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5 Vazquez Psicologia - y - Cultura - en - Educacion - 1-47-61

Este documento presenta diferentes concepciones de cultura y discute la dimensión cultural del sujeto de la educación. Explora la idea de que el ser humano es un ser cultural por naturaleza y que la actividad cultural puede ser juzgada éticamente. También examina cómo diferentes definiciones de cultura han influenciado el ámbito educativo.

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5 Vazquez Psicologia - y - Cultura - en - Educacion - 1-47-61

Este documento presenta diferentes concepciones de cultura y discute la dimensión cultural del sujeto de la educación. Explora la idea de que el ser humano es un ser cultural por naturaleza y que la actividad cultural puede ser juzgada éticamente. También examina cómo diferentes definiciones de cultura han influenciado el ámbito educativo.

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determinadas personas.

A fuerza de no querer `mirar' o


reconocer ciertos sentimientos íntimos, la distancia y la
tensión entre la forma íntima y la forma ideal de la
personalidad se acentúan. En virtud de esa distancia
sostenida, la forma ideal de la personalidad se desarrolla
en una determinada esfera de hipocresía psíquica -no
decimos moral- que no es raro encontrar en ciertas
categorías de personas `virtuosas', pero psicológicamente
menos bien integradas."25
Estas tres fases pueden ser consideradas como tres obje-
tivos fundamentales para el educador, que debe guiar, por una
parte, el autoconocimiento psicológico y moral del educando que
le permita descubrir su singularidad, que es la base de su misión
personal y asumir su libertad en relación con ese fin último
personal. Por otra parte, el educador debe favorecer el desarrollo
de hábitos virtuosos que le permitan la conducción autónoma en el
proceso de integración personal.

Estos objetivos contribuirán a que el educando pueda ir


desarrollando nuevas formas de aspiración que concreticen la
propia imagen ideal y la actualización de la misma, como
respuesta a un llamado y como misión que a través del actuar
temporal llegue a su destino eterno.

25
Ibíd., p.168.

Psicología y Cultura en la Educación 1. Stella Maris Vázquez 44


Módulo 3. La cultura
Breve presentación de diversas
concepciones. Dimensiones de la cultura:
objetiva y subjetiva. Cultura, naturaleza y
valores. Cultura y contenidos escolares

3.1 La dimensión cultural del sujeto de la


educación
En este punto se quiere mostrar que:

• El hombre es, por naturaleza, un ser de cultura, es decir


que al hacer cultura responde a intrínsecas exigencias de
su esencia.
• El quehacer cultural y su resultado, la obra de cultura,
son susceptibles de ser juzgados según un orden
normativo (ético).
• Dicho quehacer cultural es un fin transitivo de la
educación, en el sentido de que la actividad educativa
debe preparar para un recto actuar cultural, como medio
para el doble desarrollo del agente de cultura y de la
naturaleza que resulta modificada.

A fin de ubicar la importancia de estas tesis en relación


con los planteos pedagógicos actuales, vamos a exponer breve-

Psicología y Cultura en la Educación 1. Stella Maris Vázquez 45


mente algunos conceptos de cultura que han incidido decisiva-
mente en el ámbito educativo.

Se da en el pensamiento contemporáneo un lugar


especial a la reflexión en torno a la cultura y a la vez una
diversidad cada vez más grande en las definiciones de cultura, lo
cual es en gran parte explicable por el oscurecimiento de la
noción de naturaleza humana.

Para no pocos autores, sociedad y cultura no sólo se


implican, sino que se identifican, porque se concibe lo social
como una pura interacción. En un sentido amplio, se dice que
"cultura es todo lo que hace el hombre" y con frecuencia se va
más allá de esa primera aproximación válida, concluyendo -con
una falsa inferencia- que todo lo que el hombre hace tiene el
mismo valor cultural, desde el utensilio del primitivo hasta la
más alta obra del espíritu. Esa conclusión tiene su raíz en
concepciones ambientalistas o evolucionistas que llegan incluso
hasta afirmar que el paso del animal al hombre se da
precisamente por el quehacer cultural. Sin embargo, así se
invierte la relación, poniendo a la cultura como causa del ser
personal, en vez de poner el origen de ese quehacer en el ser del
hombre, que es material y espiritual y por eso puede transformar
a la naturaleza y crear un mundo cultural.

