Philippe Julien
Lacan y la psicosis 1932 1976 -
"Lom cohun corpa et mn-oi kun"1
J. Lacan, Joyce le symptôme, el 16.6.75
En una presentación de enfermos, el 13 de febrero de 1976, el señor G.L.
manifestaba a Lacan que tenía palabras impuestas: “La palabra impuesta, decía, es
una emergencia que se impone atni intelecto y no tiene ninguna significación
concreta. Son frases que emergen"...
Luego de este encuentro, Lacan dirá a los presentes: “eso, es una psicosis
lacaniana..., verdaderamente caracterizada. Las palabras impuestas, lo imaginario, lo
simbólico y lo real. Por eso mismo no soy muy optimista respecto a este Joven".
A la semana siguiente, el 17, en su seminario, precisa en
qué esta psicosis es lacaniana. "Resulta que el vifemes en mi presentación de algo que
se considera generalmente como un caso, un caso de locura seguramente, un caso de
locura que comenzó con el stnthome palabras Impuestas... Al menos es asi como el
paciente articula, él mismo, ese algo que, me parece, hay de más sensato en el orden
de una articulación que puedo decir lacaniana".2
Dicho de otra manera, la sensación de palabras Impuestas ji^ine exactamente lo
que Lacan entiende por psicosis: palabras impuestas, y no el delirio. “Yo no lo encuentro
delirante", dice Lacan al señor G.L. En 1976 eso no era una novedad; ya en el
seminarlo de 1955-56 sobre las psicosis, Lacan definía a estas tomando de su maestro
Clérambault el término de automatismo mental: “si el lenguaje habla por sí solo aquí o
nunca tenemos que utilizar el término de automatismo y esto da al término que
1Frase donde Lacan Juega con la escritura. Habría Identidad
fonemàtica con: l'femve qu'aun corps et ri en a qu’ un lo que podría
traducirse por: El hombre tiene un cuerpo y sólo uno. TN. de
los T.).
2J. Lacan, Le Slnthome, seminarlo del 17 de febrero de 1976.
utilizaba Clérambault. su resonancia auténtica, su aspecto satisfactorio para noso-
tros".3
Es satisfactorio en el sentido en que esta estructura es primera y fundante en
relación a todo afecto que pueda experimentar el sujeto: “El mérito de Clérambault es
haber mostrado su carácter tdéicamente neutro, lo que en su lenguaje quiere decir que
está es plena-dlscordancia con los afectos del sujeto, que ningún mecanismo afectivo
basta para explicarlo, y. en el nuestro, que es estructural". 3 Es decir . que ese
fenómeno da cuenta esencialmente de la estructura del lenguaje en tanto tal, y “que
hay que ligar el nudo de la psicosis a una relación del sujeto al significante".
Considerarlo asi, ¿significaría excluir lo imaginario y lo real y privilegiar lo
simbólico?. Estas tres funciones ¿no con- sisten las tres en ese fenómeno de las
palabras Impuestas?. En 1955, Lacan decía: ‘Podemos en el seno de la palabra, ln-
tegrar los tres planos: de lo simbólico representado por el significante, de lo
imaginario,representado por la significación, y de lo real, que es el discurso realmente
pronuncla- doen su dimensióndiacrònica’.4Yen 19767dirá lo mismo, a propósito del
señoFG.L.: "Las palabras impuestas, lo Imaginarlo, Jo simbólico v lo real“.
Lo sentido
Estas afirmaciones se aclararán a partir de otra pregunta formulada por Lacan :
"¿Cómo es que no sentimos todos que las palabras de las cuales dependemos, de alguna
manera, nos son impuestas?. Es en esto que lo que se llama un enfermo va, algunas veces, más
lejos que aquél al que se llama un hombre normal La cuestión es más bien saber por qué un
hombre normal, llamado normal no sedacuenta que la palabra es un parásito, que la palabrees
un enchapado, que la palabra es la forma de cáncer de la que está aquejado el ser humano.
¿Cómo es que hay algunos que llegan a sentido?"?
No todos sienten esta exterioridad, esta coacción de la palabra. Y sin embargo, para
todos, el lenguaje está ya allí, enorme, englobante por todas partes, desbordante,
cercando todas sus acciones, guiándolas, suscitándolas y llevándolas a cualquier
parte. Efectivamente, “la idea misma de un pensamiento inconsciente, esa gran paradoja
práctica que introdujo Freud, no quiere decir otra cosa”. 8
3Ibid: p. 359.
4Ibid: p.95.
3 Littoral 7/8
Pero el loco siente con fuerza este parásito
lenguajero, esta modulación continua, esta "articulación
que organiza nuestras acciones como acciones
habladas'.7 Ciertas palabras. ciertas fórmulas
iluminantes, ciertas sonoridades enigmáticas, le tocan
el “alma" con más violencia que a otros. Esto es del
orden de lo sentido: sensación, sentimiento. pasión (¡y
todas las modalidades del thumos griego!) o según la
Jerga de la psicología: afecto, lo que se entiende así: soy
afectadopor el lenguaje.
Por consiguiente nuestro primer interrogante nos
conducirá al afecto. Y lo responderemos adentrándonos
en esta paradoja: es precisamente de la ausencia de un
afecto, en especial la agresividad, que Lacan cuatro veces
se sintió in- trlgado y se dejó cuestionar por la locura:
— en 1932: con Almée
— en 1955: con Schreber
— en 1965: con Lol V. Stein
— en 1975: con Joyce
La tychéle tendió esta mano: es cuando el cáncer de
la palabra afecta demasiado a un sujeto, que el afecto
espera- do por Lacan falta a la cita. Ya veremos cómo.
A este primer interrogante se agrega un segundo:
¿qué es sentirse tener un cuerpo y sólo uno? ¿Es en
razón de la Imagen especular que nos hace creer “en el
sentido de que el sujeto se Identifica en su sentimiento
de Sí con la Imagen del otro y la Imagen del otro viene a
cautivar en él este sentimiento?59 ¿O bien este “tener un
cuerpo" proviene de otro imaginario, que es el único que
da consistencia al cuerpo y por allí al afecto? Lo que se
5J. Lacan, Escritos I, Acerca de la
causalidad psíquica. Siglo XXI, 1984,
México, España, Argentina, Colombia, p.
171.
Juega en esta elección aparecerá poco a poco en Lacan
de 1932 a 1976 a medida que vaya respondiendo al
primer interrogante.
Aimée
Lo que para Lacan fue el objeto de una Intuición
primordial y ordenará el conjunto de su tesis de 1932.
es lo que él llama “un acontecimiento que será decisivo en
el desarrollo de la vida de Aimée”6: la intrusión de su
hermana mayor en la vida de la pareja de Aimée y de su
marido después del nacimiento de un niño y su
“apropiarse de la dirección práctica de su hogar"7
tomando un “rol de madre". Lo que esta hermana dijo a
Lacan, durante más de una hora, le revela que todo esto
no es el fruto de la imaginación de Aimée.
Ahora bien, lo que lo asombra al punto de
determinar el sentido de su investigación, es que Aimée
no reaccionó ante la actitud de su hermana en su
hogar. Más aún. ante La- can que hoy la interroga sobre
ese punto en espera de una confesión de un reproche
legítimo (¡para él!). Aimée se calla: ¡nada de agresividad!
Esta se define como rivalidad fraterna, capacidad de
lucha, de cólera y de compeTición para há- cer
reconocer su derecho, mantener su propio lugar; y se
mide con el poder decir “no" y de sostenerseen respuesta
a una intrusión destructora de parte de su semejante.
