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Las Mujeres en El Ministerio Cristiano (David Zuñiga)

Este documento analiza los pasajes bíblicos de 1 Timoteo 2:11-15 y 1 Corintios 14:34-35, que tradicionalmente se han usado para limitar el ministerio de las mujeres en la iglesia. Explica que estos pasajes deben entenderse en su contexto cultural, donde existían falsas doctrinas gnósticas que promovían la prostitución ritual. El autor concluye que Pablo no estaba promoviendo la subyugación de la mujer, sino prohibiendo las falsas enseñanzas y prácticas sexuales paganas que se est

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Las Mujeres en El Ministerio Cristiano (David Zuñiga)

Este documento analiza los pasajes bíblicos de 1 Timoteo 2:11-15 y 1 Corintios 14:34-35, que tradicionalmente se han usado para limitar el ministerio de las mujeres en la iglesia. Explica que estos pasajes deben entenderse en su contexto cultural, donde existían falsas doctrinas gnósticas que promovían la prostitución ritual. El autor concluye que Pablo no estaba promoviendo la subyugación de la mujer, sino prohibiendo las falsas enseñanzas y prácticas sexuales paganas que se est

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Pastor, David Zúñiga

UN ANÁLISIS DE
1ra a Timoteo 2:11-15 y
1ra a los Corintios 14:34-35

2
Un análisis de 1. Timoteo 2:11-15
y 1. Corintios 14:34-35
Primero veamos esto: ¿Creo Dios al hombre superior a la mujer?

Génesis 1:26-27, Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre (raza humana) a nuestra imagen,


conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar,
en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo
animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen,
a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

Génesis 5:1- Traducción en lenguaje actual (TLA)

Dios creó al ser humano a su semejanza. Creó al hombre y a la mujer,


luego los bendijo y los llamó «seres humanos».

Tanto el hombre como la mujer fueron igualmente bendecidos.

Génesis 1:27-28, Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra


los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra,
y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos,
y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

Tanto al hombre como a la mujer Dios los puso para gobernar.

3
Génesis 1:26

Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre (al ser humano) a nuestra imagen,
conforme a nuestra semejanza; y señoreen en los peces del mar,
en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra,
y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.

En el verso 28 se ve más claro, Génesis 1:28

Y LOS bendijo Dios, y LES dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra,


y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos,
y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

Jamás mujeres de Dios permitan que el cuervo de los dogmas, las malas
interpretaciones bíblicas devoren su corazón. Recuerda la M de Mujer es M
de Ministerio, el día que los hombres lo entendamos terminaremos de
aplastarle la cabeza al enemigo número uno de las mujeres...

Los hombres solos jamás podremos alcanzar a 8 billones de almas, Dios


tiene que restaurar su plan original en estos tiempos malos, Dios nunca le
dijo a Adán cuando estaba solo, crece y multiplícate, fue hasta que Eva
apareció en la escena que Dios dio esta bendición. Igual cuando Dios vino a
esta tierra lo primero que hizo fue consultar con una mujer.

Durante mucho tiempo las mujeres han sido objeto de agresiones y


maltratos por parte de los varones machistas (e incluso de algunas mujeres),
ya sea psicológica como físicamente. Incluso ese mismo concepto
denigratorio hacia la mujer se ha introducido en la Iglesia de Cristo, por
culpa de una mala exégesis de los textos de 1. Corintios 14:34-35 y 1.
Timoteo 2:11-15. Que dicen así:

“La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque no permito a la


mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio.
Porque Adán fue formado primero, después Eva; y Adán no fue engañado, sino
que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión. Pero se salvará

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engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor y santificación, con modestia”
(1. Timoteo 2:11-15).

“Vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido


hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice. Y si quieren
aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que
una mujer hable en la congregación” (1. Corintios 14:34-35).

