0 calificaciones0% encontró este documento útil (0 votos) 37 vistas17 páginasNoche-Cotidianidad (Augusto Guerra-2014)
Leer a San Juan de la Cruz en la actualidad
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Manuscritos
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Noticias sobre la vida de San Juan de la Cruz. Biblioteca Nacional
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130 SAN JUAN DELLA CRUZ 47 / 2013-2014 (1): 109-130
Integracion e
en la vida cotidiana
AUGUSTO GUERRA SANCHO, OCD ecimipo: 10-01-2014
Doctor en Teologia Espirtual
Profesor emérito en le
‘Universidad Pontificia Comillas de Madrid
REsuMEN
De apariencia abstract Ia Noche oscura de san Juan de la Cruz analiza y sintetiza a la
‘ver muchas noches oscuras particulares, porque la noche se vive en la vida cotidiana, una
Vida cotidiana que se encarna en las milliples afecciones que todo cristiano, y toda
persona, afontaen su existencia real, Integracion existencial de la noche oscura quiere decir
aque esta «se lleva a cabo en situaciones extemas e intemas coneretas de la vida personal y
social del ereyente» y de la humanidad. La woria de Noche ascura nacié de la experiencia de
noches; ahora las noches encuentran en la obra del Santo un gua experimentado,
Palabras clave: Subids, Noche, integracion, cotidianidad, experiencia, contemplacién,
pedagogia, amanecer
ADsTRACT (Night: Existential integration of the dark night in everyday life)
Looking abstract in appearance, The Dark Night of the Soul by Saint John of the Cross
analyzes and synthesizes atthe same time many individual dark nights since the night is
experienced in everyday life, a daily life that is embodied in the multiple trials that every
Cristian and each person faces in real life. Existential integration of the dark night
means that it wakes place in specific internal and external situations of the believer's
personal and social lifes as well as those of humanity. The Dark Night theory was born
out of night experiences; now the nights find an experienced guiding light in the Saint's
work
evmords Ascent Nh ito, al I expen, comemplatin, pean,
SANJUAN DE LA CRUZAT / 2013-2014 (1): 131-162 131
ISS; 1130-5053Introducci6n: Tres expresiones para un titulo
Aunque el titulo no sea nuevo, tampoco es lo suficientemente
comiin para que nos dispense de explicarlo con brevedad. Tres
expresiones lo componen:
Integracién existencial
La expresién no es nueva’, si bien no es frecuente. Integracién
existencial, hablando concretamente de la noche, quiere decir que
esta «se lleva a cabo en situaciones externas e internas coneretas de
la vida personal y social del creyenten* y de la humanidad.
«Noche oscuray
La problematica introduetoria de Noche oscura es amplia y com-
pleja, y no es el momento de abordarla aqui’. Solamente nos limi-
" La expresién aparece ya en la «lntroduccion a Noche» en las Obras com-
pletas de San Juan de la Cruz, 2.* ed, Madrid: EDE, 1980, p. 511. En esta edi-
cién, Federico Ruiz comienza a tener las introducciones y notas doctrinales.
F. Urbina ya habia intuido —y en parte expresado— esta misma idea en su libro
La persona humana en San Juan de la Cruz, Madrid: Instituto Social Leén XIII,
1956, Posteriormente, A. Guerra ha tratado este tema en Para la integracién
existencial de la Noche oscura, incluido en F. Ruiz (coord,), Experiencia y pen-
samiento en San Juan de la Cruz, Madrid: EDE, 1990, pp. 225-250.
? San Juan de la Cruz, Obras completas, Madrid: EDE, 2009, p. 448. Estas
palabras se encuentran en la «Introduceién a Nocken, dentro de esa excelente
‘edicion de las Obras de Juan de la Cruz, Y, aunque el sentido de la expresién es
perfectamente ineligible, puede ayudar incluso un poco el contexto en que se
‘encuentra: «La presentacién un tanto esencialista de la noche necesita ahora de
tuna integracién existencial, ya que se lleva a cabo en...»
* Ademis de las introducciones a las Obras de san Juan de la Cruz, donde se
dan los datos esenciales, es oportuno siempre tener delante una introduccién
general al Santo (por ejemplo, la excelente Jniroduccién a San Juan de la Cruz.
132 SAN JUAN DELA €RU247 / 2013-2014 (1): 131-162
tamos a unas cuantas afirmaciones de entrada, que estimamos
oportunas y que sefialamos a continuacién.
Asumimos como titulo completo de esta obra la que presenta el
mismo san Juan de la Cruz en Llama de amor viva: «... porque
lo tratamos en la Noche oscura de la Subida del Monte Carmelo»
(111,25),
El diptico subida-noche, visto desde el titulo que precede, nos
inclina a pensar que Subida del Monte Carmelo y Noche oscura
constituyen una sola obra, no dos, aunque el tema sea discutible.
En cualquier caso, quienes sostienen que se trata de dos obras
aceptan, al menos, que son dos obras complementarias
Noche es tanto la noche activa como la noche pasiva (aunque,
evidentemente, no se identifiquen). Esto es muy interesante para el
tema objeto de nuestro estudio. Y, de entrada, el concepto de am-
bas noches lo indica Juan de la Cruz hablando explicitamente de la
noche sensitiva (perfectamente extrapolable a la noche espiritual):
«Activa cs Jo que el alma puede hacer y hace de su parte para en-
trar en ella {...]. Pasiva es en que el alma no hace nada, sino Dios
El eseritor, los eseritos, el sistema, de F. Ruiz Salvador, Madrid: BAC, 1968) y
algan estudio competente sobre Noche. Sobre esto iltimo, véanse, por ejemplo:
J. D. Gaitan, «Subida del Monte Carmelo» y «Noche oscuran, en Teresianum,
40 (1989), pp. 289-335 (con bibliografia); A. Amundrriz, Dios en la noche.
Lectura de la «Noche oscura» de san Juan de la Cruz, Roma: Ed. Col. 8. Lo-
renzo da Brindisi, 1991; F. Urbina, Comentario a «Noche oscura del espiritw» y
«Subida al monte Carmelo» de san Juan de la Cruz, Madrid: Marova, 1982;
C. P, Thompson, Canciones en la noche, Estudio sobre san Juan de la Cruz
Madrid: Edit. Trotia, 2002. Como bibliografia total de san Juan de la Cruz, véa-
se M, Diego Sanchez, San Juan de la Cruz. Bibliografia sistemética, Madrid:
EDE, 2000 (sus excelentes indices facilitarin ta bisqueds de cualquier tema y
autor).
SAN VAN DELA CRUZ4T / 2013-2014 (1): 131-162 133AUGUSTO GUERRA SANCHO
Ja obra en ella y ella se ha como paciente» (1S 13, 1)*. La noche
activa, tanto sensitiva como espiritual, es noche, por mas que se
suela reservar la palabra noche para la noche pasiva. No parece
justa esta reserva,
Vida cotidiana
La integracién de/en la noche mira a las sifuaciones del creyente y
hasta de la persona humana en general. Esas situaciones son tan
diversas y multiples como lo son los creyentes y demés mortales.
‘Aqui hemos querido acotar esas situaciones, limitandolas a la vida
cotidiana, expresion que puede resultar ambigua por fo plural que
resulta. En principio, «decir cotidiano es, en primer lugar, hablar
de un cierto ritmo mas 0 menos previsto de la vida de cada dian*.
La vida cotidiana gira en tomo a las preocupaciones y ocupaciones
que, con mucha frecuencia («todos los dias»), traemos entre ma-
nos; Ia existencia que llevan las mas diversas personas en los mas
distintos trabajos o funciones.
No ocultamos que, para nosotros, vida cotidiana conlleva instin-
tivamente una deriva hacia la vida sencilla y humilde como prefe-
rente
“No pocos textos del Santo podrian acompafar estas afirmaciones. Valgan
solo estas palabras al comenzar la declaracién de ta noche pasiva del espiritu
‘Esta noche oscura es una influencia de Dios en el alma, que la purga de sus
ignorancias ¢ imperfecciones habituales, naturales y espirituales...» (2N 5, 1)
Hay veces en que el Santo expresa esta actividad y pasividad encamandola en
los elementos coneretos de la vida espiritual, Asi, hablara de «gozo activo» y de
««goz0 pasivo» (38 17, 1). Es solo un ejemplo.