¿No se comprueba clínicamente la ausencia de esta
agresividad en el psicòtico antes de todo delirio (o en el
prepsicótico si se hace del delirio el desencadenamiento
de la psicosis)?.8
6J. Lac^n: De la psicosis paranoica en
sus reladpnes con la personalidad, Siglo
XXI, México 1976, p. 209. \ c ^
7Ibld: p. 211.
5 Littoral 7/8
Ante Aimée con quien se encuentra durante un año y
medio. Lacan se sorprende por esta ausencia. Y este
asombro lo impulsa a descifrar este enigma. “La
personalidad de Aimée no le permite reaccionar de
manera directa con una actitud de combate, que sería
la verdadera reacción paranoica, entendida en el sentido
que ha tomado este término a partir de la descripción
de una constitución así designada".9
Almée hace objeción a la "reacción paranoica’ tal
como se la admite corrientemente. Lacan sostiene
Justamente esta objeción apoyándose en Kraepelin
(antes de apelar a Freud). Efectivamente, para
Kraepelin, citado por Lacan:
"A menudo, - dice Kraepelin— cuando tiene medios para
eilo, el enfermo, candente de su vulnerabilidad, no se ocupa
más que en hut délos combates serlos de la existencia, y en
lugar de adoptar alguna posición firme se dedica más bien a
vagar por ahí no atendiendo sino a bagatelas y evitando el
contacto con la vida".10
Es así como se explica el desencadenamiento del
delirio. No es “reacción paranoica, sino reacción a la
paranoia. Efectivamente, prosigue Lacan, siguiendo a
Kraepelin:
8Montherlant nos dio un bello ejemplo
clínico con el caso Exupé re en Un
assassln est mon maitre (1971) que llamó
la atención del profesor De- lay quien
hizo un extenso prefacio a la
presentación de ese caso.
9Ibid: pj 211
10Ibid: p. 54
"Cuando se carece de las armas que pueden echar abajo
los obstéiculos levantados por la vida, se le ofrecen a la
persona dos caminos para reprimir las experiencias que lo
contrarían: "negarse a aceptar el Juicio de los demás, o
esquivarse en esperanzas de porvenir Incapaces de
disolverse por ningún fracaso’. Son estos los dos caminos por
los que avanza el pensamiento delirante’.11
Planteados estos hechos de base, Lacan acude a
Freud con la siguiente pregunta: ¿No existe de alguna
manera la pulsión agresiva en Aimée ya que el contenido
de sus dos delirios y el pasaje al acto asesino contra
Madame Z parecen revelarla? Al respecto, Lacan formula
una hipótesis que ío conduce entonces a este
interrogante ¿por qué la hermana mayores sistemáticamente
disculpada? Efectivamente, escribe, “en las reacciones de
Aimée aparecen con evidencia ciertas resistencias
especiales (véase supra, pp. 211-212} con respecto a esa
personáprecisa; en efecto, no sólo abandona la lucha
directa, sino que renuncia a toda revindicación moral de
sus derechos'.15
Así, lo esencial de la tesis apuesta a explicar estas
resistencias especiales. Lacan da dos explicaciones, que
sin contradecirse, no se coordinan sin dificultad en la
argumentación. La primera, que justifica la elección de
la nominación de psicosis de autopunición apela al
superyo freudiano co- mo defensa contra la pulsión
agresiva.
‘en las psicosis autopunittvas — que, como lo hemos
mostrado, se traducen clínicamente en un delirio de
Interpretación—, las energías autopunltluas del super-ego
se dirigen contra las pulsiones agresivas surgidas del
inconciente del sujeto, y retardan, atenúan o desvian su
ejecución".11
11Ibid: p. 55
7 Littoral 7/8
La segunda? que como lo veremos tendrá un largo
futu- ro, hace derivar la resistencia del amor mismo, de
este amor jle Aimée por su hermana. Retomando la
frase de Freud: “El perseguidor, en el fondo, era el
amado o alguien que lo fue en el pasado”12 e
interpretado su famoso artículo de 1922: “Algunos
mecanismos neuróticos en los celos, la paranoia y la
homosexualidad”, Lacan muestra que en el psicótico,
allí
_________ . ' ■■‘s
15
Ibid: p. 256
A
16
Ibid: p. 272
donde hay “elección narcisista de objeto" del mismo
sexo, la agresividad es inhibida y reprimida por fijación
al comple- jo fraterno. El sujeto se pierde, se olvida, se
niega, se auto- castlga en la cautlvación de la imagodel
objeto amado.
¿En qué deviene entonces la pulsión agresiva?
Reprimida, retornaría en el pasaje al acto asesina
Lacan tiene dificultades en admitir esta tesis en lo que
concierne a la psicosis. El pasaje al acto, lejos de serla
inversión del amor nar- í cislsta. es su realización. SI
en efecto, esto tiene por objetivo una autopunición, ¿no
es la suprema confesión de un amor loco por la imagen
del perseguidor en la negación de sí mismo?. El acto
asesino no es verdaderamente una agre- sjón contra el
otro, sino la última reacción defensiva ante una
intrusión invasora de la imagen del objeto narclsística-
mente adorado.
12En su artículo de 1915 “Un caso de
paranoia que contradice la teoría
psicoanalítíca" O.C. T. XIV, Amorrortu,
1976, p. 265.
Dicho de otra manera, a través de la tesis de 1932
queda planteada una pregunta: ¿qué es lo que falta a
Atnée, de tal forma que la “elección narcisista de
objeto" (que es la hermana^ mayor) la condujo a
rechazar una justa agresividad hacia ella?.
Lacan responderá cuatro años más a partir de la
invención del estadio del espejo en 1936: en el
psicòtico hay au- sencla de la “identificación resolutiva
de una fase psíquica"13 denominada fase del espejo.
Esta opera una “metamorfosis de las relaciones del
individuo con su semejante"19 gracias a ese modo de
identificación especular, según el cual el yo encuentra
su origen: en la imagen del otro cumpliendo función de
espejo. Esta Imagoconstituye mi propia imagen es-
pecular. Esta relación es de identificación porque es
libidi- nal: el júbilo es signo de ello.
Ahora bien, porque ese otro de mí mismo permanece
otro, porque esta Identificación se funda sobra la
alteridad, se abre una división, y una dualidad interna
permanece irreductible. Es por eso que, a la cautlvaclón
erótica se agrega siempre, por estructura, una tensión
agresiva. Ésta es el signo de que la identificación
narcisísta en tanto lograda funda una lógica de
exclusión: soyyo oes el otro. No hay fusión, y sin embargo
no hay abandono de la fascinación eró- tica.
Efectivamente, la relación agresiva es constitutiva de
esta formación que se llama el yo y es en esto mismo
que la identificación imaginaria es positivamente
resolutiva por el mantenimiento, a la vez, de la intrusión
del otro y de su ex- clusión, sin que ninguno de los dos
logre suprimir a su contrario.
Posición eminentemente inestable, por cierto, pero
inter- na a la relación imaginarla y a sostener en su
tensión mls- ma según una dialéctica tal como por ej
13J- Lacan: Escritos I, p. 178.
9 Littoral 7/8
emplo la define Mer- leau-Ponty: “La dialéctica es una
tensión de una existencia hacia otra existencia que la
niega y sin la cual, sin embargo, no se sostiene”.14 ¿No
es esta capacidad lo que faltaba en Almée? Lacan
esperaba encontraran ella_“una actitud de combate,
que sería la verdadera reacción paranoica". STAho- ra
bien, no encuentra nada de eso. Si es verdad que el yo
tiene una "estructura paranoica" - como Lacan lo
mostrara en 1948 en “La agresividad en psicoanálisis"-
entonces es necesario concluir que ja psicosis es un
déficit del yo (y no del intelecto) insuficiencia de
‘paranoia", ausencia de amor propio, de SelbsgeJuhL
¿Cómo dar cuenta de esto?.
