0 calificaciones0% encontró este documento útil (0 votos) 25 vistas15 páginasEl Canal Beagle y Los Recuerdos de Las Navegaciones en Los Canales Fueguinos
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RAFAEL SANTIBANEZ E.
‘Comtsa- Allis
ante (R)
El canal de Beagle y los‘acuerdos de la navegacién en
fei Pe. @)
J. Inrropuccién
Como un interesante y decidor predmbu-
Jo he traido a esta sala estas cartas que mues-
tran al Chile de ayer y al Chlie de hoy, pa-
ra que asi, en forma objetiva y gréfica, po-
damos llegar a comprender en una sola mi-
rada, el alcance y el valor de los exrores co-
metidos en nuestra politica exterior. Era-
mos ayer el segundo pais en extensién en la
América del Sur, después del inmenso Bra-
sil, estaba Chile, con pie en dos océanos y
tun futuro abierto a todas las posibilidades y
a todas las grandezas.
La falta de conacimientos, de estudio, de
visién hacia el futuro, levé a nuestros hom-
bres dirigentes del pasado a ceder, en un
afin americanista y de paz mal comprendi-
da, hasta botarnos a tas mérgenes del Pack
fico,
No queremos, los que formamos en las
filas de Patria y Soberanfa que esto se repi-
ta ni-en la mds pequefia expresion y por
eso Hlegamos a la tribuna ptiblica a expresar
nuestra inquietud, a exponer nuestra expe-
riencia. por el’ bien de Chile.
TL Generatwaves GeocrAricas
Remontémonos unos afies ates, por alli
por 1830, un pequefio buque a vela de la
(=) Conferencia dada en el Salin Auditorium de la
Bibliesa Nacional e128 de marzo de 196)
193
15 Anales
Real Marina Inglesa, la “Beagle” al mando
del capitin Fitz Roy, reconocia primero y
navegaba después un canal ubicado alla en
las lejanjas australes al cual le did el nom-
bre de su buque.
El jefe de la expedicién, el capitan Parker
King al dar cuenta de sus trabajos en una
conferencia ante la Real Sociedad de Geo-
grafia en Londres, describié este canal lla-
mado “Beagle” y acompaiié a su narracién
una carta néutica, la carta levantada por Fitz
Roy con la cual confirmaba sus narraciones.
EI canal Beagle, decia Parker King “se
extiende desde Seno Navidad hasta el Ca-
bo San Pfo, en una distancia de 120 millas
marinas”,
El canal Beagle se extiende entonces, se-
gtin sus descubridores de W.a E. en una lon-
gitud de 120 millas desde Seno Navidad a
Cabo San Pio.
En el extreme E, se encuentran, al sur del
canal, las islas Picton, Nueva y Lennox.
En su tercio final hacia el W, se divide
en dos brazos que se denominan Brazo Sur
Oeste que se dirige a Bahfa Navidad y Bra-
zo Noroeste que es el normalmente usado
por la navegacién en su ruta al Estrecho,
Frente a la base naval argentina de Us-
huaia esté el correntoso y estrecho paso Mu-
ray que conduce a la bahia de Nassau.
EI Beagle es un canal de tramos rectos,
angasto (entre 1 y 3 millas de ancho), de
navegacién clara, pero cuidadosa, Su salidaW. a la bahia Cook y Seno Navidad, no es
navegable,
Ruta pe Canates aL EstRecHo
La ruta normal por canales que conduce
del Beagle al Estrecho de Magallanes es la
siguiente: canal Beagle, brazo N.W., paso
‘Timbales, canal O'Brien, canal Ballenero,
bahia Desolada, canal Brecknock, canal
Cockburn, canal Magdalena, Estrecho de
Magallanes.
En esta ruta se presentan tres salidas na-
vegables hacia el océano, el paso Visién, el
paso Pratt y el paso Brecknock, Esta ruta
de canales, une sdlo canales entre sf, canales
integramente chilenos.
Zona vEL EstRECHO
El Estrecho de Magallanes es una V. con
su vértice en cabo Froward, un poco mas
al E,, esta la desembocadura del canal Mag-
dalena,
Es una ruta amplia que une a dos océa
nos, el Atlintico y el Pacifico.
Esta es una ruta internacionalizada, abier-
ta a la navegacién de todas las banderas del
mundo, no asi el canal Beagle ni los cana-
les que conducen de éste al Estrecho.
Hacia el S. se abren los siguientes canales
de E. a W.: Magdalena, Acwalisnan, Barba-
ra y Abra, hacia el N. el canal Jerénimo que
conduce a los mares de Otway y Skyring, y
el canal Smith de la ruta de canales patagé-
nicos.