5], Gebara, «Una espiritualidad en lo cotidiano», en Alternativas, n.° 14
(2000), pp. 31-41. El texto citada se halla en la p. 35,
134 SAN JUANDE LA CRULAT / 2013-2014 (1): 131-162
NOCHE, INTEGRACION EXISTENCIAL DELA NOCHE OSCURA EN LA VIDA COTIDIANA
Vida cotidiana
En tomo a la llamada vida cotidiana y teniendo puesto el pensa-
miento en la noche oscura, he aqui los elementos que interesa ex-
poner con cierta detencién:
Actualidad de la v
a literatura actual, también la literatura religiosa y espiritual, ha
hecho de la vida cotidiana una referencia Ilamativa’. Dos autores,
entre muchos, pueden ser referentes simbélicos y complementarios
de esta actualidad, a pesar de la diferencia que los separa: una mujer
compartiendo con mujeres de la periferia de la pobreza (I. Gebara) y
un teélogo granado en todas las citas (K. Rahner).
1. Gebara se acerca a la vida cristiana de las mujeres pobres y
sencillas, pero inquietas y con garra, que buscan vivir una
\Véanse, por ejemplo: C. Diaz, Sabiduria v locura, El eristianismo como
hiicida ingenuidad, Santander: Sal Terrae, 1982; L. Boff, Brasas bajo las ceni-
as. Historias amicotidianas del mundo y de Dios, Madtid: Edit. Trotta, 1997;
J. Masi, Aprender dle Oriente: lo cotidiano, lo lento, (0 callado, Bilbao: DBB,
1998; J. M Alé, La Vida Maestra. El Cotidiano como proceso de realizacién
personal, Bilbao: DDB, 2001: E. Martinez Ocafa, «lnvitacién a la mistica de la
vida cotidiana», en Frontera, Pastoral misionera, n.° 19 (2001), pp. 343-349 y
350-386; J. Pausch-G. Bohm, Vivir en la gloria. 100 consejos para la vida coti-
diana, Bilbao: Mensajero, 2006; B. Forthomme, L épreuve dit quotidien, en La
Vie spirituelle, n.° 82 (2002), pp. 319-330; Una cisterciense, «La spiritualité au
quotidien dans la tradition bénédictine», en La Vie spiritwelle, n.° 82 (2002),
pp. 347-384; Buscar y hallar a Dios en lo cotidiano. Recursos ignacianos, Man-
rresa 83 (n° 328: 2011) (niimero monogrifico). La vida cotidiana se estudia con
‘mucha frecuencia en capitulos particulares de contenido mas amplio. Autores
como los citados L. Luis Luis y A. Griin pueden ser dos casos coneretos (lo
hacen hablando a propésito de K. Raber),
SAN JUAN DELACRUZ 47 / 2013-2014 (I): 131-162 135AUGUSTO GUERRA SANCHO
espiritualidad que dé sentido a un destrozo de vida y remueva la
existencia dura que las persigue’. Por su parte, K. Rahner, «un
mistico de lo cotidiano»*, recuerda en Ia alegria ignaciana la union
con el Cristo de la cruz de cada dia. Encontrar a Dios en todas las
cosas es el ambito mas certero para vivir una vida cotidiana, sin
excepcién de tiempos, lugares y culturas (padecidas en la. propi
persona o en la humanidad).
La atencién a la espiritualidad de cada dia ha roto estereotipos
frecuentes en una espiritualidad mas bien abstracta y de rincone
que era bastante comin en los diversos estamentos de la vida
cristiana’. La historia de la espiritualidad constata esa mentalidad.
G. Graef, historiadora de la espiritualidad, estudia la vida de la beata
‘Anna Maria Taigi (1769-1873), una sencilla madre de familia
italiana que experiments «largos periodos de desolacisn, en los
que se sentia abandonada por Dios, y la malevolencia de sus
veeinos y también de algunos sacerdotes, algunos de los cuales
hasta pretendieron negarle la sagrada Comunién, porque les
1, Gebara, «Lina espiritualidad en lo cotidiano», en Alternativas, no 14
(2000), pp. 31-41
* Of L. Luis Luis, «Rahner, un mistico de lo cotidiano», en Mistica de ojos
abiertos. Testigos de un Dios cercano, Burgos: Monte Carmelo, 201 1, pp. 19-26
(bucna semblanza). Sobre este aspecto, véanse también: W. H. Thompson, «La
mistica de la “Vida cotidiana”», en Fuego y luz. Mistica y teologia, Madrid
EDE, 2009, pp. 157-173; A. Griin, «Encontrar a Dios en todas las cosas: mistica
de la cotidianeidad [Karl Rahner]», en La mistica, Descubrir el espacio interior
Santander: Sal Terrae, 2012, pp. 84-88,
* La expresion espiritualidad de rincones hace referencia a una reiterada
afirmacién teresiana: «Aqui, hijas mias, se ha de ver el amor, que no a fos
rincones, sino en mitad de las ocasiones» (Fundaciones 5, 15); «jRecia cosa
seria que solo en Jos rincones se pudiese traer oracién'» (Fundaciones 5, 16).
Estas palabras de Teresa de Jestis son denuncia de mentalidades a las que
hacemos alusion en el texto,
136 SAN JUAN DELACRUZAT / 2013-2014 (I: 131-162
NOCHE. INTEGEACION EXISTENCIAL DE LA NOCHE OSCURA EN LA VIDA COFDIANA
parecia imposible que una simple mujer y madre de familia viviera
una vida mistica tan elevaday!,
Concepto de vida cotidiana
Como concepto general, queda ya delineado en la introduccién.
Afiadimos en nota otras breves descripciones de la misma o de
algunos de sus elementos més significativos y apegados a un con-
texto social pobre’ .
Las referencias que acabo de hacer a personas tan distintas y
con ocupaciones tan diversas (I, Gebarra y K. Rahner) dan ya una
idea del pluralismo concreto de la vida cotidiana, Y esto deberd
tenerse en cuenta. El concepto de vida cotidiana es tan ambiguo y
polisémico como tantos otros conceptos, porque quienes la viven
son personas plurales, distintas y casi opuestas en la realidad.
Aunque quizé no sea superfluo decir que la vida cotidiana tiene
generalmente una deriva o dejo de sencillez y realismo que la
"HL Graef, Historia de la mistica, Barcelona: Herder, 1970, p. 330. Obsér-
vvese detenidamente la mentalidad de los sacerdotes que trataron a la Beata, Es
luna buena referencia para ver la mentalidad del momento, y especialmente en
ppetsonas que se supone instruidas. Préstese cuidadosa atencién también a la
noche («largos periodos de desolacién», p. 330). La autora es de autoridad.
""L. Gebara, ob. cit, p. 35. He aqui otras expresiones «sinénimasn, aunque
mas abarcantes: «... lo cotidiano es mi pequefio mundo personal, mis costum-
bres, la propia manera de sentir la vida. Lo cotidiano forma parte de esta especie
de regularidad a veces marcada por la monotonia, a veces por fos imprevistos, a
‘veces por ciertas novedades agradables. [...] Lo cotidiano es la historia de los
sucesos sin gloria, ligados a la vida privada, sin reconocimiento publico. Son
historias de pequefas alegrias y de pequetios suftimientos que no han sido to-
tmados en cuenta por la ciencia histriea. [...] Este cotidiano sobre todo domés-
tico ha sido y es el lugar privilegiado de la vida de muchas mujeres, lugar a
partir del cual se ha construido un sentido de la vida»,
SAN JUANDELACRUZ AT / 2013-2014 (I): 131-162 137AUGUSTO GUERRA SANCHO
acompaiia y distingue en todas partes. Es un elogio de la vida sen-
cilla tener esta cotidianidad, mientras la vida de muchas personas
es una vida a sorbos.
Puede parecer que la vida cotidiana conlleva una existencia de
movimiento y bullicio, una vida activa y movida, de acd para alli,
Pero si este aspecto anidase de una manera connatural en la perso
na como escenario tinico, lo contemplativo correria el riesgo de ser
considerado como no cotidiano, y la soledad seria como un refugio
contra la vida cotidiana, Y los amadores y cantores de la soledad,
como Juan de la Cruz, se harian sospechosos de vivir fuera de la
vida cotidiana, en una burbuja que antes o después se desinflaria.
