Nombre: Elmer Ivan Ventura Yos
Carné: 201022128
INTRODUCCION
En el presente ensayo se realiza un estudio en la cual analizamos los elementos que
influyen en que tan grande es la deuda pública de los países de mundo, así como el
estudio del crecimiento económico que empieza por identificar la contribución de los
factores productivos básicos al crecimiento, ampliándose el análisis al considerar cómo
el capital humano también lo determina.
Asimismo, el presente documento sostiene otra postura ante la deuda pública,
reconociendo su importancia y su conexión con las crisis financieras. Se argumenta que
el endeudamiento excesivo es una variable explicativa importante de las crisis
financieras, la cual, una vez presente, incrementa la deuda y afecta negativamente el
crecimiento, creando y profundizando un círculo vicioso de deuda creciente y lento
crecimiento. De igual manera, algunos investigadores señalan que la deuda en sus
diferentes modalidades ha estado presente en las crisis financieras que han enfrentado
los países de América Latina y otras regiones del mundo.
Para dimensionar el problema de la deuda se muestra el endeudamiento de las
economías avanzadas, las emergentes y el endeudamiento global. En particular, se
ofrece información sobre el nivel de endeudamiento del siguiente grupo de países:
latinoamericanos, anglosajones, europeos, asiáticos y otros. Además, se analiza con
más detalle el nivel actual de la deuda en México. Se considera que esta teoría aporta
elementos para entender por qué ciertos regímenes de gobierno construyen y preservan
instituciones que tienen como propósito cumplir con los compromisos financieros, sin
poner en cuestionamiento su legalidad o considerar otras opciones que pudieran existir
para reducir la carga de esta restricción financiera para el crecimiento.
Ensayo No. 4
Que tan grande es la deuda de los países del mundo
La deuda puede ser una herramienta útil si es transparente, se gestiona bien y se usa
en el contexto de una política de crecimiento creíble. Sin embargo, con frecuencia ese
no es el caso. Un alto nivel de deuda pública puede frenar la inversión privada,
aumentar la presión fiscal, reducir el gasto social y limitar la capacidad gubernamental
de implementar reformas.
La deuda externa total de los países de ingreso mediano y bajo ascendió a USD 8,1
billones a finales de 2019, de los cuales un tercio se debía a acreedores privados. Más
de la mitad de los países de la Asociación Internacional de Fomento (AIF) se
encuentran con problemas de sobreendeudamiento o con un alto riesgo de sufrirlos.
Evaluaciones realizadas por el Grupo Banco Mundial han revelado que menos de la
mitad de los países analizados cumplían los requisitos mínimos en cuanto a registro,
supervisión e información de la deuda.
Las autoridades de los países prestatarios necesitan información confiable respecto de
la deuda para tomar decisiones sólidas en materia de endeudamiento. Los acreedores,
donantes, analistas y organismos de calificación crediticia deben tener información
completa para evaluar la deuda de un país y sus oportunidades de inversión. Los
ciudadanos pueden exigir a sus Gobiernos que sean transparentes en cuanto a las
condiciones y los objetivos de la deuda.
Antes del brote de COVID-19, la deuda ya había alcanzado niveles récord en las
economías emergentes y en desarrollo. La pandemia está empujando a un número cada
vez mayor de estos países a una crisis de endeudamiento. En ese contexto, la máxima
prioridad del Grupo Banco Mundial es apoyar a los países más pobres en la lucha contra
la COVID-19. Está entregando asistencia sin precedentes para facilitar que los países se
concentren en responder a la pandemia en lugar de reembolsar a los acreedores.
El Grupo Banco Mundial trabaja arduamente para promover soluciones integrales al
endeudamiento que incorporen por lo menos cuatro elementos: la suspensión de la
deuda, la reducción de la deuda, la resolución de la deuda y la transparencia de la
deuda.
Iniciativa de Suspensión del Servicio de la Deuda
El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) instaron a los países que
integran el Grupo de los Veinte (G-20) a establecer la iniciativa de suspensión del
servicio de la deuda (DSSI). La iniciativa ayuda a los países a concentrar sus recursos
en la lucha contra la pandemia y en las medidas dirigidas a proteger la vida y los
medios de subsistencia de millones de personas vulnerables. Desde que entró en vigor
el 1 de mayo de 2020, se ha proporcionado un alivio de más de USD 5000 millones a
más de 40 países elegibles.
El G20 está integrado por 19 países y la Unión Europea. Los 19 países son Alemania,
Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, Estados
Unidos, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Rusia, Reino Unido, Sudáfrica y
Turquía.
En total, 73 países reúnen las condiciones para acceder a la suspensión temporal de los
pagos del servicio de la deuda contraída con acreedores bilaterales oficiales. El G-20
también ha instado a los acreedores privados a tomar parte en la iniciativa en
condiciones similares. El período de suspensión, que originalmente finalizaba el 31 de
diciembre de 2020, se ha prorrogado hasta fin de junio de 2021.