Estos dos pasajes han sido usados tradicionalmente para especular que el
apóstol Pablo tenía un mensaje jerárquico o de patriarcado. Con ellos se ha
menoscabado el ministerio de la mujer en la Iglesia Cristiana.
¿Cuál es el verdadero sentido de estos pasajes, ya que en otros pasajes
se puede ver que Pablo no iba conforme a la cultura (ni tan siquiera a
una sub-cultura) sino más bien a una contracultura en la que explicaba
que las distinciones de raza, sexo o condición social no eran relevantes
en la Iglesia?

Él estableció una nueva cultura de igualdad, cuando escribió: “Porque, así


como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del
cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. Porque por un
solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean
esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu” (1.
Corintios 12:13). “No hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión,
bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos”.
(Colosenses 3:11). “Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús;
porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis
revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni
mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gálatas 3:26-28).

Incluso en 1. Corintios 11:4-5 dice que a la mujer le es permitido orar y


profetizar en la congregación, lo que sin lugar a dudas significa que la
mujer creyente puede hablar en la congregación. Igualmente 1. Corintios
14:31 dice, "Porque podéis profetizar todos uno por uno", sin hacer alguna
distinción entre hombres y mujeres. ¿Estos textos en los que Pablo
permite que tanto el varón como la mujer oren y profeticen en público
se contradicen con los textos en los que dijo que las mujeres deben
aprender en silencio y callar en las congregaciones? ¿Qué significan

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entonces las escrituras de 1. Timoteo 2:11-15 y 1. Corintios 14:34-35? Si
somos conscientes del contexto histórico y cultural de los remitentes a los
que Pablo escribió los textos de 1. Timoteo 2:11-15 y 1. Corintios 14:34-35,
vamos a comprender mucho mejor sus palabras.

Un Análisis de 1. Timoteo 2:11-15: Para una compresión de este pasaje,


debemos entender que Timoteo se encontraba predicando el evangelio en
Éfeso (ver 1. Timoteo 1:3), que era la capital mundial de la adoración a la
diosa griega Artemisa (también conocida como Diana por los romanos - Ver
Hechos 19:28). Además, aquella misma ciudad estaba muy influenciada por
el gnosticismo (que era un sincretismo de judaísmo con filosofía y
paganismo griego). Por esta razón Pablo le rogó a Timoteo que se quedara
en Éfeso para que les ordenara a algunos que no enseñaran falsas doctrinas.
Este gnosticismo enseñaba entre otras cosas que Eva existió antes que
Adán, que cuando Eva comió del fruto prohibido las mujeres llegaron a
tener una sabiduría mística especial, y que ciertas mujeres mediadoras
podían pasarle ese conocimiento místico a los varones a través de rituales
sexuales que se conocían como “authenia” (de la palabra griega authenteo
que significa dominar, gobernar o ejercer dominio sobre uno). Pablo
contrarresta estos argumentos diciendo que “Adán fue formado primero,
después Eva”, y que “Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo
engañada, incurrió en transgresión”, por ende, no había ningún conocimiento
místico especial en las mujeres, y esto eran solamente patrañas para
justificar dicha prostitución ritual. La exaltación a las mujeres mediadoras (o
prostitutas rituales), se acrecentaba con el mito de que Éfeso había sido
fundado por las Amazonas, que según la mitología griega eran un pueblo de
mujeres guerreras en cuyo gobierno no intervenía ningún hombre, las cuales
descendían de Ares (el dios de la guerra) y la ninfa Harmonía.

Se decía también que por ser tan guerreras, su diosa principal era Artemisa,
la cazadora, y por eso se les atribuía a ellas la construcción del gran templo
de Artemisa en Éfeso. Artemisa también era considerada como una diosa de
la fertilidad, de la cual incluso se decía que tenía el poder para guardar de
peligro a las mujeres durante el trabajo de parto. Pablo aseguró que no es
Artemisa, sino Dios el que puede proteger a una mujer durante los partos,
cuando escribió: “Pero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en fe,
amor y santificación, con modestia”. La palabra griega sotería, que en la

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Reina-Valera se traduce como salvar, también tiene dentro de sus
significados “rescate” o “seguridad”. La palabra griega teknogonía, que en la
Reina-Valera se traduce como engendrar, también tiene dentro de sus
significados “procrear”, “maternidad” o “propagar la especie”. Así que esta
porción puede ser interpretada como: “Será protegida [por Jesús] mientras
propague la especie y cumpla con sus labores maternas, si permaneciere en fe,
amor y santificación con modestia”.

Tomando en cuenta todo lo anterior, podemos entender que cuando Pablo


le escribió a Timoteo: “no permito a la mujer enseñar”, se está refiriendo a
que no le permite a la mujer enseñar falsas doctrinas. Cuando le dijo: “no
permito a la mujer… ejercer dominio sobre el hombre”, se está refiriendo a
que la mujer no debe participar de los rituales de prostitución sagrada
donde supuestamente ejerce dominio sobre el hombre y le transmite un
conocimiento místico al hombre por medio de las relaciones sexuales. Aquí
el apóstol Pablo utiliza la palabra griega authentein, que se ha traducido
como dominio, pero que como ya vimos también está relacionada con los
rituales que mezclan adoración con sexo. Esto toma mucho más sentido
cuando hacemos una lectura desde los versículos 9-10 del mismo capítulo,
donde tenemos más pruebas de esa influencia pagana que se quería
introducir en la Iglesia. Pablo prohíbe el vestuario indecoroso como el de las
sacerdotisas de Artemisa, y los peinados ostentosos con hilos de oro y perla
que eran elaborados para esos rituales falsos. Ese mismo problema se había
extendido a la iglesia de Tiatira, y el mismo Jesús tuvo que reprenderlo. Él les
dijo por medio del apóstol Juan: “Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que
toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis
siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos” (Apocalipsis 2:20).
Así que 1. Timoteo 2:11-12 no es una prohibición a las mujeres santas y
piadosas para que enseñen la sana doctrina, sino que es una prohibición a
que se mezclen con las doctrinas heréticas y los rituales de adoración
pagana. Después de todo, fue en la misma ciudad de Éfeso que una mujer
llamada Priscila, junto con su esposo Aquila, ambos bien conocidos por
Pablo (Romanos 16:3), enseñaron a Apolos con mayor precisión el camino de
la verdad (Hechos 18:24-26).

Un Análisis de 1. Corintios 14:34-35 Las epístolas son cartas, y en ellas se


encuentran preguntas o comentarios que los hermanos le hicieron al

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apóstol. En algunos casos, los traductores no tuvieron el cuidado de precisar
cuándo es pregunta y cuándo es respuesta. Por eso, le corresponde al lector
hacer su propia investigación para descubrir lo que sucede cuando algo
parece contradecir lo que anteriormente había expuesto el escritor sagrado.
Por ejemplo, ¿Cómo es posible que solamente tres capítulos atrás (en 1.
Corintios 11:4-5), el apóstol Pablo haya autorizado tan explícitamente a las
mujeres a orar y profetizar en la congregación, pero que ahora
aparentemente diga que a la mujer no le es permitido hablar?

En esta epístola, está bien claro que el apóstol está respondiendo a varias
preguntas que le escribieron los hermanos de Corinto, pues él dijo: “En
cuanto a las cosas de que me escribisteis...” (1. Corintios 7:1). Entre todas
estas cosas, parece que había preguntas que estaban relacionadas con
algunos textos judíos machistas, que interpretaban que la Ley imponía a las
mujeres callar en las congregaciones. Sin embargo, no hay ninguna porción
de la Ley de Moisés o del Antiguo Testamento que diga algo semejante, por
lo cual se ve que Pablo estaba combatiendo contra doctrinas de invención
humana que se impusieron como si fueran la Ley. A causa de estas
doctrinas machistas, aunque a las mujeres se les permitía entrar en las
sinagogas, se necesitaba la presencia mínima de diez varones para
iniciar el culto, aunque hubieran más de diez mujeres presentes.
Igualmente, ellas no podían hablar en la asamblea. Muchos sacerdotes judíos
decían que la mujer no pertenecía directamente al pueblo de Dios, sino
solamente los varones porque ellos eran los que se podían circuncidar.
Muchos rabinos oraban: -“¡Gracias Señor porque no me hiciste esclavo, ni
gentil, ni mujer!”- A causa de todo esto, tiene sentido proponer que en 1.
Corintios 14:34-35 Pablo no estaba haciendo una afirmación sino citando
una pregunta que le habían hecho con anterioridad, así:

¿Vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido


hablar, sino que estén sujetas, como también la Ley lo dice. Y si quieren
aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que
una mujer hable en la congregación? La respuesta que el apóstol Pablo dio a
esta pregunta, es la misma que nosotros debemos dar ahora: “¿Acaso ha
salido de vosotros la palabra de Dios, o sólo a vosotros ha llegado? Si alguno
se cree profeta, o espiritual, reconozca que lo que os escribo son
mandamientos del Señor. Más el que ignora, ignore. Así que, hermanos,

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procurad profetizar, y no impidáis el hablar lenguas; pero hágase todo
decentemente y con orden” (1. Corintios 14:36-40). Nótese bien que la
palabra de Dios no solo les llegó a los varones sino también a las mujeres, y
que en el versículo 14:31 el apóstol había dicho que ellos podían profetizar
de a uno por uno, sin distinguir entre hombres y mujeres. Aquellos que
dicen que a la mujer se le permitió profetizar pero que esto no incluye la
predicación, tienen un problema, porque si las palabras de 1. Corintios
14:34-35 se toman como afirmativas, esto conllevaría a que las mujeres no
pueden hablar absolutamente nada mientras estén en la congregación, lo
que conduciría a que ni siquiera podrían profetizar. Pero aún más, profecía
significa un mensaje divinamente inspirado o hablar bajo la inspiración
divina para edificar a otros, lo cual no necesariamente involucra una
predicción del futuro, sino que también puede referirse a un mensaje público
en el idioma de la concurrencia (1. Corintios 14:29-31), lo que puede incluir a
la predicación de la Palabra.

Contrarrestando la Discriminación de la Mujer en el Ministerio Cristiano


¡Ya Basta! Durante mucho tiempo las mujeres han sido objeto de agresiones
y maltratos por parte de los varones machistas (e incluso algunas mujeres),
ya sea sicológica como físicamente. Y ahora ese mismo concepto
denigratorio hacia la mujer se ha introducido en la Iglesia de Cristo, por
culpa de una mala exégesis de los textos de 1. Corintios 14:34-35 y 1.
Timoteo 2:11-15. Pero para estudiar el ministerio y posibilidades de la mujer,
debemos siempre considerar el propósito de Dios, así como las costumbres,
las culturas y los tiempos. Es un error aislar a 1. Corintios 14:34-35 y 1.
Timoteo 2:11-15 para luego intentar con ellos forzar al resto de la Escritura
(como se hace con frecuencia).

Lo que debemos hacer, es recurrir a toda la información que


corporativamente nos ofrecen las Escrituras para luego pasar a interpretar
esos textos particulares. Tradicionalmente, los demás textos han sido
desfigurados, porque desde el primer momento se han examinado a través
del prisma dogmático de la discriminación hacia la mujer en el ministerio de
los dones vocales en el culto público (y en los demás ministerios),
forzándolos a decir solamente lo requerido por esa determinada tradición
teológica. ¡Mujeres de Dios! ¡Jamás permitan que el cuervo de los dogmas y
las malas interpretaciones bíblicas devoren su corazón! ¡Recuerda que la “M”

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de Mujer es “M” de Ministerio! El día que los hombres lo entendamos,
terminaremos de aplastarle la cabeza al enemigo número uno de las
mujeres, quien es Satanás ¡Los varones solos, jamás podremos alcanzar a 7
mil millones de almas! ¡Dios tiene que restaurar su plan original en estos
tiempos malos! Mientras Adán estuvo solo, Dios nunca le dijo: -“¡Crece y
multiplícate!”-. Fue hasta que Eva apareció en la escena, que Dios les dio esta
bendición. La Biblia enseña que el hombre y la mujer fueron creados en
igualdad, fueron igualmente bendecidos y a ambos Dios los puso para
gobernar. La Biblia no enseña que el varón sea una creación superior a la
mujer.

