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UNIDAD 1. Comercial y Societario

Este documento presenta una introducción al derecho comercial, discutiendo su origen histórico y desarrollo. Explica que el derecho comercial surgió en la Edad Media para regular el comercio entre ciudades, y ha ido ampliando su alcance con el tiempo para abarcar nuevas áreas como los seguros y las sociedades.

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UNIDAD 1. Comercial y Societario

Este documento presenta una introducción al derecho comercial, discutiendo su origen histórico y desarrollo. Explica que el derecho comercial surgió en la Edad Media para regular el comercio entre ciudades, y ha ido ampliando su alcance con el tiempo para abarcar nuevas áreas como los seguros y las sociedades.

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UNIDAD 1.

EL DERECHO COMERCIAL, LA EMPRESA, EL ESTABLECIMIENTO y EL


EMPRESARIO.

DERECHO SOCIETARIO: NOCIONES INTRODUCTORIAS.

EL ACTO CONSTITUTIVO DE SOCIEDAD.

A.- El Derecho Comercial Parte General.

El derecho, no es ajeno a la historia de la humanidad, y aparece ligado a ella en las distintas


edades, y a través de grandes civilizaciones.

La materia mercantil existió siempre, desde remotos orígines, siempre que se realiza un
intercambio de cosas con un interés lucrativo, podemos decir que el hombre realiza
comercio. El comercio ha existido desde que existe el hombre, y seguirá existiendo
independientemente de su regulación separada o unificada con el Derecho Civil. Osea,
como punto de partida, no debe confundirse el comercio (como conjunto de actividades que
efectúa la circulación de bienes y servicios entre quienes producen y quienes consumen)
con la regulación jurídica del mismo

Pero la material comercial como disciplina autónoma y diferenciada del resto del derecho
privado, no se manifiesta hasta la época medieval. Allí, cuando nacen las nuevas ciudades
tras el periodo feudal, nace la aculación de capital privado que determina la aparición de
una clase social emparentada a los burgos (ciudades), que es la burguesía).

Galgano, hoy más vigente que nunca en sus postulados, resalta la diferente esencia de los
negocios jurídicos mercantiles de los negocios jurídicos civiles, señalando que los civiles
hallan su ratio en el derecho de propiedad y sus derivaciones, mientras que los negocios
jurídicos mercantiles tienen como eje la especulación. Ello seguirá siendo así porque la
unificación es sólo normativa pero no altera la substancia de la realidad.

La unificación sólo refiere a una simplificación de la regulación jurídica en un solo cuerpo


normativo que no deroga los principios mercantilistas, sino por el contrario, los expande
hacia el derecho común, comercializando el Derecho Civil. A título de ejemplo: la doctrina
de la apariencia (art. 367 CCyCN); la visión hacia el consumidor o la adopción de la Teoría
del órgano (art. 158 CCyCN) de fundamental trascendencia en materia de sociedades, ley
19.550. Así también, ciertos fenómenos de la vida del “antiguo comerciante” del Código de
Comercio derogado amplían sus dominios hacia personas físicas que no revisten la calidad
de “comerciante” (art. 320 CCyCN), como la obligación de rendir cuentas o llevar
contabilidad.

En materia contractual, sucedió lo propio. La producción en masa llevó a la oferta en masa


que a su vez llevó a la contratación en masa alterando los principios del contrato artesanal,
hecho a medida.

El Derecho Comercial no ha desaparecido, se ha expandido sobre el derecho común


aportando a los “no comerciantes” herramientas y soluciones que nacieron para los
comerciantes, basadas en la dinámica propia del mundo de los negocios. El Derecho
Comercial no se ha difuminado, hay que encontrarlo diseminado a lo largo del nuevo Código
Civil y Comercial de la Nación superando el sesgo “encasillador” propio de los códigos
decimonónicos.

Los autores vanguardistas prefieren referir a un Derecho privado patrimonial, donde


confluyen los dos sistemas (civil y comercial) que le dan nueva fisonomía al Derecho
privado.

1.- El Derecho Comercial como categoría histórica.

Ascarelli señala al Derecho Comercial como un derecho de categoría histórica porque no


siempre existió, nació basándose en necesidades concretas, surgidas de los grandes
cambios económicos, sociales, políticos y tecnológicos.

El Derecho Comercial nace como un derecho de excepción, porque es aplicado a agentes


que practican el comercio, que no es la actividad que realiza el común de la gente. Refiere a
la intermediación en los cambios de bienes y servicios, esta actividad necesita herramientas
propias que fueron evolucionando según los grandes acontecimientos que cambiaron el
rumo de la historia, por los cambios trascendentales que produjeron en la forma de producir
o de concebir los derechos.

Algunos de ellos fueron:

- 1492- 1789- Nacimiento de las Corporaciones, que regulaban la actividad


inherente a cada oficio en particular. Se dictan sus propios estatutos como ley escrita
basada en la costumbre. Jacques Savary (comerciante y asesor de la corona y del
ministro de finanzas Colbert) dicta el Código del perfecto comerciante en donde
sistematizaba los principios comunes a todos estos estatutos. Luego las Ordenanzas de
Colbert, en el mismo sentido que el cuerpo anterior, constituye la base de la legislación
hasta la Revolución francesa, adoptando un sistema subjetivo que tenía como eje a la
persona que realizaba esa actividad mercantil, en base a la costumbre.

- 1789- Revolución francesa. En virtud del principio de igualdad las corporaciones


no pueden establecer regímenes propios. Es el fin del absolutismo y de la monarquía en
Francia. En 1804 Napoleón dicta el Código Civil, en donde se reconoce la propiedad
privada (antes todo era del monarca), la libertad de contratar y la autonomía de la
voluntad. En 1807 se dicta el Código de Comercio de Napoleón, que pasa del sistema
subjetivo (persona que practica el comercio) a un sistema objetivo definiendo el “acto de
comercio” que determinaba la ley aplicable y el juez competente. Cualquiera que
realizara estos actos, reputados comerciales, quedaba sujeto a la norma, sin importar si
se trataba o no de un comerciante.

- 1769- Revolución industrial. Surge un gran poder de la burguesía empresaria e


industrial por sobre la burguesía terrateniente. Se produce en masa para un consumidor
indeterminado.

Concepto y autonomía.

Tanto Ascarelli como Galgano sitúan en este momento histórico el comienzo de la


separación entre el Derecho Comercial y el Derecho civil.
La razón histórica, radica en el enfrentamiento entre la burguesía terrateniente y la
burguesía industrial empresarial, con posterioridad a la Revolución francesa. La burguesía,
de linaje noble, sólo se dedicaba a la defensa de los territorios que había conseguido de los
monarcas. El burgués empresario se dedicaba al comercio. En este contexto histórico
nacen las grandes ferias y con ellas la Lex mercatoria, basada en los usos y costumbres
mercantiles. También tenían tribunales propios. El burgués terrateniente no quería que se le
aplicara esta legislación propia de los comerciantes, puesto que por su naturaleza se
encontraba en constante cambio. Querían algo estable, sin sorpresas, más acorde a su
actividad agrícola.

Es así como el Derecho Comercial adquiere autonomía puesto que cambia a la par de la
realidad del comercio, que es tan dinámica como los cambios del mercado y la forma de
producir y de adquirir. Necesita ley y jueces especiales que respondan a esta esencia
diferente del derecho común.

Esta Lex mercatoria nace para regir las relaciones entre los comerciantes de manera
uniforme a través de la aplicación de los usos y costumbres mercantiles. Además, varios
autores ven en ella la contrapartida de los derechos que la burguesía terrateniente
ostentaba como privilegios propios de su linaje nobiliario.

Los contratos eran civiles y comerciales, regulados en el Código civil los primeros, y en el
de Comercio los segundos. Así existía, por ejemplo, la compraventa civil y la comercial.
Existía una dualidad de regímenes.

Concepto (Franja): Cuando las relaciones sociales de los hombres quedan sometidas a una
norma jurídica, se convierten en relaciones jurídicas, lo cual también ocurre con las
relaciones económicas (que son sustancialmente sociales). Surge entonces el Derecho
Comercial, que según Vítolo, es el “conjunto de normas y principios específicos que regulan
la actividad económica en el mercado y el tráfico de bienes y servicios en el mismo”.

Tiene como características: No tiene esfera de acción netamente delimitada: regula tanto al
comercio como a los comerciantes (Importancia de la especulación); No formalista;
Generado por quienes lo practican; Fuerte importancia de la costumbre; Permanente
evolución.

Favier Dubois (hijo), también lo conceptualiza, afirmando que, “El Derecho Comercial es la
rama del Derecho que regula a las Empresas, a los Negocios y a las relaciones dentro del
Mercado. Para él, podemos encontrar dentro del Derecho Comercial normas de Derecho
Privado (que regulan la empresa y negocios), y normas de Derecho Público (que regula el
mercado).

Por último, Piedecasas afirma, “El Derecho Comercial es aquel complejo normativo que
comprende la regulación del mercado, los operadores del mercado, la actividad mercantil,
los receptores de la actividad mercantil, la regulación y el control sobre esta, así como los
sistemas de resolución de conflicto mercantil”.
Contenido.

El Derecho comercial ha amplicado enormemente su contenido, porque claro, nació en el


medioevo para regular primeramente el tráfico local, y después el tráfico interestadual que
se realizaba en ferias y mercados sobre productos agrícolas, especias, drogas, y algunos
productos manufacturados. Pero el advenimiento del capitalismo y de la gran industria
modificó sustancialmente esto. El incremento de los negocios provocó la aparición de
créditos, y la consecuente constitución de los títulos de crédito.

El desarrollo del crédito trajo como consecuencia la creación de Bancos y otras instituciones
crediticias. A su vez, la creciente complejidad de la industria ha provocado el surgimiento de
nuevas relaciones en el campo del trabajo y los negocios, por eso podemos ver el derecho
de los seguros, el nacimiento de nuevos tipos de sociedades.

En años más contemporáneos, Fontanarrosa nos dice que observamos una nueva fase de
la evolución del derecho mercantil. Se ve que el derecho social se aproxima al derecho
comercial, antes que al derecho civil. Entonces esta impresión que hace el derecho social
en el mercantil lleva lentamente a que se regrese a un sistema subjetivo de orden mercantil
profesional.

El fenómeno económico de la concentración y el desarrollo de la gran industria han


contribuido a la organización de grandes empresas, y de consorcios industriales, el derecho
no puede quedar ajeno a esto, por lo que ha surgido una legislación sobre las empresas, en
la que se mezclan disposiciones del orden labora, industrial, y comercial.

Fontanarrosa nos dice que la creciente intervención del Estado en la economía privada, con
el aumento de los monopolios, la creación de empresas estaduales, la competencia a las
empresas privadas, y la política de planificación de muchos gobiernos, contribuyen a darle
una nueva fisonomía al derecho comercial.

Profe Romero: el derecho comercial se encuentra compuesto por...

➔ Derecho societario ➔ Derecho de transporte (marítimo,


➔ Derecho cambiario aéreo y por tierra).
➔ Derecho bancario y derecho ➔ Derecho de los seguros
bursatil ➔ Derecho industrial (de las marcas,
➔ Derecho concursal (no quieren ser de las patentes, de las nuevas
más derecho comercial, porque las monedas, pero ellos “no quieren
mismas reglas que se aplican para ser d. comercial”).
una compañía, lo hacen para un
policía, etc…),

Empresa, establecimiento y empresario: Caracterización conceptual.

Empresa.

La noción de empresa surge en el campo de la economía política, para designar


determinadas organizaciones de los factores de la producción. La naturaleza social del
hombre le llevó desde muy pronto a descubrir las ventajas que significa el coordinar la
acción de varios individuos y la utilización de instrumentos apropiados, conforme a un plan,
para facilitar la consecución de sus propósitos.
El advenimiento del capitalismo y la formación de las primeras grandes empresas al final del
periodo del remamiento y comienzos de la edad moderna señalan la iniciación de un nuevo
tipo de economía, la economía dineraria o monetaria, que vino a reemplazar la economía
natural que había imperado hasta entonces. La noción de empresa adquiere mayor
precisión, principalmente en el campo de la economía política, y la fuerza de los hechos,
hace que los códigos y leyes tengan que ocuparse de ella, formándose al lado de esa
noción económica una noción jurídica de la empresa, pero sin que la una ni la otra hayan
logrado unanimidad de adhesiones en sus respectivos campos de acción.

El Diccionario de la Real Academia Española da varias acepciones de empresa…

1. “Acción ardua o dificultosa que se emprende valerosamente”

2. Casa o sociedad mercantil o industrial fundada para emprender o llevar a cabo


construcciones, negocios y proyectos de importancia.

3. Entidad integrada por el capital y el trabajo como factores de la producccioón


dedicada a actividades industriales, mercantiles o de prestación de servicios con
fines lucrativos y con la consiguiente responsabilidad. Este es el concepto
económico.

La función del comerciante consiste, fundamentalmente, en promover y facilitar la


circulación de los bienes (se da por supuesta la existencia de esos bienes), y la creación de
los mismos proviene del fabricante o productos. Si observamos el proceso de producción de
los bienes, en este intervienen comúnmente, trabajo humano, naturaleza, y capital, en
proporciones y modalidades variables. Depende de cómo se organicen estos factores,
surgen varios esquemas de organización, si hay mucho trabajo humano, y una sola persona
suministra todos los elementos productivos, nos encontramos frente a un pequeño artesano
(trabajando en su casa, con sus herramientas y materias primas, o el del agricultor
propietario que labra su campo), en la segunda variable la producción se organiza por un
individuo que reúne y coordina los elementos productivos sin aportar él otra cosa más que
su labor y coordinación (ej: persona que solicita dinero prestado, alquila una fábrica,
contrata obreros, y con ayuda de técnicos, explota la fabricación de un producto cualquiera).

Entonces, el segundo caso, que abarca un montón de casos, se sintetizan dentro de un solo
concepto, el de empresa, que los economistas suelen definir como “organización de
producción de bienes o servicios, destinados a ser vendidos, con la esperanza de
realizar beneficios”. Este el otro concepto económico (Fontanarrosa). Si seguimos esto,
entonces tenemos diferentes características también:

● La empresa es una organización, un ente completo


● Es apta para producir tanto bienes materiales como inmateriales (servicios)
● Dichos bienes están destinados al cambio, osea, al mercado general.
● Esa actividad se realiza para obtener beneficios

Como podemos ver, en economía, el perfil de la empresa se centra en algunos datos,


organización, labor que realiza (intermediación y/o producción), y fines que persigue,
económicos, lucrativos o especulativos.

La empresa ingresa al campo del derecho comercial por el camino de la industria


manufacturera y de fábrica. Pero al poco tiempo de su ingreso, las exigencias prácticas
llevaron a ver que no había razón para incluir solamente a las empresas productoras de
bienes materiales (como se había hecho en aquel momento), excluyendo a las productoras
de servicios o bienes inmateriales, cuya estructura y funcionamiento es igual que el de las
que producen bienes materiales.
Desde el punto de vista económico, producir es crear utilidades, y estas residen en ambos
tipos de bienes.

La empresa existe en la realidad tangible de todos los días, es un fenómeno real, y cuando
lo tratamos de conceptualizar jurídicamente, es una tarea ardua y desaconsejada. Pero a
este “fenómeno” de la empresa, podríamos describirlo como “actividad completa y
organizada de factores de la producción, para fabricar o intermediar en productos o
servicios, con un fin”. Si ese fin es económico o de lucro, estamos frente a una empresa
civil o comercial, es importante hacer ese aporte, ya que Etcheverry entiende que también
pueden existir empresas sin fines especulativos (como asociaciones o fundaciones), que
también son unidades integradas por personas y bienes, que podrían caracterizarse así.

La realidad es diferente cuando este fenómeno económico que estamos describiendo, la


empresa, se manifiesta en un número infinito de casos, que tienen diferente entidad jurídica,
por eso hallamos las empresas cooperativas, las mercantiles, artesanales, agrarias,
inmobiliarias, de actividades civiles, empresas sin fines de lucro, empresas del Estado.

Fontanarrosa (autor recomendado) nos dice que jurídicamente la empresa es este quid
inmaterial, y algo abstracto, consistente en la actividad de organización. Y que junto a
ella se encuentra la hacienda, que es el conjunto de bienes organizados para la
explotación de la empresa, conjunto constituido por cosas corporales (dinero,
mercaderías, localo establecimiento), derechos (nombre comercial, enseña, marcas,
patentes), créditos y deudas, y las relaciones jurídicas de diverso orden constituidas
con el personal y la clientela, y esa especial aptitud de la hacienda para producir
utilidades (aviamiento)

Halperin define la empresa mercantil como “la organización de bienes y servicios para la
producción de bienes o servicios con un fin económico.

Ascarelli la describe como una actividad económico cuyo instrumento es la hacienda;


distingue la empresa del empresario y de la actividad, agrega a la noción el elemento
“riesgo”, propio de toda empresa.

Zaldivar dice que la empresa es una universalidad institucional, es decir, una creación
opuesta a la contractual, formada por una serie de elementos, algunos de los cuales
escapan al control de las partes; la actividad de todos estos elementos, más que tender a la
utilidad del propietario de la empresa, procuran el beneficio de la colectividad.

Establecimiento.

¿Cómo nació en fondo de comercio? Claramente lo inventaron los comerciantes, ya que


ellos unificaron lo plural y lo objetivaron. Osea, hicieron de una pluralidad una unidad, para
constituirlo en un objeto unitario de transmisión, como si toda esa pluralidad fuera una sola
cosa. Después llegó la ley, que trata de dar seguridad a la operación, y de proteger a
sujetos con intereses jurídicos dignos de tutela, ya que podrían verse perjudicados por esa
transmisión. Pero por trabajo de la dogmática, podemos ver que los dos principales
adjetivos de la hacienda, unificación y objetivación, si bien en la teoría aparecen como
simultáneos, en la práctica no lo fueron, la unificación va primero, seguida por la
objetivación.

● Unificación: la alquimia mercantil fue lo que la produjo, e hijo que de una pluralidad
de elementos heterogéneos (bienes materiales, local, mobiliario, mercaderías, etc…;
inmateriales, nombre, marca; procedimientos y mecanismos operativos; y
captadores de clientela), una unidad. Para lograr esta unidad, los comerciantes
debieron empezar a tratarla como una, dándole un nombre englobante, acá es
donde aparecen las deignaciones, fondo de comercio, establecimiento, casa de
comercio, hacienda, negocio. Entonces, los viejos comerciantes empezaron a decir
cosas como “Me voy porque tengo que abrir “el negocio”. ¿Y qué era el negocio?
Justamente era esta pluralidad o conjunto heterogéneo de bienes, bajo el orden y
disposición de un propio comerciante, en dirección y con el propósito de obtener los
beneficios proyectados. Luego lo…
● Objetivización: ahora a esa pluralidad unificada, los comerciantes la convirtieron en
un objeto de negociaciones, y de este modo, por ejemplo, un ferretero que vendía
clavos en su fondo de comercio, un día vendió la ferretería como un todo unitario,
con un local habilitado, su nombre, su mobiliario, su mercadería, su sistema de
compras, su clientela y todos los clavos. Y lo vendió por un precio superior al a la
suma del valor de todos esos bienes. ¿Por qué? Porque ese fondo, estaba unido por
un intengible (aviamiento), que confería un plusvalor (valor llave).

El ser objeto de negociaciones, como unidad, coloca al fondo, como categoría jurídica, y
ellos, a su vez posibilita su conceptualización jurídica. De esta forma, el fondo de comercio
será una estructura jurídica, que si bien posee una conformación plural heterogénea,
presenta una unidad lógico-funcional, fundada en que todos sus componentes,
debidamente organizados, confluyen en una finalidad común, la obtención de los beneficios
empresariales proyectados y esperables. Y en vistas de esa finalidad es que el empresario
ha “aviatado” todos los bienes que conforman el establecimiento, razón por la cual dicha
estructura es apta para ser objeto unitario de distintas relaciones y actos jurídicos,
recibiendo un tratamiento normativo, relativamente unificado, o lo más unificado posible.

Existe un vínculo muy estrecho entre empresa y fondo de comercio o establecimiento.


Desde un punto de vista económico, puede advertirse que el fenómeno empresarial,
presenta dos aspectos, uno dinámico, al que denominamos, propiamente, empresa y otro
estable, que llamamos: establecimiento o fondo de comercio. En consecuencia, si la
empresa es actividad profesionalmente ejercida, consistente en la organización de los
factores de la producción afectados a la misma, con el propósito de generar algún tipo de
beneficio; el establecimiento, negocio o fondo de comercio, es su sustrato o fondo
existencial, su parte estable, es decir, el conjunto de bienes, materiales y/o inmateriales,
predispuestos y ordenados por el empresario, en miras a procurar el logro del fin de la
empresa, esto es: alcanzar, de la manera más eficiente posible, los beneficios perseguidos.

Tiene una ley específica que es la 11.867, esta llama indistintamente “establecimiento
comercial e industrial”, “fondo de comercio” y “negocio”. La cuestión principal de esta figura
es precisar si esa plural realidad a la que llamamos fondo de comercio, puede o no,
someterse a un tratamiento jurídico como una unidad susceptible de ser objeto de distintas
relaciones y negocios jurídicos, lo que implica, procurar la construcción de un concepto
jurídico de la figura, y por otra parte, subsumirla dentro de una o más categorías jurídicas,
es decir, precisar su naturaleza jurídica.

Una vez resueltos esos asuntos específicos, tenemos otros desafíos:

1. Determinar el contenido conformativo del fondo (aspectos teóricos y prácticos)


2. Precisar cuáles son las relaciones y actos jurídicos de los que puede ser objeto, y
cuales de ellos le incumben a la ley del FC.
3. Desarrollar la operatividad de la LFC, delimitando su imperatividad, analizando sus
exigencias (sustancial y procedimental) y las consecuencias jurídicas de su atención
y desatención.

Concepto del Fondo de Comercio.


Fondo de comercio es una estructura jurídica que permite un tratamiento normativo
relativamente unificado, de una pluralidad heterogénea de bienes, como objeto de distintas
relaciones y actos jurídicos. “Concepto jurídico”.

Es un conjunto de elementos heterogéneos, materiales e inmateriales, vinculados a la


explotación de la actividad económica desarrollada. Es una pluralidad organizada de bienes
aviatados, unidos entre sí por una vinculación funcional que la dota de esa especial aptitud
para producir ganancias, que es el fin de la organización.

El aviamiento es el elemento aglutinante, lo que transforma la yuxtaposición en una


organización en movimiento. Es aquello que unifica esos elementos para formar una unidad
económicamente organizada productora de ganancias.

Empresario.

La empresa no tiene que ser confundida con el empresario.

La empresa es la actividad de organización de los factores de la producción, o, el ejercicio


de una actividad económica organizada para ciertos fines, osea, es algo inmaterial.

En cambio el empresario es la persona física o jurídica, que crea la empresa, la organiza, la


explota, aprovecha sus beneficios y soporta sus riesgos. Es muy frecuenta que estas
empresas sean organizadas y explotadas por sociedades, por el desarrollo de la industria
moderla que requiere la concentración de capitales considerables, y en este caso, cuando el
empresio no es una persona física, sino una jurídica, sus funciones son ejercitadas por los
órganos de esa corporación.

Una persona física no puede ser nunca una empresa, sino un empresario, la persona
jurídica es simplemente empresario, y como tal, titular de la empresa, pero no es la empresa
misma.

El Derecho Comercial Argentino vigente.

En 2011, la Presidente de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, dictó un decreto


mediante el cual creó una comisión para la elaboración del proyecto de ley de reforma,
actualización y Unificación de los Códigos Civil y Comercial de la Nación. La comisión tuvo
a la vista los antecedentes más significativos de derecho comparado, doctrina nacional y
extranjera, opiniones dadas por juristas en congresos, y criterios jurisprudenciales.

Luego de la labor de la Comisión Bicameral y el trámite legislativo posterior, el Código fue


sancionado por la ley 26.994, y entró en vigencia el 1 de agosto de 2015.

Vitolo nos dice que los principios del Derecho Comercial se encuentran absolutamente
presentes en el articulado del nuevo Código, ya que el mismo no ha importado una
unificación del Derecho Civil y el Derecho Comercial, sino que se limita a la concentración
de un único cuerpo normativo central de normas estructurales y ciertos institutos del
Derecho Civil y del Derecho Comercial, manteniendo, la plena vigencia de las leyes
especiales complementarias dictadas en relación a cada una de estas ramas, y que en su
mayoría no han sido modificadas. Lo que si cambia, es que ahora ya no es tan fácil
identificar la naturaleza civil o comercial de las normas por su ubicación en un Código
diferencia, sino que hay que estar atento a la naturaleza de los derechos y obligaciones que
la norma particular regula, y de allí surgirá el conjunto de disposiciones aplicables, en
especial en lo que hace a las reglas, valores, principios, usos, prácticas y costumbres.
Tener en cuenta LAS PROYECCIONES DEL NUEVO CÓDIGO EN EL DERECHO
COMERCIAL, por Fernando Pérez Hualde, que está en la guia de estudio del ADE.

B. Nociones introductorias al Derecho Societario

1. a) La sociedad. Caracterización.

A partir de la unificación del código civil y comercial en el 2015, ya no diferenciamos a las


sociedades civiles de las comerciales y pasamos a hablar de sociedades a secas.

El concepto se encuentra plasmado en el reformado Art. 1 de la Ley General de Sociedades


19.550:

Artículo 1 LGS. Concepto. Habrá sociedad cuando una o más personas en forma
organizada conforme a uno de los tipos previstos en esta ley, se obligan a realizar aportes
para aplicarlos a la producción o intercambio de bienes o servicios, participando de los
beneficios y soportando las pérdidas.

La sociedad unipersonal sólo se podrá constituir como sociedad anónima.

La sociedad unipersonal no puede constituirse por una sociedad unipersonal.

Origen y evolución.

Algunos autores como Hierro Anibarro y Galgano dicen que es el origen de la Sociedad
Anónima lo que produjo el gran cambio histórico, luego del descubrimiento de América.

CONTEXTO HISTÓRICO: 1600. Inglaterra logra la revolución industrial, con la máquina de


vapor logra fundar la primera compañía de SA (compañía de las indias orientales). Con esa
compañía se fue a la India, comerciando con sus máquinas hasta quedarse con sus
territorios, igual que con Asia. Se llevaban las materias primas de esos lugares, las
procesaban y después lo vendían 10 veces más caro. EFECTO FUELLES.

El Estado se encontraba interesado en promover la actividad de explotación de metales y


de comercio en las “Indias” y para ello tuvo que otorgar un incentivo a quienes iban a correr
el riesgo empresario, de esta forma tuvieron que llegar a un acuerdo.

Hasta ese momento el patrimonio, como atributo de la persona era único e indivisible, lo que
llevaría a los emprendedores de la conquista a poner en juego sus propiedades personales
en caso de fracasar. Para ello el Estado concedió este privilegio consistente en separar
(pared que divide patrimonios) su propio patrimonio personal de “aquel patrimonio”
afectado. Aparece entonces la separación de los dos patrimonios: el propio y el afectado al
nuevo continente.

Pero surge un PROBLEMA con la Revolución francesa, en donde se exaltan los principios
de: igualdad, libertad, fraternidad. Si todos los individuos son iguales ante la ley… cómo
explicar que algunas personas tengan dos patrimonios: el personal y otro afectado a una
actividad por la cual corren el riesgo limitado a lo que está en ese patrimonio sin exponer
su patrimonio “personal”.

Es así como, para dar una solución jurídica a esta situación, surge la gran idea: ese
patrimonio pertenece a otro sujeto, un sujeto que no es persona física, sino la persona
jurídica, distinto del socio. ESE es el empresario, centro de imputación normativa
diferenciada de los socios, que es quien ejerce el comercio.

b) Concepto: en sentido amplio y en sentido estricto.

Hay Sociedad, en sentido amplio (según la ley 19.550) cuando se presentan los siguientes
elementos:

- Fondo Común: formado por los aportes originarios de los socios fundadores y que
formarán el patrimonio de la sociedad, distinto del patrimonio de los socios. La cifra que
representa la suma del valor de esos aportes se denomina “capital social”.

- Gestión Común: haciendo referencia al derecho-deber de participar en el manejo de


la sociedad. Ello no surge expresamente de ninguna norma, sino de la exigencia de
colaborar en el logro del fin social.

- Riesgo en Común: elemento clave de la sociedad. Se trata de un negocio jurídico


que se encuentra en el ámbito de la especulación, en donde los resultados no están
garantizados. Los socios asumen un riesgo que es común a todos ellos, que se
traducirá en: deber de soportar las pérdidas y derecho a obtener su porción del lucro
obtenido.

Es la “Vocación común a Repartir Beneficios” lo que demuestra el interés cualitativamente


idéntico de todos y funda aquella igual calidad de los socios en el seno de la sociedad, sin
perjuicio de que la extensión de esos derechos no sea igual, por ejemplo: socios con más
dividendos que otros.

La “Especulación” compone la causa fin objetiva, a la vez que constituye la causa fin
subjetiva, es decir, aquello que llevó a los socios a realizar este negocio jurídico y asumir el
riesgo.

- Fin común: objeto social para el cual la sociedad se crea.

El beneficio buscado sólo puede ser obtenido por los socios, de una sola forma: aplicando el
Fondo común (aportes) al Fin común (objeto social), y participando en la gestión de este
negocio común a título igualitario. “El interés social, es el común denominador del interés
jurídico de los socios en la sociedad”. La sociedad por lo tanto es el instrumento del que
se valen los socios para obtener esa finalidad común, en virtud de la cual corren el
riesgo en común.

La sociedad nace de un Contrato con características particulares. Se trata de un contrato


Plurilateral, de Organización, Asociativo y Personificante, puesto que da nacimiento a un
Sujeto de Derecho distinto de los socios, que se erige como un centro de imputación
normativa diferenciado, con sus propios atributos inherentes a la personalidad. Y ese Sujeto
de Derecho se organiza en forma de Empresa.
c) Diferencia con la asociación, la fundación, la mutual y la cooperativa .

MUTUAL: Sin fines de lucro. Inspirados en la solidaridad de brindar ayuda frente a riesgos
eventuales o de concurrir a su bienestar material y espiritual. Mediante contribución
periódica. Por ejemplo, mutual de accidentes de trabajo.
d) Asociación bajo forma de sociedad: art. 3 LGS.

Art 3 LGS: “Las asociaciones, cualquiera fuere su objeto, que adopten forma de sociedades
bajo alguno de los tipos previstos, quedan sujetas a sus disposiciones”.
Se trata ontológicamente (en su esencia) de una asociación y por tanto goza de las
exenciones impositivas propias de esta figura que NO puede repartir lucro subjetivo
(ganancias a repartir entre los miembros).

La utilización de la figura societaria es al sólo efecto de buscar una organización orgánica.


El caso paradigmático es la utilización de la S.A. para estructurar a los countries privados,
por ejemplo.

De este modo las reglas de organización interna y la división del capital social en acciones
permite a la asociación valerse de este tipo y su reglamentación social, sin perjuicio de tener
que respetar la tipicidad de la asociación civil, que debe perseguir un fin de Bien Común o
Interés General y no puede repartir lucro subjetivo, ni aun adoptando el tipo de una
sociedad.

Entonces, viene a colación hablar de ella porque la ley permite que la AC adopte la forma
de sociedad NADA MÁS para la organización y comodidad pero en su esencia sigue siendo
AC. NUNCA VA A PODER REPARTIR BENEFICIOS Y ESTÁ EXENTA
IMPOSITIVAMENTE.

e) Clasificaciones de las sociedades: i) de personas y de capital;

Toma como criterio las características personales del socio. Es decir, si al constituir o
ingresar en una sociedad habría de importar si el o los otros socios son personas idóneas
para la gestión de la sociedad. Conforme a este criterio, las sociedades se clasifican en:

- Sociedades de persona o intuitu personae:

La sociedad de persona por excelencia es la sociedad colectiva. Ello en virtud de dos


rasgos de este tipo que ponen en juego el patrimonio de todos los socios. A saber, en esta
sociedad:

Si nada se ha estipulado, “todos los socios administran y todos representan” y si todos


representan, todos obligan a la sociedad por todos los actos que no sean notoriamente
extraños al objeto social (art. 58). O sea generar un pasivo (aparecen acreedores de la
sociedad).

Acá los socios responden solidaria e ilimitadamente, aunque subsidiariamente, por las
obligaciones sociales. Con lo que: la actuación de un socio, cuyas condiciones personales
no compatibilizan con un buen hombre de negocios, puede activar la responsabilidad
patrimonial de todos los socios, que responderán si luego de excutidos los bienes de la
sociedad existiere un saldo.

- Sociedades de capital o intuitu rei:

La sociedad paradigmática es la sociedad anónima. Acá los socios limitan su


responsabilidad a la integración de las acciones suscriptas. Es decir, una vez integradas las
acciones suscriptas, los socios no tienen responsabilidad por las deudas sociales.

Los acreedores sociales sólo cuentan con el patrimonio de la sociedad y no con el de los
socios. Para ello la ley exige que los aportes sean cosas ciertas susceptibles de ejecución
forzada. En este tipo social lo que importa es el “capital”, o la cosa aportada (intuitu rei)
puesto que ese aporte es la contrapartida de la limitación de la responsabilidad. La
condición personal de los socios no interesa. Sus condiciones personales en nada importan.

ii) abiertas o cotizadas y cerradas (sociedades de familia)


Conforme a este criterio de clasificación se toma en cuenta la propiedad del capital social.

- Sociedades cerradas o de familia

Dentro de las sociedades cerradas o de familia debemos distinguir:

a) las sociedades de persona (la colectiva como insignia) que, como hemos visto
refiere a un grupo de personas de confianza o familia

b) de las sociedades anónimas cerradas.

Cuando un grupo cerrado de personas quiere constituir una sociedad limitando la


responsabilidad de los socios puede recurrir a la normativa de la S.A. diseñando un estatuto
con cláusulas personalistas que la propia ley admite. Debe tenerse presente que la LGS no
establece una normativa diferenciada para la sociedad cerrada y la abierta. Pero, dada la
amplitud de esta prescripción, admite el diseño de una sociedad cerrada tanto como el de
una abierta.

La S.A. cerrada se caracteriza porque la propiedad del capital social está en manos de un
reducido grupo humano y NO porque se trate de una sociedad que movilice grandes montos
o poder económico.

Un ejemplo puede ser Laboratorios Roemmers S.A., que por el monto de su capital está
comprendida en el art. 299 como sociedad de gran envergadura económica. Sin embargo,
la propiedad de las acciones está en manos de la familia Roemmers que a su vez integran
el directorio. Estos estatutos se diseñan con cláusulas que “limitan” pero no impiden la libre
transmisibilidad de las acciones, cláusulas que consisten en un derecho de preferencia a
favor de los otros socios, a los efectos de mantener el elenco originario familiar.

Es decir, externamente aparecen reguladas como una S.A aprovechando la limitación de la


responsabilidad, pero internamente se comportan como una sociedad de personas.

- Sociedades abiertas o cotizadas

Estas sociedades responden al modelo de la gran sociedad que busca financiamiento en el


ahorro público (ahorristas) y por ello recurre al Mercado de capitales. Aquí se pueden
distinguir dos subtipos de socios: los socios fundadores (o socios del control) y los socios
inversores (inversores, no propiamente socios). Estos últimos no interfieren en la gestión de
la sociedad y sólo buscan obtener dividendos como una inversión. Son los que compran
acciones especulando con el aumento de su valor para luego venderlas, como acciones de
Apple, Google etc.

Como puede apreciarse la propiedad del capital social no pertenece a un grupo reducido de
personas sino por el contrario, el capital social se encuentra disperso en muchos
propietarios entre los cuales hay meros especuladores.

Estas sociedades son controladas de forma permanente (art. 299) y también por la
Comisión Nacional de Valores que es quien autoriza la cotización. Para ello se exige un
directorio profesionalizado.

En estas sociedades hay una disociación entre propiedad-poder, es decir, entre la


propiedad de las acciones y el poder de manejo de la sociedad.

Ejemplos en Argentina serían: Mercado Libre S.A, YPF S.A.


iii) típico-regulares y atípicas e irregulares.

El criterio diferenciador en esta clasificación radica en la adopción o no de uno de los tipos


societarios prescriptos por la LGS o la Ley SAS y en el cumplimiento o no de la carga
inscriptoria.

- Sociedades típico-regulares

Estas sociedades tienen vocación de regularidad, es decir, han adoptado uno de los tipos
previstos en la LGS o en la Ley SAS, cumpliendo todos los requisitos del tipo elegido y sin
agregar elementos extraños al tipo y luego han transitado el trámite ante el organismo de
contralor obteniendo su inscripción registral (art. 7) lo que las constituye en sociedades
regulares.

- Sociedades atípicas-irregulares

Son las incluidas en la Sección IV. Ya sea porque sus socios, a sabiendas, no optaron por
ningún tipo, diseñando una sociedad con sus propias reglas pero que cumple con la causa
fin societaria y por tanto es sociedad; ya sea porque adoptó un tipo, pero agregó elementos
extraños al mismo, o porque le faltaron requisitos esenciales; ya sea porque inició el trámite
ante el organismo de contralor y luego lo abandonó cayendo en lo que antiguamente se
denominaba “irregularidad”. En esta Sección se incluye a las sociedades de hecho y a las
sociedades civiles.

Todas son sociedades, pero su regulación está prescripta en la Sección IV con un régimen
especial.

- Sociedades en formación

Son las que están atravesando el iter constitutivo. Se aplican los arts. 183 y 184 LGS.

2. Realidad bifronte de la figura jurídica “sociedad”: La sociedad como acto jurídico


(como contrato)

Nuestros autores clásicos, entre ellos Salvat y Machado, estudiaron a la sociedad como un
contrato, sin poner en duda su naturaleza jurídica. EL CONTRATO COMO ORIGEN DE LA
SOCIEDAD ES LA DOCTRINA CON MÁS ADEPTOS, INCLUSO POR NUESTRA
LEGISLACIÓN..

La adopción, por parte de la Ley 19.550, del contrato plurilateral de organización, puede
verse reflejada en los artículos: 4, 5 y 89 (referentes al contrato constitutivo de sociedad) y
arts. 16 y 91 (referentes al carácter plurilateral del contrato), entre otros.

Caracteres del contrato social:

1) Es consensual, basta el consentimiento de los otorgantes para hacer nacer los derechos
y obligaciones que se derivan del carácter de socio, así como para generar los efectos
característicos del contrato.

2) Es conmutativo, pues al momento de constituir la sociedad, las partes pueden conocer


las ventajas y sacrificios que el negocio ofrece.

3) Es oneroso, porque no es concebible que una persona pueda adquirir los derechos de
socio si no cumple con la necesaria aportación del fondo común.
4) Es de ejecución continuada o de duración, el contrato de sociedad no se celebra para
una sola operación sino para realizar actividades y obtener con ellas ganancias para sus
socios.

CARACTERÍSTICAS

1) El contrato de sociedad es un contrato de colaboración, existe confraternidad y


cooperación entre los socios.

2) El contrato constitutivo de sociedad es un contrato de colaboración con finalidad común,


esto significa que el contrato es la herramienta que permite la realización de una finalidad
que es común, de cuyo resultado participan las partes. Mediante ese objetivo común, las
partes tratan de satisfacer sus propios intereses particulares (económicos, intelectuales,
espirituales).

3) Es plurilateral. Para Nissen, es así, porque el contrato de sociedad ha sido pensado


como un instrumento de concentración de capitales y alberga a un número ilimitado de
socios, debiendo contar siempre con no menos de dos de ellos (más de dos partes).

Lorenzetti, efectúa una subclasificación de los contratos plurilaterales: “A su vez la


plurilateralidad puede ser estructural o funcional. Estructural, refiere a contratos que
necesariamente deben celebrarse entre más de dos partes, cada una de las cuales tiene
una posición jurídica distinta, y entre las que existen intereses recíprocos contrapuestos.”
Respecto de los plurilaterales funcionales, existe unanimidad en la doctrina respecto de que
lo que distingue a esta categoría consiste en que todas las partes se encuentran en un
plano de igualdad jurídica y que no existe contraposición de intereses sino una comunidad
de fines entre las partes.

4) El contrato social presenta una plurilateralidad que es funcional. De allí que los socios se
encuentren en una misma situación jurídica.

5) Es un contrato asociativo. Dentro de éstos, debemos distinguir los asociativos en sentido


lato o en sentido estricto. En sentido lato, podemos citar como ejemplo el contrato de
aparcería, donde existe un asociante y un asociado. Este asociante es el “dueño del
negocio”, el cual otorga una participación al asociado, en virtud de la aportación que éste
hace, pero no existe gestión común en el negocio. El asociante es el único que interviene en
la administración y gobierna el negocio, quedando fuera de ello el asociado.

6) El contrato de sociedad es asociativo en sentido estricto o propio; todas las partes


participan directamente actuando en la Gestión Común del negocio. Todos participan del
gobierno, administración y fiscalización. Los socios asumen un riesgo proveniente de ese
interés común. La obtención del resultado de ese negocio, es la causa-fin de la sociedad.

