Contexto histórico[editar]
El ministerio profético de Elías comienza en la época del reinado de Acab (hijo de Omrí), quien
gobernó el Reino de Israel entre 874 a.E.C. y 853 a.E.C.4
Los autores de los Libros de Reyes citan como fuente de sus relatos otro libro hoy perdido,
más conocido como "el libro de las crónicas de los Reyes de Israel" (1Reyes 22:39).
Posiblemente de tal fuente u otra referida al profeta surge la narración sobre el enfrentamiento
entre Elías y el rey Acab, "quien hizo el mal a los ojos de Yahvé, más que todos los que le
habían precedido" y "tomó por mujer a una cananea, Jezabel, hija de Itobaal, rey de Sidón y
se fue tras Baal y Asera, le sirvió y se prosternó ante él". No solo el corazón de Acab se
desvió de los preceptos de Yahvé, sino también todo el pueblo, lo que provocó la ejecución de
la mayoría de los profetas de Israel y como consecuencia de la iniquidad, Yahvé hizo que
sobreviniera una gran sequía en Samaria y por ende, una hambruna en la región.
La primera misión[editar]
Elías aparece sorpresivamente en el relato anunciando a Acab la sequía. Luego, se esconde
en un arroyo cercano al Jordán y es alimentado por cuervos; después, por mandato de Yahvé,
va a Sarepta, un poblado cercano, a la casa de una viuda, en donde el profeta multiplica la
comida y resucita a su hijo. Se trata del primer caso documentado de resurrección de un
muerto. Elías se enfrenta a Jezabel, que había mandado que mataran a los profetas de
Yahvé.
Elías desafía a los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal a que acepten el sacrificio de un
buey en un altar preparado para ser incinerado; Elías hace que le preparen un altar igual y
además hace que mojen la madera tres veces hasta que se llena un foso alrededor del ara.
Yahvé acepta el sacrificio de Elías, para confusión de los profetas de Baal, y en el monte
Carmelo los derrota y los degüella con la ayuda del pueblo, tras lo cual termina la sequía.
Características de Elías[editar]
Elías era humano sujeto a pasiones similares a las nuestras (Santiago 5:17): tras su victoria,
huye por temor a la venganza deJezabel y se adentra en el desierto, deseándose la muerte.
Sin embargo, después de que el Ángel de Yahvé le da de comer y beber se sintió
reconfortado y anduvo hasta el monte Horeb, donde se esconde en una cueva.
En medio de una depresión, el profeta Elías ora a Yahvé y demuestra un exceso de celo en su
misión. Dios se le manifiesta y le apoya presentándose como una voz apacible y suave tras
vientos, temblores y un fuego y le da nuevas misiones, y acaba señalando a Eliseo como su
sucesor.
La segunda misión[editar]
La maldad de Acab y Jezabel enfrentada por Elías no se limitaba al culto de Baal, sino que se
proyectaba en el despojo de sus súbditos. El episodio de la viña de Nabot (1Reyes 21) es
representativo de la repetida historia del despojo de las tierras de los campesinos por los
gobernantes y grandes propietarios. Otros profetas se referirían a estas
situaciones: Isaías 5:8; Miqueas2:2. Elías expresa la sentencia divina contra Jezabel y contra
la descendencia de Acab. Derrotado y muerto éste en combate con las tropas del rey
de Aram, a pesar de los buenos augurios de los falsos profetas, le sucedió su
hijo Ocozías, que anduvo por el camino de su padre y de su madre e hizo pecar a Israel y
murió pronto.
Según 2 Reyes 2:1-13 tras la muerte de Ocozías, (852 a. C.) Dios traspasa el oficio de profeta
a Eliseo, «un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en
un torbellino.» (2 Reyes 2:11) a la vista de Eliseo. Eliseo toma el manto de Elías y es de este
modo reconocido por Yahvé como su profeta.
Elías en las tradiciones judía y cristiana[editar]
Elías, en la tradición judía es esperado en los hogares israelitas durante todas las festividades
de Pascua y se le reserva un asiento en la mesa. El Libro de Malaquías prevée que Elías
regresará el Día del Juicio, predicción que le da el estatus de símbolo del Mesías,
confiriéndole especial importancia en la creencia judía.5
Muchos creyeron que Juan el Bautista fue el Elías que vino a preparar su camino (Mateo 11:7-
15 Malaquias 3:23). De hecho para reforzar esta misión, el propio Juan vestía como
Elías: 2Reyes 1:8, 2Reyes 2:1-13. Los Evangelios sinópticos, en el pasaje de
la Transfiguración, muestran a Elías y Moisés hablando con Jesús (Marcos 9:4).
El apócrifo Apocalipsis de Elías lo muestra al lado de Henoc combatiendo contra el hijo de la
iniquidad que los mata, luego de lo cual ellos resucitan, en forma similar a lo que ocurre con
los dos testigos de Apocalipsis 11 en su enfrentamiento con la bestia.
El título o nombre Elías en las escrituras también se emplea de diversas maneras, por
ejemplo: Elías el Profeta (el cual se describe más arriba) Precursor: En este caso Elías es un
título que se da a aquel que es un precursor, como por ejemplo Juan el Bautista, quien fue
enviado a preparar el camino para Jesús. Restaurador: También se aplica a personas por
motivos de las misiones particulares que habrían de cumplir, como por ejemplo a Juan el
Revelador.