Muñoz Villegas, R. E. El Concepto de Diálogo Como Elemento Vinculante en La Hermenéutica de Gadamer y de Beuchot
Muñoz Villegas, R. E. El Concepto de Diálogo Como Elemento Vinculante en La Hermenéutica de Gadamer y de Beuchot
LICENCIATURA EN FILOSOFÍA,
MODALIDAD NO ESCOLARIZADA
CON RECONOCIMIENTO DE VALIDEZ OFICIAL DE ESTUDIOS N. 201222771
CON FECHA DEL 21 DE NOVIEMBRE 2012
TESIS
QUE PARA OBTENER EL TÍTULO DE LICENCIADO EN FILOSOFÍA
PRESENTA
____________________________
Mtro. Martín García Parra
Asesor
____________________________
Mtro. Rafael Rivadeneyra Fentanes
Secretario General Académico
2
Instituto de Filosofía
Licenciatura en Filosofía (modalidad no escolarizada)
Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios N. 20122771
Otorgado por la SEP el 21 de Noviembre de 2012
INSTITUTO DE FILOSOFÍA
PRESENTE
______________________________
RICARDO EDUARDO MUÑOZ VILLEGAS
3
A aquellos que acompañaron mi proceso de estudios durante la licenciatura de filosofía,
agradezco la confianza y el apoyo a pesar de la dificultad que este proceso entrañó.
Agradezco especialmente a los profesores que me acompañaron y motivaron a continuar con
el estudio de la filosofía, son una verdadera luz en un mundo que premia la obscuridad.
4
ÍNDICE
INTRODUCCIÓN ..................................................................................................... 8
Estado de la cuestión ........................................................................................... 9
Justificación de la temática ................................................................................ 11
Reflexividad y posicionalidad ............................................................................. 16
Pregunta de investigación .................................................................................. 18
Capítulo 1. CONTEXTO HISTÓRICO DE LA HERMENÉUTICA FILOSÓFICA Y
CONCEPTOS CLAVE............................................................................................. 20
1.1. Cuestiones preliminares ........................................................................... 21
Concepto de Hermenéutica ............................................................................ 22
1.1.1. Concepto de interpretación ................................................................ 27
1.2. El concepto de diálogo ............................................................................. 29
1.3. Consideraciones históricas generales ...................................................... 36
1.3.1. Hermenéutica preclásica ................................................................... 37
1.3.2. Hermenéutica clásica ........................................................................ 43
1.3.3. Hermenéutica romántica y problemas del historicismo ...................... 45
1.4. Consideraciones finales del capítulo ........................................................ 51
Capítulo 2. HERMENÉUTICA Y DIÁLOGO EN GADAMER .................................. 52
2.1. Influencia de Heidegger y contexto histórico de Gadamer .......................... 54
2.1.1. Hermenéutica de la facticidad en Heidegger ........................................ 54
2.1.2. Contexto biográfico e histórico de Gadamer ......................................... 60
2.2. Concepción de la hermenéutica en Gadamer .......................................... 62
2.2.1. Crítica a la hermenéutica de Dilthey ..................................................... 63
2.2.2. Los prejuicios como condición de la comprensión ................................ 66
2.2.3. La tradición como nexo para toda comprensión ................................... 68
2.2.4. Circularidad de la comprensión ............................................................ 70
2.2.5. Principio de la historia efectual ............................................................. 74
2.2.6. El lenguaje universal en Gadamer ........................................................ 77
2.3. El diálogo para Gadamer ............................................................................ 81
2.4. Consideraciones finales del segundo capítulo ............................................ 86
Capítulo 3. HERMENÉUTICA Y DIÁLOGO EN BEUCHOT ..................................... 86
3.1. Influencias y contexto histórico de Beuchot ................................................ 88
3.1.1. Aristóteles ............................................................................................. 88
3.1.2. Tomás de Aquino y Tomás de Vio ........................................................ 91
5
3.1.3. Paul Ricoeur ......................................................................................... 94
3.1.4. Charles Sanders Pierce ........................................................................ 97
3.2. Concepción de la hermenéutica en Beuchot ............................................... 99
3.2.1 Concepto de hermenéutica .................................................................... 99
3.2.2. Hermenéutica unívoca ........................................................................ 103
3.2.3. Hermenéutica equívoca ...................................................................... 105
3.2.4 Hermenéutica analógica ...................................................................... 106
3.2.5 Hermenéutica analógica-icónica .......................................................... 111
3.3. El concepto de diálogo en Beuchot ........................................................... 115
3.4. Consideraciones finales ............................................................................ 120
Capítulo 4. ENCUENTROS ENTRE GADAMER Y BEUCHOT DESDE EL EJE
TRANSVERSAL DEL DIÁLOGO .......................................................................... 121
CONSIDERACIONES FINALES ........................................................................... 130
Limitaciones .................................................................................................. 133
Proyección a futuro ....................................................................................... 135
FUENTES DE CONSULTA ................................................................................... 140
Bibliografía básica: ........................................................................................... 140
Bibliografía secundaria: .................................................................................... 141
6
7
INTRODUCCIÓN
8
En la actualidad, el lugar de la hermenéutica como objeto de estudio ha crecido, esto
evidenciado por el número de autores que han dedicado investigaciones sobre ella.1 Existen
diversas formas de concebir la hermenéutica en la actualidad2, pero destaca que la filosofía
se ha interesado por la hermenéutica, especialmente entre los siglos XIX y XX por autores
como: Schleiermacher, Dilthey, Heidegger, Gadamer, Ricoeur, Habermas, Beuchot, entre
otros. No sólo la filosofía se ha interesado por la hermenéutica, sino que diferentes campos
ajenos a la filosofía también han tomado interés en ella. Por ejemplo, entre los saberes
influenciados por la hermenéutica tenemos a las Ciencias del Espíritu3 o Ciencias Humanas,
también conocidas en la actualidad como Humanidades, entre ellas: Historia, Antropología,
Filología y Psicología; además de algunas formas de investigación dentro de otras ramas del
saber cómo las Ciencias de la Salud. Estos campos del saber utilizan de la hermenéutica para
la interpretación de sus investigaciones, dada la necesidad de la interpretación en toda forma
de investigación. Lo anterior evidencia la impronta de la hermenéutica para la actualidad, de
ahí la trascendencia de esta investigación que se realiza en el marco temático de la
hermenéutica, sobre todo en vistas de profundizar en su esencia.
Estado de la cuestión
Desde sus comienzos, la filosofía se había caracterizado por preguntarse por el fundamento
de las cosas, por cuestionar qué es lo que subyace a los fenómenos que experimentamos. No
obstante, desde la Modernidad, en particular después de Kant, se produjo un cambio dentro
de la filosofía que dificultó el acceso a las cuestiones fundamentales, ya que eso implicaría
1 Evidenciado por la numerosa cantidad de artículos que se han dedicado a esta temática a lo largo de los últimos años. Un
ejemplo de esto lo encontramos en el buscador Dialnet donde aparecen hasta 11,122 documentos dedicados a la
hermenéutica o relacionados con ella (entre artículos, libros, tesis y conferencias) desde 2010 hasta la actualidad. Véase en:
Dialnet, disponible en:
https://dialnet.unirioja.es/buscar/documentos?querysDismax.DOCUMENTAL_TODO=hermen%C3%A9utica
2 GRONDIN, Jean; ¿Qué es la hermenéutica? (A), Herder, España, 2008, pp. 13-20
3 Especialmente, cuando concebimos las ciencias del espíritu tal como las concebía Wilhelm Dilthey a largo de su
pensamiento y en escritos como en: DILTHEY, Wilhelm; Introducción a las Ciencias del Espíritu, Fondo de Cultura
Económica, México D.F., 1949. No obstante, cabe señalar que la etiqueta ha cambiado y puede hacer referencia a distintas
ramas del conocimiento dependiendo del contexto donde se lea. En México, la connotación que más comúnmente se utiliza
es la de Ciencias Humanas.
9
un conocimiento de las cosas en sí, más allá del fenómeno que se presenta a nuestra
experiencia; y esto, según Kant, es imposible de realizar, suponiendo un reto para la filosofía.
10
No obstante, la crítica de Kant y sus consecuencias no deben de ser una razón para
abandonar completamente la filosofía, ni dejar de lado la tarea de un pensamiento metafísico
y fundamental. En efecto, las críticas que la filosofía ha recibido en estos rubros, desde sus
interiores, no deberían imposibilitarnos para preguntarnos el porqué de las cosas y sus
fundamentos. Empero, sería ilusorio regresar a la filosofía tradicional sin haber hecho una
revisión profunda del pensamiento que le criticó. Por tanto, no debemos de regresar a una
filosofía tradicional que conciba al mundo de forma absolutista, sino que es imprescindible
utilizar las críticas modernas para hacer una filosofía que sea más consciente de sus límites,
pero que desde ellos mismos busque revitalizar las preguntas fundamentales.
Es en este contexto donde se puede pensar que la hermenéutica ofrece los elementos
necesarios para revitalizar un caminar de nuevo hacia las cuestiones más fundamentales, ya
que piensa al mundo desde el individuo, interpreta la realidad teniendo en consideración al
intérprete. Es una cuestión debatible sí es que la hermenéutica filosófica posee los elementos
necesarios para un resurgir de la filosofía. Reconocemos las limitaciones de este trabajo de
tesis y no tenemos la intención de sobrepasarlo. Por tanto, lo que plantea esta tesis es una
cuestión preliminar a la búsqueda de una revitalización de la filosofía por medio de la
hermenéutica, ya que no es posible hablar de una hermenéutica filosófica capaz de revitalizar
las cuestiones fundamentales de la filosofía, si no existe una posición particular de la
hermenéutica que nos ofrezca los elementos para lograrlo. Esta es la tarea de esta tesis,
dilucidar una cuestión previa a la búsqueda de una hermenéutica capaz de revitalizar la
filosofía: preguntar sí existen elementos vinculantes en las hermenéuticas existentes.
Justificación de la temática
No obstante, dado que cada autor establece su propia concepción de hermenéutica ampliando
las determinadas consecuencias particulares que derivan de ellas, no podemos hablar de una
sola hermenéutica filosófica. Existen diversas propuestas y visiones sobre lo que implica una
reflexión filosófica de la hermenéutica, y sobre las consecuencias que éstas tendrían para la
filosofía y los demás saberes. La influencia de estas visiones, tanto de forma particular como
11
en conjunto, es irrefutable para el pensamiento contemporáneo. La diversidad de
concepciones hermenéuticas desemboca en diversos problemas: como el perspectivismo
posmoderno y el relativismo. Por tanto, habría que preguntar si existen puntos de encuentro
entre las diferentes concepciones filosóficas de la hermenéutica que posibiliten un encuentro
fructífero e integral entre ellas. Ofrecer una visión integrada de la hermenéutica filosófica
posibilita la aparición de nuevas propuestas. Estas nuevas propuestas no implicarían un
sincretismo entre las diferentes propuestas, sino la posibilidad de que la hermenéutica integre
los elementos más fuertes y significativos de las hermenéuticas particulares y, así, superar
las problemáticas a las que se enfrentan cada una en la actualidad.
12
un encuentro entre ambas corrientes que en apariencia se contraponen. Ambas propuestas
tienen puntos de disidencia sustanciales que las hacen, aparentemente, incompatibles, tales
como sus concepciones de la metafísica y ontología; sus ideas de la hermenéutica como
método o como algo que supera el método; y su concepción de verdad, la cual no es
explícitamente negada, pero sí es problematizada por ambos autores.
Empero, considero que hay puntos de encuentro entre ambos autores que pueden
ofrecer una base significativa para establecer una correlación entre los diferentes filósofos
hermeneutas de la era contemporánea. En forma de hipótesis se propone que un elemento
conductor dentro de la filosofía hermenéutica, aunque no el único, es el de diálogo,
comprendiéndole como: el elemento que “trasciende la confrontación excluyente de
discursos, y que tiene su punto de partida, más bien, en la disposición y apertura a la visión
del otro, con la posibilidad de que el otro tenga razón.”4 Es decir, hablamos aquí del diálogo
como un elemento constitutivo entre ambas propuestas hermenéuticas, de forma que pueda
ofrecer un vínculo entre ambos proyectos, inclusive si las propuestas no coinciden en otros
elementos fundamentales. El diálogo ofrece un encuentro entre ambos no en un sentido
superficial, sino que es un elemento que nos puede abrir la puerta para una nueva concepción
más completa de la hermenéutica filosófica. Este elemento muestra el carácter abierto del
lenguaje en tanto que no sólo forma un elemento de comunicación conceptual e intelectual
cerrado, sino una verdadera vivencia del otro y de mí mismo por medio del otro. A saber, el
lenguaje, elemento fundamental de toda hermenéutica, se da siempre en el contexto de
diálogo, no puede disidir de él, forma parte de su condición de existencia. Por lo tanto, hablar
de hermenéutica sin diálogo sería privarle de un elemento esencial y fundante.
4ESQUIVEL Estrada, Noé Héctor; “Hermenéutica gadameriana y hermenéutica analógica en diálogo. Tópicos de encuentro
y desencuentro” en Hermenéutica Intercultural, México DF, núm. 33, noviembre, 2019, p. 162
13
analizar las cosas en su fundamento, especialmente, cuando esta visión tiende a limitar a la
filosofía a su cultura y contexto dejándola incapaz de hablar sobre otra cultura.
Al revisar las motivaciones de ambos autores, nos dejan claro que buscan superar
peligros similares para la filosofía: el extremo objetivista que pretende comprender todo de
una sola forma, sobre todo enfatizando en el método, y el extremo subjetivista el cual se
pierde en la ambigüedad del punto de vista del observador. Por lo tanto, ambos autores
parecen apropiados para emprender un primer paso en este camino filosófico tan complicado,
pero tan necesario. Analizarlos guiándonos por el concepto del diálogo, puede considerarse
que es la forma en la que podemos sentar las bases fundamentales para un significativo
siguiente paso en la tarea de revitalizar la filosofía en la actualidad.
La segunda razón reside en la influencia que la hermenéutica tiene sobre los demás
saberes científicos. La importancia de la hermenéutica es vital para estas ciencias, dado que
ofrece una reflexión profunda sobre lo que implica la interpretación, acto que suele ser
utilizado por la mayoría de los investigadores de las ciencias humanas y en los estudios
cualitativos de las demás ciencias. No obstante, dadas las tendencias de la modernidad de
comparar a todos los saberes con las ciencias naturales, las demás ciencias han perdido en
gran parte su capacidad para analizar la realidad desde un enfoque diferente que no sea el del
método científico. La hermenéutica ofrece la posibilidad de superar esta dificultad al brindar
herramientas conceptuales que nos hace ver los fenómenos por medio del sentido que nos
ofrecen. En efecto, la eficacia de este análisis reside en proporcionar a la hermenéutica los
elementos necesarios para dar un lugar más amplio al sentido, el cual es buscado por la
comprensión en todo momento, sentido presente en la escucha activa del otro.
El concepto del diálogo nos muestra la apertura del lenguaje hacía el sentido vivo que
reside en el otro. De esta forma, el otro deja de ser un obstáculo para la comprensión de las
ciencias y empieza a verse como fundamento del sentido inherente que nuestro lenguaje
busca por el diálogo. Las ciencias lograrán encontrar que el otro, cuando se busca la
comprensión lingüística del diálogo, es más que un número en un estudio, es fuente de
comprensión y enriquecimiento para mi perspectiva limitada. Por tanto, todas las ciencias
humanas, al igual que los demás saberes, se verán enriquecidas con un análisis de este tipo,
que mira al otro como una fuente de sentido donde la comprensión cobra vida.
14
La tercera razón es la de ampliar el concepto del diálogo, concepto tan elemental
dentro de la actualidad. Las sociedades modernas suelen hablar del diálogo como un
fundamento de los funcionamientos de las sociedades democráticas. En efecto, la democracia
actual no podría comprenderse si dentro de ella el elemento del diálogo no fuera esencial. De
forma similar, vemos cómo hay eventos históricos que se desenvuelven frente a nuestros ojos
que podrían acabar con la humanidad como la conocemos, como es el caso de las potenciales
guerras nucleares. Sin embargo, parece claro que podrían solucionarse o, por lo menos, llegar
a consensos por medio de la práctica del diálogo. No se habla aquí de un concepto meramente
abstracto e intrascendente, sino que es un concepto que implica una práctica común dentro
de la vida humana, elemento esencial dentro de ella. El diálogo es parte esencial de nuestro
aprendizaje, ya que aprendemos cosas nuevas cuando sabemos escuchar al otro.
15
Reflexividad y posicionalidad
Por otro lado, el hecho de que sea un hombre en una posición de cierto privilegio en
comparación con otros géneros y grupos sociales es una también limitación que difícilmente
podría omitir. La perspectiva que da la vivencia de la discriminación y las limitaciones
sociales referente a pertenecer a un grupo minoritario enriquecen en gran medida la
experiencia académica, al menos así lo interpreto. El hecho de ser privilegiado en cuanto a
16
mi posición social sesgará mi posibilidad de ver puntos de vistas de los cuales desconozco.
La elección del tema de tesis es, de cierta forma, una denotación de mis prejuicios sociales,
ya que he decidido trabajar con dos autores varones y blancos, pertenecientes a mí mismo
grupo étnico. Aunque no haya tomado conscientemente esta decisión, aun así, pienso que
inconscientemente si me encontraba más inclinado a elegir dichos autores. De cierta forma,
estoy acostumbrado a escuchar a personas que comparten condición social conmigo, por lo
cual favorezco a personas que se encuentran en una situación existencial similar a la mía.
Estos son algunas de las condiciones existenciales que influyen en el trabajo de tesis,
aunque no sea una lista exhaustiva. Existen otros factores significativos no mencionados que
pueden ser conscientes o inconscientes, queridos o no queridos, voluntarios e involuntarios.
En fin, el propósito de lo anterior es argumentar que existen condiciones que inevitablemente
lucharán contra la intención de imparcialidad que se busca en un trabajo académico. Por lo
tanto, como veremos a lo largo de esta tesis, el comprender se da en un diálogo vivo ante el
encuentro con otro que también se encuentra condicionado por sus propias circunstancias.
Más que rechazar las condiciones de limitación e influencia y, por ende, dejar que nos
condicionen aún más, pienso que traerlas a consciencia y aceptarlas nos ayudaría a que no
sean una limitación, sino que sean condición de posibilidad para la comprensión.