Psicología y Cultura en la Educación 1. Stella Maris Vázquez 46


La otra posición mencionada, el ambientalismo,
identifica cultura con sociedad, definiendo la cultura como el
conjunto de hechos, usos y costumbres sociales26, acentúa los
procesos de interacción más que su fuente originaria o sus
productos objetivos. De aquí resulta inmediatamente el
relativismo, pues en el puro proceso no se halla un criterio de
jerarquía ni un deber ser: donde nada tiene valor por sí mismo,
todo tiene el mismo valor.

W. Dilthey, en su Historia de la Pedagogía27, considera


que la cultura es una estructura, una totalidad que se expresa en:

- los conceptos científicos,


- las costumbres e instituciones,
- los fines prácticos e ideales de la vida,
- la elaboración de estos elementos por la religión, el arte
y la filosofía.

Este es el aspecto estático-objetivo de la cultura. En la


dinámica de la cultura tiene un papel fundamental la educación,
cuya misión es hacer posible la entrada plena del individuo en el
mundo de la cultura, en primer lugar como receptor y luego
como recreador. La tarea educativa está, en su concepción,
condicionada por el estado cultural de cada generación.
26
Es por ej., la definición de cultura que da Skinner en su obra Ciencia y
conducta humana, (1969), Barcelona, Ed. Fontanella, pág. 383.
27
W. DILTHEY, (1958) Historia de la Pedagogía, Bs. As., Ed. Losada.

Psicología y Cultura en la Educación 1. Stella Maris Vázquez 47


E. Spranger, perteneciente también al historicismo ale-
mán, sin definir explícitamente su concepto de cultura, la ve
como causa y consecuencia de la educación; entendiendo por
cultura el quehacer que procede específicamente del espíritu. La
cultura es auténtica cuando es plasmación de valores viven-
ciados.

Esa relación entre cultura y valores, el historicismo la ve


como relativa a cada época.

En el sociologismo -más vigente hoy en las posiciones


pedagógicas- la cultura se reduce a pautas engendradas por los
usos sociales. De acuerdo con esta concepción de la cultura, la
educación se entiende como "proceso de inculturación" o
socialización, es decir de introyección y automatización de
esquemas y modelos, por medio de los cuales se logra la perso-
nalidad. La cultura sería un repertorio de modelos de comporta-
miento cognoscitivo-emocional, repertorio que constituye un
molde común cuya función es mantener la cohesión social.

En el ambientalismo la sociedad, la cultura y la


educación se consideran como procesos que no tienen apoyo en
la naturaleza, sino que en cada época adquieren una forma
distinta, de acuerdo con criterios que van cambiando y de los
que no puede hacerse ningún juicio de valor. Se da mucha
importancia a las influencias no conscientes que se van

Psicología y Cultura en la Educación 1. Stella Maris Vázquez 48


generando en la interacción social, de las que surgiría la
personalidad. Sin duda que esto ocurre, pero no se puede decir
que sea la única forma en que se gesta la obra cultural y se
adquiere la personalidad, sino que la tarea de la educación es,
precisamente, ayudar a discernir cuáles son las interacciones que
perfeccionan al hombre y cuáles son portadoras de disvalores,
no lo perfeccionan, sino que lo deforman, lo alejan de la
perfección humana.

Se puede advertir en las definiciones más comunes de


cultura ciertas notas comunes: el vacío sistemático de todo
concepto de naturaleza; la nivelación de las expresiones
culturales; a menudo también la instrumentalización de un
método dialéctico-estructural para justificar el llamado concepto
científico de cultura, científico en cuanto prescinde de juicios de
valor. Estos diversos conceptos de cultura, o sus criterios, no
quedan limitados, en su vigencia, a los ámbitos teóricos, sino
que llegan hasta los libros de texto, no ya universitarios, sino
secundarios y aún primarios, a través de diversas adaptaciones.
De allí la importancia de esclarecer para el docente el concepto
de cultura, pues a partir del mismo van a ser presentados de uno
u otro modo, diversos temas del curriculum28

28
Aquí se podría plantear como trabajo práctico ver en los libros escolares
cómo se presenta el tema de la cultura.

Psicología y Cultura en la Educación 1. Stella Maris Vázquez 49


Frente a la pluralidad de definiciones, pero sobre todo
frente a la confusión de criterios que orienten esas definiciones,
vamos a tomar aquí un análisis filosófico que hizo Juan Pablo II
en un artículo del año 197729, que nos permitirá desarrollar la
primera tesis señalada al comienzo de este punto, referida a la
dimensión cultural como propiedad de la naturaleza humana; así
como las otras dos tesis, que son consecuencia de la primera.

