Tesis Maestría Juliana Piña
Tesis Maestría Juliana Piña
Por:
Directora:
Bogotá, Colombia
2022
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Tabla de contenido
Resumen ................................................................................................................................ 3
Introducción .......................................................................................................................... 4
Los Acuerdos de Paz del 2016 y la tensión entre diferentes nociones de paz .................. 18
Conclusiones ....................................................................................................................... 64
Bibliografía ......................................................................................................................... 71
Anexos ................................................................................................................................. 81
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Resumen
Para las iniciativas de construcción de paz liberal, el desarrollo y la democracia liberal son
una precondición para la paz. Estas iniciativas han recibido varias críticas porque priorizan
las metas internacionales sin tener en cuenta el contexto de cada país y/o comunidad. El Paro
Cívico de Buenaventura que tuvo lugar en el 2017 evidencia que la población tiene una
postura crítica frente al discurso hegemónico del desarrollo porque ha provocado violencia y
despojo en su territorio. Asimismo, evidencia que existen formas de participación política
donde la toma de decisiones se da desde abajo y de manera conjunta. Finalmente, evidencia
que la protesta y los caminos políticos que abre son una forma de construcción de paz local.
El objetivo de esta investigación es indagar por las formas de re-existencia y participación
política que se dieron durante el PCB para hacer visible las concepciones alternativas a la
paz liberal, la economía del desarrollo y la forma de hacer política de arriba hacia abajo. Este
trabajo concluye que no son las políticas orientadas al desarrollo y a la democracia liberal las
que traen paz al territorio, sino que es la comunidad misma la que establece lo que necesita
para vivir en paz. Las teorías feministas del sur y las teorías del posdesarrollo nos permiten
entender el significado que estas comunidades dan a la paz. Al mismo tiempo, las prácticas
y teorizaciones del Paro cívico, permiten complejizar una de las premisas centrales de
algunos de los feminismos del sur, a saber, la idea de que la transformación y la lucha debe
darse en marcos diferentes a los estatales.
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Introducción
Las iniciativas de construcción de paz desde el final de la Guerra Fría han estado ligadas al
desarrollo económico y a la construcción de Estado democrático, aspectos claves de lo que
se conoce como “paz liberal” (Richmond 2010; Leonardsson y Rudd 2015). En los últimos
años, desde las teorías del desarrollo, las teorías feministas y los estudios globales de paz,
estas iniciativas han sido fuertemente criticadas por responder a estándares internacionales
que no suelen tener en cuenta el contexto de cada país y/o comunidad (R. L. Segato 2015;
Machado et al. 2014; Escobar 2007; Serje 2010). Las críticas cuestionan el hecho de que la
paz liberal se fundamenta en un modelo que considera que el desarrollo y la democracia son
los únicos caminos para la paz. Asimismo, esta promueve políticas de gobernanza que
magnifican la coerción del Estado e intervenciones que buscan civilizar a todo territorio y
comunidad que no cumpla con las precondiciones que, se cree, son fundamentales para la
paz (Sharp 2012). Las teorías feministas del Sur y del postdesarrollo ofrecen marcos teóricos
como el etnodesarrollo y la política en clave femenina que permiten analizar alternativas a la
política de arriba hacia abajo y a la idea de la economía como crecimiento para alcanzar la
paz en el territorio.
El movimiento Paro Cívico de Buenaventura para vivir con dignidad y en paz en el
territorio (en adelante “PCB”) es un proceso organizativo que, por medio de prácticas
comunitarias, constituye una iniciativa de construcción de paz local distinta a la desarrollista
y centrada en lo electoral. La apuesta por la paz de los participantes del movimiento, en
contraposición a la del Estado colombiano, contempla alternativas al desarrollo, a la paz
liberal y a la forma de hacer política de arriba hacia abajo. Asimismo, la noción de desarrollo
de estas comunidades diverge de la concepción hegemónica, pues incluye elementos como
la espiritualidad, la autonomía, la protección del territorio, la vida digna y una vida deseable
para la naturaleza, al tiempo que se aleja de la relación entre economía, crecimiento y
bienestar.
Adicionalmente, las formas de organización que se evidencian durante la planeación
y materialización del movimiento responden a prácticas comunitarias que persiguen la
reivindicación de la vida, que son colectivas y que construyen y diseñan lo que quieren para
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Buenaventura, haciendo énfasis en la emancipación y la reivindicación para vivir en paz. Por
lo tanto, el feminismo comunitario, y el concepto de política en clave femenina aportan un
marco teórico para entender formas de construcción de paz que parten de las propuestas
diseñadas por la gente desde los territorios, en lugar de partir del diseño propuesto desde los
centros de poder estatales. Uno de los elementos que comparte con estas teorías, es la lucha
constante por evitar la delegación de poder y la captura del poder decisión en pocas manos.
Y, sin embargo, lo que hace del Paro Cívico un caso tan interesante, es que no puede
subsumirse fácilmente dentro de las concepciones feministas de la política. En efecto, en
contra del anti-estatismo existente en algunas feministas del Sur, este movimiento realiza
reivindicaciones de cara al Estado, afirma la importancia de ocupar lugares dentro del aparato
estatal y de intervenir en los diseños regionales.
En este sentido, esta investigación se pregunta acerca de cuáles son los límites de la
noción de paz como la ha concebido el Estado y de los medios que ha utilizado para
alcanzarla. Pero también cuáles son los límites de las teorías que, adoptando una perspectiva
crítica, han logrado valorizar las prácticas de construcción de paz territorial y economías
alternativas, pero sin tematizar lo suficiente las luchas que estos mismos movimientos han
llevado a cabo por participar en los lugares estatales de poder. Para responder a estos
interrogantes, este trabajo pretende indagar por las formas de re-existencia y participación
política que se dieron durante el PCB para, de esta forma, hacer visible la existencia de
concepciones alternativas a la paz liberal, la economía del desarrollo y la forma de hacer
política de arriba hacia abajo en ámbitos en donde los movimientos sociales mantienen una
relación singular con el aparato estatal. Esto implica tres acciones concretas: (1) Ahondar en
los significados que los participantes del PCB le dan a la paz; (2) analizar las prácticas
comunitarias y las distintas formas de participación política que llevaron y llevan a cabo los
involucrados en el movimiento a la luz del concepto de construcción de paz local; e (3)
identificar las demandas que se hicieron entre el 2014 y el 2017 y las propuestas que llevan
a cabo los participantes del movimiento en la actualidad para analizar en qué medida
constituyen una alternativa a la economía del desarrollo y a la política de arriba hacia abajo.
Esta investigación es relevante para el campo de la construcción de paz, pues, a pesar
de que existen estudios sobre el PCB como mecanismo de protesta social y de resistencia y
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sobre la relación entre los acuerdos del PCB con el gobierno y los acuerdos de paz de La
Habana (Jaramillo Marín, Parrado Pardo, y Mosquera Camacho 2020; Valencia y Sinisterra-
Ossa 2019; Severiche Henao 2019), el movimiento Paro Cívico de Buenaventura no ha sido
analizado previamente como un proceso construcción de paz local. Esta investigación
contribuye a visibilizar las prácticas comunitarias del movimiento durante la planeación y
materialización del PCB y a presentarlas como una alternativa a iniciativas de construcción
de paz liberal. Adicionalmente, es relevante porque se pretende mostrar la interrelación de
tres ejes temáticos: las teorías del desarrollo, los estudios de paz y las teorías feministas para
así hacer un aporte teórico a la literatura a partir del caso de Buenaventura. Finalmente, esta
investigación es relevante porque los participantes del movimiento anhelan comunicar y
visibilizar sus vivencias y sentires. En ese sentido, contribuye al reposicionamiento histórico-
político del pueblo bonaverense como auténtico agente político y no sólo como víctima de la
violencia a través del reconocimiento social de los aportes de estas comunidades a la
consecución de la paz en Colombia.
Para realizar este trabajo utilicé una metodología mixta. Tomé herramientas de varias
metodologías como lo son la Investigación Acción Participante, la etnografía y la
sistematización de experiencias. Sin embargo, no utilicé ninguna como un manual que dicta
el paso a paso para realizar una investigación. Un trabajo de grado que está comprometido
con la construcción de paz tiene que estar a su vez comprometido con las necesidades de las
personas en vez de imponer metodologías que vienen ya dadas desde la ciencia. En este caso,
se trata de usar el método como una herramienta para dar respuesta a una pregunta que surge
en un lugar determinado y de poner la ciencia al servicio de la comunidad, reconociendo
siempre que son agentes de conocimiento. A pesar de las limitaciones y contradicciones, esa
fue la finalidad de este trabajo.
La mayoría de literatura que se pregunta por estos temas realiza revisiones
sistemáticas de literatura o análisis de casos específicos en los que se utilizan métodos de
recolección de datos cualitativos como entrevistas y/o grupos focales. En estas metodologías,
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se corre el riesgo de hacer interpretaciones de los testimonios de las participantes basadas en
juicios o experiencias pasadas del investigador (Lankshear y Knobel 2000). Al tratarse de
víctimas del conflicto armado, es importante evitar el rol de experto que habla por las
víctimas y se apropia de su dolor, de sus saberes y de sus luchas (Madlingozi 2010). Por esta
razón, esta investigación retoma alguno de los elementos de lo que Segato (2015) describe
como una antropología por demanda. Específicamente, la idea de utilizar la caja de
herramientas que se tiene como investigadora para ponerla en servicio de aquellos que la
requieran. En vez de imponer una agenda de investigación, se debe prestar atención a las
demandas y necesidades de la comunidad para desarrollar el proyecto investigativo.
Por esta razón, la apuesta de este trabajo fue por involucrar a los participantes del
Paro Cívico desde el principio para que contribuyeran desde sus experiencias y saberes. La
investigación respondió a una invitación de una de las lideresas del PCB. En el 2021 esta
lideresa asistió como conferencista a uno de los cursos que tomé en la Universidad de los
Andes y fue allí donde nos invitó a contribuir a la sistematización del proceso para que la
sociedad colombiana conociera y se inspirara de la forma de hacer política del pueblo
bonaverense. En este sentido, fueron las voces mismas de los miembros del PCB las que
direccionaron el rumbo de este trabajo. Antes de llevar a cabo el diseño de la investigación
conversé con una participante del PCB, a la que le daré el nombre de Margarita para proteger
su identidad, para saber qué necesidades tenía el movimiento. Acordé con ella trabajar en
conjunto para lograr la sistematización de las prácticas que tuvieron lugar entre el 2014 y
2017 y las que se siguen llevando a cabo en la actualidad. Después de construir el documento,
el objetivo es devolver a la comunidad lo que se construyó gracias a ella. De este modo, se
espera evitar los peligros del “extractivismo activismo” que toma información de las
comunidades sin entregarles nada a cambio. Al realizar la sistematización de la memoria
política en conjunto con los participantes del Paro Cívico pretendo contribuir a la
construcción de un diálogo de saberes y a la potencialización de la agencia histórica, política
y epistemológica de los bonaverenses. Esta sistematización va a ser un insumo para que los
miembros del Comité del Paro Cívico puedan socializar con la comunidad de Buenaventura
los logros adquiridos y los retos para el futuro del movimiento. De este modo, busco
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responder a la pregunta de investigación y, simultáneamente, sistematizar la información
relacionada con el PCB del 2017 y sus prácticas actuales.
La decisión de darle prioridad a las voces de las personas con las que trabajé, en lugar
de seguir de manera rígida un método determinado, implicó aprender a trabajar con la
incertidumbre y a flexibilizar el plan de trabajo. En un principio, cuando diseñé este proyecto,
había optado por una metodología de investigación-acción participativa (IAP) con el objetivo
de romper el monopolio del saber y promover la producción colectiva del conocimiento
(Contreras 2002). En ese momento (noviembre del 2021) acordé con la lideresa que fue
conferencista en el curso que tomé en la Universidad, que trabajaría en la mesa de derechos
humanos del Comité del Paro Cívico (en adelante CPCB). El rol dentro de la mesa de trabajo
contribuiría como asistente de investigación, participando en las reuniones de trabajo,
tomando notas y llevando a cabo cualquier tarea que fuera asignada por los líderes en el
proceso. Por medio de este trabajo buscaba dos cosas: por un lado, entender las dinámicas
internas del movimiento y ver cómo se habían organizado para diseñar y exigir lo que desean
para Buenaventura. Por otro lado, sistematizar las memorias del PCB y las prácticas actuales
que llevan a cabo los miembros del CPCB. Desde la misma organización, buscaban un
investigador aliado que contribuyera con la sistematización. Al mencionarles mis planes para
hacer la tesis, fue idea de ellos que pudiera trabajar en la mesa de derechos humanos para
desde ahí sistematizar las prácticas y memorias y simultáneamente indagar por los
significados y dinámicas internas del movimiento.
Sin embargo, en febrero del 2022, la investigación tuvo que tomar otra dirección. Los
líderes del CPCB tuvieron que involucrarse de lleno en la formulación del PIEDB y en su
agenda ya no podían contemplar mi participación. Mi voluntad de cumplir con los
compromisos alcanzados y la necesidad de cumplir con los tiempos establecidos para
entregar mi trabajo de grado me llevaron a tomar la decisión de continuar por mi cuenta con
la sistematización. En una de mis visitas a Buenaventura conocí a Elizabeth Enríquez
Rodríguez, una participante del PCB que en aquel entonces se encontraba trabajando en la
alcaldía distrital. Le conté del compromiso que había adquirido anteriormente de enfocar mi
trabajo de grado en el PCB y de mi deseo de mantenerlo como una investigación colaborativa.
Ella me manifestó que desde hace tiempo quería escribir las memorias y que le encantaría
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que lo hiciéramos juntas. A partir de ese momento, se puso en contacto con varios
participantes del movimiento para que junto con ellos le diéramos rumbo a la sistematización.
Después de varias conversaciones, decidimos que la mejor manera de reconstruir lo sucedido
era entrevistar a los involucrados y revisar artículos de prensa e informes de organizaciones
gubernamentales. Elizabeth me orientó en todo momento, me puso en contacto con las
personas a entrevistar y me ayudó a conseguir varios documentos relevantes para la
investigación.
Para recolectar la información utilicé distintos métodos. Realicé diez entrevistas
semiestructuradas con personas que participaron en el PCB para indagar por su participación
en los diferentes momentos del movimiento (ver anexo 1). Las entrevistas se centraron en
sus perspectivas, opiniones y experiencias. Los criterios para elegir a los entrevistados fueron
los siguientes: (1) debían ser mayores de edad, (2) debían haber participado en el PCB, y (3)
debían querer dar su testimonio. No realicé ninguna entrevista sin obtener previamente
consentimiento informado de cada uno de los participantes. Contacté personas de distintas
asociaciones y gremios y busqué tener una perspectiva amplia con el fin de no incluir
únicamente las experiencias de los simpatizantes del movimiento. Adicionalmente, revisé
artículos de prensa local y nacional e informes institucionales. Varias reflexiones que
surgieron de mis visitas a Buenaventura, así como las distintas interacciones que tuve con los
ciudadanos quedaron plasmadas en un diario de campo que también fue utilizado como
fuente de información. Finalmente, en redes sociales encontré elementos valiosos para la
sistematización, debido a la frecuente interacción que se da entre los bonaverenses. Toda la
información recogida es confidencial y anónima para respetar la privacidad de los
participantes. Almacené los audios de las entrevistas con información des identificada, a lo
largo del texto se encontrarán seudónimos en vez de nombres propios.
Una vez recolectada la información, transcribí las notas del diario de campo y las entrevistas.
Relacioné los hallazgos con las etapas y momentos significativos del PCB y profundicé en los
interrogantes que fueron surgiendo de las experiencias narradas para así poder entender las razones
por las cuales se llevaron y se llevan a cabo las prácticas del proceso organizativo. De estas relaciones
establecidas, fueron surgiendo diversas categorías que dan constancia de la complejidad de las
prácticas realizadas y de las influencias, condicionamientos y determinaciones que hacen parte de esta
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experiencia. Socialicé los resultados de la investigación con algunos entrevistados para
fomentar su participación en el escrito y para evitar la interpretación errónea de la
información. En conjunto, tomamos la decisión de presentar los hallazgos en términos de
causas, desarrollo del PCB y sus consecuencias.
Cabe resaltar que la decisión de analizar lo sucedido a partir de las teorías del
desarrollo, las teorías feministas y las teorías de paz fue tomada por mí. Durante mi formación
en la maestría adquirí una posición política con respecto a lo problemático que es tomar
decisiones homogéneas que no tengan en cuenta el contexto particular de cada población.
Asimismo, adquirí una postura crítica frente al modelo de desarrollo y aprendí que hay
nuevas formas de existir y habitar en el mundo. El feminismo es algo que me atraviesa por
completo, en mi vida cotidiana, en mis relaciones sociales y, por supuesto, en mis posturas
políticas y en mi quehacer académico. Además, considero que los feminismos nos ayudan a
pensar y a teorizar muchas prácticas que son relevantes para la construcción de paz. Por esta
razón, decidí vincular en esta investigación los postulados de teóricos que admiro y que
contribuyeron a direccionar mi postura política. El trabajo colaborativo también se deriva de
esta postura, los feminismos me enseñaron el valor de lo comunitario y el posdesarrollo me
enseñó a valorar los saberes locales y ancestrales. Al conocer el proceso del PCB vi en la
práctica y en un teorizar vivo la efectuación de estas teorías, pues es un movimiento
comunitario que se opone al modelo de desarrollo y a la colonialidad, en donde se toman
decisiones colectivas mediante el cual se busca reivindicar la vida y la ancestralidad. En este
sentido, debo reconocer que mi intención fue desde el principio vincular a los participantes
del PCB en el diseño y desarrollo de la investigación, pero hay una postura propia que se ve
evidenciada también en este escrito.
La estructura
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violencia que se han presentado en Buenaventura, las promesas incumplidas del desarrollo y
su relación con la violencia y la pobreza en el distrito. También hago un análisis de las
tensiones que existen entre la visión de paz del Estado y la visión de paz de la comunidad
bonaverense. Al final de esta primera parte, argumento que todo lo sucedido alrededor del
PCB corresponde a una iniciativa de construcción de paz local porque es en gran parte
autogestionado y comunitario, pero también porque abre caminos políticos específicos para
la población.