17
Pregunta de investigación
18
presentar las diferentes concepciones y determinar cuál será nuestra definición. Dedicaremos
parte del primer capítulo para alcanzar este objetivo.
En segunda instancia, dentro de una segunda parte del primer capítulo, es necesario
abordar el segundo objetivo específico: contextualizar ambas propuestas dentro del marco
de la historia de la hermenéutica estableciendo puntos clave donde el concepto de diálogo
ha sido significativo para la hermenéutica. Comprender el lugar y las influencias que ambos
autores han tenido para llegar a sus pensamientos nos da un entendimiento más profundo de
sus propuestas hermenéuticas. Comprender siempre implica un grado de contextualización.
En tercer lugar, a través del tercer objetivo específico analizaremos las propuestas
hermenéuticas de ambos autores con la finalidad de dilucidar de qué manera es constitutivo
el concepto de diálogo en ambos. Es decir, nos adentraremos en las propuestas hermenéuticas
de ambos autores tratando de encontrar los puntos centrales donde el concepto de diálogo es
significativo. Esto se realizará a lo largo de los dos capítulos subsiguientes: el segundo
dedicado a la hermenéutica de Gadamer, y el tercero dedicado a la hermenéutica de Beuchot.
Por último, para cumplir con el quinto objetivo específico, debemos de: analizar
cuáles son las consecuencias, sí es que logramos cumplir con el objetivo general, de
establecer el diálogo como ese elemento vinculante. Es significativo ver si es que hay
consecuencias significativas al determinar el diálogo como ese elemento común.
Preguntarnos si es que esto contribuye a la filosofía actual, y si nos da la oportunidad para
abrir nuevos campos de investigación. Dejaremos que este objetivo se realice en las
consideraciones finales una vez concluido los capítulos anteriores.
19
Capítulo 1. CONTEXTO HISTÓRICO DE LA
HERMENÉUTICA FILOSÓFICA Y
CONCEPTOS CLAVE
20
En este primer capítulo, se analizará el panorama general de la hermenéutica que haya tenido
alguna influencia en la filosofía de los autores transversales de la tesis. Es conveniente
realizar dicha tarea, pues se espera que estas cuestiones no sean un mero ejercicio
preparatorio, sino que nos vayan mostrando algunas de las cuestiones trascendentales para
completar el objetivo general de esta tesis: Analizar la hermenéutica de H. G. Gadamer y de
M. Beuchot, profundizando en la concepción de diálogo dentro de ambas hermenéuticas
para establecerlo como un elemento conductor entre ambos pensamientos.
Antes de comenzar con el análisis contextual que llevó al surgimiento del pensamiento de
Hans-Georg Gadamer y Mauricio Beuchot es apropiado definir algunos de los conceptos más
trascendentes, dejando abierta su concepción para que vaya nutriéndose a lo largo de la tesis.
Esto es relevante, ya que los conceptos claves que serán usados a lo largo de la tesis constan
de un bagaje conceptual que le precede, el cual será conveniente presentar antes de entrar a
los temas más complejos o en su utilización más profunda. Los conceptos de mayor
significancia para esta tesis, aunque no los únicos, serán los conceptos de hermenéutica y de
diálogo, pues en ellos se desenvolverá la parte central de la tesis. El concepto de
hermenéutica nos dará el marco teórico, mientras que el concepto de diálogo nos implicará
en el contenido transversal y profundo de la tesis.
21
Concepto de Hermenéutica
22
tratan de comprender la realidad en contraposición a las ciencias naturales y su
metodología científica. Pensamiento principalmente impulsado por Wilhem
Dilthey.
3. La hermenéutica como una filosofía universal de la interpretación, donde se
propugna la idea de que todo tipo de comprensión es una interpretación y se
prefigura como un componente esencial de la vida humana. Aquí hay una
superación del matiz metodológico de la hermenéutica en busca de pensar una
fenomenología de la comprensión.
No obstante, tal clasificación solo nos proporciona una imagen preliminar para
comprender el concepto de hermenéutica. Es necesario un análisis más profundo para
entender lo que ha implicado el concepto de hermenéutica dentro de la historia de la filosofía.
Para realizar este análisis, conviene, de forma etimológica, indagar en los posibles
orígenes del concepto. Sin embargo, con dificultad encontraremos la utilización del concepto
de hermenéutica previo al siglo XVII. Aun así, nos ayudará encontrar un posible rastro del
concepto en la antigüedad que clarifique su uso en el presente.
8 Cfr. GRONDIN, Jean; Introducción a la Hermenéutica Filosófica (B), Herder, Barcelona, 2003, p. 41-48
9 GRONDIN, Jean; Op. Cit. (A), p. 42
23
fenomenología, que atiende al hecho de cómo es que interpretamos, y no de cómo debemos
de interpretar.
Esta dualidad en el concepto de teoría nos remite a las definiciones iniciales, dejando
ver que existen dos grandes formas de concebir el concepto: hermenéutica como un método
normativo de cómo debemos interpretar, una herramienta conceptual para interpretar; y la
hermenéutica como un estudio de cómo es que comprendemos, por ende, de cómo
interpretamos en realidad.
Para llegar a esta definición, Grondin hace un análisis etimológico del verbo griego
de hermenenéuein, al cual se le atribuyen tres diferentes significados: “expresar (afirmar,
hablar), explicar (interpretar, aclarar), y traducir (trasladar).”10 Estos pueden ser reducidos a
dos: expresar y explicar, dada la cercanía de la traducción a la interpretación. Grondin
argumenta que la reducción de significados nos deja con dos concepciones que están unidas
por la intención de la comprensión, es decir, ambas definiciones buscan la comprensión, la
diferencia es que una apunta hacia afuera (la expresión) y la otra hacía adentro (la
interpretación).
24
palabras el pensamiento (hermeneia- enunciado), mientras que la interpretación busca poner
en el pensamiento las palabras (dianoia –pensamiento, razón discursiva).12
Una vez realizadas dichas aclaraciones, Grondin argumenta que, aunque no haya un
uso del concepto de hermenéutica tal como lo comprendemos a partir de la modernidad, no
podemos descartar su estrecha relación con los conceptos ya presentados. Especialmente
teniendo en cuenta el constante uso de palabras y conceptos griegos que fueron latinizados,
siendo el concepto de hermeneutiké un ejemplo de ello.
Empero, existen quienes argumentan una relación entre el dios Hermes y el concepto
de hermenéutica. Sin embargo, esta es una cuestión que sobrepasa los objetivos de esta tesis,
pues hay suficiente material y discusión para una tesis por sí misma. Por el momento, cabe
destacar que Heidegger, quien influyó en Gadamer, interpretaba que existía una relación
entre el concepto hermenenéuein y el dios Hermes. Relación pensada en virtud de su tarea
25
de mediador entre los dioses y los hombres, particularmente como poeta, como un pionero
de la cultura. Así como Hermes era un mediador entre los dioses y los hombres, la
hermenéutica adoptaba dicha tarea en vistas de la comprensión del ser.
15 Ibid., p.12
16 GRONDIN, Jean; Op. Cit. (B), p. 48
26
1.1.1. Concepto de interpretación
27
comprensión del claroscuro de un texto, aquello que no alcanza a ser completamente claro
inmediatamente y que requiere de un proceso de desciframiento. Particularmente, esta
definición de interpretación estará presente cuando hablemos del método alegórico en la
hermenéutica preclásica y clásica.
17 Cfr. FERRARIS, Maurizio; La Hermenéutica (B), Ediciones Cristiandad, Madrid, 2004, pp. 26-28
18 Cfr. GRONDIN, Jean; Op. Cit. (B), p. 42- 43
28
traducción de aquello que nos parece en un lenguaje extraño a un lenguaje que pueda ser
comprensible para nosotros, como en el caso de la quinta definición propuesta por Ferraris.
Él argumenta que el concepto de interpretación adquiere un carácter universal en esta
concepción, sobre todo cuando comprendemos que prácticamente toda acción e interacción
humana requiere de un proceso de comprensión o de hacer comprensible. Suceso que no fue
consciente hasta los pensadores del Siglo XX.
19 Cfr. ABBAGNANO, Nicola; Diccionario de Filosofía, Fondo de Cultura Económica, Ciudad de México, 1986, pp. 322
29
existe entre el concepto de diálogo y el de dialéctica, sobre todo en el hecho de que la
dialéctica podría ser interpretado como una forma de diálogo.20
Para Gadamer la dimensión vital de la comprensión -en el fondo, una conversación- reside
en la idea de que la tradición no se transmite como un resto “pasado”, superado o despachado
de una vez por todas, sino como una interpelación aún viva que nos habla y que nos propone
preguntas y respuestas.”22
20 Cabe distinguir que el concepto de dialéctica suele referirse a un tipo de diálogo, de forma que el diálogo es un concepto
que engloba el de dialéctica por ser más general. La dialéctica, al menos como concepto dentro de la tradición de Occidente,
procede por medio del establecimiento de una tesis, la cual suele negarse o problematizarse subsecuentemente por una
antítesis, y, posteriormente, es superada por medio de una síntesis. Esta concepción de la dialéctica fue influenciada por
parte del pensamiento de Hegel y de quienes continuaron con su trabajo. Cabe resaltar el pensamiento de Karl Marx y
Engels, quienes no sólo teorizaron un concepto de dialéctica, sino que intentaron un cambio social por medio de la negación
del entramado social. Cfr. Ibidem.
21 MUÑOZ, Jacobo (Dir.); Diccionario Espasa Filosofía, Titivillus, 2003, p. 322
22 Ibid., p. 322
30
para dar a entender. Así, existe una argumentación que distingue dos formas distintas de
racionalidad: una monológica, centrada en el individuo, y una dialógica, la cual implica una
participación más amplia de interlocutores dispuestos a compartir valores. 23
Aunque las reflexiones de ambos diccionarios de filosofía nos aportan una forma de
ver el concepto de diálogo que amplía nuestra forma cotidiana de entenderle, no parece que
hayamos llegado a lo sustancial de la cuestión. Sin embargo, Emanuel Lévinas tiene un breve
escrito, de nombre “El diálogo”24, donde reflexiona sobre este a partir de otros autores
contemporáneos y de su propio pensamiento, el cual puede proporcionar los elementos
necesarios para profundizar en el concepto de forma que vayamos trazando el camino que
esta tesis desea recorrer con dicho concepto.
Para la filosofía de la inmanencia y del yo, tal como la comprende Lévinas, la psique,
donde reside el saber, es en donde encontramos el lugar predilecto y origen de toda razón.26
Todo lo conocido habita dentro de la consciencia; y, consecuentemente, sólo ella es capaz de
eliminar y superar el error y la obscuridad al traer ante sí aquel objeto no conocido para hacer
consciencia de él. Esta corriente de pensamiento denomina todo aquello que sea vivido por
el yo como experiencia. De forma que, todo lo vivido será visto por el ojo de quien las
experimenta, el ojo de la consciencia del yo, reduciéndolo a “la unidad del Yo en el que todo
saber se basta a sí mismo.”27
31
Lo anterior implica que toda experiencia o vivencia del otro será retomada e
interpretada desde la inmanencia. Todo aquello que se conoce que no sea el mismo se
convierte en lo otro, pero también, en cierto sentido, en lo propio de lo que se ha apoderado
el pensamiento.
Lévinas argumentó que algunos de los filósofos más significativos se han visto
influenciados por este pensamiento fundante. En este fundamento la idea de que lo alter, el
otro, debe ser pensado en la unidad del yo, pero dicha unidad sólo se da en la síntesis de ello
y no en su dispersión. En otras palabras, la suficiencia del yo sólo se da en la violencia y
dominación de lo otro, en su categorización y reducción a lo propio. Lévinas sostiene que “la
unidad del yo pienso es la forma última del espíritu como saber”28, unidad que termina por
formar un sistema, producto de la vinculación de lo otro como concepto y categoría del yo.
La unidad y autosuficiencia del yo nos trae al concepto de diálogo, sobre todo, cuando
reconocemos que esta forma de pensamiento solo se da por medio de signos,
paradigmáticamente, en el lenguaje. Sólo en el lenguaje es posible el pensamiento. Esto hace
necesario que exista una especie de diálogo interior. Diálogo que se da todavía dentro del yo
pienso, un yo que se interroga y se responde a sí mismo renovándose cada vez que tiene este
proceso interior. No obstante, el yo no cambia, sino que permanece uno. Sigue existiendo la
inmanencia del yo que tiene la posesión de la razón como una y única.
Lévinas nos provee con una definición de diálogo al reconocer que la comprensión
del otro se da a través de la comprensión del diálogo interior de cada persona, de la razón
interna que conduce dicho diálogo interior. Por tanto, lo define como “conversación en la
que los interlocutores entran unos en el pensamiento de los otros, en la que el diálogo hace
entender razones.”29 Sin embargo, Lévinas se cuestiona si esta definición no nos conduce a
28 Ibid., p. 9
29 Ibid., p. 11
32
la realización de que, en Occidente, la intención del diálogo ha sido la de una conducción a
la razón del yo, una especie de violencia de la razón del otro para imponer la razón propia e
inmanente. En efecto, sería esta forma de concebir al otro la que nos llevaría a pensarle como
una cosa y alienarle, como una posesión en la que puedo ejercer mi voluntad.
El problema, para Lévinas, sería llevar a seres que se tienen por extraños, y los cuales
buscan violentar la consciencia del otro, al diálogo, a la comprensión de la razón del otro. Él
argumentó que cada ser humano piensa la realidad por medio de su propia consciencia
dificultando la comunicación con otros. Con gran dificultad podemos ver más allá de lo que
nuestra condición existencial nos permite para comprender al otro. Por tanto, desde una
filosofía de la inmanencia pareciera que es imposible la superación de dicho problema.
No obstante, es aquí donde nos encontramos con las reflexiones más profundas del
concepto de diálogo, ya que en la filosofía del diálogo contemporánea se “insiste en una
dimensión totalmente distinta de sentido que se abre en el lenguaje: en la relación
interhumana -sobre la sociabilidad original- que se produce en el diálogo.”30 Este
pensamiento constituiría una forma distinta de ver la realidad del lenguaje y del pensamiento,
ya que en ella desaparecería la pretensión de unidad y de autosuficiencia del yo; y reconocería
en la intersubjetividad más que una contingencia, pues vería una “sociabilidad original”.
30 Ibid., p. 13
31 “Marcel es uno de los autores más conocidos e influyentes de la corriente personalista cristiana del siglo XX.” Véase
en: Philosophica disponible en: https://www.philosophica.info/voces/marcel/Marcel.html
32 Escritor y filósofo israelí de renombre con gran conocimiento de la Biblia y de los pensamientos judíos ortodoxos. Doctor
en filosofía por la Universidad de Berlín. Véase en: Biografías y Vidas, disponible en:
https://www.biografiasyvidas.com/biografia/b/buber.htm
33
intersubjetividad no sería reducible a la relación Yo-Eso, que trata a la alteridad como cosa,
sino que hablar al otro como un Tú significa la superación de su cosificación.
Para Lévinas, “el diálogo sería un acontecimiento tan del espíritu, al menos tan
irreductible y antiguo como el cogito.”33 Inclusive, argumentó, junto con Buber y Marcel,
que el Tú remite al Tú por excelencia, a Dios, posibilitando en el diálogo una apertura hacía
la Trascendencia. La trascendencia del diálogo consiste en una profundización de la relación
del Yo-Tú, en el que ambos se encuentran separados por una distancia abismal e irreductible,
pero donde el diálogo trasciende dicha distancia sin suprimirla y erradicarla por completo.
Es decir, el otro se convierte en un Tú al dejar de ser un eso-otro, pero nunca puede llegar a
convertirse en un Yo. El otro seguirá siendo un Tú, pero con una relación inmensamente más
profunda y significativa.
Por otro lado, el Tú tampoco se reduce a una experiencia del Yo, no se cae en la
objetivación del otro. El encuentro que se produce entre ambos es distinto. En el diálogo se
haya una relación más poderosa y profunda que la que se realizaba en el Yo-pienso
inmanente, ya que el Tú es completamente distinto del Yo, pero con cierta semejanza que
posibilita el diálogo. En este sentido, Lévinas argumentó que encontramos una dimensión
más profunda del lenguaje, ya que “el lenguaje no estaría allí para expresar los estados de la
consciencia; sería el acontecimiento espiritual sin par de la trascendencia y de la socialidad
al cual todo esfuerzo de expresión -todo querer comunicar un contenido pensador- se
refiere.”35
Lévinas también argumentó que el diálogo interior del cogito no es un diálogo como
el que tenemos con el otro, ya que el diálogo con el otro supone la suspensión de la
34
consciencia por medio del cuestionamiento que el otro realiza. El diálogo supone una especie
de excedente de la propia perspectiva porque queda nutrida por la experiencia del Otro-Tú.
Un más que es producto del encuentro con el otro que se me da como don y gratuidad.
Lévinas arguyó que “el diálogo es la no-indiferencia del tú al yo, sentimiento des-inter-esado,
[…] posibilidad de lo que hay que denominar -tal vez con prudencia- amor y semejanza con
el amor.”36
La reflexión de Lévinas permite encontrarnos con una idea de diálogo que nos será
útil para profundizar en el objetivo general, ya que, en esta perspectiva de diálogo, no
hablamos de una mera forma de comunicación, sino el sentido original del ser humano.
Todavía habría que investigar si esta amplitud que alcanza Lévinas es la misma concepción
36 Ibid., p. 17
37 Ibid. p.18
38 Cfr. Ibid., p. 21
39 Ibid., p. 22
35
que tienen en mente tanto Gadamer como Beuchot. Por el momento sirve para ver cómo el
concepto de diálogo implica una comprensión y un encuentro con otro que no se limita a un
mero intercambio de información, sino que implica una experiencia existencial profunda.
Antes de nuestro breve paso por la historia de la hermenéutica, conviene hacer algunas
aclaraciones sobre lo que implica una historia de este tipo y los peligros a los cuales nos
enfrentamos en ello. Adelantando algunas de las conclusiones a las que llegaron autores
como Heidegger y Gadamer, una de las dificultades de toda mirada retrospectiva de la
historia será altamente influenciada por nuestro proyecto de investigación, ya sea de forma
consciente o inconsciente. Al analizar los pensadores del pasado no podemos escapar de la
influencia del proyecto desde el cual preguntamos por ellos, buscando respuestas específicas
en la historia que sustenten nuestro proyecto. Al hacer una revisión del pensamiento
hermenéutico con vistas a determinar las influencias de Gadamer y Beuchot, no cabe duda
de que estaremos imponiendo una interpretación que favorezca la narración de una posible
influencia en estos autores. Asimismo, debido a que el diálogo es el concepto central en
nuestra indagación, también será un matiz influyente.