La Deuda pública global
Para integrar el tema de la deuda pública al debate del crecimiento económico, que en
última instancia es un debate en torno a la pobreza y la riqueza de las naciones, se debe
dimensionar el problema del endeudamiento global.
Actualmente la carga de la deuda es una amenaza global, en particular la deuda de las
economías avanzadas. La dinámica de la deuda combinada con la insolvencia fiscal de
los países constituye el mayor reto para la estabilidad financiera mundial.
El incremento sustantivo de la deuda pública mundial y de la deuda de las economías
desarrolladas. También se observa, pero con sorpresa, el crecimiento moderado de la
deuda para el conjunto de las economías con mercados emergentes; y, sobre todo,
asombra la reducción de la razón deuda agregada/PIB agregado para estos países. Sin
embargo, no hay que olvidar los eventos recientes en Grecia, Irlanda, Portugal y otras
economías en la periferia de la Eurozona que, entre otras cosas, han mostrado los
riesgos del aumento de la deuda cuando no son enfrentados adecuadamente
El nivel de la deuda mundial se incrementó de 22 billones de dólares en 2007 a 34.5
billones en 2011, y se pronosticó que en 2016 el nivel de endeudamiento alcanzaría los
50 billones. Por otro la razón de deuda mundial/PIB mundial se incrementó de 42% en
2007 a 57% en 2011, y se especuló que alcanzaría el 60% en 2016.
Se advierte que las economías avanzadas explican en mayor medida el incremento de
la deuda pública global desde 2007, en niveles absolutos y en relación con el PIB. La
deuda agregada de las economías avanzadas aumentó de 18.1 billones de dólares en
2007 a 29.5 billones en 2011, y se predijo que se incrementaría a 41.3 billones en 2016.
Las cifras que corresponden a las economías de mercados emergentes, para esos
años, son de 3.8, 4.9 y 6.7 billones de dólares respectivamente. La razón deuda
agregada/PIB agregado para las economías avanzadas se incrementó de 46% en 2007
a 70% en 2011, y se pronosticó que sería de 80% en 2016. Las razones para las
economías emergentes son 28%, 26% y 21%, respectivamente.
De acuerdo con la información presentada, se pudiera señalar que existe una diferencia
importante entre las economías avanzadas y las economías emergentes en relación con
sus contribuciones relativas al crecimiento de la deuda mundial versus el crecimiento del
PIB mundial.
Es decir, las economías emergentes estarían contribuyendo en mayor medida al
crecimiento del PIB mundial que en el crecimiento de la deuda pública mundial. Otra
forma de entender la magnitud y la carga de la deuda pública es examinar el nivel de la
deuda per cápita.
La deuda per cápita promedio en las economías avanzadas fue de $29 600 dólares en
2011 y se proyectó que sería de $40 400 en 2016. La carga de la deuda para los
ciudadanos estadounidenses fue de $34 200 en 2011, y se pronosticó que se
incrementaría a $49 100 en 2016; para los japoneses se pronosticó que la carga de la
deuda sería de $85 000 para 2016, el nivel más elevado del mundo.
Por otro lado, se predijo que la deuda per cápita de los mercados emergentes se
incrementaría gradualmente a $1 500 en 2016, una cantidad mucho menor que los
niveles de las economías avanzadas. Para 2016 se vaticinó que la deuda sería de $800
para China y $1 300 para India.
La deuda pública de los países más endeudados
A continuación, se detallan los montos de deuda externa total de los países en
desarrollo latinoamericanos y asiáticos más endeudados. Brasil, México y Argentina, en
este orden, tienen los niveles más altos de deuda y enfrentan importantes obstáculos
para dinamizar sus economías por la falta de recursos financieros para impulsar el
crecimiento. Por lo que respecta a los países asiáticos, la deuda de China es
aproximadamente de 1.5 billones de dólares; sin embargo, la dinámica de la economía
china le permite asimilar este nivel de deuda.
Por otro lado, los niveles mayores de deuda bruta del sector público les corresponden a
los países avanzados. EUA y Japón tienen los niveles más altos de endeudamiento,
22.6 y 10.0 billones de dólares respectivamente. Les siguen cuatro países europeos
con cifras de alrededor de 2.5 billones de dólares. Al final están las cifras de deuda de
Australia y México, que son muy significativas.
La deuda pública de México
también se puede observar el crecimiento significativo del saldo de los requerimientos
financieros del sector público (SHRFSP). En los últimos dieciséis años la deuda neta
total aumentó de 2 051 billones de pesos a 9 210 billones; la deuda del país se
incrementó a más del cuádruple. A pesar de que en este periodo se cumplió
cabalmente con los compromisos financieros y en ningún momento México se enfrentó
a una crisis de deuda, aun así, el endeudamiento creció enormemente.
