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El Canal Beagle y Los Recuerdos de Las Navegaciones en Los Canales Fueguinos

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RAFAEL SANTIBANEZ E. ‘Comtsa- Allis ante (R) El canal de Beagle y los‘acuerdos de la navegacién en fei Pe. @) J. Inrropuccién Como un interesante y decidor predmbu- Jo he traido a esta sala estas cartas que mues- tran al Chile de ayer y al Chlie de hoy, pa- ra que asi, en forma objetiva y gréfica, po- damos llegar a comprender en una sola mi- rada, el alcance y el valor de los exrores co- metidos en nuestra politica exterior. Era- mos ayer el segundo pais en extensién en la América del Sur, después del inmenso Bra- sil, estaba Chile, con pie en dos océanos y tun futuro abierto a todas las posibilidades y a todas las grandezas. La falta de conacimientos, de estudio, de visién hacia el futuro, levé a nuestros hom- bres dirigentes del pasado a ceder, en un afin americanista y de paz mal comprendi- da, hasta botarnos a tas mérgenes del Pack fico, No queremos, los que formamos en las filas de Patria y Soberanfa que esto se repi- ta ni-en la mds pequefia expresion y por eso Hlegamos a la tribuna ptiblica a expresar nuestra inquietud, a exponer nuestra expe- riencia. por el’ bien de Chile. TL Generatwaves GeocrAricas Remontémonos unos afies ates, por alli por 1830, un pequefio buque a vela de la (=) Conferencia dada en el Salin Auditorium de la Bibliesa Nacional e128 de marzo de 196) 193 15 Anales Real Marina Inglesa, la “Beagle” al mando del capitin Fitz Roy, reconocia primero y navegaba después un canal ubicado alla en las lejanjas australes al cual le did el nom- bre de su buque. El jefe de la expedicién, el capitan Parker King al dar cuenta de sus trabajos en una conferencia ante la Real Sociedad de Geo- grafia en Londres, describié este canal lla- mado “Beagle” y acompaiié a su narracién una carta néutica, la carta levantada por Fitz Roy con la cual confirmaba sus narraciones. EI canal Beagle, decia Parker King “se extiende desde Seno Navidad hasta el Ca- bo San Pfo, en una distancia de 120 millas marinas”, El canal Beagle se extiende entonces, se- gtin sus descubridores de W.a E. en una lon- gitud de 120 millas desde Seno Navidad a Cabo San Pio. En el extreme E, se encuentran, al sur del canal, las islas Picton, Nueva y Lennox. En su tercio final hacia el W, se divide en dos brazos que se denominan Brazo Sur Oeste que se dirige a Bahfa Navidad y Bra- zo Noroeste que es el normalmente usado por la navegacién en su ruta al Estrecho, Frente a la base naval argentina de Us- huaia esté el correntoso y estrecho paso Mu- ray que conduce a la bahia de Nassau. EI Beagle es un canal de tramos rectos, angasto (entre 1 y 3 millas de ancho), de navegacién clara, pero cuidadosa, Su salida W. a la bahia Cook y Seno Navidad, no es navegable, Ruta pe Canates aL EstRecHo La ruta normal por canales que conduce del Beagle al Estrecho de Magallanes es la siguiente: canal Beagle, brazo N.W., paso ‘Timbales, canal O'Brien, canal Ballenero, bahia Desolada, canal Brecknock, canal Cockburn, canal Magdalena, Estrecho de Magallanes. En esta ruta se presentan tres salidas na- vegables hacia el océano, el paso Visién, el paso Pratt y el paso Brecknock, Esta ruta de canales, une sdlo canales entre sf, canales integramente chilenos. Zona vEL EstRECHO El Estrecho de Magallanes es una V. con su vértice en cabo Froward, un poco mas al E,, esta la desembocadura del canal Mag- dalena, Es una ruta amplia que une a dos océa nos, el Atlintico y el Pacifico. Esta es una ruta internacionalizada, abier- ta a la navegacién de todas las banderas del mundo, no asi el canal Beagle ni los cana- les que conducen de éste al Estrecho. Hacia el S. se abren los siguientes canales de E. a W.: Magdalena, Acwalisnan, Barba- ra y Abra, hacia el N. el canal Jerénimo que conduce a los mares de Otway y Skyring, y el canal Smith de la ruta de canales patagé- nicos. Wa taston ¥ caso pe Hornos Hacia el S. del Beagle esté el archipiélago de las Wollaston, el de las islas Hermitas, donde en la isla Hornos de este grupo, esta el famoso cabo de Hornos, més hacia el W. estin las islas Diego Ramirez. ‘ANALES DE LA UNIVERSIDAD DE CHILE TIL, Trarapo pe 1881 Apticabo aL Beacue EI instramento internacional més impor- tante en nuestras relaciones con Argentina, es el Tratado de Limites de 1881. Este Tra- do fué aprobado por ambos gobiernos y ra tificado por ambos Congresos. Por él cedi mos a Argentina toda la Patagonia, la mi- tad de la Tierra del Fuego y parte de la so- beranfa del Estrecho de Magallanes, pero es un tratado que hay que respetar. a ee E] artculo 2° de este tratado, después de fijar el trazado de la Iinea fronteriza al N. del Estrecho, dice: “Los territorios que quedan al N. de di- cha linea pertenecerén a la Repiblica Ar- gentina y a Chile los que se extiendan w) Sur, sin perjuicio de lo que dispone respec- to de la Tierra del Fuego ¢ islas adyacentes al articulo 3.” Es decir, con esta dtima frase se ligaba el articulo 2° con el 3.” dejando para Chile to- dos los territorios que se extiendan al S. de la Kinea divisoria y estos territorios son: ef Estrecho de Magallanes y la Tierra del Fue- go con sus archipiélagos, salvo los que espe- cialmente defina en contrario el articulo 3.2 Analicemos ahora el articulo 3° “En la Tierra del Fuego se trazard una linea que partiendo del punto denominado cabo Espiritu Santo en latitud 52° 40" S. se prolongard al Sur coincidiendo con el me- ridiano occidental de Greenwich 68 34 W. hasta tocar el canal Beagle”. “La Tierra del Fuego dividida de esta ma- nera, serd chilena en la parte occidental y argentina en la oriental. En cuanto a las is- las, pertenecerén a la Repiiblica Argentina las islas de Los Estados, los islotes préxima- mente inmediatos a ésta y las demés islas que haya sobre el Atlintico al oriente de la Tierra del Fuego y costas de la Patagonia y pertenecerén a Chile, todas las istas al sur del canal Beagle hasta el cabo de Hornos y FRONTERAS DE CHILE AL SEPARARSE DE ESPANA. MAR DE DRAKE Ex Canat pe Beaote, las que hayan al occidente de la Tierra del Fuego”. La frase mas importante de este articulo es aquella que limita el avance de la linea limitrofe en el Beagle cuando dice “hasta tocar el canal Beagle”. La linea no se intro- duce en el canal, no Jo comprende, queda fuera de €, sélo lo toca en su bosde superior. El canal resulta asi entero de Chile, si hu- biera dicho que la linea legaba hasta el me- dio o centro, una mitad podria corresponder a Argentina y otra a Chile, pero habria que torcer los términos perfectamente claros del acuerdo para llegar a esta conclusién, De esto podemos decir que: Segin los términos del Tratado de 1881 vigentes y no alterados hasta la fecha, la Ii- nea fronteriza va por las costas de la Tierra del Fuego, y no hay ningiin inconveniente fisico para marcarla allt. ‘Ante estos antecedentes no hay justifica- cién alguna a las pretensiones argentinas a tierras, islas o canales en cl-extremo sur. La idea de que los conceptos madernos del derecho internacional no consideren con- veniiente 0 posible dejar costas sin agua, més atin habiendo un puerto que hoy es una ba- se militar en la zona, es un problema dife- rente del que tratamos, la interpretacién exacta, justa y sincera del Tratado de 1881 en cuanto al canal Beagle es la que hemos expuesto, el Kmite va por la costa, lo que no tendrfa nada de particular cuando se ceden mas de un millén de kilémetros cuadrados de territorio. El Tratado fué aprabado, coma hemos di- cho, por ambos gobiernos y ratificados por ambos Congresos. Esto no es algo excepcional en el mundo, cellos mismos, nuestros vecinos, mantienen en el Rio de ta Plata en sus mites con el Uruguay una situacién similar. IV, Ex Canat Beacie y su Srruacién Actua Chile, por desconocimiento, dejacién 0 ne- gligencia, no hizo desde un comienzo efec- tivas las disposiciones claras y terminantes 195 del Tratado de 1881 en el Beagle, y asi en el desarrollo natural de la regién, fueron apa- reciendo poblados argentines sobre las mar- genes del Beagle y creciendo otros fundados antes, como Ushuaia, que necesitaban de fas comunicaciones maritimas para su comer- cio y subsistencia. Todo esto hizo que Chile permitiesa el libre acceso por mar a estas ca- letas, navegacién que fué intensificdndose con el tiempo cuando Argentina creé un establecimiento penal en Ushuaia. Estos he- chos dieron origen a la ocupacién ilegal por pobladores argentinos de numerasas éélas del canal, como las Bridges, las Eclereurs, la is- Ja Gable, que estaban mis proximnas a ba cos- ta norte. Después vino la wbicacién de balizas, pri- mero ciegas y después luminosas y el esta- blecimiento del faro de Jas Eclereurs en 1921, las primeras ubicadas todas en Ja ruta de navegacién pegada a la costa norte que es sélo usable por buques de poco tonelaje. Pero siempre, tanto en los pobladores como los buques que navegaban estas aguas, exis- tia y ha existido wn reconocimiemto de la soberania chilena en el canal y un apercibi- miento de que los pasos que se daban no eran legales. Con el retiro del penal de Ushuaia y el cambio de 1a caleta en base naval, las cosas cambiaron de aspecto, la navegacién militar se intensificé y comenzaron a producirse in- cidentes por atropello argentina a nuestra soberanfa. La navegacién que se hizo furtiva en un comienzo, empezd a hacerse ostensible des- pués, correspondiendo a una mayor debi dad nuestra, un mayor abuso, El solo hecho de haber tenido un buque de guerra en la zona nos habria evitado es- tos inconvenientes, La situacién de hecho existente hoy dia, es Ja disputa de la soberania sabre aguas ¢ jslas del canal, pero esto no significa ni de- recho, ni cesién, ni ocupacién o uso legal, porque tanto el canal como sus islas y sus aguas son chilenas. Por otra parte, Chile ha ejercido siempre 196 su soberanfa sobre Hoste, Navarino, Picton, Nueva, Lennox, las Wollaston y el cabo de Hornos. En Hoste, Navarino, Picton, Nueva y Lennox hay babitantes chilenos disemina- dos por sus costas ocupando las mejores ca- Ietas. En Navarino esté la subbase naval de puerto Williams con toda clase de recursos. En todas estas islas hay balizas y faros chi- lenos. En Picton, caleta Banner, hay una carbonera de la Armada desde 1894 que siem- pre se ha mantenido desde esa fecha con personal, Lennox fué ocupada en 1896 al igual que Nueva y los buques de nuestra armada desde esos lejanos afios han estado haciendo constantes y continuos viajes alre dedor de sus islas. El suscrito ha estado sin excepcién en todas sus caletas y en todos sus puertos, desde el cabo de Hornos hasta Us- huaia. V. Teorfas Arcentinas Sopre EL Bracur En. sus deseos de apoderarse del canal Beagle, nuestros vecinos argentinos han in- ventado numerosas teorias que a través de los afios han ido pasando de moda, pero siempre una ha estado vigente para hacer reclamaciones de limites. Todas estas teorias tienden a demostrar que el canal Beagle no se extiende como lo dijeron sus descubridores en 120’ desde bahia Navidad a cabo San Pio, sino que ¢s mds corto, para dejar asi a las islas Picton, Nueva, Lennox e islotes fuera del canal. Todas concuerdan aproximadamente en que el canal Beagle llega por ahi hasta Pun- ta Navarro, unos dicen que se dobla hacia el sur por paso Picton por la linea de las mayores profundidades, otros dicen que las islas forman un delta en la boca del Beagle, que no es Beagle, otras sostienen que no puede formar la ribera sur del canal, las is- las Nueva y Picton que estin muy separadas entre si. En fin, ya no se haya qué inventar 0 qué teorfa fabricar, pero ninguna soporta el me- Anates De tA Universipap pr CHILE nor andlisis serio y todas, desgraciadamente para ellos, estin en contraposicién con la de. finicién que del canal Beagle hicieron sus descubridores y de las cartas que levanté Fitz Roy, cartas que se emplearon como do- cumentos integrantes del Tratado de 1881. La curvatura hacia el sur haciendo salir el canal por el paso Picton esté en contra de la descripcién. que -hacen los descubridores de un canal recto donde Ja visién no se in- terrumpe ni se cruzan las puntas al nave- garlo. EI delta corresponde a los rios a que es- tin acostumbrados nuestros vecinos, pero cuando se trata del mar y canales, se le de- nominardn boca N., boca S., etc., pero seria siempre el Beagle, y los descubridores nada hablan de algo semejante. En cuanto a que la ribera sur serfa discontinuada y no podria ser ella formada por las islas Nueva y Pic- ton, es desconocer lo que son los canales, no hay canal patagdnico o fueguino donde sus riberas no estén formadas por islas separa- das entre si. Pero he dejado para el final la teorfa de moda: “La delimitacién de océa- nos”. En 1919 en Londres, en una conferencia oceanogrAfica se fijé para asuntos de orden cartogrdfico la delimitacién de los océanos Atlintico y Pacifico en el meridiano del ca bo de Hornos. Los argentinos haciendo valer este acuer- do que no tiene ningtn cardcter de tratado ni cosa parecida, hacen llegar el Atléntico hasta este meridiano y dejan en el Atlantico a Picton, Nueva, Lennox y parte de las Wollaston y de Navarino, Con lo cual, de acuerdo con el protocolo aclaratorio de 1893, articulo 22 que dice: “Chile no puede pre- tender punto alguno hacia el Alléntico, co- mo la Repiiblica Argentina no puede pre- tenderlo hacia el Pacifico”, estas islas serian argentinas, pero el Tratado de 1881 dice otra cosa y este acuerdo cartografico de Lon- dres no tiene valor juridico de tratado modi- ficatorio al del 81 ni cosa parecida, Pero co- mo esta idea les parecié magnifica a nues- tros vecinos, en la conferencia de Oslo de Ex. Cana pe Brace 1938 propusieron como ponencia propia el meridiano de las islas Diego Ramirez como Iimite de los océanos, con esto se corrian 70° sis al W. y cafa en sus dominios hasta la isla de Hoste, no les importaba que queda- ran més hacia el E. posesiones chilenas de acuerdo con el Tratado de 1881. En la Conferencia de Ménaco de 1952 in- sisten sobre esta delimitacién, pero Chile reaccionando, hizo ver que estos acuerdos podrian tracr consecuencias politicas de Ii- mites y pidié que se dejaran pendientes, lo que se hizo. Al mismo tiempo, la delega cién del Departamento de Hidrografia de Armada hizo una valiosa presentacién de alto significado cientifico que eché por tie- rra estos acuerdos: Los océanos no podian delimitarse por reas imaginarias como son los meridianos, la unidn 0 confluencias, de dos masas de agua no podia ser una linea, sino una zona y probaba que la délimitacién fisica y real de los dos océanos estaba, en cl arco antilla- no, la prolongacién sumergida de los Andes patagénicos que continuaban emergiendo 2 veces en islas 0 archipiélagos hasta llegar a empalmar en la Antértida, en la Tierra de O'Higgins. Los océanos Atlintico y Pacifico estan se- parados por el mar de Drake y éste pertene- ce al Pacifico por estar al W. del arco anti- Iano. Las corrientes marinas van de W. a E. a chocar con esta muralla del arco antillano y hacia su extremo N. aparecen los signos in- equivocos de este choque de aguas, los esca- seos que se observan en Ia zona, Si segufamos con las teorfas argentinas el Atléntico no tendria Iimite introduciéndose en el Pacifico, las aguas del Beagle serfan también del Atlético. Pero hay cientos de pruebas que dicen lo contrario, las mareas, de 15 a 20 metros en Ta costa Atléntica se contraponen con las del Pacifico de 1% a 2 metros. En cabo San Pio la marea es del régimen del Pacifico 114 me- tro, la salinidad, la humedad, ef plankton, z 197 todo corresponde en la zona del Beagle, al Pacifico. Ultimamente, el afio pasado, después de acordados los protocolos de arbitraje, la Argentina se corrié otra vez al cabo’ de Hornos abandonando Diego Ramirez. No me voy a extender més en esta materia que es larga y es tema para otra conferencia, VI. Los Acurrpos INTERNACIONALES DEL BEAGLE Nuestra cancillerfa ha sostenido o por lo menos ast lo sostienen sus personeros, que hay s6lo tres maneras de arregio en los pro- blemas internacionales: el arreglo directo, el arbitraje y la guerra, y materialmente apli- ca los dos primeros, el arreglo directo y el arbitraje, pero desgraciadamente para Chi- le, se olvida, lo que es una léstima, de un cnarto medio, que es precisamente el que nos corresponde emplear: La aplicacién de los tratados. Si hemos sostenido, haciendo sonar a grandes voces nuestra férrea adhesi6n a la inviolabilidad de los tratados en el diferen- do Pert-acuatoriano, gpor qué no adoptamos igual temperamento cuando se trata de nues- tros propios problemas de limites? No descartamos como solucién el arbitra- je, pero si, sostenemos que siempre debié y debe ser nuestra posicién una e inalterable, cambien o no los gobiernos: La aplicacién de los tratados. La aplicacién de la linea de frontera que fijd el Tratado de 1881 es nuestra tinica po- Sicién, que Argentina sostenga 0 invente pa- ra servir a los intereses de su politica otras posiciones, allé ellos con sus tesis. En el Protocolo del Beagle se comienza por ceder en arreglo directo aguas ¢ islas; s¢ reconoce después la teorfa argentina de que el canal Beagle llega sdlo hasta punta Na- varro y en seguida se somete al arbitraje el resto, en forma tal que se ‘e indica al rbi- tro cual debe ser su decisién, totalmente con- traria a nuestros intereses. 198 Ex Protocoto pet BEAGLE Desde el meridiano del limite hasta Pun- ta Navarro se fija como limite ef medio ca- nal, dejando para Argentina todas las aguas islas hacia cl N. y a Chile hacia el S. En el paso Mackinley queda Ia isla mas grande del Beagle, la isla Gable, al lado ar- gentino. Al aceptar este procedimiento has- ta la Punta Navarro, aunque no se diga, se reconoce que el canal llega sélo hasta esta punta como desean que sea tos argentinos, y nosotros perdemos de partida, aguas ¢ is- las que son nuestras de acuerdo con el Tra- tado de 1881. gEs éste un acuerdo ventajoso para Chi- Ie? Se habla también de que en este tramo se dejan aguas navegables para ambos paf- ses, lo que significa darle inflexiones a esta linea del Kimite y estas inflexiones van a ser en detrimento de Chile porque el track de navegacién para buques de calado corre mis préximo a la costa sur o chilena, ademas la seguridad de la navegacién en un canal mis bien angosto como éste, obligara a los bu- ques a ocupar aguas chilenas, Este es un acuerdo de gabinete. Desde Punta Navarro hacia el E. viene un arbitraje sometido a la Corte de la Haya y no al gobierno de S. M. Briténica que dis- pone mejor que nadie de los mayores ante cedentes geograficos de la zona. En este arbitraje se ceden de partida los islotes Becasses y la Argentina nos cede ge- nerosamente la isla Lennox. Argentina pue- de ser generosa con lo que no ha sido jamés de ella, lo que es y ha sido siempre chileno. La bandera chilena ha fameado y sigue fla- meando en Lennox, como en Picton y en Nueva desde hace 80 afjos. Desde 1896 ha habido pobladores chilenos en Lennox y con igual razén Argentina podria cedernos las islas Wollaston, Hornos y hasta Navarino porque también han sido reclamadas en otras ocasiones y los propiciadores de estos arreglos quedarian encantados de tanta ge- nerosidad. ANALES DE_LA UNIVERSIDAD DE Pero vamos a ver el porqué de todo esto: las islas Becasses son argentinas de partida, el arbitro tendré que tomar ese pun- to como extremo de la costa argentina ya que el zécalo desde estas islas hacia la costa sera argentino y como es Iégico esperar, to- do arhitro seguird con la Tinea media entre este punto argentino y la costa chilena de Navarino, lo que le daré una linea media que partiré a Picton por la mitad y tomard parte 0 toda Ia isla Nueva, Con esto queda en el lado argentino puer- to Banner, la carbonera que la Armada ha tenido desde 1894, la rada Picton, el mejor fondeadero y la mejor posicién de la zona. Eso significa la entrega de los islotes Be- casses y esto no lo vio nuestra canciller‘a. Ademés el reconocimiento de Punta Nava- rro como un limite en el Beagle traera nue- vas consecuencias: ¢l meridiano de Punta Navarro coincide con silo una diferencia de 1% millas con el cabo de Hornos de la delimitacién de océanos. Hemos comenzado por reconocer una parte de esta linea divi- soria, VII. Sovuctén en EL Direrenvo pEL BEracie, Nuestra posicidn no puede ser otra que la aplicacién del Tratado de 1881. EI Beagle es todo nuestro con sus aguas y sus islas, esa es nuestra posicién, que Ar- gentina sustente otras no nos importa, que diga el 4rbitro por dénde corre la frontera en el Beagle a la luz del Tratado de 1881, que diga cudl es ef canal Beagle, de dénde parte y hasta dénde llega. ‘Aparte de lo anterior podemos llegar in- cluso a un acuerdo de libre navegacién por el Beagle desde ef Aciéntico hasta Ushuaia y si tenemos que ceder algunas islas como las Eclereurs, las Bridges y Gable que se nos compense con igual cantidad de territo- rio en otro punto. FRONTERAS TERRESTRES DE MAGALLANES ++ee+ FRONTERA TERRESTRE. JS eEsteecuo, ‘Y BRECK MOCK PRATT - FRONTERA MARITIMA, + RUTAS OEL CONVENIO, me ACCESOS A CANALES Y AL ESTRECHO, ESCALA 4:3.000.000 MARITIMAS ERRESTRES Y ESTRECHO O& MAGALLANES ATLAN TICO USHUAIA BEAGLE DE HORNOS o a a Wen anes 209 ameaagse 3 OOMIDVd A OOLLNVILY SONVIDO SOT Jd NOIOV.LUAITAG Ex Cana pe BEacur VIII. Los Acuervos pe Navecacién Co- MENTADOS Y PosiciéN QUE CORRESPONDE A Cue Vemos en el mapa las fronteras terres: tres al N. del Estrecho y en la Tierra del Fuego. La frontera maritima esté definida por las costas por la linea de las bajas mareas. Ms afuera de esta linea est el mar terri torial donde el Estado cjerce su soberania sujeto a limitaciones impuestas por el dere- cho internacional. Las tierras, las islas, las aguas, dentro de nuestras fronteras son tan chilenas como Santiago Las aguas dentro de las fronteras son “aguas interiores” por el solo hecho de en- contrarse dentro de ellas. Es por lo tanto la linea que define la fron- tera la determinante para conocer si las aguas estin dentro o fuera de ella. Lo que esté dentro ¢s interior como una ruta, un oo un accidente geogrifico cualquiera que se en- cuentre dentro de nuestro territorio. Para definir el status juridico de las aguas inte- riores tendriamos que referirnos a las defi- niciones que acepta el Derecho Internacio- nal Maritimo Moderno. La legislacién més reciente, a la luz de Ja cual nos correspon- derfa fijar nuestra posicién, son los acuerdos de la Convencién de Ginebra de 1958, acuer- dos que fueron suscritos por Chile y Argen- tina, pero que atin no reciben la ratificacién de ambos parlamentos. El articulo 1° de la Convencién dice: “La soberania de un Estado se extiende fuera de “su territorio”: y sus “aguas interio- res’, a una zona de mar adyacente a sus cos- tas designada con el nombre de “mar terri- torial”. Esta definici6n nos dice que ef Estado ejer- ce soberania: Sobre su “territorio terrestre”, sobre sus “aguas interiores” y sobre una “cond de mar adyacente a sus costas” (mar territorial). La denominacién de “aguas. interiores” aparecié. claramente establecida’ deipués del fallo de la Corte Internacionil de La Ha- 199 ya el 18 de diciembre de 1951 en el diferen- do entre Noruega ¢ Inglaterra por asuntos de pesca. Posteriormente, la Conferencia de Ginebra en 1958 acogié y afirmé estos acuer- dos que han quedado definitivamente for- mando cuerpo de Ja legislacin maritima in- ternacional. Las “aguas territoriales” se miden hacia afuera de las tierras en direccién a alta mar, a partir desde las costas del Estado riberefio, © de las “lineas de base recta” segtin la Con- vencién de Ginebra. Nosotros no hemos declarado las “Ifneas de base recta” a pesar de que la Armada na- cional pidié se hiciera esta declaracién. En cuanto a nuestra legislacién, el decre- to FL. N.? 292 del 25 de junio de 1953 que fijé la Jurisdiccién de la Direccién del Li toral y Marina Mercante definié los limites de las aguas interiores de acuerdo con el fa- Ilo de fa Corte de La Haya, adems aumen- t6 el mar territorial a 12 millas. Esta ley dice que la Direccién del Litoral tendré. jurisdiccibn sobre las aguas interio- res de golfos, bahias, estrechos y canales, cualquiera que sea la distancia entre sus costas. En resumen: Los canales fueguinos en su totalidad, in- cluyendo el Beagle y la ruta al Beagle, el canal Murray y la bahia Nassau son “aguas interiores” sobre las cuales Chile ejerce so- beranta total y abcoluta. El Estrecho de Magallanes tiene un status diferente, el que corresponde a una via in- ternacional que une dos océanos, ademés es- td regido por el artfculo 5.° del Tratado de 1881 que lo internacionaliza a perpetuidad y asegura su libre navegacién para las ban- deras de todas las naciones. En “el mar territorial” esta soberanta se ve afectada por las disposiciones del Derecho Internacional, Et Paso Iocente E] Derecho Internacional tratando de con- ciliar por una parte el derecho de soberan‘a OOMIOVd A OOLLNVILY SONVIO0O SOT Fd NOMVLINITIC Es. CaNat, DE BEAGLE disponga de los medios suficientes para ase- gurar una comunicacién de esta naturaleza a tan corta distancia, (Qué se pretende con el agregado inconcebible de esta frase? Se ha dicho que la Argentina necesita na- vegar por los canales que se indican en el Convenio, pero cabe aqui una pregunta: gpara qué necesita que sus buques de gue- rra naveguen estos canales sila ruta més corta entre Ushuaia y los puertos de su Ii- toral es por la ruta ocednica? La respuesta ies clara, necesita entrenar su personal en la navegacién de canales y explorar rutas y fondeaderos, para usarlos, llegado el caso, en toda su capacidad, es decir, necesita esta na- vegacién paca fines militares. Ademis, asi quebranta nuestra voluntad y avasalla nues- tra soberanta, El buque de guerra simboliza la soberania del pais que representa y cuando entra en aguas extranjeras esta. soberanfa sigue ac tuando dentro de la soberania local. En ef articulo 32 del convenio incluso autoriza el fondeo apareciendo las razanes de fucrza mayor y de seguridad en la navegacién como justificacién, Si pueden ser valederas estas razones en la navegacién de canales, en cambio, nada tienen que hacer con el aviso inmediato que siempre padré dasse y no “cuando las circunstancias lo permitan”. Ademis, gquiin va a cdlificar esta fuerza mayor 0 esta seguridad en la navegaciéu que obligan al fondeo? Esta disposicién serd una nueva fuente de discrepancias y de problemas futuros. He dejado para el final, por la gravedad que encierra, un ltima aspect de este con- venio: La antorizacién para navegar el canal Murray y la expresién contenida en los con siderandos que dice al autorizar este paso: “Por ta ruta directa, a través del canat Murray, entre el canal Beagle y el pasaje Drake, sin perjuicio de la Condicién Juridi- ca de la alta mar si la hubiere en alguna parte de esta diltima ruta”. Desde: hiego, Ja autorizacin misma para navegar el canal Murray, no se puede pedit 1 como futa habitual, aunque acorte la distan- cia a la Antértida, a pesar de que siempre se parte del extremo oriental del Beagle, salien- do directamente a aguas libres y no_a tra- vés de aguas rodeadas de tierras. Esta ruta nj siquiera esté mencionada dentro de tas rutas de navegacidn que fija el Reglamento de Practicaje y Pilotaje, 20 de junio de 1955 mod, por D. S. 5092, 15-12-56, ni el Derro- tero, volumen V, y por lo tanto es una ruta prohibida para {a navegacién extranjera, Esta navegacién se pide con fines milita- res para mejorar la posicién interior de Us- huaia, para desfilar frente a las fondeaderos chilenos de peninsula Hardy y para navegar Jas aguas de la bahfa chilena de Nassau, pa- ra fondear aduciendo fuerza mayor, etc. Fuera de lo anterior se ayrega la extraia frase “sin perjuicio de la condicién juridica de alta mar si la hubiere en alguna parte de esta iltima ruta", cqué alta mar hay entre las aguas del Beagle y las de bahia Nassau © se pretende reconocer que puede existir alta mar dentro de tas aguas interiores de esta Gltima bahfa? E] convenio de navegacién es un docu- mento altamente inconveniente y_ peligsoso para Chile en la forma que esté redactado. Si se quiere permitir cl paso de naves de guerra argentinas por aguas interiores, es decir, autorizar el paso de fuerzas militares por territorio nacional, salvando el escollo constitucional debe reglamentarse por Io me- nos como sigue: Limitando el ntimero de unidades que lo hacen a un tiempo y limitando la frecuen- cia de estos viajes. Estableciendo que los submarinos deben navegar en superficie. Exigiendo préctica a borde. Pidiendo “permiso” previo con anticipa- cién, Prohibiendo el fondeo en Ia ruta salvo fuerza mayor calificada, Estableciendo una ruta y el tiempo de permanencia 0 navega- cién maxima. Prohibiendo el vuelo de aviones. En ningéin caso debe incluitse el Murray. 202 : IX. Vistén Gropotftica pet Pacirico y Las Posictones EN EL Extremo Sur La posicién geogréfica de un pals es una determinante de sus destinos y la rela- cidn del hombre y la geografia puede darle un sentido 0 un valor insospechado a la vi- da de una nacidn. Si nuestros gobernantes del pasado hu- bieran comprendido el valor de los espacios geogrificos y de la posicién no habrian ce- dido tan faicilmente la Patagonia y Chile serfa otro. Del Mediterraneo pasaron al Atlantico las civilizaciones y hoy comenzamos a percibir que el Atlantico envejece dando paso al Pa cifico como escenario del futuro y Chile en el extremo meridional de América, con st cara frente a este océano, tiene un destino histérico de insospechadas proporciones. Sélo falta que los hombres dirigentes de nuestra politica exterior hoy y mafiana, se- pan aprovechar y explotar esta ocasién, tal vez. la tiltima que nos brinde el destino de set algo en el concepto continental y mun- dial. En la geopolitica del futuro la accién sr plantearé como una brega incesante por las posiciones, en la cual ser coronado vence- dor el que tenga en su poder los puntos cla- ves que controlen las grandes comunicacio- nes del nuevo océano y alld en las lejanias australes Chile tiene un punto de apoyo, una posicién clave, verdadero ¢ inmutable centi- nela en las puertas del Pacifico sur. El Beagle y la Antirtida controlan el Pa- cifico sur. He aqui una razén més para des- hechar por pernicioso ¢ inconveniente todo acuerdo que debilite o tienda a debilitar nuestra posicién en el extremo sur, cediendo o compartiendo soberanias. Y en el aspecto estratégico cualquier ene- migo que viniendo desde el este pretenda amagar nuestras costas en el Pacifico, no pa- sard si nosotros estamos firmes en el extre- mo sur, porque quedaremos a sus espaldas. Hay un espacio de seguridad entre el extre- Anates pe LA Universipap Dé CHILE mo sur y nuestro centro que no existiria si perdiéramos el sur. {No lo debilitemos! Fina, La triste y bochornosa historia de nuestras relaciones con la Repiiblica Argentina, que parte desde cl Tratado de 1881, se ha veni- do repitiendo sisteméticamente a través de 80 afios, aceptando siempre Chile, con una ingenuidad admirable, que vayan solucio- nandose por el arbitraje problemas de limi- tes que al correr de los afios han venido creando nuestros vecinos argentinos. Nunca han bastado los tratados 0 acuer- dos a que hemos llegado, siempre aparece algo nuevo, algo pendiente que solucionar y en cuyas soluciones hemos ido dejando ji- rones de nuestra tierra y de nuestros dere- chos. Siempre hemos cedido desde la des- membracién que significd el Tratado de 1881. Parece que la entrega de toda la Pata- gonia, la mitad de la Tierra del Fuego y parte de la soberanfa del estrecho de Maga- lanes hubiera significado poco. Nuestra inveterada ingenuidad parece que nos hubiera hecho creer que a fuerza de con- cesiones lograrfamos algin dfa aplacar los apetitos de nuestros vecinos. Don Gonzalo Bulnes ha dicho que “en nuestras relaciones con Argentina podemos vanagloriarnos de nuestra buena fe, pero no de nuestra inteli- gencia”, de lo que debe tomarse debida nota. Es la decadencia del espiritu nacional y de la virilidad la que se ha manifestado hoy mis que nunca entre los propiciadores, co- laboradores y sostenedores de los arreglos que se propician. En un articulo de prensa he dicho que: “en 1881 pocos fueron los que comprendic- ron los destinos de Chile cuando la historia puso ante nuestros ojos la decisi6n para aceptar un futuro de grandes proyecciones (éramos el segundo pais en superficie en Sudamérica, con pie en dos océanos). En- tonces no supimos enfrentar al destino, ce- Cana pe BEacLe gados nuestros hombres dirigentes por una visidn equivocada de una paz cémoda, sin lucha y sin honor. Queremos para Chile una politica exterior que borre el bochornoso p 7 Be oe 203 sado, que al ceder nos empequefiecié y nos dejé relegados a una suerte cnana, sin que siquiera se comprendiera nuestro inmenso sacrificio”.

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