La segunda parte denominada “El Paro Cívico de Buenaventura” recoge las
experiencias, anhelos y sentires de la población alrededor del movimiento, desde su
planeación, hasta su materialización. Es una sección que traza una línea del tiempo entre el
momento en el que inició la planeación del PCB en el 2014 hasta que se suspendió el 6 de
junio del 2017 a partir de los testimonios de los participantes y espectadores del proceso y de
lo relatado por varios artículos de prensa. De igual modo, esta parte hace referencia al rol
específico que tuvieron las mujeres y la Iglesia en todo el proceso. En esta parte presento un
análisis de los procesos de construcción de tejido comunitario, señalo las estrategias de
organización y de gestación colectiva de la comunidad, y describo los distintos actores
políticos que participaron en estos procesos.
La tercera parte, llamada “Hacia nuevos horizontes políticos”, exhibe los caminos
políticos que se abrieron gracias al impacto que tuvo el PCB. Esta sección visibiliza la manera
como las demandas de la población que motivaron la movilización lograron materializarse
en un plan de desarrollo que está alineado con las propuestas de algunos teóricos del
posdesarrollo. Adicionalmente, en esta parte se narra el proceso que llevó a que uno de los
líderes del PCB fuera electo como alcalde de Buenaventura y se utilizan los postulados de
algunas pensadoras feministas para argumentar que la forma de hacer política que ha
caracterizado al movimiento no se limita a lo electoral. Se plantea entonces el interrogante
de si estas prácticas corresponden a una forma de hacer política en femenino teniendo en
cuenta que se gestan desde abajo. Al mismo tiempo, se cuestiona la idea propuesta por
algunos feminismos según la cual una política en femenino es antiestatal, pues el PCB se
desarrolló desde sus inicios en relación con el Estado, aunque buscando su transformación.
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Esta sección resalta la heterogeneidad de perspectivas, creencias e intereses que hay en la
comunidad y finaliza presentando los retos que tiene el movimiento de cara al futuro.
Este trabajo de grado está escrito a manera de narración, especialmente la segunda
parte. Esto no quiere decir que sea simplemente una descripción de lo sucedido. Narrar toda
la cronología del PCB a manera de una historia en donde intervienen muchas voces y actores
es una forma de incluir la emoción y las vivencias de las personas y de conectar con los
lectores desde una razón emotiva. El estilo y la manera de contar historias y presentar
investigaciones también es fundamental para la construcción de paz. Las experiencias de
cada ser humano y cada pueblo no son el simple producto de una investigación académica,
son el reflejo de que cada uno de nosotros habita el mundo de manera distinta y cada historia
merece ser escuchada y reconocida. La forma de escritura también pretende contribuir al
trabajo de sensibilización de la academia y de la sociedad en general porque la construcción
de paz también empieza desde las prácticas cotidianas.
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PARTE I
Buenaventura, un puerto sin comunidad
Con la Constitución de 1991 surgieron dos proyectos políticos y económicos distintos que
hasta el día de hoy generan tensiones sociales en Buenaventura. El primero fue la Ley 1 de
1991 que autorizó la constitución de sociedades portuarias y la concesión que les permite
ocupar las playas, los terrenos de bajamar y las zonas accesorias para la construcción y
operación de un puerto (República de Colombia 1991). Esto derivó en una política económica
que en Buenaventura ha ocasionado que la mayoría de las ganancias de la operación portuaria
sean apropiadas por actores privados que no habitan en la región y que solo el 17% sean
destinadas al sector público (Valencia y Sinisterra-Ossa 2019). Por otro lado, la Constitución
de 1991 reconoce la propiedad colectiva de la tierra de las comunidades afrocolombianas por
medio de la Ley 70 de 1993 (República de Colombia 1991). Estos procesos entran en
confrontación ya que los proyectos locales de las comunidades afrodescendientes no están
articulados con las políticas económicas que derivan de la expansión del puerto (Valencia y
Sinisterra-Ossa 2019).
El proyecto de expansión ha excluido política, económica, social y culturalmente a la
población afrodescendiente. La privatización del puerto implicó desterritorialización de las
comunidades y generó una dinámica de terror y masacres1 (Centro Nacional de Memoria
Histórica 2015; Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad 2022b). A pesar de que la
Sociedad Portuaria de Buenaventura moviliza el 42% de las mercancías colombianas (Ruiz
Rico 2020), 82% de la población bonaverense vive en condiciones de pobreza extrema y la
violencia persiste (Sinisterra Núñez 2020). De igual forma, entre 1984 y 2016 hubo 210.824
víctimas de desplazamiento forzado (David et al. 2019) a causa no solo de la violencia, sino
también de la expansión portuaria, pues la mayoría de desplazados habitaban los barrios de
baja mar donde se construyó la infraestructura portuaria (Martinez 2017; Centro Nacional de
Memoria Histórica 2013b). Durante más de 20 años la comunidad ganó los terrenos al mar
de forma artesanal para poder subsistir y ahora estos espacios han sido apropiados para la
1
Entrevista a Carmela, realizada en abril del 2022
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expansión portuaria en algo que la Asociación de Terrenos Ganados al Mar considera una
violación sistemática al derecho de esas comunidades a su territorio (Martinez 2017).
En este sentido, la población de Buenaventura considera que el modelo de desarrollo
le funciona al gobierno, pero no a la comunidad, e incluso se consideran víctimas de este
modelo de desarrollo2. Un ejemplo claro de eso es que en el puerto hay agua de manera
permanente, pero la comunidad no tiene acceso a la misma. En efecto, el acueducto de la
ciudad cubre solo al 76% de las viviendas de la zona urbana (Buenaventura Como Vamos,
2020; Consejo Nacional de Política Económica y Social-Conpes, 2018) y provee el servicio
del agua solo seis horas cada 48 o 72 horas (Fernández 2022).
El Estado Colombiano ha implementado, a través del Departamento Nacional de
Planeación (DNP), un programa de desarrollo económico para Buenaventura denominado
Nuevas Ciudades. Este programa busca transformar territorios y generar nuevos entornos que
faciliten la inversión en el país (Departamento Nacional de Planeación 2016) e instalar una
gran zona de actividades económicas relacionadas con el comercio internacional para
fortalecer las Sociedad Portuaria de Buenaventura (Salgar 2017; Valencia, Silva Chica, y
Moreno Moreno 2016). Asimismo, la Alianza del Pacífico y el tratado de libre comercio que
se firmó con Estados Unidos han dirigido las acciones del Estado al desarrollo económico de
Buenaventura, buscando con esto, el desarrollo de Colombia. De cara a estas iniciativas, la
población reclama que se diseñó un plan de desarrollo económico en el que no se les preguntó
lo que querían (Martínez, 2017).
La operación portuaria hace parte de un proyecto político nacional e internacional que
inevitablemente ha traído consecuencias en lo local, este proyecto es el del desarrollo. Es por
ello que, para entender a profundidad las problemáticas existentes en Buenaventura, es
necesario hacer referencia brevemente a la historia y evolución de las políticas del desarrollo.
Arturo Escobar (2007) indica que el desarrollo es un discurso que surge históricamente con
la política desplegada en 1950 desde Estados Unidos, cuya premisa fundamental es que solo
mediante el crecimiento económico podrá alcanzarse el progreso cultural, político y social.
Para este discurso, la inversión de capital y los factores que la componen como la tecnología,
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Entrevista a Carmela, realizada en abril del 2022
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los recursos, la industrialización y la política fiscal son lo más importante para lograr
crecimiento económico y, con ello, alcanzar el desarrollo. También es necesario fomentar la
educación y crear organizaciones internacionales, ya que son estas las que van a asegurar que
se supere el “atraso” (Escobar 2007). De igual forma, el discurso se compone de una
epistemología en la que se asume que el experto profesional es la única persona calificada
para definir las estrategias necesarias para superar la pobreza y alcanzar el deseado
desarrollo, dejando de lado los saberes tradicionales locales, los cuales son calificados como
arcaicos (Escobar 2007).
Los estudios críticos del desarrollo han mostrado que, a pesar de que el desarrollo
podría haber estado dirigido a garantizar las condiciones materiales de las personas,
históricamente terminó siendo un instrumento de poder y control en términos de clase,
género, raza y nacionalidad (Escobar 2007; Shiva 1988; Mudimbe 1988).
Desafortunadamente, esta constatación es válida para el caso de Buenaventura, un lugar en
donde no sólo no se han cumplido las promesas de este proyecto político-económico, sino
que su implementación ha estado relacionada con el conflicto armado y la generación de
lógicas específicas de violencia. En Buenaventura, los esfuerzos del Estado por asegurar el
buen funcionamiento y la expansión del Puerto han provocado que la población viva
empobrecida, pero también que tanto los paramilitares como las guerrillas hagan presencia y
se disputen el control territorial mediante actos de violencia. Álzate (2019) resalta que el
periodo de mayor violencia en Buenaventura coincide con el periodo en el que se han
implementado más políticas para el desarrollo, como la privatización y modernización del
puerto. Adicionalmente, se implementaron mega proyectos y llegaron empresas
multinacionales al territorio que han sido acusadas de instrumentalizar la violencia con el fin
de adquirir control sobre la tierra para desarrollar sus proyectos (Álzate, 2019). La relación
entre la política estatal, actores privados empresariales y actores armados ilegales es tan
estrecha que una activista del PCB adoptó el término “paramilitarismo empresarial” para
hacer referencia a que no solo el puerto ejerce violencia, sino que todas las empresas que
necesitan tierras para sus mega proyectos generan violencia y terror por medio de una alianza
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con los paramilitares3. Esto también se evidencia en el informe final de la Comisión de la
Verdad, que establece que los paramilitares ingresaron a Buenaventura con el apoyo de
grandes y medianos empresarios locales que los respaldaron económicamente para proteger
sus negocios y sus intereses de los ataques de la guerrilla, pero también de las comunidades
que se oponían a sus megaproyectos (Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad 2022b)
En este sentido, Arturo Escobar manifiesta que al Pacífico lo está acabando el exceso
de desarrollo, pues afirma que tanto el Estado, como los empresarios y los actores armados
tienen el mismo proyecto, “apropiarse de los territorios para dar una configuración
radicalmente nueva a la región del Pacífico, que se ajuste al proyecto de modernidad
capitalista consistente en extraer y explotar los recursos naturales” (Escobar 2004, 61). Por
medio de la operación portuaria, se está sometiendo a la población de Buenaventura a
acomodarse al proyecto de modernidad capitalista (Escobar 2010). Para entender esta
relación entre la privatización y expansión del Puerto, la implementación de las políticas del
desarrollo y el conflicto armado en Buenaventura, es útil hacer referencia a la manera como
se ha ejercido la violencia en este territorio y las respuestas que se han dado por parte del
gobierno.
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Entrevista a Estefanía, realizada en marzo del 2022
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2015). A pesar del proceso de desmovilización de las FARC y de la firma de los acuerdos de
paz, la violencia sigue aumentando desde el 2016. Esto se debe a la presencia de nuevos
actores armados como las disidencias de las FARC, las bandas criminales y el ELN que
actualmente se encargan de las economías ilegales y también a la ubicación estratégica del
puerto de Buenaventura que juega un papel importante en el control de las rutas del
narcotráfico (Valencia, Silva Chica, y Moreno Moreno 2016; Valencia y Sinisterra-Ossa
2019).
Los actores armados presentes en el distrito crean un ambiente de terror que les
permite ejercer autoridad sobre los pobladores y obtener el control del territorio. Sus acciones
incluyen amenazas individuales y colectivas, homicidios, restricciones a la movilidad de la
población, ataques con artefactos explosivos, desapariciones y desplazamientos forzados y
reclutamiento forzado a niños y jóvenes. También se presentan masacres, descuartizamientos
y torturas en casas de pique acompañadas del uso de fosas comunes para enterrar los cuerpos
desmembrados. Los actores armados además generan fronteras invisibles para limitar la
circulación de los habitantes en varios sectores de la ciudad, lo que rompe las relaciones entre
vecinos y familiares e impide que las fuerzas del Estado intervengan (Acosta-Oidor y Ortiz-
Piedrahita 2021; Centro Nacional de Memoria Histórica 2013a).
Por otro lado, la lucha armada por el control del puerto tiene consecuencias directas
sobre los cuerpos feminizados (Alcaldía Distrital de Buenaventura y Programa Integral
Contra Violencias de Género 2011; R. Segato 2016). Entre el 2008 y el 2014 fueron
asesinadas 91 mujeres en Buenaventura (CODHES 2021). Estos crímenes no se reducen
simplemente a temas pasionales, pues los actores del conflicto en medio de su lucha por el
control del territorio reproducen patrones de violencia contra la mujer para castigar y
aleccionar a sus rivales. En muchas ocasiones, los homicidios son precedidos por ataques
sexuales que se emplean como método de tortura (Defensoría del pueblo 2011). Esta
situación es fruto de las políticas neoliberales del desarrollo que transforman las políticas de
la guerra. De esta forma, la violencia de género se ha convertido en una estrategia bélica en
la que se toma el cuerpo de las mujeres como un territorio que debe ser conquistado (R.
Segato 2016).
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Asimismo, el desplazamiento forzado también ha afectado de manera diferenciada a
las mujeres, especialmente a las mujeres afrodescendientes, quienes deben soportar la carga
de apartarse de sus redes de apoyo y sufrir desarraigo territorial para pasar a vivir en
condiciones indignas y ser cabezas de hogar. Adicionalmente, la condición de puerto que
tiene la ciudad y la situación de pobreza de la población propicia la trata de personas en dos
modalidades: la prostitución o explotación sexual a los cuerpos feminizados y el
reclutamiento forzado para servicios sexuales (Defensoría del pueblo 2011; Alcaldía Distrital
de Buenaventura y Programa Integral Contra Violencias de Género 2011).
Los Acuerdos de Paz del 2016 y la tensión entre diferentes nociones de paz
Como respuesta al conflicto armado que no solo aquejaba a Buenaventura, sino a todo
Colombia, el 4 de septiembre del 2012 el gobierno de Juan Manuel Santos inició las
negociaciones de paz entre el gobierno y la guerrilla de las FARC. Después de cuatro años,
llegaron a un acuerdo preliminar que debía ser refrendado con un plebiscito. El 2 de octubre
del 2016 se sometió a votación el plebiscito en el que la mayoría de los votantes (50.2%) dio
a conocer que no estaba de acuerdo con la negociación inicial. Por lo tanto, el gobierno tuvo
que renegociar para incorporar las peticiones de los opositores y el 24 de noviembre del 2016
se firmó el acuerdo final con las FARC. Desde ese año hasta el día de hoy, los acuerdos están
en etapa de implementación.
Los pueblos étnicos fueron el tercer actor de las negociaciones que inicialmente se
daban entre el gobierno y las FARC. Varios representantes de los pueblos indígenas y
afrocolombianos conformaron la Comisión Étnica para la Defensa de los Derechos
Territoriales y propusieron un capítulo étnico para la redacción del Acuerdo de paz. El
objetivo era que las dos partes que participaban inicialmente en la negociación reconocieran
que ambos habían sido actores de una guerra que victimizó a los pueblos étnicos que han sido
sometidos históricamente a situaciones de injusticia como consecuencia del colonialismo, la
esclavización y el despojo de sus territorios. Adicionalmente, buscaban el reconocimiento de
su labor como constructores de una paz sostenible y duradera y de la contribución que han
tenido al desarrollo económico y social del país. Sus propuestas quedaron materializadas en
18
el punto 6 del acuerdo final y desde el 2016 también se encuentran en etapa de
implementación (Vega Luquez 2019). Buenaventura es uno de los territorios priorizados para
la implementación del Acuerdo de Paz debido a su contexto de violencia y de pobreza, pero
también debido a su condición étnica. Sin embargo, al día de hoy no se evidencian avances
considerables en la implementación. Este distrito es uno de los más vulnerables en lo que
concierne a la implementación de los acuerdos debido a que en él confluyen dos visiones
políticas y económicas distintas, una concepción liberal de la paz expresada en el Estado
(Parrado Pardo 2017) y una concepción defendida por las comunidades que habitan el
territorio.
La concepción liberal de la paz considera que el desarrollo económico, la democracia
y el fortalecimiento de las instituciones estatales, son precondiciones para la paz y deben
estar diseñadas por expertos. Los orígenes históricos de esta visión se encuentran en el
acuerdo implícito realizado entre actores internacionales para resolver conflictos después de
la Guerra Fría. Muchos de estos conflictos ocurrían en Estados que eran considerados frágiles
o fallidos, dando lugar a un proceso diseñado de arriba hacia abajo en el que los actores
internacionales debían guiar o controlar a los Estados y a la sociedad para construir regímenes
liberales e implementar reformas asociadas a los marcos teóricos del libre mercado, la
democracia y el Estado de derecho. De igual forma, alcanzar una paz estable y duradera se
convirtió en un objetivo de gobernanza global que requiere de varias formas de intervención
como operaciones de paz de las Naciones Unidas, mediación, negociación y reformas
orientadas a cumplir los estándares internacionales de paz como la democratización, el
desarrollo y los derechos humanos (Richmond 2010).
La crítica principal que se le hace a la construcción de paz liberal es que está basada
en un modelo que concibe las economías de mercado y la democracia liberal occidental como
los únicos caminos para la paz. El proyecto ha sido criticado por ser una imposición del
sistema internacional que ha sido implementado de arriba hacia abajo y que ha estado
centrado en las instituciones del Estado. Esto implica que a los más afectados por el conflicto
no se les escuche y no se les reconozca su agencia. Asimismo, provoca que el diseño e
implementación de políticas orientadas a la construcción de paz esté basado en las
19
aproximaciones occidentales que no tienen en cuenta las tradiciones locales, ni sus
necesidades (Sharp 2012).
Por otro lado, la visión territorial de la paz defendida por las comunidades propone
una alternativa frente a la idea de desarrollo económico como pilar para la paz ya que le
apuesta a la reivindicación de las distintas formas de vida, incluyendo la de otros seres vivos,
para lograr la paz en el territorio (Parrado Pardo 2017). La diferencia radica en que las
comunidades consideran que a pesar de que las condiciones materiales son necesarias para
la obtención de la paz, el pilar no debe ser la economía del crecimiento y deben ser integrados
otros elementos como la espiritualidad, la autonomía, la protección del territorio, la vida
digna y una vida deseable para la naturaleza.