Es apropiado dejar en claro que estas influencias y sesgos estarán presentes en el texto
que se presentará a continuación. Explicitarlas tiene la intención de aclarar que no se busca
una precisión exhaustiva de los textos y autores, sino, simplemente, hacer patente algunas de
las influencias pasadas, al igual que determinar el contexto histórico en el que ambos autores
pensaron su hermenéutica, inclusive obviando algunos autores trascendentes para la historia
de la filosofía. No pensamos que sea posible una revisión histórica de ningún tipo, no sólo
hermenéutica, en la que el proyecto de investigación, la pregunta de la cual parte el
investigador, no tenga influencia alguna sobre la interpretación que se realiza.
La mayoría de las historias de la hermenéutica que se han publicado, siguen una especie
de paso teleológico en el que se avanza por la historia de una época a otra, suponiendo una
36
superación de la anterior. Por lo tanto, la historia que se presenta da la impresión de que hay
un progreso, desde una hermenéutica que era un arte auxiliar, a una hermenéutica clásica que
empieza a formarse metodológicamente, luego a una hermenéutica de carácter universal de
índole metodológica, hasta una hermenéutica filosófica. Este breve análisis no pretende ser
la excepción a lo anterior; al contrario, sólo pretende matizar la historia en vistas de las
influencias de los dos autores principales de esta tesis siguiendo un esquema similar al que
suele caracterizar a las historias de la hermenéutica predominantes.
Cabe resaltar el distanciamiento histórico como uno de los problemas principales que
nos llevan al surgimiento de la hermenéutica. El distanciamiento histórico abre la puerta a
malentendidos por diversos factores, principalmente por la distorsión natural que se genera
37
por el paso del tiempo. En la época helenista, la necesidad de sistematizar y profundizar en
la forma en la que interpretamos textos creció gracias a la significancia de los textos clásicos.
La comprensión de estos textos en un sentido literal y lo más fiel al sentido original del autor
era de trascendencia cultural y académica, pues era el pilar sobre el cual se construyó su
propia cultura.
38
Esto llevó a una serie de autores a reflexionar sobre cómo había que interpretar las
Escrituras para evitar las herejías.43 El primer autor en teorizar sobre la interpretación en un
sentido estricto de forma que pudiéramos hablar de una teoría hermenéutica44, fue Filón de
Alejandría, influenciado por los estoicos. Filón enfatizó la interpretación alegórica como
una de las formas de lectura bíblica, sobre todo con fines apologéticos, cuando la lectura
llevaba a pasajes obscuros que no podían leerse en un sentido literal sin caer en problemas
teológicos y doctrinales.
Aunque Filón es criticado por sus coetáneos de caer en una exageración del método
alegórico, ya que llegó a pensar que todo lo religioso era simbólico, es el primer autor que
nos remite a un pensamiento hermenéutico significativo. En él se hace patente un sentido
alegórico. Tal como Grondin argumenta, “lo que nos sugiere pensar es que todo lo verbal
debe remitir a algo preverbal para ser plenamente comprendido.”45 Es decir, es el primer
autor donde vemos que existe una necesidad de comprensión ligada a un sentido oculta detrás
del texto que va más allá del lenguaje expresado hacia lo no expresado, hacia lo simbólico.
43 Cabe resaltar la diferencia moderna entre exégesis y hermenéutica, diferencia que no era tan clara en el periodo clásico y
medieval por la falta de especificación de los conceptos y la delimitación de las tareas pertenecientes a ellas. En la actualidad,
la exégesis suele interpretar los textos tratando de encontrar el sentido unívoco que el autor ha escrito para el texto, en
especial, vista esta técnica de interpretación como acercamiento crítico y unívoco al mensaje divino revelado o a textos
canónicos y clásicos; mientras que la hermenéutica nos apertura una interpretación con diversos elementos que se enriquecen
con la tradición histórica, el contexto, y, sobre todo, el papel del intérprete por medio de su comprensión, interpretación y
aplicación del texto.
44 GRONDIN, Jean; Op. Cit. (B), p. 52
45 Ibid. P. 55
46 Ibid., P. 56
39
para algunos, y la interpretación tipológica, que seguía una especie de ícono o de paradigma
que se encontraba oculto en la escritura.
A raíz de esto, otro de los autores significativos para la hermenéutica fue el padre de
la Iglesia: Orígenes (185-254 d.C.), el cual introdujo la primera obra que trató
sistemáticamente la hermenéutica, - De principiis-. Orígenes “estaba dividido entre la
necesidad de ver en la Biblia una alegoría que justificase la llegada de Cristo, y la de
proporcionar cánones para la alegoría tales que impidieran una hermenéutica ilimitada.”47
Orígenes intentó encontrar una forma de justificar una interpretación tipológica, tal como lo
hizo Filón con su interpretación alegórica, pero a diferencia de él intentó encontrar una
interpretación del Antiguo Testamento que justificara la revelación de Dios en Cristo. No
obstante, no tenía la intención de ampliar la utilización de la alegoría injustificadamente.
40
Agustín, a diferencia de quienes han exagerado la necesidad de la hermenéutica,
consideraba que sólo era necesaria para los pasajes obscuros de la Escritura. En él no sólo se
encontraba un sentido alegórico, sino que confluían los elementos histórico-críticos, en
donde también carecía de distinción la hermenéutica de la exégesis. Para lograr escrudiñar
los pasajes complicados, se debía de poseer algunas reglas y herramientas que nos orientaran
a interpretar el texto. Entre las reglas y herramientas, consideraba que la utilización de pasajes
más claros ayudaría a clarificar los pasajes más complicados y obscuros.
Para él, existe una relación de trascendencia entre una comprensión del conocimiento
con relación a la semiótica. La relación entre la hermenéutica y la semiótica se daba en
Agustín como un comprender a las palabras como signos, que también implicaba una
distinción entre los signos (sigma) y aquello que es significado (significabilia). Estos signos,
a su vez, eran distinguidos dependiendo de la forma que adoptaran según su ejecución.
Es significativa la razón por la cual Agustín reflexionó sobre la relación entre signos-
palabras-pensamientos. Tal como argumenta Grondin, él intentaba responder a la pregunta
teológica de: “¿Cómo se puede pensar al hijo de Dios de tal manera sin entender el verbum
como una simple exteriorización sensorial de Dios, que tendría como consecuencia un
subordinacionismo trinitario?”51 Es decir, cómo podemos comprender a Jesús como verbo
de Dios, como su palabra pronunciada para el mundo y su salvación, sin caer en
contradicciones con una consecuente subordinación entre las personas de la Trinidad.
Para responder a esta pregunta nos encontramos con el rasgo más distintivo y
significativo de la teoría hermenéutica de Agustín que es la introducción de la distinción entre
la palabra exterior (logos o verbum externo) y la palabra interior (logos o verbum interno),
donde la palabra interior trasciende la palabra exterior-expresada. En efecto, Grondin nos
dice que, para Agustín, “el hablar o pensar original es interior, es el lenguaje del corazón”52.
Para Agustín existía una especie de lenguaje interno que era anterior a todo tipo de lenguaje
hablado; un lenguaje que es completamente cognoscitivo y de carácter universal previó a un
lenguaje ejecutado o histórico-determinado.
41
El logos interno es la condición de posibilidad del logos externo, su fundamento, ya
que es aquel que le da contenido a la expresión; asimismo, también es el telos del lenguaje
externo, pues es en él donde se da la verdadera comprensión, es aquello a lo que apunta la
verdadera comprensión.53 No hay lenguaje exterior sin lenguaje interior, y no hay
comprensión del lenguaje expresado sin una verdadera comprensión del lenguaje interior.
Esta doctrina permite a Agustín la distinción teológica entre el verbum divino que es
expresado y determinado en el tiempo, y el verbum divino eterno de Dios, que es la segunda
persona de la Trinidad. En Dios existía un verbum interno que preexistía en Él previo al envío
de Cristo, tal como existe un verbum interno en nosotros que precede al verbum externo de
la expresión lingüística. No obstante, este verbum interno de Dios adoptó la forma expresada
del verbum externo en un tiempo determinado para comunicarse a los seres humanos. Aunque
hay una distinción entre el verbum interno y el verbum externo en Dios, también existe una
identificación total, ya que Dios es capaz de darse plenamente en su palabra.54
[…] en el diálogo, nosotros no podemos jamás tener la certeza del hecho de que nuestro
interlocutor haya comprendido todo lo que pretendemos decir; las expresiones que usamos
tienen un cierto significado para nosotros, pero pueden tener un sentido del todo diferente
para quien nos escucha.55
Es decir, en todo diálogo, en todo intento de comprender aquello que nuestro interior
quiere expresar, nos encontramos con la posibilidad del malentendido56. En este sentido, para
San Agustín, la comprensión del otro significaría la comprensión de la palabra interior que
el otro intentó comunicar por medio de la palabra exterior, este es el telos de la comprensión,
su finalidad.
53 Cfr. Ibidem.
54 Cfr. Ibid. P. 65-66
55 FERRARIS, Maurizio, Op. Cit. (A), P.23
56 Problema que Schleiermacher denominó un problema universal, el cual será analizado en secciones posteriores.
42
Gadamer consideró que esta teoría del lenguaje interior es la que justifica la
pretensión de universalidad de la hermenéutica. Gadamer enunció que “la universalidad se
encuentra en el lenguaje interior, en el hecho de que no se pueda decir todo. No se puede
expresar todo lo que hay en el alma.”57 Esto es condición de posibilidad de la comprensión,
ya que la comprensión busca encontrar lo que ha querido expresar el logos interior.
Por cuestiones de significancia no nos detendremos tanto en este periodo, pues sólo se
estableció la hermenéutica como una práctica concreta y académica sin mucha trascendencia
filosófica. Sin embargo, es en este periodo donde encontramos por primera vez el término
hermenéutica de la mano del teólogo Johan Conrad Dannhaeur en su texto -Hermeneutica
saca sive methodus exponendarum sacrarum litterarum-. Encontramos aquí un uso más
43
técnico del concepto, ya que se le comprende como “teoría o el arte de la interpretación,
particularmente de la interpretación de textos escritos.”59 Esta arte consiste en tres campos:
la teología, cuyo uso se propagó en la época de la Reforma; la jurisprudencia, especialmente
para llevar una interpretación de la Ley a los casos particulares y concretos; y la filología,
particularmente durante el periodo del humanismo y su intento de revisitar a los clásicos.
Entre lo significativo de este periodo está el papel del protestantismo, vital para la
hermenéutica, sobre todo en este periodo de reforma de Lutero. El protestantismo necesitó
de herramientas conceptuales para interpretar la Escritura, al prescindir del Magisterio y la
Tradición de la Iglesia60. El principio de la sola escritura necesitaba apoyarse en
herramientas que la fortalecieran como principio ante la ausencia de estas. Esto acrecentó la
necesidad de la hermenéutica, ya que el principio no parecía ser suficiente para poder
interpretar la Escritura correctamente. A esta problemática respondieron autores protestantes
como Mathias Flacius Illyricus (1520-1575), quien enfatizó en la importancia del
conocimiento gramatical y lingüístico para una correcta comprensión de las Escrituras.61
59 MARTÍNEZ Leyva, Gustavo; “La hermenéutica: el origen práctico de la comprensión”, Iztapalapa, junio-diciembre del
2000, p. 141
60 Entendidas en el sentido particular de la Iglesia Católica, como la autoridad competente que determina la interpretación
de la Biblia.
61 GRONDIN, Jean, Op. Cit. (B), p. 70-77
62 Ibid., p. 79-101
44
1.3.3. Hermenéutica romántica y problemas del historicismo
Una de las principales formas en las que la hermenéutica entra en la historia del pensamiento
y se vuelve particularmente significativa es en los periodos donde se experimenta una ruptura
con la tradición, una ruptura con todo aquello que es visto como canónico e inamovible. Esto
se convierte en motor para que el pensamiento hermenéutico brote. En efecto, los siguientes
autores se enfrentaron a la ruptura cultural producto de la modernidad.63 Luego de la
Revolución Francesa, la unidad europea desapareció junto con el debilitamiento progresivo
del cristianismo, llevando al pensamiento filosófico a una nueva forma de interpretar:
45
el pasado totalmente, y menos de forma en el que podamos reconstruir el contexto en el que
la obra fue creada. Para él, el distanciamiento histórico ha desaparecido para siempre dejando
sólo la posibilidad de una mediación (Vermittlung) del pensamiento con la vida actual.65
Aunque Schleiermacher nunca publicó una obra donde se expusiera toda su teoría
hermenéutica, nos encontramos a uno de los hermeneutas más significativos de la historia.
Para comprender su pensamiento, debemos centrarnos en la idea que postula de que la
comprensión, tarea central para la hermenéutica, debe de buscar ser lo contario al acto de
hablar, ya que busca el pensamiento que subyace a lo expresado en el habla.66
65 Ibid. P. 143-144
66 GRONDIN, Jean, Op. Cit. (B), p.110
67 Ibid., p. 111
46
malentendido son universales.”68 En la hermenéutica clásica, la comprensión era lo natural y
no implicaba un esfuerzo del lector, mientras que el riesgo del malentendido se reservaba
para los pasajes obscuros. Sin embargo, Grondin argumenta que “Schleiermacher invierte
esta concepción ‘ingenua’ y provinciana y establece como hecho fundamental el
malentendido.”69 La crítica kantiana que estableció los límites de la razón complicó la
universalización de la comprensión, ya que la razón había perdido su poder omnipresente y
omnipotente, ya no era capaz de una comprensión inmediata y pura de la cosa en sí. Por tanto,
el riesgo del malentendido se encontraba presente en todo intento de comprensión, y la
hermenéutica tendría por tarea fundamental superar el malentendido.
Es aquí donde entra en juego su teoría de una reconstrucción en busca del acuerdo
perdido o no alcanzado entre hablantes esbozada al comienzo de esta sección. La
hermenéutica tendría el objetivo central de evitar o superar el malentendido tendiendo a la
reconstrucción del mensaje original del autor. Se buscaba comprender aquello que subyace
al texto al encontrase con la individualidad psicológica del autor, aquello que construyó el
texto. Comprender es entender la razón de la producción original, es un retroceso del acto de
producción hacía la reconstrucción.
47
individualidad del hablante”71, especialmente por medio del diálogo con él. Llegando incluso
a plantear que debemos “entender el discurso primero tal como lo comprende su autor y luego
incluso mejor que éste.”72 Es decir, comprender al autor mejor de lo que él se conoce por
medio de la comprensión de las razones que permanecen ocultas e inconsciente a él.
Schleiermacher buscaba que la hermenéutica tuviera un papel más amplio que sólo
interpretar lenguas o escritos extraños. Buscaba incluirle dentro de todo tipo de comprensión
como una hermenéutica universal. Era por este medio que él consideraba que podría
abandonarse la búsqueda de una igualdad de contenido, particular de la Ilustración, para
plantearse una especie de metodología general para superar el malentendido.
71 Ibid. p. 145
72 GRONDIN, Jean, Op. Cit. (B), p. 113
73 Ibid., p. 117
48
creciente éxito de las ciencias naturales deben de buscar dicha claridad metodológica; aunque
no puede asimilar su método a la perfección, pues reconoce que la historia se comprende
desde los poderes morales. La tarea de la historia sería la de sentar dichas bases y buscar la
unidad en la investigación científica; sobre todo, teniendo en cuenta que la historia consistía
en la búsqueda del sentido de lo acontecido. Sentando así las bases para el surgimiento del
hermenéutico de Wilhelm Dilthey.74
Wilhelm Dilthey (1833- 1911) fue una de las mayores influencias del pensamiento
hermenéutico moderno, sobre todo para Heidegger y Gadamer, dado el proyecto específico
que emprendió de fundamentar metodológicamente las Ciencias del Espíritu por medio de la
hermenéutica. Dilthey conoció con amplitud el pensamiento de Schleiermacher al ser su
biógrafo, capacitándolo para retomar su hermenéutica. El pensamiento de Dilthey no supone
una ruptura completa con él, sino que tenía la intención de superar las limitaciones que
surgieron de la hermenéutica psicológica, pero desde el marco teórico del historicismo.
Dilthey se sitúa dentro del creciente éxito de las ciencias naturales, al igual que la
devastadora crítica de Immanuel Kant hacía la metafísica. A raíz de esto, Dilthey intentó
encontrar “un fundamento epistemológico sólido para la experiencia histórica”75, que vendría
a complementar el fundamento epistemológico del entendimiento argumentado por Kant que
ayudó a consolidar la solidez metodológica de las ciencias naturales. De esta forma, Dilthey
también podría fundamentar la solidez metodológica de las ciencias del espíritu. En otras
palabras, tal como Kant había buscado y encontrado las condiciones de posibilidad del
conocimiento humano, Dilthey buscaba las condiciones de posibilidad de la experiencia
49
histórica. Esta crítica de la razón histórica buscaba el fundamento a priori de toda experiencia
histórica, es decir, buscaba las condiciones de posibilidad de nuestra historicidad.
Así, Dilthey tomó como proyecto “el problema de la formulación de una teoría de
las ciencias humanas”77, ya que, insertado en la línea de la tradición idealista y su contraparte
el historicismo, ellas abrían la posibilidad de comprender al ser humano desde su existencia
histórica, entendiéndole más que como un ser inmutable y abstracto o un mero cúmulo de
datos como lo hacía el positivismo. En efecto, consideraba que las ciencias psicológicas eran
insuficientes para pensar al ser humano en su totalidad vital. De ahí que Dilthey buscara una
“Hermenéutica General”, entendida como el saber destinado a comprender al ser humano en
su realidad espiritual. Para él, la hermenéutica era “la interpretación general de las
manifestaciones del espíritu expresadas en signos y alusivas a las vivencias.”78
Por tanto, para Dilthey la diferencia entre las ciencias naturales y las espirituales
consistía en que las naturales tenían como fundamento metódico la explicación, la tarea de
describir cómo es que suceden las cosas, mientras que las del espíritu tenían como
fundamento a la comprensión, “el acto original mediante el cual se capta el mundo del
espíritu manifestado en exteriorizaciones.”79 La ciencias del espíritu se centrarían en la
76 SAÉZ Rueda, Luis; Movimiento filosóficos actuales, Trotta, Tercera edición, Madrid, 2012, p.186
77 DA TRINIDADE Hidalgo, Yaremis y LÓPEZ Cruz, Yenisey; “La hermenéutica en el pensamiento de Wilhelm
Dilthey”, en Revista Griot, Bahía Amargosa, vol. 11, núm. 1, junio de 2015, p. 325
78 Ibid., p. 328
79 Ibidem.
50
comprensión de los hechos de la conciencia, del interior del ser humano; aunque debían de
integrar la facticidad histórica del ser humano obteniendo una unidad psico-física.