Wa taston ¥ caso pe Hornos
Hacia el S. del Beagle esté el archipiélago
de las Wollaston, el de las islas Hermitas,
donde en la isla Hornos de este grupo, esta
el famoso cabo de Hornos, més hacia el W.
estin las islas Diego Ramirez.
‘ANALES DE LA UNIVERSIDAD DE CHILE
TIL, Trarapo pe 1881 Apticabo aL Beacue
EI instramento internacional més impor-
tante en nuestras relaciones con Argentina,
es el Tratado de Limites de 1881. Este Tra-
do fué aprobado por ambos gobiernos y ra
tificado por ambos Congresos. Por él cedi
mos a Argentina toda la Patagonia, la mi-
tad de la Tierra del Fuego y parte de la so-
beranfa del Estrecho de Magallanes, pero es
un tratado que hay que respetar.
a ee
E] artculo 2° de este tratado, después de
fijar el trazado de la Iinea fronteriza al N.
del Estrecho, dice:
“Los territorios que quedan al N. de di-
cha linea pertenecerén a la Repiblica Ar-
gentina y a Chile los que se extiendan w)
Sur, sin perjuicio de lo que dispone respec-
to de la Tierra del Fuego ¢ islas adyacentes
al articulo 3.”
Es decir, con esta dtima frase se ligaba el
articulo 2° con el 3.” dejando para Chile to-
dos los territorios que se extiendan al S. de
la Kinea divisoria y estos territorios son: ef
Estrecho de Magallanes y la Tierra del Fue-
go con sus archipiélagos, salvo los que espe-
cialmente defina en contrario el articulo 3.2
Analicemos ahora el articulo 3°
“En la Tierra del Fuego se trazard una
linea que partiendo del punto denominado
cabo Espiritu Santo en latitud 52° 40" S. se
prolongard al Sur coincidiendo con el me-
ridiano occidental de Greenwich 68 34 W.
hasta tocar el canal Beagle”.
“La Tierra del Fuego dividida de esta ma-
nera, serd chilena en la parte occidental y
argentina en la oriental. En cuanto a las is-
las, pertenecerén a la Repiiblica Argentina
las islas de Los Estados, los islotes préxima-
mente inmediatos a ésta y las demés islas
que haya sobre el Atlintico al oriente de la
Tierra del Fuego y costas de la Patagonia y
pertenecerén a Chile, todas las istas al sur
del canal Beagle hasta el cabo de Hornos yFRONTERAS DE CHILE AL SEPARARSE DE ESPANA.
MAR DE DRAKEEx Canat pe Beaote,
las que hayan al occidente de la Tierra del
Fuego”.
La frase mas importante de este articulo
es aquella que limita el avance de la linea
limitrofe en el Beagle cuando dice “hasta
tocar el canal Beagle”. La linea no se intro-
duce en el canal, no Jo comprende, queda
fuera de €, sélo lo toca en su bosde superior.
El canal resulta asi entero de Chile, si hu-
biera dicho que la linea legaba hasta el me-
dio o centro, una mitad podria corresponder
a Argentina y otra a Chile, pero habria que
torcer los términos perfectamente claros del
acuerdo para llegar a esta conclusién,
De esto podemos decir que:
Segin los términos del Tratado de 1881
vigentes y no alterados hasta la fecha, la Ii-
nea fronteriza va por las costas de la Tierra
del Fuego, y no hay ningiin inconveniente
fisico para marcarla allt.
‘Ante estos antecedentes no hay justifica-
cién alguna a las pretensiones argentinas a
tierras, islas o canales en cl-extremo sur.
La idea de que los conceptos madernos
del derecho internacional no consideren con-
veniiente 0 posible dejar costas sin agua, més
atin habiendo un puerto que hoy es una ba-
se militar en la zona, es un problema dife-
rente del que tratamos, la interpretacién
exacta, justa y sincera del Tratado de 1881
en cuanto al canal Beagle es la que hemos
expuesto, el Kmite va por la costa, lo que no
tendrfa nada de particular cuando se ceden
mas de un millén de kilémetros cuadrados
de territorio.
El Tratado fué aprabado, coma hemos di-
cho, por ambos gobiernos y ratificados por
ambos Congresos.
Esto no es algo excepcional en el mundo,
cellos mismos, nuestros vecinos, mantienen
en el Rio de ta Plata en sus mites con el
Uruguay una situacién similar.