Schreber
El seminarlo sobre la psicosis (1955-96) y
especialmen-
V
te el artículo "De una cuestión
preliminar a todo tratamiento posible
de la psicosis" (1957-58) instauran
un cambio en la enseñanza de Lacan
sobre la psicosis. Con la ayuda del
esquema L, al que llama su pequeño
14Merleau Ponty, M.: Signos, Selx
Barrai, Barcelona, 1964.
cuadrado mágico, La- can distingue
dos diagonales: la de la relación
imaginaria a’ -> a.” y la de la relación
simbólica A -> S. Adelanta asidos
proporciones complementarlas,__
I) La primera retoma lo ya adquirido:
en la psicosis la relación imaginarla
que muestra la fase del espejo es
deficitaria. De dos maneras. La
relación imaginaria “no tiene la sig-
nificación de exclusión recíproca que
conlleva al enfrentamiento especular,
sino la otra función, la de captura
Imaginarla".15 La imagen del yo no
está fundada “en la órbita que da el
modelo, más logrado, del otro".*4
Además, el interlocutor Imaginario
de Schreber, o sea su Dios, sólo tiene
que ver con Imágenes, con seres de
dos dimensiones, sin interior, como
vestimentas sin cuerpo: “nada
comprende de todo cuanto está
dentro (...), y que sólo trata con
sombras o cadáveres",15 sombras de
hombres chapuceados a la sels-
cuatro-dos, como tradujo Pichón en
francés. Así se desarrolla una
dialéctica anterior al "espejo": la del
cuerpo trozado, fragmentado y la de
las identidades múltiples,
abundantes y enigmáticas de un
mismo personaje.
15J. Lacan, El seminarlo III, Las
psicosis, Paldós, Barcelona, Buenos Ai-
res, 1984, p. 292.
11 Littoral 7/8
Pero la novedad de esta enseñanza
de los años c'ncuen- ta consistirá en
mostrar que ese “mecanismo
imaginario da
22
Esta notación se encuentra en Escritos, p. 47, y en
el seminarlo III, Las psicosis, p. 26. Es algebrizada
pero Inversamente a -»a’, dos años después (cf.
Escritos p. 530), pero se mantiene lo que designa: el
otro -> el yo.
la/orma, pero no la dinámica,de la alienación
psicòtica’.16muestra pero noexplica nada. De allí la
necesidad de una segunda proposición:
II) La alteración de la relación imaginarla tiene sucausa en
una ‘salida del eje" de laotra diagonal: la de la relación
simbólica A -+ S. La inestabilidad de la imagen en las
relaciones interhumanas proviene de un defecto en la
red de naturaleza simbòlica.
Efectivamente, lo que manifiesta el
desencadenamiento del delirio (pero que está ya ahí en
su latencia antes del delirio) , es una falta en el orden
del significante. En un momento de la existencia del
sujeto, cuando para conducirse como hombre (ante una
mujer, un niño, un padre, los colegas, etc.) las muletas
imaginarias habituales de la relación a' -* a no bastan
para sostenerlo, entonces hay un llamado más allá, al
lugar del Otro en su heterogeneidad de Otro. Pero enese
lugar nadie responde. Se apela a un significante, pero
está ausente, forcluldo; es el impase, la perplejidad, el
derrumbe.
¿Qué resulta de esto? AHÍ donde eso no responde,
viene al lugarelautomatismo mental de palabras
impuestas. Hay respuesta a la ausencia de significante
mediante la afirmación tanto más sostenida cuanto
16 Ibid: p. 212
sentida, en su presión yerbal, de la acción del gran Otro
reducida al pequeño otro. Éste está muy presente en su
iniciativa y en el enigma de esta iniciativa, en una
relación dual; para Schreber es Flesching, luego, el Dios
seductor al que se sacrifica. Esta proyección sobre la
diagonal imaginaria es una de las consecuencias ¿c un
agujero causal a nivel de la cadena simbólica, más pre-
cisamente: la forclusión del significante del Nombre-del-
Pa- dre. -'X
Es así como en 1964 Lacan podrá sintetizar en tres
tesis
su posición freudiana sobre lo que falta
en la psicosis. La primera dice el
fundamento de orden simbólica, la
segunda la vía imaginaria de su
efectuación; la tercera el efecto real que se
produce en ella: “Freud nos revela:
— que es gracias al Nombre del Padre cómo
el hombre no permanece atado al servicio
sexual de la madre.
— que la agresión contra el padre está en el
principio de la ley.
— que la ley está al servicio del deseo que
instituye por la prohibición del incesto,
(yo subrayo).37
13 Littoral 7/8
Lo parcial del esquema L
Esta primacía de lo simbólico sobre lo
imaginario y sobre lo real permite, por
cierto, el establecimiento de una doctrina
coherente ilustrada por el esquema L,
luego por el esquema R, en 1958. Pero es
sólo un preliminar en vista de otra cosa:
un tratamiento posible de la psicosis.
Para el abordaje de esta práctica, Lacan
relativiza esa doctrina que some- te a'->a
a A -> S. Constata clínicamente hablando
que el psi- cótico la desborda y escapa de
ella. Efectivamente, a pesar de su delirio,
no es menos cierto que Schreber
escribiendo su libro se dirige a nosotros y
que continúa escribiendo a su mtt/er, por
quien, como él dice “ha conservado su
antiguo amor".27 ¿Qué somos?, ¿quién es
ella para él?.
Lacan responde en su artículo de 1958
dando su opinión del examen de ese caso:
'la relación con el otro en cuanto con su
semejante, e incluso
una relación tan elevada como la de la amistad en
el sentido en
que Aristóteles hace de ella la esencia del lazo
conyugal, son per-
J. Lacan: Escritos 2, Del trleb de Freud y del deseo del
psicoanalista, Siglo XXI, México, España, 1984, p. 831.
Cf. Hans Israels, Schreber, péreet flls, Seull, París, 1968, p.
215.
fedamentecompatibles con larelación salida de su eje con el
gran Otro, y todo lo que implica de anomalia radicai’.17
Dicho de otro modo, hay autonomia de la relación
imaginaria. El delirio es sólo parcial,no solamente porque
no ordena en su totalidad la existencia del sujeto, sino
porque éste no lo cree dento por dento. La alteridad
absoluta y exclusiva de este otro que es el Dios de
Schreber no elimina la alteridad de los otros seres de su
entorno.18Allí se indica la posibilidad para el
psicoanalista, del abordaje del psicòtico. ¿De qué
manera? La amistad, en el sentido de la Ética de Ni-
cómaco (L. VIII y IX), como esencia del matrimonio, es
una philia estrictamente correlativa de la philautia (amor
de sí) siguiendo la frase de Aristóteles: “Igual que,
cuando queremos contemplar nuestro rostro, lo
hacemos mirándonos en el espejo, así, cuando
queremos conocemos a nosotros mismos, nos
conocemos viéndonos en un amigo. Pues el amigo.
decimos es un otro nosotros mismos" (Magn. Mor. 1213,
a 15-24).19 Ahora bien, este amor fraternal está en el
17J. Lacan, Escritos, p. 555. La can inscribe
estas dos relaciones (con el público,
con su mujer) según el eje a -» a' en el
campo de lo real, sobre el esquema I, p.
553.
18Contrariamente a k» que decía Lacan
tres años antes, en su seminario Las psicosis,
p. 404.