En suma, a lo largo de este capítulo hemos enfatizado cómo los conceptos de hermenéutica
y diálogo se han relacionado a lo largo de la historia del pensamiento hermenéutico, para lo
cual fue necesario el definirles de forma general y de contextualizarlos en algunos autores
específicos. La elección de los autores presentados se realizó según su pertinencia, para
mostrar cómo se ha ido configurando el pensamiento hermenéutico en general, y cómo surgió
51
desde él, la propuesta hermenéutica de Gadamer y de Beuchot. No sólo es dar un contexto
previo para hacer más comprensible su pensamiento, es dar razón del pensamiento de ambos
como parte de un proceso evolutivo en el desarrollo de la hermenéutica. La historia de la
hermenéutica es condición de posibilidad para el pensamiento de ambos. La comprensión de
ambos no sólo se ampliará, sino que se comprenderá su sentido profundo y esencial, el cual
no podría ser posible sin dicha contextualización histórica y conceptual sentando las bases
para los capítulos subsecuentes.
52
Una vez realizada la breve contextualización sobre el camino histórico de la hermenéutica
filosófica hasta Heidegger, podemos afirmar, siguiendo el propósito de esta tesis, que el siglo
XX no se encontraba ante un panorama libre de problemas. Al contrario, la hermenéutica
filosófica se hallaba en una encrucijada, ya que el proyecto hermenéutico de Dilthey había
quedado inconcluso, además, había abierto el camino para el surgimiento de nuevos
problemas, sobre todo con el enfrentamiento del historicismo contra el idealismo. Así, hemos
encaminado algunos de los conceptos más significativos, tal como han sido: hermenéutica,
diálogo e interpretación. Estas reflexiones nos preparan el camino para la comprensión de
los proyectos hermenéuticos de Gadamer y Beuchot.
En este contexto general se inscribe este segundo capítulo sobre Gadamer, ya que en
él se ampliará el problema de la comprensión y su relación con la hermenéutica. De igual
forma, se profundizará en el concepto de hermenéutica y su relación con el diálogo en la
filosofía de Gadamer. Por tanto, es el propósito de este segundo capítulo completar el tercer
objetivo de esta tesis:
53
2.1. Influencia de Heidegger y contexto histórico de
Gadamer
Heidegger no sólo fue significativo para Gadamer, ya que es uno de los filósofos más
trascendentes del siglo XX, al igual que tienen un lugar relevante dentro de la historia de la
filosofía. Empero, el estilo y proyecto particular que eligió Heidegger dificultan su
comprensión en gran medida, ya que decidió realizar un proyecto aparentemente imposible
de efectuar dentro de la filosofía contemporánea: hacer un retorno a la pregunta por el sentido
del ser. Dicho proyecto requeriría de la superación de la devastadora crítica realizada por
Kant a la metafísica y las posibilidades del conocimiento, al menos en el sentido de un
replanteamiento de los proyectos metafísicos y ontológicos.80
80En Kant existe una profunda reflexión sobre las condiciones de posibilidad del conocimiento y, por ende, la posibilidad
de hacer metafísica. Kant enfatiza que no podemos conocer las cosas en sí, sino que sólo es posible para nuestro
entendimiento el conocer los fenómenos. Por consiguiente, sería imposible la tarea de la metafísica, ya que ésta busca ir
más allá de los fenómenos y conocer el ser. Cfr. TORREVEJANO, Mercedes; “Kant”, en GARCIA, Jorge,
(Ed), Concepciones de metafísica, Trotta, Madrid, pp. 247-261
54
Sin embargo, su búsqueda filosófica no empezó con los problemas ontológicos, sino
que su temprana formación jesuita le hizo ocuparse primero de otras cuestiones, influencia
que le siguió por el resto de su vida. Michael Sugrue81 argumentó que podríamos encontrar
vestigios de Dios en el concepto de Ser que tanto impulsó su filosofía, al igual que un
investigativo particular de los jesuitas de llevar todo pensamiento hasta sus últimas
consecuencias, así como un completo abandono de todo lo que no es esencial para la vida.82
81 Michael Surge es un reconocido profesor de historia en la universidad de Ave María que obtuvo su doctorado en
Historia por la universidad de Columbia. Véase en: The Great Courses, disponible en:
https://www.thegreatcourses.com/professors/michael-sugrue
82 Cfr. SUGRUE, Michael. “Heidegger: Being and Time”. [consulta: 17 de noviembre de 2022] [Youtube] <
https://www.youtube.com/watch?v=MaobMHescwg&t=907s>
83 CATOGGIO, Leandro; “Apuntes en torno a la distinción entre Heidegger y Gadamer con respecto al círculo
55
comprensión más allá de la comprensión metodológica, para entenderle como “una
determinación ontológica del hombre y rasgo definitorio de la filosofía como tal en tanto que
expresa la apertura del hombre al ser.”84
una reflexión filosófica que quiere fundamentar firmemente la objetividad del saber mediante
un método, cuya principal regla es dejar que las cosas mismas se hagan patentes en su
contenido esencial, a través de una mirada intuitiva que haga presente las cosas tal como se
dan inmediatamente para el que las vive y poniendo entre paréntesis el juicio sobre la validez
de los presupuestos, opiniones o interpretaciones acerca de ellas.85
Para realizar dicha tarea era necesario que nos dejáramos hablar de forma inmediata
por ellas, sin ningún tipo de mediación que pudiera contaminar la experiencia; y, en segunda
instancia, era necesario que pusiéramos nuestros prejuicios, juicios y todo pensamiento
preconcebido entre paréntesis, en una especie de suspensión de juicio que permitiera un
acceso puro al fenómeno. Sumamente significativa es esta suspensión de juicio, epojé, como
le llamó Husserl, pues implicaba más que una mera suspensión del juicio epistémico, era un
verdadero cambio fundamental de actitud hacía la realidad. Para que un análisis
fenomenológico sea posible, el fenómeno debe darse en un estado de epojé, como una
experiencia de conciencia pura, sin ninguna intervención de ningún tipo. Heidegger
84 LEÓN, Eduardo Alberto; “El giro hermenéutico de la fenomenología en Martín Heidegger”, en Revista POLIS, núm.
22, abril de 2009, p. 2
85 Ibid., p. 2-3. (Negritas del texto original)
56
construyó sobre la base de la fenomenología para llegar a una hermenéutica en el giro que
hemos aludido con anterioridad.
86 Ibid., p.4
87 Ibid., p. 4
57
interpretación. El sentido del ser no podría ser alcanzado plenamente por la mera
contemplación del ente, ni dejando que aquello nos hablase, pues su sentido permanece
oculto, nunca se nos muestra tal cual es. Por lo tanto, habría que interpretar el sentido de lo
que se nos comunica. No obstante, no sería interpretación en su sentido de mero
conocimiento, sino como “el desarrollo de las posibilidades en el comprender.”88 Es decir,
interpretación como la única forma de comprender.
88 Ibid., p. 6
89 Recordemos que este sólo es uno de los existenciarios que propone Heidegger, los cuales nos permiten comprender la
relación que el Dasein tiene con la realidad, además del sentido que le da y por el cual se orienta a sí mismo.
90 Cfr. Ibidem.
58
La facticidad vendría a ser “el Dasein en su ocasionalidad (Jeweilligkeit); esto es, el
Dasein comprendido en su ser más propio, en el “aquí” (da) de cada ocasión (jeweilig) según
su modo de ser.”91 En otras palabras, la facticidad es aquello que somos en el momento en el
que somos en cada ocasión particular. Esta facticidad es fundamental para la comprensión
hermenéutica, ya que es ella la que da posibilidad de toda comprensión.
59
ya conocemos en miras hacía lo que queremos conocer. Por tanto, podemos decir junto con
Catoggio, que “el Dasein siempre se encuentra situado y, como tal, su praxis cotidiana se
halla mediada por el sentido preexistente a él.”93 No obstante, este estado de circularidad no
supone un círculo vicioso o una falacia lógica, sino que es la misma estructura ineludible del
comprender en la cual debemos saber entrar.
93 Ibid., p. 55
94 SAÉZ Rueda, Luis; Op. cit., p. 198
95 Paul Natorp es un importante filósofo alemán, reconocido como un influyente neokantiano de la Escuela de Marburgo.
Sus áreas de mayor interés y trascendencia fueron las de la filosofía de la ciencia y las investigaciones en torno a la lógica
trascendental de Kant. Véase en Enciclopedia Británica, disponible en: https://www.britannica.com/biography/Paul-Natorp
60
Su interés por la filología es trascendente, ya que constituye un testimonio de que Gadamer
veía más formas de conocimiento que sólo el científico. La filosofía de Gadamer podría
interpretarse como un intento de validar el conocimiento que va más allá del mero
conocimiento científico-metodológico, centrado en el formalismo.96
Esto valió para que Gadamer siguiera a Heidegger a Marburgo en el periodo de 1923-
1924. Ahí es donde Heidegger empieza a desplegar su fama intelectual, la cual es seguida
por Gadamer a pesar de las diferencias que pudieran desarrollarse entre ambos.97 Por un lado,
Heidegger siguió su camino criticando la tradición filosófica que le precedió en vistas de
responder a la pregunta por el sentido del ser, mientras que Gadamer tenía una mayor
afinidad hacía la comprensión e interpretación de los autores clásicos.
Desde de 1959 hasta 1969, Gadamer se dedicó a escribir su obra magna. En este
periodo, diversos nombres pasan como posibles títulos de la obra, hasta llegar al nombre por
el cual se conoce mejor, Warheit und Methode (Verdad y Método), esperando ser un título
evocador y misterioso. Esta obra es la más significativa escrita por Gadamer durante un
61
periodo de madurez, y que ha llegado a convertirse en una de las obras más influyentes de la
filosofía contemporánea. Esta obra será la que nos guiará, principalmente, durante la
exposición de su hermenéutica a lo largo del capítulo.
Su obra recibió críticas de la mano de autores como Betti, Habermas y Derrida. Estas
críticas y las diversas discusiones que suscitaron valieron para que Gadamer recopilará todos
esos pensamientos y diera vida a Verdad y Método II en 1986, la cual constituye una
continuación de la anterior, pero en el marco de las discusiones que le cuestionaron. Esto
muestra que el trabajo de Gadamer giró principalmente en torno a su principal obra y las
respuestas que suscitó.
98 GADAMER, Hans-Georg; Verdad y Método (A); Sígueme, Octava edición, Salamanca, 1999
62
2.2.1. Crítica a la hermenéutica de Dilthey
Cabe resaltar que Heidegger, el otro gran soporte, aunque conocía a Dilthey a
profundidad, había desatendido su proyecto, ya que consideraba que el intento de fundar una
metodología objetiva era imposible y contraproducente, pues para ello el ser humano tenía
que negar su propia temporalidad. Tal como argumenta Grondin, “la idea de que exista una
verdad absoluta surgiría así de la represión o el olvido de la propia temporalidad.”99 La
pretensión metodológica de objetividad debía de ser abandonada en vistas de un proyecto
que viera la temporalidad e historicidad como un rasgo positivo del comprender.
63
como las comprendía Dilthey. El título de la obra hace alusión al proyecto que la obra misma
seguirá. Esto es porque la unión de ambos conceptos, verdad y método podría comprenderse
mejor por su contraposición como verdad o método.
La contraposición consiste en que parece haber una distinción para Gadamer entre el
conocimiento cuando se comprende como verdad y el conocimiento cuando se comprende
como método. Por un lado, el método, como hemos visto con anterioridad, parece encerrar la
presuposición de que el entendimiento se da en la relación objeto-sujeto, que pretende la
negación del carácter fáctico del ser humano y su injerencia en el proceso de comprensión en
vistas de alcanzar objetividad. Por otro lado, la verdad, en este contexto, alude a la búsqueda
del sentido oculto en lo que se comprende, abandonando la pretensión de objetividad, de
forma que se entiende la inserción factual del individuo en el proceso de comprensión. Es
decir, comprendemos como tal, dado que somos como somos, nunca podemos alcanzar la
totalidad objetiva en la comprensión.101
101Cfr. ORTÍZ Millán, Gustavo; “Hermenéutica Analógica, verdad y método”, en Diánoia, México, vol. LX, núm. 74
102AGUILAR, Luis Armando; “La hermenéutica filosófica de Gadamer”, en Revista Sintética 24, febrero-julio de 2004,
p. 61
64
superar el condicionamiento histórico del observador, siendo esta una de las principales
temáticas de su proyecto; y buscó hacerlo por medio de la reflexión en torno a la vida misma
en su filosofía de la vida. Gadamer criticó este pensamiento puesto que pensaba que el
problema residía en el hecho de que la vida misma es histórica y esto es condición de
posibilidad para todo conocimiento, de forma que no puede negarse la propia historicidad.
Por otro lado, Gadamer critica a Dilthey por encontrarse demasiado cerca del
idealismo de Hegel, el cual intentaba ser superado por el historicismo. Dilthey, según
Gadamer, se había aproximado demasiado a la idea de un saber absoluto que fuera plena
auto-transparencia, es decir, un saber que es omniabarcante y totalizador. De cierta forma,
el conocimiento histórico habría llegado a ocupar el lugar del Espíritu Absoluto de la filosofía
hegeliana. A pesar de esto, la misma naturaleza de la historia como principio fundamental de
la vida impediría que pudiéramos alcanzar un conocimiento pleno y objetivo de ella, es decir,
el carácter de la historia siempre es condicionado. Por tanto, sería contradictorio que pudiera
ocupar el lugar de una metafísica o un saber absoluto en el sentido de Hegel. Esto es
significativo para nuestra tesis, ya que, además de mostrar la importancia de la historia para
el ser humano, también nos muestra las limitaciones del pensamiento historicista. Nos hace
patente que el comprender es siempre histórico y que, por tanto, es siempre limitado, no
puede ser un principio absoluto como pretendía el historicismo.
65
muestra el camino equivocado, sino que, de una forma más significativa, nos muestra el
camino que sí debemos de recorrer: la preestructura fáctica de la comprensión.
66
ilustrado de “pensar por uno mismo”106. El que sigue por autoridad o porque desconfía de su
capacidad, no piensa por sí mismo, no se ha atrevido a pensar, no es un hombre ilustrado.
106 “La ilustración es la liberación del hombre de su culpable incapacidad. La incapacidad significa la imposibilidad de
servirse de su inteligencia sin la guía de otro. Esta incapacidad es culpable porque su causa no reside en la falta de
inteligencia sino de decisión y valor para servirse por sí mismo de ella sin la tutela de otro. ¡Sapere aude! ¡Ten el valor de
servirte de tu propia razón!: he aquí el lema de la ilustración.” KANT, Emmanuel; “¿Qué es la Ilustración?”, en Revista
Foro de Educación, núm. 11, 2009, p. 249
107 Cfr. GADAMER, Hans-Georg; Op. Cit. (A), p. 342-343
108 Ibid., p. 343
109 Ibid., p. 344
110 Ibidem.
67
reconocer que existen prejuicios legítimos.”111 No obstante, esto hace preguntar en qué
consiste la legitimidad de los prejuicios, para lo cual todo lo anterior nos ayuda a responder.
Gadamer argumentó que el prejuicio contra la autoridad y la tradición de la Ilustración tenía
su fuente en una oposición excluyente entre razón y autoridad. Esta oposición excluyente
llega a totalizarse en la Ilustración y adaptarse al concepto de historia con el historicismo;
pero no es válida para todo tipo de autoridad, ya que da la cabida de que existan prejuicios
justificados. Los prejuicios también pueden ser una fuente de verdad y un fundamento para
el comprender, no siempre son negativos.
Gadamer consideró que la Ilustración ocasionó una deformación del concepto de autoridad,
convirtiéndole en un sinónimo de obediencia ciega; pero en la verdadera esencia de autoridad
subyace “un acto de reconocimiento y de conocimiento: se reconoce que el otro está por
encima de uno en juicio y perspectiva y que en consecuencia su juicio es preferente o tiene
primacía respecto al propio.”112 Es decir, no hablamos aquí de un abandono de la razón por
la sumisión hacia otro en un acto de dominación, sino que la autoridad requiere que
reconozcamos la carencia y limitación de la propia razón y que, a su vez, reconozcamos la
capacidad del otro para decirnos y guiarnos en lo que no conocemos. Su autoridad ha sido
adquirida por la razón misma de su conocimiento. Por tanto, se reconoce su autoridad en un
acto de libertad y de razonamiento que ve en él una visión más acertada y amplia que la
nuestra. Su autoridad puede decirnos algo que es verdadero y no conocíamos.
111 Ibidem.
112 Ibid., p. 347
68
comprender. Toda forma de cultura es testimonio de ello, pues es una herencia de la autoridad
de nuestros antepasados sobre lo que consideraban significativo, es sabiduría heredada.
Por otro lado, Gadamer arguyó que no podemos adoptar un distanciamiento como
suponía el pensamiento Ilustrado, ni adoptar una exaltación de ella como suponía el
Romanticismo; al contrario, debemos de reconocer nuestra propia pertenencia a la tradición.
A saber, la tradición siempre es parte de nuestro comprender, el cual supone siempre un ir
caminando y construyendo junto con ella. Para Gadamer, la tradición es determinante para
toda investigación porque, tanto al comienzo como al final, es a través de la tradición que se
abren las posibilidades de investigar como tal, en ella está la posibilidad de la pregunta de
investigación. Sin tradición no sería posible hacer pregunta alguna, por eso su significancia.
En este sentido, tal como nos comenta Grondin, “no puede tratarse de la simple
eliminación de los prejuicios, sino al contrario de su reconocimiento y su elaboración
interpretadora.”114 Es decir, el prejuicio es parte inherente y esencial de la interpretación.
Esto es precisamente aquello en lo que consiste la reivindicación de los prejuicios, puesto
69
que los prejuicios son el entramado de relaciones que constituyen nuestro comprender
previamente. Son estas relaciones lo que hacen posible que podamos comprender.