En el marco de los Acuerdos de Paz, el Alto Comisionado Para la Paz, Sergio
Jaramillo, propone el concepto de paz territorial pues considera que es crucial dialogar con
las comunidades para que la paz se construya teniendo en cuenta las necesidades particulares
de los distintos territorios (García Cardona 2016). No obstante, independientemente de las
cosmovisiones de las comunidades y de las propuestas que estas puedan tener para organizar
la vida social, existen algunas premisas que para el Estado no son negociables, como el
modelo de desarrollo (Bonilla Valencia 2021). Esto se evidencia en el hecho de que uno de
los objetivos de los Acuerdos de Paz era lograr el desarrollo económico (Oficina del Alto
Comisionado Para la Paz -OAP 2016). Por ejemplo, Juan Carlos Echeverry, el entonces
gerente de Ecopetrol, mencionó en un foro de la Contraloría que:
con la paz esperaríamos tener la posibilidad de entrar a Caquetá mucho más fuerte, a
Putumayo, a Catatumbo, sitios donde antes era difícil acceder. La paz nos debe permitir no
solamente a Ecopetrol, sino a todas las petroleras del país, generando [sic] desarrollo en las
regiones, sacar más petróleo (El Espectador, 2016).
Adicionalmente, varias organizaciones temían que, al firmarse los acuerdos y al salir las
FARC del territorio, entraran las corporaciones, otros grupos armados y entrara con más
fuerza el desarrollo (Salgar 2017). Las consecuencias de las políticas implementadas para
alcanzar el desarrollo en Colombia no han sido del todo positivas para la paz. Ahumada
20
(2019) resalta que las reformas neoliberales han tenido un efecto perverso en la
intensificación del conflicto. Tanto los paramilitares como la guerrilla se han beneficiado del
latifundio ganadero, de la agroindustria, de la minería y de los megaproyectos. En este
sentido, Bonilla (2021) sugiere que la propuesta del Alto Comisionado de paz territorial no
buscaba integrar los anhelos y saberes de las comunidades en la construcción de paz, sino
convencerlas de que las políticas de desarrollo extractivistas y la inserción de las economías
locales en el mercado global es el mejor camino la paz.
La tensión constante que hay entre la visión de paz del Estado y la visión de paz de
las comunidades locales se debe a que ambas partes conciben el territorio de maneras
distintas. Para el Estado, el territorio es un espacio físico en donde se asienta la población y
dentro del cual se ejerce el poder del Estado a través de estrategias de dominación. Cuando
hablan de paz territorial, su objetivo es llevar sus instituciones y dinámicas capitalistas a
todos los lugares donde antes había conflicto para así garantizar el control sobre la tierra, el
espacio y la población (Consejo de Estado 2002; Stienen 2020). En contraposición, las
comunidades entienden el territorio como una experiencia localizada en la que se
materializan prácticas culturales, materiales y simbólicas que son comunes a aquellos que
comparten un lugar (Escobar 2014; Porto-Gonçalves 2008). De esta forma, asocian la paz
territorial con el concepto de multi-territorialidad, que implica el reconocimiento de que hay
proyectos colectivos que buscan expandir relaciones no capitalistas de producción para
alcanzar una vida digna (Stienen 2020; Ruiz Serna 2017). Las comunidades han reclamado
su derecho como productores de conocimientos y han proclamado al Pacífico como un
“territorio región” de grupos étnicos que no entiende al territorio como un pedazo de tierra a
explotar para alcanzar el desarrollo regional sino como un espacio de vida, alegría y libertad
(Escobar 2005).
La participación étnica en los acuerdos de paz y el contexto del posacuerdo dejó
abierta la posibilidad de replantear el concepto de bienestar local y de darles autonomía a las
comunidades étnicas para definir sus planes de vida. (Salgar 2017; Parrado Pardo 2017). No
obstante, la economía del crecimiento sigue siendo la esencia de los acuerdos y es la que ha
liderado las acciones estatales del posacuerdo en Buenaventura sin importar lo que exigen
sus habitantes. Estas incluyen la ampliación del terminal portuario, el puerto de Aguadulce,
21
la zona franca CELPA, el Malecón Bahía de la Cruz y la terminal marítima Delta del Río
Dagua, obras de infraestructura que contribuyen a la construcción de complejos económicos,
hoteleros, turísticos y comerciales para las élites del Valle del Cauca mientras provocan el
despojo de las familias que habitan históricamente las zonas de bajamar (Parrado Pardo
2017). Dicho de otra manera, en Buenaventura confluyen dos visiones distintas de paz que
dificultan la construcción de paz territorial. Por un lado, está visión liberal del gobierno
nacional que insiste en el desarrollo económico como garantía para vivir mejor y por lo tanto
obtener la paz, y por otro lado está la de los liderazgos locales y las comunidades étnicas que
habitan en Buenaventura, que le apuestan a la emancipación, la autonomía y la reivindicación
para vivir en paz (Parrado Pardo 2017; Escobar 2010)
Lo relatado anteriormente demuestra que las políticas de paz del Estado colombiano
están ligadas al discurso que considera que la inversión de capital es lo más importante para
alcanzar el desarrollo y mejorar las condiciones de la población de Buenaventura. Sin
embargo, el discurso del desarrollo ha provocado que las políticas públicas asociadas con la
paz estén dirigidas a generar empleos, mayores ingresos y mayor riqueza sin importar los
costos medio ambientales, el despojo del territorio, la exclusión de actores y la destrucción
de las cosmovisiones de las comunidades (Escobar 2014; Consuegra 2010; Molano Bravo
2020). La historia reciente de Buenaventura muestra cómo las políticas del desarrollo pueden
influir en el empobrecimiento de las comunidades y en el crecimiento de la desigualdad, así
como en una de las causas de la violencia y el despojo en el territorio. De esta forma, al
analizar la situación de este municipio resulta relevante el aporte de los teóricos que proponen
pensar el desarrollo como causa de la violencia en vez de pensar en él como una precondición
para la paz (Serje 2010).
Las comunidades étnicas quieren vivir en mejores condiciones materiales, pero
también tiene una visión más integral de la vida y de la paz que contempla la coexistencia
con la naturaleza, el goce, lo comunitario y la espiritualidad (Salgar 2017). Lo sucedido en
el Paro Cívico de Buenaventura también es un reflejo de eso. Como veremos en los siguientes
capítulos de este trabajo, el PCB fue el mecanismo empleado por la población de
Buenaventura para alcanzar un acuerdo con el gobierno que les permita vivir con dignidad y
en paz en el territorio.
22
Una iniciativa de construcción de paz local
Tanto la planeación, como el desarrollo del PCB y lo que se obtuvo de él puede ser
considerado como una estrategia local de construcción de paz. En el 2017, los habitantes de
Buenaventura exigieron al Estado lo que consideran necesario para vivir en paz que, como
se evidenciará en este trabajo, va mucho más allá del desarrollo económico. En este sentido,
vale la pena hacer un barrido histórico por las teorías de paz que surgieron como respuesta a
las críticas del modelo de construcción de paz liberal y, asimismo, resulta relevante
conceptualizar lo que se entiende por lo local para evidenciar la singularidad de lo sucedido
en Buenaventura.
Como respuesta a las críticas en torno a la paz liberal, durante la década de los 2000
las acciones asociadas a la construcción de paz dieron un giro hacia lo local. Este giro es
conocido como “paz posliberal” y consistió en que la intervenciones e investigaciones
académicas dejaran de enfocarse en el cese al fuego y en aspectos de seguridad y empezaran
a preocuparse más por la construcción de capacidades para que la población local pudiera
apropiarse de la construcción de paz en su territorio. Los actores involucrados en este “giro
hacia lo local” resaltan la importancia de escuchar las voces locales para que la paz se dé de
abajo hacia arriba y no al contrario. No obstante, cuando se habla de este enfoque, hay que
preguntarse qué están entendiendo los académicos y los funcionarios públicos por lo “local”.
En efecto, el problema radica en que, en varias ocasiones, son las voces de las élites
territoriales las que son tenidas en cuenta y no las de las comunidades directamente afectadas
por el conflicto (Leonardsson y Rudd 2015).
De igual forma, las iniciativas que responden al enfoque posliberal se dan desde el
Estado creando instituciones de justicia transicional que buscan reparar a las víctimas y
visibilizar sus voces (Madlingozi 2010). Si las acciones para alcanzar la paz desde lo local
se implementan de arriba hacia abajo, se deja de lado la capacidad autónoma que tienen las
víctimas y las comunidades para construir y se corre el riesgo de categorizarlas como seres
sin agencia que deben ser rescatadas y asistidas. Además, se pierden toda una serie de saberes
que tienen sobre el territorio y la historia, las capacidades del lugar y de las poblaciones para
transformar las condiciones que dan origen al conflicto (Meister 2002). En este sentido, es
23
importante que las iniciativas de construcción de paz con enfoque local tengan en cuenta la
forma como las comunidades se han organizado históricamente para ser agentes de su propia
paz y que las distintas organizaciones que son gestoras de paz no se acerquen desde una
perspectiva salvadora y paternalista a las comunidades(Arriaza y Roht-Arriaza 2008). Para
efectos de esta investigación, se entienden las iniciativas de construcción de paz local como
procesos organizativos generados por comunidades que cuentan con una agenda orientada a
lograr la paz. Esta agenda implica acciones colectivas de resistencia a la violencia estructural,
el conflicto armado y el modelo neoliberal (Mahecha 2018).
Teniendo en cuenta esta definición, vale la pena resaltar un ejemplo concreto en el
que una comunidad se organizó para ser agente de su propia paz. El caso de Guatemala, y la
organización llevada a cabo por parte de las comunidades indígenas frente a la guerra, es uno
de los casos que ejemplifica lo que se entiende por paz local. Tzul Tzul (2018) menciona que
después de la guerra en Guatemala, que provocó aproximadamente 200 mil muertes y
desapariciones, las comunidades Ixil retornaron a sus tierras y reconstruyeron sus casas y sus
sistemas de autoridad comunal. Esto sucedió por iniciativa de las comunidades y sin ayuda
humanitaria. Para contribuir a la reconstrucción, las mujeres Ixil se ocuparon de recuperar
las memorias y la verdad de lo que sucedió en la guerra.
En semejanza con el caso de Guatemala, la construcción de paz local en otros países
se da desde las mismas comunidades y no siempre se busca la intervención o colaboración
del Estado (Arriaza y Roht-Arriaza 2008). Esto se debe a varias razones: la primera es que el
Estado en muchos casos ha sido uno de los actores del conflicto. La segunda es que las
comunidades tienen su propia concepción de lo que significa la paz, por lo que sus iniciativas
están dirigidas a esta noción, que muchas veces no es la misma que la del Estado. Por último,
las comunidades buscan dejar de ser categorizadas como víctimas sin agencia (Lemaitre
2019; Serje 2012; Vergel Tovar 2019).
En el caso específico de Buenaventura, es posible evidenciar que la construcción de
paz no se agota con los acuerdos de paz entre el gobierno y las FARC. Las exigencias que
motivaron el paro cívico del 2017 demuestran que los habitantes del municipio no estaban
convencidos de que el simple hecho de firmar los acuerdos iba a traer paz en el territorio.
Como fue mencionado anteriormente, ellos le dan un significado a la paz que va mucho más
24
allá del cese al fuego y problematizan la economía del crecimiento defendida por las políticas
del desarrollo. La protesta cobra sentido en tanto el consenso alrededor de los acuerdos de
paz fue impuesto por los firmantes (FARC y Gobierno). De esta forma, la iniciativa se
convirtió en una dicotomía en la que solo se podía estar de acuerdo o en desacuerdo. Para los
miembros del CPCB, lo pactado en La Habana no era suficiente para alcanzar una vida digna
en el territorio ni mucho menos la paz, y es en esta tensión en la que se materializa una
protesta que busca desestabilizar y modificar el contenido político de lo que es la transición.
Los habitantes de Buenaventura salieron a las calles casi un año después de la firma
de los acuerdos e hicieron exigencias adicionales para alcanzar su propio ideal de paz. Una
vez se firmaron los acuerdos con el gobierno para dar fin a la protesta, y a partir de su trabajo
en las mesas temáticas del CPCB, la comunidad empezó a trabajar para diseñar un plan de
desarrollo integral que solucione los problemas estructurales y cierre las brechas de inequidad
en Buenaventura. Con esto, pretenden construir una visión compartida de Buenaventura para
el 2040 en la que estén reflejados los acuerdos del paro cívico y en la que se pongan de
acuerdo todos los miembros de la comunidad4.
Ahora bien, esto no significa que los participantes del movimiento se opongan a los
acuerdos de paz. En palabras de una de las líderes del PCB: “los acuerdos del Paro Cívico
son un complemento a los acuerdos de paz”. Según ella, no hay ningún miembro del proceso
organizativo que se oponga a este proceso con las FARC. En vez de eso, los líderes del
movimiento se pusieron la camiseta de la paz y salieron a convencer a las personas de
municipios cercanos que votaran que sí en el plebiscito. En Buenaventura, aunque se
cuestiona que los acuerdos promulguen el discurso del desarrollo y conlleven a políticas
enfocadas en la concentración de la riqueza (Ahumada Beltrán 2019), se exige su
implementación puesto que se considera que los acuerdos de paz también brindan la
oportunidad de reclamar por el despojo del territorio y de exigir los derechos humanos
(Centro Nacional de Memoria Histórica, 2017).
De esta forma, se puede entender la protesta y la movilización como una iniciativa de
construcción de paz. Especialmente si se tiene en cuenta que, por medio del PCB, la
4
Entrevista a Margarita, realizada en noviembre del 2021
25
comunidad diseñó lo que quería y quiere para Buenaventura y exigió lo que considera
necesario para vivir en paz complementando los acuerdos pactados con las FARC. Esto
corresponde además a una iniciativa local de construcción de paz porque los habitantes del
municipio se organizaron sin ayuda estatal ni internacional para ser agentes de su propia paz,
visibilizando sus inconformidades y movilizándose para resistir a las violencias estructurales
que confluyen en el territorio. Para este proceso organizativo, en la medida en que la
comunidad es diversa, es necesario que los acuerdos del PCB también lo sean, garantizando
la participación de múltiples voces de la sociedad como el sector privado, académico y
público y la integración entre el nivel local, departamental y nacional 5. En este sentido, la
iniciativa contempla alianzas y colaboración con el Estado y otros actores, pero la iniciativa
es local porque viene desde abajo y le apunta a una construcción de paz comunitaria en la
que no se imponen visiones ni consensos.
Finalmente, cabe resaltar que no es la protesta sola la que corresponde a una iniciativa de
construcción de paz. También lo son los caminos políticos y sociales que se abren mediante
ella. Después del PCB, la comunidad de Buenaventura se mantuvo activa y hasta el día de
hoy varias de las organizaciones que componen el CPCB siguen velando por el cumplimiento
de los acuerdos con el gobierno y trabajando por un territorio en el que haya paz y vida
digna6. Exigir el cumplimiento de estos acuerdos se convirtió en una herramienta de
participación política. Incluso uno de los líderes del movimiento en el 2017 es el alcalde
distrital del municipio. “Por fuera del paro una persona como yo no hubiera contado con
ninguna posibilidad de ganar. Participábamos, pero éramos marginales. El paro cambió la
historia de Buenaventura” (Revista Semana 2020).
5
Entrevista a Margarita, realizada en noviembre del 2021
6
Entrevista a Margarita, realizada en noviembre del 2021
26
PARTE II
El Paro Cívico de Buenaventura
Bajo un contexto de violencia, pobreza y despojo surge el Paro Cívico para vivir con dignidad
y en paz en el territorio del 2017. Uno de los líderes del PCB resalta que el gobierno fue
quien les dio las herramientas para esta movilización, pues había mega proyectos, se estaban
construyendo puertos, había invasión de empresas y el gobierno colaboraba con esto. Incluso
invertía en los megaproyectos y en el desarrollo del puerto. Esto generaba desplazamientos,
muertes y se veía amenazada la vida de las personas. En este sentido, hubo resistencia para
no dejarse sacar del territorio7. Asimismo, un miembro del comité ejecutivo del PCB expone:
“tenemos un puerto, y tenemos una buena vía porque las tracto mulas salen por ahí, pero no
hay garantías de salud, empleo, educación, ni oportunidades8”. En esta sección se realizará
un breve recuento del Paro Cívico de Buenaventura del 2017, uno de los mecanismos
empleados por la comunidad para hacer escuchar su voz y proponer soluciones a los
problemas estructurales que aquejaban al territorio.
El Comité del Paro Cívico es un movimiento cuyo origen se remonta al 2011 cuando se forma
un colectivo de trabajo para lograr el suministro de agua en Buenaventura que se conoce
como Comité por la Defensa del agua y la vida. En el 2014 surge el grupo llamado Comité
de la Marcha para vivir con dignidad que impulsó una protesta el 19 de febrero de ese año
para hacer oposición a la violencia en el territorio. De estos dos colectivos se constituye la
base de Comité del Paro Cívico de Buenaventura (CPCB), que se hizo visible en Colombia
con el Paro Cívico de Buenaventura (PCB) del 2017 (Movimiento Social Paro Cívico de
Buenaventura 2021).