IV, Ex Canat Beacie y su Srruacién
Actua
Chile, por desconocimiento, dejacién 0 ne-
gligencia, no hizo desde un comienzo efec-
tivas las disposiciones claras y terminantes
195
del Tratado de 1881 en el Beagle, y asi en el
desarrollo natural de la regién, fueron apa-
reciendo poblados argentines sobre las mar-
genes del Beagle y creciendo otros fundados
antes, como Ushuaia, que necesitaban de fas
comunicaciones maritimas para su comer-
cio y subsistencia. Todo esto hizo que Chile
permitiesa el libre acceso por mar a estas ca-
letas, navegacién que fué intensificdndose
con el tiempo cuando Argentina creé un
establecimiento penal en Ushuaia. Estos he-
chos dieron origen a la ocupacién ilegal por
pobladores argentinos de numerasas éélas del
canal, como las Bridges, las Eclereurs, la is-
Ja Gable, que estaban mis proximnas a ba cos-
ta norte.
Después vino la wbicacién de balizas, pri-
mero ciegas y después luminosas y el esta-
blecimiento del faro de Jas Eclereurs en
1921, las primeras ubicadas todas en Ja ruta
de navegacién pegada a la costa norte que
es sélo usable por buques de poco tonelaje.
Pero siempre, tanto en los pobladores como
los buques que navegaban estas aguas, exis-
tia y ha existido wn reconocimiemto de la
soberania chilena en el canal y un apercibi-
miento de que los pasos que se daban no
eran legales.
Con el retiro del penal de Ushuaia y el
cambio de 1a caleta en base naval, las cosas
cambiaron de aspecto, la navegacién militar
se intensificé y comenzaron a producirse in-
cidentes por atropello argentina a nuestra
soberanfa.
La navegacién que se hizo furtiva en un
comienzo, empezd a hacerse ostensible des-
pués, correspondiendo a una mayor debi
dad nuestra, un mayor abuso,
El solo hecho de haber tenido un buque
de guerra en la zona nos habria evitado es-
tos inconvenientes,
La situacién de hecho existente hoy dia,
es Ja disputa de la soberania sabre aguas ¢
jslas del canal, pero esto no significa ni de-
recho, ni cesién, ni ocupacién o uso legal,
porque tanto el canal como sus islas y sus
aguas son chilenas.
Por otra parte, Chile ha ejercido siempre196
su soberanfa sobre Hoste, Navarino, Picton,
Nueva, Lennox, las Wollaston y el cabo de
Hornos.
En Hoste, Navarino, Picton, Nueva y
Lennox hay babitantes chilenos disemina-
dos por sus costas ocupando las mejores ca-
Ietas.
En Navarino esté la subbase naval de
puerto Williams con toda clase de recursos.
En todas estas islas hay balizas y faros chi-
lenos. En Picton, caleta Banner, hay una
carbonera de la Armada desde 1894 que siem-
pre se ha mantenido desde esa fecha con
personal, Lennox fué ocupada en 1896 al
igual que Nueva y los buques de nuestra
armada desde esos lejanos afios han estado
haciendo constantes y continuos viajes alre
dedor de sus islas. El suscrito ha estado sin
excepcién en todas sus caletas y en todos sus
puertos, desde el cabo de Hornos hasta Us-
huaia.
V. Teorfas Arcentinas Sopre EL Bracur
En. sus deseos de apoderarse del canal
Beagle, nuestros vecinos argentinos han in-
ventado numerosas teorias que a través de
los afios han ido pasando de moda, pero
siempre una ha estado vigente para hacer
reclamaciones de limites.
Todas estas teorias tienden a demostrar
que el canal Beagle no se extiende como lo
dijeron sus descubridores en 120’ desde
bahia Navidad a cabo San Pio, sino que ¢s
mds corto, para dejar asi a las islas Picton,
Nueva, Lennox e islotes fuera del canal.
Todas concuerdan aproximadamente en
que el canal Beagle llega por ahi hasta Pun-
ta Navarro, unos dicen que se dobla hacia
el sur por paso Picton por la linea de las
mayores profundidades, otros dicen que las
islas forman un delta en la boca del Beagle,
que no es Beagle, otras sostienen que no
puede formar la ribera sur del canal, las is-
las Nueva y Picton que estin muy separadas
entre si.
En fin, ya no se haya qué inventar 0 qué
teorfa fabricar, pero ninguna soporta el me-
Anates De tA Universipap pr CHILE
nor andlisis serio y todas, desgraciadamente
para ellos, estin en contraposicién con la de.
finicién que del canal Beagle hicieron sus
descubridores y de las cartas que levanté
Fitz Roy, cartas que se emplearon como do-
cumentos integrantes del Tratado de 1881.
La curvatura hacia el sur haciendo salir el
canal por el paso Picton esté en contra de
la descripcién. que -hacen los descubridores
de un canal recto donde Ja visién no se in-
terrumpe ni se cruzan las puntas al nave-
garlo.