Su punto de partida es el análisis de la praxis humana,


más específicamente del acto humano, considerado a la vez
como transitivo e inmanente: Como transitivo el acto va más
allá del sujeto, produce un efecto objetivo en el mundo externo;
como inmanente permanece en el sujeto, determina su cualidad
y valor, y va configurando al hombre de acuerdo con su actuar.
Decir que el hombre se constituye, deviene sí mismo, por el
obrar, no significa que no haya un hombre con una naturaleza
propia antes del actuar ni tampoco que todo lo que es el hombre
se hace por el trabajo.

El hombre debe existir para actuar, pero ese actuar nos


permite captar al sujeto, conocer qué es el hombre, porque
cuando actuamos desarrollamos lo que es potencial en nosotros
y a la vez "hacemos más humana la realidad externa". Por eso se

29
K. WOJTYLA, Card., (1977) Il problema del costituirsi della cultura
attraverso la "praxis" umana, Milán, Ed. Vita e Pensiero, 1977 (de Rivista di
Filosofia Neo-scolastica, anno LXIX, 1977 fasc. III).

Psicología y Cultura en la Educación 1. Stella Maris Vázquez 50


puede decir que la cultura es connatural al hombre, es decir que
hacer cultura es algo propio del hombre, por su naturaleza
materio espiritual.

Se puede aquí hacer la relación con el concepto de cultu-


ra citado al comienzo, según el cual cultura es todo quehacer
transformador de la naturaleza, concepto que pone el acento en
el producto y termina con una inferencia relativista: todo
quehacer del hombre tiene el mismo valor cultural.

En el análisis que se viene considerando, se da una


relación entre hombre y cultura, donde lo decisivo es que la
cultura es resultado del acto del hombre y a la vez sólo así, por
este medio, el hombre es más hombre. Por el quehacer cultural
el hombre transforma el mundo natural, pero debe hacer esa
transformación teniendo en cuenta y respetando la naturaleza de
las cosas, el orden objetivo. El criterio fundamental es el
concepto de naturaleza: la obra de cultura debe responder a la
naturaleza del que obra y de aquello sobre lo que se obra, debe
perfeccionar al sujeto y al mundo. Este es un criterio que sirve
también para la ordenación jerárquica de los sectores y bienes
culturales30, y es por tanto inmediatamente aplicable para la
selección de contenidos curriculares. Esta intrínseca

30
Es un criterio real, ontológico, que entra en juego -explícita o
implícitamente- en cualquiera de los temas de las llamadas Ciencias Sociales
que el docente, desde la escuela primaria, debe desarrollar en su clase.

Psicología y Cultura en la Educación 1. Stella Maris Vázquez 51


correspondencia de naturaleza y cultura tiene un fundamento
metafísico, si se comprende a la naturaleza como manifestación
de su causa primera, como vestigio, despliegue participado,
manifestación de los atributos de esa causa primera, con la que
el hombre debe colaborar, para que todas las cosas manifiesten
cada vez mejor las perfecciones de Dios31.

La cultura, entonces, como actividad que modifica la


naturaleza; en primer lugar debe desarrollar la naturaleza de
modo que ésta manifieste plenamente al creador.

Esa unidad orgánica de naturaleza y cultura es posible


entonces, de parte del hombre por el espíritu y de parte de la
naturaleza porque en ella hay espera de la actividad del hombre
y "disposición de darse al servicio del hombre, de servir a sus
deseos, absorber en sí una escala de fines, superiores respecto de
la naturaleza, entrar en cierto modo en las dimensiones del
hombre y coparticipar de su existencia en el mundo"32. Al hablar
de una escala de fines superiores, se quiere decir que por la obra
de cultura la naturaleza "incorpora", por así decir, finalidades
que no se hallan estrictamente es su esencia, aunque no la

31
Acudiendo a la Revelación, podemos decir que cuando el hombre hace
cultura debe colaborar en la glorificación.
32
K. WOJTYLA, Card., (1977) Il problema del costituirsi della cultura attra-
verso la "praxis" umana, ed.cit., p.8.

Psicología y Cultura en la Educación 1. Stella Maris Vázquez 52


contradicen. En este sentido, puede decirse que la obra de
cultura humaniza la naturaleza.

Pero para que esto se dé, la acción del hombre debe ser
precedida por un conocimiento contemplativo, es decir por un
ejercicio de la inteligencia que permita descubrir el orden
objetivo. El acto del hombre que hace cultura debe estar en
íntima unión con la verdad, el bien, lo bello. De este modo, es el
hombre el que da a estos valores su “derecho de ciudadanía” en
el mundo: "Donde falta la capacidad de sentirse fascinado, falta
también la cultura [...] y se halla en grave peligro la praxis
humana"33.

Es evidente la consecuencia pedagógica profunda de este


concepto de cultura, frente a las pedagogías de la pura acción,
del primado de la praxis, de las tecnologías educativas y también
de las posiciones actuales del constructivismo social centradas
en la eficacia, en el logro de habilidades formales. O bien en
criterios relativos que niegan la posibilidad de que se juzguen
las obras culturales. En efecto, el desarrollo cultural del sujeto
de la educación debe comenzar por hacer posible un modo de
conocer que lleve a advertir todas las dimensiones de cada
realidad, la unidad, distinción y jerarquía de estas dimensiones,

33
Id., p.9.

Psicología y Cultura en la Educación 1. Stella Maris Vázquez 53


lo que implica recorrer un camino que, desde el conocimiento
vulgar lleve al científico y desde éste al metafísico y teológico

Veámoslo con un ejemplo: cuando en la escuela se


aborda el tema de los recursos naturales de una región, se está
mirando un aspecto del medio geográfico. Esta abstracción es
una mirada válida y necesaria, pues cada ciencia tiene su objeto
propio, pero ello no debe hacer olvidar la totalidad real desde la
que se hace la abstracción. Por ello debe favorecerse la mirada
integral, es decir el reconocimiento, distinción e integración del
resto de los aspectos; pues el quedarse sólo en el concepto de
recurso ubica en una perspectiva -la económico-productiva- que,
si se parcializa, hace que la mirada se quede en el aspecto
utilitario, que, en realidad debe estar precedido por la mirada
teórica, el aspecto de verdad que tiene esa realidad, y comple-
mentada por la advertencia de los aspectos estéticos (la
dimensión de belleza del paisaje) sociales (ese medio geográfico
como lugar de trabajo del hombre, medio de convivencia,
cooperación, comunicación, etc.) y aún el aspecto metafísico y
religioso, en cuanto el advertir todas esas dimensiones en lo que
tienen de perfección y a la vez en su limitación, puede permitir
al sujeto que las conoce, remitirlas a su causa última.

Por otra parte, según el análisis del autor que estamos


siguiendo, la cultura tiene una dimensión social -evidente, por

Psicología y Cultura en la Educación 1. Stella Maris Vázquez 54


otra parte, ya que se trata del producto de un ser esencialmente
social-. En efecto, la cultura crea en la sociedad un perfil
espiritual y es un particular fundamento de su identidad, en
cuanto por la cultura el hombre no sólo se crea a sí mismo sino
que crea con otros. Es por eso ante todo "un bien común de la
nación"34 que la distingue porque la identifica.

Se comprende, entonces, que el quehacer pedagógico


trasciende la acción sobre el individuo y se convierte en un
punto clave para la configuración de una nación. De allí la
necesidad de una política educativo-cultural y no meramente de
una tecnología pedagógica.

En el texto que estamos siguiendo se da un paso más, al


relacionar el acto del hombre con el tiempo: el acto transitivo
sugiere ya el pasar, la muerte, y si se pone el acento sólo en los
productos, se tiene una "civilización de la muerte del hombre".
En cambio lo intransitivo es en cierto sentido lo inmortal, en la
cultura lo que permanece parece testimoniar la inmortalidad
personal del hombre. En este sentido fuerte, el quehacer cultural
auténtico se opone al pesimismo y halla su sentido pleno en la
perspectiva existencial de una visión del hombre que no sólo es
ser espiritual, capaz de conocer y valorar la Verdad, el Bien,
sino que también se halla potenciado en la raíz misma de su
34
JUAN PABLO II, Carta a los Universitarios de Méjico, 15-2-79 y Discurso a
los estudiantes en Gniezno, 3-6-79.

Psicología y Cultura en la Educación 1. Stella Maris Vázquez 55


actuar por una fuerza que lo proyecta a lo Absoluto, lo hace
capaz de ir más allá de sus posibilidades naturales, las que el
hombre experimenta con frecuencia como heridas, debilitadas.

Es decir, no sólo en el plano del actuar moral individual,


sino también en el quehacer cultural, con su formalidad moral,
se pone fuertemente de manifiesto que no es suficiente el
planteo de una recta antropología natural, que la naturaleza del
hombre tiende más allá de sí y por otra parte, se halla dificultada
aún en su ejercicio natural. La reflexión pedagógica, que busca
reglas para orientar ese actuar individual y socio-cultural debe
tomar en cuenta este hecho, abriéndose a una reflexión teológica
sobre la Educación.

De acuerdo con el análisis precedente, puede concluirse


que la dimensión cultural del hombre implica la dimensión
moral, en cuanto el actuar cultural recto es actuar de acuerdo con
la naturaleza de las realidades sobre las que se obra y de acuerdo
con la propia naturaleza, racional y libre, del que obra.

El hombre como ser cultural, debe modificar la


naturaleza atendiendo a los fines objetivos de ésta y a los fines
del propio sujeto, de desarrollo recto de sus capacidades.

Estos elementos nos permiten considerar ciertos criterios


para juzgar los bienes culturales, criterios cuyo desarrollo se
convierte en objetivo de la educación cultural:

Psicología y Cultura en la Educación 1. Stella Maris Vázquez 56


Más perfecta es la obra de cultura que mejor desarrolla
en todas sus dimensiones, en todos sus fines implícitos la
realidad natural; la obra que expresa valores más altos y así
permite al propio autor y a los que contemplan o usan esa obra,
desarrollar todas sus dimensiones personales.

En este sentido, se puede aún hablar de la posibilidad de


un juicio ético de la cultura: la obra cultural es más perfecta
cuanto más hace posible que el hombre se acerque a su fin
último. Esto no implica caer en una discriminación o etnocen-
trismo cultural, pues en cuanto las culturas no son homogéneas
ni monolíticas, este juicio se diversificará en los distintos
aspectos de las distintas culturas.

La cultura así concebida es una dimensión del fin de la


educación, en cuanto ésta debe preparar al hombre para un recto
quehacer cultural, que ponga en juego los criterios explicitados.

Psicología y Cultura en la Educación 1. Stella Maris Vázquez 57


Módulo 4. Psicología del desarrollo
Etapas del desarrollo. Infancia, pubertad y
adolescencia. Desarrollo de la dimensión
cognitiva. Desarrollo de la dimensión
afectiva y moral. Desarrollo de la
dimensión social. Desarrollo de la
dimensión religiosa.

4.1. Desarrollo de la dimensión cognoscitiva


En el tratamiento de esta dimensión se ha de comenzar
por el conocimiento sensible: la percepción.

El punto de partida del conocimiento humano es la


percepción, entendiendo por tal la advertencia sensible,
inmediata de algo. Por lo tanto el educador debe tener en cuenta
sus caracteres fundamentales y el modo de darse del proceso
perceptivo, puesto que debe hallar las mejores reglas para guiar
ese contacto primero con el mundo, condición de cualquier otra
apertura.

Los desarrollos teóricos y experimentales de la psicolo-


gía contemporánea han hecho importantes aportes en el tema de
la percepción, que deben ser recogidos al abordar la cuestión de
la educación cognitiva. El tratamiento más común del tema se
centra en el ámbito del conocimiento intelectual y en particular
del juicio crítico, que sin embargo no debe ser algo exclusivo.

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