Pensar asi implicaria excluir de la cotidianidad a muchos grupos,
concretamente a los cantores de la «soledad sonora», de quienes
«pueden recibir bien el sonido espiritual sonorosisimamente [jojo
al superlativo!] en el espiritu de la excelencia de Dios en si y en
sus criaturas»"”,
Entorno de Ja vida cotidiana en Juan de la Cruz
De entrada se puede afirmar que Juan de la Cruz ha dirigido una
larga mirada sobre la vida cotidiana de la humanidad. Acotando
mucho esa vida cotidiana en el Santo, toda ella gira visiblemente
en tomo a las cuatro afecciones o pasiones clasicas, «a saber: £020,
esperanza, dolor y temor (3S 16, 2)'°, que doctrinalmente le ser-
" gan Juan de la Cruz, Camtico espiritwal, canciones 14 y 15, y 26.
"8 Resulta curiosa la familiaridad de estas afecciones o pasiones con las pri-
eras palabras de inicio de Gaudium et spes: «El gozo y la esperanza, la tristeza
¥ la angustia...». Estas palabras, tan citadax y queridas por nosotros, incluso
138 SAN JUAN DELA CRUZ 47 / 2013-2014 (I): 131-162
NOCHE, INTEGRACION EXISTENCIAL DE LA NOCHE OSCURA EN LA VIDA COTIDIANA
virén después para colocar a cuantas personas se mueven por el
mundo en situaciones
Juan de la Cruz prometia la consideracién de las cuatro afeccio-
nes 0 pasiones. Como de costumbre, se quedé muy lejos de cum-
plir la promesa, Se detuvo en la primera afeccién o pasién, la del
gozo'*, Y en tomo al gozo hace girar una buena parte de lo que
bien puede llamarse vida cotidiana del creyente y del no creyente.
En su exposicién refleja la vida (la suya y la ajena) y aporta la re
flexion pegada a la vida.
San Juan de la Cruz describe y estudia los diversos géneros de
bienes con los que se encuentra a diario la persona (todo tipo de per-
, cada una preferentemente en su estado y situacién), logrando
tuna visin «suficientemente completa de la situacién afectiva de la
persona'®, He aqui el complejo entramado vital que gira en torno al
2020: bienes temporales'®, bienes naturales'’, bienes sensuales'*,
nes morales'’, bienes sobrenaturales”’ y bienes espirituales”'
umbiantes.
sonas,
huabrian ganado sien Ja segunda parte de la enumeracién apareciesen «dolor y
temop» en lugar de stristeza y angustiay.
“EI Santo lo deseribe asi: «El gozo [Jen euanto toca alo que de él pen-
samos decir, no es otra cosa que un contentamiento de la voluntad con estima-
cién de alguna cosa que tiene por conveniente» (38 17,1).
** Obras completas, p. 366, nota 1
° qPor bienes temporales entendemos aqui riquezas, estados, oficios y otras
pretensiones, c hijs, parientes, easamientos, etc.» (Subida del Monte Carmelo,
Vibro tecero, capitulo 18, n° 1). Es oportuno fener en cuenta que, con frecuen-
cia, san Juan de la Cruz utiliza la terminologta espiritual-temporal (por ejemplo,
hablando de «tiniebas y trabajos», PrOlogo a Subida, n° 1), De entrada, podria
sorprendemos el encontrarnos aqui con una gama de bienes bastante més amplia
(0 solo temporales y espirtuales).
«Por bienes naturales entendemos aqui hermosura, gracia, donaire, com
plexién comporal y dos los dems dotes corporates; y también en el alma, buen
SAN JUAN DELACRUZAT / 2013-2014 (I): 131-162 139AUGUSTO.GUERRA SANCHO
in tomno a los seis géneros de bienes””, Juan de la Cruz concreta
con ricos detalles el amplio campo de la vida cotidiana. Pocas co-
sas tan ade cada dia» como las «riquezas, estados, oficios y otras
pretensiones, e hijos, parientes, casamientos, ete» (3S 18, 1); do-
naire, complexién corporal, discrecién... (3S 21, 1); «todo aquello
que en esta vida puede caer en el sentido de la vista, de! oido, del
olfato, gusto y tacto, y de la fabrica interior del discurso imagina-
rio, que todo pertenece a los sentidos corporales, interiores y exte~
riores» (3S 24, 1); ejercicio de virtudes, obras de misericordia.
eeeeALSesenNEEE meena
centendimiento, diserecién, con las demés cosas que pertenecen a la razén» (3S
“Gx por bienes sensuales entendemos aqui todo aquello que en esta vide
juede caer en el sentido de la vista, del oido, de! olfato, gusto y tacto, y de la
ibrica interior del discurso imaginario, que todo perteneve a los sentidos corpo~
rales, interiores y exteriores» (38 24, 1),
8 «.. por bienes morales entendemos aqui las virtudes y los habitos de elias
cen cuanto morales y el ejercicio de cualquicra virtud y el gjercicio de las obras
de misericordia, la guarda de la ley de Dios, y la politica, y todo ejercicio de
buena indole ¢ inclinacién» (3S 27, 1). Politica significa aqui “la responsabili-
dad humana frente al bien comin’.
2 Por bienes sobrenaturales «entendemos aqui todos los dones y gracias da-
dos de Dios, que exceden la facultad y virtud natural, que se Haman gratis datas.
‘como son los dones de sabiduria y ciencia que dio a Salomon, y las gracias que
dice san Pablo (1 Cor 12, 9-10), conviene a saber: fe, gracia de sanidades, ope-
racién de milagros, profecia, conoeimiento y diserecién de espiritus, declaracién
de las palabras y también don de lenguas» (38 30, 1)
2" (... por bienes espirituales entiendo todos aquellos que mueven y ayudan
para las cosas divinas y el trato del alma con Dios, y las comunicaciones de
Dios con el alma» (3S 33, 2).
® No son los tinicos lugares que echan pie a tierra para «ensuciarse» con las
cosas de la vida cotidiana, Aunque menos explicito, puede verse, por ejemplo,
cel capitulo 4 del libro primero de Subida. Sobre este capitulo escribe
C. P. Thompson lo siguiente: «En estos raros atisbos en el mundo de la Realpo-
Titik se intuye cuén incisiva podia ser la critica social de san Juan» (Canciones
cen la noche, ub, cit, p- 263),
140 SAN IUAN DELA CRUZ 47 / 2013-2014 (I: 131-162
(BN 27, 1); «cosas divinas y el trato del alma con Dios, y las co
municaciones de Dios con el alma» (3S 33, 2)... Y asi de los de-
mas bienes. Dificilmente se encontrara un elemento vital de cierta
importancia al que no se haga referencia en esta vida cotidiana.
Este entorno se ha visto —y seguramente se ve todavia— ame-
nazado por la tendencia a pensar que la noche oscura —jincluso
habria que decir la vida!— de la que habla san Juan de la Cruz
tiene lugar (solo) en la oracién, Que exista esta fundada sospecha
no es invenci6n o imaginacién. Categoricamente lo formula asi Fe-
derico Ruiz: «Algunos han pensado que el doctor mistico se referia a
una noche oscura [encamnada o vivida] en el sector oracionaly’*, Es
cierto, y no se puede negar, que en este entomo Juan de la Cruz
atiende mas a los bienes espirituales (a los que pertenece el sector
oracional) que a los demis, y a ellos dedica una extensi6n, ¢ incluso
una concretizacién, que llama la atencién. Mientras a los cinco pri-
meros géneros de bienes dedica tres capitulos a cada uno, a los bie-
nes espirituales les reserva catorce. Lo hace a sabiendas, porque el
Santo reconoce y afirma que los bienes espirituales son «los que mas
sirven para este negocio [de la unién con Dios}» (3S 33, 1), movien-
do la ateneién de los lectores a tener un especial cuidado en el trato
de esos capitulos, Ahora bien, la clara preferencia teérica y prictica
respecto a uno de los bienes no puede llevar a ignorar la amplia des-
cripcién de los restantes aspectos de la vida.
2 F, Ruiz, Mistico y maestro. San Juan de la Cruz, Madrid: EDE, 1986,
p. 241. El mismo autor eseribia ya en 1980, hablando de las mediaciones (enu-
‘mera cuatro): «Me voy a fijar en los dos que mis tlaman la atencién: contem-
placién y existencia o historia, El primero por abundancia, el segundo por defec
to» («Estructuras de la vida teologaly, en Monte Carmelo 88 [1980], p. 379).