7
Entrevista a Carlos, realizada en marzo del 2022
8
Entrevista a Patricia, realizada en abril del 2022
27
La marcha que organizaron los miembros del actual CPCB en el 2014 fue tan masiva
que Juan Manuel Santos decidió enviar delegados a Buenaventura para negociar con la
población. Para evitar que la manifestación de más de 50 mil personas continuara, el
presidente diseñó un plan de choque en el que prometió invertir 400 millones de dólares en
Buenaventura. A partir de ahí, surgió la estrategia que se conoce como “todos somos
pazcífico” que busca beneficiar a 50 municipios del Cauca, Valle del Cauca, Chocó y Nariño
en términos de agua y saneamiento, energización rural y conectividad del transporte
(Gobierno de Colombia 2015). De los 400 millones, le dieron 80 millones a Buenaventura y
dos meses después los bonaverenses votaron masivamente por la relección de Santos con la
esperanza de que ejecutara el plan de choque9.No obstante, la materialización del plan de
choque no fue percibida por la población y, para sorpresa de los bonaverenses, el presidente
reelecto fijó en su Plan Nacional de Desarrollo la construcción de un Puerto de Agua Dulce
en Buenaventura (Jaramillo Marín, Parrado Pardo, y Mosquera Camacho 2020)
Ante las promesas incumplidas, los líderes de las iniciativas del 2011 y del 2014 en
compañía de 82 organizaciones sociales continuaron con la idea de llevar a cabo un proceso
organizativo que se hiciera visible a través de un Paro Cívico. Los miembros del CPCB creían
que tenía que preparase para poder discutir las necesidades de la ciudad con el gobierno
nacional y proponerle soluciones a las mismas. En palabras de uno de los líderes del
movimiento “un paro no se decreta, se prepara”10.
Para asegurarse de que el PCB fuera exitoso, varios miembros del CPC recogieron
aprendizajes de paros anteriores. En la historia reciente de Buenaventura ha habido tres paros
cívicos. El primero fue en 1964, cuando la mayoría de habitantes actuales del distrito ni
siquiera habían nacido. Para reconstruir lo sucedido revisaron recortes de periódico de la
época11. El periódico El puerto contiene archivos que narran el descontento de la población
9
Entrevista a Patricia, realizada en abril del 2022
10
Entrevista a Carlos, realizada en marzo del 2022
11
Entrevista a Carmela, realizada en abril del 2022
28
debido a la falta de infraestructura educativa en el distrito. Ante la masiva movilización que
provocó 10 millones de pesos en pérdidas, el gobierno nacional prometió implementar el
Plan de Buenaventura donde se invertirían 200 millones de pesos en obras de infraestructura
(Jaramillo Marín, Parrado Pardo, y Mosquera Camacho 2020) No obstante, en apartes del
diario del sacerdote Gerardo Valencia Cano se evidencia que a finales de la década de los 60,
las obras no se habían ejecutado y la población seguía viviendo bajo condiciones precarias12.
Bajo este contexto, se gesta el segundo Paro Cívico de Buenaventura, el de 1998.
Varios participantes del PCB de 2017 recuerdan lo sucedido en este segundo paro e incluso,
algunos de ellos participaron en él directamente. En ese entonces, la población le exigía al
gobierno nacional cumplir sus promesas e invertir recursos para mitigar la crisis económica
y social de Buenaventura (Jaramillo Marín, Parrado Pardo, y Mosquera Camacho 2020).
Varias organizaciones y líderes habían construido un pliego de más de 20 peticiones. Después
de varios días de movilización y 72 horas de negociación, el Comité organizativo anunció la
suspensión del paro y dio a conocer que se había acordado un plan de desarrollo para
Buenaventura con el gobierno. La población creyó que esta vez el gobierno sí iba a cumplir,
pero no sucedió.
Uno de los líderes del PCB de 2017 que participó en el paro de 1998, recuerda cómo en ese
momento el gobernador firmó compromisos con los organizadores del paro, formulados con
expresiones “intentaré”, “procuraré” lo que anunciaba de antemano la “fragilidad” de estos
acuerdos para las comunidades (Jaramillo Marín, Parrado Pardo, y Mosquera Camacho 2020,
145).
A pesar de que hubo negociación contundente, no había nada que les asegurara que se iba a
garantizar lo pactado, no tenían manera de hacer seguimiento 13. Para los organizadores del
PCB, esta experiencia, así como la de 1964, sirvió de aprendizaje para diseñar una estrategia
que les permitiera asegurar que con el próximo paro sus exigencias sí fueran garantizadas. El
paro del 2017 fue retrospectivo. Recordaron qué pasó en los anteriores, lo que se acordó, lo
12
Entrevista a Valeria, realizada en agosto del 2022
13
Entrevista a Valeria, realizada en agosto del 2022
29
que funcionó y lo que no. A partir de ahí, decidieron que, para la realización de un nuevo
paro, debían prepararse en cada tema para poder discutir sus necesidades y las potenciales
soluciones14.
Después de la marcha en contra de la violencia del 2014 y durante los próximos tres años,
continuó la gestación del PCB. Desde el CPCB se hizo una convocatoria en redes sociales
para invitar al resto de la población a sumarse al paro y se hizo pedagogía con respecto a los
temas tratados en las comisiones. Se encontraban en la diócesis los miércoles para discutir
sobre el tema del agua y los viernes para trabajar sobre el tema de la pedagogía. Visitaban
los diferentes barrios del distrito con unas pancartas que decían “súmate al paro” y con unos
pendones chiquitos. Todos los días los miembros del CPCB hacían pedagogía de manera
voluntaria cuando culminaban su jornada laboral15. Adicionalmente, a las reuniones
convocaban líderes sociales, presidentes de Juntas de Acción Comunal y gremios para entre
todos hacer un diagnóstico de las problemáticas de Buenaventura. A partir de ese diagnóstico
se diseñó un pliego de soluciones estructurales para exigir su garantía al gobierno nacional16.
Es por eso que una de las lideresas del PCB afirma que “[s]iempre le hemos hecho el trabajo
al gobierno. Llegamos con propuestas de qué hacer, no esperamos que nos digan cómo
hacerlo”17.
Para el diseño del pliego, el CPCB motivó a varias organizaciones a que plantearan las
problemáticas que las aquejaban y a que propusieran soluciones concretas. En el 2017 se
reunieron aproximadamente doce veces para consolidar las propuestas de todos los
participantes en una sola matriz. Simultáneamente, se realizó una asamblea de planificación
para establecer las fechas del paro y designar al Comité Ejecutivo del Paro Cívico que estaría
a cargo de la vocería con el Gobierno nacional. Finalizando abril del 2018 se le envió una
carta al presidente para notificarle que el Paro Cívico tendría lugar el 16 de mayo del 2017.
14
Entrevista a Carmela, realizada en abril del 2022
15
Entrevista a Patricia, realizada en abril del 2022
16
Entrevista a Margarita, realizada en noviembre del 2021
17
Entrevista a Patricia, realizada en abril del 2022
30
Teniendo en cuenta las promesas incumplidas de paros anteriores, el CPCB le exigió al
presidente decretar emergencia económica y social para atender a Buenaventura y así
prevenir el Paro Cívico, lo cual no sucedió18. El 10 de mayo el presidente Santos envió una
comisión delegada para tratar de disuadir al CPCB, pero su visita solo sembró descontento y
ratificó la decisión.
Ese día llegaron a Buenaventura el Secretario General de la presidencia Alfonso
Prada, la Gobernadora del Valle Dilian Francisca Toro y el ministro de ambiente Luis
Gilberto Murillo. El orden del día contemplaba el himno nacional y el himno del Valle del
Cauca, pero no se tuvo en cuenta el himno de Buenaventura. Fue en esa reunión en el hotel
Estación en donde los integrantes del CPCB acordaron que era el momento de llevar a cabo
el paro. “Vinieron a hablar de la inversión en el puerto, pero no de la inversión social porque
no la había. Nosotros nos quedamos parados a capella cantando el himno de Buenaventura y
sacamos la valla de Buenaventura Paro Cívico”19.
Una vez tomada la decisión, el CPCB construyó una agenda para implementar desde
el 16 hasta el 22 de mayo. Cada día contemplaba una problemática a abordar y una actividad
cultural a realizar en los puntos de encuentro (Jaramillo Marín, Parrado Pardo, y Mosquera
Camacho 2020). Adicionalmente, antes de iniciar las movilizaciones el CPCB ya sabía cuáles
eran los problemas, qué entidad lo debía atender y cuáles eran las potenciales soluciones.
Con esta información, las organizaciones, los gremios y las personas naturales que iban a
participar en los diálogos con el gobierno formaron comisiones encargadas de negociar cada
tema dependiendo del perfil y el conocimiento que tenían en cada tema. Estas agrupaciones
se convertirían más adelante en las 9 mesas temáticas que hoy en día siguen vigentes.
Una semana antes del inicio de la manifestación del 16 de mayo del 2017, los medios
de comunicación locales informaban a la población acerca de la convocatoria que habían
hecho varias organizaciones para movilizarse por Buenaventura. Simultáneamente, las redes
sociales de varios líderes invitaban a la población a sumarse al Paro mediante una declaración
de amor a Buenaventura:
18
Entrevista a Jesús, realizada en agosto del 2022
19
Entrevista a Patricia, realizada en abril del 2022
31
Le declaramos nuestro amor a Buenaventura y en esta declaración le daremos nuestra voz y
nuestra fuerza para que se defienda. Gracias linda morena por parir hombres y mujeres
conscientes de tu valor. Porque esta tierra es nuestra, completamente nuestra te invitamos a
participar del Paro este 16 de mayo (Asociación Nomadesc, 2017).
“Es necesario hacer un Paro Cívico –dijimos–. Es la única forma de tener mayor impacto y de
lograr que el Gobierno tome medidas rápidas ante los temas estructurales, nos desembolse los recursos,
modifique las leyes y nos atienda.
Les dijimos a todos los que pudimos que la hora cero para iniciar nuestro Paro Cívico sería el
martes 16 de mayo. Día tras día, todo tipo de organizaciones empezaron a sumarse, desde las juveniles hasta
las de pescadores, desde las indígenas hasta las afrocolombianas, desde las cívicas hasta las sindicalistas
lideradas por la Iglesia. Al final, superamos las 120 organizaciones. Nos articulamos. Nos unimos. Eso hizo
la diferencia.
Las organizaciones al interior, que estábamos liderando el paro, creamos una red con otras
organizaciones y ellas con otras, que terminaron vinculando a consejos comunitarios y organizaciones
urbanas gracias a su vocería. Al final se sumaron los motoristas, los madereros, los portuarios, los sindicatos
y hasta los comerciantes”
(Corporación Manos Visibles 2017)
El 16 de mayo del 2017 a las cinco de la mañana fue la hora cero declarada para iniciar el
Paro Cívico. El Comité del Paro Cívico ya tenía definido ocho temas de la agenda que
apuntaban a soluciones estructurales: educación; acceso a la justicia, víctimas y protección;
productividad y empleo; cultura, recreación, deporte, juventud y género; territorio, vivienda
e infraestructura; ambiente; saneamiento básico y agua potable y salud. En esta ocasión,
ningún tema buscaba privilegiar a una comunidad sobre la otra. Las soluciones que buscaban
eran para toda la ciudadanía20. Antes de que iniciara el Paro, el Gobierno ya conocía el pliego
20
Entrevista a Carlos, realizada en marzo del 2022
32
de soluciones estructurales que había diseñado la ciudadanía e intentó disuadir al PCB con
promesas nuevas de inversión, pero la población sabía que los recursos ofrecidos no
alcanzaban y exigían la declaración de Emergencia Social y Económica para asegurarse que
las políticas necesarias fueran implementadas de manera inmediata (Corporación Manos
Visibles 2017). El gobierno no hizo la declaración y la movilización continuó.
Para el desarrollo del Paro se eligieron once puntos de encuentro. En la madrugada
del primer día, se reunieron los participantes en la Casa de la Cultura y en cada punto de
encuentro y dieron inicio al PCB con una oración. A las siete de la mañana los manifestantes
obstaculizaron el paso vehicular en el Puente El Piñal, el Sena, el sector de los Pinos y la
Comuna 12, las vías principales del Puerto. Se hizo una lista de vehículos de emergencia y a
las ambulancias y carros fúnebres les dejaban pasar. El comercio cerró y pararon las
operaciones portuarias y bancarias (Corporación Manos Visibles 2017).
La gente bailaba. Había música de marimba, sonaban los tambores por doquier, el cununo y
el guasá se adueñaron de las calles. Se bailó y cantó, se entonaron canciones y sonó currulao
y salsa. Algunos jugaron futbol y la mayoría movió fichas de dominó sin prisa. Se trataba de
parar y de gozar mientras presionábamos la llegada de soluciones (Corporación Manos
Visibles 2017).
El apoyo al PCB por parte de la ciudadanía fue creciendo paulatinamente. El segundo día,
las movilizaciones por un empleo digno apenas alcanzaban las 30 mil personas y el tercer día
la cifra aumentó a 40 mil en un cacerolazo con ollas, tapas y demás utensilios de cocina para
protestar en contra del servicio de las EPS y para pedir que se reabriera el Hospital Distrital
de nivel dos. A pesar de que ya se reportaban pérdidas por $10.000 millones, el gobierno aún
no contemplaba declarar la emergencia social y económica (Corporación Manos Visibles
2017).
Durante los próximos días, el apoyo al Paro se volvería masivo después de las
declaraciones del alcalde quien afirmaba que el Paro no iba a durar porque la gente vivía del
rebusque y debía salir a trabajar (Corporación Manos Visibles 2017). Ante un alcalde
desinteresado, la gente decidió salir a la calle a manifestarse. Adicionalmente, a las 4 de la
33
tarde del 19 de mayo las redes sociales informaban que tanquetas, camionetas y motos del
ESMAD, estaban en camino a Buenaventura desde Loboguerrero. A las seis de la tarde ya
habían recuperado el puente El Piñal y La Delfina. Los bonaverenses se armaron de piedras
y hubo enfrentamientos, pero nadie salió herido en ese instante (Corporación Manos Visibles
2017). Esa noche la situación fue crítica, pues unos encapuchados saquearon los comercios
y alteraron el orden público. Algunos miembros de la comunidad se sumaron al saqueo y ante
el caos y el vandalismo, la fuerza pública argumentó la necesidad y legitimidad de recurrir al
uso de la fuerza21. Al día siguiente, abatidos por lo sucedido, los líderes del PCB pensaban
en suspender las movilizaciones cuando se encontraron con 50 mil personas gritando el
Arengo “el pueblo no se rinde carajo” mientras caminaban por la calle sexta. Los
bonaverenses se manifestaban en contra de la violencia y el caos del día anterior y
reivindicaban el carácter pacifista de su lucha mientras exigían respuesta al pliego de
soluciones presentado al Gobierno Nacional. Para el sexto día, 160 mil personas recorrían las
calles celebrando el día de la afrocolombianidad (Corporación Manos Visibles 2017).
El 22 de mayo la marcha fue liderada por docentes para exigir una educación de
calidad mientras el ESMAD atacaba con gases a los manifestantes que impedían el paso
vehicular. Vale la pena resaltar que para los bonaverenses la educación de calidad no hace
referencia simplemente al nivel de formación, sino a todas las condiciones que permiten el
aprendizaje. “No hay aseadores en los colegios, para todos los estudiantes no alcanzan los
refrigerios, hay niños que llegan con hambre, y tampoco los docentes tenemos buenas
condiciones en atención en salud, por eso marchamos” (Corporación Manos Visibles 2017).
El octavo día del PCB el Gobierno Nacional envió una comisión de delegados para negociar.
Cuando llegaron, el CPCB ya tenía instaladas las mesas de negociación en las que se iba a
tratar cada punto del pliego de soluciones estructurales22. Para ese día, los habitantes de
Buenaventura acordaron un cese temporal del Paro y activaron el transporte, los comercios
y las actividades bancarias con la condición de que el gobierno se sentara a negociar. Después
de una extensa jornada, el Gobierno se comprometió a consultar con los magistrados del
21
Conversación con suboficial de la Policía, junio del 2022
22
Entrevista a Jesús, realizada en agosto del 2022
34
Consejo de Estado la posibilidad de declarar la emergencia económica y a tener una respuesta
para el 26 de mayo (Corporación Manos Visibles 2017).
Durante el PCB el gremio de cabotaje se paralizó y mientras los bloqueos vehiculares
paraban la economía nacional, el bloqueo marítimo paralizaba el mercado internacional.
Mientras el PCB terrestre se suspendía temporalmente, los pescadores, empresarios y
trabajadores de barcos de cabotaje llevaban a cabo una protesta marítima con el objetivo de
exigirle al gobierno una terminal para sus buques y modificar la legislación marítima. Esta
última es considerada por ellos como una simple copia de las leyes internacionales y, por lo
tanto, como una legislación inadecuada para las necesidades específicas del Puerto
Buenaventura. Al respecto, un miembro del CPCB explica que “se olvidaron que en el
pacífico colombiano no solo hay tráfico internacional, sino también uno nacional. Nos
quieren meter a todos en el mismo canasto y por eso a nosotros nos cuesta más obtener las
licencias marítimas” 23. A las once de la mañana del 23 de mayo partió la caravana desde el
sector de La palera hasta el muelle turístico. Hicieron un desfile pacífico de barcos y lanchas
supervisado por la Capitanía de Puerto y Guardacostas (Corporación Manos Visibles 2017).
Mientras esperaban una respuesta del Gobierno Nacional, seguía habiendo
manifestaciones. El 24 de mayo se realizó una caminata colectiva hasta el Centro, donde se
estaban llevando a cabo las negociaciones. En varios de los puntos de encuentro protestaban
pacíficamente los ciudadanos debido a la circulación de tracto mulas (Corporación Manos
Visibles 2017). Por medio de las redes sociales se expresaba el apoyo al Paro. Los músicos
del distrito difundían cantos en honor a Buenaventura y a sus luchas (Corporación Manos
Visibles 2017). El 25 de mayo la mesa de diálogo, aunque agotada, seguía reunida.
Conversaban acerca de las alternativas que tenían en caso de que no fuera posible la
declaración de emergencia (Corporación Manos Visibles 2017). En este punto, los
empresarios desesperados le pedían al gobierno llegar a un acuerdo porque estaban perdiendo
plata24.
El 26 de mayo, día 11 del PCB, se reanudó el diálogo con el Gobierno, que propuso
crear una figura de patrimonio autónomo para generar recursos extraordinarios en vez de
23
Entrevista a Jesús, realizada en agosto del 2022
24
Entrevista a Valeria, realizada en agosto del 2022
35
declarar emergencia económica. Los miembros del CPCB en un principio estuvieron de
acuerdo, pero para estar seguros debían estudiar los detalles. Mientras tanto, el apoyo al PCB
tanto en el Distrito como en la región pacífica seguía creciendo, incluso la Defensoría del
Pueblo declaró legítimos los motivos de la protesta (Corporación Manos Visibles 2017). El
29 de mayo era un lunes festivo, el Gobierno se había retirado durante el puente y la población
aprovechó para descansar de la negociación. Ese día se realizó el evento de Salsa al parque,
donde varios artistas invitados animaban a la población y mostraban solidaridad con el PCB.