EI delta corresponde a los rios a que es-
tin acostumbrados nuestros vecinos, pero
cuando se trata del mar y canales, se le de-
nominardn boca N., boca S., etc., pero seria
siempre el Beagle, y los descubridores nada
hablan de algo semejante. En cuanto a que
la ribera sur serfa discontinuada y no podria
ser ella formada por las islas Nueva y Pic-
ton, es desconocer lo que son los canales, no
hay canal patagdnico o fueguino donde sus
riberas no estén formadas por islas separa-
das entre si. Pero he dejado para el final la
teorfa de moda: “La delimitacién de océa-
nos”.
En 1919 en Londres, en una conferencia
oceanogrAfica se fijé para asuntos de orden
cartogrdfico la delimitacién de los océanos
Atlintico y Pacifico en el meridiano del ca
bo de Hornos.
Los argentinos haciendo valer este acuer-
do que no tiene ningtn cardcter de tratado
ni cosa parecida, hacen llegar el Atléntico
hasta este meridiano y dejan en el Atlantico
a Picton, Nueva, Lennox y parte de las
Wollaston y de Navarino, Con lo cual, de
acuerdo con el protocolo aclaratorio de 1893,
articulo 22 que dice: “Chile no puede pre-
tender punto alguno hacia el Alléntico, co-
mo la Repiiblica Argentina no puede pre-
tenderlo hacia el Pacifico”, estas islas serian
argentinas, pero el Tratado de 1881 dice
otra cosa y este acuerdo cartografico de Lon-
dres no tiene valor juridico de tratado modi-
ficatorio al del 81 ni cosa parecida, Pero co-
mo esta idea les parecié magnifica a nues-
tros vecinos, en la conferencia de Oslo deEx. Cana pe Brace
1938 propusieron como ponencia propia el
meridiano de las islas Diego Ramirez como
Iimite de los océanos, con esto se corrian 70°
sis al W. y cafa en sus dominios hasta la
isla de Hoste, no les importaba que queda-
ran més hacia el E. posesiones chilenas de
acuerdo con el Tratado de 1881.
En la Conferencia de Ménaco de 1952 in-
sisten sobre esta delimitacién, pero Chile
reaccionando, hizo ver que estos acuerdos
podrian tracr consecuencias politicas de Ii-
mites y pidié que se dejaran pendientes, lo
que se hizo. Al mismo tiempo, la delega
cién del Departamento de Hidrografia de
Armada hizo una valiosa presentacién de
alto significado cientifico que eché por tie-
rra estos acuerdos:
Los océanos no podian delimitarse por
reas imaginarias como son los meridianos,
la unidn 0 confluencias, de dos masas de
agua no podia ser una linea, sino una zona
y probaba que la délimitacién fisica y real
de los dos océanos estaba, en cl arco antilla-
no, la prolongacién sumergida de los Andes
patagénicos que continuaban emergiendo 2
veces en islas 0 archipiélagos hasta llegar a
empalmar en la Antértida, en la Tierra de
O'Higgins.
Los océanos Atlintico y Pacifico estan se-
parados por el mar de Drake y éste pertene-
ce al Pacifico por estar al W. del arco anti-
Iano.
Las corrientes marinas van de W. a E. a
chocar con esta muralla del arco antillano y
hacia su extremo N. aparecen los signos in-
equivocos de este choque de aguas, los esca-
seos que se observan en Ia zona,
Si segufamos con las teorfas argentinas el
Atléntico no tendria Iimite introduciéndose
en el Pacifico, las aguas del Beagle serfan
también del Atlético.
Pero hay cientos de pruebas que dicen lo
contrario, las mareas, de 15 a 20 metros en
Ta costa Atléntica se contraponen con las del
Pacifico de 1% a 2 metros. En cabo San Pio
la marea es del régimen del Pacifico 114 me-
tro, la salinidad, la humedad, ef plankton,
z 197
todo corresponde en la zona del Beagle, al
Pacifico.
Ultimamente, el afio pasado, después de
acordados los protocolos de arbitraje, la
Argentina se corrié otra vez al cabo’ de
Hornos abandonando Diego Ramirez. No
me voy a extender més en esta materia que
es larga y es tema para otra conferencia,
VI. Los Acurrpos INTERNACIONALES DEL
BEAGLE
Nuestra cancillerfa ha sostenido o por lo
menos ast lo sostienen sus personeros, que
hay s6lo tres maneras de arregio en los pro-
blemas internacionales: el arreglo directo,
el arbitraje y la guerra, y materialmente apli-
ca los dos primeros, el arreglo directo y el
arbitraje, pero desgraciadamente para Chi-
le, se olvida, lo que es una léstima, de un
cnarto medio, que es precisamente el que
nos corresponde emplear: La aplicacién de
los tratados.