SAN JUAN DE LA CRUZ AT ! 2013-2014 (1): 131-162 141AUGUSTO GUERRA SANCHO
A qué se debe esta tendencia, aparentemente innata, a recoger y
proteger la vida espiritual respecto a la complejidad de la vida no
es de facil explicacién. Pero la tradicion espiritual, tachada de abs-
tracta e irreal, tiene parte de culpa en ello. Quiza los comentaristas
no han sido suficientemente sagaces para encamar ciertos princi-
pios que la mejor tradicién si supo formular. Por citar solo a los
tres grandes de la espiritualidad espafiola, en la tradicién permane-
cen la formula ignaciana de encontrar a Dios en todas cosas; la
afitmacién teresiana de «entre los pucheros anda el Sefior» (F 5,
8), y el tratado sanjuanista sobre la purifieacion del gozo (3S
17-44). gHay algo mas cotidiano que el dinero”, la familia, las
funciones, la casa, las devociones...?
La variedad enriquece
Sia Juan de la Cruz no se le puede encerrar con Ilave «en la sa-
ctistian, si se puede comprender y agradecer que colectivos parti-
culares de personas encuentren en él, en diversos tiempos, lugares
y culturas, aspectos particulares que sintonizan mejor que el con-
junto con las necesidades, ansiedades, bisquedas, etc. Probable-
‘mente esos grupos (ateos, «religiosos» [de otras religiones y cultu-
tas}, buscadores inquietos, etc.) parcelan a san Juan de la Cruz y lo
circunscriben a momentos particulares. Es dificil cobijar a tales
grupos en el de «vida cotidianan, Por eso existe también la tenden-
C. Runacher, «Dieu ou mammon: I’éthique au quotidien», en La Vie spiri-
twelle, n° 754 (septiembre de 2004), pp. 393-399. En cada uno de estos «dienes»
puede hacerse hoy dia una parada, que conferiria no solo actualidad —que tam-
bign— sino, sobre todo, significatividad a algo importante que podemos conver-
tir en banal,
142 SAN JUAN DELACRUZAT } 2013-2014 (0): 131-162
cia a arrinconar (también esto es arrinconar) a san Juan de la Cruz
en otro espacio que, dé nuevo, apartaria al Santo de esta vida coti-
diana, Es bien conocido que Juan de la Cruz es referente cotizado
en el trabajo honrado (y no pocas veces en el comercio) de una
biisqueda anhelosa de situaciones culturales y espirituales de altura
¥y que pudieran, sin quererlo, alejarlo de la vida cotidiana sencilla y
humilde. El ambito de la ausencia de Dios y de la increencia,
Ambito que necesita ciertamente de interlocutores de experiencias
y doctrinas no aj aleance de todos, encuentra en Juan de la Cruz
uno de los interlocutores mas reconocidos.
Lejos de nosotros olvidar 0 menospreciar este ambito y esta
presencia ahi de Juan de la Cruz acompaflando noches oscuras no
tradicionales. Quiero, no obstante, Hamar la atencién sobre ese
otro campo inmenso que es la gente sencilla, pobre y empobrecida,
con frecuencia abandonada, pues también ella, y quizd sobre todo
ella, tiene su vida cotidiana, Juan de la Cruz tiene una enorme ex-
periencia propia de ta dura vida cotidiana (desde su infancia hasta
el tiltimo suspiro) y ajena en su amplia intercomunicacién con las
clases religiosas y humildes de la sociedad. Una lectura creativa de
las obras del Santo y una atencidn a las mejores biografias escritas
sobre él permiten descubrirlo mas apegado a la tierra encarnada
Hacer de la vida cotidiana una vida integrada (con sus acentos
peculiares ciertamente) es una aportacién importante de Juan de la
Cruz, que encarna en su vida y en su doctrina.
SAN HUAN DE LA CRUZAT / 2013-2014 (I) 131-162 143[AUGUSTO GUERRA SANCHO
Sencillez y «arquitectura conceptuaby
Es cierto que «la doctrina sanjuanista conlleva una arquitectura
conceptual», lo cual podria alejarlo un poco —o algo mas— de
la Hamada gente sencilla, tanto en lo social como en lo cultural €
intelectual, a la que pretendemos dar preferencia. La «arquitectura
conceptual» que maneja san Juan de la Cruz no va en desdoro del
Santo, sino que puede ser uno de sus honores. Desde luego, no lo
hacia por encuadrarse en un tipo de lectores y seguidores que
compartian la misma «arquitectura conceptual», segregandolos asi
de la gente sencilla. Y esta por ver que, por razones diversas, esta
clase de personas que no tienen la misma «arquitectura concep-
tual» se haya alejado de él.
Ya se ha dicho anteriormente que la vida cotidiana tiene una de-
riva o dejo de sencillez y realismo que la acompaiia a todas partes.
Por ello, y para una ciencia que pareceria andar por las nubes y en
un mundo irreal y alienado, la referencia a la vida cotidiana de la
casa, la calle, la oficina, el dinero, la familia, la hermosura (aun
sofisticada), etc., es un servicio a la espiritualidad que no debiera
ser olvidado. Hablando de san Juan de la Cruz y de su Noche oscu-
ra, es probable que nos venga instintivamente la idea de que Juan
de la Cruz es para gente «bien formada» (culturalmente, desde
luego), porque la gente con poca formacién no lo entender.
Este parecer no es absurdo, pero tampoco se revela acertado de!
todo. Aunque las palabras del Santo acerca de los destinatarios de
sus escritos puedan considerarse en cierta manera retéricas, no
'A. Bord, «Lecturas filoséficas de san Juan de la Cruz en Francia», en Ac-
tas del Congreso Internacional Sanjuanista, M1, Valladolid. 1993. p. 210.
144 SAN JUAN DE LA CRUZ 47 / 2013-2014 (I): 131-162
NOCHE, IWTEGRACION EXISTENCIAL DE LA NOCHE OSCURA EN LA VIDA COTIDIANA
cabe duda de que tenia delante a monjas y frailes carmelitas nada
ilustrados (Prélogo a Subida, n.° 9). Ademés, él tenia su propia
idea sobre la comprensién de sus escritos. Pese a la dificultad que
entrafaban, él consideraba que la familiaridad con ellos y la lectu-
ra progresiva arrojarian cierta claridad, Y hasta se permitia zaran-
dear a sus posibles lectores. No confiaba mucho en que se aprove-
charian los mas, sino «los menos»”*, Y esas pildoras que son los
Dichos de luz y amor, que con frecuencia sintetizaban lo que des-
pués serfan paginas completas, se escribieron y se entregaron a
personas no muy cultas ni socialmente elevadas.
Integracién existencial de la noche oscura
Todo lo que precede, la vida cotidiana, abre la puerta a la integra-
cién existencial de la noche. Merece la pena repetir lo que esta
expresién significa: que la noche se vive en la realidad cotidiana,
en toda ella y particularmente en la vida cotidiana de quienes pare-
ceria que no tuviesen vida.
No hablamos aqui de un problema previo quiz, y ciertamente
interesante, como es la integracién antropoldgica en la unidad de la
persona y como la doctrina de san Juan de la Cruz tiende a lograr
% No estard fuera de lugar recordar estas palabras del Santo en dicho Prélo-
go de Subida del Monte Carmelo (n° 8): «Pero paréceme que, aunque se esc
biera mis acabads y perfectamente de lo que aqui va, no se aprovecharan de ello
sino los menos, porque aqui no se escribirin cosas muy morales y sabrosas para
todos los espirituales que gustan de ir por cosas dulees y sabrosas a Dios, sino
doctrina sustancial y sida, asi para los unos como para los otros, si gusieren
pasar a la desnudez de espiritu que aqui se escribe».
SANJUAN DE LA CRUZAT / 2013-2014 (I) 131-162 145AUGUSTO GUERRA SANCHO
la unién integradora de los elementos y dimensiones de la persona
humana”’. Al hablar aqui de la integracién existencial de la noche
nos referimos a la realizacién histérica de la noche. A esto hemos
llamado, y llamamos, integracién existencial. Aqui tendra lugar la
integracién de gozos y esperanzas, dolores y temores en la oscuri-
dad y ventura de la noche.