19El cristianismo retomó muy pronto este
fundamento aristotélico del matrimonio
(vía Cicerón y su De ojjtclis) dándole por
objetivo además de los hijos lo ad/utorium,
la ayuda mutua entre cónyuges. Hubo alli
15 Littoral 7/8
fundamento de cada sociedad, como bien lo observa
Freud al hablar del yo cómo fuente de los sentimientos
sociales y del Massbildung. El amor al otro y el amor de sí
son correlativos. La cautivación amorosa encuentra allí
su límite y su temperamento; pues estando este amor de
amistad ‘fuera
20 IMtoral 7/8
de sexo"31 excluye la pregunta sobre
la diferencia de los sexos, lo que da
en la velocidad del crucero, un cierto
régimen de serenidad, tranquilidad y
constancia.
Ahora bien, en el psicòtico este
nexo se mantiene en su relatividad,
dirigiéndose a otro, a determinado
“terapeuta". ¿No está allí el único
apoyo de un “tratamiento posible" sí
el psicoanalista sabe ocupar este
lugar?. Este es el opuesto de aquel que
viene a ocupar un día Un-padre
cualquiera, provocando así el llamado
porel sujeto del significante del Nom-
bre-del-Padre en gran A y el
conjunción entre “la ayuda semejante a
él’ de la creación de Eva en el Génesis
y la phllla greco-romana.
desencadenamiento de un delirio.
“Conjunción dramática" dice Lacan:
“ya se presente para la mujer que
acaba de dar a luz en la figura de su
esposo. para la penitente que
confiesa su falta en la persona de su
confesor, para la muchacha
enamorada en el encuentro del
“padre del muchacho", se la
encontrará siempre".32
Esta indicación práctica de Lacan
es para ser acogida en su brevedad
misma. Relattviza el esquema L.
donde la relación imaginarla está
sometida a lo simbólico. Esta toma de
distancia se esclarecerá poco a poco
con la presentación del Lol V. Stein y
de J. Joyce.
Lol V. Stein
“Ah, ¿qué es ese cuerpo del que se
siente provista de repente?" Esta
pregunta está en el centro (pág. 44)
de la novela de Marguerite Duras: El
arrebato de Lol V. Stelli(1964). Ella signa
el nacimiento de una sensación
ausente hasta en-
* El titulo en francés, es ’Le ravissement de Lol V.
Stetn’, que podría traducirse por "El encantamiento,
el arrebato, etc. de Lol V. Stein".
31
J. Lacan, El seminario. Libro 20, Aún, Paidós,
Barcelona, Buenos Aires, 1981, p. 103.
17 Littoral 7/8
Lacan, Escritos 2, De una cuestión preliminar
a todo tratamiento posible de la psicosis. Siglo XXI,
México, España, 1984, p. 559.
tonces en Lol: “un dia, ese cuerpo enfermo se mueve en
el vientre de Dios".20 ¿Por qué?.
En 1932 Lacan escuchaba casi cotidianamente a
Aimée; de la misma manera, en 1964, escucha la voz de
este relato, el de otro Jacques escuchando a Lol:
Jacques Hold. La- can escucha la voz de quien está
fascinado por Lol, y helo aquí fascinado a su vez; lo
confiesa en este escrito: “Homenaje a Marguerite Duras"
aparecido al año siguiente.21
Partamos del acontecimiento traumático del cual la
no-, vela es su lenta rememoración y el acceso al “yo
pienso": la noche del baile, en T. Beach durante el
noviazgo de Lol con Michael Richardson. Al despertar el
alba éste la abandona definitivamente arrobado como
está por aquélla con la que acaba de bailar: Anne-Marie
Stretter. Y esto bajo la mirada de Lol.
Lo genial de M. Duras consiste en haber señalado:
Lol no dice su dolor, nada de afecto, de celos, de
reproches, de lucha, de enfrentamiento directo para
conservar su lugar de prometida. ¿Cuál es el efecto
sobre Lol del violento encuentro entre Michael y Anne-
Marie?. “En Lol, esta visión y esta certidumbre ntf
parecían ir acompañadas por el sufrimiento".22 Más
aún:
20M. Duras, El arrebato de Lol V. Stein,
TusquetS, Barcelona. 1987, p. 42.
21En los Cahlers Renaud-Barrault,
rapubllcado en 1979 en Marguerite Duras,
edlciones Albatros.
22Ibid: p. 14
“A medida que avanzaba la noche, parecía que las
posibilidades de sufrir que Lol pudiera tener hablan tncluso
disminuido. que el sufrimiento no había encontrado en ella
donde deslizarse, que había olvidado el viejo álgebra de las
penas de amor".23
23Ibid: p. 16
19 Littoral 7/8
22 Littoral 7/8
\.
Por cierto, al final de la noche, con
la partida de Micha- el, Lol cae
desvanecida:
'Lapostración de bol, dijeron,
revelaba señales de sufrimiento. Pero
¿qué pensar de su sufrimiento sin
motivo’?17 *
Sin sujeto,* efectivamente: habla de
sí en tercera persona, cayendo en un
gran abatimiento. Y M. Duras escribe:
“Ahora pagaba, debía ocurrir tarde o
temprano, la extraña omisión de su
dolor durante el baile".38 Algún tiempo
después, durante su primera salida a
la calle encuentra un hombre y lo
sigue como un autómata: así es como
“Lol se casó sin haberlo deseado del
modo que le convenía, sin pasar por el
horror de una elección".39 De este
modo vive durante diez años como
mujer adaptada a la situación, como
“durmiente viva" en el orden y la
puntualidad. Efectivamente, Lol no
reemplaza a Michael por otro, ni repite
el mismo amor no traiciona “el
abandono ejemplar en el que la había
dejado".
¡Admirable palabra! ¿De qué
abandono se trata? Sobre este punto
la interpretación de Lacan es decisiva
en el año 1965.
1) Primera afirmación: La imagen
narcisista, lajmagen amada de si es el
hábito con el cual el Otro nos recubre
con su amor. Tal es el narcisismo del
amor: amar, es querer ser amado. Lol,
en la pasión de sus 19 años, es
revestida con es-
En el original en francés dice soufrance sans
sujet. Sujet que fue traducido como motivo, es
también sujeto. (N. de los T.).
37
Ibid: p. 19
38
Ibld: p. 20
39
Ibld: p. 26
Locan y la psicosis 23
ta Imagen-hábito por su
prometido. De allí el tema del ves-
tido que Lacan resalta en esta
novela.
21 Littoral 7/8
¿Es el estadio del espejo? No. si
se lo toma en su primera
Invención: el niño por la propia
visiónde su semejante recibe del
otro (pequeño otro) la Imagen
causal, matriz de su Imagen
especular. Sí. si se tiene en cuenta
esta condición agregada por Lacan
a partir de 1953 con la lenta
construc- í ción del esquema
óptico: este engendramiento por la
visión está condicionado por una
palabra del Otro; asi, hay proyec-
ción imaginaria en la Imagen del
otro porque hay lntroyec- | cíón
simbólica de un trazo ideal en el
Otro por la palabra. El vestido que
reviste a Lol es aquel con el cual
Richardson la reviste por el decir
de su amor. En 1965 Lacan
retoma esta experiencia sobre la
imagen especular. Pero hay un
más allá: antes de mostrarlo,
comencemos por el más acá:
2) Más acá de la Imagen: El vestido de
Lol cae por el abandono de
Richardson; le es “arrebatado" por
la pareja que forman Anne-Marie y
Michael arrebatados el uno por el
otro. Hay un desvestlmlento de Lol
que deja aparecer ¿qué cosa? Una
“violación", la da.su infancia. Si la
escena de la noche del baile es
traumática, es porque deja
aparecer por el arrebato del
vestido lo que desde siempre
estaba allí: la ausencia de afecto
cuando la relación imaginaria falta. Tal
es el testimonio de Tatiana, la
amiga de infancia de Lol: en el
colegio, Lol “daba la impresión de
soportar con un sosegado fastidio
a una persona a quien debía
parecerse pero de la que se
olvidaba a la menor ocasión.