Además, en el matrimonio, Dios los considera como una sola carne. Adán y
Eva fueron creados con la bendición de Dios y ambos fueron puestos para
gobernar (sojuzgar).

“Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre [raza humana] a nuestra imagen,


conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de
los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra
sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó;
varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y
multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en
las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra”
(Génesis 1:26-27). “Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y
carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada.
Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y
serán una sola carne” (Génesis 2:23-24).

El famoso comentarista Mattew Henry, escribió: “La mujer fue hecha de


una costilla del costado de Adán: no fue hecha de su cabeza para gobernar
sobre él, ni de sus pies para ser pisoteada por él; sino de su costado para ser
igual a él, bajo su brazo para ser protegida y cerca de su corazón para ser
amada. Adán perdió una costilla, sin ninguna disminución de su poder o
atractivo (pues, sin duda, la carne se cerró sin cicatriz alguna), pero en su lugar
hubo una ayuda idónea para él que compensó abundantemente su pérdida –
lo que Dios quita a su pueblo Él, de un modo u otro, lo restaurará con creces”.

10
Tras el pecado, Dios le dijo a la mujer: “Multiplicaré en gran manera los
dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu
marido, y él se enseñoreará de ti” (Génesis 3:16). Hay dos asuntos a destacar
aquí.

El primero es el dolor con el cual la mujer tendría a sus hijos. Pero miren que
con ese dolor, Dios puso una enemistad entre la simiente de la mujer y la
serpiente antigua (Satanás), de tal forma que aunque la serpiente hirió en el
calcañar, la promesa dada a la simiente de la mujer fue la de aplastarle la
cabeza a la serpiente. (Ver Génesis 3:15 y Apocalipsis 20:2). Ese dolor que
produjo esa simiente, terminó cancelando la maldición.

El segundo asunto es donde se dice que el deseo de la mujer será para su


marido y que él se enseñoreará de ella. Noten que aquí nunca se está
diciendo que el hombre sea superior a la mujer, sino que Dios estableció un
orden en el hogar.

Tampoco se está diciendo que todo varón sea la cabeza de cualquier mujer,
sino que el marido es cabeza de su esposa. Cuando una mujer y un hombre
se casan, ellos se convierten en una sola carne; hay unidad entre ellos. Pero
es el hombre quien es la cabeza de la familia, razón por la cual se dice que el
hombre es la cabeza de la mujer. Este señorío no se trata de subyugar a la
mujer ni tampoco significa que ella no tenga derechos o que sea una
ciudadana de segunda clase. No se trata de decir que el hombre es mejor o
más importante que la mujer, pues la Escritura enseña que al fin y al cabo
debemos someternos los unos a los otros en el temor de Dios (Efesios 5:21).
Al contrario, Dios les da a los maridos algunos mandamientos bastante
serios: “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y
se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el
lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una
iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que
fuese santa y sin mancha. Así también los maridos deben amar a sus mujeres
como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.
Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la
cuida, como también Cristo a la iglesia” (Efesios 5:25-29).

11
Sin embargo, entre la mayoría de los pueblos que no son cristianos, la mujer
ha estado sometida, a través de los siglos, a la degradación y a una
esclavitud virtual. Por ejemplo, los filósofos griegos se refirieron a la mujer
diciendo que ellas no eran seres humanos completos y por lo tanto eran
naturalmente deficientes, e incluso que eran la encarnación del mal. Por lo
tanto, en aquella sociedad no había un sistema que protegiera a la mujer;
ellas no tenían derecho a recibir educación, eran compradas y vendidas
como cualquier otro objeto material, no tenían derecho a heredar y eran
consideradas de poca importancia y sin derecho a realizar ningún tipo de
transacción comercial. La mujer estaba atada a los deseos de los hombres
durante toda su vida. Incluso algunos teólogos cristianos, influenciados por
esas ideas culturales también degradaron a la mujer. Algunos pensaban que
la mujer por sí sola no es la imagen de Dios. Para Tomás de Aquino, la mujer
está de forma natural sujeta al hombre, porque en el hombre predomina la
razón. Con la llegada de la Reforma Protestante, no cambió este concepto
sobre la mujer. Juan Calvino, pensaban que la mujer era inferior al hombre.
En palabras de éste: “las mujeres por naturaleza (esto es, por la ley natural de
Dios) nacen para obedecer, porque todos los hombres sabios siempre han
rechazado el gobierno de las mujeres, como una monstruosidad contranatura”.
Todos estos teólogos estaban convencidos de que sus puntos de vista
descansaban sobre bases bíblicas, sin darse cuenta de que sus propios
horizontes culturales les habían conducido realmente a una exégesis
errónea.