7) Dentro de los contratos asociativos, pueden existir; contratos asociativos sin organización
o de organización. Este último caso que es el del contrato de sociedad. Explica Nissen: “es
un contrato de organización, pues en la sociedad, cada parte constituye, a través de
prestaciones coordinadas, el patrimonio de un nuevo sujeto de derecho, creado a través del
contrato, y por el cual los socios pretenden obtener el beneficio esperado”. Continúa
Nissen: “por otra parte el carácter organizacional del acto constitutivo de la sociedad, surge
de la necesidad de reglamentar, en el contrato social o estatuto, las relaciones entre los
socios y de estos con la sociedad, así como el funcionamiento del ente, en su parte interna,
como así también frente a terceros”. Se da como resultado una nueva voluntad unitaria. Esa
voluntad no es la de cada uno de los socios, ni la suma de todas ellas, puede estar incluso
estar en contradicción con la de alguno de ellos, no obstante, lo cual se mantiene decisiva y
soberana en el ámbito de las cuestiones sociales.
8) El contrato de sociedad genera personalidad jurídica y por ello queda comprendido
dentro de los llamados contratos personificantes, porque da nacimiento a un sujeto de
derecho, distinto de los socios contratantes, como un centro de imputación normativa
diferenciado.

Como sujeto de derecho.

La personalidad jurídica constituye un aspecto clave por cuanto representa la “pared” que
separa a los socios y sus patrimonios individuales del sujeto de derecho nacido como
consecuencia del contrato social y el patrimonio de ésta.

Ese sujeto de derecho es el empresario, el titular de las relaciones jurídicas, quien


desarrolla esa actividad económica constitutiva de mercado. Es ese sujeto quien “ejerce el
comercio” y lleva a cabo la producción e intercambio de bienes y servicios destinados al
mercado. Es él quien se vincula con los terceros a través de su “órgano de representación”.

Dispone el art 2 de la ley 19550: “la Sociedad es un sujeto de derecho con el alcance fijado por esta
ley”. De un conjunto de seres humanos el Derecho hace nacer otro ser diferente, pero a la vez
dependiente del conjunto

Interinfluencia.

Se ha concluido que la sociedad nace de un contrato (acto jurídico) que es personificante,


puesto que da nacimiento a un sujeto de Derecho, como centro de imputación normativa
diferenciado de los socios.

La sociedad es tanto un contrato como un sujeto de Derecho, por cuanto ese contrato no se
agota con el nacimiento de la sociedad, sino que constituye su ADN y su fuente de vida.

Se trata de un contrato de duración, llamado a gobernar una relación con vocación de


continuidad, de la que surgirá toda una estructura de organización jurídica y económica que
necesitará del tiempo para cumplir con el fin común y poder cumplir con la vocación de
obtener utilidades para los socios. Se trata de todo un proceso que requiere desarrollo y las
premisas de esa organización y su evolución son nutridas por el contrato, que no solamente
establece el tipo social sino también la estructura interna societaria.

La sociedad nace del contrato y muere con el contrato. El último acto de defunción
societaria es la inscripción de la cancelación del contrato social, en el que también se puede
estipular la forma de distribución de la cuota de liquidación.

El tiempo es esencial para la aplicación del Fondo común al Fin común, y de esta forma
lograr la satisfacción del interés que llevó a los socios a contratar (causa fin subjetiva). El
transcurso del tiempo, corriendo el riesgo en común, requiere del contrato como fuente que
suministra las bases de la organización y de la estabilidad. Es el contrato quien amalgama
los intereses individuales y los dirige en una dirección común, permitiendo que el Sujeto de
Derecho pueda gestionar ese patrimonio surgido de los aportes con el fin de desarrollar la
actividad de mercado que el propio contrato describe, con la finalidad de crear valor que se
traduzca en utilidad para los socios y prosperidad en la comunidad y naciones.

3. Derecho societario: Caracterización general.

Actualmente se establece la autonomía del Derecho Societario y se aconseja independizar


su tratamiento, en nuestro medio.
La regulación de las sociedades tiene una autonomía normativa que alcanza al método de
investigación que habrá de orientarse al estudio de los hechos económicos que condicionan
la construcción jurídica, ya que la regulación societaria comercial necesita conocer a fondo
la realidad socioeconómica.

Las disposiciones normativas del Derecho Societario se dirigen a la creación de figuras que
respondan a los negocios de cara al futuro. Dentro de este orden también se prevén
soluciones a los posibles conflictos dentro de la naturaleza propia del mercado, que conlleva
al riesgo en pos de la creación del valor, contemplando los dos polos de su ámbito:
“oferente empresario”- “consumidor”.

Se trata de un Derecho especial con autonomía respecto del Derecho privado general y
dotado de sus propios principios, sin por ello extinguir la posibilidad de utilizar los principios
del Derecho privado general en caso de laguna y cuando ello corresponda.

Fundamento constitucional del Derecho de Sociedades.

El Derecho Societario posee raigambre constitucional, emanada de principios


constitucionales, tales como: trabajar y ejercer toda industria lícita, asociarse con fines útiles
(art. 14 C.N.), trabajar (art. 14 bis C.N.), igualdad ante la Ley (art. 16 C.N.), derecho de
propiedad (art. 17 C.N.), razonabilidad (art. 28 C.N.), etc.

El Orden Público Mercantil está constituido por los Principios Constitucionales con
contenido patrimonial y los Principios Generales del Derecho, ambos reconocidos
expresamente en nuestro CCyC.

Distintos sistemas societarios en el Derecho Comparado.

FALTA

4. Ley aplicable en materia societaria. (franja)

ARTÍCULO 150. Leyes aplicables. Las personas jurídicas privadas que se constituyen en la
República, se rigen:

a) por las normas imperativas de la ley especial o, en su defecto, de este Código;

b) por las normas del acto constitutivo con sus modificaciones y de los reglamentos,
prevaleciendo las primeras en caso de divergencia;

c) por las normas supletorias de leyes especiales, o en su defecto, por las de este Título.
Las personas jurídicas privadas que se constituyen en el extranjero se rigen por lo
dispuesto en la ley general de sociedades.

En caso de que no exista imperatividad en la ley especial, debe regir la autonomía de la


voluntad, pues darle un entendimiento contrario, sería inconciliable con el respeto por los
principios y valores jurídicos que iluminan e integran coherentemente a todo el
ordenamiento: art. 2 CCyC.

Prescripción de las acciones societarias. (franja)

La ley aplicable determina la prescripción de las acciones internas (problemas entre socios
y sociedad), pero las externas (entre sociedad y 3ros en cumplimiento del objeto social)
prescribirán según su naturaleza y se tramitarán por el procedimiento previsto para la
pretensión correspondiente. Es decir, que cuando sean externas tendrá que verse en CCyC
para saber su prescripción, que tienen la prescripción general de 5 años (a menos que haya
un plazo distinto en la legislación local).

El nuevo Código Civil y Comercial de la Nación no establece ninguna norma específica para
las sociedades, por lo que se aplican las normas generales sobre prescripción.

ARTICULO 2560. Plazo genérico. El plazo de la prescripción es de cinco años, excepto


que esté previsto uno diferente en la legislación local.

Resultan alcanzadas por este plazo general de cinco años la inmensa mayoría de acciones
derivadas de la LGS. A manera de ejemplo, citaremos las siguientes:

· Acciones emergentes por el incumplimiento de los aportes comprometidos (art.


37).

· Acciones para cobrar dividendos.

· Acciones para reclamar remuneraciones de administradores y síndicos.

· Acciones vinculadas a la liquidación de la sociedad.

· Acciones vinculadas con el cobro del reembolso de acciones en caso de receso.

Tipo de proceso judicial relativo a las acciones societarias.

Artículo 15 LGS. Procedimiento: Norma general. Cuando en la ley se dispone o autoriza


la promoción de acción judicial ésta se sustanciará por procedimiento sumario salvo que se
indique otro.

Este artículo contiene una norma procesal general de carácter subsidiario para los casos en
los que no se dispone un trámite específico para una sanción. Se aplica exclusivamente a
los pleitos societarios, no entre la sociedad y terceros, los cuales se rigen por los principios
generales de la materia.

Se utiliza un procedimiento sumario en busca de agilidad y celeridad, indispensable para el


tráfico mercantil.

Los jueces fijar audiencia con asistencia de las partes al momento de la apertura a prueba
de la causa, con el siguiente contenido:

1. Intentar una conciliación.


2. Transformar el procedimiento (si correspondiera y las partes lo consintieran).

3. Disponer la acumulación de procesos.

4. Determinar con precisión el objeto de la controversia y de la prueba, en una resolución


interlocutoria

C. El acto constitutivo de sociedad.

1. Teorías sobre su Naturaleza jurídica: a) Contractualista clásica.

Los códigos civiles y comerciales, partiendo desde el código de Napoleón, trataron al


negocio constitutivo de la sociedad como un contrato, sin entrar en otras diferencias: un
contrato bilateral oneroso.

Opinión de Thaller: no duda que el acto constitutivo de la sociedad sea un contrato, pero no
obstante su naturaleza contractual, se debe reconocer que él establece entre los
contratantes un vínculo muy distinto, y que puede señalarse diciendo que la sociedad crea
entre las partes que la forman un interés común y no un interés contrario.

La sociedad no provoca ese antagonismo: las estipulaciones del contrato deben producir
una ventaja, se realiza en provecho de todos los adherentes y no de uno. Entre los
asociados hay confraternidad. El bien de cada uno de ellos es solidario con el de todos los
demás.

La teoría del contrato a favor de un tercero

Troplong y Graziani plantearon la figura del contrato a favor de un tercero. Se señaló que
las obligaciones asumidas por los socios, especialmente las de aportar, lo son en relación al
nuevo ente que surge, no hacia los consocios; de este modo la sociedad resultaría el
tercero beneficiario.

Señala Fargosi que la teoría es inadmisible, porque: a) la sociedad no es un sujeto extraño,


es una creación del contrato y no un simple destinatario de sus beneficios; b) el tercero, en
tanto no acepte, no adquiere ningún derecho inmediato; c) mientras en el contrato a favor
de tercero hace surgir a favor de este solo derechos, el de sociedad impone obligaciones al
ente en beneficio de los socios (distribución de beneficios, etc.)

Críticas a la teoría contractualista clásica

Las teorías que consideran a la sociedad como un contrato bilateral oneroso resultan
insuficientes para explicar una serie de aspectos e inadecuadas para resolver
convenientemente los problemas que se suscitan con respecto a la sociedad.
En los contratos bilaterales cada parte se obliga frente a la otra y está legitimada para lograr
que su contraparte cumpla en su favor las estipulaciones del contrato. El ejercicio de esa
acción se halla librado al propio arbitrio del contratante, que es quien decide al respecto en
base a su exclusivo interés. En las sociedades no ocurre lo mismo, porque si bien es cierto
que el socio considerado individualmente tiene un interés legítimo en que se efectúen los
aportes, es la sociedad y no él individualmente quien dispone de la acción compulsiva al
cumplimiento de las obligaciones emergentes del estatuto social.

Otra diferencia notable entre el contrato y el negocio constitutivo de la sociedad es que


mediante la constitución de la sociedad se da nacimiento a un sujeto de derecho que no se
identifica con los socios

b) Anticontractualistas:

Von Gierke negó la naturaleza contractual, caracterizando al vínculo societario como una
relación jurídica unilateral (acto de fundación unilateral) a la que denominó “acto social
constitutivo” del cual nace un nuevo sujeto de derecho.

i) Acto Colectivo

Sostiene Messineo que el acto por el cual dos o más personas constituyen una sociedad (a
una asociación o fundación) es un acto unilateral (acto colectivo), puesto que todas las
declaraciones de voluntad se encuentran del mismo y único lado. La voluntad de dos o más
sujetos son del mismo contenido y tienden a un fin común y a un efecto jurídico común en el
que participa cada uno de los declarantes.

El fin común, el efecto jurídico común, constituyen la función jurídica del contrato, que es la
conciliación de intereses opuestos, en el que las declaraciones de voluntad son dirigidas de
una parte hacia otra parte, circunstancias que no se dan en la sociedad, dado que las
declaraciones de voluntad son paralelas, coincidentes y de igual contenido, lo cual impide
admitir la existencia de un contrato.

Messineo critica la concepción del contrato plurilateral. Las reglas de este contrato no
cuadrarían siempre con las de la sociedad, pues si dicho acto es un contrato, requiere la
unanimidad de los contratantes para cualquier resolución, cosa que no ocurre en la
sociedad, propio del acto colectivo, indicándonos la naturaleza del acto constitutivo de
sociedad.

ii) Acto complejo

Sostiene que la sociedad debe ubicarse en el cuadro de los “actos complejos”. El problema
radica en establecer la distinción entre acto complejo y acto colectivo.

Según Messineo, el acto complejo se da cuando dos o más declaraciones de voluntad que
tienen el mismo fin y contenido, y las correspondientes declaraciones, se funden en una
voluntad unitaria, de manera que no es ya posible discernir entre ellas.

A diferencia del acto colectivo donde puede bastar la mayoría de voluntades, el acto
complejo no se forma sino con el concurso de todas las declaraciones de voluntad, que son
necesarias, en cada caso, para que el mismo sea productor de efectos jurídicos.

iii) Teoría de la Institución.


Dentro del grupo de las anticontractualistas, pero difiere de las teorías del acto colectivo o
del acto complejo, pues toma en consideración más que el problema del acto constitutivo en
sí, el de la naturaleza del ente creado (una institución) y, como consecuencia, subordina la
voluntad de los constituyentes de la sociedad a la función que ésta debe cumplir en el
medio social.

Para Renard, la institución es un organismo dotado de propósitos de vida y de medios de


acción superiores en poder y duración a los de los individuos lo componen. Por ello se
admite que los derechos y deberes de los socios no queden determinados en el acto
constitutivo de una manera definitiva, sino que pueden ser modificados si la vida o la
prosperidad de la sociedad lo exigen.

Se trata de un fin preexistente que la institución debe necesariamente cumplir y cuya


interpretación para el logro de tal fin está a cargo de quien ejerce la autoridad del organismo
social.

Para Hauriou, los elementos de las instituciones-personas jurídicas son 3:

1. la idea de obra a realizar en un grupo social

2. el poder organizado puesto al servicio de esta idea para su realización

3. las manifestaciones de comunidad que se producen en el grupo social respecto


de la idea y de su realización

c) Teoría Neocontractualista: El contrato plurilateral de organización.