Aureola de dulzura, se descubrió
muy pronto que también de
Indiferencia, nunca pareció sufrir
ni sentirse apenada, nunca se le
vio una lágrima de muchacha".24
Efectivamente: ' ^
“aunque una parte de sí misma estuviera
siempre ida lejos de
(t y del momento presente. ¿Dónde? ¿En los sueños de adoles-
centes?'No, responde Tatiana, no, dtriase que en nada aún,
exactamente, en nada".25
La Imagen-hábito que reviste a Lol, está vacía, sin
cuerpo adentro para llevarla y sostenerla: no es matriz
de un cuerpo sentido, morfogenia de un yo propio.
Digamos por anticipado lo que dirá más tarde Lacan:
ella es sin consistencia.
Pero entonces ¿qué puede decirse de esta imagen-
hábito? “¿qué decir, escribe Lacan. cuando era esa
noche, Lol toda en tu pasión de 19 años en tu toma de
24Ibtd: p. 10
25íbfct p. 10
23 Littoral 7/8
vestido y con tu desnudez por encima que le daba su
brillo?" (yo subrayof26
3) Más allá de la imagen narcisista. Lo que falta en Lol no es
solamente la imagen narcisista con la que el amor de
Mi- chael la revestía, sino más radicalmente lo que más
allá de ella y antes del acontecimiento mismo de la
noche del bai- le, es el fantasma. En esta novela
precisamente hay ausencia de fantasma, o sea de lo que
oculta el agalma, el objeto causa del deseo: la mirada.
El genio de M. Duras consiste en haber señalado que
en la triangulación Anne Marie-Michael-Lol, Anne-Marie
es “no-mirada"27, se entiende para Lol. ¿Qué es la
mirada? Lo que hace mancha a la atención del Otro. ¿En
qué Ánne-Ma- rie lo es para Michael? Lol no puede ni
siquiera plantear esta pregunta.
De regreso a S. Tahla, su ciudad natal, después de 10
años de ausencia, Lol no logra “pensar" lo que fue esta
mu-
jer para Michael la noche del baile, cuando partió para
siempre. Intenta “pensarlo* en condicional anterior. “Él
la habría despojado de su traje negro, lentamente, y
durante el transcurso del tiempo empleado en hacerlo
se hubiera salvado una larga etapa del viaje”. 28 Pero, ¿es
ella misma o Anne-Ma- rie Strettei?
"Para bol resulta Impensable* estar ausente del lugar
donde se realizó este gesto. Este gesto no hubiera tenido
lugar sin ella: está con él carne con carne, forma con forma,
los ojos cerrados a su cadáver. Nació para verlo. Otros nacen
26Homenaje a Marguertte Duras: Hay traducción en
español en ’Conjetural*, 3. edlt. Sitio,
Buenos Aires, 1984.
27M. Duras, El arrebata de Lol V. Stetn, p. 13.
28IbkL p. 41
para morir. Ese gesto, stn ella para verlo, muere de sed, se
pulveriza, se desmorona, bol está hecha cenizas (...)
bol no ha conseguido nunca llevar a término ese despoja-
míento, muy lento, del vestido de Anne-Marle Stretter, esa ex-
tracción de terciopelos de su propia persona.
Creo que nunca piensa en lo que sucedió entre ellos
después del bañe, Juera de su presencia.
Sería una señal a su favor si después de su separación,
pensara que él se había Ido para siempre; a pesar de si
misma'.29 (Yo subrayo^
La relación Imaginarla en la exclusión — o yo o el
otro — está mal establecida*Y es la razón por la cual el
drama de Lol consiste en no tener pensamiento de la
escena del fantasma. Y sin embargo sigue en pie la
apuesta: Ir hacia este “pensamiento".
‘Pero cree que debía penetrar en él que era lo que tenía
que hacer, que hubiera resultado dejinitivo para su cabeza y
para su cuerpo, su dolor más grande y su más grande
alegría conjundi- dos hasta en sudejinlción, única pero
Innombrable a Jaita de una palabra’.40
Ahí está la apuesta, alegría y dolor del cuerpo,
nacimiento def afecto, gracias a la articulación del
fantasma en palabras.
Ahora bien, Jacques Hold en posición de erastés de
Ta- tlana va a realizar para Lol lo que no pudo hacerse
con el primer triángulo. Efectivamente, la operación del
relato por la voz de Hold, es la constitución de la mirada
como mancha puesta sobre la ventana del Hotel du
Bois, lugar del fantasma porvenir para Lol. "Hay una
plaza por ocupar, que no logró cubrir en T. Beach, hace
diez años".30
Lol se despierta de su sopor y nace a su vez al deseo,
puede un día articular a Jacques su fantasma
29+ En la traducción citada: “Para Lol
resulta inconcebible...", como en el
30IbkL p.150
25 Littoral 7/8
fundamental: "Desnuda, desnuda bajo sus negros cabellos",
Esta inscripción de la mancha de la mirada se vuelve en
su mirada propia, allí donde sólo había vacuidad. Por
primera vez se hace mancha para un hombre, para
Jacques. Ahora bien, La- can añade, “esta función es
Incompatible con el mantenimiento de la imagen
narcisista".31 Efectivamente, no se trata de amor como
con Michael, ni del vestido que en otro tiempo revestía,
sino de deseo: “Por ser del Otro el deseo sostiene al
objeto que lo causa".
Este adelanto de Lacan, es el de su enseñanza de
1965. Un otro imaginario de aquel del vestido se impone
a partir de una superficie agujereada, desde donde se
dibuja el borde del objeto pequeño a: “Se trata, escribe
Lacan, de una envoltura que no tiene ni adentro ni
afuera, y que en la costura de su centro todas las
miradas convergen en la tuya, son la tuya que las
colma, y que para siempre Lol reclamarás a todos los
transeúntes". Al año siguiente, como consecuencia,
Lacan subvierte para la publicación de los Escritos, la
presentación del estadio del espejo en el texto titulado:
‘De nuestros antecedentes", en él, el acento está puesto
sobreesa inversión de la mirada en el intercambio entre
el niño yel adulto que lo sostiene. Se trata alli de otra
génesis de la Imagen del cuerpo.
Agreguemos que el final de la novela no confirma lo
que está en vias de constituirse para Lol. Como “buen"
terapeuta en su furor sanandi, Jacques Hold, por su
interés y su atención con demasiada prisa por
“comprender" a Lol, “toda" Lol, no mantiene esta
31Hay una Identificación no especular,
sino por una Inversión después de un
corte: un afuera no se opone a un
adentro.
amistad aristotélica de la que La- can hablaba a
propósito de Schreber. Y la vuelve loca en el viaje a T.
Beach, al decir de M. Duras, confirmando la opinión de
Lacan sobre este punto. Sin embargo, ella había pedido
a Jacques Hold que no dejara aTatiana. en especial que
no lo hiciera.32 Pero él no lo toma en cuenta, lo que tiene
como efecto que Lol no sepa más qué cuerpo tiene ¿es el
suyo
o el de Tatiana? Es decir que reencuentra su antigua
incapacidad para responder, como hace diez años atrás:
¿qué cuerpo fue desvestido por Michael? ¿El suyo o el
de Anne- Marie?
