nos sirva de
herramientas que nos ayuden a mejorar nuestro actuar.
Y sobre todo dar tiempo a nuestros hijos, recalco esto ya que
difícilmente ellos van a estar equilibrados emocionalmente si no les
damos tiempo. La única forma que tienen los niños de medir cuánto
los amamos es cuánto interactuamos con ellos, los niños no tienen
otra manera; si nosotros les dijéramos “Mira, te quiero porque te
compro tus juguetes, por tu ropa, por la escuela en la que vas..”, no
lo entenderían, pues no tienen la madurez de poder asociar el dinero
con el tiempo. Para un niño es fácil pensar “juega y está conmigo,
me quiere”, “no juega y no está conmigo, no me quiere.”
Y si el niño cree que no lo quieren intentará de una u otra forma
llamar la atención. Pero muchas veces no lo consigue por las
buenas, entonces buscará por malas. Usualmente no comprendemos
lo que significa y tendemos a tratarlos mal y reprenderlos por su mala
conducta, es así que lejos de acercarnos a ellos convertimos más
grande el problema.
Es importante saber que tanto en etapas de formación, como de
continuidad y seguimiento, que serían etapas de mayor edad,
siempre hay que estar al pendiente y al tanto de ellos. He trabajado
con niños en edad preescolar hasta preparatorias y he confirmado
que es importante estar presentes en cada etapa de nuestros hijos,
no porque sean mayores los vamos a desatender. Es conveniente
estar al pendiente de ellos y estar presentes cuando nos necesiten.
Cuando los padres no les damos la atención y amor adecuado a
nuestros hijos, por desgracia se derivan una serie de problemas y
situaciones que van de leves a muy graves.
Como ya se ha dicho, los niños y adolescentes se encuentran en
circunstancias críticas; ya que actualmente está ocurriendo una
tragedia silenciosa en muchos hogares y afecta a lo más preciado
que tenemos, nuestros hijos.
Es doloroso y a veces conveniente admitir, en muchos casos, que
nosotros somos la principal causa de las luchas de nuestros hijos.
El cerebro tiene a la capacidad de reconectarse a través del medio
ambiente; desafortunadamente con el entorno y los estilos de crianza
que les estamos ofreciendo se reconectan con su cerebro en
dirección incorrecta, complicándoles los desafíos de la vida.
Como ya se ha manejado anteriormente, los padres hemos optado
por darles un celular o tableta para que se entretengan y no nos
“molesten” para nosotros poder tener tiempo de hacer nuestros
múltiples pendientes, sin darnos cuenta que la tecnología daña
seriamente a nuestros hijos.
Según la terapeuta ocupacional Victoria Prooday, el mundo
tecnológico actual impacta directamente al sistema nervioso de los
niños, es decir; el entorno puede promover u obstaculizar el
desarrollo del cerebro infantil.
Los niños de hoy están siendo criados por padres digitales,
distraídos y cansados; por consecuencia con un estilo de disciplina y
de vida nada adecuado para el niño.
La causa principal de la mayoría de los problemas conductuales en
los niños no es la falta de disciplina, sino la falta de conexión
emocional con sus padres. Se necesitan padres emocionalmente
disponibles, que pongan límites bien definidos, que sean
responsables de todas sus necesidades. Padres conscientes de la
gran responsabilidad que tienen sobre la vida de un ser humano para
lograr hacer de ellos buenas personas que como adultos se integren
a la sociedad y hagan del mundo un mejor lugar.
Cuando asumamos que nosotros somos los responsables de la
educación buena o mala de los hijos, sin echar la culpa a nadie ni a
nada, podremos tomar acciones a tiempo para mejorar y cambiar el
rumbo y destino de nuestros hijos.
Si decides o ya tienes hijos, solo te puedo decir que los AMES,
AMA, AMA Y AMA. Cuando hay amor hay casi todo, es más fácil
más sencillo y mejor. Y si no hay amor (que sería muy triste), te invito
a que cortes patrones que viviste en tu vida y no condenes a tus hijos
a que vivan lo mismo que tú o algo peor. Da amor, verás que poco a
poco cambiarán las cosas para mejorar. El dar amor es un acto de
bondad y de un gran corazón, que sé que tienes, pues nadie nace
frío, las circunstancias nos hacen así, pero no nos estanquemos en
eso. Insisto, da amor y atención y verás un gran cambio en ti y en los
tuyos.

[1]
Dra. Pia Rebello Britto, neuróloga, asesora superior de UNI-
CEF para la primera infancia.
About The Author
Miriam Bonilla Armenta
(Ciudad de México, 1971)

Profesora de Educación Básica y Educación Media durante más de


28 años en la Ciudad de México y en el Estado de México. Estudió la
Licenciatura en Educación Física. (ESEF) en la Ciudad de México.
Ha participado en Seminarios como “El Camino a la excelencia
Educativa”. “Creación y Creatividad.” En Cursos “Aprender” UNAM
L.A. CA, primeros auxilios Psicológicos (PAP). UAB. Barcelona
España.
Cuenta con diplomados en: Aprendizaje Diferenciado UNAM L.A.
CA. Y en Vanguardia en la educación: Valores, Tecnología y
Tendencias. Tecnológico de Monterrey. Campus CDMX. Entre
muchos otros.
Ha sido Profesora en Campamentos y Acantonamiento D.G.S.E.I, y
Profesora y asesora de Aula de medios (TIC). Ha sido expositora en
programas de radio para la comunidad latina.
Durante su larga experiencia como docente ha constatado que
independiente de conocimientos académicos, es fundamental el
acompañamiento y amor de los padres, para un desarrollo optimo y
sano de un niño tanto en la parte personal, como social.
Humanista por convicción, a favor de la justicia social, los animales,
la ecología y dios.

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