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EI superyo,
nombre perverso del padre
Sara Glasman
Podemos decir ain hoy que el psicoandlisis no ha terminado de dar cuenta de
las miltiples aporfas que el concepto de Superyo ofrece a la teorfa. Habitual-
‘mente se recuerda que Freud planted el Superyo como resultado del comple-
jo de Edipo, efecto de la sustitucién de las catexias libidinales por identifica
cién, Pero también se lo reconoce omnipresente en las psicosis, y se intents
resolver esta paradoja apelando a un Superyo materno arcaico que Freud no
nombra pero si caracteriza en “Un caso de paranoia contrario a la teoria psi-
coanalitica”
‘También es habitual la referencia a Totem y Tabii para recordar que la
cconciencia de culpabilidad es inconsciente y qué la renovacién del. pacto con
la ley en Ia fiesta no s6lo es una renovaciin del deseo sino tambien el test-
‘monio de que el goce esté limitado, pues allf no se permiten satisfacciones
ilimitadas ni azarosas sino aquéllas que la Ley dice que son tales. La Ley pa-
rece ordenar el goce en las dos vertientes de su campo semntico, pues le da
tun orden, una organizaci6n, y una orden, la de concurvity repetir In fiesta
aio tras aio.
El mérito kleiniano de la nocién de un Edipo “temprano”, ayuda a pensar
las cosas, pero no resusive las articulaciones logicas.
Por su parte, Lacan subraya que el Superyo participa de la funcién de ca
s2 del objeto, modo poco tradicional de sitvarlo en relacién al deseo, Pero
también recuerda que el Superyo ordena gary que cl sujeto no puede sina
oir esa orden que lo atraviesa, Como explicar la aparente paradoja de estos
enunciados? ¢Cémo plantearnos la diferencia entre la Funcién del Padre y el
Superyo, y a la vez no descuidar las diferencias inherentes a este Gltimo con
‘cepro, ctiando se trata de determinar su valor en la economia del goce y en la
articulacién del desco?
Pero ademés, estamos acostumbrados a pensat la perversion polimorta in-
fantil tal como Freud la presenta —dependiendo de la dinémica parcial de las
ulsiones en sus Tres Ensayos. Y si allfel acto del chupeteo y el estatuto de
Fite ocorgado ala pubign oral es expiado con juterg 2, partir del dualismo
pulsional “autoconservacién versus sexualidad” (hambre y amor puestos en
sos comienzos casi como una obviedad que el psicoanilisis no debiera inter-
9pretar), écémo explicar esos mismos conceptos a partir del momento en que
Freud define al dualismo como de vida y muerte, y a la necesidad como la
ddel amor del padre? ¢Acaso la muerte va al lugar de la conservacién mientras
fl concepto de sexualidad permanece invariante? ¢Cémo explicer ahora el
chupeteo, ese acto por excelencia, si ya no contamos con Is nocién de “apo-
vyatura en la conservacién”?
'Y més atin, écémo se articula esa perversién constitutiva con Ja dialéctica
edipica que la antecede y, al mismo tiempo, alli se instala? Estas preguntas
hacen necesario un recorrido por ciertos textos que permiten puntuar mejor
cl origen perverso del Superyo —pues entre pulsion y Edipo hay dos conec~
tores, el narcisismo y la fantasia hasta desembocar en esos otros tres ensa-
xyos dedicados « Moisés y Ja religién monoteista.
La cuestidn, entonces, serd centrada alrededor del tema de la realidad ps{-
quica como realidad edipica, y el modo especifico en que ella se instala co-
to realidad para el sujeto. Hablar slo del Nombre del Padre no basta para
explicar las articulaciones, pues éste nombra a un muerto, y ¢s vivo como un
padre juega el juego. Lacan termina ubicindolo como un cuarto que anuda,
tin s{ntoma. Lo que a ello lo obliga en Freud, seré aqui tratado centrindonos
fundamentalmente en los textos de “Pegan a un nifio” y en el “Aniliss de
tn neuronis inane", para examina algunas interreciones de los concep-
tos de fantasia, Superyo y pulsién, El convidado de piedra serd el Ideal del
Yo, tema que dejaremos de lado para intentar alguna claridad en laexposicion.
La fantasia como gramética
“Pegan a un nifio”, 1919, aparece con el explicito propésito de comencar el
esbozo de la génesis de las perversiones a través del estudio de los avatares de
tuna fantasfa enunciada en el discurso de sujetos neurdticos. Freud lo afirma
en la inauguracién misma de su escrito: ‘La fantasfa de presenciar como ‘pe-
gan a un nifio’ es confesada con sorprendente frecuencia por personas que
fan acudido a someterse al tratamiento psicoanalitico en busca de curacion
cde una histeria o una neurosis obsesiva... A este fantas(a se enlazan sensacio~
nes placientes... Al culminar la situacién imaginada se impone al sujeto,
tuna Satisfaccién sexual de carécter onanista”. Y luego: “La confesién de es-
ta fantasfa cuesta gran violencia al sujeto... La vergtienza y el sentimiento de
culpabilidad parecen actuar aqu{ con mucha mayor energia que en contesio-
nies anilogas sobre fos recuerdos primeros de la vida sexual". Se trata eaton-
ces, de una fantasia confesada por neurbticos, acompatiada de goce filico y
calpa, Esto implica recortar, en el tema de la fantas{a, una interseccién entre
pulsién y Edipo que dejard un residuo: El Superyo. éCémo desarrolla: esta
afirmacién?