E
encia
tegral
La terminologia alma:
espiritual, conlleva casi instintivamente una concepcién espiritua-
lista de la integracién. El cuerpo iria siempre a remolque del alma,
con todo el bagaje material. Las siguientes palabras de Federico
Ruiz, escritas ya en 1968, son significativas y rotundas, probable-
‘mente dictadas en parte por la injusticia que él percibe en presenta-
ciones espiritualistas de la noche, presentaciones que se gestaron en
filosofias neoplaténicas, que han arraigado en la mentalidad tradicio-
nal y que se reflejan sobre todo en el mundo de la oracién. El disgus-
to del autor es evidente y justo, reflejo del absurdo de esta concep-
tuerpo, habitual en la tradicién teolégica y
cién:
EL fenémeno de la noche oscura es impresionante, la exposi-
cién de San Juan de la Cruz es magistral, Pero aun asi, lo sentimos
ajeno, pensando que se trata de una experiencia para contemplati-
vos, privilegiados o gentes de oracién interminable. Me cuesta Hle-
var con paciencia ese modo de pensar. Entre las cosas que mas ha
recalcado San Juan de la Cruz esta la encamacién de la noche en
* Sobre esto, véase C. Gareia, Juan de la Cruz y ef misterio del hombre,
Burgos: Monte Carmelo, 1990.
146 SANIUAN DELACRUZ 47 / 2013-2014 (I: 131-162
las situaciones frecuentes de la vida humana, Mucha culpa tienen
de esa deformacién los investigadores sanjuanistas, que, por influ-
jo de la discusién mistica, fabricaron para la noche oscura una pa-
sividad de laboratorio, dificil de realizar en la vida humana y cris-
tiana de cada dia”.
El concepto de vida cotidiana y su desarrollo en torno a los dis-
tintos bienes que el gozo anhela y aftora deberian haber servido
para tener en cuenta el realismo terreno (si queremos hablar asi) de
todo el proceso de noche. Los duros reproches del Santo a cierto
tipo de devocienes (38 35 y ss.) no han logrado mucho en su deseo
de encaminar éebidamente a tas personas a un culto razonable. Lo
contrario esté demasiado arraigado y la actualidad embriagadora
del Santo (siempre citado entre los espirituales del Hamado actual
redespertar religioso) en los sectores culturales secularis
un lado, y en no pocos «despertares misticos», por otro, probable-
mente servird de poco para lograr el desmonte secularista (de secu-
larismo, no de secularizacién, conceptos muy distintos) en uni
casos y el desmonte pietista en otros (dos extremos en todos los
tiempos y en los nuestros, aunque con ribetes distintos a los de
otras épocas).
EI mismo Juan de la Cruz, y a pesar de lo que vamos diciendo,
no facilita suficientemente ese desmonte de fama «ultraespirituaby.
fas, por
2
Ruiz Salvador, Introduccién a san Juan de la Cruz, ob. cit. p. 603. Es
uno de los pensamientos més doloridos y reiterados de Federico Ruiz. Mas ade-
lante escribiria en la misma linea: «Aunque el libro de Noche haya sido escrito
cn estilo un tanto esencialista, comprobamos una y otra vez que las existencias
mis variadas se encuentran reflejadas fielmente en él» (F. Ruiz, «Horizontes de
la Noche oscura», en Monte Carmelo 88 [1980], p. 406). Afirmaciones pareci-
das, unas simplemente afirmativas y otras dolorosamente reivindicativas, po-
drian multiplicarse con facilidad.
SANTUAN DELACRUZAT / 2013-2014 (I): 131-162 147No hay duda, porque lo afirma explicitamente el Santo, de que los
bienes espirituales (recuérdense”’) son los que mas sirven, los pre-
feridos para lograr su objetivo: la unién con Dios. A ellos dedica
un espacio descompensado en relacién con cualquier otro tipo de
bienes”’. Esto, asi como la adjetivacién espiritual de los pecados
capitales*! (otro de los referentes situacionales para pintar el am-
plio mapa de la compleja vida cotidiana), son hechos que estin ahi
de forma contundente.
En mi opinién, esta observ:
mn que precede no hace olvidar
que Juan de la Cruz, en su vida y en su doctrina, posee suficiente
® «... por bienes espirituales entiendo todos aquellos que mueven y ayudan
para las cosas divinas y el trato del alma con Dios, y las comunicaciones de
Dios con el alma» (3S 33, 2).
Mientras que dedica tres capitulos a cada uno de los cinco primeros bienes
(Gemporales, naturales, sensuales, morales, sobrenaturales (cc. 18-32), a los
bienes espirituales les reserva desde el capitulo 33 en adelante hasta el final,
capitulo 47 (en el ibro sin conclu)
°" EL Lenguaje uilizado en el anlisis de los pecados capitales como camino de
conocimiento y de deseo de quienes comienzan Iz noche. Cuando se acerca el
lector a las imperfecciones de los principiantes, observa, sin mayor difcultad, un
lenguaje espiritual que parece claramente achica el escenario de su representacién,
Hagamos esta cala en los siete pecados capitales: soberbia («Como estos princi-
piantes se sienten tan fervorosos y diligentes en las cosas esprituals y ejrcicios
devotos...», IN 2, 1}; avaricia («Andan muy desconsolados y quejosos porque no
hallan el consuelo que querrian en las cosas espirituales», IN 3, 1); lujuria
(.. acerea de este Vico ...]. Muchas veces acaece que en los mismas ejercicios
espirituales», UN 4, 1); ira («porque, cuando se les acaba el sabor y gusto e” las
cosas espirituales.., IN 5, 1): gula («porque apenas hay uno de estos principian-
tes que, [... no caiga en algof...} que acerca de este vicio les nacen [...] en los
jercicios espiritualesn, IN 6, 1}; envidia («porque acerca de la envidia muchos de
estos suelen tener movimientos de pesarles de! bien espiritual de fos otros», IN 7,
1); acidia (También, acerca de la acidia espiritual, suelen tener tedio en las cosas
{gue son mas espirituales (...}. Si una vez no hallaron en fa oracién Ia satisfaccién
due pedia su gusto [..]. no querrian volver a ela, 1N 7,2)
148 SAN JUAN DELLA CRUZ 47 / 2013-2014 (1): 131-162
‘NOCHE, INTEGRACKON EXISTENCIAL DE LA NOCHE OSCUIRA EN LA VIDA COTIDIANA
base 0 no escaso desarrollo de una verdadera vida cotidiana, Da la
impresion de cue hay una descompensacién entre experiencia y
doctrina a favor de la experiencia, exceptuadas personalidades mas
cultivadas que han sido capaces de integrar la doctrina sanjuanista
de la noche en situaciones vitales sociopoliticas’’. No obstante,
siempre queda la duda de si es una limitacién de Juan de la Cruz 0
una falta en manos del lector, que se muestra incapaz de armonizar
aparentes extremos de un autor como Juan de la Cruz. Y es que un
autor que es capaz de hablar con la misma persona (mujer y de la
alta sociedad) sobre Llama de amor viva y sobre garbanzos y tri-
Hos no es facil de conjugar ciertamente™’
» Es significativo el testimonio de uno de los autores que mejor han enten=
dido a san Juan de la Cruz: Femando Urbina (sacerdote ya difunto). Diversas
cireunstancias lo llevaron a san Juan de la Cruz. A él dedicd uno de los libros ya
clasicos sobre e! Santo: La persona humana en San Juan de la Cruz, Madrid
Instituto Social Len XIII, 1956. He aqui su meritorio testimonio sobre la ayuda,
que encontré en la noche del Santo para vivir momentos dificiles: «Pero més
alla del trabajo analitico que Hevé consigo aquel intento fue su resultado fecun-
do, un habituarme, un hacérseme “connatural” algunas de las ideas-fuerza de
San Juan de la Cruz. Particularmente la de su trascendencia de la fe y la expe-
riencia de la “noche” que tanto me iban @ ayudar para afrontar las dificultades de
tuna experiencia vital tan dolorosa u oscura, en medio de la circunstancia dram-
tica de un pueblo interiormente deshecho por una terrible guerra civil...»
(F, Urbina, Comentario a «Noche oscura del espirituy y «Subida al monte Car-
melo» de san Juan de la Cruz, Madrid: Marova, 1982, p. 13).