Joyce
¿Joyce es loco o perverso? Lacan plantea la pregunta
a lo largo del seminario titulado Le stnthome (1975-6).
Cada indicio que discierne relanza el interrogante.
Ciertamente Joyce tuvo un padre “indigno",
“radicalmente carente”, de una dimisión absoluta, a
entender como una verdadera Verweifung.33 Así, es un
hombre pesadamente “cargado de padre", en tanto se
siente llamado a ser el redeemer de su padre deficiente y
el salvador de la conciencia increada de su raza. Pero de
hecho. Intentando suplir lo que no recibió de un padre,
sólo logró hacer hablar de él-mismo y promover su
nombre propio, “al que valoriza a expensas de su
padre".51 En lo que respecta a ser padre a su vez, sólo
puede haber un drama entre él y Nora cada vez que
nace un nuevo niño. Efectivamente, tiene hacia ella “los
sentimientos de una madre, cree llevarla en su vientre,
32IbkL p. 95
33J. Lacan, Le stnthome, seminario del 10 de
febrero de 1976.
27 Littoral 7/8
y ese es en suma, el peor extravio que se puede
experimentar frente a quien se ama".53
He aquí a Lacan yuxtaponiendo sus diversas
afirmaciones sin poder concluir. Pero en el último
seminario del año, el del 11 de mayo, tomando partido
por no hablar ni de psicosis ni de perversión, Lacan
muestra finalmente de qué se trata. Sí, Joyce está
“chiflado", pero de una “chifladura" que no es un
privilegio, un beneficio único y singular: concierne a la
relación con el cuerpo propio.
Desde hacía tiempo, a propósito de Aimée o de
Schreber, i Lacan hablaba de la relación del hombre
con su cuerpo: la que tiene lugar por la imagen
especular. Lacan identificaba el ego al yo, en tanto
tenía una función narcisista, “en el sentido de que el
sujeto se identifica en su sentimiento de Sí con la
imagen del otro, y la imagen del otro viene a cautivar en
él este sentimiento".53 La causalidad psíquica, es el
eido- lon ola imago,decía Lacan en 1946;34 y en esta
última sesión del seminario de 1976, lo retoma
exactamente: “La psicología no es otra cosa que esto, a
saber, esta imagen confusa que tenemos de nuestro
cuerpo". Esto no debe tomar-
Ibtd:
81
p. 10
B2
J. Lacan, Le sinthome, seminario del 13 de enero de 1976.
53
J. Lacan, Escritos I, Acerca de la causalidad psíquica, Siglo XXI, México,
España, 1984, p. 171.
se solamente en sentido cognitlvo o Intelectual;
efectivamente, esta imagen es la condición (sin hacer de
ella la causa, de orden simbólico) del afecta soy tocado,
34Tü. Lacan, Escritos I, Acerca de la causalidad psíquica, pp. 142 a 183.
Interesado, afectado... ¡narclsístlcamente! Gracias a la
relación Imaginarla, “hay algo que se afecta, que
reacciona, que no es des- plegable", es decir, mi cuerpo
no me es extraño: lo tengo, en el sentido latino del
verbo habeo, lo soporto, lo siento y... soy susceptible a
él.
1
Ahora bien, el apoyo de la demostración de Lacan es és-
te: en Joyce ocurre que la relación imaginaria cae; no
siem- pre tiene lugar. Tal es el signo de su
particularidad. Para mostrarlo Lacan señala en Retrato
del artista adolescente el relato que, al decir del hermano
de James, es completamente autobiográfico: la escena
de la paliza de Stephen por parte de Héron y sus dos
amigos. Un poco más tarde, Stephen acordándose del
asalto furioso del que fue objeto:
‘se preguntaba por qué no guardaba mala voluntad a
aquellos que le habían atormentado. No había olvidado en
lo más mínimo su cobardía y su crueldad, pero la evocación
del cuadro no le exitaba at enojo. A causa de esto, todas las
descripciones de amores y de odios violentos que había
encontrado en los libros le habían parecido fantásticas. Y
aún aquella noche, al regresar vacilante hacia casa a lo
largo del camino de Jones, habla sentido que había una
fuerza oculta que le Iba quitando la capa de odio
acumulado en un momento con la misma facilidad con la
que se desprende la suave piel de un fruto maduro". 35
Así como en 1932 Lacan se asombra de que Aimée
deje hacer a su hermana, así después de más de
cuarenta años, también es sacudido por esta escena de
una manera igual
mente decisiva. Efectivamente, señala que eljoven
Joyce no siente cólera, ni agresividad hacia su
35J. Joyce, Retrato del artista adolescente, Alianza
Editorial, Madrid, 1979, p. 91.
29 Littoral 7/8
camarada Héron: no está resentido con él. ¿Habría
gozado masoqulstamente, con los golpes recibidos? No,
responde Lacan: “No era probablemente un verdadero
perverso". Efectivamente, “no guarda ningún
agradecimiento a quien quiera que fuese, por haber
recibido esta paliza". ¿De qué se trata entonces? Hay
desprendimiento de su Imagen “como de una piel". Joy-
ce se relaciona con su cuerpo como con un objeto
extraño, el “su" posesivo no conviene: cae...
Ahora bien, agrega: “Esta forma del “dejar caer" de la
relación con el cuerpo propio es totalmente sospechosa
para un analista". El eoono tiene función narcisista; hay
deficiencia de la relación imaginaria i’(a) -*■ i(a); ésta se
desliza; como lo muestra Lacan, mediante la escritura
topològica de las tres dimensiones, imaginaria,
simbólica, real: el anillo gran I no está anudado a los de
gran S y de gran R (estos dos últimos permanecen
anudados entre sí):
I falla RS
punto de anudamiento
S
Pero en Joyce, ese deslizamiento no tiene como conse-
cuencia un delirio schreberiano. Y esto gracias a un
artifìcio; efectivamente, el ego puede tener una función
distintaa la narcisista: la de la corrección de la relación
faltante entre lo simbólico y lo reai. Sutura que Lacan
escribe así:
1
¿Cómo se opera esta corrección en Joyce (que no
tuvo ni un análisis ni un encuentro equivalente al de
Lol V. Stein con Tatiana)? Por el artificio de su arte
(¿pero conviene el “su" posesivo?^ por la escritura. Esto
tiene para él, efectivamente, un rol específico, de
producción de enigmas: con función de reparación.
Como lo ha puesto en evidencia Mayette Vlltard 36 es
“justamente en el pasaje de Stephen Hero,
correspondiente a la paliza del Portraü of the artist as a
young man, pasaje que incluye la misma frase The essay
was Jar him the chieflabour of hís week (la redacción en
inglés era para él el único trabajo serio de la semana),
36En el artículo titulado: ‘Sur la liquidación'
du transferí", aparecido en Littoral n° 15/16, Ed.
Eres, marzo de 1985, p. 91.
31 Littoral 7/8
que Joyce indica cómo se inició en la escritura". Joyce,
efectivamente escribe: “Llegó a ser un poeta con malicia
premeditad a".37 Es sobre este punto que es esencial ver
qué “manera” de estilo:' **
‘El estilo de Stephen aunque muy aficionado a lo antiguo e In
cluso a ¡o caduco y con demasiada
facilidad retórica, era notable por
cierta cruda originalidad de
expresión. No se tomaba mucho
trabajo por sostener los atrevimientos
expresados o implicados en sus
redacciones. Los lanzaba como
fortificaciones repentinas mientras se
atareaba en construir elenlgma de una
manera suya. Pues el Joven empezaba
a barruntar otra crisis y deseaba
prepararse para su choque. A causa de
tales maniobras llegó a ser
considerado como un Joven muy
desequilibrado que se interesaba más
de lo usual en los Jóvenes por teorías
que podrían permitirse como
pasatiempos", (yo subrayo/38
37J. Joyce, Stephen el héroe, Ed. Lumen,
Barcelona, 1978, p. 18.