Si hemos sostenido, haciendo sonar a
grandes voces nuestra férrea adhesi6n a la
inviolabilidad de los tratados en el diferen-
do Pert-acuatoriano, gpor qué no adoptamos
igual temperamento cuando se trata de nues-
tros propios problemas de limites?
No descartamos como solucién el arbitra-
je, pero si, sostenemos que siempre debié y
debe ser nuestra posicién una e inalterable,
cambien o no los gobiernos: La aplicacién
de los tratados.
La aplicacién de la linea de frontera que
fijd el Tratado de 1881 es nuestra tinica po-
Sicién, que Argentina sostenga 0 invente pa-
ra servir a los intereses de su politica otras
posiciones, allé ellos con sus tesis.
En el Protocolo del Beagle se comienza
por ceder en arreglo directo aguas ¢ islas; s¢
reconoce después la teorfa argentina de que
el canal Beagle llega sdlo hasta punta Na-
varro y en seguida se somete al arbitraje el
resto, en forma tal que se ‘e indica al rbi-
tro cual debe ser su decisién, totalmente con-
traria a nuestros intereses.198
Ex Protocoto pet BEAGLE
Desde el meridiano del limite hasta Pun-
ta Navarro se fija como limite ef medio ca-
nal, dejando para Argentina todas las aguas
islas hacia cl N. y a Chile hacia el S.
En el paso Mackinley queda Ia isla mas
grande del Beagle, la isla Gable, al lado ar-
gentino. Al aceptar este procedimiento has-
ta la Punta Navarro, aunque no se diga, se
reconoce que el canal llega sélo hasta esta
punta como desean que sea tos argentinos,
y nosotros perdemos de partida, aguas ¢ is-
las que son nuestras de acuerdo con el Tra-
tado de 1881.
gEs éste un acuerdo ventajoso para Chi-
Ie? Se habla también de que en este tramo
se dejan aguas navegables para ambos paf-
ses, lo que significa darle inflexiones a esta
linea del Kimite y estas inflexiones van a ser
en detrimento de Chile porque el track de
navegacién para buques de calado corre mis
préximo a la costa sur o chilena, ademas la
seguridad de la navegacién en un canal mis
bien angosto como éste, obligara a los bu-
ques a ocupar aguas chilenas, Este es un
acuerdo de gabinete.
Desde Punta Navarro hacia el E. viene un
arbitraje sometido a la Corte de la Haya y
no al gobierno de S. M. Briténica que dis-
pone mejor que nadie de los mayores ante
cedentes geograficos de la zona.
En este arbitraje se ceden de partida los
islotes Becasses y la Argentina nos cede ge-
nerosamente la isla Lennox. Argentina pue-
de ser generosa con lo que no ha sido jamés
de ella, lo que es y ha sido siempre chileno.
La bandera chilena ha fameado y sigue fla-
meando en Lennox, como en Picton y en
Nueva desde hace 80 afjos. Desde 1896 ha
habido pobladores chilenos en Lennox y con
igual razén Argentina podria cedernos las
islas Wollaston, Hornos y hasta Navarino
porque también han sido reclamadas en
otras ocasiones y los propiciadores de estos
arreglos quedarian encantados de tanta ge-
nerosidad.
ANALES DE_LA UNIVERSIDAD DE
Pero vamos a ver el porqué de todo esto:
las islas Becasses son argentinas de
partida, el arbitro tendré que tomar ese pun-
to como extremo de la costa argentina ya
que el zécalo desde estas islas hacia la costa
sera argentino y como es Iégico esperar, to-
do arhitro seguird con la Tinea media entre
este punto argentino y la costa chilena de
Navarino, lo que le daré una linea media
que partiré a Picton por la mitad y tomard
parte 0 toda Ia isla Nueva,
Con esto queda en el lado argentino puer-
to Banner, la carbonera que la Armada ha
tenido desde 1894, la rada Picton, el mejor
fondeadero y la mejor posicién de la zona.
Eso significa la entrega de los islotes Be-
casses y esto no lo vio nuestra canciller‘a.
Ademés el reconocimiento de Punta Nava-
rro como un limite en el Beagle traera nue-
vas consecuencias: ¢l meridiano de Punta
Navarro coincide con silo una diferencia
de 1% millas con el cabo de Hornos de la
delimitacién de océanos. Hemos comenzado
por reconocer una parte de esta linea divi-
soria,
VII. Sovuctén en EL Direrenvo pEL
BEracie,
Nuestra posicidn no puede ser otra que la
aplicacién del Tratado de 1881.
EI Beagle es todo nuestro con sus aguas
y sus islas, esa es nuestra posicién, que Ar-
gentina sustente otras no nos importa, que
diga el 4rbitro por dénde corre la frontera
en el Beagle a la luz del Tratado de 1881,
que diga cudl es ef canal Beagle, de dénde
parte y hasta dénde llega.