*'A D2 Ana del Mercado y Pefialosa dedieé Juan de la Cruz Llama de amor
viva, ya ella escribe este texto: «Esta manana habemos ya venido de coger
nuestros garbanzes, y asi, las maflanas. Otro dia los trillaremos. Es lindo mano-
sear estas criaturas mudas, mejor que no ser manoseadas de las vivas. Dios me
lo lleve adelante. Ruégeselo, mi hija. Mas, con darme tanto contento, no dejaré
de ir cuando ella quisiere» (Carta a doa Ana del Mercado y Peiialosa, 19 de
‘agosto de 1591). Resulta sabroso ver esta naturalidad en el trato de la vida a
1pocos meses de su muerte, sin atarse a nadie y tratando con realidades tan dispa-
res como las que convergen en la vida cotidiana,
SANIUAN DELACRUZAT / 2013-2014 (I): 131-162 149AUGUSTO GUERRA SANCHO
«Noche oscura» y «dichosa ventura»
Si decimos que la noche tiene lugar en el interior mismo de la vida
cotidiana, estamos diciendo que abarca tanto su parte dolorosa
como su parte venturosa. Esto no se puede olvidar ni orillar. La
vida real retine gozos y esperanzas, dolor y temor.
Parece como que la noche solo albergase terror y disgustos. La
esquivez de la Llama (cf. LI 1, 18: afliccién, aprieto y fatiga) se
verfa asi como el elemento que se aduefia de la noche, atormentan-
do a la persona hasta que la adestrica» (2N 6, 1). Pero, sin negar
que la noche sea amarga y hasta horrenda y espantable™*, la cosa
no es exactamente asi. La intencién de san Juan de la Cruz al ex-
poner la Noche oscura de la Subida del Monte Carmelo fue, sobre
todo, cantar «la dichosa suerte y venturay** que aguarda al c
ompaiia
también en todo su peregrinar. La persona no solo sufre con los
dafios que le producen las criaturas y que Dios le proporciona co-
mo medicina para sanar las muchas y profundas heridas de su
cuerpo y de su espiritu, sino que también goza con los provechos
que el hombre y Dios hacen surgir y avanzar, que son suculentos,
y de los que ya se va disfrutando durante la noche 0 purificacién
integral del cristiano. Ya en el largo trayecto de! camino de Ia puri-
mi-
nante que hace noche en un alto del camino pero al que a
aa primera purgacién noche es amarga y terrible para el sentido, como
ahora diremos. La segunda no tiene comparacién, porque es horrenda y espanta-
ble para el esprit, como luego diremos» (IN 8, 2),
* En la presentacién del comentario a las dos primeras canciones de Nocke,
cel Santo comienza de esta misma manera: «En esta primera cancién canta cl
alma la dichosa suerte y ventura...» (IS 1, 1); 4En esta segunda cancién canta
el alma la dichosa ventura que tuv0...» (28 1.1).
150 SAN JUAN DE LA CRUZ47 / 2013-2014 (0): 13
162
ficacién o trarsformacién se van aunando esfuerzo y acogida (la
noche activa y la noche pasiva) con provechos singulares. Se ha
exagerado el hecho de que Juan de la Cruz escribe echando una
mirada al camino ya recorrido, como olvidando el caminar mismo,
Hay mucho de retorico en ello y es preciso descubrir presente don-
de parece que tinicamente haya pasado.
Junto a la cureza de la noche (purgacién, desarrimo, sequedad,
desabrigo, etc.) hay también cercania, anchura, suavidad,
camigabilidad», consuelo, etc. Con razén la clasica expresion felix
culpa ha sido aplicada a la experiencia de noche oscura’®. Juan
de la Cruz es prueba de esta doble realidad de la cocxistencia de
oscuridad y ventura, Parece que muchos de los autores sanjuanistas
se han contagiado del esencialismo del Santo y han bajado
insuficientemente a la arena de la vida real que daba pie y
consistencia a su doctrina, Y, sin embargo, la historia vital del Santo,
sus propias confesiones y las sospechas le hacen persona de
miltiples experiencias reales, plurales y dignas de una noche oscura
y venturosa.
Ciertamente carecemos de una autobiografia que nos iluminaria la
oscuridad y ventura de los caminos de su vida cotidiana, Pero es mis
que probable que no hayamos sabido ver suficientemente, en muchas
de sus paginas, reflejos de esta, No es ahora el momento de hacerlo.
Pero quizé silo sea de hacer algunas calas en esa vida cotidiana, que
nos harin sospechar ¢ intuir en ellas el cantus firmus de su
* F. Ruiz, citando a K, Rabner, Iniroduccién..., ob. cit.,p. 605. Otra alusion
‘a este mismo hecho, y citando a los autores aqui mencionados, en J. Martin
Velasco, «Experiencia de Dios desde Ia situacién y la conciencia de Ia ausen-
cia», en Actas del Congreso Internacional Sanjuanista, All, Valladolid, 1993,
p. 620,
SANJUAN DELACRUZAT / 2013-2014 (1): 131-162 151existencia, hecha de dolor y de dicha. Acojo aqui tres de esas calas,
camino y puerto de oscuridad y de ventura: su etapa de estudiante
en Salamanca, la estancia en la cércel de Toledo y la enfermedad
final en Ubeda.
a) Estudiante en Salamanca
Desde otra perspectiva la ha estudiado Luis Enrique Rodriguez-
San Pedro Bezares. Cuando Juan de la Cruz estudia en Salamanca, la
Universidad salmantina se encuentra «en una etapa efervescente»’’,
con evidentes «tensiones» que impactan en él. El autor «acompafian
a Juan de la Cruz. deambulando por las calles que van del convento a
la Universidad mientras medita en esa problemdtica, que dejara
hipotéticamente reflejada en varias paginas de sus escritos*. En la
vida real del ambiente universitario en el que participa el mismo
Juan, entonces de Santo Matia, toda su personalidad se ve afectada.
” Luis Enrique Rodriguez-San Pedro Bezares, La formacién universitaria de
Juan de la Cruz, Valladolid: Junta de Castilla y Leon, 1992, p. 88.
°* Cf Luis Enrique Rodrigue7-San Pedro Bezares, «San Juan de la Cruz
en Ia Universidad de Salamanca (1564-1568)», en Salmanticensis 36 (1989),
pp. 157-192 (sobre todo las pp. 176-192). El mismo autor sitia en la vivencia de
Vida cotidiana de la universidad, hecha tantas veces de bullicio e intrigas, la
inguietud contemplativay que padece en esos afios de estudiante Juan de
la Cruz. Eseribe a este propésito: «De una parte el propio bullicio, tensiones y
confictividad del mundillo académico, la lucha de facciones y los enfrentamien
tos para el acceso a las citedras» (La formacién universitaria... ob. cit. p. 75).
La cita tiene sentido aqui para demostrar, o al menos sospechar, que Juan de la
Cruz. no estaba en las nubes de una vida ireal, sino muy atento a la realidad,
sintiéndose afectado por unas situaciones que generaban en él una seria expe-
riencia de la noche.
También Augusto Donézar somprende al estudiante salmantino, que se debate
centre dudas y oscurdades» (véase Fray Juan de la Cruz. El hombre de tas insu
{as extrafas. Burgos: Monte Carmelo, 1985. p. 41),
152 SAN JUAN BELA CRUZ47 / 2013-2014 (I): 131-162
NOCHE, INTEGRACION EXISTENCIAL DE LA NOCHE OSCURA EN LA VIDA COTIDIANA.
Las dudas y el sentido de la vida le hacen suftir. Surgen serias dudas
sobre su vocacién, dudas dolorosas fundadas en el sentido de /a vida
y de su vida, Ya no es un chiquillo, y su carécter hondo le hace
pensar y sufrir al constatar, en «umbreras» de cultura, peleas,
ills... Pero alli también tiene lugar
un sereno y definitive discerimiento vocacional, cristiano y
humano, Junto al descubrimiento de los verdaderos valores de la
vida se ira esclareciendo su vocacién hasta que abandone
definitivamente la idea de la Cartuja por el Carmelo, No fue para él
pequefia dicha el encuentro —no en Salamanca— con la Madre
Teresa de Jesis, dicha permanente.
envidias, persecuciones, zan
b) Encarcelado
Como un malhechor, corporal y animicamente destrozado, con la
muerte al ojo. En a cércel de Toledo se frefa de calor, los ojos no
percibian la belleza, la carencia de lo mas elemental le Hevaba a
pedir lo que mas queria y «nadie se lo daban. Y, sin embargo, al
mismo tiempo, cantaba fuera de si uno de los canticos mas sublimes.
y ticos de la literatura y de la espiritualidad, cuyas estrofas saboreaba
hasta aprenderlas de memoria. Alli descubrié Juan de la Cruz el
arrojo ante las dificultades més profundas. Pese a lo chico que era,
sin fuerzas y temiéndose lo peor, dio lugar a una de las fugas
espectaculares de la historia, Y entonces aprendid que quien no sabe
de penas no sabe de buenas. {Dicha enorme, trenzada de miedos!