38IbicL p. 19
Pasaje capital, al cual Jacques
Aubert agrega con su precisión
acostumbrada al Retrato del artista de
1904: “Hacia ese período mostraba a
cualquiera maneras enigmáticas
destinadas a cubrir una crisis".56
¿De qué crisis se trata? Algunas
páginas más adelante escribe:
"En clase, en la acallada
biblioteca, en compañía de otros es-
tudiantes, de repente ola un mandato
de marcharse, de estar solo, una vez
que agitaba el tímpano de su oído, una
llama que saltaba a divina vida en el
cerebro. Obedecía el mandato y erraba
de un lado a otro por la calle, solo,
con el fervor de su esperanza
sostenido por exclamaciones, hasta
que se sentía seguro de que era inútil
seguir errando; y entonces volvía a
casa con paso decidido, inflexible,
reuniendo Juntas palabras y frases
sin significado'.39
Tal es la función reparadora del
ego. La escritura enigmática sirve de
cobertura a la crisis. Para Schreber
se trataba
de “hacer frente con sus palabras las emboscadas de
una consternante estupidez de su Señor" y de
“mantenerse ante y contra la destrucción que le cree
capaz", gracias al “sostén de su verbo" y a la “fe en la
palabra".40 Para Joyce, no es la respuesta verbal'la
exigida, sino la escrita, y más precisamente un cierto
39J. Joyce, Stephen el héroe, p.p. 23-24.
33 Littoral 7/8
modo de escritura. Efectivamente, Joyce lleva el enigma
a la potencia segunda de la escritura rompiendo las
palabras, “descomponiéndolas". “Una cierta relación con
la palabra, decía Lacan, le es impuesta cada vez más
hasta el punto que termina por disolver el lenguaj e
mismo". La escritura opera esta “descomposición que
hace que no haya más identidad fonatoria".41
¿Qué es lo que se Juega en esta imposición, en este
llamado que lo presiona? Sobre este punto, Lacan
plantea dos hipótesis. O bien la apuesta para Joyce
consiste en liberarse mediante ese tipo de escritura del
“parásito de la palabra", o bien, por el contrario,
consiste en “dejarse invadir por las propiedades de
orden esencialmente fonémico déla palabra, por la
polifonía de la palabra".42 Lacan no resuelve la cuestión;
pero uno se puede preguntar si la segunda apuesta no
es, finalmente, la posibilidad de la primera. En todo ca-
so, lo que para él es seguro, es que en lo que concierne
a su propia operación de ruptura del lenguaje, como
dice “mis historias d'os-bjet, de mensiongey de dil-
mensiórT,*de nin-
4162 J. Lacan, Le sinthome, seminarlo del 17 de
febrero de 1976.
42IbicL p. 60>»
+
os-bjet juego de palabra logrado mediante la condensación de os (hueso,
meollo) y objet (objeto); dit-mensión. Juego de palabras entre mentían du dit
(menslón de lo dicho) y dimensión (dimensión) y mensionge, Juego de palabras
entre dit-mensión y mensonge (mentira, engaño).
Remitir a nota de traducción Llttoral n* 2/3 pg. 15 (N. de los T.).
gún modo constituyen enigmas. Al contrario “yo, hay
para eso razones, les expreso algo y hago equívocos".
El cuerpo sensible
Para Joyce no es lo mismo; él rompe las lenguas
para protegerse del lenguaje. Su escritura pulveriza y
neutraliza lo que de la palabra es del orden del decir en
su efecto pulsio- naL ¿Qué son las pulsiones sino “el eco
en el cuerpo del hecho de que haya un decir? Pero para
que ése decir resuene, para que consuene, es necesario
que el cuerpo sea sensible a él". Y lo es, en efecto, por
este orificio que es la oreja. Gracias a la oreja, dice
Lacan, “responde en el cuerpo lo que llamé la voz".84
Ahora bien, con Joyce es completamente distinto, se
trata de tnconcevably prívate Jokes, dice R M. Adams
citado por Lacan43 — Jokes que no despiertan en no-
sotros ninguna simpatía, ningún pathos, ningún afecto,
realizan la consigna de A Artaud: “Debemos terminar
con la psicología", es decir con lo imaginario en el
sentido que lo definimos más arriba. Efectivamente, la
apuesta para Joyce es la de un goce privado, idiota (en
el sentido griego) de la letra en su uso fonético (¡a
escribir f.a.u.n.e.,**dice Lacan!) que los niños conocen
bien antes de olvidarlo. Precisemos de qué forma.
Las cartas de Jim a Nora nos lo indican. Escribiendo
a propósito de la carta que le envió el día anterior,
Joyce añade el 2 de noviembre de 1909; “Mientras
escribía, tenía tu carta delante y los ojos clavados,
como ahora incluso, en cierta palabra de ella. Hay algo
obceno y lascivo en el pro-
43J. Lacan, seminario del 20 de enero de 1976, p. 18.^ ^ Jaune: fauna. Hay Identidad
fonemàtica pero no de escritura. (N. de los
pió aspecto de las cartas. El propio sonido es como el acto mismo,
breve, brutal, irresistible y diabólico". 44 Igualmente, el 8 de diciembre:
“Has subrayado una palabra encantadora, querida, para que la casques
mejor". Aclara al día siguiente: “Es encantador oír esa palabra {y una o
dos más que no hay escrito) en los labios de una muchacha". Insiste
aún el 15 de diciembre: “Es sólo el sonido indecente de la palabra lo
que me gusta".45
Ahora bien, hay relación entre lo que lo hace gozar y la forma en
que procede con las palabras. Las rompe, las disuelve mediante un
Jaunesco uso de su literalidad. De esta escritura goza
Indiscutiblemente, por ejemplo Ftnnegan's Wake, “se siente, dice Lacan,
el goce de quien lo ha escrito". |Pero es un goce propio; “no engancha
nada de vuestro inconciente!" dice Lacan. ¿Por qué entonces? Porque
cuando Joyce Juega con la letra. Juega con lo que hay en ella de esen-
cial al lenguaje, pero no a la lengua. Se prohíbe “Jugar con los
equívocos que conmoverían al inconciente en cualquiera que fuere".46
Nada de afecto en el lector, en el sentido en que el afecto es el efecto de
lo que es dicho en alguna parte.
El afecto pfoviene de un dicho de la lengua, así, la formación de tal
síntoma es el trabajo de la lengua por el inconciente, y por allí puede
despertar el interés de otro, de un Freud por ejemplo, o de vuestro
cónyuge. Al contrario, Joyce, “desabonado" del inconciente, “como
está, hace del artificio de su escritura la vía para llevar ei (y no un)
síntoma a la potencia del puro lenguaje, del lenguaje separado de la
lengua, de su lengua, el gaèlico. Así lo promueve en su pura esencia y
abstracción: el síntoma en sí mismo, lo que implica la publicidad de
esta escritura. Y he aquí que dando vuelta y publicando, eleva su
nombre propio de Joyce al estatuto del (de el) síntoma. Deviene Joyce
le Symptôme, como se dice Jesús la Caille, Pierrot le Fou, Charles le
Téméraire. Esto hace nombre propio, para que se hable de él durante
siglos... en la universidad. Quiere que el público se interese en sus
prívateJokes.
