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Antes de La Primera Guerra Mundial

El documento describe el surgimiento del nacionalismo en Europa en el siglo XIX y cómo esto llevó a la unificación de Italia y Alemania, aumentando las tensiones entre las potencias europeas y eventualmente desembocando en la Primera Guerra Mundial.
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Antes de La Primera Guerra Mundial

El documento describe el surgimiento del nacionalismo en Europa en el siglo XIX y cómo esto llevó a la unificación de Italia y Alemania, aumentando las tensiones entre las potencias europeas y eventualmente desembocando en la Primera Guerra Mundial.
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AREA: CIENCIAS SOCIALES 5to grado

GLORIOSO INA 21 Prof. Moisés Viterbo

EL MUNDO ANTES DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

Propósito: Reconocer los principales procesos y acontecimientos mundiales ocurridos entre


mediados del siglo XIX y mediados del siglo XX poniendo énfasis en explicar los procesos y
acontecimientos históricos: Estados nacionales: unificación y disolución.

¿Qué vamos a aprender?: Durante la segunda mitad del siglo XIX, se profundizó un pensamiento
que llevó a la consolidación de diversos Estados, como:

- El nacionalismo. Poco a poco, esto, combinado con el imperialismo, llevaría a una competencia
entre naciones, desencadenando el estallido de la Primera Guerra Mundial.

Para adentrarnos en el tema, es necesario recuperar el significado del concepto de nacionalismo.

“La base del «nacionalismo» de todo tipo era la misma: la voluntad de la gente de identificarse
emocionalmente con «su» nación y de movilizarse políticamente como checos, alemanes, italianos o
cualquier otra nación, voluntad que podía ser explotada políticamente.

El nacionalismo era un sentimiento extendido que no era interrumpido por intereses políticos
particulares. ¿Cómo era posible que incluso entre políticos de diferente pensamiento, conservador o
liberal, el nacionalismo fuera una idea compartida?

Éste, se trató de un movimiento intelectual y artístico surgido en Europa desde el siglo XVIII que
buscaba hacer frente a ciertas ideas de la ilustración; como por ejemplo la creencia de que sólo la
razón guiaba a los hombres, y no los sentimientos o las pasiones. O bien, que existía una razón
universal que guiaba a los hombres, y no una voluntad nacional restringida a ciertas poblaciones que
compartían tradiciones e historia.

En pocas palabras, el romanticismo puso sobre la mesa la idea de que, a través de las pasiones y los
sentimientos que un pueblo tenía en común, podía regirse y ser libre.

Esta idea llevaba consigo la exaltación de un pueblo, o una nación, que era entendida como una
entidad autónoma que adquiría su sentido de existir en su propia historia. De esta manera, la idea del
nacionalismo exaltaba profundamente ciertos valores que se consideran propios de una nación: la
lengua, la historia, el arte, la grandeza y, por supuesto, la superioridad de su nación sobre otras.

Por ejemplo, como recordarás, la expansión del imperio napoleónico a principios del siglo XIX
buscaba, entre otras cosas, extender las ideas de la Revolución Francesa por toda Europa. Por el
contrario, esto fomentó una reacción en otras naciones donde los sentimientos antifranceses se
convirtieron en posturas nacionalistas que defendían “lo nacional” en contra de “lo extranjero”, de lo
francés.

Durante la primera mitad del siglo XIX, Italia no existía como una nación, sino que estaba compuesta
por diversos reinos que, en diversas ocasiones, estaban en conflicto entre sí. Además, el imperio
francés y el austrohúngaro mantenían una fuerte influencia, e incluso control, sobre algunos territorios
del norte de la península itálica.
Esta situación, en el contexto de la expansión del romanticismo y el nacionalismo, llevaron al
surgimiento de grupos que buscaban la expulsión de los extranjeros de los territorios italianos, así
como la unificación de la nación.

La antigua gloria del Imperio romano servía en muchos casos como una guía de aquel pasado al que
se veía con nostalgia y al que había que imitar.

De esta manera, surgió el Resurgimiento, un movimiento de corte romántico que pugnaba por la
unificación de Italia. A éste, le siguieron numerosos movimientos armados que buscaron consolidar el
proyecto.

El otro proceso de unificación corresponde a Alemania. En los mismos años, Prusia era un reino
alemán que había comenzado una rápida industrialización. En ese territorio, como en otros de origen
germano, se extendió la idea de formar una gran Alemania, a la altura de los imperios de la época.

En 1862, fue nombrado primer ministro de Prusia Otto von Bismarck, quien dirigió sus esfuerzos en
acrecentar la hegemonía de Prusia, llevando a su nación a diversas guerras que le permitirían
incrementar el sentimiento nacionalista.

La primera de estas guerras ocurrió en 1864, cuando Prusia se anexó gran parte de Dinamarca; la
segunda fue en 1866, cuando fue derrotado el imperio austrohúngaro, cediendo más territorios a
Prusia.

La última de estas guerras de unificación fue contra el Imperio Francés en 1870, llevando así a la
proclamación del II Reich o Imperio alemán, y a la disolución de la monarquía en Francia.

CONSECUENCIAS:

En el contexto del imperialismo y el nacionalismo, la consolidación de estas dos naciones significó una
mayor disputa entre las potencias europeas, así como el debilitamiento de otros imperios como el
austrohúngaro, o el turco-otomano.

Esta competencia entre las naciones que, si bien se desarrolló de manera un tanto pacífica durante
las últimas tres décadas del siglo XIX, no pudo sostenerse, hasta que estalló la guerra.

Bajo unas condiciones de supuesta paz, las naciones europeas compitieron por ver quiénes
desarrollaban las armas más sofisticadas para enfrentarse entre sí.

Al comenzar el siglo XX, la rivalidad entre las potencias había aumentado por afianzar el control de
sus colonias. En África, Alemania, la nueva potencia industrializada, en su intención de adquirir más
colonias, apoyó a Marruecos en su lucha de independencia contra Francia, por lo que casi entran en
guerra en 1905 y 1911.

En este ambiente de tensión, las naciones hicieron alianzas.

- Desde 1882, Alemania, Austria-Hungría e Italia formaron la Triple Alianza; los tres se
comprometían a que si uno de los países entraba en guerra responderían conjuntamente.

- Con el fin de contrarrestarlos, Francia y Reino Unido se aliaron en 1904, y en 1907, se integró
Rusia, quedando conformada la Triple Entente (estos países fueron después conocidos como
los países aliados).

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