“Era el momento ideal para hacer un receso. De alguna forma, la música reconectaba a
nuestra comunidad con el paro cívico (…) Si bailábamos y celebrábamos era para
reactivarnos como pueblo unido. Para conectarnos de nuevo y no olvidar” (Corporación
Manos Visibles 2017, 50).
A los 16 días del inicio del Paro, Buenaventura estaba desabastecida, las medicinas
escasearon y la ciudadanía empezó a abastecerse de los productos agrícolas y de la pesca. El
Gobierno Nacional tenía mayor disposición para negociar. Ante el cambio de actitud, los
líderes del PCB decidieron hacer un corredor humanitario por tres días para que la población
pudiera suministrarse y para reabrir el comercio25. Se habilitó una flota de buques de cabotaje
para que transportaran víveres, combustible y medicamentos a otros departamentos del
Pacífico que dependían de Buenaventura. En vez de tres días, el corredor solo duró doce
horas porque los líderes del PCB temían que la protesta se debilitara antes de concretar con
el gobierno (Corporación Manos Visibles 2017). El 4 de junio la gente sentía que estaban
próximos a llegar a un acuerdo y que pronto el Paro llegaría a su fin. Realizaron una marcha
desde el Sena hasta el centro de la ciudad en la que se bailó salsa y música del pacífico y en
la que participaron personajes reconocidos de Buenaventura. El lunes 5 sólo faltaban algunas
mesas por llegar a acuerdos. El gobierno pedía suspender el paro mientras se definían los
últimos detalles, pero la población no se podía arriesgar (Corporación Manos Visibles 2017).
A las seis de la mañana del 6 de junio, la sirena del Cuerpo de Bomberos le avisaba a
la comunidad que, tras la firma del acuerdo, se suspendía el PCB. A las nueve de la mañana
se leyeron los acuerdos. Se convirtió en un día de celebración para todo el Pacífico, que había
25
Entrevista a Jesús, realizada en agosto del 2022
36
apoyado todo el proceso a pesar de encontrarse desabastecido por la paralización de las flotas
de cabotaje. En las horas de la tarde se realizó un encuentro en el centro de Buenaventura
para celebrar conjuntamente la victoria.
Habíamos desafiado al Gobierno nacional y obtenido a cambio lo que era nuestro. Nos
habíamos unido. Y a través de la cultura nos cohesionamos: los artistas usamos nuestro
talento para replantear la narrativa de la región. Las líricas invitaron a la lucha. No fueron
vacías, sino llenas de contenido que enfatizaba nuestra dignidad y fuerza (Corporación Manos
Visibles 2017, 58).
La victoria del PCB es de remarcar no sólo por los 22 días de unión y resistencia, sino también
por los tensionantes términos en los que se llevó a cabo la negociación. A pesar de que desde
un principio el Gobierno tuvo la intención de sentarse a negociar, la población civil sentía
que todo lo hacía bajo sus términos y su conveniencia. Comenzar fue lo más difícil, pues ante
la negativa de declarar emergencia económica y social, los miembros del CPCB se rehusaron
a dialogar. Al respecto, un participante del PCB recuerda que “estábamos preparados.
Teníamos claridad en los puntos que íbamos a exigir. Ya sabíamos cómo nos habían
engañado antes. Cómo habían dilatado los procesos, cuáles eran las cifras que manejaban,
cuál era la realidad de la inversión (Corporación Manos Visibles 2017).” Esta vez, el
gobierno nacional tenía que escuchar.
El 23 de mayo, cuando se empezó a evaluar la viabilidad de la declaratoria, el CPCB
percibió un cambio de actitud e inició la negociación. La reunión de ese día sembró
precedente para el movimiento ya que todo se transmitió por las redes sociales, por radio y
por televisión. Esto permitió que la ciudadanía sintiera confianza hacia sus líderes, ya que
podían entender y conocer lo que estaba pasando y estar seguros de que se estaba abogando
por el bienestar de toda la comunidad y no por intereses propios (Corporación Manos Visibles
2017). Al culminar la jornada, la comisión del gobierno regresó a Bogotá a hacer la consulta
37
con el Consejo de Estado. Mientras tanto, el CPCB planeaba lo que iba a proponerle al
gobierno en caso de que se negara a declarar emergencia económica y social.
El viernes 26 de mayo se reanudaron los diálogos. La comisión del gobierno estaba
compuesta por los ministros de ambiente, salud y vivienda y los directores de Invías y
Coldeportes. La mediadora era la gobernadora del Valle, quien propuso la conformación de
unas mesas temáticas para tratas asuntos concretos (Corporación Manos Visibles 2017). El
CPCB estableció 8 mesas para discutir cada punto del pliego de soluciones: educación;
acceso a la justicia, víctimas y protección; productividad y empleo; cultura, recreación,
deporte, juventud y género; territorio, vivienda e infraestructura; ambiente; saneamiento
básico y agua potable y salud. Ante el uso de la fuerza por parte del ESMAD, los líderes
decidieron instalar otra mesa para discutir acerca de los derechos humanos. De igual forma,
se designó una mesa encargada de decidir la forma en la que el gobierno iba a garantizar la
financiación de las soluciones26. Eran más de trescientos bonaverenses aportando su
conocimiento en las mesas y defendiendo lo que a cada uno le parecía importante “No
estábamos parejos con el gobierno, ellos no alcanzaban nuestro nivel, jamás se habían
encontrado mesas de negociación con tanto conocimiento”27.
Las conversaciones avanzaban lento porque los líderes del PCB consideraban que el
gobierno no tenía voluntad económica (el País, 2017). Tanto los miembros del CPCB como
el resto de la población estaban inconformes con la posición del gobierno nacional al que le
dolía más la actividad portuaria que el desarrollo social y ecológico de Buenaventura.
Mientras se daba la negociación la fuerza pública seguía enfrentándose con los manifestantes
y los líderes del PCB estaban preocupados de que el movimiento perdiera legitimidad a causa
de la violencia. Le exigían al gobierno garantías de seguridad si querían continuar con los
diálogos “No podemos discutir con ustedes mientras le echan gas a la gente a las calles.
Paremos esto –les dijimos, indignados– hasta que dejen de mover las tracto mulas, hasta que
cese el atropello a nuestra gente” (Corporación Manos Visibles 2017, 51).
El 30 de mayo se suspendieron las reuniones debido a un consejo de ministros que
tenía lugar en Bogotá. Al día siguiente llegaron de nuevo los representantes del Gobierno a
26
Entrevista a Carolina, realizada en junio del 2022
27
Entrevista a Jesús, realizada en agosto del 2022
38
Buenaventura. El CPCB ya tenía una propuesta para asegurar el cumplimiento de sus
exigencias frente a la negativa del Gobierno a declarar emergencia económica. Esta consistía
en crear un fondo exclusivo con manejo autónomo de Buenaventura. La propuesta fue
aceptada. Ahí entró la Procuraduría a mediar para acelerar el proceso, ofreció el Ministerio
Público como sede para la negociación (Corporación Manos Visibles 2017). El 1 de junio
una delegación del CPBC viajó a Bogotá a discutir el tema de la financiación. Después de
llegar a un acuerdo frente al fondo destinado a Buenaventura, se acordó que las negociaciones
de cada punto se realizarían en Buenaventura para que la gente pudiera seguir la transmisión.
El CPCB, basados en experiencias de paros anteriores, sabía que debía regresar y terminar
los diálogos en casa. Anteriormente, los paros fracasaban porque a los líderes se los llevaban
a Bogotá y les ofrecían beneficios a cambio de que suspendieran las manifestaciones 28.
El viernes 2 de junio se reactivaron las mesas de negociación entre el Gobierno y los
bonaverenses. Los diálogos se realizaban en el hotel Cosmos, un lugar estratégico para los
delegados de Juan Manuel Santos. Según una participante del PCB, allí no sentían el calor
de la ciudad ni tampoco presenciaban las movilizaciones. Además, para los líderes era
agotador porque en el hotel todo se cobraba. Negociaban sin comer y sin dormir. Los estaban
debilitando, pero ellos seguían firmes29.
Con el transcurrir de los días, había mesas que llegaban a acuerdos y otras que
avanzaban lentamente como la de empleo y productividad. El panorama era complejo porque
los delegados del Gobierno insistían en que las peticiones que tenía la población ya las
estaban cubriendo con su oferta institucional. Los negociadores de PCB le enseñaron al
gabinete de Santos a tener tiempo autónomo de discusión, especialmente cuando se quedaban
sin argumentos para cumplir las exigencias de Buenaventura y no sabían qué responder30.
Mientras en las mesas se pactaba con el gobierno, los miembros del Comité ejecutivo del
paro tenían la vocería de todas las problemáticas y consolidaban un acuerdo para que el
Gobierno lo firmara31.
28
Entrevista a Valeria, realizada en agosto del 2022
29
Entrevista a Carolina, realizada en junio del 2022
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Entrevista a Jesús, realizada en agosto del 2022
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Entrevista a Jesús, realizada en agosto del 2022
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A pesar de que los diálogos avanzaban y que el acuerdo estaba casi terminado, los
abusos de la fuerza pública no terminaban. La ciudadanía estaba inconforme y eso se
reflejaba en la negociación. Le exigían al ministro del interior que hiciera algo al respecto:
Ministro, las tracto mulas no pueden estar por encima de la gente de Buenaventura, respete a
la gente de Buenaventura y se lo digo calmadamente y mirándolo a los ojos, porque yo estoy
en las calles viendo cómo su gente que usted comanda dice que a estos negros hay que
matarlos y darles duro. Estamos en desacuerdo con esa desidia y con ese racismo que
representa el Estado cuando no puede hacer nada por controlar lo que está pasando con
nuestra gente en las calles (Soy de Buenaventura 2017).
Y no era para menos, pues la Defensoría del Pueblo (2017) establece que durante los 22 días
que duró el Paro Cívico hubo 519 denuncias y peticiones relacionadas con la vulneración de
derechos humanos de los cuales 410 fueron por afectaciones debido a gases lacrimógenos,
82 fueron por golpes y heridas, 38 fueron por heridas con armas de fuego y 3 fueron por
detención arbitraria. Entre los derechos vulnerados o amenazados se identifican el derecho a
la protesta pacífica, a la no discriminación, a la vida, a la libertad de expresión y opinión, a
la libertad de unión pacífica, al debido proceso, a la participación pública y a la integridad
personal. Este tema se dialogaba en la mesa de derechos humanos.
El CPCB aceleró las negociaciones, había mucho en juego y no querían dilataciones.
Los medios nacionales enfatizaban en las pérdidas económicas y las consecuencias que esto
iba a traer para el país. Esto aumentaba la presión, el resto de Colombia los veía como un
problema. Simultáneamente, los medios internacionales habían llegado a Buenaventura y
empezaron a reportar la otra cara de la moneda. “Las redes nos conectaron con el mundo.
Los mensajes de solidaridad aumentaron y en un momento dado se desbordaron. Las
etiquetas #SOSchocó, #SOSBuenaventura, #SOSPacifico #SoyPacifico,
#BuenaventuraResiste, #BuenaventuraenParoCivico y #ParoChoco se volvieron tendencia
en las redes” (Corporación Manos Visibles 2017, 47). Esto les dio ánimo para continuar. Ya
se tenía claro que la creación del Fondo Autónomo permitiría levantar el Paro Cívico, pero
pedían compromisos para los próximos 10 años. Trescientos bonaverenses y cincuenta
40
representantes del Gobierno se reunieron por varias horas hasta consolidar un acuerdo (El
País 2017; Corporación Manos Visibles 2017).
El seis de junio finalizaron las negociaciones, los voceros del paro sentían que habían
logrado el mejor acuerdo posible. Consolidaron en una matriz el acuerdo final que
contemplaba los ocho puntos del pliego de soluciones y el Gobierno nacional lo firmó. Para
financiarlo, se iba a crear un fondo especial para Buenaventura con un presupuesto de 1.5
billones de pesos que iba a tener vigencia por diez años una vez fuera aprobado por el
Congreso de la República. Este fondo estaría destinado al diseño del Plan Integral Especial
para el Desarrollo de Buenaventura (PIEDB) que materializaría los acuerdos del PCB32. A
partir de ahí, las mesas temáticas quedaron consolidadas con el objetivo de hacer seguimiento
al cumplimiento de los acuerdos. A lo acordado con el Gobierno en paros anteriores no se le
había hecho seguimiento. Esta vez sería diferente33. Aunque el CPCB quedó con la
tranquilidad de haber logrado los objetivos de la protesta, ahora tenían la ardua labor de hacer
veeduría a la corrupción del gobierno local. También tenían el compromiso de socializar y
sensibilizar al resto de los bonaverenses con respecto a los acuerdos y a los logros del PCB
(Corporación Manos Visibles 2017).
El rol de la Iglesia
Desde el inicio, el rol de la Iglesia fue clave para materializar el PCB. Esto se evidencia
porque el padre Jhon Reina era uno de los miembros del CPCB. Asimismo, la máxima
autoridad católica de Buenaventura, monseñor Héctor Epalza, apoyó el Paro en todo
momento y convocó a la población a movilizarse igual que tres años atrás en la marcha para
enterrar la violencia en el municipio. A pesar de que la Iglesia es concebida por muchos como
una herramienta inmersa en la modernidad y expansora del modo de vida occidental (N.
Restrepo 2006), es evidente que en el Pacífico juega un rol social. Según Garzón (2021), esto
se debe a que en Buenaventura las prácticas pastorales están inspiradas en el Concilio
Vaticano Segundo que invita a “considerar las diferencias culturales para que el mensaje
32
Entrevista a Carlos, realizada en marzo del 2022
33
Entrevista a Valeria, realizada en agosto del 2022
41
cristiano se acomode a cada tradición y pueda ser integrado en una relación de mutuo
enriquecimiento y de sincretismo” (C. A. Garzón 2021). En este sentido, la iglesia católica
ha sido un actor clave para denunciar la violencia y para exigirle al Estado que haga inversión
social en Buenaventura (Pacheco 2021).
Lo ocurrido durante el PCB del 2017 demuestra la importancia que tiene la Iglesia
para los bonaveresenses. En primer lugar, la movilización inició con una oración en los once
puntos de encuentro y en la Casa de la Cultura, que a pesar de que incluyó laicos, sacerdotes,
pastores y agnósticos, fue liderado por el padre John Reina de la pastoral social (Corporación
Manos Visibles 2017; Jaramillo Marín, Parrado Pardo, y Mosquera Camacho 2020). De igual
forma, el día que finalizaron las movilizaciones se realizó un encuentro que comenzó con
una misa y finalizó con unas palabras del obispo quien recalcó que la Iglesia no puede ser
indiferente ante el sufrimiento del pueblo e hizo un llamado a los ciudadanos a no rendirse y
a reconstruir entre todos a Buenaventura (Conferencia Episcopal de Colombia 2017). La
participación del obispo en las movilizaciones unificó a la sociedad e incluso se unieron las
iglesias protestantes a la causa. Lo cierto es que la gente asistió a las movilizaciones porque
la iglesia estuvo, ya que eran los pastores y sacerdotes los que convocaban a marchar 34. Los
testimonios de los participantes incluyen frases como “Dios ayudó a la resistencia” y “Nos
ayudó el Espíritu Santo a que no pasara nada grave”.
La legitimidad para convocar a la población se debe a que los representantes de la
Iglesia se han dedicado a leer el contexto social para llevar la palabra de Dios, lo que les ha
llevado a mirar la desigualdad social como un problema religioso y a oponerse a él de manera
pacífica (C. A. Garzón 2021; Arenas 2017). Cuando la fuerza pública arremetió contra la
población durante el PCB, la Iglesia intervino inmediatamente emitiendo un comunicado en
el que justificaban las protestas sociales de Buenaventura, rechazaban la reacción violenta
del Estado y le exigían al Gobierno no utilizar la fuerza desproporcionadamente y cumplir
con lo acordado (Corporación Manos Visibles 2017). De manera similar, cuando el caos
azotó la ciudad y empezaron los saqueos, fue el padre Jhon Reina el que interfirió. Al
enterarse de lo sucedido, contactó a la emisora Voces del Pacífico para pedirle a los
34
Entrevista a Carlos, realizada en marzo del 2022
42
ciudadanos que salieran a la calle y lo acompañaran. Organizó una cadena humana en la que
incluso algunos indígenas participaron para contener los robos en la ciudad. Les pedía a los
asaltantes que reflexionaran y difundía el mensaje de que los buenos eran más. El apoyo
masivo que tuvo el Paro después de esa noche fue gracias a eso (Arenas 2017).
La lucha en contra del proyecto moderno en su más reciente etapa del desarrollo
coexiste con la fe y la esperanza depositada en la Iglesia. Esto se debe a que las dinámicas de
esta institución en el pacífico en vez de contribuir a la inferiorización del “Otro” y de expandir
la forma occidental de ver el mundo, le apuntan principalmente a lo comunitario. Los líderes
religiosos incluso critican el discurso del desarrollo y el capitalismo. En una entrevista en la
que se cuestionó a Monseñor Epalza por las pérdidas económicas a causa de las
movilizaciones, el obispo recalcó:
[l]a pregunta es ¿quién está perdiendo esa plata? Los grandes capitalistas. Puede que pierda
la ciudad, pero es que precisamente no todo es plata. El capitalismo perverso, en palabras del
papa Francisco, lo que ha hecho es enriquecer a una minoría y empobrecer a una mayoría,
esa es la gran realidad de Buenaventura (Semana 2017)
Para la Iglesia del Pacífico, la salvación sigue siendo una promesa religiosa, pero se convierte
en un objetivo colectivo y no individual. Los sacerdotes siguen teniendo un poder moral que
influye en el comportamiento de los ciudadanos, pero que ya no exige obediencia
incondicional. Lo ocurrido en el PCB refleja que las prácticas de la Iglesia están inmersas en
afectos de cuidado, solidaridad, compasión, amor e indignación. Los líderes religiosos de
Buenaventura reflexionan acerca de las realidades económicas y sociales y en vez de utilizar
la palabra de Dios como instrumento de poder y control, se oponen pacíficamente a la
violencia y a la desigualdad para alcanzar el bienestar de toda la población,
independientemente de su etnia, género o clase social (Manrique 2019).
43
El rol de las mujeres
El rol de las mujeres en el PCB también fue clave. Desde la planeación estuvieron
involucradas en el movimiento. Tanto la marcha del 2014 para enterrar la violencia en el
territorio como el CPCB contaron con la participación de varias organizaciones de mujeres
que años antes habían contribuido a la creación de la Política de Igualdad de Oportunidades
(PIO) para las mujeres de Buenaventura35. Esta política pública indica los lineamientos para
garantizar los derechos de las mujeres a la participación y representación, a vivir libre de
violencias basadas en el género y la etnia, a ingresos y trabajo en condiciones dignas, a la
salud y a la vida sana, a la educación equitativa y de calidad, y al hábitat y al territorio. Para
ello, la PIO realiza un diagnóstico acerca de la situación que viven las mujeres en
Buenaventura y plantea cuáles deben ser las acciones del gobierno local para obtener impacto
a mediano plazo. Es importante destacar que la PIO cuenta con un enfoque de género y étnico
que reconoce que en Buenaventura existen “condiciones (…) de desigualdad estructural,
basadas en la condición de mujeres afrodescendientes e indígenas, las cuales deben
transformarse enfrentando las condiciones socioeconómicas derivadas del sexismo
estructural e institucional y la discriminación racial, ejercida por la sociedad y el Estado”
(Alcaldía Distrital de Buenaventura y Programa Integral Contra Violencias de Género 2011,
12).
En las demandas del PCB la PIO fue crucial, puesto que la garantía de cada uno de
los derechos estaba incluida en el pliego de soluciones estructurales. Adicionalmente, durante
las negociaciones, las organizaciones de mujeres que asistían a las mesas pedían que todos
los temas tuvieran un enfoque de género36. Su esfuerzo no fue en vano, pues en el acuerdo
final firmado por el gobierno, éste se compromete a promover la incorporación de la
perspectiva de género en las políticas públicas, teniendo en cuenta la diversidad étnica, racial
y generacional que caracteriza la región Pacífica.
Las acciones que llevaron a cabo las mujeres de Buenaventura están asociadas a la
agenda del afro-feminismo. Su premisa principal es que las mujeres negras están sujetas a
35
Entrevista a Julieta, realizada en julio del 2022
36
Entrevista a Julieta, realizada en julio del 2022
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una doble opresión: sexismo y racismo y que estas formas de opresión están articuladas con
el sistema económico (Davis 2004). En este sentido, el pensamiento afro denuncia el hecho
de que tanto los hombres como las mujeres negras han sido objeto de violencia. Desde esta
corriente teórica se busca la emancipación y se proclama que esta solo se puede dar cuando
hay bases materiales concretas para su consecución.
En el Pacífico colombiano, las mujeres negras siempre se han visto a sí mismas como
agentes y no como víctimas. Han sido actoras políticas y protagonistas de historias de
resistencia y de re-existencia (Lozano Lerma 2016) donde reinterpretan las luchas históricas
y las llenan de contenidos nuevos desde sus experiencias poniendo en práctica el hábito
cimarrón, que es una forma en la que se revierten las instituciones de la modernidad y se
retoman los saberes ancestrales del pueblo negro que han sido inferiorizados históricamente,
y se actualizan según las necesidades presentes de la lucha (Castaño 2015). El cimarronaje
en sus orígenes hace referencia a cuando los esclavos huían de las plantaciones y se
refugiaban en la naturaleza para conseguir su libertad. Como proyecto histórico, este
concepto se refiere a una forma en la que las mujeres negras y los hombres negros desafían
y se rebelan en contra de la opresión apuntándole a un mundo más justo. Sus prácticas están
basadas en la memoria del pasado africano y son transmitidas de generación en generación
(Akomo-Zoghe 2009; José Jorge de Carvalho 2001)
En el caso específico del Paro Cívico esto es evidente, ya que las mujeres eran las que
lideraban los puntos de encuentro. En los once puntos, recolectaban comida para hacer ollas
comunitarias y también eran las encargadas de cocinar. Estaban pendientes de que la comida
alcanzara para todo el mundo y de que no hubiera desorden. La cocina es uno de los saberes
ancestrales que retomaron las mujeres durante las movilizaciones, pero también utilizaban su
conocimiento para preparar aguas que curaran el dolor, las heridas y los malestares y eran las
encargadas de dinamizar las actividades culturales37. Las bonaverenses fueron cuidadoras
durante el PCB, pero no solo en términos de cocina y medicinas, sino que también se
enfrentaron al Esmad para exigirle que no agrediera a los jóvenes. Por otro lado, las mujeres
jóvenes utilizaron las redes sociales para contribuir a la movilización. Desde sus casas,
37
Entrevista a Carolina, realizada en junio del 2022
45
invitaban a la comunidad a salir de la calle y esto influyó en que todo el movimiento fuera
un éxito. El rol que jugaron fue preponderante, pues lideraban tanto las movilizaciones como
la negociación. “Las mujeres nos pusimos a la par con los hombres. Estábamos adentro
pendientes de los puntos, pero también afuera en las mesas que liderábamos con nuestra
experiencia” 38. Desde todos los ámbitos, las mujeres resistieron y lucharon por alcanzar la
paz y la dignidad en el territorio.
Teniendo esto en cuenta, es importante evidenciar las estrategias de paz que
construyen las mujeres negras en su territorio. En el caso de Buenaventura, esto implica
entender que hay violencias estructurales que no se reducen al conflicto armado. Desde los
feminismos negros se propone pensar en la paz como una construcción colectiva que se da
desde abajo y desde las mujeres y que va encaminada a la justicia social, racial y de género
(Valencia y Sinisterra-Ossa 2019). Mediante dinámicas de negociación, formas de interactuar
con actores armados y modos de transitar el territorio, las mujeres negras se han alejado de
la categoría de víctima y se han convertido en sujetos políticos que hacen oposición a distintas
formas de dominación.
Lo plasmado en esta sección recoge todas las experiencias, anhelos y sentires de la población
alrededor del movimiento del Paro Cívico de Buenaventura, desde su planeación hasta su
materialización. Después de experimentar años de violencia, pobreza y exclusión, la
población se organizó para exigirle al Estado cambios estructurales, porque son conscientes
de que las acciones pequeñas no son suficientes para garantizar la paz en el territorio. Lo
interesante del caso es que dentro de sus peticiones nunca estuvo que el Estado solucionara
las problemáticas de Buenaventura. Querían recursos que les permitieran implementar las
soluciones que ellos mismos habían construido, buscaban autonomía para gestionar su
territorio39. Sumado a esto, las protestas se caracterizaron por llevarse a cabo de manera
pacífica, ya que el fin del movimiento siempre fue asegurar el bienestar colectivo. Fue el
escenario perfecto para retomar los saberes ancestrales y culturales. Después de 22 días de
resistencia se abrieron caminos políticos que cambiarían la historia de Buenaventura.
38
Entrevista a Carolina, realizada en junio del 2022
39
Para una explicación detallada de la noción de autonomía, ver: Escobar, Autonomía y diseño.
46
PARTE III
Hacia nuevos horizontes políticos
La movilización que tuvo lugar entre el 17 de mayo y el 6 de junio del 2017 contribuyó a la
construcción de paz en Buenaventura. Por un lado, logró que el gobierno se comprometiera
a cumplir una serie de acuerdos que la comunidad considera cruciales para garantizar la vida
digna y en paz en el territorio. Por otro lado, abrió las puertas a nuevos horizontes políticos
para la población, que desde el 2017 viene participando en el diseño del Plan Integral
Especial para el Desarrollo Buenaventura (PIEDB), un plan que representa una alternativa al
modelo de desarrollo hegemónico. Asimismo, las prácticas comunitarias que ocurrieron
durante la planeación y la materialización del PCB evidencian formas de hacer política que
no se limitan a lo electoral, pero que influyeron en que uno de los líderes del movimiento
lograra convertirse en alcalde del Distrito. Para entender la singularidad del movimiento y de
sus logros, se hará referencia al marco teórico-político en donde estas nuevas prácticas se
insertan: las teorías del posdesarrollo y lo que algunas pensadoras han llamado políticas en
femenino. De igual manera, se evidenciará que ni el presente ni futuro del movimiento están
libres de retos.
Uno de los logros del PCB fue el Plan Integral Especial para el Desarrollo de Buenaventura
que fue diseñado con la participación de la comunidad y aprobado por la vicepresidenta de
la república, Francia Márquez, el pasado 22 de octubre de 2022. Esta iniciativa se
implementará con los recursos del Fondo para el Desarrollo Integral del Distrito Especial de
Buenaventura (Fonbuenaventura), una institución que busca contribuir a alcanzar el objetivo
de vivir con dignidad y en paz en el territorio. Este fondo fue creado para materializar y
asegurar el cumplimiento de los acuerdos que se firmaron entre el gobierno y el CPCB en el
2017. Gracias al PCB la comunidad bonaverense consiguió formular un plan de desarrollo
que representa una visión colectiva de Buenaventura en el 2040 y que constituye una
47
alternativa al desarrollo. Para explicar por qué el PIEDB puede ser leído como una auténtica
alternativa al desarrollo vale la pena hacer un recuento histórico de las teorías del
posdesarrollo para posteriormente relacionarlas con los acontecimientos que han tenido lugar
en Buenaventura después del PCB.
El creciente descontento con el desarrollo fue lo que permitió que surgiera el concepto
de posdesarrollo desde el llamado “Sur global”. La idea del posdesarrollo consiste en la
posibilidad de crear, difundir y valorar diferentes discursos y representaciones de la realidad
que no estén mediados por la construcción del desarrollo. De esta forma, este concepto invita
a modificar las prácticas económicas, extractivistas y civilizatorias que definen al desarrollo
como discurso hegemónico y a hacer visibles las formas de conocimiento producidas por los
pueblos que han sido percibidos históricamente como anormalidades que hay que solucionar
para alcanzar el desarrollo (Escobar 2005). Según el libro Pluriverso, un diccionario del
posdesarrollo, este término resume múltiples críticas al universalismo presente en diferentes
instituciones de la modernidad y defiende una multiplicidad de mundos posibles en donde
los principios de reparación y regeneración de la naturaleza, así como la responsabilidad y
agencia local son claves (Kothari et al. 2019).
De esta forma, hay que enfocarse en las formas de re-existencia que efectúan las
comunidades al desarrollo y las estrategias alternativas que implementan para alcanzar el
bienestar en sus territorios. Se entiende la re-existencia como los dispositivos de saber, hacer,
pensar, sentir y actuar desde las experiencias históricas diferenciadas, que las comunidades
crean y desarrollan (Albán Achinte y Rosero 2016) para “confrontar a la realidad establecida
por el proyecto hegemónico [que] desde la colonia hasta nuestros días ha inferiorizado,
silenciado y visibilizado negativamente la existencia de las comunidades afrodescendientes”
(Albán Achinte 2013, 455). Es diferente al hecho de resistir porque no se trata simplemente
de reaccionar, sino también de crear propuestas alternativas de producción, alimentarias,
rituales, políticas, económicas y estéticas que permitan reinventar la vida y dignificarla
(Albán Achinte 2013; Albán Achinte y Rosero 2016).
En este sentido, el imaginario del posdesarrollo le asigna menor relevancia a
conocimientos expertos y le da una mayor importancia a los saberes de las comunidades y a
sus intentos por construir mundos cultural y ecológicamente sostenibles (Bruno & Guerrini,
48
2011). Hay varias formas de ver el mundo que caben dentro de este imaginario y que se
consolidan como formas de organizar la sociedad y la economía que son alternativas al
desarrollo. Entre ellas se encuentran las teorías decoloniales y el etnodesarrollo.
Las teorías decoloniales proponen reconocer la diferencia colonial como espacio político,
la pluralidad de mundos y epistemologías y el conocimiento situado geográficamente (Aratat
et al. 2013; Machado et al. 2014). Asimismo, proponen una sociología de la emergencia en
la que la movilización sea una fuente clave de poder social y en la que se reconozca que
existen otros modos de conocer y habitar el mundo y la naturaleza que no están basados en
el pensamiento eurocéntrico capitalista, colonialista y patriarcal. Mediante ella, se busca
contrarrestar el ocultamiento de saberes y atender a los intereses tanto de los grupos sociales
como los de la población global (Santos 2018). De esta forma, la movilización social es
crucial para una transformación radical que reconfigure la forma de organizar la sociedad
(Bolaños y Pancho 2008; Ferguson y Gupta 2008).
Adicionalmente, el etnodesarrollo se consolida como una alternativa al desarrollo que
se fundamenta en la capacidad autónoma que tiene un pueblo para construir su futuro,
utilizando para ello las enseñanzas de su experiencia histórica, y los recursos reales y
potenciales de su cultura (N. Garzón y Moreno 2018). El etnodesarrollo surge debido a que
hay autonomías culturales que no son abordadas por el desarrollo y cuyas prácticas
económicas no pueden ser equiparadas a las del capitalismo. El modelo occidental que se
preocupa por el crecimiento económico y por la imposición de la democracia liberal genera
exclusión y niega la especificidad organizativa y cultural de las comunidades. Este sistema
no es pluralista porque busca absorber todo lo que se distancia/diverge de sí mismo. De esta
manera, al desconocer las alternativas de organización de las comunidades, su
reconocimiento por parte del modelo político y económico dominante es inexistente (Rivera
2010). En este sentido, el etnodesarrollo le apunta a otras formas de organizar el mundo
partiendo de las visiones específicas y heterogéneas de las comunidades. Es una alternativa
al desarrollo que busca reproducir la vida material con los recursos que se tienen y heredarle
patrimonio, es decir empoderamiento y capital humano, a las nuevas generaciones (E.
Restrepo 2017).
49
En sintonía con las teorías del posdesarrollo, el 21 de octubre del 2022 el gobierno
nacional aprobó el PIEDB, diseñado conjuntamente por la comunidad y cuyo marco
estratégico y programático dirigirá los proyectos en los que se invertirán los recursos del
Fonbuenaventura. Se percibe que en Buenaventura hay necesidad de inversión social a corto,
mediano y largo plazo. Por esta razón, se establecieron metas a cinco, diez y veinte años40.
Para el diseño del PIEDB se convocó a varios actores locales y se abrieron distintos
escenarios de diálogo para que la población participara en la construcción de la visión de
bienestar colectivo de Buenaventura al año 2040. Esta construcción colectiva contó con la
participación de la comunidad, del sector privado y del gobierno distrital. Adicionalmente,
el proceso de formulación contó con el apoyo de varias universidades: Pontificia Universidad
Javeriana, Autónoma de Occidente, San Buenaventura e Icesi que vincularon investigadores
con experiencia y conocimiento en los temas priorizados. De este proceso emergieron cuatro
dimensiones que componen el marco programático del PIEDB y cuya base sigue siendo los
acuerdos del PCB del 2017. Estas han sido socializadas al resto de la población por medio
de las redes sociales y serán explicada a continuación.
40
Entrevista a Patricia, realizada en abril del 202
50
potencialidades del territorio y articular las prácticas tradicionales de los pueblos étnicos con
la innovación tecnológica y la producción limpia par así asegurar la sostenibilidad.
Adicionalmente, se pretende adelantar procesos de sensibilidad ambiental para
colectivamente “identificar la biodiversidad que se tiene para potencializarla, la que está en
riesgo para protegerla, la que se ha perdido para recuperarla y las acciones que atentan contra
las formas de vida para transformarlas” (Buenaventura UNET 2022).
La comunidad considera que las prácticas económicas en el puerto desconocen el
relacionamiento que tienen las comunidades con el territorio. Por esto, el cuidado de la vida
es central para el PIEDB, así como la autonomía de las comunidades y el reconocimiento de
su capacidad para proteger el territorio. El equipo reconoce que “los planes de etnodesarrollo
deben recibir valor. Hay zonas rurales que tienen bosques vírgenes, turismo etnosostenible,
conservación. Hay que respetar cómo ellos han protegido los bosques. Asegurar la seguridad
de los líderes que tienen esa concepción de los territorios” (García Ramírez 2022).
Adicionalmente, la titulación del territorio es un anhelo de la comunidad para contrarrestar
el despojo histórico.
Esta dimensión parte de la idea de que en la naturaleza hay una racionalidad que el
ser humano debe seguir para vivir bien y pone en evidencia la conciencia que tienen los
bonaverenses de la interdependencia que hay entre el ser humano y el resto de la naturaleza
(Ingold 2011). Escobar (2010) denomina a esta manera de concebir y de construir el mundo
“ontologías relacionales”: un mundo en el que las relaciones sociales van más allá de lo
humano porque reconocen la interdependencia y la inter-existencia entre el mundo social,
natural y espiritual.
Mientras que las políticas del desarrollo económico no se preocupan por la
destrucción de la diversidad en el planeta e impulsan acciones extractivistas que están
destruyendo los bosques y contaminando las aguas (Shiva 1988), pues ven la naturaleza como
un recurso que provee materias primas. Esta dimensión del PIEDB se preocupa por el cuidado
de la tierra y de los seres (humanos, animales, plantas, ríos, espíritus) que habitan en ella,
pues son considerados como entidades vivientes que hacen parte del territorio, el cual es a su
vez considerado como esencial para la comunidad. Incluir este eje estratégico en la
formulación del plan de desarrollo es muestra de que se aspira a consolidar una alternativa al
51
desarrollo que se fundamente no en el capital y la acumulación de riqueza sino en formas de
organizar la economía y las actividades sociales en general que partan de y cuiden de las
formas de existencia de las comunidades, modos de vida en donde el cuidado del territorio
es central, así como los vínculos de solidaridad, complementariedad y reciprocidad
(Machado Mosquera et al. 2018; Mies y Shiva 1998)
52
comunidades para potencializar el sector pesquero, el sector agroforestal y maderero, el
sector turismo y el sector portuario (DNP, PNUD, y ENTERRITORIO 2022).