No por eso es menos cierto que “el síntoma en Joyce es un síntoma
que no les concierne en nada",47 como decía Lacan. Efectivamente,
como lo hemos visto, falta la relación imaginaria. Y el artifìcio de la
44J. Joyce, Cartas de amor a Nora Bamacle, Premia editora,
México, 1981, p.-89.
45Loe. ciL: p. 345. La palabra es bugqerlng, o sea bougret
(tipejo, bribón) bulgarle en francés (sodomita). Pero
lo esencial no está del lado del sentido: herético,
homosexual, etc.
46J. Lacan, conferencia del 16deJuniode 1975 del
55Symposíum James Joyce.
47Ibld.sint-home:homófono a saint-homme:santo hombre (N. de los T.).
sutura de esta falla no restituye sin embargo la función narcisista. Su
reparación es otra: el arte de la escritura es lo que permite a Joyce
identificarse al síntoma a través de ese nombre Joyce-le-Symptóme.
Efectivamente, encama el sint-home* el Padre del Nombre: el artificer, el
artista-artesano de las letras, “el obrero en nombres” del que habla el
Cratilo.
Así es como Joyce quiso poner término a la literatura llamada
psicológica para devenir el padre de una nueva generación de
escribientes, ¿es esto lo que fascinó al Lacan de veinte años cuando
encontró a Joyce en Paris, a ese “hijo de cura", 48 de los jesuítas de
Dublin, como él lo fue de los jesuítas del Collège Stanislas?
La panse-ment”
Con Aimée, Schreber, Loi V. Stein, Joyce, en cada caso
hay una falla en la relación imaginaria, si se entiende por esto una
exclusión recíproca con la tensión agresiva que implica. La ausencia
de este afecto es un dejar hacer a la intrusión del semejante. Ahora
bien, un día, a ese dejar hacer sin afecto se agrega otro: la intrusión
de palabras, pero estas con afectos muy sentidos. Es de esto de lo
que se queja Schreber: él no refiere todo a sí mismo...
narcisísticamente, sino todo lo contrario, ¡es Dios quien se ocupa
demasiado de él!
Se puede plantear la siguiente hipótesis: la relación imaginarla con
el semejante, que enlaza la imagen-hábito y la sensación de tener un
cuerpo, tiene por función filtrar y amortiguar el peso y la
constricción lenguaj era de la relación simbólica A -»S. Cuando hay
enfermedad de la “senti-men- talidad”, cuando hay déficit de esta
consistencia mental que permite sentirse tener un cuerpo, entonces
esta función de atemperamiento no se cumple. Y surge el siguiente
problema ¿cómo responder a esta intrusión lenguaj era? Es una
cuestión de estrategia: responder al peso de la letra en su sonoridad
y al del parásito de la palabra, pasando de la pasividad a la actividad
literal. Es lo que intenta Almée cuando escribe las novelas para ser
publicada, pero es rechazada, por los editores; del mismo modo que
Schreber escribe para nosotros un largo alegato, pero en vano.
Joyce, él deviene un síntoma produciendo lo que Schreber llamaba
Justamente Nlchtausredens, las palabras-en-suspenso, los enigmas
fuera-de-sentido. Técnica de combate incesante para tener
finalmente un cuerpo... ¡para sí! Joyce triunfa allí mismo donde
Schreber fracasa.
48Ibld.panse ment:Juego de palabras por homofonia entre: panse(panza) y (pensamiento)
ment(miente); la panse ment:panza miente. (N. de
La jugada es esta en cada caso: ¿cómo tener un cuerpo? Como
neuróticos que somos, creemos que tener un cuerpo deriva de lo
especular, es decir, creemos que tenerlo proviene de serlo por
identificación, según este imaginario: esfera, totalidad, superficie
cerrada, saco... panza, según el jue-
go de palabras de Lacan: mi cuerpo, “yo lo PANSE, 49 es decir lo hago
panza, luego lo soporto V+
Lo soporto por adoración de lo que soy. Así, por amor propio, tenerlo
proviene de serlo únicamente porque creemos que es así como tenemos
un cuerpo. Ahora bien, este especular nos engaña en sus dos
dimensiones aplanadas sobre el espejo de nuestro semejante: el panse-
menL
El psicoanálisis nos enseña que tener un cuerpo proviene de otro
imaginario, que se engendra a partir del objeto pequeño a. Para
mostrarlo Lacan escribió cómo este objeto se atenaza por un nudo, el
nudo borromeo, enlazando los tres órdenes: simbólico, imaginario,
real, equivalentes pero distintos. Ahora bien, ese nudo tiene la
consistencia de la cuerda y no del saco. Y es por esta consistencia que
tenemos un cuerpo. "LOM* tiene (incluso un cuerpo) por el hecho de
que pertenece al mismo tiempo a tres... llamémosle órdenes".71
De IAttoral 21 - Octubre de 1986
Cartel de traducción: Beatriz Bertero,
Elbio Degracia, Alicia Larramendy, Marta Olivera
Jean Allouch
49Ver llamada de la pág. anterior (N. de los T.).+í Je pense done Je suls (yo pienso luego existo).
Je panse done J'essule (yo panse luego soporto)
Je panse done Je l'essule (equívoco con Je le suls: yo lo soy)
(N. de los T.).
J. Lacan: Joyce le Sympthóme, Actas del V Symposlum Internacional James Joyce, Parts del 16
al 20 de Junio de 1975.
Ustedes están al corriente hay una transferencia
psicòtica
Ustedes no tienen idea hasta donde liega el delirio sobre mi.
Jacques Lacan, el 19/3/1980
Hay una transferencia psicòtica, una modalidad de la transferencia
específica de la psicosis. ¿En qué consiste esta especificidad? ¿De qué
se sostiene?
Pero, ¿no sería más simple reconocer que se trata de la
transferencia y que el psicòtico se inscribe en ella exactamente de la
misma manera que cualquiera?
Basta considerar la manera en que esta transferencia juega ya fuera
del análisis para tener que admitir que no podemos satisfacemos con
esta solución. En estado salvaje se especifica en efecto por una
extensión que va mucho más allá (y entonces también de otra manera)
de todo lo que podemos observar en otras partes. Mal que les pese a
aquellos que creen decir algo al hablar de autismo, el psicòtico está
mucho menos separado del grupo social, mucho más sensible a ciertos
acontecimientos que allí ocurren, que lo que pueden estar en regla
general él neurótico y el perverso. Es-
J. Lacan, El seminarlo, libro 3, Las psicosis, Paldós, Barcelona, Buenos
Aires, 1984, p. 438.
5
J. Lacan, Le Sinthome, seminarlo dél 17 de febrero de 1976.
6
J. Lacan, El seminarlo, libro 3, Las psicosis, Paidós, Barcelona, Bue
nos Aires, 1984, p. 163.
7
Ib Id: p. 164.
21
J. Lacan: De la psicosis paranoica en sus relaciones con la persona
lldad, México. Siglo XXI, 1976, p. 211.
34
Ibld: p. 292
35
Ibld: p. 115. Este tema de la Imagen-hábito,
tomará cada vez más Importancia para Lacan: el
vaso en el esquema óptico, el vestido de Lol en
1965, el de la Infanta Margarita en el 66, la
chaqueta de Picasso en 1972.
original francés dice ‘Il ne pas pensable pour Loi..',dejamos Impensable. (N.
de T.)
59
No hay traducción editada en español.
64
J. Lacan, Le slnthome, seminario del 18 de noviembre de 1975.