SAN JUAN DELA CRUZ AT | 2013-2014 (I): 131-162 153AUGUSTO GUERRA SANCHO
©) Enel lecho de muerte
Sucedié en Ubeda, Postrado en su lecho de muerte, Juan de la
Cruz paladeaba Ia amargura del desprecio frateno y, al mismo
tiempo, suplicaba por el dulce y enamorado Cantar de los cantares.
Solo en esta unién de contrarios, y lejos de todo masoquismo, Juan
de la Cruz podia decir: «cruz a secas es linda cosa», El aspecto
preocupado, dulce y sereno a la vez de personas suftientes es la
mejor traduccién humana de la doble dimension de la noche:
oscuridad y ventura.
Y Juan de la Cruz no es una excepeidn, aunque si puede ser un
testigo cualificado. Concretar la doble «wembestiday es tarea
encamatoria y relativamente ficil. Acercarse a la vida real de la
personas es acercarse a los momentos buenos y también a los malos.
Incluso el acento en uno u otro tiene siempre resquicios de sus
contrarios. El dolor de una madre por lo que considera un
incomprensible desvio (y que, para ella, es verdadera noche
maternal) de su hijo encuentra también aspectos buenos, carifiosos y
tiernos, agradables
mismo hijo. Y esto le proporciona el gozo de la esperanza, aunque
ello no anule el dolor del temor”’. Y como este ejemplo (que refleja
muchas vidas cotidianas de personas sencillas y nobles a la vez) se
podrian recordar otros muchos con verdadero fundamento™.
y cercanos, respetuosos y generosos en ese
Cf Augusto Guerra, «Noche oscura de una madre de familia», en F. Ruiz
(coord.), Experiencia y pensamiento en san Juan de la Cruz, Madrid: EDE,
1990, pp. 241-243.
*° San Juan de la Cruz, en su amplia funcién de confesor y director espiri-
tual, conocia muchas noches oscuras y venturosas de personas normales, tanto
religiosas como seglares. Consiiltese una buena biografia de san Juan de ta
Cruz, por ejemplo, Ia de Criségono de J. S., en Vida de San Juan de ta Cr
12" ed., Madrid: BAC. 1901. Coneretamente, véanse dos capitulos de su activi~
154 SAN JUAN DE LA €RUZAT / 2013-2014 (I): 131-162
Quien habla, pues, de forma realista de la noche no puede olvidar
ambos aspectos, ni tampoco esa conexién 0 unién de contrarios. Lo
mismo que caben (son frecuentes y fuertes) los trabajos, desasosie-
20S... en quienes han Ilegado al sosiego, asi quienes viven en el de-
sasosiego, en los trabajos, sequedades... encuentran también dulzu-
ras y descanso. Es verdad que la intensidad de uno de los aspectos (0
miembros de la frase) no es la misma, ni en frecuencia ni en hondu-
ra; pero si se da, Y la ausencia de uno de los aspectos es prueba de
que la cosa no funciona.
Es la pedagogia de Dios
Esta unién de contrarios responde a la pedagogia de Dios, y aparece
no solo en Nocie, sino también, por ejemplo, en Cantico. El Amado
«se esconden, pero también «se muestra» y hace sus «visitas [...] a
las devotas almas para regalarlas y animarlas» (C 1, 15). Pero es
precisamente sobre todo en Nocke, al hablar de la noche pasiva del
espiritu, donde mas y mejor armoniza el Santo ambos elementos. En
Jos capitulos mis duros sobre «afliceiones y aprietos de la voluntad»
aflora en san Juan la vena del consuelo y la dichosa ventura. Y asi,
scribe con largueza:
‘dad ministerial, importantes para captar la experiencia que el Santo tenia de fos
mas diversos estados y estadios que pasaban su noche oscura en la vida real y
cotidiana: «Guia de espirituales», pp. 214-231, y «Maestro de espiritus en Gra~
nada», pp. 273-290, Véase también Ia iltima biografia de san Juan de la Cruz,
eserita por José Vicente Rodriguez: San Juan de la Cruz: la biografia, Madrid
Ediciones San Pablo, 2013 (muy asentada en la documentacidn vital. De interés
para nuestro teal
SANIUAN DE LA CRUZ-AT J 2013-2014 (I): 131-162 155AUGUSTO GUERRA SANCHO
Mas, si ha de ser (la purgacién] algo de veras, por fuerte que
sea, dura algunos afios; puesto que [aunque] en estos medios hay
interpolaciones de alivios, en que por dispensacién de Dios, de-
jando esta contemplacién ascura de embestir en forma y modo
purgativo, embiste iluminativa y amorosamente, en que el alma,
bien como salida de tal mazmorra y tales prisiones, y puesta en re-
creacién de anchura y libertad, siente y gusta gran suavidad de paz
¥y amigabilidad amorosa con Dios con abundancia facil de comu-
nicacién espiritual. Lo cual es al alma indicio de la salud que va en
ella obrando la dicha purgacién y prenuncio de la abundancia que
espera, Y ain, que esto es tanto a veces, que Ie parece al alma
que son acabados ya sus trabajos. Porque de esta cualidad son las
‘cosas espirituales en el alma, cuando son més puramente espiritua-
les: que, cuando son trabajos, le parece al alma que nunca han de
salir de ellos, y que se le acabaron ya los bienes, como se ha visto
por las autoridades alegadas; y, cuando son bienes espirituales,
también le parece al alma que ya se acabaron sus males, y que no
le faltarin ya los bienes, como David (Sal 29, 7), viéndose en
ellos, lo confes6, diciendo: Yo dije en mi abundancia: No me mo-
veré para siempre. (2N 7,4),
Obsérvese que se tiene hasta la apreciacién de los sentimientos,
también de los sentimientos gozosos: apreciacién de estabilidad y
permanencia. Quien los disfruta siente que ya nunca més va a ca-
recer de ellos.
Noche activa y noche pasiva
No es posible pasar la noche pasiva (noche por antonomasia)
vivir la experiencia de la noche activa (terminologia tan de san
Juan de la Cruz como la pasiva), De manera clara presenta el Santo
la noche activa cuando escribe: «Activa es lo que el alma puede
in
156 SAN JUAN DELA CRUZ 47 / 2013-2014 (I): 131-162
NOCHE, INTEGRACION EXISTENCIAL DE LA NOCHE OSCURA EN LA VIDA COTIDIANA.
hacer y hace de su parte para entrar en ella» (18 13, 1). Su dinami-
ca se describe en esa primera parte del diptico que es Subida del
Monte Carmelo, Esta obra posee menos atractivo literario en ef
Santo que Nocke oscura, y ello quiza sea debido a que en la litera-
tura religiosa de su tiempo se describieron también otras Subidas"'
Pero es innegable su valioso valor «nocturno». Quienes conocen
bien Subida escriben que «no defrauda la lectura de Subida. Se
encuentran en ella muchos capitulos narrativos que hablan de peli-
gros, provechos y dafios. Sin embargo, no se demora en el fend-
meno. Analiza su conformidad o disconformidad con el centro del
misterio divino e impone una conducta en consecuencia. Hay mu-
cha doctrina. Los capitulos mas importantes suelen ser de carcter
doctrinal y biblico: 1$ 4 y 5; 2S 5, 7 y 22; 3S 16»**. Para quienes
buceamos en Ia vida cotidiana, Subida es una mina. No en vano,
«el contexto de la Subida es resueltamente la pricticay™.
A los textos arriba citados se deben aitadir otras muchas paginas
¥. quiza sobre todo, ciertas sintesis del itinerario espiritual que
combinan la temética dolorosa y venturosa, y le dan al tema una
perspectiva que no aparece tan claramente en capitulos mas 0 me-
nos cerrados en si mismos. En este sentido, es singularmente signi-
ficativo Llama de amor viva 1, 18-26".
* Valga por todas la «Subida del Monte Sién», de fray Bernardino de
Laredo (incluida en Misticos franciscanos espamoles, II, Madrid: BAC, 1948,
pp. 15-442).
*°F, Ruiz, Ineroduccién..., ob. cit. p. 204,
©. P. Thompson, Canciones en la noche, Estudio sobre san Juan de la
Cruz, ob. cit., p.259.
Ee discutible que las miltiples referencias que se encuentran en el n.” 25
se reficran tinicamente a la noche pasiva, Véase, no obstante, Obras completas,
SANIUAN DE LA CRUZ 47 / 2013-2014 (I) 131-162 157AUGUSTO GUERRA SANCHO
La idea que preside toda la noche activa se centra en purificar la
parte sensitiva y espiritual del hombre sobre la base de las tres vir-
tudes teologales, que son «el gran resorte del sistema 0 método
teologal»®® propio de san Juan de la Cruz. El método teologal,
concentrado en Io central y hondo y profundo, supera con mucho
la visién de lo que podria lamarse método moral, centrado en las
«virtudes morales», de menor consistencia ¢ impulso vital.
Esta «actividad» humana es obligada y admite una creatividad
cultural de amplios vuelos temporales y geogrificos, siempre en la
fidelidad profunda a unas paginas que a veces duelen, con frecuen-
cia duelen, y con mas frecuencia embridan al mismo hombre en su
dignidad,
La noche pasiva mereceria una extensién mayor. Pero destaca-
remos los siguientes tres puntos fundamentales.
@) Un principio no muy consolador
A quien pelea cn la noche activa —pelea dura y exigente— le
caen como un jarro de agua estas palabras: «Y los divinos efectos
que hace en el alma, cuando lo es, asi de parte del entendimiento
como de la memoria y voluntad, no los decimos en esta noche y
purgacién activa, porque solo con esta no se a
divina unién; pero dirémostos en la pasiva, mediante la cual se
hace la junta del alma con Dios» (38 2, 14).
tba de hacer la
Madrid: EDE, 2008, p, 801, No veo la raz6n para exeluir sin més a la noche
activa.
+B, Ruiz, Introduccién.... ob. cit., pp. 443-474 (bajo el epigrafe «Las virtu-
es teologales»), Especial importancia tiene cl ultimo apartado, dedicado al
«Método teologal» (pp. 471-474), excelente marco de toda la doctrina de san
Juan de la Cruz
158 SANJUAN DELACRUZ4T / 2013-2014 (I: 131-162
Tampoco le gustaré mucho leer, ya en plena noche pasiva,
aunque sca del sentido, lo siguiente: «la noche que habemos dicho
del sentido mas se puede y debe lamar cierta reformacion y
enfrenamiento del apetito que purgacién» (2N 3, 1). Podria parecer
que solo la noche pasiva del espiritu se levanta con el santo y la
limosna, dejando a los demas en cueros. Esto si puede desanimar
un poco —o un mucho— a los lectores, sabiendo que la noche
pasiva del espiritu wes de muy pocos» (IN 8, 1) y que «de ella
[hay] muy poco lenguaje, asi de plitica como de escritura, y aun
de experiencia muy poco» (IN 8, 2).
b) «Gemido de insuficiencia» de Subida, necesidad de Noche
Seguramente la noche activa, sinceramente trabajada, proporciona
«dichosas venturas» al caminante subida arriba. La mirada a la
cumbre que ansia escalar lo motiva para seguir dando pasos. Pero
parece que una y otra vez constata que le falta el aliento, que necesita
respirar y conta: con otras fuerzas. «Subida tiene tematica propia,
método propio. Sin embargo, deja escapar una y otra vez el gemido
de insuficiencia, y pide ayuda a los nuevos medios que introduciré
Noche". E:
existencial de le noche. La relacién subida-noche es esencial para
comprender el sentido de ambas obras homénimas en la unidad de
tuna sola obra: Noche oscura de la Subida del Monte Carmelo (LI 1,
25)"”. La temitica de Swbida, tematica muy precisa y con muchas
una afirmaci6n esencial para afianzar la integracién
© F, Ruiz, Intraduccién..., ob. cit. p. 195
*” Teresa de Jesis fue mas escueta y clara acerca de la relacién entre Subida
y Noche (la Santa n0 utiliza esta terminologia). Asi, cuando entra en la frontera
de la contemplacién, seneillamente dir: «Es otto libro nuevo de aqui adelante,
digo otra vida nueva, La de hasta aqui era mia, La que he vivido desde que co-
SAN SIAN DELA CRUZT / 2013-2014 (1): 131-162 159AUGUSTO GUERRA SANCHO
paginas escritas a ras de tierra, sera el material concreto sobre el que
tendré que actuar, una vez. iniciada la noche activa, Ja asi llamada
noche por antonomasia (noche pasiva 0 contemplativa) para levar
adelante una purificacion mas honda de ese material terreno visible
cen Subida, El material es el mismo. «Noche es una obra completa, y,
embargo, resulta abstracta, Apenas existen aplicaciones. Sabemos
que la prueba se realiza a nivel de la vida concreta y no solamente en
los momentos de oracién solitaria, De tales circunstancias, dénde la
noche pasiva se encama dice muy poco. Ha extraido la sustancia
noctuma encerrada en diversas contingencias de la existencia
cristiana y humana, dandoles un relieve que permite estudiarlas en
detalle. Pero el lector debera tener la suficiente iniciativa personal
para no imaginar que la noche pasiva se lleva a cabo solamente
mientras el hombre esta sentado, contemplando...»“*.
La noche contemplativa (pasiva) es, pues, necesaria, También
esto entra en la pedagogia de Dios. La noche activa es insuficiente.
Dios desplaza a la persona, que anda ya demasiado lenta y cansada,
casi frustrada a pesar del «duro bregar. La noche contemplativa
(pasiva) es, pues, necesaria, El hombre no da para mas. En la noche
contemplativa o pasiva el protagonismo cambia de manos: Dios
toma las riendas del trabajo que atin falta para transformar la vida de
la persona, La oscuridad no desaparecera y aumentaré la ventura; la
oscuridad ser mas dolorosa y la ventura sera més dichosa. El obrar
de Dios es asi
meneé a declarar estas cosas de oracién es que vivia Dios en mi, a lo que me
parecia. Porque entiendo yo era imposible salir en tan poco tiempo de tan malas
ccostumbres y obras» (Vida 23, 1, capitulo de frontera entre lo natural y lo sobre-
natural, segin su lenguaje).
“°F Ruiz, Introduccidn.... ob. cit, p. 211.
160 SAN JUAN DELA CRUZ 47 / 2013-2014 (1): 131-162
©) Una palabra final sobre integracién de la noche pasiva
en la vida cotidiana
Las afirmaciones de excepcionalidad de la noche pasiva del
espiritu (la definitiva) hacen dificil hablar de la integracién de la
noche pasiva del espiritu, Pero no parece que haya otra posibilidad
de afirmacién. La noche pasiva del espiritu, sea de muchos 0 de
pocos, se vive en las situaciones concretas de la vida cotidiana. El
entorno de la noche pasiva es el mismo que el de la noche activa. No
existe un mundo distinto, Las cuatro afecciones o pasiones y las seis
clases de bien
es que rodean al gozo en la noche activa son las
mismas que lo rodean en la noche pasiva. El material sobre el que
trabajar es el mismo, la persona humana, Ha cambiado el director de
orquesta, que ahora es Dios. La persona lo iinico que puede y debe
hacer es no estorbar ni empeiiarse, como un nifio malcriado, en hacer
a su manera lo que no hay modo de hacer. Y esto depende solo de
Dios, que no quiere sacar a sus hijos del mundo, sino preservarlos
del mal (Jn 17, 15) y tener sus delicias con los hijos de los hombres
(Prov 8, 30-31).
Conclusién
Noche oscura tiene gancho en la act
lidad y se acude a ella para
acompaiiar momentos importantes de la vida de personas e
instituciones, tanto profanas como religiosas. Tener presente la vida
cotidiana, sobre todo de personas sencillas,
experiencia y doctrina de Juan de la Cruz, que tanto tiempo
intoniza con la
SAN JUNN DE LA CRUZA7 / 2013-2014 (1): 131-162 161compartié con esa vida cotidiana de los demés. De lo que hemos
avanzado aqui creemos que se deduce una conclusién ficil: todos los
sectores tratados en Subida, sectores muy coneretos y de vida
cotidiana, son sectores en los que acta la noche oscura, tanto activa
como pasiva.
162 SAN JUAN DELACRUZAT / 2013-2014 (I: 131-162
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