Hoy disponemos de unos conocimientos lingüísticos e históricos que nos


ayudan a hacer una exégesis más exacta del texto bíblico, puesto que la
exégesis no sólo depende del horizonte cultural del exégeta sino también
del conocimiento que se tenga del horizonte cultural del propio texto".

[1] En el A.T hubo varias mujeres que se destacaron por su liderazgo. Para
mencionar a algunas, tenemos a María la hermana de Moisés, quien fue una
líder de alabanza (Éxodo 15:20-21) y es nombrada junto con sus hermanos
Moisés y Aarón como líder del pueblo de Israel (Miqueas 6:4). Débora (una
mujer casada) fue jueza sobre Israel (Jueces 4:4-5), y bajo su liderazgo los
hijos de Israel fueron liberados de unos veinte años de opresión y ocupación
de parte de los cananeos. Hulda fue una mujer profetiza (2. Reyes 22:14) que
ejerció una importante influencia cuando el rey Josías redescubrió el libro de

12
la Ley. Ella inspiró al Rey Josías, al sumo Sacerdote y a los demás líderes, para
que implementaran las mayores reformas morales y espirituales jamás
registradas en Israel. Una ola virtuosa de arrepentimiento y avivamiento vino
como resultado. En el tiempo del Rey David, "…Dios dio a Hemán… tres
hijas... y... estaban bajo la dirección de su padre en la música, en la casa de
Jehová, con címbalos, salterios y arpas, para el ministerio del templo de
Dios… según la disposición del rey…" (1 Crónicas 25:5-6). También tenemos
a la reina Ester, quien arriesgó su vida para defender a su pueblo Israel (Ester
4:16). Esto nos demuestra que dentro del plan de Dios, las mujeres siempre
han sido muy valiosas para el ministerio.

Nosotros vemos a varias mujeres sirviendo durante el ministerio público del


Señor Jesús. Por ejemplo, el único registro de apoyo financiero otorgado a
Jesús, está en Lucas: "Y algunas mujeres... le servían de sus bienes" (Lucas 8:2-
3). Es obvio que aquellas mujeres disponían de dinero (algo negado a las
mujeres en muchas culturas paganas); de otra manera ellas no habrían
podido donarlo para la causa de Jesús. En las culturas cristianas occidentales,
un 70% del sostén para la obra del Señor viene aún de las mujeres.
Irónicamente, muchas de esas mismas iglesias de las naciones occidentales
son las que les niegan a las mujeres el papel de liderazgo o ministerio, les
ordenan el silencio en la Iglesia, y además enseñan otros puntos de vista que
no son bíblicos con relación al papel que ellas deben desempeñar. En el
momento en que Jesús sufría en la cruz, estuvieron junto a él María su
madre, la hermana de su madre, María la mujer de Cleofás, y María
Magdalena (Juan 19:25).

Los últimos de sus seguidores que permanecieron con él fueron mujeres


(Marcos 15:47). ¿Pero dónde estaban los varones? Todos los discípulos
huyeron (Mateo 26:56). Al principio Pedro le siguió de lejos (Mateo 26:58),
pero luego le negó (Mateo 26:72). Marcos huyó aterrorizado (Marcos 14:51-
52). Lo anteriormente mencionado, debe hacer que los hombres se tapen los
rostros de vergüenza por tal cobardía. Ciertas mujeres valientes estuvieron
dispuestas a arriesgar sus vidas por Jesús, mientras que hombres llenos de
temor huyeron para salvar sus propias vidas. Entre las primeras personas que
fueron revestidas con el poder del Espíritu Santo para ser testigos de Cristo,
estuvieron mujeres. Después de que Jesús ascendió al Cielo, varias mujeres
se reunieron con los discípulos en el Aposento Alto para orar (Hechos 1:14).

