LA PSICOESPIRITUALIDAD
EN EL MANEJO DE LAS
CRISIS
Margarita Becerra García
Teóloga
TEMAS
Espiritualidad y salud mental y
1.
física
EL CUIDADO – PACIENTE y su
2
espiritualidad
EL CUIDADOR – SINDROME DE
3
BURNOUD
4 EL DUELO
Espiritualidad y salud
mental y física
Hoy en día el concepto de espiritualidad ha ido
cobrando cada vez más importancia,
traspasando los límites de la religión y de la
moral, especialmente en el mundo occidental,
hasta convertirse en un termino estudiado
ampliamente por el campo de la salud.
Gracias a los mas de 1.200 estudios sobre
espiritualidad y religión en el área de la salud,
se ha encontrado una fuerte relación entre
religiosidad-espiritualidad y salud física y
mental en todo tipo de enfermedad.
En cuanto a la salud física los estudios han
estado centrados particularmente en la
actividad inmunológica, las neoplasias y
enfermedades cardiovasculares,
cerebrovasculares, neurológicas y dolor.
En cuanto a la salud mental los estudios
han estado enfocados en las adicciones,
el suicidio, la delincuencia, la ansiedad-
depresión, el estrés, la esquizofrenia, el
psicoticismo y los trastornos bipolares.
Las evidencias plantean que aunque las
personas no sean sumamente religiosas
en su diario vivir, pueden serlo en
momentos de enfermedad, debido a la
experiencia de pérdida de control
personal, frente a la situación que los
lleva a la búsqueda de un poder más alto,
Dios para encontrar los propósitos de la
vida y enfrentar situaciones estresantes.
La religión y la espiritualidad mediante sus
prácticas de meditación y el uso de técnicas
como la relajación y la meditación, así como
el soporte del grupo o social, principalmente,
posibilitan, en última instancia, estados de
"tranquilidad" que favorecen los procesos
cognitivos y la salud mental y física en las
personas, en tres aspectos: consigo mismo,
con los demás y con el futuro, lo que implica
que puedan ser empleadas como estrategias
terapéuticas en procedimientos psicológicos
multimodales.
De acuerdo con los estudios revisados, la
experiencia religiosa y existencial se hace
más vivencial y cobra significado cuando se
está en momentos de crisis y cuando se
percibe que el control sobre la vida es
incierto.
EL CUIDADO – PACIENTE Y SU
ESPIRITUALIDAD
El medico norteamericano Eric Casell
afirma: "El sufrimiento no lo experimentan
los cuerpos sino las personas".
Si tenemos en cuenta estas palabras
llegaremos a concluir que los cuerpos
duelen, pero las personas sufren.
Además, según indicó Cicely Saunders, se
debe procurar a los pacientes un cuidado
holístico excelente para hacer frente al
"dolor total", compuesto por un conjunto
complejo de elementos somáticos,
emocionales, sociales y espirituales.
El ser humano tiene una dimensión
biológica "per se", somos seres vivos; y una
dimensión espiritual.
La OMS nos dirá que lo espiritual se percibe
como vinculado con el significado y propósito y
que se asocia con la necesidad de perdón,
reconciliación y afirmación en valores.
la Conferencia de Consenso sobre Espiritualidad
celebrada en Pasadena (California, Estados
Unidos), en 2009, por un grupo de expertos
trata de dar una explicación al respecto y afirma
que "La espiritualidad es el aspecto de la
condición humana que se refiere a la manera en
que los individuos buscan y expresan significado
y propósito, así como la manera en que
expresan un estado de conexión con el
momento, con uno mismo, con otros, con la
naturaleza y con lo significativo o sagrado“.
La espiritualidad es una constante búsqueda de
sentido, de conexión y trascendencia, sin olvidar
los valores éticos que todo ser humano posee.
La religión no es más ni menos que la expresión de
la espiritualidad dentro de unos cánones concretos,
unos ritos, textos, oraciones, la adoración de una
deidad, ... aceptados por, y en, una comunidad.
Existen tres arquetipos de personas:
-Personas que para nada valoran lo
espiritual.
-Personas que valoran la espiritualidad y la
expresan a través de una religión.
-Personas que valoran en gran medida la
espiritualidad, pero que no la expresan a través de
un credo religioso.
En pacientes con enfermedad terminal el despertar
espiritual sucede en diferentes fases.
Primero se transita por una fase de Caos, que
coincide con las etapas de negación, ira,
negociación y depresión descritas por Kübler-Ross
en su famoso libro "Sobre la muerte y los
moribundos".
La última fase es la de Trascendencia y se caracteriza
por un periodo de paz, serenidad, incluso alegría de
espíritu, el paciente intuye, sabe y conoce; algunos
incluso manifiestan que en esta fase reciben "la
visita" de seres queridos o significativos ya fallecidos
(un familiar, Jesús, algún santo o miembro de su
comunidad).
En este sentido, cuando un paciente plantea, de
algún modo, que necesita hablar de estos temas,
jamás se debe eludir la cuestión, pues los pacientes
con enfermedades en etapa terminal necesitan y
demandan atención aquí y ahora; si se rechaza la
cuestión en ese momento, después ya es tarde y se
pierde la posibilidad que se nos ofrece.
LAS NECESIDADES ESPIRITUALES
Este listado no esta cerrado y fue creado por
profesionales de la Salud interesados en la
espiritualidad de sus pacientes y quienes desde el
2008 vienen realizando estudios científicos con
respecto al tema psicoespiritual.
❖ Tener cercanía con Dios
❖ Ser reconocido como persona.
❖ Releer su vida.
❖ Encontrar sentido a la existencia y el devenir:
búsqueda de sentido.
❖ Liberarse de la culpabilidad.
❖ Reconciliación.
❖ Establecer su vida más allá de sí mismo.
❖ Continuidad.
❖ Auténtica esperanza, no ilusiones falsas.
❖ Expresar sentimientos y vivencias religiosos.
❖ Amar y ser amado
❖ Necesidad de soledad, silencio, de privacidad.
❖ Necesidad de arraigo y anclaje.
❖ Necesidad de cumplir con sus deberes.
❖ Necesidad de gratitud.
❖ Necesidad de estar con la familia, amigos y/o
personas significativas.
❖ Necesidad de proyectar su vida más allá del final
de la vida.
❖ Necesidades estéticas.
❖ Necesidad de libertad, de liberarse.
❖ Necesidad de mantener la integridad física y
espiritual.
❖ Necesidad de estar en paz con Dios, con la
naturaleza y con su conciencia.
❖ Necesidad de prácticas religiosas, de orar, de
hablar con su orientador espiritual, revisar sus
creencias y respeto hacia ellas.
❖ Necesidad de la verdad
Este listado no esta cerrado, a medida que se
profundiza en este tema se encuentran mas
necesidades para atender.
Atender las necesidades del paciente o de
quien se enfrente a una crisis es lo
primordial.
Podemos perder tiempo valioso si nos
dedicamos a dar nuestra opinión, a imponer
nuestro punto de vista; centrarnos en el
paciente, entender sus necesidades y
enfocarnos en ellas, nos permitirá ser
efectivos en la tarea que tenemos, llevar
esperanza.
El paciente debe ser la prioridad, el tiempo
que pasemos con ellos es supremamente
valioso y ese instante podría ser la última
oportunidad .
EL CUIDADOR –
SINDROME DE
BURNOUD
EL CUIDADOR – SINDROME DE BURNOUD
▪ Los cuidadores informales son aquellas personas que
se encargan de realizar las tareas de cuidado de las
personas que no son capaces de realizar por sí
mismas las actividades básicas de la vida diaria.
▪ Estas personas en su mayoría son familiares de la
persona dependiente, especialmente las mujeres.
▪ Se caracterizan por no tener una formación específica
en dicho ámbito, no reciben remuneración económica
por el trabajo realizado y no tienen un horario
estipulado, dedicando la mayor parte de su tiempo a
la tarea del cuidado.
▪
EL CUIDADOR – SINDROME DE
BURNOUD
▪ La esperanza de vida en Colombia se está incrementando
potencialmente y la media de edad de la población cada
vez es mayor produciéndose un envejecimiento continuo.
▪ Según el DANE, si prosiguiera de esta manera el ritmo de
disminución de la mortalidad por edad, la esperanza de
vida en el año 2051 podría llegar hasta los 81 años al
nacer en los varones y los 85 años en las mujeres.
▪ Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en
el año 2050 el 21,8 % de la población total superará los
sesenta años de edad y el 4,4 % los ochenta años.
EL CUIDADOR – SINDROME DE BURNOUD
▪ De tal manera que a raíz de estos datos cada vez van a ser más
frecuentes las situaciones de dependencia, ya que cada vez va
haber personas de mayor edad.
▪ Se entiende por dependencia la necesidad de asistencia por parte
de una tercera persona para realizar las actividades básicas de la
vida diaria, en concreto aquellas relacionadas con el cuidado
personal.
▪ Entre las causas y factores de riesgo de que aparezca en estos
cuidadores de personas dependientes se encuentran las siguientes:
▪ A mayor edad de la persona dependiente mayor presencia de
agresividad, mayor número de enfermedades o patologías físicas y
psicológicas, ausencia de colaboración de otros familiares, ausencia
de formación e información en el cuidador y no formar parte de una
asociación o grupo de ayuda.
EL CUIDADOR – SINDROME DE
BURNOUD
▪ Dentro de los síntomas que aparecen en el cuidador se
encuentra el estrés, ansiedad, depresión, cansancio, falta de
energía, indefensión, agotamiento continuo, dificultad de
concentración, irritabilidad, insomnio, imposibilidad de relajarse,
palpitaciones, cambios frecuentes de humor, apatía constante,
tensión emocional, desesperanza, no se encarga de satisfacer
sus propias necesidades por falta de tiempo, deja de lado
amistades y el ocio, impaciente, resentimiento, aislamiento
familiar y social.
17 título de la presentación 20XX
EL CUIDADOR – SINDROME DE
BURNOUD
El tratamiento en el síndrome del cuidador quemado es
multifactorial y debe incluir:
▪ Enseñar al cuidador a poner límites aprendiendo a negar la
realización de demandas que no sean importantes y pedir ayuda a
otros familiares o amigos para dividir la tarea del cuidado.
▪ Enseñarle a cuidar de sí mismo y mantener su aspecto físico.
▪ Indicarle la necesidad de buscar la ayuda de otros familiares.
▪ Animarle a inscribirse en grupos de apoyo.
▪ Proporcionarle guías de cuidado de personas dependientes.
▪ Fomentar una alimentación sana.
▪ Buscar junto con el cuidador un espacio para dedicarse a él mismo
y a sus actividades de ocio favoritas.
EL CUIDADOR – SINDROME DE
BURNOUD
▪ Instruirle a fomentar en la medida de lo posible la autonomía de la persona
dependiente.
▪ Enseñarle a gestionar el tiempo de la manera más eficiente.
▪ Combatir sentimientos de culpabilidad.
▪ Marcar objetivos de mejora a corto plazo.
En nuestro país existe la ley 2297 de 2023 es un avance en el reconocimiento
de la autonomía de los demandantes de asistencia personal y de quienes
prestan el servicio del cuidado sin ninguna remuneración.
Esta ley reconoce económicamente al cuidador y para ello deberá convivir
con la persona reconocida como dependiente en la misma vivienda o en el
mismo municipio.
Haber cuidado a la persona dependiente durante un año antes de solicitar la
prestación económica. El cuidador familiar no debe superar el tercer grado
de parentesco.
EL DUELO
Moverse en el ámbito de lo espiritual en búsqueda de esperanza
significa aprender a elaborar las pérdidas y canalizar el dolor, el
caos y el sufrimiento causados por la ausencia y el vacío. Se
aprenderá a elaborar y superar la pérdida en la medida en que
se cultive el arte de cruzar el umbral de la esperanza.
Dentro de las experiencias difíciles e innegociables, que pueda
vivir a profundidad el ser humano, está la del duelo como una
realidad frente a la pérdida a la que se tiene que enfrentar en
primera persona y de forma directa cada vez que se experimente
dolor y sufrimiento por la ausencia o ruptura de la realidad
compartida, ahora fracturada o perdida.
De todas maneras, la experiencia de duelo es una realidad que
requiere del acompañamiento de los otros, de los más cercanos, de
los familiares o a lo mejor de personas expertas que en casos de
mayor gravedad sabrán conducir y acompañar a quien sufre,
abriendo nuevos horizontes a partir de la experiencia vivida, de tal
manera que se susciten mecanismos de autoayuda que favorezcan la
elaboración de procesos de duelo y el fortalecimiento espiritual
necesario para mantener el equilibrio y la armonía de la persona
que vive la experiencia del duelo.
Siempre que haya vida existen riesgos, incertidumbres y fragilidad
como realidades inherentes a la existencia y presencia humana en la
realidad, de allí que aprender a perder, a desapegarse y elaborar
duelos sea un arte de continuo aprendizaje, mediado por la
disposición espiritual y la búsqueda de sentido que todo ser humano
conserva en el equipaje de la vida.
Es preciso recordar que somos seres de vínculos y conexiones,
que crecemos y compartimos la vida junto a otros, nos
desarrollamos y estabilizamos por la fuerza del encuentro; a mayor
cercanía más se estrechan los vínculos afectivos, de allí que cuando
algunos de esos vínculos y conexiones se rompen por cualquier
motivo o circunstancia sobreviene el caos, el dolor y el sufrimiento
que requiere de atención y acompañamiento a fin de alcanzar un
proceso personal y socialmente adecuado de duelo o de resignifi-
cación del mismo proyecto de vida.
Hay “pérdidas relacionales” como separaciones, divorcios,
abandonos y abusos, entre otros; “pérdidas intrapersonales” que
hacen relación a las capacidades que un individuo puede estar
perdiendo de su propio cuerpo, como habilidades, competencias
o funcionalidades; “pérdidas materiales”, representadas en
pertenencias u objetos que hacen parte del diario vivir, así como
pérdidas que tienen que ver con el desarrollo normal de la persona
en sus distintas etapas de vida.
Conviene considerar que cuando la pérdida es radical y definitiva se
afectan todas las dimensiones del ser humano, como lo refiere
Carrasquilla (2008); el dolor que se tiente es total, por lo tanto,
compromete el orden biológico (duele el cuerpo), el ámbito psicológico
(duele la personalidad), el conglomerado social (duele la sociedad y su
forma de ser), la familia (por cuanto nos duele el dolor de otros) y por
supuesto, el mundo del espíritu (duele el alma), porque involucra la
existencia de manera integral.
En realidad, en la pérdida, el dolor sobrepasa el tiempo pasado,
presente y futuro afectando la vida en su integridad; el dolor
profundo implica sin reservas la vida de quien lo sufre, puede ser
temporal, prolongado o patológico, lo que supone tener un grado
de atención y de cuidado.
En el caso de ser prolongado y patológico se requiere la ayuda y el
acompañamiento especializado de personas expertas que puedan
proporcionar recursos y estrategias de salida de esta compleja
situación, de tal manera que sean una ayuda para elaborar el proceso
de duelo, además del acompañamiento en los rituales de pérdida que
se puedan prestar desde la solidaridad familiar, social y cultural.
Sin lugar a dudas, en ese ejercicio de vuelta a la armonía externa e
interna, interviene la experiencia espiritual compartida en la Iglesia con
sus rituales particulares, así como también las formas culturales con sus
paradigmas, expresiones y procesos educativos y preventivos, así mismo
están las empresas de servicios funerarios encargadas del acom-
pañamiento directo e inmediato en el ritual de despedida de los
seres queridos y, por supuesto, están también las voces de
solidaridad en las distintas formas de expresión cercana y afectiva.
Elaboración del Duelo
La elaboración de pérdidas reviste importancia para los seres humanos,
por lo que su desarrollo y salud mental y social merecen especial
atención y cuidado; una de las consideraciones a tener en cuenta en
esta tarea, será la de reconocer que el dolor ocasionado por la
pérdida hace parte de la vida y el desarrollo humano.
“El duelo es un proceso normal, una experiencia humana por la que
pasa toda persona que sufre la pérdida de un ser querido” (Cobodevilla,
2007, p. 165); por lo tanto, es preciso reconocer que no se trata de
ninguna patología pues, más bien, se puede considerar de manera
positiva si se ve como indicador de la cercanía y el amor hacia la
persona fallecida; en ese sentido, se podría afirmar que no hay amor sin
duelo por la pérdida. Sin embargo, cuando ese proceso de duelo no
se logra en un tiempo oportuno, se requiere de apoyo especializado
con el fin de recuperar el equilibrio, mantener la sana relación con los
demás y con el contexto en el que se habita. No se puede vivir
acribillados por los complejos y suposiciones de culpa, es necesario
elaborar las pérdidas para darle un nuevo sentido a la vida y
reintegrarse de manera saludable a la familia y a la sociedad.
Elaboración del Duelo
Desde esta perspectiva es preciso considerar cuatro momentos que son
importantes en el proceso de elaboración del duelo: aceptar la realidad
de la pérdida, expresar las emociones y el dolor, adaptarse a un medio
en el que el ser querido está ausente y reco-locar emocionalmente al
fallecido para continuar viviendo.
Todo esto sin olvidar “que la expresión del duelo no es universal, ni
uniforme, ni homogénea, y posee diferentes matices, expresiones, ritos y
comprensiones desde variables socioculturales” (Cobodevilla, 2007, p.
168), razón demás para reconocer las diferencias y variedades en las
expresiones de cercanía, apoyo y acompañamiento que pueden
suscitarse.
Ante todo, es de gran importancia demostrar actitudes de cercanía
con la persona que sufre; Bermejo (2012) lo manifiesta asociado al valor
de la solidaridad.
La solidaridad ante el corazón herido es un deber ético, pero lo es
también de salud, de prevención de patologías asociadas al duelo no
afrontado o resuelto, así como una obligación de intervención social
cuando hablamos de duelos complicados y patológicos. (p. 9)
Todo duelo requiere de la solidaridad natural de la familia o la
amistad; sin embargo, otros necesitan ser acompañados
profesionalmente, y en este acompañamiento hay una dimensión
importante como lo es la espiritual que se ha de manejar con
naturalidad y sabiduría para que sus efectos sean transformadores y
devuelvan el sentido a todo cuanto se vive y hace.
MUCHAS
GRACIAS
RECUERDA:
EL CONOCIMIENTO HA DE SER
COMPARTIDO PARA QUE SEA DE
BENDICION LO APRENDIDO
SER LUZ IMPLICA MUCHO MAS QUE
ILUMINAR, ES GUIAR MEDIANTE EL
EJEMPLO
LA TIERRA ESPERA LA MANIFESTACION
DE LOS HIJOS DE DIOS.