‘Aparte de lo anterior podemos llegar in-
cluso a un acuerdo de libre navegacién por
el Beagle desde ef Aciéntico hasta Ushuaia
y si tenemos que ceder algunas islas como
las Eclereurs, las Bridges y Gable que se
nos compense con igual cantidad de territo-
rio en otro punto.FRONTERAS TERRESTRES
DE MAGALLANES
++ee+ FRONTERA TERRESTRE.
JS
eEsteecuo, ‘Y
BRECK MOCK
PRATT
- FRONTERA MARITIMA,
+ RUTAS OEL CONVENIO,
me ACCESOS A CANALES Y AL
ESTRECHO,
ESCALA 4:3.000.000MARITIMAS
ERRESTRES Y
ESTRECHO O&
MAGALLANES
ATLAN TICO
USHUAIA
BEAGLE
DE HORNOS
o
a
aWen anes
209 ameaagse 3
OOMIDVd A OOLLNVILY
SONVIDO SOT Jd NOIOV.LUAITAGEx Cana pe BEacur
VIII. Los Acuervos pe Navecacién Co-
MENTADOS Y PosiciéN QUE CORRESPONDE A
Cue
Vemos en el mapa las fronteras terres:
tres al N. del Estrecho y en la Tierra del
Fuego.
La frontera maritima esté definida por las
costas por la linea de las bajas mareas.
Ms afuera de esta linea est el mar terri
torial donde el Estado cjerce su soberania
sujeto a limitaciones impuestas por el dere-
cho internacional. Las tierras, las islas, las
aguas, dentro de nuestras fronteras son tan
chilenas como Santiago
Las aguas dentro de las fronteras son
“aguas interiores” por el solo hecho de en-
contrarse dentro de ellas.
Es por lo tanto la linea que define la fron-
tera la determinante para conocer si las aguas
estin dentro o fuera de ella. Lo que esté
dentro ¢s interior como una ruta, un oo un
accidente geogrifico cualquiera que se en-
cuentre dentro de nuestro territorio. Para
definir el status juridico de las aguas inte-
riores tendriamos que referirnos a las defi-
niciones que acepta el Derecho Internacio-
nal Maritimo Moderno. La legislacién més
reciente, a la luz de Ja cual nos correspon-
derfa fijar nuestra posicién, son los acuerdos
de la Convencién de Ginebra de 1958, acuer-
dos que fueron suscritos por Chile y Argen-
tina, pero que atin no reciben la ratificacién
de ambos parlamentos.
El articulo 1° de la Convencién dice:
“La soberania de un Estado se extiende
fuera de “su territorio”: y sus “aguas interio-
res’, a una zona de mar adyacente a sus cos-
tas designada con el nombre de “mar terri-
torial”.
Esta definici6n nos dice que ef Estado ejer-
ce soberania:
Sobre su “territorio terrestre”, sobre sus
“aguas interiores” y sobre una “cond de mar
adyacente a sus costas” (mar territorial).
La denominacién de “aguas. interiores”
aparecié. claramente establecida’ deipués del
fallo de la Corte Internacionil de La Ha-
199
ya el 18 de diciembre de 1951 en el diferen-
do entre Noruega ¢ Inglaterra por asuntos
de pesca. Posteriormente, la Conferencia de
Ginebra en 1958 acogié y afirmé estos acuer-
dos que han quedado definitivamente for-
mando cuerpo de Ja legislacin maritima in-
ternacional.
Las “aguas territoriales” se miden hacia
afuera de las tierras en direccién a alta mar,
a partir desde las costas del Estado riberefio,
© de las “lineas de base recta” segtin la Con-
vencién de Ginebra.
Nosotros no hemos declarado las “Ifneas
de base recta” a pesar de que la Armada na-
cional pidié se hiciera esta declaracién.
En cuanto a nuestra legislacién, el decre-
to FL. N.? 292 del 25 de junio de 1953 que
fijé la Jurisdiccién de la Direccién del Li
toral y Marina Mercante definié los limites
de las aguas interiores de acuerdo con el fa-
Ilo de fa Corte de La Haya, adems aumen-
t6 el mar territorial a 12 millas.
Esta ley dice que la Direccién del Litoral
tendré. jurisdiccibn sobre las aguas interio-
res de golfos, bahias, estrechos y canales,
cualquiera que sea la distancia entre sus
costas.
En resumen:
Los canales fueguinos en su totalidad, in-
cluyendo el Beagle y la ruta al Beagle, el
canal Murray y la bahia Nassau son “aguas
interiores” sobre las cuales Chile ejerce so-
beranta total y abcoluta.
El Estrecho de Magallanes tiene un status
diferente, el que corresponde a una via in-
ternacional que une dos océanos, ademés es-
td regido por el artfculo 5.° del Tratado de
1881 que lo internacionaliza a perpetuidad
y asegura su libre navegacién para las ban-
deras de todas las naciones.
En “el mar territorial” esta soberanta se
ve afectada por las disposiciones del Derecho
Internacional,
Et Paso Iocente
E] Derecho Internacional tratando de con-
ciliar por una parte el derecho de soberan‘aOOMIOVd A OOLLNVILY
SONVIO0O SOT Fd NOMVLINITICEs. CaNat, DE BEAGLE
disponga de los medios suficientes para ase-
gurar una comunicacién de esta naturaleza
a tan corta distancia, (Qué se pretende con
el agregado inconcebible de esta frase?
Se ha dicho que la Argentina necesita na-
vegar por los canales que se indican en el
Convenio, pero cabe aqui una pregunta:
gpara qué necesita que sus buques de gue-
rra naveguen estos canales sila ruta més
corta entre Ushuaia y los puertos de su Ii-
toral es por la ruta ocednica? La respuesta
ies clara, necesita entrenar su personal en la
navegacién de canales y explorar rutas y
fondeaderos, para usarlos, llegado el caso, en
toda su capacidad, es decir, necesita esta na-
vegacién paca fines militares. Ademis, asi
quebranta nuestra voluntad y avasalla nues-
tra soberanta,
El buque de guerra simboliza la soberania
del pais que representa y cuando entra en
aguas extranjeras esta. soberanfa sigue ac
tuando dentro de la soberania local. En ef
articulo 32 del convenio incluso autoriza el
fondeo apareciendo las razanes de fucrza
mayor y de seguridad en la navegacién como
justificacién, Si pueden ser valederas estas
razones en la navegacién de canales, en
cambio, nada tienen que hacer con el aviso
inmediato que siempre padré dasse y no
“cuando las circunstancias lo permitan”.
Ademis, gquiin va a cdlificar esta fuerza
mayor 0 esta seguridad en la navegaciéu
que obligan al fondeo?
Esta disposicién serd una nueva fuente de
discrepancias y de problemas futuros.
He dejado para el final, por la gravedad
que encierra, un ltima aspect de este con-
venio:
La antorizacién para navegar el canal
Murray y la expresién contenida en los con
siderandos que dice al autorizar este paso:
“Por ta ruta directa, a través del canat
Murray, entre el canal Beagle y el pasaje
Drake, sin perjuicio de la Condicién Juridi-
ca de la alta mar si la hubiere en alguna
parte de esta diltima ruta”.
Desde: hiego, Ja autorizacin misma para
navegar el canal Murray, no se puede pedit
1
como futa habitual, aunque acorte la distan-
cia a la Antértida, a pesar de que siempre se
parte del extremo oriental del Beagle, salien-
do directamente a aguas libres y no_a tra-
vés de aguas rodeadas de tierras. Esta ruta
nj siquiera esté mencionada dentro de tas
rutas de navegacidn que fija el Reglamento
de Practicaje y Pilotaje, 20 de junio de 1955
mod, por D. S. 5092, 15-12-56, ni el Derro-
tero, volumen V, y por lo tanto es una ruta
prohibida para {a navegacién extranjera,
Esta navegacién se pide con fines milita-
res para mejorar la posicién interior de Us-
huaia, para desfilar frente a las fondeaderos
chilenos de peninsula Hardy y para navegar
Jas aguas de la bahfa chilena de Nassau, pa-
ra fondear aduciendo fuerza mayor, etc.
Fuera de lo anterior se ayrega la extraia
frase “sin perjuicio de la condicién juridica
de alta mar si la hubiere en alguna parte de
esta iltima ruta", cqué alta mar hay entre
las aguas del Beagle y las de bahia Nassau
© se pretende reconocer que puede existir
alta mar dentro de tas aguas interiores de
esta Gltima bahfa?
E] convenio de navegacién es un docu-
mento altamente inconveniente y_ peligsoso
para Chile en la forma que esté redactado.
Si se quiere permitir cl paso de naves de
guerra argentinas por aguas interiores, es
decir, autorizar el paso de fuerzas militares
por territorio nacional, salvando el escollo
constitucional debe reglamentarse por Io me-
nos como sigue:
Limitando el ntimero de unidades que lo
hacen a un tiempo y limitando la frecuen-
cia de estos viajes.
Estableciendo que los submarinos deben
navegar en superficie.
Exigiendo préctica a borde.
