En su libro El ABC musical, Carmenza Botero dice: “La música es el arte de combinar
sonidos, uno después de otro, o simultáneamente. Así como el escultor trabaja con arcilla
o el pintor con un lienzo y óleo, quien hace música trabaja con el sonido”
La música se compone de los siguientes elementos:
La altura: es la que permite comprender la diferencia entre sonidos agudos graves, es
decir, entre altos o bajos. Cantar con las niñas y los niños como si fueran gorilas, tigres o
leones, pájaros o grillos es una buena experiencia para percibir las alturas.
La intensidad: es la que permite comprender la diferencia entre sonidos fuertes y suaves,
es decir, entre duro y pasito. Con actividades como “juguemos en el bosque” se
establecen diálogos para jugar con la intensidad de la voz: mientras unos hacen las
preguntas en voz muy baja para generar suspenso, los otros responden con fuerza “se
está poniendo…”.
La duración: es la que permite diferenciar los sonidos largos de los cortos, es decir, entre
rápido y lento. Un juego como “sapo, sapito, sapo, sapo, sapito, azul. Sapo, sapito, sapo,
que no sabe ni la u. A, e, i, o, u”, tiene un ritmo con duraciones más cortas, rápidas y
juguetonas.
El timbre: es el que permite comprender auditivamente y ayuda a distinguir qué o quién
produce el sonido. Todas las voces y todos los instrumentos tienen un timbre diferente.
Ayudarle a las niñas y a los niños a poner en palabras estas diferencias tímbricas enriquece
su capacidad auditiva: “La voz de Ana es…”; “Ese tambor suena como…”. Estas
propiedades, a su vez, se combinan para producir tres elementos básicos:
• El ritmo. Se trata de la distribución de las diferentes duraciones en el tiempo, una
después de la otra. Existen tres categorías dentro del concepto de ritmo:
Pulso: es la regularidad del tiempo. Se puede sentir el propio pulso en el latir del
corazón, que viene y que va de manera constante y regular.
Acento: es el pulso más acentuado del compás. Se marca el acento cuando se
hace especial énfasis en una nota, aumentando la energía, la intensidad o el volumen en
esta. Al recitar cortos versos y dejarse llevar por el vaivén de las palabras, el cuerpo siente
el acento de manera natural.
Ritmo puro: es la organización de todas las duraciones que conforman
La melodía o el ritmo, en el marco de un pulso y un acento. Una canción,
Un juego, una rima o un trabalenguas tienen un ritmo puro que está
Controlado por el latir del pulso y, por lo tanto, del acento.
La melodía: Se trata de la distribución de sonidos con distintas alturas en el tiempo, uno
después del otro. Al cantar una melodía se transita por diferentes alturas, cada una con
una duración. De esta manera se produce una melodía que, a su vez, contiene un ritmo.
Las canciones contienen melodía y es así como las cantamos o las tarareamos.
La armonía: Se crea una armonía cuando suenan varias notas o alturas al mismo tiempo, de
manera simultánea. Una guitarra, al ser rasgada, produce una armonía. Cuando se
oprimen varias teclas del piano al tiempo, se produce una armonía. Varias voces cantando
en diferentes alturas, simultáneamente, producen una armonía. A veces podemos sentir
que las armonías acercan cierto tipo de música por la sensación placentera que produce,
así como a veces podemos sentir que no “entendemos” aquello que suena. Las armonías
también hablan de estilos, de épocas, de culturas y de diversas formas de expresión
sonora.