Es importante señalar que, en los primeros cinco años del presente siglo, el saldo de los
requerimientos financieros del sector público se incrementó en aproximadamente un
billón de pesos; en los siguientes cinco años, de 2005 a 2010, el saldo creció en casi
dos billones, y en los últimos seis años aumentó más de cuatro billones de pesos. Es
decir, la tendencia es a duplicarse el saldo cada cinco años.
Se puede identificar que la deuda interna es el componente más importante de la deuda
neta total. Este concepto superó su cuádruple durante el periodo 2000-2016. Los
mayores rendimientos para los inversionistas externos al invertir directamente en el
sistema financiero que existe en México pudieran ser la mejor explicación de ese
resultado. Por otro lado, la deuda externa observó un comportamiento estable en los
primeros siete años del presente siglo y un repunte moderado a partir de 2008; no
obstante, en los últimos cuatro años su crecimiento fue significativo.
Una explicación podría ser el estancamiento de la actividad económica del país, que no
le ha permitido a la administración pública contar con los recursos suficientes para dar
servicio a la deuda, lo cual conduce a recurrir al crédito interno y externo para el pago de
esta y para financiar los compromisos económicos y sociales del Estado mexicano. La
exploración de esta hipótesis, así como su relación con otras variables y sus
implicaciones, se realiza más adelante.
Para comprender el atraso o estancamiento económico de los países, es importante
analizar por qué algunas sociedades están organizadas eficientemente y otras no. Para
algunos, las instituciones y los regímenes políticos de gobierno tienen un rol
fundamental en este proceso de organización social eficiente.
En el caso de Japón cuyo volumen de deuda es astronómico: alrededor de 238% del
Producto Interior Bruto, cifras inalcanzables para su más inmediato perseguidor (Grecia,
con 182%, un caso familiar para los europeos). ¿Por qué? La historia del
endeudamiento japonés se remonta a principios de los años noventa, cuando el sector
financiero del país explota y da paso a la década perdida.
El top ten lo completan países de lo más variopintos. Países subdesarrollados
sumergidos en conflictos civiles eternos (el Congo, Sudán, Eritrea); islas de pequeño
tamaño y escaso rendimiento económico (Barbados, Cabo Verde); países europeos que
aún pagan las consecuencias de la crisis del euro y de décadas de pobre gestión
financiera (Portugal, Italia); e incluso uno de los micro países más boyantes del planeta
(Singapur).
En casi todos los casos la deuda explica sólo parcialmente cómo de próspero (o de bien
gestionado es un país). En el otro extremo de la balanza, no obstante, se encuentran
naciones tan calamitosas en su rendimiento económico (Afganistán, con tan sólo un 7%
de deuda; o Bostwana, con un 14%), como boyantes o muy ricas (Estonia con un 9%;
Arabia Saudí con otro 17%; o Luxemburgo con un 23%).
Es un mundo impulsado por la deuda, pero uno en el que cada volumen de deuda sólo
es dramático (o muy positivo) con relación a las condiciones particulares de cada estado
(y el tiempo en el que la bomba de relojería crediticia tarde en activarse). España, por
cierto, ocupa la parte con un 95%. México la media, con un 49%.
CONCLUSIONES
El ensayo concluye como analizamos en que tan grande son las deudas de los países
del mundo, las cifras estadísticas confirman el aumento permanente y significativo de la
deuda en todos los países considerados, entre ellos México. La deuda ralentiza el
crecimiento y éste, a su vez, no genera los ingresos necesarios para saldar o reducir el
peso de la deuda. Esta situación crea un círculo vicioso de aumento de la deuda y lento
crecimiento que tiende a perpetuarse. Así, sólo se crece para dar servicio a la deuda.
Los países severamente endeudados tienen una organización social deficiente debido a
que sus élites políticas y económicas siempre, en lo fundamental, han tomado
decisiones para mantenerse en el poder y enriquecerse. Su objetivo primordial nunca
ha sido la creación de instituciones para alcanzar la eficiencia económica y la justa
distribución del producto. Las instituciones políticas, en la mayoría de los países
endeudados, facilitan la concentración del poder en manos de una élite reducida y,
prácticamente, no establecen límites a su ejercicio. Con estas instituciones políticas
quienes ejercen el poder tienen la capacidad de establecer instituciones económicas
para enriquecerse y aumentar su poder a costa de la sociedad.
En consecuencia, no hay una solución económica ni financiera definitiva al problema de
la deuda pública. No hay una solución de este tipo porque el crecimiento económico no
ha sido una respuesta efectiva al problema de la deuda y porque las reestructuraciones
y otras medidas de alivio financiero no han solucionado el problema de la deuda, sino
que, al contrario, han contribuido a su agravamiento. La deuda se ha convertido en un
problema político que como tal exige acciones políticas para enfrentarlo. Este tipo de
solución podría romper el círculo vicioso de crecimiento de la deuda y de lento
crecimiento económico; una respuesta social que tuviera como objetivo la reforma de
las instituciones políticas para poder crear instituciones económico-financieras
abocadas al problema de la deuda.