70
con anterioridad en los prejuicios.116 Estas expectativas son constantemente revisadas a
medida que se obtienen nuevas relaciones de sentido.
Gadamer argumentó que este proceso, que exige la constante revisión de lo que
motiva nuestros proyectos, es el proceso que siempre se lleva a cabo cuando comprendemos
algo. Cada vez que buscamos comprender lo hacemos desde ciertas preconcepciones que son
constantemente revisadas a medida que avanzamos en el proceso de comprensión. Por esta
razón, Gadamer insistió en tener en cuenta, como condicionamiento significativo, nuestra
propia contextualización, nuestra propia facticidad. Ya hemos visto como los prejuicios son
la condición y el suelo sobre el que se construye la comprensión; estos prejuicios son
producto de nuestra facticidad, son el efecto de este en nuestra comprensión.
71
en el hecho de que la hermenéutica implica siempre una relación con la alteridad, con el
otro, relación que se da en el diálogo.
72
nuestro ser histórico no es un problema que hay que eliminar, como pretenden las ciencias
naturales y la metodología que le es propia, sino que es un principio del entender humano.
Por tanto, para Gadamer también deberíamos de reconocer que el proceso del círculo
hermenéutico sólo tiene sentido cuando existe una anticipación de perfección, entendido
como la búsqueda de la unidad perfecta de sentido. Sin embargo, esta anticipación de sentido
no es determinada sólo por aquello que podamos esperar del texto, sino que surge de la
relación que previamente concebimos con la verdad de lo referido por el texto.
En este sentido, existe una relación polarizada en toda comprensión, ya que implica
un momento de extrañeza, en el cual nos acercamos hacia algo que no es desconocido, pero
también un momento de familiaridad, en el cual nuestro acercamiento a lo extraño es desde
una cierta precomprensión. Esta dualidad de extrañeza y familiaridad es la misma que existe
entre el distanciamiento histórico y la pertenencia a la tradición. Para Gadamer, nos
encontramos en un punto medio entre estas dos situaciones, y eso es “el verdadero topos de
la hermenéutica.”124
Por tanto, la tarea hermenéutica no consistiría en generar métodos por los cuales
podemos comprender mejor, sino solamente iluminar el proceso de la comprensión tal como
se da. No obstante, esto es una tarea compleja, dado que existen condicionamientos previos
que condicionan la comprensión, y de los cuales el intérprete no es consciente ya que no los
tiene a su disposición.
73
2.2.5. Principio de la historia efectual
El texto siempre dirá más que lo que el autor o autora intentaba decir, siempre se
encuentra superado por su obra. Por lo tanto, la comprensión no puede pensarse como una
actividad reproductiva, de forma que sólo repitamos aquello que se nos transmite, sino que
es una actividad productiva. Gadamer insistió en que esto supone que el texto tiene su propia
pretensión de verdad. Es decir, el texto tiene su sentido más allá del autor, y querer reducir
la comprensión de un texto a la mera reproducción de la verdad del autor, como sucedió en
el romanticismo, reduciría la verdad del texto. Solo con Heidegger ha sido posible valorizar
el distanciamiento del tiempo como una instancia productiva del comprender. Fue él quien
abrió la cuestión de los efectos de la facticidad en la forma en la que comprendemos, y fue
Gadamer quien construyó sobre esta apertura.
74
la continuidad de la procedencia y de la tradición.”126 En otras palabras, el distanciamiento
temporal supone una “genuina productividad del acontecer.”127
Para comprender la historicidad, quien investiga la historia debe de ser capaz “de
pensar al mismo tiempo su propia historicidad.”128 Es esto a lo que Gadamer llamó historia
efectual, es decir, los efectos mismos de la historia sobre el individuo y su comprensión.
126 Ibidem.
127 Ibidem.
128 Ibid., p.370
129 Ibid., p.371
75
No obstante, al reflexionar sobre la consciencia de la historia efectual nos
encontramos ante una gran dificultad y problema por reflexionar: la situación hermenéutica.
La situación hermenéutica es la situación o el acontecer en el que nos encontramos y que
determina nuestra comprensión. Esta situación se convierte en problema para la reflexión
porque no es algo de lo que podamos hacer abstracción como objeto de conocimiento para
entender, sino que “se está en ella, uno se encuentra siempre en una situación cuya
iluminación es una tarea a la que nunca se puede dar cumplimiento por entero.” 130 En otras
palabras, no podemos nunca comprender en su totalidad esta situación en la que nos
encontramos. Gadamer reconoció que esta dificultad implica que “ser histórico quiere decir
no agotarse nunca en el saberse.”131
Aquí aparece la noción de horizonte, que hace referencia al límite de aquello que
podemos ver o comprender dada nuestra situación hermenéutica; es decir, “es el ámbito de
visión que abarca y encierra todo lo que es visible desde un determinado punto.”132 El
horizonte de comprensión es el límite de aquello que podemos comprender dadas nuestras
circunstancias existenciales.
76
si no tuviéramos un horizonte histórico. Para poder comprender es necesario que nuestro
horizonte de comprensión se desplace a la situación hermenéutica de aquello que queremos
comprender. Esto no supone una sublimación de nuestro horizonte del otro, ni la mera
empatía de su situación; por el contrario, se apunta a una generalidad superior en la que se
encuentren ambos horizontes en la fusión de horizontes.
Es significativo entender que “el que aparta la mirada de sí mismo se priva justamente
del horizonte histórico.”134 Para comprender es necesario que también nos miremos a
nosotros mismos, que entendamos desde donde estamos comprendiendo. Perderse en el
vaivén metodológico implicaría abandonar la propia historicidad. Por otro lado, “una
conciencia verdaderamente histórica aporta siempre su propio presente, y lo hace viéndose
tanto a sí misma como a lo históricamente otro en sus verdaderas relaciones.”135 Esto supone
un verdadero esfuerzo de parte de quien investiga, sin el cual quedaría preso de sus propias
condiciones. Gadamer arguye que cuando nos acerquemos a la tradición debemos de hacerlo
con la consciencia de que esto implica un esfuerzo y una tensión que deben desarrollarse y
no ocultarse. Sólo de esta forma se puede superar el propio horizonte de comprensión.
Por último, debemos explicitar el pensamiento de Gadamer sobre el lenguaje, ya que es uno
de los elementos más trascendentes de su hermenéutica, además de ser el elemento que
vincula el concepto del diálogo con el resto de su hermenéutica.
77
Si bien <<logos>> no significa la palabra, sino discurso, lengua, dar cuenta de algo, y
finalmente todo lo que se expresa en el habla, pensamiento, razón. Por eso la definición del
hombre como el animal rationale, el ser que posee razón, ha atravesado los siglos ratificando
el tardío orgullo de la razón. Mas logos no es <<Razón>>, sino <<discurso>>: justamente la
palabra que se dice a otro. El logos es más bien una disposición de palabras para la unidad de
un sentido, el sentido del discurso.136
Gadamer reconoció que, al menos hasta ese momento, la filosofía había enfatizado el
lugar de la razón y relegado la significancia del lenguaje a su relación con esta, dado que se
había realizado una traducción limitada del concepto logos. Se pensó el logos como razón al
margen del complejo entramado del lenguaje y de su realización en el proceso del diálogo.
En efecto, limitar el logos a la razón ha hecho que el énfasis de la filosofía por un largo
periodo se diera en el individuo, sobre todo con Descartes y su cogito ergo sum; es decir, un
énfasis en la razón que se piensa a sí misma, y no la razón que se dice al otro.
Por tanto, preguntas como la del origen del lenguaje no tienen sentido, pues no existe
un momento donde el ser humano existiera sin el lenguaje; al igual que las investigaciones
del lenguaje no le pueden agotarle ni comprenderle totalmente. Para Gadamer, “sólo
podemos pensar dentro del lenguaje, y esta inserción de nuestro pensamiento en el lenguaje
es el enigma más profundo que el lenguaje propone al pensamiento.”138
78
El lenguaje no puede reducirse a una herramienta porque es mucho más. Su misma
adquisición es testimonio de ello, pues aprender algún tipo de lenguaje supone más que sólo
adquirir una herramienta para la comunicación, implica una familiaridad con una tradición y
cultura, al igual que una forma particular de ver el mundo. No es que comprendamos el
mundo y luego lo expresemos en el lenguaje, comprendemos el mundo porque tenemos
lenguaje: “la verdad es que estamos tan íntimamente insertos en el lenguaje como en el
mundo.”139 No existe un mundo sin lenguaje para el ser humano, ni un lenguaje sin mundo,
un lenguaje ideal. “En ese sentido el lenguaje es la verdadera huella de nuestra finitud.”140
Siempre se habla sin tener consciencia de las estructuras gramaticales que le rigen.
Esto nos lleva a la segunda característica: la ausencia del yo. A diferencia del logos como
razón, para quien el yo es el protagonista, el logos como discurso necesita de una alteridad a
quien se le dice algo, y de quien se escucha, “la realidad del habla, como se ha observado
desde hace tiempo, consiste en el diálogo.”141 Hablar significa entrar en diálogo con el otro,
lo cual involucra entrar en el juego vivo de la conversación. No hay lenguaje sin otro, por
eso el yo permanece en ausente. El tercer elemento es la universalidad del lenguaje, ya que
el lenguaje está presente en todo lo humano. Todo lo que el humano comunica, hasta cuando
guarda silencio, envuelve una forma de lenguaje. No existe un mundo humano sin lenguaje.
79
y el fin. Además, el lenguaje está presente en todo pensar, convirtiéndose en un enigma para
sí, donde sus leyes y su estructura han ido configurándose en un silencio inconsciente.
80
El lenguaje es así el verdadero centro del ser humano si se contempla en el ámbito
que sólo el llena; el ámbito de la convivencia humana, el ámbito del entendimiento,
del consenso siempre mayor, que es tan imprescindible para la vida humana como el
aire que respiramos.145
Esto es porque no somos nosotros quienes poseemos nuestra historicidad, sino que
es ella quien nos posee. 146 Es decir, el ser humano es limitado, producto de su historia, su
mundo se conoce por medio del lenguaje. Por tanto, su lenguaje es también limitado, ya que
es un reflejo de ese mundo histórico. Traducir implicaría comprender el mundo de donde se
origina ese lenguaje. Nuestro lenguaje es producto de una tradición que se nos ha sido
heredada a través de la historia. Es el producto de la trasmisión de una forma de ver el mundo,
de vivir en él, que nos ha llegado hasta hoy por medio de su conservación y cultivación; cada
vez que utilizamos el lenguaje, participamos de nuevo de la tradición.
81
Lo anterior, supone que la traducción de lenguas extranjeras nos puede llevar a
entender que comprender un texto implica una cierta ceguera, dado que es imposible llegar a
la comprensión cabal del otro. Es imposible que nos sumerjamos completamente al mundo
del otro, a su cultura, su tradición y su visión del mundo, por eso nunca podría una traducción
ser igual a la original. Existe una distancia entre ellas que es irreductible. La existencia de
nuestro lenguaje es, por esta razón, la huella indeleble de nuestra finitud y limitación, ya que
nuestra única forma de trasmitir y comprender nuestro mundo es por el lenguaje. No existe
un mundo sin lenguaje. Sin embargo, es un mundo limitado y contingente a nuestra
existencia; mundo que no puede nunca alcanzar plenamente el mundo del otro.
82
comprensión “consiste ante todo en que uno puede considerar y reconsiderar lo que piensa
su interlocutor, aunque no esté de acuerdo con él o ella.”149
Para poder construir ese lenguaje común por el cual se pueden comunicar las razones
debemos de validar al otro como un referente de sentido, como interlocutor. Validarlo
supondría valorar la experiencia vital desde la que nace ese discurso, al igual que todo aquello
83
que este quiere comunicarnos. Recordemos que esta validación del otro ya la encontrábamos
cuando hablamos de la autoridad, ya que en ella subyace “un acto de reconocimiento y de
conocimiento: se reconoce que el otro está por encima de uno en juicio y perspectiva y que
en consecuencia su juicio es preferente o tiene primacía respecto al propio.”153 Es decir, se
reconoce que el otro podría decirnos algo que nosotros no sabemos aún, o que escapa a
nuestra capacidad. Así, la tradición, como la forma predilecta de autoridad, existe gracias a
un acto de libertad y de razón que la conserva y cultiva al reconocerla como algo valorable.
Gadamer argumentó que es difícil determinar aquello que conocemos por nuestra
mano, ya que es difícil distinguir lo ajeno de lo propio. En otras palabras, qué de lo que
sabemos es realmente nuestro, y qué de ello no lo es. Todo nuestro comprender es un
complejo entramado de relaciones por las cuales comprendemos, pero estas relaciones son
producto de lo que se nos ha heredado, como de lo que hemos hecho con lo que hemos
recibido. Para poder comprender es necesario que nuestro horizonte de comprensión se
desplace a la situación hermenéutica de aquello que queremos comprender. Se busca que
ambos horizontes se encuentren, en lo que conocemos como fusión de horizontes.
84
comunicar aquella palabra adecuada. Sin su existencia, sin la alteridad, ni siquiera habría
necesidad de comunicarnos. El lenguaje no tendría sentido.
Aun así, el otro puede convertirse en problema. Desde luego, el otro comprende desde
su horizonte de sentido, su tradición y la experiencia vital que le configura. Por esta razón,
el cultivo del diálogo es esencial porque sólo en él se puede dar esa auténtica fusión de
horizontes, sólo ahí puede darse ese encuentro entre distintos. En efecto, para Gadamer el
diálogo es la “virtud hermenéutica: la existencia de, ante todo, comprender al otro.”155
Por último, podemos simplificar las relaciones a las que hemos aludido en una sencilla
triada hermenéutica: comprensión- lenguaje- diálogo. Es decir. la hermenéutica trata sobre
la comprensión, la comprensión sólo se da en el lenguaje, y el lenguaje sólo existe en el
diálogo. La comprensión sólo se alcanza dentro del lenguaje, pues no hay pensamiento sin
lenguaje, no existe un mundo sin a-lingüístico. Siempre hemos sido seres lingüísticos. Por
su lado, el lenguaje solo se da en el diálogo, sin diálogo no hay lenguaje, puesto que el
lenguaje es para alguien, para comunicar a otro. Sin ese otro no habría necesidad de lenguaje,
siempre le supone su existencia. Por lo tanto, la comprensión sólo se da en el diálogo, sólo
la fusión de horizontes es lo que podemos llamar realmente comprensión.
85
2.4. Consideraciones finales del segundo capítulo
86
Luego del análisis de Gadamer, debemos de introducirnos en el pensamiento del segundo
filósofo del que consta esta tesis: Mauricio Beuchot. Aunque existen marcadas similitudes
en las hermenéuticas de ambos autores, el pensamiento de Beuchot se nutre de una tradición
filosófica distinta, de forma que es significativo referirnos a sus mayores influencias. Beuchot
piensa su hermenéutica desde el concepto de analogía, el cual es tomado de la tradición
aristotélico-tomista. Es importante analizar brevemente lo que este concepto significa tanto
dentro como fuera de la hermenéutica de Beuchot. Asimismo, el concepto de lo icónico
también debe ser analizado desde el pensamiento de Pierce, que Beuchot toma para llegar a
su hermenéutica analógica-icónica. Solo de esta forma se hará patente el lugar del diálogo
dentro de su pensamiento hermenéutico.
Para lograr el objetivo de este capítulo, es necesario que se haga una breve
introducción de las influencias más significativas. Una vez realizado lo anterior, nos
encontraremos en el momento adecuado para poder introducirnos a su pensamiento
hermenéutico. Primero, dando contexto del problema al que intenta responder con su
propuesta analógica. Segundo, presentaremos la propuesta analógica, al igual que
explicaremos la complementariedad de lo icónico para lo analógico. De esta forma podemos
pasar a denotar lo significativo del concepto de diálogo dentro de ella.
87
3.1. Influencias y contexto histórico de Beuchot
3.1.1. Aristóteles
157 Cfr. ARISTÓTELES; Ética Nicomáquea, Gredos, Madrid, 1985, pp. 243-245
158 Ibid., p. 244
88
No obstante, parecería que la proporción matemática dista mucho de la analogía
filosófica. Por esta razón, debemos analizar la proporción matemática a la que Aristóteles
hace referencia. Tal como argumenta Vázquez:
159 VÁZQUEZ, Daniel; “Metáfora y analogía en Aristóteles: Su distinción y uso en la ciencia y la filosofía. ”, en Revista
Tópicos, México, núm. 38, 2010, p. 93-94
160 Ibid., p. 94
161 Ibid., p. 98
89
Por otro lado, la diferencia reside en que para las cantidades conocemos los
procedimientos (la reducción) que nos demuestran su semejanza, mientras que, para la
analogía, lo cualitativo, no existe un procedimiento como tal. Efectivamente, lo único que
Aristóteles piensa que pueda ser tomado como procedimiento para encontrar la semejanza es
el género. Si encontramos el género o la categoría a la que pertenecen las cualidades, entonces
podríamos determinar su semejanza.
Giovanni Reale nos dice que la unidad de la que habla Aristóteles se encuentra en la
oúsia, la substancia, ya que “el ser en cuanto ser significará la substancia y todo lo que se
refiere de diferentes maneras a la misma.”163 Por tanto, en Aristóteles encontramos diferentes
formas de acontecer del ser, pero que todos siguen haciendo referencia al ser.
A pesar de la riqueza que esta sección puede tener en otros ámbitos filosóficos, la
conclusión más significativa de este breve análisis es que en la proporción o analogía en
Aristóteles la clave reside en la unidad que pueda encontrarse entre los conceptos, ideas o
términos involucrados.
En el caso paradigmático del ser del ente, vemos que existe una multiplicidad de
significados, pero que estos hacen referencia a un único principio que causa su unidad. Por
tanto, lo analógico reconoce la multiplicidad de sentidos que hay en un concepto o idea, pero
también reconoce la prevalencia de una cierta unidad o semejanza que reside en toda la
multiplicidad. Beuchot hace constante referencia a esta permanencia de unidad y semejanza
en la multiplicidad hermenéutica, siendo el núcleo central de su propuesta analógica-icónica.