Es la doctrina que cuenta con más adeptos. Su desarrollo se debe a Ascarelli.

Es contrato plurilateral por cuanto admite la posibilidad de más de dos partes; es de


organización, pues constituye un contrato con comunidad de fin. Como conclusión se dice
que es un contrato abierto, pues el acuerdo no se limita necesariamente a los contratantes
originarios, sino que abre la posibilidad de que posteriormente otros ingresen en él.

Los autores partidarios del contrato plurilateral señalan que las opiniones
anticontractualistas incurren en un doble error:

1. No es verdad que no exista contraposición de intereses entre los socios; tal


contraposición existe en el acto constitutivo, durante la existencia de la sociedad y en su
liquidación.

2. Si bien es cierto que del acto constitutivo surge un sujeto de derecho, esto no
desnaturaliza la posición de parte que asume cada socio en ese acto, pues las
declaraciones de voluntad se entrecruzan, resultando la sociedad de ese acuerdo de
voluntades que permanecen discernibles y diferenciadas.

La sociedad como contrato plurilateral de organización presenta las siguientes


características:

a) Admite la posibilidad de más de dos partes.

b) Constituye una especie dentro de los contratos plurilaterales, singularizada por dar
nacimiento a una organización colectiva. El sujeto de derecho.
c) En el contrato de sociedad, las partes ponen en común sus prestaciones para el
logro del fin social; cada contratante tiene la correspondencia a su prestación, no en las
prestaciones de los otros, sino en su participación en el resultado útil obtenido mediante
el empleo en común de todas las prestaciones.

d) Las prestaciones son atípicas, no determinadas y pueden ser de contenido


heterogéneo.

e) Las prestaciones son debidas al ente creado, y no al otro contratante.

f) El cumplimiento de las prestaciones no pone fin al contrato, sino que constituye el


instrumento necesario para el desenvolvimiento de la sociedad.

g) Cada parte está obligada a cumplir su prestación y además tiene el derecho de


hacerlo, pues en virtud de la prestación efectuada adquiere los derechos de socio.

h) La relación sinalagmática se establece no solo entre las partes, sino también


respecto de cada parte y la sociedad.

El incumplimiento de uno de los socios no autoriza a los demás a invocar la resolución


contractual, salvo situaciones muy especiales.

El contrato no se extingue por la imposibilidad de cumplimiento de una de las partes, salvo


que dicha prestación sea esencial para la sociedad.

La nulidad o anulabilidad que afecte a una de las partes no hace nulo o anulable el contrato
de sociedad (art 16 ley 19550).

Esta nueva noción de contrato plurilateral puede utilizarse, según Ascarelli, para toda clase
de sociedades, incluso la sociedad anónima, en el cual habrá una serie de contratos entre
cada suscriptor y los promotores que posteriormente serán unificados por la asamblea de
accionistas.

Las Teorías contractualistas frente a los supuestos en que el ente societario no nace
de un contrato.

Incorporación a la legislación societaria de las sociedades unipersonales por parte de la Ley


26.994.

La sociedad de un solo socio, que puede tener su origen en una declaración unilateral de
voluntad y hasta en el acaecimiento de un hecho, constituye una excepción al principio
general que caracteriza, como contractual, la constitución de sociedades.

2. El acto constitutivo de sociedad como acto jurídico patrimonial, de duración, de


organización, personificante y asociativo. (franja)

· Patrimonial: para adquirir los derechos de socio, es necesario contribuir al fondo


común con el aporte correspondiente.

· De duración: no se realiza para una sola operación sino para realizar actividades que
reputen ganancias a sus socios, esto hace a su sinalagma funcional

· De organización: que permita unificar la voluntad de las partes y la acción, generando


expresión de voluntad colectiva.

La organización puede ser concebida desde un doble punto de vista:


- Económica: organización de los factores de la producción, la sociedad es el ropaje jurídico
de la empresa.

- Jurídica: organiza a las personas y crea un sujeto de derecho, no pueden actuar por sí
sino que requiere de órganos.

- Personificante: da nacimiento a un nuevo sujeto de derecho, medio técnico para el logro


de los fines tenidos en cuenta por los socios.

- Asociativo: todos participan del gobierno, administración y fiscalización.

Diferencias con los contratos asociativos no personificantes típicos (“Uniones


Transitorias”, “Acuerdos de Colaboración”, “Consorcio De Cooperación” y
“Negocios En Participación”) y atípicos. (aula)

Contratos asociativos

ARTÍCULO 1442.- Normas aplicables. Las disposiciones de este Capítulo se aplican a


todo contrato de colaboración, de organización o participativo, con comunidad de fin, que no
sea sociedad. A estos contratos no se les aplican las normas sobre la sociedad, no son, ni
por medio de ellos se constituyen, personas jurídicas, sociedades ni sujetos de derecho.”

ARTÍCULO 1444.- Forma. Los contratos a que se refiere este Capítulo no están sujetos a
requisitos de forma.

ARTÍCULO 1445.- Actuación en nombre común o de las partes. Cuando una parte trate
con un tercero en nombre de todas las partes o de la organización común establecida en el
contrato asociativo, las otras partes no devienen acreedores o deudores respecto del
tercero sino de conformidad con las disposiciones sobre representación, lo dispuesto en el
contrato, o las normas de las Secciones siguientes de este Capítulo.

ARTÍCULO 1446.- Libertad de contenidos. Además de poder optar por los tipos que se
regulan en las Secciones siguientes de este Capítulo, las partes tienen libertad para
configurar estos contratos con otros contenidos.

ARTÍCULO 1447.- Efectos entre partes. Aunque la inscripción esté prevista en las
Secciones siguientes de este Capítulo, los contratos no inscriptos producen efectos entre
las partes.

La Ley de Sociedades, que hasta el 2015 se denominaba Ley de Sociedades Comerciales,


contenía al final un capítulo dedicado a los Contratos de Colaboración “empresaria”. La
alusión “empresaria” refería a contratos entre sociedades mercantiles que buscaban
potenciar su posición en el mercado sin generar un nuevo sujeto de derecho.Es decir, dar a
las sociedades (que son personas jurídicas) la posibilidad de contratar entre ellas con
finalidad económica sin generar con ello otra persona jurídica para no generar la indeseable
proliferación de sociedades.

Con la sanción del Código Civil y Comercial de la Nación aquellos contratos de colaboración
“empresaria” fueron sacados de la LGS y pasaron a ser regulados por el CCyCN, perdiendo
la palabra “empresaria”, aunque no su naturaleza, puesto que sigue tratándose de contratos
entre empresas.

Diferencia con las sociedades

a) estos contratos no se les aplican las normas sobre la sociedad;


b) no son personas jurídicas, sociedades ni sujetos de derecho, y

c) por intermedio de los mismos tampoco se constituyen personas jurídicas, sociedades ni


sujetos de derecho.

El Código ha querido establecer una distinción tajante con los esquemas de tipo societario,
a fin de crear figuras diferenciadas de la sociedad que permitan que la imputación de los
derechos y obligaciones que se contraigan o adquieran recaigan directamente sobre uno o
más de los partícipes del respectivo contrato.

Contratos tipicos y atipicos en el código

Art. 1446. LIBERTAD DE CONTENIDOS: Además de poder optar por los tipos que se
regulan en las Secciones siguientes de este Capítulo, las partes tienen libertad para
configurar estos contratos con otros contenidos.

Si los contratantes optaran por recurrir a alguno de los contratos asociativos regulados en el
Capítulo 16, deberán ajustarse a lo que disponen los artículos 1448 a 1478; si, por el
contrario, resolvieran conformar un contrato asociativo diferente y con contenido propio,
dichos contratos se regirán por:

a) La voluntad de las partes;

b) las normas generales sobre contratos y obligaciones;

c) los usos y prácticas del lugar de celebración, y

d) las disposiciones correspondientes a los contratos —asociativos— nominados afines que


sean compatibles y se adecuen a su finalidad.

Agrupaciones de colaboración

Art. 1453 DEFINICIÓN: Hay contrato de agrupación de colaboración cuando las partes
establecen una organización común con la finalidad de facilitar o desarrollar determinadas
fases de la actividad de sus miembros o de perfeccionar o incrementar el resultado de tales
actividades.

Art. 1454. Ausencia de finalidad lucrativa. La agrupación, en cuanto tal, no puede


perseguir fines de lucro. Las ventajas económicas que genere su actividad deben recaer
directamente en el patrimonio de las partes agrupadas o consorciadas.

La agrupación no puede ejercer funciones de dirección sobre la actividad de sus miembros.

Se trata de contratos asociativos, de duración, plurilaterales de organización donde dos o


más partes suman sus voluntades con el objeto de yuxtaponer esfuerzos y contribuciones a
la organización común, para obtener las ventajas que de las mismas pudieran surgir, con un
aprovechamiento individual a los efectos económicos por parte de cada uno de los
partícipes.

El producido de la actividad no incrementa un patrimonio social, porque NO hay patrimonio


social, carece de personalidad jurídica. Tiene carácter mutualista y las empresas son
independientes entre sí. Es un contrato de duración.

Las contribuciones de los participantes y los bienes que con ellas se adquieran, constituyen
el fondo común operativo de la agrupación, durante el término establecido para su duración,
se mantendrá indiviso este patrimonio sobre el que no pueden hacer valer su derecho los
acreedores particulares de los participantes.

Responsabilidad de los participantes: Por las obligaciones que sus representantes asuman
en nombre de la agrupación: los participantes responden ilimitada y solidariamente respecto
de terceros con el fondo común operativo, no hay beneficio de exclusión.

Administración: La administración debe estar a cargo de una o más personas designadas


en el contrato o posteriormente por resolución de los participantes, siendo de aplicación el
mandato. Puede ser unipersonal o plural, pudiendo en este último caso estar regulado por el
estatuto. Si éste nada dice, se entiende que pueden actuar indistintamente.

Al carecer la AC de personalidad jurídica, no se puede recurrir a la teoría del órgano, por lo


que se aplica las reglas del mandato: actúa en nombre de la agrupación, pero por cuenta de
los partícipes. Deben ser remunerados.

Uniones transitorias

Art. 1463 DEFINICIÓN: Hay contrato de unión transitoria cuando las partes se reúnen para
el desarrollo o ejecución de obras, servicios o suministros concretos, dentro o fuera de la
República. Pueden desarrollar o ejecutar las obras y servicios complementarios y
accesorios al objeto principal.

Se trata de contratos plurilaterales de organización

A diferencia de la AC cuyos objetivos tienen alcances meramente internos respecto del


aprovechamiento que cada participante hará de los resultados, en la UT se conforma una
organización que se proyecta al mercado, es decir, la organización tiene trascendencia
hacia los terceros que se beneficiarán con la realización de la o las obras y el o los
servicios. Por esto, como puede advertirse es la figura más parecida a una sociedad,
pero no lo es porque el legislador no ha querido generar un sujeto de derecho, facilitando de
esta forma un grado de integración menor al tradicional esquema societario.

Veamos su aplicación práctica en un ejemplo. Son herramientas muy útiles para la


ejecución de obras públicas de gran envergadura, como, por ejemplo, Portezuelo del Viento.
Para la realización de esta obra pública no hay sociedades que individualmente puedan
afrontar el proyecto, para eso se unen las empresas, para presentarse en la licitación
pública y lo hacen como Unión Transitoria de empresas, que tienen como fin la realización
de esa obra, pero cada sociedad seguirá su rumbo particular sin que tenga sentido constituir
una nueva sociedad a los efectos de este gran proyecto.

Diferencia con la sociedad

1- NO dan lugar a una persona jurídica

2- NO son sujetos de derecho

3- Los contratos, derechos y obligaciones vinculados con su actividad se rigen por el Código
Civil y Comercial.

La responsabilidad de los miembros es simplemente mancomunada, dividiéndose la deuda


en tantas partes como integrantes exista, si en el acto constitutivo no se establecen partes
distintas.
Consorcios de colaboración

Art. 1470 DEFINICIÓN: Hay contrato de consorcio de cooperación cuando las partes
establecen una organización común para facilitar, desarrollar, incrementar o concretar
operaciones relacionadas con la actividad económica de sus miembros a fin de mejorar o
acrecentar sus resultados.

Un ejemplo orientador lo constituyen los consorcios para unir esfuerzos para la exportación
de bienes al exterior. No es lo mismo vender un producto como empresa individual, que
figurar en el exterior como conjunto de empresas que venden un mismo producto. La unión
los hace más visibles y considerables ante el mundo.

Estas modalidades asociativas son utilizadas, en general, por pequeñas y medianas


empresas de un mismo sector o afines, que por su magnitud empresarial no pueden encarar
individualmente un proyecto exportador. Son ejemplos de esta figura: el consorcio de
exportación de calzado argentino, el consorcio exportador de frutas secas etc.

este puede perseguir fines de lucro y hacer trascender su actividad económica hacia
terceros y al mercado, no existe el socio oculto o partícipe y tienen una vocación de
estabilidad y permanencia y no de transitoriedad.

Los resultados que genere la actividad desarrollada se distribuyen entre sus miembros en la
proporción que fija el contrato, y en su defecto por partes iguales.

Negocio en participación

El Código lo regula como un contrato asociativo de colaboración NO personificante, con lo


que claramente NO son sociedad ni constituyen un sujeto de derecho, al igual que el resto
de los contratos recién abordados.

Presentan rasgos particulares:

1. Hay dos categorías de contratantes:

- la parte contratante o GESTOR (o partícipes gestores) que son quienes actúan frente a
terceros bajo su nombre y resultan titulares de derechos y obligaciones.

- la parte PARTÍCIPE (o partícipes) que no actúa frente a terceros ni tiene acción contra
éstos, ni éstos contra los partícipes, en tanto no se exteriorice la apariencia de una gestión
común. Permanecen ocultos frente a los terceros como así también la existencia del
vínculo. Es decir, se genera una relación contractual interna, válida y vinculante
exclusivamente entre ellos.

El gestor actúa en nombre propio y es quien adquiere los derechos y obligaciones frente a
los terceros. Debe rendir cuentas al partícipe.