La población sueña con que Buenaventura en el 2040 sea un territorio biodiverso, pluriétnico,
multicultural, alegre y pacífico; reconocido nacional e internacionalmente por las formas
ancestrales e innovadoras de resolución pacífica de los conflictos territoriales y sociopolíticos
(Buenaventura UNET 2022). Asimismo, desean que el Distrito sea epicentro de industrias
creativas, agendas culturales y escuelas deportivas y artísticas que potencien el patrimonio
de la región (Buenaventura UNET 2022). De esta forma, el objetivo de esta dimensión es
fomentar el reconocimiento y respeto de la identidad étnica y del patrimonio material e
inmaterial de las comunidades afrodescendientes, negras, indígenas y mestizas arraigadas en
el territorio (Buenaventura UNET 2022).
Este eje programático congrega a los sectores educación, salud, recreación y deporte,
resolución de conflictos. En un ejercicio de reflexión, varios actores mencionaron que la
infraestructura no sirve para nada si no hay valores. Por esta razón, el PIEDB busca generar
sentido de pertenencia por el municipio y, a partir de la dimensión étnica-sociocultural,
promover la formación en el ser. Esto se logra fomentando el empoderamiento y la
transmisión de valores y prácticas culturales ancestrales, espirituales, tradicionales y
contemporáneas. De igual modo, la etnoeducación y educación propia debe ser la base
fundamental en los procesos de crianza, socialización y formación académica en todos los
niveles educativos. Asimismo, debe implementarse un modelo de acceso y calidad de la salud
que garantice el derecho social y colectivo a la salud y que integre la medicina ancestral de
pueblos negros e indígenas, la alopática y la alternativa a la medicina tradicional (Hernández
2022).
Esto hace que el PIEDB se diferencie de las políticas del desarrollo porque valora los
saberes ancestrales y recalca la importancia de la cultura propia de cada comunidad mientras
que las políticas del desarrollo niegan la existencia de cualquier otra forma de concebir y
habitar en el mundo que no sea la moderna. Esta dimensión del PIEDB se acerca más al buen
53
vivir o vivir sabroso que “da cuenta de la vida de cada persona y territorio como parte integral
de la comunidad” y “aplica una perspectiva generacional, cultural y ecológica de [sus]
propias aspiraciones como pueblos para vivir la vida” (Machado Mosquera et al. 2018, 48).
54
propone colectivamente formas de organizar la vida social, la economía y la política que no
se enfoca en la acumulación de riqueza, la producción de mercancías, la construcción de
edificios, etc., sino en la reproducción de la vida, la autosuficiencia, los saberes ancestrales
y la justicia racial, social y ambiental.
En segundo lugar, este plan de desarrollo diseñado colectivamente se puede analizar
desde una perspectiva decolonial porque se materializa gracias a una movilización social que
refleja la inconformidad de la población frente a las políticas estatales que han provocado
despojo, empobrecimiento de la comunidad, racismo y violencia en el territorio, y además,
convierte a los sujetos que han sido históricamente excluidos de la toma de decisiones
públicas en agentes políticos que construyen desde sus saberes y necesidades. Asimismo, al
ponerse al discurso del desarrollo, manifestar que ese ha provocado violencia, despojo y
empobrecimiento para la comunidad y establecer dimensiones que orientan el PIEDB a la
sostenibilidad, espiritualidad, y a la participación ciudadana, la población bonaverense crea
un plan de etnodesarrollo donde resaltan la autonomía que deben tener los distintos grupos
que componen la población para tomar decisiones y enfatizan en la necesidad de retomar las
prácticas ancestrales para diseñar su sistema político, de salud y de educación.
Finalmente, la formulación del PIEDB constituye una alternativa al desarrollo porque
se diferencia de los planes de desarrollo distritales y nacionales en varios puntos. La
construcción y diseño del PIEDB cuenta con la participación de actores locales y valora los
saberes ancestrales. Si bien existe un diálogo con saberes expertos, no son ellos los que
diseñan el futuro de Buenaventura. Las soluciones se producen con la gente y desde el
territorio. En este sentido, es un plan de desarrollo que ha sido diseñado con orientación
autónoma, pues propicia las condiciones para la auto creación continua de la comunidad,
acoge la ancestralidad, se articula con los derechos de la naturaleza y fomenta aperturas
pluriversales (Escobar 2017). En contraste, los planes nacionales de desarrollo (PND), los
planes departamentales de desarrollo y los planes distritales de desarrollo de los últimos
veinte años resaltan la importancia de lograr el crecimiento económico sostenible donde el
sector privado juega un papel central, dándole prioridad a los discursos de los expertos.
Asimismo, se enfocan en impulsar el sector de la construcción de vivienda y en la exploración
y explotación de hidrocarburos. En cuanto al Pacífico, los PND enfatizan en la necesidad de
55
acciones diferenciadas para garantizar un equilibrio entre las condiciones de vida de las
comunidades étnicas y el aprovechamiento de la biodiversidad para la economía. Priorizan
la integración de Buenaventura con el resto del país y con el comercio internacional y la
ampliación de la capacidad portuaria para impulsar el desarrollo económico del distrito Haga
clic o pulse aquí para escribir texto..
Cabe aclarar que el PND del 2018 además de potenciar el desarrollo económico y mejorar
la infraestructura portuaria también incluyó entre sus objetivos cumplir los acuerdos del PCB
del 2017 al igual que el plan de desarrollo distrital del 2020. No obstante, ninguna de las
prioridades para el Pacífico de los PND de los último 20 años contemplan el reconocimiento
de los saberes ancestrales ni los intereses y anhelos de la comunidad. Adicionalmente,
establecen como prioridad el crecimiento económico para así garantizar el bienestar de la
comunidad, sin tener en cuenta las críticas que la comunidad ha formulado en contra de esta
estrategia ni la evidencia histórica que muestra que las políticas del desarrollo no han
mejorado la calidad de vida de la población. En este sentido, las cuatro dimensiones del
PIEDB reconfiguran la noción de lo económico puesto que no identifican el fin de la
producción en la acumulación de capital de manera indefinida, sino que lo convierten en
satisfacer necesidades materiales y simbólicas, reafirmando la ancestralidad.
Algunas feministas del sur global se preocupan por entender y conceptualizar las formas de
hacer política que no tienen por objeto la toma del poder estatal y que “se practican y piensan
desde abajo, y que se visibilizan tanto en los momentos más enérgicos de la lucha social
como en los cotidianos esfuerzos por sostener material y simbólicamente la reproducción de
la vida social” (Gutiérrez Aguilar 2017, 13). En los últimos años, varias pensadoras
feministas como Rita Segato y Raquel Gutiérrez han acuñado el concepto “política en
femenino” para hacer referencia a estas formas de hacer política que se dan desde abajo, más
allá del Estado y que existen en varias comunidades del sur global. La forma en la que se
organizó la población bonaverense para materializar el Paro Cívico y diseñar soluciones
estructurales para Buenaventura es un claro ejemplo de una forma de hacer política desde
56
abajo que busca garantizar la vida digna en el territorio. No obstante, el CPCB decidió
involucrarse en la estructura estatal. ¿podríamos decir, a pesar de esto, que las dinámicas del
PCB corresponden a una política en femenino?
La teoría política comprende la política como aquello que se hace en el espacio
público y que no dicta normas económicas. Sin embargo, el caso del PCB es diferente, ya
que el proceso pedagógico que llevaron a cabo los líderes y la participación que tuvo la
comunidad en la toma de decisiones nos hace pensar en una forma de hacer política distinta
a la que reconoce la teoría política convencional. Los feminismos del sur han formulado unas
propuestas que permiten entender esta forma de hacer política.
Los feminismos del sur critican la modernidad capitalista y a las políticas estatales
que la acompañan porque imposibilitan la construcción de lo común y gestionan los asuntos
colectivos mediante un sistema patriarcal que oculta y niega el mundo de la reproducción de
la vida y lo hace sujeto a las necesidades del capital (Gutiérrez et al., 2016). Las distintas
teorías feministas del sur también comparten el hecho de conceptualizar la realidad desde
una perspectiva de las mujeres racializadas y de los cuerpos feminizados y que tienen una
perspectiva de género no esencialista. Para estas pensadoras, lo femenino es concebido como
una función social asociada al cuidado de las condiciones necesarias para la reproducción de
la vida humana y no humana. Asimismo, invitan a la liberación a todos los seres, siempre y
cuando sea desde una perspectiva femenina (Moore Torres 2018). Para analizar las formas
de hacer política del CPCB resulta relevante el feminismo comunitario.
El feminismo comunitario pretende transformar la manera en la que la cultura
occidental ha pensado la interacción entre hombre, mujeres y naturaleza ya que considera
que hay entender la vida social desde un lugar que no sea el del capital. Plantea entonces lo
comunitario como una forma de organizar y establecer las relaciones sociales que se basa en
cooperación, vínculos y equilibrios dinámicos para reproducir la vida social (Gutiérrez
Aguilar & Salazar Lohman, 2019). De esta corriente destacan dos conceptos relevantes para
la investigación: la política estado-céntrica y la política en femenino.
Al hablar del concepto de política estado-céntrica, Raquel Gutiérrez
(2017) propone una disyuntiva entre política estado-céntrica y política autónoma. La política estado
céntrica hace referencia a la elaboración de tareas y acciones para ocupar cargos públicos y desde ahí
57
modificar las relaciones sociales de opresión, esto también hace referencia a lo que se conoce como
política de arriba hacia abajo. En cambio, la política autónoma hace referencia a la construcción de
capacidad colectiva y social por fuera del Estado, que se construye para impulsar la autonomía de la
vida cotidiana, asegurando la participación en la toma de decisiones sobre “asuntos que a todos
importan porque a todos afectan” (Gutiérrez Aguilar 2017, 37), e impulsando luchas y estableciendo
límites al extractivismo y la acumulación capitalista. De igual modo, la política estado-céntrica
sostiene un discurso para la totalidad social donde enuncia lo que hará y para qué conjunto de la
sociedad lo hará. La autora critica este discurso pues afirma que es el lugar desde donde siempre ha
hablado el poder masculino, excluyendo, capturando la toma de decisiones en pocas manos y
despojando a las comunidades de sus condiciones de subsistencia. En contraste, la política de la
autonomía es concreta y particular, habla en primera persona del plural (nosotros) y trabaja en la
creación y reproducción de mecanismos que permitan “la desmonopolización del derecho a decidir
sobre aquellos asuntos generales que a todos incumben porque a todos afectan” (Gutiérrez Aguilar
2017, 37).
En la actualidad, lo político se asocia con lo público y por tanto se convierte en un
asunto meramente estatal. Esto influye en que la forma de hacer política sea estado-céntrica
y que uno de sus objetivos principales sea lograr que prevalezca lo económico sobre lo social
o viceversa (Gutiérrez Aguilar 2017). En contraste, la política en femenino es una propuesta
no estado-céntrica que busca limitar la acumulación del capital. Es una forma de concebir la
política como un conjunto de compromisos, prácticas y deseos compartidos que permiten
tanto a hombres como mujeres expresar sus pensamientos, sentimientos y creencias para
generar esperanza más allá de los modelos de gobierno y los órdenes de mando (Gutiérrez
Aguilar 2017, 72). Es un concepto que se afianza en la defensa de lo común y que no pretende
el tomarse el poder porque su objetivo es ir en contra y más allá del Estado. Sus ejes
principales son el cuidado y la conservación, así como la producción colectiva de bienes que
garantiza la reproducción de la vida. No son acciones exclusivamente para las mujeres, sino
formas de vivir según los principios femeninos de cuidado, reciprocidad y reproducción de
la vida (Gutiérrez, Navarro, y Linsalata 2016; Gutiérrez Aguilar y Salazar Lohman 2019).
Teniendo en cuenta esta diferenciación, vale la pena resaltar que estas dos perspectivas
políticas proceden y se ocupan de cuestiones diferentes, pero no siempre se confrontan
(Gutiérrez Aguilar 2017).
58
El CPCB desde la planeación del movimiento puso en práctica la política en clave
femenina. Primero, porque elaboró un mecanismo para que hubiera participación de la
comunidad en los asuntos que les interesaban y de esta manera desmonopolizó la toma de
decisiones al tiempo que creó agencia política. En segundo lugar, porque siempre se
preocuparon de que la población bonaverense confiara en sus líderes y por esto transmitían
las negociaciones y comunicaban todo lo que hacían. A pesar de que el movimiento tenía
representantes, nunca hubo delegación absoluta del poder de decidir durante la planeación
del PCB ni durante los 22 días de movilización. Se creó una relación horizontal y se hizo
política desde abajo. El movimiento siempre puso en el centro el cuidado y lo comunitario,
por eso se resaltaba constantemente el carácter pacífico de la protesta y por eso las actividades
culturales tuvieron un rol esencial durante los 22 días.
No obstante, a diferencia de lo que proponen las teóricas de las políticas en femenino,
desde el principio el CPCB entró en relación con el Estado, pues la protesta siempre tuvo el
objetivo de exigirle al aparato estatal que le diera solución a las problemáticas estructurales
de Buenaventura. El caso del PCB es interesante porque entra en relación con el aparato
estatal, pero la forma de hacer política sigue siendo desde abajo. La comunidad es la que
diseña las soluciones y no obedece ni se somete al Estado. En este sentido, es evidente que
la forma de hacer política por parte del CPCB no se reduce simplemente a la aspiración
electoral, pero tampoco busca construir una política en contra y más allá del Estado como lo
proponen algunas feministas del Sur.
En un determinado momento los líderes del movimiento se dieron cuenta de que para
alcanzar las aspiraciones comunitarias era necesario tomarse unos lugares de poder. Esto se
acerca a la forma de hacer política en femenino (como es entendida por Raquel Gutiérrez)
porque el poder se convierte en un medio para garantizar el bienestar de la población. Sin
embargo, se distancia de esta manera de participación política porque el simple hecho de
obtener el poder implica una inserción en el aparato estatal cuya estructura obliga a la toma
de decisiones de manera vertical. Podría decirse que optar por este mecanismo de
participación política fue lo que debilitó al movimiento, especialmente si se tiene en cuenta
la perspectiva de Raquel Gutiérrez acerca de que la toma del poder estatal implica que los
59
movimientos sociales se vean obligados a delegar el poder y se pierde la esencia horizontal
y comunitaria.
Indiscutiblemente, uno de los logros del PCB fue vencer a la clase política tradicional
en las elecciones del 2019. Dos años después de las movilizaciones, Víctor Hugo Vidal
Piedrahita, el candidato del CPCB se convirtió en el alcalde de Buenaventura. Los líderes del
movimiento lo consideran un logro porque en esa época se tenía la creencia de que las
personas que no tuvieran maquinarias y capital financiero no podían ni siquiera aspirar a un
cargo de elección popular. El CPCB decidió aspirar a la alcaldía porque encontraba en la
administración anterior un obstáculo para cumplir los acuerdos del PCB41.
Nosotros lo que logramos fue conectar el paro con las elecciones, recordarle a la gente que
tenemos unos acuerdos con el gobierno nacional, con el gobierno departamental, con el
gobierno local y que el papel del gobierno local o distrital es fundamental para que esos
acuerdos se cumplan (Semana 2020).
Antes de las elecciones, el CPCB realizó una consulta interna para determinar el candidato.
Vidal, a pesar de que llevaba más de 30 años en luchas sociales, pudo encontrar
reconocimiento solo hasta el 2017 con el PCB. Fue durante esos veintidós días que su
capacidad política quedó en evidencia, pues tuvo un liderazgo importante en las
negociaciones con el gobierno nacional. En el 2018 participó en la campaña de Alexander
López para aspirar al senado de la república y así empezó su travesía electoral (Semana
2020).
La decisión de aspirar a la alcaldía hizo que el CPCB recibiera fuertes críticas de la
población, que afirmaba que los líderes del movimiento estaban utilizando el Paro Cívico
como una plataforma electoral, a pesar de que años atrás el CPCB había dicho que no iría a
las urnas (Duque 2019). Frente al descontento de la población, los líderes del PCB se
justificaron afirmando que nunca habían tenido aspiraciones electorales, pero que ante la
corrupción del distrito y una alcaldía enemiga del Paro decidieron acceder a la alcaldía. La
alcaldía no era un fin en sí mismo, era un medio para lograr materializar el cumplimiento de
41
Entrevista a Carlos, realizada en marzo del 2022
60
los acuerdos del PCB42. Aunque en principio tuvieron diferencias con los bonaverenses, el
CPCB logró que la población eligiera a Víctor como su alcalde. Esto se debe a que, desde el
inicio del movimiento, los líderes se han dedicado a hacer política, solo que de una manera
no convencional.
Ante estos dos caminos, el de la toma del poder estatal o la creación de formas de
participación política no-estatales, Rita Segato (2016) propone un camino anfibio de hacer
política. Es decir, un camino “con políticas intra y extraestatales, de la propia gente
organizada, reatando vínculos, reconstruyendo comunidades agredidas y desmembradas por
el proceso de la intervención colonial” (p.26). La autora afirma que los Estados nacionales
desde su fundación son vulnerables a la apropiación por parte de las élites y que incluso los
gobiernos populares han entregado el territorio a los extractivismos y se han englobado en
las dinámicas del mercado global. Por esta razón, las aspiraciones de cambio no deben estar
inmersas completamente en el campo estatal. La experiencia histórica de las mujeres ofrece
una forma de pensar y actuar colectivamente y, en este sentido, la política en femenino hace
referencia a una política del arraigo espacial no por esencia sino por experiencia histórica
acumulada (R. Segato 2016). Las experiencias del CPCB demuestran un camino anfibio de
hacer política porque entran en relación con el Estado, pero en el ámbito municipal donde se
puede tener más control por parte de la comunidad que en los cargos nacionales. Asimismo,
aunque ven una necesidad de implementar políticas intraestatales, los anhelos de la
comunidad son los que direccionan las acciones, muestra de eso es que uno de los objetivos
del Plan de desarrollo 2020-2023 de la alcaldía es cumplir con los acuerdos del PCB.