90
3.1.2. Tomás de Aquino y Tomás de Vio
En este sentido, Beuchot nos dice que Cayetano basa su concepción de analogía en
la concepción griega, para quien analogía era proporción o proporcionalidad, y en el
pensamiento de Tomás de Aquino, quien también bebió de esta tradición. La analogía
“designa aquello que es uno o es algo de manera proporcional a otras cosas.” 165 En otras
palabras, lo analógico es aquello en lo que encontramos una relación proporcional de
semejanza entre distintos conceptos.
164 A lo largo de esta sección nos referiremos a Tomas de Vio como Cayetano, como es usualmente conocido. Cayetano
nació en Nápoles en 1469, fue sacerdote de la orden dominica donde se convirtió en un gran catedrático que eventualmente
lo llevó a ser cardenal. Es conocido por ser uno de los más sutiles e ingeniosos tomistas de la época con un gran conocimiento
sobre las obras de Santo Tomás. Véase en: Diccionario de ciencias eclesiásticas, disponible en:
https://www.filosofia.org/enc/dce/e02673.htm
165 BEUCHOT, Mauricio; Hermenéutica, analogía y símbolo (A), Herder, Querétaro, 2004, p. 14
91
A pesar de las diferencias, y antes de pasar a explicar cada tipo de analogía,
encontramos que existen tres elementos comunes a todo tipo de analogía: un nombre
compartido o común por el cual se significa a varias cosas, un sentido o un concepto al cual
hace referencia el nombre, y unas relaciones presentes entre las cosas análogas y el sentido
al cual hace referencia. La relación entre los elementos análogos y la razón o el sentido que
referencia es el que determina la fuerza de la clase de analogía. La más fuerte de ellas sería
la analogía de proporcionalidad, a diferencia de la más débil que sería la de desigualdad.
166 TOMÁS DE VIO; De nominum analogía, en LUIS Igual, Luis; La analogía, Publicaciones Promociones
Universitarias, Barcelona, 1989, p. 94
167 BEUCHOT, Mauricio; op. cit. (A), p.15
168 TOMAS DE VIO; op. cit., p.97
92
Entre los ejemplos que mejor ilustran este tipo de analogía está el concepto de
“salud”, dado que sabemos que la “salud” hace referencia principalmente al bienestar físico
del cuerpo. Sin embargo, el concepto de “salud” también puede ser usado cuando nos
referimos a algo que causa “salud”, tal como es el caso de un alimento “saludable”, o puede
ser usado para demostrar la presencia de la “salud”, como en el caso de la ausencia de dolor
que es efecto de la “salud”. En este segundo tipo de analogía existe una jerarquía que es
establecida por la presencia de un analogado principal que determina la relación que los
demás analogados tendrán con ella. Por lo tanto, el analogado principal siempre será
referenciado implícitamente en los demás analogados.
93
filosofía. Esto fue altamente influyente para Beuchot, pues encontró en Tomás de Aquino un
modelo de como la analogía puede ampliar un pensamiento filosófico.
Beuchot ha dicho que en Ricoeur encuentra la posibilidad de una conexión entre la corriente
continental de la hermenéutica y su propuesta de hermenéutica analógica. Por tanto, no
podemos menospreciar la influencia de Ricoeur sobre Beuchot, sobre todo en la cuestión del
171 Cfr. BEUCHOT, Mauricio; Hermenéutica analógica, filosofía de la religión y teología fundamental (B), USTA,
Bogotá, 2013, pp. 20-22
172 Ibid., p. 23
94
símbolo que nos da un punto de anclaje entre la hermenéutica y la analogía.173 En esta sección
analizamos a la cuestión del símbolo en Ricoeur.
173 Cfr. UNSTA-CEOP Filosofía y Teología, “Hermenéutica analógica y ontología (Fr. Dr. Mauricio Beuchot)”,
[Consulta: 3 de marzo del 2023 ] [Youtube] <https://www.youtube.com/watch?v=04voFfkcKP8&t=121s >
174 Cfr. Ibid.
175 RICOEUR, Paul; “Autocomprensión e historia”, en CALVO Martínez, Tomás y ÁVILA Crespo, Remedios (eds.); Los
95
Explicar un tipo de símbolo, como el mito, nos permite comprenderle a profundidad.
Para Ricoeur, el mito es “un relato tradicional referente a acontecimientos ocurridos en el
origen de los tiempos y destinados a establecer las acciones rituales del día y, en general,
instituir aquellas corrientes de acción y pensamiento.”177 El mito nos ayuda a dar sentido y
explicar aquello que aún no tiene sentido ni explicación para nosotros. Esto es trascendente,
pues el mito es una forma de simbolización que se da entre lo humano y lo sagrado. El mito
es un símbolo que permite hacer palpable aquello que está más allá de la comprensión del
ser humano, como es el caso de lo sagrado.
En este sentido, para Ricoeur, existen tres dimensiones de los símbolos. En primera
instancia, la dimensión cósmica, la cual se da cuando el ser humano intenta comprender en
el mundo una manifestación de lo trascendente, como en el mito. En segunda instancia, la
onírica donde lo sagrado ya no se da en el mundo, sino que se hace presente en la persona.
Cada individuo crea el símbolo por el cual comprende lo trascendente. Por último, la poética,
en la que se da la representación en su estado naciente, apenas saliendo del lenguaje.
Por lo anterior, cabe la pregunta de si existe algún factor común que posibilite una
definición de símbolo. Ricoeur respondió que el símbolo es “las significaciones analógicas
formadas, espontáneamente y que nos transmiten inmediatamente un sentido.”178 Es decir, el
símbolo es algo que nos trasmite un sentido de forma análoga haciendo referencia a algo más
que podría no estar presente o estar presente de forma oculta. En cierto sentido, todo símbolo
contiene la presencia de un signo que nos hace referencia a una plusvalía de sentido que se
encuentra en un concepto o un objeto. Mariana Bernández nos dice que “no todo signo es
símbolo, pero lo que si es cierto es que un signo simbólico […] contiene un sentido literal
que acusa a un segundo plano que él llama de significación original.”179
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símbolo, es él quien nos lo da. Todo cuanto hay que decir está ya dicho en el símbolo, pero
en forma de enigma, debe de ser interpretado, de ahí su relación con la hermenéutica.
El símbolo es el movimiento del sentido primario que nos hace participar del sentido latente
y así nos asimila con lo simbolizado sin que podamos dominar intelectualmente la semejanza.
En este sentido, el símbolo da, es dador, porque es una intencionalidad primaria que da de
manera analógica un sentido secundario.181
Es decir, el símbolo es aquél que da a el intérprete el sentido, pero no lo hace de forma
que sea completamente claro, sino que lo hace por medio de la analogía, de modo que refiere
al sentido que transmite. Así, el símbolo se da en el campo de la semejanza, en el encuentro
entre disidentes, pero que tiene algo en común, algo que los une.
El cuarto autor del que tenemos que hablar es Charles Sanders Pierce y su pensamiento sobre
la semiótica. De cierta forma, Pierce ayuda a completar la hermenéutica de Beuchot
haciéndola pasar de una hermenéutica analógica a una hermenéutica analógica-icónica. La
cuestión de la iconicidad aumenta la potencia teórica de la hermenéutica de Beuchot, dando
la oportunidad de tener una aplicación más amplia. Efectivamente, Beuchot argumenta que
Pierce fue quien encontró la relación entre el concepto de la analogía y de la iconicidad, pues
ambos conceptos comparten características esenciales.182 Para poder comprender está
trascendental relación debemos de analizar el pensamiento semiótico de Pierce.
Pierce es considerado uno de los padres de la semiótica por todas sus reflexiones sobre
los signos, y, por esta razón, es que encontramos sus reflexiones en torno a la iconicidad. A
saber, él consideró que el signo “es algo que, para alguien, representa o se refiere a algo en
algún aspecto o carácter […] El signo está en lugar de algo, su objeto […] no en todos los
181RICOEUR, Paul ; “La symbolique du mal interpretée”. En Le conflit des interprétations. Paris: Seuil,
1969. Trad. cast: El conflicto de las interpretaciones: t III: Introducción a la simbólica del mal. Bs. As:
Aurora, 1976, p. 23
Cfr. BEUCHOT, Mauricio; “La filosofía de la educación desde una hermenéutica analógica-icónica” (C), en libro
182
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aspectos, sino sólo con referencia a una suerte de idea.”183 Pierce argumentó que el signo se
da en una relación triada: “hay un signo o representamen, hay una cosa u objeto y hay un
intérprete.”184 Es decir, para Pierce, el signo es un objeto o cosa que representa algo, ya sea
otra cosa o una idea, para una persona que intérpreta. Por eso pensó que se da en una relación
triada: signo, objeto e interprete.
Pierce dividió los signos en tres: índice, ícono y símbolo. El índice es un signo natural
que se da inmediatamente, puesto que, se da una relación inmediata entre el objeto y el
intérprete, por ejemplo, cuando vemos humo inmediatamente pensamos en fuego.
Por otro lado, el símbolo es un signo que tiende hacia la arbitrariedad y que suele ser
producto de la cultura, como es el caso de las palabras en las que no encontramos ninguna
razón natural para su ser.
Por último, siendo el que más nos interesa, al igual que ha Beuchot, el ícono es un
signo intermedio, entre lo natural y lo artificial, entre lo arbitrario y lo inmediato. Beuchot
nos argumenta que el ícono “es impuesto por el hombre, pero se tiene que basar en algo de
la realidad y contener alguna semejanza o analogía con ella.”185 Por esta razón, el ícono se
relaciona directamente con la analogía, pues lo icónico, así como lo analógico, es un
intermedio entre lo arbitrario y lo impuesto, entre lo natural y lo cultural. Ambos se basan en
la realidad para evitar caer en lo arbitrario, pero dejan espacio para la interpretación, no son
cerrados.
Por su parte, lo icónico también se divide en tres clases: imagen, diagrama y metáfora.
La imagen es una representación fiel de la cosa, aunque no puede decirse que sea la misma
cosa, sólo tiende a una cercanía infinita. La metáfora, por otro lado, no se apega a la fidelidad
de la imagen, pues tiende a representar en la abstracción. No obstante, tampoco puede
perderse en la arbitrariedad, siempre conserva alguna semejanza. El diagrama, al igual que
el ícono, tiende hacía lo analógico, ya que suele hacer una representación intermedia entre la
realidad de lo que quiere representar, pero dejando también campo para la interpretación.
183 PIERCE, Charles Sanders; La ciencia de la semiótica, Nueva Visión, Buenos Aires, p. 22
184 BEUCHOT, Mauricio; La semiótica: Teorías del signo y el lenguaje en la historia (D) Fondo de Cultura Económica,
México, 2004, p. 136
185 Ibid., p. 138
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Por tanto, esta breve sección sobre la semiótica de Pierce nos ha mostrado la relación
que luego serán significativos para la hermenéutica de Beuchot. El hecho de que lo icónico
conserve la semejanza con la cosa, pero que permita la interpretación, hace que Beuchot vea
en ello el complemento necesario para lo analógico. Una vez determinadas las influencias
más significativas Beuchot, pienso que podemos adentrarnos directamente a su pensamiento.
Para Beuchot, la hermenéutica es “el arte y ciencia de interpretar textos, entendiendo por
textos aquellos que van más allá de la palabra y el enunciado.”187 En el sentido de esta
definición, cabe resaltar que para Beuchot la hermenéutica no sólo se encarga de interpretar
los textos que son escritos, sino que también se refiere a aquello que va más allá de la mera
186 BEUCHOT, Mauricio; Tratado de hermenéutica analógica (E), Ítaca, segunda edición, México, 2000, p. 11
187 Ibid., p. 16
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palabra escrita. La hermenéutica se hace necesaria ahí donde el significado no es uno sólo,
sino que existe la posibilidad del malentendido por la diversidad de sentidos que se hacen
presentes en un texto. Por esta razón, es necesario que exista la búsqueda del sentido auténtico
que subyace en el texto, aquello que el autor ha pretendido plasmar en la obra. En esto, ya
vemos vestigios de la propuesta que Beuchot intentará proponer como central a su trabajo,
ya que él considera que la hermenéutica debería de “superar la univocidad, evitar la
equivocidad y lograr la analogía.”188
Por otro lado, el objetivo de la hermenéutica es, para Beuchot, la decodificación del
texto que resulta en la comprensión. Es decir, la hermenéutica tiene por objetivo interpretar
aquello que dice el texto, y lo hace, principalmente, por medio de la contextualización del
texto. Es significativo el papel de la contextualización para Beuchot, ya que él considera que
descontextualizar resulta en el malentendido.189
188 Ibid. P. 17
189 Cfr. Ibid., p. 16-17
190 Cfr. Ibid., p. 19-20
100
Para comprender mejor esta respuesta debemos aludir a su pensamiento sobre la
interpretación. Beuchot arguye que la interpretación es, esencialmente, traducir. Es decir, se
trata de hacer que lo que se dice en el texto sea comprensible, intentando que se entienda de
otra forma diferente a como se está comunicando en el texto. A raíz de esto, señala que
existen dos grados de entender este acto: la teoría de la interpretación y la práctica de cómo
interpretar. Esto es trascendente para nuestra investigación, dado que implica que Beuchot
comprende la interpretación en dos momentos diferentes, el momento teórico y el momento
práctico, lo cual supone que la entiende como un método. Particularmente, Beuchot arguye
que el conocer hermenéutico es teórico, pero que todo aquello que es teórico puede llegar a
aplicarse, por lo tanto, tiene un momento práctico.
Para ilustrar lo anterior, Beuchot retoma los conceptos medievales de docens y utens.
Por un lado, la hermenéutica utens tiene un sentido más metodológico, ya que es
hermenéutica como herramienta o utensilio. Este tiene que ver con la tarea que tiene que
realizar la hermenéutica al tomar del conocimiento teórico para alcanzar la aplicación
concreta, toma de lo abstracto para llevarlo a lo concreto. Por esta razón, esta forma de
hermenéutica necesita de la virtud de la prudencia, de la phronesis, para no tomar más de lo
que debe, ni menos de ello.
101
sentido aquí es referencia, aquello a lo que se remite al texto. En este segundo paso es donde
se encuentra el sentido del texto que es posible gracias a la sintaxis del texto, al primer
momento de la interpretación. Por último, el paso de la subtilitas applicandi se refiere a la
pragmática, la cual es tomar los dos pasos anteriores y encontrar la aplicación en el mundo.192
A pesar de que Beuchot comprende estos pasos como una metodología para la
hermenéutica, él no piensa que sea un método cerrado y fijo, sino que existe la posibilidad
de que este proceso sea abierto y de que se vaya construyendo a medida que se va
interpretando el texto, a medida que se dialoga con él.
102
Más bien de lo que se trata es de llegar a una mediación prudencial y analógica en la que la
intención del autor se salvaguarde con la mayor objetividad posible, pero con la advertencia
de que nuestra intencionalidad subjetiva se hace presente.193
Esta cuestión es central para Beuchot, pues es aquí donde reside la tensión a la cual
intenta dar solución. Por lo tanto, es apropiado pasar a definir las corrientes de pensamiento
en las que Beuchot encuentra un problema, para posteriormente, pasar explicar su alternativa
en la hermenéutica analógico-icónica.
193 Ibid., p. 28
194 Ibidem.
195 Ibid., p. 37
103
sin cabida para otras interpretaciones. En cierto sentido, nos encontramos con un concepto
cerrado a otras posibles significaciones, sólo reconoce una de ellas como realmente válida.
104
3.2.3. Hermenéutica equívoca
Por otro lado, su propuesta hermenéutica también intenta superar el extremo del
equivocismo. Para él, “lo equívoco es lo que se predica o se dice de un conjunto de cosas en
un sentido completamente diverso, de modo que una no tiene conmensuración con otra.”198
Una palabra equívoca es aquella que se predica de una cosa o concepto de formas
diferentes, un solo concepto o signo puede ser interpretado de diversas formas, y no tiene que
existir ninguna relación entre los conceptos ni ninguna referencia común. Por ejemplo, la
palabra gato es una palabra equívoca, ya que depende de la situación donde se usa. En dicha
palabra no hay una clara relación entre ambas referencias, sino que cada uso de la palabra se
interpreta dependiendo del contexto.
105
Sin embargo, Beuchot argumenta que existe un gran peligro en este tipo de
interpretación: que se caiga en un relativismo extremo o absoluto de la interpretación. En
otras palabras, cuando toda interpretación puede ser válida, el concepto de verdad como
adecuación no tiene sentido, todo es relativo a quien está interpretando. Por lo tanto, no existe
un suelo firme sobre el cual podemos determinar la verdad, nos quedamos en lo arbitrario y
en un relativismo extremo.
De forma que “las normas de la cultura local marcan los límites de la racionalidad y,
por lo mismo, de la interpretación.”200 Esta es la razón por la cual argumenta que los extremos
se tocan, el extremo equívoco termina convirtiéndose en unívoco, mientras que lo unívoco
termina convirtiéndose en equívoco. Además, argumenta que ambos movimientos que
propulsaron dichas concepciones fueron coetáneas en el siglo XIX, y siendo una la reacción
la una de la otra.201 Ambos movimientos son una respuesta de uno al otro, sobre todo al darse
cuenta del peligro que suscitaba el pensamiento contrario, pero obviando el peligro que ellos
mismos producían.
Una vez expuestas las hermenéuticas a las que se antepone la hermenéutica analógica,
podemos empezar a hablar de ella. En este sentido, para Beuchot:
200 Ibid., p. 50
201 Cfr., Ibidem.
106
lo análogo es lo que se predica o se dice de un conjunto de cosas en un sentido en parte
idéntico y en parte distinto, predominando la diversidad; es idéntico según algo, según algún
respecto, y diverso de modo simple (simpliciter diversum et secundum quid idem); esto es,
diverso de por sí y principalmente, y sólo es idéntico o semejante de modo relativo o
secundario.202
Es decir, una palabra análoga es una palabra que, al igual que en las palabras equívocas, se
predica de diferentes cosas o hace referencia a diferentes significados. Sin embargo, la
diferencia estriba en que la palabra conserva cierta relación entre los diferentes significados
que evoca, conserva un nexo común entre ellos. Por esta razón, podemos decir que lo análogo
se plantea como un punto medio entre lo equívoco, dado que plantea diferentes significados,
y lo unívoco, dado que conserva un nexo común. Beuchot argumenta que el énfasis de lo
análogo está en la diversidad, mientras que lo semejante o lo común es lo secundario.