13
Aunque las Escrituras no lo explican tan específico o con detalle, estas
mujeres probablemente oraban audiblemente en público. Cuando Jesús dijo
en Hechos 1:8: "Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el
Espíritu Santo…", esa promesa fue para las mujeres también. No hay duda de
esto, pues entre aquellos que asistieron al primer culto de oración para
recibir el poder prometido, había un grupo de mujeres. "Y fueron TODOS
llenos del Espíritu Santo" (Hechos 2:4). ¿Para qué fueron llenos? Para cumplir
Hechos 1:8: "...y me seréis testigos...". Esto incluía ambos sexos. Además,
Pedro prometió que la promesa sería para todos a cuantos el Señor nuestro
Dios llamare (Hechos 2:39). Vemos también que Felipe, uno de los primeros
siete diáconos (Hechos 6:5), y el evangelista que llevó la Palabra de Dios a
Samaria (Hechos 8:5), tenía cuatro hijas que profetizaban (Hechos 21:8-9).

Algunos dicen que la mujer no puede tener liderazgo porque ella es dada a
ser engañada como lo fue Eva, y que cae más fácilmente en herejías que el
hombre. Pues Pablo no está de acuerdo con ese argumento, ya que él indica
que tanto los hombres como las mujeres pueden ser engañados si toleran a
cualquier falsa doctrina y no permanecen en una vida cristiana de constante
crecimiento espiritual (Ver 2. Corintios 11:1-3 y Colosenses 1:10).

Una vez alguien me dijo: -“¡Muéstreme un versículo que mencione a una


mujer como pastor!”-Yo le dije: -“¡Muéstreme un versículo donde por
nombre se mencione dentro de la iglesia a un varón como pastor!”- ¡No lo
hay! Una cosa interesante, es que el Movimiento Pentecostal es el que más
pastoras ha producido alrededor del mundo. Si estudiamos de cerca la
historia de la iglesia, encontraremos que el ministerio de la mujer fue
sepultado debido a que la óptica eclesiástica se hizo netamente pastoral y
dejo de ser apostólica. Y por lo que cabe, no solo ese vital e importante
ministerio sino otros, tanto en los varones como en las mujeres.

En Romanos 16:7, encontramos: “Saluden a Andrónico y a Junia, que son


judíos como yo, y que estuvieron en la cárcel conmigo. Son apóstoles bien
conocidos, y llegaron a creer en Cristo antes que yo” (TLA - Traducción en
Lenguaje Actual). Satanás no tolera este versículo y lo tergiversó bajo el
gobierno del Papa Bonifacio VIII en 1298. La misma Enciclopedia Católica
acusa a ese Papa de pecados contra natura, herejía, magia y simonía. Este
Papa dictó una bula llamada Periculoso con un tono bien machista, en la que

14
ordenó que todas las monjas deberían ser enclaustradas en sus conventos
sin poder salir a no ser por enfermedad. Durante este tiempo, una monja
llamada Gertrudes escribió El Heraldo del Amor Divino, donde cita a Junia
como un apóstol de la Iglesia. Cuando Bonifacio se enteró, ordenó que se le
añadiera una “s” al final de “Junia” para que apareciera como varón.
(Enciclopedia de la Religión 1995). Romanos 16:7 ha sido un dolor de cabeza
para aquellos que mal interpretan los pasajes de 1. Corintios 14:34-35 y 1
Timoteo 2:11-14. Si se acepta el pasaje tal como aparece originalmente en el
griego koiné, se derriban dos paradigmas:

(1) Las mujeres en el ministerio y (2) otros apóstoles además de los doce
apóstoles del Cordero. Satanás odia ambas cosas: Al ministerio apostólico y
al ministerio de la mujer. Richard Bauckman, un experto en griego, dijo: “La
historia de este texto es una historia triste de prejuicio que condujo a esa
mala traducción”. La mayoría de los que están a favor del Papa Bonifacio VIII,
toman a Burer y a Wallace como eruditos del griego para sostenerse. Pero la
verdad es que la mayoría de los eruditos convienen en que Junia era una
mujer y además apóstol, y descartan a este par de eruditos por dos razones:
Primero, porque para traducir un texto del Nuevo Testamento no se requiere
de tan solo conocer el griego, sino además ver como lo entendieron otros
escritores de la época que tuvieron a ese idioma como lengua principal. A
esto se le llama el griego patrístico, como es el caso de Orígenes (185-253),
Juan Crisóstomo (337-497) y Jerónimo (340-419). Es bien sabido que Juan
Crisóstomo no era muy favorecedor de las mujeres, y sin embargo cuando
llegó a este versículo escribió: “¡Oh! ¡Cuán grande sería la devoción de esta
MUJER, que ella fue contada como digna de ser denominada apóstol!”.
Segundo, el nombre de Junias (masculino) no se encuentra en ningún
manuscrito de la época (no existía), pero para las mujeres era nombre común
tanto Junia como Julia. Además, en ninguna parte de los manuscritos más
antiguos aparece el tal Junias (varón), sino solo la hermana Junia. Por si fuera
poco, al inicio de este capítulo Pablo menciona a otras dos mujeres líderes
de la iglesia. Una era Febe, la cual es presentada como diaconisa de la Iglesia
en Cencrea, y una mujer que ha entregado su vida al servicio del Señor
(Romanos 16:1-2). Muchos estudiosos creen que fue Febe, quien entregó la
carta de Pablo a los Romanos. La otra era Priscila, esposa de Aquila. El hecho
de que Pablo ponga el nombre de Priscila antes que el de su marido, indica
que el liderazgo de ella era mucho más sobresaliente que el de Aquila. Es

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interesante que de las 26 personas que Pablo saluda en este capítulo de
Romanos 16, nueve sean mujeres: Priscila, María, Junia, Trifena, Trifosa,
Pérsida, la madre de Rufo, Julia y la hermana de Nereo. Pablo obviamente
piensa altamente de ellas. De las nueve menciona a cuatro (María, Trifena,
Trifosa, y Pérsida) como mujeres que han trabajado MUCHO. El verbo que
usa eskopiao que denota un gran esfuerzo. Este verbo no lo usa con ningún
hombre en la lista. Así que Pablo da un lugar prominente a las mujeres en el
ministerio, lo cual nos demuestra que Pablo no era un machista, como es la
creencia de la fantasía popular. ¡No! ¡Pablo no padecía de paranoia ni mucho
menos mitomanía en relación con las mujeres u otro ser humano! Lo
hermoso de la carta a la iglesia en Roma (una ciudad cosmopolita
compuesta de diversidad de razas, rangos y sexo), es que Pablo trasciende
en una profunda unidad echando por tierra las diferencias que hoy en día
plagan a algunas congregaciones.

Un grupo de predicadores ignorantes le dijeron a Sejourner Truth


(instrumento que Dios uso entre otros para abolir la esclavitud en los
Estados Unidos) que la mujer era inferior al hombre. Una de las razones que
le citaron es que Jesucristo era un hombre. Ella les preguntó: -“¿De dónde
vino Jesucristo?”- Al no recibir respuesta ella les dijo:-“Jesús vino de Dios y
una mujer. El hombre nada tuvo que ver en el nacimiento de Jesús”-. Ella tenía
toda la razón, el verdadero evangelio dignifica y eleva a la mujer. “Pero en el
Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón; porque, así como la
mujer procede del varón, también el varón nace de la mujer; pero todo
procede de Dios” (1. Corintios 11:11-12). Pedro dice que ellas son
coherederas de la gracia de la vida (1. Pedro 3:7). Cuando una persona o un
grupo de personas se alejan de Jesús para vivir en el legalismo, mucho
más maltrato le dan a la mujer, pero nosotros no hemos aprendido así
de Cristo.

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