La responsabilidad del gestor es ilimitada, pero si actúan varios es solidaria entre ellos.

2. El objeto del contrato está limitado a una o más operaciones puntuales


determinadas, aunque no necesariamente transitorias;

3. Las operaciones deben cumplirse mediante aportaciones comunes de los


partícipes, aportaciones que deben ser efectuadas a nombre personal del gestor;

4. Las pérdidas que afecten al partícipe no pueden superar el valor de su aporte;

5. El contrato no posee ni denominación ni razón social, no está sometido a


requisitos de forma y no se inscribe en el RP.
3. El concepto legal del contrato de sociedad en el Derecho argentino: Análisis y
crítica del art. 1 LGS.

Art 1. Ley 19.550: “habrá sociedad [antes decía comercial] cuando una o más personas
[ante decía dos o más personas] en forma organizada, conforme a uno de los tipos
previstos en esta ley, se obliguen a realizar aportes para aplicarlos a la producción o
intercambio de bienes o servicios participando de los beneficios y soportando las pérdidas”

- Pluralidad de partes

- Tipicidad

La tipicidad consiste en la disciplina legislativa particular impuesta a las sociedades. La Ley


19.550 no admite que la autonomía privada pueda crear formas societarias fuera de
las expresamente previstas por ellas. La ley da un catálogo de figuras, cada una con
características “típicas” en razón de intereses legales, tributarios etc., por los cuales en cada
“tipo” social la responsabilidad será distinta y la reglamentación impositiva también

Fundamentos de la tipicidad, según la doctrina:

a) Brindar a los interesados un marco de normas jurídicas dentro de las cuales encuadran la
sociedad que constituyen;

b) Permitir el conocimiento fácil y preciso para quienes se asocian y para los terceros que
contratan con aquéllas, respecto de la organización, estructura y responsabilidad de los
socios, régimen de administración, gobierno, fiscalización etc., contribuyendo de esta forma
al resguardo del valor seguridad jurídica, valor fundamental en el mundo de los negocios;

c) Evitar trastornos y abusos que generaría una amplia libertad de los contratantes en este
aspecto. Da un marco de certidumbre a los terceros, lo que beneficia a la sociedad, puesto
que los terceros se muestran más proclives a entablar relaciones con el ente.

El fundamento de la tipicidad es la seguridad ante terceros que, conociendo el tipo social,


saben cómo responden los socios, quién representa a la sociedad, el régimen de
administración etc., lo que asegura conocer las reglas de actuación de la sociedad.

La excepción a la tipicidad está determinada por el art 119: las sociedades constituidas en
el extranjero bajo un tipo no previsto en la ley. Ésta es un sujeto de derecho con plena
capacidad, y según el artículo, corresponde al juez de la inscripción determinar las
formalidades a cumplir en cada caso, con sujeción al criterio del máximo rigor previsto en la
presente ley (el máximo rigor está previsto para las S.A.).

- Organización

El concepto de organización es importante. Según Farina, tiene un triple significado. Por un


lado, se refiere a la necesidad de que exista una regulación que determine el régimen de los
diversos órganos societarios (administración, gobierno, fiscalización) y los derechos y
obligaciones de los socios entre sí y con respecto al ente social. En segundo lugar, se
refiere a la necesidad de que las aportaciones se realicen para una explotación en común,
coordinándose los bienes y esfuerzos en un sentido unitario, en procura de un fin único. En
un tercer aspecto, implica una relación con la idea económica de empresa, que constituye la
actividad normal de las sociedades mercantiles.

Hay autores para quienes la organización puede ser concebida desde un doble punto de
vista:
1) económica: es la organización de los factores de la producción, la sociedad es el ropaje
jurídico de la empresa (Champaud)

2) jurídica: organiza a las personas y crea un sujeto de derecho, éstas no pueden actuar por
sí, sino que se requiere de órganos.

En general la doctrina, al hablar de organización jurídica, se refiere específicamente a tres


aspectos:

a) Poner un orden en las diferentes relaciones jurídicas que se establecen en su seno, entre
los socios y entre estos y la sociedad. Marcar la estructura: Fondo Común aplicado a un Fin
Común, mediante una Gestión Común para obtener Ganancias y establecer su dinamismo;

b) Dotar al ente de órganos con competencia para cumplir con las funciones que requiere
todo sujeto de derecho para actuar en el ámbito jurídico y para hacer efectivas las
regulaciones del punto a), o sea, dotar a la sociedad del modo de expresar su voluntad.
Estas pautas, que son válidas para todas las sociedades, están contenidas en diversos
incisos del art. 11 LGS;

c) Referir a la empresa, dado que el sujeto de derecho será el empresario que ejerce la
actividad económica sobre una empresa. Ésta última entendida desde el enfoque
económico como la organización de los factores de la producción, para la producción e
intercambio de bienes y servicios destinados a un mercado.

- Aportes

Sólo se es socio en cuanto se asuma concretamente la obligación de realizar aportes, amén


de que es el aporte la medida de la participación económica y política del socio en la
estructura societaria, los aportes de los socios constituyen el Fondo Común indispensable a
la consecución del objeto, y determinan el capital social, por cuanto éste es la cifra que
representa la suma del valor de los aportes de dar en propiedad cosas ciertas.

El principio general consiste en obligaciones de dar o de hacer, con una excepción: en las
S.A. y las S.R.L. hay obligación de dar bienes determinados, susceptibles de ejecución
forzada. En las obligaciones de dar, se presume que son de “dar en propiedad”, salvo que
expresamente se indique que son en uso y goce. Con respecto a la obligación de “dar en
uso y goce”, se autoriza como aporte solo en las sociedades de interés. En las sociedades
por acciones (S.A. y en comandita por acciones) y S.R.L. solo se aceptan como
prestaciones accesorias.

- Producción o intercambio de bienes o servicios

Según el art. 1 LGS, los aportes deben efectuarse para aplicarlos a la producción o
intercambio de bienes o servicios.

“Producir es crear nuevas utilidades. Y estas utilidades se obtienen no solo mediante la


creación de una cosa nueva, sino también mediante el disfrute de una cualidad nueva.”

En cuanto a la producción o intercambio de servicios, las posibilidades son innumerables y


comprende todo tipo de actividad que tienda a este resultado, mediante la organización
sistemática de un conjunto de elementos de trabajo para satisfacer necesidades de terceros
que no implican creación o modificación de cosas materiales.

"Por bienes, se comprenden los medios materiales, de oferta limitada, para la satisfacción
de las necesidades humanas.”
“Por servicios, desde el punto de vista jurídico, se comprenden las prestaciones de hacer
que una persona debe a otra. Desde el punto de vista económico se entiende por tal las
prestaciones, que, conforme a pautas culturales, generalmente aceptadas, son susceptibles
de ser intercambiadas conforme a los mecanismos del mercado.”

- Participar de los beneficios y soportar las pérdidas

El art. 11 inc 7) LGS ordena que en el instrumento de constitución de la sociedad se


establezcan las reglas para distribuir las utilidades y soportar las pérdidas, y “en caso de
silencio, será en proporción de los aportes. Si se prevé sólo la forma de distribución de
utilidades, se aplicará para soportar las pérdidas y viceversa”.

Este elemento de la sociedad pone de manifiesto tres caracteres ya vistos:

1) El Riesgo Común soportado por los socios. Participan de los beneficios, pero deben
soportar las pérdidas, en caso de haberlas. Cabe relacionar este aspecto con los diferentes
modos o grados de responsabilidad que asumen los socios por las obligaciones sociales en
cada tipo social.

2) El rasgo de especulación propio de la sociedad. Se busca lograr ganancia, pero el


resultado no está garantizado.

3) La causa fin subjetiva de los socios, que constituyeron la sociedad con la motivación de
que resulte exitoso el emprendimiento, con vocación a percibir utilidades.
D. Elementos ordinarios del acto constitutivo de sociedad. (TODO EL PUNTO
FRANJA)

1. Los sujetos otorgantes: a) Unidad o pluralidad de otorgantes.

Son sujetos

● En la celebración del contrato de sociedad, aquellas partes que manifiestan su


consentimiento para crear, regular, modificar, transferir o extinguir relaciones
jurídicas patrimoniales; en este caso particular para, en forma organizada, conforme
a uno de los tipos previstos por la ley –o no- obligarse a realizar aportes para
aplicarlos a la producción o intercambio de bienes o servicios participando de los
beneficios o soportando las pérdidas. Estos sujetos, a su vez, pueden ser personas
humanas o personas jurídicas.
● En la creación de una sociedad unipersonal, por medio de una declaración unilateral
de voluntad, la persona llamada humana o jurídica que causa la obligación
jurídicamente exigible de realizar aportes para aplicarlos a la producción o
intercambio de bienes o servicios recibiendo los beneficios y soportando las
pérdidas.

Bajo el régimen de la LGS, la sociedad es considerada según su unidad o pluralidad de


partes:

O bien un contrato plurilateral de organización –cuando se trate de una sociedad de dos o


más socios-; O bien de un acto jurídico nacido de una declaración unilateral de voluntad –
cuando se trate de sociedades originariamente unipersonales-. Aunque a la declaración
unilateral de voluntad se le aplican supletoriamente las normas de los contratos.

Entre los elementos comunes que, se han concebido como configurativos del contrato y de
la declaración unilateral de voluntad se encuentran:

- El SUJETO: debe ser CAPAZ.

- El OBJETO: debe ser POSIBLE Y LÍCITO.

- La CAUSA: debe existir como causa FUENTE o FIN.

- La FORMA: puede tener alcances AD SOLEMNITATEM o AD PROBATIONEM

La sociedad ab initio unipersonal (Sociedad Anónima Unipersonal y Sociedad por


Acciones Unipersonal).

La Ley 26994 introduce la figura de la Sociedad Anónima Unipersonal y sus requisitos son:

● Solo se podrá constituir como sociedad anónima, por instrumento público y acto
único
● No puede ser único socio otra SAU.
● La denominación debe ser SOCIEDAD ANÓNIMA UNIPERSONAL O SAU, de esta
forma cualquier 3ero interesado conoce el tipo de sociedad de que se trata.
● El capital social debe estar totalmente integrado al momento de la constitución
● Están sujetos a la fiscalización estatal permanente lo que implica que deben tener
una SINDICATURA PLURAL Y UN DIRECTORIO PLURAL EN FORMA
OBLIGATORIA.
La impersonalidad ya no es causal de disolución en ningún tipo social y si se trata de una
sociedad en comandita simple o por acciones o capital e industria al convertirse en
unipersonal se transforman automáticamente en SAU, si no deciden otra cosa en el término
de 3 meses.

Sociedad devenida unipersonal: art. 94 bis.

Artículo 94 bis LGS. La reducción a uno del número de socios no es causal de disolución,
imponiendo la transformación de pleno derecho de las sociedades en comandita, simple o
por acciones, y de capital e industria, en sociedad anónima unipersonal, si no se decidiera
otra solución en el término de TRES (3) meses.

Las sociedades en comandita simple o por acciones, y de capital e industria se transforman


en SAU, si no se decidiera otra cosa en el plazo de tres meses.

Crítica.

Debe primar el criterio del legislador en el art 1, por lo que no diferencian unipersonalidad
originaria y devenida, los autores que así sostienen, la opción de continuar como sociedad
unipersonal las hace incurrir en la Sección IV, salvo que se transformen, voluntariamente,
en SAU. (Vítolo).

Otros sostienen que el 94 bis, amplía el criterio legal en caso de unipersonalidad


sobreviniente, por lo que las Sociedades Colectivas, las SRL y las SA reducidas a un solo
socio, pueden continuar como tales.

El criterio se funda en la literalidad de la norma cuando sostiene que la “reducción a un solo


socio” no es causal de disolución, sin distinción de categorías, salvo para las expresamente
previstas, en las que se impone la transformación en SAU.

Esta solución encaja en la concepción general de la figura, ya que la unipersonalidad


originaria y la sobreviniente constituyen dos grupos distintos, en donde el primero apunta a
la limitación de la responsabilidad o a la reorganización grupal, mientras que el segundo,
agrega sustancialmente el principio de conservación empresaria.

En cuanto a la transformación en SAU ipso jure, previsto para las sociedades con dos
categorías de socios, parece lógico interpretar que la ley da por cumplidos todos los
recaudos previstos para la transformación; pero no evita que el socio único deba
instrumentar la sociedad conforme las exigencias del nuevo tipo.

Mientras el estatuto no esté inscripto, la sociedad unipersonal funcionará según las reglas
de la Sección IV.

El socio único de una colectiva, SRL o SA que optara por transformar la sociedad en SAU,
deberá recurrir al trámite común de transformación, ya que el 94 bis no los considera
supuestos de transformación ipso jure.

b) Capacidad de los otorgantes.

La capacidad también se rige, en principio por las normas del CCyC o por leyes especiales,
salvo casos especiales de:

i) El caso de Sociedades entre cónyuges.


Articulo 27 LGS. Sociedad entre cónyuges. Los cónyuges pueden integrar entre sí
sociedades de cualquier tipo y las reguladas en la Sección IV.

Se prevé un doble régimen, esto es, uno de comunidad de bienes (se divide 50 y 50, solo
sociedades de responsabilidad por aportes), y otro de separación de bienes (patrimonios
divididos, cada uno tiene lo suyo).

La total permisión de los cónyuges para constituir o participar en cualquier sociedad es,
para Nissen, exagerada, pues de conformidad con el texto legal del art. 28, podrían ahora
los cónyuges integrar una sociedad colectiva o en comandita, en carácter de comanditados,
en las cuales ambos asumen una responsabilidad ilimitada y solidaria por las obligaciones
sociales, lo cual iría a contrapelo con las previsiones de los arts. 461, párr. 2, 467 y 505
CCyC.

ii) El caso del art. 28 LGS.

Artículo 28 LGS. Socios herederos menores, incapaces o con capacidad restringida.


En la sociedad constituida con bienes sometidos a indivisión forzosa hereditaria, los
herederos menores de edad, incapaces, o con capacidad restringida sólo pueden ser socios
con responsabilidad limitada. El contrato constitutivo debe ser aprobado por el juez de la
sucesión. Si existiere posibilidad de colisión de intereses entre el representante legal, el
curador o el apoyo y la persona menor de edad, incapaz o con capacidad restringida, se
debe designar un representante ad hoc para la celebración del contrato y para el contralor
de la administración de la sociedad si fuere ejercida por aquél.

La reforma de minoridad tuvo gran incidencia en la cuestión de capacidad, desaparecieron


algunas instituciones centenarias como, la autorización de los menores para ejercer
comercio (art. 10 CCom.) o la especial situación que se presentaba cuando el padre
asociaba a su hijo menor en el ejercicio de su comercio (art. 12 CCom.).

Asimismo, la derogación de la Ley 14.394 justificó la adecuación del nuevo art. 28 a la LGS,
el cual solo hace referencia a los supuestos de indivisión forzosa de bienes de los menores,
manteniendo igual solución, pues los principios que gobiernan dicha problemática son
idénticos.

a) Cumplidos los 18 años, la persona humana adquiere plena capacidad para ser titular de
derechos y deberes jurídicos, y se encuentra habilitada para la celebración de todos los
actos jurídicos.

b) Tratándose de menores emancipados por matrimonio, ellos gozan de plena capacidad de


ejercicio, con las limitaciones previstas en el art. 28 LGS.

c) En cuanto a los menores que hayan recibido por herencia un establecimiento mercantil
sujeto a indivisión, los herederos menores de edad o con capacidad restringida sólo pueden
ser socios con responsabilidad limitada, debiendo el contrato constitutivo ser aprobado por
el juez de la sucesión.
Asimismo, se prevé que la existencia de posibilidad de colisión de intereses entre el
representante legal, el curador o el apoyo y la persona menor de edad, incapaz o con
capacidad restringida, obligará al juez a designar un representante ad hoc para la
celebración del contrato y para el contralor de la administración si fuere ejercida por aquel.
En cuanto a la sanción por el incumplimiento de esta norma, el art. 29 LGS prevé que, sin
perjuicio de la transformación de la sociedad en una de tipo autorizado, la infracción del art.
28 se hace solidaria e ilimitadamente responsables al representante, al curador o al apoyo
de la persona menor de edad, incapaz o con capacidad restringida y a los consocios
plenamente capaces, por los daños y perjuicios causados a la persona menor de edad,
incapaz o con capacidad restringida.

d) No obstante lo dispuesto por el art. 29 LGS, la omisión del representante menor,


actuando la indivisión hereditaria en la explotación del establecimiento industrial o comercial
sometido a indivisión no provoca automáticamente los daños y perjuicios en el patrimonio
del menor a los que alude el art. 29 LGS, pues esta sociedad pasa directamente a
gobernarse por las normas de la Sección IV del Capítulo I de la Ley 19550.

e) La ley presume que el hijo mayor de 16 años que ejerce algún empleo, profesión o
industria, está autorizado por sus progenitores para todos los actos y contratos
concernientes al empleo, profesión o industria, recayendo los derechos y obligaciones que
resulten de su ejercicio, exclusivamente sobre los bienes cuya administración está a cargo
de los hijos, estén conviviendo o no con sus padres (at. 683 CCyC).

iii) El caso del art. 30 LGS. NO LO ENTENDI ENTONCES NO SE COMO RESUMIR


ESTO

Artículo 30 LGS. Sociedad socia. Las sociedades anónimas y en comandita por acciones
solo pueden formar parte de sociedades por acciones y de responsabilidad limitada. Podrán
ser parte de cualquier contrato asociativo.

Esta limitación, ya consagrada por el texto original de la Ley 19.550, preveía una
incapacidad más amplia aún, pues solo permitía a las sociedades anónimas y en comandita
por acciones participar en sociedades por acciones, no incluyendo, como ahora sucede, a
las sociedades de responsabilidad limitada.

Esa prohibición tuvo su antecedente en un antiguo fallo de la CSJN del 30 de julio de 1948,
dictado en los autos “Gob. Nac. c/ Cía. Ferrocarriles de petróleo”, en el cual se resolvió que
las sociedades anónimas no pueden constituir sociedades colectivas, por el carácter intuitu
personae de estas, consagrando un criterio que fue recogido luego por la Ley 19.550 como
medio para impedir que por vía de una participación en una sociedad no accionaria, la
sociedad anónima escape al control estatal previsto por el art. 299 LGS, o los
administradores expongan a la sociedad al riesgo de la quiebra si integran una sociedad por
interés.
La cuantía de la participación de una sociedad, cualquiera fuere el tipo social adoptado por
una u otra, se rige por el art. 31 LGS, que en protección del objeto social de la sociedad
participante y en defensa de los socios de esta compañía, prohíbe tomar o mantener
participación en otra u otras sociedades por un monto superior a sus reservas libres y a la
mitad de su capital, y de las reservas legales, salvo cuando el objeto de la participante fuera
exclusivamente financiero o de inversión. Limitando precisamente la participación en otras
compañías, el legislador pretendió evitar que el objeto social de la partícipe pueda cumplirse
a través de la participada. Toda participación que exceda de dichos límites deberá ser
enajenada dentro de los seis meses siguientes a la fecha de la aprobación del balance de la
sociedad participante del que resulte que el límite ha sido superado, y comunicado dicho
exceso a la entidad participada dentro de los diez días de la aprobación del referido
balance. Dispone la ley que el incumplimiento en la enajenación del excedente produce la
pérdida de los derechos de voto y a las utilidades que correspondan a esas participaciones
en exceso hasta que se proceda a dicha venta.

c) Incompatibilidades, Inhabilidades y Prohibiciones: Magistrados

Inhabilitados para contratar respecto de bienes relacionados con procesos en los que hayan
intervenido o intervienen.

Corredores

El 1346 CCyC admite que podrán actuar como corredores, personas humanas o jurídicas.

Redacción desafortunada y poco clara teniendo en cuenta la finalidad lucrativa subyacente


en tal actividad, incompatibles con personas jurídicas tales como asociaciones y
fundaciones. Tampoco la 26.994 derogó el régimen anterior (Ley 20.266), quedando
subsistente en dicho cuerpo la exigencia de título profesional para el ejercicio, habida
cuenta que los títulos universitarios solo pueden expedirse a personas humanas, será tarea
de la jurisprudencia y doctrina compatibilizar tales inconsistencias.

Martilleros.

El nuevo estatuto legal de los martilleros consagró la posibilidad de la admisión de la


constitución o integración de sociedades entre estos, pero integradas exclusivamente por
martilleros y para la realización también exclusiva, de actos de remate (art. 15 Ley 20.266),
la incompatibilidad está dada en que no pueden ser sociedades cooperativas.

d) El consentimiento de los otorgantes y el llamado “socio a palos”.

Rigen los principios generales que gobiernan el consentimiento en materia de actos


jurídicos en general y contratos en particular. Sin embargo, debe destacarse que nuestro
ordenamiento mercantil prevé dos supuestos de sociedad obligatoria:

● Para los herederos del socio fallecido, en las sociedades colectivas y en comandita
simple, cuando el ingreso de ellos se hubiera pactado en el contrato social.
● El caso de las sociedades constituidas por el concursado o fallido con sus
acreedores, que obliga a incorporarse aun a quienes han votado en contra de tal
propuesta (art. 43, párr. 1, ley 24522), normas cuya inconstitucionalidad nos resulta
de toda evidencia.
Artículo 90 LGS. Muerte de un socio. En las sociedades colectivas, en comandita simple,
de capital e industria y en participación, la muerte de un socio resuelve parcialmente el
contrato. En las sociedades colectivas y en comandita simple, es lícito pactar que la
sociedad continúe con sus herederos. Dicho pacto obliga a éstos sin necesidad de un nuevo
contrato, pero pueden ellos condicionar su incorporación a la transformación de su parte en
comanditaria.

Articulo 155 LGS. Incorporación de los herederos. Si el contrato previera la


incorporación de los herederos del socio, el pacto será obligatorio para éstos y para los
socios. Su incorporación se hará efectiva cuando acrediten su calidad; en el ínterin actuará
en su representación el administrador de la sucesión.

Las limitaciones a la transmisibilidad de las cuotas serán, en estos casos, inoponibles a las
cesiones que los herederos realicen dentro de los tres (3) meses de su incorporación. Pero
la sociedad o los socios podrán ejercer opción de compra por el mismo precio, dentro de los
quince (15) días de haberse comunicado a la gerencia el propósito de ceder la que deberá
ponerla en conocimiento de los socios en forma inmediata y por medio fehaciente.

Para evitar que los herederos del socio sean obligados a participar contra su voluntad en
una sociedad en cuya constitución no intervinieron, aspecto que había sido criticado por la
doctrina llamándolos "socios a palos".

Las sociedades resultantes de: i) disposición testamentaria de indivisión forzosa de


establecimiento;

ARTÍCULO 2330. Indivisión impuesta por el testador. El testador puede imponer a sus
herederos, aun legitimarios, la indivisión de la herencia por un plazo no mayor de diez años.

Puede también disponer que se mantenga indiviso por ese plazo o, en caso de haber
herederos menores de edad, hasta que todos ellos lleguen a la mayoría de edad:

a) un bien determinado;

b) un establecimiento comercial, industrial, agrícola, ganadero, minero, o cualquier otro que


constituye una unidad económica;

c) las partes sociales, cuotas o acciones de la sociedad de la cual es principal socio o


accionista.

En todos los casos, cualquier plazo superior al máximo permitido se entiende reducido a
éste.

El juez puede autorizar la división total o parcial antes de vencer el plazo, a pedido de un
coheredero, cuando concurren circunstancias graves o razones de manifiesta utilidad.

ARTICULO 2331. Pacto de indivisión. Los herederos pueden convenir que la indivisión
entre ellos perdure total o parcialmente por un plazo que no exceda de diez años, sin
perjuicio de la partición provisional de uso y goce de los bienes entre los copartícipes.

Si hay herederos incapaces o con capacidad restringida, el convenio concluido por sus
representantes legales o con la participación de las personas que los asisten requiere
aprobación judicial.

Estos convenios pueden ser renovados por igual plazo al término del anteriormente
establecido.
Cualquiera de los coherederos puede pedir la división antes del vencimiento del plazo,
siempre que medien causas justificadas.

ARTICULO 2332. Oposición del cónyuge. Si en el acervo hereditario existe un


establecimiento comercial, industrial, agrícola, ganadero, minero o de otra índole que
constituye una unidad económica, o partes sociales, cuotas o acciones de una sociedad, el
cónyuge supérstite que ha adquirido o constituido en todo o en parte el establecimiento o
que es el principal socio o accionista de la sociedad, puede oponerse a que se incluyan en
la partición, excepto que puedan serle adjudicados en su lote.

Tiene el mismo derecho el cónyuge que no adquirió ni constituyó el establecimiento pero


que participa activamente en su explotación.

En estos casos, la indivisión se mantiene hasta diez años a partir de la muerte del causante,
pero puede ser prorrogada judicialmente a pedido del cónyuge sobreviviente hasta su
fallecimiento.

Durante la indivisión, la administración del establecimiento, de las partes sociales, cuotas o


acciones corresponde al cónyuge sobreviviente.

A instancia de cualquiera de los herederos, el juez puede autorizar el cese de la indivisión


antes del plazo fijado, si concurren causas graves o de manifiesta utilidad económica que
justifican la decisión.

El cónyuge supérstite también puede oponerse a que la vivienda que ha sido residencia
habitual de los cónyuges al tiempo de fallecer el causante y que ha sido adquirida o
construida total o parcialmente con fondos gananciales, con sus muebles, sea incluida en la
partición, mientras él sobreviva, excepto que pueda serle adjudicada en su lote. Los
herederos sólo pueden pedir el cese de la indivisión si el cónyuge supérstite tiene bienes
que le permiten procurarse otra vivienda suficiente para sus necesidades.

ARTICULO 2333. Oposición de un heredero. En las mismas circunstancias que las


establecidas en el artículo 2332, un heredero puede oponerse a la inclusión en la partición
del establecimiento que constituye una unidad económica si, antes de la muerte del
causante, ha participado activamente en la explotación de la empresa.

ii) acuerdo preventivo (respecto de los acreedores que no votaron favorablemente)

En el caso de las sociedades constituidas por el concursa o fallido con sus acreedores, que
obliga a incorporarse aun a quienes han votado en contra de tal propuesta.

iii) resolución asamblearia de escisión (respecto de los socios que no votaron


favorablemente).

La resolución asamblearia aprobatoria de la escisión debe incluir la atribución de las partes


sociales o acciones de la sociedad escisionaria a los socios o accionistas de la escindente,
en proporción a sus participaciones en aquella, las que se cancelaran en caso de reducción
de capital.

2. El objeto del contrato o acto jurídico constitutivo de sociedad. Diferencia con el


objeto social. (franja)

El objeto de contrato de sociedad está constituido por las prestaciones de dar y hacer que
se comprometen a efectuar los socios. No debe confundirse con el “objeto social” (u objeto
de la sociedad) que consiste en la categoría de actos a la cual se va a dedicar la empresa
(por ej.: compraventa de clavos). Esta es la postura defendida por Nissen, que se basa en
los artículos 1003 a 1011 del CCyC.

Otra parte de la doctrina (Villegas, Muñoz, Vanasco) solo considera al “objeto social”, por lo
cual, cuando hablan del objeto, siempre se refieren a la actividad desarrollada por la
sociedad.

El art. 279 del CCyC dispone:

ARTICULO 279. Objeto. El objeto del acto jurídico no debe ser un hecho imposible o
prohibido por la ley, contrario a la moral, a las buenas costumbres, al orden público o lesivo
de los derechos ajenos o de la dignidad humana. Tampoco puede ser un bien que por un
motivo especial se haya prohibido que lo sea.

Por lo tanto:

- Debe ser determinado o determinable

- Debe ser posible. Para que la imposibilidad constituya un vicio de anulación del
contrato, dicha imposibilidad debe ser absoluta, tanto física como jurídica.

- Debe ser lícito, ya que todo objeto contrario a la ley anularía la obligación.

- Debe ser conforme a la moral y a las buenas costumbres.

- No debe ser contrario al orden público o lesivo de los derechos ajenos.

- No debe ser lesivo de la dignidad humana.

- No debe ser un bien que por un motivo especial se haya prohibido que lo sea.

El objeto debe diferenciarse del “objeto social” incluido como requisito por el art. 11, inciso
3, de la LGS. Aquel está constituido por las prestaciones de dar o de hacer que se
comprometen a efectuar los socios y que constituyen a su vez el objeto de las obligaciones
originadas en el contrato de sociedad (arts. 1003 a 1011 CCYC). El objeto social, que es
requisito de inclusión esencial en todo contrato de sociedad, consiste en el ámbito de las
actividades económicas delimitadas en el contrato o acto constitutivo.

3. La causa fin del acto jurídico constitutivo de sociedad. (franja)

La causa-fin (art. 281 CCyC) es concebida como la razón determinante del compromiso
asumido. La doctrina no es uniforme con respecto a esto.

Lo inobjetable es que, como lo señala el art. 726 CCyC, no hay obligación sin causa. Esto
es lo que se ha dado en denominar el principio de necesidad de la causa.

De este principio surgen 2:

● Principio de presunción de causa (art. 727 CCyC), según el cual, aunque la causa no
se encuentre expresada en la obligación, se presume que existe mientras el deudor
no pruebe lo contrario
● Principio de legitimidad de causa, según el cual la obligación fundada en una causa
ilícita es de ningún efecto (arts. 725 y 726 CCyC).

En la actualidad es concebida como la intención que indujo al contratante a celebrar el


contrato, o el fin perseguido con su celebración, considerado desde el punto de vista de la
admisión de contraer una obligación, soportando la disminución de su patrimonio en la
medida de la contraprestación que constituye su objeto.

Entonces, la causa del contrato de sociedad, es la finalidad que han tenido los fundadores
para su constitución, y no es otra cosa que la obtención de ganancias a través de la
realización de actividades previstas en el contrato social.

4. La forma del acto constitutivo según el tipo societario.

FALTA

E. Los Elementos Esenciales No Tipificantes. Art. 11 LGS. Enumeración.

Los elementos comunes a todo acto constitutivo de sociedad son los mencionados por el
art. 11 LGS, el cual dispone que:

Artículo 11 LGS. Contenido del instrumento constitutivo. El instrumento de constitución


debe contener, sin perjuicio de lo establecido para ciertos tipos de sociedad:

1) El nombre, edad, estado civil, nacionalidad, profesión, domicilio y número de documento


de identidad de los socios;

2) La razón social o la denominación, y el domicilio de la sociedad. Si en el contrato


constare solamente el domicilio, la dirección de su sede deberá inscribirse mediante petición
por separado suscripta por el órgano de administración. Se tendrán por válidas y
vinculantes para la sociedad todas las notificaciones efectuadas en la sede inscripta;

3) La designación de su objeto, que debe ser preciso y determinado;

4) El capital social, que deberá ser expresado en moneda argentina, y la mención del aporte
de cada socio. En el caso de las sociedades unipersonales, el capital deberá ser integrado
totalmente en el acto constitutivo;

5) El plazo de duración, que debe ser determinado;

6) La organización de la administración, de su fiscalización y de las reuniones de socios;

7) Las reglas para distribuir las utilidades y soportar las pérdidas. En caso de silencio, será
en proporción de los aportes. Si se prevé sólo la forma de distribución de utilidades, se
aplicará para soportar las pérdidas y viceversa;

8) Las cláusulas necesarias para que puedan establecerse con precisión los derechos y
obligaciones de los socios entre sí y respecto de terceros;

9) Las cláusulas atinentes al funcionamiento, disolución y liquidación de la sociedad.

ACLARACIONES DE LOS INCISOS.

2)Nombre societario, razón social y denominación social.

El CCyC en su art. 151 dispone que la persona jurídica deba tener un nombre que la
identifique como tal, con el aditamento indicativo de la forma jurídica adoptada. La persona
jurídica en liquidación debe aclarar esta circunstancia en la utilización de su nombre.

El NOMBRE debe satisfacer recaudos de veracidad, novedad y aptitud distintiva, tanto


respecto de otros nombres, como de marcas, nombres de fantasía u otras formas de
referencia a bienes o servicios, se relacionen o no con el objeto de la persona jurídica. No
puede contener términos o expresiones contrarios a la ley, orden público, buenas
costumbres, ni inducir a error sobre la clase u objeto de la persona jurídica. La inclusión en
el nombre de la persona jurídica del nombre de personas humanas requiere la conformidad
de estas, que se presume si son miembros. Sus herederos pueden oponerse a la
continuación del uso, si acreditan perjuicios materiales o morales.

Las sociedades, como sujetos de derecho y personas jurídicas (art. 148 inc A) CCyC y art. 2
LGS), tienen dentro de los atributos de la personalidad el nombre societario, que es el modo
o la forma a través de la cual se identifican. Este modo de identificación puede adquirir dos
formas de expresión: razón social y denominación social.

La RAZÓN SOCIAL se integra con el nombre de uno o más socios de la sociedad que
tengan responsabilidad subsidiaria, ilimitada y solidaria por las obligaciones sociales con el
agregado del tipo social correspondiente, expresado en forma completa, por abreviatura
(salvo en las sociedades en comandita simple) o por la expresión “y Cía.” en el caso
particular de las sociedades colectivas.

La DENOMINACIÓN SOCIAL, por el contrario, está constituida por un nombre de fantasía


seguido de la sigla identificatoria del tipo social escogido o de su especificación completa.

5) Plazo de duración. Cierre de ejercicio

Una novedad introducida por la LGS mediante una modificación sustancial, es la generación
de esta obligación respecto de todos los tipos sociales deben tener un plazo de duración. Es
importante que exista certeza en ciertos negocios jurídicos, lo cual les interesa a:

→ La sociedad que podrá determinar hasta qué momento puede obligarse

→ Los socios que han de conocer de antemano la fecha cierta límite de sus obligaciones y el
momento de disolución.

→ Los 3° que conocen por el régimen de publicidad mercantil el momento extintivo de la vida de
la sociedad.

Para la protección integral del sistema se ha buscado evitar que los socios queden
comprendidos indefinidamente a través de la participación social y que en un plazo cierto
recuperen la posibilidad de desligarse y obtener su parte del patrimonio social.

A su vez los 3° al vencimiento del plazo de duración de la sociedad podrán ejercer derechos
de ejecución sobre las cuotas de liquidación de los socios.

La norma consiste en un supuesto de excepción al art 155 CCyC el cual señala que la
duración de la persona jurídica es ilimitada en el tiempo, excepto que la ley o el estatuto
dispongan lo contrario. Puede ocurrir que se constituya una sociedad sin plazo de duración,
y ello hará que se le apliquen las normas de la sección IV.

6) Estructura orgánica de la sociedad.

El inciso 6 del art 11 LGS dispone que entre los requisitos comunes a todo contrato o DUV
para que la constitución de una sociedad, se encuentra en de que el instrumento
constitutivo debe prever la organización de la administración, fiscalización y reuniones de
socios.
Existe un margen de libertad de los socios para escoger alternativas en esta materia. Dentro
de las normas de organización pueden contemplarse diversas soluciones:

- En las sociedades colectivas pueden determinarse quien administrara y representará a la


sociedad y en qué forma lo hará.

- En la sociedad en comandita simple se administrará la sociedad, el socio comanditario o


un 3°.

- En la sociedad de responsabilidad limitada habrá que determinar la forma en la cual


constituirá y funcionará la gerencia.

- En las S.A se debe decidir cuantos miembros integraran el directorio.

- En las sociedades en comandita por acciones si la administrare el socio comanditario o un


3°.

La Ley 26994 incorpora la posibilidad de constituir sociedades libres, con diseño propio sin
que ello añeje la nulidad o invalidez de la sociedad ni el contrato a quien desee escapar de
los moldes rígidos de la tipicidad societaria, se le permite hacerlo, quedando la sociedad
sujeta a las normas de la Sección IV.

8) Reglamentación de los derechos y obligaciones de los socios. Pacto, acuerdo o


sindicación de socios.

La ley exige en el ART 11 inc. que tanto el contrato como la declaración unilateral de
voluntad, deben indicar el momento a partir del cual son exigibles las obligaciones o pueden
ejercer sus derechos los socios y los alcances de las prestaciones que componen el aporte
y el modo de ejecución.

- Sindicación de socios: es un acuerdo o pacto extra societario en el que los socios se


comprometen entre sí o frente a 3ros, a votar en un determinado sentido, tiene por finalidad
influir en las decisiones que se adopten en las reuniones de la sociedad.

9) Reglas de funcionamiento, disolución y liquidación.

El artículo 89 de la LGS, permite que los socios prevean en el contrato constitutivo causales
de resolución parcial y de disolución no contemplados en la ley. En caso que no se
estableciera un régimen especial región las disposiciones del capítulo I. El CCyC ha
establecido normas en materia de disolución y liquidación de la persona jurídica que operan
supletoriamente.

Consecuencia de su desatención en el cuerpo del acto constitutivo.

La desatención de cualquiera de estos requisitos no importa la anulabilidad del contrato ni


de la sociedad misma, sino que solamente derivará el tratamiento de la sociedad a las
normas de la Sección IV del Capítulo I. Esta es la gran reforma que la Ley 26.994 ha
introducido en este punto. Se denominan elementos o requisitos no tipificantes porque
resultan comunes a todos los tipos contemplados por la ley.

E. Modificación del acto constitutivo: Órgano social competente para decidirlo.


Delegaciones permitidas. Particularidades según los distintos tipos societarios.

FALTA
Oponibilidad de la modificación.

Deben inscribirse en el Registro Público.

Articulo 12 LGS. Modificaciones no inscriptas. Ineficacia para la sociedad y los terceros.


Las modificaciones no inscriptas regularmente obligan a los socios otorgantes. Son
inoponibles a los terceros, no obstante, estos pueden alegarlas contra la sociedad y los
socios, salvo en las sociedades por acciones y en las sociedades de responsabilidad
limitada.

Los socios sólo pueden hacer valer dichas modificaciones entre sí y frente a la sociedad.

La falta de inscripción de las modificaciones no atenta contra la regularidad de la sociedad,


la cual seguirá siendo regular y se le seguirán aplicando las normas referidas a su tipo
social.

CLASE

Romero. El contrato asociativo es aquel en el cual uno asume un posible riesgo a cambio de
un posible beneficio.

El contrato de sociedad es el principal contrato asocietavo, sin embargo, el CCyC no lo ha


tratado con mucha benevolencia.

Estos contratos, asociativos, llegaron a la legislación argentina, a través del derecho


agrario, pero, el primer tipo que escribe un trabajo. La primera Union Transitoria de
Empresas, aparece en el derecho administrativo, porque empezaron a nacer para la obra
pública (donde se necesitaban varias empresas, hacían un contrato de colaboración
empresaria, y entre todos, hacían esta gran obre, por ejemplo, el dique potrerillos se hizo a
través de la UT).
En el año 72, se hizo la ley de sociedades, que traía un artículo macabro (según Boretto),,
el 30, que era un articulo que no lo entendía nadie, pero nadie se anima a tocarlo, le hacen
agregados para suavizarlo, es como decir, le agrego un inciso que diga el que haga esto va
a ser un hijo de puta, pero suavizado. El macabro art. 30 decía que una sociedad por
acciones solo puede participar en otra, por acciones. No decía qué pasaba si uno lo hacía.

El problema de hacer una sociedad de hecho en Argentina era la aberratio iuris (osea, si tu
consocio te quería exigir algo, esos contratos no eran oponibles ni entre partes). Esto
ocurrió desde el año 1972 hasta el 2015. Entonces, cuando a Romero lo escucha. EL
PROBLEMA DE LOS CONTRATOS DE SOCIEDAD DE HECHO ERA QUE NO ERAN
OPONIBLES ENTRE LAS PARTES, SI EL OTRO SOCIO NO CUMPLÍA EL CONTRATO
NO PASABA NADA (ROMERO). LO PEOR SEGÚN BORETTO ERA QUE SE HACÍAN
MUCHISIMO. PARA LO ÚNICO QUE SERVÍA ERA PARA SACAR EL CUIT EN LA AFIP.
Entonces, el Estado sacaba una ley especial de obra pública que me permitia asociarme,
entonces, a través del derecho administrativo, saneabamos esto.

Una UTE, siempre sale, siempre va hacia afuera, se juntan más de dos empresas, y
tenemos siempre un contratista, que suele ser el estado, en cambio la AC, es un servicio
que se prestan ellos mismos (según ROMERO se parece a una cooperativa), no tiene fines
de lucro directo, solo nos proveemos a nosotros mismos, pero OJO, estas pueden afectar la
competencia (por eso había que notificar al organismo de defensa de la competencia,
porque a través de una ase puede haber una libre competencia, no van para afuera de
manera directa, pero pueden ir para afuera). Ambas, tanto la AC, como la UT, como la
sociedad accidental (contrato asociativo no societario). Estos NO SON SUJETO DE
DERECHO, son solo contratos.

Pero a la AFIP le chupó un huevo. Que en la ley del IVA son sujetos obligados
………………

La AFIP tornó a estos contratos una PORONGA, SON UNA JODA, entonces, aparece una
tercera figura (LA PEOR DE TODAS SEGÚN ROMERO), que se llaman consorcios de
cooperación, estos son un mix entre la UT y la AC, que se hicieron con la intención de
“evadir” a la AFIP, que decía más o menos que, hasta que se den cuenta (por 10 o 15
años), no van a ser sujeto del IVA. Estas las copiaron de una figura que ya estaba en la
AFIP, los consorcios de……………………… Como al operador economico no le sirvió, no la
usó, lo que provocó que en menos de 5 años sacaran otra ley.

Asociaciones bajo forma de sociedad.

Ejemplo del barrio, voto de Albertti.

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