202 Ibid., p. 38
203 BEUCHOT, Mauricio; op. cit. (A), p. 13
204. BEUCHOT, Mauricio; op. cit. (E), 52
107
multiplicidad, pero con la condición de que exista cierta unidad interna o de referencia que
haga que los sentidos múltiples no sean arbitrarios. De esta forma, no existe un abandono de
la racionalidad como un criterio de verdad.
Esta comunidad es, a su vez, también limitada, pues está compuesta de nosotros, seres finitos.
Empero, ésta se vuelve la única forma de comprensión que tenemos a nuestro alcance, no
podemos comprender la totalidad de la realidad, ni seguir interpretando infinitamente, pero
si podemos comprendernos con los otros parcialmente.
205 Ibid., p. 53
108
problema para contrastarlo con la realidad, dado que no existen diversas realidades, sólo
existe una. Sin embargo, Beuchot reconoce que la realidad tampoco se nos presenta como
unívoca, con un solo sentido, sino que hay que reconocer “que la realidad misma tiende a la
equivocidad, y sólo se domeña por el conocimiento analógico.”206 Por tanto, sólo la analogía
nos permite comprender la realidad; podemos comprender la realidad, pero sólo desde
nuestra perspectiva en lo analógico, nunca más allá de ella.
Asimismo, como hemos visto en Tomás de Vio, existen diferentes tipos de analogía.
En primera instancia, la analogía de desigualdad tiende hacia lo unívoco, puesto que el
nombre común, aunque se predica de diversas formas, tiende hacía una forma común de
comprender. Por tanto, este tipo de analogía es la más cercanía con el pensamiento unívoco.
206 Ibidem.
207 Ibid., p. 55
109
En este sentido, la hermenéutica analógica presupone una forma de ver la realidad y
nuestro conocimiento de ella. Para él, lo analógico nos permite una variabilidad de
significado, pues, debido a nuestra finitud, no podemos conocer todo, nuestro conocimiento
de la realidad es parcial. Interpretar analógicamente nos da la posibilidad de tener una
interpretación diferente de la realidad, pero sin caer en un extremo equivocista, pues la
variabilidad tiene márgenes. Debido a que hay márgenes en la multiplicidad que permite lo
analógico, entonces existen criterios por los cuales algunas interpretaciones son más
acertadas que otras.
Beuchot argumenta que “nosotros hablaríamos, más de una intención del texto, de la
conjunción o encuentro de la intención del autor y la intención del lector.”208 Es decir,
reconoce que no podemos abandonar la intención del autor, esto nos llevaría a la arbitrariedad
al grado que el texto perdería su sentido, aunque nunca podemos alcanzar su plena
comprensión; pero tampoco podemos negar la injerencia del lector en el sentido del texto, es
él mismo quien extrae el sentido de lo escrito.
208 Ibid., p. 56
110
Habría que hacer una mezcla de los criterios de verdad como correspondencia o adecuación
a la intención del autor, con el hecho de que el lector se autointerpreta en la interpretación
sobre todo como posibilidades de desarrollo de su propio ser.209
La hermenéutica analógica no se queda en una sola forma de ver el texto, con una
interpretación cerrada, pero tampoco se pierde en la diversidad y el arbitrio. Al contrario,
hace uso de ambas intenciones y las conjuga para tener un conocimiento más amplió de la
realidad y de aquello que interpreta. Beuchot piensa que de esta manera podemos romper con
el círculo hermenéutico y conocer más allá de lo que ya conocíamos antes. Para poder lograr
esto, se arguye que debemos de permanecer en constante diálogo entre nosotros, de alcanzar
la intersubjetividad.
Una vez establecida la propuesta de una hermenéutica analógica de Beuchot, podemos pasar
a complementarla con el pensamiento icónico. En efecto, el mismo Beuchot argumenta que
“la misma analogicidad nos conecta, sin poder evitarlo, con la iconicidad y la simbolicidad.
Por eso tenemos que hablar ya de una hermenéutica analógico-icónica, o analógico
simbólica.”210 Recordemos que una de las influencias más significativas de Beuchot fue
Charles S. Pierce quien desarrolló una amplia reflexión sobre la semiótica, donde lo icónico
destacaba.
209 Ibid., p. 57
210 BEUCHOT, Mauricio; “Hacia una hermenéutica analógico-icónica del símbolo” (F), UNAM, p. 271
111
Beuchot, retomando el pensamiento de Pierce, reconoce en las tres clases de signos
formas del pensamiento hermenéutico. Por un lado, el índice es una forma de signo unívoco,
pues despierta un solo sentido para su representación. Por otro lado, lo simbólico era aquello
que más se acercaba a lo equívoco porque tendía hacía lo arbitrario. El ícono, por su lado,
“era un signo intermedio; no es presencia cabal ni tampoco completa ausencia; es algo
limítrofe, algo analógico.”211 El ícono se acerca a la representación semejante, como en el
pensamiento unívoco, pero nunca logra alcanzarla completamente dejando lugar para la
interpretación y la diversidad, como en el pensamiento equívoco. Por lo tanto, el ícono es lo
analógico, respeta la diferencia por medio de la conservación de lo común.
Asimismo, tal como la analogía se divide en tres tipos, el ícono de Pierce también se
divide en tres tipos: la imagen, el diagrama y la metáfora. La imagen es una copia desigual,
nunca perfecta, que se asemeja a la analogía de atribución, pues en ella la imagen será más
perfecta a medida que se acerque a la original. Por su parte, el diagrama corresponde con la
analogía de proporcionalidad propia, dado que su jerarquía depende de las relaciones que
representan. Por último, la metáfora es la que más se representa en una analogía impropia o
metafórica, puesto que representa en lo abstracto y diferente, en cercanía a lo equívoco.
De forma similar, el símbolo se corresponde con ambas, pues busca, al igual que ellas,
conducir a algo más a lo que hace referencia. De cierta forma, el símbolo nos da el todo a
través de los fragmentos, a través de la parcialidad. Para Beuchot, “el símbolo ha sido visto
como algo que hace pasar, tiene lugar privilegiado en los ritos de iniciación, de ingreso, de
paso. El símbolo nos hace pasar. Nos hace pasar los límites, transgredirlos sin violarlos.”212
112
De cierta forma, el símbolo crea un pasaje hacia otro lugar u otra cosa, es él mismo el
límite de lo que referencia. No obstante, la forma en la que crea ese límite es por medio de
un claroscuro, por medio de la analogía. Por esta razón, nunca nos hace acercarnos con
totalidad a lo referenciado, sólo hay cercanía. Esa cercanía es fruto de que se produce sobre
la base de lo natural, al intentar ser una copia de lo referenciado, pero también da espacio
para lo artificial, para la interpretación.
113
Es aquí donde Beuchot ve la necesidad de una hermenéutica analógica-icónica,
puesto que se ha dado una lucha entre una lectura literal y una simbólica. Para él, ambas son
necesarias. Sin embargo, la lectura simbólica no se da sin un esfuerzo de comprensión, sin
las herramientas necesarias para poder comprenderle.
114
hacernos pasar a otra cosa que revela más allá de lo que aparece a primera vista.”215 Por tanto,
el ícono tiene la capacidad de remitirnos al todo desde la parte, desde un fragmento. Al
hacernos pasar de una cosa a otra nos guía por cuál es el camino que debemos de seguir, es
un pedagogo. Esto es esencial para Beuchot, pues piensa que la falta de reconocimiento es
significativa en la actualidad, considera que debemos de hallar la forma de encontrarnos con
el otro y reconocerlo en el camino. Beuchot aboga por una recuperación del símbolo en su
aspecto religioso, en el que podamos pasar de lo accidental a lo esencial.
115
En primera instancia, debemos de articular cómo es que el diálogo es significativo
para que se dé una hermenéutica analógica-icónica. Para lograr esto, debemos de recordar
que, para Beuchot, la hermenéutica no puede ser un proceso metodológico cerrado y fijo,
sino que es un proceso abierto que se va construyendo a medida que se dialoga con el texto.
En efecto, la verdad del texto no se nos es dada en el momento en el que leemos el texto, sino
que es mediada por diversas circunstancias, se encuentra oculta. Por lo tanto, es necesario el
diálogo con el texto para que esa realidad se vaya haciendo cada vez más patente, puesto que
es en ese intercambio de ideas que se puede profundizar en la verdad del texto.
Esto queda más claro si nos remitimos a la tensión que se encuentra presente en toda
interpretación. La tensión es producto de las intenciones que se tienen al interpretar un texto.
Por un lado, existe la tendencia a enfatizar la intención del autor, aquello que él quería
transmitir en su obra; mientras que, por el otro, se puede enfatizar el significado del texto
para el intérprete, es decir, cuál es el sentido que el intérprete saca del texto. Recordemos
que, para Beuchot, “la verdad del texto comprende el significado o la verdad del autor, y el
significado o la verdad del lector y vive de la tensión entre ambas, de su dialéctica.”216 En
otras palabras, la tensión entre ambas, el diálogo vivo que se realiza en estos opuestos es lo
que finalmente nos da la verdad que busca la hermenéutica analógica-icónica.
116
Asimismo, la cuestión de la traducción es otro elemento en el que podemos ver como
el diálogo es significativo. En efecto, cuando traducimos existen diferentes formas en las que
podemos traducir: con una tendencia hacía el univocismo, la cual es inalcanzable, la
traducción siempre implica cierta diferencia insuperable; o con una tendencia hacia lo
equívoco, pero esta pierde su sentido en la multiplicidad. Por lo tanto, la traducción analógica
es la que Beuchot defiende. 217 Sin embargo, para alcanzarla es necesario el diálogo:
El único medio que tenemos de cribar la objetividad alcanzable y evitar lo más que se pueda
la mera subjetividad es la intersubjetividad, en el diálogo y la discusión con los demás de la
misma comunidad o con los pertenecientes a otras comunidades.218
117
analogía, puesto que la analogía permite comprender la postura del otro desde nuestra propia
postura. Es decir, no desaparecemos las diferencias que existen entre nosotros, seguimos
siendo distintos del otro; pero sí posibilitamos que exista un espacio donde haya un camino
compartido entre ambos, donde sea posible la comprensión.
Hay tres exigencias para todo diálogo auténtico, las cuales argumenta son cumplidas
por la hermenéutica analógica, sobre todo en el contexto de la sociedad moderna. En primer
lugar, la exigencia de hacer todo lo posible para que el discurso del otro sea lo mejor
articulado posible; o sea, el dar la mejor versión posible de la razón del otro siendo lo más
justos y apegados a lo que quiere comunicar. Sin ello no comprendemos en realidad, pues ni
si quiera hacemos justicia a lo trasmitido. Para él, la hermenéutica analógica-icónica cumple
esta exigencia, ya que la comprensión del otro supone la existencia de una racionalidad, un
punto coherente desde el cual da su discurso, desde el cual es posible lo analógico-icónico.
Asimismo, Beuchot reconoce que el diálogo tiene sus supuestos previos, que no se
realiza sobre un terreno completamente nuevo, sino que se construye en algo preestablecido.
Por un lado, existen presupuestos lógicos que no se pueden ignorar y transgredir con
contradicciones y arbitrariedades. También arguye que existen normas éticas que rigen
nuestros comportamientos tanto antes del diálogo como durante su realización. Además,
Beuchot argumenta que es una exigencia ética el no llegar a una imposición de nuestra razón
sobre la razón del otro, sino que debemos de dar a todo su justo lugar. De esta forma, tanto
118
la escucha como la crítica son esenciales para un diálogo fructífero, pues, sin la capacidad
para entender al otro y poder criticarle y ser criticado, perdemos la riqueza del encuentro.
El diálogo no sólo será un intercambio de razones, sino que puede ser el terreno fértil
para empezar a construir una ética. Tal vez no la ética de antaño que prescribía en todo
sentido, pero si una ética que se construya desde la intersubjetividad y la interculturalidad.
Asimismo, esta relación diálogo-hermenéutica ayudaría a la filosofía de la actualidad a no
cerrarse en sí misma. Las distintas posturas filosóficas de la actualidad se construyen desde
un marco referencial concreto, como es el caso de la filosofía latinoamericana. Por tanto, hay
221 Ibid., p. 21
222 Ibid., p. 22
119
necesidad de comprender al otro y su cultura, y comunicar aquello que experimentamos, aquí
la trascendencia del diálogo que construye en la diversidad.
120
Capítulo 4. ENCUENTROS ENTRE GADAMER
Y BEUCHOT DESDE EL EJE TRANSVERSAL
DEL DIÁLOGO
En última instancia, hemos llegado al objetivo central de este trabajo de tesis: el de analizar
y profundizar en la concepción de diálogo como un elemento conductor dentro de la filosofía
hermenéutica de Gadamer y Beuchot. Todo lo anterior ha sido evidencia que contribuye hacía
la argumentación que busca determinar si la hermenéutica de Beuchot puede encontrar un
vínculo con la de Gadamer, o si nos encontramos ante dos filosofías que no se pueden
121
comunicar, al menos no por el concepto de dialogo. Por tanto, esta sección tiene la intención
de hacer que ambas filosofías hermenéuticas se encuentren por medio del concepto del
diálogo. No obstante, considero pertinente mostrar algunas de las diferencias que hacen
problemático el encuentro de estas dos hermenéuticas. Mostrando sus diferencias, pienso que
podremos observar con mayor detenimiento la trascendencia del diálogo.
Por un lado, Gadamer intenta romper con la tradición que sólo ha visto la
hermenéutica como un método para la interpretación de textos, cómo un instrumento más. Él
ve la hermenéutica como una fenomenología de la comprensión, es decir, como la reflexión
filosófica sobre cómo es que comprendemos realmente.
Por otro lado, Beuchot, aunque sabe que Heidegger y Gadamer han roto con la
tradición hermenéutica, decide retomar el pensamiento de una hermenéutica como método
para la interpretación de textos, recupera la idea de hermenéutica como instrumento.223
Esto lo podemos inferir desde las intenciones que tenían ambos autores cuando se
plantearon sus propuestas hermenéuticas. En Gadamer se encuentra el objetivo de esbozar
un tipo de verdad diferente o, al menos, más amplio que el que encontraba en la ciencia
metodológica, una verdad que pudiera justificar la existencia de las artes y su valor. Este
objetivo lo aleja de la hermenéutica clásica centrada en el método, puesto que él busca romper
con la absolutización del método.
Beuchot, por otro lado, plantea su hermenéutica con el objetivo de evitar los extremos
de las hermenéuticas univocistas y equivocistas, e intenta realizarlo por medio de la
delimitación de la interpretación a través de la analogía. Por tanto, retoma la tradición
122
hermenéutica clásica y su metodología demarcando que podemos hacer cuando
interpretamos un texto para evitar caer en los extremos.
El hecho de que ambos autores vean la hermenéutica de forma distinta supone un gran
problema para nuestra reflexión. De cierta forma, el disidir en algo tan esencial como lo es
el entendimiento de la hermenéutica nos hace entrar en un terreno de inconmensurabilidad.
En otras palabras, no podemos decir que están ni si quiera hablando de la misma cuestión si
no hay equiparación cuando hablan de la hermenéutica, la temática que engloba todas sus
reflexiones. Inclusive, Gadamer criticó la idealización del método, el cual,
paradigmáticamente, se vio con la crítica a Dilthey, pero que son críticas que podemos aplicar
al pensamiento de Beuchot. Mientras que Beuchot parece atenerse al método para evitar caer
en el relativismo, el cual se le ha llegado a asociar a algunos seguidores de Gadamer.
123
La última diferencia significativa estriba en que Beuchot concibe la verdad
ateniéndose a la tradición clásica de verdad como correspondencia, mientras que Gadamer
parece romper con esta tradición. En la visión de correspondencia, la verdad se da cuando el
pensamiento corresponde con la realidad. En este sentido, existe una sola forma “correcta”
de ver e interpretar la realidad. Sin embargo, debemos de reconocer que Beuchot alude que
en la hermenéutica analógica la interpretación puede ser múltiple, pero donde exista una
jerarquía entre las interpretaciones determinada por la cercanía que tengan con la realidad.
Por otro lado, aunque no existe una teoría explícita que indique que es lo verdadero
para Gadamer, sí reconoce la dificultad de una verdad como correspondencia. Gadamer
consideró que esta visión abandona la perspectiva del observador, la verdad del intérprete.
Además, podríamos inferir que, por su cercana relación e influencia de Heidegger, Gadamer
estuvo más cerca de la concepción de verdad como aletheia, como desocultamiento.
Por lo tanto, vemos que existe una distancia significativa entre el pensamiento de
Beuchot y de Gadamer, aunque ambos se desempeñen en el ámbito de la hermenéutica. No
obstante, es el objetivo principal de esta tesis el argumentar a favor de un vínculo conductor
que pudiera hacer que ambas hermenéuticas se nutrieran la una de la otra. Es aquí donde
entramos de nuevo en la cuestión del diálogo, noción sumamente significativa en el
pensamiento de ambos. Por esta razón, argumentamos a favor de establecer el diálogo como
la noción vinculante de ambas hermenéuticas.
124
comprende el significado o la verdad del autor, y el significado o la verdad del lector y vive
de la tensión entre ambas, de su dialéctica.”225
Es la tensión dialogal lo que hace que brote la verdad del texto evitando los extremos.
Sin diálogo no hay hermenéutica analógica-icónica, puesto que ella vive de la tensión entre
opuestos que solo se conjuga y supera en el diálogo. Para Beuchot, es sólo en el diálogo
donde se produce el encuentro entre la intención del texto, del autor y del intérprete. Su
convivencia supera los extremos y nos acerca a la verdad.
Sin embargo, la única forma en la que podemos alcanzar ese “ponerse de acuerdo” es
a través del diálogo, solo en él es posible el encuentro con la alteridad, la fusión de horizontes.
A saber, la palabra interior, el centro de la hermenéutica de Gadamer, sólo se puede
comunicar realmente en el diálogo, por medio de la búsqueda de la palabra adecuada. La
comprensión es aquello que se da en la fusión de horizontes, en la ampliación del horizonte
propio que se une al del otro, fusión que existe sólo en el diálogo.
Por esta razón, ambos autores consideran que el diálogo es aquél que hace posible la
comprensión, es el que hace posible que no caigamos ni en lo absoluto, ni en lo relativo.
Beuchot argumenta que en el diálogo es donde se encuentra la verdad del texto: el encuentro
entre la intención del autor, del intérprete y del texto. Gadamer pensó que sólo ahí se da la
verdadera fusión de horizontes, la verdadera comprensión a través de la escucha del otro. Por
125
tanto, podemos concluir que ambos valoran el lugar del diálogo dentro de la búsqueda de
verdad y la comprensión. Sin el encuentro con el otro no podemos salir de nuestro solipsismo,
ni evitar perdernos en la diversidad. Sólo en él está el intermedio que nos da el justo medio.
