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213 - Tú No Eres La Mente - Advaita Vedanta (Jean Klean)

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�Permanece la conciencia cuando el cuerpo muere?

�Qu� es el cuerpo? El cuerpo es un pensamiento, una invenci�n de la mente. Cuando


miras al cielo, �d�nde est� el hombre? �Hay un hombre? Hay s�lo visi�n del cielo.
Sin el pensamiento de ser un hombre no hay hombre. Tienes la idea de un cuerpo,
pero en realidad este cuerpo no existe. El cuerpo, el hombre, son formas del
pensar.

No eres t� el que te despiertas por la ma�ana. Es la idea de un cuerpo la que


despierta en ti. �Qu� hay antes de que el cuerpo despierte? �T� eres!

Pero eso no es m�s que una idea... yo no soy consciente de existir antes de
despertar.

Es verdad. Pero, sin embargo, t� est�s presente antes de que el cuerpo despierte.
Conoces ciertos momentos en los que el cuerpo no est� completamente despierto, pero
t� s�.

Una vez se ha realizado un deseo, hay un momento de carencia de deseo en el que no


hay nadie que est� sin deseo. S�lo hay ser, y ah� no hay ni idea ni emoci�n. Puedes
tener una mujer hermosa. Cuando est�is separados puedes visualizar su encanto, su
figura, su inteligencia y as� sucesivamente todas sus cualidades. Pero llega un
momento en el que todas las cualidades se desvanecen y s�lo queda el ser. Ya no hay
imagen de un amado ni imagen de un amante. Hay s�lo amor. Esto es lo que quiero
decir cuando afirmo que no eres ni tus sentidos ni tu mente. Eres amor.

�C�mo puedo liberarme de esa imagen de m� mismo?

Hazte plenamente consciente de la idea que tienes de ti mismo. Ese yo es un objeto


que puedes conocer. Conoces tus deseos, miedos y ansiedades, pero �qui�n es el
conocedor? Nunca puedes objetivar al conocedor porque t� eres el conocedor. As�
pues, s� el conocedor. No intentes encontrarte a ti mismo en todas partes en una
imagen del yo, porque no est�s en ninguna parte. �Deja de buscarte a ti mismo!

�Por qu� nos identificamos siempre con lo que no somos?

Perm�teme replantear de otra forma tu pregunta. Preguntemos primero: �qu� es lo que


no somos? No somos el cuerpo, los sentidos o la mente. Pero para comprender esto
realmente, debemos aceptar primero nuestras funciones f�sicas y mentales. El
conocimiento real de algo requiere una apertura total.

Quiz�s eres consciente de que tu cuerpo est� pesado o tenso, pero tu cuerpo es algo
m�s que la pesadez y la tensi�n. Hazte conocedor de tu cuerpo por medio de la
escucha, pues es el cuerpo el que est� en ti, no t� el que est�s en �l. El cuerpo
es un dep�sito de historias; debemos darle la oportunidad de manifestarse. Y para
hacerlo debes estar calmo. En la escucha, no hay lugar para alguien que escucha.
Hay �nicamente atenci�n, escucha vac�a, que permite que el cuerpo exprese su
historia. De otra forma, nunca podr�s llegar a conocer realmente tu cuerpo, pues se
convierte en una proyecci�n de la memoria. Para la mayor parte de los seres humanos
no es el cuerpo el que despierta cada ma�ana, sino el esquema, la idea que se tiene
de �l. Eso no es real. Puedes preguntar: �qu� es real? Aquello que existe en si
mismo es real. El cuerpo necesita conciencia para existir. Si no eres consciente de
�l, el cuerpo no existe. [...]

�Qu� es lo que no depende de la conciencia para existir?


Todo lo que puede ser percibido carece de realidad: tiene necesidad de un agente
para ser conocido. S�lo tu conciencia es real porque no necesita agente. El cuerpo
es s�lo una idea. Aparece en ti para desaparecer cuando dejas de pensar en �l.
Aparece y desaparece en la conciencia y lo que aparece y desaparece en la
conciencia no es m�s que conciencia. El cuerpo, la totalidad del universo, es una
expresi�n de la conciencia.