Pidiendo “permiso” previo con anticipa-
cién,
Prohibiendo el fondeo en Ia ruta salvo
fuerza mayor calificada, Estableciendo una
ruta y el tiempo de permanencia 0 navega-
cién maxima.
Prohibiendo el vuelo de aviones.
En ningéin caso debe incluitse el Murray.202 :
IX. Vistén Gropotftica pet Pacirico y Las
Posictones EN EL Extremo Sur
La posicién geogréfica de un pals es
una determinante de sus destinos y la rela-
cidn del hombre y la geografia puede darle
un sentido 0 un valor insospechado a la vi-
da de una nacidn.
Si nuestros gobernantes del pasado hu-
bieran comprendido el valor de los espacios
geogrificos y de la posicién no habrian ce-
dido tan faicilmente la Patagonia y Chile
serfa otro.
Del Mediterraneo pasaron al Atlantico las
civilizaciones y hoy comenzamos a percibir
que el Atlantico envejece dando paso al Pa
cifico como escenario del futuro y Chile en
el extremo meridional de América, con st
cara frente a este océano, tiene un destino
histérico de insospechadas proporciones.
Sélo falta que los hombres dirigentes de
nuestra politica exterior hoy y mafiana, se-
pan aprovechar y explotar esta ocasién, tal
vez. la tiltima que nos brinde el destino de
set algo en el concepto continental y mun-
dial.
En la geopolitica del futuro la accién sr
plantearé como una brega incesante por las
posiciones, en la cual ser coronado vence-
dor el que tenga en su poder los puntos cla-
ves que controlen las grandes comunicacio-
nes del nuevo océano y alld en las lejanias
australes Chile tiene un punto de apoyo, una
posicién clave, verdadero ¢ inmutable centi-
nela en las puertas del Pacifico sur.
El Beagle y la Antirtida controlan el Pa-
cifico sur. He aqui una razén més para des-
hechar por pernicioso ¢ inconveniente todo
acuerdo que debilite o tienda a debilitar
nuestra posicién en el extremo sur, cediendo
o compartiendo soberanias.
Y en el aspecto estratégico cualquier ene-
migo que viniendo desde el este pretenda
amagar nuestras costas en el Pacifico, no pa-
sard si nosotros estamos firmes en el extre-
mo sur, porque quedaremos a sus espaldas.
Hay un espacio de seguridad entre el extre-
Anates pe LA Universipap Dé CHILE
mo sur y nuestro centro que no existiria si
perdiéramos el sur. {No lo debilitemos!
Fina,
La triste y bochornosa historia de nuestras
relaciones con la Repiiblica Argentina, que
parte desde cl Tratado de 1881, se ha veni-
do repitiendo sisteméticamente a través de
80 afios, aceptando siempre Chile, con una
ingenuidad admirable, que vayan solucio-
nandose por el arbitraje problemas de limi-
tes que al correr de los afios han venido
creando nuestros vecinos argentinos.
Nunca han bastado los tratados 0 acuer-
dos a que hemos llegado, siempre aparece
algo nuevo, algo pendiente que solucionar y
en cuyas soluciones hemos ido dejando ji-
rones de nuestra tierra y de nuestros dere-
chos. Siempre hemos cedido desde la des-
membracién que significd el Tratado de
1881. Parece que la entrega de toda la Pata-
gonia, la mitad de la Tierra del Fuego y
parte de la soberanfa del estrecho de Maga-
lanes hubiera significado poco.
Nuestra inveterada ingenuidad parece que
nos hubiera hecho creer que a fuerza de con-
cesiones lograrfamos algin dfa aplacar los
apetitos de nuestros vecinos. Don Gonzalo
Bulnes ha dicho que “en nuestras relaciones
con Argentina podemos vanagloriarnos de
nuestra buena fe, pero no de nuestra inteli-
gencia”, de lo que debe tomarse debida nota.
Es la decadencia del espiritu nacional y
de la virilidad la que se ha manifestado hoy
mis que nunca entre los propiciadores, co-
laboradores y sostenedores de los arreglos
que se propician.
En un articulo de prensa he dicho que:
“en 1881 pocos fueron los que comprendic-
ron los destinos de Chile cuando la historia
puso ante nuestros ojos la decisi6n para
aceptar un futuro de grandes proyecciones
(éramos el segundo pais en superficie en
Sudamérica, con pie en dos océanos). En-
tonces no supimos enfrentar al destino, ce-Cana pe BEacLe
gados nuestros hombres dirigentes por una
visidn equivocada de una paz cémoda, sin
lucha y sin honor. Queremos para Chile una
politica exterior que borre el bochornoso p
7 Be oe 203
sado, que al ceder nos empequefiecié y nos
dejé relegados a una suerte cnana, sin que
siquiera se comprendiera nuestro inmenso
sacrificio”.
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