La valorización de ambos autores del lugar del diálogo dentro de la comprensión nos
permite establecerle como el elemento vinculante entre sus filosofías, inclusive reconociendo
las diferencias ya establecidas. Es en el encuentro de razones donde la comprensión se
realiza, y donde la hermenéutica florece. La hermenéutica, tanto la de Gadamer como la de
Beuchot, necesitan de este proceso dialogal para poder alcanzar la comprensión. Sólo en la
escucha activa que se da en el diálogo es posible que se pueda dar la verdadera interpretación.
Consecuentemente, el diálogo se establece como el vínculo entre ambos.
Por consiguiente, argumentan, cada uno por su lado, en que el diálogo nos puede
ayudar a acercarnos a una verdad, por lo menos, parcial. No tenemos que abandonar
completamente su búsqueda y caer en el relativismo, como tampoco tenemos que pretender
alcanzar una verdad absoluta. El diálogo posibilita comprender al otro, acercarnos a él,
aunque nunca suprimamos completamente la distancia que nos separa. El diálogo sí que
acorta las distancias, nos hace cercanos.
126
es para otro, siempre está dirigido hacía alguien. Por tanto, el lenguaje sólo se puede dar en
el diálogo, lo cual nos lleva a concluir que la comprensión sólo se alcanza en el diálogo.
Por tanto, él proponía el diálogo como una empresa analógica, el diálogo nos permite
comprender más allá de lo mío, pero sin perderme en lo del otro, encontrando lo nuestro. El
diálogo busca comprender la posición del otro, pero no puede hacerlo en su totalidad, siempre
lo hace desde su propio punto de vista. Se comprende lo ajeno desde lo propio. Por esta razón,
lo analógico potencializa el diálogo, lo hace más auténtico. Para Beuchot, una hermenéutica
analógico-icónica haría que el diálogo florezca por medio del acuñamiento de la diferencia
de los interlocutores, pero sin perder el suelo común por el cual puede relacionarse.
1. Exigencia de articular la mejor versión del discurso del otro, la cual se cumple
con la valorización de la racionalidad del otro en lo analógico.
2. Exigencia de entender la complejidad del discurso del otro, la cual se cumple
en el énfasis que da a la diversidad la analogía.
3. Exigencia de buscar un espacio de compresión compartida, la cual cumple en
la conservación de la relación común que une lo análogo.
127
Por tanto, propongo entender la relación de las hermenéuticas de Beuchot y Gadamer
por medio de la complementación de la triada hermenéutica con un elemento más:
comprensión-lenguaje-diálogo-analogía. La comprensión se da solamente en el lenguaje,
puesto que no hay mundo a-lingüístico. El lenguaje se da en el diálogo, dado que no existe
un lenguaje privado que no esté dirigido a alguien. El diálogo auténtico busca la comprensión
del otro sin perderse ni en lo propio ni en lo ajeno, busca lo nuestro, lo cual es alcanzado por
medio de la analogía. El diálogo y lo analógico conviven de forma que su relación es
codependiente, uno potencializa al otro. Comprender analógicamente permite un diálogo
auténtico, mientras que dialogar nos da la posibilidad de crecer en la comprensión análoga.
128
esencialmente un elemento vinculante en las hermenéuticas de Beuchot y Gadamer. La
significancia de este vínculo nos permite que haya un enriquecimiento mutuo y profundo de
ambos pensamientos, lo cual ya lo vemos por el encuentro entre la triada hermenéutica de
Gadamer y la analogía que defiende Beuchot. La comprensión tal como la entiende Gadamer
se nutre del concepto de analogía, al igual que la analogía de Beuchot crece a medida que
se entiende la relación entre el lenguaje, la comprensión y el diálogo.
Aunque los espacios de esta tesis no nos permitan explorar a profundidad las
implicaciones de esta relación, podemos decir que esta relación dialogal abre la posibilidad
de la construcción de una ética o, al menos, para la reformulación de alguna propuesta
existente. Esto por la razón de que el diálogo abre el espacio común desde donde se puede
construir en conjunto un modo de convivir racional, que no elimine las diferencias, pero que
tampoco se pierda en ellas.
129
CONSIDERACIONES FINALES
130
No cabe duda de que el proceso que se ha realizado a lo largo de este trabajo de tesis ha
requerido de una alta calidad y cantidad de trabajo. Sin embargo, los frutos de la investigación
que se ha llevado a cabo considero que han valido el esfuerzo. Me parece que un trabajo de
tesis que nos lleve a encontrar lazos de conexión entre las diferentes propuestas filosóficas
de la actualidad también nos puede dar herramientas para navegar en el amplio y variopinto
panorama de la filosofía actual. En efecto, una de las mayores dificultades de la actualidad
no es el limitado acceso a información o ha corrientes de pensamiento, sino que la dificultad
estriba en el exceso de información disponibles.
Navegar en un mar lleno de objetos puede hacer que perdamos de vista el retrasando
o impidiendo nuestro movimiento. Por esta razón, encontrar nexos comunes nos permite
movernos con mayor seguridad, caminar hacia la unidad que permite la fortaleza. Pienso que
esta es una de las consecuencias que podemos encontrar en este trabajo de tesis, si es que ha
alcanzado su objetivo principal. Por tanto, debemos analizar si esto se ha cumplido.
El objetivo principal que se planteó este trabajo de tesis antes de iniciar con la
investigación fue: analizar y profundizar en la concepción de diálogo como un elemento
conductor dentro de la filosofía hermenéutica de Gadamer y Beuchot. Consideramos que el
objetivo se ha cumplido dada la evidencia encontrada a lo largo del trabajo, pero
especialmente se ha realizado en el cuarto y último apartado.
A lo largo de esta sección hemos establecido que el diálogo permite la comprensión,
que sin él no es posible comprender. Hemos visto que la analogía potencializa el diálogo, de
forma que podemos argumentar a favor de un sencillo cuarteto que sintetice la relación del
diálogo con ambas hermenéuticas: comprensión-lenguaje-diálogo-analogía. La
correspondencia entre estos cuatro conceptos evidencia que existe una relación profunda
entre ambas hermenéuticas a pesar de sus diferencias.
El diálogo es un elemento crucial en ambas hermenéuticas, sin el cual no es posible
su verdadera comprensión. Ambos autores reconocen su significancia para sus propuestas.
Por tanto, podemos establecerle como un elemento que las une, a pesar de sus diferencias. El
diálogo posibilita que ambas propuestas se nutran la una de la otra, que exista un intercambio
de razones que las potencialice aún más y que nos permitan profundizar en ellas.
Asimismo, considero que hemos cumplido con los cinco objetivos específicos que se
plantearon. El primer objetivo específico se cumplió en el primer capítulo: caracterizar el
131
concepto de diálogo más allá de una concepción práctica, pasando a definirlo como un
elemento esencial de la existencia del ser humano. En efecto, a través del pensamiento de
Lévinas ha sido posible ver que el diálogo no se puede delimitar en una cuestión práctica,
que no podemos reducirle simplemente a una herramienta para la comunicación. El diálogo
es mucho más que ello, es marca esencial de nuestra existencia, es el modo de ser humano.
El segundo objetivo, también ha sido alcanzado por medio del recorrido histórico que
se ha realizado a lo largo del primer capítulo, además de ser complementado por las secciones
preliminares de los capítulos dos y tres cuando se introducían las influencias de nuestros
autores principales. El segundo objetivo tenía la intención principal de contextualizar la
hermenéutica dentro de un amplió marco histórico. Esta cuestión, debido al limitado espacio
de tesis, no se ha podido realizar a profundidad, pero fue posible establecer los puntos de
mayor significancia a lo largo de la historia para nuestro objetivo general.
El cuarto objetivo fue el de confrontar ambas propuestas filosóficas por medio del
concepto de diálogo, en consonancia con el objetivo principal. La cuarta sección de este
trabajo ha realizado este objetivo por medio de la relación que se ha enfatizado en ambos
autores. El diálogo permite que se pueda dar la comprensión, el diálogo hace posible el
intercambio de pareceres que se realiza en la comprensión. Sin él no existe forma de
establecer la comprensión. Por tanto, la hermenéutica necesita del diálogo, y ambas
propuestas se nutren de él posibilitando establecerle como nexo común.
132
hermenéutica encuentra una senda que recorrer que pueda ser recorrida por autores
disidentes, como es el caso de Gadamer y Beuchot. El diálogo permite un espacio de lenguaje
común donde puedan comunicarse ambas propuestas a pesar de sus diferencias. No obstante,
las consecuencias de este proyecto no terminan ahí. Así como en todo diálogo auténtico, la
cuestión queda abierta para que se siga construyendo sobre ella.
Todo lo anterior nos ha llevado a concluir que el diálogo es, en efecto, un elemento
vinculante, un elemento que nos permite trascender las diferencias aparentemente
irreconciliables entre ambos autores. Además, no sólo debemos de concluir con establecer el
diálogo como elemento vinculante, sino que es evidente que el diálogo es un elemento afín
a la hermenéutica. El diálogo permite la comprensión, ya sea una comprensión general, como
vemos en Gadamer, o una comprensión que se limite a los textos, como hemos visto en la
hermenéutica clásica. Por tanto, el diálogo es un elemento esencial dentro de todo tipo de
hermenéutica, permite el intercambio de razones y el encuentro entre disidentes.
Por esta razón, este trabajo de tesis busca aportar al campo de conocimiento de la
filosofía contemporánea, proponiendo un ejemplo paradigmático de que existe la posibilidad
de encontrar elementos vinculantes dentro de las diferentes posturas hermenéuticas. El
diálogo hace posible el encuentro, y el encuentro es un elemento trascendente dentro de la
filosofía actual. Sin el encuentro que se posibilita en el diálogo, nos es posible que interactúen
los diferentes pensamientos contemporáneos, especialmente considerando que la filosofía
actual tiende a enfatizar el lugar de las diferencias culturales y de pensamiento.
Limitaciones
Aunque se argumente que esta investigación ha cumplido con los objetivos que se propuso,
debemos reconocer las limitaciones que hacen que esta investigación no haya quedado
cerrada, sino que exista la posibilidad de seguir construyendo sobre ella.
La primera limitación que debo de reconocer, y que abre la posibilidad para mejora
de este trabajo a futuro, es la limitación del propio investigador. Es decir, siguiendo las
conclusiones que podemos inferir del pensamiento de Gadamer, el cual argumentó que el que
133
comprende, comprende desde su punto de vista, debo de reconocer que mi propia facticidad
es la primera y más significativa limitación de este trabajo. Toda la investigación ha sido
realizada desde un horizonte de sentido particular limitado por su propia naturaleza.
En segunda instancia, considero que la amplitud del trabajo que tienen los autores
investigados supone una limitación. En efecto, tal como en la actualidad existe un problema
por la excesiva cantidad de información, también este trabajo de tesis se enfrentó a la
dificultad de tener que discriminar entre un cuantioso número de textos que hablan sobre la
hermenéutica. Se ha realizado un trabajo exhaustivo para elegir las herramientas y textos que
más contribuyeran para cumplir el objetivo de la tesis. Sin embargo, no podemos evitar sentir
que el trabajo ha dejado de lado algunos textos que serían significativos para la investigación.
La tercera limitación, y tal vez la más significativa, pero sobre la que menos control
hay, es la de las influencias externas. Todo trabajo de investigación tiene el propósito de
investigar el tema con la menor influencia externa posible. Es decir, busca que la
investigación sea lo más objetiva posible. Sin embargo, en toda investigación existen
influencias externas o ajenas a la investigación. Algunas relevantes para la investigación,
mientras que otras no lo son tanto, pero ambas formas de influencias cambian el contenido y
la profundidad de la investigación. Por un lado, la estructura académica es una influencia y
134
limitación para la investigación, puesto que se construye sobre el marco académico y lo que
permite. El marco de investigación académica influencia la forma en la que nos enfrentamos
a una investigación anticipando proyectos y expectativas, inclusive antes de que este
comience. Por otro lado, las influencias externas, como los factores que nos rodean en el día
a día como la familia y el trabajo, también tienen una gran influencia sobre la investigación,
a pesar de que estas no aporten contenido o forma alguna. Los factores emotivos y
socioculturales muchas veces determinan el tiempo que se dedica a una investigación.
Proyección a futuro
Para concluir este trabajo de tesis, debemos hacer patente las aplicaciones que esta
investigación tienen en los diferentes ámbitos del saber, así como su apertura a seguir
construyendo sobre las conclusiones a las que hemos llegado. Al comienzo de esta
investigación se habló sobre diferentes razones por las cuales este trabajo sería significativo
para la filosofía y los demás rubros del saber. Nos remitiremos a estas razones para esta
sección, aunque no nos limitaremos por ellas.
Las ciencias sociales suelen estar orientadas hacía objetos de estudio cualitativos, no
se limitan a los números concretos o fenómenos específicos que encontramos en las ciencias
naturales. El método científico parece insuficiente para analizar estos estudios en su totalidad,
ya que no suele dejar espacio para la interpretación. Por tanto, son necesarias las herramientas
conceptuales que permiten la interpretación de estas investigaciones. La hermenéutica ha
sido utilizada dentro de ellos, ya que provee una alternativa para el método científico.
135
Nuestra investigación permite una comprensión más profunda de lo que es la
hermenéutica filosófica facilitando un estudio profundo de lo que significa interpretar. Esto
admite una utilización más comprehensiva de la hermenéutica dentro de estos diversos
campos del saber. Nuestra investigación tiene significativa relevancia, ya que nos ha
permitido profundizar en la esencia de la hermenéutica, nos permite comprender el lugar del
diálogo dentro de toda forma de comprensión y su preeminencia para todo estudio humano.
Comprender el lugar del diálogo y su significancia permite a los distintos campos del saber
ampliar sus investigaciones de forma que no sean cerradas, sino que permanezcan en la
apertura del diálogo, apertura dada al comprender la plusvalía de sentido que el otro tiene.
136
Hemos argumentado en la introducción que esto ha generado una problemática dentro
de la filosofía que no ha hecho más que debilitarla frente otras formas de saber. El lugar de
la filosofía en la actualidad es cada vez menor, puesto que cada vez es menos relevante dentro
de los currículos de educación y cada vez menos gente tiene interés por ella. Aunque las
causas de esto pueden ser polifacéticas, consideramos que el debilitamiento de la filosofía
producto de sus extremismos ha contribuido a su caída dentro de la sociedad actual.
Empero, existe la posibilidad de que la filosofía vaya recobrando un lugar cada vez
más trascendente dentro de la actualidad. Argumentamos que por medio de la recuperación
de su fuerza para analizar las cuestiones esenciales a las cuales solía dedicarse en la
antigüedad, entonces la filosofía podría tener un lugar más significativo en la actualidad.
Nuestra investigación es relevante, aunque sea de forma preliminar, para esta problemática,
ya que provee la posibilidad de no abandonar por completo la verdad. Esta investigación
permite retener el lugar del interprete, como lo hace la corriente posmodernista, como tomar
en consideración el lugar del otro, el cual puede ser la realidad misma. No es necesario
abandonar por completo lo trascendente, pues existe la posibilidad de grados de verdad.
Lo anterior abre una nueva perspectiva para afrontar algunos de los campos
tradicionales de la filosofía, al igual que analizar algunos de los nuevos retos a los que se
afronta. Por un lado, la metafísica que ha quedado relegada en su mayoría por la filosofía
actual podría retomar el concepto de diálogo y, por ende, algunas de las conclusiones a las
que hemos llegado, para encontrar una nueva forma de analizar la realidad, ya no como un
objeto que podemos abarcar, sino como algo con lo que hay que dialogar, sin pensar nunca
que tenemos la totalidad de su palabra interior, pero sin abandonar su comprensión.
Asimismo, el concepto de diálogo nos permite apertura para una nueva comprensión
de la ética, sobre todo en el contexto de las sociedades modernas. Tal vez no sea la ética
clásica, la cual prescribía cánones éticos, pero si una ética que construya desde la
intersubjetividad y la interculturalidad. El diálogo abre el espacio común desde donde se
puede construir en conjunto con un modo de convivir racional, que no elimine las diferencias,
pero que tampoco se pierda en ellas. Un ejemplo de esto lo encontramos ya en el pensamiento
de Jürgen Habermas y de Karl Otto-Apel, sobre todo en su idea de una ética comunicativa.
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Uno de los lugares más significativos donde podemos ver la construcción de nuestra
investigación sobre algunas de las nuevas problemáticas filosóficas de la actualidad es en el
problema que se ha generado por la presencia de lo multicultural y la globalización. En la
actualidad, las distintas posturas filosóficas se suelen construir desde un marco referencial
concreto, tal como es el caso con la filosofía latinoamericana. Esto, en ocasiones, a generado
un problema de inconmensurabilidad entre las distintas posturas filosóficas, pues cada uno
comprende desde su nicho dificultando la comprensión del otro. Existe cada vez más la
necesidad de poder comprender al otro, de comprender su cultura y evitar la
inconmensurabilidad, pero esto requiere de un trabajo profundo, pues no se puede pretender
comprender sin comprende el contexto de donde proviene el pensamiento.
138
aunque se ha delineado un camino ha seguir. Consideramos trascendente continuar el análisis
de un concepto tan significativo tanto para la filosofía, como para la vida cotidiana.
Por último, nuestra investigación ha denotado algo mucho más relevante que todo lo
anterior, el diálogo nos abre el camino para la comprensión de la esencia del ser humano. La
universalidad del lenguaje que argumentaba Gadamer, podemos trasponerla por su relación
al concepto de diálogo, inclusive argumentando la universalidad del diálogo. La relación
diálogo-analogía es consciencia de nuestra finitud. No podemos negarla, pero tampoco tiene
que ser una limitación de ella, el diálogo nos ayuda tanto a dar lugar a esta finitud, como a
trascenderla con la comprensión del otro. Sí nos limitamos a un inmanentismo, entonces no
podemos comprender más allá que lo que nos permite nuestra situación existencial; pero si
intento comprender al otro, entonces existe la posibilidad de trascender mi finitud y aunarme
a la del otro. Por tanto, nos encontramos ante los primeros pasos de una de las investigaciones
más relevantes de la actualidad: la de la esencia del diálogo y su relevancia para todo humano.
139
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