�Cu�l es la diferencia entre mente y conciencia?

T� puedes conocer la mente. Puedes ser consciente de las funciones de los


hemisferios derecho e izquierdo del cerebro. Eres el conocedor de tu mente, de tu
cerebro. Por eso, t� no eres la mente.

En el camino hacia la no-dualidad, algunos maestros recomiendan el esfuerzo y la


concentraci�n, mientras otros nos hablan de ausencia de esfuerzo. �Cu�l es la
explicaci�n de esta aparente contradicci�n?

El esfuerzo aparece cuando se proyecta la consecuci�n de un fin, pero nunca puedes


alcanzar lo que fundamentalmente eres, puesto que ya lo eres. As� que, �para qu� el
esfuerzo? En un principio, las t�cnicas de relajaci�n pueden ser �tiles, hasta que
el estado relajado te capacita para ver que lo que est�s buscando se encuentra en
el mismo instante en que la b�squeda cesa.

Inherente a esta detenci�n es el pre-sentimiento de la unidad fundamental. Este


pre-sentimiento puede perfectamente estimular un cierto esfuerzo para llegar
conscientemente a esa unidad, pero en este caso el esfuerzo no es un proceso de
volici�n. Surgiendo desde el no-esfuerzo, te atrae hacia su fuente, hacia tu
naturaleza real.

�Est� diciendo que hay dos tipos de esfuerzo, uno de tipo volitivo y otro que
trasciende la voluntad personal?

El primer tipo de esfuerzo pertenece al yo, al ego. El segundo fluye directamente


desde el no-esfuerzo, pues su origen es el S� mismo.

Una especie de esfuerzo sin esfuerzo...

S�, porque el motivo que subyace detr�s de todo esfuerzo es la ausencia de


esfuerzo. El �nico deseo es la carencia de deseo. Ves esto cuando contemplas lo que
sucede una vez que un objeto es conseguido. Hay carencia de deseo, pero nadie que
est� carente de deseo; as�, en este punto, no existe un objeto como causa. Vives tu
verdadera naturaleza no-dual. M�s tarde, sin embargo, la abandonas y aparece el yo
diciendo: "Me siento feliz porque compr� una casa nueva, encontr� un nuevo amigo",
etc. Pero llega un momento en que este objeto no es ya suficiente. Y comienzas de
nuevo a buscar otro objetivo. Y este c�rculo vicioso contin�a hasta que finalmente
ves que la ausencia de deseo no tiene absolutamente nada que ver con ning�n objeto.
Est� en ti.

�Es peligroso tratar de experimentar la no-dualidad sin un gu�a personal, sin un


maestro?

Esta pregunta rehuye la verdadera confrontaci�n con uno mismo porque da validez a
la "persona", a una apariencia en el espacio-tiempo. Debes primero comenzar por
encararte realmente contigo mismo, con tus miedos, tus deseos y tus reacciones, con
esto quiero decir que debes dejar de superponer tus propias reacciones y aceptar la
vida como te llega. El camino m�s seguro para descubrir la verdad es dejar de
ofrecerle resistencia.
La autoconciencia requiere un cierto grado de madurez que aparece de manera natural
cuando cuestionas tus motivos y deseos desde una actitud receptiva. Esperas la
respuesta. Esta actitud es una especie de recapitulaci�n de toda tu vida, sin
atracci�n-repulsi�n, agrado-desagrado. Observas, miras, tomas nota. En el momento
de la autoaceptaci�n est�s calmo. Permites que tus percepciones se desplieguen,
permites que tu dolor y tus deseos hablen, el ego est� ausente, pero t� permaneces
en calma. Ese es el momento de encontrar un maestro. Pero nunca la persona puede
encontrarle. El viene a ti porque est� esper�ndote.

�Est� diciendo que no hay que buscar un gur�?

La mera intenci�n de encontrar a alguien es ya un condicionamiento. Buscar algo


significa que no est�s abierto a todo lo que a cada momento viene a tu encuentro.
Pero si tu actitud es inocente, receptiva al mundo, carente de reacci�n, puedes
estar seguro de que encontrar�s todo lo que necesitas encontrar.

�Se puede educar a un ni�o para que est� libre del yo?

Para liberar al ni�o de una imagen, debes primero estar libre t� mismo, libre de
toda cualificaci�n, particularmente de la imagen de ser padre. Preservar la imagen
de padre despierta la necesidad de cumplir todo lo que define a un padre y, a su
vez, tu hijo deber� cumplir todo lo que define su relaci�n contigo. Hay entonces
una especie de aprisionamiento rec�proco.

S�lo cuando el contacto no es ya entre dos im�genes, sino entre ser y ser, es
posible la comuni�n. Entonces hablamos de amor.

�En total aceptaci�n, ya no surgen problemas?

Si hay aceptaci�n, no hay ning�n problema. Pero la aceptaci�n no es una postura


pasiva. Por el contrario es la suprema vigilancia, atenta, activa. Eres
absolutamente consciente de todo lo que aceptas. En la aceptaci�n de algo, hay
inteligencia y en esta inteligencia hay una completa adecuaci�n a toda situaci�n, a
todo ser vivo. Dejas de alimentar tu ego, tu papel de padre. Y entonces tu hijo es
libre, pues tu observaci�n se mantiene constantemente fresca. En esa libertad, �l
crece.

Cuando eres consciente de tu hijo, cuando est�s abierto a �l, sabes exactamente lo
que necesita, pues hay una comprensi�n inmediata de su forma de comunicarse, de sus
movimientos, etc. En otras palabras, toda proyecci�n cesa. Podemos decir que esta
apertura es amor.

�Cu�ndo usted habla de proyectar, qu� hace el que proyecta?

Constata que proyectas una imagen de ti mismo con todos sus obstaculizadores
atributos.

�Me proyecto a m� mismo?

S�. Proyectas esa imagen con la ayuda de la sociedad. La sociedad mantiene ciertas
ideas sobre ti y su conducta respecto a ti est� basada en ellas. El reflejo para
crear una imagen de ti mismo como identidad independiente, separada, da a la
sociedad un lugar en que agarrarse. No des, pues, ning�n punto de apoyo a la
sociedad.

Lo que llamamos "iluminaci�n" es sencillamente la comprensi�n de que no eres la


persona ni la imagen que la sociedad ha impreso en ti. La iluminaci�n es la visi�n
de que s�lo existe la nada no cualificada. En esta nada, eres libre, te sientes
libre, act�as libremente, piensas libremente. Pero, en tanto vives con una imagen
de ti mismo, s�lo hay miedo.

�Seguimos proyectando una imagen de nosotros mismos, a�n cuando estamos a solas?

Incluso entonces te objetivas a ti mismo como imagen. �Qu� sabes realmente de ti


mismo? S�lo te conoces en las diversas situaciones, en las diferentes
cualificaciones. Est�s sola y proyectas una idea de mujer casada, o de madre con un
hijo, o de mujer que no es amada. Esta imagen estimula una reacci�n emocional,
qu�mica, neurol�gica, que a su vez genera el sentimiento de ser limitado,
localizado en alguna parte. Esta localizaci�n engendra tensi�n. �Y qu� sucede
entonces? Intentas escapar de esta sensaci�n de tensi�n. Lees un libro, vas al
cine, telefoneas a un amigo. Toda esa actividad no es m�s que compensaci�n.

Debes ver que lo que t� llamas "t� misma" es s�lo la proyecci�n de una imagen que
existe s�lo porque t� la ves. T� eres el que ve, el conocedor de esa imagen.
Conoces su miedo y su inseguridad. En el momento en que te das cuenta, est�s fuera
del proceso de proyecci�n. Y como la imagen es s�lo energ�a en movimiento, cuando
dejas de alimentarla, muere.

Pero la mente est� siempre aferrada a algo. No comprendo c�mo puede llegarse desde
esta situaci�n a la libertad de la que habla.

Acepta la mente. D�jala ser. No est�s contra ella, no le hagas violencia.


Simplemente, ac�ptala. La aceptaci�n te mostrar� que todav�a deseas controlarla,
que todav�a quieres dar a tu vida una cierta direcci�n. Y as� pierdes la
posibilidad de vivir realmente. La vida aflora al dejarla ir.

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