A pesar de sus logros políticos y simbólicos, el movimiento no está libre de
cuestionamientos. En la actualidad, la alcaldía de Vidal cuenta con muchos opositores y esto
repercute en el apoyo al Paro Cívico. Al caminar por las calles de Buenaventura se escucha
a la gente murmurar: “Víctor debió quedarse como líder social, tiene mucho corazón y muy
poca autoridad”43. De igual manera, en las redes sociales son comunes comentarios como:
“durante el gobierno de Víctor Vidal en Buenaventura nos ha quedado claro la incapacidad
para generar garantías de vida, por ello es fundamental que desde el gobierno nacional de la
42
Entrevista a Carlos, realizada en marzo del 2022
43
Notas del diario de campo, junio del 2022
61
mano con la comunidad se construyan soluciones”44. Los participantes del PCB consideran
que con el transcurrir del tiempo, los avances que ha tenido la administración no han sido
significativos y que los esfuerzos no han sido suficientes para satisfacer las necesidades de
la población. Como el alcalde proviene del Paro Cívico, esto ha llevado a que la comunidad
pierda credibilidad en el movimiento45.
Simpatizantes del movimiento desde el inicio también se decepcionaron cuando
Víctor Vidal llegó a la alcaldía porque aspiraban, por su experiencia y conocimiento, a tener
un rol dentro de la administración, pero fueron pocos los participantes del PCB los que
pudieron ocupar un cargo público46. Muchos también están decepcionados de que el
movimiento comunitario se haya politizado y se oponen a que el comité ejecutivo del Paro
se mantenga igual desde el 2017 y no haya relevos, pues consideran que esto le impide a los
bonaverenses la oportunidad de participar47. Esto ha provocado que dentro del movimiento
se produzcan peleas internas y que muchas personas se hayan retirado del movimiento y
hayan dejado de ir a trabajar con las mesas temáticas. La vinculación con el aparato estatal
implicó una captura del poder por parte del CPCB.
Esto demuestra que la población de Buenaventura tiene posturas políticas distintas y
anhelos heterogéneos. Aunque se hayan unido por una causa y hayan diseñado soluciones
conjuntas a las problemáticas del distrito, no dejan de haber diferencias entre ellos. Los
líderes tienen el reto de fomentar el diálogo y abrir espacios de participación para poder
avanzar con la implementación de los acuerdos y del PIEDB y para evitar que la
fragmentación de la comunidad debilite al movimiento e invisibilice los logros que han
alcanzado conjuntamente hasta el día de hoy. Al respecto, uno de los líderes afirma que,
debido a la desinformación en los medios y a los pocos recursos que tiene el CPCB, no ha
sido posible comunicar a la comunidad todo lo que se ha hecho en los últimos años. Los
miembros del CPCB consideran necesario hacer sensibilización y campañas pedagógicas en
todos los barrios del distrito acerca de los avances en la implementación de los acuerdos y
44
Tweet de líder social de Buenaventura, septiembre del 2022
45
Entrevista a Camilo, realizada en septiembre del 2022
46
Entrevista a Jesús, realizada en agosto del 2022
47
Entrevista a Camilo, realizada en septiembre del 2022
62
acerca del trabajo que se ha venido adelantando en las mesas48. De igual modo, mencionan
que uno de los retos que han tenido es que el trabajo en las mesas y en el CPCB es voluntario
y por eso muchas personas han dejado de participar, pues deben trabajar para sostener a sus
familias49. Este trabajo pretende ser un insumo para visibilizar esas acciones y para
sensibilizar a toda la comunidad acerca del proceso y de los logros.
En conclusión, todo el proceso del PCB, desde su planeación hasta la materialización
de la movilización, responde a una forma anfibia de hacer política. La etapa de planeación
del PCB donde se hizo pedagogía para convocar al Paro y donde hubo un diseño conjunto de
soluciones estructurales a las problemáticas de Buenaventura demuestra que la forma de
participación política del movimiento es comunitaria, pues se preocupa por los deseos,
sentimientos y creencias compartidas de la población. Asimismo, durante las movilizaciones
las negociaciones fueron transmitidas por radio, lo que se convirtió en un mecanismo para
que hubiera participación de la comunidad. A pesar de que había representantes, no había
delegación absoluta del poder. Esto es el reflejo de una forma de hacer política que es
horizontal y que se afianza en la defensa de lo común, y, por tanto, se acerca al concepto de
política en femenino de Raquel Gutiérrez. No obstante, todo el movimiento se planeó de cara
al diálogo con el Estado y con el ánimo de intervenir en los planes de gobierno y en
estructuras estatales, por lo que no se puede concluir que el PCB sea una forma de política
en femenino según los planteamientos de esta autora. El objetivo del movimiento era hacer
política de manera comunitaria, pero en constante relación con el Estado, por eso se acerca
más al camino anfibio que propone Rita Segato.
El caso del PCB demuestra que existen procesos organizativos que ven la necesidad
de vincularse con estructuras estatales y de tener aliados externos que les ayuden a
materializar sus aspiraciones. Esto puede deberse a la centralización de los recursos y a la
falta de autonomía que tienen las comunidades en Colombia. En este sentido, puede ser difícil
para los movimientos hacer política más allá y en contra del Estado como lo propone
Gutiérrez. Ahora bien, las aspiraciones electorales del CPCB han debilitado el movimiento
en los últimos años. La población ya no se siente identificada ni representada, y es posible
48
Entrevista a Margarita, realizada en noviembre del 2021
49
Entrevista a Carlos, realizada en marzo del 2022
63
que en las próximas elecciones el aspirante del PCB a la alcaldía no tenga buenos
resultados50. Esto se debe en gran parte a que la forma de hacer política de los líderes del
PCB pasó de ser horizontal a ser vertical, y el poder y la toma de decisiones se concentraron
en pocas manos. Por lo tanto, deberíamos preguntarnos si el movimiento se debilitó por
haberse insertado en la política estado-céntrica.
50
Entrevista a Camilo, realizada en septiembre del 2022
64
Conclusiones
El Paro Cívico de Buenaventura nos deja varias enseñanzas para el campo de la construcción
de paz. En primer lugar, evidencia que el modelo de desarrollo puede perjudicar más a la
población de lo que la beneficia y que las dinámicas de guerra no se derivan simplemente del
afán por controlar el territorio. Estas formas de violencia tienen un componente moderno-
colonial que surge también del discurso hegemónico del desarrollo que ha sido utilizado
como un mecanismo de poder y control en términos de raza, género y clase (Escobar 2007;
Shiva 1988; Mudimbe 1988). De esta forma, el PCB nos permite cuestionar los postulados
de la paz liberal que afirman que el desarrollo económico y la construcción de un Estado
democrático y liberal son pre condiciones para la paz y nos invita a pensarnos el modelo de
desarrollo colombiano como la causa de los conflictos en vez de la solución Haga clic o pulse
aquí para escribir texto., ya que provoca el despojo de las comunidades del territorio y la
violencia por parte de actores armados.
En segundo lugar, el proceso del PCB nos muestra que las estrategias dirigidas a la
construcción de paz deben estar en diálogo constante con las comunidades y deben entender
y articular la noción de paz que ellas defienden. El movimiento se dio para exigirle soluciones
al Estado y para reclamar por la exclusión y abandono histórico que percibía la población.
Para evitar la movilización, el gobierno Santos se dirigió a los bonaverenses resaltando todas
las acciones que había ejecutado en Buenaventura. De esta manera, impuso su visión de paz
y bienestar, sin entender lo que quería la comunidad. La noción de paz que los bonaverenses
defienden no es simplemente acabar con el conflicto armado, como lo evidencian las
dimensiones del PIEDB y los ocho puntos clave que le exigieron al Estado durante el PCB,
ellos ven la paz desde una perspectiva transformadora y étnica. En este sentido, la dimensión
étnica no debería ser un simple añadido al final del acuerdo de paz, sino la base para pensar
y dirigir la construcción de paz territorial Haga clic o pulse aquí para escribir texto.. Lo sucedido
nos deja la enseñanza de que imponer diseños sociales sin contar con la participación de la
comunidad no sólo es antidemocrático, sino que se configura en un elemento generador de
violencias y de injusticias (Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad 2022a). Por esta
razón, para que la construcción de paz sea verdaderamente duradera, debe incluir elementos
65
sobre economía, política y cultura donde las condiciones materiales son centrales, pero
también lo es la participación activa de la comunidad.
Adicionalmente, las organizaciones de mujeres que hicieron parte del PCB dejaron
claro que las mujeres han sido afectadas de manera diferencial por la guerra y por la violencia
estructural, racista y colonial. El rol activo que jugaron dentro del movimiento para hacerse
escuchar y para que los acuerdos tuvieran un enfoque de género demuestra que en
Buenaventura (y posiblemente en Colombia) no va a ser posible alcanzar la paz si no se
derriban las estructuras patriarcales que fomentan y reproducen la violencia. De igual modo,
el objetivo de los bonaverenses con el PCB era lograr que se hicieran cambios estructurales
en el distrito para poder vivir con dignidad y en paz. Esto implica que el Estado y los
tomadores de decisiones tengan en su radar que para alcanzar la paz en Buenaventura no
basta con sacar del territorio a los actores armados ni parar las acciones violentas, puesto que,
para transformar las lógicas de violencia armada, hay que transformar primero las estructuras
sociales y modificar la gestión ambiental, el diseño de la economía y las formas de
participación política. Sin embargo, hay que tener en cuenta que en la actualidad las formas
de violencia y la presencia de actores armados en el territorio ponen límites a las decisiones
comunitarias: los puntos de encuentro están bloqueados, hay lugares a los que no se puede
acceder, hay familias y amigos que no se pueden reunir. Esto ha dificultado la participación
de toda la comunidad en la formulación del PIEDB y en las mesas de trabajo del CPCB, pero
también ha fraccionado el tejido social. En relación con eso, si es importante que el Estado
enfoque sus esfuerzos en erradicar la violencia en Buenaventura para poder avanzar hacia
cambios estructurales.
Ahora bien, el movimiento del Paro Cívico es muy poderoso en tanto nos muestra que
protestar y movilizarse es una forma de construir paz de manera local. La población se reunió,
discutió, llegó a consensos y diseñó soluciones estructurales a las problemáticas de
Buenaventura que le impedían vivir en paz. Lo sucedido en el 2017 demuestra la capacidad
que tienen las comunidades para organizarse y resistir. Resistir a un modelo de desarrollo
excluyente, resistir a la violencia estructural y resistir a la violencia del Estado durante las
manifestaciones. Pero también para re-existir, proponiendo alternativas pertinentes
territorialmente y verdaderamente transformadoras. El PCB es una iniciativa de construcción
66
de paz local porque por medio de este movimiento los bonaverenses diseñaron y exigieron
colectivamente lo que querían para Buenaventura y lo que consideraban necesario para vivir
con dignidad y en paz, pero también por los caminos políticos que abrieron mediante la
movilización que les permitió formular un plan de desarrollo local y vencer a la clase política
tradicional. No obstante, este proceso evidencia que no es suficiente la organización de la
comunidad, pues también es necesario el apoyo material y simbólico por parte del Estado.
Las acciones de los bonaverenses son potentes, pero no se le puede quitar la responsabilidad
al Estado ni a los gobernantes de reparar a la comunidad (Comisión para el Esclarecimiento
de la Verdad 2022a), pues las políticas de desarrollo, que han provocado violencia y despojo
en Buenaventura, vienen de la institucionalidad. En este sentido, las teorías que se enfocan
en lo local y en la autonomía deben ser cuidadosas en no asignarle la responsabilidad a las
comunidades de que reparen solas las injusticias a las que han sido sometidas (Firchow 2013;
Donais 2009).
De igual forma, en el caso específico del PCB invita a reconocer que existen formas
de participación política que van más allá de lo electoral, aunque guardan estrecha relación
con él, y que son indiscutiblemente valiosas para la construcción de paz, pues nos invitan a
cuestionar la visión de paz liberal que asume que la construcción de un Estado moderno
democrático es el único camino para lograr la paz. Algunas feministas del sur global
proponen una forma de hacer política por fuera del Estado y de manera comunitaria. El
movimiento bonaverense nos demuestra que es posible que la toma de decisiones sea
colectiva y que la participación política esté dirigida la defensa de lo común y al bienestar de
toda la población.
Sin embargo, también nos muestra que la relación con el Estado es indispensable.
Una de las razones por las cuales los líderes del PCB decidieron aspirar a la alcaldía es porque
se dieron cuenta de la necesidad de utilizar el aparato estatal para reparar a la comunidad y
garantizar su bienestar. Hay que tener en cuenta que el caso del PCB no es el único en
Colombia que ha visto la necesidad de llegar al Estado, la vicepresidenta Francia Márquez
después de hacer política comunitaria y hacer activismo desde lo local por muchos años,
decidió aspirar a un cargo electoral para poder trabajar por la defensa de la vida y combatir
las violencias estructurales a las que han sido sometidas varias comunidades en Colombia.
67
Siendo así, las pensadoras feministas del sur que critican las políticas estado-céntricas deben
preguntarse por qué las comunidades ven la necesidad de entrar al aparato estatal y si
realmente la única forma de hacer política desde abajo y comunitaria es confrontando la
institucionalidad. Es cierto que son producto de la modernidad y el colonialismo, pero con el
paso de los años varias instituciones han transformado sus lógicas (como es el caso de la
iglesia en el pacífico) y se han convertido en una forma de agencia para que la comunidad
pueda resistir y re-existir. El proceso del PCB evidencia que existe un punto medio entre
participar en el Estado y organizarse desde abajo por fuera de él. Futuras investigaciones
deberán profundizar si insertarse en el aparato estatal podrá contribuir realmente a modificar
las estructuras sociales y combatir las violencias estructurales para garantizar el bienestar de
la población. Para el caso de Buenaventura, esto implica investigar en si la inmersión del
CPCB en el aparato estatal sirvió realmente para garantizar el bienestar de la población. Esta
pregunta equivale a preguntarse si el Estado puede ser transformado para que adopte una
lógica maternal (R. L. Segato 2020, 418).
En relación con eso, las experiencias de Buenaventura demuestran que existen
múltiples formas de habitar en el mundo. Las dimensiones que orientan el Plan Integral
Especial de Desarrollo le asignan un rol importante a lo étnico, a la naturaleza, la
espiritualidad y a la autonomía. De igual forma, reconfiguran la noción de lo económico,
pues el objetivo de la producción no es el enriquecimiento, sino la satisfacción de las
necesidades básicas. En este aspecto, el PIEDB puede ser considerado como una alternativa
al desarrollo. A pesar de que utilizan el termino desarrollo para nombrar sus aspiraciones, le
otorgan un significado distinto al hegemónico que se basa en el crecimiento económico. De
esta manera, se puede afirmar que en Buenaventura sí hay un modelo de desarrollo que va
atado a la paz. En todas las conversaciones los bonaverenses se declaran víctimas del
desarrollo, pero el PIEDB es considerado uno de los mayores logros del PCB. En este sentido,
el problema no es asumir que el desarrollo es una precondición para la paz, sino imponer un
modelo de desarrollo que no responde a las necesidades y anhelos de población. El desarrollo
desde lo local puede producir entornos de paz siempre y cuando se planee de manera
colectiva y pensando en el bienestar presente y futuro de la comunidad. Articular diferentes
68
modelos y concepciones de paz y de desarrollo desde los modos de vida de los pueblos,
significaría no sólo pensar la paz no sólo en clave territorial sino pluriversal51.
La forma en la que se organizó la comunidad cambió para siempre la historia de
Buenaventura. No obstante, el PCB es un movimiento que no está libre de enfrentamientos
internos. Hay que evitar romantizar y fetichizar lo ocurrido porque homogeneizar las
aspiraciones, las luchas y los sentires de la población también es problemático, ya que impide
entender los desafíos y obstáculos para alcanzar la paz. No hay que perder de vista que son
seres humanos que habitan el mundo de manera distinta y que vienen de posiciones sociales
distintas, ya que Buenaventura cuenta con una extensa zona rural y con organizaciones
diversas que tienen intereses distintos. Los gremios, la población indígena, los consejos
comunitarios y los miembros del PCN hicieron parte del movimiento, pero también tienen
aspiraciones individuales que han entrado en conflicto a la hora de formular el PIEDB, donde
se han presentado enfrentamientos entre la población y los miembros del CPCB. Por un lado,
hay miembros de la comunidad que afirman no haber sido invitados a los procesos de
participación para definir las dimensiones del PIEDB. Por otro lado, hay personas que se
oponen a que el PIEDB tenga un enfoque étnico y afirman que algunos líderes buscan
imponer esta visión sin escuchar al resto de la población.
En un futuro, habría que explorar las razones por las cuales parte de la población
decidió no involucrarse con el PCB. Asimismo, por razones de seguridad realicé el trabajo
de campo en la zona urbana del distrito. No tuve la oportunidad de entrevistar a personas en
zonas rurales ni a miembros de grupos indígenas que podrían tener una perspectiva diferente
de lo sucedido. Cabe resaltar que en una de mis visitas escuché que algunos miembros de
consejos comunitarios no están de acuerdo con la labor del Paro Cívico. Futuras
investigaciones deberían profundizar en este aspecto. Finalmente, otro interrogante que surge
de este trabajo es hasta qué punto la formulación del PIEDB fue realmente comunitaria,
teniendo en cuenta que hay personas que están inconformes. Dicho de otra manera, sería
51
La “paz pluriversal” es un término que se está acuñando desde el “Tejido de transicionantes por el
Valle del Cauca”, un colectivo que armó Arturo Escobar con asociaciones territoriales y académicos
activistas.
69
interesante saber qué tanto la participación del PNUD y de instituciones educativas y
gubernamentales afectó este proceso.
A pesar de todos los obstáculos, el Paro Cívico para vivir con dignidad y en paz en
Buenaventura me enseñó el poder que tiene el trabajo colectivo, no solo para lograr anhelos
compartidos, sino también para habitar el mundo en compañía. Me llena de esperanza saber
que hay gente que se preocupa genuinamente por el bienestar de otras personas y que siente
profundo amor por su territorio y su cultura. Lo sucedido en Buenaventura es un ejemplo
para todos los colombianos. Nos reafirma que es posible fijar objetivos comunes y llegar a
consensos para construir paz. De igual modo, nos invita a no conformarnos, a luchar, a soñar,
a creer y aspirar a cambios estructurales en nuestra sociedad.
70
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Anexos
Apoyo al
# Seudónimo Rol en el PCB Mes Año movimiento en el
presente
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