Freud comicnza describiendo la forma prevalente de fantasia inconsciente
1 Freud, Sigmund, Obras Completas, Madd, Biblioteca Nueva, 1974, pig. 2.465.
10‘toman estas configuraciones primarias de perversién, aquello por lo que
comporcan tna satisaccin imaginara, Pero entoncrs, no ef que ee defi a
forma fantasmdtica de la perversion, sino Ia estructura perversa de la fanta-
sia. Ya tempranamente Freud habia sefialado que los neuréticos se apartan
de la realidad y gozan con el objeto en la fantasfa, la que aparece absorbien-
do gran parce de as satstacciones libidinal del sujetos
Pero agu{ no se trata de cualquier tema sédico o perverso, pues cristaliza
bajo una forma muy concreta que el sujeto sélo puede confesar con vergiien-
za y reticencia, “Pegan 2 un nifio” no aparece como un enunciado integrado
en la texturn del discus, sino que se detaca en fl por au forma de conte
sién y un motde gramatical preciso: no hay variaciones retoricas, sino una
forma espeeifica de irrupcién de la fantasia en el discurso comin, Mientras el
deseo se viste con el ropaje de un suefo, en una pausa, un tropiezo, una equi-
vocacién o un raro silencio, 1a formulacién de la fantasia se enuncia con una
sgramaticalidad casi fija que se acompafa de vergiienza y culpa. Lacan no deja
de subrayar esa. diferencia cuando prefiereabordar el deseo desde el campo
de la retdrica, y a Ia fantasia desde el anilisis de la estructura gramatical
"Bin Kind wird gescblagen" In voz pasiva del alemén, cuya traduccion en
castellano no alcanza para destacar todos sus matices, destaca en su forma
gramatical una ausencia radical del sujeto en tanto agente activo del verbo.
La frase sitda a un sujeto paciente que sufre la acci6n del verbo en voz pasi-
va, ¢ indica la ausencia de su agente activo. En esta gramaticalidad se lee la
formula de Ia fantas{a tal como Lacan la escribe, 80 a: sujeto bartido, verbo
y sujeto paciente ubicado en el lugar del complemento de objeto.
Pero si la estructura de la fantas(a tiende a ausentar al sujeto de la funcién
activa del verbo, es para transferir esa funcién de sujeto al verbo mismo: mo-
do de acentuar la participacién de la pulsi6n en la estructura de la fantasta
por Ia determinacién de sus lugares antes que puedan ser ocupados. £Acaso
Freud no aclaré que el Ello no es la primera, nila segunda, pero tampoco la
tercera persona del verbo? Entonces, un ser impersonal al que no deja de atr
buirle 1os “pensamientos inconscientes”. En ese lugar, no soy yo quien pien-
+a, pues no hay sujeto que piense pensamientos donde se nombra lo imperso-
nal por excelencia: ese inconsciente en silencio que es el Ello. De ahi que
Freud enuncie en las transformaciones de una frase los diferentes avatares de
Js pulsién, contrastando Ia fijeza de la regla gramatical con la amplitud de
juego y equivoco que le descubre al deseo. Las “fijaciones” en Freud indican
siempre un objeto que barre al sujeto, y si el Yo se diferencia a partir del
Ello bajo ciertasinfluencias del mundo, la impronta de su origen hace que no
pueda funcionar en ningin tipo de relacién con ese mundo sin pasar antes
or el montaje gramatical del Ello, por ese otderiamiento de la pulsién que
regird sus goces y sus encuentros, mediante pensamientos que no tienen
quién los piens
La articulacién gramatical de la frase es entonces lo que queda como
resto de un pensamiento ~los pensamientos inconscientes, pensamientos
de repeticién—, que siguen las vias del placer trazando el camino hacia
uwtuna satisfaccién. En e] enunciado de la fantasia el sujeto esti barrido br-
jo una doble forma: usente como sujeto gramatical activo, y presente co-
‘mo sujeto paciente, mero sufriente de la aécién del verbo. Sujeto pasivo
que va al lugar del ccmplemento de objeto, porque la falta de objeto ce
J pulsién, lo que ésta pierde por repeticién permaneciendo como mera d:-
‘manda que insiste en slencio, da su lugar vacio, un marco, donde la fanta-
sia coloca algo que va al lugar del objeto sin serlo.
Pero ademis, siendo cualquier cosa, debe set ¢50 y ninguna otra cost: